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3 noviembre 2015 2 03 /11 /noviembre /2015 00:00

Allí donde pone «disturbio» debemos leer «violencia estructural», y allí donde leemos «violencia estructural» debemos leer «pobreza», «injusticia», «abandono», «represión», «abuso de fuerza», «desigualdad» y «discriminación». He escuchado el mejor resumen de lo sucedido [en Baltimore] en palabras de un periodista satírico: «Señores, el estado de emergencia debió declararse hace cinco décadas, cuando se dispararon los indicadores de desigualdad social»

Alicia García (Profesora de la UB)

Habíamos introducido ya en el último artículo de esta serie, en relación con el tema del racismo institucional estadounidense, el tema del negocio carcelario en USA. En efecto, desde comienzos de la década de los 80 (1983) se comienzan a construir estas cárceles privadas, y para ponerlas en marcha con total dedicación, las empresas implicadas en el nuevo "negocio" crearon un lobby que presionó al respecto, incluso compró a determinados parlamentarios de la época, con el fin de que aprobasen leyes que permitiesen detener y encarcelar a un mayor número de personas, la mayoría negras, de ahí que Estados Unidos pasase progresivamente de tener 150 presos por cada 100.000 habitantes, un ratio más acorde con el resto de países, a tener en sus cárceles 750 presos por cada 100.000 habitantes, según las cifras ofrecidas por los observatorios carcelarios. Las empresas del negocio carcelario han construido desde entonces 150 nuevas prisiones.

 

Desde Ronald Reagan (uno de los presidentes más incultos y patéticos de su historia), todos los presidentes han aprobado programas carcelarios que han contribuido, en mayor o menor medida, a aumentar el número de cárceles privadas, y progresivamente, el número de encarcelados, porque como afirmábamos en nuestro último artículo, el negocio ha de ser rentabilizado. Estamos ante una política de Estado en USA, en lo relativo a este asunto. Incluso el Presidente Obama tiene su propio programa al respecto. Y como decimos siempre, esto ocurre en el país que se cree paladín mundial de los derechos humanos, y que los utiliza como pretexto para criticar y atacar a otros países. Tomo pie a continuación en un estupendo artículo de Silvia Arana, que explica la vertiente esclavista del negocio carcelario estadounidense, basado a su vez en una entevista a los fotógrafos Chandra McCormick y Keith Calhoun, que llevan tres décadas documentando la experiencia afroamericana en Nueva Orleáns y otras áreas del Estado de Louisiana. Allí existe el Complejo Industrial-Carcelario llamado "Angola", construido entre 1980 y 2013. 

 

Silvia Arana nos informa de que la Penitenciaría Estatal de Louisiana, conocida como "Angola", es la cárcel de máxima seguridad más grande de Estados Unidos. Ubicada a unos 250 km. de Nueva Orleáns, fue fundada en 1869 en terrenos donde originalmente había extensas plantaciones de algodón y de caña de azúcar, cultivadas por esclavos. La más extensa de ellas recibió el nombre de Angola, por la procedencia de los esclavos que en ella trabajaban. Desde su origen, la cárcel se rigió por un brutal sistema de trabajos forzados de los presos (mayoritariamente negros), bajo la supervisión de capataces (mayoritariamente blancos), montados a caballo, escena típica que aparece en varias fotografías de la serie que han expuesto dichos autores. El Estado sureño de Louisiana ha sido bautizado como "capital de las prisiones del mundo", por poseer el mayor ratio de presos del planeta. Se creó también la expresión "cárcel-granja", para referirse a este sistema carcelario que explota el trabajo forzado de los presos, en su mayoría de ascendencia afroamericana. Vamos a recoger literalmente un texto que consta en dicha exposición, de una esclava que estuvo seis años y medio presa antes de escapar de una prisión de alta seguridad de Nueva Yersey, en 1979. Desde 1984 está refugiada en Cuba.

 

Pues bien, el texto en cuestión dice lo siguiente: "¿Sabe que la esclavitud es ilegal? No, está equivocada. La esclavitud fue ilegalizada pero con una excepción, la cárcel. La esclavitud es legal en las prisiones --dijo la guardiana. Investigué y ella tenía razón. La decimotercera enmienda a la Constitución dice: "Ni en Estados Unidos ni en ningún territorio bajo su jurisdicción habrá esclavitud ni trabajo forzado, excepto como castigo de un delito por el cual el responsable haya sido debidamente condenado". Bueno, esto explica muchas cosas. Explica porqué las cárceles de todo el país están repletas de gente negra y del Tercer Mundo, porqué muchas personas negras no pueden hallar trabajo y se ven forzadas a hacer cualquier cosa para sobrevivir. Una vez que uno está en la cárcel, hay mucho trabajo, y si no lo quieres hacer, te dan una paliza y te echan en un hoyo...Las prisiones son un negocio muy rentable. Son una manera de perpetuar legalmente la esclavitud. En todos los Estados se siguen construyendo prisiones. ¿Quiénes irán a estas cárceles? Sin ninguna duda, no será gente blanca. Las prisiones forman parte de la guerra genocida del gobierno contra la gente negra y del Tercer Mundo". Creo que sobran más comentarios. Y del tema del racismo y de las cárceles al tema de la tortura, que comenzaremos a desarrollar en la próxima entrega de esta serie. Llevamos 33 entregas, y aún nos queda por contar mucho sobre el estado de guerra permanente que representa USA.

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2 noviembre 2015 1 02 /11 /noviembre /2015 00:00

El problema no es la deuda en sí misma, sino el orden capitalista, que utiliza a la deuda como mecanismo de chantaje a los pueblos. No alcanza con el impago, ni aquí ni allá, lo que hace falta es ir contra el sistema de la deuda y el capitalismo para crear las condiciones de posibilidad para un orden económico social sustentado en la satisfacción de las necesidades sociales y no en la obtención de ganancias, la acumulación y la dominación. Con el sistema de la deuda ganan las transnacionales, incluidos los bancos y especuladores privados o institucionales, que al acumular esas ganancias intervienen más aún en la regulación de los Estados capitalistas y el sistema mundial para favorecer el sostenimiento de la seguridad jurídica de los inversores capitalistas. Son en definitiva mecanismos para la reproducción de la dominación que recrean las condiciones de la explotación de las/os trabajadoras/es, el saqueo de los bienes, la depredación de la naturaleza y la condena a la vida miserable de los pueblos

Julio C. Gambina

Bien, llegado este punto, cuando ya hemos introducido en las últimas entregas la perversidad del propio mecanismo de la deuda, tanto para los países del norte como para los del sur, procede exponer con detalle las consideraciones generales que podemos tomar como referencia para calificar una deuda pública como ilegítima, lo cual implicaría para un país renunciar a continuar sujeto a los mecanismos que la regulan, y al gran fraude que dichos mecanismos suponen. La declaración de ilegitimidad de una deuda es el principio básico para que los países en cuestión comiencen a desarrollar mecanismos de enfrentamientos al sistema-deuda, y se empiece a poner en cuestión la necesidad del propio mecanismo. La declaración y/o reconocimiento de ilegitimidad sobre una deuda es el germen para iniciar un proceso de rebelión contra el sistema-deuda, que alimenta al capitalismo más salvaje y que somete, domina y controla a los pueblos que la soportan. Es el primer paso para poner una duda razonable al gran dogma de que "las deudas hay que pagarlas".

 

En abril de 2013, Renaud Vivien escribió un extenso y magnífico artículo para el sitio del CADTM, titulado "Algunas pistas jurídicas para calificar una deuda pública de ilegítima", que vamos a tomar como referencia para, resumidamente, exponer la casuística que los expertos estiman en torno a este tema. El autor comienza reconociendo que no existe definición del concepto de "deuda ilegítima" en Derecho Internacional (clásico efecto del pensamiento dominante, no debe extrañarnos), lo cual impide a los poderes públicos utilizar este concepto para fundamentar decisiones soberanas en relación a sus deudas. No obstante, ello no significa que no podamos apoyarnos en numerosos textos jurídicos y políticos existentes que vinculan a los Estados, tales como la Carta de las Naciones Unidas (1945), los Convenios de Viena (1969 y 1986), los Pactos sobre Derechos Económicos, Sociales y Culturales (1966), diversas resoluciones de las Naciones Unidas, del Parlamento Europeo, Constituciones y leyes nacionales, principios generales del derecho internacional, etc. A todo ello hay que sumar la jurisprudencia, la metodología y la casuística ya empleada en casos anteriores en la historia. 

