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27 marzo 2020 5 27 /03 /marzo /2020 00:00

Hay que fomentar una pedagogía de la inquietud: la pedagogía de situar a los hombres y mujeres ante su responsabilidad, forjar actitudes, contribuir a que cada uno sea soberano de sí mismo. Soberano crítico guiado por estrellas altas que no se compren ni se vendan. Buscando aprendizajes comunitarios que liberen y hagan aflorar lo mejor de nuestro saber, teniendo como libro de texto la vida cotidiana

Paulo Freire

16.- ESTIMULANDO EL CONSUMO. Los hábitos desmedidos de consumo en los países del Norte dejan tras de sí un rastro de degradación que pone en peligro la supervivencia de muchas especies, entre otras la especie humana. Sin embargo los libros de texto no recogen una reflexión seria y crítica acerca de las implicaciones del modelo de consumo actual. Se presenta el consumo sin cuestionamientos respecto a sus consecuencias. No se pone de manifiesto su relación directa con la crisis ambiental, ni se habla de la dependencia y frustración que las aspiraciones consumistas producen en buena parte de la población. Por el contrario el consumo se muestra como feliz motor de la economía y por tanto del progreso. Se asume que la producción –y lógicamente el consumo- de bienes es imprescindible para el bienestar de las personas y que, por tanto, es positivo estimular ambos y sería negativa su disminución. Por ejemplo, el libro de Historia Contemporánea de 1º de Bachillerato Ed. Edelvives cuenta: “La segunda revolución industrial provocó un espectacular aumento de la producción y como consecuencia un alto nivel de vida en los países occidentales. En 1914, europeos y norteamericanos gozaban de más comodidades, consumían alimentos de mayor calidad y disfrutaban de mejores servicios…”, “Cada lugar se especializó en la producción de artículos que satisfacían las necesidades de todos”. O por ejemplo, el libro de Historia Contemporánea de 1º de Bachillerato Ed. Santillana equipara el bienestar con la televisión, el automóvil y los shopping centers, y el proceso de urbanización con una sociedad próspera. El mismo libro correspondiente a la Editorial Oxford dice que "Ante la caída del consumo la tasa de desempleo se disparó", El libro de la Ed. Edelvives también cuenta que (Sobre USA en 1926) “El desarrollo de la industria norteamericana fue espectacular... destacaron los sectores relacionados con el bienestar de los consumidores. La producción automovilística o de electrodomésticos se multiplicó, por lo que se abarataron y se pusieron al alcance de todos… existió una mayor capacidad adquisitiva… unida a la venta a plazos y el desarrollo de la publicidad, favoreció el consumo masivo y originó un nuevo estilo de vida”. 

 

No obstante, y como casi siempre ocurre, también podemos encontrar miradas un tanto críticas al consumo desmedido. Por ejemplo, el mismo libro de la Editorial Akal cuenta que “El consumo se convirtió en un objetivo vital y se creó una tiranía ilimitada del deseo individual. Este es uno de los legados más importantes que para bien o para mal, la edad de oro del capitalismo occidental ha dejado a nuestro mundo de hoy”. El libro de Economía de 1º de Bachillerato Ed. Algaida dice: “El modelo de consumo actual está potenciando la satisfacción de las necesidades según el nivel económico y social con el que cada individuo se identifica: se lanzan al mercado múltiples opciones de un mismo bien para satisfacer necesidades idénticas”. Y el referido libro de la Ed. Edelvives cuenta que “…surgió un nuevo tipo de vida y una mentalidad conformista en la que primaba la búsqueda de la felicidad a través de un consumo cada vez más sacralizado”, “A mediados de los 60 surgió en las universidades europeas y norteamericanas un movimiento de crítica contra el modelo de aparente bienestar basado en el consumo… contra la sociedad materialista y conformista, conocida como el mayo francés… los hippies… de rechazo a las fórmulas de la sociedad consumista y que apuntó a la idea de que bienestar material no era sinónimo de felicidad”. Sin embargo la mayoría de los libros, sea cual sea la materia, normalizan, justifican y promueven el consumo como un elemento esencial de socialización para las personas. Se convierten en un auténtico instrumento de educación para consumir y presentan con optimismo complaciente la mercantilización de distintos aspectos de la vida. El estudio de referencia recoge multitud de ejemplos en esta línea de diversos libros de texto que estudian nuestros escolares. En la enseñanza de las matemáticas, por ejemplo, se recurre gran parte de las veces a ejemplos que se ilustran sobre actos de la vida cotidiana que tienen que ver con comprar y consumir. Aparecen también de forma generalizada e insistente invitaciones al consumo (supertiendas, marcas de multinacionales y franquicias, turismo consumista...).

 

Desde los libros de texto se defiende la idea de soberanía del consumidor y libertad de elección, en lugar de la idea, más ajustada a la realidad, de dependencia del mercado. Por ejemplo, el libro de Economía de 1º de Bachillerato Ed. Algaida dice que “El modelo de consumo en el período clásico se basa en la soberanía del consumidor, que compra lo que necesita... El consumidor sabe lo que necesita, así que determina la oferta”. Se mira a la publicidad con simpatía y sin asomo de crítica. Con frecuencia los libros de texto hacen publicidad directa familiarizando al alumnado con las grandes marcas, que aparecen reflejadas con descaro en ilustraciones o textos. En el libro de Inglés de 1º de Bachillerato Ed. MacMillan aparecen ejemplos en diferentes páginas con Coca-Cola, MacDonald's, Nike, Nintendo, Levi's, MaxFactor, etc. O bien, para realizar un ejercicio sobre toma de decisiones, el libro de texto de Francés de 1º de Bachillerato Ed. Santillana representa a una pareja que va a comprar un coche en un concesionario, y ha de elegir entre tres modelos de una misma marca. Por otra parte, las alusiones a los problemas derivados del consumo siempre se centran en la ausencia de consumo –derivada del escaso poder adquisitivo- y no en su exceso. Un buen ejemplo de ello es el libro de Religión de 1º de Bachillerato Ed. SM que cuenta disparates como éste, hablando de la superpoblación: “Si la gente del tercer mundo se pusiera a consumir como nosotros, los recursos no renovables se agotarían en pocos años. “Afortunadamente” son pobres y consumen poco, cada vez menos. Pero lo deseable es que a la larga acaben viviendo bien y consumiendo como nosotros”. Pero los libros olvidan el problema esencial que suponen los consumos desmedidos del norte: hemos superado la capacidad de carga de la tierra y más allá de los excedentes de la naturaleza, estamos consumiendo los “bienes raíz”. Estamos apropiándonos de lo que les corresponde a otras comunidades humanas presentes –la mayor parte del planeta- y haciendo inviable la vida de las generaciones futuras. Sin embargo los libros de texto, dirigidos a esa generación que sufrirá con más virulencia el problema del deterioro y la falta de recursos, viven de espaldas a la crisis ambiental. 

 

17.- SILENCIO Y PUBLICIDAD DE LAS EMPRESAS MULTINACIONALES. Las grandes corporaciones transnacionales son otro caballo de batalla en los libros de texto que llegan a nuestros escolares. Son los grandes agentes del capitalismo por excelencia, sus mejores adalides y sus más claros representantes. Sin embargo, los libros de texto no muestran esta realidad. La ocultación de las transnacionales en los libros de texto es una de las muestras más significativas de cómo la función de éstos no es tanto ayudar a entender el mundo sino legitimar su modelo de dominación. La evolución de las compañías más grandes del planeta, sus modos de hacer y su impacto en todos los ámbitos de la vida y del territorio no se consideran dignos de ser mencionados, ni siquiera en los textos de historia contemporánea o de economía. Tampoco aparecen en los libros de conocimiento del medio, física, química o biología, a pesar de reorientar -hacia sus beneficios- una buena parte de la investigación y la actividad científica y técnica de las instituciones del saber (como las universidades, fundaciones e institutos de investigación). No se menciona la relación entre éstas y los gobiernos de los Estados, ni su papel en la concentración de poder o en la mercantilización de la mayor parte de los aspectos de la vida, fenómenos todos ellos de gran magnitud en la configuración de la realidad. No se habla de su responsabilidad en los problemas ecológicos que han causado, que están causando y que presumiblemente causarán. Cuando se habla del reparto de la riqueza, de la pobreza o de los problemas ambientales, se omite el papel que las multinacionales tienen en ellos. Estos parecen creados por una anónima mano negra o por la mala actitud de las personas. Este silencio de los libros de texto contrasta con la omnipresencia de las transnacionales en el discurso publicitario -especialmente en el de la televisión, que ocupa el 58% del tiempo no regulado por los estudios, el trabajo o el sueño- en los supermercados o en el paisaje urbano. 

 

Las escasas referencias a las multinacionales en los libros de texto pueden aparecer con alarmante "neutralidad", o bien, simplemente, se asumen y normalizan sus procesos y decisiones. Por ejemplo, el libro de Historia Contemporánea de 1º de Bachillerato Ed. Edebé dice que “Las multinacionales han optado por localizar en puntos geográficos distintos las diferentes etapas del proceso de fabricación de un producto, en función de los recursos energéticos disponibles, de las materias primas, del precio de la mano de obra, de la legislación medioambiental, de las relaciones de mercado…, con el objetivo de reducir costos y optimizar beneficios”. El libro de Conocimiento del Medio de 6º de Primaria Ed. Edelvives cuenta que “La crisis de una empresa multinacional puede ocasionar que población de otros países quede en paro al cerrar empresas que trabajaban para esta multinacional”. La mayor parte de las veces aparecen en forma de publicidad directa, especialmente significativa en los textos de enseñanza de idiomas. Por su parte, las escasas menciones críticas que los libros de texto realizan sobre las multinacionales cometen el sutil error de presentar como lejano en el espacio o en el tiempo lo que son prácticas actuales en el mundo entero. Por ejemplo, el libro de Historia Contemporánea de 1º de Bachillerato Ed. Edelvives cuenta que “Las multinacionales han controlado de hecho a los gobiernos hispanoamericanos con el fin de conservar un poder económico compartido con las oligarquías locales, dejando en situación de miseria extrema a la mayoría de la población". ¿Es que esto no sigue sucediendo ahora? El mismo libro de la Editorial Akal cuenta que "En 1931 subió al poder en Guatemala, apoyado por Estados Unidos, el General Ubico, que dos años después dio a la United Fruit Company en exclusiva el negocio de exportación frutera". La verdad es que necesitaríamos un libro de texto entero si quisiéramos contarles a nuestros estudiantes toda la lista de grandes empresas que a lo largo de la historia han colaborado con regímenes corruptos o dictatoriales, y el grado de daño, destrucción y sufrimiento que han causado a sus poblaciones. Como excepción que confirma la regla hemos encontrado un libro de texto, Historia Contemporánea de 1º de Bachillerato Akal, que trata ampliamente el tema de las multinacionales con gráficos, datos y explicaciones. Se trata de un libro verdaderamente crítico, del que muchas editoriales deberían aprender. Me remito a los ejemplos que aparecen en el estudio de referencia. Continuaremos en siguientes entregas. 

 

 

Fuente Principal de Referencia: Informe "El currículum oculto antiecológico de los libros de texto", de Ecologistas en Acción

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25 marzo 2020 3 25 /03 /marzo /2020 00:00
Fotografía: Declaración de la Creación del Estado de Israel en Palestina el 14 de mayo de 1948

Fotografía: Declaración de la Creación del Estado de Israel en Palestina el 14 de mayo de 1948

Y aquí está el punto clave. Sin el patrocinio, respaldo y protección de Estados Unidos, Israel no podría actuar como lo hace ahora. Armas, dinero, cobertura política y diplomática estadounidenses posibilitan y fomentan la política de tierra arrasada de Israel contra la población palestina

Miguel Ángel Ferrer

Hasta ahora hemos visto cómo la política israelí, la educación a sus escolares, su propia cosmovisión religiosa, y los relatos que proyecta al exterior conducen a un mismo objetivo. Desde 1948, la entidad sionista confía en que el paso de los años, unido al silencio, la ceguera, la irracionalidad de la ayuda estadounidense, la pasividad de los gobiernos "aliados" y organismos internacionales, y la alianza entre el imperialismo y el sionismo invisibilicen cualquier intento de oponerse al colonialismo, racismo y crímenes que Israel lleva a cabo contra el pueblo palestino. Y como cuenta Pablo Jofré Leal en este artículo para el medio Hispan TV, y ya hemos destacado en anteriores entregas, la expresión máxima del objetivo de exterminio del sionismo contra el pueblo palestino se vive con especial énfasis contra los habitantes de la Franja de Gaza. Un lugar que están convirtiendo en un sitio inhabitable. Una tierra donde escasea el agua, la energía eléctrica y donde todo lo que entra y sale de ella es controlado minuciosamente por Israel. Una tierra sometida a un perverso y brutal programa de aniquilación, al estilo de los más sanguinarios regímenes totalitarios que haya sufrido la humanidad. Una economía ahogada, unos recursos expropiados, unas vidas en permanente cuarentena. Un programa abominable y genocida que la comunidad internacional es incapaz de detener. Como ya hemos explicado, la Franja de Gaza, el "campo de concentración más grande del mundo", está sometida desde el año 2006 a un bloqueo injusto y criminal. Un enclave donde escasea la alimentación, el agua potable, la electricidad, y cuyas fronteras son absolutamente controladas por la potencia sionista. Un lugar que sufre periódicas operaciones militares, y una permanente política de exterminio, no mediante cámaras de gas, sino mediante bombardeos, expolio, muros, control de la población, saqueo de tierras, etc. Un territorio que es escenario de una política colonial, discriminatoria y perversa, que no solo ocupa la Palestina histórica desde 1948, sino que pretende cada vez acaparar más territorio. La pequeña Franja de Gaza vive hacinada, sin apenas recursos y con una economía en hundimiento total. 

