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2 mayo 2017 2 02 /05 /mayo /2017 23:00
Fuente Viñera: http://www.ecorepublicano.es/

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Las exigencias de verdad, justicia y reparación van bastante más allá del gigantesco crimen cometido en las semanas y meses posteriores al golpe de estado fascista y su guerra criminal. Se refieren también al trabajo esclavo de cientos de miles de personas que engordaron las arcas de constructoras y parásitos franquistas; a otros tantos que tuvieron que tomar el camino del exilio; a los millones de mujeres ninguneadas civil y socialmente durante las largas décadas de la noche franquista; a decenas de miles de personas expoliadas, torturadas, encarceladas, asesinadas; a las madres y familias de los bebés robados durante esa época...

Carlos Slepoy (Abogado argentino de la causa contra el franquismo, recientemente fallecido)

En el artículo anterior ya expusimos los tres derechos básicos de las víctimas y sus familiares, en lo tocante a la represión, torturas y asesinatos perpetrados por el régimen franquista. Bien, la realidad es que al no existir desde la muerte del dictador una verdadera renovación de los pilares sobre los que se asentaba el régimen, hemos tenido conciencia de todo ello de forma mayoritaria muy posteriormente en el tiempo. Concretamente, hasta comienzos de este siglo XXI no comienza a hablarse clara y ampliamente sobre Memoria Histórica, y todas sus implicaciones y consecuencias. A partir del 14 de Abril de 2004, con la publicación del Informe "La cuestión de la impunidad en España y los crímenes franquistas", y su Plan de Acción, dio comienzo el desarrollo de un discurso sobre las víctimas republicanas de la Guerra Civil, de la Segunda Guerra Mundial y de la dictadura franquista. Por primera vez se hicieron públicos ciertos documentos que permiten la adscripción y categorización criminal del régimen franquista y de su participación, como parte de los Países del Eje, en la guerra de agresión nacionalsocialista que sufrieron la práctica totalidad de los países europeos, pero muy especialmente los países del Centro y del Este de Europa. De especial importancia a ese respecto fue la Resolución 39 (I) de 12 de diciembre de 1946 de la ONU, que definió al régimen franquista: "(a) En sus orígenes, naturaleza, estructura y conducta general, el régimen de Franco es un régimen fascista modelado sobre, y en gran medida establecido gracias a, la ayuda recibida de la Alemania Nazi de Hitler y la Italia Fascista de Mussolini". 

 

Esta definición, unida a la actuación del fascismo español, nos permite afirmar que el franquismo fue un régimen criminal y que sus crímenes permanecen impunes judicialmente en virtud de artificios legales pergeñados durante la denominada "Transición" (período del que hablaremos más a fondo en su momento). En este sentido, es totalmente contrario al Derecho Internacional vigente que continúen en vigor leyes como la mal llamada "Ley de Amnistía" de 1977, que fue en realidad el parapeto jurídico de los responsables franquistas de la comisión de crímenes contra la humanidad. Estas resoluciones por tanto proclaman la ilegalidad del régimen franquista, de ahí que se ocultara su existencia en el momento de elaborar la Constitución Española, o dicho de otro modo, España tendría que aplicar estas resoluciones conforme al Derecho Internacional, siendo que además le atañe directamente. ¿Qué se hizo? Ocultarlas y lograr que se ocultaran en el sistema de Naciones Unidas. Si el contenido de la Resolución 39 (I) de 12 de diciembre de 1946 se aplicara, sería una causa de nulidad de nuestra Constitución de 1978, ya que esta Constitución desconoce estas resoluciones, y de hecho, declara legal el franquismo. En fechas más recientes, este marco legal de impunidad se ha visto complementado con la Ley de Memoria Histórica de 2007, una ley contraria al Derecho Internacional, a la jurisprudencia europea y que, consecuentemente, viola el propio derecho interno español. El Congreso dio el visto bueno, entre otros, a un artículo 3 de dicha Ley que declara que los tribunales franquistas eran ilegítimos pero legales. Ese es el argumento que se usa para no declarar nulas las leyes y otros actos jurídicos del franquismo que son contrarios además a la Constitución actual. 

 

Por tanto, la legislación franquista no se anuló y en consecuencia, sigue vigente. Desde el punto de vista doctrinal la Ley de Memoria de 2007 es una ley complementaria a la citada Ley de Amnistía de 1977, y cierra hoy por hoy toda posibilidad de reconocimiento jurídico de las víctimas. Este modelo legal de impunidad sancionado por el Congreso en su día tiene diversos efectos prácticos en el ámbito legal, pero principalmente, ha supuesto la indefensión y exclusión de las víctimas republicanas y la declaración de legalidad del ordenamiento jurídico franquista. Estas cuestiones, que no son menores, conforman una base de ilegitimidad sobre la que se asienta el régimen político actual, surgido de la Constitución de 1978, que a su vez se asienta en las bases políticas de la Transición. Y este problema de fondo no puede superarse con voluntarismos frívolos tales como querer "mirar sólo al futuro", al tiempo que nos negamos a analizar el pasado, menos aún cuando ese voluntarismo pretende desconocer que el fascismo español está inmerso y es consecuencia de la historia europea, razón por la cual llega hasta nuestros tiempos ese "franquismo sociológico" que se manifiesta muy frecuentemente de muchas y variadas formas. En el contexto europeo, Alemania, Francia, etc., han anulado las leyes represoras, por lo que no existe esa "excepción española", esa "inseguridad jurídica" que permite comprender la democracia alemana, francesa, italiana e incluso la japonesa obviando su ruptura con los modelos legales nacionalsocialistas, fascistas o imperialistas. 

 

Hoy día no es discutible afirmar que el régimen fascista español cometió crímenes contra la población civil y que practicó el asesinato, el exterminio, la tortura, el sometimiento a esclavitud, la deportación, la persecución por motivos políticos, raciales y religiosos, así como el encarcelamiento arbitrario. No obstante, esta constatación empírica es rechazada por la mayoría del Parlamento español y los tribunales, los cuales intentan crear un absurdo e inmoral sistema doctrinal que permita ocultar para siempre la historia del fascismo español. Tampoco la posibilidad de una Comisión de la Verdad, en cualquiera de sus formas, constituye un mecanismo de respuesta al problema de la impunidad, sobre todo si se tiene en cuenta que las Comisiones de la Verdad no pueden suplir la obligación que pesa sobre el Estado de investigar, a través de su poder judicial, los crímenes del franquismo. Es el Estado quien debe garantizar el derecho a la justicia, con todas las implicaciones que ello supone, como es el acceso a los archivos de la represión, a las causas de la muerte en los Registros Civiles, al respeto de la normativa forense en materia de exhumaciones de restos humanos (y no de restos antropológicos, que es como se ha tratado hasta el momento a las víctimas de ejecuciones judiciales y extrajudiciales cometidas por el régimen franquista). El Estado no puede declinar ni hacer dejación de sus obligaciones en materia de Derecho Penal Internacional. Es indudable que en el caso del Reino de España la falta de responsabilidad penal de los autores de violaciones graves a los derechos humanos es absoluta, y por ende, el sistema de impunidad diseñado durante la Transición sigue incólume. 

 

Y si dejamos que se implanten definitivamente los modelos de impunidad, corremos el riesgo cierto de perder las libertades que el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos pretendió universalizar. Los modelos de impunidad surgen con la pretensión de resolver el dilema que representan la democracia, las libertades y la expresión del uso racional de ambas, que son los derechos humanos. Les caracteriza la vanidad, que se plasma en "la presunción de gobernar hasta más allá de la tumba...en la más insolente de todas las tiranías", tal como respondiera Thomas Paine a Edmund Burke. Y así, en 2017, tras 40 años de "democracia", el Estado Español continúa incumpliendo los Tratados internacionales en materia de derechos humanos que ha firmado, y desoyendo las recomendaciones de los Organismos Internacionales, particularmente de las Naciones Unidas. Para acabar con tanta impunidad sólo existe una vía: una Ley emanada del Parlamento Español, que condene jurídicamente como ilegales el régimen franquista, sus leyes represivas y sus tribunales, y que declare nulas de pleno derecho todas sus sentencias. No se puede construir el futuro dando la espalda al pasado, y restaurar la justicia significa devolver a las generaciones venideras la libertad, para lo cual es necesario obligar al mundo político a recuperar su conexión con las formas de vida éticas donde la fraternidad y la solidaridad ocupen su lugar. De lo contrario estaremos condenando a las futuras generaciones a vivir en plena soledad y en un espacio vacío, sin memoria colectiva. Continuaremos en siguientes entregas.

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1 mayo 2017 1 01 /05 /mayo /2017 23:00
El permanente recurso a "Cubazuela del Norte"

Hay una intención de la derecha internacional de detener cualquier proceso de democratización popular, de avance hacia planteos sociales que le den protagonismo a los trabajadores, por lo que se hace cualquier cosa para detener esos cambios, tal como vemos que se está realizando en Venezuela (…). La idea es sacar de en medio cualquier proceso que se plantee soberanía nacional. Sabemos que ninguno de estos son gobiernos socialistas en sentido estricto; no son marxistas en sentido clásico, pero sí impulsan mejoras para las grandes mayorías populares. No son gobiernos que llegaron a través de una revolución socialista, pero sí están en contra de las políticas imperiales. Esto le duele a la derecha, y aquí en Venezuela, aunque las grandes empresas mantienen sus negocios, han salido de la dirección política del país. Eso es algo que no perdonan, y por eso mismo el imperio también reacciona

Ramón Martínez (Analista Político colombiano-venezolano)

En graciosa expresión que tomamos prestada a Irene Montero, agrupamos bajo este anagrama verbal de "Cubazuela del Norte" a los tres "diablos rojos" (esta vez la expresión es de Armando B. Ginés), que agrupan a Cuba, a Venezuela y a Corea del Norte (Ginés se refiere también a Rusia), que se toman como referencia cuando la derecha política, social y mediática quiere rebatir los argumentos de la izquierda, y pone como ejemplos (de forma torticera y manipulada) la realidad social de estos países para intentar extender una opinión generalizada del casos y del desorden que generan estas políticas. La verdad es que produce vergüenza ajena, ya que mientras se permiten dar consejos a estos países sobre lo que tienen o no tienen que hacer, no miran la fétida charca en que se ha convertido su partido, ni son capaces de ver la miseria que inunda a su pueblo. Un ejemplo de esto le ocurría en estos días a Mariano Rajoy, quien desde Brasil (donde se encontraba de viaje) se pronunciaba sobre Venezuela en estos términos: "Nos preocupa la situación de un país hermano, Venezuela. La solución debe pasar por devolver la palabra al pueblo venezolano". Y mientras pronunciaba estas indecentes palabras, se producía la dimisión de Esperanza Aguirre, acorralada por la corrupción galopante de su partido. La "Cubazuela del Norte" de turno siempre está ahí para recurrir a ella cuando la derecha se queda sin argumentos para rebatir.

