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16 abril 2020 4 16 /04 /abril /2020 23:00

La educación ambiental plantea la necesidad de movilizar en quienes aprenden no sólo los aspectos racionales, sino también todo el ámbito de los afectos, de los valores y de la mirada estética sobre el mundo, abandonando los viejos paradigmas de dominación, de racionalismo a ultranza, de alejamiento del mundo de los sentidos y del arte, para impulsar nuevas miradas y formas de estar en la sociedad complejas e integradoras, que contribuyan a la sostenibilidad en todos los niveles, desde el personal y el local hasta el global

María Novo

21.- LAS GUERRAS Y LOS CONFLICTOS ARMADOS. El estudio y la exposición, el enfoque en general, que nuestros libros de texto realizan sobre las guerras y los conflictos en el mundo también es un aspecto a destacar sobre los cambios en los contenidos educativos que proponemos. De entrada, nuestros estudiantes no reciben una formación en cultura de paz, que es fundamental para formar a futuros adultos que desechen por completo la vía de los conflictos armados como solución a los problemas. Así mismo, el tratamiento que los libros de texto hacen de las guerras excluye los impactos de las mismas con relación a la sostenibilidad. Así, en raras ocasiones se muestra cuáles son sus impactos ecológicos y cómo inciden en los territorios y en la naturaleza. La inmensa mayoría de los libros de la asignatura de Historia Contemporánea hacen referencia a las guerras y los conflictos pasados y presentes en términos de su impacto en vidas humanas, y en las modificaciones de las fronteras de los Imperios o de los Estados-nación, pero no existen menciones a las transformaciones del territorio que ocasionaron. Las verdaderas motivaciones de los conflictos tampoco se cuentan adecuadamente. A pesar de que en muchas ocasiones las guerras se producen debido a conflictos ecológico-distributivos, no es posible detectar estos orígenes en el tratamiento que se da en los textos, es decir, no se habla de los motivos profundos de la guerra. Por ejemplo, en prácticamente ninguno de los textos se muestra el papel que juega el control del agua en la guerra entre Israel y Palestina, o la extracción del coltán y los diamantes en el genocidio de la región de los Grandes Lagos centroafricanos. Existe una valoración negativa del conflicto, equiparándolo a la violencia o a la guerra. Sin embargo, no son lo mismo. La guerra es el peor modo de abordar el conflicto, en tanto que los conflictos son naturales e inevitables en las colectividades humanas. Desde el punto de vista de la educación para la paz, los conflictos son algo que va íntimamente ligado a la especie humana. No se trata de evitar los conflictos, porque estos van a surgir siempre, sino de enseñar las distintas vías de solución. 

 

Frente a la insistencia en mostrar las resoluciones violentas de conflictos, las guerras, permanecen invisibles las resoluciones no violentas. Así, por ejemplo, el pacifismo o la negociación tienen muy poca presencia en los libros de texto, sin que puedan ser percibidos como opciones viables y reales para la resolución de los conflictos. La gran mayoría de los textos condenan y lamentan las guerras, pero no critican la industria militar, los intereses económicos que hay detrás de las mismas, ni el modelo tecnocientífico que investiga en armamento. Tampoco se critica la propia existencia de los Ejércitos. Se muestra a nuestro continente europeo como "una cultura milenaria y un modelo de desarrollo y paz" (libro de Conocimiento del Medio de 6º de Primaria Ed. Santillana), obviando no solo las diferencias y conflictos existentes en la actualidad, sino el hecho de que Europa es el lugar donde más muertos hubo en conflictos bélicos durante todo el siglo XX. Los libros de texto mencionan varias veces el terrorismo relacionado con el fundamentalismo islámico, sin embargo desconocen el terrorismo de Estado, el de los ejércitos regulares, la violencia estructural o la represión institucional, como otras ”guerras” empleadas para resolver conflictos sociales o políticos. Existe un fuerte desequilibrio moral entre el uso de la violencia directa y el uso de la violencia estructural que permite asentar de forma sutil la idea de que la violencia que procede del poder es menos mala o más justa que la que procede de grupos o minorías que no tienen poder. 

 

22.- POBREZA, MIGRACIONES Y ECOLOGÍA. La deriva involucionista de los grandes desafíos mundiales (el hambre, la pobreza, los movimientos migratorios, la desigualdad...) también ofrece un tratamiento en los libros de texto que deja mucho que desear. El desigual reparto de cargas y recursos entre los seres humanos, unido a la apropiación del medio natural por encima de su capacidad de carga y a un desarrollo tecnológico devorador del medio ambiente, ha desembocado en situaciones vitales humanamente insostenibles. Gentes expulsadas de sus territorios por la sequía, el envenenamiento de tierras o la industrialización, empobrecidos sin derecho a plantar sus propias semillas, grupos humanos en las grandes ciudades sin ningún control sobre los recursos básicos, dependiendo del alcance de los sistemas de protección social, sociedades que consumen muy por encima de sus necesidades y aspiran aún a aumentar su nivel de despilfarro, ciegas a los límites del territorio al que pertenecen e incluso a su propia insatisfacción... Este panorama, tristemente generalizado, ocupa un espacio mínimo en los libros de texto analizados en el informe de referencia. La visión del mundo presentada por los libros de texto dista mucho de ser real. El mundo se presenta en los libros de texto como un lugar donde son comunes el bienestar y la riqueza. Podríamos hablar de una especie de “ricocentrismo” en el que predominan las personas de clase media-alta, sin discapacidad, ni vejez, ni pobreza. Los personajes de las ilustraciones, los ejemplos de los ejercicios, las referencias a personas y a sus modos de vida, ofrecen la imagen de un mundo en esencia feliz y sin problemas de equidad. La pobreza se aparece como un hecho fortuito, natural y en cierto modo inevitable, como muestra -se dice- su permanencia a lo largo de la historia. La organización social y sus consecuencias se presentan a veces como inamovibles. El reparto desigual de la riqueza, la justicia o la equidad no son preocupaciones comunes en los libros de texto que estudian nuestro alumnado. 

 

En las escasas apariciones de la pobreza o la exclusión, éstas se minimizan como problemas localizados, en vías de solución o lejanos en el tiempo o el espacio. Las escasas referencias encontradas que presentan la injusticia o la pobreza como hechos estructurales y no fortuitos se refieren también a otros momentos históricos y a lugares lejanos. La exclusión en sus formas mas próximas a nosotros, inherente a nuestro modelo de desarrollo y presente en nuestras calles, no suele tener presencia en los textos: personas sin hogar, inmigración sin derechos, drogadicción o violencia. Tampoco existen –salvo excepciones- referencias a la especificidad de la pobreza femenina. En los libros de texto, riqueza y pobreza no se relacionan entre sí ni se relacionan con un modelo determinado de propiedad, de apropiación de recursos, de reparto de la renta, de sistema político y económico o de relaciones de poder. Se ignoran las causas estructurales de la pobreza y se oculta la interdependencia entre riqueza y pobreza. En algún caso encontramos aparentes intentos de explicar el por qué de la pobreza, sin llegar a la raíz de su origen. Como consecuencia de esta interpretación fragmentaria y descontextualizada de la pobreza, las soluciones propuestas son triviales, ingenuas o parciales, pero no estructurales. Tienen que ver con el modelo de donación o de caridad (0,7, ONGs) o bien con el acceso a la tecnología y a los modos de producción -y de consumo- capitalistas, o con la simple buena voluntad individual. La riqueza –nunca puesta en entredicho como valor- se entiende fundamentalmente como nivel alto de renta monetaria y acceso a consumos superfluos. No existe un cuestionamiento del modelo de vida occidental ni de los que este considera indicadores del “vivir bien” (automóvil privado, electrodomésticos, teléfono...) En consecuencia la pobreza es la dificultad para acceder a los niveles y hábitos de consumo del mundo desarrollado. La salud ambiental, el acceso a aire o alimentos no contaminados o el control sobre las propias condiciones de vida no son parámetros relacionados con la riqueza. También están ausentes otros indicadores de “buena vida” más difícilmente cuantificables (accesibilidad a la gente querida o al lugar de trabajo, posibilidad de jugar en la calle...).

 

Solo algún libro de texto aislado, como el de Historia Contemporánea de 1º de Bachillerato Ed. Akal, plantea alguna preocupación puntual sobre la dificultad de acceso a los recursos básicos, por ejemplo como en el fragmento siguiente: “Si el 6% de la población mundial (EEUU) consume el 40% de la madera, la carne, el uranio, el cromo, el petróleo del mundo ¿a qué puede aspirar el resto del mundo?”. En la línea del pensamiento único, las exigencias del beneficio económico son prioritarias, por encima de las exigencias de la ética. Los beneficios económicos y no el destino de estos son la medida de la adecuación de una actividad económica, incluso en algún caso de las actividades “caritativas”. El asunto de los movimientos migratorios tampoco es tratado adecuadamente en los libros de texto. El deterioro de los recursos próximos (agua, leña...) y los modos de producción industrial obligan a emigrar a las ciudades, disgregan a las comunidades y las llevan a perder su capacidad de autosuficiencia. Perdidas las condiciones de supervivencia y los conocimientos tradicionales para mantenerlas, es fácil caer en la pobreza. Sin embargo las migraciones no se relacionan apenas con el deterioro ambiental. Desecación de acuíferos y pozos, cambio climático, patentes sobre semillas o deforestación, raramente se presentan como causas centrales de las migraciones y la pobreza. Las migraciones aparecen relacionadas a menudo con la libertad de movimientos o con la búsqueda de mejores condiciones de vida, pero no con la expulsión o el empeoramiento de las condiciones en el territorio de origen. Por ejemplo, el libro de Conocimiento del Medio de 6º de Primaria Ed. SM asegura que "Los inmigrantes vienen atraídos por el bienestar", sin plantear el oportuno debate a los alumnos y alumnas sobre por qué no poseen dicho bienestar en sus propias sociedades, y cómo podemos nosotros contribuir a ello, precisamente para que no tengan que migrar. En realidad el debate profundo es mostrar al alumnado hasta qué punto el "mundo desarrollado" ha contribuido a desestabilizar al resto del mundo, creando condiciones de vida insostenibles para los habitantes de dichos países. Cuando se trata el tema de los movimientos migratorios, se menciona como principal causa la búsqueda de condiciones mejores, sin entrar en las profundas motivaciones que generan dichos movimientos migratorios. Continuaremos en siguientes entregas. 

 

 

Fuente Principal de Referencia: Informe "El currículum oculto antiecológico de los libros de texto", de Ecologistas en Acción

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14 abril 2020 2 14 /04 /abril /2020 23:00
Ilustración: http://www.segundopaso.es/

Ilustración: http://www.segundopaso.es/

La propaganda del mundo financiero neocolonial difunde discursos que ignoran los derechos de Palestina como nación y como pueblo, y frases planas que ignoran la verdad refiriéndose al Pueblo Palestino como “están mal dirigidos”, “tienen mala suerte”, o, “son terroristas”, eliminan las causas y ponen la pantalla de la gran mentira. Con ese lenguaje buscan el simplismo que sustente la normalización de la inhumanidad, que oculte la ocupación y justifique la guerra

Ramón Pedregal Casanova

Otro aberrante hito alcanzado por la sociedad israelí ha sido, en el año 2017, aprobar el proyecto de ley que define a Israel como "hogar nacional del pueblo judío", es decir, el establecimiento de un Estado-nación judío. La idea es completamente irracional: consiste en llevar el fundamentalismo religioso hasta su máxima expresión, definiendo a Israel como el Estado que pertenece exclusivamente a todos los judíos del mundo, sin tener en cuenta la población real que allí existe. Es como si en España nuestro Gobierno declarara el "Estado cristiano", definiendo a nuestro país como la nación de todos los cristianos del mundo. Hagamos por un momento dicho ejercicio mental de imaginación...¿vemos el alcance del mismo? ¿Observamos su patetismo y su irracionalidad? Esta ley revoca el árabe como lengua oficial en Israel, a pesar de que es la lengua materna de 1 de cada 5 ciudadanos israelíes. La población de Israel incluye actualmente a 1,7 millones de palestinos. Dicha legislación, siguiendo este artículo de Jonathan Cook, afirma que los judíos del mundo tienen un derecho "único" a la autodeterminación nacional en Israel, y pide al Gobierno fortalecer aún más los lazos con las comunidades judías fuera de Israel. También aumenta los poderes de los llamados "Comités de Admisión" que en la práctica impiden a los ciudadanos palestinos vivir en cientos de comunidades, controlando la mayor parte del territorio israelí. Según esta ley, únicamente el hebreo es lengua oficial en Israel, y a la lengua árabe se le concede solo un "estatus especial". Antes de la publicación de esta ley, los ciudadanos palestinos residentes en Israel ya se quejaban de que la mayoría de los servicios públicos y los documentos oficiales no se extienden en árabe. El objetivo de la ley, por tanto, no es otro que retratar y consolidar el profundo racismo institucional que existe en Israel, normalizarlo aún más, y darle un soporte legal que aún no poseía. Con ello contribuyen igualmente a que la realidad del apartheid se vuelve legal e irreversible. 