 

La deuda ilegítima debe ser por tanto (al menos mientras no se reconozca en otros ámbitos legales) un concepto político, producto de la democracia y de la soberanía popular, cuyo contenido incluso podría variar de un país a otro, en función de los criterios que se tuvieran en cuenta. Con tal fin, es necesario, en primer lugar, un proceso de concienciación ciudadana que se implique en la elaboración de estos criterios, siendo el más usual de ellos la constitución de una Auditoría Ciudadana de la Deuda. Precisamente, éste el primer caballo de batalla al que hemos de enfrentarnos, ya que la derecha política, social y mediática bombardeará con toda su artillería pesada para que dicha concienciación ciudadana no se instale, llamando al "sensato y razonable" principio consabido de que "las deudas hay que pagarlas", y tildando de "irresponsables" a los Gobiernos que no quieran acatar este principio. El objetivo básico es demostrar que dichas deudas son ilegítimas porque han sido contraídas violando el derecho, y/o que no han beneficiado a la población. Éste último sobre todo constituye un criterio fundamental, como han puesto de manifiesto recientemente los casos ecuatoriano y noruego. Porque la obligación de reembolsar una deuda pública no es absoluta, y sólo debe servir en el caso de que sean deudas contraídas por el interés general de la ciudadanía. Por consiguiente, serán ilegítimas todas las deudas públicas acordadas contra el interés general de la población, típicamente en beneficio de ese famoso 1% más rico y poderoso. 

 

Y en ese mismo sentido se pronuncia la doctrina de la deuda odiosa, según la cual "las deudas de Estado deben ser contraídas, y los fondos resultantes utilizados, para las necesidades y el interés del Estado", Estado cuya primera obligación es respetar, proteger y promover los derechos humanos. Claro, cuando los Estados ponen por encima de ellos otros intereses particulares, de terceros actores, contraviniendo o yendo en perjuicio del interés de la población, tenemos el caldo de cultivo servido para la generación de más deudas. Ese proceso es justamente el que hay que atajar, y es el que pone verdaderamente en cuestión la falaz obligación de tener que pagar todas las deudas. Con este fin, se deben investigar diversos aspectos del endeudamiento, tales como las cláusulas del contrato del préstamo, las condiciones impuestas por los acreedores, las circunstancias que encuadran la conclusión de estos acuerdos, las causas originarias del endeudamiento, el destino real de los fondos obtenidos, el impacto de los proyectos financiados por la deuda (sobre las condiciones de vida de la población y sobre el medio ambiente), comprobar si las personas que han endeudado al país tenían la competencia jurídica para hacerlo, etc.

 

Sobre la base de estos elementos a auditar, se pueden establecer cuatro categorías de ilegitimidad de las deudas, a saber: la ilegitimidad ligada al régimen prestatario; la ilegitimidad ligada a la ausencia de consentimiento de las partes; la ilegitimidad ligada a las condiciones del préstamo; y la ilegitimidad ligada a la utilización de los fondos obtenidos mediante el préstamo. Como decimos, todos estos criterios no serán reconocidos por las grandes potencias occidentales (adalides del sistema capitalista neoliberal) ni por los tribunales a su servicio. Ellos se inclinarán más por proteger los derechos de los acreedores que los derechos de la ciudadanía afectada, así que la solución sólo podrá provenir de la presión popular conseguida para tal fin, surgida de la propia concienciación de la ciudadanía, usando criterios políticos, y apoyándose sobre actos soberanos de los Estados, que únicamente serán tomados bajo dicha presión popular. Pero dadas las oportunas circunstancias, un Gobierno responsable, valiente y con voluntad política para ello, podría utilizar los resultados del proceso de Auditoría Ciudadana de la Deuda y los argumentos políticos que vamos a ir desgranando, para desobedecer a los acreedores, desmontando el sistema-deuda, poniéndolo en evidencia, exponiendo sus injusticias, y provocando que la correlación de fuerzas se incline a su favor. Continuaremos en siguientes entregas.

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30 octubre 2015 5 30 /10 /octubre /2015 00:00

Todas las diócesis de España cuentan con al menos una publicación periódica, un programa de radio y una presencia creciente en internet y en las redes sociales. Incluso en algunas diócesis existe presencia en la programación televisiva regional o local

Memoria de Actividades de la Conferencia Episcopal Española (2013)

Y a todo esto, la Iglesia Católica cada vez más prepotente, cada vez más chulesca, cada vez más inhumana. Dos ejemplos podemos poner que nos han demostrado recientemente lo que afirmamos: en primer lugar, las vergonzosas declaraciones del Arzobispo de Valencia, Cardenal Antonio Cañizares, sobre los inmigrantes y los refugiados, de las cuales damos amplia crónica en nuestro artículo "La Iglesia y el trigo". Y en segundo lugar, el revuelo organizado sólo porque el PSOE de Pedro Sánchez (es decir, el mismo PSOE de siempre, embustero y traidor, que promete muchas cosas en campaña electoral para luego hacer lo contrario cuando gobierna) ha manifestado haber incluido en su programa electoral la desaparición de la religión como asignatura para el currículum escolar. Como sabemos, la credibilidad del PSOE para estos asuntos, es nula, pues no sólo es que durante sus gobiernos no se haya avanzado nada en este asunto, sino que incluso la Iglesia ha recibido más favores. Pero el caso es que no sólo las demás fuerzas políticas se manifestaron sobre el tema (el PP asegurando cínicamente que este era un asunto "que había zanjado nuesta Constitución"), sino que hasta el mismísimo portavoz de la CEE advirtió en rueda de prensa sobre la peligrosidad de la medida, incluso de su posible "ilegalidad". La Iglesia se ha vuelto tan poderosa que ya se cree intocable, y esto se lo debemos a las perversas políticas del bipartidismo gobernante.

 

Pero que nadie nos malinterprete. Nos encantaría que el PSOE, si llega a gobernar esta próxima legislatura, sólo, en coalición o con apoyos puntuales de otras fuerzas políticas, cumpliera de una vez su palabra, y recortara este inmenso poder de la Iglesia Católica que estamos relatando en esta serie de artículos. Sólo con hacerlo en el ámbito educativo ya progresaríamos bastante, porque cortaríamos una vía de presencia cultural de la Iglesia extremadamente potente, a la par que erradicaríamos el adoctrinamiento escolar a los menores de edad, sus retrógrados y fanáticos mensajes sobre el aborto, la educación sexual contraria a los anticonceptivos, las campañas en contra de los cuidados paliativos y de una muerte digna, o los mensajes contra el matrimonio o las parejas distintas a la heterosexual. Como se ve, con todo este cóctel fuera de combate, avanzaríamos bastante en recortar la reaccionaria labor "pedagógica" de la Iglesia. Pero no sólo habría que actuar a este nivel en el ámbito educativo, sino derogar completamente la perversa LOMCE del ex Ministro Wert, premiado con un dorado retiro en la capital francesa, como Embajador de la OCDE. En el próximo artículo (y último) de esta serie, comentaremos un poco más a fondo la situación del catolicismo en las aulas. 

