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17 mayo 2015 7 17 /05 /mayo /2015 23:00

Una salida de la crisis actual implica, necesariamente, acotar, recortar y, en la medida en que la correlación de fuerzas lo permita, suprimir los privilegios del capital, lo que en la práctica significa comenzar a construir el socialismo

Atilio A. Borón

Y esto es justamente lo que pueden conseguir medidas como la renta básica (RB), de la cual estamos profundizando en estos artículos, es decir, diseñar y construir herramientas para superar el actual marco de dominación capitalista. Esto es, superar, o comenzar a hacerlo, las estructuras de dominación y explotación a las que el capitalismo nos somete. A partir de medidas como ésta, conseguimos en realidad un empoderamiento de las clases populares, y un menor nivel de dependencia de nuestra fuerza de trabajo, lo cual disminuye la hegemonía de la clase dominante, y otorga fuerza de negociación a la clase trabajadora. En cuanto a la financiación, veamos ahora la opinión de otro experto, como es Xavier Aguado, del Colectivo Ca Revolta de Valencia: "Se trata, en mi opinión, de tomar el conjunto de la riqueza colectiva y apartar una cantidad para financiar la renta básica, a través de un impuesto general sobre la renta (en sentido muy amplio). También podrían crearse impuestos por ejemplo sobre las grandes fortunas, pero por razones distintas a la obtención de recursos para financiar la renta básica y el resto de derechos sociales. Hay que tener en cuenta además una cuestión. El origen de la crisis del Estado de Bienestar es, en buena medida, de tipo fiscal. Es consecuencia de que los estados europeos se financian, en mayor o menor medida, mediante contribuciones de tipo social. El ciudadano paga unas primas (en forma de seguros sociales u otras, pero vinculadas a la participación en el mercado de trabajo) para cubrir una serie de contingencias. Es verdad que hay una financiación de la sanidad, la educación y los servicios sociales basada también en impuestos, pero no es menos cierto que nuestro modelo fiscal está muy fundamentado en las rentas del trabajo. Al final, si el mercado de trabajo se debilita como consecuencia de la crisis, los ingresos –tanto por cotizaciones como fiscales- en este modelo muy sustentado en las rentas del trabajo, acaba produciendo una crisis fiscal del Estado de Bienestar".

Marxismo, Socialismo y Capitalismo en el Siglo XXI (73)

Desde este colectivo, por tanto, no sólo creen viable presupuestariamente una medida como la RB de carácter universal, sino que incluso llegan más allá, con propuestas de remodelación de terceros impuestos, no existentes en el modelo actual. En cualquier caso, y como estamos comprobando con la exposición que estamos haciendo de la opinión de varios autores sobre la RB, es evidente que no todos los partidarios de esta propuesta coinciden en la cantidad que ha de suministrarse, ni en la forma de financiarla. Proponer una cantidad precisa para la RB, o el criterio para fijarla (umbral de la pobreza, nivel de rentas IPREM, 80% ó 90% del SMI, o cualquier otro), así como su modelo de financiación, nos remite en realidad, en el fondo, a los propios modelos de política económica y social que se defienden. Por consiguiente, se pueden encontrar defensores de la medida de la RB que, por contra, sean partidarios de políticas económicas y sociales muy diferentes. Nosotros estamos defendiendo, que quede claro, la viabilidad, sostenibilidad y ejecución de la RB no sólo en períodos de crisis como el actual, sino también en situaciones de bonanza económica, incluso en una situación de pleno empleo. Porque como estamos comprobando, bajo los paraguas de la incondicionalidad y de la universalidad, la RB supondría no sólo un colchón económico estable y seguro frente a las situaciones de desempleo, sino también, por ejemplo, para poder hacer frente a huelgas obreras indefinidas, reforzando el poder de negociación de la clase trabajadora.

Por tanto, el papel como caja de resistencia que una herramienta como la RB podría desempeñar frente a este tipo de situaciones, para defender los puestos de trabajo, sería valiosísimo. Por otra parte, en situaciones sobrevenidas de desempleo, sabemos que la ausencia total de rentas, o su brusca disminución, constituye el problema fundamental no sólo para la subsistencia cotidiana, sino también para poder mantener el resto de elementos que proporcionen una vida digna (vivienda, educación, etc.). En este sentido, la RB proporcionaría un mínimo de ingresos suficiente para no tener que caer en situaciones de excesiva precariedad, pobreza y exclusión social. Téngase en cuenta también que las situaciones de pobreza y exclusión hay que contemplarlas en su dimensión de drama humano, de emergencia humanitaria, porque al no representar solamente privación y carencia material, conlleva en muchas ocasiones a situaciones de ruptura de la autoestima, aislamiento, depresión, suicidio, etc. Y el hecho de evitar estas situaciones contribuye al alcance y sostenimiento de una sociedad justa y democrática, porque evidentemente, nosotros abonamos la teoría marxista de que las condiciones materiales de vida sostienen sus aspiraciones de libertad y democracia.

Marxismo, Socialismo y Capitalismo en el Siglo XXI (73)

En resumidas cuentas, defendemos una RB completamente universal e incondicional porque tenemos derecho a la vida, a la existencia, al soporte de las necesidades y derechos básicos fundamentales, y esto en cualquier coyuntura económica. En acertada expresión de Manuel Cañada: "Una RB porque a nosotros no nos pare una empresa, nos pare nuestra madre". Una RB como un derecho humano fundamental, para garantizar la mínima subsistencia vital. Y eso significa tener cubierta la alimentación, el vestido, el calzado, la electricidad, el agua, el gas, el transporte, y todos aquéllos que vayamos considerando, con la propia evolución de la sociedad, derechos humanos fundamentales. Evidentemente, la derecha política, mediática y social nunca va a apoyar estas medidas, porque suponen una clara emancipación y empoderamiento de la clase trabajadora, que ya no necesita devaluar constantemente su fuerza de trabajo para subsistir frente a la clase dominante. Medidas como la RB, u otras como el reparto del trabajo, o el TG que hemos comentado en artículos anteriores, alteran y ponen en cuestión la más pura lógica del capitalismo, y evidentemente, la clase dominante no está dispuesta a consentirlo por las buenas. Habrá que arrancarle estas medidas a base de lucha social constante y sostenida.

A este respecto, la clase dominante intentará por todos los medios justificar la insosteniblidad de tales medidas, lo disparatado de las mismas, intentará disfrazar y manipular sus mecanismos de financiación, poniendo en cuestión y ridiculizando los cálculos y propuestas de los autores que defienden estas medidas. Ellos seguirán proponiendo medidas "sensatas y razonables", tales como la consabida "creación de empleo" (basura, esto es, precario, inestable y sin derechos), la caridad organizada e institucional, y las rentas mínimas de inserción actualmente vigentes, porque tales medidas no suponen un cuestionamiento serio de las estructuras capitalistas. Todo ello, junto con las prestaciones por situación de desempleo, intentan disimular la terrible deriva neoliberal, que nos conduce a una absoluta precarización de nuestra vida, así como a un absoluto poder y hegemonía de la clase empresarial. En el fondo, son instrumentos de control, de clientelismo sobre los pobres, como nos recuerda Manuel Cañada. Se entra en una especie de espiral, a ver quién declara ser más pobre que nadie, para obtener derecho a una ridícula y mísera prestación o ayuda social. Hemos de romper con estos planteamientos minimalistas, y luchar por la consecución de una prestación digna y universal. Escapemos de las propuestas de mero keynesianismo, para abordar la RB como una herramienta de transformación del modelo actual, y migración a un modelo distinto. Continuaremos en siguientes entregas.

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15 mayo 2015 5 15 /05 /mayo /2015 23:00

Debemos ser capaces de recuperar el frescor del 15-M

Juan Carlos Monedero

Vaya por delante que aún desde el enfoque crítico del presente artículo, consideramos al Programa Marco para las Elecciones Autonómicas 2015 de PODEMOS como el mejor programa político y el más socialmente sensible de cuantos se presentan a dicha cita electoral. Echamos en falta, pero se lo achacamos al ámbito (autonómico) de las medidas, y por tanto al escape de sus competencias, cuestiones relativas a asuntos fundamentales como la disminución del poder de la Iglesia Católica, la recuperación de la Memoria Histórica, o medidas en torno al progresivo desmantelamiento de nuestras bases militares de la OTAN, que esperamos encontrar en el programa electoral de la formación para las próximas Elecciones Generales de finales de año. Se trata de un atractivo documento de 74 páginas con 215 medidas, que vamos a intentar resumir a continuación, que además realiza una muy buena introducción sobre los precedentes y el diagnóstico de la situación a la que hemos llegado, y la necesidad de revertirla, recuperando la dignidad hacia las personas, y el imperativo de gobernar para la gente.