 

De hecho, la mayoría parlamentaria israelí siempre ha negado que exista un pueblo indígena (el palestino) viviendo en su tierra natal, pero esta ley consagra definitivamente los "derechos de superioridad" de la población judía sobre la población palestina. No obstante, como decimos, la ley actúa sobre un soporte social que ya practicaba esta situación, ya que desde su fundación en 1948 Israel se ha definido como el Estado del pueblo judío, en lugar del Estado para todos los ciudadanos del país, incluyendo a su minoría palestina. Desde entonces, se han publicado decenas de leyes que discriminan de facto a los ciudadanos palestinos. Por ejemplo, la Ley de Retorno de 1950 solo permite la acogida de judíos de otras naciones en Israel, y el derecho de éstos a recibir los plenos derechos de ciudadanía. La ley consagra y hace explícita como ley fundamental el hecho de que todos los judíos, incluso aquellos que no son ciudadanos israelíes, tienen en Israel derechos superiores a los de los ciudadanos palestinos. Por otra parte, las autoridades israelíes admitieron el pasado año (2019) el objetivo real del asedio inhumano de 13 años sobre Gaza. Todo forma parte, como venimos explicando, del interés supremo de expulsar a los palestinos de su tierra. De hecho, llegaron a reconocer que Israel está dispuesto a ayudar a los palestinos a abandonar Gaza, siempre y cuando no vuelvan jamás. Todo obedece a la campaña "más tierra, menos árabes" llevado a cabo por las hordas sionistas para expulsar y desplazar a los pueblos indígenas de Palestina que aún habitan en su tierra. Sin embargo, la realidad palestina es obstinada: alrededor de 2/3 de los palestinos de Gaza son refugiados, cuyos abuelos y abuelas fueron expulsados por Israel de sus aldeas primitivas en 1948, por lo cual resisten y resistirán. De hecho, como cuenta Ahmed Abu Artema en este artículo, en 1948, cuando Israel estableció su Estado, las bandas sionistas perpetraron más de 70 masacres contra los palestinos que entonces habitaban dichas tierras, destruyeron más de 530 pueblos y ciudades, y mataron al menos a 15.000 palestinos. Más de 750.000 palestinos se vieron obligados a huir, lo que permitió que Israel controlara el 78% de las tierras palestinas. 

 

Según los datos de la ONG B'Tselem, entre 1967 y 2017, Israel ha establecido más de 200 asentamientos ilegales en la Cisjordania ocupada, incluida Jerusalén Oriental, ubicando allí a unos 620.000 colonos. Otro asunto a destacar es la indecente y sistemática tortura que la población palestina reclusa sufre en las cárceles israelíes. Yara Hawari lo documenta ampliamente en este artículo, al que nos remitimos. Hawari explica: "Nada de todo esto es nuevo. Desde el establecimiento del Estado de Israel en 1948 la Agencia de Seguridad de Israel (ISA, por sus siglas en inglés) ha torturado sistemáticamente a las personas palestinas por medio de diferentes técnicas. Y aunque muchos países han incorporado a su legislación nacional la prohibición de la tortura (a pesar de lo cual sigue siendo una práctica extendida con el pretexto de la seguridad nacional), Israel ha tomado un rumbo diferente: no ha aprobado una legislación nacional que prohíba el uso de la tortura, y sus tribunales han permitido el uso de la tortura en casos de "necesidad", lo que ha dado carta blanca a la ISA para utilizar la tortura de forma generalizada contra las personas presas políticas palestinas". De esta forma, la práctica de la tortura está arraigada en el sistema penitenciario israelí, es sistemática y está legalizada por medio de varias leyes nacionales. Y aunque las organizaciones palestinas de derechos humanos presentan regularmente reclamaciones a las autoridades israelíes por estos asuntos, raramente reciben respuesta, y cuando la reciben a menudo es para informar que se ha archivado el caso en cuestión por falta de pruebas. De hecho, desde el año 2001 se han presentado 1.200 reclamaciones contra los servicios de seguridad israelíes por torturas, pero nunca se han procesado sus responsables. Y así, cada año el sistema penitenciario militar israelí detiene y encarcela a miles de presos y presas políticas palestinas. Desde el inicio de la ocupación de Cisjordania y Gaza, y el establecimiento de la ley marcial en estas zonas, Israel ha detenido a más de 800.000 palestinos/as, el equivalente al 40% de la población masculina o a una quinta parte del conjunto de su población. La legislación israelí también permite al ejército mantener presa a una persona hasta 6 meses sin cargos, según un procedimiento conocido como detención administrativa.

 

Además, este período se puede prolongar indefinidamente y mantener "secretos" los cargos. Por consiguiente, se puede alcanzar una situación absolutamente surrealista, donde ni las personas presas ni sus respectivos abogados saben de qué se les acusa o qué pruebas se poseen contra ellas. El último día del período de dichos 6 meses se informa a la persona presa si va a ser liberada o si por el contrario su detención se va a prolongar. Todo este procedimiento ha sido calificado por la Asociación de Apoyo a las Personas Presas y de Derechos Humanos Addameer como de tortura psicológica. Por su parte, los niños y niñas palestinos no se libran de la terrible experiencia del encarcelamiento y la tortura en el sistema penitenciario israelí, y casi siempre se les niega la presencia de la tutela paterna durante los interrogatorios. Los adolescentes palestinos mayores de 16 años son juzgados como adultos, lo que contraviene lo estipulado en la Convención de los Derechos del Niño. De hecho, Israel detiene, encarcela y procesa a entre 500 y 700 niños y niñas palestinas cada año. A fecha de diciembre de 2019 había 5.000 personas presas políticas palestinas, entre las que se incluían 190 niños y niñas, 43 mujeres y 425 personas encarceladas en detención administrativa. La mayoría de estas personas han sido sometidas a alguna forma de tortura. Para la población palestina la tortura no es sino otra faceta más de la violencia estructural a que se ve sometida por parte del régimen israelí, que la tiene atrapada en una prisión a cielo abierto y le priva de sus derechos fundamentales. Es, además, una faceta que recibe poca atención por parte de la comunidad internacional, por lo general debido a que las autoridades israelíes utilizan los argumentos de la seguridad del Estado, reforzados también por el relato de la "guerra contra el terrorismo". En 2009 Israel estableció la figura de un tribunal militar juvenil para procesar a niños y niñas palestinas menores de 16 años. Es el único país que lo hace. Según UNICEF, utiliza las mismas instalaciones y el mismo personal que en los tribunales militares para personas adultas. 

 

Israel argumenta para todo ello razones espurias. Según la ONG B'tselem: "Israel argumenta que no está sujeto al derecho internacional de los derechos humanos en los Territorios Ocupados ya que oficialmente no es territorio israelí soberano. Y aunque es cierto que Israel no es soberano en los Territorios Ocupados, esto no merma su deber de respetar las disposiciones internacionales relativas a los derechos humanos. Los juristas internacionales discrepan con la postura de Israel, que también ha sido rechazada repetidamente por la Corte Internacional de Justicia (CIJ) y todos los Comités de la ONU que supervisan la aplicación de las diversas convenciones de derechos humanos. Estos organismos internacionales han afirmado una y otra vez que los Estados deben respetar las disposiciones de derechos humanos ahí donde ejercen un control efectivo". Otro asunto más, y ya hemos perdido la cuenta, donde Israel despliega toda su violencia estructural e institucional, donde la potencia sionista hace gala del desprecio que le merecen todas las vidas de los palestinos, y donde se vuelve a burlar de la legalidad internacional. La impunidad de la entidad sionista es, nos atreveríamos a decir, casi absoluta. Es necesario que la sociedad civil y la comunidad internacional apoyen activamente a quienes trabajan para ayudar a las víctimas de la tortura. Todos los Estados signatarios de los Convenios de Ginebra deben presionar en este sentido para cambiar esta terrible realidad, y conseguir que Israel erradique la tortura hacia la población palestina. Y por supuesto, al más alto nivel, la Corte Penal Internacional tiene la responsabilidad última de hacer rendir cuentas a Israel. Dado que la tortura es un crimen de guerra "jus cogens", está sujeta a la jurisdicción universal, lo que significa que terceras partes ubicadas en cualquier lugar del mundo pueden presentar denuncias penales contra individuos e instituciones por este motivo. Y qué decir tiene que hay que continuar apoyando activamente a todas aquellas organizaciones que trabajan por los derechos del pueblo palestino en los ámbitos nacional e internacional, con el fin de acabar con la naturaleza y la práctica sistemática de la tortura israelí. Continuaremos en siguientes entregas.

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12 abril 2020 7 12 /04 /abril /2020 23:00
Viñeta: Osval

Viñeta: Osval

La primera ética se ocupó de la relación entre los individuos [...] Ampliaciones posteriores trataron de la relación entre el individuo y la sociedad [...] Hasta ahora no hay una ética que se ocupe de la relación del hombre con la tierra y con los animales y plantas que crecen sobre ella [...] La extensión de la ética a este tercer elemento en el ambiente humano es […] una posibilidad evolutiva y una necesidad ecológica

Aldo Leopold

No habrá forma de dar respuesta a los problemas medioambientales que amenazan la vida en nuestro planeta si no se parte de un convencimiento común y efectivo: ni la naturaleza en su conjunto ni los recursos que nos provee son mercancías. No han sido creados como tales y eso significa que no pueden utilizarse con el único propósito de hacerlos rentables en los mercados. No hay solución sostenible ni verdadera para el planeta que no pase por asumir un principio básico: lo que por su intrínseca naturaleza es común y perteneciente no sólo a la generación presente sino también a las futuras no puede ser apropiado privadamente por nadie, ni destruirse

Juan Torres López

En la entrega anterior finalizamos la exposición de los puntos fundamentales que constituyen las bases filosóficas del pensamiento andino, lo que hemos denominado (siguiendo a Josef Estermann) la Pachasofía andina. En el cuadro siguiente, tomado de la misma fuente, hacemos un resumen comparativo entre el modelo de desarrollo occidental y el enfoque de dicho modelo de pensamiento andino:

 

 

Las bases sobre las que se asienta este pensamiento sobre el Buen Vivir descansan, como estamos viendo, en un absoluto respeto a la Naturaleza. Por ejemplo, Nina Pacari (otra líder indígena) explica: "Todos los seres de la Naturaleza están investidos de energía que es el Samai, y en consecuencia, son seres que tienen vida: una piedra, un río (agua), la montaña, el sol, las plantas, en fin, todos los seres tienen vida y ellos también disfrutan de una familia, de alegrías y tristezas al igual que el ser humano. Así es como cada uno de estos seres se relacionan entre sí (...) Todo somos parte de un todo; (...) [y a pesar de] ser distintos, somos complementarios, nos necesitamos mutuamente". Y por su parte, Mónica Chuji añade: "El Sumak Kawsay tiene una dimensión filosófico-espiritual y ética porque nace de las más profundas convicciones de vida colectiva basada en una relación inseparable, respetuosa y armónica con la naturaleza; porque en la naturaleza está la fuerza y el sustento de toda creación humana; porque en ella vivimos y de ella dependemos". Por su parte, Eduardo Gudynas, en su artículo "El largo recorrido de los derechos de la naturaleza" (Revista "América Latina en Movimiento", Nº 479, Oct. 2012), nos dice: "¿Cómo entender un bosque? Algunos dirán que es un conjunto de árboles. Otros agregarán que no son solamente árboles, porque también se encuentran helechos, orquídeas, arbustos y muchas otras especies vegetales. Algunos dirán que los animales, sean pequeños como escarabajos o sapos, o grandes, como tapires o jaguares, también son parte de ese ambiente, y que sin ellos no estamos frente a un verdadero bosque. De esta manera un bosque se entiende, e incluso se siente, a partir de la vida que éste cobija. El bosque es ese conjunto de elementos, pero también es más que un simple agregado, e incluso habrá quienes afirmarán que puede expresar sus humores, enojándose o aquietándose. Bajo esta mirada, el bosque tiene atributos propios, que son independientemente de la utilidad o de las opiniones que nosotros, humanos, pudiéramos tener. Es en esta sensibilidad donde se encuentran las raíces de los derechos de la Naturaleza". 

