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2 febrero 2015 1 02 /02 /febrero /2015 00:00

"Sólo cuando la clase trabajadora recupere el protagonismo y su verdadera unidad de acción (sustentadas en la conciencia de clase, en la solidaridad y en la verdadera democracia), será posible cambiar el sistema"

(José López)

 

 

 

 

 

socialismo_sigloxxi581.jpgContinuando con la exposición profunda y en detalle de todos los puntales donde pretendemos basar los cimientos de nuestro nuevo modelo productivo, en el artículo anterior de esta serie ya detallamos los principales aspectos de la Reforma Empresarial (que no Reforma Laboral, ya que dijimos que los principales cambios, sobre todo de mentalidad, se han de dar en la clase empresarial), e insistimos varias veces en que había que proporcionar a la ciudadanía posibilidades de trabajo digno, en todos los sentidos, precisamente como una premisa fundamental para que la economía real sea reactivada, ya que mediante los aumentos de salarios, estimularemos el consumo, y esto retroalimentará en cadena que las empresas puedan vender mejor su conjunto de bienes, productos y servicios, lo que redundará a su vez en mayores necesidades de contratación, cerrando el círculo y procurando unas mejores condiciones de vida para la clase trabajadora. Bien, en el presente artículo insistiremos con mayor detalle en los fundamentos de los empleos o trabajos dignos que debemos fomentar.

 

socialismo_sigloxxi582.jpgBásicamente, recuperar el trabajo digno significa sólo una cosa: dejar de considerar al trabajo humano como una mercancía, y dotarlo de todas las dimensiones y connotaciones humanas y sociales que posee. Frente al mantra extendido por la clase dominante de que "cualquier empleo es mejor que nada", bajo el cual se están validando todos los ataques a los derechos de la clase obrera, y promoviendo los trabajos de precariedad más absoluta, hemos de reivindicar el mensaje de que no todo empleo nos sirve, de que no todo tipo de trabajo es adecuado, de que no todo vale para reducir la tasa de desempleo. Por tanto, ¿qué características definen un trabajo digno bajo el nuevo socialismo del siglo XXI? Pues es muy fácil responder a esta pregunta: básicamente, todo aquél trabajo que responda a los principios generales recogidos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en la Carta de la Tierra, y en la Carta Social Europea. Veamos: partimos de la base de que el trabajo humano es la principal fuente de riqueza, junto con la propia naturaleza. Pero como ya hemos venido contando desde los primeros artículos de esta serie, el sistema capitalista, en su empeño en introducir los parámetros mercantilistas en todos los aspectos de la vida, ha prostituido el trabajo humano, lo ha desvirtuado, despojándolo completamente de su función social.

 

socialismo_sigloxxi583.jpgY esta es la raíz de nuestros males actuales. Desde el momento en que la fuerza de trabajo humano se mercantiliza, pasa a regirse bajo las leyes de la oferta y la demanda, esto es, al libre mercado, que además, últimamente, ha sido casi completamente desregulado, en aras a su máxima "flexibilización" (un eufemismo para indicar su completa precariedad). Por tanto, resulta imperioso volver a recuperar la visión decente del trabajo humano. Desde este punto de vista, los puestos de trabajo que se creen bajo el nuevo modelo productivo que proponemos deben ser caracterizados como decentes de acuerdo a los estándares de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Esto implica que han de generar unos ingresos estables y dignos, seguridad en el lugar de trabajo, protección social para los trabajadores y sus familias, perspectivas de desarrollo personal e integración social, libertad para que las personas expresen sus opiniones, participación en las decisiones que afectan a sus vidas, e igualdad de oportunidad y trato para mujeres y hombres. A todo lo cual nosotros le añadimos que deben ser trabajos pertenecientes a los sectores identificados o incluidos en los nichos de actividad del nuevo modelo productivo, habiendo de desechar los sectores cultivados antes del estallido de la crisis, que han resultado a todas luces contraproducentes para la sostenibilidad económica, social, y medioambiental.

 

socialismo_sigloxxi584.jpgDe esta forma, la precariedad ha de extinguirse por decreto, fomentando las nuevas características de los empleos dignos del nuevo modelo productivo, a saber: la participación salarial tiene que crecer recuperando el peso perdido en los últimos años, en contraposición con la participación de los beneficios empresariales. Esto se puede conseguir coordinando políticas salariales, y entrando de lleno en la determinación salarial fortaleciendo la centralización de la negociación colectiva. Apostamos por el desarrollo de una política de coordinación salarial para que vayan de la mano los aumentos del SMI (Sueldo Mínimo Interprofesional) y pensión mínima, ambos aumentados a un nivel mínimo que asegure la dignidad de pensionistas y trabajadores. De igual forma, también se mencionó en anteriores artículos la necesidad de establecer sueldos máximos, tanto en la empresa pública como en la privada, contribuyendo con todo ello a la disminución de la tremenda desigualdad social existente, que es la principal premisa para una sociedad justa e igualitaria. Si a ello le sumamos una lucha decidida contra la economía sumergida (que tendrá menos justificación al haber dignificado las condiciones laborales) y la evasión fiscal (sobre todo de grandes empresas y grandes fortunas), habremos sentado buenas bases para conseguir dichos fines.

 

socialismo_sigloxxi585.jpgCon todo ello, la actividad productiva ha de estar orientada a la satisfacción de las necesidades colectivas y al mantenimiento de una sociedad cohesionada y equitativa, de tal forma que la riqueza nacional se redistribuya justamente, por lo cual se han de imponer los topes salariales referidos, a fin de romper con la tendencia de desigualdad que conlleva la dinámica capitalista. Por su parte, el papel de la negociación colectiva es clave para facilitar las condiciones económicas justas para todos los trabajadores. Ello aseguraría, asímismo, un elemento sólido de demanda interna que fomentaría el consumo, y por tanto, el crecimiento económico, pero de forma ciertamente más sostenible que el que tenemos hoy día. Por su parte, el tiempo, los turnos, el reparto y las jornadas de trabajo también han de valorarse y transformarse bajo el nuevo modelo productivo. Pensamos que el avance de la productividad tiene que incidir positivamente en las condiciones de vida y de trabajo de los ciudadanos/as, y tiene que repercutir en una mejor conciliación de ambos aspectos, esto es, de la vida laboral y de la vida familiar. La economía (real, productiva) ha de quedar subordinada a los principios sociales de sostenibilidad, trabajo decente, equidad y democracia. Actualmente, la cantidad de personas desempleadas, fruto de la progresiva implantación de políticas desreguladoras del mercado laboral, es mucho más elevada de lo que el sistema puede absorber a corto plazo a través de cualquier política de estímulo, por lo que procede repensar también todo lo referente a jornadas y repartos del trabajo.

 

socialismo_sigloxxi586.jpgEn consecuencia, el trabajo decente ha de apostar también por la reducción de la jornada laboral, paralela al crecimiento de la productividad. Se trata de repartir y de reorganizar el trabajo existente, más todo el trabajo nuevo que seamos capaces de crear, para que podamos trabajar todos. Por otra parte, hay que acomodarse también a los límites del planeta, reduciendo el impacto del consumo material desmedido, y ajustando la capacidad de producción a los recursos existentes, fomentando un consumo responsable y un comercio justo y de proximidad. Los nichos productivos de las 4 R (Reajuste, Reciclaje, Reconversión, Reparación) deben contrarrestar también la paulatina pérdida de materiales y recursos naturales a que el masivo extractivismo actual nos conduce (por ejemplo, sabemos que disponemos de uranio sólo para los próximos 65 años). Los principales sectores extractivos han de ir siendo eliminados, dejando paso a los nuevos sectores productivos sostenibles desde puntos de vista humanos, naturales y ecológicos. No obstante, la exposición de dichos sectores productivos, y de los nuevos nichos de actividad, la dejaremos para siguientes artículos, por ir con un poco de orden.

