Overblog Seguir este blog
Edit post Administration Create my blog
7 julio 2013 7 07 /07 /julio /2013 23:00

Pero como ya hemos dicho en infinidad de ocasiones, el Proceso Constituyente, y las nuevas políticas que se derivaran de él, confrontarían seguro con las políticas del actual marco internacional, y más concretamente europeo, existiendo serias dudas de que pudieran ser ejecutadas dentro de la Unión Europea y del Euro. Hagamos un repaso a los actuales planteamientos, para comprender la dificultad de dicho encaje. En efecto, la contradicción en el modelo capitalista mundial en su fase actual de crisis financiera del neoliberalismo globalizador consiste en la confrontación entre la voluntad de hegemonía imperialista de los Estados Unidos, con su enorme poderío militar, y la dinámica procedente de los países llamados emergentes (BRICS), sobre todo China, que lo cuestionan y que compiten en todos los terrenos.

 

proceso_constituyente91.jpgLa presente crisis, de esta forma, supone la quiebra del modelo neoliberal como estrategia del imperialismo. En este marco opera la crisis de hegemonía de los EE.UU., incapaz de mantenerse como potencia imperialista hegemónica, la irrupción de los países emergentes, y la consolidación de los procesos revolucionarios de América Latina desde alternativas populares, basadas en la democracia participativa. Y este panorama da lugar a situaciones esperpénticas, como la que se acaba de producir esta pasada semana con el vuelo del Presidente de Bolivia, Evo Morales. Bajo este servil seguidismo de Europa hacia las políticas norteamericanas, se ha dado lugar a un espectáculo patético y bochornoso, donde Europa en general ha quedado en ridículo, y ha quedado patente hasta qué punto no existe independencia europea en cuanto a las políticas de defensa y seguridad. 

 

proceso_constituyente92.jpgLo cierto es que desde 1989, año en que se hunde el Muro de Berlín y se produce la paulatina caída del Pacto de Varsovia, la OTAN, cuya justificación política y militar desde su creación se basó en la supuesta necesidad de Occidente de defenderse del otro bloque militar antagónico, en lugar de disolverse una vez acabada la llamada Guerra Fría, transforma sus objetivos y se pone en marcha el llamado Consenso de Washington, imponiendo con ello por un lado la presencia indefinida de los EE.UU. en Europa, obstaculizando con ello en gran medida la política de Defensa de la UE, y a la vez implicando a sus aliados europeos en casi todas las operaciones militares encaminadas a su expansión imperialista y global-colonizadora, especialmente en Asia (Irak, Afganistán), fabricando presuntos nuevos enemigos (Corea del Norte, Irán), y el Norte de África (Libia) con la finalidad de ocupar espacios geoestratégicos y depredar de paso los recursos naturales de esos países, en especial el petróleo y el gas, a la vez que vende y utiliza sus enormes arsenales de armamento. Cuando dichas situaciones se vuelven insostenibles, se utiliza la guerra como pretexto final para la ocupación de dichos territorios, con la inestimable ayuda de sus aliados europeos.

 

La democracia formal, con todas sus limitaciones, ya no sirve para imponer el nuevo modelo social y económico por el que el Capital busca el pleno dominio sobre las riquezas y recursos del planeta, y sobre los seres humanos. Se hace evidente que son los Mercados quienes imponen sus medidas por encima de cualquier otra soberanía, quedando los sumisos Gobiernos y Parlamentos "domesticados" (en expresión de Marcelino Camacho) para ratificar las decisiones que unas pocas personas toman. Dichas personas además no pertenecen a ningún poder democráticamente elegido, sino que representan a las grandes empresas que controlan todo este entramado. Son las mismas que además financian a sus partidos políticos títere, que luego se ocupan de llevar a la legislación las normas que a ellos les convienen, para perpetuar su poder y sus beneficios.

 

proceso_constituyente93.jpgAsistimos a un deterioro palpable de los espacios democráticos que empezaron a abrirse en Europa tras el final de la Segunda Guerra Mundial. Dichos espacios de participación popular, que significaron la legitimación por parte de los Estados de formas democráticas no institucionales y ajenas a él, fueron el fruto de la gran movilización popular requerida para el final del conflicto bélico y de un marco internacional marcado por la Guerra Fría. La crisis de los años 70 del siglo pasado y de la derrota de clase que supuso la instauración del actual marco neoliberal (Tratado de Maastricht) significaron el comienzo de un proceso de desmantelamiento del Estado del Bienestar, así como de las organizaciones obreras y de clase que lo sustentaban.

 

Esta debilidad orgánica de la clase obrera, acentuada por la implosión del campo socialista que jugaba un papel de dique a las ansias de dominación del gran capital, se ha traducido en una retahíla interminable de retrocesos en el ámbito económico, político y social. Hemos entrado así en una nueva fase de la lucha de clases, que nunca se detuvo, donde el marco democrático formal previo ya no está garantizado, pues con la excusa de la crisis, del gran poder de las entidades financieras, de la economía mundial globalizada, y de la falsa necesidad de ahorro, todos los mecanismos que garantizaban la cohesión social están saltando por los aires. Continuaremos en siguientes entregas.

Compartir este post

Repost 0
Published by Rafael Silva - en Política
Comenta este artículo

Comentarios

Presentación

  • : Actualidad Política y Cultural - Blog de Rafael Silva
  • Actualidad Política y Cultural - Blog de Rafael Silva
  • : Blog de Rafael Silva. Presenta artículos de opinión basados en la actualidad política, cultural y social.
  • Contacto

Búsqueda

Categorías