 

Por ello, frente al paradigma de la civilización occidental (industrial, capitalista) que tiene como destino manifiesto dominar a la Naturaleza, para el indígena su destino es cuidar a la Naturaleza como un ente del que forma parte; por eso no debe tomarse de ella más que lo necesario para la subsistencia. El paradigma biocéntrico nos insta igualmente a actuar de la misma forma. Por otra parte, en la tradición indígena el concepto de propiedad sobre la tierra no existe tal como se entiende en las sociedades occidentales. Ellos entienden más bien un derecho de usufructo de la vida que proveen los bosques, los ríos, las montañas o las lagunas. Y este derecho de usufructo (disfrute, albergue) lo gana una comunidad frente a otra, o un pueblo frente a otro, no mediante enfrentamientos, guerras o batallas, sino por el grado de conocimiento y familiaridad que éste tiene sobre los secretos de su territorio. En "El Libro de la Vida de Sarayaku" (ver una referencia a este pueblo indígena en  https://rebelion.org/sarayacu-libertad-tierra-cultura/) podemos leer: "Para nosotros el territorio no es solo el suelo, y menos las riquezas que los occidentales llaman recursos naturales. Desde nuestra visión, fundamentalmente, es un espacio de vida, que lo disfrutamos cuanto más entero se encuentre y menos transformado esté. Por eso no terminamos de comprender la lógica occidental que se expresa en las leyes creadas y que separa como cosas distintas el suelo, el bosque, la fauna, el agua y el subsuelo. Para nosotros el Kaypacha, el Jawapacha y el Ukapacha son una sola unidad, y separarlos es como separar un corazón del cuerpo en que se aloja. La naturaleza y la selva son parte de nosotros mismos, y de alguna forma, son una prolongación de nuestros cuerpos y de nuestros espíritus. La naturaleza, en ese sentido, nos habla y en ese juego de relaciones hemos aprendido mutuamente a convivir con ella y entre nosotros". Básicamente, el gran salto conceptual consiste en pasar desde una ética basada o que gira en torno al hombre (antropocentrismo) a una ética anclada en la vida (biocentrismo).

 

Este salto conceptual no es un ejercicio fácil, pero hemos de poner todo nuestro empeño en él. Nos llevará tiempo, pero hemos de preparar a nuestra mente para asumirlo. Cuanto más profundamente lo asumamos, más fácilmente comprenderemos los fundamentos del nuevo paradigma donde se asienta el Buen Vivir indígena, así como el resto de corrientes de pensamiento occidentales afines a él (decrecimiento, ecología profunda, desarrollo a escala humana, ecofeminismo, ecosocialismo...). Tomaremos como referencia este breve documento de Alfonso Henríquez para la siguiente exposición. Puede considerarse al filósofo noruego Arnold (Arne) Naess como el padre de la disciplina que llamamos Ecología Profunda (por oposición a una ecología superficial que pondría el foco únicamente en la tarea conservacionista de la naturaleza), movimiento filosófico, social y cultural que comenzó a difundirse durante las décadas de los años 60 y 70 del siglo pasado al amparo de la creciente preocupación por la degradación del medio ambiente vinculada cada vez con mayor fuerza a la acción directa del ser humano. En esta época, un profesor de la Universidad de Oslo publica en 1973 un breve pero importante artículo para el movimiento ecologista, titulado "The shallow and the deep, long range ecology movements" (Naess, 1973) en el cual expondrá los principios básicos en torno a los cuales la gran parte de la reflexión posterior sobre la problemática eco-filosófica se construirá. Retomo la explicación de Alfonso Henríquez: "Tradicionalmente la ética se ha centrado en la conducta humana, asignándole al hombre una serie de atributos morales que lo harían el único ser digno de valor por sí. Ahora bien, para esta corriente, la ética tradicional se encuentra atravesada por un profundo antropocentrismo animado por un dualismo fundacional, a saber, la distinción entre el hombre y un entorno que lo rodea, la naturaleza. Esta distinción ha tendido no al equilibrio sino que a la ubicación del hombre en un plano de superioridad en relación al mundo natural, sea éste animado o inanimado, autorizándolo por ello, para su explotación y aprovechamiento. La naturaleza aparece no solo como un conjunto de bienes disponibles, sino que, como un mundo en el que la ética no tiene nada que decir, pues ésta se aplica solo a las conductas humanas". 

 

Y así, reemplazar una ética fundada en lo humano por una ética centrada en la vida (animal o no) implica un replanteamiento de quiénes (qué seres) deberían ser considerados moralmente. En el pensamiento de Arne Naess se percibe la concepción de que el hombre (el ser humano, en general) no se "encuentra" en el entorno, pues la sola palabra "entorno" ya denota una posición de centralidad del ser humano sobre todo aquéllo que lo rodea. Lo que en realidad existe entonces no es una oposición entre estas dos esferas, sino toda una extensa red de relaciones, dependencias e interconexiones, entre las cuales (y gracias a las cuales) se va constituyendo todo individuo, sea de la especie que sea. Este individuo, por tanto, presentará una serie de características propias que solo adquirirán sentido en sus relaciones e interdependencias con los demás individuos (de su especie y de otras) y con lo demás. Para comprender esto en toda su dimensión hemos de despojarnos de toda nuestra herencia cultural occidental, incluyendo, entre otras, la herencia judeocristiana, el cartesianismo, el racionalismo, el newtonismo, y sobre todo, el capitalismo. Partiendo de esta base, para Arne Naess (y otros autores, aunque en grados diversos) existe una especie de "derecho" (palabra que siempre hemos de tomar con cautela) de toda forma de vida sin excepción a prosperar y desarrollar todas sus potencialidades, desde la montaña al hombre, pasando por los bosques, los ríos, los mares, los arbustos, las lagunas, los peces, los tigres...Todos los seres vivientes entrarían a formar parte, en pleno equilibrio y armonía, de esta red de nodos biocéntrica. Justamente en este "derecho a hacerse" de cada entidad, a ser en toda su extensión, a realizar sus potencialidades, es donde Arne Naess reconoce un valor intrínseco. Y así, el verdadero desarrollo de las potencialidades que lleva a la autorrealización implica una apertura hacia la interconexión e identificación que existe entre todo lo vivo, lo cual permite superar el individualismo, y reemplazarlo por el ideal de igualdad de la biosfera, pues el potencial individual no se puede dar aisladamente, sino mediante una conexión con los demás seres. Continuaremos en siguientes entregas.

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9 abril 2020 4 09 /04 /abril /2020 23:00

Necesitamos una escuela laica que eduque sin dogmas, en valores humanistas y universales, en la pluralidad y en el respeto a los derechos humanos, en la asunción de la diferencia y de la diversidad y en los valores éticos, no sexistas y democráticos

Enrique Díez

Nos quedamos exponiendo, en la última entrega, hasta qué punto los libros de texto de nuestros escolares cuentan las bondades del transporte ilimitado y la velocidad como signos de progreso y desarrollo, sin emitir visiones críticas de estos fenómenos de cara a la sostenibilidad de nuestro mundo. Este asunto tiene que ver también con la construcción de las infraestructuras que se hacen hoy día. Y así, las grandes infraestructuras, tan costosas para la salud del planeta, son presentadas como signo inequívoco de progreso, riqueza y modernidad. Se oculta que las grandes infraestructuras arrasan territorios y ecosistemas y expulsan o separan a sus poblaciones. Sus costes van más allá del enorme endeudamiento económico y sus consiguientes exigencias políticas. Alcanzan la extracción de materiales, el consumo de energía, el deterioro del medio natural y las contaminaciones diversas derivadas de su construcción y uso. Se llega a presentar como compatible la defensa del medio ambiente y la construcción de grandes infraestructuras. La asociación entre transporte y comercio se presenta como algo incuestionablemente positivo, aún cuando esta asociación haya significado la destrucción o deterioro de economías pequeñas y formas de producción y distribución menos dañinas para el medio ambiente. Por ejemplo, el libro de Conocimiento del Medio de 6º de Primaria Ed. Anaya alaba el sistema actual en los siguientes términos: "Europa dispone de una red de transportes muy densa, imprescindible para realizar el intenso intercambio de mercancías y personas entre los países. (...) El comercio exterior de Europa es el más importante del mundo”. Y de la mano de los medios de transporte y las tecnologías de la información nos llega la veneración incondicional a la velocidad. Por ejemplo, el libro de Conocimiento del Medio de 6º de Primaria Ed. Everest cuenta: "Se construyen aviones cada vez más rápidos y confortables. En nuestros días, estos aparatos, nos trasladan en solo unas horas a lugares situados a miles de kilómetros". Lo peligroso, por tanto, no es contar la realidad del mundo en que vivimos, sino hacerlo de una manera acrítica, que lo único que fomenta es asumir las coordenadas del mundo actual, sin poder ni siquiera imaginar los grandes inconvenientes que poseen. 

 

Por otra parte, la obsolescencia programada, los frenéticos ritmos laborales, la aceleración de productividad agrícola o la comida rápida son formas de velocidad que rompen el ritmo -lento- de la naturaleza y llevan asociadas nuevas enfermedades. Sin embargo, el aumento del riesgo asociado a la velocidad no es visible en los textos. Se cultiva la adoración por la velocidad, la exigencia del ir cada vez más rápido, de alcanzar mayores cotas de distancia en menos tiempo, o de acelerar el ritmo de los procesos y de los ciclos de bienes, productos y servicios. Por ejemplo, el libro de Historia Contemporánea de 1º de Bachillerato Ed. Oxford afirma: "Ahora las mercancías, las personas, las ideas y las noticias podían ser transportadas con mucha mayor velocidad, rapidez y seguridad" (Obsérvese cómo la velocidad y la seguridad se presentan juntas, cosa que también ocurre en la publicidad de los automóviles). O por ejemplo, el libro de Lengua y Literatura de 1º de Bachillerato Ed. Vicens Vives, como pie de foto de un telégrafo, reseña que "Mientras un satélite de comunicación moderno es capaz de transmitir el contenido de 100 volúmenes de una enciclopedia en un segundo, un operador de Morse sólo puede enviar alrededor de 50 palabras por minuto”. Lo que deberíamos enseñar a los alumnos y alumnas es que los procesos naturales, la evolución de las especies, la formación de bosques, del suelo, de los combustibles fósiles… son el resultado de decenas, cientos o miles de años. La escala de tiempo humana prima la velocidad frente a la escala de tiempo de los ecosistemas. La velocidad no permite la reflexión y dificulta el cuidado y la responsabilidad. La sostenibilidad habrá de ser muy prudente con la velocidad. En última instancia, hemos de enseñar hasta qué punto el ser humano ha violado la escala de tiempos naturales, imponiendo unos ritmos artificiales que impiden la sostenibilidad.

 

Además, la benévola y prometedora imagen de los medios de transporte oculta una larga cadena de externalidades no computadas, que tienen que ver con el proceso de obtención de materias primas, el costoso proceso de fabricación, la envergadura de las infraestructuras que exigen, los costes de su circulación (incluidas las vidas humanas) o los residuos que ocasionan. Sin embargo, no es fácil encontrar en los libros de texto una relación entre el modelo de movilidad y las guerras por la apropiación de los yacimientos de combustible fósil. Así mismo, se omite que el transporte motorizado es el que ha permitido crear las distancias que aparentemente permite salvar. Sin el automóvil sería imposible el actual modelo de urbanismo, de producción y de consumo basado en la distancia y la dispersión, tan costosa desde el punto de vista ecológico. En la ciudad la prioridad al paso veloz del transporte motorizado tiene como consecuencia la expulsión de la población no motorizada (mayores, niños y niñas...) de muchos espacios públicos de encuentro. Sin embargo los textos no visibilizan esta pérdida que tanto afecta al espacio de juego y a la autonomía de quienes los leen (es decir, los propios estudiantes). Para acceder a aquello que necesitamos para vivir podemos aumentar nuestras posibilidades de movilidad o aumentar la cercanía a los recursos. Obviamente la opción sostenible es la creación de cercanía. Sin embargo los libros de texto se inclinan una vez más por proponer salidas individuales y parciales, y ocultar propuestas estructurales. 

 

20.- LAS RELACIONES CENTRO-PERIFERIA DE LA ECONOMÍA MONETARIZADA. Este tema tiene que ver con los conceptos de desarrollo que los libros de texto asumen (también acríticamente), con las asimetrías entre los países del Norte global con respecto a los del Sur global, y en general con todos los desequilibrios existentes entre regiones y zonas del mundo. La mayor parte de las veces este binomio es denominado como países desarrollados y países subdesarrollados (a pesar de la incorrección que supone desde el punto de vista de la sostenibilidad, como ya hemos comentado). El uso de la expresión “relaciones Norte Sur”, (aunque es menos frecuente) esconde la asimetría de los dos polos y tiende a naturalizar un desequilibrio de poder, escondiéndolo detrás de un aparente problema de ubicación geográfica. Por ejemplo, el libro de Conocimiento del Medio de 6º de Primaria Ed. Edelvives lo resume de la siguiente forma: “Países desarrollados. Son aquellos en los que la población trabajadora se distribuye de la siguiente manera: hasta un 10% en el sector primario, entre un 20 y un 30% en el sector secundario y más de un 50% en el sector terciario. Estos países han alcanzado un gran desarrollo tecnológico, lo que les sirve para obtener una alta productividad y disfrutar de un elevado nivel de bienestar social. Países subdesarrollados. Son aquellos en los que la mayoría de la población trabajadora se dedica al sector primario, un tercio aproximadamente al sector terciario y una mínima parte al secundario”. Sería interesante que los libros explicaran (o los docentes discutieran con sus alumnos/as) qué significa la expresión "han alcanzado" en la exposición anterior (básicamente, a costa de qué han alcanzado dichas posiciones "desarrolladas"). La explotación de recursos lejanos, (esencia de las relaciones Norte Sur) es un acelerador de la insostenibilidad. Los libros de texto ocultan la relación que existe entre mercado, lejanía e impactos ambientales y sociales. Los territorios colonizados por las economías centrales aparecen como los emisores de materias primas, en lugar de mostrarse como territorios a los que se usurpa la riqueza.

