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28 octubre 2013 1 28 /10 /octubre /2013 00:00

Estamos desarrollando, paralelamente, entre otras muchas, dos series de artículos donde estamos intentando exponer, profundamente y con calma, dos aspectos que nos parecen cruciales, y además intentando desplegar toda la pedagogía de que somos capaces. Por un lado, la serie "Marxismo, Socialismo y Capitalismo en el Siglo XXI", dedicada a exponer los fundamentos del capitalismo frente a los del socialismo, para comprender la necesidad de abolir el primero e instaurar el segundo, lógicamente con una versión actualizada a nuestros tiempos. Por otra parte, la serie "Por un Proceso Constituyente", donde exponemos todas las razones, todos los defectos del actual sistema, y la necesidad de abolir el actual régimen político y territorial para implantar otro de corte republicano y federal. Bien, ambas series de artículos despliegan todos los razonamientos, criterios y fundamentos teóricos en que nos apoyamos para sustentar nuestras opciones.

 

programa_minimo1.jpgPero desde la izquierda política, social y mediática, muchas veces hemos de responder a soluciones rápidas, propuestas inmediatas de acción, sobre todo al ser interrogados por los medios de comunicación, o por militantes o simpatizantes de otras opciones políticas, sobre las medidas que implantaríamos desde un auténtico Gobierno de izquierdas. Se nos reta continuamente a que planteemos nuestras propuestas, como una especie de demostración empírica de que no tenemos en realidad alternativas reales a la situación existente, y de que por tanto nuestro discurso está poco menos que fuera de la realidad. Se nos acusa de utópicos, de pro-cubanos, y de estar en las nubes, para reforzar desde quien nos acusa sus posturas neoliberales, y extender generalizadamente la opinión de que no son posibles otras alternativas a las políticas que se están haciendo. Este artículo pretende romper una lanza en este sentido, y ofrecer un programa mínimo e inmediato de actuación desde la izquierda, para que no haya ninguna duda de que tenemos las ideas bien claras, no sólo en la teoría, sino también en la práctica, es decir, en la acción política. En última instancia, y como nos dice Diego Cañamero, líder del SAT, "la gente no ha votado para esto".

 

programa_minimo2.jpgPor su parte, muchas Plataformas y Organizaciones sociales y políticas que se están creando, tales como el Frente Cívico "Somos Mayoría", liderado por Julio Anguita, están contribuyendo a proponer lo que han denominado un "programa de mínimos", es decir, un conjunto de propuestas mínimas, concretas y reales, que puedan aglutinar a la inmensa mayoría social de este país que se opone a las políticas que se están llevando a cabo actualmente. Un catálogo de propuestas que puedan constituir el "mínimo común múltiplo" de todas las políticas de izquierdas que podamos desarrollar. Abogan incluso por desetiquetar las mismas, y ni siquiera concederles los rótulos de "políticas de izquierda". Bien. Estamos de acuerdo. Nos parece correcto y acertado. Es más, desde el presente artículo queremos contribuir a tener aún si cabe las ideas más claras, a ser más contundentes, a hacer llegar a la ciudadanía que nos vaya a apoyar en las urnas nuestras intenciones más concretas e inmeditas, más allá de la protesta social del "NO A LOS RECORTES". Vamos a ello. Podemos plantearlo, para que tenga un carácter práctico y concreto aún mayor, como si fueran respuestas a las hipotéticas preguntas de una imaginaria entrevista.

 

programa_minimo3.jpgY claro, lo primero que nos podrían preguntar en dicha entrevista podría ser: ¿Qué harían ustedes para reducir el paro? Se nos preguntaría esto porque es la necesidad fundamental, la principal necesidad, la más urgente para la sociedad actual. Y en efecto, esa es la prioridad número uno. Pero para conseguirla, hay que tocar otros frentes. Se nos dice que no tenemos dinero. Bien, asumamos incluso que es verdad, porque hemos de pagar, para 2014, la friolera de 38.500 millones de euros en intereses de una deuda pública (en realidad, privada pero estatizada, es decir, socializada) que ya ha sobrepasado el 90% de nuestro PIB. Conclusión: la deuda es impagable. Por tanto, la primera medida debe ser adoptar la decisión de NO PAGAR LA DEUDA. Esto significa crear un Comité para la Evaluación de dicha deuda, declarando la parte ilegítima para su impago (la procedente de las entidades financieras, básicamente) y la parte legítima para su renegociación. Se nos podrá argumentar que esta medida no es posible en el actual marco Constitucional, y es verdad, ya que el tándem PP-PSOE se encargaron de modificar el Art. 135 de la Constitución para garantizar dicho pago de la deuda antes que ninguna otra partida social. Pues bien, dicho articulado habrá que volverlo a cambiar.

 

programa_minimo4.jpgBien, con este dinero que tenemos por haber renunciado al pago de la deuda, ya podemos estimular directamente la economía real, no los grandes números de la macroeconomía, que seguramente caerían, consecuencia de la consabida "inestabilidad de los mercados financieros". Pero un auténtico Gobierno de las personas no puede mirar sólo a los mercados, sino a la vida de la gente. Inyectaríamos dicho dinero en planes de empleo público, reforzando los sectores más deprimidos, y dejando una parte del mismo para garantizar una RENTA BÁSICA DE CIUDADANÍA, con la cual la gente podría vivir dignamente durante todo el período en que no encontrara empleo. Por otra parte, implementaríamos una POLÍTICA FISCAL PROGRESIVA, con lo cual pagarían más quienes más tienen y más ganan. Debemos reequilibrar las rentas del capital y del trabajo, y hacer aflorar el dinero proveniente de la evasión fiscal, que va a los paraísos fiscales. Sólo con combatir el fraude fiscal empresarial, el proveniente de las grandes empresas y de las grandes fortunas, podríamos recuperar del orden de 90.000 millones de euros más. Dinero suficiente no sólo para restituir todas las políticas de recorte que se han llevado a cabo, sino para incrementar los PLANES DE EMPLEO PÚBLICO para todas las Administraciones.

 

programa_minimo5.jpgSe nos dirá que aún sigue siendo insuficiente para conseguir erradicar la brutal tasa de desempleo que tenemos en nuestro país, casi del 27%, y de más del 55% de tasa de paro juvenil, y efectivamente, lo es. Para ello, el siguiente paso es expropiar a la Banca Privada para construir un sistema de Banca Pública. Ahí está, pues, el siguiente punto del "programa de mínimos": EXPROPIACIÓN DE LA OLIGARQUÍA FINANCIERA, Y CREACIÓN DE UNA BANCA PÚBLICA AL SERVICIO DE LA ECONOMÍA REAL, DE LAS EMPRESAS Y DE LAS PERSONAS. Ya hemos llegado a un punto en que no habrá democracia real, si no expropiamos a todos los banqueros y grandes empresarios de este país. Básicamente, esto sería el programa de mínimos. Todo lo demás vendría después. Claro, muchos lectores se pueden estar preguntando, y con razón, si este conjunto de políticas serían posibles dentro de la actual estructura de la Unión Europea, y en el marco normativo del Euro. Muchas personas de la izquierda, entre las que me encuentro, no lo creemos. Luego lo más probable es que nos echaran del entorno de la moneda única, y del contexto político de la Unión Europea. Es un riesgo que tenemos que asumir. Evidentemente, supondría terribles inconvenientes, y nos traería problemas económicos de toda índole, pero al menos, y esta vez sí, veríamos "la luz al final del túnel". Sí, de ese túnel neoliberal que nos está llevando al precipicio.

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Published by Rafael Silva - en Política
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