 

socialismo_sigloxxi587.jpgEs urgente poner la economía al servicio de las personas, pensando en el largo plazo, de tal modo que la implantación de medidas de reparto del trabajo se vuelve imprescindible para aspirar al pleno empleo bajo el marco de este nuevo modelo de producción y consumo, y desde el punto de vista del trabajo digno y decente. Pero un reparto del trabajo que se haga sobre la base de un incremento de la participación salarial en la renta, es decir, manteniendo sueldos, y reduciendo los márgenes de beneficios y ganancias empresariales. En definitiva, este es el tipo de trabajo al que tenemos que aspirar bajo los cimientos del nuevo modelo productivo, y siguiendo las pautas de transformar la lógica del ajuste duro y del recorte por la de la expansión, la lógica de la competencia por la lógica de la cooperación, y la lógica de la desigualdad por la lógica de la redistribución. Empleos y trabajos decentes, con derechos, con protección social, estables, que permitan llevar a cabo proyectos de vida individuales o colectivos mínimamente dignos. Un tipo de trabajo que no esté sujeto al mercantilismo ni al darwinismo social, que responda a otro patrón de crecimiento, que sea respetuoso con el medio ambiente, y que contribuya a la sostenibilidad desde todos los puntos de vista. Continuaremos en siguientes entregas.

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30 enero 2015 5 30 /01 /enero /2015 00:00

"Es especialmente lamentable que el abordaje adoctrinador tenga lugar en la Institución donde más debe primar la razón que la duda frente al dogmatismo crédulo, donde lo que se dice no debe ir a misa, sino someterse a escrutinio escéptico"

(Juan Antonio Aguilera Mochón)

 

 

 

 

 

Y continuando con las aberraciones hacia donde tiende la Universidad Pública en la actualidad, bajo las directrices de nuestros gobiernos neoliberales, hay que hablar también del aspecto religioso, que hasta aquí se cuela, como en tantas otras facetas de nuestra vida. Ya se han dado varios casos de "cursillos" realizados por varias parroquias locales, donde en la sección de organizadores, patrocinadores o intervinientes, han figurado profesores de la Universidad, o la propia Universidad misma. Y es que la presencia religiosa en la Universidad siempre ha existido, pero últimamente, parece que al contrario, también. La presencia de las capillas universitarias es un clásico, como las 8 con que cuenta la UCM, o las 4 de la USE. De esta forma, los actos y oficios religiosos ante determinadas fechas, casuísticas o celebraciones son cosa común en las instituciones de la Educación Superior.

 

educacion_publica_todos_niveles281.jpgPor su parte, las Universidades mantienen acuerdos con la Iglesia Católica, para facilitar el culto y el apostolado. Otra manifestación más en contra de los preceptos de un Estado y de una Educación Pública laicos. Se proporciona espacio y medios a las Pastorales, o a los oficios de carácter religioso. La tradición de celebración de sus "santos patronos" también es costumbre y folklore universitario. Pero lo peor y más peligroso de todo, como decimos, es que se presenten, como es la tendencia, actividades confesionales o religiosas como si fueran foros culturales, científicos o académicos, concediendo incluso créditos en algunos casos. Lectura de textos religiosos, actos litúrgicos o conferencias de asociaciones o foros de carácter religioso (de ideología reaccionaria y ultraconservadora, típicamente) conforman el menú de actividades "académicas" que alberga la Universidad. Ayudados por lo difícil que parece poner "frontera" a los aspectos sociales (científicos) frente a las creencias o ideologías, tenemos el peligro en bandeja.

 

Todo ello tiene su culmen en la creación de Cátedras de Teología Católica. Existen Facultades de Teología que pertenecen a la Iglesia, y tenemos también la Universidad Loyola Andalucía, gobernada por los jesuitas. De hecho, y como nos recuerda Juan Antonio Aguilera, los estudios de Teología desaparecieron de la Universidad Pública española en 1868, y ha habido que esperar a 2011 para que vuelvan a aparecer en la Universidad de Granada en forma de una Cátedra en manos de la Compañía de Jesús. Después surgió una Cátedra similar en La Laguna, y ya se ha firmado un acuerdo para la creación de la tercera, en la Universidad de Almería. A tenor del presente panorama, ¿nos extrañaría que otras religiones, como la musulmana por ejemplo, comenzaran a exigir una presencia en la Universidad Pública como la que disfruta la Iglesia Católica? Pues estos son los peligros de vivir en un Estado laico proclamado formalmente, pero inexistente en la práctica.

 

educacion_publica_todos_niveles282.jpgPorque lo auténticamente peligroso, es que las enseñanzas con tintes religiosos, se impartan disfrazadas con tintes académicos o científicos, que es el factor que más contribuye a tanta difusión del pensamiento adoctrinador de la Iglesia. Las creencias religiosas se imparten en la Universidad disfrazadas de ciencia, que es el mayor efecto que el pensamiento dominante puede conseguir. Y no incluye esta práctica sólo a la Teología, sino que actualmente, la tendencia es a la celebración de conferencias, jornadas, cursos, ciclos y enseñanzas de auténticos personajes que colocan una aureola científica a sus engañosas disciplinas (por llamarlas de alguna manera), como la homeopatía, el ocultismo o la reflexología, y otras prácticas de esta guisa. Bajo el paraguas del oficialismo y el academicismo que proclama la Universidad, se envuelven estas disciplinas en un paquete de seriedad y de rigor absolutamente escandalosos. La Universidad Pública no debería albergar en su seno la presencia de estos farsantes, ni la celebración de jornadas que exalten estos pseudoconocimientos.

 

De esta forma, de la mano de la palabrería barata, de los charlatanes de turno, de la creencia disfrazada de ciencia, del dogmatismo religioso al uso, completados con buenas dosis de irracionalidad, alienación y pensamiento mágico, se vierten bajo el amparo de lo público un conjunto de creencias sin someterse al más mínimo escrutinio científico, lo que va calando y provocando una extensión de dichas disciplinas, que van en la dirección contraria a la que debe dirigir la Universidad Pública, cuyas banderas deben ser la laicidad, la racionalidad y la ciencia. La más alta institución de Educación Superior no puede dar cabida a estos charlatanes, que lo único que pretenden es cubrir bajo el manto de la ciencia y la oficialidad sus aberrantes disciplinas, más aún, en una sociedad democrática, la Universidad Pública debería no sólo no darles amparo, sino denunciar cualesquiera experiencias, jornadas o celebraciones que tengan cualquier matiz o carácter pseudocientífico, disfrazado de rigurosa disciplina. De lo contrario, continuaremos fomentando el pensamiento irracional, oscuro, mágico y religioso con tanta validez social como el pensamiento científico, técnico, o histórico. Continaremos en siguientes entregas.

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29 enero 2015 4 29 /01 /enero /2015 00:00

"En toda Europa, defenderemos el derecho de los griegos de elegir libremente, de cortar con la austeridad, de decir NO a la crisis humanitaria que causa estragos en el país, de dar paso a un método radicalmente diferente, a una reorientación social y democrática, a una nueva perspectiva para Grecia"

(Manifiesto "Cambio en Grecia, Cambio en Europa, Cambio para todos")

 

 

 

 

 

victoria_syriza1.jpgGrecia se ha convertido, desde el pasado domingo, en la esperanza para el cambio político en el sur de Europa. Como no podía ser de otra manera, y a pesar de las amenazas de los líderes y dirigentes de la Troika, esa asociación criminal para el exterminio de los pueblos de Europa, el pueblo griego eligió el pasado domingo dar un voto de confianza a la coalición SIRYZA, única que planteaba un cambio de escenario, alejado de las mafiosas y chantajistas políticas de austeridad que han llevado a Grecia al sufrimiento, la pobreza, la miseria, el paro y la exclusión social. La propia OCDE afirmaba que un 17% de la población griega ya no puede cubrir sus necesidades alimentarias. Con una deuda pública que ya ha sobrepasado el 177% de su PIB, el escenario social en el país heleno es completamente desolador: empresas destruídas, tejido social aniquilado, servicios públicos privatizados, Estado del Bienestar desmantelado, y un nivel de paro, precariedad, exclusión social, miseria y pobreza generalizada, todo ello bajo los auspicios de la Troika, que han conseguido durante estos años convertir a Grecia y a su población en un magnífico laboratorio para los experimentos neoliberales de esta despiadada Unión Europea, que no es sino la unión de sus capitalistas.

 

victoria_syriza2.jpgPero durante todo este tiempo, la valentía y entereza del pueblo griego se ha puesto de manifiesto en multitud de ocasiones, mediante protestas y movilizaciones sociales donde no han dejado de enfrentarse públicamente a sus genocidas de la Troika, y de negarse a continuar siendo los cobayas del neoliberalismo europeo. Esperemos que a partir de ahora los responsables del saqueo público y del expolio al que han sometido al pueblo griego sean expulsados del país, y que comience a gobernar la cordura, la humanidad y la sensibilidad en Grecia. Como ya sabemos, tanto el FMI como la Comisión Europea han protagonizado vergonzosos episodios donde han demostrado que no quieren la democracia, que representa un estorbo para ellos y su proyecto europeo, y su respeto a las urnas se limita a la posibilidad de que salgan elegidos quienes garantizan sus privilegios. Se llegó a amenazar incluso con que la actual Unión Europea ya se podía permitir el lujo de una salida del euro de Grecia. Pero afortunadamente, una fuerza política que ha estado en contacto con el pueblo, junto a las luchas que se han desatado en las calles, y que está dispuesta a llevar el cambio político a las Instituciones, va a tomar el control de la situación, y cuenta con la solidaridad internacional del resto de la ciudadanía europea que también abogamos por dicho cambio en nuestros respectivos países.

