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20 mayo 2014 2 20 /05 /mayo /2014 23:00

"Cuanto mayor protagonismo tenga el pueblo en la construcción de la República, mayor probabilidad tendremos de conseguir una verdadera democracia"

(José López)

 

 

 

 

republica91.jpgY esto es así en tanto y en cuanto la Tercera República no puede construirse a espaldas de la ciudadanía, sino mediante la participación activa y directa, mediante los cauces adecuados, del conjunto de la ciudadanía. Sólo así tendremos la garantía de estar construyendo un nuevo sistema de convivencia realmente validado por el pueblo, realmente consensuado por él, esto es, en última instancia, un nuevo sistema realmente legitimado. Nuestra Constitución de 1978 no fue realmente un sistema libremente aceptado por la ciudadanía, sino impuesto a tenor de las circunstancias que rodearon la caída del régimen fascista anterior. Así como la figura del Rey Juan Carlos fue una imposición del dictador, la Constitución era la forma menos mala de transformar el régimen anterior en un nuevo sistema de "libertades", pero dentro de un corsé que limitaba bastante las posibilidades de establecer una verdadera democracia.

 

republica92.jpgPor ejemplo, el tema de los derechos civiles debería ser igualmente revisado y ampliado bajo los mimbres de la Tercera República. El republicanismo se encarna en la defensa de todos los derechos civiles que hoy reconoce nuestra Constitución, que aunque en ese aspecto fue una de las más avanzadas de su época (reconoce el derecho de asociación, reunión, manifestación, huelga, etc.), lo que debería hacerse dentro del nuevo contexto republicano, sería ahondar en los mismos, desarrollarlos, y blindarlos ante posibles ataques (como está sucediendo ahora bajo el Gobierno del PP), para que nunca puedan ser limitados.

 

Y quizá el derecho por excelencia, el derecho con mayúsculas, el derecho superlativo frente a todos los demás, sea el DERECHO A LA VIDA. Pero no en el sentido demagógico, sectario o religioso que las típicas asociaciones pro-vida están manifestando en relación con el derecho de la mujer a interrumpir libremente su embarazo, sino en el sentido de la protección integral y en toda su proyección, de la vida de una persona, desde que es considerada civil y legalmente como tal. Y en ese sentido existen, por ejemplo, algunos aspectos que la nueva Constitución republicana, y las normativas legales que derivaran de ella, deberían recoger de manera explícita:

 

republica93.jpg1.- Como consecuencia del derecho a la vida, debe completarse la abolición de la pena de muerte incluso en tiempos de guerra, así como la expresa prohibición de las torturas en nuestro país. Recomiendo a los lectores la lectura del artículo "Manifiesto para la erradicación de la tortura" publicado en este mismo Blog, si quieren profundizar más en el tema.

 

2.- También en coherencia con el reconocimiento del derecho a la vida, deberá desarrollarse el mecanismo adecuado mediante el cual el Estado Español renuncia expresamente, de manera contundente y definitiva, al uso de la guerra como instrumento de política exterior. Así lo hizo por ejemplo la Constitución de la Segunda República, en 1931, siguiendo la línea del Pacto de la Sociedad de Naciones. En consecuencia, las Cortes Generales deberán también autorizar para todos los casos cualquier intervención de tropas españolas fuera del territorio nacional, y únicamente bajo el contexto de tareas de reconstrucción o de carácter humanitario. En ningún caso nuestras tropas participarán en conflicto bélico alguno, de forma unilateral, o bajo el amparo de cualquier organismo internacional. De esta forma, la vocación pacifista de la Tercera República se plasma expresamente, y descarta la guerra bajo cualquier concepto. Indirectamente, este reconocimiento también implica nuestra salida de la OTAN como organización imperialista y belicista de carácter mundial.

 

republica94.jpg3.- El derecho a la vida debe completarse también mediante el derecho inherente a poder elegir una muerte digna, avanzando nuestras normativas legales en la posibilidad de la regulación de la eutanasia activa bajo determinados supuestos tipificados. Sólo de esta forma, mediante la libre elección de una muerte digna, daremos también un sentido digno a la vida de las personas.

 

4.- Por último, nos queda un último fleco, no por ello menos importante, para hacer coherente todo el despliegue en torno al derecho a la vida, y es entender ésta no sólo en el sentido puntual del nacimiento o la muerte, sino en el recorriido vital completo, es decir, reconociendo el derecho a una vida digna y plena durante todas las etapas del ser humano: desde este punto de vista, deben reconocerse una serie de derechos de la infancia, y una serie de derechos para las personas mayores, pero también una serie de derechos a proteger durante toda la vida de una persona adulta: alimentación, trabajo, vivienda, educación, sanidad, conciliación familiar, renta básica, cultura, información, en fin, toda la serie de derechos que proporcionan una protección integral en sociedad para las personas durante toda su existencia. Continuaremos en siguientes entregas.

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Published by Rafael Silva - en Política
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