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11 mayo 2014 7 11 /05 /mayo /2014 23:00

"El sistema capitalista necesita personas que cooperen sin pensar, individuos que quieran ser mandados, hacer lo que se espera de ellos y adaptarse sin fricciones al mecanismo social"

(Eric Fromm)

 

 

 

 

 

capitalismo301.jpgY esta cita del magnífico pensador alemán nos viene al pelo porque, en la presente entrega, dentro del estudio y la disección de la clase trabajadora de nuestro país que estamos haciendo, vamos a detenernos en las y los inmigrantes por motivos económicos, y las diferencias derivadas de su nacionalidad. Decía una pancarta popular en las recientes manifestaciones que "El enemigo no viene en patera, viene en limusina", que creo resume perfectamente lo que intentamos transmitir. A pesar de que la actual crisis económica motiva que muchos inmigrantes retornen a sus países de origen y que jóvenes españoles/as, muchos de ellos y ellas con formación universitaria, vean de nuevo en la emigración una salida a su situación de precariedad laboral o desempleo, España ha pasado de ser un país de emigración por motivos económicos, a ser un país de inmigración por los mismos motivos, lo cual ha afectado de forma sustancial a la composición de la clase trabajadora, y esto ha sucedido en un período de tiempo relativamente breve, de hecho el inicio de la explosión en la llegada de trabajadores de fuera de las fronteras se puede situar en 1996, coincidiendo con la entrada en vigor del llamado Acuerdo Schengen, que agravó la situación de la ciudadanía no comunitaria, la mayoría proveniente de países del Norte de África y Latinoamérica. El sistema los ha convertido en el nuevo ejército de reserva.

 

capitalismo302.jpgNo es éste el momento ni el lugar para exponer nuestros puntos de vista en torno a la actual política sobre inmigración en el Estado Español y en el conjunto de la UE (lo haremos en una próxima serie de artículos bajo el título "Hacia otra política de fronteras"), sino sólo de resaltar el factor inmigración dentro de la estructura de la clase trabajadora española. Si las diferencias entre grupos de la clase trabajadora en función del género y la edad son, como se ha dicho, sustanciales, las debidas a la etnia y a la nacionalidad son probablemente más importantes. Las personas inmigrantes por motivos económicos son indudablemente las grandes víctimas y protagonistas de la economía sumergida, ya que su situación es, más que de precariedad, de discriminación, de exclusión y de invisibilización. Sin ir más lejos, el actual Gobierno del PP ha visto en este colectivo uno de los objetivos principales para sus recortes en la prestación universal de los servicios sanitarios, y de hecho ha dejado fuera del sistema a gran parte de los inmigrantes.

 

capitalismo303.jpgCentrando el análisis en los/as trabajadores/as inmigrantes por motivos económicos oficiales, los/as activos/as en el mercado laboral suman en total casi 3,5 millones de personas, suponiendo el 15% de la población activa. Son un grupo de trabajadores y trabajadoras más jóvenes que los españoles, más propensos al, o más necesitados del, trabajo, con tasas de actividad entre 10-15 puntos por encima del total, con un nivel de salarización 8 puntos por encima, tasas de paro cercanas al doble de la media, por no hablar de las diferencias en temporalidad, en salarios, en jornada y en siniestralidad laboral, que son enormes. La feminización es también mayor, como media entre 4 ó 5 puntos por encima de la de las españolas. En los sectores de actividad también siguen pautas que difieren de las españolas, diferencias que señalan la mayor precariedad laboral de los y las inmigrantes. Las tasas de inmigración superan la media en los sectores de la agricultura y la construcción para los varones, y en el sector servicios para las mujeres, siempre en las actividades más precarizadas.

 

capitalismo304.jpgEn cuanto a la juventud inmigrante, ocupa trabajos en los sectores de la agricultura, construcción (principalmente los hombres) y sector servicios, y en el servicio doméstico muchas veces en la economía sumergida (sobre todo la mujer). Suelen ser trabajos en ínfimas condiciones laborales y económicas, que normalmente la clase obrera autóctona suele rechazar. Entonces el empresariado se aprovecha de la situación de mayor vulnerabilidad que sufren los y las inmigrantes, para utilizarlos/as a modo de ejército industrial de reserva, presionando a la baja los salarios y las condiciones de trabajo para todo el conjunto de la clase trabajadora. Esta situación provoca el surgimiento de actitudes xenófobas en el seno de la clase obrera, culpabilizándolos de su situación, en vez de señalar al empresariado, que es el verdadero culpable de este problema (aunque, como sabemos, el último culpable es el propio sistema capitalista que estamos estudiando).

 

Por otro lado, la incapacidad de implicar a los y las jóvenes y a la inmigración en el movimiento de lucha sindical es reconocida incluso en las direcciones de los propios sindicatos. En definitiva, es preciso crear las condiciones para que juventud e inmigrantes en precario se impliquen en la lucha y en la participación sindical, como única vía para unir y concienciar a la clase trabajadora de que sus problemas son los mismos, en todas las partes del mundo, y de que el enemigo es común, y ya ha sido señalado: la clase empresarial y el propio sistema capitalista. La inmigración no es por tanto ningún problema social ni laboral, sino un fenómeno surgido a instancias de la globalización capitalista, que fuerza a la población más desfavorecida de ciertos países a buscar nuevos horizontes de futuro fuera de sus propias fronteras. Cuidado por tanto con los mensajes populistas que se difunden en contra de los inmigrantes, que en el fondo, además de no cuestionar el verdadero problema de fondo, esconden peligrosas actitudes fascistas, racistas y xenófobas. Continuaremos en siguientes entregas. 

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8 mayo 2014 4 08 /05 /mayo /2014 23:00

"No tengo tiempo de aprender, porque tengo que estudiar"

(Pancarta popular)

 

 

 

 

Antes de continuar con nuestras exposiciones, con nuestra visión de la Universidad desde la izquierda, y toda su problemática, queremos dedicar esta entrega número 18 de la presente serie de artículos, a reproducir íntegramente un reciente Manifiesto en Defensa de una Universidad Pública, Laica, Democrática y al servicio de toda la sociedad, publicado, entre otras fuentes, en la web de Izquierda Unida. Está firmada por algunos centenares de profesionales universitarios de distintas Universidades públicas españolas, y quieren recoger sus puntos de vista ante la grave situación que atraviesa dicha Institución. Por su importancia y el propio aval que representa de cara a una serie de opiniones autorizadas, lo reproducimos al completo a continuación:

 

Los/las firmantes de este documento, firmemente comprometidos y comprometidas por una Universidad Pública, Laica, Democrática y al servicio de toda la sociedad, lo han elaborado con el objetivo, por una parte, de rebatir y desautorizar el Informe sobre una “Propuesta para la reforma y mejora de la calidad y eficiencia del sistema universitario español” de la Comisión de “expertos” designada por el Ministerio, y para denunciar la deriva neoliberal, mercantilista y autoritaria de dicho informe, que en vez de avanzar hacia la resolución de los problemas y deficiencias de las Universidades públicas en el Estado Español amenazan con provocar una grave involución en las mismas, que las incapacitarían para jugar un papel positivo para contribuir a una salida socialmente justa de la actual crisis económica y sistémica que padecemos. Y, por otra parte, de cara a avanzar los criterios y líneas estratégicas básicas para Otra Universidad Posible. 

El Informe de "expertos" del PP parte de un diagnóstico erróneo y catastrofista que pasa por alto la deficiente situación de partida de las Universidades Públicas en el Estado Español al final de la dictadura franquista y los progresos realizados por las mismas hasta llegar a una docencia y productividad científica equiparables a los del conjunto de los países de la OCDE, a pesar de la insuficiencia de medios de los que disponen. Y el Informe se realiza por un conjunto de “expertos” que lo son en distintas disciplinas académicas, pero en ningún caso en gestión académica o en cuestiones pedagógicas, y que vierten en él sus prejuicios ideológicos por encima de sus conocimientos científicos. Es necesario por tanto desmontar dichos prejuicios para enderezar los enfoques sobre la realidad universitaria que el Informe presenta: 

UNA FORMACIÓN BÁSICA, POLIVALENTE Y CRÍTICA COMO FORMA DE ACCESO AL SABER COMPLEJO Y SIEMPRE ABIERTO
Carece de sentido pretender adaptar los estudios universitarios a un mercado cuya mudabilidad haría que en muchos casos las materias específicas introducidas con ese criterio hubieran devenido obsoletas al finalizar los estudios. Por otra parte, las graves deficiencias de la estructura económica y empresarial en el Estado Español harían dicho intento de adaptación especialmente suicida. Si los egresados y las egresadas de nuestras Universidades tienen dificultades para encontrar trabajo en España no es tanto por las deficiencias de su formación como por la incapacidad del tejido económico existente para rentabilizar un trabajo profesional de alta cualificación. 