 

De esta forma, demonizando a estos países (que no son estrictamente socialistas, sino que simplemente se han atrevido, como Bolivia o Ecuador, a intentar cambios en su sistema de producción capitalista), desvían el foco de atención, y así evitan asumir responsabilidades políticas, desviando la atención de la opinión pública hacia otros enemigos externos (creados para tal fin), que son transformados irracionalmente y mediante sesgadas y manipuladas informaciones en peligrosos referentes para nuestros "sistemas de libertades" o "escalas de valores". Se les llama continuamente "populistas", y aparecen casi a diario en los noticieros de los diversos medios de comunicación, pero curiosamente nunca para contarnos sobre ellos buenas noticias (que las hay, y muchas), sino para contribuir a su mala imagen.  De Cuba o Venezuela nunca nos contaron sus impresionantes logros en reducir la pobreza y la desigualdad, en escolarizar a todos los niños, en erradicar las enfermedades, en redistribuir la riqueza, o en garantizar los derechos humanos básicos para todos. Precisamente esos logros son los que más enfurecen a las derechas locales e internacionales, que son las que se están dedicando a promover las violentas revueltas populares, y a provocar la desestabilización y el desabastecimiento de productos básicos para la población. Para ellos la "Cubazuela del Norte" es una república bananera, donde no existe un Estado de Derecho, cuando la realidad es que son ellos los que quieren eliminar esos Estados de Derecho, porque simplemente no les interesa que existan en el mundo referentes de que otras políticas son posibles. 

 

De Bolivia o Ecuador nunca nos contaron sus tremendos avances recogidos en sus respectivas Constituciones, sus éxitos en conseguir reducir su deuda (incluyendo la realización de auditorías y su reconocimiento como deuda ilegítima, ilegal e insostenible), o sus transformaciones en sus modelos extractivistas. Nunca nos contaron sus avances en las políticas del Buen Vivir, y en el reconocimiento de derechos a la Madre Naturaleza. Más bien al contrario, están atentos a cualquier pequeño conflicto que ocurra, a cualquier desliz que pueda cometer su gobierno, para amplificarlo, difundirlo, ridiculizarlo, manipularlo y demonizarlo. En este fantástico artículo, Pascual Serrano ya explicó hasta qué punto se manipula la información procedente de Venezuela, ocultando lo que en verdad ocurre en sus calles, y los motivos de sus violentas manifestaciones. Y es que las derechas representadas por ese frente del Occidente "libre y civilizado", que en realidad bailan al son que le marca Estados Unidos, profesan un odio visceral hacia todo lo que huela a izquierda radical, rebelde o transformadora. Más aún, recelan de todo aquél país que ose enfrentarse a los designios del capitalismo globalizado. El pensamiento dominante intenta formarnos una imagen de dichos países caótica, violenta y desorganizada, sin salida, predisponiendo a la opinión pública hacia actitudes de rechazo visceral contra las políticas y los gobernantes de estos países. 

 

Sus respectivos Presidentes (Nicolás Maduro, Evo Morales, Raúl Castro, Kim Jong-un, incluso Vladimir Putin) son constantemente ridiculizados, mientras alaban a otros Presidentes que se alinean sin fisuras con las tesis neoliberales, aún suponiendo para sus respectivos pueblos claros retrocesos sociales (como Mauricio Macri en Argentina), o Golpes de Estado encubiertos (como es el caso de Michel Temer, en Brasil). A las derechas, a las élites dominantes, a los organismos internacionales y a Estados Unidos y sus aliados sólo les interesa reconocer y llevarse bien con los países que muestren ciega devoción hacia los planes de austeridad, el servilismo hacia las grandes empresas transnacionales, el desmantelamiento de los servicios públicos, y que se manifiesten fervorosamente a favor de las guerras "contra el terrorismo", para seguir saqueando los recursos naturales de los países atacados, y continuando sus políticas armamentistas. Cualquier país que manifieste una línea diferente de actuación, un enfrentamiento claro contra estos postulados, será vilmente atacado, ridiculizado, bloqueado, sancionado, chantajeado, y en el peor de los casos, invadido o atacado. Es lo que lleva pasando a lo largo de nuestra reciente historia, desde el Chile de Salvador Allende, la Cuba de Fidel, la Venezuela de Chávez, el Brasil de Lula y Dilma, el Ecuador de Correa, la Argentina de Néstor y Cristina, o la Bolivia de Evo. El recurso indignante y manipulador hacia la "Cubazuela del Norte" siempre está ahí disponible, para recurrir a él cada vez que queramos mostrar a los incrédulos que no existe alternativa al pensamiento dominante. 

 

Y así, el discurso y el relato informativo de los grandes medios de comunicación continúa su acoso, sin prisa pero sin pausa. No le duelen prendas al utilizar todos los medios a su alcance para transformar la realidad social de un país, y ofrecerlo al resto del mundo como un constante caos. Lo que no nos cuentan es que ese caos es inducido, financiado y controlado por las mafias de la derecha local e internacional. Y da igual que existan otras muchas partes del mundo donde se violen constantemente y de forma flagrante los derechos humanos (comenzando por los propios Estados Unidos, y continuando por México, Honduras, Colombia, etc.), el caso venezolano está un día sí y otro también en primera plana de nuestros programas informativos. Hemos de denunciar tanta falacia y tanta hipocresía, porque el interés de la derecha española al recurrir constantemente a "Cubazuela del Norte" no tiene nada que ver con la defensa de los Derechos Humanos, sino con la clara injerencia política y el intervencionismo, con la intoxicación mediática permanente, en un proceso de apoyo a los sectores violentos para el derrocamiento del gobierno legítimo y democrático. Bajo una sarta de mentiras amplificadas con la inestimable colaboración de la prensa dominante, se vierten un conjunto de acusaciones sin fundamento, y se teje toda una construcción absolutamente falseada de la realidad. Desmontemos este engañoso recurso a los países que se enfrentan a los perversos postulados capitalistas, seamos capaces de romper una lanza a su favor, y denunciemos la constante manipulación y ocultación de la realidad social de estos países. Ellos nos están mostrando el camino hacia otro mundo posible. 

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30 abril 2017 7 30 /04 /abril /2017 23:00
Por la senda del Pacifismo (48)

Sea en Eurasia, en el Magreb, en el Lejano Oriente, en Asia Central u Oriente Medio, el mundo se debate en una serie de conflictos que mantienen al menos a una tercera parte de sus países enfrascados en contiendas bélicas, agresiones, invasiones, apoyos a grupos terroristas y disputas territoriales con el peligro de estallidos violentos. Un mundo que día a día está en pugnas, acompañadas de una lucha ideológica, mediática, donde lo que se presenta para una parte importante de la humanidad, a través de los ojos interesados de Occidente y sus aliados es aquello que obedece a los intereses económicos y políticos de Washington y sus aliados

Pablo Jofré Leal

A estas alturas de la serie, pensamos que nuestros lectores y lectoras tendrán muy claro que el fanatismo no es el camino. No se arregla nada con llamar "locos" a otros que matan inocentes, no se arregla nada bombardeando países de población musulmana, no se arregla nada diciendo que "estamos en guerra", no se puede proclamar a los cuatro vientos que se combate al terrorismo, mientras paralelamente se fabrican y venden armas que aterrorizan a millones de inocentes en todo el mundo. Maite Moraza lo ha expresado fantásticamente en su artículo de referencia: "No es posible acabar con una organización terrorista sin antes reparar injusticias históricas. No se debería acusar a un enemigo de querer imponernos sus ideas, y por nuestra parte impedir escuchar la voz de nuestras víctimas en sus países de origen. Es preciso tener en cuenta sus derechos humanos, no solamente nuestros intereses, para no provocar situaciones similares, sin meter tanto nuestras narices occidentales sabelotodo". Moraza denuncia en este párrafo, al igual que venimos haciendo nosotros durante todo este primer bloque temático dedicado al terrorismo internacional, la tremenda falsedad e hipocresía que existe en los planteamientos de nuestros gobernantes. Se oculta información, se manipulan los hechos, nada se habla del contexto real donde ocurren los hechos, no se recurre a la historia para poner en contexto las situaciones, ni se informa de las verdaderas causas e intereses que se esconden detrás de las guerras y de los ataques terroristas. 

 

Estas falacias se introducen en la mentalidad de las personas, y van creando una predisposición y un caldo de cultivo hacia la aceptación de ciertas políticas que van en detrimento de la paz, o si se quiere, que contribuyen a la guerra. Hay mucha gente que piensa que habría que cerrar mezquitas y todo lugar de culto para musulmanes (en realidad habría que hacerlo únicamente con las que son financiadas desde los grupos wahabitas más fundamentalistas, como ya hemos explicado), y que su religión les "lava el cerebro" para que cometan atentados. Además, una gran parte de la población aprueba los bombardeos de los países occidentales en venganza a los atentados ocurridos aquí, y no se plantean la posibilidad de "daños colaterales" allí. Parece que no hemos aprendido nada desde los atentados a los periodistas satíricos de Charlie Hebdo hace ya más de un año. Más bien, todo demuestra que fue inútil la masiva manifestación, la concentración de líderes internacionales, las condenas masivas desde todas partes del mundo, etc. Si el discurso no es pacifista, y además se corresponde con las decisiones y medidas futuras que se acometan, el problema del terrorismo persistirá. Y cuando además obligamos a la población (como ha ocurrido en la escuela francesa, según relata Maite Moraza) a manifestarse en la dirección de las opiniones oficialistas, ya estamos entrando en un Estado totalitario. La autora del artículo nos ofrece algunos ejemplos significativos que vamos a rescatar. 

 

Así, la escuela francesa, laica por ley, donde se supone que todo signo religioso y político está prohibido, y no se permite ir al colegio con un "peligroso" velo en la cabeza, participó esos días (se refiere a las jornadas posteriores al atentado), dirigida por intereses políticos, en la promoción de la islamofobia y el racismo en las aulas. Por tanto, no fueron respetadas todas las sensibilidades e ideologías, la fraternidad entre el alumnado se vio comprometida, y se acusó explícitamente a todo un colectivo de una manera muy generalizada. El control fue tal, que los niños y niñas que se negaron a estos actos fueron conducidos directamente a la Comisaría. En Niza un niño de 8 años fue retenido durante 30 minutos por "apología de acto terrorista" (¿se imaginan los lectores y lectoras padres y madres que lo hicieran con alguno de nuestros hijos o hijas?). El niño en cuestión se negó a guardar un minuto de silencio y a participar en la ronda de solidaridad en su colegio. En un pequeño pueblo de los Alpes Marítimos una niña de 10 años fue llevada a Comisaría porque al final de una redacción escolar se solidarizaba con los autores del atentado. Y en Aisne un niño de 9 años también fue conducido a Comisaría por gritar en el minuto de silencio "Dios es grande". Por su parte, tampoco a los profesores se les permitió expresarse libremente. Un profesor de filosofía, acostumbrado a debatir con sus alumnos después de proponer un tema y votarlo en clase, ese día su gran delito fue intentar reflexionar con su alumnado sobre temas como la justicia, la libertad de expresión, el racismo, los orígenes del terrorismo, etc. Pues por ello, dicho profesor fue sancionado por los Inspectores de Educación Nacional con cuatro meses de suspensión por ser "sospechoso de apología del terrorismo". Después de dicho período de suspensión, lo enviaron a dar clases a otro Instituto, a ochenta kilómetros del anterior. 