 

El documento resulta bastante vago e impreciso en muchos puntos, como por ejemplo la propuesta sobre el cambio de modelo productivo, del que sólo se enumeran sus grandes líneas de actuación. Aunque ciertamente se contemplan, echamos en falta más medidas en relación a cuestiones medioambientales, a la protección de la vida de los animales, o una mayor presencia de propuestas de corte feminista, que sí que corresponden perfectamente al ámbito de las Comunidades Autónomas (además del estatal), y que, o bien no aparecen, o bien aparecen de forma bastante tímida e insuficiente. Por lo demás, se trata de un programa muy completo, que recoge medidas generales (a adaptar en el marco de cada Comunidad) de emergencia social sobre vivienda o energía, propuestas sobre muerte digna, residuos o inmigración. Tenemos por ejemplo medidas sobre transparencia y regeneración institucional, con propuestas como la declaración anual de bienes de los cargos electos, o la publicación de la agenda de reuniones de los mismos.

 

Muy tímidas nos parecen las medidas para atajar la corrupción política, pero también suponemos que se complementarán con medidas en otros frentes, y a otros niveles de la propia Administración en subsiguientes programas electorales. En este ámbito, se propone la creación de una Oficina Antifraude, o la creación de un fichero público que recoja los nombres de las personas y empresas condenadas por corrupción, para que no puedan volver a contratar con la Administración. Se propone una reducción drástica de los altos cargos de la Administración autonómica, derivando el ahorro que se produzca por esta vía a la recontratación de personal sanitario y educativo público, despedido desde el comienzo de la crisis. También se propone, cuestión tremendamente interesante, una ley de prohibición de las "puertas giratorias" y de regulación de los grupos de presión (lobbies), endureciendo la incompatibilidad del ejercicio del cargo público con determinadas actividades privadas. Muy acertadas consideramos también las medidas encaminadas a la sensibilización social y ambiental de las empresas contratistas con la Administración, que deberán acreditar el respeto a los derechos de sus trabajadores, cumplir con los criterios de igualdad de género respecto a los salarios, y políticas de promoción interna de carácter paritario. Es de destacar también la creación de garantías para el acceso efectivo a la justicia gratuita. 

 

Muy interesantes nos parecen las medidas sobre la denominada "Administración paralela", para auditar empresas u organismos públicos que eludan los controles administrativos, que no obedezcan a ninguna función o que las tengan duplicadas, o que simplemente funcionen a modo de cajón de sastre para los cargos de confianza, pudiendo también cumplir el objetivo de recuperar para lo público servicios que hubieran sido total o parcialmente privatizados. Pero en cambio, muy tímida nos parece la medida sobre la "evaluación" de la deuda pública de las Administraciones Autonómicas, porque entendemos que más bien debiera exigirse una completa auditoría, en aras de posibles reestructuraciones o impagos para la parte odiosa de la misma. No obstante, también se contempla en el programa la renegociación con el Estado del pago de la deuda pública autonómica, destinando dicho ahorro a cubrir necesidades sociales inmediatas. Interesantes son también las medidas de ampliación de la democracia popular, por ejemplo para articular y garantizar la tramitación de las ILP, con la instauración del llamado "escaño extra" para la defensa ciudadana de las mismas. Y también valoramos muy positivamente la implantación de medidas encaminadas a potenciar lo que podríamos denominar como "Democracia Digital", incorporando paulatinamente procesos, rutinas, pautas, costumbres y posibilidades de práctica democrática mediante el uso de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC), y comprometiéndose a reducir la brecha digital.

 

En lo referente al empleo, que se inserta dentro de los apartados dedicados a la propuesta (vaga e incompleta) sobre la migración a un nuevo modelo productivo, se propone sobre todo, como medida muy interesante, desarrollar un plan gradual para la implementación de la jornada laboral de 35 horas semanales (de entrada para la Administración Pública), con el fin de repartir el empleo. Como ya hemos indicado en otros muchos artículos, las propuestas de reparto del empleo existente y reducción de la jornada laboral (sin disminución de salarios) nos parecen fundamentales y urgentes para paliar la grave situación de desempleo que padecemos. Se propone igualmente acabar con las políticas de devaluación salarial, así como recuperar gradualmente el poder adquisitivo perdido para los trabajadores/as. Otra medida muy positiva es la recuperación de los recursos humanos para potenciar las funciones (ahora perdidas) de orientación, formación y colocación de los Servicios Públicos de Empleo. También se proponen medidas para favorecer el empleo de las personas con discapacidad, así como un incremento de las dotaciones presupuestarias de los planes de empleo destinados a mujeres. 

 

Quizá uno de los mayores fiascos de este programa es el hecho de no contemplar una Renta Básica de Ciudadanía de forma íntegra y completa, es decir, radical, en vez de quedarse únicamente en el maquillaje de la medida, proponiendo tan solo aproximar las Rentas Mínimas de Inserción (RMI) actuales de las Comunidades Autónomas al Salario Mínimo Interprofesional (SMI), añadiendo además la peligrosa coletilla "de forma gradual y en virtud de las posibilidades", lo cual, en la práctica, no garantiza absolutamente nada. En este sentido, creemos que PODEMOS debería haber hecho una apuesta valiente y arriesgada, pero coherente, en torno a la implantación de una Renta Básica Autonómica (RBA) con una cantidad similar al SMI, pero de carácter universal, sustituyendo todas las posibles prestaciones y ayudas públicas previamente existentes. Y ello porque creemos, como ya hemos expuesto en muchos otros artículos, que representa una medida no sólo que contribuiría de forma contundente a erradicar la pobreza y la exclusión social (y por tanto haría innecesarias las otras medidas de ayuda social, como los bonos para los servicios básicos), sino que además, como medida anticapitalista, contribuiría al empoderamiento de la clase trabajadora. Pero en fin, no descartamos que la formación de Pablo Iglesias realice una propuesta de este tipo para las próximas citas electorales. 

 

Muy correctas nos parecen, por contra, todas las medidas relativas a la fiscalidad, que entendemos representan la base para corregir todas las tendencias regresivas que aquejan a nuestro sistema fiscal, para ir evolucionando hacia un sistema fiscal auténticamente justo y progresivo, donde contribuya más quien más tiene y quién más gana. Los límites sobre los que se actúan nos parecen aún bastante moderados, pero estamos en el buen camino. Se plantea la recuperación efectiva del Impuesto sobre el Patrimonio, así como la disminución del mínimo exento (de 700.000 a 400.000 euros) y la revisión de las deducciones y bonificaciones existentes. Asímismo, se recupera el Impuesto de Sucesiones y Donaciones, con la característica fundamental de asegurar que las situaciones de pobreza no puedan ser determinantes de renuncias indeseadas a la herencia. Y en cuanto al IRPF, se intensificará la progresividad fiscal del tramo autonómico, reduciendo los tipos mínimos que afectan a las rentas inferiores a 25.000 euros, suavizando los tipos entre 25.000 y 50.000 euros, y aumentando los tipos impositivos de las rentas superiores a 50.000 euros. Se proponen también nuevos impuestos sobre la contaminación atmosférica y sobre actividades de alto riesgo ambiental. 

 

Y también nos parecen positivas las medidas de rescate sobre el endeudamiento de personas, familias y empresas, mediante la instalación del procedimiento judicial simplificado para poder reestructurar y/o cancelar deudas. Y por supuesto, se incluye la medida estrella, totalmente necesaria, de la dación en pago con carácter retroactivo, para todas las personas que hayan entregado la vivienda al banco, y aún conserven deudas con la entidad financiera, proponiendo además que se limite la deuda hipotecaria al valor real del inmueble. Y también muy positivas son las medidas en torno a la posesión de cierto número de viviendas vacías, que persiguen, en última instancia, acabar con el hecho de considerar a la vivienda como una mercancía más, en vez de como un derecho humano. A este respecto, se contempla incluso la creación del Servicio Público del Derecho a la Vivienda, con un Consejo de Participación compuesto por representantes de las instituciones y de la sociedad civil, para coordinar las actuaciones entre la Administración autonómica y los servicios sociales. Este organismo será el que inste a la autoridad judicial para que se paralicen los deshaucios hasta que se encuentre una solución, bien mediante una alternativa habitacional, o bien mediante el acuerdo entre las partes. En su caso, el importe del alquiler de la vivienda no podrá suponer más del 30% de los ingresos familiares. Y al igual que se está exigiendo a la Administración andaluza en las negociaciones para la investidura de Susana Díaz, el programa contempla que los gobiernos autonómicos deberán limitar sus relaciones con entidades financieras a únicamente aquéllas que de manera fehaciente cumplan con los estándares internacionales de derechos humanos en materia de desalojos forzosos. Finalizaremos nuestro análisis de las medidas propuestas en la segunda y última entrega de esta serie.