 

Multitud de crisis se dan cita en el territorio gazatí: crisis alimentaria, sanitaria, de agua potable, contaminación ambiental y en general de infraestructuras básicas que vive este enclave costero, y que va camino del colapso total. La resistencia gazatí es realmente heroica, sometidos al asedio, a los disparos de los francotiradores israelíes, a la muerte y al bloqueo económico permanente. Todo ello ha sido reconocido y documentado en diversos informes de la ONU, mediante visitas de muchos de sus relatores y comités diplomáticos, que han visitado el terreno, que conocen los padecimientos del pueblo palestino y que además se ven sometidos a las críticas del imperialismo estadounidense y del sionismo, que rápidamente califican de "antisemitismo" cualquier crítica que se haga al respecto, o cualquier constatación del sufrimiento palestino ante la potencia ocupante. Gaza es hoy día un lugar sin futuro, estancado, donde no existen sueños, ni estabilidad, ni confort, ni bienestar. Gaza es como una gran cárcel. Cada día nuevas carreteras exclusivas para uso de israelíes atraviesan el territorio gazatí. Cada días las fuerzas ocupantes ponen nuevas trabas que impiden que los palestinos visiten sus lugares históricos, sus sitios sagrados. Todo ello bajo la política de continua judaización de Palestina. Frente a todo ello, la resistencia, la firmeza, la determinación, la entereza, el coraje y el aguante del pueblo palestino son verdaderamente encomiables. Resistencia noble y admirable, frente a un acoso criminal, frente a una ideología de exterminio. Precisamente es esa resistencia su mayor orgullo. Cada día tenemos más claro que el sionismo debe desaparecer, que los pueblos del mundo deben unir sus esfuerzos para acabar con este horror, que debemos ganar la lucha por la dignidad y la emancipación. Pero qué lejos vemos aún la completa y definitiva autodeterminación del pueblo palestino, el retorno de los refugiados, el fin de los asentamientos (hoy día se contabilizan más de 650.000 colonos), el retiro total de las tropas ocupantes, y el fin de la política de apartheid y de la violación de los derechos humanos del pueblo palestino. 

 

¿Llegaremos a verlo alguna vez? ¿Lo veremos la gente de mi generación? Porque cualquier otra solución, que no sea reconocer el derecho a existir del pueblo palestino, será letra muerta, será volver al juego de la irrelevancia, del fracaso, del inútil pragmatismo, del falso realismo político, y de la postergación permanente de una solución justa y duradera. Objetivo justo que la sociedad mundial debe apoyar mediante todas las formas de lucha. La esencia del sionismo ya la conocemos: amistad inquebrantable con el gran gigante estadounidense (el mayor terrorista internacional), desprecio al derecho internacional, violación de los derechos humanos, ideología racista y criminal, desprecio a los organismos internacionales, y desprecio hacia cualquier disidente de sus decisiones, bajo el manido paraguas del antisemitismo. Israel seguirá haciendo de las suyas mientras no exista la decisión internacional de sancionar y denunciar su acción criminal, así como de bloquear sus actividades políticas, económicas y culturales. Para que Palestina pueda ser, el sionismo debe dejar de ser. Pero no lo hará por sus propios medios, habrá que obligarlo a dejar se ser, a dejar de avasallar, a dejar de comportarse como lo hace, a dejar en paz a Palestina. El principal actor en ese sentido es la ONU, pero a su debilidad y desprestigio, se suman la pasividad (incluso a veces cobarde seguidismo de Estados Unidos) de las grandes potencias occidentales. Hasta el año 2017, como nos cuenta Ramón Pedregal en este artículo, 86 resoluciones de la ONU han sido incumplidas. 86 Resoluciones fallidas. 86 Resoluciones de condena al ente israelí que éste ha despreciado y ha incumplido, 86 veces que se ha burlado abierta y descaradamente de la legalidad internacional, y del organismo que le concedió más de la mitad de Palestina. Todas han sido resoluciones de condena, condena por su invasión, por sus prácticas de limpieza étnica, por sus políticas de apartheid, por sus violaciones de derechos fundamentales, por sus crímenes de guerra y de lesa humanidad, por los genocidios cometidos en Jerusalén, Cisjordania y Gaza desde 1948. La ONU ha consentido 86 veces que se humille al pueblo palestino, y que su autoridad mundial sea ignorada. 

 

A su lado, por supuesto, siempre Estados Unidos, otro ente criminal y terrorista, cuyo Partido Republicano constituye hoy día la más peligrosa organización del mundo, en palabras de Noam Chomsky. Dos países que comparten el concepto de supremacismo racial, la condición de seres inferiores de toda la humanidad frente a ellos, su clasismo y mística teológica (los Estados Unidos también se creen los elegidos de Dios), su propósito de dominación a terceros países. Pero la entidad sionista no solo descansa en su confianza en el gigante norteamericano, sino que extiende todas las redes de sus poderosos lobbies por países de todos los continentes, intentando siempre presionar para que las votaciones en la ONU le salgan lo mejor posible, es decir, favorezcan lo más posible sus intereses. De hecho, los lobbies sionistas son de los más poderosos y extendidos del mundo. Lo único que estos lobbies persiguen es impedir la creación del Estado Palestino, borrar del mapa y de cualquier documento el nombre del país que ocupan, aniquilar todo rastro de su existencia, y reconducir el Derecho Internacional para conseguir que responda sólo a sus intereses. Tomemos solo un ejemplo: la Resolución 2334 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, adoptada el 23 de diciembre de 2016, se refiere a la situación de los asentamientos israelíes en los territorios palestinos ocupados desde 1967, incluyendo Jerusalén Oriental. La resolución afirma que dichos asentamientos "no tienen validez legal", los califica de "flagrante violación" del derecho internacional y exige a Israel que detenga tales actividades y cumpla escrupulosamente con las obligaciones y responsabilidades jurídicas que le incumben como "poder ocupante" en virtud de la Cuarta Convención de Ginebra, relativa a la protección debida a las personas civiles en tiempos de guerra, de 12 de agosto de 1949. Esta resolución obtuvo 14 votos a favor y la abstención de Estados Unidos. La medida fue aprobada por otros gobiernos de Europa Occidental, así como por las ONG Amnistía Internacional y J-Street. Por su parte, el Gobierno de Israel y el portavoz del Partido Republicano de los Estados Unidos criticaron duramente al Gobierno de Estados Unidos por no vetar la resolución. Así mismo, el Gobierno de Israel retiró los embajadores en Nueva Zelanda y Senegal, y canceló visitas de autoridades de dichos países y de Ucrania. 

 

Este artículo del medio Le Monde Diplomatique presenta una lista completa de todas las Resoluciones de la ONU incumplidas por Israel, aportando una somera explicación de cada una de ellas. Está claro que la ocupación se sostiene porque el mundo se niega a actuar, tal como afirma Hagai El-Ad en este artículo traducido para el digital Rebelion por J.M. Hagai es Director Ejecutivo de B'Tselem, organización israelí de derechos humanos. La ocupación ha perfeccionado muy bien el arte de diluir el derecho internacional humanitario y las leyes de derechos humanos, hasta despojarlas prácticamente de sentido. No se puede ocupar a un pueblo y denominarse a sí mismo como una democracia. Hagai El-Ad finaliza su conferencia con estas palabras: "Israel es un país soberano establecido a través de la legitimidad internacional otorgada por una decisión histórica de esta misma institución en 1947. Soy un ciudadano de ese país. Es mi tierra. Durante la mayor parte de la existencia de mi país el mundo ha permitido que ocupe otro pueblo. He vivido toda mi vida, cada día de ella, con esa realidad. Millones de israelíes y palestinos no conocen otra realidad. Necesitamos su ayuda. Cincuenta años de ocupación "temporal" son demasiado largos, incluso para que una sola persona en este planeta acepte una contradicción en esos términos. Los derechos de los palestinos deben concretarse, la ocupación debe acabar, el Consejo de Seguridad de la ONU debe actuar. Y el momento es ahora". Dejemos de negarnos a actuar. Ángel Guerra Cabrera ha dejado dicho: "La razón más importante por la que no ha podido ser resuelto el conflicto palestino-israelí es el constante apoyo político y militar de Estados Unidos a la ocupación por Israel de los territorios palestinos y a sus agresiones y atropellos contra la población de Cisjordania y Jerusalén, además del inclemente bloqueo e incursiones de castigo en Gaza, todo ello al costo de miles de muertos, heridos y presos políticos --incluyendo niños--, miles de hogares, olivares y huertos arrasados o arrebatados a sus legítimos propietarios. Además de más de 4 millones de palestinos y sus descendientes expulsados de su tierra de origen y convertidos en refugiados, según datos de la ONU. Como si esto fuera poco, Washington dotó al Estado sionista de no menos de 200 bombas nucleares, arsenal totalmente ilegal que su poseedor, única potencia con armas nucleares en la región meso oriental, se niega a someter a inspección internacional". ¿Hasta cuándo vamos a seguir permitiendo tanta ignominia? Continuaremos en siguientes entregas.

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24 marzo 2020 2 24 /03 /marzo /2020 00:00
Viñeta: Viacheslav Kazanevskyi

Viñeta: Viacheslav Kazanevskyi

Se repite insistentemente que ante una situación extraordinaria se trata de ofrecer medidas extraordinarias. Propósito encomiable que desgraciadamente no se condice demasiado con los hechos. La renta básica sí sería una medida extraordinaria ante una situación extraordinaria. Pero garantizar la existencia material de toda la población quizás parezca demasiado extraordinario a muchos gobernantes. Y cuando recordamos lo rápido, fácil y contundente que resultó salvar a la banca, nadie puede acusarnos de hacer la comparación. Y sacar conclusiones

Daniel Raventós y Julen Bollain

La situación actual ante la pandemia del Coronavirus llamado COVID-19 nos pone por delante una realidad económica y social que deberíamos atender cuanto antes, que de hecho deberíamos haber atendido ya hace mucho tiempo, pues al igual que el virus, tiene que ver con la propia vida de las personas. Porque la vida de las personas, su garantía de existencia, no solo depende de unos cuidados sanitarios, sino también de una garantía material de vida, es decir, de la posibilidad de tener o no garantizada la existencia material. De eso sin duda trata la Renta Básica Universal (en adelante RBU), un mecanismo (creemos que el mejor) diseñado expresamente para cubrir por completo tal objetivo. La grave crisis de 2007-2008 nos puso el problema delante del espejo, y en efecto, ante la inexistencia de un instrumento como el de la RBU, cientos de miles de personas se sumieron en una crisis existencial sin precedentes, que puso en jaque todos los cimientos de su vida material. Unos perdieron únicamente su empleo, otros perdieron más cosas: su vivienda, su independencia, su autonomía…Cientos de miles de proyectos de vida se fueron al garete, quedaron truncados, dejando a las personas en la estacada, y a muchas de ellas casi en la indigencia. Gran parte de las mismas aún no se han recuperado de dichas situaciones.

 

A nivel mundial tenemos el mismo problema, porque si el impacto de la pandemia a nivel global adquiere ya tintes dramáticos, la situación prevista para el empleo no es más halagüeña. De hecho, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que el desempleo mundial podría llegar a afectar a 25 millones de personas (la crisis de 2008 implicó un incremento de 22 millones de desempleados). El retrato incide en un agravamiento en los niveles de desigualdad, ya de por sí alarmantes, y en una extensión de la precariedad vital. Se proyecta una caída libre de los ingresos, un aumento exponencial del subempleo, y una reducción del número de horas laborales. Millones de personas que hoy son trabajadores/as pobres, caerán directamente en los umbrales de la pobreza. Las curvas de contagio crecen paralelas a las curvas de desprotección, y la incertidumbre ante el futuro. No podemos volver a dejar en la cuneta a gran parte de la población, ni aceptar como estructural (ni siquiera como temporal o coyuntural) una situación éticamente inasumible, y socialmente inaceptable. La gestión de esta crisis no requiere únicamente echar toda la carne en el asador para afrontar la emergencia sanitaria, sino también hacerlo para proteger económicamente al conjunto de la población.

 

Por tanto, ante la grave crisis sanitaria creada por la expansión del coronavirus, una pandemia global, con un virus para el que aún no existe vacuna y cuya capacidad de contagio es realmente alarmante, la reciente declaración del Estado de Alarma ha confinado al conjunto de la población en sus casas (los/as que tienen casa, por supuesto), y la sucesión de ERTE’s (Expedientes de Regulación Temporal de Empleo) se ha disparado como nunca antes. Evidentemente, si las personas no pueden asistir a su puesto de trabajo, los empresarios y empresarias tendrán que prescindir de ellos/as de forma temporal, mientras dure la crisis sanitaria y la situación de confinamiento (no obstante, pensamos que esto no debería permitirse para empresas con beneficios). Para todos ellos y ellas, las personas afectadas por un ERTE, el conjunto de medidas económicas adoptado recientemente por el Gobierno prevé un colchón económico, consistente en la extensión de la situación y de las prestaciones de desempleo de una forma universal, sin atender a posibles requisitos o plazos. En resumidas cuentas, toda aquella persona que estaba trabajando en una empresa en el momento del estallido de la crisis sanitaria va a poder tener cubiertas sus necesidades básicas durante el tiempo que dure la misma.