 

Así está el patio en nuestro vecino país galo, a ese nivel de manipulación, de censura y de alienación llega el tema. Y en el nuestro seguramente pasarían cosas parecidas, al menos mientras continuara en el Gobierno el Partido Popular (incluso el PSOE). Ya sabemos que existe cierto Pacto Antiyihadista al que se suscribieron la inmensa mayoría de las fuerzas políticas, y que por supuesto, ni estudia,  ni cuestiona ni se posiciona críticamente sobre estas cuestiones, sino que reproduce a pies juntillas todos los clásicos y aberrantes planteamientos que ya venimos denunciando en esta serie de artículos. Parece que tenemos que adscribirnos sin fisuras a la leyenda de los buenos y los malos, pero sin embargo, criticar la hipócrita política de un Estado, recordar la existencia de otras víctimas diferentes a las nuestras, denunciar los verdaderos motivos de las guerras y los ataques terroristas, y movilizarse por los derechos humanos de todos, es motivo de ser acusado de incitación al odio y al terrorismo. La conclusión está bien clara: hoy día, en pleno siglo XXI, la libertad de expresión está a merced de determinados intereses polìticos. No se fomenta la capacidad analítica, crítica y reflexiva. El mensaje por parte de las Instituciones es rotundo: o nos alineamos con el pensamiento dominante, o seremos acusados de complicidad, de apología o de enaltecimiento del terrorismo. Y queremos insistir en que no: que ese no es el camino, que existen otras vías, que hay otras interpretaciones, otras leyendas, otras explicaciones, otros intereses, y otros motivos que explican la escalada bélica y terrorista que estamos sufriendo. 

 

Pero los poderes fácticos y las élites dominantes no están dispuestas a que ese mensaje se escuche, a que esas explicaciones se difundan, e intentan acallarlas al precio que sea. Bien lo deja sentenciado Maite Moraza cuando afirma: "Como madre sueño con una escuela que enseñe de verdad el respeto, la justicia y la fraternidad real entre los pueblos. Una escuela que permita a mis hijos discernir el bien del mal, y que les prepare para que en el futuro no permitan gobernar a quienes promueven políticas que nos lleven a la guerra, invasión, colonización de pueblos, y a la muerte de inocentes dentro o fuera de nuestros territorios". Lo que ocurre es que, como venimos demostrando, formar para todo ello requiere enfrentarse duramente con los postulados del pensamiento de las élites poderosas que nos gobiernan, requiere sacar a la luz muchos espúreos intereses, y requiere una reflexión clara, profunda y serena sobre los valores del pacifismo, y nuestra sociedad (y nuestra escuela, como un fiel reflejo de ella) no está preparada para todo ello. No sólo en los países árabes existe déficit de libertad de expresión, violación de derechos humanos, desigualdades de género, leyes antiterroristas establecidas con el pretexto de combatir amenazas externas, etc. También en nuestros países occidentales son cada vez más evidentes las desigualdades sociales, y la falta de libertades públicas, así como el incumplimiento de los derechos humanos. Y la educación es cómplice de todo ello, porque adoctrina a los escolares desde pequeños para impedirles luego comprender en toda su dimensión, adoptar una actitud crítica y manifestarse en contra de las invasiones y las guerras de todo el mundo. Continuaremos en siguientes entregas.

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27 abril 2017 4 27 /04 /abril /2017 23:00
Arquitectura de la Desigualdad (35)

Una TTF (Impuesto a las Transacciones Financieras) del 0,05% podría recaudar 300.000 millones de euros anuales en todo el mundo; en España, esta cifra se situaría alrededor de los 5.000 millones de euros, un 150% más que el presupuesto español de AOD (Ayuda Oficial al Desarrollo) en 2011. Si la TTF se aplicase en todo el mundo, en sólo ocho días se recaudaría lo suficiente como para garantizar la educación primaria universal a los 72 millones de niños de todo el mundo que actualmente siguen sin escolarizar (entre 10.000 millones y 15.000 millones de euros al año)

Oxfam Intermón (extracto del documento “La Trampa de la austeridad”)

Pero las graves desigualdades económicas se proyectan aún a más ámbitos y facetas de las ya expuestas, tales como los problemas de salud, las oportunidades en educación y la igualdad en cuanto a las proyecciones de futuro. Porque la cruda realidad es que el estatus económico determina las posibilidades y oportunidades de futuro. De entrada, las personas pobres viven menos. Se trata de un problema que afecta a ricos y pobres. En el Reino Unido, por ejemplo, los hombres nacidos en las zonas más ricas del país pueden disfrutar de una vida nueve años más larga (de media) que los hombres nacidos en zonas más deprimidas. La brecha entre ricos y pobres, que está aumentando rápidamente en la mayoría de los países, resulta preocupante no sólo en sí misma, sino por la forma en que interactúa con otras desigualdades y con la discriminación, excluyendo a unas personas en mayor medida que a otras. Y así, la desigualdad económica añade nuevas dimensiones a antiguas disparidades y desequilibrios, como aquéllos motivados por el género (ya expuestos en el artículo anterior de esta serie), la geografía o los derechos de los pueblos indígenas. En todos los países, las tasas de supervivencia infantil, educación y acceso al agua potable son considerablemente más altas entre los hombres que entre las mujeres. Las mujeres que pertenecen a hogares pobres tienen bastantes menos probabilidades de recibir atención prenatal cuando están embarazadas y durante el parto que sus vecinas ricas. 

 

Y la cadena continúa, porque sus hijos tienen más posibilidades de sufrir desnutrición, y muchos de ellos no pasarán de los 5 años de vida. Si lo hacen, es menos probable que terminen la educación primaria. Si encuentran trabajo cuando sean adultos, probablemente tendrán un salario mucho más bajo que los hijos de las familias con rentas más elevadas. Este ciclo de pobreza y desigualdad se transmite de generación en generación. La casta, la raza, la procedencia, la religión, la etnia, así como otras identidades y discriminaciones que se "atribuyen" a las personas desde que nacen desempeñan un papel importante a la hora de generar divisiones entre ricos y pobres. Por ejemplo en México, la tasa de mortalidad materna de las mujeres indígenas es del orden de seis veces más alta que la media nacional, y tan elevada como en muchos países africanos. En Australia, los pueblos aborígenes y los isleños del Estrecho de Torres siguen siendo los colectivos más desfavorecidos del país, y son los principales afectados por la pobreza, el desempleo, las enfermedades crónicas, la discapacidad, una menor esperanza de vida y mayores índices de encarcelamiento. Como estamos viendo, la desigualdad actúa como un peligroso resorte que dispara otros fenómenos sociales que inciden en la calidad de vida de la población, y que se relacionan entre sí de forma muy estrecha. En todo el mundo, estos distintos tipos de desigualdad se aúnan para definir las oportunidades, los ingresos, la riqueza y la propiedad de los bienes de las personas, e incluso su esperanza de vida.  

 

Además de los efectos que el aumento de la desigualdad económica tiene sobre la reducción de la pobreza y el crecimiento, cada vez resulta más evidente que la creciente división entre ricos y pobres está desencadenando toda una serie de consecuencias sociales negativas que nos afectan a todos. Porque las sociedades están constituidas por multitud de elementos que poseen entre sí intrincadas relaciones que los definen y determinan. De ahí que sostengamos que el crecimiento de las desigualdades se debe a la toma de decisiones políticas concretas, es decir, a la adopción de una serie de medidas que van a afectar de un modo u otro a los diversos parámetros que condicionan todos esos factores. Y se trata de decisiones políticas adoptadas desde un prisma ideológico determinado, desde una posición y un enfoque que no contempla la reducción de las desigualdades, precisamente porque quienes las adoptan entienden que dichas desigualdades siempre han existido, y siempre van a existir, ya que lo consideran una característica derivada de la propia actitud de los individuos, cuando estamos viendo claramente que no es así. Tal y como hemos afirmado en anteriores entregas, en países con una desigualdad elevada, la mayoría de los hijos de los ricos reemplazará a sus padres en la jerarquía económica, al igual que los hijos de los pobres ocuparán el lugar de sus padres. Y ello no se debe a que los hijos de los ricos sean más inteligentes, sino simplemente, a que acceden a un mayor rango de oportunidades. 

 

En países con mayores niveles de desigualdad, es más fácil que los hijos hereden los privilegios de sus padres, privilegios que los padres con menos recursos no pueden permitirse. El ejemplo más claro es el gasto en educación. Los padres más ricos suelen pagar a sus hijos caras y elitistas escuelas privadas que a su vez les facilitan el acceso a Universidades de élite, lo que a su vez les permite tener mejores relaciones sociales, y poseer trabajos mejor remunerados. Esto se ve reforzado por otras ventajas, como los recursos y las redes sociales que los padres más ricos comparten con sus hijos, y que les facilitan aún más las oportunidades educativas y laborales. Así, los más ricos se apropian de oportunidades que se niegan a quienes no cuentan con recursos para pagarlas. Esta es la retrógrada deriva a la que nos viene conduciendo en educación el Gobierno del Partido Popular, para lo cual se ha empleado a fondo en reducir recursos de la escuela pública (aulas, profesores, ratios...), en endurecer las políticas de becas y ayudas al estudio, y en encarecer el acceso a los mismos (matrículas, másteres, etc.). Al final, todo ello conduce a una expulsión en masa de estudiantes de la escuela pública con menos recursos, para convertir la educación en un lujo para estudiantes que se lo puedan permitir. A su vez, se dedican ingentes recursos públicos a escuelas concertadas y Universidades privadas, para que su alumnado (procedente de las clases pudientes) disfrute de las más amplias ventajas. Aquí tenemos un perfecto ejemplo de un conjunto de medidas pensadas y ejecutadas para disparar la desigualdad, y reducir la igualdad de oportunidades en el acceso a un derecho humano fundamental como es la educación. 

