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6 febrero 2017 1 06 /02 /febrero /2017 00:00
Viñeta: Josetxo Ezcurra

Viñeta: Josetxo Ezcurra

¡Qué cómodo! desde luego: gracias a los medios ya no hay en Oriente Medio un conflicto entre clases sociales a propósito de las injusticias entre ricos y pobres, ya no hay colonialismo israelí violando el derecho internacional, ya no hay injerencia imperial norteamericana permanente con toda clase de puñaladas traperas…No, ya sólo hay una guerra entre varias religiones con buenos y malos. Y los buenos siempre somos “nosotros”, claro

Michel Collon

Como estamos analizando desde los últimos artículos (dentro de este primer gran bloque temático dedicado al terrorismo internacional), las motivaciones de los ataques, conflictos, intervenciones y atentados terroristas obedecen a un sustrato común. Un sustrato que se basa en los diferentes intereses cruzados, en los afanes imperialistas de las grandes potencias occidentales, y en la continuación capitalista del gran complejo militar-industrial. Pero todo ello, como decimos, se disfraza bajo otros falaces discursos. Justo después de los atentados del 13 de noviembre en Francia, Caroline Fourest declaraba lo siguiente: "El Estado Islámico no nos ataca por lo que hacemos, sino por lo que somos. Un país libre, laico y con ganas de vivir bien". Toda esta hipocresía es la que hay que atacar. Tenemos muchos más ejemplos. Algunos los hemos expuesto en entregas anteriores. Por ejemplo, unos días después de los atentados del 11S a las Torres Gemelas de Nueva York, el entonces Presidente estadounidense George W. Bush declaraba ante el Congreso: "¿Por qué nos odian? Ellos odian lo que ven dentro de esta sala: un gobierno democráticamente elegido. Sus jefes son elegidos: ellos odian nuestras libertades: nuestra libertad de religión, nuestra libertad de expresión, nuestro derecho a votar, a reunirnos y a expresar nuestros desacuerdos (...) Estos terroristas matan no sólo para poner fin a unas vidas, también para perturbar y acabar con un modo de vida". 

 

Un argumento muy utilizado, pero absolutamente falso e instrumentalizado. Insisten en la idea de que nosotros (Occidente), con USA a la cabeza, representamos el mundo libre y avanzado, el mundo democrático, de los derechos y las libertades, frente a la regresión que representan ellos. No es así. Lo que Occidente representa son únicamente los valores e intereses capitalistas, y el capitalismo no tiene amigos ni enemigos. Sólo intereses. La prueba la tenemos, ya lo hemos comentado, en el claro caso de Arabia Saudí: un Estado totalitario, abominable, represor, y que financia el terrorismo, pero con el que este "civilizado" Occidente mantiene estupendas relaciones de amistad. Grégoire Lalieu, en el artículo de referencia, lo expresa en los siguientes términos: "Los atentados, se realicen en Nueva York o en París, opondrían simplemente el Bien y el Mal. De un lado, nosotros, los gentiles Occidentales, libres, laicos y amantes de la vida. Del otro, ellos, los malvados islamistas, animados por un odio ciego. Encontramos aquí la retórica propia al Choque de Civilizaciones, a menudo atribuido a Samuel Huntington, pero desarrollada mucho antes por el historiador Bernard Lewis". Pero a nuestro juicio, la teoría del Choque de Civilizaciones no se basa en los hechos concretos, sino en los valores y prejuicios. Esta teoría se interesa en desarrollar una imagen del Islam aislada del tiempo y del espacio. Presentada como un bloque monolítico, la religión musulmana portaría en su interior los gérmenes del terrorismo, al igual que los republicanos españoles eran portadores del "gen marxista", a tenor de las fanáticas y delirantes observaciones del Doctor Vallejo-Nájera. 

 