 

Y así, se denomina "integración" en el mercado mundial al proceso que posibilita el hurto e impone el intercambio desigual a las economías periféricas. Al hablar de integrar a los países periféricos en la economía capitalista, se oculta la destrucción de sus sistemas económicos. Se habla de división del trabajo a escala mundial en países "productores" de materias primas, y en países productores de productos elaborados y la "necesidad" del "intercambio" entre ellos, sin hacer análisis del proceso por el que se impuso y por el que se mantiene. Los libros de texto utilizan la problematizada terminología “países en vías de desarrollo” que corresponde a una visión homogeneizadora, lineal y etnocéntrica de la historia. Desgraciadamente, no son solo los libros de texto, sino los medios de comunicación los que también utilizan esta incorrecta terminología para referirse a este fenómeno. Los conceptos explotación, deuda ecológica o deuda externa son prácticamente ignorados en los libros de texto y, en caso de ser mencionados, son una mínima explicación políticamente correcta que no permite profundizar en sus causas y en sus protagonistas. En el libro de Historia Contemporánea de 1º de Bachillerato Ed. Akal aparece un gráfico de la deuda de la mayor parte de países del mundo dejando ver que son los países en vías de desarrollo los que más deben. El gráfico ignora (y lleva a engaño) que la mayor deuda del mundo es la de EEUU, que curiosamente no aparece reflejada en el gráfico. Tampoco explican el sentido real de la deuda pública de los países como mecanismo de dominación, ni los casos históricos donde las deudas han sido condonadas en diversos países. No obstante, la Editorial Akal (una de las más críticas de todas las analizadas en el estudio), en su libro de Historia Contemporánea de 1º de Bachillerato, posee algunos ejemplos críticos, donde aparecen los conceptos de "intercambio desigual", de "expolio de los recursos", y de que "El colonialismo había provocado la desestructuración de las economías autóctonas, lo que provocó fuertes desequilibrios sociales y regionales". Continuaremos en siguientes entregas. 

 

 

Fuente Principal de Referencia: Informe "El currículum oculto antiecológico de los libros de texto", de Ecologistas en Acción

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7 abril 2020 2 07 /04 /abril /2020 23:00
Fotografía: Paisaje de Gaza después de un bombardeo israelí

Fotografía: Paisaje de Gaza después de un bombardeo israelí

Creo que es importante reconocer que probablemente las tres cosas que caracterizan a Israel y al gobierno israelí son la arrogancia, la brutalidad y la estupidez. Y esos son los tres elementos que guían sus acciones. Arrogancia es pensar que las vidas palestinas no son importantes. Creen que los palestinos no son nada, que es precisamente lo que los regímenes racistas piensan del “otro”. Sobre su brutalidad ya me he manifestado desde el principio y han demostrado una terrible crueldad hacia los palestinos. Y, ¿qué decir de su estupidez? Cuando se les conoce de cerca y entre bastidores, cuando se observan los detalles y su falta de previsión se puede apreciar lo estúpidos que son

Miko Peled (disidente israelí y activista por la paz)

Ya hemos hablado en entregas anteriores, y continuaremos haciéndolo por su importancia, sobre la política de "amistad inquebrantable" entre Estados Unidos e Israel, que posibilita en gran medida el escenario que estamos describiendo en esta serie de artículos. Concretamente, y siguiendo a Jeff Halper en este artículo, las bases de esta política (bajo la actual Administración Trump) se podrían resumir en los siguientes puntos: la estrecha cooperación y coordinación militar entre ambas potencias; la permanente acción de veto estadounidense frente a cualquier resolución de la ONU que perjudique a Israel; la consideración por parte de Estados Unidos de que el movimiento mundial de BDS (Boicot, Desinversión y Sanciones) es inherentemente antisemita y debe ser obstaculizado por todos los medios; el rechazo a la idea de que Israel es una potencia ocupante; la difusión de la idea de que los dirigentes palestinos han liquidado cualquier posibilidad de paz con Israel al educar a generaciones de niños y niñas palestinos/as mediante un programa de odio hacia Israel y los judíos en general, así como a través de la televisión y prensa palestinas, y comunicados religiosos y políticos; la extensión de la idea de que el reconocimiento de los dos Estados es imposible; la cínica extensión de la idea de que Estados Unidos tratará de ser neutral en el conflicto, que apoyará una negociación "libre" entre ambas partes, pero que no ayudará a la instauración de ningún Estado "terrorista"; la ayuda a Israel para defender sus fronteras, y el reconocimiento de Jerusalén como la capital eterna e indivisible del Estado judío, entre otros conceptos. Todo ello, como puede apreciarse, se traduce de facto en un apoyo explícito al apartheid israelí. Bajo el paraguas falso de la "no injerencia", se apoyan los asentamientos israelíes sobre los territorios ocupados, y se hace la vista gorda ante todos los ataques y atropellos que Israel realiza continuamente al pueblo palestino. Bajo estos mimbres, podemos verter elocuentes discursos, pero la realidad quedará inalterable si no los reforzamos a la vez con una política de sanciones contra Israel (de la que Estados Unidos es maestro internacional). 

 

Y de esta manera, Estados Unidos lleva 50 largos años practicando esta política de nula credibilidad hacia el fin del conflicto, de mala fe y de apoyo incondicional, tanto subliminal como de facto, a la potencia ocupante. Ante este panorama tan desolador, es la propia comunidad internacional la que, a través de los oportunos canales, debe actuar de forma decidida a favor de la resolución del conflicto. Porque si no se puede confiar en los gobiernos, se necesita que los ciudadanos del mundo, con su tejido civil, asociativo, organizativo, se opongan a estos crímenes perpetrados contra el pueblo palestino. Solo la sociedad civil puede movilizarse para exigir el respeto al derecho internacional y poner fin a la impunidad continuada de Israel. Palestina no solo sufre bombardeos, expulsiones, torturas, humillaciones, saqueos, crímenes, sino que también sufre complicidad y cinismo, los que practican la comunidad internacional. Europa, como un buen vasallo, continúa de manera sibilina apuntalando al régimen israelí, haciendo un seguidismo pasivo sobre la estrategia agresiva de los Estados Unidos. De manera recurrente, cada cierto tiempo, hemos de asistir por enésima vez a los atroces ataques de Israel sobre Palestina: bombardeos, francotiradores, bloqueo, expulsiones, expolios de tierras, encarcelamientos masivos, desapariciones forzadas, privación de agua, cortes de electricidad, y un largo etcétera de agresiones que el mundo ignora de forma perversa. La siempre genial Cecilia Zamudio explica en este artículo, que tomamos como referencia a continuación: "El Estado de Israel sigue alienando a los niños israelíes desde muy pequeños, les martillea la teoría racista del sionismo desde las escuelas, para convertirlos en futuros soldados de odio y exterminio, legitimadores de la barbarie con enajenantes diatribas supremacistas y religiosas. A los niños israelíes, el Estado sionista les organiza constantes "visitas militares". Incluso los invitan a firmar y dibujar sobre los misiles, a escribir "dedicatorias" sobre las bombas que luego harán volar por los aires a los niños palestinos, a los niños libaneses, descuartizando sus cuerpitos y sus sueños. Esos son los niveles de alienación para sustentar la barbarie".

 

Y continúa: "Al pueblo palestino lo privan de sus tierras, del mar, del acceso al agua potable y al agua para la agricultura, de escuelas y de sanidad; lo encarcelan, lo torturan, lo bombardean, lo desaparecen; le hacen padecer humillaciones cotidianas y explotación aberrante (los capitalistas sacan múltiples provechos de la ocupación colonial, como el acaparamiento de tierras y los seres humanos despojados y desesperados, abocados a padecer esclavitud)". No es tarde para detener esta barbarie, nunca lo es. Pero Europa (sobre todo Europa) debe abandonar su papel intrascendente. ¿Por qué lo mantiene? Porque Israel ha sido una pieza fundamental para la ejecución de las políticas de Occidente en todo Oriente Próximo, para el saqueo de su petróleo y de sus enormes riquezas naturales. El Estado colonial y genocida de Israel es funcional a los intereses de Europa en la región, y está siendo mantenido y apoyado por el gran capital transnacional para posibilitar el saqueo capitalista de toda esta región del planeta. Entonces, si Europa rompe este papel, se irían al garete una infinidad de intereses creados. Durante décadas, la tortura del pueblo palestino alcanza cotas que deberían remover las conciencias de toda la humanidad, si estuviéramos hablando de una humanidad decente. Los dramas humanos palestinos se cuentan por miles, por cientos de miles, por millones. Israel ha desplegado contra la población palestina las más humillantes decisiones, y ejercitado los más terribles tormentos. Está visto y demostrado que las Naciones Unidas han sido absolutamente incapaces de hacer implementar sus decisiones, ante la prepotencia de Estados Unidos. Habría de existir una gigantesca movilización internacional, que denuncie sobre todo las raíces estructurales del genocidio y la manera en que forma parte de la gran trama capitalista, de la barbarie por excelencia, y del saqueo transnacional, habría que denunciar las burguesías que se enriquecen masacrando a los pueblos, los intereses engordados de las grandes corporaciones, y habría que respetar y abandonar la cínica criminalización que se ejerce contra los pueblos que desean ejercer su soberanía y su autodeterminación, liberándose del colonialismo, del imperialismo y de todas las formas de dominación capitalista. 

 

Cecilia Zamudio lo explica de forma brillante. Retomamos sus palabras: "El sionismo es una herramienta fascista del capitalismo transnacional para reprimir, agredir y saquear, no solamente al golpeado pueblo palestino, sino a todos los pueblos de la región. Se cuestiona al sionismo y al gran capital transnacional que lo implementa y lo sostiene como arma (no es cuestión aquí de "los judíos", sino del sionismo: hay incluso algunos judíos que se han opuesto al sionismo y han sido también brutalmente reprimidos por el Estado de Israel). Toda infamia que se tapa con el barniz de "creencias religiosas" tiene raíces económicas, raíces en los intereses de la clase explotadora: la Inquisición, su barbarie y la acumulación de riquezas; el genocidio contra el Abya Yala (América) y el pretexto de "llevar la fe" mientras el colonialismo europeo perpetraba la gigantesca acumulación capitalista originaria, son dos ejemplos de muchos. Aquí se trata también de eso, de masacres y ocupación que inflan los bolsillos de unos cuantos. Se trata del genocidio contra el pueblo palestino que perpetra el capataz del gran capital en la región, es por eso que la complicidad de las potencias imperialistas es constante". Esta es la explicación de la tibieza y el comportamiento turbio de Europa en este ya decano conflicto. De hecho, hoy día el sionismo cuenta con el apoyo de las organizaciones más poderosas del planeta: cuenta con el apoyo de la Banca Mundial sionista, es decir, la Reserva Federal de Washington, así como con el apoyo del Club Bildelberg, el que decide qué países entran a la OTAN, y también por el apoyo de las familias Illuminati, las que también deciden quién permanece en un gobierno o quién se va del poder, o a quién hay que eliminar para que no continúe en el poder. Como vemos, el sionismo está muy bien relacionado. Todos estos siniestros lazos son los que lo aúpan, lo sostienen y lo apoyan. En el colonialismo que el sionismo representa, el más perverso de todos, los ocupados están destinados a ser eliminados, ya sea físicamente o bien mediante expulsiones de sus territorios originales, o a ser desplazados y marginados. Pero todo ello no importa, como decimos, si Israel continúa al servicio de las grandes élites mundiales. 

 

Palestina debe ser descolonizada. Ello no solamente implica el retiro de la potencia ocupante, sino también la resolución de cuestiones afines como son la soberanía, las fronteras, los refugiados, los recursos, y similares. Ello requiere el fin de los derechos de los colonos israelíes y su hegemonía sobre la tierra y los recursos de los palestinos, sobre las fuentes de poder político y económico, sobre la cultura y la narrativa nacionales, y el surgimiento de un sistema de gobierno nuevo, inclusivo y compartido. También exige la restauración de la soberanía de la potencia ocupada, es decir, Palestina. Esto se traduce en la capacidad para definir su propio gobierno, su propio sistema económico y social, y sus propias normas de convivencia. Pero todo ello requiere de un programa detallado de reconstrucción del país de una forma inclusiva. Hay que implementar plenamente el derecho de los refugiados palestinos y sus descendientes a regresar a su tierra natal en condiciones que faciliten su plena reintegración en la sociedad. Hay que restaurar de sus derechos a los expulsados, excluidos y oprimidos, restaurar el derecho sobre sus propiedades, identidades y posición social, seguido de la reconciliación. Hay que establecer una economía inclusiva que ofrezca seguridad financiera, sostenibilidad, recursos energéticos suficientes y estables, empleo significativo para la población y una compensación justa por sus pérdidas y sufrimientos (Verdad, Justicia y Reparación, los tres mandamientos a ejecutar después de todo crimen de lesa humanidad). Hay que romper las relaciones estructurales de dominación, que han sido levantadas durante décadas por Israel con la complicidad de todo Occidente. Israel debe renunciar a sus ambiciones expansionistas, y comprender que el apartheid es política y moralmente inaceptable. Y como esto no va a ocurrir de forma espontánea, es la comunidad internacional la que tiene que forzar esta situación, presionando a la potencia sionista hasta obligarla a comenzar a dar pasos en esta dirección. Vale la pena luchar por ello. Continuaremos en siguientes entregas.