 

¿Qué habría que hacer entonces en este ámbito (el educativo) para reducir las desigualdes (y proyectar esta reducción en el resto de ámbitos sociales)? Pues está muy claro: unas políticas dirigidas a reducir la desigualdad pueden y deben ofrecer a los niños pobres las oportunidades que se negaron a sus padres. En general, se considera que la educación es el principal motor de la movilidad social, ya que las personas con un mayor nivel educativo suelen conseguir empleos mejor remunerados. Los países que dedican más recursos a ofrecer una educación pública de calidad proporcionan a los estudiantes pobres los medios para competir de forma más justa en el mercado de trabajo, y a la vez reducen los incentivos de los padres más ricos para educar a sus hijos en escuelas privadas. Se trata por tanto de revertir las actuales tendencias y medidas políticas que se adoptan, se trata de caminar en la dirección contraria, se trata de eliminar prejuicios y de extender, fomentar y generalizar un modelo social (educativo en este caso, extrapólese a otros ámbitos) lo más igualitario posible, que favorezca por igual a todo el alumnado, que no sea discriminatorio, que garantice el derecho (a la educación) como un servicio de forma pública, gratuita y universal, contribuyendo de esta forma a la inclusión, a la colaboración, a la cooperación, a la igualdad, en vez de al elitismo, a la discriminación, al individualismo, al egoísmo, o a la competitividad. Reducir las desigualdades es una tarea política, que se proyecta en medidas concretas que obedecen a una determinada ideología. Por tanto, o creemos firmemente en que hay que hacerlo, o no creemos en ello. Continuaremos en siguientes entregas.

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26 abril 2017 3 26 /04 /abril /2017 23:00
La lucha es el único camino

La descomposición del régimen surgido de la Constitución del 78 se hace evidente. Nació contra el pueblo, está corroído por la corrupción y no tiene ninguna legitimidad. A los capitalistas herederos del franquismo se les han sumado los nuevos ricos del PSOE y de otros partidos en los diferentes gobiernos –que amasaron sus fortunas con las privatizaciones y la escandalosa corrupción-. Esta corrupción generalizada que, no lo olvidemos, está en el código genético del sistema capitalista, actúa con total impunidad precisamente por la supervivencia de todas las estructuras de poder herederas de la dictadura: monarquía borbónica, justicia, fuerzas armadas, policías de todo tipo, iglesia católica, altos cargos de la administración, etc.

Fragmento del Manifiesto

En esta ocasión nos hacemos eco del nuevo Manifiesto publicado por las Marchas de la Dignidad con motivo de su regreso a las calles el próximo 27 de Mayo en Madrid. El Manifiesto "La lucha es el único camino" explica los motivos y hace un llamamiento al conjunto de la ciudadanía para la manifestación popular de la citada fecha. Desde aquí suscribimos todos los argumentos y motivos para esta cita, y pedimos la difusión de este Manifiesto al mayor número posible de personas mediante el mayor número de vías posibles, para que la cita con las Marchas de la Dignidad vuelva a ser un atronador éxito:

 

 

Tras un periodo plagado de citas electorales que a mucha gente le hicieron concebir esperanzas de que mediante nuevos gobiernos sus problemas pudieran solucionarse, hemos comprobado que esto no ha sido así. Al contrario, nos encontramos ante una situación extremadamente difícil, de emergencia social, que nos convoca a dar una respuesta colectiva y masiva de la clase trabajadora, la ciudadanía y los pueblos, como perspectiva para todas y todos aquellos que están luchando y que sufren las contradicciones de este sistema que solo genera paro, precariedad, pobreza y violencia.

 

Millones de trabajadores y trabajadoras se encuentran sin empleo. Tener unas manos para trabajar, disponer de tu capacidad tanto manual como intelectual y no encontrar un trabajo digno es humillante. Se está desperdiciando el talento colectivo de una sociedad, hipotecando indefinidamente su futuro. Los trabajadores y trabajadoras no nos merecemos este atropello a nuestra dignidad colectiva.

 

Cientos de miles de familias han perdido su casa. No hay nada más inhumano que desalojar a una familia de su hogar solo para alimentar la voracidad insaciable de unos banqueros sin escrúpulos. Banqueros a los que los estados siervos de la troika alimentan a costa de empobrecer aún más a la clase trabajadora y a las personas más indefensas.

 

Mientras la patronal, aprovechando el drama del paro masivo, aprieta las tuercas a la baja de los salarios y de las condiciones de trabajo a las personas que aún tienen un empleo. La juventud trabajadora ha sido sometida a una doble escala salarial generalizada. Trabajadores y trabajadoras, sobre todo inmigrantes, que, ante la difícil situación, no pueden siquiera cuestionar su papel de meras personas explotadas. Hoy más que nunca es preciso estrechar lazos y reafirmar que “nativa o extranjera, todos somos la misma clase obrera”.

 

A su vez un millón de personas ha emigrado en los últimos años. La inmensa mayoría jóvenes a quienes se les niega la posibilidad de forjar un proyecto de vida digno y se ven abocados a buscarse la vida en el extranjero como antes hicieron nuestros padres y abuelos. No podemos por ello señalar a las personas migrantes como responsables de la crisis, sino como sus primeras víctimas.

 

El patriarcado. Un modelo de sometimiento para la mitad de la población

 

Las mujeres decimos no a un sistema patriarcal que nos arrastra a épocas del pasado y que nos impide avanzar en igualdad, quitándonos el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos, extendiendo los crímenes machistas, intensificando la desigualdad como refleja la creciente brecha salarial, y provocando la vuelta a los hogares para dedicarnos a la crianza y los cuidados, sin reconocimiento ni remuneración. Asimismo, nuestras madres se ven abocadas a la pobreza con pensiones míseras cuando es su trabajo el que ha mantenido y mantiene la vida y la economía productiva.

 

Reclamamos pan, trabajo, techo, e IGUALDAD.

 

Contra la tenaza de la deuda impuesta por la UE y el FMI.

 

El gobierno del PP y demás gobiernos de todos los colores, ejecutan al dictado de la troika (Fondo Monetario Internacional, Banco Central Europeo y Comisión Europea), políticas consistentes en el robo de derechos y el empobrecimiento generalizado de la mayoría social. Estas políticas que se fundamentan en el pago de una deuda ilegítima que no han contraído los ciudadanos y ciudadanas, son producto de la especulación bancaria y los excesos de los distintos gobiernos. La degradación de los derechos sociales y medioambientales se degradará, aún más, con el CETA (Tratado de Libre Comercio entre la UE y Canadá).

 

Tras la modificación del artículo 135 de la Constitución por el gobierno del PSOE, con el apoyo del PP, la aplicación del Tratado de la Zona Euro de 2012 impone a todas las administraciones públicas, incluida la Seguridad Social, objetivos de déficit destinados a adelgazar sin límites el gasto público en servicios sociales y las pensiones públicas.

 

La reducción del gasto en servicios públicos junto con la privatización de todo lo rentable (el último eslabón es AENA) y la subcontratación de la prestación de servicios públicos con empresas privadas que obtienen sus infames beneficios precarizando al máximo las condiciones laborales, sirven al mismo gran objetivo: poner a disposición del capitalismo en crisis los mejores pedazos de la tarta de los presupuestos públicos. El resultado es el desmantelamiento de la sanidad y la educación públicas, así como de los servicios sociales, a mayor gloria de la empresa privada. El aumento escandaloso de los gastos militares al servicio de las guerras imperiales refuerza nuestra reivindicación de salir de la OTAN y desmantelar las bases.

 

Con una mayoría de pensiones públicas que no aseguran el mínimo necesario para sobrevivir –más de la mitad de los pensionistas cobra por debajo del salario mínimo y cerca del 40 % de las familias depende de una pensión–, con el vergonzoso copago de medicamentos para los pensionistas y el atraco a nuestra “hucha de las pensiones”, se preparan nuevos ataques contra las pensiones públicas, al amparo del infame “Pacto de Toledo”, en beneficio de los planes privados de pensiones.

 

El drama del pueblo griego y la aceptación por el gobierno de Syriza de todas las imposiciones de la troika, incluso con la victoria del NO en el referéndum, muestra con toda claridad cómo la UE y el euro actúan como camisa de fuerza para ahogar la soberanía popular. En su contra es preciso promover la lucha y la unión de la clase obrera y de los pueblos de Europa.

 

Ruptura con el régimen del 78

 

Al capitalismo le estorban las libertades y los derechos de la mayoría social. Es un sistema que busca exclusivamente el beneficio privado de unos pocos y que nos lleva inexorablemente a una catástrofe social y medioambiental de alcance incalculable.

 

Y cuando se protesta siempre obtenemos la misma respuesta: la represión y criminalización del sindicalismo de clase y de los movimientos sociales. Es un sistema que necesita la represión, que genera leyes como la Ley Mordaza para mantenerse y que debe ser superado con la lucha en la calle. Una ley que demuestra a las claras que mientras las personas que luchan son multadas, detenidas y condenadas a prisión, los que especulan con nuestras vidas se van a vivir a Suiza, como el caso de Urdangarín.

 

Ahora la aprobación de leyes que dejan las manos libres al esquirolaje y limitan el derecho de huelga, que aceleran el desalojo de viviendas ocupadas o el nuevo pacto social que se está cocinando con la complicidad de las burocracias sindicales para un nuevo Estatuto de los Trabajadores, son nuevas vueltas de tuerca que nos atenazan y a las que hay que enfrentarse con organización y lucha obrera y popular.

 

La descomposición del régimen surgido de la Constitución del 78 se hace evidente. Nació contra el pueblo, está corroído por la corrupción y no tiene ninguna legitimidad. A los capitalistas herederos del franquismo se les han sumado los nuevos ricos del PSOE y de otros partidos en los diferentes gobiernos –que amasaron sus fortunas con las privatizaciones y la escandalosa corrupción-. Esta corrupción generalizada que, no lo olvidemos, está en el código genético del sistema capitalista, actúa con total impunidad precisamente por la supervivencia de todas las estructuras de poder herederas de la dictadura: monarquía borbónica, justicia, fuerzas armadas, policías de todo tipo, iglesia católica, altos cargos de la administración, etc.

 

Es este régimen podrido el que se vio sacudido por la movilización popular y el que pretende asentarse sobre la miseria de la inmensa mayoría de la clase obrera, la precariedad laboral y social, la represión de la lucha social y de los derechos nacionales de los pueblos del Estado español.

 

Las Marchas de la Dignidad, al tiempo que reconocemos la legitimidad del derecho de los pueblos a decidir soberanamente su destino, les llamamos a luchar unidos contra ese régimen corrupto, estrechando los lazos de clase que nos permitan avanzar, aquí y ahora, en la lucha contra el capitalismo y su puño de hierro: la UE y la OTAN.

 

Al tiempo que exigimos la libertad para Alfon, Bódalo,y para todas las personas encarceladas por luchar, planteamos que la Ley Mordaza y el conjunto de la legislación antiterrorista deben ser derogadas.