Lo más inteligente, pensamos, es no dar crédito a las diversas teorías que puedan estigmatizar a los seres humanos (independientemente de sus creencias, religiones, razas, etc.) en unos bloques determinados. Lo único que persiguen es adscribir de forma simple y reduccionista en bloques a los actores interesados. La senda del pacifismo no puede aceptar de ningún modo estas teorías. La opción pacifista es una opción tolerante, abierta, que no estigmatiza a ninguna persona, colectivo, religión, raza, etc. Los únicos condicionantes que se aceptan son los que obedezcan a los hechos empíricos que puedan observarse, a las reacciones y a los intereses encontrados. Porque en última instancia, la senda pacifista se esfuerza en erradicar todas las intolerancias, todos los prejuicios, para que las personas, los países y los colectivos puedan entenderse entre sí mediante el acuerdo y la cooperación, sin recurrir jamás a la violencia. Por tanto, cualquier teoría determinista o prejuiciosa contra cualquier colectivo humano ha de ser desechada. No cabe en la doctrina pacifista. Porque en caso contrario, continuaremos cada vez más en la actual deriva belicista, intolerante, agresiva y neofascista que asola a gran parte de la humanidad. Hoy día, presentando como telón de fondo la "terrible amenaza" de la supuesta islamización de nuestras sociedades occidentales, las opciones y fuerzas políticas neofascistas están ganando cada vez más terreno. En la Unión Europea gran cantidad de países poseen ya en el repertorio electoral fuerzas políticas de este tipo, que evidentemente representan un azote a la democracia, y una regresión en los derechos humanos. Y por su parte, en USA ya lo está comenzando a implantar Donald Trump. Esta deriva es tremendamente peligrosa. Hemos de detenerla como sea. 

 

Naturalmente, esta explosiva mezcla de racismo, nacionalismo, neofascismo e intolerancia (unido también normalmente a valores y creencias machistas y xenófobas) es agitada por la extrema derecha. Agitando los mantras del "control de las fronteras" no hacen sino extender la xenofobia y el fundamentalismo racista por toda la población que se deja embaucar por sus falaces y peligrosos discursos. Existe incluso un trasfondo de "conservar la pureza" de la población, que deja entrever un discurso supremacista que creíamos absolutamente superado. Haciendo llamamientos absurdos a nuestras "libertades democráticas" legitiman estas prácticas para defendernos de esta "invasión de los bárbaros". Pero...¿quiénes son los bárbaros en realidad? Bárbaro e ignorante es aquél que concede crédito a cualquier discurso que anteponga trabas para el entendimiento entre los seres humanos. Ningún país del mundo posee una población absolutamente "pura" desde el punto de vista racial. Las comunidades y colectivos humanos se han ido formando, a lo largo de los siglos, mediante la mezcla de culturas, de razas y de costumbres. Cualquier intento de alarmar a la población mediante el mensaje "invasor" del extranjero sólo obedece en el fondo a objetivos neofascistas. Hemos de destapar todos estos intentos de manipulación intelectual, de alienación de las mentes, de mensajes baratos y falaces, que intentan desviar el foco de atención de lo realmente importante. Y lo realmente importante, volvemos a repetirlo, es la garantía (en cualquier país, bajo cualquier religión, para cualquier cultura) total y absoluta del respeto a todos los derechos humanos. Porque cuando estos derechos humanos comienzan a no ser respetados, se forma el principal caldo de cultivo para la violencia, los conflictos, las guerras, los atentados, el terrorismo. 

 

Vamos a explicarlo tomando las palabras del gran investigador y escritor francés Roland De Bodt: "Salvo raras excepciones, relacionadas con un aislamiento completo, ninguna forma cultural es simple; ellas están siempre compuestas por elementos heteróclitos (...) La cultura francesa cristaliza no solamente a partir de las aportaciones culturales de las tradiciones griegas, celtas y latinas, sino además --y de forma significativa y activa-- de los aportes culturales de las tradiciones judías, persas, eslavas, turcas, africanas, árabes y bereberes, etc. (...) Prácticamente ninguna expresión cultural "original" es, hablando con propiedad, una forma de cultura "original", todas las culturas humanas son formas y expresiones construidas, es decir: necesariamente híbridas,  cruzadas, estratificadas, prestadas, modificadas, apropiadas, mestizas...". Ahí queda dicho con absoluta claridad y rotundidad. Ocurre en todas las culturas, ocurre en todas las civilizaciones, en todos los países. Luego por tanto, dejemos de dar crédito a los engañosos y absurdos cantos de sirena de los mesías y liberadores de las razas y de los países. Precisamente ellos son los culpables de que la senda del pacifismo sea un sendero tan complicado de seguir. Esa teoría del choque de civilizaciones acepta como postulado una visión determinista de las poblaciones, en el sentido de que la pertenencia a una determinada religión predetermina, unilateralmente, para los creyentes en ella, todas las convicciones morales, civiles y políticas, todos los actos, todas las decisiones que puedan adoptar. Valoración que lógicamente se sitúa en el más completo absurdo. Continuaremos en siguientes entregas.