 

victoria_syriza3.jpgAdemás de la propia campaña electoral de SIRYZA, y el apoyo de fuerzas y grupos del resto de la izquierda europea, tuvo un gran eco el Manifiesto firmado por multitud de intelectuales y líderes de la izquierda mundial, que también tuvo su repercusión en el ámbito español. Esperemos que el próximo gobierno griego sea capaz de alumbrar las esperanzas, ilusiones y dignidad de un pueblo vilmente chantajeado y masacrado por unas desalmadas instituciones europeas, que sólo han velado por la explotación del pueblo para que sus acreedores pudieran cobrar a base del sufrimiento de sus gentes. Se debe imponer una reestructuración de la deuda, con el fin de que la eliminación de una parte de la misma y la renegociación de las modalidades de pago y plazos de la parte restante puedan permitir una reactivación económica a través de un programa de inversión pública, y de creación de empleo público, sobre todo en los sectores del Estado del Bienestar, tan demolido por las políticas llevadas a cabo durante los últimos años. Como se afirmaba en el referido Manifesto: "Nadie vota a los mercados, pero ellos deciden a diario sobre nuestras vidas y nuestro futuro".

 

victoria_syriza4.jpgAnte la tremenda devastación social que han provocado las políticas de austeridad salvaje, la campaña de Alexis Tsipras se ha basado, en su dimensión más urgente, en la puesta en marcha de un Plan de Salvación Nacional (incluso con oferta de colaboración a otros dos partidos pequeños de la izquierda griega), para garantizar a la población medios de vida y acceso a servicios básicos, como techo, salud, agua, electricidad y calefacción. De todas formas, sus posibilidades de emprender con éxito el resto de su programa electoral dependerá de los apoyos que pueda recabar (la formación TO POTAMI ya se ha mostrado proclive a concederle su apoyo), y es posible que no pueda emprender reformas profundas mientras no logre generar el consenso político y social mínimo necesario para ello. Porque al igual que podrá ocurrirle en su caso a PODEMOS en España, alcanzar el Gobierno mediante unas elecciones libres no es sinónimo de alcanzar el poder, lo cual requerirá mucho apoyo popular y mucha constancia, valentía y firmeza en el despliegue de toda su política. Está claro que sin la organización y el apoyo social necesarios, las presiones de Alemania, de Bruselas, de la Troika y de las élites financieras no podrán ser afrontadas ni derrotadas. La falta de liquidez y la previsible fuga de capitales serán los dos caballos de batalla más inmediatos.

 

victoria_syriza5.jpgSe debe dar respuesta a las necesidades sociales más urgentes, saliendo al paso de la tremenda crisis humanitaria que sufre la inmensa mayoría de la población, y restituyendo derechos sociales y laborales que habían sido masacrados. Pero lo más importante, como decíamos, es que la ruptura democrática con las políticas de austeridad, lideradas por Alemania, e impuestas a sangre y fuego en todo el continente, servirán de magnífico precedente y antorcha que iluminará el proceso de cambio y recuperación en otros países, sobre todo del sur de Europa, que se encuentran en el mismo camino que Grecia, constituyendo una esperanza para sus respectivos pueblos. Finalizamos retomando las últimas y brillantes palabras del Manifiesto citado: "Es en toda Europa que asumiremos responsabilidades, apoyaremos las fuerzas que luchan, modificaremos las relaciones de fuerza, emprenderemos la batalla de las ideas, uniremos a todas aquéllas y aquéllos que quieren construir junto con el pueblo griego una Europa social, ecológica y democrática. Nos colocaremos al lado del pueblo griego porque su combate también es el nuestro". Esperemos que SYRIZA no defraude, y sea de verdad un instrumento para que los griegos puedan, desde ahora, comenzar a recuperar su dignidad. El siguiente hito: la victoria aplastante de PODEMOS en España.

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28 enero 2015 3 28 /01 /enero /2015 00:00

"La verdadera pregunta no es si deberíamos dejar morir a una persona, sino si deberíamos permitir que se la mantenga viva"

(Paul Kurtz)

 

"No hay nada más seguro después de nacer que en algún momento moriremos. Nosotros entendemos el derecho a decidir el momento de nuestra muerte como la expresión última de nuestra libertad como ciudadanos. Queremos que la sociedad conozca el punto de vista del movimiento ciudadano por la muerte digna que conformamos, y que comparta con nosotros la defensa por los derechos de salida. Si llegar a la estación final es inevitable (mejor tarde que pronto) hagámoslo de forma tranquila, planificada y con autonomía"

(Fernando Pedrós, periodista, filósofo, y miembro del movimiento "Derecho a Morir Dignamente", DMD)

 

 

 

 

Finalizamos con esta cuarta y última entrega la exposición sobre nuestros puntos de vista en torno a la eutanasia y su posible marco regulatorio en nuestro país, y apostamos, dentro del contexto de los Derechos Humanos, por que próximamente podamos disponer de dicha regulación, situándonos con ello en el bloque de países más avanzados, que han entendido que la voluntad del paciente sobre la finalización de su vida debe quedar por encima de cualesquiera otros prejuicios o disposiciones. Estamos convencidos de que no debe haber más prelación, una vez reconocida la libertad de las personas, que reconocer su derecho a decidir en la vida y ante la muerte. El último avance en este sentido se ha producido en la provincia (canadiense) independiente de Quebec, donde el 5 de junio pasado la Asamblea Nacional aprobaba la ley de la ayuda médica al final de la vida. El principio fundamental de dicha ley es "asegurar cuidados a las personas al final de su vida, respetando su dignidad y su autonomía". En nuestro país, tenemos el precedente de la Comunidad Autónoma de Andalucía (que luego comentaremos con más detalle), y tenemos constancia de que uno de los Círculos PODEMOS se está encargando del estudio de esta problemática para ofrecer una propuesta.

 

Y en el Estado Español, disponemos sobre todo del buen precedente de la Comunidad Autónoma de Andalucía, donde disponemos, desde octubre de 2003, de la denominada "Ley de Declaración de Voluntad Vital Anticipada", conocida por su nombre más corto como Ley de Testamento Vital. Dicha Ley prevé (ya existe y está operativo) un Registro de Voluntades Vitales, que los médicos pueden consultar, para comprobar si existe tal declaración en relación a un paciente determinado, que ha podido confeccionarla en cualquier momento de su vida. De esta forma, el facultativo que atienda al paciente podrá conocer los términos bajo los que éste expresó su voluntad a la hora de la muerte. Por supuesto, no es la solución completa ni perfecta, pero avanza sustancialmente en este terreno, ya que surge de la necesidad de ofrecer respuestas a una sociedad que, en los últimos tiempos, debate sobre el derecho a morir dignamente y sobre la autonomía de los pacientes para decidir sobre el destino de sus vidas y sobre los tratamientos de soporte vital, y su aplicación o retirada en situaciones límite.

 

La legislación andaluza, pues, dispone de un marco jurídico para cuando los sanitarios tienen que adoptar decisiones clínicas ante pacientes en condiciones extremas o terminales, o bien, afectados por enfermedades degenerativas físicas o psíquicas, que no les permitan, llegado el momento, expresar su voluntad por sí mismos, y en consecuencia, adoptar decisiones en el marco de su autonomía personal. Para ello es clave que los pacientes puedan haber registrado, durante algún momento de su vida, su voluntad vital en el Registro correspondiente, que podrá ser consultado a tal efecto por los propios facultativos. Este mecanismo, por tanto, constituye una herramienta fundamental para los profesionales sanitarios en la orientación de sus actuaciones clínicas, con la total seguridad y garantía de que serán aplicadas de acuerdo con la voluntad legítima del paciente, y adecuada al ordenamiento jurídico. La validez de la declaración la determina, entre otros requisitos, su inscripción en el Registro, y en la actualidad, se limita geográficamente al territorio andaluz hasta la (posible) creación y puesta en funcionamiento de un Registro Nacional.