 

Las Marchas de la Dignidad tienen como método fundamental de trabajo unificar las luchas.

 

A su alrededor se van agrupando y llamamos a agruparse a pensionistas, desempleados y desempleadas, mujeres en lucha por la igualdad y contra las violencias machistas, las trabajadoras y los trabajadores en conflicto –incluidas las personas que están luchando por el retorno a la gestión pública–, a las que luchan por una educación y sanidad públicas gratuitas y de calidad, a quienes denuncian a las empresas que depredan el medio ambiente, etc. Llamamos a sumarse, en fin, a todas aquellas personas que creen que otro mundo más justo y solidario, además de posible, es necesario.

 

En la lucha difícil que hemos emprendido por un cambio real, no un simple cambio de gobierno, necesitamos que quienes estemos dispuestos a pelear nos unamos. La construcción de poder popular exige pasos pacientes y firmes que no se dejen seducir por los cantos de sirena de falsas soluciones institucionales que tan caro pagamos en la transición y que hoy, en el marco de la Unión Europea, son más engañosos que nunca.

 

TODOS Y TODAS A MADRID EL 27 DE MAYO

 

En ese camino, de construcción paciente y firme de la fuerza necesaria para cambiar de verdad las cosas y construir una sociedad a favor y de las y los trabajadores, para el que sabemos que la huelga general es una herramienta muy importante de conciencia y organización, llamamos a llenar de dignidad y rebeldía la capital del Estado español, Madrid, el 27 de mayo de 2017.  

 

Ese día llegaremos columnas de todos los pueblos y naciones del Estado a Madrid y también desde la emigración. Al tiempo que convocamos a la clase obrera y a todos los pueblos del Estado español a movilizarse, hacemos un llamamiento especial al pueblo de Madrid, antifascista y solidario, a incorporarse a esta gran movilización.

 

PAN, TRABAJO, TECHO E IGUALDAD 

 

En defensa de pensiones públicas dignas y a cargo de los presupuestos. No al Pacto de Toledo

 

Por el empleo estable, salarios dignos y la renta básica: Derogación de las reformas laborales

 

Por la libertad de las personas presas y procesadas por luchar. Amnistía.

 

Por el no pago de la deuda. UE y FMI fuera ya de aquí

 

Por la defensa de los servicios públicos como derechos esenciales.

 

Contra el feminicidio: Nos queremos vivas, ni una menos.

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25 abril 2017 2 25 /04 /abril /2017 23:00
Hacia la superación del franquismo (XX)

La serpiente venenosa del nazi-franquismo logró astutamente mimetizarse disfrazándose de demócratas. Primero se llamaron UCD, luego AP, y por último PP. Hoy son los que dominan el poder político, judicial, económico, militar y religioso del reino de España. En una España donde jamás se aplicó un proceso de desnazificación como sí se llevó a cabo en otros países europeos

Josep Almudéver (último superviviente de las Brigadas Internacionales)

Tenemos una necesidad perentoria de enfrentarnos a nuestros fantasmas, resignificar nuestra historia, nuestras bases como sociedad, todo aquéllo que nos han contado para construir un ideario que pueda servir a los mejores ideales del pueblo, que no son otros que justicia, igualdad y dignidad. Y ello hemos de hacerlo aprendiendo de la historia, sacando del olvido de esa fosa común a la que unos pocos relegaron los más altos valores de la humanidad para reconstruir la patria que nos merecemos. Porque, como dicen desde Voces en Lucha (cuyo artículo de referencia estamos siguiendo en esta exposición): "Algunos se preguntarán por la necesidad de revivir un concepto como el de patria, que en este país ha sido el escudo simbólico bajo el cual se han escondido los peores sentimientos de pertenencia (...). La necesidad de tener Patria viene de la necesidad de contar con una identidad nacional. El contenido de dicha Patria es lo que hay que disputar. Y si no logramos construir esta nueva Patria de forma colectiva, otros lo harán por nosotros. Y si ese concepto de Patria no representa los valores del conjunto mayoritario de la sociedad, de todas y todos nosotros, la fuerza potencialmente trabajadora, ocupada o desempleada, es decir, los de abajo, esa Patria no nos representa". Personalmente prefiero hablar del concepto de "pueblo" en vez del concepto de "patria", pero para el caso que nos ocupa, ambos conceptos se yuxtaponen. Porque como proclamara José Martí, artífice de la liberación de Cuba: "Patria es Humanidad".

 

Y si el franquismo nos arrebató ese ideal de patria, para afrontar una verdadera regeneración democrática lo primero que debemos revisar son los símbolos y los aparatos del Estado que nos conectan con nuestro pasado y presente imperialista, y con nuestro pasado y presente franquista. Y en ese sentido, conseguir eliminar la Monarquía y restaurar la República forma parte de ese saneamiento democrático al que debemos aspirar, pues la Monarquía nos fue impuesta también por el dictador, como parte de su legado. De hecho, el Rey Juan Carlos nunca juró la Constitución, pero sí los Principios Generales del Movimiento, es decir, las estructuras de poder del franquismo. Esa Patria con mayúsculas que represente a la gran mayoría, y no a una minoría enriquecida a costa de todo un pueblo y de otros pueblos hermanos del mundo, hay que construirla. Y sólo se puede construir mediante la transformación social y política de la estructuras de la actual patria, la que representa sólo a esa élite poderosa que nos gobierna. La nueva Patria debe fundarse sobre la superación plena y completa del franquismo, y por tanto, esa Patria sólo se construirá luchando por aquéllos valores de justicia social que devuelvan la dignidad a la Patria que muchos nos atrevemos a soñar, una Patria inclusiva en la que quepan muchas naciones, es decir, un país en el que quepan muchos pueblos, y que genere relaciones pacíficas y de hermandad y fraternidad con otros pueblos del mundo, desde el mismo sentimiento internacionalista que impulsó a llegar y a morir en estas tierras a los Brigadistas Internacionales. En definitiva, una Patria plurinacional. 

 

Debemos abandonar la trasnochada visión uniformizada y excluyente de esa España "Una, Grande y Libre" del franquismo, para transformarla en el Estado Federal Español, nación de naciones, país de pueblos, que fraternal y voluntariamente se unen para seguir compartiendo una historia y unos valores en los que creen. Una Patria de contenido emancipador, que recoja la mejor tradición comunitaria y socialista, adaptándola a nuestro contexto y necesidades históricas. Pero todo ello sólo será posible desde la superación del franquismo, que nos permita ponernos en paz con la historia y con sus protagonistas, y que nos permita pasar página definitivamente de aquélla negra etapa. No se puede hablar de que hemos pasado página cuando, sin ir más lejos, en cualquier país europeo que haya vivido un régimen fascista, no se autorizaría que existiera legalmente una fundación que exaltara y reivindicara sus valores. En España sí. Y menos que se alimentara con fondos públicos. En España sí. Eso sería en otro país, simplemente, un delito. En España no. En nuestro país, en esta patria heredera del franquismo, el esperpento fascista proyecta tan alargada sombra que permite que sigan ocurriendo estas barbaridades. Ya es hora por tanto de poner fin a este modelo de impunidad, y que se conceda a todas las víctimas del franquismo el respeto que merecen, pero teniendo muy claro que la finalidad es consolidar las libertades civiles y los derechos humanos. La superación del franquismo, por tanto, no consiste sólo en declarar solemnemente la condena a toda aquélla etapa, en renegar de ella, en abolir las sentencias de los juicios franquistas, en sacar de las cunetas a tantos asesinados, en derogar la Ley de Amnistía, o en llevar ante los tribunales a los torturadores y altos mandos franquistas aún vivos.

 

La superación del franquismo debe suponer también una revisión a toda la carga sociológica heredera de él, una remoción de los poderes fácticos que aún dominan como en la etapa franquista, y en fin, una profunda transformación política, económica y social de los moldes sobre los que se asienta nuestra actual sociedad, conservadora de gran parte de los puntales sobre los que se asentó el franquismo. Las bases sobre las que debería asentarse esta superación del franquismo podrían ser las siguientes (seguimos a continuación el texto "La impunidad en España y los crímenes franquistas (Manual para neófitos)", a su vez extraídos y resumidos de Equipo Nizkor, Federación Estatal de Foros y FAMYR):

 

1.- El derecho de las víctimas a saber. No se trata solamente del derecho individual que toda víctima, o sus parientes o amistades, tienen a saber qué pasó en tanto que derecho a la verdad. El derecho a saber es también un derecho colectivo que tiene su origen en la historia, para evitar que en el futuro los terribles hechos del pasado se reproduzcan. Es un derecho colectivo a que las instituciones públicas abran toda su información al pueblo, para que éste pueda conocer mediante los canales oficiales los hechos tal cual ocurrieron. Como contrapartida tiene, a cargo del Estado, el "deber de la memoria", a fin de prevenir contra las deformaciones de la historia que tienen por nombre el revisionismo y el negacionismo (es decir, tergiversar o negar los hechos ocurridos). El conocimiento para todo pueblo de la historia de su opresión pertenece a su propio patrimonio cultural, y como tal debe ser preservado. 

 

2.- El derecho de las víctimas a la justicia. Implica que toda víctima tenga la posibilidad de hacer valer sus derechos, beneficiándose de un recurso justo y eficaz, principalmente para conseguir que su opresor sea juzgado, obteniendo la debida reparación. No existe reconciliación justa y perdurable sin que sea aportada una respuesta efectiva a los deseos de justicia. El derecho a la justicia confiere al Estado una serie de obligaciones, que básicamente son: la de investigar las violaciones de los derechos humanos, la de perseguir a sus autores (incluso en el extranjero, rescatando el principio de Justicia Universal), y si su culpabilidad es establecida mediante un tribunal, de asegurar su sanción.

 

3.- El derecho de las víctimas a obtener reparación. Este derecho implica tanto medidas individuales como medidas generales y colectivas. En el plano individual, las víctimas deben beneficiarse de un recurso eficaz. Este derecho comprende los tres tipos de medidas siguientes: medidas de restitución, medidas de indemnización y medidas de readaptación. Y en el plano colectivo, las medidas de sentido carácter simbólico, a título de reparación moral, tales como el reconocimiento público y solemne por parte del Estado de su responsabilidad, las declaraciones oficiales restableciendo a las víctimas su dignidad, las ceremonias conmemorativas, el cambio de denominación a las vías públicas, la abolición de los monumentos que recuerden el genocidio, y la asunción de proteger el derecho y el deber a la memoria. Continuaremos en siguientes entregas.