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6 abril 2020 1 06 /04 /abril /2020 23:00
Viñeta: Luc Descheemaeker

Viñeta: Luc Descheemaeker

Frente al panorama desolador a nivel mundial que ofrece la pandemia del Covid-19, en el caso específico de Estados Unidos, éste sufrirá consecuencias aún más catastróficas. Una realidad que se da a pesar de su enorme riqueza, con sufrimiento de los sectores más pobres de su sociedad, caídas bursátiles como no se veían desde la crisis del subprime y una recesión ad portas como ha declarado la reserva federal. A pesar de esa realidad el gobierno de Trump no cesa en su conducta miserable y sigue presionando y atacando a los países que no ceden ante sus exigencias imperiales. Como el viejo cuento de la rana y el escorpión, el gobierno estadounidense y su naturaleza hostil y abominable, prefiere inocular el veneno que posee y ahogarse en lugar de optar por la colaboración

Pablo Jofré Leal

Al momento de escribir este artículo, Estados Unidos presenta el peor dato, con casi 1.200 personas fallecidas durante las últimas 24 horas debido al coronavirus, una cifra que ningún otro país había alcanzado hasta la fecha. La tensión crece, desde el gobierno federal se deja al libre albedrío de los gobernadores de los respectivos Estados la decisión de confinar a su población, aunque la mayoría de ellos lo está ordenando. Pero además de los casi 250.000 afectados, y subiendo, Washington ha de enfrentarse a otro terrible desafío generado por la pandemia, como es el desempleo masivo de la población. Durante las últimas dos semanas casi 10 millones de estadounidenses solicitaron el subsidio de desempleo, subiendo la tasa oficial desde el 3,5% al 4,4%, de febrero a marzo. El mercado sanitario mundial está también al borde del colapso, ya que reciben solicitudes de compra de todos los países a la vez, pero además de sus respectivos gobiernos, también las reciben de sus regiones, de sus empresas, asociaciones, etc. El mercado capitalista se vuelve loco. El Covid-19 mantiene a medio planeta en estado de confinamiento, y los contagios ya superaron el millón de casos a nivel mundial.

 

Mientras tanto, la Administración Trump ha pasado por varios estadíos hasta reconocer oficialmente la gravedad de la extensión de la pandemia. Al principio el mandatario despreciaba el alcance de la misma, asegurando que todo estaba bajo control, que el virus abandonaría el país “como un milagro”, y que su país no sería afectado por lo que calificaba de forma despectiva como el “virus chino” (a pesar de las advertencias de la OMS en contra de asignar nacionalidad al coronavirus). A los pocos días, ya reconocía que las cosas podrían ponerse peor, que vendrían varias semanas muy duras, y que el virus podría causar la muerte a entre 100.000 y 200.000 estadounidenses. Trump no solo ha tenido que ceder ante los temas de lucha contra la enfermedad, sino también sumarse a la idea de establecer la cuarentena total, que obligue a la población a observar ciertas y estrictas reglas sanitarias. La situación se ha ido desbordando día tras día, hasta llegar a ser el país más afectado a nivel mundial.

 

Pero si la pandemia pone de manifiesto la perversión del capitalismo en su actual fase neoliberal y globalizada, aún resulta más grotesca la reacción que gran parte de la población estadounidense está teniendo frente a la extensión del patógeno por su país. ¿Se mata a un virus con una pistola? ¿Se le destruye con un fusil? ¿Con una bomba de mano? ¿Con un proyectil? No, no se trata de eso, evidentemente. Se trata de la reacción que tienen normalmente los estadounidenses ante cualquier amenaza, ante cualquier peligro, ante cualquier problema. Hemos de partir del análisis de su propia sociedad: como líderes del capitalismo mundial, los Estados Unidos son adalides en implementar todos los valores del neoliberalismo, y como consecuencia, la ausencia de un Sistema Nacional de Salud público, gratuito y universal es una característica de este país. Antes de la aparición de la pandemia, lo más que ha llegado a establecerse que se acerque a dicho modelo fue el Obamacare del ex Presidente Barack Obama, hoy día destruido bajo la Administración de Donald Trump, el magnate devenido en Presidente, uno de los personajes más ignorantes, violentos y despreciables que existen en el mundo.

 

Y así, millones de norteamericanos no poseen ningún sistema de salud público al que acogerse, y han de pagarse sus tratamientos médicos y sus medicinas frente a cualquier adversidad sanitaria que les afecte. Miles de compañías privadas del sector de la salud ofrecen un gran mercado al estadounidense medio, para que mediante sus sistemas de seguros médicos estén mínimamente protegidos ante cualquier contingencia. ¿Pero qué ocurre con las personas que no los poseen, porque no tienen ingresos para poder pagarlos? Pues simplemente, que se quedan fuera del sistema, y ante cualquier enfermedad, tienen que responder a la misma con el pago de las facturas correspondientes, y si no pueden hacerlo, cayendo en la más estrepitosa ruina física y psíquica. Estamos hablando de un prototipo de país absolutamente imbuido en los valores capitalistas, y por tanto, sumamente insolidario, egoísta, despiadado, individualista y que además de ello, se cree líder mundial por gracia divina. Estados Unidos es también el país que alberga un mayor número de milmillonarios, por lo cual la desigualdad es manifiesta, cruel, patética, inmoral y vergonzante. Además de ser paladines de la globalización capitalista, también lo son de la globalización de la angustia y del pánico.

 

Y como este capitalismo cruel y depredador se manifiesta en todo el interior del país con toda su crudeza, tenemos un explosivo puzle social que se configura, entre otras características, por una escasa protección social y una democracia sumamente debilitada (los procesos electorales son tutelados por el establishment del bipartidismo estadounidense y financiados por las grandes fortunas del país), donde existen fuertes intereses contrapuestos de diferencias sociales y un extendido grado de pobreza social y cultural. Este cóctel explosivo es caldo de cultivo para la existencia de individuos/as con ciertas peculiaridades, tales como el sector de los llamados “preparacionistas”, que se dedican a acumular víveres, dinero y armas en su propia casa, para estar “prevenidos” ante un supuesto caos económico y social en el país. La crisis sanitaria sobrevenida por la pandemia del Covid-19 puede desatar ambos tipos de crisis, y de ahí la paradoja de que cierto grupo de población, realmente muy numeroso, se haya armado hasta los dientes, de que la venta de armas se haya disparado en el país, y de que este sector comercial haya sido declarado como “esencial” dentro de la escala de sectores que pueden o no parar su producción y su actividad laboral ante el confinamiento de la población.

 

Bajo este clima de caos y alarma social se fomenta la visión de los “odiadores” del mundo, como un grado superlativo de su sentido de egoísmo e individualización. Muchos analistas explican este fenómeno de la sociedad estadounidense en el sentido de ser una sociedad que se ha creado a sí misma (tras el expolio y el saqueo de los pueblos primitivos), una sociedad que conoce su poder en el mundo, y por tanto, una sociedad que posee mucho miedo (está extendida la opinión de que “a mucha gente le gustaría ver a este país destruido”). En este contexto, la posesión de armas de fuego es algo normal en las casas de los norteamericanos, cuyos Estados prohíben por ejemplo fumar de una forma más exigente que nosotros, pero en cambio permiten la venta y posesión de armas de fuego, sin apenas realizar un control psicológico sobre las personas que las poseen. Con una Asociación Nacional del Rifle como una de las instituciones más prestigiosas del país, muchos usuarios de armas se molestan incluso porque dicen que “los meten en el mismo saco” que aquellos ciudadanos que provocan las matanzas. Pero una cosa está clara: los que no posean armas no podrán provocar matanzas indiscriminadas con la envergadura de las que allí se cometen. En resumidas cuentas, comprar y poseer armas de fuego es allí algo natural, estando completamente bien visto, justificado y normalizado.

 

La psicosis estadounidense está servida, y llega a extremos tan patéticos como el hecho de llevar chalecos antibalas, de forma constante, durante la vida cotidiana de la gente. Todo un despropósito, fiel testigo de un modelo de sociedad completamente decadente. Bajo sus mimbres rancios y profundamente conservadores, su visión del mundo, de las desigualdades y de la justicia social es muy estrecha, y justifican una política (véase la del actual mandatario, Donald Trump) que desprecia a los ciudadanos desde las instancias públicas, una política que los hace responsables de su destino, que les echa la culpa de su éxito o de su fracaso, que les provoca una conciencia de ser ellos/as mismos/as los responsables de todo lo que alcanzan en la vida. Una cultura 100% materialista, 100% consumista, 100% capitalista. Como adalid fundamental de esta filosofía tenemos al Partido Republicano (y sus extremas derechas asociadas, como la alt-right), que siempre desean endurecer todavía más estas condiciones de vida, argumentando cínicamente que eso está en su ADN, en su tradición, en las propias entrañas del pueblo norteamericano. Y volvemos al inicio del artículo: más de 50 millones de estadounidenses carecen de cualquier tipo de atención médica, y los que están asegurados, a menudo disfrutan de un acceso muy limitado a los servicios de salud. Todo ello favorece un clima social con una clase trabajadora desnuda, caótica y con casi nula conciencia de clase, una clase obrera que incluso asume y justifica la necesidad de su propia desprotección social.

 

Es entonces muy evidente que para que los estadounidenses dejen de comprar armas ante cualquier conato de alarma o estallido social a la vista, procedente de cualquier tipo de crisis, los valores de la sociedad norteamericana deben cambiar. En ese sentido, una política más social, más integradora, más justa y protectora, una política pensada para las personas y no para el dinero y las grandes corporaciones transnacionales, podría ir a la raíz de la causa misma del problema. Anular esa ideología insensible y excluyente, que legitima las desigualdades, que desprecia lo comunitario, que responsabiliza en primer lugar al propio ciudadano/a de su protección social, de su éxito laboral y familiar, donde se les insta a salir adelante únicamente por sus propios medios, donde se les educa para creer que no tienen que culpar a nadie (y menos al Estado) de sus miedos, problemas y fracasos, más que a ellos mismos, sería proporcionar un auténtico cambio en la mentalidad estadounidense, en sus modos y estilos de vida, prepotentes y obsoletos.

 

¿Qué lleva entonces a comprar armas a los ciudadanos estadounidenses? Tantos millones de personas acorraladas, sumidas en un estado de desesperación por la crisis sanitaria, en el fondo lo que estamos observando es una reacción de lucha o huida hacia adelante en el plano social, como un último resquicio de supervivencia, o quizá más bien de autodefensa frente a este sistema aniquilador, frente a este capitalismo que es más peligroso que mil virus. Dicho estado de desesperación tiene su expresión más cruda en este acto de adquirir un arma, una pistola, como defensa frente al caos social que pueda avecinarse, como preparándose para un escenario de actos de violencia masiva, como un ataque frontal hacia el propio sistema, antes de llegar a la autodestrucción. En el fondo, por tanto, el retrato atroz de estos actos, su motivación última, es un reflejo de la propia decadencia del sistema social norteamericano, un retrato de su propia involución social, y un espejo de su caótica moral.

 

Mientras los estadounidenses no entiendan esto, seguirán siendo víctimas de sus propios actos, de su propia barbarie. Incluso un progreso significativo sobre la política de control de armas no será suficiente para acabar con esta deriva destructora. Los cimientos del capitalismo y del propio imperialismo norteamericano son los que deben ser destruidos. ¿Qué vamos a esperar de un país cuyo mandatario, en plena pandemia mundial, y con todos los organismos internacionales pidiendo un alto el fuego internacional y el levantamiento de las sanciones, continúa bloqueando a países como Cuba, Irán o Venezuela? Sólo una administración delictiva puede ordenar y mantener comportamientos tan criminales, bajo los efectos de una pandemia que además está generando una grave recesión económica mundial. En estas condiciones, mantener las sanciones a estos países implica impedirles combatir los efectos de la pandemia, ya que el bloqueo afecta al flujo de medicamentos, al equipamiento sanitario e incluso a la posible financiación a través de organismos internacionales como el FMI.

