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28 agosto 2013 3 28 /08 /agosto /2013 23:00

A su clásico ideario conservador, tradicionalista, reaccionario, retrógrado y trasnochado, se suma que el Partido Popular está dando síntomas últimamente de una deriva ultraderechista realmente preocupante. Durante las últimas semanas se han sucedido algunos casos muy significativos, tales como los posados de algunos de sus jóvenes dirigentes de las Nuevas Generaciones ante diversa simbología franquista, o las declaraciones de algún alcalde de alguna localidad gallega, justificando los crímenes franquistas. Hasta qué punto son anécdotas aisladas, o es la visualización de las corrientes más fascistas del PP, es algo que iremos viendo con el tiempo.

 

pp_fascismo.jpgDesde su fundación como Alianza Popular (AP) por Manuel Fraga, antiguo Ministro de la época franquista, nadie duda de que en el seno de este partido se encuentra la flor y nata, y todos sus descendientes, del fascismo español. Desaparecieron en su momento Fuerza Nueva, liderada por Blas Piñar, y algunas otras formaciones, pero según todas las pistas, integrándose en el ala más radical y ultraconservadora del PP. Por tanto, las sospechas de que existe en el seno del PP un núcleo duro ultraderechista siempre han existido, pero parece ser que se acrecientan de un tiempo a esta parte. Quizá sea, como ya hemos explicado en otros artículos, porque la crisis también agudiza los sentimientos más radicales, en todos los órdenes. Véase también la deriva ultraderechista que están experimentando algunas formaciones políticas de otros países europeos de nuestro entorno.

 

De entrada, el Partido Popular siempre aunó dos grandes corrientes de pensamiento y de sentimiento, que hasta ahora han convivido bastante bien hermanadas: de una parte, la corriente de pensamiento que ellos llaman del "Humanismo Cristiano", que recoge la vertiente más conservadora y tradicional del PP, aferrada a su sentimiento religioso y anacrónico de la sociedad. De otra parte, el ala más neoliberal, a la que sólo le interesa y justifica el capitalismo en sus más duros extremos, y que cree firmemente en la economía de libre mercado, postulando un Estado minimalista, y reduciendo el carácter público de los servicios. Ambas corrientes, como decimos, conviven en plena armonía, aunque cada una de ellas se decante por un ideario que prioriza ciertos matices sobre otros, en su concepción del mundo y de la vida. Pero no nos llevemos a engaño: dentro del PP tenemos a la más dura línea que justifica el franquismo, que nunca lo ha condenado de forma contundente, porque se trata de los descendientes de los personajes franquistas que ocuparon altos cargos durante aquélla etapa. Para profundizar más sobre esto, recomiendo a los lectores el artículo titulado "Tras la alargada sombra del régimen franquista", publicado en este mismo Blog.

 

pp_fascismo2.jpgPor tanto, la simbología fascista, la justificación de conductas y comportamientos gubernamentales de aquélla etapa, incluso la impronta, los modos y formas de gobernar, es algo que continúa existiendo en nuestros días en el partido que actualmente nos gobierna. Las declaraciones de criminalización de la protesta social, el desprecio por la clase trabajadora, el espíritu dictatorial de sus Decretos-Leyes, la visión de un Parlamento amordazado por su mayoría absoluta, o los bloqueos e impedimentos para dar voz a la soberanía popular en las Cortes, son sólo algunos ejemplos de las conductas a que nos referimos. Aparte de los brotes racistas, xenófobos y homófobos de algunos cargos y dirigentes del PP, quizá el caso más claro donde podamos ver esta tendencia es en el de la Ley de Memoria Histórica, a la que siempre han mostrado las más diversas reticencias, y han puesto todas las trabas que han podido, y continúan haciéndolo.

 

Pero es que en nuestros días, nos encontramos ante unos ejercicios de clara apología del franquismo, que no sólo no son reprendidos por los más altos dirigentes del PP, sino que son ignorados, e incluso justificados y apoyados. Y estamos hablando de comportamientos muy peligrosos, y de conductas intolerables en un país que se autodenomina "democrático". Y es que desde siempre, esta derechona que ahora nos gobierna ha enaltecido el franquismo y su régimen, esto es, el fascismo más puro y duro. Pero hay que decirles a estos sujetos del PP que están justificando los crímenes más atroces contra la Humanidad, como fueron el fascismo nazi alemán, el italiano de Mussolini, el argentino de Videla, o el chileno de Pinochet. En su nombre y en el de sus respectivas "patrias" se cometieron los más horrendos crímenes contra su población, reprimiendo salvajemente a cuantas personas osaban oponerse a sus postulados totalitarios.

 

pp_fascismo3-copia-1.jpgEsos mismos dirigentes que acusan a la PAH de fascistas, son los auténticos fascistas, son los que jalean las prácticas más totalitarias, por mucho que se definan como "demócratas de toda la vida", como hicieron muchos dirigentes de la etapa franquista, con el advenimiento de la etapa democrática. Pero la realidad es que nunca han sido demócratas. No creen en la democracia. Sólo en el autoritarismo, en los regímenes fascistas, sólo en su dominación y en su represión. Sólo en su caos, en su muerte, en su horror. Pero ya en Alemania y Francia, por ejemplo, consideran que uno de los delitos políticos más graves en una Democracia que se precie, es la apología del fascismo y del genocidio, y como tales están tipificados. Como para otras cosas, España en esto también sigue siendo diferente. Y lo decimos porque en la próxima reforma del Código Penal propuesta por el Ministro Gallardón sigue sin recogerse este comportamiento como un delito.

 

Porque en España pasamos de la cruel dictadura franquista a la Transición hacia una pseudodemocracia, "atada y bien atada". Esto es, a la democracia controlada, no a un auténtico sistema donde gobierne la soberanía popular. De esta forma, en nuestro país no hemos desarrollado todavía una cultura democrática plena, por lo cual el franquismo, a su manera, sigue vivo en los comportamientos y manifestaciones de toda esta ralea, de toda esta miserable casta que nos gobierna con mano dura, que nos ahoga y nos asfixia económicamente, ya que hoy en día no pueden hacerlo con los tanques y los fusiles. Los grupos radicales de ultraderecha se encuentran en su salsa, en su contexto natural, porque nuestra derecha sigue siendo la del franquismo, aunque se disfracen de modernos líderes abiertos y demócratas.

 

Quiero finalizar con las palabras de Víctor Arrogante, cuando afirma en su artículo: "En un Estado Democrático y de Derecho, como el diseñado en la Constitución, es inadmisible que no se persiga la apología del fascismo franquista, régimen dictador, que tanto sufrimiento causó durante cuarenta años. Hay que penalizar el enaltecimiento del franquismo, al igual que se hace con el enaltecimiento del terrorismo. Permitiéndolo, se ofende a los demócratas, a la memoria histórica de las víctimas y a la dignidad de los familiares de los miles de asesinados, muertos por defender la libertad y la democracia". Esta deriva se tiene que acabar. Hemos de exigirlo como sociedad.

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27 agosto 2013 2 27 /08 /agosto /2013 23:00

Estamos finalizando ya, con esta octava entrega, la serie de artículos donde estamos tratando todas las medidas que proponemos desde la izquierda para abordar con justicia la realidad del mundo homosexual, y conseguir erradicar la LGTBfobia de nuestro país. Siempre quedarán pequeños rescoldos de intolerancia, pero al menos, habremos recorrido un largo camino que puede dejar atrás años, décadas e incluso siglos de sufrimiento de este colectivo, cuando no de marginación y de negación de su realidad. Vamos a ocuparnos en esta entrega de algunas medidas que complementan todas las que ya hemos enunciado en artículos anteriores, y que tienen que ver con la salud del mundo LGTBI, es decir, con la atención socio-sanitaria de este colectivo, como una parte fundamental de la Administración Pública que ha de velar por el cumplimiento de ofrecer una Sanidad libre, gratuita, universal y de calidad para TODA la ciudadanía.