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14 mayo 2015 4 14 /05 /mayo /2015 23:00

El avance en la igualdad real y efectiva tiene que dejar de ser una quimera y ser un referente de lucha política. Sin igualdad no hay justicia y sin la participación de las mujeres no hay democracia

Víctor Arrogante

Vamos a finalizar esta breve serie de artículos, dedicada a la esencia de lo que debe recoger transversalmente un programa feminista, hablando sobre una de las mayores lacras de nuestro tiempo, como es la violencia machista. La hemos citado a tenor de otros muchos aspectos en los artículos anteriores, pero ahora nos centraremos en ella y en todas sus manifestaciones. Campañas y más campañas de concienciación social han sido desarrolladas en nuestro país durante los últimos años, para intentar minimizar el efecto de este terrible fenómeno, pero lo cierto es que los datos continúan apuntando a una cifra de maltrato y violencia sexista intolerables en un país denominado democrático y avanzado. Necesitamos básicamente abordar el frente de las medidas de control para que no puedan ocurrir estos casos, con su correspondiente financiación, pero también abordar de forma completa y decidida el frente educativo, el buque insignia desde el que podemos comenzar a erradicar este terrible problema social. El frente educativo ha de comenzar a desarrollarse desde tempranas edades, pues los estudios demoscópicos demuestran que nuestra actual juventud continúa reproduciendo, en unos preocupantes porcentajes, las mismas conductas machistas y aberrantes que se proyectan en la edad adulta, perpetuando la situación.

Esencia de un Programa Feminista (y V)

Abordar el frente educativo, por tanto, es completamente esencial. Los dogmas y pilares del patriarcado deben ser abolidos, y esto sólo se conseguirá preparando a próximas generaciones que los repudien, y que pongan en cuestión y actualicen los diferentes roles de la mujer en nuestra sociedad, asimilando mentalmente las condiciones de igualdad real entre sexos. Sólo de esta forma podremos proyectar la erradicación del problema, en un futuro próximo. Pero vayamos a las medidas concretas. Necesitamos suficiencia, continuidad y transparencia en el reparto autonómico y local de la financiación estatal para la atención jurídica, psicológica, social, económica, laboral y de vivienda a las víctimas de violencia de género en todo el territorio. Habría que desarrollar, pensamos, un mínimo de tres campañas anuales de prevención y sensibilización, informando de los derechos de las mujeres en sus relaciones sentimentales, laborales y de ciudadanía con los hombres, así como en los procesos de separación o divorcio. Hay que extender a todo el profesorado de preescolar, colegios e institutos, la formación obligatoria sobre las materias ligadas al feminismo. Necesitamos impartir formación especializada feminista a los profesionales de los medios de comunicación, así como un seguimiento para evitar la utilización de los testimonios de las víctimas de violencia de género con fines sensacionalistas, amarillistas o con tintes de espectáculo basura.

Necesitamos que los medios de comunicación públicos difundan periódicamente datos estadísticos sobre las sentencias condenatorias y de agresores en prisión, para que se conozca la verdadera realidad de los procesos de violencia, y para combatir la sensación de impunidad que sienten las víctimas. Hay que proceder igualmente a la formación feminista del personal judicial, dada la constatada tendencia a la minimización de la entidad de las agresiones y de la valoración del riesgo, y también para exigir el máximo rigor en la investigación de las causas y en la suspensión de las condenas, que no debe ser de aplicación automática como para el resto de los delitos, debiendo ir en su caso acompañada de una valoración previa del riesgo. Necesitamos programas específicos de prevención de la violencia machista desde la infancia y en todos los grados educativos, de forma obligatoria, y dentro del horario lectivo. Hay que exigir especialización en materia de violencia machista y estabilidad en el empleo a los/as profesionales de los equipos multidisciplinares de valoración. Hay que mejorar la formación del personal de atención psicológica y de los equipos psicosociales de los Juzgados, en especial para impedir el uso del pretendido Síndrome de Alienación Parental. Hay que proponer la reversión del cierre de los Puntos de Encuentro Familiar, ante la escandalosa espera para hacer efectivos los regímenes de visitas y el correcto desarrollo de los encuentros paternofiliales de menores.

Esencia de un Programa Feminista (y V)

Por su parte, y en relación al tema de los recursos y medios tecnológicos, necesitamos una dotación de suficientes dispositivos de seguridad de teleasistencia, con asignación de pulseras de seguimiento para todas las mujeres con riesgo evaluado como medio/alto (no exclusivamente extremo) de sufrir nuevas persecuciones y/o agresiones, y para todas las mujeres afectadas por incumplimientos de las órdenes de alejamiento o protección dictadas por los Juzgados. Hay que elaborar informes periódicos sobre el control de la efectividad y cumplimiento de las medidas de seguridad por los servicios existentes o por nuevas unidades específicas para el seguimiento de los servicios de teleasistencia y pulseras GPS, a fin de verificar su funcionamiento y su impacto positivo en la prevención y detección de los quebrantamientos de dichas órdenes. Necesitamos también cambiar la legislación foral sobre derecho civil, en aquéllas Comunidades Autónomas que sean competentes para establecer que la custodia compartida únicamente se podrá establecer cuando ambos progenitores del menor estén de acuerdo en ella, y no exista ningún proceso abierto de violencia machista contra el padre.

Por último, hay que realizar también campañas de concienciación social denunciando la extrema violencia que sufren las prostitutas por parte de sus proxenetas, chulos y clientes, y abogar por la abolición de la prostitución. Sobre este último tema, al constituir un asunto de gran proyección social, que vuelve a estar muy vivo, le dedicaremos próximamente una nueva serie de artículos. Y bien, finalizamos como empezamos, destacando la importancia y la transversalidad de las medidas feministas en todos los programas que desde la izquierda pretendan reivindicar la igualdad real entre ambos sexos, la completa equiparación social entre hombres y mujeres en todos los planos de nuestra sociedad, la erradicación de todas las formas de explotación de la mujer, la consecución de la soberanía sobre sus propios cuerpos, la abolición del machismo y los valores del patriarcado, y la consecución plena de los derechos humanos, como un eje rector fundamental para conseguir una mejor sociedad, más justa, libre, democrática y avanzada.

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13 mayo 2015 3 13 /05 /mayo /2015 23:00

No es posible una sociedad libre, no es posible el avance social, si no hay pensamiento libre y crítico

José López

Erich Fromm, al profundizar en los mecanismos de lavado de cerebro que el pensamiento dominante ejerce sobre la ciudadanía, afirmaba lo siguiente: "Toda la moderna manipulación del pensamiento, se trate de la publicidad comercial o de la propaganda política, emplea las técnicas sugestivo-hipnóticas que producen pensamientos y sentimientos en las personas sin que éstas se den cuenta de que sus pensamientos no son suyos. El arte del lavado de cerebro, que los chinos parecen haber llevado a cierta perfección, es en realidad sólo una forma más extremada de esta sugestión hipnótica". Por su parte, George Orwell, en su libro "1984", denominaba como "pensar doble" a la posibilidad de sustentar dos ideas contradictorias y aceptar ambas como válidas. Fromm nos mostraba dos ejemplos de eso, por un lado en la ex URSS y los países europeos orientales donde se denominaba "democracias populares" a gobiernos que no permitían la más mínima libertad de expresión, algunos de los cuales sólo se apoyaban en los tanques rusos, o llamaban "sociedad sin clases" a un sistema social con marcadas diferencias. 

 

En el otro ejemplo indicaba la contradicción que implicaba que los Estados Unidos consideraban como integrantes del llamado "mundo libre" a dictadores como Franco, Salazar o Batista, mientras intervenían activamente para derrocar a gobiernos que no eran dóciles a los intereses norteamericanos. El caso de Estados Unidos es especialmente paradigmático, porque es uno de los países donde más se evidencia el papel del aparato publicitario para "domesticar" a la población, gracias al cual la gente no da aparentemente muestras de rebeldía, pero es notorio la indiferencia y el desinterés, el dejarse llevar por los mensajes dominantes, el vivir sin saber por qué y para qué, el vivir asociados a un ideal de país, etc., todo lo cual da idea de la tremenda fuerza del aparato propagandístico del sistema, en su función alienadora de las masas. Y a pesar de que gran cantidad de personas en USA saben leer y escribir, y tienen acceso a prácticamente todos los medios de comunicación, en vez de darnos la mejor literatura, o el mejor cine, o la mejor música, esos medios invaden la mente de los estadounidenses con las estupideces más increíbles, y con fantasías a las que ninguna persona debería prestarle la menor atención.

