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14 diciembre 2012 5 14 /12 /diciembre /2012 00:00

Mucho se está hablando últimamente sobre la posibilidad de cambiar la actual Ley Hipotecaria, y sus leyes asociadas, sobre todo después de que el problema de los deshaucios se haya convertido en actualidad diaria. De hecho, ya aparece en la lista de los diez primeros problemas preocupantes para la sociedad española en el barómetro del CIS, y a raíz de algunos suicidios de personas ante la tremenda y cruel situación de ser deshauciados, el Congreso, con el único voto a favor del PP (con la complicidad esta vez de UPyD), aprobó el Decreto Ley de medidas urgentes para combatir este problema, medidas que han resultado ser un grosero parche más de este Gobierno, un parche injusto, insuficiente y que sigue dejando excluídos a la inmensa mayoría de los ciudadanos ante los abusos de la Banca.

 

ley_hipotecaria1.jpgDesde la izquierda siempre hemos apostado por un cambio en la Ley Hipotecaria, una Ley que tiene más de un siglo, y que asigna más importancia a las cláusulas hipotecarias (abusivas la inmensa mayoría) que a una sentencia judicial. El cambio de esta Ley, convirtiéndola en una Ley justa, es la única garantía de restar poder a los banqueros, para proporcionar una mayor defensa y seguridad jurídica a los afectados. En el horizonte de dicho cambio debe estar, como no puede ser de otra manera, el Derecho a una Vivienda Digna, recogido en el artículo 47 de nuestra Constitución, esa que acaba de cumplir sus 34 años de vida, y a la que tan poco caso se le hace en estos menesteres.

 

Como sabemos, los orígenes del problema vienen del extremo sobreendeudamiento privado de las familias, ocurrido al albur de la burbuja inmobiliaria, más o menos durante el período 1996-2006, basada en un nefasto modelo productivo, centrado en la construcción residencial, y en un apoyo mayoritario al régimen de compra o de adquisición de vivienda en propiedad. Hay que acabar con este modelo productivo, así como dejar de considerar a la vivienda como un negocio especulativo, sino como un bien básico y un derecho fundamental. Junto a todo ello, hay que potenciar más y mejor el mercado de viviendas en régimen de alquier, pero con una mayor seguridad jurídica para los inquilinos.

 

ley_hipotecaria2.jpgPor tanto, poner límites futuros a estos niveles de sobreendeudamiento privado, así como a los intereses moratorios de la banca, son dos objetivos que una futura Ley Hipotecaria debería contemplar. Pero esta Ley también debería mirar al presente, y también mirar al pasado, es decir, retroactivamente, si es que quiere de verdad conducir a un escenario de total protección de los ciudadanos, e impedir situaciones como las que contemplamos diariamente. Actualmente, la entidad financiera persigue in extremis al cliente, le obliga a pagar intereses escandalosos, le arrebata la vivienda, y además le coloca con una deuda impagable de por vida, dando en la mayoría de los casos con estas personas en auténticas situaciones de exclusión social.

 

Debemos cortar esta problemática de raíz, máxime cuanto estas situaciones se están dando no porque la ciudadanía se niegue a asumir sus deudas, sino porque la grave crisis económica les hace extremadamente vulnerables ante esta situación. La disminución de los ingresos, la pérdida del puesto de trabajo, o el fin de las prestaciones por desempleo hacen imposible que las familias puedan hacer frente a estas situaciones límite. Un Estado que mire de verdad a las personas no puede permanecer impasible ante este escenario. Las Leyes las hacemos los humanos, y por tanto no se puede hablar de que una Ley sirva a la justicia, si adolece de este componente de humanidad y de sensibilidad social.

 

ley_hipotecaria3.jpgAspectos como los límites inembargables de los bienes de la ciudadanía, así como la protección por encima de todo de la vivienda de residencia habitual, deben situarse como objetivos básicos de esta Ley, de cara a proporcionar una situación de tranquilidad para todos. Contemplar las situaciones de insolvencia sobrevenida, regular la dación en pago, y establecer mecanismos de alquiler social de la vivienda, son aspectos que no se pueden olvidar, si pretendemos que la Ley sea completa. El actual Código (voluntario) de Buenas Prácticas Bancarias sobre este tema debe ser abolido, pues la Banca no va a practicarlo voluntariamente, si puede obtener más beneficios recurriendo a otras vías. El objetivo último, final y absoluto de una nueva Ley debería ser garantizar que ningún ciudadano/a se quede sin derecho a una vivienda digna. Este es el horizonte, que debe reconocerse sin fisuras, sin limitaciones y sin excepciones.

 

Concretando un poco más según los puntos anteriores, una nueva Ley Hipotecaria debería contemplar, entre otros, los siguientes aspectos:

 

1.- Proponer límites para el sobreendeudamiento personal y familiar, por ejemplo en torno al 30% del total de los ingresos.

 

2.- Limitar el plazo de amortización del crédito hipotecario. Por ejemplo, no más de 20-25 años.

 

3.- Limitar los intereses moratorios de los préstamos hipotecarios, así como todo tipo de cláusulas abusivas en los mismos.

 

ley_hipotecaria4.jpg4.- Declarar como ingresos inembargables los salarios, sueldos, jornales, ayudas, prestaciones, subsidios, o cualquier otra renta física o retribución personal o del conjunto de la unidad familiar, que no excedan del Sueldo Mínimo Interprofesional. Esto debe ser prorrateado para cada miembro que constituya la unidad familiar, en caso de convivencia e ingresos de varias personas.

 

5.- Regular un procedimiento de liquidación justa y ordenada de todas las deudas de las personas físicas con insolvencia sobrevenida, tanto judicial como extrajudicialmente, definidas en los mismos términos que en la legislación concursal común. El objetivo debe ser lograr para el deudor un convenio vinculante con sus acreedores, incluidos por supuesto los acreedores hipotecarios.

 

6.- Regular las formas y modalidades alternativas a la propiedad que garanticen el poder continuar disfrutando de la misma vivienda habitual, mediante mecanismos de alquiler social, sistema de usufructo, etc.

 

ley_hipotecaria5.jpg7.- Regular el procedimiento de la dación en pago de la vivienda habitual, como último extremo, e incluso retroactivamente. En todo caso, el deudor siempre podrá instar la entrega de la vivienda hipotecada a la entidad financiera como pago liberador de la deuda reclamada, aunque esto no se hubiera pactado de forma expresa en las cláusulas de la hipoteca.

 

8.- Adaptar todo lo relativo a las leyes relacionadas, tales como la Ley de Enjuiciamiento Civil, Ley del Suelo, Ley para la Defensa de los Consumidores y Usuarios, Ley de Regulación del Mercado Hipotecario, etc.

 

Si conseguimos de verdad realizar los cambios legislativos justos, completos y oportunos, nos habremos quitado de encima otra losa para la clase trabajadora, que contribuye a su indefensión, y habremos conseguido ganar la batalla en el reconocimiento a este Derecho Constitucional a una vivienda digna. Continuemos con la lucha y con la protesta, en la calle y en las Instituciones, junto a las Asociaciones y Plataformas ciudadanas implicadas, tales como los movimientos vecinales, el 15-M, la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), Stop Deshaucios, etc. El grupo parlamentario de la Izquierda Plural ya ha arrancado del Gobierno el compromiso para que dichas asociaciones estén representadas en las próximas negociaciones para el futuro Proyecto de Ley. Ojalá lo consigamos.

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