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26 febrero 2015 4 26 /02 /febrero /2015 00:00

"No existe tiranía peor que la ejercida a la sombra de las leyes y con apariencia de Justicia"

(Montesquieu)

 

 

 

 

 

 

republica_queremos241.jpgY precisamente es a la Justicia, a su Administración Pública, y a todo lo que le rodea, a la que le estamos dedicando ahora atención bajo el contexto de la Tercera República que queremos. En artículos anteriores ya hemos abordado algunos aspectos, problemas y soluciones en relación a la misma, pero aún nos quedan algunos aspectos que tratar. Detengámonos ahora en la presencia de un tribunal especial, la Audiencia Nacional, que decide sobre determinadas causas, como son, por ejemplo, los delitos contra la Corona, el crimen organizado, los delitos de terrorismo o contra la seguridad del Estado. Y resulta que por este carácter especial, que se escapa a la jurisdicción ordinaria, la Audiencia Nacional ha sido considerada en reiteradas ocasiones como un tribunal de excepción, heredero del antiguo Tribunal de Orden Público de los tiempos del franquismo. En su obra "Los pecados de la Audiencia Nacional", Pérez Alonso ha constatado que una de cada tres sentencias de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional recurridas ante el Tribunal Supremo resulta anulada por éste. Esto significa que, en cada una de estas sentencias, dicha Sala comete una ilegalidad, vulnerando principios constitucionales u otras leyes. Otras muchas son anuladas por el Tribunal Constitucional, e incluso, rechazadas en última instancia por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Esta situación es absolutamente intolerable, y demostrativa de que algo no funciona bien en nuestra justicia, y por tanto, en nuestra democracia.

 

republica_queremos242.jpgY lo que ocurre, básicamente, es que aún nos falta bastante madurez democrática, en el sentido de aprender en relación con el respeto a los derechos fundamentales y a las libertades básicas de la ciudadanía. Ello tiene su explicación en una legislación obsoleta y anacrónica en muchos aspectos, resultante de la influencia de la época franquista, a la cual se le suma la práctica del PP (el partido más retrógrado del arco parlamentario español) de impugnar los actos políticos por vía judicial, lo cual está conduciendo a una situación de politización de la justicia, y a su pérdida total de independencia. Esto, unido a una legislación antidemocrática, hace que, en los aspectos en que el PP y el PSOE se ponen de acuerdo, las libertades básicas se tambalean. Véase por ejemplo el reciente Pacto de Estado en torno al terrorismo yihadista, que plantea una serie de situaciones completamente absurdas, casi de estado de excepción encubierto, unido a la implantación (aunque el PSOE haya declarado que la va a abolir) de la nueva pena de "prisión permanente revisable". Con todos estos mimbres, reforzamos la idea de la poca independencia real del Poder Judicial, porque además, a todo lo expuesto hay que sumarle que los magistrados del Tribunal Supremo son nombrados por el CGPJ (con lo cual se alarga la cadena de dependencia del Parlamento), que el Gobierno tiene en sus manos la designación del Ministerio Fiscal (a través del nombramiento de la figura del Fiscal General del Estado), la Dirección de la Policía Judicial, la potestad de recurrir a la figura (también anacrónica) del indulto, así como la política del régimen penitenciario.

 

republica_queremos243.jpgTodo ello forma un cóctel explosivo, cuya consecuencia fundamental se manifiesta en la sensación ciudadana, cada vez mayor, de que la Justicia no es igual para todos, de que la Administración de Justicia funciona al servicio de los poderosos, y de que no existe en verdad independencia de los poderes básicos y fundamentales del Estado. Las propuestas para conseguir un mayor grado de independencia del Poder Judicial pueden ser múltiples. Por ejemplo, los miembros del CGPJ y del TC (Tribunal Constitucional) podrían ser elegidos directamente por los ciudadanos. El primero, de carácter más técnico, ya que es el propio órgano de gobierno de los jueces, podría ser elegido entre candidatos juristas que reuniesen determinadas condiciones, mientras que el segundo podría ser elegido entre ciudadanos independientes. A su vez, el Fiscal General del Estado podría ser elegido por el CGPJ. El TC podría tener, además de la responsabilidad de velar por el cumplimiento de la Constitución (de la nueva Constitución Republicana), la de decidir sobre las demandas de responsabilidades presentadas contra magistrados del Tribunal Supremo y de los Tribunales Superiores de Justicia (TSJ) de las respectivas Comunidades (autónomas o federadas). De este modo, sólo es una propuesta, pueden existir otras, se eliminarían los problemas derivados de la endogamia y el corporativismo implicados en la legislación actual, según la cual las ilegalidades cometidas por los jueces deben ser juzgadas por otros jueces. Por otro lado, como ya hemos comentado, no nos parece adecuada la presencia de la Audiencia Nacional, por las características expresadas que posee este singular tribunal.

 

republica_queremos244.jpgNos queda por abordar todavía una de las mayores lacras de la justicia española, como es su exagerada lentitud. Una justicia lenta no es justicia, supuesto que si transcurre demasiado tiempo entre la comisión de los supuestos delitos y su juicio y condena correspondiente, si las hubiere, se pierde la noción de perspectiva entre el castigo por la comisión de tales delitos, y la ciudadanía pierde la sensación de que el sistema castiga a los delincuentes que no cumplen las leyes. Actualmente, la prescripción de los delitos es un hándicap insalvable en muchos casos, y la insuficiencia flagrante de medios humanos y materiales a disposición de los Juzgados convierte en imposible una tan necesaria agilización y celeridad de la Administración de Justicia. Muchos juicios se anuncian a los 5, 10 ó 15 años del inicio de sus investigaciones, cuando la opinión pública ya ni siquiera recuerda el contexto del caso en cuestión. Algo completamente lamentable, que sólo tiene una respuesta. A la pregunta: ¿por qué es lenta la Justicia? La respuesta es: porque no dispone de medios suficientes para poder ser más rápida. No es que los funcionarios implicados o los jueces tengan pocas ganas de trabajar, y se tomen los asuntos con más calma, sino que los propios sistemas de trabajo, los procedimientos, el archivo de los documentos, los protocolos marcados por muchas leyes, la propia gestión documental, y la falta de personal y de medios materiales y tecnológicos les  imposibilita construir una gestión más rápida, adecuada, moderna y eficiente. Continuaremos en siguientes entregas.

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25 febrero 2015 3 25 /02 /febrero /2015 00:00

"El problema no está en las mentiras que los medios dominantes dicen. Eso no lo podemos impedir. Lo que debemos pensar hoy es cómo decimos y difundimos nosotros la verdad"

(Fidel Castro)

 

 

 

 

Los medios adscritos al pensamiento dominante, con todo su poderío, y haciendo uso del conjunto de técnicas y estrategias psicológicas y sociales que hemos expuesto en anteriores artículos, van a intentar con toda su fuerza imponer sus argumentos, lo vienen haciendo desde que el capitalismo entra en su fase expansiva, y concentra aliados para imponer su visión del mundo. Pero para conseguir esto, han de homogeneizar las mentes de cuantas más personas, mejor. En su obra "Manual de Resistencia Anticapitalista", José López afirma lo siguiente: "La mejor forma de controlar al pueblo es canalizando su forma de pensar y de actuar. No es evitando que piense, es haciendo que piense como uno desea. No es evitando que vote, sino haciendo que vote a lo que a uno le interesa. No es impidiendo que salga a la calle, sino haciendo que salga a la calle sólo para lo que a uno le interesa. La oligarquía pone toda la carne en el asador, mediante el control absoluto de los grandes medios de desinformación, auténticos modeladores de la opinión pública, para movilizar al pueblo lo justo. Ya sea el falso sindicalismo, las reivindicaciones políticas no peligrosas que eviten las peligrosas, y cómo no, el fútbol. El circo del siglo XXI. Ese opio del pueblo de nuestros tiempos que ha tomado el relevo de la religión de siglos anteriores. De esta manera, se controla al pueblo sin que éste se percate demasiado. Los hilos que manejan al pueblo son casi invisibles para la mayoría de éste. Para la mayoría, no para todos".

 

Y de esta forma, como culmen del proceso, como excelsa cima del control del pensamiento dominante, podemos definir a las actuales democracias burguesas capitalistas, como la que tenemos en nuestro país. Un sistema refinado, potente, perfeccionado, casi perfecto, de control y dominación popular, que absorbe la inmensa mayoría del comportamiento social de la población, y la conduce a través de unos canales, de unos parámetros de aceptación social de una serie de dogmas, que facilitan que la vida no se entienda fuera de ellos. Es como una dictadura sublime, una dictadura sin violencia, una dictadura solapada y sibilina, pero una dictadura en el fondo. Una dictadura del pensamiento y de la acción, pero socialmente aceptada. Un corsé asumido voluntaria y mayoritariamente, que uniformiza el comportamiento social de la mayoría de la gente, consiguiendo que todos vistamos igual, sintamos igual, pensemos igual, nos marquemos las mismas metas y los mismos objetivos, razonemos y nos expresemos de la misma forma. Podemos concluir, sin ninguna duda, que el sistema capitalista de hoy día es la dictadura casi perfecta. Está programado desde la infancia, porque el sistema educativo es la primera pieza fundamental de esta maquinaria que actúa en el sistema. Y es completado en nuestro entorno familiar, en nuestro entorno social, y en nuestro entorno laboral, favorecido por la otra pieza clave a la que nos venimos refiriendo, como son los medios de comunicación de masas.

