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19 julio 2012 4 19 /07 /julio /2012 23:00

Voy a hacerme eco en estos dos artículos de otro anterior, publicado por Eric Toussaint, Presidente del CADTM (Comité para la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo) y Miembro del Consejo Científico de ATTAC en Francia. Y como digo, aunque este artículo tiene ya algún tiempo, podrán comprobar los lectores cómo su vigencia es completa, es decir, cómo sus planteamientos son de total actualidad, pues las orientaciones de la Unión Europea no han variado mucho desde entonces, y lejos de ofrecer políticas más correctas, adecuadas y solventes, cada vez entran en una mayor espiral diabólica, de donde no se puede salir, pues no saben hacer otra cosa que continuar pidiendo sacrificios a la ciudadanía europea.

 

eric_toussaint.jpgEn efecto, y más allá del debate local y alicorto de si austeridad o crecimiento, o de si eurobonos sí o no, lo que se necesita es otra orientación de las decisiones políticas de la Unión, y que ese camino hacia la gobernanza política, fiscal y bancaria que tanto se proclama ahora, se realice según unos pilares muy bien fundamentados, para que no continuemos en el futuro estrechando el cerco a la ciudadanía europea. Rescataré algunos de los párrafos de la propuesta de Eric, para comprobar su completa actualidad: "La crisis sacude a la Unión Europea hasta los cimientos. Para varios países la soga de la deuda pública se cierra sobre ellos y están asfixiados por los mercados financieros. Con la complicidad activa de los gobiernos, de la Comisión Europea, del Banco Central Europeo y del FMI, las instituciones financieras responsables de la crisis se enriquecen y especulan sobre las deudas de los Estados. La patronal aprovecha la situación para lanzar una ofensiva brutal contra una serie de derechos económicos y sociales de la mayoría de la población".

 

Básicamente, se propone en dicho artículo, en sintonía con nuestras propuestas desde la izquierda, que la reducción del déficit público no debe hacerse reduciendo los gastos sociales, sino luchando contra el gran fraude fiscal y gravando más el capital, las transacciones financieras, el patrimonio y las rentas de los más ricos. Para reducir el déficit, también es necesario reducir drásticamente los gastos de armamento, así como otros gastos socialmente inútiles y/o peligrosos para el medio ambiente. En nuestro caso, por ejemplo, tenemos alternativas como ir suprimiendo las asignaciones a la Iglesia Católica, así como las partidas destinadas a la Casa Real. En cambio es fundamental aumentar los gastos sociales, especialmente para amortiguar los efectos de la depresión económica. Pero más allá hay que considerar esta crisis como una posibilidad de romper con la lógica capitalista y realizar un cambio radical de sociedad. La nueva lógica que hay que construir deberá romper con el productivismo, incluir la cuestión ecológica, erradicar las diversas formas de opresión (racial, patriarcal, etc.) y promover los bienes comunes. Pues bien, las ocho propuestas en cuestión son las siguientes:

 

deuda_publica.jpg1.- Realizar una auditoría de la deuda pública con el fin de anular la parte ilegítima de la misma. Una propuesta de similares características ha sido incluída en el reciente Programa Electoral de la coalición griega SYRIZA, con bastante éxito. Pero expongamos el problema desde todos los puntos de vista: una parte importante de la deuda pública de los Estados de la Unión Europea es ilegitima porque es el resultado de una política deliberada de gobiernos que decidieron privilegiar sistemáticamente a una clase social, la clase capitalista, y a otros sectores favorecidos, en detrimento del resto de la sociedad. La rebaja de impuestos sobre las rentas altas de las personas físicas, sobre sus patrimonios y sobre los beneficios de las empresas privadas, han llevado a los poderes públicos a incrementar la deuda pública con el fin de cubrir el agujero producido por esa rebaja.

 

rescate_bancario.jpgAsí, dichos poderes públicos han aumentado fuertemente la carga impositiva sobre los hogares modestos que constituyen la mayoría de la población. A eso hay que añadir, desde 2007-2008, el rescate de las instituciones financieras privadas, responsables de la crisis, que ha costado muy caro a las finanzas públicas y ha hecho estallar la deuda pública. La disminución de los ingresos provocada por la crisis que han causado las instituciones financieras privadas, una vez más se ha tenido que cubrir con préstamos masivos. Ese marco general señala claramente la ilegitimidad de una parte importante de las deudas públicas. A eso se añade, en cierto número de países sometidos al chantaje de los mercados financieros, otras fuentes evidentes de ilegitimidad. Las nuevas deudas contraídas a partir de 2008 se han asumido en un contexto en el que los banqueros (y otras instituciones financieras privadas) utilizan el dinero conseguido de los bancos centrales a tipos de interés bajos para especular y obligar a los poderes públicos a aumentar las remuneraciones que éstos tienen que reembolsar.