 

ministra_mato.jpgY hemos puesto la palabra TODA, así en mayúsculas, para resaltar el hecho de las discriminaciones que se dan, de forma expresa o velada, sobre ciertos colectivos pertenecientes a este mundo. La última: a nuestra Ministra de Sanidad (la señora Mato, esa de los regalos de la trama Gürtel, cuando estaba casada con el señor Sepúlveda, aquél "funcionario de la casa" a quien no podían despedir), bueno, pues a esta señora se le ha ocurrido la brillante y feliz idea de dejar fuera de los tratamientos públicos de infertilidad a las mujeres solteras, y a las parejas de lesbianas, argumentando, y cito textualmente, que "la falta de varón no es un problema de infertilidad". Con esta argumentación tan brillante, y a partir de ahora, las mujeres solas o las parejas de mujeres lesbianas tendrán que costearse en la Sanidad privada sus tratamientos de infertilidad. Por enésima vez, una nueva marginación más que este infame Gobierno practica con los colectivos más desfavorecidos, o minoritarios.

 

El mundo sanitario tiene mucho que ver con el mundo laboral, así que desde aquí, lo primero que recomendamos en este sentido es un impulso para la formación específica de los agentes sociales (sindicatos y empresarios) sobre la realidad y la promoción de la igualdad del colectivo LGTBI en el ámbito laboral, así como una incorporación (un prisma, podríamos decir) de la mirada LGTBI de manera explícita en su política, planes y convenios. Igualmente, haría falta insistir en una mayor concienciación de los y las responsables de la Inspección Laboral sobre la realidad LGTBI, para controlar (al igual que recomendamos en su momento para el mundo escolar) y garantizar la no discriminación por orientación sexual o identidad de género en los actuales Centros de Trabajo.

 

Pero en fin, y sin otros comentarios, las medidas que proponemos en este sentido son las siguientes (dando por hecho que la primera de ellas debería ser derogar todas las medidas que este Gobierno del PP viene practicando contra la Sanidad Pública), en relación al mundo LGTBI:

 

1.- Compromiso efectivo de todas las Administraciones Sanitarias con la atención a la salud de las personas LGTBI, y especialmente con relación a su salud sexual, poniendo en marcha acciones informativas y formativas destinadas al personal sanitario sobre la salud LGTBI contemplados tanto en su formación inicial como permanente, facilitando además un trato igualitario, digno y respetuoso de las personas LGTBI en los entornos sanitarios.

 

2.- Impulso para la realización de campañas para el diagnóstico precoz en los colectivos más vulnerables, como son el HSH (hombres que tienen relaciones sexuales con hombres) y los transexuales.

 

3.- Facilitar en los Centros Sanitarios la posibilidad de que se lleve a cabo la congelación de óvulos y esperma antes de iniciar los procesos de hormonación por parte de las personas transexuales.

 

4.- Modificación de la Ley de Reproducción Asistida (LRA) para permitir la cesión de óvulos en el seno de los matrimonios entre lesbianas.

 

5.- Revisión de los protocolos de atención a personas transexuales de la Unidad de Transexualidad e Identidad de Género (UTIG) para los Hospitales que la posean.

 

6.- Creación de nuevas UTIG para aumentar la cobertura en todo el territorio nacional, facilitando así el acceso a dichas unidades para este colectivo.

 

Lo dejamos aquí de momento, y finalizaremos esta serie con el último artículo, que publicaremos próximamente, donde hablaremos sobre la visibilidad LGTBI en diferentes colectivos especialmente vulnerables.

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26 agosto 2013 1 26 /08 /agosto /2013 23:00

Esta tercera entrega de la revisión que estamos llevando a cabo a los MS en España la vamos a dedicar al Movimiento llamado del 15-M, por iniciarse el 15 de Mayo de 2011, y que ha sufrido diversos avatares desde su formación pública. El 15M surge en un contexto de indignación social contra los recortes llevados a cabo por el Gobierno del PSOE del exPresidente Zapatero, y constituye una clara manifestación de la negativa a la resignación, de enfrentamiento a la idea de la inevitabilidad de los ajustes. Un desafío al consenso, y al marco establecido por ese consenso. Hoy en día, su sitio web oficial en Internet es http://www.movimiento15m.org/.  

 

ms31.jpgLa idea tiene también mucho que ver con un pequeño manifiesto publicado por el francés Stephane Hessel, que moriría poco después, al igual que su prologuista, el español José Luis Sampedro, al que desde aquí le dedicamos en su día un artículo a modo de homenaje. En dicho texto se hacía un llamamiento a la rebeldía, al inconformismo, a la no resignación, a la indignación, ante el panorama social al que nos estaban llevando las clases dominantes y los poderes económicos y financieros, los auténticos gobernantes en este mundo capitalista. Y de forma contundente, el movimiento del 15M da carta de naturaleza a la contestación general. Frente a la idea de que las clases populares únicamente se manifiestan por los salarios, por la reivindicación inmediata, por la protesta de corto recorrido, ésta fue una movilización de cuestionamiento global del sistema, que logró iniciar una dinámica de lucha donde la reivindicación económica y la reivindicación política van de la mano, elevando así el grado de confrontación.

 

ms32.jpgY por eso el 15M hizo tanto daño a las clases dominantes, y lo sigue haciendo. Despertó miles de conciencias juveniles y adultas, y volvió a resurgir una conciencia colectiva de que los pueblos pueden cambiar a las sociedades y a los sistemas. El 15M imprimió una línea de actuación acorde con la estrategia antes definida, insistiendo y haciendo ver que la salida social a la crisis requiere cambiar el marco político, y demostrando la validez y el seguimiento de dicho análisis. El 15M consiguió reactivar la movilización social y la protesta en la calle como dinámicas de lucha habituales. Y desde la izquierda social y política de este país, lo sentimos como algo nuestro. De hecho, la inmensa mayoría de las medidas que ha propuesto este MS desde su creación coinciden con las medidas que nosotros llevamos proponiendo desde la izquierda, desde hace mucho tiempo, que si cabe, cobran más vigor y actualidad con el respaldo del 15M.

 

ms33.jpgLo que el 15M ha puesto en tela de juicio es el enfrentamiento entre capitalismo y democracia, exigiendo democracia real, y concienciando a miles y miles de personas, de todas las edades, de todos los niveles intelectuales, de las deficiencias del actual sistema. Las múltiples vivencias de imposición de los intereses del capital desde el comienzo de la crisis han conducido a que a nivel de calle se planteara el problema clásico: ¿quién gobierna? ¿quién tiene el poder? Y se ha hecho ver, efectivamente, que el poder es manejado por unos señores que nunca se presentan a unas Elecciones, pero que ordenan las políticas que hay que llevar a cabo, siempre en favor de sus intereses. Y aquí reside el enorme potencial de la cuestión: el problema de la democracia permite plantear el problema del poder político. Permite plantear que si se dice que "la política debe controlar a la economía", se está diciendo que "la democracia debe controlar al capitalismo".

 

ms34.jpgY para ello, evidentemente, necesitamos un poder político no sometido al poder económico, es decir, una democracia no sometida al capitalismo, planteando la necesidad de abolir el sistema, que no de reformarlo o de suavizarlo. Pero en el caso del 15M no hablamos de un discurso articulado, ni de una estrategia definida, sino más bien de balbuceos sociales, de posiciones apenas intuitivas que se han manifestado en medio de un revuelto de consignas y conceptos contradictorios. La amplia hegemonía de la ideología dominante en el conjunto de la clase trabajadora, implica como no podía ser de otra manera, que en los inicios del movimiento existiera, y exista, un elevado grado de confusión y de variedad político-ideológica, con grandes contradicciones. Es normal, partiendo de la base de que se trata de un movimiento popular de base, asambleario, abierto, donde participan personas de la más variada formación política.