 

Porque los artífices del pensamiento dominante saben muy bien que han de tener a los medios de comunicación como sus grandes aliados, porque esos medios de "desinformación" juegan también su insustituible baza. Por eso es necesario, a través de la televisión, de la radio, de la prensa, de Internet y de otros medios, estar alimentando permanentemente el fuego del engaño de la manera más exacerbada posible hasta caer, como así sucede, en la más absoluta exageración, en la más profunda alienación y en el más rotundo de los esperpentos: incremento de la información y de las retransmisiones deportivas, programas basura (talks shows, concursos, programas de competición por la fama, etc.), pseudodebates con una serie de tertulianos de plantilla que se atribuyen el pensamiento oficial, manipulación de la información, ocultación, tergiversación, mentiras, sesgo informativo, y un largo etcétera. ¿Y quiénes poseen a estos medios de comunicación, quiénes dictan las órdenes, quiénes imponen sus contenidos, quiénes dicen aquéllo que hay que contar y lo que no, y cómo hay que contarlo? Pues los poderes económicos, que son los auténticos poderes en el capitalismo, dueños de todos los demás. Como ejemplo de fuerza de estos poderes económicos sobre los medios de comunicación, véase la noticia de este enlace, que nos cuenta cómo recientemente el Banco de Santander ha comprado las portadas de todos los medios de prensa nacionales de mayor tirada, para hacer publicidad de sus becas. Un ejemplo ciertamente ilustrativo.

 

Bien, pero la gran pregunta podría ser: ¿cómo hemos llegado hasta aquí? Extensa y profunda sería la exposición de ello, porque nos obligaría a entrar en las razones históricas, filosóficas, psicológicas y sociales de la evolución humana desde sus primeras comunidades, lo cual queda evidentemente fuera de los objetivos de esta modesta serie de artículos. Nos remitimos a la obra de grandes pensadores que han ahondado en estos temas, como Eric Fromm. Pero está claro que hubo un momento histórico en que la minoría dominante se vio obligada a buscar poder para imponerse sobre los que amenazaban sus privilegios, y para mantener intactos sus intereses materiales no bastaba con apelar a la fuerza, también necesitan conquistar sus cerebros para que la gente no optara por la rebelion, y comenzó a hacerse imprescindible fiscalizar los pensamientos y sentimientos de la inmensa mayoría, para verificar que no surgieran ideas que pudieran subvertir el orden social establecido por las clases dominantes. Si esa mayoría se hubiera dado perfecta cuenta de que estaba siendo explotada, de que era objeto de una clara injusticia, la acumulación de resentimiento, más tarde o más temprano, hubiera desembocado en rebeliones populares que hubiesen puesto en peligro el orden imperante.

 

Y así fue cómo históricamente comenzaron a diseñarse mecanismos, a todos los niveles, para que las ideas resultaran reprimidas haciendo que las personas consideradas "peligrosas" para el poder vieran peligrar su libertad y sus vidas. Erich Fromm lo expresa en los siguientes términos: "Hasta el momento presente casi todas las sociedades han servido a los intereses y propósitos de unos pocos que han utilizado a muchos. Así, esos pocos tuvieron que utilizar su poder para embrutecer e intimidar a la mayoría (y por ende, de forma indirecta, a sí mismos), para impedir que ésta desarrollara toda su potencia; por eso la sociedad siempre ha entrado en conflicto con la humanidad, con las normas universales válidas para todos. Sólo cuando los propósitos de la sociedad sean idénticos a los propósitos de la humanidad, la sociedad dejará de invalidar al hombre y estimular la maldad" (Erich Fromm, "Las cadenas de la ilusión"). Por tanto, es evidente que cuando una minoría domina a la mayoría debe existir necesariamente un alto componente de violencia para poder imponerse, pero también puede ocurrir que mediante mecanismos muy sofisticados de alienación social, la mayoría no llegue a advertir plenamente la situación, no llegue a ser consciente de ella, y por tanto no efectúe ninguna acción para evitarla. Ya sabemos que sólo existe acción cuando detectamos un problema, pero ¿y si no hay problema? Continuaremos en siguientes entregas.

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24 febrero 2015 2 24 /02 /febrero /2015 00:00

"Washington pergeñó un golpe de Estado en la frontera de Rusia, con la intención de convertir a Ucrania en plataforma para la desestabilización y, eventualmente, la agresión militar contra Rusia. La estrategia estadounidense se orienta a establecer un cerco militar, económico y político a Rusia, para impedir todo acercamiento con la Unión Europea"

(Raúl Zibechi)

 

 

 

 

estado_guerra_permanente_ucrania1.jpgY desde entonces, tenemos un nuevo frente de (casi) guerra abierto en esta región, debido a las ansias imperialistas norteamericanas, con la complacencia servil de esta indecente Unión Europea. Pareciera que se reeditara el período de la Guerra Fría, cuando los dos grandes bloques militares, después de la Segunda Guerra Mundial, se respetaban mutuamente en un silencio hostil cargado de simbolismo. Y como siempre, la opinión dominante (y equivocada) se extiende con la inestimable ayuda de los cómplices medios de comunicación, empeñados en presentar a Rusia como la nueva amenaza para el mundo libre, liderado (¡cómo no!) por el Gobierno Federal de los Estados Unidos. Las declaraciones del Presidente Obama no dejaron ninguna duda al respecto: "Nunca vamos a tener una relación constructiva con el Presidente Putin de Rusia...vamos a aislarlo, rompiendo todos los lazos políticos y económicos con el mundo que lo rodea, considerando a Rusia como un Estado paria", añadiendo que "...afortunadamente, nuestras fuerzas armadas son muy superiores a las rusas". Lo más curioso de todo es que el mayor aliado en toda esta cruzada contra Rusia es el propio gobierno ucraniano, convertido en títere de los intereses norteamericanos en la zona.

 

estado_guerra_permanente_ucrania2.jpgY por supuesto, la nueva campaña mediática presentando a Rusia como una potencia imperialista no se hizo esperar. A partir de ahí, se manipula toda la información, se hostiga mediante el incremento de la presencia de efectivos militares en las fronteras, y dejan de reconocerse acontecimientos puramente democráticos, como el referéndum de Crimea, o las elecciones celebradas en el Este de Ucrania. En esta campaña, el Presidente Vladimir Putin (dicho sea de paso, tampoco es santo de nuestra devoción, luego por tanto, nuestro interés en defenderlo no va más allá del ansia de defensa del rigor, la justicia, la verdad y la razón), ha sido presentado como el renovador del imperio soviético, embarcado en una aventura imperialista como parte de su estrategia para mantener la popularidad en su país. Pero como siempre, una cosa es lo que los medios de comunicación que obedecen a sus respectivos amos (los amos del mundo, en realidad) nos quieren contar, y otra cosa muy distinta es la verdad. Y la verdad es que, desde que colapsó la antigua URSS, ha sido la OTAN la que ha continuado su demencial proceso expansivo hacia el Este, acorralando cada vez más a Rusia.

 

estado_guerra_permanente_ucrania3.jpgNo es por tanto Rusia la que está acorralando a la OTAN, a USA o a la UE, sino justamente al contrario. Lo cierto es que el golpe contra el gobierno democráticamente elegido en Ucrania respondió a una clara programación previa de EE.UU., con el apoyo de la UE. El objetivo fundamental de esta estrategia es la expansión de la OTAN hacia el Este, incluyendo a Ucrania. El gobierno actualmente establecido en Ucrania, resultado del golpe, es claramente antirruso, con un alto porcentaje de partidos nazis en su seno. La campaña de hostilidad y hostigamiento no la comienza Rusia, sino este gobierno ucraniano surgido al amparo de USA y de Europa, y fue el Gobierno de Kiev quien envió tropas militares (con la ayuda del Gobierno Federal de USA) contra las poblaciones rusas que se manifestaban contra el nuevo gobierno antirruso. En realidad, los planes norteamericanos vienen de mucho antes. Como nos recuerda Vicenç Navarro, ya en 2004, Charles Krauthammer, uno de los ideólogos del Partido Republicano, se manifestó en los siguientes términos: "Nuestro objetivo para Rusia no es establecer la democracia, sino asegurarnos de que terminamos con el trabajo de destruir la Unión Soviética, expandiéndonos más hacia el Este. El mayor precio ahora es Ucrania".  Y por esas mismas fechas, Richard Holbrooke, del Partido Demócrata, decía que "Nuestro objetivo es conseguir que Ucrania se una a la OTAN, rompiendo con Rusia". Sobran los comentarios.