Es mucho más racional fomentar una formación básica y polivalente que capacite a las egresadas y los egresados de las Universidades, no ya para adaptarse a la situación existente, sino para incidir creativamente en la misma, vertiendo y desarrollando los conocimientos adquiridos y su capacidad investigadora, cosa que requerirá por otra parte profundos cambios en la estructura económica vinculados a un modelo alternativo de desarrollo social y humano. 

UN GOBIERNO DEMOCRÁTICO COMO FORMA DE GARANTIZAR LA AUTONOMÍA E INDEPENDENCIA DE LAS UNIVERSIDADES PÚBLICAS
Es irracional pretender gobernar sistemas complejos por métodos jerárquicos y autoritarios. Los modelos de gestión empresarial dirigista que se pretenden trasplantar a la Universidad están por otra parte obsoletos, e ignoran la importancia, patentizada por la dinámica de grupos, de la participación e implicación personales, que requieren de métodos democráticos y son esenciales para actividades que no pueden reducirse a tareas mecánicas y repetitivas sino que necesitan de un esfuerzo intelectual y creativo, que son además imprescindibles para formar profesionales capacitados y capacitadas para investigar e innovar en el proceso de construcción de una sociedad mejor y una economía más justa. Tales métodos son también esenciales para promover una renovación pedagógica para un aprendizaje centrado en el estudiantado, que permita formar profesionales capacitados y capacitadas para investigar e innovar en el proceso de construcción de una sociedad mejor y una economía más justa. 

Los cambios que requiere el gobierno de nuestras Universidades son, por el contrario, desarrollar y profundizar la participación democrática de las distintas categorías del profesorado, del estudiantado y del personal de administración y servicios, partiendo de los avances realizados desde el fin del franquismo pero superando los residuos corporativos todavía existentes que dificultan la plena participación de todos sus miembros en la toma de decisiones sobre el funcionamiento de la Universidad a todos sus niveles. 

UNA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA QUE GARANTICE LA INDEPENDENCIA CIENTÍFICA, ACADÉMICA Y DEMOCRÁTICA DE LAS UNIVERSIDADES
Supeditar el gobierno de las Universidades a las instituciones políticas, como ocurriría si se hace intervenir a representantes de las mismas en sus órganos de gobierno académico e incluso en la elección de los rectores, no sólo contradeciría la autonomía universitaria establecida en la Constitución actualmente vigente, sino que obstaculizaría la capacidad crítica de dichas Universidades para el desarrollo del conocimiento y para la evaluación académica independiente de la actuación de los poderes públicos.

El interés social requiere de Universidades plenamente autónomas, capaces de gobernarse por sí mismas a partir de la participación democrática del conjunto de sus miembros y con una gestión profesionalizada, como base para rendir cuentas ante los poderes públicos del uso de los fondos públicos proporcionados por la sociedad para atender a sus necesidades de una docencia e investigación universitarias de alta calidad cuyos resultados puedan ser transferidos a la misma en el marco del dominio público y el interés social de dichos resultados. 

UNA UNIVERSIDAD PÚBLICA COMO SERVICIO PÚBLICO AL SERVICIO DE TODA LA SOCIEDAD
Orientarse hacia la financiación privada de las Universidades Públicas, condicionando así su docencia o investigación, llevaría a un despilfarro y mala utilización de recursos públicos al supeditarlos a intereses privados. Y la potenciación de Universidades Privadas, condicionadas por la búsqueda del lucro de sus propietarios, llevaría a que los medios en ellas invertidos no se dedicaran exclusivamente al desarrollo de una docencia e investigación de calidad.

Sólo la financiación pública de las Universidades Públicas, proporcionándoles los recursos necesarios para el desarrollo de sus actividades sin tener que recurrir a una financiación privada, posibilita que el uso de los fondos se oriente únicamente por la racionalidad académica y esté sometido a un control democrático que garantice que dicho uso esté regido exclusivamente por el interés público. 

UNA UNIVERSIDAD COOPERATIVA QUE ESTIMULE LA COLABORACIÓN ACADÉMICA E INVESTIGADORA
Someter a las Universidades y a sus miembros a una carrera competitiva para obtener fondos a partir de ocupar posiciones en una escala de supuesta “excelencia” supone desincentivar la cooperación con otros colegas o centros que se presentan como “competidores”. Ello lleva a perder sinergias y posibilidad de esfuerzos compartidos que eviten duplicidades innecesarias, así como al desperdicio de los recursos de quienes por no recibir los fondos necesarios no puedan desempeñar adecuadamente sus funciones. Así, la “competitividad” entre las partes conduce a la incompetencia del sistema. Hay que impulsar por el contrario la cooperación entre profesionales y Universidades para rentabilizar al máximo los esfuerzos de todos y favorecer el desarrollo y la calidad de todas ellas. 

UNA UNIVERSIDAD GRATUITA QUE NO IMPIDA EL ACCESO POR RAZONES ECONÓMICA
Cada joven que por razones económicas no puede seguir los estudios universitarios supone un oneroso despilfarro de potencialidades personales que lastra el desarrollo económico y social. Potenciar además el endeudamiento con becas-préstamo incondicionales supone hipotecar el futuro de las nuevas generaciones. Y desincentivar con tasas elevadas, o dificultando el acceso a una beca académica, una actividad tan socialmente necesaria como es el estudio supone una apuesta por el suicidio colectivo de nuestro país. Y ello resulta especialmente dramático en un contexto económico con un paro juvenil del orden del 50%, en tanto que supone condenar a muchos jóvenes a ni estudiar ni trabajar.

No hay mejor uso de los recursos públicos que estimular con la gratuidad y con la retribución de los estudios a través de becas-salario la formación de una juventud de cuya preparación dependerá en buena medida el futuro de nuestro país.

UNA SITUACIÓN ESTABLE DEL PROFESORADO QUE FACILITE SU INDEPENDENCIA, MOTIVACIÓN Y RENOVACIÓN PEDAGÓGICA

Incrementar el porcentaje del profesorado en situación precaria, potenciando la arbitrariedad en su contratación y también en su despido, reforzaría ciertamente las relaciones parafeudales entre quienes ostenten el poder de contratar y despedir y aquellos y aquellas que ocupen una posición de servidumbre hacia ellos. Pero no garantizaría para dicho profesorado precario la libertad de cátedra, el ejercicio de la crítica y el compromiso con la Universidad que son necesarios para el desarrollo de ésta como un proyecto colectivo compartido.

Una Universidad Pública, Crítica y Democrática requiere de un proceso objetivo de selección de su profesorado como del resto del personal, que tras un período inicial de formación le permita acceder en condiciones claramente estipuladas a una estabilidad sometida a controles igualmente objetivos para participar libre y críticamente en la tarea colectiva de desarrollar una docencia e investigación de calidad al servicio del interés público, del país que la alberga y del progreso humano. 
 

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7 mayo 2014 3 07 /05 /mayo /2014 23:00

Abordaremos en esta entrega los MS de tipo republicano en nuestro país, que representan el caldo de cultivo que puede luchar más directamente por hacer factible la Tercera República en España. En este sentido, recuerdo a los lectores que estamos dedicando toda una serie de artículos bajo el título "¿Qué República queremos?", donde ilustramos nuestra posición desde la izquierda para la consecución de dicho fin. Y paralelamente, en la serie de artículos "Por un Proceso Constituyente", también estamos abordando el tema de la República en el Estado Español, sus necesidades y motivaciones en el estado actual de cosas en nuestro país.

 

Y como ya hemos venido contando, la III República es quizá la mejor y más completa manifestación de nuestra democracia a la que podemos aspirar. La propuesta de Proceso Constituyente en los términos planteados, sólo puede tener como resultado una República, por lo que la denuncia de la Monarquía como Institución que estructura, da soporte y forma parte integrante del régimen actual se desvela como una de las líneas más importantes (quizá la mayor) de los objetivos de la izquierda en nuestro país. Debemos por tanto potenciar el movimiento republicano, pero sobre todo, extender los males, las deficiencias del actual régimen, denunciar sus carencias, explicar sus limitaciones, y también, cómo no, exponer, lo más completamente posible, los contenidos de la Tercera República a la que aspiramos.

 

Si tuviéramos que concentrarlo en un objetivo, éste sería bien sencillo: derrocar a la casta corrupta y cleptocrática, y devolver el poder al pueblo, dando forma concreta a una auténtica democracia real. Creemos que podemos. En cada encuesta que se realiza, el apoyo popular al movimiento republicano es mayor. Debemos contribuir específicamente al desarrollo de la Junta Estatal Republicana (JER), y su representación en todos los niveles de la sociedad, siendo ésta un instrumento para hacer posible de manera más efectiva un espacio de convergencia plural republicana, logrando esta convergencia y unidad, a través de proveer como estrategia colectiva la unidad de acción. La estrategia es bien sencilla: frente al régimen actual antidemocrático e ilegítimo, la plena democracia y legitimidad de la República.