 

ms35.jpgAutodefiniciones como el supuesto "apoliticismo", luego reconvertido en "apartidismo", el desprestigio de las herramientas tradicionales de respuesta y organización de la clase obrera, o las reivindicaciones sobre la superficie, la profundidad y el alcance del sistema, pero sin cuestionarlo completamente, son manifestaciones de esta diversidad a que hacemos referencia. Sin embargo, estos mismos elementos son los que permitieron abrir la grieta, en el muro ideológico que dio cauce a la movilización de ciertos sectores de la población que difícilmente se hubieran manifestado bajo las premisas de un discurso más elaborado, logrando de esta forma incorporar a la manifestación política a sectores de la población que hasta entonces no estaban ligados a las organizaciones tradicionales. Y lo que es aún más importante, contribuyendo a la creación posterior de otros movimientos en sectores concretos.

 

ms36.jpgEs evidente por tanto la potencialidad de un MS como el 15M, que genera espacios de organización, participación y debate de dichos sectores, y unifica luchas, estrategias y objetivos en torno a condiciones de vida, rompiendo divisiones artificiales construidas de forma ideal por la ideología dominante, y permitiendo poner al descubierto los verdaderos intereses de clase que hay tras los valores que el sistema dice defender. Tiene también la potencialidad de incrementar el grado de politización social inyectando la toma de conciencia de las clases populares, y supone un desafío al poder político, económico y mediático que genera una dinámica de movilización donde muchas personas han podido constatar las contradicciones del sistema. En  la actualidad, el 15M se encuentra en un momento de regeneración, de reflujo en muchas partes, sin embargo ha contribuido a reforzar las ideas de otros movimientos, y a alentar la participación popular y la conciencia de clase.

 

ms37.jpgDesde su nacimiento, ha sabido descentralizarse a los barrios, mediante Asambleas Populares, y ha contribuido a sumar gente a diferentes MS que se desarrollan en su periferia, como la lucha contra los deshaucios, la defensa de los servicios públicos, la organización de los parados, etc. Respecto del objetivo de dinamizar la participación directa de la gente en la resolución de sus problemas, el 15M puede servir de espacio unitario articulador de luchas sectoriales y locales, sobre todo si contribuimos a su construcción como espacio de participación de los sectores afectados por la crisis desde lo local, y no como una marca más que se una a las ya existentes, sin menospreciar, por supuesto, todos los espacios previos, buscando su coordinación y articulación, desde el sindicato, la asociación, pasando por la cooperativa, la asamblea, la plataforma, la coordinadora, el ateneo, etc., como espacios desde los que recuperar las respuestas colectivas que hagan frente a la atomización, a la desidia, a la apatía social, a la desesperanza, a la resignación, a la pasividad.

 

ms38.jpgLa magnitud de este movimiento, su amplitud de miras y la diversidad de sus componentes, así como el repertorio de sus reivindicaciones, nos deben hacer mirar al 15M no como un adversario con el que disputar nuestra legitimidad política, ni al que mirar con recelo. El marxismo nos enseña que los movimientos revolucionarios necesitan movimientos de masas, y un partido donde los sectores más conscientes de esas masas se organicen creando una herramienta útil para dichos procesos. Ambos espacios pues, el social y el político, son necesarios y complementarios. El MS por sí solo, al menos al inicio, como cualquier otro movimiento de masas, no parte de una clara conciencia de clase de forma inmensamente mayoritaria, pero sienta las bases para su construcción. El 15M no puede verse como un fin en sí mismo, ni como un intento de creación de un bloque político o sindical organizado, sino como una herramienta creadora de conciencia colectiva. Lo importante no es radicalizar el movimiento, o mantenerlo sin adscripción ideológica, sino ayudar a que se consolide como un espacio amplio y unitario.

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25 agosto 2013 7 25 /08 /agosto /2013 23:00

Continuamos con nuestra exposición sobre las clases sociales, y su lucha. Ya hemos denunciado la visión sesgada e interesada que habla de la inexistencia de clases, de su extinción, de su arcaísmo, o que sustituyen esta expresión por otras más suaves. También hemos hablado de los estúpidos y alienantes eslóganes que la sustituyen, como el de que "todos somos clase media". Extendiendo estos engañosos conceptos, también intentan extender a los pobres la responsabilidad de ser pobres, y de inculcar en ellos, en los de abajo, un sentimiento de autoinculpación, para que no busquen más responsabilidades en el Estado, que es quien debe ser el garante de que toda su ciudadanía esté cubierta, al menos, en sus necesidades básicas y fundamentales.

 

capitalismo31.jpgIntentan convencernos de que la pobreza de amplios sectores ciudadanos no tiene su causa en los graves problemas de funcionamiento de la sacrosanta economía del “libre mercado” sino en los errores, en los genes, en las fallas, en las torpezas del individuo, de su familia de origen o adopción, de los hogares dislocados en los que se han formado y desarrollado, en su evidente falta de ambición o inteligencia, etc. Si somos escoria social, sólo nosotros somos los responsables. Nada más. Estamos hechos de esa infame pasta, y además no hemos hecho nada de nada, ningún esfuerzo, para subir los peldaños de una escalera social sabiamente diseñada y pensada para favorecer a los poderosos. La lucha de clases es, al final, producto de una sociedad con profundas desigualdades. Pero de ellas ya hablaremos largo y tendido en próximas entregas de esta serie.

 

capitalismo32.jpgDe este modo, el ejercicio de demonizar a las clases trabajadoras, a las gentes de abajo, ha sido un medio conocido y conveniente donde los haya para justificar las desigualdades sociales a lo largo de los siglos. Y de esta forma, y desde hace más de tres décadas (refiriéndonos únicamente al período democrático de este país), sindicatos, viviendas protegidas, industrias, minería, comunidades vulnerables, fueron, han sido arrojadas a la cuneta. Grandes valores de la clase obrera -solidaridad, organización, apoyo mutuo y aspiración colectiva- fueron barridos en aras de un férreo e insolidario individualismo. La clase trabajadora fue crecientemente menospreciada, ridiculizada, en ocasiones silenciada e insultada, y usada también como chivo expiatorio. Las desigualdades, por supuesto, crecieron como la espuma social, llegando a la actual situación, donde, por poner un simple ejemplo, todo un Comisario Europeo, como Olli Rhen, que cobra en torno a los 25.000 euros mensuales, se atreve a recomendar a un Estado miembro de la Unión, como España, que rebaje aún más los salarios de la clase trabajadora.

 

Para Margaret Thatcher, por ejemplo, la clase social era "un concepto comunista que servía para agrupar a las personas en bloques y enfrentarlas entre sí". De esta forma, se ha impuesto históricamente el uso de un lenguaje cada vez más deshumanizado para hablar de las personas de la clase obrera, de los más desfavorecidos, de los de abajo, e incluso todavía descubrimos comentarios "fuera de micrófono" que algunos dirigentes de la derecha pronuncian en determinados momentos, y ante determinado público. En su fanática explicación de la realidad social, llegan a razonar de la siguiente forma: "Nuestra sociedad actual está rota porque el Estado creció demasiado, hizo demasiado y minó la responsabilidad personal". Esta es su filosofía, la filosofía de la clase dominante, que se extiende y acrecienta en nuestros días, y en períodos de crisis, como el actual, se retroalimenta con tendencias fascistas y de ultraderecha, que además echan a la caldera sentimientos de racismo, de xenofobia, o de homofobia. Continuaremos en siguientes entregas.    

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22 agosto 2013 4 22 /08 /agosto /2013 23:00

Es lógico pensar que, con todos los inmensos y mayoritarios medios a su alcance, la cultura predominante, es decir, la que propugna el neoliberalismo en todas sus vertientes, imponiendo una visión única de la economía y del pensamiento a nivel mundial, se instala en la inmensa mayoría de las mentes humanas que no posean una formación política en menor o mayor grado, o en las cuales su experiencia vital les haya hecho tener una visión distinta. Es justo lo que denominamos "el pensamiento único". Los machacones y repetidos mensajes desde todos los altavoces posibles nos intentan inculcar estas ideas, estas visiones del mundo, y lógicamente, consiguen imponer mayoritariamente los valores difundidos por esta cultura, a través de todos los medios y voceros de que disponen.