 

estado_guerra_permanente_ucrania4.jpgPero si todo esto es así, ¿cómo es posible que exista justo la idea contraria asignada al sentido común y al imaginario popular? Pues por la misma razón que la gente piensa que Venezuela es una dictadura, que Cuba es un régimen abyecto y liberticida, o que Estados Unidos y el Reino Unido son las democracias más avanzadas, entre otras muchas aberraciones populares, es decir, por la aplastante acción del pensamiento dominante. Pero como estamos demostrando en esta serie de artículos, nada más lejos de la realidad. Por tanto, es una enorme falsedad y otra manipulación más de los medios serviles al gobierno imperialista norteamericano el presentar a Vladimir Putin y su Gobierno como la principal causa de las tensiones en Ucrania, debido a sus supuestas ansias expansionistas. Y en este sentido, la anexión de Crimea, obedeciendo al referéndum popular que fue convocado, fue la predecible y lógica respuesta a la provocación constante de los Gobiernos norteamericano y europeos, y de su nuevo satélite, el Gobierno de Kiev. La ola de manipulaciones, falsedades y hostigamientos vertidos sobre la zona, que la han convertido en una de las regiones más calientes del planeta, sólo obedece a una nueva campaña de Washington para el control mundial, y la expansión de sus intereses geopolíticos en el nuevo orden multipolar. Continuaremos en siguientes entregas.

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23 febrero 2015 1 23 /02 /febrero /2015 00:00

"El Socialismo es el campo de batalla dentro de cada territorio nacional entre una civilización dominante, el capitalismo aún vigente, aún dominante, pero decadente, enfrentado contra la nueva civilización comunitaria emergente desde los intersticios, desde las grietas y contradicciones del propio capitalismo. Comunitarismo inicialmente minoritario como gotas en el desierto; luego como diminutos hilos de agua que a veces se secan, se interrumpen abruptamente, y luego renacen, y  a la larga se suman y se vuelven riachuelo; luego río; luego lago; luego mar"

(Álvaro García Linera)

 

 

 

 

 

socialismo611.jpgComo último gran eje del modelo productivo que proponemos, en el último artículo de la serie nos quedamos hablando sobre la revolución a nivel personal, individual y social, en torno a la asunción de una nueva escala de valores, de comportamiento y actitudes más acordes con la nueva filosofía productiva que estamos proponiendo. Comenzamos a hablar allí de  la austeridad, entendida no en el concepto manido y manipulado que nos quiere imponer la derecha, aprovechando para desmontar todas las conquistas laborales y sociales de la clase obrera, sino en el sentido real del término, que no es otro que volver a recuperar la cordura, la mesura y el control sobre nuestros propios hábitos de producir, de distribuir, de consumir y de desechar. De dar valor a aquéllo que se es, en vez de a aquéllo que se posee. Hemos de revolucionar los conceptos ligados a la economía, desligar lo productivo de aquéllo que es medible y cuantificable, abandonar los modelos productivos que se basan en el crecimiento económico (aunque el capitalismo lo llame contradictoriamente "sostenible"), y entender la economía productiva como la economía real, como la economía ligada a la satisfacción de las necesidades humanas.

 

socialismo612.jpgPero es el propio capitalismo quien controla lo que para nosotros son nuestras necesidades, por lo que resulta evidente que tendremos que practicar una revolución con nuestra escala de valores. Alejarnos del consumismo compulsivo, y tender hacia un consumo responsable, basado en la economía de proximidad y en el comercio justo. Hemos de entender que la economía está sujeta a la historicidad, aunque los poderes dominantes nos quieran hacer entender otra cosa. De hecho, el modelo económico actual se desarrolla en un momento específico del siglo XIX, que comienza con la revolución agraria inglesa, aunque el capitalismo como tal sea un poco más antiguo. Luego no podemos concluir que la economía como ciencia exacta nos dicta lo que hay que hacer, sino entender la economía como una ciencia social interpretable y dirigible por el hombre, en función de sus necesidades e intereses. La economía actual está basada en tres principios que se aceptan como un dogma: el mercado, la productividad y el crecimiento "sostenible". No se le presta atención a las necesidades ni a los derechos humanos, que deberían primar sobre cualquier otro criterio. Si comenzáramos a aplicar dichos parámetros, la economía funcionaría atendiendo a otros objetivos, y cambiaría radicalmente sus prioridades.

 

socialismo613.pngPero todo esto tan fácil aparentemente, el pensamiento dominante (capitalista) no nos deja verlo. Hemos asumido una forma de entender el mundo y nuestra vida completamente excluyente de otras, y no queremos ver, nos resistimos a comprender que nuestro modelo civilizatorio, toda esa concepción de la vida, todo esa concepción económica, se están acabando. Y que si no somos capaces de reaccionar, nos llevará al abismo definitivo como civilización humana. Necesitamos imperiosamente otro paradigma de funcionamiento económico, y eso, donde primero tenemos que asumirlo, es a nivel personal y a nivel social, como comunidad, olvidando los valores capitalistas y viviendo de otro modo, consumiendo de otro modo, pensando de otro modo. De ahí arrancaría la fuerza social para imponer la necesidad de que los mercados ya no pueden decidir. Los mercados, bajo una distinta fórmula, tendrán que ser los encargados de poner en marcha las directrices, los acuerdos y los objetivos que se marque la sociedad a través de la política. Pero como digo, todo esto no lo podremos aceptar socialmente ni antes no lo aceptamos personalmente, individualmente. Será difícil, porque nuestra sociedad está imbuida, resultado de tantas décadas de neoliberalismo imperante, de una serie de valores personales y sociales que lo reflejan en cada uno de nuestros pensamientos, de nuestros deseos, de nuestras actitudes.

 

socialismo614.jpgPor tanto, ir eliminando estos comportamientos y estas actitudes, e ir sustituyéndolos por otros más acordes con la filosofía política y económica que propugnamos, será algo que tendremos que practicar bastante, y quizá nos cueste bastante tiempo alcanzar. Hemos de abandonar, ya se ha dicho, el consumismo desaforado e irracional de nuestra sociedad, convirtiendo los hábitos consumistas actuales en prácticas que tiendan hacia ese (verdadero) concepto de austeridad personal y colectiva, y hacia los nuevos valores de ciudadanía responsable, como hemos desarrollado más a fondo en nuestra breve y reciente serie de artículos "Hacia un nuevo concepto de Ciudadanía". Han de primar ciertos ejes transversales en la base de nuestra economía productiva, como el feminismo y el ecologismo. Hemos de trabajar para vivir y no vivir para trabajar. Hemos de cultivar la filosofía del equilibrio, del reparto del trabajo, justamente para que todos podamos trabajar. Hemos de primar las posibilidades de alquiler sobre las posibilidades de propiedad, porque hay que tender (ya lo hemos explicado en artículos anteriores) a la propiedad social, en vez de a la propiedad privada. Y hemos de implantar hábitos de producción, consumo, reciclaje y desecho que sean profundamente respetuosos con el medio ambiente.

 

socialismo615.pngAsímismo, deberemos abandonar los valores imperantes del capitalismo y de la filosofía neoliberal, para que podamos aprender a convivir en armonía, con pleno respeto hacia nuestros conciudadanos, para que la sociedad sea realmente armónica y no una lucha constante de todos contra todos, y en este sentido, la competitividad, el individualismo, el egoísmo, y el culto a la propiedad privada y a las leyes del mercado deberán ser reemplazados paulatinamente por la solidaridad, la justicia social, la cooperación, el igualitarismo, y el culto a la propiedad social, a la propiedad colectiva. En última instancia, de lo que se trata es de instalar una máxima, una impronta de respeto personal y colectivo hacia el bien común, hacia la dimensión pública, hacia lo que es de todos. Sólo bajo estos mimbres será posible que el conjunto de la ciudadanía asuma, practique y respire bajo unos principios de dinámica social, de convivencia, de justicia, de libertad, de igualdad y de fraternidad. Bien, entendemos que ya hemos contado lo fundamental sobre las características del nuevo modelo productivo, así que continuaremos en siguientes entregas desarrollando otros aspectos que ya han sido mencionados, pero que necesitan una exposición un poco más detallada.

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21 febrero 2015 6 21 /02 /febrero /2015 00:00

grinan.jpgDe auténtica vergüenza podríamos calificar los hechos, actitudes y declaraciones acaecidos recientemente en el PSOE, al cual se le abren varios frentes a la vez, y que nos da, en todos ellos, la imagen que siempre hemos denunciado, esto es, la de un partido casposo, viejo, encallecido, que sólo aspira al poder a toda costa, y donde tanto sus jóvenes líderes como los dinosaurios que aún lo habitan pertenecen, sin duda, a esa casta que tanto denuncia la formación de Pablo Iglesias. El PSOE es hoy día una formación política plagada de luchas internas, con unos esquemas de organización y de funcionamiento completamente anquilosados, y con unos índices de confianza y de valoración por los suelos. Nadie sabe a dónde va, le crecen continuamente los enanos de su circo interno a pocas semanas de las primeras citas electorales, y su caída en picado en las encuestas no hace sino vaticinar la tremenda debacle electoral que va a sufrir en diferentes frentes.

