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26 enero 2015 1 26 /01 /enero /2015 00:00

"Una revolución es una situación donde las masas comienzan a tomar el destino en sus propias manos (...). El rasgo característico más indiscutible de las revoluciones es la intervención directa de las masas en los acontecimientos históricos"

(León Trotsky)

 

 

 

 

En el último artículo de esta serie ya enunciamos, a grandes rasgos, cuáles deberían ser, a nuestro juicio, las líneas maestras, los grandes ejes de proyección para el nuevo modelo productivo socialista que entendemos necesita este país. Vamos a ir desarrollando, como dijimos, dichos grandes ejes, para detallar un poco más la propuesta, y ahondar en aquéllos aspectos más destacables. Bien, si recordamos, hicimos una propuesta de nuevo modelo productivo centrada en cuatro ejes, que eran el eje laboral, el eje de modelo de negocio, el eje energético, y el eje social, los cuales introdujimos entonces en sus aspectos generales. Vamos a entrar en cada uno de ellos con mayor detalle. Respecto al primer eje, el eje laboral, propusimos sobre todo una Reforma Empresarial (que no laboral, como las que se han venido implantando hasta ahora), porque entendemos que no es la filosofía de la "flexibilización laboral" (eufemismo usado para esconder su auténtico significado, que no es otro que precarización laboral) lo que debemos cambiar, sino la propia concepción del trabajo que poseen los empleadores, es decir, los empresarios, lo que tiene que cambiar.

 

socialismo571.jpgEn efecto, al dejar de entender el trabajo humano como una mercancía, comenzarán a valorarse otros aspectos que intervienen en la producción, y que no tienen que ver con la creciente explotación y precarización laboral a que se ven sometidos los trabajadores y trabajadoras de hoy día. Básicamente, y como ya describimos en algún artículo independiente, la Reforma Empresarial debería incidir sobre tres aspectos que a nosotros nos parecen fundamentales: la propia organización interna de las empresas, su modelo de producción y la relación con sus trabajadores/as. Entendemos que hay que cambiar la mentalidad de nuestros empresarios, sobre todo de los grandes empresarios, su actitud hacia la clase trabajadora de este país, y que dichos cambios de actitud y de mentalidad han de desembocar en un nuevo modelo de relaciones laborales, y en una nueva correlación de fuerzas entre la clase empresarial y la clase trabajadora. Efectivamente, pensamos que el actual modelo laboral ha sido pieza esencial del modelo productivo al que hemos estado sometidos durante las últimas décadas, modelo que ha demostrado ser totalmente depredador con el empleo, con los recursos naturales, y con la redistribución de la riqueza. En sentido general, pretendemos la creación de empleo, pero no a cualquier precio, sino empleo estable y de calidad (no empleo precario), y el desarrollo sostenible del mismo desde los puntos de vista humano, social, económico y medioambiental.

 

Más en concreto, el modelo de relación laboral actual funciona bajo una serie de parámetros bien definidos: salarios bajos, alto índice de temporalidad, escasa protección social, un elevado porcentaje de economía sumergida y unos procesos nada transparentes de la clase dirigente empresarial hacia la clase trabajadora. Todo ello nos conduce a unos niveles de participación y de democracia interna en las empresas prácticamente inexistentes. Además, dicha tendencia se ha completado últimamente con el debilitamiento del papel de la negociación colectiva, y la pérdida de fuerza de los convenios colectivos, debido también, dicho sea de paso, a una burocratización y acomodamiento de las propias centrales sindicales, que han claudicado ante el propio sistema, traicionando muchos de los principios de la lucha histórica de la clase obrera. La conciencia de clase se ha debilitado, y las centrales sindicales se han convertido en meros agentes testimoniales del sistema, en vez de piezas de lucha y representación de los intereses de la clase trabajadora. Por tanto, de lo que se trata es de deconstruir dicho modelo, así como de poner los cimientos para construir otro modelo diametralmente opuesto. En definitiva, tenemos que revertir todo este proceso, y conseguir una nueva correlación de fuerzas, en favor de la clase trabajadora de este país.