 

Pero continuemos con otros temas ya apuntados en entregas anteriores de esta serie, como por ejemplo, el de las inmatriculaciones. En su crítica a la Memoria de la Conferencia Episcopal de 2013, que estamos comentando, Enrique Ruiz afirma: "El proceso de las inmatriculaciones ilegítimas realizadas en estos últimos quince años, al amparo del artículo 206 de la Ley Hipotecaria, modificada por el Gobierno de Aznar en 1998, ha supuesto la apropiación fraudulenta (por decirlo suavamente) de miles de inmuebles y bienes pertenecientes al patrimonio colectivo, algunos de origen histórico, como la Mezquita de Córdoba, otros, sencillos bienes comunales como los más de mil de los que se ha apropiado la Iglesia Católica tan sólo en Navarra, por poner sólo un ejemplo. Todo ello, con la aquiescencia de todos los gobiernos que se han sucedido, tanto del PSOE como del PP". En dicha Memoria se afirma concretamente que mas de 3.000 bienes inmuebles de interés cultural pertenecen a la Iglesia, de los cuales 44 están declarados Patrimonio Mundial de la Humanidad. Asímismo, disponía en 2013 de 616 santuarios (75 más que en el año anterior), y 332 museos, de los cuales 86 son diocesanos, 170 eclesiásticos y 76 pertenecen a órdenes religiosas. 

 

Y naturalmente, todos los posibles beneficios que puedan generar estos bienes inmuebles no revierten a la sociedad. Pongamos como ejemplo que los 8 millones de euros que se embolsa anualmente la Iglesia por las visitas de la recientemente apropiada Mezquita de Córdoba (que han rebautizado como "Catedral"), no son ingresos para la sociedad, sino para la propia Iglesia. Pero la Iglesia nos continúa bombardeando con su propaganda, con su mercadotecnia, con sus manidos y retrógrados mensajes, con su inmenso poderío social. Qué facil es afirmar, como hizo la Vicepresidenta del Gobierno, que "la Constitución ya señala que España es un Estado aconfesional", y quedarse tan tranquila zanjando el tema, tomándonos por idiotas, mientras sabemos que el Estado contribuye codo con codo con la propia Iglesia, como actores interrelacionados e interesados en un único fin, a la labor de presencia institucional, de financiación económica y de inmenso poder que la Iglesia posee en nuestra sociedad. Debemos reaccionar, y como toda sociedad auténticamente democrática que se precie, desmontar todo el chiringuito que la confesión católica posee en nuestro país, avanzando hacia un verdadero Estado Laico, que no apoye ninguna confesión religiosa, y que las relegue exclusivamente al ámbito privado de las creencias personales de la ciudadanía. Finalizaremos en el próximo artículo de esta serie. 

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29 octubre 2015 4 29 /10 /octubre /2015 00:00

No ha de entenderse la pobreza sólo como falta de recursos, sino principalmente como imposibilidad de ejercer los Derechos Humanos

Cristina Ramón (Plataforma "Pobreza Cero")

Fuente: http://alianzacontralapobreza.org/manifiesto-de-la-semana-contra-la-pobreza/

 

LAS PERSONAS PRIMERO.
EXIGIMOS GOBIERNOS RESPONSABLES CON LOS DERECHOS HUMANOS.

La pobreza es cada vez más extrema, intensa y crónica, por lo que es urgente cambiar este sistema que genera riqueza para el 1% y un empobrecimiento generalizado para el resto de la población, tanto en nuestro país como en el resto del globo. Un sistema que fomenta la guerra para el control geoestratégico de los recursos, la destrucción de la naturaleza y las desigualdades sociales.

Sabemos cuáles son los problemas y conocemos muchas de las causas estructurales que generan desigualdades; pero también sabemos que existen soluciones reales y factibles.

Existen compromisos internacionales, como los recién acordados Objetivos de Desarrollo Sostenible, los protocolos de Derechos Humanos, la Carta de las Naciones Unidas, las Convenciones de la OIT o el Protocolo de Kioto, que necesitan ser cumplidos para garantizar un cambio de rumbo y el cumplimiento de los derechos de todas y todos o continuar por la misma senda del aumento de las desigualdades, pobreza y del autoritarismo.

Como Alianza Española contra la Pobreza nos movilizamos un año más, recogiendo y haciendo nuestras propuestas que tratan de poner a las personas primero, exigiendo a los gobiernos el cumplimiento de todos los Derechos Humanos en todo el mundo, y no pararemos hasta conseguir el mundo que queremos, un mundo sostenible, sin pobreza y sin desigualdad.

Por eso, exigimos:

1. POLÍTICAS PÚBLICAS SOCIALES PARA CUMPLIR CON LOS DERECHOS HUMANOS

Lo público debe seguir siendo el ámbito de actuación privilegiado para abordar los tres grandes desafíos de la nueva agenda de desarrollo hasta el 2030: la pobreza, la desigualdad y la insostenibilidad. Por ello es imperativo que los gobiernos aumenten las inversiones en políticas públicas sociales que garanticen el disfrute de los Derechos Humanos a toda la ciudadanía. Derechos que, no debe olvidarse, son civiles, políticos, económicos, sociales, culturales, laborales, medioambientales y de género.

Para ello es necesario:

a. Poner en marcha políticas y presupuestos cuyo eje principal sea la lucha contra la pobreza y la desigualdad, y la garantía de unos servicios sociales básicos de calidad.

b. Ampliar los presupuestos de Educación, Sanidad, Igualdad, Dependencia, Servicios Sociales, Cooperación y políticas de promoción del empleo. La solidaridad es parte de la solución a la crisis.

c. Que el Estado destine el 0,7% RNB a AOD, de acuerdo con los compromisos internacionales adquiridos, ya que la cooperación al desarrollo tiene que seguir siendo una política social que promueva a nivel global la dignidad, la calidad de vida y el bienestar de las personas que sufren las consecuencias de la pobreza.

d. Avanzar hacia un nuevo modelo productivo y económico basado en la ética y la justicia social, en el que un trabajo decente dignamente remunerado sea la base de las estrategias encaminadas a reducir la desigualdad, incluyendo políticas de apoyo a la economía solidaria y un papel activo de los gobiernos como generadores de cambios a través de cláusulas sociales de contratación y compra pública responsable, promoviendo un cambio de modelo de producción y consumo de manera urgente.

2. OBJETIVOS DE DESARROLLO SOSTENIBLE CON PARTICIPACIÓN Y TRANSPARENCIA

Es necesario que se desarrolle un plan de implementación de la agenda de los Objetivos de Desarrollo Sostenible con la participación activa de la ciudadanía y un diseño ambicioso de los indicadores para su seguimiento. Las y los representantes políticos, las organizaciones de la sociedad civil y demás grupos de interés, han de estar involucrados en la planificación, el monitoreo y el seguimiento de los avances en el cumplimiento de los objetivos.

Para ello, es necesario

a. Crear mecanismos internacionales que mejoren y amplíen los marcos teóricos y científicos con los que se toman las decisiones políticas globales en el contexto de la nueva agenda. Desde la Alianza, nos sumamos a la propuesta de creación de un Panel Internacional para Erradicar la Pobreza y la Desigualdad que asuma, junto a otras instituciones, esta función.

b. Transparencia, coherencia y rendición de cuentas en éstas y todas las medidas que puedan tener consecuencias en materia del disfrute de todos los Derechos Humanos.

c. Que el gobierno español y los gobiernos autonómicos sean conscientes de que el ejercicio pleno de los Derechos Humanos conlleva obligaciones aquí y más allá de sus propias fronteras.

d. Reivindicamos que se garantice nuestra participación activa en todos los procesos que afectarán nuestra vida y la de nuestros descendientes.

3. POLÍTICAS COHERENTES CON LA JUSTICIA GLOBAL

Ya que la universalidad de los Derechos Humanos y el hecho de que la nueva agenda esté basada en ellos implica que los compromisos han de aplicarse en los países ricos y en los empobrecidos por igual. Esto supone que es necesario un marco de políticas coherentes en todos sus ámbitos (regulación financiera, comercial, AOD, deuda, política ambiental, etc.), promoviendo los sistemas fiscales suficientes, equitativos y progresivos como una de las herramientas más poderosas para afrontar las desigualdades dentro de cada país.