 

pedro_sanchez.jpgComenzando por lo último, la reciente imputación de Manuel Chaves y José Antonio Griñán en el gran caso de corrupción del PSOE andaluz por excelencia, como son los ERE fraudulentos, ha puesto en jaque y en el punto de mira no sólo a estos dos ex Presidentes de la Junta andaluza, sino también a otros personajes "socialistas" como Gaspar Zarrías o Mar Moreno, pero incumpliendo (una vez más) sus múltiples declaraciones, han confirmado que, de momento, la Dirección del PSOE (ni la andaluza) no le pedirá a dichos dirigentes que abandonen sus escaños. Mentira tras mentira, la credibilidad de este partido está completamente por los suelos, pues ni siquiera la joven y renovada dirección política de la formación es capaz de renovar de verdad los proyectos, las ideas y las actitudes. El espectáculo está servido. Por otra parte, el revuelo formado en el PSOE de la Comunidad de Madrid es de auténtica mafia, con una destitución fulminante del que otrora fuese un estupendo líder (votado por la propia militancia) y candidato a la Presidencia de la Comunidad, que se ha visto vilipendiado y ninguneado por la Dirección Federal. Ante un escenario electoral nada favorable para el PSOE madrileño, han descabezado la formación, pasando a constituir una gestora, que lleva empeñada en convencernos de que va a elegir un nuevo candidato "democráticamente" cuando no se lo creen ni ellos, en un alarde de incoherencia, manipulación y absurdo políticos sin parangón.

 

manuel_chaves.jpgEl espectáculo ante la destitución de Tomás Gómez no sólo no ha mejorado, sino que empeora paulatinamente, pues incluso se han tenido que desdecir en varias ocasiones entre ellos mismos, ante la manifesta incompetencia para organizar el cotarro después del golpe de mano de Pedro Sánchez en Madrid. Ahora tienen en liza a varios candidatos que se han postulado para liderar el proceso, pero a día de hoy, no sabemos cómo va a acabar este tremendo circo. Por su parte, las críticas a PODEMOS y a los diversos líderes de la formación de Pablo Iglesias no cesan, en un mano a mano con el PP, a ver quién es capaz de dedicar mejores piropos a la nueva formación, ante el avance electoral que vaticinan las encuestas, y la caída en picado del PSOE en prácticamente todos sus fueros. Pero en fin, lo llevamos afirmando desde hace mucho tiempo. Y es que el PSOE se nos ofrece como un partido derrotado, sin capacidad para ofrecer verdaderas alternativas creíbles, navegando entre la añoranza de tiempos pasados, y la aspiración de volver a estar en el poder. Son parte del régimen que hay que abatir, de esa casta política, retrógrada y casposa que hay que echar de las Instituciones, y forman parte de la monotonía de ese bipartidismo agónico que se resiste a desaparecer, que se aferra a lo que puede para no caer en el más absoluto y profundo descrédito.

 

esperpento_psoe1.jpgMientras declaran que son imposibles los pactos con el PP, acuerdan con ellos un Pacto de Estado en torno al terrorismo yihadista, contradiciéndose sobre la conformidad con la aplicación de la prisión permanente revisable. Y mientras afirman que quieren blindar en su propuesta de reforma federal de la Constitución la sanidad y la educación públicas, Pedro Sánchez se desdice ahora sobre la aprobación conjunta que en su momento hicieron con el PP sobre la reforma del artículo 135 de la Constitución, que aseguraba el pago de la deuda a los acreedores antes que cualquier otra prestación social. Las contradicciones son continuas, la coherencia brilla por su ausencia, y la credibilidad se sitúa bajo mínimos en una formación política que se hunde paso a paso, sin prisa pero sin pausa, a medida que la ciudadanía va comprobando que nunca dejaron de ser lo que fueron, un partido al servicio del régimen del 78, que sólo aspira a mantener su cuota de poder a toda costa. Afirman que ellos son la izquierda transformadora, pero detrás de esas bonitas palabras, de esas declaraciones de intenciones, se esconde el viejo partido de siempre, que lleva estafando y mintiendo a la ciudadanía desde los años 80. Siempre se las arreglan para quedar en la ambigüedad, en la indeterminación, en la "prudencia", en la "moderación", en el engaño.

 

esperpento_psoe2.jpgCreo firmemente que se avecina el descalabro final del PSOE, la autodestrucción de un partido político que lleva mucho tiempo jugando a autodestruirse, minando su credibilidad a pasos agigantados, amagando con renovarse sin hacerlo, practicando el engaño masivo, la traición a su militancia de base, la traición a los postulados de esa "izquierda" a la que indefectiblemente se adscriben, y la traición a sus principios fundacionales. Son "republicanos" que viven muy bien bajo la monarquía, así como "socialistas" que viven muy bien bajo el capitalismo. Esto es el PSOE, una continua contradicción, una permanente estafa. De hecho, ha quedado ya relegado a una posición testimonial en el electorado de las nacionalidades históricas de este país (salvo en el caso de Andalucía, pero todo se andará), y en muchos puntos del resto del Estado Español se ve superado por la suma de votantes de otras opciones a su izquierda, posición que podría haber ocupado el PSOE perfectamente si no llevase tanto tiempo siendo parte del problema, en vez de serlo de la solución. Para contribuir a su descalabro disponen también de una serie de dinosaurios en el partido, que en vez de ayudar, representan un lastre, por sus continuas meteduras de pata, inconsistencias, incoherencias y contradicciones, cuando no auténticas barbaridades. Nombres como José Bono, Juan Carlos Rodríguez Ibarra o Felipe González entre otros muchos, representan esa vieja guardia, esos grandes "referentes" del PSOE, que más que ayudar, contribuyen permanentemente a su descrédito. Además, la mayoría de ellos son fieles practicantes y protagonistas de las llamadas "puertas giratorias", y hoy desempeñan altos cargos en las grandes compañías privadas del país.

 

esperpento_psoe3.jpgEn definitiva, el PSOE se ha convertido en un esperpento nacional, en un partido crecientemente derechizado, con una pérdida progresiva del impulso y la conexión social que pudo tener en sus primeros años. Hoy día, al igual que el PP, su pareja bipartidista, la mayor parte de sus cuadros están formados por gente que practica un discurso burocrático alejado de la realidad de las personas, de su vida cotidiana, y que únicamente sacan la bandera de la izquierda cuando quieren "diferenciarse" artificialmente del PP. A todo ello, últimamente se le unen sus luchas internas de poder, el maltrato y la indiferencia a su militancia de base, la involución democrática que practican, y los tremendos desatinos de un líder que afirma no conformarse con menos que la victoria electoral. Lo van a tener difícil. Pronto lo veremos.

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20 febrero 2015 5 20 /02 /febrero /2015 00:00

En fin, creo que ya hemos analizado casi todas las perspectivas donde se está manifestando el acoso y derribo que están sufriendo nuestras Universidades Públicas por parte del Gobierno del Partido Popular. El ataque neoliberal del Ministro Wert es implacable, y llevará al sector de la Educación Superior a la bancarrota, si no se corrigen sus políticas de saqueo y de asfixia presupuestaria. Como nos cuenta Eduardo Muriel en La Marea, las Universidades Públicas han perdido en los últimos cuatro años más de 1.500 millones de euros de financiación, de modo que el nivel de gasto se ha situado en las mismas cotas que en el año 2006. Según un estudio realizado por la Federación de Enseñanza de CC.OO., esto implica que el porcentaje de gasto de las Universidades en función del PIB ha caído del 0,97% al 0,83%, lo cual nos aleja todavía más de la media europea.

 

educacion_publica_todos_niveles291.jpgY a esta brusca caída de la financiación se le añade un recorte de 75 millones de euros en becas solamente durante el último curso, lo cual, unido a un endurecimiento de los requisitos de acceso a las mismas, definen un panorama desolador en cuanto a las posibilidades de realizar estudios superiores para las clases trabajadoras. Actualmente, sólo el 27% de los estudiantes españoles de formación superior recibe becas y ayudas, frente al 47% de Irlanda, el 76% de Holanda o el 100% en los casos de Finlandia o Luxemburgo. España, con estas cifras, se sitúa al mismo nivel que Eslovenia y ligeramente por encima de Polonia, Portugal o Hungría. Todo esto está provocando, como venimos denunciando insistemente en la presente serie de artículos, un riesgo para la equidad y la igualdad de oportunidades. Un modelo desigual que fomenta el PP, donde todo el trasvase de fondos y recursos está dirigido a potenciar la Universidad privada.