 

No resulta sencillo escaparnos de ser moldeados de acuerdo a los parámetros del conformismo. Los trabajadores/as están sometidos a un trabajo enajenado que deja muy poco margen para la creatividad personal, cuanto más se automatizan las tareas menos se utiliza la energía y la razón. Y ello porque es la población, de forma generalizada, el principal objetivo de los mecanismos de control, con sus anuncios, películas, televisión, periódicos, no siendo fácil eludir ese clima donde prima la conformidad y la transmisión de las principales ideas-fuerza del sistema. Y cuando este sistema está tan perfectamente establecido, y tiene todos sus flancos controlados, las clases dominantes no tienen que esforzarse demasiado para mantener adormecidos/as a los/as trabajadores/as por medio de los esquemas de control y lavado de cerebro. Y por su fuera poco, vivimos actualmente en la era de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC). Y en esta era cibernética, el hombre está más sometido que nunca a la manipulación. Su trabajo, su consumo, su ocio, son manipulados permanentemente mediante la propaganda y la ideología dominantes. 

 

Y en este marco, el hombre pierde su rol activo, se anula como ser pensante en la sociedad, y aprende que todo comportamiento, acto, pensamiento o sentimiento que no se ajuste a lo establecido, que no sea visto como "normal" ante el sistema, significará para él una clara desventaja, de modo que si se empeña en ser él mismo pone en riesgo su libertad, su inserción en la sociedad, la opinión que los demás tienen de él, y hasta su propia vida en los casos más extremos. Incluso en nuestras más modernas "democracias" burguesas, por lo menos, estará imposibilitado para mejorar su posición, o correrá el riesgo de perder su empleo. Aún cuando forme parte de una muchedumbre, el hombre contemporáneo se siente solo, no tiene convicciones que compartir con los demás, sólo posee y hace valer aquéllas consignas que le proporcionan los medios de comunicación, sólo posee la capacidad de ser otro adalid más, otro vocero más del pensamiento dominante, y se mantiene unido a los demás sólo por intereses comunes. El pensador Emile Durkheim llamó "Anomia" a este sentimiento, que supone una de las mayores causas de suicidio, cuando se da este proceso de resquebrajamiento de los vínculos sociales. 

 

La radiografía por tanto de nuestra moderna sociedad occidental está bien clara, formada por un conjunto de "individuos" (como teorizó Margaret Thatcher), que pululan como auténticos zombies sociales, sin más identificación con el propio sistema que las propias consignas que el pensamiento dominante se encarga de difundir mediante los voceros a su servicio, donde destacan los grandes medios de comunicación de masas. Se difunden unos valores, unos principios, unos modelos de sociedad completamente aberrantes y alienantes, de los cuales somos un producto más, consagrado a su servicio, con casi nula capacidad para poder cuestionarnos siquiera sus grandes dogmas. Y de vez en cuando, sólo de tarde en tarde, surgen auténticos revolucionarios, que son capaces de poner el propio sistema en cuestión, de revelar sus defectos, de sacar a la luz sus engaños, de manifestar su podredumbre, de enseñar su ponzoña, y de concienciar a algunas personas de su tremenda realidad. Estos auténticos líderes sociales son vistos con evidente y lógico temor por el propio sistema, que los demoniza en primer lugar, los criminaliza y los esconde, los desprestigia y vulnera, y por fin, termina por aceptar su influencia en el conjunto de la población. Continuaremos en siguientes entregas.

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12 mayo 2015 2 12 /05 /mayo /2015 23:00

Tenemos que aumentar significativamente el gasto en defensa si queremos llevar a cabo en nuestro mundo hoy en día las responsabilidades y modernizar nuestras fuerzas armadas para el futuro; Tenemos que fortalecer nuestros lazos con los aliados democráticos y desafiar a los regímenes hostiles a nuestros intereses y valores; Necesitamos promover la causa de la libertad política y económica en el extranjero; Tenemos que aceptar la responsabilidad por el papel único de América en preservar y extender un orden internacional favorable a nuestra seguridad, nuestra prosperidad y nuestros principios

Declaración de Objetivos del Proyecto para el Nuevo Siglo Americano, PNAC, 1997

A la altura de la presente entrega, la número 25 de esta serie, pensamos que los lectores deben tener ya bastante claro, a tenor de todos los argumentos y datos que hemos proporcionado, que la guerra es consustancial al imperialismo estadounidense. Mediante la guerra se financia todo el complejo militar-industrial, se justifica el comercio de armas, y se recaudan fondos para que los partidos políticos puedan ir presentando sus diferentes proyectos para la nación. La guerra es el auténtico motor que alimenta sus negocios, ya que un mundo en paz sería un desastre para el "keynesianismo militar" norteamericano, en acertada expresión de Atilio Borón. En efecto, ellos necesitan de las guerras, de muchas guerras. Y si no las hay, las inventan, para lo cual disponen de numerosos recursos especializados en este tipo de operaciones. Para su oscuro entramado de intereses nada puede ser más dañino que la paz, ni más beneficioso que la guerra. La guerra provoca el caos constante de países y continentes, y justifica las inversiones masivas para su reconstrucción, los nuevos negocios. Cualquier pretexto, por tanto, es bueno para combatir la paz y desatar la guerra, bajo el prisma del imperialismo yanki. Por eso los Estados Unidos han venido librando guerras, que hemos contado en esta serie de artículos, desde prácticamente el fin de la Segunda Guerra Mundial. Guerras más locales o más globales, guerras sin solución de continuidad, guerras sin fin que justificarán y demostrarán al mundo la supremacía militar y tecnológica de USA.

USA: Estado de guerra permanente (XXV)

Y así, Corea, Vietnam, Laos, Camboya, Irak, Afganistán, y ahora, probablemente, Rusia, y mañana quizá China, son algunos de los hitos de esta interminable lista, que empuja cada vez más a la Humanidad hacia el abismo. Se presentan como los adalides de la democracia, como paladines de los derechos humanos, cuando su sistema dista mucho de ser realmente democrático. Los dos partidos estadounidenses, republicanos y demócratas, representan un mismo modelo de sociedad, donde priman los intereses creados, no el poder democrático del pueblo. Ese sueño americano del que tanto presumen, se disuelve como azucarillo en el agua, cuando contemplamos los entresijos y las cloacas de su sociedad. En palabras de Atilio Borón: "Las elecciones en los Estados Unidos se han pervertido al punto tal que son simples competencias para ver quién recauda más dinero de las grandes corporaciones, dinero necesario para que algunos políticos … ¿conquisten el poder? No, porque el poder como construcción de una correlación fáctica de fuerzas no está sometida a la voluntad popular y a la legislación electoral. El poder no está en cuestión. La competencia electoral es para ver quién se hará cargo de representar, como un astuto relacionador público, los intereses de los poderes fácticos realmente existentes presentando un rostro amable, que despierte simpatías y distraiga a la opinión pública, como es el caso del afrodescendiente Barack Obama, pero nada más. Las viejas democracias del capitalismo han degenerado en belicosas plutocracias, y estas no surgen ni necesitan de elecciones. Sólo precisa de políticos que sirvan como recargados mascarones de proa que oculten de la vista del público la inmoralidad de sus privilegios y prerrogativas y mantengan a los pueblos sumidos en el engaño y en la infantil creencia de que son ellos quienes gobiernan a través de sus representantes".

El último frente del que tenemos noticia, cronológicamente hablando, es el que representa el autodenominado Estado Islámico (EI, o ISIS, por sus siglas en inglés). Se trata de un grupo terrorista, extremista y radical, que incluso Al-Qaeda lo rechazó, tan brutal y despiadado que está recuperando las crucifixiones, la decapitación pública, el secuestro y la tortura, la destrucción completa de sitios y poblaciones, el exterminio sistemático de cualquier vestigio cultural que no represente sus intereses, tan fanáticos que están dispuestos a perseguir a cualquier grupo religioso que se ponga al alcance de sus armas, que ose desafiar su primacía, tan fuera de toda sensatez como para convertir la decapitación de cualquier inocente (activistas, periodistas, etc.) en un fenómeno de propaganda global. El maltrato, la invasión, el genocidio y la limpieza étnica son sus señas de identidad. El EI representa hoy día el mayor grupo terrorista del mundo, y el mejor financiado. Sus guerreros yihadistas han derrotado ya a los ejércitos sirio e iraquí, así como a la milicia de los permergas kurdos, haciéndose con el control de un territorio mayor que Gran Bretaña en el corazón de Oriente Medio. Y avanzan sin cesar, destruyendo todo lo que encuentran a su paso, y dejando en la más absoluta ruina y devastación a poblaciones enteras.