Por eso:

a. Reivindicamos una fiscalidad justa y equitativa, con un sistema tributario y un gasto público que redistribuyan la riqueza y combatan las desigualdades.

b. Demandamos que los recursos públicos sean gestionados con responsabilidad, coherencia y transparencia. Los recursos públicos son de la ciudadanía. Su gestión debe ser totalmente transparente y responsable.

c. Es imprescindible apuntar hacia la completa erradicación de los paraísos fiscales y la lucha contundente contra el flujo ilícito de capitales. A corto plazo es imperativo actuar decididamente contra la impunidad y la opacidad.

d. Es necesario frenar el avance desmedido de la desregulación de los mercados, por los efectos que esto tiene en el mundo entero aumentando las desigualdades y la pobreza.

e. Reclamamos que se frene el Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones entre Estados Unidos y la Unión Europea, que se está elaborando a espaldas de la ciudadanía. Estos tratados atentan contra los principios básicos del Estado de Derecho.

f. Exigimos que se respeten el Medio Ambiente y los Bienes Comunes del planeta. La tierra no aguanta más y no podemos continuar alimentando un consumo desmedido e ilimitado de sus recursos. Necesitamos garantizar la soberanía alimentaria de los pueblos así como impulsar el Comercio justo.

g. Exigimos que los principios rectores de Naciones Unidas sobre las Empresas y los Derechos Humanos se conviertan en obligatorios y se les dote de mecanismos de supervisión.

Por un mundo sostenible, sin pobreza y sin desigualdad.

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28 octubre 2015 3 28 /10 /octubre /2015 00:00

El TTIP sigue la senda del modelo económico en el que las grandes empresas se hacen más ricas y la brecha de la desigualdad sigue creciendo

Pia Eberhardt

Otro de los aspectos más significativos sobre las negociaciones del TTIP es el oscurantismo, el secretismo y la opacidad con la que se están llevando a cabo, desde sus inicios, allá por el mes de febrero del año 2013. No sólo es que los actores negociadores sean fundamentalmente los lobbies de las empresas privadas de los sectores implicados, sino que existe todo un halo de secretismo en torno a lo que se negocia en cada una de las sesiones, lo cual condujo a las primeras sospechas sobre el contenido de las negociaciones en sí. Porque, claro, si algo es tan bueno como ellos afirman, si va a traer tantas ventajas para todo el mundo, si va a crear tantos empleos, si va a ser un acontecimiento maravilloso...¿porqué se negocia en secreto? Muy mala espina da, por tanto, un proceso de negociación, sea para lo que sea, entre cualesquiera actores políticos y sociales, que se lleve en casi absoluto secreto como el TTIP.

 

Tan sólo algunas filtraciones de Wikileaks han ido saliendo a la luz, por las cuales hemos podido estar informados sobre las propuestas y el avance de las negociaciones, pero la verdad es que ni siquiera los propios parlamentarios europeos tienen acceso al contenido completo de las mismas. Si quieren acceder, se les concede permiso por un tiempo determinado, a personas concretas, y antes de entrar a la sala donde se archiva la documentación, son despojados de todos los útiles de grabación y/o escritura que puedan llevar (dispositivos móviles, libretas, bolígrafos, etc.), para que no puedan dejar constancia de lo que observan, y además, les hacen firmar un documento mediante el cual se comprometen a no divulgar públicamente ninguna información a la que tengan acceso. Es una de las situaciones donde la realidad supera a la ficción, pues pareciera que estuviésemos intentando acceder a altos secretos de Estado, en plan película de James Bond. Es absolutamente intolerable, en sociedades democráticas, como las que supuestamente son las europeas y la norteamericana, que se puedan dar estas aberrantes situaciones. Sabemos además que algunas partes del Tratado no verán la luz hasta que se hayan acordado y deban ser ratificadas definitivamente. 

 

Pero como decíamos, gracias al inestimable trabajo de algunas entidades de la sociedad civil y de algunos grupos políticos, se han conseguido filtrar algunos borradores del acuerdo, y algunos aspectos muy importantes de las negociaciones. Y como afirmó el Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz sobre esta negociación clandestina del TTIP: "No se entiende tanto secretismo, a no ser que lo que están tramando sea realmente malo". Después de que un primer borrador del proyecto se filtrara en marzo de 2014, la Comisión Europea lanzó una aplicación para poder consultar determinados aspectos del TTIP a los ciudadanos interesados, aunque sólo sobre un número determinado de cláusulas. Ya entonces el anteproyecto filtrado reveló que el Tratado no permitiría a los gobiernos aprobar ulteriores leyes para la posible regulación de ciertos sectores económicos considerados estratégicos, tales como la banca, los seguros, los servicios postales, o de telecomunicaciones. Se comprende la obsesión por el secretismo, no obstante, si alcanzamos a entender el altísimo concepto que los negociadores poseen sobre la amplitud de la competencia económica, entendida para ellos como una libertad fundamental, suprema e inalienable. Es tal la presión que las grandes corporaciones ejercen sobre los organismos internacionales, que dicho concepto ha conseguido alcanzar tal grado de respeto y de sumisión. 

 

La libertad económica, o si se quiere la economía de libre mercado, es situada por tanto en el máximo escalón posible, en la cima de las libertades, magnificada y sobrevalorada de tal forma que se coloca por encima incluso de los propios derechos humanos, en los que, por supuesto, no creen. Es absolutamente ridículo y paradójico que mientras algunas Comisiones de la ONU avanzan en la definición de normativas para asegurar la Carta de Derechos Humanos Emergentes, o en protocolos para amortiguar el cambio climático, se estén favoreciendo auténticos engendros comerciales como el que nos ocupa...¿acaso no se dan cuenta de que ambos avances son radicalmente opuestos, de que uno van en contra del otro, de que uno no puede conseguirse si no abolimos el otro? Hemos de concluir entonces la incapacidad de la ONU para poner orden en el caos de esta globalización capitalista y neoliberal que nos domina y oprime, así como la necesidad de su urgente refundación y democratización.

 

Las normas a las que afecta esta "libertad comercial" pueden ser de cualquier tipo, y afectar a los diferentes ámbitos donde la sociedad establece sus límites: éticas, democráticas, legales, sociales, referentes a la salud o de naturaleza medioambiental, financieras, económicas o técnicas. Los europarlamentarios de izquierdas Laia Ortiz y Ernest Urtasun, entrevistados para eldiario.es, aseguraron al respecto: "Esto no es sólo comercio. Como dice el profesor canadiense David Schneiderman, esto es un "nuevo constitucionalismo", que garantiza derechos a los inversores por encima de los derechos de los ciudadanos. La institucionalización que necesita el neoliberalismo para consolidar su régimen. En definitiva, la pérdida de la soberanía popular ante unos inversores que ya no respetan ni las normas más básicas del pacto social. El sueño neoliberal, la pesadilla democrática". Es necesario por tanto una ciudadanía bien informada, que sea capaz de ejecutar la presión necesaria para que este Tratado aberrante y antidemocrático nunca vea la luz. Continuaremos en siguientes entregas.

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27 octubre 2015 2 27 /10 /octubre /2015 00:00

La pasada semana tuvimos una nueva polémica en torno a las declaraciones de todo un Cardenal de la Iglesia Católica, concretamente el Arzobispo de Valencia, Cardenal Antonio Cañizares. Y es que ante el Fórum Europa-Tribuna Mediterránea, y a tenor del tema de los refugiados en nuestro continente, se permitió realizar ciertas declaraciones que, en cuanto trascendieron formando el oportuno rechazo social, se vió obligado a matizar, alegando, como siempre ocurre en estos casos, que le habíamos malinterpretado. ¡Qué casualidad! A la jerarquía católica le pasa un poco como a la jerarquía empresarial (de hecho, tienen muchos puntos en contacto), en el sentido de que, cuando se les ve descaradamente el plumero, cosa que ocurre con bastante frecuencia, enseguida alegan que sus palabras se han sacado de contexto, o se han malinterpretado. Ya asquea tanta hipocresía y tanto cinismo de esta élite religiosa, parásita social, que vive a costa del erario público, y que además aprovecha la más mínima oportunidad para mediar con su opinión en los acontecimientos. 