 

educacion_publica_todos_niveles292.jpgPero el ataque no cesa. El equipo del Ministro Wert continúa proponiendo, con noctunidad y alevosía, y tratando de que trascienda lo menos posible a la opinión pública, tres borradores de Real Decreto que, de salir adelante, cambiarán sustancialmente a peor, aspectos fundamentales de la enseñanza universitaria, y sobre todo de la Universidad Pública. El primero propone reducir la duración de los grados (3 años en lugar de 4), pasando a ser obligatoriamente los Másteres de dos años, que con los actuales precios provocaría un mayor sesgo clasista en el acceso a la Universidad, e imposibilitaría aún más que los estudiantes de humildes recursos pudieran cursar sus estudios. El segundo Decreto pretende implantar un sistema de selección del profesorado menos objetivo, transparente e imparcial que el actual, y sobre todo que continúe minusvalorando la actividad docente, convirtiéndola casi en un castigo con el que se cargará a quienes tengan menores resultados en las publicaciones, la investigación y las patentes. Decididamente, no se quiere que existan buenos profesores en la Universidad Pública. Y el tercero, profundiza en flexibilizar aún más las condiciones para la creación de nuevos Campus privados, que llevan profilerando desde 1997, pasando de 13 a 32, fomentando con ello la tan ansiada privatización de la Educación Superior y multiplicando las titulaciones privadas, a pesar de que el Gobierno habla insistentemente de la necesidad de reducir lo que considera un número excesivo de titulaciones y centros. Pensamos que con estas estrategias queda perfectamente constatado el modelo de Universidad al que quieren conducirnos.

 

educacion_publica_todos_niveles293.jpgNos basamos en datos que nos cuenta el diario Tercera Información, que recoge las declaraciones del Sindicato de Estudiantes, afirmando que tales decisiones representan un ataque que expulsará de la Universidad Pública a cientos de miles de estudiantes, que devaluará las titulaciones existentes y que devolverá la Universidad a los tiempos en los que sólo una minoría privilegiada podía acceder a ella. De esta forma, después de unos recortes presupuestarios y un incremento de las tasas de matrículas que han expulsado de las Universidades Públicas a 45.000 estudiantes en los dos últimos años, según datos oficiales, los nuevos ajustes se presentarán como una barrera económica insalvable para los hijos e hijas de la clase trabajadora. Por ejemplo, el coste de los Másteres de un año en la Universidad Complutense de Madrid, la primera en número de alumnos, oscila entre 4.000 y 7.000 euros anuales. A partir de la entrada en vigor del nuevo Decreto, para el curso 2015-2016, los estudiantes tendrán que afrontar el pago de dos años de Másteres para poder obtener un título universitario que sea reconocido en el mercado laboral. De esta forma, está claro que será tan sólo una minoría privilegiada la que pueda costearse los estudios universitarios que podrán ascender, con toda seguridad, a más de 20.000 euros.

 

educacion_publica_todos_niveles294.jpgSi a ello le unimos el paro, la precariedad laboral, el endurecimiento de los requisitos para obtener subsidios por desempleo, y toda la exclusión social que ello genera, tenemos el cóctel al completo que nos ofrece la perfecta imagen de lo que el PP quiere hacer con la clase trabajadora: despojarla de todos sus recursos, derechos y conquistas, para llevarla al estado de continua precariedad, asegurándose y perpetuando un paranoma de tremenda desigualdad social. Y la Educación es también pieza clave para conseguir dicho escenario. La otra cara de esta reforma viene expresada por medio de despidos masivos de profesores universitarios, con el hecho de haber reducido los años para conseguir el grado superior. Queda patente, desde todos los puntos de vista, y a tenor de todo lo que venimos contando en esta serie de artículos, de la cual ya estamos en su recta final, que el Partido Popular no quiere que la Educación Pública Superior sea un derecho, pues todas las contrarreformas y decretos que están aprobando van en la línea de convertirla en un negocio para que unos pocos, sus amigos empresarios, se hagan más ricos de lo que ya son. Y como no podía ser de otra forma, las Universidades privadas ya se están frotando las manos con estas propuestas.

 

educacion_publica_todos_niveles295.jpgSi actualmente el 38% de las enseñanzas de postgrado ya se imparten en Universidades privadas, con este nuevo ataque a la Universidad Pública los bolsillos de los "patrocinadores" y "mecenas" de las privadas se engordarán aún más. Para el PP, y ya lo dijo su Ministro en multitud de ocasiones, sobran estudiantes, y sobran profesores (al igual que sobran funcionarios en sentido general, porque sobran servicios públicos que hay que desmantelar). Quieren expulsar a los estudiantes al mercado laboral lo antes posible, sin acabar su preparación, sin obtener la cualificación, gastando lo menos posible en la Educación Superior, para someter con más garantías a la futura clase trabajadora a la explotación más salvaje en las empresas, que además controlarán todavía más el cotarro de la Educación. Quieren consagrar la precariedad más absoluta, en todos los niveles y facetas de la vida, engrosar las listas del paro crónico o empujar a la gente al exilio laboral, como en los años 60 del siglo pasado. El escenario franquista vuelve a estar servido con el PP. La siguente entrega, la número 30, será la última de esta serie.

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19 febrero 2015 4 19 /02 /febrero /2015 00:00

"¿Qué libertad es ésta donde uno sólo puede ganarse el sustento si se somete a las dictaduras empresariales? ¿Dónde está la democracia en la mayor parte de las empresas? ¿Cómo puede llamarse un sistema así democrático cuando sus ciudadanos pasan la mayor parte de su tiempo viviendo en pequeñas dictaduras? ¿Cómo puede autodenominarse una sociedad como democrática cuando su centro de gravedad, la economía, funciona de forma totalitaria?"

(José López)

 

 

 

 

Consiguiendo este culmen de la democratización de la economía, de la empresa, de los sectores productivos, de la actividad económica, una sociedad democratizada de esta forma pasaría del dogma expresado bajo el aforismo "a cada quien de acuerdo a sus capacidades" al dogma expresado como "a cada quien de acuerdo a sus necesidades". La propiedad social de los medios de producción no sólo garantizará el pleno empleo, sino la abolición de la propiedad privada (nos referimos a los grandes monopolios u oligopolios, por supuesto que seguirán existiendo empresas privadas para gestionar todo tipo de servicios) para aquéllos sectores que gestionen los servicios públicos fundamentales para la ciudadanía. Y ello porque la propiedad estatal, debido a su carácter público, está sometida a una relación de producción social diferente a la de la propiedad capitalista. La propiedad estatal permite realizar actividades deseables socialmente, pero que no producen ganancias, que no generan beneficios, esto es, que no son rentables desde la óptica capitalista. Cuando una empresa es de propiedad pública, sus actividades son subsidiadas por fondos públicos, y por tanto, financiadas por el conjunto de la ciudadanía. Por otra parte, las decisiones que toman las empresas públicas pueden ser potencialmente susceptibles de un mayor control público y político. Al ser el Estado una institución política, la propiedad estatal inevitablemente posiciona los medios de producción involucrados dentro del dominio público en la esfera política.

 

objetivo_democracia151.jpgBajo este modelo, los medios de producción son propiedad del Estado, y están por tanto controlados por éste formalmente en beneficio de la clase trabajadora, del pueblo, en última instancia, de la sociedad en su conjunto. No pueden ser propiedad de individuos particulares o de grupos (ya hemos comprobado lo que ocurre, por muchos parches que se quieran poner), y en este sentido obedecen a parámetros distintos a las relaciones capitalistas de producción. Un buen ejemplo de ello puede ser la Banca Pública. Es evidente que los ahorros de toda la sociedad no deben servir para prácticas especulativas (ya hemos visto lo que ocurre con los fondos de pensiones, las hipotecas basura, las participaciones preferentes, y un largo etcétera de productos financieros que únicamente representan instrumentos para el enriquecimiento ilícito de los banqueros), y por tanto, la propiedad estatal y el control democrático de sus trabajadores garantizaría que las actividades de dicha Banca sólo se dirigieran a generar riqueza colectiva, esto es, a la economía real, la que debe satisfacer las necesidades de las personas. Pero insistamos en que la propiedad pública no es todavía propiedad social. En efecto, si sólo garantizamos la propiedad pública (o estatal) de los medios de producción, en realidad no estamos aún consiguiendo la democratización de la economía, que es el objetivo que perseguimos.

