Overblog Seguir este blog
Edit post Administration Create my blog
14 enero 2014 2 14 /01 /enero /2014 00:00

"El poder es un cíclope. Tiene un sólo ojo: ve lo que le conviene, es ciego a todo lo demás. Contempla en éxtasis la globalización del dinero, pero no puede ni ver la globalización de los Derechos Humanos"

(Eduardo Galeano)

 

"Al más alto nivel, no hay separación entre las personas que dirigen nuestras grandes empresas, y quienes se encargan de gobernarnos"

(John Perkins)

 

   

 

ley_antiprotesta.jpgYa le dedicamos un artículo a la Ley de Seguridad Ciudadana en este mismo Blog, al que remito a los lectores que no lo hayan leído, porque el actual tiene que ver con aquél, en el sentido de que la ley que aquí nos ocupa, la de Seguridad Privada, tiene mucho que ver, en el fondo y en la forma, con aquélla. Y es que por si fuera poco el abuso de autoridad y la corrupción institucionalizada en el mundo de la seguridad pública, que hemos podido comprobar últimamente de forma fácil, el siguiente paso es la entrada del capital y de los intereses privados en el mundo de la seguridad. Una suerte de nueva Guardia Privada va a prestarse a defender más y mejor los intereses de la clase dominante. Con el tándem que supone junto con la Ley de Seguridad Ciudadana, no sólo se blinda al Estado por sus tropelías ante la plebe, sino que también se protegen mejor los intereses de sus esbirros. 

 

ley_antiprotesta2.jpgSupone una vuelta de tuerca más en la oleada privatizadora que nos invade, en lo que respecta a los servicios públicos. Se abre la puerta a proporcionar negocio a las empresas de seguridad, algunas muy famosas y lideradas por gentuza muy conocida por su ideología ultraderechista, como la organización valenciana España 2000. Los actuales Vigilantes de Seguridad que vigilan actualmente locales y empresas de todo tipo ya han declarado no sentirse preparados para equipararse a las funciones de la Policía y de la Guardia Civil. Pruebas físicas de menor intensidad que las de la policía, así como la superación de un test después de seis meses de formación teórica, en comparación con los tres años actuales de policías y guardias civiles, no parece suficiente como para delegarles las mismas responsabilidades. Junto a la Ley de Reforma del Código Penal Militar, del Código Penal Civil y de la Ley de Protección Ciudadana, forman las cuatro patas donde se sustenta el nuevo modelo de "orden público" propuesto por el Partido Popular.

 

ley_antiprotesta3.jpgSe crea indefensión, un espacio para la discrecionalidad y la impunidad, e incluso un vacío o limbo legal terrible, con el nuevo Proyecto de Ley, ya que se autorizará la utilización de los servicios de "seguridad privada" en espacios abiertos, sean de interés público (cárceles, CIE's) o privados (Conciertos o celebraciones realizadas en suelo público para una entidad privada), bajo la supuesta "supervisión" de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, y en "idénticas condiciones" que las de éstas. Para ello, se les ofrece el poderosísimo blindaje (que respaldará cualquier atropello, e impedirá cualquier protesta) de su consideración como "Autoridad del Estado". Esto abre la puerta para que cualquier nimiedad pueda ser considerada como un delito de "resistencia, insulto o desobediencia a la Autoridad", y condenada con las gravísimas penas que se aplicarán tras las modificaciones del Código Penal previstas, así como las infracciones administrativas (que eliminan de un plumazo el derecho a la tutela judicial efectiva) de la Ley de Protección de la Seguridad Ciudadana.  

 

ley_antiprotesta4.jpgTomando las palabras de Arturo Borra: "Lo público como negocio privado (favorecido por un sistema corrupto de prebendas y privilegios) instaura la competencia entre las élites y el saqueo a los subalternos. Hay que insistir: más allá de la "oportunidad de negocio" para las 1500 empresas de seguridad privada operativas en territorio español (con una facturación actual de más de 3000 millones de euros al año), ¿en qué sentido podría beneficiarnos el ser objeto de vigilancia permanente por su parte? No es sólo un problema de subcualificación evidente que debería alarmar a cualquier persona mínimamente precavida; implica ante todo que una de las partes asuma el rol de juez, esto es, que la burguesía sea erigida como guardián del bienestar colectivo, aunque más no sea mediante sus lacayos. Un elemental trabajo de indagación sobre las empresas de seguridad privada sería suficiente para persuadirnos del carácter radicalmente inadecuado de esta transferencia funcional; permitiría identificar lazos inocultables entre algunas de estas empresas y una ultraderecha racista, xenófoba y aporofóbica. ¿Qué ecuanimidad cabría esperar de esos sujetos en el ejercicio del poder de vigilancia, especialmente cuando se los autoriza a convertir a sus declarados enemigos en objeto?"