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3 febrero 2017 5 03 /02 /febrero /2017 00:00
Arquitectura de la Desigualdad (23)

La política establecida no combate la pobreza pero, en cambio, combate a los pobres

Manuel Kellner

Otro puntal donde se basa la creciente desigualdad es el que reside (como otra consecuencia más de las mal llamadas políticas de "austeridad", y todas sus "reformas estructurales" derivadas) en el fenómeno de la precariedad laboral. La precariedad, hoy día, ha dejado de ser una situación pasajera, puntual o coyuntural, para convertirse en una situación endémica y estructural. La precariedad vital no es "un" modo de vida temporal para un determinado sector de la población (normalmente, jóvenes), sino "el" modo de vida normal para ellos. Además, se ha extendido también a los trabajadores y trabajadoras menos jóvenes, incluso a los pensionistas, a través de las sucesivas reformas de las pensiones y del mercado laboral llevadas a cabo bajo el pretexto de la crisis. En la actualidad, la precariedad se extiende cada vez a más sectores y a más segmentos de edad, un fenómeno que se conoce como "pobreza activa" o pobreza en la población ocupada. Es cada vez más habitual que los únicos empleos que se generan no ofrezcan a los/as trabajadores/as demasiada seguridad, y en muchos casos, se les contrata por menos horas de las que se necesitan. La precariedad laboral lleva aparejada bajadas de salarios, disponibilidad imprevisible, y baja protección social. Estamos en la era de los "trabajadores pobres", donde poseer un trabajo no garantiza salir de la pobreza.

 

Pero como los precios sí aumentan aunque los salarios no lo hagan, ello se traduce en una constante pérdida de poder adquisitivo. Las facturas de servicios básicos, la comida, el transporte, todo ello se vuelve cada vez más una insoportable carga. Algunas familias lo han expresado muy gráficamente: "O comemos, o pagamos". Las medidas austeritarias están debilitando los mecanismos que aseguran una mínima cohesión social. Y está demostrado que la desigualdad conlleva graves consecuencias socioeconómicas. Se sabe que unos niveles de desigualdad elevados inciden en un crecimiento de la delincuencia, en un empeoramiento de la salud, incluso en un empeoramiento de los resultados académicos. Y todo ello actúa como un efecto de retroalimentación, ya que la población con mayores ingresos suele ejercer una enorme influencia sobre los responsables políticos de la toma de decisiones, quienes, presionados por aquéllos en espiral creciente, adoptan políticas que favorecen una distribución menos equitativa de la riqueza. Además, las personas con ingresos muy elevados tienen más posibilidades de contar con los medios necesarios para aumentar dichos ingresos, mediante inversiones, información privilegiada y activos financieros. Por tanto, la creciente desigualdad actúa como un acicate para que ésta continúe disparándose, y perpetúe los incrementos de la pobreza, ya que los cambios en la distribución de los ingresos, aunque sean relativamente pequeños, pueden tener una repercusión enorme sobre los niveles de pobreza. 

 

Pero el impacto de las perversas políticas de austeridad también proyecta peligrosos efectos colaterales fuera de los países donde se aplican. Por ejemplo, la austeridad en la Unión Europea también está acarreando graves consecuencias para el mundo en desarrollo. Muchos países europeos (España incluida) han decidido recortar también en los fondos para la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) en sus planes de austeridad. Según Oxfam, aunque en 2012 la UE seguía siendo el mayor donante mundial de ayuda, con una contribución de 70.700 millones de dólares (lo que representa la mitad de la AOD mundial), esta cifra supone un descenso en relación a años anteriores. Los 15 Estados de la UE que forman parte del Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD) aportaron 63.800 millones de dólares en 2012, lo cual supone una caída del 7,3% respecto a 2011. Así pues, no resulta sorprendente que muchos Estados miembro se hayan desviado del cumplimiento de sus objetivos de ayuda al desarrollo, expresada como porcentaje sobre la Renta Nacional Bruta (RNB). De esta forma, podemos concluir que un escenario de mayor desigualdad nacional, también contribuye a un escenario de mayor desigualdad internacional. Pero lo peor de todo ello es que todas estas políticas no son nuevas. No se trata de ningún experimento, mediante el cual los gurús de la economía neoliberal estén poniendo en práctica unas medidas para examinar su resultado. Son medidas ya formuladas desde el famoso Consenso de Washington, y puestas en práctica con resultado absolutamente caótico en América Latina en décadas anteriores. 