 

¿Pero qué ocurre con las personas que no trabajaban para una empresa, o al menos no lo hacían de manera formal? Cientos de miles de personas en nuestro país, como en cualquier otro, desarrollan actividades en la economía informal, o bien desarrollan únicamente trabajos voluntarios o no remunerados. O bien simplemente están en un paréntesis en su vida, realizando cualquier otro tipo de proyectos (becas de estudio, proyectos personales, períodos sabáticos, labores de cuidados…). Son personas que, debido a las restricciones del Estado de Alarma, van a ver sus ingresos reducidos a cero, sin más. Las medidas ofrecidas por el Gobierno solo les van a afectar, como mucho, en la moratoria o exención temporal del pago de determinados recibos (hipoteca o alquiler, luz, agua, gas…). Las medidas adoptadas decretan la prohibición de cortar dichos servicios a los usuarios, pero evidentemente, dicha exención no soluciona el problema vital de estas personas, de las cuales muchas de ellas vivirán solas, pero otras muchas también tendrán a su cargo otros miembros de la familia.

 

La solución para todo este problema de carencia de ingresos universales es la RBU. Veamos brevemente en qué consiste: la Renta Básica Universal es una prestación económica básica para todo el mundo, que se concede de forma indefinida y sin atender a ningún tipo de requisito. Las tres características principales que se tienen que dar para que la RBU sea tal (es decir, no sea otra vez un mero mecanismo de cobertura de rentas para pobres, de forma temporal y condicionado al cumplimiento de una serie de requisitos) son tres, que son la Universalidad, la Individualidad y la Incondicionalidad. Ante todo, la RBU es básica: ello significa, como su nombre indica, que es una prestación económica para cubrir únicamente los aspectos básicos de la vida (poder sufragar los gastos básicos de alimentación, recibos esenciales, hipoteca o alquiler…). La Universalidad implica que la RBU es para todo el mundo, no solo para los pobres, para las familias, o para los que cumplan determinados requisitos. La cobraría el 100% de la población. La Individualidad implica que la RBU no está pensada para grupos, colectivos o familias, sino para cada persona, de forma individual e intransferible. Si una familia está compuesta por 3 miembros, cada uno de ellos cobraría la RBU (existen estudios incluso para aplicarla a los menores de edad). Por último, la Incondicionalidad implica que la RBU no contempla ningún requisito para su reconocimiento, basta simplemente con ser ciudadano o residente en nuestro país. Decimos ningún requisito: ni edad, ni nivel de ingresos, ni profesión, ni grado de cotización, ni situación de empleo o desempleo, ni cargas familiares…

 

Su financiación es perfectamente posible, y se han realizado estudios económicos y fiscales de todo tipo que demuestran fehacientemente que es posible financiarla en sentido general, y para el caso del Reino de España, en particular. Nos remitimos a los estudios de los expertos economistas de la Red Renta Básica. Pero su financiación es precisamente la piedra angular para desarrollar una auténtica RBU, pues no depende de dejar de financiar otros elementos clave del Estado del Bienestar (educación, sanidad, dependencia, servicios sociales…), sino de abordar una profunda y justa Reforma Fiscal, donde de verdad paguen más los que más tienen. De esta forma, la RBU la cobraría todo el mundo, desde el más rico al más pobre (que no existiría, porque entonces ya no habría pobres), pero no todo el mundo ganaría con ella: los pobres actuales ganarían bastante, un segmento mayoritario se quedaría igual, y el 20% más rico de la población perdería, pues tendría que pagar más impuestos para contribuir en mayor medida a la financiación de la RBU.

 

Con la RBU acabaríamos de un plumazo con el problema de la ausencia de rentas, dignificaríamos no al trabajo, sino a la persona en sí misma, pues la RBU es un derecho de plena ciudadanía. Esto puede aplicarse también al caso de los/as trabajadores/as autónomos/as, que a diferencia del caso de los que sean objeto de un ERTE, también van a ver sus ingresos reducidos a cero durante las próximas semanas o meses. Acabaríamos con todas las situaciones de precariedad derivadas de la ausencia de ingresos, ante cualquier tipo de situaciones personales diversas, o circunstancias sobrevenidas, como es el caso que nos ocupa. La RBU proporciona un colchón económico básico, de tal forma que fuese posible vivir dignamente únicamente disponiendo de ella, aunque la inmensa mayoría de las personas complementarían este ingreso de la RBU con los propios derivados de su actividad. Pero la RBU supondría, como estamos diciendo, un mínimo ingreso universal garantizado. Y esto significa que, al garantizar la existencia material de las personas, también garantizaríamos su dignidad y su libertad, su libertad material en este caso, al desvincular la existencia de cada persona del “permiso” de otros para poder sobrevivir (empresa, prestaciones, subsidios…). Una libertad que se extendería a cada período de nuestra vida.

 

Para implantar la RBU solo tenemos que cambiar un poco nuestros parámetros mentales, centrados en la “necesidad” de trabajar para poder vivir dignamente. Hemos de migrar a una sociedad que, además de mirar al trabajo, también mire a la dignificación de la persona en cuanto tal, y para ello hemos de ampliar y llevar a la práctica un nuevo concepto más poderoso de comunidad. Hemos de vernos como una comunidad en el pleno sentido de la palabra, donde florezcan los sentimientos de solidaridad y de cooperación, y donde entendamos que todos, sean cuales sean nuestras capacidades y circunstancias, nuestras dedicaciones y nuestras oportunidades, nuestros deseos y aspiraciones, tenemos derecho a una existencia material digna. Un sentido de comunidad que nos lleve a concluir que todos tenemos que salir adelante, que todos necesitamos ingresos, que todos necesitamos poder vivir para que también vivan los demás. La RBU no será implantada mientras sigamos imbuidos en nuestras visiones egoístas e insolidarias, individualistas y orientadas a la competencia, lo que lleva a entender el trabajo humano no como una realización personal, sino como el único medio de sobrevivir.

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23 marzo 2020 1 23 /03 /marzo /2020 00:00
Filosofía y Política del Buen Vivir (84)

La verdadera respuesta a la crisis ecológica solo podrá hacerse a escala planetaria y a condición de que se realice una auténtica revolución política, social y cultural que reoriente los objetivos de la producción de los bienes materiales e inmateriales. Así pues esta revolución no solo deberá concernir a las relaciones de fuerzas visibles a gran escala, sino también a los campos moleculares de sensibilidad, de inteligencia y de deseo

Félix Guattari

El Homo sapiens es tan solo una de las entre 5 y 30 millones de especies que habitan el planeta, y no obstante controla una parte absolutamente desproporcionada de los recursos

Vitousek, P.; Ehrlich, P.R; Ehrlich, A.H. y Matson, P., (“Human appropriation of the products of photosynthesis”)

Continuando con los aportes indígenas hacia el Buen Vivir, Atawallpa Oviedo, en su libro "¿Qué es el Sumakawsay? Más allá del socialismo y el capitalismo", explica perfectamente el conflicto existente y la visión necesaria. Veamos el siguiente extracto: "En este sentido, ¿hay que pasar por la economía para llegar a la conciencia?, ¿hay que ser ricos para que se solucionen nuestros problemas?, ¿hay que producir más para que seamos más felices?, ¿hay que tener cada vez más para ser mejores seres humanos? O ¿es que no tenemos que ser más ricos, sino estar más conscientes? Tener menos bienes materiales y más cosmoconciencia. Tener una vida más natural y menos artificial; en síntesis: una vida más sana y no una vida que enferma más. Y, por lo tanto, los ricos deben ser menos ricos, y los industrializados menos industrializados, y los desarrollados menos desarrollados, y el mercado menos influyente, y el hombre menos dependiente de la tecnología, y el ser humano menos esclavo de sí mismo y de otros, etc. Y no, que todo el mundo sea rico, industrializado, desarrollado, computerizado, comerciable, sino que se conviva en equilibrio dinámico y armonía estable entre todos los seres de la vida". Por su parte, René Ramírez (2010) define esta cosmovisión de la siguiente forma: "Buen Vivir o Sumak Kawsay es la satisfacción de las necesidades, la consecución de una calidad de vida y muerte dignas, el amar y ser amado, y el florecimiento saludable de todos, en paz y armonía con la naturaleza, para la prolongación de las culturas humanas y de la biodiversidad. El Buen Vivir o Sumak Kawsay supone tener tiempo libre para la contemplación y la emancipación, y que las libertades, oportunidades, capacidades y potencialidades reales de los individuos/colectivos se amplíen y florezcan de modo que permitan lograr simultáneamente aquello que la sociedad, los territorios, las diversas identidades colectivas y cada uno --visto como un ser humano/colectivo, universal y particular a la vez-- valora como objetivo de vida deseable (tanto material como subjetivamente, sin producir ningún tipo de dominación a un otro)".

 

Y remata: "Nuestro concepto de Buen Vivir nos obliga a reconstruir lo público y lo común para reconocernos, comprendernos y valorarnos unos a otros --y a la naturaleza--, entre diversos pero iguales, a fin de que prospere la posibilidad de reciprocidad y mutuo reconocimiento, y con ello viabilizar la autorrealización y la construcción de un porvenir social compartido". Hay que volver en este momento a recalcar que el Buen Vivir está reñido con el "Vivir Mejor" del estilo capitalista occidental. De hecho, el Vivir Bien no es lo mismo que el vivir mejor, ya que este vivir mejor siempre es a costa del otro. Vivir mejor es egoísmo, desinterés por los demás, individualismo, solo pensar en el lucro. Porque para vivir mejor se hace necesario explotar al prójimo, se produce así una profunda competencia, y se concentra la riqueza en unas pocas manos. Sin duda, bajo la lógica capitalista de Occidente, la humanidad está sumida en el vivir mejor, y es algo a lo que se aspira casi de modo natural. Esta forma de vivir implica ganar más dinero, tener más poder, más fama..., que el otro. El vivir mejor occidental significa el "progreso" ilimitado, el consumo inconsciente, incita a la acumulación material e induce a la competencia más descarnada. La visión del vivir mejor ha generado una sociedad despiadada, desigual, desequilibrada, depredadora, consumista, individualista, insensibilizada, antropocéntrica y antinatural. Por lo tanto, bajo la visión del Buen Vivir, en la vida no se trata de ganar o de perder: se trata únicamente de vivir bien. El principio a asumir es: "Que todos vayamos juntos, que nadie se quede atrás, que todos tengan de todo (lo esencial, necesario y fundamental) y que a nadie le falte nada". Los principales tópicos sobre los que trata la literatura indigenista sobre el Sumak Kawsay son: el rechazo al concepto de desarrollo económico; el alejamiento del Llaki Kawsay (Mal Vivir); la economía autosuficiente, comunitaria, solidaria, equitativa y sostenible; la comunidad; la naturaleza; la complementariedad hombre-mujer; la interculturalidad, y la plurinacionalidad. Algunos de estos puntos han sido ya tratados en anteriores entregas, con mayor o menor profundidad; sobre ellos, así como sobre los que no han sido aún tratados, volveremos y/o trataremos durante las siguientes entregas. 

 

En la lógica de la autosuficiencia (soberanía alimentaria en sentido más occidental, que también abordaremos a fondo en su momento) no existe la idea de la acumulación, ni el ánimo de lucro en cualquier actividad desarrollada. De esta forma, la economía indígena de autosuficiencia, como base del Sumak Kawsay, no solo es solidaria, sino que va más allá y se convierte en una economía equitativa, porque garantiza la igualdad entre los miembros de una cierta comunidad. Y por otro lado, dicha economía indígena de autosuficiencia también garantiza la sostenibilidad, algo tan necesario hoy día para enfrentarnos al colapso civilizatorio al que asistimos, no solo porque toma de la naturaleza solo aquello que es necesario para la subsistencia, sino porque se integra en la propia naturaleza al considerar que "el ser humano (...) no es más que una hebra en el tejido cósmico (...), un elemento más en el sistema de la vida". Atawallpa Oviedo ha explicado: "El Sumak Kawsay concibe la vida como un proceso de funcionamiento equilibrado entre todos los elementos que componen su existencia (homeostasis), por tanto su conciencia económica de la vida es de una economía equitable (sic) entre todos los seres de la vida y no solo entre los seres humanos (...). Lo básico de la vida humana es (...) la capacidad y habilidad para guardar equilibrio entre todas las formas de producción, prestación, compensación, reciprocidad y distribución mutual, tanto en un orden personal, a nivel familiar, cosmunitario y confederativo (...). El productor de todo ello es la Madre Tierra y (...) el ser humano es solo el cultivador de todo lo que existe y hace la vida. Es decir, el ser humano es un elemento más en el ciclo de la vida, y por lo tanto no es el centro ni el fin de la vida, ni para acumular (capitalismo) ni para la igualdad (socialismo) entre los hombres, sino para reactivar nuestra conciencia individual a una conciencia total, siendo capaces de convivir y compartir en armonía con el Todo (holismo)". El Buen Vivir, de este modo, renuncia a las relaciones económicas capitalistas, y con ello renuncia a los peligrosos valores de la acumulación, del individualismo, del egoísmo, de la competencia, de la prevalencia del mercado, del ánimo de lucro y de la explotación brutal de la naturaleza. 