 

Como ya hemos referido en otros artículos, preguntémonos siempre los intereses que se esconden detrás de políticos, periodistas o economistas, para entender el porqué de sus mensajes, de sus artículos, de su línea editorial, o de sus explicaciones de la realidad económica. Y evidentemente, se basan en que no todo el mundo está preparado para realizar un análisis alternativo de la realidad, que mire bajo otro prisma distinto. En efecto, el titánico esfuerzo de convencer o imponer el modelo neoliberal durante estas últimas décadas en nuestro país ha sido de gruesa envergadura, tanto en el terreno conceptual, al tratar de validar el núcleo duro del capitalismo, la primacía del mercado, el valor de la autorregulación, la necesidad de disminuir el tamaño de lo público, la preponderancia de la libertad individual, etc., y todo ello facilitado y apoyado por el control de los medios de comunicación, públicos y privados, copando y saturando todos los posibles canales de información, a fin de no dejar huecos para una acción reflexiva o crítica por parte de la sociedad, intensificando además este esfuerzo en los momentos de mayor práctica democrática, como en los períodos electorales. 

 

De todos aquéllos polvos estos lodos, donde nos encontramos con una sociedad adormecida, anestesiada, que tolera con ingrávida impavidez, sin ir más lejos, que su Presidente del Gobierno protagonice casos de corrupción de inmenso calado, durante décadas, por no hablar de la denigrante situación que sufren millones de personas, de niños, de ancianos, de dependientes, de jóvenes, de mujeres, ante la indiferencia que les profesa un Gobierno servil de la banca, y de los grandes poderes económicos y financieros. Todo ello es completado también por la estrategia política en torno a la cultura, por ser otro frente de batalla fundamental para ganar la lucha ideológica. La cultura es un bien público, a cuyo disfrute tiene derecho toda la ciudadanía. La cultura nunca es neutral, y pertenece de lleno al ámbito de la lucha ideológica, entendiendo ideología en el sentido marxista. De esta forma, la ideología dominante es siempre la de las clases dominantes, siendo desarrollada y vehiculada a través de los aparatos ideológicos del Estado, como parte fundamental del esquema de hegemonía de las condiciones de producción y de vida de una sociedad.

 

Por todo ello, es preciso entender la cultura y la política cultural desde el punto de vista de un arma muy eficaz para la difusión de ideas, conceptos, pensamientos y concepciones distintas, alternativas, o bien (como se hace ahora desde el poder) como un escaparate de las proclamas trasnochadas y reaccionarias de un Gobierno. En este sentido, la izquierda transformadora debe recuperar el espacio de la lucha ideológica, que es un espacio de lucha por los contenidos y también con respecto a los circuitos comerciales, que permiten o no la existencia y distribución de los mismos, y que a la vez, son aparatos de producción y reproducción de la cultura, desde el escenario escolar y familiar, hasta los modernos medios de comunicación, como Internet. De ahí la necesidad imperiosa de una propuesta propia, de clase, desde el punto de vista de la democratización profunda y de la hegemonía de la propiedad social, en última instancia, desde lo público.

 

Superado por tanto el mito de la neutralidad y de la virginidad de la cultura, ésta aparece atravesada por el problema de la explotación y dominación, que no siempre es un problema explícito, sino que muchas veces hay que ayudar a visibilizar. Hemos de protagonizar un debate permanente que exima a artistas e intelectuales de ser, en el terreno de la política diaria, simples atractivos para los mítines electorales, o de la lectura de manifiestos, mediante sus actuaciones, sus firmas, su imagen o su prestigio. Hemos de dar aún un salto cualitativo. Es necesaria la elaboración participativa de un programa y una estrategia cultural en el seno de la lucha ideológica y de los valores éticos. Si de verdad queremos hablar de democratización y libertad de pensamiento, hoy programado desde intereses comerciales y políticos ocultos bajo el sacrosanto valor de la libertad de mercado, debemos construir redes, reglas y normas alternativas, diferentes, donde la producción cultural no funcione bajo la determinación de qué es o no es "distribuible" o socializable, cosa que hasta ahora se efectúa desde intereses de mercado.

 

Y debemos instalar, por supuesto, otra escala de valores. Ante la primacía actual del valor de cambio, de la rentabilidad financiera, de la mercantilización de la cultura, de la comunicación, de las ideas y de las personas, un proyecto alternativo para el Siglo XXI implica el predominio del valor de uso, de la utilidad social, dar prioridad a los criterios de rentabilidad social, defender y practicar siempre el principio de servicio público. Y extrapolar esto a la Universidad, a los medios de comunicación, al mundo cultural. Por ello, ante las limitaciones que supone la progresiva privatización de la información y de la comunicación, se trata de defender y ampliar lo que podemos llamar "la propiedad social del conocimiento". Y todo ello, porque nos ha tocado vivir una escandalosa y peligrosa situación. En la era del avance del capital globalizado, de la nueva esclavitud laboral, de la dictadura del capital financiero, los medios de comunicación de masas han pasado de estar subordinados al discurso de la oligarquía económica, a ser parte esencial de la misma, como un protagonista fundamental. 

 

En efecto, unas pocas corporaciones transnacionales controlan a escala planetaria la práctica totalidad de los instrumentos de comunicación de masas, sociedades que a su vez están indisolublemente ligadas a las restantes esferas del capital transnacional. Mientras, la izquierda política, mediática y social no dispone de medios de comunicación de masas "afines" o cómplices con los programas o propuestas políticas que queremos difundir a la ciudadanía, con la única salvedad quizá de Internet, cuya estructura descentralizada e internacionalizada dificulta el control monopolista. En el mundo virtual es donde se suceden, de unos años acá, la proliferación de múltiples medios de comunicación alternativos, llegando a alcanzar en algunos casos una muy estimable audiencia. Hemos, pues, de continuar en esta tarea. Difundir, explicar, hacer pedagogía, presentar otras visiones, otras alternativas, y hacer que nuestros mensajes lleguen cada vez a más gente.

 

Hemos de presentar batalla en el mundo de la comunicación y de la cultura, para dar una respuesta tanto al modelo como a la concentración del poder mediático en unas pocas manos. La potenciación de los medios de comunicación públicos en todos los ámbitos institucionales, con la participación y control por parte de profesionales y ciudadanía, mediante la creación de Consejos Participativos es una alternativa al grado de manipulación actual sobre los mismos, y a la concentración en unas pocas manos de la información que recibe la sociedad, poniendo el foco de atención sobre otros aspectos. De la misma forma, se debe construir un modelo de comunicación y entretenimiento alternativo para la distribución y transmisión de valores antagónicos a los del neoliberalismo imperante, y alejado de influencias culturales ajenas a los valores del humanismo revolucionario.

 

Estamos convencidos de que es posible la existencia de esos medios, el cambio de formato, los tipos de canales, y la colaboración y cooperación en un proyecto común que combata la desinformación, la manipulación mediática y el adoctrinamiento neoliberal de los medios de comunicación del actual régimen. El nuevo modelo cultural y de comunicación debe potenciar el compromiso con unos valores éticos y ciudadanos vinculados a los Derechos Humanos, la igualdad, la justicia y la superación de las desigualdades sociales y económicas. Se debe fomentar el apoyo a la creación cultural y consegur, en últìmo extremo, una relación interactiva entre cultura, educación, sociedad y medios de comunicación. Sólo así habremos sentado los pilares para una sociedad más libre, culta, justa y avanzada en todos los planos.        