 

La Monarquía expresa, no sólo simbólicamente, sino prácticamente, el poder de las oligarquías financieras y empresariales, que dominan entre unas 1.400 familias el 80% del PIB, y bajo cuya hegemonía se han dado retrocesos en derechos políticos, sociales, laborales, económicos, medioambientales, dejando en papel mojado los derechos más importantes reflejados en su día en la Constitución Española de 1978. Hegemonía que se expresa bajo la forma del bipartidismo PP-PSOE, y la inestimable ayuda de la derecha nacionalista PNV-CIU. Garantizada además con una Ley Electoral injusta y tramposa, a la vez que la opacidad e impunidad con la que actúa la Casa Real y el castigo con penas de cárcel a las críticas a la Corona, refuerzan su déficit democrático. Mientras, en los viajes del Rey (a veces a los países más fanáticos y antidemocráticos del planeta, como las Monarquías Saudíes) se dan cita una ilustre corte de corruptos empresarios, que sólo tienen como objetivo utilizar el paraguas real para sacar la más amplia tajada para sus negocios. Ahora, además, promocionan la llamada "Marca España", en un alarde de vil mercantilsmo nacionalista.

 

Y mientras el Rey intenta aparecer en sus discursos y apariciones como muy preocupado por los problemas sociales que nos agobian, sus mensajes en los diferentes países donde viaja son los mismos que difunde nuestro patético Gobierno, empeñado en que veamos una recuperación económica sólo consistente en la recuperación de bancos y empresas del IBEX-35, y en una precariedad laboral insoportable. Frente a este panorama, el modelo estatal republicano ha de asentarse, en primer lugar, sobre la consolidación de un sistema verdaderamente democrático de todo el pueblo, cuya condición e instrumento fundamental sea la participación directa y activa del conjunto de la ciudadanía en la vida política. Los órganos representativos del Estado Republicano han de integrarse y desarrollar su actividad partiendo de los principios propios a una democracia auténticamente popular, como los siguientes:

 

1.- Todos los órganos representativos del Estado son electivos y renovables, con limitación de mandatos. Por supuesto, la Jefatura del Estado también está sujeta a elección popular. La libertad de discusión, el ejercicio de la crítica y la autocrítica y la regla democrática de la mayoría en la toma de decisiones marcan el funcionamiento en todos los órganos estatales colegiados. Todos los órganos representativos unipersonales deben ser nombrados por un órgano colegiado. El Senado se convertirá en la Cámara Territorial del Estado.

 

2.- La garantía última del principio de sufragio universal se sustenta en el reconocimiento de un sistema electoral basado estrictamente en la proporcionalidad, donde sea verdadero el principio de "una persona, un voto", y donde es necesaria la formación de un sistema de circunscripciones que asegure dicho principio de proporcionalidad.

 

3.- Todos los miembros de los órganos del Estado tienen el deber de rendición de cuentas de su actuación, pudiendo ser revocados de sus respectivos cargos y funciones. En su actuación, todos los cargos públicos han de conducirse a través de un Código Ético.

 

4.- Las organizaciones sociales también tendrán derecho a participar directamente, de acuerdo a las normas, en el ejercicio del poder público. Asímismo, existen otros instrumentos de democracia directa, como son el referéndum vinculante, la consulta popular o la Iniciativa Legislativa Popular (ILP).

 

5.- Ha de ser un principio básico para el funcionamiento democrático del Estado la consecución de la igualdad real y efectiva entre hombres y mujeres en todos los aspectos de la vida social y política.

 

En nuestro país, varios MS, y distintas asociaciones políticas y sociales están luchando por los objetivos de la implantación de la Tercera República. Algunos ejemplos son Socialismo 21, Democracia Real YA, Colectivo Novecento, Colectivo Prometeo, Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT), Frente Cívico "Somos Mayoría", y por supuesto, todos los partidos políticos de izquierda (real) en nuestro país (Izquierda Republicana, Izquierda Unida, Izquierda Abierta, Partido Comunista de España, Izquierda Socialista, Construyendo La Izquierda, etc.) y sus organizaciones anexas (Red Inter Cívico Republicana, Movimiento Social Republicano, Ciudadanos por la República, Unidad Cívica por la República, Junta Estatal Republicana (JER), etc., a los que se suman los diferentes movimientos a escala más local de los mismos. Continuaremos en siguientes entregas.

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6 mayo 2014 2 06 /05 /mayo /2014 23:00

"La sociedad capitalista es la sociedad de la alienación del individuo"

(José López)

 

 

 

 

En efecto, la actual etapa capitalista de la Historia reciente, ha impuesto unos modos y unas formas de vida, unos cánones de comportamiento, que distorsionan los principios y valores de una sociedad mínimamente racional. Siguiendo a Antonio José Gil Padilla, en su obra "Los límites de la irracionalidad", los rasgos que caracterizan nuestra actual etapa son los siguientes:

 

sociedad_alienante31.jpg1.- Un elevado nivel tecnológico en los sistemas de producción y en las comunicaciones, y en consecuencia, una menor participación de la fuerza de trabajo en los procesos, lo que genera una creciente situación de desempleo, y una menor cualificación profesional para su desarrollo. Las nuevas tecnologías se han introducido también en la vida cotidiana de las personas, llevándolas a una situación de peligrosa dependencia de las mismas, y a niveles alarmantes de idiotización social.

 

2.- Una extensa y creciente precarización de la mano de obra, en especial en países como el nuestro, de dependencia tecnológica elevada, y sin una economía básica sólida, es decir, sin un modelo productivo adecuado. La "desregulación" laboral de las normas de protección del trabajador ha alcanzado las mayores cotas, permitiendo al empleador hacer y deshacer a su antojo, convirtiendo la digna actividad laboral humana en un mercado esclavista.

 

3.- Fuertes desequilibrios entre unos lugares y otros del planeta: las condiciones de vida entre el Hemisferio Norte y el Hemisferio Sur son enormes.

 

sociedad_alienante32.jpg4.- Una bipolarización interna, cada vez más extrema, de la población de cada Estado o Nación cuya consecuencia es la injusta división entre ricos y pobres (que van incrementando paulatinamente las listas de excluídos). Unas nuevas clases emergentes con gran influencia en el funcionamiento de la actual economía. Los ejecutivos encargados de la gestión de grandes fortunas, artífices principales de la llamada "economía financiera", eufemismo de lo que realmente es una economía especulativa. Por otro lado, quienes son instrumentalizados por el sistema, poseedores de fuertes sumas de dinero que no tienen una proyección sobre la economía productiva: actores y actrices, deportistas de élite, modelos profesionales, músicos, escritores, "estrellas" de radio y TV, etc.

 

5.- Movilidad del capital: los bienes y servicios se producen en los lugares donde la mano de obra es más barata, permitiéndose una deslocalización empresarial en búsqueda de menores costes laborales y de producción.

 

6.- Movilidad de la mano de obra: sectores tales como la agricultura, la construcción y los servicios sociales de los países con un mayor nivel de desarrollo necesitan mano de obra procedente de otros países más pobres, en consonancia con el punto anterior.

 

sociedad_alienante33.jpg7.- Sobreabundancia de la producción: el sistema necesita que los propios productores se conviertan, en función de su capacidad económica, en grandes consumidores, para dinamizar el mercado y generar más beneficios, si bien es cierto que no es necesario que toda la Humanidad haya de tener el suficiente poder adquisitivo que les permita consumir por encima de su propia subsistencia. A los que controlan el sistema no les importa ni les preocupa, por ejemplo, la hambruna del contienente africano, porque no pone en peligro los fundamentos del capitalismo globalizado. En el fondo, la aceptación social de estos diferentes "mundos" dentro del planeta va generando una sociedad macabra, egoísta, individualista, implacable contra los más débiles, imponiéndose y justificándose el darwinismo social.

 

8.- Establecimiento de nuevas fórmulas y nuevos productos consumibles: transformación de servicios tales como las comunicaciones en potentes mercados; potenciación del consumo desorbitado de coches, y como consecuencia, oferta desajustada de carburantes; transformación de bienes de primera necesidad, como la vivienda, en mercados especulativos mediante el baile (subidas y bajadas controladas) de los tipos de interés, etc. Al sistema le interesa una sociedad a la que se le puedan controlar e imponer unas necesidades sociales de consumo, unos parámetros de necesidad que se ajusten al nivel de sobreproducción existente.

 

sociedad_alienante34.jpg9.- Deterioro del medio ambiente por contaminación incontrolada de todo tipo de espacios naturales. Afectación de los ritmos estacionales y de los fenómenos atmosféricos, hasta llegar a lo que se ha dado en llamar como "cambio climático". Si no desarrollamos a corto plazo unas estrategias de detención de las emisiones de gases de efecto invernadero, llegaremos a un punto de irreversibilidad en los efectos de dicho fenómeno a nivel mundial, que causará una grave involución de nuestros entornos naturales, afectando a mares, ríos, glaciares, catástrofes naturales, contaminación, especies animales y vegetales, etc.