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24 abril 2017 1 24 /04 /abril /2017 23:00
El PP es la charca

En realidad, el capitalismo es en esencia un robo legitimado; la corrupción es simplemente un efecto secundario de su estructura. El problema no está en la corrupción sino en el sistema que la produce

Marcelo Colussi

En multitud de ocasiones nos decía Esperanza Aguirre, esa lideresa pepera que siempre se va y nunca acaba de irse, que de todos los cargos políticos que ella había nombrado (más de 500, según propio testimonio), sólo dos le habían salido "rana". A tenor de lo ocurrido y destapado durante estos últimos meses, más bien tenemos que concluir que ella es la rana, ella es la protectora principal de la escandalosa corrupción de su partido, ella es la encargada de elegir a sus "batracios" preferidos, y su partido, el PP, es la charca donde nacen, se crían, actúan, se reproducen y mueren. El PP es ese partido corrupto por definición, ese engendro polìtico por antonomasia, esa charca fétida e infecta, esa maquinaria ponzoñosa de donde emerge la flor y nata del capitalismo más vil y descarnado, que es la propia esencia de la corrupción. Y es que después de los casos que todos conocemos, y cuya lista completa necesitaría varios artículos más (Pokemon, Auditorio, Palma Arena, Rus, Fabra, Púnica, Tarjetas Black, Gürtel, Baltar, Bankia, Rato o Brugal son algunos de los más conocidos) ha estallado el caso Lezo (en honor a Blas de Lezo, el famoso marino español del siglo XVIII), que implica al que fuera número 2 de la Administración Aguirre y posteriormente Presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, y hasta 12 detenidos más (entre ellos, un hermano del ex presidente madrileño). 

 

González ya venía siendo acosado por diferentes frentes (tales como el caso del conocido ático de Estepona, entre otros muchos, cuyo proceso de compra estudian los jueces), pero ahora, tras un minucioso y extenso registro por parte de la Guardia Civil tanto de la mansión como del despacho de González, así como de la sede de la empresa Canal de Isabel II, se ha procedido a dichas detenciones, acusando a Ignacio González de una extensa variedad de delitos contemplados en el Código Penal (prevaricación, organización criminal, malversación, cohecho, blanqueo, fraude, falsificación documental y corrupción en los negocios). Esta "Operación Lezo" se centra sobre las oscuras actividades que llevó a cabo la mayor empresa pública de la Comunidad madrileña, Canal de Isabel II (con más de dos mil empleados/as), encargada de gestionar lo relativo al servicio público del agua para todos los madrileños. Concretamente, se centra en el saqueo que para las arcas públicas hayan podido suponer (estimado en más de 60 millones de euros) las diversas operaciones de adquisición de terceras empresas dedicadas a la gestión de los recursos hídricos situadas sobre todo en América Latina (República Dominicana, Haití, Colombia, etc.). La práctica habitual parece ser la de libro: adquirir empresas ruinosas a un precio de mercado bastante más alto que el estimado, para desviar comisiones ilegales, y enriquecer personalmente a los líderes y gobernantes de estas tramas corruptas. 

 

Y como decimos, la detención de Ignacio González se suma a la ya larga lista de políticos amparados por la lideresa Aguirre, y acorralados por la corrupción. Y es que decenas de alcaldes y cargos públicos del PP están involucrados directa o indirectamente en casos de corrupción. Ahora suelen distinguir eufemísticamente entre "meter la mano y meter la pata", para disculpar las torpes gestiones de algunos cargos públicos, y para intentar desviar el foco de atención sobre algunas prácticas, también corruptas. Porque incluso se han atrevido (en sus discusiones con su formación política muleta, como es Ciudadanos) a revisar los límites del concepto de corrupción, circunscribiéndolo a los casos donde haya existido enriquecimiento personal. Una distinción absolutamente absurda, pues el concepto de corrupción no sólo es que abarque mucho más que eso, sino que es completamente inherente a su forma de gobernar, a su manera de entender la política. Y así, las famosas "ranas" de Esperanza Aguirre ya incluyen a López Viejo, Granados, González, Figar, Victoria, Beltrán Gutiérrez, Jesús Sepúlveda, González Panero, Moreno Torres, y un largo etcétera de cargos públicos del partido de la carroñera gaviota. Porque la corrupción les acompaña desde el mismo momento de su llegada al poder, desde sus tomas de posesión. Porque la corrupción consiste simplemente en desvirtuar la política, en desenfocarla de su principal misión de velar por el interés general, para favorecer al interés particular de los gobernantes y sus allegados. 

 

La corrupción es la natural forma de actuar de la trama política-económica-mediática que nos gobierna, y que viene visibilizando Podemos en su "TramaBús". Bancos, grandes multinacionales, entidades públicas, se unen y entremezclan los intereses públicos con los privados, saqueando las arcas públicas en beneficio de los altos dirigentes de las mismas, y bajo la cómplice y servil colaboración de los políticos de turno, que luego ocuparán lujosos sillones en los respectivos Consejos de Administración de esas grandes compañías. Ese el el motivo para las privatizaciones, para los recortes, para las "liberalizaciones", para las "externalizaciones", que son los nuevos eufemismos bajo los que disfrazan sus indecentes planes y actuaciones. Es realmente una trama de intereses que configuran políticos y empresarios en detrimento del conjunto de la ciudadanía, con la colaboración especial de los grandes medios de comunicación, que aunque "destapen" los casos de corrupción, jamás cuestionan los grandes dogmas del sistema, ni ponen en entredicho sus propios mecanismos de actuación. Es una trama que está parasitando las instituciones, socavando la democracia, y expoliando los recursos públicos. La corrupción no es la excepción, es la norma. La corrupción no es aislada, es endémica. La corrupción no es la manzana, es el cesto. La corrupción no es la rana, es la charca. La corrupción no es una noticia puntual, sino nuestra decadente realidad cotidiana. 

 

Y el PP es el mejor paradigma de esa corrupción. Se trata de un partido que se ha comportado (y así está reconocido por los jueces) como una auténtica organización criminal, organizada para delinquir. El Presidente de ese partido es el Presidente del Gobierno. Como nos cuenta Francisco Garrido en este artículo, la actividad política del PP está íntimamente vinculada, estrechamente relacionada con su actividad delictiva, pudiéndose concluir que es su "modus operandi" natural, su manera de actuar por defecto. Hoy día son más de 400 los altos cargos procesados por actividades delictivas, entre los que se encuentran todos los antiguos tesoreros del partido, y gran parte de las distintas direcciones políticas locales, autonómicas y estatales de esta organización mafiosa. El mismo Presidente del Gobierno (y del partido), mientras dirige los designios del país, es responsable máximo orgánico y operativo de actividades (campañas electorales, congresos, sedes, etc.) que son causa específica de investigación criminal, e incluso aparece señalado como beneficiario directo de la financiación ilegal (mediante los famosos sobres). Y como Francisco Garrido expresa: "No es que el PP hiciera política para cometer delitos sino que cometió delitos como forma ordinaria de hacer política. Lo que caracteriza a una banda criminal no es que en ella coexistan diversas finalidades de la acción colectiva sino el que la organización es usada como instrumento en la comisión de delitos". Y concluye: "No es que los corruptos se aprovechen del partido es que es el partido el que aprovecha las conductas individuales de los corruptos". 

 

¿Cuál es la conclusión que podemos sacar de todo ello? No cabe otra: por sanidad democrática, por limpieza de la vida pública, por la recuperación de la misión y el control de las instituciones, el PP debería ser ilegalizado. Y lo absolutamente inexplicable en una sociedad democrática es que "ese partido al que nos referimos", es decir, el PP, esa formación política proyectada para delinquir, esa maquinaria de dopaje electoral y de corrupción endémica, no sólo lleve las riendas del actual Gobierno del país, sino que además persista en las diversas encuestas como formación política más votada. Es un claro síntoma de una sociedad decadente y alienada. Y es que asistimos, en palabras de Jesús García Gualdras, al "destrozo de la cultura de la honestidad". En una carta publicada bajo tal título en el medio Rebelion.org, nos describe textualmente cómo "Los representantes políticos se acaban constituyendo en cártel de intereses que se presentan a las elecciones, y gracias a las redes clientelares que van organizando, con la complicidad de las empresas de medios de comunicación, que son parte de la misma trama, consiguen instalarse en los centros de influencia". Toda una trama organizada con fines y medios concretos, bajo un disfraz político que dice mirar al interés general. Una sociedad madura, avanzada y democrática no puede soportar por más tiempo esta terrible situación. Hemos de tomar conciencia de la gravedad de la corrupción en nuestro país, y actuar en consecuencia dando la confianza a otras opciones políticas que al menos están pidiendo intentarlo. 

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23 abril 2017 7 23 /04 /abril /2017 23:00
Por la senda del Pacifismo (47)

Los bombardeos [de Trump sobre Siria] sólo agravan los problemas y más si se deciden unilateralmente y se ejecutan al margen del derecho internacional. El fracaso de la ONU no justifica la “venganza” de Trump; al contrario, es la “venganza” de Trump la que colabora una vez más en la demolición del organismo internacional y, lejos de compensar su inutilidad introduciendo algún efecto estabilizador, dificulta aún más cualquier solución sobre el terreno. Es lo que ocurre con todos los actos cometidos contra el derecho y la ética política: que por eso mismo son tan destructivos como los que pretende combatir. Deberíamos tener ya suficiente experiencia histórica como para no pretender disfrazar una agresión ilegal de justicierismo moral. Todo lo que se hace al margen del Derecho se hace contra el Derecho. Y eso tiene consecuencias

Santiago Alba Rico, Carlos Varea y Loles Oliván

En muchos países occidentales, después de esta terrible oleada de atentados que estamos sufriendo, la escuela pública ha representado otro bastión para el adoctrinamiento contra los extranjeros. Lo relata Maite Moraza para el caso francés en este artículo para el medio Rebelion.org, y a él nos remitimos en lo que sigue. En Primaria, los compañeros de clase de las niñas musulmanas (nacidas o no en Francia) les dedican frases como: "Los que son como vosotras son los que han cometido los atentados de París, sois terroristas". Las voces de estas pequeñas niñas son acalladas por la intolerancia y la incomprensión de una sociedad alienada. ¿Qué está pasando pues en los colegios franceses, y que seguramente podamos extrapolar a las aulas de otros países "civilizados"? ¿Cuáles son los mensajes que escuchan los niños y los adultos dentro y fuera de los colegios? De momento, durante los días posteriores a los atentados, se han suprimido las actividades lúdicas y divertidas. No era momento de risas. Había que llorar a los muertos. Y durante las siguientes jornadas, se prepararon varias ediciones de revistas destinadas al público infantil, con información especial sobre los atentados, que los profesores repartieron, leyeron en clase, y que posteriormente los padres debieron revisar con sus hijos e hijas en casa. 