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21 agosto 2013 3 21 /08 /agosto /2013 23:00

En algunos artículos anteriores publicados aquí ya hemos hecho referencia a esta idea, a este concepto de la Reforma Empresarial, que desde la izquierda política y social de este país considerados no sólo necesaria, sino imprescindible si pretendemos acabar con algunos problemas que nos azotan. Vamos a darle algunas vueltas a este tema, proponiendo puntos generales de actuación donde se podría volcar la Reforma Empresarial, sin pretender ser exhaustivos, sólo dando algunas pinceladas sobre el asunto. En primer lugar, llamamos la atención sobre la necesaria derogación de la actual Reforma Laboral llevada a cabo por el Gobierno del Partido Popular, para restablecer a la clase trabajadora muchos de sus derechos y conquistas conculcadas.

 

Básicamente, la Reforma Empresarial debería incidir sobre tres aspectos que a nosotros nos parecen fundamentales: su propia organización interna, su modelo de producción y la relación con sus trabajadores/as. Nosotros creemos que hay que cambiar la mentalidad de nuestros empresarios, sobre todo de los grandes empresarios, su actitud hacia la clase trabajadora de este país, y que dichos cambios de actitud y de mentalidad han de desembocar en un nuevo modelo de relaciones laborales, y en una nueva correlación de fuerzas entre la clase empresarial y la clase trabajadora. Efectivamente, pensamos que el actual modelo laboral ha sido pieza esencial del modelo productivo al que hemos estado sometidos en las últimas décadas, modelo que ha demostrado ser totalmente depredador con el empleo, con los recursos naturales, y con la redistribución de la riqueza. En sentido general, pretendemos la creación de empleo, pero no a cualquier precio, sino empleo estable y de calidad (no empleo precario), y el desarrollo sostenible desde los puntos de vista humano, social y medioambiental.

 

El modelo de relación laboral actual funciona por una serie de parámetros bien definidos: salarios bajos, alto índice de temporalidad,  escasa protección social, un elevado porcentaje de economía sumergida y unos procesos nada transparentes de la clase dirigente empresarial hacia la clase trabajadora. Por tanto, unos niveles de participación y de democracia interna en las empresas totalmente inexistentes. Todo ello además se ha completado últimamente con campañas de acoso y derribo a los sindicatos, y con el debilitamiento del papel de la Negociación Colectiva y de la fuerza de los Convenios Colectivos, lo cual ha redundado, como no podía ser de otra forma, en un claro retroceso sobre la capacidad de negociación de los trabajadores ante la Patronal.

Por tanto, de lo que se trata es de deconstruir dicho modelo, así como de poner los cimientos para construir otro modelo diametralmente opuesto. Tenemos que revertir todo este proceso, y conseguir una nueva correlación de fuerzas, en favor de la clase trabajadora.

 

Los principales puntos sobre los que debería incidir la Reforma Empresarial podrían ser, a tenor de lo ya indicado en sentido general, los siguientes: 

 

1.- Política de salarios distinta, aumentando el SMI a 1.000 euros brutos, y elevando la capacidad adquisitiva de los trabajadores. Ello permitirá elevar también la tasa de consumo interno del país, contribuyendo a la recuperación económica.

 

2.- Política de reparto del trabajo existente, dividiendo turnos, horarios y descansos, repartiendo la jornada lo más proporcionalmente posible, para permitir entrar en el mercado laboral a muchas personas que ahora se encuentran inactivas.

 

3.- Políticas de despido distintas, fundadas en la argumentación objetiva de los mismos ante la Autoridad Administrativa correspondiente, y con la expresa prohibición de realizar despidos, ERE's o deslocalizaciones para las empresas que hayan obtenido beneficios durante el último ejercicio.

 

4.- Reducción de las tasas de temporalidad en los empleos de demostrada actividad continua, fomentando de esta forma los empleos estables y dignos.

 

5.- Mayor acoso y lucha contra la economía sumergida, sacando a flote todos los empleos existentes que no se ajusten a la legalidad, o que disfruten de condiciones pactadas únicamente en privado, sin cláusulas legales que lo regulen.

 

6.- Mayores niveles de democracia económica y democracia participativa de los trabajadores en sus respectivas empresas, con medidas como un mayor nivel de participación de los trabajadores en todos los órganos empresariales, aumento de la participación de los trabajadores en el diseño de la organización, procesos y productividad de la empresa, y presencia y empoderamiento de los trabajadores sobre la capacidad decisoria de los órganos de Dirección de sus respectivas empresas.

 

7.- Implementación de un distinto concepto sobre la productividad, basado no tanto en el abaratamiento de los costes sociales y laborales, sino en el incentivo y el bienestar de los trabajadores, lo cual está demostrado que repercute positivamente sobre la productividad individual y colectiva de los mismos. Asímismo, cambio sobre la filosofía de la competitividad empresarial.

 

8.- Inclusión obligatoria de nuevos criterios de ética empresarial, centrados en la difusión y práctica de nuevos modos de producir, de distribuir y de consumir, y en el cultivo sobre todo de la satisfacción de las necesidades humanas, desterrando el culto obsesivo a la obtención de beneficios y rentabilidad empresarial. Las empresas deben abandonar todas sus actividades de tipo especulativo, y centrarse en actividades que incidan en la economía real de las personas, demostrando en todas sus facetas el debido respeto hacia la sostenibilidad medioambiental.

 

9.- Política fiscal e impositiva distinta, que grave en mayor medida los beneficios empresariales, y que contribuya en mayor grado a la protección social de los trabajadores. En este sentido, proponemos un aumento del Impuesto de Sociedades, así como un aumento en los tramos de renta sobre grandes fortunas. Por su parte, también proponemos desgravaciones fiscales sobre inversiones sociales dedicadas a la redistribución de la riqueza, y a la protección social de los más desfavorecidos.

 

10.- Los trabajadores/as han de formar parte y participar activamente en el nuevo modelo de producción, más sostenible y social en todos los aspectos. En este sentido, proponemos programas para que los trabajadores puedan acceder a la propiedad de las empresas que se pretendan deslocalizar, participación de los trabajadores en los Consejos de Administración, responsabilidad de los mismos en la toma de decisión sobre los modelos de cualificación, contratación y formación interna de las empresas, en el modelo de Universidad Pública, e igualmente en cuantos organismos de inversión, de modelos de política industrial, y de políticas de investigación y desarrollo (I+D+i) se fomenten.  

 

Estamos convencidos de que, con la implantación de todas estas medidas en una Reforma Empresarial profunda, estaremos sentando las bases para construir un modelo de relaciones laborales más justo, libre, sostenible, solidario, y sobre todo, productivo. En definitiva, estaremos contribuyendo a una sociedad más justa y avanzada.

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20 agosto 2013 2 20 /08 /agosto /2013 23:00

Vamos a tratar aquí algunos aspectos de los razonamientos que nos propone la derecha política y mediática en nuestro país, para desmontarlos, y darnos cuenta de hasta dónde llega su nivel de demagogia y de falacia. Cuando la derecha se queda sin argumentos de peso para apoyar sus teorías y propuestas, a veces las apoyan con este tipo de argumentos, absurdos, falaces y engañosos. Este artículo está pensado para señalar algunos ejemplos de ello, y llamar nuestra atención para no caer en sus trampas.

 

Recuerdo que hace pocos meses, a nuestro joven compañero Alberto Garzón le propusieron un razonamiento de este tipo, sin que él pudiera dar la respuesta adecuada: con respecto a la expropiación de la petrolera YPF por parte del Gobierno argentino, él argumentaba que el Estado Español no debiera preocuparse tanto en representar los intereses de las empresas españolas, que al fin y al cabo, tienen su potente accionariado, y además tributan la mayoría fuera de España. Sus contertulios quisieron atraparlo siguiendo su razonamiento, y lo continuaron de esta forma: "...entonces, cree usted que el Gobierno no debe interferir por los intereses de sus ciudadanos...¿qué hacemos entonces cuando secuestran a algún cooperante español en el extranjero?". Bien, la respuesta a esta pequeña trampa, es hacer ver que en el primer caso se trata de intereses económicos, mientras que en el segundo lo que se defiende es la propia vida humana, los derechos humanos.