 

Concretamente, la Declaración de Voluntad Vital Anticipada (DVVA) es una manifestación oficial que consta por escrito y que realiza una persona, de forma consciente y sin ningún tipo de coacción, respecto al conjunto de opciones e instrucciones que desea expresamente que se respeten en una asistencia sanitaria futura, en la cual, llegado el caso, no pudiera expresar por sí mismo su propia voluntad (por encontrarse en coma, o con las facultades mentales o físicas disminuidas). Además de dichas opciones e instrucciones, permite a su autor designar a un representante legal para que, si fuera necesario, tome las decisiones u otorgue el consentimiento informado en su nombre, todo ello, de acuerdo con su voluntad declarada y con sus valores morales, tradiciones culturales y creencias. En definitiva, esta poderosa herramienta proporciona a las personas un medio para manifestarse clara e inequívocamente sobre el destino de su propia vida, y los tratamientos en situaciones límite o en aquéllas otras derivadas de procesos degenerativos irreversibles.

 

Mediante la Ley de Testamento Vital de Andalucía, pues, se permite a los ciudadanos/as dejar por escrito su concepto de una vida de calidad y de una muerte digna, desde su propia autonomía, en coherencia con sus valores éticos, y desde una perspectiva de libertad y de conciencia individual, escrupulosamente respetada por los poderes públicos. La norma legal prevé también la modificación sucesiva, parcial o total, de las anteriores declaraciones de voluntad vital, si las hubiere, para que, en todo momento, su contenido se adecúe a la historia de valores, concepciones y voluntades del declarante. Una iniciativa legislativa que ha tenido bastante aceptación entre los andaluces, y que sienta un referente (no definitivo, pero sí valiente) a nivel nacional, para que pueda ser secundado, extendido y completado por otras normales autonómicas y nacionales. En cualquier caso, instamos desde aquí al conjunto de la izquierda política y social de este país, y a los movimientos sociales, a continuar presionando para conseguir, en un corto período de tiempo, significativos avances en el asunto de la regulación de los tipos de eutanasia y suicidio asistido, en aras de alcanzar un escenario de sociedad democrática, que respeta profundamente la voluntad y la autonomía personal de sus ciudadanos.

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27 enero 2015 2 27 /01 /enero /2015 00:00

"Cuando el gobierno viola los derechos del pueblo, la insurrección es para el pueblo, y para cada porción del pueblo, el más sagrado de sus derechos, y el más indispensable de sus deberes"

(Artículo 35 de la Declaración de los Derechos del Hombre, 1793)

 

"El empoderamiento político implica construir una democracia que no sea la de las élites, las corporaciones y el dictado de los mercados, sino la democracia de los ciudadanos, de la virtud cívica y de la preocupación por el bien común"

(Andrés H.)

 

     

 

 

 

nuevo_concepto_ciudadania11.jpgAl hilo del nuevo modelo de sociedad que estamos proponiendo, basada en una plena democracia, es obvio que el sujeto político soberano, es decir, el pueblo, debe ser el agente transformador por excelencia, que lleve a buen puerto las transformaciones que la inmensa mayoría social está reclamando. Todo ello mediante un nuevo Proceso Constituyente, que devuelva el poder y la palabra a la sociedad, para que sea ésta en su conjunto la que pueda guiar el proceso. Bien, pero la pregunta que nos hacemos, llegados a este punto, es la siguiente: ¿realmente está el conjunto de la ciudadanía preparada para desempeñar tal papel? Lo cierto es que desde la Transición (por no remontarnos al franquismo) venimos desempeñando un rol completamente pasivo, acostumbrados no sólo a una escasa participación en los asuntos públicos, sino a reproducir en nuestros comportamientos y actitudes personales y colectivas los valores propios del capitalismo, inculcados durante décadas.

 

nuevo_concepto_ciudadania12.jpgEn nuestro imaginario colectivo aún persisten muchos miedos, muchos tópicos, muchas falsedades, muchos prejuicios y sectarismos, cierta inmadurez intelectual, bastante incultura política, y muy poca predisposición hacia la idea de ciudadanía activa, partipativa y reivindicativa que necesitamos. De ahí que aboguemos por un nuevo concepto de ciudadanía, que debe estar en absoluta consonancia con el concepto de democracia plena que propugnamos, pero además de ello, necesitamos una ciudadanía que se constituya en el auténtico eje de la vida social del país, y como consecuencia de todo ello, disfrutar de una clase política acostumbrada a respetar nuestros derechos, y también nuestros deberes. Todo ello implica, pues, una mayor concienciación ciudadana, unas elevadas dosis de civismo, una mayor organización del tejido social de este país, y un mayor nivel de empoderamiento popular del que ahora disfrutamos. El objetivo último es conseguir una dimensión de ciudadanía responsable, vigilante y celosa del cumplimiento de sus derechos, pero ávida de ejercer su cuota de participación en los asuntos públicos que les afecten.

 

nuevo_concepto_ciudadania13.jpgEs fundamental, pues, defender el cultivo de una mayor conciencia cívica, porque la democracia la construyen los ciudadanos, la construimos entre todos. El mismo sentido ético que le pedimos a gobiernos, organismos y empresas debemos aplicarlo también al tejido social y ciudadano del país. Y esto implica respetar, para nosotros y para los demás, determinados valores universales, como los recogidos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. El concepto de ciudadanía al que tenemos que aspirar es un concepto universalista, surgido, exigible y compatible con el disfrute de una democracia real, que se identifica con los principios políticos de su comunidad. Tres ejes fundamentales caracterizarían al nuevo concepto de ciudadanía, ejes que pasarían respectivamente por la reclamación, garantía y consecución de todos nuestros derechos de ciudadanía, por el nivel de participación política y social de una ciudadanía responsable, y por la asunción de una nueva escala de valores, actitudes y comportamientos sociales en consonancia con los nuevos valores democráticos. Vamos a profundizar, a continuación, sobre los tres pilares en los que debería descansar ese concepto nuevo de ciudadanía que queremos alcanzar:

 

nuevo_concepto_ciudadania14.jpg1.- PRIMER EJE: CARTA DE DERECHOS DE CIUDADANIA. Enmarcados bajo el auspicio de una serie de Organismos Internacionales que velan por la difusión y el cumplimiento de los Derechos Humanos (como puedan ser la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la Carta Social de la ONU, el Pacto Internacional para los Derechos Civiles y Políticos, el Pacto Internacional para los Derechos Económicos, Sociales y Culturales, y los informes de UNESCO, ACNUR, OIT, OMS, UNICEF, PNUMA, Cruz Roja Internacional, Amnistía Internacional, Greenpeace, Liga Internacional de los Derechos Humanos, y otros), es evidente que lo primero que ha de tener garantizado el nuevo concepto de ciudadanía es el conjunto de derechos básicos y fundamentales, así como de libertades públicas mínimamente exigibles en el marco de una sociedad libre, democrática y avanzada.

 

nuevo_concepto_ciudadania15.jpgNuestros Derechos Humanos fundamentales, y aquéllos reconocidos expresamente por nuestra Constitución (la nueva Constitución surgida del Proceso Constituyente) han de ser garantizados de forma expresa, tanto en la Carta Magna como en el subsiguiente desarrollo normativo que le afecte, blindando completamente los derechos básicos y libertades fundamentales de la ciudadanía. Como norma general, y para su respectivo cumplimiento, cada derecho fundamental deberá estar cubierto por un servicio público que lo garantice. Porque en efecto, derechos y servicios públicos forman un tándem casi inseparable en la consecución de una sociedad libre, sana, justa y avanzada, todo eso de lo que estamos tan faltos. Pero curiosamente, cuando se habla de Servicios Públicos, y en principio, la ciudadanía suele pensar únicamente en Sanidad y Educación, pero se olvida (quizá por nuestra cultura tan poco democrática) de otros tan importantes, como pueden ser la Justicia, la Banca, el Transporte, las Comunicaciones o la Energía. Y hablando de derechos subjetivos, pasa tres cuartos de lo mismo: Trabajo y Vivienda suelen ser los más claros y los primeros en aparecer, pero otros, como la Igualdad o la Cultura, son igualmente interesantes, y completamente necesarios para una sociedad libre, justa, avanzada e igualitaria.