 

Las declaraciones, en efecto, no tenían desperdicio, preguntándose si todos los inmigrantes o refugiados que llegaban a nuestro continente "eran todos trigo limpio", asegurando que no todos los que llegan están perseguidos en sus países de origen, y pronosticando una invasión de Europa, de cuyos valores no va a quedar nada en unas cuantas décadas. "No dejemos pasar todo", expresó también el Arzobispo, asegurando que en la cuestión de la acogida a los refugiados "parece que hay más gestos y propaganda". Para suavizar el mensaje, el Cardenal aseguró que la Iglesia les daba la bienvenida, "siempre que la llegada de estas personas no sea en realidad un Caballo de Troya". Dicha afirmación venía a cuento de que antes había asegurado que "La llegada de estas personas es realmente el Caballo de Troya dentro de las sociedades europeas, y en concreto, la española. Ahora puede quedar bien [acoger a los refugiados], pero hay que saber lo que hay detrás". En fin, todo un absoluto despropósito, que en seguida denunciaron diversas ONG's y líderes políticos y sociales, y en general, cualquiera que posea un mínimo sentido del humanitarismo, valor del que parece carecer el Arzobispo de Valencia. Intentó disculparse al día siguiente, pero sus palabras ya habían hecho mella, aunque asegurara que su sintonía y "su comunión" con el Papa Francisco era total. 

 

Pero la cosa no quedó ahí. También puso en cuestión en su discurso que hubiera tanta pobreza como dicen las estadísticas, asegurando que él "no veía pobres por las calles". Mónica Oltra le contestó a los pocos días que quizá eso era porque sólo daba misa en la Catedral de Valencia, y que debiera visitar las parroquias de los barrios humildes con más frecuencia. Pero sobre el tema que nos ocupa, habría que recordarle al Cardenal Cañizares que los refugiados vienen huyendo de las guerras, y que las guerras las organiza y patrocina la OTAN, organización militar, belicista e imperialista a la que nuestro país pertenece, y donde participa activamente. Y no me parece haber visto nunca al Cardenal Cañizares manifestarse contra la OTAN, para que no haya guerras, y por tanto, no tengan que existir los refugiados. El Cardenal, abrumado por la fuerte contestación social que provocaron sus brutales afirmaciones, aseguró a los pocos días que no comprendía porqué "había sido objeto de tal linchamiento". 

 

Porque cuanto menos, lo fundamental que se puede esperar de una persona religiosa como el Arzobispo de Valencia, es que en sus homilías destile un poquito más de humanidad, de compasión, de ternura, de comprensión, de empatía y de lucidez hacia un problema creado por los hombres, y que seguro que Dios, si existiera, condenaría de forma estricta. Pero parece ser que se ve la paja en el ojo ajeno, pero no la viga en el propio. Quien no es trigo limpio es la propia Iglesia Católica, que si estuviera pidiendo perdón las 24 horas del día durante un año completo, aún no se pondría al día de todos los escándalos que ha protagonizado, sólo en su historia reciente (por no remontarnos atrás en el tiempo, porque entonces, al Cardenal Cañizares se le iban a subir los colores). Quien no es trigo limpio es la Iglesia, que nunca se ha manifestado contra los recortes de la Troika, que ponen en serio peligro los derechos humanos, y que son responsables de la pobreza y de la exclusión en la que viven muchos europeos. Es la Iglesia la que no es trigo limpio, que con sus discursos apoya los valores de esta Unión Europea decadente e inhumana, y a la cual, personajes como el Cardenal Cañizares añaden más leña al fuego. Decididamente, estos abyectos personajes no sólo son indignos de la Iglesia Católica, sino indignos de utilizar cualquier atril para lanzar consignas en cualquier sociedad democrática. 

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26 octubre 2015 1 26 /10 /octubre /2015 00:00

¿Qué diríamos los ciudadanos si un banco sólo nos prestase dinero si nos pone como condición previa cierta manera de gestionarlo en nuestro hogar, si se inmiscuye en cómo vamos a devolvérselo, en cómo vamos a ganarnos la vida? ¿Porqué ocurre esto cuando hablamos de gobiernos? ¿Porqué un acreedor internacional tiene que dictar las políticas internas de un país que le ha pedido dinero?

José López

Nos quedamos analizando, en el artículo anterior de la serie, los trazos fundamentales del sistema-deuda en el mundo actual, comenzando por el origen, características y evolución de las deudas de los países del sur. Vayamos con los del norte, continuando con el resumen del documento de CADTM que nos hace Marta Luengo en su referido artículo. Evidentemente, la génesis de las deudas de los países del norte nos resulta más conocida, ya que lo hemos vivido en nuestras propias carnes. Su explosión arranca de la crisis de 2008, y para el caso europeo, nuestro contexto más cercano, se apuntan cuatro causas fundamentales: en primer lugar, los ingresos tributarios han ido disminuyendo debido a las políticas neoliberales de adelgazamiento del Estado. Además y debido al Tratado de Maastricht de 1992, precursor de la actual Unión Europea, se impide que los Estados se financien por medio de los Bancos Centrales (para el caso, el Banco Central Europeo, ya que los países miembros de la eurozona renunciaron a sus respectivos bancos nacionales), y ello resulta bastante más caro. 

 

En tercer lugar, las medidas de austeridad fanática y obsesivamente aplicadas han contribuido sobremanera a dicho endeudamiento, y por último, los rescates bancarios realizados en toda la Unión Europea. En realidad, si intentamos extraer un mínimo común denominador de todas estas políticas, el principio podría obedecer al lema de "socializar las pérdidas, privatizar los beneficios". Y así, la gigantesca suma de dinero entregada servilmente a los bancos, además de ayudas como avales y otras garantías, suponen una sangría sin igual, precisamente al sector que más ha contribuido al estallido de la crisis, debido a sus prácticas especulativas. Se trata, como se indica en el referido informe de CADTM, "de una verdadera bomba de tiempo para los Estados, que además de la socialización de las pérdidas, socializan los riesgos de las finanzas privadas". Como se ha dicho, la imposibilidad añadida de que los Estados se financien a través de los Bancos Centrales, conlleva que los Estados paguen un precio mucho más alto para poder financiarse. Se ha calculado expresamente el sobrecoste para algunos países, y las cifras son escandalosas. Por ejemplo, si Bélgica hubiera tenido un Banco Central que le financiase, su deuda habría estado alrededor de un 34% del PIB en 2012, en lugar del 100% que acumuló. Y para el caso español, el economista Eduardo Garzón ha calculado que tal cifra hubiera sido de un 14% en vez del 87% que alcanzó en dicho año. 

 

El gigante norteamericano no se queda atrás, ya que también se somete al sistema-deuda, como anfitrión y paladín del mismo. Y aunque allí poseen la Reserva Federal, que actúa como su banco central, con la crisis, las cifras del rescate bancario estadounidense también son escandalosas, y alcanzan más de 3 billones de euros en ayudas directas. Los factores comunes tanto para los países del norte como para los del sur están bien claros: cuando estallan las crisis de deuda (provocadas por el insaciable capitalismo) la reacción clásica es la imposición de las medidas de "austeridad" (eufemismo que indica recortes de lo público para favorecer a lo privado), que acaban siempre empeorando la situación y convirtiendo el endeudamiento en estructural. Los países se introducen en una peligrosa espiral que se retroalimenta, y de la que no se puede salir. Los montos de las deudas aumentan a cifras realmente insostenibles, claramente impagables, corriendo a la par de la implantación de unas medidas políticas, económicas y sociales que conllevan el progresivo empobrecimiento de la mayor parte de la población, junto con la creciente acumulación de recursos por parte de las élites.