USA: Estado de guerra permanente (XXV)

En estos momentos gobiernan sobre amplias regiones que comprenden territorios de varios países, y su imparable extensión amenaza con la invasión de territorios adyacentes, y con continuar sembrando el caos, el terrorismo y la destrucción. Sus fuentes de financiación provienen de su control sobre el funcionamiento de los campos y refinerías de petróleo existentes en los territorios que controlan, así como de fondos procedentes de los bancos saqueados a su paso, del dinero del rescate de secuestros múltiples que practican, y del chantaje y la extorsión terrorista impuesto por su califato. Y nosotros nos preguntamos: ante tanta representación del mal, del odio y del terror, ¿no quedarían los Estados Unidos como un país realmente bueno? ¿No quedarían insulsas sus batallas al lado de tamaña representación diabólica? La conclusión está clara: lo que Washington necesita en estos tiempos tan difíciles de baja credibilidad y gran decadencia es un enemigo tan brutalmente malo, tan bárbaro y tan inhumano que, por constraste, nos induzca a pensar lo excepcionales y verdaderamente necesarios que son en realidad los Estados Unidos para este planeta.

En una palabra, a USA les viene como anillo al dedo tener que enfrentarse a este cruel enemigo, representante de la maldad en su estado puro, el enemigo más salvaje, inexplicable, nihilista y carente de valores, destructor de toda civilización, y al cual hay que enfrentarse decididamente y apostar por su derrota. Ante la inminente amenaza para todos los intereses occidentales, aliados de USA, Ante este panorama, ese mal amenazador está pidiendo a gritos una cosa: que los Estados Unidos intervengan. Recae sobre los hombros del imperio una nueva cruzada que organizar, una nueva coalición de los bien nacidos, de los partidarios del "orden, la justicia, la libertad y los derechos humanos"...¿no nos suena esta película? ¿No parece que la hayamos visto y oído con anterioridad en multitud de ocasiones? En efecto, los pasos que se están considerando o que ya se están dando con respecto a "la amenaza del EI" son un calco de lo que en otro tiempo reciente se denominó como la "Guerra Global contra el Terror" (después de los atentados a las Torres Gemelas de Nueva York el 11 de septiembre de 2001), porque, con todo lo nuevo que el EI pueda ser, sólo es posible concluir que constituye, al menos en parte, el legado de Estados Unidos en Oriente Medio. Continuaremos en siguientes entregas.

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11 mayo 2015 1 11 /05 /mayo /2015 23:00

No se trata de reformar la propiedad privada, sino de abolirla; no se trata de paliar los antagonismos de clase, sino de abolir las clases; no se trata de mejorar la sociedad existente, sino de establecer una nueva

Carlos Marx

Por efecto de la tremenda influencia del pensamiento dominante, se ha instalado en el imaginario colectivo y popular la generalizada opinión de que en política no debemos ser radicales, de que las posturas extremistas no conducen a ninguna parte, de que hay que tener los pies en la tierra, y de que no se pueden proponer utopías. Producto de dicho pensamiento, existen muchas personas que piensan que no podemos realmente hacer todo lo que quisiéramos para transformar el mundo, porque estamos atados de pies y manos por la propia configuración del mundo actual, y de que, por tanto, no nos queda más remedio que adaptarnos a él. Como mucho, según este planteamiento, se pueden proponer pequeñas reformas, suaves, limitadas y edulcoradas, para que el capitalismo no sea tan feroz, no pueda cebarse tanto con las personas, pero siempre "respetando" lo que hay, porque plantear otra cosa sería, simplemente, una utopía o una ingenuidad.

 

Así las cosas, con este "realista" y prudente planteamiento, resulta que debemos rendirnos a las fuerzas del capital, de la globalización, del neoliberalismo y de la falsa democracia que vivimos, porque si planteamos cambios radicales, estamos siendo utópicos, o cuando menos, ingenuos. Y cuando se dan en algunos lugares del mundo gobernantes que son capaces, valientes y radicales a la hora de enfrentarse a esta realidad insoslayable del capitalismo, resulta que poco menos son tratados de imbéciles, bravucones o dictadores, como en los casos de Cuba o Venezuela. Bien, con los que defienden el actual sistema a capa y espada no podemos hacer nada, pero con los que intentan esas reformas parciales, esos parches al sistema, creyendo que de verdad van a arrancarle al capitalismo su actual estructura, para dotarla de otra más humana, menos cruel, ¿no serán quizá ellos los utópicos y los ingenuos? ¿Dónde está la mayor ingenuidad? ¿En intentar medidas profundas de transformación radical del sistema, para intentar derrocar al capitalismo, aunque sea gradualmente, o en parchear el sistema, aliviarlo con medidas suaves y limitadas, intentando convencer al sistema de que tiene que volverse más humano? ¿Qué representa una utopía mayor?

 

¿Acaso es más utópico pensar que debemos conseguir una renta básica universal e incondicional, para que todo el mundo pueda disponer de unos ingresos mínimamente dignos, que pensar en proponer medidas de subsidios limitados y condicionales, pensando que de esta forma el sistema reaccionará y conseguirá empleo para todo el mundo? ¿Es acaso menos utópico proponer medidas de desgravación fiscal y bajos impuestos a las empresas para aleccionarlas para que contraten a más personal, que proponer medidas de redistribución de la riqueza y de creación de empleo público? ¿Es más sostenible quizá pensar que la creciente competitividad hará que las empresas crezcan y creen empleo, o por el contrario, lo sostenible es imponer medidas proteccionistas e intervencionistas por parte del Estado? ¿Es quizá menos utópico "rogar", "suplicar" a las grandes empresas transnacionales que nos suministran servicios básicos como la electricidad, el agua, el transporte, la alimentación, las comunicaciones, etc., que traten bien a los consumidores y "clientes", y entiendan que a los que no pueden pagar no se les pueden cortar estos servicios fundamentales, que imponer una política de nacionalización de todos los oligopolios privados que trabajan en los grandes sectores de la economía productiva? ¿Cuál de las dos propuestas es más utópica?

 

¿Es acaso más utópico pensar en una banca pública, controlada por la ciudadanía, los trabajadores y el Estado, o es más utópico pensar que la gran banca privada va a obedecer los dictados de un código ético de buenas prácticas? ¿Es más utópico quizá pensar en romper con la OTAN y en intentar llevar a cabo una política pacifista en todos los órdenes, proponiendo un proceso de democratización de las Naciones Unidas, para evitar en mayor medida los conflictos bélicos, o bien continuar como aliado de los Estados Unidos, pensando que pertenecer a dicho bloque nos protege de remotas agresiones y conflictos? ¿Es acaso esto último menos ingenuo que lo primero? O bien, para no cansar mucho a los lectores, ¿es menos utópico continuar dentro de la estructura de la Unión Europea y la moneda única, pensando que las medidas neoliberales de austeridad y recortes irán finalizando progresivamente, y que las condiciones de vida de la gente mejorarán, que pensar en romper con los Tratados, y salir definitivamente del corsé al que nos somete la UE y el Euro, que nos conduce cada vez más a una cesión de nuestra soberanía en todos los órdenes? Un buen ejemplo de esto último se está comprobando ahora mismo en Grecia, donde a pesar de la buena voluntad de los gobernantes de Syriza, la Comisión Europea, el BCE y el FMI no permiten que se vaya instalando una política de recuperación de la economía griega, ni de alivio de su grave crisis humanitaria.

 

Por tanto, ¿quiénes son los ingenuos y los utópicos? ¿Nosotros, los que pedimos una ruptura con los principios y aparatos del capitalismo y sus agentes y gestores, o los que se empeñan en fomentar medidas de lavado de cara, de reformar al capitalismo, o de dotarlo de más sensibilidad o humanización? Decididamente, ellos son los ingenuos. La utopía no se encuentra en pensar que el capitalismo puede ser derrocado, sino en pensar que podemos hacer más buenos a los capitalistas sin medidas de fuerza contra ellos. Ahí están los grandes líderes revolucionarios, para darnos la razón. Hemos de aprender de Fidel Castro, de Hugo Chávez, y de tantos otros en la Historia, que se han enfrentado abiertamente al poder establecido, sin paños calientes. Pero como aquí estamos con ese miedo (lógico, por otra parte, dada nuestra reciente historia), vemos como bravuconadas las acusaciones que, por ejemplo, Nicolás Maduro realiza contra los líderes políticos del PP por injerencias en la política interna de su país, y por defender y amparar a los violentos golpistas que intentan derrocar a su legítimo gobierno.