 

¿Qué se puede esperar de un país que no negocia ni dialoga, que solo quiere imponer su política y sus decisiones al resto, que abandona unilateralmente tratados y acuerdos, y cuya práctica constante es la de sancionar, embargar, bloquear, amenazar, chantajear, a los países que se enfrenten a sus designios? Es lógico pensar que un país que no atiende siquiera a las mínimas razones humanitarias en el resto del mundo, también sufre el infierno en su interior. Es lógico que un país cuyo gobierno no valora la vida de millones de personas de otros países, ni le importa nada la salud pública mundial, también sufra en su interior la desvaloración de las vidas de sus ciudadanos. También es lógico pensar que si un país, como es Estados Unidos, viola continua y flagrantemente los derechos humanos de países extranjeros, también le importarán bien poco sus propios ciudadanos. Todo ello es caldo de cultivo para las armas, el terror, la violencia y la barbarie de la que Estados Unidos es líder mundial.

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5 abril 2020 7 05 /04 /abril /2020 23:00
Viñeta: Mahmoud Rifai

Viñeta: Mahmoud Rifai

Parece olvidarse que asimilar las especies vivas o la dinámica ecológica a una forma de Capital es una ilusión. Por más dinero que se tenga, éste no se transforma en árboles, ni desde los tornillos se puede regresar al ecosistema natural del cual fueron extraídos los minerales. Muchas posturas quedan atrapadas en sinsentidos ecológicos, ya que un bosque no se restaura ni regenera simplemente con inyecciones de dinero, ni intercambiándolo por otras variedades de capital. Pero la penetración cultural de la mirada antropocéntrica es tan profunda, se encuentra culturalmente tan aceptada, que siempre es difícil plantear alternativas

Eduardo Gudynas

Deberíamos querer una sociedad en la que los valores económicos dejaran de ser centrales (o únicos), en la que la economía fuese ubicada en su lugar como simple medio de la vida humana y no como fin último y en la cual, en consecuencia, renunciáramos a esta carrera loca hacia un consumo cada vez mayor. Esto no solamente es necesario para evitar la destrucción definitiva del medio ambiente planetario, sino también, y sobre todo, para salir de la miseria psíquica y moral de los humanos contemporáneos

Cornéluis Castoriadis (filósofo, sociólogo, economista y psicoanalista greco-francés, 1996)

En la entrega anterior nos quedamos exponiendo los puntos fundamentales que a juicio de Josef Estermann componen los puntales de lo que podríamos denominar la Pachasofía andina, es decir, el conjunto de postulados filosóficos donde descansa todo el pensamiento indígena sobre la relación del hombre con sus semejantes y con la naturaleza. Continuaremos a partir del punto 4:

 

4.- La meta final de todo tipo de "desarrollo" es el Vivir Bien (allin o sumak kawsay; suma qamaña; ivi maräei; küme mogen). Este ideal incluye a los demás seres vivos, animales, plantas, minerales, astros, espíritus y divinidades. El Vivir Bien es un modo de existencia que está en equilibrio con todos los demás elementos de la Pacha, de acuerdo a los principios básicos de la pachasofía andina, que son los principios de relacionalidad, complementariedad, correspondencia, reciprocidad y ciclicidad. El Vivir Bien no es ni riqueza ni pobreza, ni despilfarro ni escasez, ni lujo ni carencia, sino una vida plena y en armonía con todos los demás seres, una convivencia intercultural, interbiótica e intergeneracional. Tampoco se trata del "vivir mejor", porque éste implicaría necesariamente que otros seres vivirían "peor"; en un mundo que se rige por el equilibrio de la conservación de masa y energía, cada "crecimiento" de una parte irremediablemente lleva a una "reducción" de otra parte del sistema. 

 

5.- Esto quiere decir que el "desarrollo" no apunta a la acumulación de bienes o de dinero, sino a la maduración orgánica de cada uno de los seres, según sus necesidades y capacidades, pero en interdependencia y dentro del equilibrio macro-cósmico y ecológico. El desarrollo en sentido humano se orienta hacia la colectividad y no hacia la individualidad; no existe por tanto "desarrollo" de unos pocos en desmedro o a costa de otros. La pachasofía andina toma el principio de "globalidad" o "universalización" en sentido muy fundamental y estricto: solamente aquella medida económica, social o política es buena, si contribuye a la mejora de todos los seres humanos (principio de universalidad) y si es compatible con la vida en general, incluyendo también a las futuras generaciones (principio de transgeneracionabilidad).

 

6.- La economía, y por tanto el desarrollo económico, es para la pachasofía andina el manejo prudente y cuidadoso de la "Casa Común" (wasi; uta) que es el universo (Pacha). El desarrollo económico que en Occidente es sinónimo de crecimiento y desarrollo sin más (incremento del PIB como resultado de un incremento en el número de bienes, productos y servicios fabricados), para el ser humano andino es parte íntegra de todo un proceso holístico de mejoramiento y maduración, al ritmo del desenvolvimiento orgánico ("desarrollo") de la Pacha. Por tanto, el desarrollo económico siempre está sujeto a un proceso mayor que incluye aspectos espirituales, religiosos, culturales, civilizatorios, sociales y políticos. En lo práctico, esto significa que la economía tiene que someterse a la política y a la ética, y éstas a su vez a la cosmovisión o pachasofía. 

 

7.- El "desarrollo" (para seguir utilizando el término occidental, no aceptado bajo esta cosmovisión indígena) para el mundo andino no es unidireccional ni irreversible. Como la concepción dominante de los Andes no es lineal, sino cíclica (en forma de espiral), la meta del desarrollo que es el Buen Vivir (allin kawsay; suma qamaña) no necesariamente tiene que estar por delante, por venir, en el futuro, sino que puede estar atrás, en un pasado por conquistar. El ser humano andino camina de espaldas hacia el futuro (qhipa), mirando con los ojos (ñawi; naira) hacia el pasado (ñawpapacha; naira pacha), para orientarse y buscar la utopía. Entonces, el axioma de la modernidad occidental de que lo que viene o está por venir siempre ha de ser "mejor" de lo que ya ha pasado (optimismo metafísico-histórico), no es válido bajo la cosmovisión andina; lo anterior puede haber sido "mejor", es decir, más perfecto en el equilibrio, que lo posterior. 

 

8.- El "desarrollo" para el mundo andino no es antropocéntrico (centrado en el hombre) ni antropomórfico (con forma de hombre). No puede haber crecimiento ni mejoramiento para la humanidad en detrimento de la Naturaleza. Todos los esfuerzos de "desarrollo" tienen que apuntar a un equilibrio mayor que es ecológico, y en última instancia cósmico (o pachasófico). El ser humano no es la medida de todas las cosas, ni el origen de nada, ni el fin de nada, sino un "chakana", es decir, un puente mediador para contribuir a constituir y restituir la armonía y el equilibrio universal. Por tanto, no se puede medir el "desarrollo" en forma monetaria y cuantitativa, ni mediante indicadores que solo toman en cuenta la mejora de las condiciones de vida de los seres humanos. Para el mundo andino, los Derechos Humanos deben ser necesariamente complementados con los Derechos de la Tierra. De hecho, sin derechos de la Pacha Mama no existen derechos ni para el ser humano, ni para ningún ser viviente. 

 

9.- Los recursos naturales sirven para mantener, conservar y fomentar la vida en general. Su explotación irreversible atenta contra el principio de reciprocidad y equilibrio cósmico. Los recursos naturales tienen que ser renovables y renovados para las futuras generaciones y para la vida no-humana. Su finitud innegable exige un tratamiento prudente y cuidadoso que se orienta en los procesos orgánicos de los ciclos vitales. La explotación indiscriminada de los recursos no-renovables (petróleo, gas natural...) atenta contra el principio de reciprocidad y conlleva un desequilibrio cada vez más peligroso y preocupante. De acuerdo a la sabiduría indígena, un recurso solo puede ser "usado" si existe una manera real de restituirlo; la talla de madera solo es permitida en la medida en que el bosque puede "cicatrizar".

 

10.- En la práctica, cualquier "proyecto de desarrollo", desde el punto de vista indígena, tiene que orientarse por los principios de compatibilidad ecológica, social, intergeneracional, pachasófica y cultural. La sostenibilidad del "desarrollo" en clave indígena solo se garantiza en la medida en que contribuye al ideal del Vivir Bien que incluye todos estos principios ya mencionados. Un "desarrollo" que saquea los recursos naturales, que fomenta la desigualdad entre los seres humanos, que atenta contra el equilibrio cósmico y ecológico, que fomenta el patriarcado y el machismo, que no se orienta ni tiene en cuenta las futuras generaciones, no es un desarrollo sostenible, y por tanto no es ningún "progreso", sino un tremendo retroceso de la humanidad. 

 

11.- Para los pueblos indígenas, el "progreso" no se mide por el PIB, ni por otros indicadores cuantitativos (como los definidos en los Objetivos o Metas del Milenio, publicados por la ONU), sino por la calidad de vida (el Buen Vivir) que incluye factores como la alegría, la fiesta, la celebración, la diversidad, la espiritualidad, la reciprocidad o la igualdad. En ese sentido, la acumulación de bienes no es ningún indicio de "riqueza", ni la carencia de los mismos un signo de "pobreza". En clave intercultural e indígena, habrá que redefinir los conceptos de "pobreza" y "riqueza", "bienestar", "progreso" y "desarrollo" de otra manera mucho más holística e integral.

 

12.- La llamada "modernidad" no es ningún monopolio de Occidente. Los pueblos indígenas tienen su propio modelo de "modernidad" que no se contrapone a la "tradición" y que no es la última época de todo un proceso recorrido y dejado atrás. El pasado está presente en la vida actual, y el futuro sigue siendo un ideal ya realizado, pero por reconquistar. Hay que deconstruir los principios fundamentales de la "modernidad" occidental como monoculturales y eurocéntricos, tales como el fuerte individualismo, el egoísmo, la explotación de la Naturaleza, el antropo y androcentrismo, y el exagerado racionalismo. Habrá que pensar en una transmodernidad (que no es posmodernidad) en la que las sociedades indígenas (llamadas muchas veces "pre.modernas") se acerquen a los sectores disidentes de las sociedades occidentales. 

 

13.- Por último, habrá que tomar en cuenta el carácter cualitativo del tiempo y de todo proceso. Los proyectos de desarrollo que parten de la idea de que el tiempo es un factor neutro y cuantificable en medidas iguales, no van a ser sostenibles en el contexto de la cosmovisión indígena. Hay momentos más propicios y menos propicios para comenzar un determinado proyecto, hay que tomar en cuenta el tiempo de forma holística, seguir los ritmos naturales y los ciclos vitales de la Naturaleza, sin romper los lazos de relacionalidad, como son los padrinazgos, el compadrazgo, el ayni, los prestes (mayordomía), la reciprocidad religiosa, la responsabilidad transgeneracional, los cambios cualitativos (pachakuti) y el orden cósmico o justicia universal. Hay que deconstruir la filosofía occidental del progreso basado en el más rápido y más lejos por una filosofía de la lentitud, de la contemplación, del disfrute, de lo cercano, de lo próximo, de la mínima invasión. 

 

Continuaremos en siguientes entregas.

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2 abril 2020 4 02 /04 /abril /2020 23:00

La educación tiene como finalidad básica el desarrollo humano, moral, e intelectual de las personas. Ello se materializa en los siguientes principios: la universalidad o derecho de toda la ciudadanía a la educación; la humanidad o pleno desarrollo de la personalidad de todo ser humano; la civilidad al basarse la educación en los derechos y libertades fundamentales; la autonomía, para que todas las personas puedan aprender por sí mismas

Felipe Aguado

18.- LAS NECESIDADES HUMANAS Y LAS MANERAS DE RESOLVERLAS. El asunto de las necesidades humanas es un tema complejo que no conviene trivializar. De hecho, se sitúa en el corazón de nuestro modelo de sociedad de consumo, y también en el corazón de los modelos alternativos que se enfrentan a ella. Los libros de texto en general no se preocupan por reflexionar sobre las necesidades humanas (cuáles son o cuáles no son) y menos por discutir la manera de resolverlas, a pesar de ser un asunto clave para las personas y para la sostenibilidad del planeta. Hay muchas maneras de combatir el frío o de entretenerse y unas son más sostenibles que otras. Algunas formas de producción de caprichos hacen inviable la resolución de necesidades esenciales. Pero esta discusión no es relevante para la mayor parte de los libros de texto. Aparecen algunas referencias (aunque escasas) al problema de las necesidades (en los libros de texto de economía), pero la discusión sobre qué es o no necesario se rehúye de diferentes maneras. La más habitual es establecer una relación entre necesidad y demanda, obviando que la demanda puede inducirse precisamente cuando no hay necesidad. Sin ir más lejos, el libro de texto de Economía de 1º de Bachillerato Ed. Santillana sentencia: "El fin de la actividad económica no es producir bienes, sino satisfacer necesidades. La producción por la producción es un absurdo económico; su fin no es otro que el de resolver las necesidades, ya que la actividad económica parte de una necesidad". Otra forma de esquivar la discusión es afirmar que las necesidades son ilimitadas, cuando esto no es cierto. Por ejemplo, el mismo libro anterior explica que "Economía es la ciencia que estudia la actividad humana encaminada a satisfacer sus necesidades ilimitadas, teniendo en cuenta que los recursos son escasos y susceptibles de usos alternativos". En otro momento del libro se dice que "Las necesidades van en aumento", y el libro de texto de la Editorial Edebé afirma que "Todo sistema económico tiene factores limitados y necesidades ilimitadas". 