 

Recogiendo todo lo dicho, y concretando más, los principales puntos sobre los que debería incidir la Reforma Empresarial podrían ser, poco más o menos, los siguientes:

 

socialismo572.jpg1.- Política de salarios distinta, aumentando el SMI a un mínimo de 1.000 euros brutos, y elevando la capacidad adquisitiva de los trabajadores. Ello permitirá elevar también la tasa de consumo interno del país, contribuyendo a la recuperación económica.

 

2.- Política de reparto del trabajo existente, dividiendo turnos, horarios y descansos, repartiendo la jornada lo más proporcionalmente posible, para permitir entrar en el mercado laboral a muchas personas que ahora se encuentran inactivas. Sobre el reparto del trabajo insistiremos aún más en posteriores artículos de esta serie.

 

3.- Políticas de despido distintas, fundadas en la argumentación objetiva de los mismos ante la Autoridad Administrativa correspondiente, y con la expresa prohibición de realizar despidos, ERE's o deslocalizaciones para las empresas que hayan obtenido beneficios durante el último ejercicio.

 

4.- Reducción de las tasas de temporalidad en los empleos de demostrada actividad continua, fomentando de esta forma los empleos estables.

 

socialismo573.jpg5.- Mayor acoso y lucha contra la economía sumergida, sacando a flote todos los empleos existentes que no se ajusten a la legalidad, o que disfruten de condiciones pactadas únicamente en privado, sin cláusulas legales que lo regulen.

 

6.- Mayores niveles de democracia económica y democracia participativa de los trabajadores en sus respectivas empresas, con medidas como un mayor nivel de participación de los trabajadores en todos los órganos empresariales, aumento de la participación de los trabajadores en el diseño de la organización, procesos y productividad de la empresa, y presencia y empoderamiento de los trabajadores sobre la capacidad decisoria de los órganos de dirección de sus respectivos centros de trabajo.

 

7.- Implementación de un distinto concepto sobre la productividad, basado no tanto en el abaratamiento de los costes sociales y laborales, sino en el incentivo y el bienestar de los trabajadores, lo cual está demostrado que repercute positivamente sobre la productividad individual y colectiva de los mismos. Asímismo, necesitamos también un cambio sobre la filosofía de la competitividad empresarial.

 

socialismo574.jpg8.- Inclusión obligatoria de nuevos criterios de ética y responsabilidad empresarial, centrados en la difusión y práctica de nuevos modos de producir, de distribuir y de consumir, y en el cultivo sobre todo de la satisfacción de las necesidades humanas, desterrando el cultivo obsesivo a la obtención de beneficios y rentabilidad empresarial. En este sentido, las empresas deben abandonar todas sus actividades de tipo especulativo, y centrarse en actividades que incidan en la economía real de las personas, demostrando en todas sus facetas el debido respeto hacia la sostenibilidad medioambiental.

 

9.- Política fiscal e impositiva distinta, que grave en mayor medida los beneficios empresariales, y que contribuya en mayor grado a la protección social de los trabajadores. En este sentido, como ya hemos indicado en otros artículos, proponemos un aumento del Impuesto de Sociedades, así como un aumento en los tramos de renta sobre las grandes fortunas. Por su parte, también proponemos desgravaciones fiscales sobre inversiones sociales dedicadas a la redistribución de la riqueza, y a la protección social de los sectores más desfavorecidos.

 

10.- Los trabajadores/as han de formar parte y participar activamente en el nuevo modelo de producción, más sostenible y social en todos los aspectos. En este sentido, proponemos programas para que los trabajadores puedan acceder a la propiedad de las empresas que se pretendan deslocalizar, participación de los trabajadores en los Consejos de Administración, y responsabilidad de los mismos en la toma de decisión sobre los modelos de cualificación, contratación y formación interna de sus empresas, en el modelo de Universidad Pública, e igualmente en cuantos organismos de inversión, de modelos de política industrial, y de políticas de Investigación y Desarrollo (I+D+i) se fomenten. Continuaremos en siguientes entregas.

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Published by Rafael Silva - en Política
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