Overblog
Seguir este blog Administration + Create my blog
31 julio 2014 4 31 /07 /julio /2014 23:00

"La Universidad debe ser científica, universal, crítica y autónoma, al servicio de la sociedad y no de las empresas. Porque hay que armar a la sociedad con los saberes que permiten comprender el mundo para transformarlo y construirlo de forma más justa para toda la Humanidad y el planeta"

(Agustín Moreno)

 

 

 

 

 

 

Y sin embargo, mediante el actual proceso de burocratización de la Universidad, lo que se pretende es crear y formar ciudadanos/as y alumnos/as dóciles, sumisos, controlables, que lejos de discutir el actual sistema de producción, la escala de valores del mundo que nos rodea y sus principios de funcionamiento, acaten sin más sus directivas, y estén dispuestos a constituir nuevas piezas para su diabólico engranaje. Hoy día, tenemos una Universidad Pública alienada bajo las demandas del mercado, esos mercados que gobiernan en la sombra, y cuyos manijeros son los serviles gobernantes que dicen hacerlo para toda la sociedad. La Universidad adolece quizá de su mayor característica fundacional, como es la libertad de pensamiento, y por ello mismo, deja de ser el fórum que acoja el libre intercambio de ideas por excelencia, pasando a ser una entidad dogmática, inmovilista, contraria a la dialéctica, y por tanto, fracasada como agente social imprescindible para la Educación Superior.

 

La Universidad actual se vuelve reaccionaria en sus objetivos, deja de ser el lugar donde se aprende a decir "NO" (como sostenía Bertolt Brecht), lo que constituye la esencia del pensamiento. Por tanto, actualmente, la finalización de un Ciclo Medio o Superior de cualquier carrera universitaria, en realidad no capacita como sujetos pensantes, precisamente porque no ofrece la garantía de que durante todo su proceso estudiantil, el alumno/a se haya interrogado siquiera una sola vez sobre las cuestiones fundamentales del mundo en que vive, haya puesto en crisis sus valores y sus cimientos. No tenemos garantías de haber desarrollado en los estudiantes el espíritu y el pensamiento crítico. Por tanto, no hemos formado ciudadanos/as libres, sino solamente buenos aprendices del sistema actual, dispuestos a continuarlo. Así, en la mayoría de los casos, tendremos estudiantes que se han sometido a una digestión acelerada de los contenidos curriculares, pero sin someterse a terapias de debate, de crítica, de puesta en común, de exposición de resultados, y sobre todo, del espíritu social de valentía para enfrentar los pilares del mundo en que vivimos.

 

La obsesión por la obtención de un buen currículum, de unas buenas calificaciones, de unos buenos cursos de posgrado, son una buena muestra de ello. Los estudiantes son sometidos a una feroz competencia, para obtener la mejor capacitación profesional posible, mediante unos complementos a su carrera y a su plan de estudios que le enfocan a la obtención de buena nota en los exámenes, en los controles, en los resultados. Los sistemas de evaluación representan una tiranía a la que los alumnos se han de someter, desplegando un sistema de meritocracia donde se construye un escalafón a partir de los resultados numéricos de unas pruebas. Y de esta forma, los valores públicos y los bienes comunes, los saberes realmente importantes, quedan aparcados en pro de la competitividad, que es la bandera del neoliberalismo. De ahí que todo el sistema educativo (no sólo el universitario) quede enfocado como herramienta para el crecimiento económico y la competitividad (en los mercados). Y esto se manifiesta en los propios ambientes universitarios, donde nuestros compañeros se convierten en nuestros rivales, en nuestros competidores, en nuestros enemigos.

 

Mientras, en los púlpitos universitarios, los docentes inculcan a los estudiantes los valores de nuestra deshumanizada sociedad, los dogmas capitalistas y neoliberales, el poder de los mercados, la sumisión al dinero, a la obtención del beneficio, a que el público es el que manda. Se pregona la ideología del emprendedor, como figura social de éxito, y el alumnado se embebe de dichos parámetros y paradigmas, que luego reproducirán en su vida posterior. Alumnos/as obedientes, dóciles, sumisos. Lo que tiene éxito por tanto es el borreguismo estudiantil, eso es justo lo que se fomenta y lo que se requiere, ocultando la exposición de ideas, teorías y corrientes que pongan en cuestión el sistema, y negando la posibilidad de que las mentes de dichos estudiantes sean alguna vez capaces de negar al sistema, de cuestionarlo, de ponerlo en crisis. Se fomenta la interiorización de los puntos de vista del capitalismo, su asunción acrítica, su inculcación incondicional, la ausencia de modelos alternativos, y todo ello además tendrá proyección en el propio expediente académico.

 

Por detrás de todo este tinglado, como siempre, al igual que en el resto de instancias públicas y privadas de nuestra sociedad, los auténticos poderes de facto que nos gobiernan: el poder financiero, el poder económico, sus serviles gobernantes, que manipulan a su antojo los recursos públicos para favorecer a los intereses privados, y hacerlos girar en torno a sus objetivos. Se legitiman las puertas giratorias, se revaloriza la iniciativa privada, se fagocita el interés público, y se discrimina a quien ose no alinearse con dichos principios. Y de esta forma, la Universidad se ha convertido en un engendro neoliberal, en una correa de transmisión de los valores imperantes en la sociedad, y en una garantía de extensión de la moral dominante. Se aprenden en realidad en la Educación Superior los valores que después desplegaremos en el resto de nuestra vida, y que han sido interiorizados a sangre y fuego. Por eso es tan difícil aprender después a cuestionar el sistema, a rebelarse ante él. Continuaremos en siguientes entregas.

Compartir este post
Repost0
30 julio 2014 3 30 /07 /julio /2014 23:00

Hace algunas semanas nos hicimos eco en este mismo Blog de la iniciativa popular "Guanyem Barcelona", y ya advertimos que la tendencia era a que plataformas de ese tipo se extendieran por el resto de ciudades de nuestro país. Hoy presentamos la correspondiente a nuestra ciudad de Málaga, presentada hace varios días como un llamamiento a abrir un proceso de convergencia de cara a las próximas Elecciones Municipales de 2015. El llamamiento ha sido ya firmado por casi 500 personas, el coordinador de la iniciativa es Eduardo Zorrilla, y aglutina a miembros de otros partidos de izquierda de la ciudad, sindicalistas, activistas sociales y vecinales, así como personalidades del mundo de la cultura, muy presente desde siempre en el ámbito malagueño. Presentamos a continuación el texto de la iniciativa, que puede ser consultado y firmado en Internet:

 

Por un proceso de confluencia para construir una ciudad digna y democrática.

     

Tras casi veinte años de gobierno del Partido Popular en la ciudad de Málaga ha llegado el momento de decir basta. Ha llegado el momento en el que los representantes dejen de gobernar sin contar con la ciudadanía. Ha llegado el momento en el que las personas sean más importantes que el beneficio económico de unos pocos. Ha llegado el momento de un tiempo nuevo en la política local. Ha llegado el momento de una Málaga para la gente.

Durante demasiados años hemos sido gobernados por un bipartidismo que entendió la función pública como un campo de negocios privados y donde la falta de ética, la opacidad y la corrupción han campado a sus anchas. Quienes se han enriquecido a costa de lo público, nos fuerzan ahora a la precariedad, a la incertidumbre del mes a mes, a los recortes de servicios públicos básicos, derechos y libertades.