 

Pues bien, valga este simple ejemplo para muestra de lo que intentamos transmitir. Con respecto a la LOMCE del Ministro Wert, se han emitido juicios auténticamente absurdos para intentar justificar lo injustificable. Se ha dicho por ejemplo que todas las reformas educativas que hasta entonces se habían puesto en marcha eran del PSOE, lo cual, por sí solo, no es ni siquiera un argumento. Después se ha dicho que no se entendía cómo "la izquierda" (así, en general) no quería reformar la educación, después del elevado fracaso escolar de nuestro alumnado, y de los malos resultados de los Informes PISA. Pues bien, a esto hay que responder que sí queremos reformar la educación, pero para dotarla de más fondos, de más recursos, de más profesorado, para que sea más inclusiva, más gratuita, más laica, y más pública a todos los niveles, entre otras muchas cosas. ¿O es que para evitar el fracaso escolar hay que meter la religión en las aulas, eliminar Educación para la Ciudadanía, privatizar la escuela pública, eliminar la democracia en los centros, o implantar en la escuela una filosofía mercantilista de la educación?

 

Las falacias de esta derecha se cuentan y se no se acaban. Con respecto a la Reforma Laboral implantada por el PP, uno de los famosos argumentos que usaban para justificarla, antes de que se supiera todo su contenido, era la denuncia de la existencia de trabajadores protegidos frente a trabajadores precarios. Entonces, los electores ingenuos pueden pensar que lo que se esconde detrás de esa crítica es que piensan proteger a todos los trabajadores, eliminando la precariedad. Craso error, porque lo que pretenden, y de hecho lo han conseguido, es justo lo contrario: eliminar la protección de los derechos de los trabajadores, y aumentar in crescendo la precariedad laboral. Desde que la Reforma Laboral entró en vigor, no sólo se han destruido cientos de miles de puestos de trabajo, sino que además, los nuevos contratos que se han firmando han correspondido en su mayoría a contratos a tiempo parcial o temporales, con un elevado nivel de precariedad. Se ataca a los sindicatos, que pierden fuerza y representatividad, se eliminan las subvenciones públicas a los mismos (mientras aumentan las subvenciones a la Patronal, como se ha conocido hace pocos días), destruyendo la capacidad negociadora de los Convenios Colectivos, llegando a un panorama de casi total desprotección de los trabajadores/as. 

 

Las falacias llegan al absurdo total. Como el Estado de Derecho era una mera ilusión, resulta que tenemos que estar contra el Estado y contra el Derecho. Como bajo el capitalismo el Parlamentarismo es una tomadura de pelo, los anticapitalistas nos volvimos antiparlamentarios. Como la civilización y el progreso, bajo el capitalismo, no son más que colonialismo e imperialismo, nosotros decidíamos que para ser anticolonialistas había que estar en contra de la civilización, y para ser antiimperialistas en contra del progreso. Y lo mismo a una escala más reducida: como las oposiciones estaban corrompidas, en lugar de estar contra la corrupción, había que estar contra el sistema de oposiciones. Como los Catedráticos tenían tendencia al nepotismo, en lugar de combatir el nepotismo, se decidía suprimir a los Catedráticos.

 

Pero sigamos con el razonamiento, a ver dónde nos lleva: como los Catedráticos a veces abusaban de los agregados, en lugar de suprimir los abusos, se optaba por suprimir la distinción entre Catedrático y agregado. Como los funcionarios abusaban de los contratados, lo mejor era que todos fueran contratados. Como los profesores abusan de los alumnos, lo mejor es suprimir también esta rígida distinción y que todos aprendamos a la vez jugando juntos al corro de la patata. Siguiendo con esta lógica, en la enseñanza pública podríamos decidir suprimir la calefacción porque a veces está demasiado alta o las tuberías porque el agua suele tener sabor a cloro. Y aún se podría ir más allá, a título individual: como los calcetines a veces nos aprietan el tobillo, lo mejor será suprimir los calcetines; y los zapatos, y los calzoncillos... Por este camino, llegamos al colmo de los absurdos. Nosotros lo vamos a dejar aquí, pero insto a mis lectores a imaginar o recordar otras falacias, trampas y engaños de la derecha, porque como estamos viendo, no tienen límites.

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19 agosto 2013 1 19 /08 /agosto /2013 23:00

La lucha de clases, ya lo afirmábamos en el artículo anterior, es el epicentro de todo lo que nos ocurre, y por tanto, para entender la situación que vivimos hay que tener presente que en una sociedad en la que una clase explota a otra, la lucha entre ellas juega un importante papel económico. Aunque el capitalismo cuenta con mecanismos objetivos para imponer sus medidas, básicamente el despido —de ahí la importancia de que el paro sea crónico— y la sustitución de mano de obra por máquinas, la conciencia y organización de la clase oprimida también pesa a la hora de establecer el reparto de la tarta. No es lo mismo la situación a la que se enfrentan las burguesías norteamericana y europea después de la Segunda Guerra Mundial, —con la existencia de un país no capitalista como la Unión Soviética, un movimiento obrero en alza (y armado en varios países por la lucha contra los nazis)— donde la amenaza de una revolución era más que real, que en la que se encuentran tras la caída del Muro de Berlín y el posterior hundimiento de la URSS. Es diametralmente opuesta.

   

capitalismo131.jpgLa restauración del capitalismo en el antiguo bloque del Este y, especialmente, la transformación de China en una economía de “mercado socialista” (una contradicción en los términos, un oximorón), consolidaron en la sociedad la idea de que no había alternativa al capitalismo. En la "izquierda" sindical y política se reafirmó, entre la mayoría de sus miembros, la idea de que no había alternativa a la economía de libre mercado. El capitalismo, que ya era considerado “el menos malo de los sistemas posibles” se convirtió en el único posible. Los más “radicales” se aferraron a la máxima de “economía de mercado sí, sociedad de mercado, no”, como si fuese posible separar ambas cosas. El resultado ha sido que las políticas económicas de los principales partidos de la izquierda en los países desarrollados se parecen, como una gota de agua a otra, a las de los partidos de derechas, hasta el punto de que son capaces de gobernar en coalición. La socialdemocracia de esta forma traiciona sus ya débiles postulados, y acepta el capitalismo como la única alternativa posible, colaborando incluso en el desprestigio de los pocos países que se atrevan a implantar un sistema auténticamente socialista o comunista (Cuba a mediados del siglo pasado, o Venezuela más recientemente).

   

Las consecuencias de este retroceso de la izquierda, que pierde por ello gran parte de su identidad y de su credibilidad, se han hecho mucho más patentes con la crisis del capitalismo pues, paradójicamente, en el momento en que éste muestra su fracaso lo que sale a relucir es la crisis de la propia izquierda que es incapaz de dar una alternativa. El exPresidente Rodríguez Zapatero, en un arranque de sinceridad, lo dijo claro: “creíamos que íbamos a cambiar a los mercados, y los mercados nos han cambiado a nosotros”. También la política sindical ha llegado a una encrucijada. Durante los años del auge, a la par que se imponían medidas que precarizaban la situación de los trabajadores por gobiernos de “izquierdas” y de derechas, la mayoría de las direcciones sindicales promovieron una política de moderación salarial en aras a una mejora de la productividad y la competitividad, que favorecieron un intercambio más desigual de la renta. Y de esta forma, también los sindicatos se sumaban al carro facilón de la defensa de los intereses del capital, y abandonaban progresivamente la agresividad en la defensa de los derechos de los trabajadores/as.