 

Como se puede observar, los que intentan situarse entre las dos orillas, en la ambigüedad, en las políticas buenistas, en la conciliación, sin entender que estamos ante una lucha de clases, proponiendo medidas descafeinadas, suaves, edulcoradas, que no supongan grandes transformaciones de los agentes del capitalismo, y todo ello lo hagan desde la buena intención, son los verdaderos utópicos, son los auténticos ingenuos. Hay que apostar fuertemente por la utopía, entenderla como nos la describió el maestro Eduardo Galeano, recientemente desaparecido, pero que honró como nadie el valor de lo utópico, concluyendo que la utopía es lo que nos sirve para caminar. Caminemos, pues, con paso firme, decidido, de forma valiente, sin medias tintas. Enfrentémonos a los poderosos, a lo establecido, al sistema imperante, sin miedo, con la misma arrogancia que ellos practican, porque es el único lenguaje que entienden. Enfrentémonos, aún a riesgo de tener que soportar presiones desde todos los frentes. Porque la Historia demuestra que sólo desde la fuerza y la contundencia de medidas rupturistas, los pueblos del mundo y la clase obrera internacional han podido ir consiguiendo avances frente al capitalismo.

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10 mayo 2015 7 10 /05 /mayo /2015 23:00

Todo el mundo recibiría la Renta Básica, pero no todo el mundo ganaría. Los ricos perderían

Daniel Raventós

Queda demostrado, como exponemos en el artículo anterior, que es posible una financiación de la RB con las características descritas, únicamente a partir de una reforma del IRPF y del ahorro procedente de otras ayudas y prestaciones asistenciales que los ciudadanos perciben, y que convergerían en la nueva RB. Y como también demuestran los autores citados, la gran mayoría de la población declarante y no declarante actual en el IRPF saldría ganando respecto a la situación actual, y solamente las décilas superiores de renta (los que más tienen y los que más ganan actualmente) perderían con la reforma propuesta. Obviamente, quien ganaría más de forma proporcional serían los ciudadanos que ya no cobran absolutamente gana, que pasarían a obtener la RB sin sujeción al IRPF (7.500 euros anuales). Así que la medida supone en la práctica un ejercicio de gran redistribución de la renta de los sectores más ricos al resto de la población. Y como indican los autores de la propuesta: "Las cantidades transferidas de los perdedores en el cómputo neto a los ganadores suman unos 35.000 millones de euros, lo que sería equivalente al incremento de presión fiscal que sufrirían éstos últimos. Esta cantidad representa el 3,5% del PIB, una cifra absolutamente razonable, muy por debajo de los ocho puntos de menor presión fiscal que tiene el Reino de España frente al promedio de la UE y que nada tiene que ver con las cifras estratosféricas del coste de la RB apuntadas por algunos expertos desinformados y por algunos políticos de alto rango no menos desinformados".

Marxismo, Socialismo y Capitalismo en el Siglo XXI (72)

Obsérvese igualmente que la propuesta, tal cual ha sido expuesta, no entra en la modificación de otros aspectos, tales como la posibilidad de introducir nuevos impuestos, modificar los ya existentes, ni siquiera recuperar el dinero procedente del gran fraude fiscal que padecemos en nuestro país, protagonizado por las grandes empresas y las grandes fortunas en su mayor parte. Ni que decir tiene que la implementación de medidas adicionales que fueran en esta dirección aseguraría una mayor cantidad de ingresos al Estado, para poder llevar a cabo no sólo la RB, sino reformas de más profundo calado, como volver a recuperar la plena universalidad y gratuidad de todos los servicios públicos, y extender en gran medida muchos de ellos, algo tan necesario en nuestro país para reducir el nivel tan elevado de desempleo existente, y que evidentemente sería mucho más atractivo para la ciudadanía inactiva, en vez de la mera percepción de la RB. Luego, por tanto, seamos serios y concluyamos que garantizar la existencia material de la población mediante la RB es algo perfectamente posible. El hecho de que no se haga se debe únicamente a la falta de voluntad política de nuestros gobernantes, que tienen otros intereses y prioridades políticas, y en cuyas agendas no figura la atención a la vida digna de las personas.

Como es sabido, las reformas y contrarreformas llevadas a cabo por el Gobierno del PP (y antes por los del PSOE) han ido justamente en la dirección contraria, haciendo el juego al gran capital, fomentado su capacidad para disciplinar a la población trabajadora. Y el factor principal de esta capacidad disciplinaria es la existencia de una gran parte de población trabajadora sin empleo. Población que, actualmente, se acerca ya al 45% de desprotección total, es decir, que no cobran ninguna prestación pública, y casi al millón y medio de familias que poseen todos sus miembros en paro. Cuando la posibilidad de despido (reforzada por las políticas bipartidistas) se convierte en algo más que frecuente en una situación de crisis, más dispuesta está la población trabajadora a aceptar peores condiciones laborales, entrándose en una peligrosa espiral de desvirtuación del trabajo humano, de máxima mercantilización, de máxima rotación y temporalidad, de bajos salarios, es decir, de máxima precariedad. La hegemonía empresarial da al traste con los derechos laborales, que antaño fueron grandes conquistas de la clase trabajadora, pero que ahora contemplamos impotentes cómo se evaporan, con la complicidad de los Gobiernos de turno.

Marxismo, Socialismo y Capitalismo en el Siglo XXI (72)

Pues bien, en este sentido, la RB supondría una herramienta valiosísima, tremendamente poderosa, para debilitar esta capacidad disciplinadora del capital. Incluso pensamos que los sindicatos mayoritarios, completamente desprestigiados por su burocratización, institucionalización y acomodamiento al régimen establecido, han ignorado o no han sabido valorar correctamente y en su auténtica dimensión el poder de un instrumento como la RB, que elevaría el poder de negociación y de independencia de la clase trabajadora sobre la clase empresarial. Y con respecto a los subsidios condicionados, creemos que han demostrado ya su incapacidad para solucionar un problema de tamaña envergadura. Son parciales, insuficientes, y cubren un espectro muy reducido de la población necesitada de ellos. Debemos concluir por tanto que una RB con las características aquí mencionadas, sin excluir medidas de otro tipo, que pudieran adoptarse gradualmente y de forma complementaria, es una solución racional casi inmediata y sostenible financieramente. Quedan otros aspectos por discutir, pero como decimos, son falaces argumentos que no tienen ninguna base científica ni social para ser tenidos en cuenta, si es que queremos otorgar al debate un mínimo de rigor y seriedad.

Debemos quitarnos la venda de los ojos, y reconocer abiertamente, como siempre hemos afirmado desde este humilde Blog, que estamos (seguimos) en una lucha de clases. Y desde ese punto de vista, los atajos, las terceras vías y las medidas descafeinadas tienen poco sentido. Las propuestas "bonistas" que parecen querer obligar al capitalismo a que tenga más rostro humano, sinceramente, creemos que pecan de ingenuidad. Porque en nuestro mundo globalizado, donde no existen límites ni barreras para el gran capital, que al igual que la energía fluye y se transforma, con Estados parcialmente patrimonializados por los grandes poderes privados, haciendo saltar por los aires todas las conquistas sociales y laborales de nuestros antepasados, se comprenderá que no es nada fácil amenazar de forma creíble a los capitalistas para obligarles, por medios tradicionales, a hacer de capitalistas. Y ello por no hablar de una eurozona a la que pertenecemos, y en la que todos sus Estados miembros han rendido su soberanía monetaria, económica y política, y están en buena medida a merced de los dictados de un BCE antidemocrático, que supervisa todas las decisiones de los países, y tiene la prerrogativa de poder aupar o hundir sus respectivas economías, como está pasando en Grecia. Hacen falta medidas más contundentes, medidas de largo recorrido, medidas que representen una clara ofensiva hacia los postulados del capital, incluso medidas confiscatorias y expropiatorias, para poder plantar batalla con un mínimo de resultados. Aquí es donde se enmarca la RB. Continuaremos en siguientes entregas.