 

ganemos_malaga.jpgBajo la gestión de Francisco de la Torre la desigualdad en nuestra ciudad ha alcanzado límites inimaginables, con una tasa de paro general del 30% y de paro juvenil superior al 50%. Hemos visto cómo se han malvendido terrenos públicos, se ha destruido el patrimonio, hemos padecido recortes y privatización de servicios y empresas públicas. Hemos pagado proyectos faraónicos a la vez que los sectores más desfavorecidos sufrían el aumento de las tasas e impuestos municipales. La deuda municipal de Málaga, que supera los 700 millones de euros, es la quinta mayor de todo el país. Las inversiones públicas han priorizado el enriquecimiento de unos pocos sobre el Bien Común, con el resultado de tantos barrios de Málaga abandonados a su suerte, con escasos equipamientos y apenas zonas verdes. Por si fuera poco, nuestra ciudad es una de la más ruidosas y contaminadas de todo el Estado.

 

Sin embargo, durante los últimos años, hemos sido testigos de multitud de movimientos e iniciativas ciudadanas que han clamado por una ciudad justa, digna, ecológica y verdaderamente democrática.

 

Hemos visto personas afectadas por las hipotecas parar desahucios y exigir una vivienda digna, vecinos y vecinas denunciando el abandono y demandando inversiones básicas para sus barrios.

 

Hemos visto a miles de personas movilizadas contra el tarifazo del agua, trabajadoras y trabajadores en huelga contra la precarización del empleo, la privatización y los recortes. Hemos visto a la ciudadanía denunciando la destrucción del patrimonio y de la poca naturaleza que nos queda.

 

Hemos visto personas paradas marchando por la dignidad, mayores exigiendo pensiones dignas y comedores sociales haciendo un esfuerzo sobrehumano para brindar un plato de comida a miles de familias.

 

Hemos visto mareas ciudadanas de todos los colores defendiendo la sanidad, la educación, los servicios sociales y los derechos de las mujeres frente a los recortes y las leyes que atacan libertades conquistadas tras décadas de luchas sociales.

 

Hacemos un llamamiento al conjunto de la ciudadanía de Málaga y a las organizaciones ciudadanas, políticas, sociales, culturales, sindicales y vecinales. Es un llamamiento para construir juntas y juntos una ciudad democrática y digna, para recuperar nuestras instituciones y ponerlas al servicio de la mayoría y el bienestar de las personas.

 

Sabemos que para cambiar nuestra ciudad no basta con sustituir a quienes nos representan, es necesario cambiar la forma de hacer política. Por ello nos convocamos para construir un amplio proceso de participación ciudadana del que surja una candidatura democrática de confluencia y con protagonismo ciudadano. Es un proceso del que también ha de surgir un nuevo tejido organizativo que nos llene de fuerza y entusiasmo para poner las instituciones al servicio de la gente.

 

Queremos una ciudad democrática en la que las personas tengamos voz sobre los asuntos que nos afectan, una ciudad solidaria, que haga frente a la pobreza, el desempleo y la precariedad. Queremos una ciudad transparente, con representantes que rindan cuentas sobre la gestión municipal, los presupuestos, las inversiones y el funcionamiento de los servicios públicos. Queremos una ciudad igualitaria en la que todos los barrios tengan la misma importancia. Queremos una ciudad en la que prime lo público frente a lo privado, una ciudad sostenible y habitable,que haga las paces con la naturaleza y respete su patrimonio. Queremos una ciudad en la que la cultura no sea una mercancía, sino un derecho básico.

 

De estos últimos años hemos aprendido a cooperar, a organizarnos de forma democrática, a transformar lo que nos dijeron que era imposible. Hemos aprendido que ¡sí se puede!

Las próximas elecciones municipales son una oportunidad para cambiar nuestra ciudad. No la vamos a desaprovechar.

 

Ha llegado el momento de una nueva política para una nueva Málaga.

 

Ha llegado el momento de que Ganemos Málaga.

Compartir este post
Repost0
29 julio 2014 2 29 /07 /julio /2014 23:00

"La actual crisis y la decadencia del sistema capitalista se evidencian ahora en la crisis y frivolidad de los valores sistémicos, en el curso de las cuales el sistema formatea individuos Light, alienados, aldeanos, sectarios y colonizados, incapaces de comprender el capitalismo que los explota y domina, cuyos valores asumen como si fueran auténticos valores, porque justamente el complejo poder burgués los ha impuesto como tales falseando sus conciencias"

(Camilo Valqui)

 

 

 

 

 

sociedad_alienante101.jpgContinuando con el estudio de la televisión como paradigma de la alienación que provocan actualmente los medios de comunicación de masas, Antonio Fernández Vicente nos dejó un buen retrato en su artículo sobre la caridad y la envidia televisadas. De entrada, la televisión no solamente da por sentado que vivimos una época de pobreza, sino que además la legitima. Aparecen personas desesperadas, en situaciones personales llevadas al límite. Piden caridad al resto de las personas, pero dan por sentado que no vendrá de las Instituciones, que son las que están obligadas a ello. Los medios participan de esta forma en la legitimación de un modelo social que rompe con los principios de un Estado Social, Democrático y de Derecho. Esta "telebasura caritativa", como ya se le ha bautizado, asume que los poderes públicos, en vez de responsabilizarse de las circunstancias que eviten a los ciudadanos/as tener que pedir limosna mediante un medio televisivo, exponen de forma normalizada a estos indigentes mediáticos.

 

sociedad_alienante102.jpgVenden la solidaridad como un producto de márketing, pero nunca cuestionan las políticas deshumanizadas que desde los poderes públicos se fomentan. Con una red de servicios sociales cada vez más debilitada, con unos servicios públicos cada vez más privatizados, se legitima y normaliza la situación de dependencia de la caridad, en esta especie de capitalismo espiritual y religioso que nos invade. Y cuando termina la televisión caritativa, nos encandilan con programas que muestran sin reparos los lujos de la clase pudiente, con las propiedades (casas, coches...) de los capitalistas, de las grandes fortunas, de las estrellas televisivas, de la moda, del fútbol y del cine. Se nos muestran viviendas y estilos de vida que no están al alcance de la gente corriente, precisamente para que soñemos con ellos, y dicho sueño nos mantenga alejados de nuestra cruda realidad. Una realidad que ellos contribuyen diariamente a reforzar, con sus injustas y retrógradas leyes. Y todo este entramado mediático se legitima, se normaliza la desigualdad social y televisada. Primero, se nos enseña aquélla familia necesitada, después aquélla que vive en lujosas mansiones. Primero, aquéllos que necesitan de los demás para satisfacer sus más básicas necesidades, después aquéllos que viven a todo tren precisamente a costa de explotar a los que han aparecido en programas anteriores.

 

sociedad_alienante103.jpgY también tenemos concursos de todo tipo para dejar de ser un don nadie, en el caso de que no seas un empresario explotador, o no seas capaz de darle patadas a un balón de fútbol. Por ejemplo, puedes vender tus habilidades cantando o cocinando, con lo cual también puedes hacerte famoso, y después tertuliano, que es la profesión de moda. Programas televisivos que fomentan la competitividad, la competencia, el sometimiento a las reglas del juego, luchando unos contra otros, siendo evaluados, aceptados y desechados permanentemente. Unos pocos "triunfarán" (según los esquemas del éxito en la sociedad capitalista), y otros continuarán con su mediocre existencia. La televisión y el cine reproducen la envidia social que despiertan estos comportamientos y estas competiciones. Vivimos por tanto en una sociedad donde se publicita no sólo la vida cotidiana de la gente, no sólo sus miserias y problemas personales, sino que además se publicita para legitimar un orden colectivo de solidaridad privada, una complicidad con la inacción de los poderes públicos, y con su irresponsabilidad en promover la igualdad de oportunidades, y la extensión del Estado de Bienestar.