 

El planteamiento, por tanto, es muy erróneo. El libro de la Ed. Santillana posee también otro párrafo muy sustancioso: "Una economía cuenta, en un momento del tiempo determinado con una cantidad dada de todos estos recursos (tierra, trabajo, capital y capacidad empresarial) con un stock. Los individuos, se suponen, por el contrario insaciables, ya que por más que se disponga de bienes siempre se desean más de todos ellos". Se renuncia también a discutir la dudosa relación existente entre producción y necesidades. Incluso puede llegar a relacionarse la satisfacción de lo necesario como algo atrasado o poco desarrollado. Se oculta al alumnado el hecho de las necesidades creadas, y que las demandas y "necesidades" se producen desde las grandes compañías a través de la publicidad aprovechando los resquicios irracionales e inconscientes de los seres humanos. De hecho, se falsea o ignora el ciclo publicidad-demanda, y se sustituye por el ciclo demanda-producción. El citado libro de Economía de la Ed. Santillana dice que "La empresa es el agente económico encargado de producir los bienes que los consumidores demandan para satisfacer sus necesidades". No obstante y como casi siempre ocurre, excepcionalmente hemos encontrado algunos libros de texto que sí planteaban cuestiones relevantes en torno al problema de las necesidades. Por ejemplo, el libro de Historia Contemporánea de 1º de Bachillerato Ed. Akal dice que "Ha cambiado la relación entre la economía, el estado y la sociedad, produciéndose una sumisión general de las necesidades de la sociedad al mercado". O el libro de Educación Física de 1º de Bachillerato Ed. Bruño, uno de cuyos fragmentos dice: "…vivir austeramente para no despilfarrar... Trabajar por el planeta tierra ahorrando y cuidando por su integridad", y no es "...esquilmar el planeta tierra con un excesivo consumismo dejándolo exhausto para las generaciones siguientes". Y otro ejemplo crítico muy válido lo hemos encontrado en el libro de Ciencia Tecnología y Sociedad 1º de Bachillerato Algaida, que plantea la reflexión sobre el problema de qué son necesidades auténticas, e incluso más concretamente cómo se crean las necesidades con marketing y políticas concretas, en una sociedad en la que se considera al ser humano como consumidor (p.105). También se pregunta sobre si la tecnología inventa necesidades sociales o las satisface (p.73). 

 

Desde el punto de vista de la sostenibilidad el problema central es que los países y economías más destructoras han ido sustituyendo las fórmulas más ecológicas de resolución de necesidades por otras de un coste ecológico muy superior. Y además se ha camuflado el interés de la producción como si se orientara a las necesidades (o como "bienes" económicos) satisfaciendo en realidad caprichos y deseos fácilmente prescindibles. Aunque la visión predominante es que las necesidades humanas son ilimitadas, queremos recordar que otros enfoques formulan que éstas pueden ser un conjunto razonablemente delimitable bien por naturaleza, o bien como resultado de una autolimitación derivada del sentido común. Los deseos, sin embargo, pueden ser ilimitados. La "confusión" entre deseo y necesidad podría ser la causante de este "error" tan extendido. Sería bueno que los docentes enseñaran estos enfoques a nuestros estudiantes, y fortalecieran la visión crítica de las necesidades humanas desde la sociedad de consumo. Desde una óptica de sostenibilidad hay que recordar que los recursos materiales son siempre limitados, pero no tienen por qué considerarse de partida como escasos. Lo que ocurre es que los recursos que no son escasos, no son útiles para acumular capital. (Véase la risa o la ayuda mutua). No se debe perder de vista que, sean cuales sean nuestras necesidades, su satisfacción puede entrar en conflicto con las de otros seres humanos, incluyendo nuestros descendientes, o que también puede darse este conflicto con las de otros integrantes de los ecosistemas, incluso con el mantenimiento del mismo ecosistema. Desde este punto de vista, sería útil debatir con los alumnos y alumnas sobre problemas como la solidaridad intergeneracional, con la vista puesta no solo en el presente, sino en el futuro. Podría ser util distinguir entre necesidades y satisfactores, esto es entre las necesidades y las fórmulas que se utilizan para resolverlas. Igualmente puede resultar de utilidad comparar los diferentes satisfactores desde el punto de vista de la sostenibilidad. Así como distinguir entre aquellos satisfactores que resuelven unas necesidades y los que las aumentan. (Algunos satisfactores favorecen la sostenibilidad mientras que otros la imposibilitan como el actual sistema de transporte). Con rigor, nadie defiende que todo deseo deba o pueda satisfacerse, al contrario, se admite que existen deseos dañinos incluso para quien los tiene, la producción para la satisfacción de caprichos y deseos ha de vincularse con criterios éticos y ecológicos. Incluso las necesidades que han de ser satisfechas pueden hacerse mediante satisfactores diversos, unos más adecuados, y otros totalmente inadecuados. 

 

19.- EL TRANSPORTE ILIMITADO Y LA VELOCIDAD COMO SIGNOS DEL "DESARROLLO". Hemos comentado de pasada estas características en entregas anteriores, pero ahora les dedicaremos mayor atención, dada su importancia. El desarrollo del modelo de movilidad horizontal generalizada basado en el rápido expolio del combustible fósil almacenado durante milenios es una de las causas de mayor magnitud de la insostenibilidad. Millones de móviles pesados (automóviles, camiones, trenes, aviones) se desplazan constantemente y de forma creciente por la superficie del planeta esquilmando el manto vegetal, reduciendo a asfalto o cemento los complejos ecosistemas, depositando potentes residuos contaminantes en el suelo, al agua y el aire, variando con ello el clima y los factores de equilibrio que han permitido desarrollar el planeta que conocieron nuestros abuelos y nuestras abuelas. El modelo de movilidad mecánica crece a costa de disminuir la complejidad orgánica en la que se ha creado la vida. Los libros de texto de los que aprenden nuestros escolares permanecen ajenos a este problema, y en su lugar lo celebran como signo de modernidad y progreso. Hoy día vivimos en la era del "más lejos, más rápido", lo cual es visto como signo de inequívoca modernidad, y por tanto acríticamente. Es necesario debatir con nuestros estudiantes estos asuntos, y plantearles hasta qué punto este camino nos lleva a buen puerto. Porque como decimos, los libros de texto se limitan a congratularse por la velocidad de nuestros trenes y aviones, y en los estudios que se están haciendo para que aún puedan viajar más rápidamente. Es curioso que ni siquiera los libros de texto de la asignatura de Conocimiento del Medio parecen reparar en que la mayor parte del transporte de materiales en la naturaleza es de carácter vertical (crecimiento de las plantas, caída de las hojas, lluvia, evaporación) y que para que unos cuantos mamíferos e insectos se transporten de forma horizontal es necesaria una masa vegetal muy superior que los soporte. La naturaleza se transporta de modo muy eficiente a distancias próximas, de modo lento y fundamentalmente de forma vertical. Los humanos hemos invertido este modelo de transporte que respetaba la capacidad de carga de los ecosistemas y manejamos un transporte horizontal cada vez más lejano, más masivo, más rápido y más dañino para el medio. 

 

Lejos de presentarse al menos como un posible problema, llega en ocasiones a tratarse como un verdadero asunto de interés social. Por ejemplo, el libro de Conocimiento del Medio de 6º de Primaria Ed. SM dice que "Tenemos el deber de pagar impuestos para ayudar a construir carreteras y hospitales" (Obsérvese cómo se asocian carreteras con hospitales, como si ambos sirvieran al mismo interés común). Y como siempre ocurre, las escasas referencias a modelos de transportes más sostenibles son valoradas como atrasadas, pobres e incluso ridículas. Por ejemplo, el libro de Historia Contemporánea de 1º de Bachillerato Oxford cuenta que (Hablando de el mundo en 1780) "la mayoría de las personas se trasladaba a pie o en carros lentísimos o en incómodas diligencias". Habrán observado mis lectores y lectoras que se trata de una norma general en prácticamente la totalidad de los libros de texto: validar el mundo occidental actual como el progreso, y a todo lo que se aleja de él (en el espacio o en el tiempo) como lo atrasado, lo primitivo, lo salvaje, lo arcaico, y por tanto, lo indeseable. En concreto, el automóvil es, en los libros de texto, un elemento frecuente que se presenta como algo deseable. Y esto a una edad en la que el alumnado aún no puede conducir. Los textos contribuyen a una velada “educación vial” en la que se enseña a desear el automóvil. Por ejemplo, "I want to drive the fastest car" p.17 Inglés 6º de Primaria Longman (Quiero conducir el coche más rápido). “Mi hermana quiere un coche que tenga aire acondicionado" p.168 Lengua y Literatura 1º de Bachillerato Vicens Vives. Y aunque los lectores/as puedan pensar que se trata de ejemplos inocentes, son prácticas subliminales que van insertando en la mente de nuestros estudiantes estos objetos de deseo, que legitiman el mundo actual. Hemos encontrado numerosas referencias al transporte motorizado, no problematizadas y aparentemente neutrales, tanto en imágenes como en ejercicios (Ver por ejemplo Matemáticas 1º de Bachillerato SM, Matemáticas 1º de Bachillerato Santillana, Lengua y Literatura 1º de Bachillerato Vicens Vives, Inglés 1º de Bachillerato MacMillan, Inglés 1º de Bachillerato Oxford.) En estos textos se presentan problemas de funciones, derivadas, trayectorias, consumos de gasolina, medidas de velocidad, oraciones compuestas, etc. Desde el punto de vista de la sostenibilidad referirse a estos fenómenos sin problematizarlos es como hablar de las células del cáncer con el único objeto de realizar ejercicios de cambios de singular a plural. Continuaremos en siguientes entregas. 

 

 

Fuente Principal de Referencia: Informe "El currículum oculto antiecológico de los libros de texto", de Ecologistas en Acción

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31 marzo 2020 2 31 /03 /marzo /2020 23:00
Ilustración: Declaración Balfour

Ilustración: Declaración Balfour

Cada dos años más o menos Israel ataca a la Franja de Gaza y justo después hay una feria comercial en la que las compañías de armas israelíes exponen sus tecnologías. La primera publicidad que realizan es: “Las hemos probado ya sobre seres humanos”

Shir Hever (economista israelí)

En esta entrega nº 28 intentaremos sobre todo ser propositivos en la (improbable) resolución (al menos, a corto plazo) del conflicto palestino-israelí. Para ello tomaremos como referencia este artículo de Jeff Halper para el medio Middle East Monitor (traducido por Sinfo Fernández para el digital Rebelion), donde después de ciertos análisis preliminares, se centra como decimos en las posibles propuestas para poder desbloquear el conflicto y alcanzar una paz justa y duradera. Evidentemente, los puntos que vamos a comentar están muy lejos de ser alcanzados en la actualidad, pero estamos convencidos de que son los que pueden apuntar a dicha solución. Las propuestas toman como base el reconocimiento de un Estado Binacional y Democrático, porque si la solución de los dos Estados está muerta y liquidada, y si la situación de apartheid que existe de facto desde el mar Mediterráneo al río Jordán es inaceptable, sólo cabe una solución: la transformación de ese estado de apartheid creado por Israel en un Estado binacional y democrático con igualdad de derechos para todos sus ciudadanos. Los principios sobre los que tal solución podría basarse son muy claros, y deberían estar fundamentados en los 6 siguientes postulados:

 

1.- Una paz justa debe aceptar la realidad binacional de Palestina/Israel y encontrar un equilibrio entre los derechos colectivos (autodeterminación) y los derechos individuales (democracia). Las identidades nacionales de árabes palestinos y judíos israelíes, ambos buscando la autodeterminación en una tierra común, no pueden ignorarse ni negarse si se pretende lograr una resolución viable y sustancialmente justa al conflicto. Si ambas partes aceptan este principio, el proceso de construcción de una sociedad inclusiva, aunque binacional, es eminentemente posible. 

 

2.- Una paz justa y las negociaciones que lleven a ella deben ajustarse al escrupuloso y estricto cumplimiento y respeto a los Derechos Humanos, al Derecho Internacional y a las Resoluciones de la ONU en relación a los derechos colectivos e individuales de ambos pueblos. Si las negociaciones de poder son las únicas que determinan el resultado, Israel siempre ganará y el conflicto se volverá irresoluble. 

 

3.- Una paz justa requiere también que la cuestión de los refugiados se resuelva plenamente, asunto que lleva arrastrándose durante mucho tiempo. Esto exige que Israel acepte el derecho al retorno de los refugiados palestinos, tal como se establece en la Resolución 194 de la Asamblea General de la ONU; el reconocimiento por parte de Israel de su responsabilidad en la creación de la cuestión de los refugiados, un acto simbólico del que depende la superación de la misma y la eventual reconciliación; y solo después se pondrán en marcha las soluciones técnicas que impliquen combinaciones mutuamente acordadas de repatriación, reasentamiento en otro lugar y compensación financiera. 