 

Se trataba, cómo no, de un reforzamiento de los mensajes que se difunden desde arriba, desde las más altas Instituciones del Estado, y que difunden el mensaje y la lectura que el pensamiento dominante quieren hacer sobre los hechos terroristas. Y por supuesto, los centros docentes, incluso a sus alumnos de más temprana edad, se encargan de adoctrinar en dichos enfoques, en dichas interpretaciones, en dichas lecturas. Así se aseguran de que cuando estos chavales lleguen a la edad adulta, serán perfectos hijos del sistema de su tiempo. No representarán grandes amenazas a la línea de pensamiento dominante, no se rebelarán ante él, no ofrecerán dudas, se limitarán a continuarlo como borregos. Unos borregos, eso sí, muy nacionalistas, que creerán en los "valores" que inspira su país, y que estarán dispuestos a defenderlos con uñas y dientes, ante los ataques de los "enemigos". Todo muy calculado, todo muy ajustado, todo muy controlado. Básicamente, los documentos a que se refiere Maite Moraza en su referido artículo explicaban los atentados y el terrorismo del Daesh con preguntas y respuestas prefabricadas que aparecieron repetitivamente en medios de comunicación y noticieros franceses. Citaremos a continuación algunas respuestas de dichos documentos: "Los terroristas han matado a gente que estaba en el bar o en el restaurante, en un concierto o cerca de un estadio de fútbol. Dicen que no está bien hacer esas actividades. Han atacado nuestra forma de vivir". ¿Seguro? ¿Nuestra forma de vivir se limita sólo a asistir a conciertos o a restaurantes? ¿Nuestra política se limita sólo a permitir eso? 

 

Y continúan: "Los islamistas quieren imponer a todo el mundo las mismas reglas estrictas del Islam: prohibido escuchar música, obligación de rezar, las mujeres deben cubrirse y salir acompañadas por un hombre...". Efectivamente, hemos expuesto en esta serie de artículos que las corrientes más fundamentalistas del Islam difunden y justifican estos comportamientos, pero también hemos explicado cómo son precisamente nuestros países "civilizados" los que se declaran más "amigos" de estos países difusores del Islam más retrógrado y criminal, como Arabia Saudí. ¿No existe una profunda hipocresía en estos documentos? Seguimos: "Se puede decir que están locos porque atacan un valor que comparten todos los hombres, el de no matar inocentes". Pues no sabemos cuántos hombres comparten ese gran valor, desde luego la senda del pacifismo se une a dicha proclama, pero son precisamente los países de ese bloque occidental que dice representar al mundo "libre" y "civilizado" los que más ataques contra inocentes llevan perpetrando durante toda la Historia de la Humanidad. Otra frase: "Los terroristas son quizá personas un poco perdidas, sin trabajo, que salen de prisión...personas jóvenes, frágiles, que tienen problemas en su vida...". Si no fuera tan patético, sería incluso para reírse un rato. Claro, porque son "personas frágiles", que "tienen problemas en su vida", esta sociedad, en vez de arreglar dichos problemas, se limita a ignorarlos, a enconarlos y a condenarlos a la exclusión, a la pobreza, a la miseria, a la precariedad, al hambre o al exilio. 

 

Más joyas del documento: "Es una forma de guerra mundial...Los países están unidos para luchar contra el terrorismo". En la línea tradicional de fomentar el odio, el enfrentamiento y la incomprensión, esta frase se alinea con las falaces lecturas y proclamas norteamericanas sobre los "buenos" y los "malos", sobre los diábolicos musulmanes que quieren destruir nuestra avanzada civilización, y sobre nosotros, los buenos occidentales que tenemos que defendernos de ellos. Absolutamente patético. Como ya hemos explicado varias veces en entregas anteriores de esta serie, no existe una coalición de países buenos que se hayan unido para luchar contra el bloque de los malos que quieren destruirnos, es un conjunto de intereses en juego (políticos, económicos, geoestratégicos, etc.) lo que determina que estallen las guerras y los conflictos armados. En Francia, durante unos informativos de televisión especiales para niños, que también se visionaron en los colegios, se transmitían, también, algunas de estas ideas a los niños: "Francia está en guerra contra el Estado Islámico. Estados Unidos son los aliados de Francia en Siria. Los terroristas nos atacan porque no quieren los valores de libertad, igualdad y fraternidad. Los atacantes son islamistas que intentan imponer su religión a los otros, combaten a todos los que no se doblegan ante ellos. Los islamistas han transformado su religión en arma de guerra. Los islamistas creen que el hombre es superior a la mujer y obligan a las mujeres a llevar velo. Los islamistas combaten porque no quieren nuestra forma de vida, ni la democracia". Como vemos, una barbaridad detrás de otra. Sin más comentarios.

 

¿Qué clase de mentalidad estamos formando a nuestros escolares? ¿Qué clase de adultos pensantes y críticos estamos formando? ¿A qué grado de alienación estamos llegando cuando inculcamos estas barbaridades a nuestros hijos en la escuela pública? Pero aún no queda ahí la cosa. Los escolares también tuvieron que escribir un dictado sobre el relato de los hechos, en el que, entre otras lindezas, les hicieron escribir a los pequeños cosas como éstas: "Unos kamikaces islamistas han matado inocentes para imponer su religión. Nosotros debemos continuar nuestra forma de vida de manera normal y defender nuestras ideas". Ridícula, denigrante y patética forma de adoctrinar a nuestros alumnos y alumnas en algo que es absolutamente primordial para la convivencia de un país, de una nación, de una comunidad. El pensamiento dominante no conoce límites ni fronteras, y como goza de absoluta impunidad, se expresa desde todos sus púlpitos, ante todos sus fieles, de cualquier forma y manera, ante cualquier auditorio, sin someterse a ningún control. Introduce sus malévolas semillas en las mentes de nuestros más pequeños, para controlar su manera de sentir y de pensar, su forma de reaccionar ante posibles acontecimientos, para que ya se encuentren preparados para adoptar las decisiones "correctas", y para no poner en cuestión las "verdades" del sistema de valores imperante. Una completa manipulación. Una forma más de manipular la realidad, y de condicionar y controlar la opinión pública, desde la más tierna infancia, ante asuntos y problemas muy importantes. Es una manera de asegurar una visión uniforme, un prisma único de análisis en torno a una situación crítica para el futuro de las naciones, como es el pacifismo, la práctica sin fisuras de la vía pacifista para abortar todo conato de conflicto armado que pueda suscitarse. Pero en cambio, siguen echando más gasolina al fuego. Continuaremos en siguientes entregas.

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20 abril 2017 4 20 /04 /abril /2017 23:00
Arquitectura de la Desigualdad (34)

Hay una contradicción fundamental en la Unión Europea, que no puede ser fiel a sus valores fundamentales con el sistema económico que ha adoptado. No podemos decir a los Gobiernos que respeten los criterios de Maastricht —menos del 3% de déficit, menos del 90% de deuda pública y menos del 2% de inflación; lo que significa recortes, recortes y recortes— y pregonar la importancia de los valores. El sistema económico destruye el sistema de valores, esa política ahoga la solidaridad

Sami Nair

Otra de las facetas perniciosas donde se proyecta la desigualdad es en la destrucción del medio ambiente. Como sabemos, el mundo se está acercando a varios "límites planetarios", lo cual quiere decir que la humanidad está cerca de haber utilizado la máxima cantidad posible de recursos naturales, tales como el carbono o el agua potable. Cuanto más nos acerquemos a dichos límites, más marcada es la distribución enormemente desigual de dichos recursos. Pero veamos algunos datos al respecto. Con frecuencia, las personas más pobres son las primeras y principales afectadas por la destrucción del medio ambiente y los efectos del cambio climático. Sin embargo, son las personas más ricas quienes poseen una mayor capacidad de impacto sobre los recursos de nuestro planeta. Narinder Kakar, el Observador Permanente de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza en las Naciones Unidas, ha declarado que la degradación del medio ambiente puede atribuirse a menos del 30% de la población mundial. Es decir, sólo es ese pequeño porcentaje de la población del planeta quien tiene responsabilidad sobre los procesos que están deteriorando nuestro planeta. El 7% más rico de la población mundial (lo que equivale aproximadamente a 500 millones de personas) es responsable del 50% de las emisiones mundiales de CO2, mientras que el 50% más pobre de la población produce sólo el 7% de las emisiones totales. 

 

En este aspecto, los patrones de consumo de los más ricos son clave. En los países ricos, la mayor parte de las emisiones de los hogares más ricos son indirectas, como las procedentes del consumo de alimentos o de otros bienes y servicios, que en gran medida se producen fuera de sus fronteras. Es probable que sea la población con mayores niveles de consumo la responsable de más del 80% de todas las emisiones de gases de efecto invernadero de origen humano. Estas disparidades en términos de emisiones son similares en lo referido a la utilización de los recursos mundiales, que se distribuyen de forma desproporcionada. Por ejemplo, sólo el 12% de la población mundial utiliza el 85% de los recursos hídricos del planeta. La desigualdad no afecta sólo a rentas ni a patrimonios, sino también a los derechos de acceso al conjunto de recursos y bienes comunes del planeta. Y otra faceta donde se proyecta la desigualdad económica es también la desigualdad de género. Nos remitimos de nuevo a los diversos estudios de la ONG Oxfam Intermón, quizá la de mayor prestigio en los estudios e informes relativos al fenómeno de la desigualdad. Pues bien, uno de los tipos de desigualdad más extendidos (y antiguos, pues es anterior al propio desarrollo del capitalismo, generándose como consecuencia del modelo patriarcal) es la existente entre hombres y mujeres. La desigualdad económica y la de género están unidas por un estrecho vínculo. La discriminación por razones de género es un factor importante en términos de acceso a los ingresos y a la riqueza, así como a su control. 

 

Aunque las razones que subyacen a la desigualdad entre hombres y mujeres van más allá del dinero, es indudable que la desigualdad económica y la desigualdad de género están muy relacionadas. Los hombres copan de manera abrumadora los segmentos con mayor nivel de ingresos, mientras que las mujeres son mayoría en los segmentos con menores ingresos. De las 2.500 personas que asistieron al Foro Económico Mundial de Davos en el año 2014, sólo el 15% eran mujeres. Sólo 23 de los Directores Ejecutivos de las empresas de Fortune 500 son mujeres. Sólo 3 de las 30 personas más ricas del mundo son mujeres. Las personas más ricas de la sociedad suelen tener una representación desproporcionada en otras posiciones de poder, ya sea en calidad de presidentes, parlamentarios, jueces o altos funcionarios. Las mujeres están en gran medida ausentes de las altas esferas. Al mismo tiempo, en todo el mundo, los trabajadores peor remunerados y que ocupan los puestos de trabajo más precarios son en casi todos los casos mujeres. La diferencia salarial entre hombres y mujeres a nivel mundial continúa siendo persistentemente elevada. Los salarios de las mujeres son, de media, entre un 10% y un 30% inferiores a los de los hombres por un trabajo equivalente en todas las regiones y sectores. Esta brecha salarial se está reduciendo poco a poco, pero si se mantiene el actual ritmo de reducción, serán necesarios 75 años para que el principio de igualdad de retribución por un mismo trabajo entre ambos sexos sea una realidad. 