 

objetivo_democracia152.jpgPorque en efecto, con sólo cambiar de dueño, no llegamos a la democracia económica. Vamos a explicarnos. Si sólo conseguimos la propiedad pública o estatal, lo único que estamos consiguiendo al final es el cambio del empleador, que pasaría de manos privadas a manos públicas (es decir, al Estado). Como mucho (que ya es mucho) habríamos conseguido una filosofía distinta a la hora de garantizar el empleo, y una orientación distinta sobre la rentabilidad de la propia actividad. Y como decimos, no tenemos que quitarle mérito a todo ello. Pero aún hemos de darle una segunda vuelta. Porque si nos quedamos sólo en este punto, corremos el riesgo de que, con el paso del tiempo, se instauren a nivel público las mismas prácticas que a nivel privado en cuanto a la toma de decisiones. En efecto (y ya tenemos precedentes históricos de ello, como en la antigua URSS), si no lo impedimos, si no diseñamos un sistema realmente democrático, podemos sucumbir a la deriva de que se vaya instalando una auténtica burocracia alrededor de los puestos de mando de las empresas estatales, que en última instancia servirían al Gobierno de turno, al partido político que le apoyara, a sus altos cargos, a sus altos funcionarios, a los dirigentes políticos, en una palabra. Volverían a instalarse redes clientelares y prácticas de corrupción, con lo cual estaríamos volviendo a reproducir los vicios y defectos del sistema capitalista, pero ahora a nivel público (es lo que se ha denominado "Capitalismo de Estado", y que ha ocurrido en varios países, como en China).

 

objetivo_democracia153.jpgPor tanto, la segunda vuelta que proponemos es pasar de la propiedad pública a la propiedad social. Esto es, no basta con que los medios de producción sean propiedad del Estado, no basta con que la filosofía cambie a la empresa y al sector público, sino que hemos de introducir el factor definitivo: la gestión democrática de las mismas. Es decir, no sólo la empresa ha de ser de todos, sino que tenemos que decidir todos. No sólo las empresas tienen que regirse por parámetros y criterios públicos de producción, sino que además tiene que ser controlada y gestionada bajo una visión democrática, es decir, por sus propios trabajadores. Sólo entonces habremos conseguido una auténtica Democracia Económica. En realidad, nuestra propuesta de Democracia Económica se fundamenta en conseguir una propiedad social de los grandes sectores estratégicos de la economía en función de tres actores por igual: las Administraciones Públicas implicadas, los representantes de los trabajadores de las mismas, y los representantes del conjunto de la ciudadanía. Y por supuesto, estos Comités irían rotando sus miembros cada cierto tiempo, en los tres niveles. De esta forma, las decisiones acerca del uso que se debería hacer de los medios de producción, del carácter de los mismos, de su fuerza de trabajo, de sus objetivos, de sus intereses, han de ser tomadas por los propios afectados, que son sus propios trabajadores, la Administración implicada y el conjunto de la población.

 

objetivo_democracia154.jpgNo podemos reproducir errores pasados de la izquierda, no podemos dejar, llegado el caso, que el partido de turno y sus dirigentes decidan en nombre de los demás, en nombre de las masas, en nombre del conjunto de la ciudadanía, consiguiendo de esta forma un estatus muy poco diferente a la clásica situación del trabajador/a asalariado/a en los sistemas capitalistas, y volviendo a reproducir sus viciados y corruptos mecanismos de decisión y de control, así como responder a sus espúreos intereses. La frontera estatal es entonces propiedad pública, pero no necesariamente propiedad social. Y hemos de conseguir el estadío de propiedad social, porque sólo él es el que nos conduce a la verdadera Democracia Económica. Expresado en otras palabras: la Democracia Económica ha de satisfacer dos criterios fundamentales y complementarios: los medios de producción deben ser empleados en función de los intereses de la sociedad, y la sociedad debe tener una disposición efectiva sobre los medios de producción que posee. Ambos criterios son necesarios e indispensables. No podremos hablar de una situación de Democracia Económica mientras no se den ambos criterios. La sociedad no sólo debe poseer los medios de producción, sino que también debe decidir sobre ellos. La propiedad estatal sólo será propiedad social si la sociedad ejerce un control directo sobre ella. En los casos donde sólo se consigue la propiedad estatal, la Historia nos enseña que al final lo que triunfa es el control por parte de los propios aparatos del Estado, situación que nos lleva incluso a la restauración del propio capitalismo (de Estado).

 

objetivo_democracia155.jpgNo podemos quedarnos únicamente en la propiedad estatal de los medios de producción. La propiedad pública aún no es social si no conseguimos que el control sea ejercido directamente por sus protagonistas, que no son otros que los propios trabajadores, y la propia ciudadanía a la que han de servir. ¿Y esto cómo se consigue? Pues la participación activa y protagónica de los trabajadores en las empresas ha adoptado muchas formas (algunas las hemos referido en esta serie de artículos), tanto en sus modelos teóricos como en los casos prácticos. Modelos que van desde la negociación colectiva pasando por la co-determinación y otras formas de propiedad y de democracia industrial, hasta los Consejos Obreros, los trabajadores autogestionados y las cooperativas productivas. Las vías son múltiples, y todas ellas se pueden adaptar a las diferentes empresas, por grandes que éstas sean. Con ello conseguiríamos un primer estadío de nacionalización, estatización o simple expropiación de la propiedad de la empresa, para que dejara de funcionar como un monopolio u oligopolio privado, y comenzara a funcionar para el interés de sus propios trabajadores. De hecho, tenemos ya muchos casos, tanto en España como en el resto del mundo, de empresas cuya propiedad ha sido alterada o evolucionada hacia estos nuevos modelos. Para el caso de las empresas que representan a los grandes sectores estratégicos de la economía productiva (energía, telecomunicaciones, agua, transportes, banca, alimentación, etc.) no tenemos ninguna duda de que ha de ser el propio Estado quien adquiera la propiedad sobre las mismas.

 

objetivo_democracia156.jpgPero el concepto de propiedad social, como hemos explicado, es aún más abierto. No sólo se refiere, como ya hemos explicado, al control y gestión democrática de los propios trabajadores de las empresas (ya de propiedad pública), porque no sólo ellos son los que tienen algo que decir. Habríamos de abarcar también a los usuarios o destinatarios para los que se produce, la comunidad donde está ubicado el centro de trabajo, las instalaciones o las dependencias de la empresa, o la sociedad como un todo en el caso de empresas de gran escala, de gran tamaño y que proporcionen servicios básicos. Como vemos, el concepto de propiedad social es abierto, e incluye en última instancia a toda la sociedad, funcionando democráticamente, mediante los cauces habilitados al efecto. Desde este punto de vista, lo social está opuesto a lo privado, pero también a lo meramente estatal. El control sobre el uso de los medios de producción es una condición necesaria para que podamos llegar a disfrutar de una sociedad en la que las personas tengan el control de sus vidas a través de su autoactividad y de su autodeterminación. Reiniciar un movimiento hacia el comunismo, hacia la plena democracia, hacia la democracia entendida en un sentido integral, porque de eso se trata, es hoy día más urgente que nunca, dadas las intrincadas relaciones del capitalismo globalizado, producto de la irracionalidad más absoluta del hombre. Bien, acabamos esta serie de artículos con la presente entrega, la número 15, esperando no sólo haber contribuido a difundir, desde esta humilde tribuna, el auténtico y completo concepto de democracia, adaptada a nuestro siglo XXI, sino también a ilustrar cuánto nos falta para poder disfrutar de ella. Pero no nos desanimamos. Continuaremos luchando para que alcancemos su consecución y su disfrute pleno en nuestro país.

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18 febrero 2015 3 18 /02 /febrero /2015 00:00

"La res pública, como comunidad política de personas igualmente libres, no puede existir en un contexto de amplia desigualdad de poder, riqueza o renta. Porque precisamente esta desigualdad desata tensiones políticas que provocan movimientos reactivos que amenazan con destruir las bases de cualquier comunidad política"

(Alberto Garzón)

 

 

 

 

 

Y continuando con la perspectiva de la Justicia que queremos en el contexto de la Tercera República, ya iniciado en el artículo anterior, hemos de decir que se deberá derogar la reforma que acaba de aprobarse (sólo con los votos del PP) para el Código Penal, que destruye el principio constitucional de la reinserción social, que afirma que "las penas privativas de libertad y las medidas de seguridad estarán orientadas hacia la reeducación y la reinserción social del reo", principio que ha quedado roto con la introducción de la prisión permanente revisable. Remito a los lectores al artículo donde hacíamos un extenso análisis del nuevo Código Penal, desde varios puntos de vista. Se trata, ya dejamos constancia de ello, de un Código Penal autoritario, represor, vengativo y retrógrado. Bien, pero aún nos quedan algunos aspectos más relativos a la Justicia, no menos interesantes. Uno de ellos tiene que ver con la propia independencia del Poder Judicial. Y es que en relación a ello surgen dos problemas ciertamente difíciles de resolver. El primero está relacionado con quién elige a los componentes o miembros del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), y el segundo se refiere a quiénes son las personas elegibles para formar parte de este poder.

 

republica_queremos231.jpgHasta ahora, y desde la época de la Transición, la elección de miembros para el CGPJ se ha realizado mediante un sistema de reparto de cuotas en relación a los dos grandes partidos políticos del país (PP y PSOE), entendiendo con ello que se nivelaría un poco el sesgo conservador que existía en los miembros de la carrera judicial, provenientes de la época franquista. No es una práctica sólo nuestra, ya que el hecho es que, desde finales del siglo XVIII, en la mayor parte de las "democracias" burguesas occidentales, los componentes de los más altos órganos del poder judicial son nombrados principalmente por el Parlamento y/o el Gobierno, esto es, los poderes legislativo y ejecutivo. Lógicamente, este procedimiento acaba proporcionando un claro control del poder judicial por parte de los otros dos poderes del Estado, y quita protagonismo al pueblo como fuente directa de poder, de elección y de decisión, además de mediatizar la independencia de la justicia. El problema, por tanto, está servido.