 

10.- Nuevas formas de obtención de plusvalías o ganancias de manera rápida que han dado lugar a la llamada "economía financiera" (economía especulativa), que se han manifestado en la conversión y comercialización engañosa y despiadada de una serie de productos financieros tóxicos (fraudulentos), a los que por ignorancia o avaricia, han entrado a formar parte con sus ahorros una gran cantidad de ciudadanos/as de los países "ricos", pertenecientes al sector conocido como "clase media".

 

11.- La ausencia de lucha sindical y de verdadera oposición política al sistema imperante en estos países más "desarrollados". Por una parte, las direcciones de los sindicatos, considerados en otros tiempos "de clase", se han integrado plenamente en el sistema capitalista, acomodándose al mismo, y sustituyendo la lucha por la negociación. Por otra parte, las direcciones de todos los partidos con representación institucional han entrado a formar parte del "mercado de la política", alejándose de sus potenciales representados y de sus interesas. En suma, una total desaparición de movimientos rebeldes o subversivos, de lucha reivindicativa de la clase obrera, sólo representados en algunos movimientos sociales espontáneos.

 

sociedad_alienante35.jpg12.- Unos potentes medios de comunicación al servicio de un limitado sector social, a través de los cuales se han instituido grupos de "tertulianos" o generadores de opinión, que se atribuyen la exclusividad de la opinión pública.

 

13.- Un modelo educativo estancado, ineficaz y obsoleto, que es aborrecido y despreciado por el alumnado de cada una de las etapas, niveles y modalidades. En la actualidad asistimos, además, a una involución del mismo, volviendo a las etapas de dominio de la educación clasista y sexista, a los que se añaden los parámetros elitistas y mercantilistas, así como a una vuelta de la presencia de la religión en el aula.

 

14.- Un nivel insospechado de enajenación social que está permitiendo hacer y deshacer a su antojo a los agentes y organismos que sostienen el sistema, permitiéndose, de esta manera, que una serie de hechos irracionales pasen a la categoría de normales o aceptados socialmente. Una sociedad doliente y enferma que no sabe que está afectada por lo que Eric Fromm denominó como la "patología de la normalidad".

 

15.- En  definitiva, el triunfo absoluto, en todos los órdenes, del sistema capitalista, en su expresión más voraz y demencial; la ausencia casi total de oposición política e ideológica; la transformación del pensamiento único hacia el pensamiento nulo, o mejor dicho, hacia la anulación del pensamiento. Continuaremos en siguientes entregas.

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5 mayo 2014 1 05 /05 /mayo /2014 23:00

"La bestialidad del imperialismo, la bestialidad que no conoce límites, que no tiene fronteras, la bestialidad de los ejércitos de Hitler es como la bestialidad de América del Norte...porque es la esencia del imperialismo convertir a los hombres en animales salvajes, sedientos de sangre, decididos a masacrar, matar, asesinar y destruir el último vestigio de la imagen del revolucionario o partidario en cualquier régimen que aplasta bajo sus botas, ya que lucha por la libertad"

(Ernesto Che Guevara, Discurso en la Asamblea de la ONU, 1964)

 

 

 

 

usa_guerra_permanente51.jpgVamos a basarnos a continuación en datos aportados por los autores de la obra colectiva "Alternativas al capitalismo y al colonialismo del siglo XXI", en torno a la hegemonía militar de Estados Unidos, y su estado de guerra permanente. Como ya hemos expuesto, en el terreno militar, USA preserva una gran hegemonía. Cuando es posible, con la participación de sus aliados, pero con frecuencia, en forma unilateral. Es ésta su principal ventaja estratégica, en la búsqueda de preservar su hegemonía global. En los últimos años ha demostrado (independientemente del partido de gobierno) la disposición a utilizar este poderío militar cada vez con mayor frecuencia. Desde la desaparición del antiguo bloque soviético de la Guerra Fría, representado por el llamado Pacto de Varsovia, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) ha ido dejando, paso a paso, su carácter regional, para realizar operaciones militares en todas partes del planeta, extendiendo su hegemonía por todo el globo.

 

usa_guerra_permanente52.jpgEntre las evidencias de las ambiciones imperiales unilaterales, Estados Unidos mantiene aproximadamente 1.000 bases militares fuera de sus fronteras, que representan el 95% de las bases militares existentes, en la actualidad, en el extranjero. Como señala el historiador Chalmers Johnson, se trata de una nueva forma de colonialismo que no está caracterizado, como sucedió en el caso europeo, por la ocupación del territorio: "...la versión americana de la colonia es la base militar" (Johnson, 2004). Según el Instituto Internacional de Paz de Estocolmo (2010), uno de los centros más confiables de estudio de gasto militar, los Estados Unidos ejecutaron, en el 2010, el 43% del gasto militar total del planeta; porcentaje significativamente superior al de los siguientes nueve países con mayor gasto militar (32%). En el presupuesto federal global, el peso relativo del gasto militar varía según cómo se realiza el cálculo. Las estadísticas oficiales muestran un peso menor al real, pues excluyen una amplia gama de desembolsos directamente relacionados con el gasto militar que no están considerados en el presupuesto del Pentágono. De acuerdo con la organización antiguerra War Resisters League (2011), si al presupuesto oficial del Pentágono se le suma el gasto de los veteranos de guerra, la deuda pública atribuible al gasto militar y el costo de las guerras de Irak y Afganistán, el gasto militar total representa el 54% del gasto federal.

 

usa_guerra_permanente53.jpgY todo ello, en un país que ni siquiera posee un sistema público de salud, lo cual puede darnos una idea de la importancia que tiene para los norteamericanos el tema de la defensa. Un exhaustivo estudio realizado por el Watson Institute for International Studies, de la Universidad de Brown, muestra que el costo total de las guerras de los Estados Unidos, durante la última década, asciende aproximadamente a 3,2 y 4 billones de dólares (trillones, según la nomenclatura de los Estados Unidos). Los cálculos calificados como "conservadores" de este Instituto, indican que estas guerras, en diez años, han ocasionado la muerte de 236.000 personas; la mayoría, civiles de Irak, Afganistán y Paquistán. De éstos, entre 40.000 y 60.000 corresponden a Paquistán, donde se supone que no hay una guerra. El estudio señala que por cada uno de estos muertos directos habrían perdido la vida cuatro personas más, en forma indirecta (hambre, degradación del ambiente o de las infraestructuras). Con ello, la cifra total equivale a 1.180.000 muertos. También se estima que entre refugiados y personas desplazadas, aproximadamente 7.800.000 personas adicionales han quedado afectadas (Watson Institute por International Studies, 2011).

 

usa_guerra_permanente54.jpgPara que este sangriento y costoso estado de guerra permanente, o guerra sin fin, fuese políticamente sostenible en el tiempo, se incorporaron transformaciones fundamentales en las maneras de conducir la guerra. La experiencia de Vietnam demostró que no era posible sostener una guerra si ocupaba un espacio destacado y constante en la opinión pública, y si los sectores privilegiados de la sociedad sufrían en forma directa sus consecuencias. De ahí la búsqueda de cambios que permitiesen mayores niveles de opacidad en relación con la guerra, y el desplazamiento de los afectados hacia otros sectores de la población. Estas medidas se han ido concretando a través de la aplicación de tres transformaciones esenciales en las formas de conducción del personal y en el uso de la tecnología. La primera medida consistió en eliminar la recluta obligatoria y sustituirla por mecanismos de enlistamiento "voluntario", basado en incentivos económicos. En  la resistencia a la guerra de Vietnam, muchos soldados provenían de sectores privilegiados de la sociedad, incluso algunos eran estudiantes de las Universidades más elitistas del país. Por eso, cada estudiante reclutado en contra de su voluntad y cada muerto que regresaba de la guerra, generaba una creciente oposición de la población. Así, el enfrentamiento bélico se hizo políticamente insostenible. Pero a partir de la eliminación de la recluta obligatoria y la incorporación de nuevas modalidades de enlistamiento, basadas en incentivos económicos, la carne de cañón de las guerras de los Estados Unidos provino casi exclusivamente de los sectores más pobres de la población, lo que disminuyó el impacto en la opinión pública.

 

usa_guerra_permanente55.jpgLa subcontratación o privatización de la guerra fue otra modalidad de reducción de la recluta. En 2011, estos mercenarios, denominados "contratistas militares privados", llegaron a superar el número total de soldados uniformados activos en Irak y Afganistán (Shear, 2011). Con la privatización de la guerra, se amplió el ámbito de competencia del "complejo militar-industrial", y con ello, los sectores corporativos y laborales dependientes de la continuidad y la ampliación de las guerras. De esta forma, la guerra se convierte en un apéndice continuador del propio capitalismo, en un nuevo instrumento a su servicio. Las transformaciones tecnológicas del "arte de la guerra" implicaron cambios significativos. Las nuevas armas de alta tecnología, desarrolladas al costo de miles de millones de dólares, han permitido (en especial para EE.UU.) reemplazar la participación humana directa en los campos de batalla, por nuevos armamentos que, además de incrementar el poder letal, viabilizan operaciones a distancia que no ponen en peligro a los soldados. El uso de estos nuevos instrumentos bélicos posibilita llevar a cabo una guerra sin poner un pie en territorio "enemigo". De acuerdo con los voceros oficiales de la OTAN, la guerra en Libia, que condujo al derrocamiento del gobierno de Gadafi, no ocasionó ni una sola víctima mortal entre los "aliados". Otra cosa, por supuesto, fue lo vivido por la población libia. Continuaremos en siguientes entregas.