 

Las desigualdades se agravan vertiginosamente, se instala la pobreza y la exclusión social, mientras el poder de los ricos aumenta, debido todo ello a que las rentas de las capas más bajas son absorbidas (por medio de los intereses de los permanentes préstamos, la socialización de las pérdidas, las amnistías fiscales, etc.) por el 10% más rico de la población. Y esta es la terrible dinámica donde nos encontramos inmersos desde hace casi una década. Sólo el pago de los intereses de la deuda se comen anualmente un gran bocado de la tarta de los presupuestos nacionales de los Estados, que van recortando, degradando y precarizando la vida de las personas, en pro de la consecución del mantra de que "las deudas hay que pagarlas". El informe del CADTM concluye de forma bien clara: "El sistema-deuda implica la utilización de recursos públicos para pagar a los acreedores en detrimento de la satisfacción de las necesidades y derechos de la población". Una de las tesis del libro "Bancocracia", de Eric Toussaint (Presidente del CADTM), es que los bancos centrales y los gobiernos persiguen, mediante este sistema-deuda, dos grandes objetivos:

 

1.- Acudir al rescate de los grandes bancos privados, sus grandes accionistas y sus principales dirigentes, a la vez que garantizan la continuidad de sus privilegios. Es evidente que sin la acción "salvadora y rescatadora" de los bancos centrales, algunos grandes bancos habrían quebrado, y que esto habría forzado a los gobiernos a tomar hacia sus dirigentes y grandes accionistas fuertes medidas coercitivas. 

 

2.- Participar y apoyar de forma ofensiva los ataques del gran capital contra el trabajo, a fin de aumentar las ganancias de las empresas y hacer a las grandes empresas transnacionales más fuertes y competitivas en el mercado mundial frente a sus homólogas extranjeras. Este objetivo es común para todos los bancos centrales, tales como la FED (Reserva Federal estadounidense), el Banco de Inglaterra, el Banco de Japón, etc. 

 

Y en lo que se refiere al Banco Central Europeo, se añaden a los dos anteriores dos nuevos objetivos específicos y complementarios: 

 

1.- Defender el euro, que es una camisa de fuerza para las economías más débiles de la zona euro así como para todos los pueblos europeos. El euro es un auténtico dogal, un instrumento político al servicio de las grandes empresas privadas y de las clases dominantes europeas (el 1% más rico). Los países que forman parte de la eurozona, como ya hemos comentado, no pueden devaluar su moneda, a pesar de que los países más débiles saldrían ganando con dicha devaluación, a fin de reencontrar la competitividad frente a los gigantes económicos alemán, francés, frente al Benelux (Bélgica, Países Bajos, Luxemburgo) y frente a Austria. En consecuencia, los PIGS (Portugal, Irlanda, Grecia, España, incluso Italia) están atrapados por su pertenencia a la eurozona. Las instituciones europeas y los gobiernos de los países miembro aplican a partir de ahí lo que se denomina devaluación interna, que consiste en imponer disminuciones de salarios, en beneficio únicamente de los dirigentes de las grandes empresas privadas. Para profundizar sobre las maldades del sistema-euro, los lectores pueden consultar la serie de artículos donde propugnábamos su salida. 

 

2.- Reforzar la dominación de las economías europeas más fuertes (Alemania, Francia, Benelux...), donde radican las mayores empresas privadas europeas. Esto implica mantener fuertes asimetrías (léase, desigualdades y dependencias) entre las economías más fuertes y las más débiles de la eurozona. El sistema-deuda refuerza todos estos planteamientos, actuando a modo de corsé para que las políticas implementadas no puedan adoptar otros planteamientos, y se vean obligadas a seguir alimentando este macabro sistema. Continuaremos en siguientes entregas.

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22 octubre 2015 4 22 /10 /octubre /2015 23:00

Abordábamos ya en el artículo anterior de la serie el poder de la Iglesia en el ámbito educativo, citando su flanco fundamental, como son los centros concertados de ideario católico existentes en nuestro país, y dábamos las primeras cifras. Y el hecho es que España tiene la enseñanza privada más subvencionada por el Estado de toda la Unión Europea, y por el contrario, el gasto público por alumno más bajo. La conclusión está clara: los recursos económicos que se niegan a la enseñanza pública se derivan, mayoritariamente, a la privada, en sus diferentes ámbitos, y la privada concertada (católica) supone el capítulo más cuantioso. De ahí que en la actualidad, como nos señala Enrique Ruiz del Rosal con toda la razón, no tenga sentido, por más que a veces lo silencien las actuales reivindicaciones del sector educativo, luchar por la enseñanza pública sin denunciar a la enseñanza concertada, y especialmente la católica. Lo expresaremos más claramente: desde la izquierda transformadora, y para este aspecto, pensamos que ningún programa político que se precie puede ignorar el hecho de poner en cuestión (esto es, retirar progresivamente) los conciertos educativos con la escuela privada. Todo lo demás significará seguir alimentando este retrógrado e injusto sistema, que además se ampara en la falacia de la denominada "libertad de enseñanza", que es sólo un eufemismo para potenciar la escuela privada en detrimento de la pública, ya que el citado derecho o "libertad" ya está implícita en el resto de libertades de expresión, de opinión, de creencia, de reunión y de manifestación. 

 

Enrique Ruiz lo expresa en los siguientes términos: "Así pues, el hecho de que la jerarquía católica hable de que "ahorra" recursos al Estado no es producto de desconocimiento o ineptitud, sino de una simple estrategia publicitaria con que intoxica a través de todos los medios de difusión y persuasión, con objeto de crear, y mantener, un estado de opinión favorable a la enseñanza confesional y al mantenimiento de los cuantiosos privilegios económicos y simbólicos que la propia Iglesia Católica detenta en nuestro país". En cuanto a lo que la Memoria de 2013 denomina Actividad de Formación (estudios de nivel superior, tanto eclesiásticos como de cualquier otro tipo), desde la Memoria del año 2011 se declara la existencia de 14 Universidades, con más de 78.000 alumnos (en la Memoria de 2013 se declara además un incremento de los mismos en un 5,5%), y los centros aparecen subdivididos en Universidades católicas, pontificias, eclesiásticas o de inspiración católica. Éstas últimas representan la parte más significativa, donde se incluyen la Universidad de Navarra, de Deusto, Ramón Llull, Francisco de Vitoria, CEU San Pablo, Abat Oliba CEU, CEU Cardenal-Herrera y San Jorge. Entre todas ellas absorben el 59% del alumnado católico total. 

 

Por orden de importancia, el siguiente escalón lo ocupan las tres Universidades Católicas (de Ávila, de Murcia y de Valencia), que absorben el 26% del alumnado. Y a toda esta estructura universitaria eclesial hay que añadir 21 centros en Facultades eclesiásticas, con más de 5.000 alumnos, y más de 11.000 en estudios de grado o postgrado, y 78 Institutos Superiores, donde estudiaron casi 14.000 alumnos durante 2013, según la referida Memoria de la CEE. Se dedicaron un total de 5,7 millones de euros públicos a subvencionar toda esta megaestructura de centros superiores católicos, de donde saldrán los futuros profesionales de nuestro país. Y mientras, como sabemos, el Ministerio de Educación del PP, gran amigo de la Iglesia Católica, practicaba unos cuantos hachazos presupuestarios a las Universidades Públicas, reduciendo el profesorado, desmontando aulas y centros, implantando el sistema "3+2" (esto es, tres años de grado y dos de postgrado, lo cual encarece el itinerario educativo, y lo vuelve más inaccesible), y endureciendo los requisitos para la obtención de todo tipo de becas y ayudas al estudio. Si observamos la foto al completo (y no una foto fija, sino una foto dinámica, es decir, a lo largo del tiempo), comprenderemos a la perfección los intereses de este oscuro sistema. Los recortes superaron los 1.200 millones de euros desde 2010, con unas deudas a proveedores cercanas a los 1.100 millones, y más de 6.000 empleos públicos perdidos sólo durante 2012, de los cuales, más de 4.000 correspondían a docentes e investigadores.