 

sociedad_alienante104.jpgSe trata de una complicidad con esas mezquinas e injustas visiones de una sociedad clasista y elitista, una sociedad egoísta, que no garantiza de forma común la satisfacción de las necesidades básicas de su población. Los medios de comunicación, y la televisión como el más potente de todos ellos, colaboran con esta visión, la extienden y la hacen llegar hasta los últimos rincones, difundiendo el "buenismo" de esa parte "solidaria" de la población que, desde su posición de superioridad económica, concede "limosnas" a las clases empobrecidas y necesitadas. Se trata en realidad de una extensión de otros comportamientos de nuestra decadente sociedad, que hace descansar en la lucha continua de las ONG's la consecución de una serie de objetivos humanitarios y sociales. Tomemos un ejemplo sencillo: deberíamos tener un Gobierno que dedicara, al menos, el 0,7% de la riqueza nacional (el famoso PIB) a ayudas y cooperación al desarrollo económico del resto de naciones deprimidas, pero en vez de eso, se hace descansar dicha responsabilidad en la tarea de organizaciones privadas. Se nos pide que seamos solidarios y colaboremos con las ONG's, pero en realidad, eximiendo de dicha responsabilidad a los poderes públicos, que son los que representan a toda la ciudadanía...por tanto, ¿no seríamos más solidarios si votáramos a opciones políticas que alcanzaran dicho objetivo? Continuaremos en siguientes entregas.

Compartir este post
Repost0
28 julio 2014 1 28 /07 /julio /2014 23:00

Vamos a exponer a continuación, en varias partes, el documento que pueden descargar los lectores desde esta dirección, y que hace referencia a un pre-borrador de ponencia política titulado "La crisis del régimen de 1978, Podemos y la posibilidad del cambio político en España". Como decimos, se trata de un pre-borrador expuesto al pertinente debate, que puede ser cambiado hasta su versión definitiva. Nosotros lo vamos a distribuir tal cual está, en su actual versión, y dejamos a los lectores el correspondiente debate y las propuestas de cambio y/o actualización: 

  

1. Contexto: crisis de régimen, ofensiva oligárquica y ventana de oportunidad.

El Estado español está atravesando una crisis que va más allá de la deslegitimación de sus
élites políticas y que afecta a componentes centrales del sistema político y la institucionalidad, de la articulación territorial del Estado, del modelo de desarrollo y el equilibrio entre grupos sociales bajo la primacía de los sectores dominantes. A esta crisis algunos la venimos llamando desde hace años la crisis del régimen de 1978, para dar cuenta de una situación de agotamiento orgánico que, últimamente y de forma acentuada, se expresa de forma acelerada en una descomposición política y moral de las élites tradicionales, con la corrupción –que era el elemento engrasante del encaje político y económico del bloque dominante- como punta de lanza de su desprestigio junto con los ataques al Estado de Bienestar y a los derechos (laborales, sociales y políticos) adquiridos.

 

El Movimiento 15M, junto con el ciclo de luchas que inaugura, contribuyó a articular una parte de las insatisfacciones que hasta ese momento estaban huérfanas o se vivían en forma aislada y despolitizada. Ayudó así decisivamente a introducir en el sentido común de época elementos impugnatorios del orden existente y que señalaban a las élites como responsables, agrupándolas simbólicamente y colapsando parcialmente el juego de diferencias en el que descansa el pluralismo y la oxigenación del régimen. El 15M avejentó a las élites y a las narrativas oficiales, poniendo en evidencia el agotamiento de sus consensos, de sus certezas, de los marcos con los que se distribuían las posiciones y se explicaba el rol de cada cual en el contrato social o se canalizaban las demandas ciudadanas. Con todo, esta acumulación de pequeñas transformaciones culturales no afectó por igual en todo el país ni alteró los equilibrios de fuerza electorales e institucionales.

 

El PP fue inicialmente el gran beneficiado de un terremoto que sacudió fundamentalmente a los votantes de la izquierda y que, paradójicamente, situó a las fuerzas conservadoras a la defensiva y alerta, pero permitió al PP una mayoría absoluta pese a recibir menos votos que los obtenidos por el PSOE en las elecciones de 2008. El 15M, al mismo tiempo, debilitaba la autorización electoral: ganar unas elecciones ya no era el único elemento de legitimación política, y desde luego no constituye ya un cheque en blanco. Pero la desafección se ha producido sobre un terreno social y cultural fragmentado por 30 años de neoliberalismo, con las identidades colectivas (las de clase en primer lugar, pero también las narrativas ideológicas tradicionales) en retroceso e incapaces de servir de superficie de inscripción para articular todos los diferentes descontentos con el status quo. Uno de los retos a los que se enfrenta Podemos es ser capaz de articular esos descontentos y sus identidades.

 

Mientras que en la calle aumentaban las voces de protesta en lo que ha sido todo un ciclo de movilizaciones de distintos tipos (sociales, políticas, laborales, etc.), en las instituciones el partido de la derecha acumulaba un poder inédito, en el que se apoyó para lanzar un duro y ambicioso proyecto de reforma oligárquica del Estado. El centroizquierda del PSOE, con un notable bloqueo de su imaginación política, apenas dijo nada que le permitiese conectar con el nuevo clima. Estaba, además, firmemente comprometido con el sostenimiento del status quo y el programa de ajuste impuesto por la Troika, que le llevó a aceptar un rol subalterno con respecto al PP que no ha dejado de pasarle factura en las urnas desde entonces. IU, vinculada generacional y culturalmente al orden de 1978, ha tenido en general (y salvo honrosas excepciones principalmente provenientes de las bases) reacciones tímidas y conservadoras, que confiaban en estarse moviendo en los mismos parámetros de antes de la crisis orgánica y en recoger en forma paulatina y progresiva los apoyos que iba perdiendo el PSOE, desde su autoubicación a su "izquierda".

 

En medio de la crisis política, las fuerzas de izquierda nacionalista han analizado, en todo el Estado, y en particular en Catalunya, que este es el momento preciso para aparecer en la movilización soberanista. Lo han hecho, en general, confiando en la unilateralidad, una estrategia muy rentable en el corto plazo electoral pero que puede abocarles ahora a un callejón de muy difícil salida, como podríamos ver con motivo de la consulta en Catalunya el 9 de noviembre. La cuestión general constituyente reaparecería así en toda su complejidad y plurinacionalidad. Las hipótesis movimientistas y de gran parte de la extrema izquierda, instaladas en un cierto mecanicismo por el que "lo social" ha de preceder siempre a "lo político", se han demostrado incorrectas para romper la impotencia de la espera y proponer pasos concretos más allá de la movilización.

 

Continuaremos en siguientes entregas con la exposición del contenido de este documento.

Compartir este post
Repost0
27 julio 2014 7 27 /07 /julio /2014 23:00

"Aún nos queda mucho para ser verdaderamente humanos"

(E. Carbonell, Catedrático de Prehistoria y Codirector del Yacimiento de Atapuerca)   

 

 

 

 

 

 

 

Estamos intentando, mediante este recorrido de las falacias capitalistas, de los mitos del mundo capitalista, ligados sobre todo al consumo, destacar las profundas contradicciones del sistema, y la peligrosidad de sus prácticas. En el artículo anterior de esta serie ya destacamos algunas, pero no acaban ahí. Aún tenemos más ejemplos. Se incita al ciudadano a reciclar las basuras, a no derrochar agua, a usar preferentemente el transporte público, a no aparcar en las zonas céntricas de las ciudades, a las empresas industriales a reducir las emisiones de gases contaminantes, pero por ejemplo, no se obliga a las empresas a invertir en energías limpias y no contaminantes. Mientras el mensaje oficial es de ahorro y previsión, las políticas gubernamentales son las primeras que inciden en un uso mayoritario de las fuentes de energía tradicionales, que son contaminantes, caras e inseguras.

