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16 septiembre 2014 2 16 /09 /septiembre /2014 23:00

"La democracia, como su propio nombre indica, es una DEMO, lo que significa que te ponen la miel en los labios y si luego quieres seguir jugando tienes que pagar. La conclusión es que en la democracia, sólo gobiernan los ricos, que son los que tienen pelas para comprarse la versión completa"

(Gonner)

 

 

 

 

En el artículo anterior de esta serie ya dejamos finalizada la parte introductoria, y a partir de aquí comenzaremos a abordar el primer gran bloque que queremos exponer, dedicado a la democracia participativa, en todas sus vertientes. Vamos a ello. Aunque ya fue definida formalmente mucho antes, concretamente en tiempos de Aristóteles, en su célebre Tratado sobre "Política", al que recurriremos en más de una ocasión, podemos afirmar que las grandes aportaciones a la filosofía y ciencia de la democracia formal (burguesa) datan de los siglos XVII y XVIII, y están vinculadas a los nombres de Hobbes, Locke, Rousseau, Montesquieu y Jefferson, entre otros. En los dos siglos siguientes (XIX y XX) no ha habido contribuciones comparables. La razón de este estancamiento son las relaciones de explotación capitalista que hacen imposible que la democracia formal dé el salto cualitativo hacia la democracia participativa. Por tanto, después de los autores clásicos, saltamos a los padres de la ciencia y de la filosofía del siglo de oro, y después habremos de saltar a algún que otro autor reciente, que ha actualizado/completado lo expuesto por ellos.

 

objetivo_democracia41.jpgVamos a poner un ejemplo de éstos últimos. En su obra "Herramientas para un chequeo de la dinámica democrática", Armando Fernández Steinko afirma: "La democracia política en su sentido occidental nace en la antigua Grecia, donde se da una combinación de intervención directa y de elementos de democracia representativa para alcanzarla. Pero, estrictamente hablando, la conquista de la democracia política no acaba de solidificarse como proyecto hasta el siglo XVIII, en que se decreta como principio supremo por primera vez en la Declaración de Virginia de 1776 y en la Declaración Universal de los Derechos del Hombre y del Ciudadano en la Francia revolucionaria de 1789. Todos los hombres (que no mujeres por aquél entonces) son iguales y todos ellos tienen el derecho de elegir entre varias opciones, es decir, son individuos autónomos. De aquí, de la idea de igualdad y de la idea de autonomía, arranca toda la idea del sufragio universal, que es la culminación de la democracia política. Significa que todas las voluntades son iguales porque todos tienen un estatus normativo equivalente, porque todos son "personas" sin más, es decir, sin distinción de raza, ¿sexo?, religión, etc. La separación de poderes de Montesquieu intenta crear las condiciones para que se dé un sometimiento de todos los ciudadanos por igual ante la ley y se cumpla así el postulado de la democracia política, al menos en una de sus versiones".

 

objetivo_democracia42.jpgEn su obra "El Socialismo del siglo XXI", Heinz Dieterich nos presenta la democracia participativa de esta forma: "El concepto "democracia participativa" se refiere a la capacidad real de la mayoría ciudadana de decidir sobre los principales asuntos públicos de la nación. En este sentido se trata de una ampliación cualitativa de la democracia formal, en la cual el único poder de decisión política reside en el sufragio periódico por partidos-personajes políticos. En la democracia participativa, dicha capacidad no será coyuntural y exclusiva de la esfera política, sino permanente y extensiva a todas las esferas de la vida social, desde las fábricas y los cuarteles hasta las universidades y medios de comunicación. Se trata del fin de la democracia representativa --en realidad sustitutiva -- y su superación por la democracia directa o plebiscitaria. El parlamento y el sistema electoral de la partidocracia, como los conocemos hoy, son controlados por las élites económicas y no tendrán lugar en la democracia futura. Lo mismo es válido para los monopolios de la adoctrinación (televisión, radio y prensa) y de la producción. La gran empresa privada -- que en términos organizativos es una tiranía privada con estructura militar -- es incompatible con una democracia real y desaparecerá como tal. Y el Estado, cual organización de clase, irá por el mismo camino".

