Overblog Seguir este blog
Edit post Administration Create my blog
1 septiembre 2013 7 01 /09 /septiembre /2013 23:00

Continuaremos en esta entrega exponiendo nuevos puntos de vista en torno a la explotación y a la lucha de clases, donde hay tanta tela que cortar, como ya hemos venido afirmando. Y vamos a introducir en el presente artículo un nuevo concepto en discordia, como es el de RIQUEZA, complementando a los conceptos de clase y de explotación. Y ello porque no es lo mismo apropiarse de los medios de producción (que era lo único que contemplaba el Marxismo, digamos, clásico) que de la riqueza. La sociedad actual permite que el factor riqueza, sin estar relacionado con la posesión de los medios de producción, haya de ser tenido en cuenta como otro factor a abatir en una sociedad comunista o socialista. En efecto, hace ya tiempo que estos dos elementos quedaron disociados del tándem que seguramente representaron durante la primera fase del capitalismo industrial del siglo XIX.

 

capitalismo151.jpgY es que en la moderna sociedad de consumo de nuestro siglo, perfilada desde la segunda mitad del siglo XX, sabemos que existen personas que son dueños de alguna parte de los medios de producción sin poseer excesiva riqueza. Piénsese por ejemplo en los pequeños autónomos, los pequeños empresarios, los emprendedores locales, los dueños de un pequeño negocio, etc. Pero la situación inversa también es posible, es decir, que existan personas que no sean dueños de los medios de producción (que, por tanto, sean asalariados), y que posean una riqueza considerable. Ejemplos de este último grupo serían los artistas y deportistas famosos (cantantes, futbolistas, modelos, actores, etc.), que no son empresarios, pero evidentemente, tampoco pueden ser catalogados de obreros. Son realidades sociales incorporadas recientemente (desde el punto de vista histórico) que trastocan las clásicas estructuras de clase del Marxismo clásico.

 

capitalismo152.jpgEsta nueva "clase" de individuos surge como consecuencia del alocado crecimiento de la sociedad de consumo, así como de la anarquía de los valores capitalistas, donde el culto al dinero, a la riqueza y a las posesiones materiales constituye su más absoluta veneración. De hecho, estos personajes públicos (los famosos, en sentido general) vienen siendo personajes de referencia para muchos de los niños y jóvenes actuales, que se miran en ellos como en un espejo. El éxito social ligado al nivel de riqueza personal se constituye como un paradigma social a imitar. Y todo esto nos lleva a nuevas consideraciones sobre el concepto de explotación, introducido ya en artículos anteriores de esta serie. Ya hemos expuesto que la teoría original sobre la explotación fue enunciada por Karl Marx, fundamentada principalmente en la teoría del valor-trabajo. Básicamente, nos dice que el valor de un determinado artículo, producto, servicio o mercancía viene determinado por la cantidad de trabajo (medida en tiempo) socialmente necesario para su producción. El concepto de plusvalía surge, como ya hemos comentado, como la diferencia entre el precio final de venta de la mercancía en cuestión, y el salario pagado al trabajador, es decir, el beneficio del empresario.

 

capitalismo153.jpgEsto significa que el capitalista nunca remunera al trabajador el equivalente al fruto íntegro de su trabajo, sino que se apropia de una parte de él como beneficio, y en esto reside precisamente la naturaleza explotadora del capitalismo como sistema económico. Sin embargo, si a este análisis le introducimos la valoración moral o contractual concreta aplicada a nuestros tiempos, pudiéramos sacar otras conclusiones. En efecto, y según nos argumenta Matías Preller en su artículo "Explotación y lucha de clases": "En definitiva, desde el punto de vista de un análisis marxista ortodoxo, no importa lo elevado que sea el salario de un trabajador ni tampoco lo buenas que sean sus condiciones laborales, ya que siempre y cuando el capitalista sea el dueño de los medios de producción y pague al trabajador una cantidad inferior al fruto íntegro de su trabajo, existirá explotación. Y esto independientemente del nivel salarial. Es decir –y sin pretender ser matemáticamente exhaustivo-, igual de explotado está un trabajador que percibe 500 euros cuando el fruto de su trabajo son 1000 euros, que uno que percibe 3000 euros cuando el fruto de su trabajo son 4000. No importa que el primero no tenga casi para vivir y el segundo pueda hacerlo holgadamente, porque ambas situaciones son igual de injustas. Es más, según este razonamiento, podría darse el caso de que un trabajador percibiera un salario inferior al de subsistencia y, sin embargo, no se encontrara en una situación de explotación, siempre y cuando ese salario fuese equivalente al fruto íntegro de su trabajo".

 

capitalismo154.jpgExiste no obstante una idea o concepto más actualizado de explotación, que presenta una serie de diferencias fundamentales respecto a ese concepto originario expresado por Marx. Así, la explotación en este caso no se entiende como algo intrínseco a la economía capitalista en su conjunto, sino que se refiere a una serie de situaciones laborales consideradas como particularmente desfavorables y precarias para los trabajadores. Desde este punto de vista, es posible afirmar que puede existir el trabajo asalariado sin explotación y que, por tanto, ésta no es una cuestión esencial sino de grado. Dentro del ámbito del trabajo asalariado encontraremos situaciones laborales que caracterizaremos como de explotación, y otras que no. Solemos decir así que gran parte de los trabajadores de los países en vías de desarrollo que trabajan en sus fábricas se encuentran en una clara situación de explotación, y lo mismo hacemos con aquellas situaciones laborales más precarias que se dan dentro de nuestras propias fronteras; por el contrario, no es habitual que consideremos a un futbolista famoso o a un alto directivo de una multinacional como trabajadores explotados, si bien es cierto que ambos siguen sin ser los dueños de los medios de producción y, por tanto, siguen siendo trabajadores asalariados.

 

capitalismo155.jpgEs una prueba más, de entre muchas otras, de que el Marxismo puede y debe ser actualizado (precisamente por eso hemos llamado así a nuestra serie de artículos). Y en este sentido, se puede defender, y con razón, que Marx debe ser leído a la luz de los nuevos acontecimientos y circunstancias sociales, y no como si de una Biblia se tratara, pero un enfoque más heterodoxo no puede, en cualquier caso, eludir la cuestión de la teoría de la explotación y su validez. La teoría elaborada por Marx es fundamental a la hora de definir la naturaleza explotadora del capitalismo como sistema económico, y dado que ésta es una lectura que ha trascendido hasta nuestros días, cualquiera que quiera seguir definiendo al capitalismo como un sistema explotador y que desee hacerlo otorgando cierta validez científica a sus argumentos, debe enfrentarse al dilema de la teoría de la explotación, pero desde todos sus puntos de vista, contemplando un análisis actual, realista, sosegado y justo. Y no es sólo una cuestión terminológica, sino que se trata de ofrecer una base teórica que sustente y proporcione una orientación para el proletariado como clase social y, al mismo tiempo, sirva para delimitar la construcción de un “nosotros” y un “ellos” que se ajuste lo más posible a la realidad o que, al menos, sea capaz de movilizar y aglutinar a una mayor cantidad de masa social. Continuaremos en siguientes entregas.

Compartir este post

Repost 0
Published by Rafael Silva - en Política
Comenta este artículo

Comentarios

Presentación

  • : Actualidad Política y Cultural - Blog de Rafael Silva
  • Actualidad Política y Cultural - Blog de Rafael Silva
  • : Blog de Rafael Silva. Presenta artículos de opinión basados en la actualidad política, cultural y social.
  • Contacto

Búsqueda

Categorías