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4 mayo 2014 7 04 /05 /mayo /2014 23:00

"El consumo se ha convertido en una nueva forma de explotación; el sistema necesita para su supervivencia que la clase trabajadora consuma el excedente de la sobreproducción de todo tipo de productos con arreglo a su poder adquisitivo o a sus posibilidades de endeudamiento"

(Antonio José Gil Padilla)

 

 

 

 

En tanto que en el siglo XIX el ahorro era una virtud, en el siglo XX y en lo que transcurre del XXI incrementar el consumo mejora el estatus social y forma parte del ideal buscado por las personas, tener el dinero suficiente para adquirir las últimas novedades es un objetivo importante, si además podemos tener un poco más que nuestro vecino, mucho mejor. Acá debemos introducir una aclaración de importancia, en lo que se refiere a este impulso irrefrenable por incrementar el consumo, que se da fundamentalmente en los países líderes del capitalismo internacional, en particular Estados Unidos y Europa. Pero con la globalización de dicho sistema, los parámetros del consumismo también se internacionalizan, sucumbiendo incluso los países "socialistas", donde sus clases altas y medias buscan imitar los estándares de consumo de aquéllos países. Obviamente somos conscientes de que la gran mayoría de la población de los países del Tercer Mundo están excluídos de poder consumir lo indispensable para su subsistencia, precisamente lo que necesitan estos grupos sociales es poder consumir más, lo que le es sistemáticamente negado por sistemas políticos y relaciones económicas que son radicalmente injustos. Y nos estamos refiriendo al consumo de productos de primera necesidad, como alimentación o medicinas.

 

sociedad_consumo41.jpgEn los países de América Latina se produce un doloroso contraste entre la fiesta consumista de las clases altas y cierta parte de las clases medias, con la pobreza imperante en amplios sectores, y no deja de ser escandaloso el nivel de consumo y riqueza al que han llegado ciertas minorías que con total descaro exponen en revistas y en la televisión. En algunos casos las clases medias participan en las migajas del festín a cambio de su adhesión incondicional al sistema imperante, o simplemente porque se les compra su silencio. Creemos además que no ha sido investigado seriamente el impacto negativo que provoca la propaganda que nos dice que debemos tener tal o cual producto para triunfar en la vida, con la recepción de ese mensaje por parte de millones de personas que nunca podrán acceder a ese producto. Algunas personas que viven en países industrialmente atrasados creen que serían felices si tuvieran los bienes materiales con que cuentan, por ejemplo, los norteamericanos, pero a pesar de dicho supuesto "confort" no son más felices, y por lo general adoptan una actitud pasiva que los convierte en fácil presa de la manipulación política y económica.

 

sociedad_consumo42.jpgLa actual sociedad capitalista necesita que sus integrantes estén predispuestos a consumir más y más, con gustos estandarizados y que pueden ser fácilmente influenciados. Deben aceptar ser mandados y estar dispuestos a hacer lo que está previsto, esta sociedad ha producido autómatas, es decir, hombres enajenados (estamos dedicando a ello, como saben los lectores, una serie de artículos bajo el título "Retrato de una sociedad alienante"). Durante el siglo XIX los principales problemas se focalizaban en la explotación de los trabajadores, el autoritarismo y la desigualdad, otra característica estaba dada por la mezquindad de la clase media, inclinada a la avaricia y a atesorar bienes. Cuando mencionamos el tema de la desigualdad no nos referimos exclusivamente a la cuestión de clases, razas y sexos, sino que también entre las naciones está clara la distinción entre quienes mandan y quienes deben obedecer o atenerse a las consecuencias.

 

sociedad_consumo43.jpgEl vicio por atesorar que era característico del siglo XIX dejó de serlo porque ahora la sociedad necesita que las personas consuman, que aquéllos que tienen dinero lo gasten, la publicidad tiene la finalidad de impulsarnos a gastar y no a guardar. De esta forma es como ciertas clases sociales dedican buena parte de su vida al consumo incesante. Por esto es que podemos hablar en la actualidad del capitalismo del "Homo Consumens" que es aquél cuyo objetivo es consumir cada vez más y ese es el camino elegido para tratar de ocultar su vacuidad y ansiedad. En una sociedad como la nuestra, con grandes empresas y enormes burocracias, el individuo carece de control sobre las circunstancias de su trabajo, y ésto le provoca un sentimiento de impotencia, aburrimiento y angustia. Por eso es que este "Homo Consumens" debe sumergirse en la ilusión de felicidad que le provoca el consumo en tanto inconscientemente padece del hastío y se empantana en la pasividad. La necesidad de las empresas de obtener rentabilidad las hacen recurrir a la publicidad para convertir al Hombre en un ser voraz, en un proceso donde se deben crear necesidades artificialmente y manipular los gustos y los deseos sociales.

 

sociedad_consumo44.jpgY es en los momentos de ocio donde somos presa fácil de esta manipulación que nos transforma en consumidores perfectos, que son aquéllos a los que les gusta lo que le dicen que le debe agradar, pero que mantienen la ilusión de que la elección responde a una decisión propia y libre, ahí está la habilidad de los publicistas, "nos dejan la pelota picando para que hagamos el gol sin esfuerzo" (E. Fromm). Este circuito se completa cuando somos adultos, pero comenzó cuando siendo pequeños se desalentaban las convicciones propias, el pensamiento crítico y se fomentaba el conformismo. La idea del consumo ilimitado contribuye a fomentar la pasividad, y en este sentido, Eric Fromm, gran filósofo y pensador, al que estamos citando mucho durante esta serie de artículos, nos decía que si se pretendía transformar la sociedad, necesariamente se debían cambiar las pautas de consumo y consecuentemente los patrones de producción para que no dependan de la voluntad de una burocracia o del deseo de lucro de las empresas, sino que debían surgir de investigaciones serias y rigurosas, y de las auténticas necesidades sociales de la población. Continuaremos en siguientes entregas.

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1 mayo 2014 4 01 /05 /mayo /2014 23:00

"La evidencia de que la primera "Transición" nos trajo el actual caciquismo democrático que ha hundido al país, coronado por los escándalos, pide a gritos una nueva "Transición" hacia una democracia más participativa"

(José Manuel Naredo)

 

 

 

 

 

republica80.jpgEn el artículo anterior de esta serie, ya comenzamos a hablar sobre lo que se ha dado en llamar como "el cuarto poder", esto es, los medios de comunicación, y la libertad de prensa. Insistiremos más en el tema, pues nos parece de capital importancia, dentro de los pilares de cualquier República que se precie. Queremos darle a nuestra Tercera República, ya lo hemos dicho, las garantías y los contenidos civiles, políticos, sociales y laborales que la actual Constitución del 78 nunca consagró realmente, y lo relativo a la estricta separación de poderes es un asunto vital en todo ello. A este respecto, nos dice José López lo siguiente: "En una democracia verdadera, la censura no existe o es algo esporádico, excepcional. En una democracia no existen tabúes. La censura sistemática que ejercen la mayor parte de los medios oficiales de nuestro país delata la pésima calidad de nuestra "democracia" actual (...). Y la libertad de prensa es un pilar esencial de la democracia. Por consiguiente, si falla dicho pilar, entonces la democracia se resiente enormemente. Pero es que además, hay que recordar que no es posible una prensa libre si no es independiente. Y no es posible una prensa independiente que dependa del Gobierno (nacional o autonómico) de turno, o que dependa del poder económico. Y por supuesto, la pluralidad se resiente enormemente también cuando los grandes medios se fusionan. En una democracia, los oligopolios mediáticos deberían ser combatidos en vez de consentidos o incluso fomentados. La falta de libertad de prensa en nuestra presunta democracia es consecuencia de otro defecto de mayor calado: la falta de separación de poderes. Tener unos poderes independientes es algo esencial en una democracia".