 

ley_antiprotesta5.jpgLas sospechas nos llevan a pensar que habrá una derivación del servicio público (plazas de Policía que no se cubren) hacia las fuerzas privadas de seguridad. De hecho, el Cuerpo de Policía Nacional dispone hoy de 12.000 efectivos menos de los que disponía hace tres años. Y además, sabemos que la preparación física y teórica de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, que desarrollan su labor como un servicio público (aunque también sobre esto se podría discutir bastante), es mucho más completa que la de los Agentes de Seguridad Privada (6 meses de preparación teórico-práctica en el caso de los vigilantes, frente a una oposición en el caso de la Policía, después de casi tres años de preparación previa). Y con esta escasa preparación y obedeciendo a otros intereses, el caso es que podrán practicar detenciones, identificar, interrogar y cachear en la vía pública, todo lo cual, de entrada, es un tema que puede tender al abuso. Se trata en el fondo de otra privatización subliminal y encubierta, de otra "externalización" de las funciones de un servicio público, con el fin de generar beneficio privado. 

 

ley_antiprotesta6.jpgY hemos de denunciar que se trata de una aberración en toda regla, el hecho de que, desde el ámbito privado, una persona pueda intervenir con estas funciones y estos poderes en un espacio público. Se nos antoja imaginar, por ejemplo y sin ir más lejos, que al lado de barrios y polígonos pobres de las grandes ciudades, con poca seguridad, habrá barrios de élite y centros privados con muchos fondos, que estén muy bien vigilados, protegidos y custodiados. Decididamente, la Seguridad, así con mayúsculas, es un bien público, gratuito y universal, cuyas funciones no pueden ser extrapoladas a ningún cuerpo de seguridad privada. Y no nos valen los ejemplos que nos ponen sobre las instalaciones de Aeropuertos, Instituciones Penitenciarias, Andenes, etc., ya que los vigilantes privados, según esta futura Ley, podrán intervenir fuera de los locales donde estén vigilando. A estas alturas, creemos que la frontera entre lo público y lo privado está clara, pero con herramientas como la Ley que estamos comentando, estamos abriendo la puerta a que la política y los intereses de la empresa privada de la cual dependa el vigilante en cuestión, podrán imponerse a los intereses generales de la ciudadanía.

 

Como lo califica el Colectivo de Militares "Anemoi", estamos ante el intento de instauración de "cuerpos parapoliciales" al servicio de la oligarquía, y de su régimen autoritario y antidemocrático. Es previsible además que, con la reciente Reforma del Código Penal, bastante más dura en sus condenas, la población carcelaria española vaya a aumentar bastante, con lo cual el negocio está asegurado. Este Partido Popular, ultraneoliberal y parafascista, quiere un ejército privado a su total disposición, y a la de sus amigos. Una vez más, no podemos consentirlo. Realizamos un llamamiento a que la ciudadanía organizada, junto con las plataformas y organizaciones de la sociedad civil, de todos los sectores, manifestemos juntos nuestro más profundo rechazo a este Proyecto de Ley, y continuemos reivindicando que el monopolio de la Seguridad Pública lo deben seguir ejerciendo las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (Policía Nacional, Policía Autónoma donde la hubiere, Policía Local, Guardia Civil). Esto tiene que ver con las garantías de protección de los derechos y libertades civiles públicas, y no puede ser de ningún modo privatizado. Constituiría un flagrante atentado a los cimientos de un Estado Social y de Derecho, ese que declara la Constitución, y ese que llevamos mucho tiempo pretendiendo ser.

Compartir este post

Repost 0
Published by Rafael Silva - en Política
Comenta este artículo

Comentarios

Presentación

  • : Actualidad Política y Cultural - Blog de Rafael Silva
  • Actualidad Política y Cultural - Blog de Rafael Silva
  • : Blog de Rafael Silva. Presenta artículos de opinión basados en la actualidad política, cultural y social.
  • Contacto

Búsqueda

Categorías