 

Se habla hipócritamente de ecologismo mientras se consiente que las grandes empresas sigan contaminando...¿porqué sigue sin establecerse una inspección internacional sobre el tráfico de buques para evitar los vertidos y las catástrofes marinas, que se producen cada cierto tiempo, acabando con la flora y la fauna marinas, y con el equilibrio de los ecosistemas? Se hacen campañas para concienciar a los ciudadanos/as, pero se permite que los principales causantes de la contaminación, del cambio climático, como son las grandes empresas y las grandes fábricas, puedan seguir esquilmando y destrozando el medio ambiente. Se proyectan documentales y se nos informa de reuniones, al más alto nivel, donde no consiguen absolutamente nada, de cita en cita periódica. Se firman rimbombantes protocolos como el de Kyoto, que se convierten poco después de firmarlos en papel mojado, pues nadie los cumple. Hace tiempo que ya podrían usarse vehículos que no necesitan gasolina, como resaltamos en nuestro anterior artículo, pero se sigue dependiendo del petróleo, precisamente para atrapar a los conductores en las continuas fluctuaciones de su precio.

 

El capitalismo es inherentemente antiecológico. Su filosofía consiste en quemar todos los recursos, tanto naturales como humanos, que constituyen precisamente la única riqueza de que disponemos, la riqueza natural y el trabajo humano. Su obsesión por el crecimiento continuo provoca el agotamiento inexorable de todos los recursos, por más que no queramos darnos cuenta, debido a la lentitud con que se van agotando. La sumisión del capitalismo ante la obtención de beneficios a toda costa, a cualquier precio y a corto plazo, provoca inevitablemente la destrucción de la propia Humanidad, su paulatina deshumanización. El ecologismo y el capitalismo son, por tanto, realmente incompatibles. Su naturaleza es distinta, sus objetivos antagónicos. Un modelo económico acorde con el medio ambiente requeriría, por lo menos, una auténtica transformación radical del capitalismo. Requeriría, y esto es lo que no queremos ver, su sustitución por un modelo al servicio de la sociedad en su conjunto. A la Humanidad no le interesa la destrucción del medio ambiente, porque supondría su propia destrucción a medio plazo. Pero parece ser que aún no hemos entendido que el medio natural es nuestro hogar. Aún no estamos concienciados que el planeta es único, es nuestro medio de vida, es nuestra casa, y la estamos aniquilando.

 

Se necesita por tanto un modelo más responsable, y con unas perspectivas a largo plazo. El verdadero "desarrollo sostenible" (lo ponemos entre comillas porque ya de por sí es un oxímoron, una tremenda contradicción) pasa por la abolición del capitalismo, porque lo que es profundamente insostenible es el propio capitalismo. El capitalismo nos presenta un modelo económico irracional, y un sistema irracional está destinado al fracaso, no tiene futuro, no admite parches, debe ser erradicado. Una economía dirigida por una élite egoísta, irresponsable, insaciable, desalmada, con nula altura de miras, con profunda irresponsabilidad sobre el resto de los humanos, debe ser sustituida por una economía en la que la Humanidad en su conjunto se responsabilice de ella. Y una economía democratizada de tal manera, en tal grado, que no tome decisiones que atenten contra la habitabilidad presente y futura de nuestra especie. Necesitamos, en fin, la antítesis del actual capitalismo, caracterizado por el dominio y el poder de las minorías. Unas minorías a las que no les importa la destrucción de recursos, la explotación de las personas y de la naturaleza, la miseria, el hambre y la pobreza, con tal de continuar con su acumulación insaciable de riqueza.

 

La economía ecológica, con perspectivas globales tanto en el tiempo como en el espacio, con futuro, debe ser una economía democrática, no puede estar en manos de minorías. El destino del planeta, en manos de la minoría dominante, debe pasar a manos de la inmensa mayoría social. Debemos invertir los términos, democratizar el uso de los recursos naturales, devolver a la naturaleza a su sitio, respetar profundamente el medio natural, dejar de liquidar las posibilidades ligadas al extractivismo, que son las bases del actual consumismo. Y por otra parte, pasar a respetar profundamente el trabajo humano, dignificarlo, acabar con el esclavismo y la explotación laboral, que también es otro puntal de la economía consumista que padecemos. Como decía un viejo principio medieval: "Lo que incumbe a todos, debe ser decidido por todos". Y en el capitalismo, lo que incumbe a todos sólo es decidido por unos cuantos poderosos. Por consiguiente, creemos que ha quedado demostrado que no es posible una economía verdaderamente ecológica bajo el modelo capitalista. No es suficiente con el lavado de cara ecológico que practica el capitalismo para sobrevivir. La naturaleza ya nos está pasando factura. Y nos estamos engañando a nosotros mismos, acabando además con las futuras generaciones. El capitalismo puede hacer creer a la mayor parte de la población humana que es sostenible, pero no engaña a la naturaleza. El desastre ecológico que estamos sufriendo, en realidad, es la prueba más inequívoca del fracaso del modelo económico actual. Finalizaremos ya esta serie en la próxima entrega.

Compartir este post
Repost0
24 julio 2014 4 24 /07 /julio /2014 23:00

"La enfermedad política más seria de los EE.UU. es ser una nación que se cree superior"

(Norman Mailer)

 

 

 

 

 

Estamos acostumbrados a escuchar, por parte de los voceros de la derecha política y mediática de prácticamente todos los países occidentales, la profunda legitimidad de la democracia norteamericana, la legitimidad de su sistema electoral, a la vez que, por supuesto, se critica el sistema político de otros países (típicamente los que se enfrentan al capitalismo y al imperialismo estadounidense), tildando alegremente de "dictaduras" a países como Cuba, Venezuela, Bolivia, etc., que, según ellos, no representan ningún referente de libertad ni de democracia. Vamos a intentar demostrar, con ayuda de los autores Pablo A. Pozzi y Fabio G. Nigra, las debilidades, trampas, fraudes y falsedades del sistema electoral norteamericano, que como podrán comprobar los lectores, adolece de muchos más defectos que los sistemas de los países puestos como ejemplo, donde en cada proceso electoral, un grupo de observadores internacionales da fe de la legitimidad, limpieza y corrección del proceso.

 

En efecto, uno de los aspectos más curiosos de la hegemonía norteamericana es que Estados Unidos tiene la (falsa) reputación de ser uno de los sistemas más democráticos y transparentes del planeta. Sin embargo, un grupo de especialistas extranjeros, que fueron invitados a observar la elección de 2004 por la organización internacional de derechos humanos Global Exchange, concluyó que éstas habían sido aún menos limpias que las de Kazajstán realizadas unos meses antes. Los datos disponibles son abrumadores. Veamos siquiera unos cuantos:

 

1.- En Nevada y en Oregón, una compañía empleada para empadronar votantes republicanos sistemáticamente destruyó las fichas de empadronamiento de los votantes demócratas.

 

2.- Los republicanos declararon que un triunfo de John Kerry generaría nuevos ataques terroristas, mientras que el Episcopado Católico señaló que un voto por Kerry podría llevar al infierno.

 

3.- Las encuentas realizadas a boca de urna en Florida, Ohio, Nuevo México, Colorado, Nevada y Iowa, daban por vencedor a Kerry, y en todos esos Estados ganó Bush. Varios analistas plantearon entonces la sospecha de fraude electoral a través de los sistemas informáticos. De hecho, en el Condado de Franklin, en Ohio, se comprobó que por un "error informático" Bush había recibido 3.500 votos de más.

 

4.- En el Condado de Broward, en Florida, desaparecieron 58.000 votos, y tanto Broward como Franklin son condados considerados demócratas.

 

5.- En Columbus, Ohio, el empadronamiento de decenas de miles de nuevos votantes negros y latinos fue anulado por Ken Blackwell, entonces Secretario de Estado. Blackwell no sólo presidió el acto electoral, sino que es un funcionario republicano.