 

republica81.jpgY posteriormente añade: "Por consiguiente, la lucha por unos medios de información verdaderamente libres es doble: por que haya una competencia entre los mismos donde la igualdad de oportunidades sea sagrada (para lo cual es primordial evitar los oligopolios, las excesivas concentraciones empresariales, así como dar la posibilidad de promocionarse a los pequeños medios), pero también por que todos los medios (grandes o pequeños) cumplan con su gran responsabilidad de difundir todo tipo de ideas o acontecimientos por la sociedad, es decir, por que todos los medios tengan un mínimo de objetividad y fiabilidad, por que diferencien claramente la opinión de la información, por que permitan la libre expresión de los ciudadanos (tengan ideas coincidentes con la línea editorial del medio o no), por que informen verazmente de lo que acontece, por que no censuren. No es incompatible el hecho de que cierto grupo de ciudadanos pueda libremente fundar un diario con cierta ideología (que siempre podrá promocionar en su línea editorial dándole cierta preeminencia) con el hecho de que cualquier ciudadano pueda expresar sus ideas en cualquier medio. Lo primero no debe limitar lo segundo. La libertad de expresión (como cualquier otra libertad) debe distribuirse lo más equitativamente posible entre todos los ciudadanos".

 

republica82.jpgY el medio que el lector está leyendo en este momento (el presente Blog) es una prueba fehaciente de ello, así como otros miles de bitácoras y medios alternativos, que difunden otras ideas distintas a las del régimen dominante, y que nos vemos obligados a disponer de nuestros propios altavoces, o bien a difundir nuestros mensajes en la prensa alternativa, normalmente en Internet (Rebelion, Mundo Obrero, Tercera Información, Toma la Prensa, Diagonal, La Marea, etc.). Esto no debe pasar en la Tercera República. Debemos construir un entorno para el desarrollo y expansión de una libertad de prensa absoluta y universal, que no fomente los oligopolios, y que asegure que todas las ideas puedan ser expresadas. Sin ir más lejos, los artículos que el autor publica en este Blog no serían nunca publicados en la prensa que representa a la ideología dominante (El País, El Mundo, ABC, La Vanguardia, La Razón, etc.). Por tanto, la República ha de ser una expresión democrática de la plena coexistencia de unos poderes independientes, donde la libertad de expresión y la separación de los mismos sean ejes rectores de su manifestación.

 

republica83.jpgLa Tercera República, la República que viene, y que hemos de construir entre todos, debe ser una extensión, una forma democrática en sí misma, y los pilares de las democracias son: la independencia de poderes (Ejecutivo, Legislativo, Judicial, medios de comunicación, poder económico), las libertades civiles (entre las cuales tienen una especial importancia la libertad de expresión, de pensamiento, de reunión y de asociación, justamente las que van a ser recortadas en la próxima Ley de Seguridad Ciudadana del Gobierno del PP), la elección de todos los cargos públicos (incluido el Jefe del Estado) por sufragio universal, la igualdad ante la ley de todos los ciudadanos (en una democracia verdadera nadie debe estar por encima de la ley, ni poseer privilegios ni exenciones legales, como se ve en nuestro actual régimen, por ejemplo mediante los indultos o los aforamientos), el control y la transparencia de la gestión pública (desde el último Concejal de un Ayuntamiento hasta el Jefe del Estado), una Ley Electoral justa donde se cumpla el principio "una persona, un voto", donde todos los votos valgan igual, tengan igual peso, y contribuyan a un escaño independientemente del partido votado, o sin importar la zona geográfica desde la que se vote, y la libertad de prensa (los temas tabúes son incompatibles con la auténtica democracia, en una democracia se debe poder hablar de todo con respeto y libertad).

 

republica84.jpgDe esta forma, la Tercera República, como marco democrático pleno y renovado, ha de garantizarnos mucho más que la posibilidad de depositar una papeleta en una urna cada X años. Porque es mucho más que eso. El estandarte que ha de presidirla debe ser el que representa a la igualdad de oportunidades, en el sentido más amplio del término, pues es quizá la máxima de un sistema democrático. La República debe ser la consecución de todos estos derechos, de todos estos fines, de todas estas garantías. En caso contrario, no merecerá la pena. No tendrá ningún sentido. Si luchamos para alcanzar la República, pero no somos capaces de estructurar un sistema de auténticos derechos y garantías para las personas, para la cosa pública, nuestra lucha no habrá tenido ningún sentido. La lucha republicana ha de conseguir sentar las bases de un nuevo sistema político, social y económico que actúe bajo un marco efectivo de consecución de todos estos derechos y garantías. Y que lo garantice plenamente, mediante un desarrollo normativo expreso que proporcione el marco legal adecuado para conseguirlo. Continuaremos en siguientes entregas.

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29 abril 2014 2 29 /04 /abril /2014 23:00

La  Humanidad ha caído en manos de una élite delincuencial, compuesta por unos diez mil banqueros, industriales y políticos profesionales que usan los recursos del planeta y los frutos de nuestro trabajo, para sí. Monopolizan los beneficios de la energía, de la tecnología, de la ciencia, de los alimentos, de la educación y de la salud, dejando a las mayorías en la miseria y el desamparo

(Heinz Dieterich Steffan)

 

 

 

En todos los debates políticos y tertulias que se celebran a lo largo y ancho de nuestro arsenal televisivo, donde por cierto siempre aparecen las mismas caras y las mismas opiniones, se vierte a menudo un cierto discurso, equivocado a mi entender, sobre el supuesto “buenismo” de las personas, independientemente de las ideas y opiniones que puedan expresar. En este sentido, se “supone” la buena intención de nuestros gobernantes a la hora de tomar las decisiones que toman, de aplicar la política que aplican, y de implementar las medidas que ellos “creen correctas”. No se ponen en duda, creo que porque estará mal visto hacerlo en público, las “buenas intenciones” de los políticos y dirigentes sociales a la hora de enfocar su diagnóstico, o sus opiniones con respecto a algunos temas. Rompamos una lanza para denunciar esta torticera estrategia, y denunciemos que la teoría de ese supuesto “buenismo” no existe.

 

Traigo a colación este tema, a raíz sobre todo de las últimas declaraciones de la Presidenta del Círculo de Empresarios, la señora Mónica Oriol, que ha manifestado algunas “joyas” interesantes de la ideología de la clase empresarial española. Mi educación no me permite excederme (ya me gustaría) en el uso de adjetivos para calificar las impresentables declaraciones de esta señora, así que intentaré ser, como ella, lo más comedido posible. Básicamente, esta mujer expresó su opinión (que entendemos es la de la cúpula empresarial española que ella representa) en torno a las posibles medidas que se podrían implementar para, digamos, terminar de salir de la crisis (digo terminar porque, según ellos, ya estamos empezando a salir, pues se atisban signos de recuperación en nuestra maltrecha economía, básicamente ligados a que los grandes banqueros y empresarios ganan más que antes).

 

Y planteó sus reaccionarias y vergonzantes medidas de una forma, además, bastante despectiva hacia la clase trabajadora, sobre todo hacia los más jóvenes. Básicamente, que había que dejar de aplicar un SMI (Sueldo Mínimo Interprofesional) a los jóvenes menos cualificados, porque “no valían para nada”, y había que “pagarles un dinero que no producían”. Asímismo, expresó en torno a los subsidios por desempleo que “eran los más generosos del mundo mundial”, y que generaban “situaciones de rentas de trabajo y de parasitismo”, porque no estaban en función de la “búsqueda activa de empleo”. Quizá la señora Oriol desconozca que España es el país de la UE que peores condiciones laborales posee para sus trabajadores, e igual ni siquiera le interesa conocerlo, es mayor su obstinación en empeorarlas aún más. Y parece que a la Presidenta del Círculo de Empresarios le preocupa el posible parasitismo social de una persona que cobre del Estado un mísero subsidio de 400 euros, pero no el parasitismo de los grandes dirigentes empresariales, que cobran millones de euros.

 

Se mostró en contra de la actual indemnización por despido, y animó al Gobierno a que diera otra vuelta de tuerca a la Reforma Laboral, rebajando la misma, porque “chico, ya que te pones, ponte a la cabeza”, refiriéndose en tono irónico a bajar la indemnización a 18 días por año trabajado. Se refirió a otros varios temas, pero creo que con esto es suficiente para ver claramente el calado humano de esta señora. Si alguien piensa que es un garbanzo negro o una excepción dentro de la clase dirigente empresarial española creo que se llama a engaño, pues estamos acostumbrados a sus salidas de tono continuas, desde el Presidente de la CEOE, Juan Rosell, pasando por sus diversos dirigentes, hasta los Presidentes de las patronales locales, pues uno de ellos declaró también recientemente que “¿Por qué los trabajadores que se marchaban de las empresas no indemnizaban a éstas?”. Bien, lo primero que quiero recriminarles a esta gentuza es su insistencia en no hablar claro de una puñetera vez, llamando a las cosas por su nombre. Y me explico: si lo que quieren es tener esclavos en vez de trabajadores, ¿Por qué al menos no tienen la valentía de declararlo abiertamente?