 

4.- Una paz justa debe ser económicamente viable. Todos los ciudadanos de Palestina/Israel deben ser iguales en el acceso a los recursos básicos e instituciones económicas del país. Una vez que existan estructuras políticas y económicas viables, la diáspora palestina invertirá en el país, apoyando en particular al sector palestino, una fuente de paridad económica rara vez tenida en cuenta. 

 

5.- Una paz justa debe abordar las preocupaciones por la seguridad de todos en la región, y no (como hasta ahora) únicamente de Israel. 

 

6.- Una paz justa debe abordar, por último, el ámbito regional. Palestina/Israel conforman una unidad demasiado pequeña para poder abordar cuestiones regionales como las de los refugiados, agua, seguridad, desarrollo económico y medio ambiente. Y no podrá funcionar adecuadamente mientras su entorno regional (Oriente Medio) esté en conflicto. De hecho, cualquier paz viable en Palestina/Israel depende de la estabilidad y desarrollo regional. 

 

Y en cualquier caso, tal como afirma Haidar Eid en este artículo ("Lo que quiere Gaza", Mondoweiss, traducido por J.M. para Rebelion), ya es hora de que la comunidad internacional (lo hemos venido reclamando en entregas anteriores) exija que el prepotente Estado de Israel, un Estado que ha violado todas las leyes internacionales que uno pueda imaginar, ponga fin a su sitio medieval en Gaza y compense la destrucción de la vida y de las infraestructuras que ha causado al pueblo palestino. Pero esto también debe incluirse en un conjunto de demandas que deben exigir todos los grupos, organismos, naciones y países de solidaridad con Palestina y todas las organizaciones internacionales de la sociedad civil que aún creen en el Estado de Derecho y en los Derechos Humanos básicos. Hay que exigir a Israel, por tanto, de forma inmediata:

 

1.- El fin del asedio impuesto a los palestinos de la Franja de Gaza desde 2006 por votar en contra de la solución ficticia de dos Estados y los Acuerdos de Oslo (1993).

 

2.- La protección de todas las vidas humanas y bienes civiles, según lo estipulado en el Derecho Internacional Humanitario y en toda la jurisprudencia en derecho internacional sobre los Derechos Humanos, como el IV Convenio de Ginebra. 

 

3.- Que los refugiados palestinos en la Franja de Gaza reciban apoyo material para hacer frente a las inmensas dificultades que están sufriendo a manos de las fuerzas de ocupación de Israel.

 

4.- Reparaciones inmediatas y compensación por toda la barbarie y destrucción llevada a cabo por el ejército israelí en la Franja de Gaza.

 

5.- Responsabilizar a los Generales y líderes israelíes por los crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad cometidos contra el conjunto de la población civil de Gaza. 

 

6.- El fin de la ocupación, el apartheid y otros crímenes de guerra cometidos por Israel contra el pueblo palestino.

 

Continuaremos en siguientes entregas.

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29 marzo 2020 7 29 /03 /marzo /2020 23:00
Viñeta: Guffo

Viñeta: Guffo

La crisis ambiental es una crisis de civilización. Es la crisis de un modelo económico, tecnológico y cultural que ha depredado a la naturaleza y negado a las culturas alternas. El modelo civilizatorio dominante degrada al ambiente, subvalora la diversidad cultural y desconoce al Otro (al indígena, al pobre, a la mujer, al negro, al Sur) mientras privilegia un modo de producción y un estilo de vida insustentables que se han vuelto hegemónicos en el proceso de globalización

Fragmento del “Manifiesto por la Vida”

Vive sencillamente para que otras puedan, sencillamente, vivir

Mahatma Ghandi

En el artículo de la semana pasada exponíamos el concepto de comunidad que subyace bajo el Sumak Kawsay andino, retomando algunas explicaciones de Luis Maldonado, que concluye: "Para los pueblos y nacionalidades indígenas, las nociones de tierra y territorio están íntimamente vinculadas y signadas además por relaciones de tipo ritual y sagrado. La relación misma del hombre con su entorno, con su territorio, es una relación que deriva y depende de lo sagrado; es decir, se concibe que los seres humanos no solo son parte de la naturaleza, sino que somos naturaleza. Quizá por ello sea difícil la adscripción de valores económicos a esta relación; es decir, someterla a mecanismos de intercambio comercial y valorización monetaria". El ámbito de la comunidad puede ser más o menos extenso, con mayor o menor número de instituciones, pero la cuestión es adaptar dicho ámbito a las necesidades sociales de su población. El Buen Vivir, por tanto, es un Buen Convivir Comunitario, entendiendo éste en la realización material y espiritual del individuo-comunidad. Con ello se relaciona la "Vida en Plenitud" a la que el Buen Vivir también alude, bajo un sentido más ético que material, como fundamento básico que permitirá la construcción y posterior materialización tanto del Estado Plurinacional (donde bajo un mismo Estado conviven varios pueblos, naciones o nacionalidades) como de la Sociedad Intercultural (donde se integran perfectamente todas las razas y culturas, y donde no tienen cabida los sentimientos de odio o rechazo frente al diferente). El Otro soy yo, y yo soy el Otro. Este Estado Plurinacional es otra de las grandes características del Buen Vivir, otro de sus puntales básicos. De manera clara, este concepto se enfrenta a la visión de un Estado uninacional, homogéneo, uniforme y excluyente, donde normalmente se refuerza un sentimiento identitario que conduce inexorablemente a planteamientos y políticas racistas. El Estado uninacional normalmente es también un Estado monocultural, que oculta la diversidad, la margina o la excluye a expensas de una cultura dominante y hegemónica. Esta visión es la imperante en los grandes imperios y potencias occidentales. 

 

Por el contrario, el Estado Plurinacional puede concebirse como una forma de organización de gobierno integrado por la unión de varios pueblos y nacionalidades de un territorio, siendo respetuoso con todos/as ellos/as; implica el reconocimiento de que en un mismo Estado pueden cohabitar diferentes pueblos y nacionalidades. La diversidad de elementos presentes en cada pueblo o nacionalidad, en lo referente a sus concepciones económicas, políticas, culturales, etc., es lo que otorga un carácter singular a cada espacio, de ahí que en el Estado Plurinacional, a pesar de la diversidad y la heterogeneidad, el reconocimiento de derechos en igualdad de condiciones ocupa un papel central. Por tanto, el plurinacionalismo implica la coexistencia y el reconocimiento de diferentes naciones dentro de un mismo Estado, pero no implica el fraccionamiento del país, sino que lo configura como una entidad en la diversidad, porque el Estado Plurinacional "es la posibilidad de una convivencia real entre las diferentes culturas construyendo y participando de manera conjunta en ese Estado" (Luis Maldonado, 2010). La construcción del Estado Plurinacional demanda intervenciones diferenciadas territorialmente en ámbitos como la salud, la educación, la vivienda y todos aquéllos derechos fundamentales que consagren el bienestar comunitario, acorde a la cosmovisión de cada pueblo o nacionalidad. Y ello implica también una nueva institucionalidad, que sea flexible y se adapte a la diversidad cultural, económica, social, etc., de cada nación y que funcione en articulación con el resto de naciones del Estado, y ello no es posible bajo el modelo del Estado-nación. Luis Macas, otro líder indígena, lo ha expresado en los siguientes términos: "La propuesta de la plurinacionalidad pasa necesariamente por la reconstrucción y la reconstitución de los pueblos originarios, es decir, que atraviesa por la autodeterminación de los pueblos y por la identidad política con amplios sectores sociales, en base a la crítica a las estructuras del Estado y el cuestionamiento del modelo y el sistema vigente". 

 

Es conveniente volver a retomar, en este punto, el asunto de la ética ambiental o ecológica. Algunas entregas atrás hicimos ya una primera aproximación al tema, y ahora lo volveremos a abordar desde la cosmovisión andina de la PachaMama, así como bajo la referencia, entre otras que iremos citando, de la magna obra de Eduardo Gudynas "Ecología, Economía y Ética del Desarrollo Sostenible". Gudynas es uno de los más prestigiosos expertos internacionales en el asunto, y lo plantea en su obra de una forma completa y profunda. Pero vayamos en primer lugar al planteamiento que de la Naturaleza hace la propia cosmovisión indígena, de donde surge el pensamiento sobre el Buen Vivir. El paradigma de los pueblos indígenas se enfrenta al paradigma occidental ampliamente dominante, que es acientífico, arrogante y suicida (porque no tendremos futuro si continuamos con el proceso de colisión con el planeta), propio de seres poco desarrollados (aunque sus artífices presuman de lo contrario), y contrario a la sabiduría tradicional de todas las comunidades primitivas y a la visión de la gran mayoría de las religiones y filosofías en relación con la esencia de la especie humana y su relación con el resto de la Naturaleza. La Naturaleza no es un caos lleno de violencia, sino un orden maravilloso e infinitamente complejo construido a lo largo de unos 3.500 millones de años. La sabiduría ancestral afirma que nos convertimos en seres disfuncionales e infelices al buscar la felicidad fuera de nosotros (acumulando bienes y compitiendo con otros por el acceso a ellos y al poder), por lo que tenemos que encontrarla en nosotros mismos (en continuo desarrollo personal que permite vivir en paz con nosotros mismos, con los demás y con la Naturaleza). A lo largo de la historia de la humanidad, muchas civilizaciones han sintetizado esta visión de la esencia humana y de su relación con el Cosmos en conceptos muy semejantes, que han sido nombrados según las culturas de formas diferentes: R'ta en la India de los vedas; Dharma para los budistas; Tao en China; Maat en el antiguo Egipto; Nomos en la antigua Grecia, etc. Por su parte, los pueblos indígenas americanos entienden la Naturaleza, con una perspectiva holística, como un ente vivo que lo engloba todo, incluyendo a los seres humanos. La Naturaleza es la vida y la vida está en todos los elementos de la misma. 

 

Tomemos en primar lugar los puntales de lo que podríamos llamar la "Pachasofía" andina (unión de los términos Pachamama y Filosofía, es decir, una "Filosofía sobre la Madre Tierra"), expuestos magistralmente por Josef Estermann en su artículo "Crisis Civilizatoria y Vivir Bien" (aportación a la Revista de la Universidad Bolivariana, Volumen 11, Nº 33, año 2012, págs. 149-174): para Estermann, dichos puntales quedarían definidos en los 13 puntos siguientes (aquí solo expondremos los tres primeros, dejaremos los demás para la próxima entrega):

 

1.- Todo tiene vida, nada es simplemente materia inerte. Este principio implica que el universo o Pacha no es una máquina o un gigantesco mecanismo que se organiza y mueve simplemente por leyes físicas y mecánicas, tal como afirmaron en su momento los filósofos europeos modernos, sobre todo Descartes y sus seguidores. Pacha es más bien un organismo vivo en el que todas las partes están relacionadas entre sí, en constante interdependencia e intercambio. El principio básico de cualquier "desarrollo" (lo ponemos entre comillas porque la Pachasofía es contraria a esta concepción del pensamiento occidental) debe ser, entonces, la vida (kawsay, qamaña, jakaña) en su totalidad, no solamente del ser humano o de animales y plantas, sino de toda la Pacha. 

 

2.- Esto quiere decir, en segundo lugar, que los mal llamados "recursos naturales", tales como la tierra, el aire, el agua, los minerales y los hidrocarburos, la energía solar, eólica y geotérmica, no son simples "recursos" que están a disposición del ser humano, sino seres vivos, órganos en el gran organismo cósmico, vida y fuentes de vida. Para la Pachasofía andina (al igual que para la gran mayoría de las sabidurías indígenas) el intento de "privatizar" estos recursos es una idea absurda, una aberración y un sacrilegio. Como no se vende a su propia madre, tampoco se vende a la Pachamama, al agua o a los minerales del subsuelo (uray o manqha pacha). La vida es justamente el resultado de un intercambio armonioso entre todos los seres, y no de la usurpación y soberbia de algunos por encima de otros. 

 

3.- Y de ahí llegamos a la conclusión de que el ser humano no tiene su dignidad por ser "mejor" o "superior" que los demás seres vivos y supuestamente "inertes", sino por su lugar específico, es decir, por su función, que tiene y cumple en este orden cósmico llamado Pacha. El ser humano, para la filosofía andina, no es propietario ni productor, sino "cuidante" (arariwa), "cultivador" y "facilitador". La única fuerza productora en sentido estricto es la madre tierra, la Pachamama, y sus diferentes seres como el agua, los minerales, los hidrocarburos, los energéticos en general. El ser humano no "produce" o "crea", sino que cultiva o cría para que la Pachamama produzca. El ser humano es "transformador" de elementos y procesos que de por sí no dependen de él. El "desarrollo" no puede orientarse solamente al bienestar humano y al mejoramiento de las condiciones de vida para los humanos. Además, no se guía por el "crecimiento" económico de bienes y productos, sino por el equilibrio cósmico que se expresa, entre otros, en el equilibrio ecológico y social. 

 

Continuaremos en siguientes entregas.

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