 

no_austeridad1.jpgAdemás en países como Grecia, Hungría, Letonia, Rumania o Irlanda, y en la última hornada Portugal, España e Italia, los préstamos concedidos por el FMI se han combinado con condiciones que constituyen una violación de los derechos económicos y sociales de las poblaciones. Con el agravante de que esas condiciones, una vez más, favorecen a los banqueros y a las demás instituciones financieras. También por estas razones son ilegitimas. Finalmente, en algunos casos se ha hecho burla de la voluntad popular: por ejemplo, mientras que en febrero de 2011 una amplia mayoría de los irlandeses votó contra los partidos que hicieron regalos a los bancos y aceptaron las condiciones impuestas por la Comisión Europea y el FMI, la nueva coalición gubernamental continúa grosso modo la misma política que sus predecesores. Igual acaba de ocurrir en Grecia. Más generalmente, en algunos países se asiste a la marginación del poder legislativo en beneficio de una política de hechos consumados impuesta por el poder ejecutivo que pasa los acuerdos con la Comisión Europea y el FMI. A continuación el poder ejecutivo presenta al Parlamento ese acuerdo «lo tomas o lo dejas», que llega incluso a organizar un debate sin votación en asuntos de primer orden. La tendencia del poder ejecutivo a transformar el órgano legislativo en una oficina de registro se refuerza. Véase si no el caso español, donde el Gobierno del Partido Popular no sabe hacer otra cosa desde que llegó al poder que gobernar a base de decretazos.

 

En ese inquietante contexto, sabiendo que antes o después una serie de Estados se enfrentará al riesgo concreto de la imposibilidad de pagar por falta de liquidez y que el reembolso de una deuda ilegitima es inaceptable por principios, conviene pronunciarse claramente por la anulación de las deudas ilegitimas. Anulación cuyo coste debe recaer sobre los culpables de la crisis, a saber, las instituciones financieras privadas. Y para los países más afectados por la crisis, debe recurrirse a una moratoria unilateral de la deuda pública, que debe unirse también a la realización de una auditoría de los préstamos públicos (con participación ciudadana incluída). La auditoría debe permitir que se aporten al gobierno y a la opinión pública las pruebas y los argumentos necesarios para la anulación/repudio de la parte de la deuda identificada como ilegitima. El derecho internacional y el derecho interno de los países ofrecen una base legal para ese tipo de acción soberana unilateral de anulación/repudio.

 

no_austeridad2.jpg2.- Detener los planes de austeridad, su aplicación es injusta y profundizan en la crisis. De acuerdo con las exigencias del FMI, los gobiernos de los países europeos han optado por imponer a sus pueblos políticas de estricta austeridad, con claros recortes en el gasto público: jubilaciones en la función pública, congelación e incluso rebaja de los salarios de los funcionarios, reducción del acceso a algunos servicios públicos vitales y de protección social, retraso de la edad de jubilación, etc. El coste del acceso a la sanidad y la educación también se revisa al alza. Crece el recurso a la subida de impuestos indirectos particularmente injustos, en especial el IVA. Las empresas públicas del sector competente se privatizan masivamente. Las políticas de austeridad que se ponen en práctica se están empujando a un nivel nunca visto desde la Segunda Guerra Mundial. De esta forma los efectos de la crisis se duplican por los presuntos remedios que se dirigen sobre todo a proteger los intereses de los propietarios de capitales. Se entra de esta forma en un terrible círculo vicioso, pues dichas políticas de ajustes, de recortes y de austeridad sólo provocan más retraimiento de la economía, hundiendo el consumo y la demanda.

 

fraude_grandes_fortunas.jpg3.- Instaurar una verdadera justicia fiscal europea, y una justa redistribución de la riqueza. Prohibir las transacciones con los paraísos fiscales y judiciales. Luchar contra el fraude fiscal masivo de las grandes empresas y fortunas. Desde 1980 no han dejado de bajar los impuestos directos sobre las rentas más elevadas y las grandes empresas. Así en la Unión Europea, de 2000 a 2008, las tasas superiores del impuesto sobre la renta y el impuesto de sociedades bajaron respectivamente 7 y 8,5 puntos. Esos cientos de miles de millones de euros de regalos fiscales se orientaron esencialmente hacia la especulación y la acumulación de riquezas por parte de los más ricos. El fraude fiscal priva a la colectividad de medios considerables y actúa contra el empleo. Los medios públicos consecuentes deben ponerse al servicio del ministerio de finanzas para luchar eficazmente contra ese fraude. Los resultados deben hacerse públicos y sancionar severamente a los culpables.