 

Bien, partamos por tanto de dicha convicción. Quieren esclavos, no trabajadores. ¿Cuál es la diferencia? Básicamente que un esclavo es una consideración indigna hacia un ser humano, una categoría que parte de la premisa de que no tiene derecho a nada, y que se puede jugar con él/ella como si no fuera una persona. En cambio, los/as trabajadores/as son personas, y por tanto, tienen derechos que hay que atender. Ellos parece ser que se han quedado en la época de la esclavitud. ¿Porqué no lo reconocen abiertamente? Si los empresarios no quieren hablar claro, hablemos nosotros entonces, desde la izquierda. Y digamos claramente, que nosotros no somos esclavos, pero que ellos sí son la escoria social de este país, que ellos sí son la más baja ralea, la calaña más sucia y perversa que tenemos de entre toda la estructura social de nuestro país.

 

Digamos claramente que la clase empresarial es la auténtica clase parásita del sistema, que ellos son el cáncer que nos ha llevado a la situación de crisis que padecemos, y que no vamos a salir de la misma hasta que no consigamos reducir el poder y la influencia que estos personajes tienen en la vida pública. Seamos claros por una vez, entrémosles al trapo, y enfrentémonos con todas las letras a su insultante maldad. A ellos les trae sin cuidado el paro, la pobreza y la precariedad de la gente, les da lo mismo, seguramente incluso se alegran, ya que creen que la gente tiene lo que se merece. Que la vida recompensa a quien se lo merece y le da a cada uno lo suyo, así que si hay gente que cobra 400 euros, que no tienen para vivir, o que los echan de su casa, pues que les jodan (usando una típica expresión de una conocida Diputada del PP). No tienen la más mínima vergüenza ni dignidad, son gente completamente obscena, y representan los más bajos instintos de la especie humana.

 

Así que terminemos con la teoría del buenismo, porque, queridos lectores, esto es una lucha de clases, y quieren exterminarnos. Sólo nos queda pelear con todas nuestras fuerzas, pero pelear de verdad, poniendo en juego todas las sucias armas que ellos emplean contra nosotros. En su magnífico artículo “¿Porqué soy de extrema izquierda?”, cuya lectura recomiendo encarecidamente, el escritor Rafael Narbona, entre otras muchas cosas, nos dice: “Soy de extrema izquierda porque opino que los bancos deben ser expropiados y la CEOE enviada a Groenlandia para coexistir con los pingüinos, aprendiendo de estas nobles aves el arte de la supervivencia en un medio hostil. Las SICAV y el IBEX-35 no son las siglas de prósperas empresas o turbios paraísos fiscales, sino el terrorífico anagrama de un nuevo Imperio galáctico, cuyo propósito es dominar el mundo, sometiendo a la clase trabajadora y aniquilando a los alborotadores".

 

Basta ya de paños calientes y de corrección en las formas. Hemos de atacarlos, hemos de descalificarlos, hemos de golpearles donde más les duele, y hemos de lanzar campañas de desprestigio hasta conseguir hundir a esta indigna clase empresarial española, que nos quiere chupar la sangre cada vez más, a costa de engordar sus cuentas de resultados. Y no hemos de parar hasta conseguirlo. Esto es una guerra social con todas sus consecuencias, y como tal hemos de comportarnos. Sin piedad hacia una gentuza que quiere destruirnos, y a la que no le importa que no podamos vivir dignamente, que no podamos disfrutar de una vivienda, de una educación para nuestros hijos, de una sanidad universal y gratuita, o de unos servicios sociales. Nos quieren en la pobreza, en la indigencia, en la exclusión social, sometidos a su continuo vasallaje. No podemos permitirlo. Ya nos lo han dejado claro. Somos para ellos unos viles parásitos, que cobramos (quien lo cobra) un subsidio demasiado alto, seguramente porque nos permite seguir viviendo, aún a costa de mendigar al Estado. Lo grotesco e intolerable de sus declaraciones ha de servir para eliminar la concesión que les hacemos hacia sus buenas intenciones para con nosotros.

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28 abril 2014 1 28 /04 /abril /2014 23:00

"Los conceptos fundamentales de la civilización occidental se hallan próximos a su desintegración"

(Max Horkheimer)

 

 

 

 

sociedad_alienante21.jpgEn nuestra alienada y alienante sociedad, por ejemplo, la ideología se disfraza de fe, o de tecnicismos. La ideología es algo humano, loable, los ideales nos marcan el camino que la Humanidad debe seguir para alcanzar determinados fines. Pero cuando los ideales se prostituyen, los individuos que los protegen se encargan de disfrazarlos de otra cosa para que su proyección y difusión no sea rechazada. En palabras de José López: "No es necesario saber cómo funciona por dentro un coche para opinar sobre las prestaciones del mismo desde el punto de vista de un usuario. No es imprescindible ser un técnico en mecánica para saber si un coche funciona bien o no. Precisamente, los que desean que no veamos el bosque, que nos perdamos en los detalles para no ver lo general, siempre intentan hacernos creer que es imprescindible adquirir ciertos conocimientos técnicos, que sólo pueden opinar los "expertos", que es imprescindible leer muchos libros (y cuantos más mejor, y cuanto más complejos, también mejor). Saben que el trabajador medio no tiene tiempo de leer muchos libros. Saben que después de largas y agotadoras jornadas laborales, a la gente le apetece sobre todo evadirse más que leer libros de política o economía. Saben que no podemos ser todos especialistas en todo".

 

sociedad_alienante30.jpgY concluye: "En realidad, pretenden que nos sintamos incapaces de opinar, que no veamos lo evidente. Son los nuevos "brujos" de la sociedad moderna, pretenden poseer la verdad de las cosas. Intentan que sus verdades no puedan ser cuestionadas por el común de los mortales haciéndonos creer que sólo son accesibles para una élite "sabia". Pretenden dominar ideológicamente a las masas impidiendo que éstas piensen y opinen por sí mismas. Pretenden camuflar ciertas ideas sencillas con un disfraz de complejidad técnica sólo accesible a una élite. Es una característica de nuestra sociedad moderna, la utilización de la complejidad en las formas para camuflar la sencillez malintencionada en el fondo. Un ejemplo típico lo encontramos en las letras pequeñas de los contratos que un ciudadano adquiere con los bancos". Nosotros añadimos los recientes "Informes de Expertos" que sobre el tema de las pensiones o de la reforma fiscal ha encargado el Gobierno a ciertos grupos de "expertos". En el fondo, se trata de disfrazar la imposición de unas medidas ideológicas bajo el manto de la necesidad técnica.

 

sociedad_alienante23.jpgY lo vemos como algo natural. El problema es que estamos domesticados hasta tal punto que todo lo vemos como algo natural. En las actuales sociedades globalizadas a escala planetaria, el capitalismo de nuestros días ha establecido un sistema de producción industrial de pensamiento único y totalitario, cuyo objetivo es la fabricación en serie de personas dóciles, apocadas, modelizadas, colonizadas, sin identidad ni memoria; hombres y mujeres obedientes, individualistas, conformistas, competitivos, "exitosos" (véase nuestra reciente serie de artículos "Filosofía del Éxito bajo el Capitalismo"). Junto a una occidentalización del pensamiento (merced al control monopólico de unos medios de difusión masiva que operan como reproductores de la ideología dominante y legitimadores de la razón del Estado), las mercantilizadas instituciones de educación cumplen su tarea, llevando a cabo una violenta aculturación de millones de jóvenes en el orbe. Como afirma Camilo Valqui, el resultado palpable es la institucionalización del darwinismo social, la colonización epistémica y el servilismo sistémico, en Estados en descomposición donde la cleptocracia aparece como el mecanismo único de la corrupción entre la economía y la política (G. Sapelli).

 

sociedad_alienante24.jpgVivimos hoy día, por tanto, en una sociedad que, bajo los efectos descritos, se encuentra alienada, enajenada, y además, pensamos que toca fondo. Es el fruto o resultado de la unión de una serie de componentes fallidos de un sistema errático y demencial: organización productiva, organización social, modelo político, práctica educativa y actividad cultural. Se puede decir que vivimos en la cultura de la mediocridad y del borreguismo social. La permanente explotación de las masas, la generación y mantenimiento de clases sociales, la creación de núcleos de poder y control, la desigualdad, la guerra, la inmadurez intelectual y emocional, de una manera o de otra, generan sufrimiento, injusticia, crueldad, pobreza o hambre, y hacen de la existencia y de la vida algo insoportable para muchos habitantes de este planeta. La constancia de estos factores hace de la crisis del sistema todo un "continuum", desvirtuando, de esta manera, el carácter coyuntural del término.

 

sociedad_alienante25.jpgA este respecto, José López afirma: "En "Un mundo feliz", de Aldous Huxley, la población toma masivamente la droga proporcionada por las autoridades llamada soma, para combatir la melancolía, la tristeza, la monotonía de una existencia alienada, para crear una falsa sensación de felicidad. ¿No estamos, paso a paso, tendiendo hacia un mundo feliz? ¿El soma de nuestros días no es el fútbol? ¿Realmente estamos sólo en crisis económica? ¿No podemos afirmar que el capitalismo es en sí mismo una crisis de la Humanidad? ¿No podemos decir que la crisis es también moral, social, humana? ¿El capitalismo no condena a la Humanidad a estar en permanente crisis?". Pero habrá que diseccionar mejor todos los factores y elementos que contribuyen al grado de alienación alcanzado por la sociedad actual. Continuaremos en siguientes entregas.