   

Las direcciones sindicales, aún ahora, siguen insistiendo en la necesidad del diálogo social, aunque se ha demostrado que esa vía era un callejón sin salida. No comprenden que la época del “pacto social” ha muerto, todo lo decidirá la correlación de fuerzas. Cuando gobernaba el PSOE, contaban con tener el respaldo del gobierno —cuyo voto dependía fundamentalmente de los trabajadores— pero el Ejecutivo cedió a las presiones del capital como era previsible. Ahora, el gobierno directo de la derecha y la patronal, por supuesto, han dado varias vueltas de tuerca más. Las discrepancias están sólo en la dosis. Esas políticas de renuncias de gobiernos de "izquierda" y sindicatos, reforzaban el ambiente de aceptación del capitalismo. En el caso del sindicato, su función quedaba reducida a regular el grado de explotación del trabajo, en la práctica, pero no a cuestionar dicha explotación. A cambio, se contentaban con la recepción de partidas presupuestarias ingentes, con las cuales desplegaban gran cantidad de actividades, aumentando su propaganda y su poder. Y es bueno que los sindicatos tengan poder, pues representan a la clase obrera, pero no mediante estas vías.

   

Eso reforzó una concepción sindical cada vez más orientada a la gestión de servicios, frente a la concepción tradicional de ser parte de la lucha del movimiento obrero para transformar la sociedad. Esa política de conciliación con la burguesía ha sido un factor económico muy importante, pues en lugar de aprovechar el auge para variar a favor de los trabajadores el reparto de la riqueza — el momento más favorable para los asalariados—, las rentas empresariales han ganado terreno en la mayor parte de los países desarrollados. Por eso ha crecido la desigualdad.

   

capitalismo132.jpgSi la crisis histórica de la izquierda socialista y comunista ha sido un factor muy importante en la prolongación del último auge, también está siendo un factor en el inicio de esta nueva etapa de crisis, pues la burguesía no siente que nada amenace su dominación. Tras un desconcierto inicial que les llevó a algunos a plantear la necesidad de refundar el capitalismo (recuérdese la propuesta de Nicolas Sarkozy), incluso a pedir un “paréntesis en el libre mercado”, han comprobado que, por ahora, nada parece capaz de impedirles aplicar sus recetas tradicionales frente a la crisis. Y, paradójicamente, es la acción de la propia clase dominante la que está cambiando la situación.

   

Los ataques a los trabajadores son de tal envergadura que el sindicalismo de gestión y servicios es inviable. La patronal aprovecha el descrédito de los propios sindicatos y su debilitamiento para tratar de enterrarlos definitivamente, se eliminan subvenciones y derechos adquiridos esperando con ello dejar completamente desarmados a los trabajadores. Pero es un error confundir a las direcciones sindicales y políticas con el propio movimiento obrero. La necesidad objetiva de tener unos sindicatos y organizaciones políticas capaces de defender los intereses de los trabajadores provocarán un cambio profundo en el conjunto de las organizaciones de clase, como preludio necesario e inexcusable de un cambio en la sociedad. En realidad, ambas cosas han de ir parejas.

La unidad y la organización de los trabajadores para luchar es una necesidad creciente e ineludible para hacer frente a esta etapa del capitalismo. Necesitamos unos sindicatos con una política capaz de aunar la defensa de los intereses más inmediatos de los trabajadores, sus empleos, sus salarios, sus condiciones de trabajo y vida, con una propuesta de cambio social.

   

No se trata sólo de defendernos de estas medidas que acentúan la explotación que sufrimos, sino de acabar con el mismo sistema de explotación. Ya no estamos sólo ante una lucha sindical, es necesario generar una fuerza política capaz de transformar la sociedad, de poner en cuestión el sistema desde su raíz, porque no se puede ganar sólo desde el terreno sindical. Porque además, hoy en día, los razonamientos y propuestas capitalistas son apoyadas desde estructuras supranacionales y antidemocráticas, como son la Comisión Europea, el Banco Central Europeo o el Fondo Monetario Internacional. No acabamos aquí con la problemática de la lucha de clases, en las siguientes entregas continuaremos discutiendo variados aspectos y enfoques de la misma.

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18 agosto 2013 7 18 /08 /agosto /2013 23:00

Está claro que, en la dimensión y situación actuales, el Estado Español surgido tras la Transición de finales de los años 70 del pasado siglo está en crisis. Una crisis del Estado que se manifiesta en varias facetas: social, política, y sobre todo, económica. La recuperación de dicho Estado no puede realizarse desde el inmovilismo, ni siquiera desde propuestas parciales de modificación de una anacrónica Constitución llena de artículos que no se cumplen. Necesitamos un nuevo marco de convivencia que la supere, que deje atrás las consignas de un Estado creado "para la Transición", y asiente en nuestro país una nueva estructura jurídico-política más completa y más garantista, desde los puntos de vista humano, social y político.

 

proceso_constituyente121.jpgLa crisis del Estado adquiere en nuestros días una cuadruple dimensión, que vamos a exponer a continuación, y a sugerir las posibles soluciones que aportaría un nuevo Proceso Constituyente:

 

1.- Crisis del Estado de las Autonomías: la crisis del sector inmobiliario hace de la estrategia privatizadora de los servicios públicos una prioridad para la burguesía española, que ve en la mercantilización de los servicios públicos esenciales una herramienta imprescindible para la recuperación de la tasa de beneficio privada afectada por la crisis. Pero este proceso de privatización requiere de una recentralización de la capacidad política de control sobre el gasto, incompatible con la actual descentralización del mismo. Obsérvese cómo las disputas del Gobierno Central con las autonomías más "guerreras" (Cataluña, País Vasco, Galicia, y Andalucía) no va tanto en el fondo sino en las formas, es decir, alegan sobre todo la invasión de competencias de la norma estatal sobre la norma autonómica. Solución: el Proceso Constituyente declarará un Modelo de Estado Federal, bajo una forma de Estado Republicano. 

 

proceso_constituyente122.jpg2.- Crisis del Estado de Derecho: la gestión de la crisis requiere de la sustitución fáctica del régimen de democracia representativa por el de la oligarquía, lo que abre la vía a una institucionalización perfecta del uso de mecanismos autoritarios, represivos y reaccionarios para la gestión de la crisis, lo que agudiza la instrumentalización todavía más directa del Poder Legislativo y Judicial en favor de la oligarquía, políticas que la crisis ha agudizado. Recomiendo a los lectores la lectura del artículo "Una Justicia protectora de los poderosos", publicado recientemente en este mismo Blog, que profundiza en este aspecto. Solución: el Proceso Constituyente deberá saldar la relación histórica de debilidad de las izquierdas hacia las derechas en nuestro país, y de dicha nueva correlación de fuerzas surgirán poderes públicos más equilibrados y garantistas.

 

proceso_constituyente123.jpg3.- Crisis del Estado Social: En nuestros días asistimos a una definitiva desarticulación del mismo, que es uno de los objetivos centrales de los programas de ajuste duro, llamados eufemísticamente de "reformas estructurales", o de "austeridad", consistentes en una transferencia de rentas del trabajo a rentas del capital, y al aumento de las desigualdades en nuestro país. Los servicios públicos pierden paulatinamente sus características de gratuidad y universalidad, y las Comunidades Autónomas sufren una asfixia financiera, con la excusa de la reducción del déficit, que las imposibilita para continuar financiando estos servicios. Solución: la nueva Constitución Federal surgida del Proceso Constituyente garantizará la consagración de unos servicios públicos correspondientes a la aplicación de unos derechos básicos garantizados por la misma.

 

4.- Crisis del Modelo Europeo: la crisis del modelo de integración europea (aunque se disfrace con las peticiones de una mayor integración fiscal y bancaria) se pone sobre todo de manifiesto en los países periféricos. El nuevo marco de acumulación en España queda condicionado por la incorporación de nuestro país a la Unión Europea y en especial al Euro, estrategia que supone la continuación, dentro de la fase del capitalismo global, del histórico carácter rentista y periférico del capitalismo español y por tanto, la perpetuación de nuestras debilidades y déficits sociales históricos. Solución: desde algunos sectores partidarios del Proceso Constituyente, entendemos que dentro del actual marco europeo y del Euro, no será posible la aplicación de ciertas políticas sociales y laborales, con lo cual, proponemos a medio plazo la consideración de la opción de nuestra salida del actual marco europeo. Somos partidarios de otra Europa.

