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9 septiembre 2014 2 09 /09 /septiembre /2014 23:00

"El horror de Gaza es un crimen cuyo origen hay que buscarlo en Washington y Londres, tanto como en Jerusalén"

(Seumas Milne, periodista de The Guardian)

 

 

 

 

Comenzaremos a tratar, a partir de esta entrega, lo relacionado con la complicidad criminal que sostiene el Gobierno de los Estados Unidos con el de Israel, y las consecuencias históricas que de ella han devenido. Como no es momento ni lugar (ni por otra parte es el objetivo de esta serie de artículos) para examinar en profundidad los orígenes del conflicto palestino-israelí, remito a los lectores al artículo "Israel, Palestina: Cómo empezó todo" de Olga Rodríguez, y también al titulado "Palestina, historia contra propaganda" de Antonio Cuadrado-Fernández, que, entre muchos otros, exponen perfectamente las bases históricas de dicho conflicto. Pero veamos de entrada algunas opiniones al respecto.

 

eeuu_israel1.jpgPreguntado sobre el papel estadounidense en el conflicto palestino-israelí, el historiador e investigador Jorge Ramos Tolosa, afirma lo siguiente: "Además de la ayuda económica y militar norteamericana, cabe destacar el papel del lobby pro-sionista en Estados Unidos, uno de los más poderosos del mundo. Este lobby ya empezó a presionar en la época de Truman, en 1947, cuando estaba debatiéndose la partición o no de Palestina. En sus memorias, Truman ya dijo que la mayor presión que había sufrido por parte de un lobby fue la recibida por parte de los sectores pro-sionistas, para que a su vez Estados Unidos presionara a otros países y votaran a favor del plan de partición de Palestina en la ONU (noviembre de 1947), y la subsiguiente fundación del Estado de Israel. Se cuenta siempre, por ejemplo, que los dos festines o banquetes de autoridades y elites más numerosos en Estados Unidos son el del Congreso y el del AIPAC (principal organización del lobby pro-sionista en Estados Unidos). Pero en muchos episodios Israel ha quedado impune e incluso por encima de Estados Unidos. En 1967 Israel bombardeó un barco de Estados Unidos causando decenas de víctimas –el USS Liberty-, sin que haya habido respuesta por parte estadounidense. O lo que está ocurriendo estas últimas semanas. Israel tampoco teme excesivamente la presión de Obama y de Kerry. Vienen a decir: yo hago lo que quiero y puedo atacar donde me plazca".

 

eeuu_israel2.jpgIsrael viene siendo un Estado que vulnera sistemáticamente la legalidad internacional y los Derechos Humanos más básicos de la población de Palestina, en un claro ejercicio de progresivo exterminio de toda su población. Es un Estado construido sobre cimientos racistas y discriminatorios, que está instalado en el propio imaginario colectivo de la ciudadanía israelí. Al hilo de lo que nos contaba el joven historiador valenciano, hemos de continuar diciendo que la creación del Estado de Israel en 1948 significó la expulsión de más del 70% de la población palestina autóctona de sus hogares y de sus tierras. Más de 700.000 palestinos/as se convirtieron en refugiados/as. Con la guerra de 1967 Israel puso en marcha la ocupación militar y civil de Gaza, Cisjordania, Jerusalén Este y los Altos del Golán. Con ello, 300.000 palestinos/as fueron desplazados/as de su territorio. Hoy hay más de 5 millones de refugiados/as palestinos/as. Israel continúa negándoles su derecho al retorno, incumpliendo así la Resolución 194 (1948) de la Asamblea General de las Naciones Unidas y la 237 (1967) de su Consejo de Seguridad. Desde el año 2002, Israel está construyendo un muro de separación de más de 700 Km. de longitud que aísla y ahoga a poblaciones palestinas completas. El Tribunal Internacional de Justicia, consultado por la Asamblea General de la ONU, establece que este muro constituye una violación de la legislación internacional. Pero a pesar de haber sido condenado también por el Tribunal Supremo Israelí, continúa su proceso de construcción.

 

eeuu_israel3.jpgDesde el año 2005, Israel ha impuesto un bloqueo criminal en la Franja de Gaza, convirtiendo la situación en una extrema crisis humanitaria para más de un millón y medio de gazatíes, que viven en una tremenda prisión a cielo abierto, en lo que ha sido calificado como el mayor campo de concentración mundial. El Estado de Israel ha establecido y consolidado todo un aparato legislativo discriminatorio sobre el 20% de su población, la minoría árabe. De esta forma, más de medio centenar de leyes discriminan a los/as ciudadanos/as palestinos/as, simplemente por serlo. Ante tanta impunidad, cabría hacerse la pregunta: ¿Cómo es posible que un solo Estado traiga de cabeza a toda la comunidad internacional, y que dicho conflicto no se haya resuelto hace ya muchos años? Y la respuesta es obvia: por la ayuda y la complicidad criminal de los Estados Unidos. Efectivamente, si no fuera por el papel activo de los sucesivos gobiernos estadounidenses destruyendo las posibilidades de una paz justa y duradera en la región, dicho conflicto se hubiera solucionado hace mucho tiempo. Aunque resulte sorprendente, el gran receptor de la ayuda exterior de EE.UU. a lo largo de las últimas tres décadas no es ninguna tierra pobre llena de niños muertos de hambre, sino una nación rica con un PIB per cápita similar al de la media de la UE y más alto que el de Italia, España o Corea del Sur.

 

¿Pero quién es ese afortunado receptor de la ayuda norteamericana? Pues justamente Israel. Un Estado, como acabamos de contar, afanosamente dedicado a un proyecto de colonización más propio del siglo XIX que del siglo XXI. Aunque suene muy fuerte, el término más correcto es el de "limpieza étnica". Porque la realidad es que se está exterminando y expulsando a un pueblo de sus hogares y de sus tierras, porque no pertenece a la tribu elegida. La friolera cifra de 3.000 millones de dólares es lo que recibe Israel anualmente en concepto de ayuda militar estadounidense, la mayor parte de ella empleada en el sistemático exterminio de la población palestina, y en el expolio de sus territorios. Durante los últimos 60 años, Israel ha estado recibiendo casi un cuarto de billón (con b) de dólares. Y todo ello, complementado con dotaciones para colaborar en investigaciones militares y ejercicios de entrenamiento conjunto. ¿Porqué Washington está haciendo esto? La respuesta más común es la más sencilla: porque Israel es "aliado" de Washington. Pero esta respuesta no nos sirve, porque EE.UU. tiene docenas de aliados por todo el mundo, y ninguno de ellos está subvencionado de esa forma por el presupuesto público estadounidense. Como no hay ningún tratado-alianza entre las dos naciones, y teniendo en cuenta la naturaleza asimétrica de los costes y beneficios de esta relación, el término más adecuado para definir los lazos de colaboración entre ambos podría ser el de "Estado clientelista". Continuaremos en siguientes entregas.

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Published by Rafael Silva - en Política
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