 

A nuestros Ministros y cargos públicos electos les bastaba con iniciar unas cuantas campañas de desprestigio, lanzando los bulos de que nuestras Universidades públicas no estaban a la altura, que no estaban en no sé qué ranking mundial, que no estaban entre las 50 primeras, o entre las 300 mundiales, y más lindezas por el estilo, y que había que reformarlas, y mientras soltaban esta sarta de estupideces, apoyaban incesantemente con dinero público a las Universidades privadas, especialmente a las de inspiración católica. El resultado lo tenemos delante de nuestros ojos: cientos de miles de alumnos que han tenido que abandonar, o agarrarse a cualquier trabajo precario que los esclaviza para poder sufragar sus estudios, mientras los hijos de "papá y mamá" continúan estudiando en sus flamantes centros. Y por supuesto, mientras todo ello ocurre, han conseguido, con la inestimable ayuda del ya ex Ministro Wert y su espantosa LOMCE, volver a introducir la religión como asignatura evaluable en los currículos escolares de secundaria y bachillerato, y así, de paso, vuelven a reactivar el flujo de fondos públicos destinado a ello, así como la presencia de personal docente religioso en las aulas públicas. Ese es el peligroso cóctel actual con el que nos encontramos. Continuaremos en siguientes entregas.

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21 octubre 2015 3 21 /10 /octubre /2015 23:00

Sepultarnos entre la información forma parte del plan desinformativo. Entre la mentira y el ruido nos quedamos sin conocer la verdad

Pascual Serrano

Hemos retratado en las últimas entregas el panorama que nos muestran los medios de (des)información masivos, como correa de transmisión fundamental de un régimen, de un tipo de sociedad, de un modo de vida imperante, cuyos valores, actitudes y comportamientos, el pensamiento dominante se encarga muy bien de transmitir y de perpetuar. Hemos estudiado la tremenda magnitud y el papel crucial del sistema educativo, como germen de la inculcación de las bases de dicho pensamiento dominante a los pupilos, desde su más temprana edad. Todo lo cual conforma un panorama ciertamente desolador. En una reciente entrevista a Francisco González, el Presidente del BBVA, segundo gigante bancario del país, éste aseguraba que, fuera el color político que fuera el del nuevo Gobierno que se forme tras las próximas Elecciones Generales, debería entender, cooperar y no obstaculizar los paradigmas de la economía de libre mercado...como hemos venido comentando, detrás de estas simples palabras se esconde un terrible mensaje, un mensaje tremendo de sumisión al pensamiento dominante, y al sistema capitalista que lo ampara y acoge. 

 

Jorge Cappa lo define muy bien en los siguientes términos: "Como resumen de lo que caracteriza hoy en día a esta sociedad de consumo en que vivimos (donde se desarrollan constantemente avances tecnológicos), se puede decir, por tanto, que se producen varios fenómenos interrelacionados y que tienen repercusión en la vida y la mentalidad de la gente. Por un lado, desde las redes sociales se alienta la frivolidad y la dispersión para desviar la atención de las cosas importantes hacia lo irrelevante. Por otro lado, mediante la publicidad se genera insatisfacción con el fin de fomentar el consumo constante. Y además de esto, se produce desde los medios de comunicación una clara intención de desinformar con el fin de desorientarnos y así poder manipularnos de forma más efectiva". Creo que Cappa ha retratado a las mil maravillas el cóctel informativo-consumista-manipulador que esta alienante sociedad proyecta sobre nosotros, de forma constante. Por su parte, Armando B. Ginés, en uno de sus recientes artículos, concluye lo siguiente: "Se acepta, sin mayor espíritu crítico, que el capitalismo es el fin de la historia. Fuera de él está el terrorismo, la radicalidad, la gauche divine y los recalcitrantes e irredentos marxistas. Se asume, por ende, que el régimen capitalista sólo precisa de retoques mínimos legales, de mucha ética activista y de bastante sentido común, sin plantearse grandes proyectos a largo plazo sobre bases sociales e ideológicas distintas a las que sustentan la estructura económica de las punteras sociedades occidentales y sus émulos países emergentes". 

 

Bien, durante estas primeras 20 entregas de la presente serie de artículos, que espero esté pareciendo interesante a los lectores, hemos expuesto el panorama de los hechos, hemos realizado el diagnóstico de la situación, intentando presentar lo más completamente posible el cúmulo de factores, causas y consecuencias que proporcionan el retrato de nuestra sociedad, que alberga el pensamiento dominante, cómo se ha formado, cuáles son sus resortes de proyección, y cuál es el grado de influencia que ejerce sobre la inmensa mayoría de la población. Y como habrán podido comprobar los lectores que lo hayan seguido hasta aquí, la conclusión está clara: el poderío del pensamiento dominante es abismal, atroz, implacable, casi completo. Sólo un pequeño reducto de la población actual es capaz de poner en cuestión, de una forma razonable y razonada, sus más básicos puntales, y reaccionar y enfrentarse a ellos. Y desgraciadamente, la inmensa mayoría social permanece adormecida por él, secuestrada intelectualmente, hundida bajo sus efectos, sin capacidad de cuestionamiento ni de reacción ante el mismo. Sus perversas consecuencias se manifiestan a diario, en todos los ámbitos, en todas las edades, en todos los sectores, en todas las actividades, en todas las actitudes. Pues bien, ¿cuál es la solución? Posiblemente no haya una solución concreta y definitiva, pero a partir de la siguiente entrega de la serie, vamos a comenzar a exponer los fundamentales planteamientos que podríamos hacernos, y hacer a los demás, para poder ir, al menos, reduciendo la capacidad de influencia del pensamiento dominante. 

 

Será algo que exija buenas dosis de madurez intelectual, de valentía, de coherencia y de rigor, pero sobre todo de paciencia, para, entre todos, intentar ir abatiendo el terrible poder que el pensamiento dominante ejerce sobre la inmensa mayoría de la ciudadanía. Vamos a finalizar esta entrega con una cita de uno de nuestros autores preferidos, como es José López, de quien damos continuas referencias sobre sus escritos en los artículos que presentamos en nuestro Blog. Pues bien, en este caso, José López razona en los siguientes términos: "El día en que el sistema consiga que ya no veamos ni pensemos por nosotros mismos, entonces el sistema habrá triunfado irremediablemente. Ese día, como relataba George Orwell en su novela 1984, dos más dos serán cinco o seis o siete, o lo que nos digan que tenga que ser. Ese día, la humanidad habrá muerto. Quizás sigan existiendo seres parecidos físicamente a nosotros, pero sólo existirá una mente. Los seres de dicha sociedad pensarán todos al unísono lo que la "reina madre" determine. Ese día, la sociedad humana se parecerá a la sociedad de las hormigas. Ese día la sociedad humana habrá dejado de ser humana en el mejor sentido de la palabra. El individuo estará completamente anulado. Debemos preguntarnos si, aún suponiendo que no nos extingamos físicamente, merece la pena vivir en una sociedad como la que podría llegar ese fatídico día. Y debemos preguntarnos también si ese día no está tan lejos como parece, si realmente no nos estamos aproximando a él a pasos agigantados por nuestra actitud en el día a día. De todos nosotros depende que 1984 siga siendo una magnífica novela de ficción y no se convierta en una demoledora predicción". Yo exhorto a mis lectores a que reflexionen sobre todo ello. Continuaremos. 