 

marca_espana.jpgEsta debilidad histórica de la oligarquía española y del modelo económico impuesto por ella, marca una dependencia política respecto del capital financiero internacional, que tiene en la reciente reforma constitucional (la del Art. 135), uno de los mayores ejemplos de dicha dependencia y de la necesidad que tiene la oligarquía de aplicar en España los programas de recorte y ajuste duro por medio de los mecanismos internacionales de imposición, que no descartan la propia posibilidad de petición del rescate de la economía española, por mucho que se empeñen en ocultarlo, y en tomarlo como argumento para convencernos de que vamos por el camino de la recuperación económica. Nada más lejos de la realidad. Y este proceso supone en la práctica, la imposición de una auténtica dictadura del capital financiero y la pérdida total de soberanía en el diseño de un marco de acumulación propio.

 

Por tanto y para finalizar esta entrega, diremos que crisis del estado democrático, del estado social y pérdida total de la soberanía representan los elementos centrales de la crisis del estado burgués en España, que en el plano político y de la movilización popular muestran un escenario donde democracia, derechos sociales y soberanía se muestran una vez más como incompatibles con el capitalismo, y que determinan la necesidad de apelar, activar y organizar la unidad de las fuerzas políticas y movimientos sociales, en torno a una alternativa social, democrática y anticapitalista a la crisis, e iniciar así un Proceso Constituyente que plantee un nuevo escenario, una nueva correlación de fuerzas, y un nuevo proyecto de estado superador del heredado de la Transición. Continuaremos en siguientes entregas.

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13 agosto 2013 2 13 /08 /agosto /2013 23:00

¿Educamos actualmente a nuestros estudiantes en la sostenibilidad medioambiental? Decididamente no, y la prueba fundamental de ello está en la poca conciencia que tenemos en nuestra población adulta en lo que representan los problemas derivados del medio ambiente. Por poner un ejemplo, toda la política conservadora que se despliega bajo este Gobierno (y los anteriores) tienen muy poca dosis de conciencia social en los aspectos de conservación de nuestro entorno natural, de respeto a nuestros ríos, a nuestros mares, a nuestras costas, a nuestros humedales, a nuestra flora y fauna, a nuestro aire, o a nuestra energía, por citar los sectores más típicos. Nuestros gobernantes, de este modo, no son conscientes del rumbo suicida que llevan sus políticas.

 

sostenibilidad1.jpg¿A qué se debe tanta despreocupación entre nuestros gobernantes hacia los problemas ambientales? A que lógicamente no están educados en ello. La educación en este tema, como en otros muchos, es fundamental para poseer en la edad adulta un cierto nivel de compromiso y de respeto para con nuestro medio ambiente. ¿Qué se puede hacer? Pues lógicamente, abordar estos aspectos de una u otra forma, con mayor o menor intensidad, en los niveles educativos, pues es la única forma de que nuestros futuros gobernantes sientan la profunda necesidad, motivada y razonada, de ejecutar políticas medioambientales correctas, y que además éstas sean transversales a todas las demás. Mientras no entendamos que el Hombre no puede considerarse aisladamente, sino siempre en relación con su medio ambiente, y no se extrapole esta visión a todas las actividades humanas, no habremos resuelto el problema.

 

sostenibilidad2.jpgDesde hace muchísimos años que las Convenciones Internacionales que se celebran con respecto a estos temas se limitan a declarar un conjunto de buenas intenciones, pero a la hora de la verdad, se anteponen muchos otros aspectos de las políticas nacionales, incluso supranacionales, a las políticas de respeto y conservación hacia nuestro entorno natural, hacia nuestro planeta en última instancia. Primer factor donde hay que educar: los recursos naturales son limitados. No son infinitos. Y buena parte de ellos se han destruido ya irremisiblemente. Por tanto, si no somos capaces de frenar esta escalada destructiva de los mismos, llegará un momento donde habremos traspasado una definitiva frontera en la capacidad del Hombre de explotar la naturaleza, y de obtener de ella los recursos necesarios para poder satisfacer sus necesidades.

 

sostenibilidad3.jpgRecomiendo a mis lectores, antes de continuar, un fabuloso artículo escrito por la ONG Ecologistas en Acción, donde desarrollan con más calma todos los aspectos que según ellos, deberíamos desarrollar en una escuela concienciada con este tipo de problemas. Si tuviéramos que resumir, diríamos que se ha de enseñar a nuestros niños, adolescentes y jóvenes nuevos modos de habitar nuestro planeta, de producir nuestros bienes y servicios, de consumir nuestros alimentos y nuestros atuendos, de distribuir y ejercer el poder económico y político, y sobre todo, de comprender la necesidad de corregir los tremendos desequilibrios de la población mundial, en cuanto al acceso a los recursos se refiere. Como eje rector de todas estas políticas, la necesidad de colocar en el centro al Hombre, pero no de modo egoísta y egocéntrico, sino en la auténtica dimensión de satisfacción de sus necesidades, no más, pero tampoco menos.

 

sostenibilidad4.jpgNos hemos de presentar y hemos de entendernos como seres vivos antes que como consumidores o clientes, incluso devoradores implacables, de los recursos naturales que nos rodean. Hay que concienciar de multitud de aspectos de nuestra vida cotidiana a los cuales concedemos poca o nula importancia: la capacidad del sol, el despilfarro de energía, las políticas extractivistas, la fuerza del viento, la la importancia del agua, la contaminación del aire que respiramos, las consecuencias de trabajar la tierra, y de obtener y vivir de sus alimentos, etc. La necesidad de respetar el mundo animal, de entender los ciclos naturales de los ecosistemas, estudiar la evolución del cambio climático, hacer visibles los residuos y su toxicidad, o conocer nuestra huella ecológica, son asímismo aspectos que se pueden y deben estudiar.

 

sostenibilidad5.jpgUn aspecto fundamental a tratar en toda esta dimensión educativa es la importancia de trabajar, explotar y cultivar nuestro territorio próximo, estudiando las capacidades de la microeconomía, de los microcréditos, y de los microcultivos. Una economía que se relaciona sobre todo con lo cercano, que intenta abastecerse de productos obtenidos en proximidad geográfica y cultural. Hemos de partir y recuperar la idea del trabajo de las grandes culturas que habitaron nuestro planeta mucho antes que nosotros: sus modos de trabajo, de explotación, de consumo. Aspecto importante también es alentar la diversidad, comprenderla y aceptarla, como norma de nuestro mundo. Respetar y aprender de otras culturas, en todo lo que ofrezca una dimensión humana fundamental. Empoderar pequeñas comunidades, para organizar experiencias de proximidad responsable, tales como presupuestos participativos, comedores colectivos, cooperativas de compra, mercadillos de trueque vecinal, medios de comunicación de elaboración local, en última instancia se fomentan los movimientos sociales, la participación ciudadana, la democracia cercana.

 

Como indican desde Ecologistas en Acción: "Se trata de desarrollar una cultura de la suficiencia, ajustada a un mundo de recursos limitados (...) La escuela puede convertirse en una bolsa de resistencia y denuncia, y proporcionar así una esperanza de cambio". De esta forma, estaremos sentando las bases no sólo para una conciencia de respeto hacia nuestros recursos naturales, sino también el pleno convencimiento de que nuestra sociedad necesita imperiosamente guiarse por otro modelo productivo, con otros criterios económicos diferentes a los hoy imperantes. Hay que explicar conceptos como globalización económica, deuda ecológica, ética empresarial, cultura patriarcal, privatización vs. colectivización, desigualdades, desobediencia social, etc. Conseguiremos objetivos como desincentivar el culto obsesivo a las marcas comerciales, a la televisión basura, al consumo desmedido, y a otros patrones de conducta actuales, que nos llevan en su dimensión adulta al desaforado deterioro de nuestro medio ambiente, y a la par, a unas condiciones de vida cada vez más inhumanas. Este es el auténtico sentido de la austeridad: vivir de forma más armoniosa con nuestro medio. Aumentaremos la equidad en todo el planeta, y contribuiremos a la felicidad humana.

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