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10 marzo 2015 2 10 /03 /marzo /2015 00:00

Teníamos pendiente aún, sobre el tema de la Justicia que estamos desarrollando, tratar el asunto de la extrema lentitud que desde siempre caracteriza este servicio público. El tema es muy grave, ya que, considerando la Justicia como un servicio hacia los ciudadanos, no puede silenciarse el desastroso efecto que su lentitud provoca, debido a la utilización de medios y procedimientos escasos y obsoletos. Dicha lentitud puede paralizar, y lo ha hecho, la vida social, política y económica en muchos aspectos, ya que la Justicia no resuelve los problemas jurídicos que requieren una solución a corto plazo. Por supuesto, deseamos una Tercera República con una Administración de Justicia ágil y eficiente, cercana y respetada por la ciudadanía. Pero podríamos preguntarnos, ¿a quién beneficia y a quién perjudica la inseguridad jurídica que provoca esta lentitud? Resulta evidente que favorece a los que se pueden defender por sí mismos, es decir, a los poderosos, a las grandes empresas, a los delincuentes de cuello blanco, y a todos sus políticos lacayos. Incluso podríamos colocar en este grupo a la propia Administración del Estado, si abusa de la ciudadanía. Véase a este respecto nuestro artículo "Una Justicia protectora de los poderosos", publicado en este mismo Blog.

 

republica_queremos251.jpgTodo ello provoca en el conjunto de los ciudadanos una pobre impresión sobre nuestro supuesto "Estado Social, Democrático y de Derecho" proclamado en la Constitución. Por tanto, el perjudicado por esta lentitud y por la inseguridad jurídica que provoca es el ciudadano o ciudadana de a pie. Resulta también claro que esta deficiencia tiene como consecuencia un mal control de la Justicia sobre el Poder Ejecutivo, lo cual favorece a cualquier Gobierno que sea poco escrupuloso en su sometimiento a los controles de la propia Administración de Justicia. Y esta puede ser otra razón por la que el Poder Ejecutivo no esté excesivamente interesado en que la Justicia tenga los medios adecuados para que funcione con celeridad, lo cual está en buena sintonía con el hecho de que los poderosos ya pueden defenderse por sí mismos. En el fondo, la sensación de impunidad que se transmite al conjunto de la ciudadanía es un hecho realmente deplorable, que ha minado la credibilidad de muchas Instituciones, y de la propia clase política.

 

republica_queremos252.jpgOtro hecho diferencial de nuestro sistema judicial, que no existe o es muy reducido en los países de nuestro entorno, es la existencia de gran número de personas aforadas, esto es, personas que, por su cargo o dedicación, si existe indicio alguno sobre comisión de delitos, no pueden ser investigadas ni juzgadas por los tribunales ordinarios, sino por un tribunal superior, bien sean los Tribunales Superiores de Justicia (TSJ), que son las más altas instancias judiciales de las Comunidades Autónomas, o bien directamente por el Tribunal Supremo, la más alta institución judicial del Estado. El número de aforados es ciertamente excesivo (varios miles de personas), y debería ser por tanto reducido drásticamente, o mejor incluso eliminado.

 

republica_queremos253.jpgPara tomar una buena referencia sobre los modelos de justicia deseables, podemos por ejemplo consultar, entre otras fuentes, algunos de los documentos publicados por diversas asociaciones profesionales de nuestro país, tales como Jueces para la Democracia, Unión Progresista de Fiscales o el Sindicato de Secretarios Judiciales, que disponen de amplia experiencia en la visión de una justicia realmente progresista y al servicio de la ciudadanía. Debemos igualmente erradicar todo tipo de implantación de precios públicos y/o tasas judiciales complementarias, que lo único que han provocado ha sido la restricción del derecho fundamental a la tutela judicial efectiva, permitiendo litigar sólo a aquéllos ciudadanos que dispongan de medios económicos para sufragar dichas tasas.

 

Pensamos que la racionalización, agilización y optimización del funcionamiento de la Administración de Justicia deberían conseguirse recurriendo únicamente a reformas organizativas que no vulneren ningún derecho fundamental, ni ataquen flagrantemente la capacidad de acceso a la misma de los ciudadanos. Y en ese sentido, lo que de verdad necesitamos en este ámbito es una renovación (casi) completa en la dotación de medios tecnológicos, que permitan una buena gestión documental, archivo y proceso de los requerimientos y de todos los pasos del procedimiento judicial, así como una ampliación de los medios humanos y materiales para poder implementarlas.

 

republica_queremos254.jpgEn el fondo, subyace también un mensaje subliminal, también aplicado a otros servicios públicos fundamentales, de que es la propia ciudadanía la que hace un mal uso de los mismos, teniendo que disponer el sistema de mecanismos de prevención de estas supuestas situaciones. Pero nada más lejos de la realidad. Esta interpretación sólo puede proceder de gobiernos indecentes, que intentan enmascarar bajo estos sesgados enfoques el claro interés motivador de estas medidas, que no es otro que provocar la inaccesibilidad e incluso el blindaje del servicio hacia las clases populares, reservándolo a su uso por las clases económicamente más poderosas. No podemos asistir impasibles, por tanto, al continuo intento velado de culpabilizar a la ciudadanía por la situación en que se encuentra la justicia, situación que es el resultado palpable de la ineficiente gestión que los gobiernos del bipartidismo han llevado a cabo durante la etapa democrática.

 

En Sanidad, en prestaciones farmacéuticas, en Servicios Sociales o en Justicia, se insiste en que la población, todos y todas, "abusamos" de las Administraciones Públicas, y de que éstas cuestan mucho dinero en su mantenimiento, y por tanto está justificado el "disuadirnos" mediante la vía económica de que recurramos masivamente a dichos servicios públicos. En una República que se precie, los responsables de la gestión de estas Administraciones y servicios son quienes deben garantizar que se presten de una manera ágil, rápida, justa, adecuada, digna y con pleno respeto a todos los derechos fundamentales. Finalizada la exposición sobre los temas de Justicia, continuaremos con otros temas en siguientes entregas.

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Published by Rafael Silva - en Política
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