 

objetivo_democracia43.jpgComo puede comprobarse, Dieterich no sólo nos hace un estupendo retrato del "deber ser", sino también del "ser", es decir, de la situación actual, completamente incompatible con auténticas estructuras y dinámicas democráticas. Vamos a contar con otra aproximación, en este caso la del autor Antonio José Gil Padilla, quien en su ya clásica obra "En los límites de la irracionalidad", nos hace la siguiente reflexión sobre los modelos actuales de democracia: "El sistema siempre se ha visto necesitado de una cobertura política que, de una u otra manera, le proteja y le permita operar de la forma más tranquila posible. Cuando ha sido necesario utilizar modelos represivos, no ha tenido inconveniente en llevar esas prácticas hasta sus últimas consecuencias. Las democracias modernas ofrecen una aparente paz social, haciéndonos creer que éste es el menos malo de los modelos de convivencia. El término "democracia" se ha convertido ahora en el parapeto político de un sistema injusto tras el cual toda actuación se legitima por el mero hecho de estar encuadrado en lo que no es otra cosa que una mera fachada para mantener la mansedumbre de las masas y para contener cualquier intento de rebeldía. Inicialmente la democracia nace como alternativa a la aristocracia con el fin de diluir el poder político, dando participación a un colectivo más amplio de la población, pero históricamente, la toma de decisiones siempre ha estado restringida a un sector, estamento o clase social. En cualquier caso, el sistema se ha protegido de manera demagógica para evitar la verdadera participación popular, poniendo en práctica "modelos" muy alejados de la auténtica intervención política del conjunto de la ciudadanía".

 

objetivo_democracia44.jpgY continúa: "El poder económico ha sabido administrar hábilmente la situación política y el control ha estado siempre en sus manos, estableciendo gobiernos que, parafraseando a los clásicos, se constituyen en gabinetes de gestión de la clase dominante. Esa habilidad para la adaptación política a los intereses de clase, la ausencia de una verdadera y eficaz estrategia para el cambio, la debilidad de quienes impúdicamente están dispuestos a prestar sus servicios a cambio de las migajas que caen de la mesa del poderoso y la utilización de todos los medios a su alcance para deformar y distraer a la ciudadanía, han dado lugar, a pesar de encontrarnos en estados de corte "democrático", a la permanente ausencia de una favorable correlación de fuerzas de los menos favorecidos, y como consecuencia, a la tergiversación del curso natural de la historia. Pero si la democracia es una estrategia o una táctica dilatoria para que la clase dominante mantenga el poder, también podría ser una estrategia para combatirlo profundizando en la participación y cuestionando el actual modelo. La forma razonable de convivencia pasa por la voluntad y el deseo de una mayoría consciente de su realidad y despojada del velo del engaño al que reiteradamente está sometida, pero para el cambio es preciso que se den esas condiciones a las que ya hemos hecho referencia. La democracia, con este genérico enunciado, es una vieja fórmula de organización sociopolítica que, en su más pura esencia, permite a todos los ciudadanos participar, directa o indirectamente, en el gobierno de las naciones. Por esta razón, ha sido siempre una reivindicación popular en la creencia de que, de esta manera, se garantiza que todos tenemos la misma influencia a la hora de formar gobiernos y tomar decisiones de carácter colectivo".

 

objetivo_democracia45.jpgY concluye: "La democracia moderna, frente a otras anteriores formas autoritarias de gobierno, ha conseguido instalarse y legitimarse como la más aceptada forma de organización sociopolítica. Nadie, ni los más críticos, cuestionan el modelo democrático en esa más pura esencia, si bien es cierto que en la actualidad está cargado de una serie de "vicios" que conlleva su práctica, incluso en los países donde se desarrolla de la manera más avanzada, porque, como decimos, la práctica democrática al uso es un modelo adaptado al actual sistema socioeconómico. A raíz del surgimiento de los regímenes fascistas europeos, la democracia se convirtió en una reivindicación popular. En España, particularmente, la lucha antifranquista tomó como bandera el modelo político de los países del centro de Europa en donde ya se había consolidado este modelo democrático después de la Segunda Guerra Mundial. La democracia que los sectores más progresistas de la sociedad han reivindicado en mejores tiempos es un modelo participativo que pudiera convertirse en el soporte político de un sistema más justo basado en la igualdad, pero todo el trabajo y la lucha por lograr esas metas han sido estériles. En realidad, las ventajas que la práctica política puedan reportar al pueblo llano no dejan de ser puras concesiones del poder real". Magnífico retrato el que nos hace el escritor sobre nuestro modelo actual de democracia limitada, sus causas, y las aspiraciones a las que debemos tender. Continuaremos en siguientes entregas.

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Published by Rafael Silva - en Política
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