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27 abril 2014 7 27 /04 /abril /2014 23:00

"Hay cinco millones de personas que se levantan sin trabajo. Hay dos millones que no tienen absolutamente nada y que no saben dónde enviar a sus hijos. Hay siete u ocho millones de jubilados perdiendo poder adquisitivo. Hay millones de científicos que no tienen qué investigar porque no se invierte en I+D+i y cientos de miles de jóvenes sin trabajo tratados como mercancía. La corrupción se ha incrustado en los aparatos del Estado: ayuntamientos, diputaciones, autonomías, gobierno central y la casa del rey. Este país atraviesa un diluvio universal, pero de mierda"

(Armando López Salinas)

 

 

 

Retomo las palabras del brillante intelectual de izquierdas, recientemente fallecido, para continuar con la exposición que estamos haciendo de las clases trabajadoras en nuestro país, centrándonos en esta entrega en los/as trabajadores/as jóvenes, y sus diferencias por edad. Las diferencias por grupo de edad dentro de nuestra clase trabajadora son también muy importantes, sobre todo entre la juventud trabajadora y el resto de la clase. Es fundamental, con respecto al conjunto de la clase obrera, analizar la fractura producida por la ruptura generacional. Derechos garantizados tras largos años de lucha para la clase obrera de la generación anterior no existen hoy en día para nuestra juventud. El derecho de sindicación y la participación en la demanda colectiva, pueden desaparecer bajo la actual dictadura del empleo precario y la amenza del despido. Esta fractura que está en aumento, va a suponer que los y las jóvenes vivan peores condiciones de vida que sus padres y madres, no sólo en materia laboral, sino también en derechos sociales, accesibilidad a la vivienda, acceso a la educación pública, etc.

 

capitalismo291.jpgLos jóvenes de hoy en día, en el intervalo de edad entre los 18 y los 30 años, disponen de escasas capacidades de emancipación de su familia, de muy pocas posibilidades laborales (el paro juvenil sobrepasa el 50%, en algunas Comunidades Autónomas es aún superior), de muchas posibilidades de adquirir un trabajo precario (mal pagado, a tiempo parcial, de carácter temporal, sin derechos), disponen de muy poca conciencia de clase, y de grandes mensajes publicitarios que les hacen plantearse la posibilidad de emigrar a otros países, fundamentalmente de la Unión Europea. Eso que el PP denomina con gran desvergüenza como la "movilidad laboral", es de hecho la única salida que a muchos jóvenes se les ofrece dentro de una sociedad desestructurada, que no es capaz de ofrecer a los jóvenes las mínimas garantías para que puedan realizar un proyecto de vida digno. Ausencia de futuro, necesidad de emigración, dependencia de sus familias, precariedad laboral, minijobs, son algunos de los componentes de esta vida juvenil al que este injusto sistema les ha relegado.

 

capitalismo292.jpgA la desarticulación de la organización de los trabajadores y las trabajadoras dentro de la empresa, hoy hay que añadirle un nuevo factor decisivo a la hora de alejar a la juventud de la lucha obrera: la falsa creencia de que se pertenece a la artificial "clase media" y la gran capacidad de consumo, cuestión ésta que afecta cada vez en mayor medida, ya que la juventud no dispone de capacidad de endeudamiento, como consecuencia de la precariedad, que sí han tenido las anteriores generaciones. Esta concepción errónea de pertenencia a un estrato superior, desvincula a la juventud de las reivindicaciones de clase, condición sine qua non de la supervivencia del neoliberalismo. Así, la juventud trabajadora, despojada de su condición de clase, se aboca a un consumismo desenfrenado (sobre todo de las nuevas tecnologías) y a una búsqueda de salidas cada vez más ausentes. La precaria situación generada provocada por esa actitud les deja temerosos de afrontar luchas cuyo desenlace, en caso de ser negativo, haría imposible mantener su falso estatus.

 

capitalismo293.jpgLa situación de la juventud trabajadora en el Estado Español se encuentra en unos límites que suponen la mayor situación de riesgo de la Historia para una generación sin expectativas. En el Estado, como hemos indicado, las tasas de paro juvenil se encuentran desde hace ya algo más de un año en torno al 50%, y la tasa de temporalidad en torno a un 70%. Tras ser aprobada la última Reforma Laboral del PP, el paro y la precariedad siguen aumentando, y sin vistas a plantear un plan de empleo juvenil integral y estratégico que pueda dar solución a estas dramáticas cifras. Desde la Unión Europea, se aprobó recientemente dedicar un conjunto de recursos económicos completamente ridículos (en torno a los 8.000 millones de euros) para el paro juvenil, receta a todas luces insuficiente para conseguir paliar el problema. El recorte de becas imposibilita además que los alumnos universitarios puedan continuar haciendo frente a sus estudios, lo que, unido a la dramática situación de sus respectivas familias (paro de larga duración, ausencia o recorte de prestaciones, etc.) lleva a un panorama desolador.

 

capitalismo294.jpgLas y los jóvenes menores de 30 años en edad de trabajar son, en España, casi 7,5 millones, casi el 20% de la población, de los que más de 4,6 millones "trabajan". La característica básica de su situación laboral es la precariedad, casi la mitad (48%) tiene un trabajo temporal, y casi uno de cada cuatro (23,5%) un trabajo a tiempo parcial. Pero por supuesto, existen más peculiaridades de los y las jóvenes dentro de la clase trabajadora que surgen al descender más al detalle. Todo ello refuerza la afirmación de que la precariedad laboral es ante todo juvenil, manteniéndose unas diferencias de género en detrimento de las mujeres, si bien más atenuadas que en el resto de los grupos de edad, es decir, hay un cierto acercamiento entre géneros, dentro de su pésima situación laboral. Sobre la posición de clase, la salarización es del 92%, casi 10 puntos superior a la total. Descendiendo al desglose por ramas, las feminizadas y las masculinizadas coinciden con las vistas para el conjunto de la clase. Surge, de nuevo, su mayor precarización, y también la de las mujeres y jóvenes en comparación con los varones de su edad, así como el mantenimiento de la división patriarcal del trabajo.

 

capitalismo295.jpgLa mayoría de trabajadores y trabajadoras jóvenes, en torno al 80%, se encuentran empleados/as en el sector servicios, soportando las mayores tasas de estacionalidad, temporalidad, rotación y contratos encadenados, a través de subcontratas y ETT's, jornadas parciales y bajos salarios. En general, el conjunto de la juventud trabajadora en España, independientemente de su nivel de estudios, encarna el paradigma de trabajador/a forjado/a por el post-fordismo y por la economía de servicios. Este patrón es aplicable tanto a quienes realizan trabajos intelectuales como a quienes lo hacen en el sector servicios en grandes cadenas comerciales. Si su situación sociolaboral a mediados de 2007, en el umbral de la crisis, era ya de una clara precariedad, durante estos años de crisis económica, de la cual ni se ha salido ni nadie es capaz de pronosticar la salida (se escuchan sandeces y previsiones de todo tipo), hace ya algún tiempo que ha llegado al borde de lo insostenible, la actividad supera a la media, es decir, poseen una mayor propensión al trabajo, la ocupación está 15 puntos por debajo de la media, la salarización 10 por encima, la temporalidad es el doble de la media, y en cuanto al paro, uno de cada tres jóvenes no tiene empleo.

 

Cuestiones en las cuales se ha ahondado tras la última reforma laboral y que afectan directamente a la juventud son el contrato de formación, que ya fue modificado por el PSOE, y ahora el PP le ha dado otra vuelta de tuerca al permitir que los/as jóvenes, desde los 16 a los 30 años, puedan tener varios contratos de este tipo para la misma o distinta empresa. La entrada de las ETT (Empresas de Trabajo Temporal) con capacidad de contratación en sectores públicos, y la posibilidad de compatibilizar parte del salario con la prestación por desempleo, unido a que no existe ningún tipo de control sobre los ERE por parte de las Administraciones Públicas, y a la ampliación de las causas objetivas por despido, suponen otra nueva vuelta de tuerca que va a seguir aumentando la precariedad y desprotección de los/as jóvenes en nuestro país. Para darse cuenta de su precariedad laboral, tenemos un dato demoledor: el 82% del total están inactivos/as, en paro, temporales, a tiempo parcial o en la economía sumergida. A ello hay que añadir sus dificultades de acceso a una vivienda, el retraso en la emancipación del núcleo familiar, los bajos salarios y el permanente encadenamiento de contratos temporales que sufren. Como ocurre en todos los tramos de edad y en todos los grupos laborales en función del género, siempre en detrimento de las mujeres, en función de la procedencia étnica, y siempre en detrimento de las personas inmigrantes por razones económicas. Continuaremos en siguientes entregas.

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