 

nuevo_concepto_ciudadania16.jpgSin querer publicar un exhaustivo catálogo, los derechos fundamentales expresados en dicha Carta Social de Ciudadanía podrían recoger el derecho a la subsistencia (que incluiría el derecho a una renta básica), el derecho a la educación (pública, universal, gratuita, laica, inclusiva), el derecho a la sanidad (universal, pública, gratuita), el derecho al trabajo (trabajo digno y decente, estable y con derechos, no empleos precarios), el derecho a la vivienda (como mínimo, el derecho a una vivienda del parque público de alquier social), el derecho a la igualdad (en los aspectos de sexo, raza, creencia, opinión, religión, opción afectivo-sexual, y sobre todo, igualdad entre hombre y mujer), el derecho a la cultura (el acceso al arte y a la cultura en todas sus manifestaciones, ha de quedar completamente garantizado en su totalidad por los poderes públicos), el derecho a la justicia (en realidad, el derecho a la tutela judicial efectiva, garantizando igualmente su universalidad y gratuidad), el derecho de las mujeres a la interrupción voluntaria del embarazo (mediante la regulación de una ley de plazos que garantice un aborto libre, público, seguro y gratuito), el derecho a la muerte digna (regulando la posibilidad de ejercer la eutanasia activa y/o el suicidio asistido, así como el testamento vital del paciente), o el derecho a la libertad de expresión (reunión, asociación, manifestación, y otras variantes).

 

nuevo_concepto_ciudadania17.jpgY como hemos dicho, la consecución de estos y otros derechos fundamentales deberán estar en íntima relación con el desarrollo y la garantía de prestación y cobertura de una serie de Servicios Públicos básicos, gestionados por sus correspondientes Agencias Públicas. Las fundamentales podrían ser las Agencias Públicas de Alimentos (integrando la labor social que realizan actualmente varias ONG's, Bancos de Alimentos y Asociaciones de carácter religioso, como Cáritas o Cruz Roja), la Red Asistencial de Servicios Sociales (para asistencia tutelada de menores, residencias de ancianos/as, centros para discapacitados, centros para recuperación de drogodependientes, fundaciones sociales para la ayuda a enfermos mentales, etc.), las Agencias Públicas de Ayuda a la Dependencia, las Agencias Públicas de Atención al Medio Ambiente, o los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad Pública (integrando a los servicios médicos de urgencia, bomberos, protección civil, policía a diferentes ámbitos territoriales, servicios de seguridad vial, incluso unidades "militares" de emergencia, sin que ninguno de ellos tenga carácter u organización militar).

 

nuevo_concepto_ciudadania18.jpgIncluiríamos aquí también al Sistema de Banca Pública (proveniente de la nacionalización de las entidades rescatadas y de las antiguas Cajas de Ahorros, destinado a depositar los ahorros de la inmensa mayoría social, y por tanto, sin capacidad de ejecutar operaciones especulativas, ni operar mediante paraísos fiscales), la Agencia Pública de Medios Audiovisuales (que integraría las funciones del actual servicio de la Radio Televisión Pública, y todos sus medios dependientes, garantizando una programación de calidad, así como una información imparcial, profesional, veraz y objetiva, y también la Agencia Pública de Telecomunicaciones, garantizando el acceso a Internet de forma gratuita y universal), la Agencia Pública de Transportes (integrando la red pública de carreteras, y velando por la difusión de una red de transporte público, potenciando los transportes colectivos y no contaminantes, como el metro, el autobús y el ferrocarril básico), la Agencia Pública de Energía (proveniente de la nacionalización del actual oligopolio eléctrico, para acabar con los abusos de estas grandes compañías y el grado de pobreza energética creciente en nuestro país, así como para abandonar las energías fósiles y cultivar las energías renovables), y la Agencia Pública del Agua (que gestionara desde el ámbito público todo lo que tiene que ver con el origen, extracción, purificación, conservación, transmisión, abastecimiento, gestión, almacenaje, envasado, consumo, depuración, etc., de este recurso humano natural y universal). Finalizaremos en la próxima entrega.

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26 enero 2015 1 26 /01 /enero /2015 00:00

"Una revolución es una situación donde las masas comienzan a tomar el destino en sus propias manos (...). El rasgo característico más indiscutible de las revoluciones es la intervención directa de las masas en los acontecimientos históricos"

(León Trotsky)

 

 

 

 

En el último artículo de esta serie ya enunciamos, a grandes rasgos, cuáles deberían ser, a nuestro juicio, las líneas maestras, los grandes ejes de proyección para el nuevo modelo productivo socialista que entendemos necesita este país. Vamos a ir desarrollando, como dijimos, dichos grandes ejes, para detallar un poco más la propuesta, y ahondar en aquéllos aspectos más destacables. Bien, si recordamos, hicimos una propuesta de nuevo modelo productivo centrada en cuatro ejes, que eran el eje laboral, el eje de modelo de negocio, el eje energético, y el eje social, los cuales introdujimos entonces en sus aspectos generales. Vamos a entrar en cada uno de ellos con mayor detalle. Respecto al primer eje, el eje laboral, propusimos sobre todo una Reforma Empresarial (que no laboral, como las que se han venido implantando hasta ahora), porque entendemos que no es la filosofía de la "flexibilización laboral" (eufemismo usado para esconder su auténtico significado, que no es otro que precarización laboral) lo que debemos cambiar, sino la propia concepción del trabajo que poseen los empleadores, es decir, los empresarios, lo que tiene que cambiar.

 

socialismo571.jpgEn efecto, al dejar de entender el trabajo humano como una mercancía, comenzarán a valorarse otros aspectos que intervienen en la producción, y que no tienen que ver con la creciente explotación y precarización laboral a que se ven sometidos los trabajadores y trabajadoras de hoy día. Básicamente, y como ya describimos en algún artículo independiente, la Reforma Empresarial debería incidir sobre tres aspectos que a nosotros nos parecen fundamentales: la propia organización interna de las empresas, su modelo de producción y la relación con sus trabajadores/as. Entendemos que hay que cambiar la mentalidad de nuestros empresarios, sobre todo de los grandes empresarios, su actitud hacia la clase trabajadora de este país, y que dichos cambios de actitud y de mentalidad han de desembocar en un nuevo modelo de relaciones laborales, y en una nueva correlación de fuerzas entre la clase empresarial y la clase trabajadora. Efectivamente, pensamos que el actual modelo laboral ha sido pieza esencial del modelo productivo al que hemos estado sometidos durante las últimas décadas, modelo que ha demostrado ser totalmente depredador con el empleo, con los recursos naturales, y con la redistribución de la riqueza. En sentido general, pretendemos la creación de empleo, pero no a cualquier precio, sino empleo estable y de calidad (no empleo precario), y el desarrollo sostenible del mismo desde los puntos de vista humano, social, económico y medioambiental.

 

Más en concreto, el modelo de relación laboral actual funciona bajo una serie de parámetros bien definidos: salarios bajos, alto índice de temporalidad, escasa protección social, un elevado porcentaje de economía sumergida y unos procesos nada transparentes de la clase dirigente empresarial hacia la clase trabajadora. Todo ello nos conduce a unos niveles de participación y de democracia interna en las empresas prácticamente inexistentes. Además, dicha tendencia se ha completado últimamente con el debilitamiento del papel de la negociación colectiva, y la pérdida de fuerza de los convenios colectivos, debido también, dicho sea de paso, a una burocratización y acomodamiento de las propias centrales sindicales, que han claudicado ante el propio sistema, traicionando muchos de los principios de la lucha histórica de la clase obrera. La conciencia de clase se ha debilitado, y las centrales sindicales se han convertido en meros agentes testimoniales del sistema, en vez de piezas de lucha y representación de los intereses de la clase trabajadora. Por tanto, de lo que se trata es de deconstruir dicho modelo, así como de poner los cimientos para construir otro modelo diametralmente opuesto. En definitiva, tenemos que revertir todo este proceso, y conseguir una nueva correlación de fuerzas, en favor de la clase trabajadora de este país.

 

Recogiendo todo lo dicho, y concretando más, los principales puntos sobre los que debería incidir la Reforma Empresarial podrían ser, poco más o menos, los siguientes:

 

socialismo572.jpg1.- Política de salarios distinta, aumentando el SMI a un mínimo de 1.000 euros brutos, y elevando la capacidad adquisitiva de los trabajadores. Ello permitirá elevar también la tasa de consumo interno del país, contribuyendo a la recuperación económica.

 

2.- Política de reparto del trabajo existente, dividiendo turnos, horarios y descansos, repartiendo la jornada lo más proporcionalmente posible, para permitir entrar en el mercado laboral a muchas personas que ahora se encuentran inactivas. Sobre el reparto del trabajo insistiremos aún más en posteriores artículos de esta serie.

