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2 octubre 2014 4 02 /10 /octubre /2014 23:00

"Hablar de democracia es hablar de una forma moral de organización social de los seres humanos"

(Guillermo O'Donnell)

 

 

 

 

La Democracia Participativa parecería enfrentarse a los valores que nos inculca el capitalismo, a saber: la competitividad, el egoísmo, el individualismo, y pareciera existir un conflicto o incompatibilidad entre el interés individual y el interés colectivo. Pero nada más lejos de la realidad. Veamos cómo lo define Beetham (en su obra Beyond Liberal Democracy, 1981): "La autonomía de una persona en un contexto político (...) es una condición para ser libre, para decidir junto con otros las reglas y políticas de la vida en común. El respeto por una igual autonomía de los otros también significa (...) aceptar el veredicto de la mayoría en asuntos en los que es necesaria una decisión colectiva (...). Los derechos democráticos tienen por tanto un carácter dual. Son derechos que son garantizados a los individuos, pero que sólo pueden ser ejercidos colectivamente". Para que la democracia sea real, y no meramente formal (como la que tenemos hoy día), las personas necesitan participar en la toma de decisiones que les afectan, y en su implementación. Y en la medida de lo posible, esta participación debe ser directa.

 

objetivo_democracia51.jpgEl verdadero problema que se plantea es, primero, el criterio que hemos de adoptar para determinar el correcto equilibrio entre la toma de decisiones centralizada o descentralizada para cada área funcional de la actividad social, y segundo, cuán efectiva puede ser la participación en cada nivel. Esta segunda cuestión requiere particular atención en las decisiones que deben tomarse al nivel amplio de la sociedad, ya que la participación se nos presenta más difícil al ejercer la democracia de forma indirecta que al hacerlo en forma directa. Para que las personas puedan ser autoactivadas y puedan autogobernarse, necesitan manejar las cosas ellas mismas, no deben permitir que las cosas sean manejadas por otros, porque si lo permiten, terminarán por ser manejadas por otros. Ese enfoque fundamental es lo que está en la base del desarrollo de los mecanismos de democracia participativa, es decir, directa. Y en este sentido, es evidente que mientras más concentrada esté la toma de decisiones sobre una autoridad, más difícil será ejercer un control democrático sobre ella, y más riesgo existirá en relación con las libertades, que son centrales en la sociedad democrática.

 

objetivo_democracia52.jpgSobre la descentralización de la democracia y sus tipos, José López afirma: "La democracia, el poder del pueblo, busca distribuir el poder. Democracia equivale a distribución del poder. Cuanto más distribuido está el poder, más y mejor democracia tenemos. El desarrollo de la democracia debe tener como objetivo prioritario distribuir el poder todo lo posible. Y para ello es primordial la descentralización geográfica del poder. Descentralización que debe posibilitar el desarrollo de la democracia directa en los ámbitos locales. Pero aunque se logre distribuir en cierta medida importante el poder, éste nunca podrá estar absolutamente distribuido entre todos los miembros de la sociedad. O dicho de otra forma, aunque se logre desarrollar la democracia directa en los ámbitos más locales, seguirá siendo necesaria la democracia representativa (ampliada y mejorada, evolucionada hacia una democracia participativa) en los ámbitos menos locales, o para las políticas que afecten a toda una nación o conjunto de naciones. Es decir, seguirán siendo necesarias ciertas instituciones a mayor escala que las locales. Y dichas instituciones deben funcionar en base a la democracia representativa y participativa (por ahora, no parece factible la democracia directa para grandes grupos de personas, aunque quizás mediante la tecnología algún día sí sea posible)".

 

objetivo_democracia53.jpgOtro gran paradigma de la democracia participativa es que las decisiones deberían ser tomadas e implementadas por aquéllas personas afectadas por ellas. Una sociedad autogobernada debe operar bajo el principio de que las decisiones y la forma de implementarlas sean la responsabilidad de y sean tomadas por aquéllos que son afectados por ellas. Este es un principio básico que debe determinar el marco gubernamental y administrativo en el que las actividades colectivas deben ser realizadas. Por tanto, la separación de poderes, el pluralismo dentro de la esfera del Estado, involucra, por una parte, separar responsabilidades de diferentes actividades funcionales, y asignar éstas a los afectados por ellas, y por otra parte, en el interior de cada actividad funcional, descentralizar responsabilidades de arriba hacia abajo a los órganos más locales, siempre que sea consistente con la eficiencia y la equidad. El balance deseado entre poderes centralizados y descentralizados variará de acuerdo a las diferentes actividades funcionales. Para facilitar la mayor participación directa posible y para salvaguardar la libertad personal, la descentralización deberá preferirse en caso de duda. De esta forma, lo que emerge es una red o sistema de órganos representativos y estructuras administrativas responsables de diferentes actividades funcionales, con una extensión territorial variada, que va desde lo local hasta lo nacional, e incluso, puede llegar también a lo internacional.

 

objetivo_democracia54.jpgPara finalizar esta entrega, podemos recordar un buen ejemplo histórico de democracia popular, directa y participativa, como fue la Comuna de París de 1871, una organización democrática que ya fue dotada de grandes avances para su época, como por ejemplo la democracia revocatoria. Recomiendo a este respecto la lectura del artículo de Antoni Jesús Aguiló, filósofo, político y profesor del Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Coímbra, en Portugal, del cual voy a destacar el siguiente párrafo: "La Comuna de París representa no sólo la última de las grandes revoluciones populares del siglo XIX, sino también el primero de los democraticidios de la era moderna, algo apenas mencionado en la historia "oficial" de la democracia. Lamentablemente, hoy también son tiempos de democraticidio, de exterminio de saberes y prácticas democráticas. El capitalismo ha fulminado la democracia representativa en buena parte de Europa, donde los Parlamentos y las elecciones, como en Italia, son prescindibles. Pero también son, entre otras cosas, tiempos de experimentalismo político, de grietas abiertas en el poder constituido, de protestas populares, de organización colectiva y de luchas por un poder popular constituyente que, como nos recuerda la Comuna de París, nace en las calles como exigencia de cambio de las viejas estructuras políticas y económicas que oprimen a la gente y coartan la construcción de otras democracias posibles". Continuaremos en próximas entregas.

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Published by Rafael Silva - en Política
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