 

6.- En el bastión demócrata de Taos, Nuevo México, se "perdieron" cientos de votos.

 

7.- Varios periodistas informaron de que en Columbus, Ohio, casi el 40% de los votantes urbanos (léase "demócratas") fueron registrados como "provisionales", a ser contabilizados sólo si podía comprobarse posteriormente su residencia en dicho distrito electoral (algo casi imposible, dado que los norteamericanos no tienen un documento de identidad).

 

8.- En el Condado de Franklin, Ohio, 170.000 votantes fueron eliminados del censo de empadronamiento en 2004 bajo el ridículo pretexto de "no haber votado en las dos últimas elecciones". Es de notar que el voto en Estados Unidos no es obligatorio.

 

Podríamos agregar muchos otros datos, pero basta con señalar que las elecciones no cuentan con fiscales de los partidos opositores, que los votos los cuenta el Secretario de Estado nombrado por el Gobernador, que los reglamentos electorales varían de condado en condado, que no hay incompatibilidad entre ser funcionario electoral y candidato por un partido, que el derecho a votar también varía según la circunscripción (por ejemplo en Florida no pueden votar aquéllos ciudadanos/as que hayan sido arrestados, aún sin condena, tres o más veces, lo cual afecta sobre todo a los negros, que votan mayoritariamente a los demócratas). Y bajo este impresionante currículum, ¿se permite Estados Unidos dar lecciones de democracia al resto del mundo? En cualquier otro sitio del planeta mínimamente democrático esta serie de práticas serían indudablemente tachadas de antidemocráticas, pero no en Estados Unidos. En el proceso electoral de referencia, John Kerry perdió por tres millones de votos, pero ¿realmente perdió? A pesar de la abundante información de fraude electoral, los demócratas aceptaron los resultados.

 

Como puede fácilmente concluirse, el sistema electoral norteamericano, además de más complejo, es bastante menos transparente que el de otros países, con lo que se vuelve a caer así otro de sus mitos en el resto del mundo, como ya han caído tantos otros falsos mitos, que colocaban, por ejemplo, a USA como uno de los países que más respetaba los Derechos Humanos (continúa existiendo allí la pena de muerte, sin ir más lejos) o que más respetaba las minorías étnicas, o que contribuía mejor a la reducción de los efectos causantes del cambio climático. Nada más lejos de la realidad, y por tanto, hemos de seguir contribuyendo a aclarar la auténtica realidad, y difundiendo al mundo la imagen verdadera de un país en decadencia, con el problema añadido de que, al ser tan potente, está arrastrando en su caída a gran parte de la Humanidad.

Compartir este post
Repost0
23 julio 2014 3 23 /07 /julio /2014 23:00

"La República no debe ser sólo la negación de la Monarquía, sino que debe ser un modelo alternativo perfectamente definido"

(José López)

 

 

 

 

 

tercera_republica111.jpgY la definición y propuesta de dicho modelo alternativo, sus propios contenidos, es lo que estamos intentando hacer en la presente serie de artículos. Y continuando desde el artículo anterior, entendemos que, como mínimo, habría que introducir las siguientes reformas constitucionales para garantizar la pervivencia del Estado del Bienestar:

 

1.- Efectividad y carácter ejecutivo de los derechos reconocidos en la nueva Constitución Republicana, reclamables incluso ante los tribunales ordinarios. En la actual Constitución de 1978, los derechos económicos, sociales y culturales son considerados como "principios rectores de la política social y económica". Pero esos principios carecen de la protección reforzada de que gozan los derechos fundamentales, es decir, no son derechos subjetivos ni requieren desarrollo legal. Esto implica, y puede constatarse diariamente, que son derechos fundamentales sobre el papel, pero que las políticas implementadas por los distintos Gobiernos pueden no sólo dejarlos en papel mojado, sino que incluso pueden generar retrocesos históricos como los que estamos viviendo en estos momentos con las políticas de austeridad. Lo que tenemos que hacer es reconocer a estos principios como derechos, y dotarlos de una garantía reforzada. Estamos hablando del derecho a la vivienda, la seguridad social, la protección de la dependencia, el derecho al trabajo y el derecho al medio ambiente, al menos.

 

tercera_republica112.jpg2.- Debe introducirse un nuevo derecho a la percepción de unos ingresos mínimos, o una renta básica suficiente como para poder atender las necesidades vitales fundamentales. Sin dicha renta básica, el derecho a la vida es una pura falacia. Los poderes públicos deben quedar obligados constitucionalmente a garantizar una renta básica a las personas que no dispongan de ninguna otra renta o patrimonio, que en cualquier caso será un mínimo exento fiscalmente. En realidad, esto es una primera etapa, porque la meta es garantizar un derecho a la renta básica universal, individual e incondicional. Como es un tema que hemos tratado en otros muchos artículos, no insistiremos más aquí, pero recomiendo a los lectores el acceso a dichos artículos de este Blog, y de otros sitios de Internet que también tratan el tema.

 

tercera_republica113.jpg3.- El derecho al trabajo es también papel mojado, si no se obliga a los poderes públicos a garantizar el acceso a un puesto de trabajo. Además, debería incorporarse como contenido esencial del derecho al trabajo el principio de la estabilidad en el empleo, y el principio de la causalidad en el despido. Frente al actual paradigma, volcado sobre la supuesta "función social" del empresariado a la hora de crear empleo, y que desacredita el empleo público, la Tercera República deberá restablecer por ley la primacía de las Administraciones y empresas públicas a la hora de crear y mantener puestos de trabajo, todo ello ligado a un aumento del tamaño del ámbito público, en relación a los servicios públicos que garantizan el Estado del Bienestar. También este tema, la filosofía y el derecho al trabajo han sido extensamente tratados en diferentes artículos del presente Blog, a los que remito a los lectores interesados en obtener más información.

 

4.- Deberá constitucionalizarse también, abundando en el punto anterior, el carácter normativo del Convenio Colectivo, así como la obligatoriedad de garantizar al trabajador/a la actualización de su salario en función del aumento de precios al consumo, y la obligación de los poderes públicos de garantizar un Salario Mínimo Interprofesional (SMI) actualizable anualmente según el IPC.

 

tercera_republica114.jpg5.- La Constitución Republicana y su desarrollo normativo posterior deberán también introducir y recoger el derecho al crédito en igualdad de condiciones para todos los ciudadanos/as, y como correlato, la consideración de las entidades bancarias como un servicio público, garantizando en consecuencia mediante la acción eficaz del Banco de España el correcto funcionamiento de estas instituciones financieras. Se deberá establecer también la necesidad del mantenimiento de un sistema o polo de Banca Pública como garantía de la efectividad del derecho al crédito. Se devolverán las Cajas de Ahorros al sector público, potenciando su adscripción territorial y su obra social, así como la desconcentración del poder financiero. También para esto punto remito a los lectores a los diferentes artículos que hemos confeccionado sobre el tema de la Banca Pública.

 

6.- Asímismo, la República deberá definir y reconocer expresamente un sistema de democracia económica, que será perfectamente perfilado en leyes ulteriores. También deberá garantizarse el equilibrio de poder en las empresas, garantizando el ejercicio del poder sindical en su seno, así como el reconocimiento constitucional de la necesaria intervención de los sindicatos más representativos y las organizaciones empresariales en la configuración de la política económica, mediante la negociación con el Gobierno de acuerdos o conciertos tripartitos, como un elemento importante del principio de la obligación de planificación económica por parte de los poderes públicos. En relación a todo ello, recomiendo la lectura del artículo "Apuntes para una Reforma Empresarial", que publicamos también aquí. Continuaremos en siguientes entregas.