 

Para ilustrar esto, así como la estupidez de la sociedad capitalista y de consumo, viene a cuento una pequeña leyenda que recoge Carlos Taibo en su ensayo "Decrecimiento, crisis, capitalismo". El relato es el siguiente: "En un pequeño pueblo de la costa mexicana un norteamericano se acerca a un pescador que está a punto de echar su siesta y le pregunta: ¿Por qué no dedica usted más tiempo a pescar en el mar? El mexicano responde que su trabajo cotidiano le permite atender de manera suficiente a las necesidades de su familia. El norteamericano pregunta entonces: ¿Qué hace usted el resto del tiempo? Me levanto tarde, pesco un poco, juego con mis hijos, echo la siesta con mi mujer, por la tarde quedo con mis amigos. Bebemos vino y tocamos la guitarra. Tengo una vida plena. El norteamericano lo interrumpe: Siga mi consejo. Dedique más tiempo a la pesca. Con los beneficios, podrá comprar un barco más grande y abrir su propia factoría. Se trasladará a la Ciudad de México, y luego a Nueva York, desde donde dirigirá sus negocios. ¿Y después?, pregunta el mexicano. Después su empresa cotizará en bolsa y usted ganará mucho dinero. ¿Y después?, replica el pescador. Después podrá jubilarse, vivir en un pequeño pueblo de la costa, levantarse tarde, jugar con sus hijos, pescar un poco, echar la siesta con su mujer y pasar la tarde con los amigos, bebiendo vino y tocando la guitarra". Hasta aquí el relato. Dejo los comentarios a mis lectores y lectoras. Como explica Pablo Dávalos: "Habría que abandonar la idea de "desarrollo" porque implica violencia, imposición, subordinación. No se puede "desarrollar" a nadie, porque cada sociedad tiene su propia cosmovisión que hay que respetar, y si en esa cosmovisión no existe el desarrollo ni el tiempo lineal, entonces no se la puede desarrollar, pensando en que se le está haciendo un bien a esa sociedad, cuando en realidad se la está violentando de manera radical". Otro gran puntal del pensamiento nativo sobre el Buen Vivir es la propia comunidad donde se habita. En este sentido, hemos de realizar algunas consideraciones previas, para poner los conceptos en su sitio. En primer lugar, restar importancia al concepto (en declive) de los modernos Estados-nación, que son en realidad construcciones jurídico-políticas nacidas al socaire de los procesos colonialistas e imperialistas llevados a cabo desde el siglo XV en adelante, por algunas potencias mundiales. Más allá por tanto del Estado-nación concreto, nos interesan los pueblos que los habitan, las nacionalidades que los forman, y sus poblaciones concretas. 

 

Por otro lado, está claro que los pueblos y las comunidades humanas han de asentarse en un territorio determinado, y trabajar una tierra específica, pero es conveniente aclarar en este momento la diferencia entre ambos conceptos. Porque aunque cercanos, tierra y territorio se refieren a dos conceptos diferenciados. La tierra alude a la porción dentro de ese espacio que es apropiable para un individuo o una persona jurídica y se relaciona con el suelo y su aprovechamiento. En cambio, territorio se refiere a un área geográfica determinada o un espacio de la naturaleza que se encuentra bajo la influencia cultural y el control político de un pueblo. Y así, mientras que la tierra se vincula al derecho de las personas, el territorio se relaciona con el derecho de los pueblos; en este espacio es pertinente ejercer control y autoridad sobre el conjunto de recursos y los procesos sociales que allí se dan. Pues bien, como decíamos anteriormente, el Sumak Kawsay es un vivir en comunidad, un convivir, no puede entenderse de otra manera. No puede existir una vida plena al margen de la comunidad, pues en ella se materializan las diferentes formas de solidaridad y de respeto a la naturaleza que permiten la consecución y el mantenimiento del Sumak Kawsay. Pero la comunidad a la que nos referimos es mucho más que eso. De la comunidad surge el comunitarismo como sistema socioeconómico y político basado en la reciprocidad, la solidaridad, la igualdad y la autogestión, que promueve la participación activa y el bienestar de todos sus miembros, algo así como el "comunismo primitivo" que refiriera Karl Marx (Atawallpa Oviedo, 2011). Luis Maldonado explica en uno de sus artículos (ver este enlace para una antología muy completa sobre el pensamiento indígena ecuatoriano en torno al Buen Vivir) lo siguiente: "A diferencia de la economía capitalista, el sujeto de la economía no es el individuo, la persona, sino la comunidad; la comunidad no es solo la comunidad humana, sino que incluye a la comunidad de todos los seres vivos. Esta dimensión comunitaria circunscribe el ámbito humano, la naturaleza y el mundo espiritual. El sujeto individuo, en la economía capitalista, requiere de libertad para acumular y consumir, siendo entonces el objetivo de esta economía el bienestar individual. El objetivo de la economía de la reciprocidad, en cambio, es el bienestar de la colectividad de seres vivos a partir de procesos productivos igualmente colectivos". Continuaremos en siguientes entregas.

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20 marzo 2020 5 20 /03 /marzo /2020 00:00

Educación es aprender a relacionarse y entender al compañero o compañera, sean chico o chica, sean simpáticos o calladitos, guapísimos o más feos que Picio; comporten síndrome down, parálisis cerebral o ceguera; sean gordos o flacos, les atraiga su género o el contrario, sean ricos o pobres, sean sudaneses, sirios, gitanos, marroquíes, rumanos, afganos, chinos, andinos… españoles o vascos. Educación es entender, comprender y asumir, pero de verdad, convencidos, que todos somos iguales

José Javier Mina Rodríguez

En la entrega anterior nos quedamos evaluando los mensajes que nuestro sistema educativo vierte a nuestros escolares, en lo tocante a la trivialización de la información. Y otro aspecto en ese sentido es que no se mencionan los límites de la información: por ejemplo el hecho de que se mantenga inalterable el número de palabras que una persona puede leer a lo largo de la vida o la relación que se da entre el coste del acarreo de la información y el grado de selección que se hace de la misma, o el hecho de que dure más la información esculpida en una roca que la grabada en un CD. En el análisis del conjunto de libros de texto analizados, hemos encontrado muy escasas alusiones a asuntos como las formas de trasmitir la información o a la relación entre información y poder. Como en el resto de asuntos, se cuentan los hechos sin hacer una mínima reflexión sobre ellos, sobre sus motivaciones y consecuencias. La información es planteada como la principal solución a los problemas, y no como una parte de los mismos. Es necesario considerar alguna teoría de la información. Sería útil relacionar información con energía, distinguir información de conocimiento, información de comunicación, analizar los soportes y su significado, información y equidad, información y distancia, etc. También sería necesario empezar a distinguir aquellas informaciones y modos de transmisión de las mismas que disminuyen la sostenibilidad de aquellas que la aumentan. Por último, señalar que es preciso problematizar mitos como el de "la sociedad de la información", la información "en todas partes", el interés en la "velocidad" de la información y todos los que en las últimas décadas han servido para legitimar un sistema que cada vez tiene menos información útil para la sostenibilidad.

 

15.- LA GLOBALIZACIÓN Y LA CONCENTRACIÓN DEL PODER. Éste es igualmente un aspecto muy interesante de nuestro mundo actual que no se cuenta adecuadamente en los libros de texto a nuestros escolares. Es necesario una exposición seria y rigurosa, crítica y debatida sobre las características de la globalización, su origen y expansión, sus consecuencias e intereses. El proceso de concentración de poder económico está presente en la actualidad de las noticias o los semanarios económicos. Es sorprendente que, en general, los libros de texto no traten de forma clara este fenómeno, central para entender qué está sucediendo en la sociedad. Como manifestaciones del fenómeno de la globalización se han producido megafusiones, compras y ventas de grandes compañías, que han terminado concentrando una gran parte del tejido empresarial y económico en muy pocas manos. La globalización incrementa el desorden de los flujos de materiales y residuos al alejar las consecuencias de los actos de las tomas de decisiones. Sin embargo las referencias a la globalización en los textos son normalmente acríticas o incluso positivas. La exposición que se ofrece sobre este fenómeno está más bien orientada a que el alumno asimile los procesos que concurren, sin más. Por ejemplo, el libro de Historia Contemporánea de 1º de Bachillerato Ed. Edelvives cuenta sobre la globalización: “proceso de formación de una sociedad a escala mundial, caracterizada por unos rasgos económicos, sociales y culturales comunes. Son factores de la globalización la necesidad creciente de intercambiar productos y conseguir lugares donde invertir… la desaparición de aranceles comerciales… el desarrollo de la informática, las telecomunicaciones y medios de transporte… políticas neoliberales, desregulación, liberalización y privatizaciones”. Está claro que ningún alumno puede comprender la magnitud y consecuencias de este fenómeno si no se realiza (esperemos que algunos docentes lo practiquen en el aula) una exposición clara sobre estos procesos.

 

Pero podemos poner otros ejemplos peores, como el del libro de Economía de 1º de Bachillerato Ed. Edebé, que dice literalmente que "Mediante la reducción de trabas al comercio los recursos se reparten más eficientemente y el bienestar mundial se maximiza". Todo un cuento de hadas, contado a alumnos y alumnas que ya poseen una capacidad suficiente de comprensión, análisis y raciocinio como para entender que esto es absolutamente falso.  Otro buen fragmento de dicho libro es el que dice: "El comercio internacional es beneficioso para los países que participan en él porque les permite especializarse en la producción de aquellos bienes que les resulta más fácil producir". O fragmentos aún peores como éste del libro de Historia Contemporánea de 1º de Bachillerato Ed. Edelvives: "La globalización ha estimulado la conservación y valoración de las tradiciones locales como signo de identidad de un mundo cada vez más homogéneo”. Lo que hay que explicar bien claramente a los estudiantes es que ocupando los consejos de dirección de las diferentes empresas multinacionales ha surgido una clase corporativa que es dueña de imperios económicos que engloban negocios diversos: banca, industria farmacéutica, alimentaria, agrícola, militar, medios de difusión y tecnologías de telecomunicaciones. Esta clase corporativa escapa al control de los gobiernos y tiene una determinante influencia en las instituciones financieras. El poder de los consejos de dirección es también obviado en la mayoría de los textos, aunque existe alguna excepción. Los grandes conglomerados transnacionales están ligados a los países occidentales y en virtud del poder económico que concentran, del apoyo de gobiernos e instituciones financieras y de la ayuda de la maquinaria militar, imponen su voluntad en todo el planeta. Los libros de texto también pasan de puntillas por este tema central, haciendo algunas menciones que no incorporan ningún análisis ni proporcionan herramientas para poder interpretar esta realidad. 

 

Por ejemplo, el libro de Historia Contemporánea de 1º de Bachillerato Ed. Edelvives cuenta: “…acordaron establecer un sistema monetario internacional basado en el dólar, la constitución del FMI, para garantizar el comercio libre y mantener el valor de las monedas, la creación del Banco de Reconstrucción y Desarrollo para facilitar créditos a los países que lo necesitasen. Los norteamericanos consolidaron su dominio económico…”, sin realizar ninguna crítica a dichos organismos internacionales, más bien al contrario. Evidentemente, no se les va a contar a los estudiantes de este nivel las implicaciones del Consenso de Washington o el pensamiento económico de la Escuela de Chicago de Milton Friedman, pero sí hay que exponerles de un modo crítico los efectos de las políticas llevadas a cabo por dichas instituciones. Por su parte, la concentración de poder político a lo largo de la historia se mira con naturalidad o incluso se justifica. Pero nuestros libros de texto hacen aún cosas peores, por ejemplo justificar la intervención de la CIA y de las acciones militares en Centroamérica y Sudamérica "ante el peligro de extensión del castrismo" (como hace el libro de Historia Contemporánea de 1º de Bachillerato Ed. Edelvives). O bien, magnifican y celebran nuestro imperialismo, como el libro de Lengua y Literatura de 1º de Bachillerato Ed. Vicens Vives, que señala que "España alcanzó, en los siglos XVI y XVII, una cumbre cultural, política, militar... No es exagerado, por tanto, llamar Siglos de Oro a estas dos centurias". Como decimos, todos estos patrones culturales e ideológicos son vertidos sin más en las mentes de nuestros escolares, de tal manera que asimilan una serie de ideas, consideraciones, análisis y conclusiones absolutamente equivocadas. Paralela a esta mirada benigna sobre la concentración de poder, se ensalzan los sistemas parlamentarios como sinónimos de democracia. Salvo alguna anecdótica excepción, se considera que los países son democráticos por el hecho de que en éstos se celebran elecciones. No se cuestiona el modelo de democracia parlamentaria, que reduce la participación ciudadana a la elección cada cuatro años entre tres o cuatro opciones políticas, que en ningún caso cuestionan de modo radical el modelo económico y social hegemónico. Tampoco se ofrecen modelos de democracia participativa, ni se analizan los sistemas políticos de otros países donde están instaurados. 

 

Pero afortunadamente, una vez más encontramos de forma excepcional visiones críticas que iluminan otra mirada sobre nuestro mundo. Y también hay que ponerlos como ejemplos, en este caso positivos: como el libro de Historia Contemporánea de 1º de Bachillerato Ed. Akal, que dice que "Los centros de poder supranacionales (Multinacionales, FMI, BM, etc) estaban fuera del control democrático. El poder efectivo escapaba de manos de los ciudadanos y de los estados". Sabemos que sólo es posible la sostenibilidad con un poder distribuido en el territorio. Sin embargo los libros de texto no realizan este análisis, uniendo con irresponsabilidad la palabra sostenible al modelo de desarrollo actual, que precisamente se apoya en estructuras de poder crecientemente centralizadas y progresivamente antidemocráticas. Como decimos, una lectura crítica sobre la globalización implica contar al alumnado las estructuras de poder actuales, la dependencia sobre las élites, la concentración de poder de las corporaciones multinacionales, la extensión urbi et orbe del capitalismo neoliberal, las maldades del comercio internacional y de los mal llamados Tratados de Libre Comercio, y sobre todo, el hostigamiento que sufre cualquier país (tenemos los ejemplos actuales de Cuba y Venezuela, Bolivia...) que pretenda simplemente cuestionar en su sistema económico los paradigmas del neoliberalismo dominante. Todo ello hay que exponerlo a los alumnos y alumnas de forma crítica, debatida, para que se puedan extraer ventajas e inconvenientes, posibilidades alternativas, y visiones críticas sobre el modelo actual de globalización, así como la perversidad existente en los procesos de concentración de poder a los que asistimos en nuestro tiempo. Y lo más importante de todo: instalar en la mente de nuestros estudiantes que el actual no es el único modelo válido de gestionar el mundo, que existen otros, fundados en otras economías, en otros valores, en otros enfoques, en otras prioridades, en otros objetivos, en otras filosofías. Enlazando siempre, como vemos, con lo que sosteníamos desde las primeras entregas de la serie: introducir la semilla de la duda, de la pregunta, del cuestionamiento del mundo actual y de todo su funcionamiento. Continuaremos en siguientes entregas. 