 

3.- Políticas de despido distintas, fundadas en la argumentación objetiva de los mismos ante la Autoridad Administrativa correspondiente, y con la expresa prohibición de realizar despidos, ERE's o deslocalizaciones para las empresas que hayan obtenido beneficios durante el último ejercicio.

 

4.- Reducción de las tasas de temporalidad en los empleos de demostrada actividad continua, fomentando de esta forma los empleos estables.

 

socialismo573.jpg5.- Mayor acoso y lucha contra la economía sumergida, sacando a flote todos los empleos existentes que no se ajusten a la legalidad, o que disfruten de condiciones pactadas únicamente en privado, sin cláusulas legales que lo regulen.

 

6.- Mayores niveles de democracia económica y democracia participativa de los trabajadores en sus respectivas empresas, con medidas como un mayor nivel de participación de los trabajadores en todos los órganos empresariales, aumento de la participación de los trabajadores en el diseño de la organización, procesos y productividad de la empresa, y presencia y empoderamiento de los trabajadores sobre la capacidad decisoria de los órganos de dirección de sus respectivos centros de trabajo.

 

7.- Implementación de un distinto concepto sobre la productividad, basado no tanto en el abaratamiento de los costes sociales y laborales, sino en el incentivo y el bienestar de los trabajadores, lo cual está demostrado que repercute positivamente sobre la productividad individual y colectiva de los mismos. Asímismo, necesitamos también un cambio sobre la filosofía de la competitividad empresarial.

 

socialismo574.jpg8.- Inclusión obligatoria de nuevos criterios de ética y responsabilidad empresarial, centrados en la difusión y práctica de nuevos modos de producir, de distribuir y de consumir, y en el cultivo sobre todo de la satisfacción de las necesidades humanas, desterrando el cultivo obsesivo a la obtención de beneficios y rentabilidad empresarial. En este sentido, las empresas deben abandonar todas sus actividades de tipo especulativo, y centrarse en actividades que incidan en la economía real de las personas, demostrando en todas sus facetas el debido respeto hacia la sostenibilidad medioambiental.

 

9.- Política fiscal e impositiva distinta, que grave en mayor medida los beneficios empresariales, y que contribuya en mayor grado a la protección social de los trabajadores. En este sentido, como ya hemos indicado en otros artículos, proponemos un aumento del Impuesto de Sociedades, así como un aumento en los tramos de renta sobre las grandes fortunas. Por su parte, también proponemos desgravaciones fiscales sobre inversiones sociales dedicadas a la redistribución de la riqueza, y a la protección social de los sectores más desfavorecidos.

 

10.- Los trabajadores/as han de formar parte y participar activamente en el nuevo modelo de producción, más sostenible y social en todos los aspectos. En este sentido, proponemos programas para que los trabajadores puedan acceder a la propiedad de las empresas que se pretendan deslocalizar, participación de los trabajadores en los Consejos de Administración, y responsabilidad de los mismos en la toma de decisión sobre los modelos de cualificación, contratación y formación interna de sus empresas, en el modelo de Universidad Pública, e igualmente en cuantos organismos de inversión, de modelos de política industrial, y de políticas de Investigación y Desarrollo (I+D+i) se fomenten. Continuaremos en siguientes entregas.

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23 enero 2015 5 23 /01 /enero /2015 00:00

mmss101.jpgComenzaremos a abordar a partir de está décima entrega de la serie los MMSS ligados, de una u otra forma, a la lucha por la defensa de los derechos humanos de todas las personas, donde como puede adivinarse, entran multitud de movimientos y plataformas, organizadas bajo este fin, defensoras de los derechos de algún colectivo relegado, discriminado o desfavorecido por el propio sistema. Tenemos que reivindicar y continuar haciéndolo, con más fuerza si cabe, en pleno siglo XXI, debido a la importancia de los derechos que a lo largo de nuestra historia hemos conquistado, así como reivindicar permanentemente la consecución de todos los Derechos Humanos reconocidos como tales en los pertinentes documentos, como por ejemplo la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la ONU, la Carta Social Europea, o el Pacto por los Derechos Políticos, Económicos y Sociales, suscritos todos ellos por nuestro país bajo las oportunas alianzas.

 

mmss102.jpgSin embargo, la situación de partida es bastante caótica. Durante los últimos años, hemos sufrido grandes retrocesos en nuestros Derechos Humanos, resultado de la profunda involución democrática a que estamos siendo sometidos. En nuestro país se continúa practicando la tortura, no se defienden las víctimas del anterior régimen franquista, los derechos fundamentales recogidos en nuestra Constitución no quedan garantizados (educación, vivienda, trabajo, etc.) y además sufrimos un tremendo retroceso en los derechos de reunión y manifestación. Los derechos fundamentales como el derecho a la vida, la vivienda, la sanidad y la educación públicas, los derechos políticos como el de asociación, manifestación, voto en elecciones justas, reunión, o los derechos medioambientales son continuamente menospreciados. Derechos civiles, políticos, sociales, económicos y culturales, entendidos todos ellos, no sólo como derechos individuales, sino también bajo la concepción socialista de derechos colectivos.

 

mmss103.jpgComo ya hemos denunciado en otros muchos artículos, el sistema capitalista entra en colisión con los derechos de las personas que no sirvan o no se presten a la explotación de unas por otras, y para el despliegue del ciclo de producción y reproducción de plusvalor. Entre las concesiones a las que se vieron obligados a practicar los Estados capitalistas debido a la lucha de sus pueblos (no existe derecho otorgado sino conquistado...) no estuvo el establecimiento en sus respectivas Constituciones de los mecanismos de cumplimiento y exigibilidad de los derechos económicos, sociales y culturales, en caso de ser negados o conculcados, obviando en ellas las obligaciones de las respectivas autoridades, a la hora de garantizarlos para el conjunto de la ciudadanía. Ningún derecho ha sido por tanto regalado o prestado a la ciudadanía por las plutocracias como para que éstas puedan de pronto decidir a su antojo recortar o suprimir los más básicos y esenciales derechos humanos, bajo la excusa o pretexto de una crisis que, además, han creado ellos mismos, con su desmesurada avaricia.

 

mmss104.jpgPor ello, la ciudadanía se está viendo en la perentoria obligación de organizarse civilmente, de manifestarse, de reclamar por la vía pacífica, pero contundentemente, todos y cada uno de los derechos humanos conculcados o aún no conseguidos en nuestro país (los indivuales, los colectivos y los de los pueblos) de forma intensa y extensa, puntual y sostenida, pero inclaudicable, allá donde militen o hagan activismo político, en cualquier frente de trabajo. Vamos a incluir en este grupo de MMSS, en primer lugar, a todos aquéllos que tienen que ver con la reivindicación de nuestra Memoria Histórica, tanto en su vertiente de movimientos memorialistas como de aquéllos que luchan para que salgan a la luz algunas prácticas terribles de aquéllos tiempos, y se identifiquen y castiguen a los culpables, como es el caso de SOS Bebés Robados (http://wiki.15m.cc/wiki/SOS_Beb%C3%A9s_Robados). Como decimos, el movimiento memorialista puede considerarse paradigma en nuestro país de los MMSS que defienden y luchan por los derechos humanos, ya que reivindican el derecho a la verdad, a la justicia y a la reparación para las víctimas de la dictadura franquista, como derechos inalienables de las personas y colectivos políticos y sindicales represaliados durante aquélla época, incluso durante los años de la llamada Transición Política.

 

mmss105.jpgEstos movimientos, pues, reivindican la justicia como un derecho humano básico y fundamental que hemos de reclamar, en este caso, para las víctimas del franquismo. Hoy día podemos afirmar que cada rincón de la geografía de nuestro país está impregnado de retazos de este capítulo dramático de la lucha de clases en nuestro país. Una presencia en lo cotidiano que es una oportunidad de confrontación dialéctica con este modelo político y social nacido de la Transición (tildada por sus protagonistas y afines como "modélica", pero pensada para disfrazar como democracia la preponderancia y el gobierno de los poderes fácticos que venían de la época franquista), que protege a los verdugos mientras las víctimas siguen sin justicia, modelo al que contraponer nuestra alternativa social anticapitalista en defensa de los Derechos Humanos, y en defensa de la clase trabajadora. Toda una red de asociaciones memorialistas y de foros por la memoria se extienden a lo largo y ancho de nuestro país, para que la llama de la memoria de aquél horror sea por fin reconocida y reparada. Destacamos aquí la Plataforma contra la Impunidad del Franquismo (http://verdadjusticiareparacion.blogspot.com.es/), y el Foro por la Memoria (http://www.foroporlamemoria.es/).