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7 mayo 2015 4 07 /05 /mayo /2015 23:00

El patriarcado es un sistema de opresión que fue incorporado estructuralmente por el capitalismo, porque le permite mantener y reforzar relaciones de poder y explotación, y nos impacta de manera más brutal a las mujeres. Somos las mujeres pobres las que sufrimos el peso múltiple de la subordinación, la discriminación de género, la explotación de clase, el racismo y el sexismo. Queremos construir una sociedad distinta, con igualdad de derechos y relaciones libres de opresión y discriminación

Fragmento de la Declaración Final de la V Asamblea de Mujeres de la Via Campesina

Esencia de un Programa Feminista (IV)

Continuamos, en esta cuarta y penúltima entrega de la serie, sobre los apartados donde se puede centrar un programa feminista, desde el ámbito autonómico, que ya habíamos comenzado en el artículo anterior, hablando de la sanidad pública. Y lo hacemos hablando de la educación pública, el otro gran pilar de los servicios públicos universales. Necesitamos, desde este punto de vista, un plan de formación permanente del profesorado orientado hacia la coeducación y la educación feminista (como actualmente se contempla en Asturias y Cataluña), que garantice la universalidad y obligatoriedad de dicha formación. Atención especial a las características concretas sobre formación en Igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres de los Servicios de Inspección Educativa, Equipos Directivos y Profesorado Tutor de los respectivos centros. Hemos de inculcar desde edades tempranas la conciencia sobre la igualdad de sexos, e instalar un imaginario popular contrario a la violencia machista, y el cuestionamiento de los clásicos valores del patriarcado.

Hay que proceder a una revisión del currículum de todas las etapas, en clave coeducativa. Hay que dar un impulso transversal a la educación en valores, en especial la educación feminista. Hay que desarrollar un plan obligatorio sobre la igualdad entre hombres y mujeres y contra la violencia machista en cada centro escolar, con personal responsable formado adecuadamente, y con disponibilidad de tiempo y recursos educativos. Hay que proporcionar cobertura de la demanda y accesibilidad económica de la educación infantil pública, especialmente en el segmento de 0 a 3 años, que actualmente sólo cubre el 44%, lo que además serviría para ampliar el conjunto de servicios públicos, y cubrir más plazas públicas de personal trabajando en los sectores del Estado del Bienestar. Y en este sentido, otro sector muy interesante es el de la Dependencia. El número de personas atendidas por la Ley 39/2006 de Atención a la Dependencia disminuyó un 3,25% en los primeros 11 meses de 2014, por poner una cifra concreta. Son 729.313 personas, 24.529 menos que en 2013, y 9.274 menos que en 2011. Las personas con dependencia moderada, que debían haber sido atendidas desde 2012, han sido excluídas hasta el 1 de julio de 2015. Hemos de cambiar urgentemente este panorama.

Esencia de un Programa Feminista (IV)

Debemos garantizar que se atienden y tramitan en no más de 3 meses el conjunto de las solicitudes, y sus correspondientes prestaciones. Actualmente, un 25% de las mismas ha de soportar una espera de más de un año. Hemos de revertir el sistema actual, de tal forma que la prestación económica a la cuidadora familiar sea una medida excepcional, en vez de la prestación mayoritaria actual (un 41,5%), porque este modelo perpetúa el sistema que asigna el cuidado de las personas dependientes a las hijas y mujeres en general de la familia, no contribuyendo a la Seguridad Social, y aplicándose en detrimento de los servicios públicos y profesionales de ayuda a domicilio, asistente personal, centro de día o residencia. Hay que garantizar la eficacia del derecho subjetivo universal, que se está dejando de financiar, para tender hacia un sistema marginal. Hay que combatir activamente la discriminación de las personas según su lugar de residencia, que hace que la cobertura oscile de más del 2% de la población en Castilla y León y Cantabria, a menos del 1% en Canarias (0,6%) y Comunidad Valenciana (0,8%). Hay que garantizar la reconversión profesional de las cuidadoras familiares y empleadas de hogar, hacia empleadas con derechos laborales plenos, garantizando además la participación de las asociaciones de mujeres en su seguimiento.

Asímismo, las políticas activas de reparto igualitario del empleo son otro gran frente donde se puede y se debe actuar. Hay que desarrollar, como parte de la propia política del personal, tanto del ámbito público como privado, un plan de igualdad, que contemple incluso la política de concursos, promociones y contratos administrativos. Hay que contemplar igualmente políticas igualitarias de formación para hombres y mujeres, fomento de la contratación femenina, protección económica de algunos sectores de mujeres (víctimas de violencia sexista, colectivos LGTBI, etc.), así como en la protección por desempleo. Hemos de abordar una lucha decidida contra la pobreza y la exclusión social, que se ceba especialmente con las mujeres. Y otro gran segmento que se debe desarrollar contempla los sistemas de democracia paritaria y participativa, desde enfoques transversales. Hay que garantizar un equilibrio entre mujeres y hombres en las candidaturas políticas con listas cremallera, encabezadas al 50% por mujeres.

Hay que ser vigilantes con la paridad en los órganos de gobierno y de la alta administración de las empresas y los organismos públicos. Hay que fortalecer el papel de los organismos e instituciones de la mujer, al menos el Instituto y la Dirección General. Hay que garantizar el desarrollo y puesta en marcha de los planes de igualdad entre hombres y mujeres de forma continuada, con objetivos concretos y evaluación de sus logros de forma transparente y participativa. Asímismo, hay que garantizar la participación de los Consejos de Mujeres a todos los ámbitos (estatal, autonómicos y locales) en el seguimiento, evaluación, desarrollo y control de todas estas políticas. Hay que conseguir que todas las CC.AA. que no los tengan, dispongan la creación de estos Consejos Autonómicos de la Mujer. Finalizaremos en la próxima y última entrega de esta serie, dedicándola por completo al importantísimo asunto de la violencia machista.

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6 mayo 2015 3 06 /05 /mayo /2015 23:00

No debemos delegar nunca más, la democracia no se hace sola, no es un punto de llegada como nos vendieron en un cierto relato de la Transición, sino que es un punto de partida y un gerundio permanente, y si no, no hay democracia

Ada Colau

Por el voto a las Plataformas de Unidad Popular

Se acercan las Elecciones Municipales (en todo el Estado) y Autonómicas (para una mayoría de Comunidades) del 24 del Mayo, y desde esta humilde tribuna, instamos al voto a lo que podríamos aglutinar bajo el denominador común de "Plataformas de Unidad Popular". En efecto, durante los últimos meses, en actividad creciente, se han ido constituyendo, desde una procedencia diversa, pero siempre desde un origen ciudadano, una serie de plataformas que aglutinan miembros procedentes de varios partidos y/o foros políticos de reciente creación. Incluso la propia nomenclatura ha ido cambiando, el pionero fue quizá el antiguo "Guanyem Barcelona", que ahora se llama BCN en comú, pasando por todas las plataformas denominadas "Ganemos" seguida del nombre de su cuidad, hasta una innumerable variedad de plataformas, todas bajo el denominador común de querer recuperar sus respectivas ciudades o pueblos para su cuidadanía, en una palabra, gobernar para la gente. La fuerza de líderes populares, como Ada Colau, procedentes de los movimientos sociales, y apoyados después por miembros de las formaciones políticas emergentes, como Podemos, unidas a las que ya se alineaban con el ala izquierda del parlamento (IU, EQUO, Compromís, etc.) ha ido perfilando numerosas candidaturas con esta estructura tan diversa y plural.

Les une a todos, como nos recordaba Ada Colau en la cita inicial, el hecho de querer reconducir la democracia a su auténtico significado, bajo la máxima que podríamos enunciar como "gobernar obedeciendo", algo que por desgracia, muy poco se ha practicado en los municipios y comunidades de nuestro país. Han ido variando los nombres, la composición popular de sus candidatos, pero se han seguido compartiendo y reforzando las mismas sinergias, los mismos objetivos y los mismos valores. De hecho, todos coinciden en cuatro puntos esenciales: la defensa de los servicios públicos, la democracia participativa, la preponderancia de un enfoque ético en la gestión política, y el control de lo público por parte de la propia ciudadanía. Se llamen Ganemos (Salamanca, Toledo...), Ahora (Málaga, Madrid...), En Común (Barcelona, Zaragoza, León...), Marea (Atlántica, de Vigo...), Guanyem (Alicante, Palma, Sevilla, Gijón...) o de cualquier otra forma, todas ellas comparten los mismos orígenes y la misma filosofía en torno a la gestión pública de sus respectivas localidades. Se trata por tanto de gente sencilla, participando desde los foros ciudadanos, queriendo hacer política desde la cercanía, sin pretensión de profesionalizarse, para luchar por mejorar las condiciones de vida de su gente.