 

 

Fuente Principal de Referencia: Informe "El currículum oculto antiecológico de los libros de texto", de Ecologistas en Acción

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18 marzo 2020 3 18 /03 /marzo /2020 00:00
El Genocidio Palestino (26)

Israel ha elevado intencionadamente el Holocausto al nivel de religión y su mayor hipocresía es el brutal campo de concentración de Gaza, que ya va por los diez años de existencia. Los gobiernos occidentales protegen activamente la santidad del Holocausto pero guardan silencio ante el castigo colectivo cotidiano y el sufrimiento inhumano de las familias de Gaza. La perversión del alma de Israel resulta evidente cuando intentas considerar qué es lo que les pasa por la cabeza a los jóvenes soldados cuando impiden que una ambulancia preste auxilio a alguien a quien acaban de herir y al que observan despiadadamente desangrarse hasta morir

Vacy Vlazna (Coordinadora de Justice por Palestine Matters)

Otro aspecto de este macabro y sistemático genocidio hacia los palestinos son los crueles experimentos de la industria de armas de Israel. A modo de laboratorio experimental, utilizan a los palestinos para saber cómo utilizar cada tipo de arma, con qué alcance, en qué contexto, bajo qué efectos, etc. Como cuenta Matt Kennard en este artículo para el medio Electronic Intifada, traducido también para su publicación en el digital Rebelion, en la actualidad es aceptada ampliamente la idea de que la industria de armas de Israel se beneficia de la ocupación a través de tener una población cautiva sobre la que puede probar nuevas armas. Es decir, que aunque suene así de macabro, Israel pone a prueba sus armas en Cisjordania y Gaza, y luego las presenta como "probadas en batalla" ante sus compradores en el mercado internacional. Y así, el laboratorio que ofrecen los territorios ocupados es el lugar donde las armas son probadas y ajustadas, analizadas y probadas con fuego real y sobre objetivos concretos: la población palestina. Incluso llegan a tomar vídeos y fotografías de las armas en acción, para mostrar su eficacia. De esta forma, la ocupación también se mantiene como laboratorio de armas. La mayoría de suministradores de armas para Israel son empresas estadounidenses. Por ejemplo, las balas de esponja negras (pensadas para provocar un gran daño) son fabricadas por una empresa radicada en Pennsylvania, que también suministra a Israel gases lacrimógenos. Las tropas israelíes comenzaron a usar estas balas de esponja negras en el año 2014. Pero la entidad sionista también es un gran fabricante y exportador de armas, a través de sus propias empresas. En 2015, el valor total de las exportaciones de armas de Israel alcanzó los 5.700 millones de dólares. Israel dedica más de un 5% de su Producto Interior Bruto al ámbito militar. Eso significa que gasta una mayor proporción de su ingreso nacional en el Ejército que incluso los Estados Unidos, la mayor superpotencia militar del planeta. 

 

Todo ello abona de nuevo la idea que venimos manteniendo en esta serie de artículos, que se resume para este caso en que para Israel los palestinos no son seres humanos, sino meros objetos de una serie de experimentos crueles. Ante el conflicto palestino-israelí, por ello (y por todo lo demás que venimos contando en esta serie de artículos), no podemos cultivar el discurso manido de la equidistancia, de las palabras tímidas y calculadas, de las "conversaciones de paz", y en definitiva, del torrente retórico simplista, reduccionista e injusto que los gobiernos occidentales llevan proclamando desde hace décadas. Como Daniel Lobato Bellido y Jorge Sánchez cuentan en este artículo (en respuesta a otro anterior de otros compañeros de Podemos): "Todo defensor de la causa palestina con rigurosidad en el discurso, cualquiera que sea el foro en el que se encuentre, tiene que tomar como eje central el código genético intrínseco del nacimiento de Israel, que sigue siendo su motor de actuación hoy, y lo seguirá siendo mañana si no se le detiene: la creación por las potencias europeas de un proyecto colonial de ocupación de más y más tierra mediante asentamientos de población extranjera, el cual ahora está en su tercera generación. Y por supuesto expulsando y asesinando a sus legítimos habitantes". No puede hablarse por tanto de "choque de dos sociedades", o de "conflicto de dos movimientos nacionales", como (salvando las oportunas distancias) no puede hablarse de "dos bandos: el rojo y el nacional" en la Guerra Civil Española. Porque en el conflicto palestino-israelí, lo que hay, simplemente, es una potencia, Israel (para colmo ayudada incondicionalmente por la mayor superpotencia mundial) en lucha encarnizada y aplastante contra un pequeño pueblo que solo reivindica su tierra histórica, Palestina. Hoy día sabemos, si nos fijamos un poco, que las mal llamadas "conversaciones de paz" solo son un instrumento para encubrir el avance de la ocupación israelí y la expulsión de los palestinos. Lo que ocurre es que el relato sionista, apoyado por la inmensa mayoría de las tribunas occidentales, ha condicionado a buena parte de la opinión pública durante mucho tiempo, y hoy día se habla prácticamente en los términos difundidos por este relato. 

 

Un poco más adelante afirman los autores del artículo: "Equiparar las "espirales de violencia" con que se vive diariamente en Cisjordania e Israel (¿?), además de ser falso, es tan dañino como equiparar al ocupante y al ocupado. Hoy no se nos ocurre equiparar a los ocupados que se defendían en el Gueto de Varsovia frente al ocupante ejército nazi, o equiparar al nativo americano frente a los colonos europeos, pero con Palestina se aplica la excepcionalidad de la equidistancia". En nuestra Guerra Civil, por seguir con nuestro ejemplo, es una inmoral salvajada equiparar a los criminales militares golpistas genocidas que se alzaron en armas para acabar con la democracia, con los republicanos que estaban defendiendo la legalidad de la Segunda República. Por tanto, la equidistancia es un ejercicio con el que hay que tener mucho cuidado, porque a menos que nos descuidemos un poco, estamos siendo claramente injustos en nuestros planteamientos. En el caso que nos ocupa, Israel determina la vida y la muerte en Palestina. Israel es el foco de violencia y de inestabilidad, y controla todos los aspectos de la vida cotidiana de la población ocupada. A Israel no se le puede, por tanto, "invitar al diálogo". A Israel hay que obligarlo a que respete y ejecute todas las resoluciones vigentes de las Naciones Unidas, procediendo si es el caso a un embargo total de sus bienes, productos y servicios, y a un boicot internacional de todas sus actividades. Todo ello hay que proyectarlo sobre la entidad sionista hasta que consigamos los tres siguientes objetivos:

 

1.- Reconocimiento (de la limpieza étnica, de la expulsión, de la apropiación, de los crímenes contra la humanidad...)

 

2.- Responsabilidad (de "responder", responder por el daño causado, y en ello se incluye el retorno de los refugiados palestinos como marca la Resolución 194 de la ONU).

 

3.- Aceptación (de la población palestina en igualdad de derechos). 

 

Es decir, y básicamente, atender a la Verdad, la Justicia y la Reparación. Sólo así podremos avanzar en el proceso de descolonización y podrá alcanzarse una solución de paz justa para Palestina. Ya estamos hartos de la desfachatez de las "conversaciones de paz", de las "rondas de negociaciones" fracasadas, que no conducen a ninguna solución real del conflicto, únicamente a seguir manteniendo el relato hegemónico. Y mientras Israel y sus correligionarios no acepten esas tres condiciones, a la sociedad civil organizada y a los activistas de todo el mundo que defendemos la causa palestina (que es la causa de los Derechos Humanos, en última instancia) solo nos queda el camino que la propia sociedad civil palestina nos pidió que emprendiéramos hace ya varios años, que es, además de la difusión de la verdad para su conocimiento, el camino del Boicot, de la Desinversión y de las Sanciones. Exactamente la misma estrategia exitosa que se utilizó para la Sudáfrica del apartheid. Y el BDS debemos elevarlo también a exigencia programática, y exigirlo a nuestros representantes políticos, a nuestros gobiernos y a nuestras empresas e instituciones, para que implementen este Boicot a Israel en sus facetas económica, política, institucional, deportiva, académica y cultural. Continuaremos en siguientes entregas.

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16 marzo 2020 1 16 /03 /marzo /2020 00:00
Viñeta: Carmelo Kalashnikov

Viñeta: Carmelo Kalashnikov

El concepto del Sumak Kawsay permite precisamente esto: una nueva visión de la naturaleza, sin desconocer los avances tecnológicos ni los avances en productividad, sino más bien proyectándolos al interior de un nuevo contrato con la naturaleza, en la que la sociedad no se separe de ésta, ni la considere como algo externo, o como una amenaza, o como el Otro radical, sino como parte de su propia dinámica, como fundamento y condición de posibilidad de su existencia a futuro

Pablo Dávalos

La revolución no es un tren que se escapa. Es tirar del freno de emergencia

Walter Benjamin

Pero volvamos a recuperar la visión profunda del Buen Vivir anclada a la filosofía de los pueblos ancestrales amerindios (visión que nosotros estamos complementando mediante los enfoques del Decrecimiento, del Ecosocialismo, del Ecofeminismo, de la Ecología Profunda, del Desarrollo a Escala Humana...), para darnos cuenta hasta qué punto sus postulados, sus formas de vida, ya preconizan muchos aspectos de los que aquí estamos comentando. En su Trabajo Fin de Máster titulado "El Buen Vivir: del Sumak Kawsay y Suma Qamaña a las Constituciones del Buen Vivir", su autor, Juan Manuel Crespo Barrera, explica: "Desde esta concepción holística de la vida, se entiende que el ser humano, siendo nada más que humano, está incompleto y no puede vivir aislado del resto de elementos del cosmos. Entonces, podemos decir que el ser humano es parte del cosmos, y como tal, debe interrelacionarse con este entorno. Es decir, que debe aprender a vivir con él para mantener y reproducir la vida. Estamos hablando de una relacionalidad a través de la reciprocidad, la complementariedad y con sus respectivas correspondencias en aspectos afectivos, ecológicos, éticos, estéticos y productivos (Llasag, 2009). Sin esta conexión y relación con el "todo" el ser humano está incompleto y por ende condenado a morir, más aún si se considera dueño y/o superior a todo lo que le rodea. Este es el error más grave que se podría cometer, y justamente podría decir que es el error que se ha venido cometiendo desde la modernidad". Esta visión contribuye, como estamos viendo, a nuestra apuesta en el sentido de reforzar las relaciones del ser humano con la naturaleza, y en reconocer a ésta como sujeto de derechos. Y al igual que la propia naturaleza, la comunidad, la vida comunitaria, con el resto de sus miembros, obtiene una vital importancia para la filosofía del Buen Vivir. Nos dice Crespo Barrera: "El conjunto de estos conceptos son principios, normas y reglas, que constituyen una forma de organización social tanto política como de relaciones comunitarias. La comunidad viene a ser indispensable en esta lógica, es la forma nuclear de organización que han venido manteniendo a lo largo de los siglos los pueblos andinos. De aquí provienen los denominados Ayllus, que se refieren a "centros", y mediante ellos se entiende a la comunidad en su totalidad como una "familia ampliada", como el "centro" de la organización social (Llasag, 2009)".

 

Y continúa: "En este sentido, la concepción del "individuo" en el mundo andino es muy distinta y difiere profundamente de la del mundo occidental. En la cosmovisión andina, un individuo sin su comunidad está "incompleto", está "desequilibrado". Para que un individuo realmente esté integrado en el camino del Sumak Kawsay o del Suma Qamaña, entonces debe estar integrado con quienes le rodean, con su comunidad en sus diversas formas". Como podemos ver, se trata de la visión justamente contraria a la del individualismo de la sociedad neoliberal globalizada, por desgracia imperante en nuestros días. Es una visión que se aleja de los planteamientos egoístas e individualistas de la civilización capitalista, centrados en la competencia de unos contra otros, lo cual genera tantos problemas de todo tipo a nuestras sociedades. Y también debemos comentar lo relativo a la organización y visión económica, porque otra característica dimensión que compone la definición del Sumak Kawsay y Suma Qamaña como "sistema de vida", es la dimensión económica. Estamos hablando de un modelo de economía propia alrededor de las ideas básicas de reciprocidad y complementariedad. Se trata de dos conceptos fundamentales para la filosofía del Buen Vivir. Es esencial la concepción de "economía" que tienen los pueblos andinos, ya que es diametralmente distinta a la economía capitalista. En el mundo andino la "economía" tiene mucho que ver con la propia etimología de la palabra. Como explica Vandana Shiva (2010): "La economía ya no es más eco-nomía; la palabra economía tiene la misma raíz lingüística que la palabra ecología. Ambas comparten su raíz en la palabra Oikos, que significa hogar. El hogar al que nos referimos es este planeta. Ecología es la ciencia de esta casa; la economía supuestamente debería ser la administración del manejo de este hogar". Sigo de nuevo a Crespo Barrera: es decir, que si queremos entender la profundidad propia de la palabra, y no la pervertida economía capitalista, entonces podemos entender a la economía como la administración del manejo del hogar. Y así, la economía para el mundo andino está intrínsecamente relacionada con la complementariedad entre el ser humano, la tierra, el bosque, el agua, el aire, los animales, las piedras, las montañas, los minerales...y esto complementado con el principio de relacionalidad de todos estos elementos entre sí. 