 

republica_queremos232.jpgDurante los últimos años, y debido a las reñidas cuotas de poder ejercidas por el bipartidismo reinante, que ha copado prácticamente todas las esferas del poder, hemos asistido, en la práctica, a un bloqueo casi permanente a la hora de la elección de los representantes del poder judicial, habiendo de recurrir a prórrogas de los mandatos, que alargaban sin límite la renovación de los órganos jurisdiccionales. Lo que está claro es que si el Poder Ejecutivo no es debidamente controlado por el Legislativo, y el Poder Judicial surge mayoritariamente del Parlamento, la degeneración paulatina de la democracia es un hecho inevitable. En cambio, si se dispone de una Constitución claramente democrática, y las altas instancias de los tres poderes del Estado surgen directamente de la opinión mayoritaria de los ciudadanos, mediante sistemas de sufragio, dichos poderes podrán conservar la suficiente independencia como para tener capacidad de controlar y evitar los excesos de cada uno de ellos. La República habrá de renovar, por tanto, los sistemas y procesos de elección de los representantes del Poder Judicial.

 

republica_queremos233.jpgHabrán de derogarse también otras normas de claro carácter antidemocrático, como la actual Ley de Partidos, que criminaliza ciertas opiniones y pensamientos políticos, justificando la ilegalización de partidos que profesen ciertas ideas. La segunda parte de todo ello es acabar también con los juicios sumarios y masivos contra todo tipo de colectivos cuya naturaleza es exclusivamente política, que se están criminalizando bajo la excusa de ser parte del entramado de la extinta organización terrorista ETA. En este sentido, entendemos que la Tercera República también deberá dejar zanjado el tema del conflicto vasco, acabando con toda la campaña de hostigamiento que se ejecuta contra la izquierda abertzale, poniendo en práctica una política de reagrupación y acercamiento de presos, y dando claros pasos a favor de la resolución del conflicto. Ahora que ya no estamos en una situación de violencia, y que la banda armada está prácticamente desmantelada, únicamente han de hablar la política y la democracia, incluida la posibilidad (como por otra parte también reconocemos para el pueblo catalán) de reconocer el derecho de autodeterminación de los pueblos.

 

republica_queremos234.jpgOtro capítulo pendiente es del pleno respeto a los Derechos Humanos, donde nuestro país ha de recorrer todavía un cierto camino, pues varios son los frentes abiertos, que nuestra incompleta democracia no ha cerrado aún. Por una parte, el reconocimiento y dignificación de todas las víctimas del franquismo, apoyando desde el Estado los recursos contemplados en la Ley de Memoria Histórica, procediendo a la anulación de todas las penas y decisiones de los tribunales franquistas, y poniendo a disposición de la Justicia a los responsables vivos de crímenes de lesa humanidad ocurridos durante la última etapa de la dictadura. De otra parte, la erradicación completa y definitiva de la tortura (véase el artículo relativo a este tema), y una mayor protección de los derechos de las personas detenidas en nuestro país. Esto lo hacemos extrapolable a la problemática de los inmigrantes, donde proponemos el desmantelamiento de todos los CIE (Centros de Internamiento de Extranjeros), la eliminación de las cuchillas de las vallas de Ceuta y Melilla, y el absoluto respeto a todos los derechos de los migrantes, prohibiendo el rechazo en caliente, y dotando de mecanismos de absoluto respeto a los derechos humanos para todas las personas que cruzan nuestras fronteras. Se ha de derogar igualmente la actual Ley de Seguridad Ciudadana, engendro de ley represora del Gobierno del PP, que ha criminalizado la protesta ciudadana, violando flagrantemente los elementales derechos de reunión, expresión, asociación y manifestación. Pero aún no hemos acabado con el tema de la Justicia, que da mucho de sí. Continuaremos en siguientes entregas.

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17 febrero 2015 2 17 /02 /febrero /2015 00:00

"El control de los medios de comunicación por el poder económico, el verdadero poder en la sombra, es el instrumento fundamental para impedir recuestionar el sistema, y evitar los cambios"

(José López) 

 

 

 

 

 

Y por ello, la mejor forma de contrarrestar esta desinformación mediática es manteniéndose alerta, desconfiando, pensando, razonando y observando, comparando y analizando, nunca recibiendo ninguna información de manera pasiva. Y sobre todo, teniendo siempre presente que el pensamiento dominante es el pensamiento de la clase dominante (incluido el famoso "sentido común" al que apelan muchas veces), y ésta no es otra que la clase capitalista. En realidad, es el propio sistema quien lo explica. En su obra "Los límites de la irracionalidad", muchas veces citada en otros artículos de este Blog, su autor, Antonio José Gil Padilla, nos dice a este respecto lo siguiente: "En origen, la finalidad principal del sistema capitalista es la obtención de ganancia por parte de los empresarios propietarios de los medios de producción. Hoy día podemos añadir que ese deseo de ganancia se extiende a las entidades financieras y a los especuladores, entre los que se pueden encontrar los propios empresarios o banqueros. El resultado se traduce en la acumulación sin límites de capital en manos de unos pocos. La condición que dinamiza el sistema es la codicia absoluta y permanente que se instala socialmente como contravalor básico y fundamental. Esa codicia, como signo de insatisfacción y como contrapartida de valores, se generaliza y se extiende a todas las clases y capas sociales, a ella le acompañan la ambición, la envidia, la admiración hacia los que más tienen y el egoísmo, estableciéndose de esta manera una taxonomía de vicios o defectos que eclipsan valores tales como la solidaridad, la igualdad y la justicia, valores que corresponden al ser superior, a la razón humana libre de todo tipo de ataduras alienantes".

 

Los usurpadores del poder que controlan el sistema emplean todos los medios a su alcance para que se mantenga el estado actual, para que el sistema funcione como ellos quieren. Las religiones, la política, los medios de comunicación, la educación y la cultura oficial son buenos instrumentos para embelesar, para distraer, para desmarcar al género humano de su medio natural, para amansarle, para hacerle sumiso. La existencia, de esta forma, se desarrolla en un marco de provisionalidad, de artificialidad, de engaño, de mentira. Todo está al servicio de los que más tienen, para que sigan su frenético camino de enriquecimiento, todo está diseñado para su protección, para conservar sus privilegios, para que se exhiban, para causar admiración por lo que tienen, aunque en el plano personal sean simplemente unos necios. El sistema se consagra a ellos, los blinda y los propone como modelo, justificando de esta forma que se conviertan en patrones sociales a imitar, y en plantillas de comportamiento y de éxito. Quizá el caso más paradigmático de la fuerza de estos modelos sociales y de estos patrones de comportamiento sea el famoso caso (muy actual) del llamado "Pequeño Nicolás", un joven de 20 años que se ha visto envuelto, por mezclarse con la clase dominante al más alto nivel, en turbulentos casos que se van a tener que dirimir en los juzgados. Es el perfecto reflejo de la fuerza del pensamiento dominante, y de la hegemonía de los modelos a imitar.

 

Como ejemplo práctico, y se puede constatar casi a diario (pues casi a diario nos informan en esta misma línea), tenemos las declaraciones que realizan los responsables y dirigentes políticos nacionales e internacionales sobre la política que está desarrollando el actual Gobierno del Partido Popular. La estrategia del mensaje siempre es la misma, y se compone de dos partes: por un lado, felicitación y respaldo, y por otro lado, recomendación e insistencia en las mismas medidas. Y hasta tal punto de fanatismo llegan en sus declaraciones, que no se dan cuenta de que caen en el más absoluto de los ridículos. Ilustraremos lo que decimos: la política laboral desarrollada está provocando la destrucción de miles de puestos de trabajo, y sin embargo, las declaraciones desde la Comisión Europea suelen ser del tipo: "Felicitamos al Gobierno español por sus reformas, pero le instamos a continuar y a profundizar por esta senda, para corregir el grave problema del desempleo". Es decir, por un lado felicitan al Gobierno por la implantación de una política fallida que es la que está creando y agravando los problemas, y a la vez, le instan a emplearse más a fondo si cabe para eliminar el problema que estas mismas políticas están creando y agravando...¿es o no es absurdo?