Por el voto a las Plataformas de Unidad Popular

Les une por tanto la ilusión, las ganas de hacer política desde la proximidad, de potenciar lo público, de gobernar para la ciudadanía, de proteger y defender los intereses populares, de la inmensa mayoría social, dando por tanto un rumbo de 180 grados sobre la política institucional que se ha practicado hasta ahora por parte de los grandes partidos. Necesitamos una reapropiación colectiva de lo público, sacar de las Instituciones a tanta mafia, y ponerlas al verdadero servicio de la ciudadanía. El eje rector común de todos estos movimientos, su principio quizá más transversal, es asumir de forma rotunda y definitiva que las ciudades deben estar al servicio de la inmensa mayoría social. Se trata básicamente de partir desde abajo para desbordar a los de arriba y así ganar la democracia, conquistar la política para la ciudadanía. Entre otras medidas concretas, se plantea la remunicipalización de los servicios públicos privatizados, una auditoría ciudadana que determine qué parte de la deuda es ilegítima (la deuda municipal ronda los 1.300 millones de euros), así como la inmediata expulsión de las Instituciones locales de cualquier cargo público procesado por corrupción. Un cambio vigoroso que retorne la ilusión hacia la política más cercana.

Se propone asimismo el control ciudadano de los salarios y los cargos de libre designación dentro de los Ayuntamientos, y también en las empresas públicas; la publicación en Internet y otros medios de las cuentas anuales de sus representantes; mandatos revocables de los cargos electos; acabar con las puertas giratorias y rotación de cargos públicos, entre otras medidas. También destacan la independencia de los grupos financieros, y la financiación exclusivamente desde las aportaciones de sus integrantes, y de las operaciones de crowfunding popular. Se trata de poder financiarse sin recurrir a los clásicos préstamos bancarios, que después se convierten en peligrosas herramientas de dependencia con respecto a las instituciones financieras, que derivan en chantajes hacia las tendencias políticas propuestas. Se pretende también, por supuesto, el cambio fundamental sobre los modelos imperantes de ciudad, orientadas hasta ahora a legislar todo lo que sucede en el espacio público, para convertirlo únicamente en un sitio de tránsito y de consumo, cada vez más privatizado y propagandístico, sin lugar para la reunión pública, para la espontaneidad, para la creatividad, para la disidencia, para los actos políticos o para las manifestaciones. Debemos recuperar la ciudad popular, el ágora pública, los sitios de reunión y de debate, la representación y la fuerza de la propia ciudadanía.

Por el voto a las Plataformas de Unidad Popular

En resumidas cuentas, asistimos a un ciclo de empoderamiento ciudadano, a una evolución del sentido y de la práctica de la política, que pretende evitar el secuestro permanente de la democracia popular, para recuperar las Instituciones y ponerlas al servicio del bien común. Pero sólo mediante un apoyo social masivo y decidido, será posible cambiar la correlación de fuerzas, y hacer frente no sólo a las formas clásicas de hacer política municipal, sino también a la dependencia y al poderío de las grandes empresas, que han convertido las ciudades y los entes locales en instrumentos al servicio de sus intereses. Pero necesitamos también un cambio en la mentalidad ciudadana, necesitamos una ciudadanía cómplice, implicada y vigilante, una ciudadanía responsable y participativa, para que sea posible que este contrapoder ciudadano pueda restar cada vez más fuerza al modelo imperante. Necesitamos, en definitiva, una nueva cultura política, unos nuevos modos de detentar, de ejercer y de redistribuir el poder, y esto es lo que pretenden las Plataformas de Unidad Popular. ¡SÍ SE PUEDE!

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5 mayo 2015 2 05 /05 /mayo /2015 23:00

Tiene razón el presidente, convertido en ectoplasma: hay que votar a los suyos porque son gente "normal": son igual de granujas, mangantes, embusteros, cínicos, abusones y estúpidos que su gobernante. Forman un equipo compacto al que llaman Partido Popular pero que, según todas las apariencias, no es más que una asociación de malhechores

Ramón Cotarelo

Pertenezco a ese grupo de personas "no normales" (¿anormales? ¿subnormales? ¿infranormales? ¿paranormales?) que no votan al PP. Pero comencé a preocuparme cuando, en uno de sus últimos discursos, Mariano Rajoy hizo un llamamiento a "la gente que trabaja, que lucha por su país, que quiere lo que quieren los seres humanos normales..." en su identificación con las personas que otorgan su voto al PP. A ver si no voy a ser normal...pensé por un instante. Salté de un brinco al espejo, a ver si tenía tres orejas, o un solo ojo, o cuatro piernas...no, me veía muy normal. Miré en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua, a ver si alguna acepción de la palabra "normal" tenía que ver con los votantes del PP, pero tampoco encontré nada parecido. Bajé a la farmacia más cercana a mi casa, y pregunté por algún medicamento para tratar mi anormalidad, me hablaron de un tal NORMALIN, que parece ser que inhibe la segregación de una enzima, la normamilasa, que controla los impulsos normales del cerebro.

 

Lo cierto es que, bromas aparte, debo pertenecer a ese grupo de "adanes, demagogos u oportunistas de variado cuño", que es como tacha el PP de Rajoy a los que preferimos otras opciones políticas. Pero no es la primera vez que ocurre. De hecho, es un planteamiento discursivo al que recurren hace mucho tiempo en el PP. Muy pocos argumentos convincentes tienen que tener en este partido, para tener que recurrir a estos planteamientos tan estúpidos y tan falaces, tan absurdos y aberrantes, tan extravagantes y vacíos. Porque, simplemente, señor Rajoy, no puede usted patrimonializar la "normalidad". Pero, no obstante, si insiste, podemos establecer como deseos "normales" de la gente, con respecto a su gobierno, que le garantice una serie de derechos básicos, tales como el trabajo, la vivienda, la sanidad, la educación, etc., cosa que, parece ser, su gobierno cada vez garantiza menos, o sea, que a ver si los que no van a ser normales son su partido, y los votantes de su partido. Porque creo que lo más inteligente, si se desea lo normal, y visto lo visto, es otorgar la confianza a otras fuerzas políticas. Porque, puntualicemos, ya sabemos que el PP, como ellos mismos han asegurado, no es un grupo de amigos, ni una secta, sino que es, directamente, un grupo de delincuentes.

 

Pero más allá de las legítimas ideas que se puedan tener, parece claro que no ofrece ninguna confianza un gobernante que insulta permanentemente a sus adversarios políticos, que entra en una retórica absurda, irrespetuosa y faltona para descalificarlos por sistema, presumiendo de sus logros económicos, cuando lo único que está consiguiendo es llevar a los trabajadores a la más absoluta pobreza...Un gobernante que entiende su mayoría absoluta casi como un mandato divino, donde es posible olvidarse del programa electoral, para hacer "lo que se debía hacer". Un gobernante sin decencia, sin moral y sin integridad, que mientras en el Congreso le relatan todas las heridas y escombros sociales que está dejando por el camino, a él sólo le salen algunos de sus tics nerviosos y sus miradas perdidas...Pero bueno, será también esto una reacción normal cuando los demás te sacan los colores por tu insensible y desastrosa gestión política. Así que lo que reivindicamos es que los que no son muy "normales" son los del PP. No cabe otra conclusión.


En vez de normal, se trata de gente insulsa y mediocre, de vocabulario e inteligencia limitadas, de falsas sonrisas, que habla sin decir nada, que dan argumentos falaces, repetitivos y vacíos, y que no tienen el más mínimo escrúpulo para mentir descaradamente de forma constante. En una palabra, Rajoy reúne prácticamente todas las características fundamentales del mal gobernante, podríamos decir incluso del "antigobernante", y quizá por eso es uno de los líderes políticos peor valorados del espectro político nacional. Es este tipo de gente "normal", como Rajoy y sus compinches, los que están haciendo que este mundo sea cada vez un lugar más inhabitable, más podrido e insoportable, más injusto y desigual, más insostenible. Qué lejos están Rajoy y sus "personas normales" de contribuir, como lo hicieron los grandes gobernantes de la Historia, a un mundo mejor, más libre, justo e igualitario. Esos gobernantes que consiguieron grandes avances para sus pueblos y para la Humanidad, y que para Rajoy deben ser bastante "anormales". Mejor deberíamos concluir justamente lo contrario: la gente que sea normal nunca estará en el PP.

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