Compartir este post
Repost0
22 julio 2014 2 22 /07 /julio /2014 23:00

"El capital no tiene patria ni amigos, sólo tiene socios"

(Camilo Valqui)

 

 

 

 

 

Al igual que se estudia el perfil psicológico de un asesino en serie, de un psicópata o de un pederasta, puede ser perfectamente estudiado y diseccionado el perfil psicológico de un gran empresario, esto es, de un gran capitalista. Con el desarrollo del capitalismo actual, en su actual fase de declive, cuando se muestra más salvaje, agresivo y depredador que nunca, bajo el marco de la tremenda financiarización de la economía, con la agresividad con que se atacan los derechos sociales y laborales de la clase trabajadora, con la indiferencia con que se privatizan todos los servicios públicos, y se despoja a las personas de sus derechos básicos y fundamentales, dejando a una mayoría social en la pobreza, en la miseria y en la exclusión social, nos parece que el perfil psicológico de estos personajes no es muy difícil de radiografiar.

 

Nos referimos efectivamente a ese 10%, o 5%, incluso 1% de la población, a esos multimillonarios, que poseen un patrimonio personal, tanto en empresas como en activos, que les permite poder dedicarse únicamente a examinar los rendimientos de sus inversiones, pero también nos referimos a esos Presidentes y Directores Generales, altos cargos, Consejeros, Ejecutivos y altos representantes de dichas grandes empresas. Actúan como perros de presa, despiadados mercenarios sociales, aún más criminales que los de las mafias. No acatan reglas, están por encima de las reglas, ni demuestran el más mínimo respeto por los seres humanos. No toleran que les echen en cara sus errores, errores que hunden empresas y a sus empleados en la miseria, cierran fábricas y provocan el desempleo de miles de personas.

 

Profesan una serie de valores, una escala que denota sus auténticas creencias reaccionarias, trasnochadas, despiadadas, valores feudales que pretenden hacer retroceder a la Humanidad a la época de la servidumbre, sólo que ahora, en lugar de poseer esclavos domésticos como en la época romana, se poseen esclavos laborales, ligados a su poder mediante deudas descomunales de la clase trabajadora. Grandes financieros, grandes empresarios, grandes fortunas, grandes accionistas, grandes directivos, hacen que la burguesía se haya bifurcado entre los propietarios del capital y sus gestores, que son los que toman las decisiones y están situados en los escalafones donde fluye el dinero. Su poder es casi total, practican el tráfico de influencias de forma constante, y desprecian las capacidades humanas que se expresen en otra onda que no sea la suya. Aplican el mercantilismo para todas las facetas de la vida, y su mente no es capaz de imaginar que haya cosas, personas o características que no se puedan comprar.

 

Su obsesión es la acumulación acelerada de riquezas, y para conseguir este objetivo son capaces de llevar a la ruina a cualquier persona o entidad que se interponga en su camino. Y de esta forma, continúan obteniendo ganancias descomunales, mientras, aprovechándose de las reformas de sus voceros y serviles gobernantes, contribuyen al empobrecimiento masivo de la mayoría de la población. Son personas sin escrúpulos, sin la más mínima sensibilidad social, sin conciencia sobre el gran daño social que causan. Su retrato social apunta sobre todo a varones blancos, titulados procedentes de Universidades de élite, preparados y concienciados para una competencia feroz, que legitiman el sistema capitalista, y que no poseen ninguna fidelidad a nada que no sean ellos mismos, sus empresas, sus beneficios y sus intereses.

 

Y desde ese punto de vista, lo que más les motiva son los desafíos, la conquista de nuevos logros, los retos permanentes para conseguir más poder. Son capaces de adaptarse rápidamente a cambios geográficos, de entornos, de personal a su cargo, incluso de tipos de negocio y de empresas. No se suelen especializar en una misma actividad, de modo que sus beneficios están cubiertos desde diferentes frentes. Debido a su inmenso poder, tienen diversos privilegios, tales como disponer rápidamente de información reservada, que les permite, por un lado, eludir los controles para su patrimonio y sus negocios, y por otro lado, apropiarse de las innovaciones que nacen en la misma sociedad, ahorrando en inversiones, en infraestructuras y en desarrollo tecnológico. En definitiva, son los mejores representantes y agentes de lo que pudiéramos llamar el "parasitismo social" activo, agresivo, arrasador. Se creen impunes, y se jactan incluso de su propia situación ante los demás. Son una casta que define un modo de actuar, una cultura empresarial despótica, que se manifiesta en los grandes grupos empresariales. Son auténticas plagas decididas a esquilmar a la Humanidad. Lo mejor que podemos hacer el resto de la sociedad es acabar con ellos, porque con las plagas no se puede negociar, se las frena o nos destruyen.

Compartir este post
Repost0
21 julio 2014 1 21 /07 /julio /2014 23:00

"La utopía está en el horizonte. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se desplaza diez pasos más allá. Por mucho que camine, nunca la alcanzaré. Entonces, ¿para qué sirve la utopía? Para eso: sirve para caminar"

(Eduardo Galeano)

 

 

 

 

 

podemos_utopia1.jpgY bajo esta genial definición del maestro Galeano tenemos que ver la utopía, como lo inalcanzable, en efecto, pero no como aquéllo imposible de conseguir, ilusorio, demencial, y que por tanto, nos hace recorrer caminos distintos. La utopía está para ser recorrida. ¿Y porqué lo relacionamos con Podemos, ese vendaval, ese inesperado ciclón político que ha estremecido las conciencias, y ha despertado el miedo de los poderosos y de los que les sirven? Pues porque, como era natural, ha despertado desde entonces las críticas más enfebrecidas de la derecha política, social y mediática de este país, incluso del PSOE, cuyo recién elegido líder y Secretario General, Pedro Sánchez, ha declarado estar alejado de las "utopías y demagogias" que plantea la formación política de Pablo Iglesias. Vamos a intentar en el presente artículo solamente ilusionar, dar ánimos, dar fuerzas a los seguidores de Podemos, convenciéndonos de que la utopía no existe, de que la utopía es algo que nosotros, los humanos, creamos.

 

podemos_utopia2.jpgUna pancarta popular rezaba con el cartel "Creo en la utopía, porque esta realidad me parece imposible". En efecto, la utopía es un producto de la cultura humana, del imaginario colectivo, y está formada por un conjunto de prejuicios y creencias que nos van delimitando lo que es posible y lo que no lo es, más o menos alineado con la idea de lo que es racional (o razonable) y de lo que no lo es. La utopía no existe. O mejor dicho, existe mientras nosotros queramos que exista. En el momento en que nuestra razón y nuestra voluntad decidan que vamos a conseguir aquéllo que era considerado utópico, dicha utopía desaparecerá, y se convertirá en una realidad alcanzable. Lo explicaremos desde varios puntos de vista, recurriendo a varias citas de algunos pensadores críticos que han abordado el tema, así como el tema de la desobediencia civil, tan relacionado con lo utópico.

 

podemos_utopia3.jpgDe entrada, nos decía Arthur Schopenhauer que "Toda nueva verdad pasa por tres etapas. Primero, se tiende a ridiculizarla. Luego, se le ataca violentamente. Finalmente, se la da por evidente por sí misma". Y si lo analizamos, veremos cuánta similitud tiene este planteamiento con el ciclo de vida de las ideas y de las propuestas de Podemos, que quizá están ahora, a tenor de lo visto y oído en los últimos días, pasando por la segunda fase. Ya fueron ridiculizadas, y ahora están siendo atacadas violentamente, así como a sus líderes, intentando sacar todos los trapos sucios (y si no existen, se los inventan) para desacreditarlos, y vender una imagen de ellos manipulada y falseada. El motivo de tan furibundo ataque se debe a que Podemos, sus propuestas, representan un gran peligro para la clase dominante, porque representan, actualmente, una utopía, lo cual no significa que no puedan ser alcanzadas. Son ellos, la clase dominante, los que intentan presentárnoslas como inalcanzables, imposibles, utópicas. Pero nada más lejos de la verdad. Son propuestas posibles, razonables, justas, y la probabilidad de llevarlas a la práctica dependerá de la fuerza con la que nos las creamos.