 

mmss106.jpgYa bajo otros enfoques, pero insistiendo en la lucha por la consecución de los derechos humanos básicos, destacamos la Asociación Española sobre Derechos Humanos y Desarrollo "HUMANO" (http://www.hmn.org.es/), y las plataformas que luchan por derechos universales, entre las que podemos destacar la Plataforma por una Justicia de todos (http://porunajusticiadetodos.wordpress.com/), Yo Sí Sanidad Universal (http://yosisanidaduniversal.net/portada.php), Coordinadora Antiprivatización de la Sanidad Pública de Madrid (http://www.casmadrid.org/), Plataforma "Violencia Cero" contra la violencia de género (http://www.plataformaviolenciacero.es/), o las Brigadas Vecinales de Derechos Humanos (http://brigadasvecinales.org/), entre otras muchas. Bien, una vez enunciados sus fundamentos y la lista de sus principales MMSS, a partir de la próxima entrega de esta serie detallaremos con mayor profundidad el sentido y la lucha de todos estos movimientos y plataformas.

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22 enero 2015 4 22 /01 /enero /2015 00:00

"Es absolutamente necesario desmitificar la realidad de la muerte, tanto en la sociedad en general como en el ámbito sanitario, y hacer pedagogía positiva de la misma"

(Declaración de Santander)   

 

 

 

 

 

 

Nos manifestamos, a tenor de todo lo expuesto hasta ahora, partidarios de un nuevo contexto para nuestro país donde se conceda amparo legal a la eutanasia, siempre que no haya una oposición expresa del paciente, bajo unas restricciones y un control rigurosos, que podría llevarse a cabo mediante una Comisión Médica que informase técnicamente de la situación clínica del enfermo/a, y una Comisión Judicial que decida, a la luz de los informes médicos, de la opinión del paciente (si es consciente de sus actos), de la opinión de sus familiares, y del contexto normativo, si se aplica o no el tipo de eutanasia solicitada. Nos estamos refiriendo al suicidio (médicamente) asistido, así como a la eutanasia activa voluntaria. Por otra parte, en la puesta en práctica de la misma, muchos autores asumen que quien debe realizarla debe ser un médico, pero aquí nos topamos con la famosa objeción de conciencia.

 

En efecto, los médicos que se oponen a esta práctica afirman que ellos están para curar y no para matar, y que para matar puede servir cualquiera. La razón es poderosa, toda vez que la profesión del médico es curar, para lo cual se requiere una gran preparación, mientras que matar, desde el punto de vista material, es fácil, y puede hacerlo cualquier persona, esté o no preparada. Pero no es menos cierto que cualquier tipo de eutanasia, si es que queremos ofrecer un contexto de seguridad jurídica, debe llevarse a cabo adecuadamente, y requiere un profesional, pero parece razonable que también haya de ser un profesional que desee (voluntariamente) ejercer esta actividad. Del mismo modo que debe haber profesionales que investiguen voluntariamente sobre la muerte, y la forma de llegar a ella con el menor sufrimiento posible.

 

Sin embargo y como siempre, "la obsesión que muestra la derecha ideológica en nuestro país por calificar públicamente de asesinatos a la eutanasia y el suicidio asistido, o su insistencia en denominar eutanásico al genocidio nazi, no parecen responder a otra cosa que a una premeditada intención de ofuscar, obstaculizar, y finalmente, impedir el debate racional y sosegado sobre la eutanasia y el derecho ciudadano a una vida y una muerte dignas" (Luis Montes y Fernando Soler, El País 30/9/2008). Estamos convencidos de que es una conquista social el hecho de recoger legalmente la posibilidad de que se le pueda "facilitar" la muerte a una persona que no desea seguir viviendo por razón de una enfermedad terminal o por una situación de sufrimiento intolerable, aún no mortal a corto plazo. Debemos desechar las variantes de eutanasia indirecta o eutanasia por omisión o pasiva, porque sólo complican el debate, y porque ambas conductas ya están despenalizadas desde el Código Penal de 1995. No obstante, otros antecedentes jurídicos continúan alimentando el debate, como la resolución del Tribunal Constitucional de 1990 que negó el derecho fundamental al suicidio, o la Ley Básica de Autonomía del Paciente de 2002, que reconoce solo algunos procedimientos legales para acabar con la vida de un tercero.

 

Por tanto, la desigualdad con que la actual legislación trata a personas en la misma situación (deseo de terminar con su vida) es manifiestamente contradictoria e insuficiente, a falta de una regulación más estricta y extensa, que aclare todas las posibles ambigüedades. Necesitamos definir de una vez por todas si ese derecho de autonomía personal significa realmente la capacidad de decidir por uno mismo hasta dónde quiere o no quiere llegar. O si se trata o no de un derecho tutelado. En definitiva, la Ley debe reconocer el derecho a poner fin a la propia vida, por sí mismo o ayudado por otros, cuando el paciente estime que lo que resta de ella no merece ser vivida. Y con respecto a la constancia de la propia decisión del paciente, es recomendable establecer y registrar dicha expresión de su voluntad en un documento de instrucciones previas, llámese Testamento Vital o de otra forma, así como de manera verbal, lo que evitaría conflictos (como la obstinación terapéutica) que no contribuyen a mantener una calidad de vida y de muerte. Finalizaremos en la próxima y última entrega de esta serie.

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21 enero 2015 3 21 /01 /enero /2015 00:00

"Democracia quiere decir que cada ciudadano tiene la misma capacidad de decisión en la gobernanza de un país"

(Martin Luther King)

 

 

 

 

 

En esta recta final de artículos de esta serie, vamos a constatar que una perspectiva fuertemente democrática no puede atenerse solamente al problema de la organización política, porque chocaría frontalmente con la aplastante realidad del capitalismo, cuya lógica profunda es cuestionar la democracia, impedir su verdadera expansión, legitimando las desigualdades. El capitalismo es radicalmente opuesto a la democracia, porque tiende permanentemente a restringir el ejercicio de la ciudadanía, en el plano directamente político, pero también, ligado con la división de la sociedad en clases, generando profundas desigualdades sociales que vuelven imposible el ejercicio real de una ciudadanía igualitaria. El capitalismo va en contra de la democracia porque, para él, ésta última se detiene a las puertas de la fábrica, del centro de producción, de la oficina, de la tienda, y en general, no concierne a la economía, cuyo funcionamiento se deja a las "leyes" del mercado, al libre albedrío de un sistema salvaje y despiadado, basado en el darwinismo económico, sujeto al imperio del más fuerte. Podemos concluir que no habrá democracia plena mientras existan desigualdades económicas y sociales, y que éstas permanecerán mientras exista el capitalismo.

 

objetivo_democracia131.jpgEn efecto, la situación ha sido ya diagnosticada por diversos autores. Vamos a poner un botón como muestra. En su artículo "La concentración del poder", su autor, Gregorio Ubierna, manifiesta lo siguiente: "La globalización no se reduce sólo a la economía, movimiento de capitales y transacciones comerciales. También alcanza al campo de la política, pues ésta concibe el poder de manera absoluta, aunque sometida al poder económico. Los políticos ya no tienen herramientas de poder, gobiernan y legislan a nivel local, nacional o internacional para beneficiar y proteger los intereses de banqueros y financieros. Su poder lo perdieron al privatizar los servicios públicos y regalar el control económico a los grandes bancos privados. Los políticos son hoy unas marionetas en manos de los amos del mundo, los grandes capitalistas, pero éstos también saben pagar favores a sus eficientes siervos, y les regalan importantes puestos en sus empresas cuando dejan la vida política. El poder de los fuertes grupos económicos supera con creces al de los gobiernos, que se ven realmente superados e indefensos ante las maniobras especulativas que ejercen sobre ellos a través de la deuda que emiten, y pueden llevar a la bancarrota y a la ruina a un país entero. El poder recaudatorio de las Instituciones del Estado queda reducido a los que menos ingresos tienen, porque los grandes empresarios y capitalistas evaden sus impuestos a través de los paraísos fiscales, los libros contables falseados o simplemente planteando un descarado chantaje, amenazando con trasladar su empresa a otro país si les cobran los impuestos que les correspondería pagar".