 

Relacionalidad a nivel físico, psíquico, afectivo, ecológico, ético, estético, productivo, espiritual y político. Por tanto, todo lo "vivo" jamás debería ser utilizado con fines mercantilistas, sino únicamente para satisfacer las necesidades vitales del resto de elementos vivos (Llasag, 2009). Es por esto que es completamente incompatible la concepción económica capitalista con la visión andina, ya que el enfoque capitalista se posiciona por encima del resto de seres vivos, y llega a verlos como "recursos", "bienes" y "servicios" que están disponibles para ser mercantilizados, explotados y aprovechados en beneficio de los seres humanos (especialmente por un grupo selecto de seres humanos, los que forman las élites políticas, económicas y sociales del planeta). En cambio, la economía andina entiende como su razón de ser la perpetuación de la vida en su conjunto, por lo cual debe saber "administrar" adecuadamente los bienes naturales con el fin de producir y reproducir la vida infinitamente. La única forma de hacerlo es comprendiendo al conjunto de elementos vivos como un "todo" relacionado y complementario. En síntesis, el Buen Vivir es un concepto de comunidad donde nadie puede ganar si su vecino no gana. La concepción capitalista es exactamente lo contrario: para que yo gane, el resto del mundo tiene que perder (Boaventura de Sousa Santos, 2010). De aquí su contraposición frontal a un paradigma individualizador y la clara búsqueda de un verdadero socialismo comunitario en principios fundamentales de convivencia y armonía. Así mismo, el Buen Vivir enfrenta el paradigma monocultural globalizador y colonizador de la cultura capitalista, con una visión pluricultural, con un "mundo de mundos", o con un "pluriverso". La globalización desconoce la diversidad cultural y la ideodiversidad, desconoce la diversidad ecológica y política de los pueblos del mundo, y de esta forma, tiende a uniformizar el sistema-mundo bajo una misma lógica y un único prisma de funcionamiento, mientras que el Buen Vivir puede expresarse en cada realidad cultural de forma distinta, sin renunciar a sus principios fundamentales. De ahí que desde el comienzo de esta serie de artículos hayamos insistido en que el concepto del Buen Vivir no es una idea cerrada, un planteamiento acabado, sino que está abierto a las diferentes plasmaciones e implementaciones en los diferentes países, pueblos y culturas. 

 

Pero además de descolonizador, el proyecto del Buen Vivir exige la construcción y el respeto hacia un mundo plural. Un mundo de diversidades, donde todas ellas conviven, se respetan y se aceptan. Para el Buen Vivir es esencial la convivencia (los Buenos Convivires), el diálogo y la reciprocidad entre culturas. Es además fundamental el respeto hacia las diferencias, porque éstas se entienden siempre enriquecedoras. Y frente a una economía de acumulación (el modelo vigente bajo la globalización capitalista y el fallido enfoque desarrollista), el Buen Vivir plantea una economía de la subsistencia. Para la construcción de una economía digna del Buen Vivir tendría que incluir principios básicos tales como la reciprocidad, la solidaridad, y la justicia. También debería predominar el valor de uso antes que el valor de cambio (o valor monetario). Esta nueva economía supone profundos cambios en la matriz productiva, en las visiones y políticas acerca de quiénes y cómo interactúan en la economía, de qué y cómo producir, qué y cómo consumir, de cómo, en última instancia, reproducir la vida. Se entiende entonces la vida como eje y categoría central de la economía. Estamos hablando de una economía que busca la subsistencia de la vida. En este sentido, las aproximaciones de la economía feminista tienen mucho que aportar (volveremos al Ecofeminismo en ulteriores entregas), y sin duda la economía de los cuidados es fundamental desde esta nueva percepción de la economía. En el Buen Vivir se rechaza la idea de progreso, y en particular que el recorrido histórico de los países industrializados sea una guía que deban repetir las naciones y países del Sur global (en entregas anteriores ya nos hemos referido con profundidad a la deuda del crecimiento, en todas sus dimensiones, que el Norte global posee con respecto al Sur). El Buen Vivir no acepta que la historia sea un proceso lineal único, y en cambio, entiende que existen múltiples historias con distintas direccionalidades. La visión desarrollista occidental no tiene cabida en el Buen Vivir, ya que ésta mantiene su ligazón al crecimiento económico continuo como único paradigma para consolidar sus falaces visiones de "bienestar" o "riqueza". De hecho, "riqueza" y "pobreza" son conceptos políticos y no económicos, ligados fundamentalmente a la concepción desarrollista de Occidente. 

 

Un aspecto importante del Buen Vivir es aceptar una diversidad de saberes y sensibilidades, a saber: no se rechazan los conocimientos occidentales (la ciencia, en sentido general), pero tampoco se piensa que sean los únicos válidos y la única fuente de legitimidad del conocimiento humano. Por ejemplo, la visión capitalista del "progreso" está muy ligada a la concepción utilitarista de la ciencia, y mide el avance de las sociedades de forma lineal, de manera que se entiende que nuestras sociedades progresan si son capaces de producir cada vez más elementos para el consumo humano, sin preocuparse de otros indicadores que puedan darnos pistas sobre nuestro grado de felicidad, de cohesión social, de igualdad o de redistribución de la riqueza generada. Por ello es rechazado por el Buen Vivir. El Buen Vivir apunta a alternativas que disuelvan o anulen la postura "dualista" bajo la cual la sociedad y la Naturaleza están separadas (ésta es una de las ideas básicas de la Modernidad, preconizada desde René Descartes, Francis Bacon y otros pensadores). Por el contrario, el Buen Vivir postula comunidades expandidas, donde los campos social y ecológico se superponen y están íntimamente asociados el uno con el otro. Y en un paso aún más radical, el Buen Vivir reconoce de distintas maneras que la Naturaleza posee valores propios, valores intrínsecos, es decir, posee un valor por sí misma. Ésta es una posición en contradicción con todas las tradiciones occidentales, que se han basado en considerar que únicamente los humanos son sujetos, que solo ellos tienen derechos y que son los únicos que pueden otorgar valores. Son posiciones éticas que corresponden a visiones antropocéntricas bajo las cuales la Naturaleza es entendida solo como un mero agregado de objetos, "recursos naturales" que deben ser aprovechados, convertibles en mercancías, y que por lo tanto, son externos a cualquier noción de comunidad. El Buen Vivir, en cambio, defiende una postura biocéntrica, donde distintos elementos del ambiente puedan tener valores en sí mismos, independientemente de la (posible) utilidad o no para el ser humano. Son, por lo tanto, sujetos de derechos, lo mismo que lo somos nosotros, y el resto de animales y seres vivos que pueblan la Naturaleza, conformándola, equilibrándola, posibilitando la vida. Continuaremos en siguientes entregas.

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13 marzo 2020 5 13 /03 /marzo /2020 00:00

La “macdonalización” de la educación es la culminación de un proceso en el que el objetivo de prácticamente todo el sistema educacional (público y privado) está orientado, no a una formación humanista sino a formar personas dóciles y maleables que se plieguen al sistema imperante en general y a los objetivos –el principal consistente en obtener el máximo de beneficios en el mínimo de tiempo- de la empresa donde les toque trabajar

Alejandro Teitelbaum

En el artículo anterior nos quedamos exponiendo el etnocentrismo y el desprecio por las culturas ecológicamente más sostenibles que nuestros libros de texto desarrollan en sus planteamientos docentes. Pues bien, un caso especialmente llamativo que pone de manifiesto la omisión y ocultamiento de las culturas sostenibles son los textos que hablan del "descubrimiento" de América. Al ser desconocida por la sociedad occidental, se considera desconocida de forma universal. Apenas se comenta el expolio de recursos, las degradaciones ambientales o los genocidios llevados a cabo en ese continente por parte de los occidentales. De hecho, el planteamiento que la inmensa mayoría de los libros de texto estudiados realiza respecto a este asunto es completamente infantil y reduccionista, y existen muchos ejemplos de ello. Sin ir más lejos, el libro de Conocimiento del Medio de 6º de Primaria Ed. SM dice que "La colonización consistió en poblar América", cuando lo cierto es que América estaba ya poblada antes de la llegada de los europeos. El mismo libro sostiene que "Cristóbal Colón como todas las personas de su época no conocía la existencia de América" (parece ser que los indios y las indias no son personas, o simplemente no existen). El mismo libro, pero de la Editorial Everest, dice que "Durante ese tiempo, la Corona de España se encargó de poblar, gobernar y explotar las riquezas de las tierras descubiertas", como si esas riquezas no pertenecieran a los pueblos que ya habitaban dichos lugares, y estuvieran esperando a ser explotadas por el primer occidental que llegase. En definitiva los textos no recogen un enfoque intercultural en el que se analicen las culturas desde sus propios patrones culturales, se proponga la búsqueda de la convivencia sin caer en la "guetización", se asuma el cambio que pueda producir el contacto y se promueva un encuentro en equidad en el que no quepa el paternalismo ni la dimensión superioridad-inferioridad. Pero claro, para poder aspirar a estos objetivos hay que comenzar relatando la Historia como de verdad fue, y no bajo el prisma de nuestro pasado ombligo imperialista. Para este particular concreto, remito a mis lectores y lectoras a una nueva serie de artículos de próxima publicación titulada "El falso relato del Descubrimiento de América", donde destaparemos todas estas burdas mentiras y manipulaciones sobre la historia. 

 

En general, los libros de texto presentan el binomio desarrollo-subdesarrollo colocando a todos los países en diferentes puntos de un único recorrido posible. Se asocia cultura con desarrollo económico. En consecuencia el subdesarrollo (económico) está asociado al atraso y la incultura. Las economías sostenibles se presentan como profundamente atrasadas. Se utilizan la ciencia y la tecnología occidentales como elementos clave para poner de manifiesto la superioridad de la cultura imperante. En general se imputan los problemas y la “falta de cultura” de los países más pobres a una menor capacidad tecnológica. Por ejemplo, el libro de Ciencia Tecnología y Sociedad de 1º de Bachillerato Ed. Algaida dice que “Cuanto más eficaz es la tecnología, más capacidad tiene para transformar el medio en que se implanta y mayor es, a la larga, el desafío que supone para el sistema de valores tradicionales". En otros textos, en cambio, sí encontramos otros enfoques más adecuados, pero son escasos y señalados. Por ejemplo, el libro de Historia Contemporánea de 1º de Bachillerato Ed. Akal menciona que los colonos iban haciéndose con los nuevos territorios a costa del hábitat natural de los indios. Indica también que "Muchas comunidades indias fueron destruidas y sus tierras parceladas". Otro buen ejemplo positivo es el libro de Ciencia Tecnología y Sociedad 1º Bachillerato Ed. Algaida, que asegura que "La ciencia y la tecnología no aumentan el conocimiento de quienes las emplean". Incluso hay un texto alabando el lenguaje gestual elaborado por los indios de las llanuras de Estados Unidos como sistema de comunicación entre las tribus que no mantenían el mismo idioma (Lengua y Literatura 1º de Bachillerato Edebé). 

 

14.- TRIVIALIZANDO EL CONCEPTO DE INFORMACIÓN. En la mayoría de los libros de texto que usan nuestros escolares, el concepto de información se reduce a aquello que es transmitido por medios electrónicos. En general tiende a asociarse tecnología con información y viceversa. "La electrónica ofrece abundante información e inmediata" (libro de Conocimiento del Medio de 6º de Primaria SM). Normalmente, se ensalzan los soportes (satélites, electrónica, informática) y se ignoran los contenidos y la relevancia de la información. El libro de Conocimiento del Medio de 6º de Primaria Ed. SM dice que "Nunca en la historia la información ha estado tan al alcance de las personas como ahora", y que "Las nuevas tecnologías han permitido que las informaciones lleguen en tiempo real a todos los rincones del planeta". Es cierto que los nuevos formatos y soportes tecnológicos acercan la información a las personas, pero no es menos cierto que ello debe ir acompañado de un profundo debate sobre el sentido de dicha información. Y sobre todo, los libros de texto se olvidan de otras muchas informaciones: la información acumulada en las lenguas, en los códigos genéticos de las especies o en la biodiversidad no es mencionada como tal. Se ocultan, por tanto, pérdidas de información relevantes para la sostenibilidad como por ejemplo la forma de mantener el calor con bajo consumo de combustible fósil, la información de las especies desaparecidas por la acción civilizadora o la capacidad de defenderse de perturbaciones del clima. El libro de texto de Lengua y Literatura de 1º de Bachillerato Ed. Edebé menciona la "gran riqueza idiomática", pero no la relaciona en ningún momento con la información. Tampoco se incluyen menciones a la relación que existe entre entropía e información. El manejo de gran cantidad de energía gestionada con poca información puede provocar mucho desorden (paradigma de la excavadora o de la bomba atómica en el que con muy poco cerebro se puede causar mucho destrozo de una simple pasada). Tal vez pudiera ser la característica esencial de la llamada era del desarrollo. Pero no hemos encontrado alusión alguna a este problema en ninguno de los libros de texto analizados en el estudio de referencia. 