 

podemos_utopia4.jpgTenemos que creer de verdad en ellas. Tenemos que pensar que son posibles, y que tenemos de nuestro lado la fuerza, la capacidad y la valentía para implementarlas. Sólo entonces dejarán de ser una utopía, y comenzarán a representar auténticas realidades. Para despertar el espíritu y el ánimo necesarios para ello, José López nos dice lo siguiente: "La necesidad estimula la creatividad, el esfuerzo, la acción, la iniciativa, la fortaleza, la eficiencia, la solidaridad, el cambio. La comodidad, al contrario, produce idiocia, pereza, pasividad, conformismo, debilidad, incapacidad, egoísmo, inmovilismo". Estas sabias palabras nos están conduciendo al camino, porque sabemos que estamos estimulados por la necesidad, por las necesidades y la dignidad de los de abajo, de la clase trabajadora, de las clases populares, de los que están padeciendo los recortes, los despidos, las bajadas de salarios, la pobreza, la exclusión social, la miseria. Padecemos la necesidad y tenemos la rabia incontestable de quienes sufriendo estos ataques, comprobamos cada día cómo los ricos se van haciendo más ricos, y cómo los poderosos se van haciendo más impunes.

 

Y esas palabras de José López tienen mucho que ver con lo que también nos enunciaba el gran genio de la ciencia moderna Albert Einsten, cuando afirmaba que "La vida es muy peligrosa. No por las personas que hacen el mal, sino por las que se sientan a ver lo que pasa". Y eso es lo que nos lleva ocurriendo durante muchos años, durante décadas. Y por ello nos acusan de estar planteando utopías. Llevamos mucho tiempo sentados contemplando cómo se gobierna para los ricos y poderosos, cómo se destruyen las conquistas sociales que nuestros antepasados conquistaron, cómo nos recortan hasta el aire que respiramos. Mientras sigamos en esta actitud, la utopía continuará. Hemos de cambiar de actitud, hemos de pasar al ataque, a la ofensiva, hemos de llevar la voz cantante, hemos de conseguir que el miedo cambie de bando, y pase a estar del lado de los poderosos. Entonces nuestras propuestas, las de Podemos, dejarán de ser utopías.

 

podemos_utopia6.jpgTambién fue el gran Einstein quien sentenció: "Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad". Ahí tenemos la clave, en la fuerza de la voluntad, en la fuerza del deseo, de querer hacer realidad esas utópicas propuestas que nos plantea Podemos, en tener la fuerza de mente, de razón y de espíritu para ponerlas en práctica. En desplegar la valentía social necesaria para creer en ellas, para luchar por ellas, para ayudar a que se puedan realizar. Precisamente esa es la fuerza principal que tuvieron los grandes revolucionarios de la Historia, esa es la fortaleza que tuvieron Fidel Castro, Che Guevara, Rosa Luxemburgo, Lenin, Mahatma Ghandi, Salvador Allende, Hugo Chávez, Nelson Mandela, y tantos otros líderes que cambiaron la sociedad que les tocó vivir. Creyeron que la utopía es sólo falta de voluntad, de valentía y de razón. Si se tienen las dosis suficientes de todas ellas, las utopías no existen. Precisamente fue Ghandi, el líder tranquilo, el líder de la resistencia pacífica, quien dijo que "En cuanto alguien comprende que obedecer leyes injustas es contrario a su dignidad de hombre, ninguna tiranía puede dominarle". Ahí debe radicar nuestra fuerza.

 

Porque esa es la fuerza de la rebeldía, de la desobediencia civil, del inconformismo. También fue Ghandi quien sostuvo que: "Un ciudadano a quien no le asusta la cárcel, es más fuerte que el Estado". O bien Oscar Wilde, que dejó dicho que "Cualquiera que haya estudiado la Historia sabe que la desobediencia es la primera virtud del hombre. Es por la desobediencia y la rebelión que se ha progresado". Esta es nuestra vía, nuestro camino, y ya hemos andado algunos pasitos. Continuemos con nuestra rebelión, con nuestra fuerza, desarrollando la utopía, caminando hacia ella. Y por su parte, Howard Zinn sostenía que "Nuestro problema es la obediencia civil. Nuestro problema es la cantidad de gente en todo el mundo que obedece los dictados de los líderes de sus gobiernos...Nuestro problema es que la gente es obediente en todo el mundo, frente a la pobreza y el hambre y la estupidez y la guerrra y la crueldad. Nuestro problema es que la gente es obediente, y las cárceles están repletas de pequeños ladrones, mientras que todos los grandes ladrones gobiernan el país". Creo que no se puede decir más claro. Cualquier asociación de estas ideas con nuestro contexto actual no será una simple coincidencia, sino la constatación de una firme realidad.

 

    podemos_utopia5.jpgEn nuestro caso, aquí y ahora, ¿qué es utopía? Básicamente, convencer al votante medio de que más vale lo bueno desconocido que lo malo que ya se conoce. Vencer la utopía es poder despertar del miedo, rebelarse ante él, volver a ilusionarse, porque la ilusión es la fuerza, el motor que mueve el cambio. La ilusión y la conciencia. La conciencia de que se debe y se puede. Hugo Chávez definió muchas veces la política como "el arte de hacer posible lo imposible", es decir, la capacidad de transformar la utopía en realidad. En interpretación de Marta Harnecker: "Esto no quiere decir otra cosa que el arte de construir las fuerzas sociales que nos permitan ir cambiando la actual correlación de fuerzas a nuestro favor, para ser capaces de impulsar los cambios necesarios que nos proponemos como meta". Si conseguimos esto, romperemos la utopía, la venceremos, la haremos realidad. La utopía, como nos decía el maestro Galeano, debe ser la luz que ilumina nuestro camino y que nos permite marchar y seguir luchando a pesar de los obstáculos que se nos puedan presentar.

 

Y precisamente, la mejor muestra de que podemos, de que sí se puede, es el gran revuelo que ha provocado en la derecha política y mediática de este país la irrupción de esta fuerza política. En efecto, nunca se pensaban que una formación política nacida de los propios movimientos sociales, de la auténtica izquierda transformadora, y radicalmente democrática, podría provocar tanta esperanza, y despertar tanta ilusión en la ciudadanía. Y al comprobarlo, es cuando se han sucedido los ataques, los insultos y las descalificaciones a sus líderes, y también el desprecio a sus votantes y a su programa, en un intento de deslegitimar y de ridiculizar sus propuestas...¿pero porqué se iban a molestar en todo esto si el programa de Podemos fuese en verdad una utopía, un imposible? ¿Qué necesidad habría de levantar tanto revuelo si de verdad estuvieran convencidos de la inviabilidad de sus propuestas? Ahí tenemos la clave. Si despiertan tanta fobia en la clase dominante, es que vamos por buen camino. Es que son realizables, que se pueden alcanzar. Así que ¡ADELANTE! ¡PODEMOS!