 

La brecha salarial es mayor en las sociedades con mayor desigualdad económica. Las mujeres tienen muchas más probabilidades de trabajar en el sector informal, con una inseguridad laboral mucho mayor que los hombres. Aproximadamente unos 600 millones de mujeres (el 53% de las mujeres trabajadoras en el mundo) tienen empleos inseguros, inestables, indignos, temporales y sin derechos, que normalmente no están protegidos por la legislación laboral, ni gozan de la protección social deseada. En Bangladesh, las mujeres constituyen casi el 85% de los trabajadores de la industria textil. Aunque este tipo de empleos suelen ser mejores para las mujeres que la agricultura de subsistencia, el nivel de seguridad laboral e incluso de seguridad física que ofrecen es mínimo. La mayoría de las personas que murieron en el derrumbe de la fábrica textil Rana Plaza en abril de 2013 eran mujeres. En Brasil, el 42% de las mujeres trabajan en empleos inseguros y precarios, frente al 26% de los hombres. Y existen estudios a nivel nacional que también han demostrado que la distribución de la riqueza en función del género, incluyendo la tierra (asunto que ya tratamos en el artículo anterior de esta serie) y el acceso al crédito, es bastante más desigual que la de los ingresos. Por su parte, la mayor parte del trabajo de cuidados no remunerado también recae sobre las mujeres, y es uno de los principales factores que contribuyen a que las mujeres se concentren en empleos mal remunerados, precarios y carentes de protección. 

 

Y así, en muchos países, en la práctica, las mujeres subvencionan la economía, llevando a cabo una media diaria de entre 2 y 5 horas más de trabajo no remunerado que los hombres. La carga de trabajo doméstico de las mujeres no suele disminuir ni siquiera en el caso de que tengan empleo. En Brasil, el porcentaje de los ingresos familiares generado por las mujeres creció del 38% en 1995 al 45% en 2009, pero su responsabilidad en el trabajo doméstico de cuidados se redujo en sólo un 2% durante la segunda mitad de dicho período (pasando del 92% en 2003 al 90% en 2009). La tendencia es similar en otros países. La concentración de los ingresos y de la riqueza en manos mayoritariamente de los hombres les otorga un mayor poder de decisión y de control en todos los ámbitos de poder, mientras que las mujeres apenas tienen influencia, representación o capacidad de decisión. La legislación suele adoptar en este asunto un enfoque débil, cobarde, injusto, fragmentado e incoherente a la hora de hacer frente a la desigualdad de género. Por ejemplo, se ponen en marcha políticas que aumentan las oportunidades laborales para las mujeres, pero sin que existan otras políticas complementarias que eviten la baja remuneración, promuevan condiciones de trabajo adecuadas u ofrezcan guarderías de calidad. Todo ello ocurre porque nuestros dirigentes políticos aún no son lo suficientemente conscientes del problema de la desigualdad de género en su profundidad. Continuaremos en siguientes entregas.

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19 abril 2017 3 19 /04 /abril /2017 23:00
La transmisión del pensamiento dominante (59)

El poder sabe que las religiones distorsionan la realidad a su favor y pueden ser vehículos fundamentales para socializar la historia y la actualidad de un modo falso, controlando las conciencias de los individuos a través de edictos o proclamas morales ancladas en creencias basadas en la fe

Armando B. Ginés

El poder de la Iglesia Católica en nuestro país llega a ser realmente impresionante, pues poseen cientos de edificios de su propiedad (por los que no pagan impuestos), reciben de los Presupuestos Generales del Estado grandes cantidades para su financiación, y están presentes, directamente o mediante sus instituciones allegadas, en gran parte de las actividades públicas y privadas que se organizan diariamente. No es momento ni lugar, ni por otra parte podemos hacerlo, para debatir a fondo, analizar y presentar una postura crítica ante el fenómeno de la religión. Para los lectores y lectoras interesadas, les recomiendo nuestra breve serie de dos artículos titulada "Dios, la Moral y la Religión desde una óptica marxista". Allí dimos un enfoque de la religión más profundo, pero aquí no se trata de esto, sino de exponer la presencia de la Iglesia como elemento fundamental y modulador del pensamiento dominante. Nuestra tarea en esta serie de artículos ha pretendido únicamente denunciar aquéllos esquemas difundidos por el pensamiento dominante, sus métodos de transmisión y de control, y cómo podemos actuar contra ellos, para combatir la alienación que nos provocan. Luego por tanto, y volviendo al tema que nos ocupa, no podemos ni debemos cuestionar las creencias religiosas por sí mismas (aunque como marxistas tengamos lógicamente nuestro propio planteamiento). 

 

Sólo debemos poner de manifiesto el aberrante poder de la Iglesia Católica como institución en nuestro país, e intentar hacer ver a nuestros lectores/as la necesidad de que dicha institución y todo lo que ella representa, desaparezca de la vida pública, de todas sus manifestaciones, y queden relegadas a su presencia únicamente en el ámbito privado. Los fines sociales han de responder a principios de justicia y solidaridad, no a la caridad individual. Y a una política de Gobierno, que no puede depender de la discrecionalidad de la casilla que se marque en un impreso. Además, el 40% de lo que se obtiene por "fines sociales" también va a organizaciones que dependen de la Iglesia Católica. Simplemente, no deberían existir estas casillas en el impreso de declaración del IRPF. De hecho, la organización Europa Laica insta a la ciudadanía a no marcar ninguna de estas casillas. La política fiscal no tiene por qué depender de las decisiones particulares de cada ciudadano. La tiene que establecer el Estado. Denunciamos por tanto no a la Religión, en mayúsculas, por sí misma, como fenómeno social y humano, como manifestación antropológica, histórica y cultural de masas, sino a la influencia de la religión en la vida pública, porque entendemos que la vida pública debe funcionar bajo el imperio de la política, y no bajo el imperio de la fe. La fe de cada persona es algo íntimo, privado, propio de cada cual (o la ausencia de dicha fe), pero la vida pública es la vida colectiva, es la vida de todos, y se tiene que regir por otros parámetros. 

 

Se tiene que regir por parámetros sociales consensuados por todos, democráticamente, se tiene que regir por la Ley, por la razón, por procesos y métodos racionales, fiables, contrastables, medibles y cuantificables, se tiene que regir por la política, que es la ciencia que nos dibuja el mundo al que queremos dirigirnos. La política no puede ser guiada por la religión, porque simplemente tendríamos un conflicto de intereses, porque política y religión se mueven en dimensiones distintas. Por ello debemos defender, propugnar y luchar por un Estado Laico, que es aquélla configuración del Estado, que, siendo profundamente respetuosa con todas las religiones, prohíbe expresamente vincular cualquier actividad, símbolo o manifestación religiosa con la vida pública e institucional. Pero debemos cambiar nuestros esquemas mentales también en otros muchos ámbitos. Por ejemplo, debemos abrirnos al ámbito científico. Es un hecho contrastable y demostrado que el cambio climático es una realidad, o que las energías renovables deben tomar el control y el protagonismo sobre las anteriores energías contaminantes, sucias y peligrosas. Si no estamos abiertos al hecho científico, a la evolución de la ciencia que nos muestra cada vez más y mejor determinados aspectos de nuestra realidad, la vida pública, la política y la sociedad continuarán anclados en el pasado, sin posibilidad de renovación. Es la ciencia la que a lo largo de toda la Historia de la Humanidad ha mostrado al hombre la realidad en la que vive, y le ha ayudado a entender los fenómenos que no comprendía. Sólo la fe intolerante y ciega ha cortado el camino a la ciencia en muchas ocasiones, y esto es algo que no puede volver a ocurrir. 

 

Pero además de todo ello, también habíamos hablado de esa revolución individual, de ese cambio de actitud personal, de esos cambios en nuestras escalas de valores. Ejemplos como someterse lo menos posible en el trabajo, recuperar la conciencia colectiva de los bienes públicos, reivindicar nuestras ideas en la intimidad y en público, ayudar a concienciar a los demás, con el mismo espíritu crítico que empleamos con nosotros mismos, trabajar para vivir y no al revés, deshacernos de los dogmas capitalistas, desprendernos del culto al dinero, a las posesiones materiales, tener siempre presente la lucha de clases, tener muy claro que la empresa y los empresarios son enemigos de la clase trabajadora, por mucho que disfracen esta lucha de clases bajo una aparente "amistad". Aprovechar nuestro tiempo libre intentando someternos lo menos posible a los paradigmas alienantes del sistema, a los dogmas cerrados, que también son difundidos por el pensamiento dominante. Recordar la famosa pregunta: "¿Por qué?". Consumir menos, lo realmente necesario para una vida digna, para un consumo responsable, endeudarnos lo menos posible. Renunciar a la posesión de bienes, productos o servicios que no necesitemos, renunciar a todo culto al lujo, al lucro personal, a los ingresos innecesarios, al trabajo obsesivo. La emancipación o liberación intelectual ha de ser completa, teórica y práctica, no debemos conformarnos con una huida interior, con un "yo no me lo creo", o un "todos son iguales", o un "a mi no me engañan". Con ello estaremos practicando una rebeldía de andar por casa, una rebeldía inofensiva para el sistema. 

 

Debemos también usar el derecho al voto de forma inteligente, coherente, sin perder de vista que otro sistema, otro mundo y otro pensamiento son necesarios y posibles. No son utopías. Es nuestro deber y nuestra responsabilidad luchar por ellos, pues, entre otras cosas, es el legado que vamos a dejarle a las generaciones venideras. Debemos votar a los partidos que apuesten por cambios profundos, radicales, del sistema, que defiendan el desarrollo pleno e integral de la democracia y de los derechos humanos, de los animales y del planeta. Que concedan derechos a las personas, pero también a los pueblos y a la naturaleza. Y si no los encontramos, o éstos también nos traicionan, debemos seguir siendo críticos, practicando la abstención o el voto en blanco, como forma de boicot, de sabotaje al sistema. Huir de los lacayos del sistema, de los serviles a los poderosos, de los bufones de los mismos, de sus vasallos, vengan de donde vengan, y estén donde estén. Practicar en todo momento, lugar y actividad la rebeldía, el inconformismo, la inteligencia, la crítica, la independencia, la razón, la conciencia, el activismo, la reflexión, el análisis profundo, la ética personal y profesional, los principios y convicciones, la coherencia, la valentía, la mente abierta, el pensamiento libre, la determinación, la fuerza de voluntad, la dignidad, la libertad. Sólo así nos convertiremos en piezas peligrosas para el sistema, en firmes cuestionadores del pensamiento dominante, y en embajadores del pensamiento alternativo, que podrá expandirse por toda la sociedad. Continuaremos en siguientes entregas.

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