 

La información que se trasmite de forma oral y sin medios electrónicos no es considerada como tal o es infravalorada. Por lo tanto, queda fuera una buena parte de la información que ha permitido la sostenibilidad de muchas comunidades humanas. Por lo general, se ensalza la velocidad y la distancia a la que se trasmite la información y se ignora la información lenta, aquella que tarda tiempo en elaborarse y entenderse. Queda por lo tanto fuera casi toda la información de la complejidad. Por ejemplo, el libro de Lengua de 6º de Primaria Ed. SM dice que "lo verdaderamente útil (de las autopistas de la información) es que permiten comunicarse a millones de personas en todo el mundo sin importar la distancia que haya entre ellas". Insiste en ello el libro de Historia Contemporánea de 1º de Bachillerato Ed. Santillana ("Cualquier noticia puede llegar a cualquier parte del globo"), y lo mismo el libro de la Ed. Akal ("Todas las actividades y lugares valiosos del mundo se encuentran interconectados en tiempo real"). También se sesga con facilidad el campo semántico de la palabra información y se reduce a información económica. Por ejemplo, el libro de Historia Contemporánea de 1º de Bachillerato Ed. Edebé dice que “La información se ha convertido, además en un factor clave para la economía y ha generado la aparición de importantes grupos empresariales que tienden a concentrarse y a controlar medios diversos: prensa, televisión, etc”. Se utilizan como sinónimos los términos de comunicación e información ignorando asuntos importantes tales como el análisis de la direccionalidad de la información, el grado de la interactividad real de la misma, la proporción entre número de emisores y número de receptores, si la información es controlada o impuesta y quienes gestionan la información, etc. Se ignora igualmente el impacto que puede tener para las sociedades y los ecosistemas el que una gran parte de la población mundial tenga la misma información distribuida (con intereses parciales) a través de las antenas parabólicas. 

 

Se da por hecho que en el momento actual hay más información. A pesar de lo difícil que resulta demostrar tal afirmación, el darlo por hecho elimina, sin más, la discusión. Se ignora que aquella información que no puede ser aplicada al entorno concreto de las personas que la reciben se convierte la mayor parte de las veces en ruido. Se oculta la diferencia que existe entre información de la realidad cercana (sobre la que se puede actuar) e información lejana (sobre la que se puede actuar sólo si se concentra el poder suficiente como para vencer la distancia). Un curioso ejemplo es el libro de texto de Historia Contemporánea de 1º de Bachillerato Ed. Oxford, que hablando sobre cómo era el mundo en 1780, dice que "La población era analfabeta, ignoraba lo que ocurría más allá de la comarca que habitaba". Claramente se mezclan aquí dos asuntos que no tienen nada que ver: el nivel de alfabetización de las personas, y el nivel de extensión de las tecnologías que ahora barren las distancias. Si bien se ensalza la llamada (de forma injustificada) sociedad de la información, no se realiza ningún esfuerzo en presentar alguna teoría de la información. No se relacionan conceptos como información y relevancia, información y toma de decisiones, información y acción, información y energía, información y poder, información y transformación del territorio, etc. Si no explicamos a los alumnos y alumnas la relación entre todos estos conceptos y hechos, estamos ofreciendo una exposición muy limitada y acrítica sobre el asunto. Por ejemplo, el libro de Historia Contemporánea de 1º de Bachillerato Ed. Edelvives resume el mundo de la siguiente forma: "Gracias a los satélites artificiales, nuestro planeta se convirtió en la aldea global", y en otro punto del libro: “En el tránsito hacia el siglo XXI el desarrollo científico-técnico alcanza progresos espectaculares", "la informática… innovación tecnológica más influyente en nuestros días …ha alterado los hábitos y formas de vida del mundo entero”, "Internet… autopistas de la información que conectan hombres y espacios y hacen posible la globalización”. Una lectura, como se puede observar, muy utópica de nuestra realidad global. Continuaremos en siguientes entregas. 

 

 

Fuente Principal de Referencia: Informe "El currículum oculto antiecológico de los libros de texto", de Ecologistas en Acción

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11 marzo 2020 3 11 /03 /marzo /2020 00:00
Imagen: HispanTV

Imagen: HispanTV

Los palestinos que viven bajo la ocupación de Israel son un pueblo privado de derechos. Durante décadas su existencia ha sido gobernada por los caprichos arbitrarios de sus ocupantes. No pueden votar por el Gobierno que controla todos los aspectos de sus vidas. No tienen ejército para defenderse. No controlan las fronteras de su propio territorio ni su capacidad para viajar al extranjero, ni siquiera cuánto tiempo les llevará llegar a la ciudad palestina más cercana, si es que se les permite hacerlo

Hagai El-Ad

Uno de los pilares fundamentales donde se asienta el desconocimiento ciudadano y la inacción ante el conflicto palestino-israelí es, sin duda alguna, la prensa. Los medios de comunicación, como en tantos otros asuntos, ejecutan una labor, cuando menos, de silencio informativo en torno al conflicto, cuando no de claros mensajes tergiversadores u ocultadores de la realidad. En este sentido, seguimos a continuación un artículo de Enric Llopis publicado en el digital Rebelion, donde da a conocer los resultados sobre un estudio de la cobertura del conflicto por parte de algunos medios de comunicación, llevado a cabo por el Grup de Periodistes Ramon Bernils, a instancias del Servei Civil Internacional de Catalunya, movimiento que trabaja para impulsar la cultura de la paz. El estudio en cuestión analiza 261 informaciones publicadas en la sección catalana de El País, La Vanguardia y Ara entre las fechas del 1 de abril de 2015 y el 30 de septiembre de 2016, donde a pesar de hacer referencia a una situación de conflicto entre los actores, sólo la mitad de las noticias explican el origen y el contexto de las referidas informaciones. Por ejemplo, el 32% de las piezas informativas que dan cuenta de un hecho violento, no lo sitúan en el contexto del conflicto histórico entre Israel y Palestina. Además los tres periódicos prefieren usar la mención de "territorios ocupados" a la de Estado de Palestina, pese a que, según recuerda la investigación (en la que colaboró el Observatori Mèdia.Cat), tanto el Parlamento Europeo (diciembre de 2014) como Naciones Unidas (abril de 2015) han reconocido la realidad estatal palestina. Sin ir más lejos, el uso del término "Israel" triplica al de la palabra "Palestina". No es momento de hacer un análisis exhaustivo de los efectos que los vericuetos y expresiones informativas causan en los receptores (lo hemos expuesto en otros artículos, véanse por ejemplo las series "La transmisión del pensamiento dominante", o "Retrato de una sociedad alienante", entre otras), pero está claro que el modo de presentar las informaciones es absolutamente vital para comprender y poder analizar los hechos que se presentan. 

 

Realizado por María Manyosa Masip y Sergi Franch Segarrès, el informe citado abordó los contenidos de los tres periódicos durante 18 meses, en los que entre otros hechos ocurrió la llamada "Revuelta de los Cuchillos" o "Tercera Intifada". La investigación, que adopta como enfoque el "Periodismo de Paz", destaca que El País es el medio que incluye mayor número de informaciones (140 sobre el total de 261 noticias analizadas en relación con el conflicto), seguido de La Vanguardia (61) y Ara (60). Tal vez el mayor interés resida en comprobar si los tres periódicos ahondan o no en las raíces de la cuestión. Así, solo 57 de las 261 noticias abordadas apuntan como eje la batalla por la propiedad de la tierra y el derecho a vivir en el territorio; y solo 33 piezas informativas hacen mención a las resoluciones internacionales o recomendaciones sobre derechos humanos en los territorios ocupados. En el desglose por medios, el porcentaje de artículos que explican que Israel está ocupando territorios palestinos representa el 40% de los analizados en El País, el 23% en Ara y el 20% en La Vanguardia. Pero la proporción disminuye a la hora de considerar la propiedad de la tierra como foco del conflicto: 26% de artículos en El País, 20% en Ara y 13% de los analizados en La Vanguardia. ¿Se evidencian en los titulares y textos las condiciones desiguales entre Israel y Palestina? En este punto, la omisión es mayor. El diario que insiste más en el desequilibrio entre los actores es Ara (22%), seguido por los otros dos, ambos con el 8%. El estudio aporta otra condición de relieve: "Los miembros del ejército israelí protagonizan las agresiones, y al mismo tiempo, el Estado de Israel es el actor que aparece en más ocasiones como mediador". Otro hecho medular que se desprende del trabajo es que los periodistas de dichos medios, al elaborar sus piezas informativas, se nutren principalmente de fuentes oficiales israelíes, sean miembros del gobierno o de los partidos políticos de la oposición. No es que se nieguen las fuentes oficiales palestinas, pero lo cierto es que se recurre a ellas en muchas menos ocasiones (la mitad) que a las fuentes israelíes. La información, por tanto, está claramente sesgada. 

 

Todos los medios de comunicación estudiados poseen corresponsales en la región, de ahí que aporten en las informaciones otras fuentes además de las institucionales: población civil, soldados, periodistas, especialistas, académicos y ONG israelíes. El grupo de "fuentes minoritarias" lo constituyen las de carácter documental, las ONG palestinas y en último lugar, las ONG catalanas. Si se agrupan los tres periódicos, la suma de noticias que parten solo de una fuente y las que no concretan fuente alguna representan cerca del 60%. Por otra parte, desde la perspectiva del "Periodismo de Paz", los autores manifiestan su preocupación por la escasez de titulares "en positivo", solo el 20%. O por el hecho de que solo el 29% de las noticias publicadas subrayen, como necesidad, trabajar para la resolución del conflicto. El documento presenta un segundo apartado con los resultados de una investigación sobre contenidos televisivos. En concreto, se trata de 118 piezas informativas emitidas por TV3 (con un promedio de una noticia cada 12 días) y el primer canal de Televisión Española (con una media de una noticia a la semana) entre el 1 de abril de 2015 y el 30 de septiembre de 2016. El tipo de formato puede orientar sobre la calidad de las informaciones: en el 93% de los casos las televisiones han optado por el formato noticia, mientras que reportajes y entrevistas han tenido una presencia residual en las pantallas. En relación con el contexto, un dato significativo es que el 38% de las informaciones no mencionan el lugar específico donde ocurren los hechos, se trate de territorio israelí o palestino. ¿Se vulneran los derechos humanos? Pues así lo destacan solo el 17% de las piezas analizadas de TV3 y el 13% de TVE, según el estudio en cuestión. Pero aún subrayan menos las televisiones que en la cuestión palestina exista un opresor y un oprimido (solo en el 11% de las noticias de TV3 y en el 3% de las de TVE). Y aunque los dos medios televisivos disponen de corresponsalías sobre el terreno, las fuentes que utilizan solo pueden identificarse en el 32% de los casos. Las fuentes oficiales sí son muy reconocidas, pero las organizaciones internacionales y las ONG tienen un papel residual como fuentes de información, ya que solo son identificadas como tales en el 2% de las piezas informativas. 

 

¿Cuentan los medios dominantes de una forma equilibrada, imparcial y completa la realidad del conflicto palestino-israelí? Más bien parece que no, porque si lo hicieran, seguramente no harían falta medios alternativos, ni blogs como éste. Seguramente mis lectores o lectoras no encontrarán otro sitio (nos referimos a la larga lista de medios de comunicación convencionales) donde le cuenten las cosas que aquí les estamos contando. Precisamente por ello tenemos que existir. Para denunciar, para descubrir, para contar a la población las cosas que no se cuentan en los medios convencionales, simplemente porque éstos están dominados por los intereses de sus propietarios. Uno de cada dos palestinos, es decir el 50%, entra en la categoría de pobre. Los efectos de la ocupación israelí sobre la base productiva palestina, especialmente en el sector agrícola, han sido devastadores. La economía palestina ha perdido el acceso al 40% de las tierras de la Ribera Occidental, el 82% de las aguas subterráneas y más de dos tercios de los pastizales disponibles. En Gaza, la mitad de la superficie cultivable y el 85% de los recursos pesqueros son inaccesibles. El año 2017 marcó el 50 aniversario de la ocupación israelí de la Franja de Gaza y de Cisjordania, incluyendo Jerusalén Este. Se trata de la ocupación más larga de la historia reciente de la humanidad, y la más devastadora y criminal. Durante cinco decenios, el pueblo palestino ha tenido que hacer frente al retroceso del desarrollo, a la disminución del potencial humano y a la negación del derecho humano fundamental a la existencia. La capacidad de producción de la economía palestina lleva décadas erosionándose, con unos resultados muy por debajo de su nivel potencial y un nivel o tasa de desempleo raramente alcanzada en el resto del mundo desde la Gran Depresión. La pérdida ininterrumpida de tierras y de recursos naturales debido a la expansión de las colonias y la anexión de tierras en Cisjordania, así como las restricciones que Israel impone a la importación de determinados productos del exterior, está haciendo una mella insuperable en la frágil y debilitada economía palestina. 