 

Hay que diseñar una reforma profunda de la fiscalidad con el objetivo de la justicia social (reducir al mismo tiempo las rentas y el patrimonio de los más ricos para aumentar los de la mayoría de la población), armonizándola en el plano europeo con el fin de impedir el dumping fiscal. Se trata de aumentar los ingresos públicos, especialmente por medio del impuesto progresivo sobre la renta de las personas físicas más ricas (la tasa marginal sobre el tramo más elevado de renta debe llevarse al 90%), el impuesto sobre el patrimonio a partir de cierto montante y el impuesto de sociedades. Este aumento de los ingresos debe ir parejo con una rápida rebaja del precio del acceso a los bienes y servicios de primera necesidad (alimentos básicos, agua, electricidad, calefacción, transporte público, material escolar…) especialmente por una reducción fuerte y concreta del IVA de dichos bienes y servicios vitales (justo lo contrario de lo que se está haciendo ahora). Se trata también de adoptar una política fiscal que favorezca la protección del medio ambiente gravando de forma disuasoria a las industrias contaminantes.

 

La Unión Europea debe adoptar una tasa sobre las transacciones financieras, especialmente sobre los mercados de intercambios, con el fin de aumentar los ingresos de los poderes públicos. Los diferentes G20, a pesar de sus declaraciones de intenciones, en realidad se han negado a atacar a los paraísos judiciales y fiscales. Una medida sencilla para luchar contra los paraísos fiscales (que todos los años hacen perder a los países del norte, y también a los del sur, recursos vitales para el desarrollo de las poblaciones), consiste para un Parlamento en prohibir a todas las personas físicas y a todas las empresas presentes en su territorio realizar cualquier transacción que pase por los paraísos fiscales, bajo pena de una multa de un importe equivalente. Además hay que erradicar esos agujeros negros de las finanzas, de tráficos criminales, de corrupción y de delincuencia de cuello blanco.

 

dictadura_mercados.jpg4.- Poner en orden los mercados financieros, en especial con la creación de un registro de los propietarios de títulos, con la prohibición de las ventas a descubierto y la especulación en una serie de sectores. Crear una Agencia Pública Europea de Calificación. La especulación a escala mundial representa varias veces el total de las riquezas producidas en el planeta. Los sofisticados montajes de la mecánica financiera la vuelven totalmente incontrolable. Los engranajes que suscita alteran la estructura de la economía real. La opacidad sobre las transacciones financieras es la norma. Para gravar a los acreedores en el origen, es necesario identificarlos. La dictadura de los mercados financieros debe acabar y se debe prohibir la especulación en toda una serie de sectores. Es conveniente prohibir la especulación con los títulos de la deuda pública, con las divisas y con los alimentos. También se deben prohibir las ventas a descubierto y los Credit Default Swaps se deben regular estrictamente. Hay que cerrar los mercados de contratación directa de productos derivados, que son verdaderos agujeros negros que escapan a toda reglamentación y vigilancia.

 

El sector de las agencias de calificación también debe reformarse y enmarcarse estrictamente. Lejos de una herramienta de evaluación científica objetiva, esas agencias son, estructuralmente, partes interesadas de la globalización neoliberal y en varias ocasiones han desencadenado repeticiones de catástrofes sociales. En efecto, la rebaja de la nota de un país implica una subida de los tipos de interés sobre los préstamos que se le han concedido. En consecuencia la situación económica del país en cuestión se deteriora todavía más. El comportamiento borreguil de los especuladores multiplica las dificultades encontradas que pesarán todavía más duramente sobre las poblaciones. La marcada sumisión de las agencias de calificación a los medios financieros estadounidenses las convierte en actores principales a nivel internacional, y su responsabilidad en el desencadenamiento y la evolución de la crisis no ha sido suficientemente aclarada por los medios de comunicación. La estabilidad económica de los países europeos se ha dejado en manos de esas agencias de calificación, sin protección, sin medios serios de control por parte de los poderes públicos. Es imprescindible la creación de una agencia pública de calificación europea para escapar de este callejón sin salida. Continuaremos con el resto de las propuestas en el segundo y último artículo de esta serie.   

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