 

A tal respecto, José López, en su texto "La causa republicana", afirma: "El sistema establecido intenta, además, que el pueblo piense que aunque sea necesario avanzar, o simplemente aunque sea deseable (es evidente que siempre se puede avanzar más), no es posible, o es muy difícil, no merece la pena intentarlo. Es decir, el sistema fomenta la idea de que más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer. Mediante el control de los medios de comunicación y del sistema educativo, es decir, controlando la manera de pensar de la población, se procura evitar que las ideas dominantes puedan ser cuestionadas por ideas alternativas, que permanecen como marginales, se procura imponer el pensamiento único. El sistema fomenta el egoísmo, el individualismo, el conformismo, la apatía, la inconsciencia, el derrotismo, la comodidad. Es decir, fomenta todo aquéllo que se opone al cambio social o político. Distorsiona la Hstoria para convencer a la gente de que no sirven de nada las revoluciones, explota los fallos cometidos por aquéllos que intentaron cambiar el sistema a lo largo de la Historia para justificar que es mejor no volver a intentarlo".

 

Y concluye: "Tergiversa la Historia para ocultar el hecho de que el sistema actual es relativamente reciente en la Historia de la Humanidad, creando la falsa sensación de que todo ha sido siempre así y por tanto siempre será así, posibilitando que la mayoría de la gente piense que el ser humano nunca cambiará, que no tiene solución. Caso aparte merece la religión, uno de los instrumentos más poderosos de manipulación de masas jamás inventado. El sistema recurre al miedo para amedrentar el espíritu de cambio, siendo el progreso inherente al espíritu humano. Por último, cuando el cambio se hace inevitable, el sistema procura sobrevivir haciendo que sea mínimo o aparente, o incluso invirtiéndolo cuando el pueblo se acomoda". Y para demostrar todo esto también tenemos un ejemplo de rabiosa actualidad. Si analizamos este párrafo de José López, y lo comparamos con las estrategias y los ataques que están dirigiendo contra la formación política PODEMOS, comprobaremos hasta qué punto se ajusta a la realidad. Insultos, mentiras, descalificaciones, ataques personales, difamaciones, amenazas de caos, ridiculización de las medidas propuestas, calificándolas de imposibles de realizar, son algunos ejemplos de las estrategias con las que la clase dominante se emplea para impedir que otras políticas sean llevadas a cabo, simplemente porque van en contra de sus intereses, y a favor de los intereses de la mayoría social. Continuaremos en siguientes entregas.

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16 febrero 2015 1 16 /02 /febrero /2015 00:00

"El objetivo socialista que queremos alcanzar es la sustitución de la sociedad burguesa basada en la lucha de todos contra todos por una sociedad comunitaria sin clases, en la cual la solidaridad social reemplace el deseo de enriquecimiento individual como móvil esencial de actividad, y en la cual la riqueza de la sociedad asegure el armonioso desarrollo de todos los individuos"

(Ernest Mandel)

 

 

 

 

 

Habiendo tratado los tres grandes ejes del nuevo modelo productivo en los artículos anteriores de esta serie (relativos al aspecto laboral, al aspecto del modelo de negocio y al aspecto energético), nos queda por exponer el cuarto y último eje, aunque no menos importante que los anteriores. De hecho, podemos afirmar categóricamente que este cuarto y último gran factor del modelo es el último garante de los demás, porque se refiere al cambio en nuestras estructuras mentales, en nuestro pensamiento, en nuestras actitudes, en nuestro modo de entender el mundo y nuestra vida dentro de él, en nuestras inquietudes, nuestras metas y nuestros objetivos personales y sociales. En efecto, no podrá darse cambio en el modelo productivo, y por tanto, cambio en los pilares de nuestra actual sociedad capitalista, si no somos capaces de abandonar sus propios valores, si no somos capaces de optar por otra escala de valores, más acorde con el resto de propuestas, medidas y opciones que estamos incorporando a esta visión socialista del siglo XXI.

 

socialismo601.jpgEl último factor relativo al modelo productivo somos por tanto nosotros mismos, nuestra capacidad de pensar, de reflexionar, de comportarnos, de entender la vida, de proyectarnos socialmente, de estar sujetos a una nueva escala de valores, en definitiva, de evolucionar hacia un nuevo concepto de ciudadanía. Para empezar, habría que comenzar a desarrollar el auténtico sentido de la austeridad. Hasta ahora, nos han vendido un concepto de austeridad equivocado, tergiversado, deformado, prostituido. Nos han hecho creer que austeridad significa que tenemos que sufrir recortes en todos nuestros servicios públicos y sociales, en nuestros sueldos, es decir, que tenemos que vivir casi en la miseria. Ello les ha valido para imponer un modelo económico neoliberal, que sacrificaba a la ciudadanía, a la satisfacción de sus necesidades, en función del beneficio de las grandes empresas y de las grandes fortunas. Pero eso no es la austeridad. Ese es un concepto manipulado de la austeridad, para convencernos de que hay que vivir mal para que otros vivan muy bien. Es un concepto de una austeridad miserable, donde escasea la protección social, y se ataca a los sectores más desfavorecidos y vulnerables de la sociedad. No tenemos que creer en ese concepto (que no es tal) de la austeridad, porque austeridad significa una cosa bien distinta.

 

Por ejemplo, austeridad significa que abandonemos la filosofía y la práctica del consumismo desaforado, excesivo, compulsivo, que tenemos actualmente como sociedad, para aprender a consumir únicamente lo que es necesario. Eso no significa vivir pasando necesidades, sino tener todas nuestras necesidades básicas cubiertas, y aprender a valorarlas. No debe faltarnos nada de lo esencial, y para ello muchos tienen que abandonar todo lo superfluo. Olvidar los sueños de cambiar de coche cada 4 años, tener un chalé en otro sitio más lujoso, disfrutar de más comodidades, de más lujos, llevar un tren de vida elevado, disfrutar de un patrimonio cada vez mayor...Todo ello está en el horizonte de millones de personas, porque desde que eran pequeños, tanto en el ambiente familiar, social y educativo que vivieron, eso fue lo que se les inculcó, por activa o por pasiva, expresamente o sibilinamente, de forma patente o de forma oculta...Y cuando llegamos a adultos, nuestras metas y nuestros objetivos personales, familiares y sociales casan perfectamente con dicha escala de valores, que ofrece culto al dinero, a las posesiones materiales, al nivel de vida, al patrimonio personal, etc. Y tan inculcado tenemos estos valores que, las personas más avispadas, pícaras y delincuentes (incluso enfermas socialmente) son capaces de corromperse y de corromper a terceros, con tal de conseguir sus objetivos. Tenemos que acabar con este modelo de imaginario social, con este comportamiento aberrante, con estas prácticas mezquinas.

 

socialismo602.jpgEn el ideario social figuran el egoísmo personal, el individualismo, la picaresca, el culto a la propiedad privada, la competencia, la insolidaridad, la rivalidad, el desprecio a lo público, la infravaloración de lo común...La austeridad está justo en la orilla contraria a todos estos valores. La austeridad parte de la base de entender que existe la sociedad, no los individuos, justo la teoría contraria a la que sostenía Margaret Thatcher, la Primer Ministro británica que impuso a sangre y fuego, durante más de una década, los planteamientos neoliberales a la sociedad inglesa de los años 70 y 80 del siglo pasado, consiguiendo justamente lo mismo que ahora está consiguiendo este Gobierno del PP: desprestigiar lo público, eliminarlo, volverlo insostenible, fomentar la iniciativa y la propiedad privada, los negocios y las empresas privadas, y con todo ello, derrocar la fuerza del movimiento obrero, de la lucha sindical, de la negociación colectiva, de los sindicatos de clase, alcanzando una sociedad que (casi) liquidó completamente el Estado del Bienestar, y relegó a mucha gente a la pobreza, al desempleo, a la precariedad. Justo lo que ahora estamos sufriendo en nuestro país, porque nuestros dirigentes políticos son hijos ideológicos del neoliberalismo más salvaje. Y por ello nos venden ese concepto engañoso y malévolo, disfrazado de austeridad. Pero como decimos, esa no es la auténtica austeridad.

 

¿Qué sería entonces, la verdadera austeridad? Pues básicamente, la austeridad no es, ni más ni menos, que una visión del ordenamiento de la riqueza para que se la disfrute de otra forma, y para que la disfrute toda la sociedad, toda la humanidad. Y esto significa que los recursos económicos, naturales, culturales, sociales, incluso mentales, se ponen al servicio del disfrute en común, pero sin caer en el despilfarro. La verdadera austeridad nos convoca a disfrutar de todas nuestras necesidades y nuestros derechos fundamentales, pero sin llegar a más, y haciéndolo de forma común, valorando lo público, entendiendo la importancia de la sociedad, siendo conscientes de nuestra limitación de recursos, y repartiendo de forma justa y equilibrada la riqueza, redistribuyéndola de otro modo, con justicia social. De esta forma, en una sociedad realmente austera, los gastos presupuestarios faraónicos quedan suprimidos, no existen, y el conjunto de las Administraciones Públicas funcionan de verdad para toda la ciudadanía. Se reducen o eliminan los gastos suntuarios, y se lleva a cabo una justa administración de todos nuestros recursos naturales, del consumo de agua, de electricidad, de todos los servicios básicos, que se disfrutan con racionalidad, mesura y equilibrio, sin excesos, justamente para que todos podamos disfrutarlos. Continuaremos en siguientes entregas.

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