Compartir este post
Repost0
20 julio 2014 7 20 /07 /julio /2014 23:00

"Una cultura civilización en crisis exige que sea la gente la que protagonice, desde su praxis habitual, en la vida cotidiana, la creación colectiva de nuevas pautas de vivir, nuevos usos, nuevas costumbres de vida, alternativas, sobrias"

(Joaquín Mira y Joan Tafalla)

 

 

 

capitalismo_y_consumismo81.jpgBien, hemos expuesto hasta aquí las principales características de la actual sociedad de consumo, y la hemos ligado a las entrañas del propio capitalismo. No obstante, algunas corrientes actuales se plantean si serían posibles ciertas "reformas" del capitalismo para que, dentro de él, sin romper con sus parámetros, fuera posible un consumo responsable, un desarrollo sostenible, es decir, algo así como una especie de "capitalismo ecológico", un capitalismo más amable, con rostro más humano. Siguiendo a José López, en su texto "Las falacias del capitalismo", vamos a intentar demostrar cómo esto, sencillamente, no es posible. Partimos de la base, creo que ya lo hemos demostrado, de que el consumismo ilimitado y absurdo es una consecuencia directa del capitalismo. En el capitalismo salvaje las personas son sólo trabajadores/as y/o consumidores/as, es decir, máquinas de hacer dinero. Pensando en forzar este proceso al máximo, los actuales productos se fabrican cada vez de peor calidad, pensando en durar menos. Y aún no contento con crear necesidades artificiales, con fomentar continuamente lo "nuevo" (una de las palabras mágicas de la publicidad), con cambiar continuamente la moda para fomentar el consumo (tan pronto se pone de moda lo negro, o lo estrecho, como sus contrarios), con provocar el despilfarro (el reciclaje de los objetos pasa a la historia, ya no se arreglan las cosas, ni se cambian las piezas fallidas), el capitalismo, además, provoca el consumo obligatorio incluso de aquéllos que odian el consumo, de aquéllos que no sucumben a las modas.

 

capitalismo_y_consumismo82.jpgEn efecto, nadie escapa hoy día de los excesos del consumismo. ¿Quién no se ha encontrado con la necesidad de tener que cambiar un aparato entero cuyo único defecto es que una de sus piezas se ha estropeado y no puede reemplazarse porque está descatalogada (lo nuevo nace ya prácticamente descatalogado, todo se descataloga)? ¿Quién no se ha encontrado en la tesitura de tener que comprar de nuevo algo que se acaba de estropear poco después de cumplir el período de garantía? ¿Quién no se ha encontrado con piezas hechas de plástico que parecen especialmente diseñadas para durar dos días? No importa si los cohes están hechos de hojalata y al menor choque se deshacen como la plastilina poniendo en peligro la vida de sus ocupantes. Por supuesto, nadie obliga a los fabricantes de coches a usar materiales más seguros, lo importante es llevar puesto el cinturón de seguridad y el chaleco reflectante. Pero no es la única contradicción. Mientras se fabrican coches que pueden correr a más de 300 Km/h, los límites de velocidad se marcan a bastante menos. O mientras se nos insiste en la importancia de los coches eléctricos para contribuir a disminuir la contaminación atmosférica, los modelos eléctricos que fabrican las marcas son aún bastante residuales.

 

capitalismo_y_consumismo83.jpgEl caso del plástico es muy ilustrativo. El plástico se abre camino porque es más barato y porque gracias a él los productos duran menos tiempo y hay que reponerlos con mayor frecuencia. ¡Hasta los tornillos se hacen ya de plástico! No importa si el consumidor sale perjudicado. No importa si incluso se pone en peligro su seguridad o su salud. Aún salen a la palestra casos en los Juzgados de alimentos, medicamentos o componentes químicos que han sido usados por los humanos en su vida cotidiana o en sus puestos de trabajo, y que han contribuido a menoscabar seriamente su salud. No importa si ya no sabemos ni lo que comemos. No importa si los controles técnicos de los aviones se relajan para abaratar costes, provocando en ocasiones accidentes donde mueren de golpe cientos de personas. ¿A quién no le han respondido con la desgastada frase de algún vendedor desvergonzado que dice alegremente, sabiéndose impune, que existen hojas de reclamaciones a disposición de los clientes que quieran usarlas? Sabiendo que los organismos de arbitraje de consumo están muchas veces semi-financiados por los propios comerciantes.

 

capitalismo_y_consumismo84.jpgTodo ello nos delimita un retrato de consumismo desmedido, irracional, como forma de alienación del consumidor. Por no hablar (ya lo hicimos en el artículo anterior de esta serie) de la publicidad invasora a todas horas y en todos los lugares. En televisión, en prensa, en la radio, por teléfono, en Internet, en la calle. Todo vale con tal de vender. El acoso al consumidor es cada vez mayor. No importa si se atenta contra la intimidad de las personas. No importan tampoco las consecuencias psicológicas del abuso de la publicidad. Da igual el posible stress creado, que repercute luego en todos los aspectos de nuestra vida cotidiana. Incluso dicho stress se convierte en una nueva oportunidad de negocio, abundando los centros de relajación, de yoga, de pilates, de masajes, los libros de auto-relajación, etc. Ahora están proliferando incluso los lugares donde se prohíbe el ruido. Pero por supuesto, no se incide en evitar como sociedad las causas de dicho stress, sino que basta con empastillar a la población, o hacerla consumista de nuevas "recetas" que acaben con su stress galopante. La medicación anti-stress es también una oportunidad de negocio para la industria farmacéutica, cada vez más potente. Hace medio siglo no se recetaban tantos tranquilizantes como ahora, ni la gente consumía tantas plantas dormideras ni relajantes en infinidad de infusiones, que también se anuncian en la publicidad como productos de consumo.

 

capitalismo_y_consumismo85.jpgDe esta forma, basta con que la población se relaje una hora al día (a veces ni eso) en cualquier academia o centro, al que además debe acudir corriendo, porque no tiene tiempo para llevar a cabo el resto de sus tareas. Relajación alienante, porque sólo sirve para quitarse o aliviar el stress generado en ese día, y que al día siguiente volverá a surgir ineludiblemente. Lo que no se enseña, porque esto no conviene al sistema, es a llevar una vida relajada, tranquila y placentera, austera, en el auténtico sentido del término (como también hemos explicado en algún artículo anterior de esta serie). De tal forma que, en esta sociedad falsa y superficial, nunca se solucionan los problemas de raíz, siempre se usan parches. No importa si la publicidad es engañosa. En definitiva, no importa si se perjudica al consumidor porque el consumidor no importa, la persona no importa, sólo importa que se comporte de una forma consumista, para la perseverancia del sistema. La demanda no manda, ya ni siquiera vale aquél principio de que "el cliente siempre tiene razón". La demanda se debe adaptar a la oferta. Los consumidores sucumben ante los productores. El ciudadano sucumbe ante el gran empresario.

 

El sistema crea una falsa defensa del consumidor, una ilusión de que el consumidor posee mecanismos de defensa a los que puede recurrir, para aparentar que éste importa, pero las principales decisiones que se toman siempre benefician a las grandes empresas. Véanse si no las bases del Acuerdo de Libre Comercio (TTIP) que se está negociando entre EE.UU. y la Unión Europea, en secreto, a espaldas de la ciudadanía, y que va a conceder todo el poder al ámbito de la expansión y de las decisiones empresariales. El consumidor, como el trabajador, como las personas en general, importamos poco al sistema, o mejor dicho, importamos sólo en la dimensión en que seamos piezas consumistas del mismo, piezas que cumplen la función que se espera de ellos/as, y cualquier intento de luchar contra esta dinámica será reprimido. Sólo somos piezas en el engranaje general del sistema capitalista. El sistema está por encima de las personas. Las personas sucumben ante el poderío de la máquina del capitalismo global. Continuaremos en siguientes entregas.

Compartir este post
Repost0

Presentación

  • : Actualidad Política y Cultural - Blog de Rafael Silva
  • : Blog de Rafael Silva. Presenta artículos de opinión basados en la actualidad política, cultural y social.
  • Contacto

Búsqueda

Categorías