 

objetivo_democracia132.jpgLa única solución a este panorama es abrir otra faceta de la democracia, quizá la más elemental de todas, pero curiosamente, la más difícil de alcanzar en un sistema capitalista, como es la "Democracia Económica". Son muchos los autores que han justificado la necesidad de la democracia económica para poder disfrutar de un contexto completamente democrático. Por ejemplo, David Schweickart escribe: "Para ser soberano, un electorado ha de cumplir dos condiciones: a) sus miembros han de estar razonablemente informados acerca de los asuntos sobre los que el proceso político debe decidir (no hay democracia política sin democracia en el acceso a la información); b) no debe haber ninguna clase minoritaria estable que sea "privilegiada" (es decir, que posea un poder político al menos equivalente al de los representantes elegidos y no comparable con el de ningún otro grupo estable)". De lo cual, nosotros extraemos la conclusión de que no puede existir democracia política sin democracia económica. Para John Rawls, uno de los más interesantes filósofos norteamericanos, las Instituciones que garantizan una justa igualdad de oportunidades "se ponen en peligro cuando las desigualdades de riqueza superan cierto límite, del mismo modo que la libertad política tiende a perder su valor y el gobierno representativo tiende a serlo sólo en apariencia".

 

objetivo_democracia133.jpgPor tanto, mal se comprende cómo una sociedad cualquiera pueda llamarse "democrática" si, por principio, considera que no puede tener un control democrático sobre una dimensión esencial de su actividad, sobre una faceta imprescindible de su sociedad, como es la actividad económica. La democracia económica es el brazo ejecutor de la democracia política, permitiendo que las decisiones que se toman desde la soberanía popular, puedan hacerse realidad y ser llevadas a la práctica. Está claro, desde este punto de vista, que una democracia política debe prolongarse en una democracia económica, porque sólo si conseguimos sobrepasar esta fase, llegar a este listón, alcanzar esta meta, habremos conseguido revertir la actual situación, que superpone el poder económico al político. La fase de la Democracia Económica será por tanto la última que complete el círculo de la democracia fuerte, real, absoluta, sin limitaciones. Una vez realizado el diagnóstico e identificada la importancia de su alcance, vamos a intentar exponer sus variantes y posibilidades con claridad.

 

objetivo_democracia134.jpgLa llamada "Democracia Económica" sería el último escalón, pero no el menos importante, en la evolución de la democracia a todos sus niveles. Con la consecución de este tipo o faceta de la democracia, nos acercaríamos al socialismo real, al socialismo entendido como un paulatino alejamiento del sistema capitalista, por injusto e inmoral, y al acercamiento a un modelo de sociedad más libre, justo e igualitario. Mediante este tipo de democracia conseguiríamos básicamente invertir la actual escala de poder, mediante la cual el poder económico se ha colocado sobre el poder político, ejerciendo la auténtica influencia sobre las decisiones que se practican. Se trata por tanto de conseguir que el poder político gobierne sobre el económico, volviendo a restablecer las relaciones que nunca debieran haberse distorsionado. Uno de los mayores autores que ha estudiado los posibles modelos de democracia económica es David Schweickart, para quien las empresas deberían ser propiedad de la sociedad, que a su vez las cedería a ciertas asociaciones de trabajadores para que las autogestionaran de manera democrática a cambio de un impuesto sobre el beneficio. Los trabajadores/as dejarían de ser de esta forma una mera mercancía para convertirse en los auténticos protagonistas de la empresa, sus auténticos dirigentes, fijando la distribución de los beneficios, la organización, la disciplina, etc. Continuaremos en siguientes entregas.

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20 enero 2015 2 20 /01 /enero /2015 00:00

En esta entrega sobre el modelo de República que queremos, vamos a ocuparnos sobre un interesante tema, del cual ya nos hemos manifestado en otros artículos, como es la eliminación del poder fáctico de la Iglesia Católica. No entraremos aquí a fondo sobre el modelo de Estado Laico que propugnamos, sobre el cual por otra parte ya hemos dado cumplida cuenta en otras series de artículos, sino más bien de las medidas, leyes y reformas que nuestra Tercera República debería contemplar para la eliminación del poder de la Iglesia en nuestra sociedad. Tomaremos de referencia, como en otros temas, el magnífico texto de Francisco Badarán "La democracia en España: engaño y utopía", que nos presenta las principales carencias democráticas y sociales de nuestro país. Pues bien, los cambios constitucionales reflejados en la nueva Constitución Republicana en torno a este tema implicarían drásticas diferencias con el panorama actual, para delimitar perfectamente los límites de una República Laica.

  

republica_queremos211.jpgTeniendo en cuenta la manifiesta peligrosidad social de la Iglesia Católica, definida casi como la religión "oficial" del Estado, demostrada por su historia, por sus hechos, por sus líderes y por su organización antidemocrática, estos cambios deben exigir una independencia total entre el Estado y la Iglesia. Esto no significa que no deba existir un respeto mutuo entre ambas Instituciones, pero este respeto no debe implicar, como ha ocurrido hasta ahora, que ambas Instituciones deban ir de la mano. Además, y por encima de todo, el Estado debe cumplir sus obligaciones con los ciudadanos, advirtiendo de los excesos antidemocráticos de la Institución eclesiástica, y sometiendo a ésta al imperio de la Ley. Deben cesar por tanto las continuas injerencias de los representantes de la alta jerarquía de la Iglesia en los temas de Estado, y en las corrientes sociales y de opinión. La labor de la Iglesia Católica en el contexto de la Tercera República que queremos, debe quedar relegada, al igual que otras religiones, al ámbito del culto privado, y a la financiación completamente independiente de sus propias actividades.

 

En consecuencia, la Constitución y el desarrollo democrático del país en el nuevo contexto republicano deben llevar consigo, principalmente, los siguientes cambios:

 

republica_queremos212.jpg1.- Suprimir el Concordato y todos los convenios con la Iglesia Católica que impliquen privilegios o vulneraciones de la completa laicidad del Estado. En este sentido, deberán eliminarse todos los privilegios, subvenciones y exenciones fiscales concedidos actualmente a la Iglesia. Ésta debe ser sufragada privadamente por sus creyentes, y en ningún caso el Estado debe recaudar, mediante el Impuesto de la Renta de las Personas Físicas (IRPF) o mediante cualquier otro método, los fondos que éstos deseen aportar. En concreto, el Estado deberá eliminar cualquier subvención a los centros de enseñanza privados.

 

2.- El Estado tiene la responsabilidad en materia de educación pública, y debe poner todos los medios para garantizar la impartición de una enseñanza pública laica al conjunto de la ciudadanía. Los padres que deseen para sus hijos cualquier tipo de enseñanza de carácter religioso, tendrán que acudir a centros privados, pero éstos no dispondrán de ningún tipo de fondos públicos para su financiación. La educación en centros privados será respetada, pero no será subvencionada ni homologada automáticamente con la enseñanza pública. La homologación de la enseñanza privada debe requerir que los correspondientes centros cumplan todos los requisitos marcados por la Ley. Los alumnos procedentes del ámbito privado de la educación deberán someterse a las pertinentes pruebas para obtener dicha homologación.

 

republica_queremos213.jpg3.- Prescindir rigurosamente en los actos y las Instituciones del Estado de representantes de la Iglesia Católica (por ejemplo, en las Fuerzas Armadas). Los representantes públicos jamás deberán acudir como tales a actos de índole religiosa. Inversamente, tampoco deberán acudir representantes de la Iglesia Católica a actos públicos oficiales. Asímismo, cualquier acto oficial deberá estar desprovisto de cualquier simbología o liturgia religiosa. En este sentido, todas las Iglesias o capillas que existan en los edificios oficiales deberán ser desprovistas de su carácter religioso, o bien ser excluídas expresamente de sus instalaciones.

 

4.- La enseñanza de la religión deberá formar parte del ámbito privado de la Institución eclesial o de sus creyentes. Jamás deberá impartirse en centros públicos de enseñanza. Del mismo modo, deberá suprimirse de las Universidades Públicas el Área de Conocimiento de "Derecho Eclesiástico del Estado".

 

5.- El Estado tiene la responsabilidad de informar y alertar a los ciudadanos de los excesos antidemocráticos de la Iglesia Católica, al igual que los de cualquier otra organización que los cometa.

 

6.- Teniendo en cuenta que muchos ciudadanos, sobre todo los de cierta edad, han sido "incorporados" a la Iglesia Católica sin contar con su voluntad, el Estado deberá garantizar el derecho que éstos tienen a rescindir sin problemas su relación con dicha Institución. Continuaremos en siguientes entregas.

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