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20 octubre 2015 2 20 /10 /octubre /2015 23:00

Una celebración, cualquier celebración, es una forma de atribuir significado a hechos del pasado, y eso sólo se puede hacer desde los valores del presente

Nuria Álvarez

Los reyes católicos y sus súbditos fundamentaron sus proyectos de vida y aventuras coloniales en la fe, en la creencia, y postergaron (censuraron) la razón y la ciencia como “herejías”

Ollantay Itzamná

El 12 de octubre, más que día de festejo (¿qué festejar?) debería ser un día de vergüenza humana

Marcelo Colussi

Si tuviéramos que quedarnos con la máxima expresión de una celebración españolista (esto es, nacionalista española), ésta sería la del 12 de Octubre. Llamada hasta la década de los 50 "Día de la Raza" (obsérvense las peligrosas connotaciones de la denominación...¿qué raza? ¿la española? ¿la castellana? ¿la ibérica?), y hasta la década de los 80 "Día de la Hispanidad" (algo más suave, pero en la misma línea), el 12 de Octubre se perfila cada año como la celebración más anacrónica, rancia y conservadora que tenemos en nuestro calendario. Criticamos mucho, por ejemplo, a Corea del Norte, cuando vemos sus desfiles militares, y la devoción que la gente profesa por sus líderes (al menos ellos conservan su soberanía), pero en cambio nos parece absolutamente normal contemplar los nuestros cada 12 de Octubre.

 

Y lo cierto es que el periplo institucional, la costumbre y la tradición en torno a este día es de lo más imperialista, como la propia fiesta en sí. Se dice que es el día de la Fiesta Nacional de España (además de la celebración de la Virgen del Pilar en Zaragoza, de corte más folklórico), y también el Día de las Fuerzas Armadas (por ello el desfile al más alto nivel), pero lo cierto es que es la rémora de nuestro pasado imperialista sobre América Latina, la Península del Yucatán y El Caribe. Y como decimos, la secuencia de actos programados habla por sí misma: comienza con una videoconferencia del Ministro de Defensa (el Ministerio más opaco en todos los gobiernos de nuestra reciente etapa democrática, así como el que menos recortes sufre) con los portavoces de las diferentes misiones destacadas en el extranjero (eso sí, siempre en intervenciones "de paz", humanitarias y de reconstrucción del país, pero claro, no haría falta una reconstrucción si antes no hubiese habido una guerra). Después se celebra el desfile propiamente dicho, presidido por el Rey, y con presencia de toda la casta institucional del país, desde el Presidente del Gobierno y todos los Ministros, pasando por los Presidentes de las Comunidades Autónomas, los principales líderes políticos, y de las más altas instituciones del Estado.

 

El desfile militar este año ha lucido, por primera vez, una bandera de la OTAN, debido probablemente a nuestra progresiva implicación en sus incursiones militares, tanto desde nuestra instalación en la base de Rota del Escudo Antimisiles, como desde la conversión de la de Morón en base militar permanente de la organización militar por antonomasia. Pero y sobre todo, por ser anfitriones, durante estos meses de octubre y noviembre, de las mayores maniobras militares de la OTAN desde la Guerra Fría (las Trident Juncture 2015), con participación de más de 30.000 efectivos de todos los países aliados. Después se celebra el "besamanos" y la recepción oficial del Rey a toda la plana mayor institucional, política y social del país, que consiste en un saludo oficial de los Reyes, uno por uno, a todas y cada una de las personas invitadas, y la posterior recepción, con la presencia de corrillos de periodistas, sin micrófonos ni cámaras, donde se palpa el ambiente de primera mano, e incluso se suelen hacer todo tipo de comentarios que de otra forma no harían. En fin, un espectáculo lamentable, al que sólo puede hacer parangón el Día de la Constitución, en diciembre, donde también se celebra la aprobación de nuestra Carta Magna, de la cual se incumplen sistemáticamente todos los artículos que tienen que ver con los derechos fundamentales y subjetivos de las personas. 

 

Pero más allá de todo ello, hemos de ir al sentido profundo y al origen de la celebración del 12 de Octubre, que no es otro que nuestro "descubrimiento" de América hace unos cinco siglos, hecho que ponemos entre comillas porque no hubo descubrimiento como tal, sino invasión, genocidio, saqueo, expolio y conversión de sus territorios y de sus habitantes. Y todo ello, bajo el pretexto de la época, que no era otro que el religioso. En efecto, ya durante el reinado de Isabel La Católica los dominios del Imperio Español se extendieron a ultramar, bajo la obsesión de la reina de llevar a todos los territorios del mundo conocido y no conocido de la época la fe cristiana, según el pensamiento dominante de aquél entonces, la única fe verdadera. Pero al igual que la intolerancia practicada contra otros pueblos (moriscos, gitanos, musulmanes, judíos, etc.), la conversión a la fe cristiana se realizó a sangre y fuego, es decir, por la fuerza. Bajo la bandera del cristianismo, apoyada por la espada de los conquistadores, se sometieron pueblos enteros por la fuerza, al igual que aquí en España (que aún no era España tal como hoy la conocemos, dicho sea de paso), los "herejes" eran convertidos a la fuerza, mediante el uso de la tortura, y a los más rebeldes, se les quemaba en la hoguera de la Inquisición. Lo que se nos cuenta bajo los trazos de una "gesta gloriosa" o "hazana histórica" de nuestros conquistadores, no fue más que una invasión militar y cultural de aquéllos pueblos, y posteriormente también de la población negra africana, que fue trasplantada a los territorios invadidos como mano de obra esclava.

 

Y a partir de ahí, continuaron una serie de misiones "descubridoras y civilizadoras", emprendidas por los bárbaros aventureros de la época, cuyo heroico perfil nos han enseñado desde pequeñitos en la escuela. Hemos tenido que llegar a adultos, y a poner en cuestión el pensamiento dominante, para darnos cuenta de que en realidad no se trató de una cuestión descubridora, sino de una cuestión colonizadora, bajo el pretexto religioso. De hecho, podemos afirmar sin lugar a dudas que el descubrimiento de América fue el primer genocidio de la Historia, un holocausto religioso. En menos de un siglo, murieron entre la mitad y las tres cuartas partes de la población indígena. Y eso es justo lo que, supuestamente, celebramos 500 años después, como un acto de orgullo nacional. La población nativa del continente fue sometida y esclavizada, sus recursos naturales expoliados, nuestros compatriotas enviados allí como gobernadores, y sus riquezas contribuyeron a incrementar las arcas de aquél imperio de "las Españas", donde no se ponía el sol. Como vemos, se trata por tanto de una celebración absolutamente denigrante y anacrónica, que debe ser abolida cuanto antes mejor. Es cierto que hoy día América Latina habla nuestro idioma, y que gracias a ello es el segundo idioma más hablado en el mundo, pero para ello, hubo que pagar un precio muy alto durante varios siglos de sometimiento de aquéllas tierras, de sus nativos, de sus costumbres, de sus modos de vida, de sus recursos y de sus propiedades.

 

No hay, por tanto, nada que celebrar el 12 de Octubre, al menos con el significado que le damos en nuestro país. Más bien debiéramos adherirnos, respetanto la memoria histórica iberoamericana, a la proclamación que hizo Hugo Chávez en 2002, para reconocer la lucha de los hombres y mujeres de los pueblos originarios , como el "Día de la Resistencia Indígena", y tributarles el merecido respeto y reconocimiento a su dignidad como pueblos que resistieron al invasor colonial español. El gran Marcelo Colussi lo expresa en los siguientes términos: "El 12 de Octubre marca la irrupción violenta de la avidez europea (capitalista) en el mundo, llevándose por delante (religión católica mediante) toda forma de resistencia que se le opusiera, y haciendo de su cultura la única válida y legítima, la presunta "civillización". Lo demás fue condenado al estatuto de barbarie. En tal sentido, entonces, lo que se produce en ese lejano 1492 es, con más exactitud, un encontronazo monumental, sangriento, despiadado. Por cierto, salen mejores parados del mismo los que detentaban la más desarrollada tecnología militar. Y para el caso, fueron los españoles. Al día de hoy, esa relación no ha cambiado en lo fundamental, y de la espada y la cruz pasamos a la dependencia tecnológica y a las impagables deudas externas de nuestros países". Por tanto, basta ya de tanta celebración anacrónica y absurda, basta ya de tanta manipulación de la historia, y basta ya de tanto cinismo e hipocresía cultural. El 12 de Octubre no hay nada que celebrar.

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