 

En Gaza, la tasa de paro de las mujeres palestinas alcanza el 85%. La débil tasa de actividad y la extrema dependencia respecto al mercado de trabajo israelí vienen a añadirse a las propias dificultades ligadas a la falta de empleo y a la pobreza críticas. El resto del panorama laboral palestino es deprimente: el 38% de los y las jóvenes trabajadoras de entre 15 y 24 años de edad están empleadas en la economía informal, mientras que el 57% ocupa un puesto informal en la economía formal, y no gozan por tanto ni de prestaciones sociales, ni de seguro de enfermedad, ni de vacaciones anuales pagadas ni de baja por enfermedad cubierta. Por consiguiente, una proporción extremadamente elevada de la juventud trabajadora palestina (el 95%) está empleada de forma informal. Más del 50% de la juventud trabajadora palestina percibe por tanto una remuneración inferior al salario mínimo, y no goza ni de prestaciones sociales básicas ni de la protección que ofrece un empleo formal y digno. Todos estos datos han sido obtenidos del Informe de la Asistencia de la UNCTAD al pueblo palestino: cambios registrados en la economía del territorio palestino ocupado, que puede obtenerse desde Internet. La ocupación prolongada y el impacto socioeconómico de la confrontación, con la expansión de las empresas de asentamiento de tipo colonial son las principales causas de que las medidas de desarrollo económico de Palestina hayan resultado infructuosas. El fin de los asentamientos y la ocupación son condiciones imprescindibles para poder conseguir una recuperación económica de dichos territorios. La dependencia económica con respecto a la entidad ocupante, Israel, es abrumadora. De esta forma no es posible poder sanear ninguna economía. En resumidas cuentas, Palestina sufre en su economía los graves efectos de una ocupación desplegada de forma ilegal, abusiva y criminal, y los medios de información no cuentan esta realidad social de forma justa y veraz. Ello contribuye a que la realidad social de Palestina quede oculta, ignorada y silenciada, al albur de lo que las diversas agencias de noticias quieran contar, siempre bajo la supervisión de los lobbies sionistas, y de las grandes corporaciones del mundo de la comunicación. Continuaremos en siguientes entregas.

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9 marzo 2020 1 09 /03 /marzo /2020 00:00
Ilustración: Julia Sanz (Lucha de Hombre contra Gaia)

Ilustración: Julia Sanz (Lucha de Hombre contra Gaia)

El “Norte” del Planeta ha venido adquiriendo una enorme deuda ecológica con los espacios del “Sur” del mundo, sin la cual es imposible entender el “desarrollo” de los espacios centrales del capitalismo global. Una deuda acumulada a lo largo de siglos de expolio de recursos, daños ambientales no reparados, ocupación gratuita o mal pagada de espacio ambiental para depositar residuos, pérdida de soberanía alimentaria, vertido de contaminantes, y hasta impacto del cambio climático en marcha, cuyos principales responsables están también en el “Norte”

Ramón Fernández Durán

Si por desarrollo se entiende el crecimiento permanente de algo físico o una aceleración sostenida por una fuerza constante, es seguro que no puede ser viable a largo plazo en el mundo físico, ya que se está eludiendo una verdad incontestable: el sistema económico es un subsistema que debe convivir dentro de la capacidad del sistema ecológico y la acumulación de capital se produce en contextos históricos, geográficos y espaciales. En tal caso, el de desarrollo sostenible sería una combinación de términos contradictorios o incongruentes entre sí, contradicción similar a la que supondría, por ejemplo, «ser vivo inmortal»

José Ramón Mendoza

En el artículo anterior (tomando como referencia este otro de Giorgio Mosangini) entramos en el asunto de la deuda del crecimiento (manifestada de muchas formas, que vamos a comentar a continuación) que los países del Norte global poseen con los países del Sur global. Vamos a resumirlas a continuación:

 

1.- Deuda Social. Podemos hablar de una deuda social, como producto del intercambio desigual. El modelo de consumo en el Norte se sustenta en la importación de materias primas y de productos manufacturados provenientes de los países del Sur, explotados y producidos sin respetar las mismas condiciones laborales existentes en los países occidentales. El mercado global asigna un valor ínfimo a las condiciones sociales de los países del Sur. Los impactos de nuestro consumo en las condiciones de vida, de salud, de derechos humanos, etc., de las poblaciones del Sur son extremadamente cruentos, y han sido analizados y definidos con detalle. 

 

2.- Deuda Cultural. Así mismo, también han sido estudiados determinados fenómenos asociados a lo que podríamos considerar una deuda cultural del modelo de crecimiento del Norte. La economía capitalista condena a los pueblos indígenas y a sus culturas milenarias a la desaparición, imposibilitando la supervivencia de formas de vida, de artesanía, de agricultura, de arte...El capitalismo se expande globalmente mercantilizando todas las dimensiones de la realidad, de acuerdo con modelos uniformes de producción y consumo que responden a los intereses de las multinacionales y al proceso de acumulación del capital. El crecimiento acelera ese proceso y la uniformización cultural a escala global avanza en paralelo a la desaparición de culturas autóctonas diversificadas. 

 

3.- Deuda Histórica. En este sentido, el modelo de desarrollo del Norte ha creado una deuda histórica vinculada a la colonización que favoreció el despegue del modelo de consumo en las metrópolis. Proceso que continúa con la deuda económica actual producto del intercambio desigual entre Norte y Sur. Es evidente (y ha sido documentado en muchos trabajos académicos) que los países del Sur se ven perjudicados por el comercio internacional mientras que el Norte cada vez gana más, ya que al incrementarse la productividad, el precio de las materias primas tiene tendencia a incrementarse más lentamente que el precio de los productos manufacturados. 

 

4.- Deuda Económica. En los propios países del Norte se podría plantear la existencia de una deuda social y económica con respecto a la población inmigrante proveniente de los países del Sur. Y es que Occidente sustenta en gran medida su crecimiento en la explotación y mano de obra barata de trabajadores/as inmigrantes. El caso de España es muy claro en este sentido. El crecimiento económico de nuestro país radica en gran parte en sectores productivos (construcción, agricultura, turismo, servicio doméstico y cuidado a las personas) que dependen de manera crítica de mano de obra inmigrante que en su mayoría vive en nuestro país en condiciones de infraciudadanía. Entonces, España se convierte en deudora de esa población al sustentar su crecimiento en los cientos de millones de euros que deja de gastar al no reconocerles el mismo trato que a la ciudadanía española. Todo ello sin contar con las pérdidas generadas en los propios países del Sur debido a esa emigración, expresada como fuerza de trabajo que desaparece del país. 

 

5.- Deuda Ecológica. La idea básica del concepto es visibilizar cómo los países del Norte exportan materiales y energía desde los países del Sur a precios bajos y sin asumir los impactos sociales y ecológicos asociados a los procesos de extracción, transporte y consumo de los mismos. Adicionalmente, los países del Norte usurpan a los países del Sur las funciones de la biosfera como sumidero al exceder la capacidad de carga de la tierra, especialmente respecto a la emisión de dióxido de carbono. Varios autores la definieron en 2003 de esta forma: "La Deuda Ecológica es la deuda contraída por los países industrializados con los demás países a causa del expolio histórico y presente de los recursos naturales, los impactos ambientales exportados y la libre utilización del espacio ambiental global para depositar sus residuos. La Deuda Ecológica se origina en la época colonial y se ha incrementado hasta la actualidad". 

 

Hemos de detenernos un poco más profundamente en esta deuda ecológica, presentando las cuatro dimensiones fundamentales donde se manifiesta: la primera es la deuda de carbono. Se refiere al hecho de que las emisiones de dióxido de carbono generadas por la humanidad superan la capacidad de absorción de los depósitos permanentes del mismo (océanos, nueva vegetación, suelos) obligando a que las emisiones se acumulen en un depósito temporal - la atmósfera - y originando los impactos ecológicos que actualmente están ganando cada vez más espacio en los medios de comunicación: destrucción de la capa de ozono, efecto invernadero y cambio climático global. Debido a que el exceso de emisiones se debe al modelo económico y al crecimiento de los países del Norte, mientras que sus consecuencias las padecen en primer término las poblaciones del Sur, se puede hablar de una deuda de carbono que los primeros deben a los segundos. Las emisiones por persona en los países del Norte son hasta diez veces superiores que en los países del Sur. Para no superar la capacidad de absorción de la biosfera, tendrían que converger hacia una cantidad por persona de 1,7 toneladas anuales, mientras que en la UE, por ejemplo, se sitúan en unas 8 toneladas. EEUU es el país del mundo con las emisiones por persona más elevadas. Los países del Norte están actuando como si la atmósfera fuera suya y pudieran apropiarse de los sumideros de carbono excluyendo a los demás países y excediendo la capacidad de carga natural. La justicia ambiental a nivel global exige que todos los países ajusten sus emisiones a la capacidad de absorción de la biosfera.

 

Una segunda dimensión de la deuda ecológica es la biopiratería. El término se refiere a la práctica por parte de empresas de países del Norte de registrar la propiedad intelectual de recursos biológicos (plantas, semillas, etc.) y de los conocimientos tradicionales respecto a sus usos y propiedades, tanto en la agricultura como en la medicina. El derecho a apropiarse de la diversidad biológica y cultural es muy discutible desde distintos puntos de vista. Mientras que las multinacionales acceden a estos recursos y conocimientos de forma libre, una vez patentadas determinadas modificaciones genéticas, defienden su propiedad intelectual sobre las mismas y se lucran con su venta. "Las características naturales son el producto de una larga historia de interacción entre las especies vegetales y animales entre sí, con el entorno físico y con las comunidades humanas. Durante miles de años, los habitantes de las diferentes regiones del mundo han seleccionado especies para su uso y mediante esta selección han modificado sus características, generando variedades con propiedades que tan sólo algunos grupos humanos conocen, conservando su sabiduría" (VV.AA. 2003). ¿Es legítimo entonces un sistema de propiedad privada sobre un recurso natural producto de miles de años de adaptación mediante el trabajo gratuito en beneficio de la colectividad realizado por culturas campesinas? La lógica del crecimiento económico sustituye el sustento de la agricultura en un sistema basado en la gratuidad y el intercambio de semillas por la mercantilización de las mismas y la dependencia del mercado capitalista para la producción de alimentos. El decrecimiento y la cancelación de la deuda ecológica pasan así por desvincular la producción de alimentos de la lógica mercantil y por el respeto de las culturas milenarias de las familias campesinas. En este sentido, la agroecología es sin duda una de las expresiones agrícolas más importantes del decrecimiento.

 

La tercera dimensión de la deuda ecológica son los pasivos ambientales, es decir la extracción de recursos a precios muy bajos (petróleo, minerales, peces, etc.) sin considerar los daños ecológicos. "El pasivo ambiental es el conjunto de los daños ambientales, en términos de contaminación del agua, del suelo, del aire, del deterioro de los recursos y de los ecosistemas, producidos por una empresa, durante su funcionamiento ordinario o por accidentes imprevistos, a lo largo de su historia. En los países del Sur es común que los pasivos ambientales más graves sean producidos por empresas trasnacionales del Norte". (VV.AA. 2003). La estructura de poder de los Estados en el capitalismo global impide que los países del Sur dispongan de suficiente fuerza como para garantizar que se incorporen todos los costes y externalidades vinculados a la exportación hacia los países del Norte de la materia y la energía de la que disponen sus territorios. Finalmente, la última dimensión de la deuda ecológica se refiere a los fenómenos de exportación del Norte al Sur de residuos tóxicos de todo tipo, producto del modelo de producción y consumo occidentales. La Deuda Ecológica no es una deuda que haya que "pagar", entre otras cosas porque, simplemente, es una deuda impagable. No existe dinero en el mundo para pagarla. Y por otra parte, también es casi imposible su valoración (¿cuánto cuesta, por ejemplo, la desaparición de una cultura milenaria?). Lo único que podemos hacer, por tanto, es dejar de generar esta deuda. Por ello, entendemos que la respuesta a la Deuda Ecológica pasa esencialmente por el Decrecimiento en los países del Norte global. Se trata nada menos que de impulsar un "ajuste estructural" de los países occidentales, que les permita volver a situarse por debajo del techo ecológico máximo de consumo marcado por las capacidades de regeneración de la biosfera. 

 

Giorgio Mosangini explica: "El modelo occidental actual se sustenta en la depredación de recursos originarios del Sur. Los flujos materiales y energéticos provenientes de los países del Sur, a precios bajos, en condiciones desfavorables, con altos impactos ambientales y sociales, son los que permiten en primer término mantener los ritmos de producción y consumo de los países del Norte. El ajuste estructural en occidente implica el cese de esos flujos en las condiciones actuales, superando el espejismo de un crecimiento infinito al precio de la degradación irrevocable del medio ambiente en el Sur". Por otra parte, volver a una agricultura respetuosa con la Naturaleza implica la producción de alimentos a una escala más local, respetando los ciclos de regeneración natural y de absorción de desechos. Esto implica a su vez redimensionar los descomunales tamaños actuales de las grandes urbes, volviendo a incorporar terrenos agrícolas en las ciudades para garantizar su abastecimiento alimentario. En definitiva, el ajuste estructural pasa por sustentar la agricultura esencialmente en los recursos locales, dejando de depredar el espacio exterior al importar recursos naturales y energía en condiciones claramente injustas para los países del Sur y al exportar hacia sus territorios nuestros residuos. En este caso, la agenda del Decrecimiento y del ajuste estructural del Norte coincide con la estrategia del movimiento campesino más importante a escala global, Vía Campesina, que defiende la Soberanía Alimentaria de los pueblos. Es decir, la producción de alimentos prioritariamente para el consumo local, respetando las características naturales y culturales de cada realidad histórica y social y dejando de considerar los alimentos como una mercancía. Evidentemente, también se tendría que cancelar la deuda financiera que el Norte reclama al Sur (ilegítima, ya que fue contraída a través de procedimientos de corrupción, imposición, fraude y/o por gobiernos ilegítimos). Continuaremos en siguientes entregas.

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