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16 enero 2015 5 16 /01 /enero /2015 00:00

"La sociedad espera que la Universidad sea no sólo una Institución académica de calidad, sino también un agente dinamizador para la transformación social de un nuevo modelo social ético, justo, solidario y al servicio de la emancipación, la dignidad humana y la construcción de un mundo más justo y mejor para toda la sociedad"

(Enrique Díez)

 

 

 

 

 

Y en vez de esto, hacia lo que estamos tendiendo es hacia un producto más del conjunto mercantilizador y competitivo al que nos somete la sociedad de mercado. Y desde ese punto de vista, justifican que la Universidad se vuelva cada vez más elitista, inaccesible y privatizada. Incluso el propio lenguaje empresarial se va "colando" cada vez más en el ámbito universitario. La universidad empresarial se concibe como un negocio, que no se diferencia de ningún otro, en razón a lo cual la educación y el conocimiento se convierten en una industria, cuyo objetivo supremo radica en obtener un producto mercantil (un título) bajo los parámetros de exigencia de la sociedad capitalista. En concordancia con todo ello, el sector de la Educación Superior debe funcionar como cualquier otro proceso productivo, buscando parámetros como la eficiencia, eficacia, rentabilidad, productividad, calidad y competitividad. Todo ello nos llevará a la supuesta "excelencia" del producto final.

 

educacion_publica_todos_niveles_271.jpgSegún este enfoque mercantilista, para poder asignar recursos al ámbito educativo (inversión de capital en edificios, infraestructuras, mantenimiento, bibliotecas, aulas, laboratorios, profesores, personal de administración, etc.) es preciso disminuir sus costes (es decir, contratar menos profesores, reducir las infraestructuras, cerrar aulas y laboratorios, etc.) y de forma simultánea, aumentar la cobertura, es decir, el ratio o número de estudiantes por aula y profesor. La miopía neoliberal de sus planteamientos les hace entender el proceso educativo (que es un proceso humano) como si fuera un proceso productivo donde se generan coches o alfombras, por ejemplo. Se renuncia a los parámetros de cercanía, comprensión, atención personalizada, transmisión del conocimiento como una experiencia, evaluación continua, etc. Se intenta cuantificar también los "resultados" del proceso educativo en función del número de aprobados o de titulados, o bien en función del índice que obtengamos en un ránking de pruebas nacional o internacional.

 

educacion_publica_todos_niveles_272.jpgPrima una visión competitiva del proceso educativo, centrada en resultados cuantificables, antes que en la transmisión, aceptación y asunción de ciertos valores que se aprenden. Se desecha una educación integral, crítica, inclusiva y diversa de los estudiantes, a los cuales se les medirá únicamente por sus resultados en los procesos de evaluación y superación de pruebas. La concepción neoliberal de la educación también traslada el concepto de productividad a su ámbito, suponiendo la obtención de mejores resultados con un menor esfuerzo, o que la inversión económica en los recursos dedicados debe generar un mayor rendimiento. Se comienzan a medir otros indicadores distintos a la docencia para el profesorado, tales como los trabajos de investigación, o el número de publicaciones a las que contribuye. Se desvirtúa la función principal del profesorado, transmitiendo además una visión de la docencia como algo secundario y de menor importancia.

 

educacion_publica_todos_niveles_273.jpgSe introduce también en el mundo educativo universitario el concepto empresarial de calidad, y en él se involucran aspectos propios del mundo empresarial tales como los procesos de control de calidad, alineamiento con un estándar de calidad, ajuste a una normativa de calidad, pruebas, mejoramiento y aseguramiento de la calidad. Bajo la filosofía mercantilista, se entiende también a la educación como un proceso que genera mercancías, y dichas mercancías han de estar sujetas a procesos de control que permitan generar mejores resultados, que puedan ser cuantificados y estandarizados. Se crean Instituciones externas a las propias Universidades, encargadas de velar por dicho cumplimiento de la supuesta "excelencia educativa" que se debe alcanzar, certificando que las escuelas y Universidades son centros de calidad, que avalan la consecución de los objetivos marcados. Y a partir de ahí, a dichos centros se les comienza a presionar para que respondan a los parámetros establecidos para la medición de la calidad, tales como eficiencia, rendimiento, productividad, satisfacción de los "clientes" (alumnos y empresas que los contratan), competitividad, innovación, rentabilidad (que deja de ser una rentabilidad social y pasa a ser rentabilidad privada), éxito (alumnos y empresas contentos, basándose en la propia premisa de ser partícipes de este sistema), excelencia, resultados, etc.

 

educacion_publica_todos_niveles_274.jpgCuando todas estas piezas del puzzle comienzan a encajar, nuestra visión de la Educación Superior ha sido completamente transformada por el sistema: deja de ser un derecho fundamental y un servicio público para formar a personas libres, cultas y críticas, para pasar a ser una empresa o institución educativa, donde sus directivos y profesores deben ofrecer un producto o mercancía de calidad, en abierta competencia con todos los demás centros educativos del mundo, para superar los estándares, obtener el éxito y conseguir la satisfacción de sus clientes. Como vemos, todo un artificio neoliberal que nos ha cambiado el auténtico y verdadero sentido de la Educación Superior. Bajo dicho modelo, desaparece el conocimiento, se privilegia el manejo de información, y lo que se enseña a los estudiantes está determinado por los intereses y necesidades del propio sistema. La palabra "Excelencia" y otras por el estilo, se convierten en vocablos vacíos usados sólo para justificar los propios objetivos de la concepción neoliberal de la educación. Ya no importan el rigor de los conocimientos impartidos, de los profesores ni de los estudiantes, ni el contenido de las clases ni de las investigaciones, ni de los medios o recursos didácticos empleados, ni la capacidad crítica que seamos capaces de inculcar a los alumnos. Ahora sólo basta la Excelencia, un concepto superficial, vacío, sin referente alguno, porque únicamente sustituye al propio concepto de formación. Continuaremos en siguientes entregas.

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Published by Rafael Silva - en Política
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