 

En efecto, los países de América Latina, el Este Asiático y el África subsahariana sufrieron graves crisis financieras, económicas y de divisas durante las décadas de 1980 y 1990. Igual que ahora a nosotros, el FMI y el Banco Mundial (BM) aplicaron la misma receta: medidas de austeridad, y planes de ajuste estructurales, en virtud de los cuales los países recibieron ayuda financiera del FMI y del BM con la condición de adoptar una serie de políticas económicas que incluían el recorte del gasto público, la nacionalización de la deuda privada (es decir, la socialización de las pérdidas), la reducción de los salarios del sector público, la descentralización de la negociación colectiva, y un modelo que gestión de deuda que primaba el pago a los acreedores de la banca comercial sobre la recuperación social y económica. Como vemos, se trata de medidas calcadas a las que nos llevan imponiendo desde la UE durante los últimos años. Los defensores de estas políticas asumían que esas reformas estructurales generarían rápidamente un aumento de la inversión y el crecimiento, lo cual incrementaría a su vez el empleo y los salarios. ¿Se cumplieron sus previsiones? No. Muy al contrario, las deudas públicas se desbocaron, la precaridad laboral se instaló en las familias, y las desigualdades sociales se acrecentaron a marchas forzadas. En realidad, los mandatos condicionales de estos organismos internacionales son únicamente trampas económicas para tener sujetos a los países, en plena dependencia de sus dictados neoliberales. 

 

Por tanto, las experiencias de América Latina, el Este Asiático y el África subsahariana demuestra que las políticas de ajuste estructural no sólo no fueron eficaces para poner fin a la crisis, sino que a largo plazo influyeron negativamente en la pobreza y en la desigualdad. De hecho, los niveles de pobreza y bienestar retrocedieron veinte años, y cientos de millones de personas pagaron el elevado coste de las políticas de ajuste. Ahora lo llevan a cabo con nosotros, y con el resto de países de la UE. También quieren llevarlo a cabo en Ucrania, y en las pocas colonias que van quedando de los países europeos y de Estados Unidos. El fracaso de dichas políticas no les desanima para llevarlas a cabo, sino para continuar intentándolo. Sólo desde el dogma económico más fanático o desde el deseo consciente de provocar los efectos perversos que hemos relatado, se entiende la aplicación entusiasta de estas medidas, como hace el Gobierno español del PP. Y no sólo eso, sino que además si algún país plantea mínimamente (como hizo en su momento el primer Gobierno de Syriza en Grecia) el desvío de dichos planes y medidas económicas, las instituciones y organismos internacionales del orden mundial capitalista se echan encima de ellos, en una suerte de chantaje, sabotaje y furibundo ataque a sus gobernantes. ¿No les parece a los lectores y lectoras que más que una leal conveniencia de aplicar tales medidas por el bien de dichos países, lo que existe a nivel internacional es un complot de la globalización neoliberal en imponerlos a sangre y fuego? Continuaremos en siguientes entregas.

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2 febrero 2017 4 02 /02 /febrero /2017 00:00

Documental de 79.30 min. creado por los autores sobre la tragedia del Tarajal

Adjuntamos arriba el fantástico vídeo, cuya aparición ha sido recogida en el servidor Nodo50 de información alternativa, sobre el documental que desenmascara las mentiras vertidas por el Gobierno en la tragedia que se cobró la vida de 15 personas, 15 migrantes que venían a nuestra tierra para intentar mejorar su penosa vida. Rogamos encarecidamente su masiva difusión, y reproducimos a continuación el texto publicado en dicho medio: 

 

El 6 de febrero de 2014 unas 200 personas intentan entrar a la ciudad de Ceuta a nado, por el espigón Tarajal. La Guardia Civil activó el “máximo nivel de alerta” y se movilizaron varias unidades, incluido el grupo antidisturbios, y una de las patrulleras. Pero no se avisó a Salvamento Marítimo ni a Cruz Roja.

 

Cuando el grupo de migrantes se introdujo en el agua, la Guardia Civil ya estaba preparada con material antidisturbios: escopetas, escudos, cascos y botes de humo.

 

Fallecieron 15 personas. La Guardia Civil no atendió a los heridos y los devolvió en caliente a la policía marroquí. El Gobierno y el ministro de Interior de entonces, Jorge Fernández Díaz, dieron versiones contradictorias en las siguientes horas.

 

Diversas organizaciones sociales se personaron en la causa penal para exigir una investigación exhaustiva, depurar responsabilidades y garantizar que hechos como estos no se repitan.

 

A pesar de todas la evidencias y las mentiras oficiales, el 15 de octubre de 2015, la titular del Juzgado de Instrucción número 6 de Ceuta, María del Carmen Serván, ordenó el archivo provisional de la causa contra los 16 miembros de la Guardia Civil imputados. Pero esta semana, la Audiencia de Ceuta ordenó la reapertura del caso, una nueva oportunidad para acabar con la impunidad en la frontera Sur.

 

Ahora, cuando se cumplen tres años de aquellos hechos el documental “Tarajal: Desmontando la impunidad de la frontera Sur”, un trabajo de Xavier Artigas y Xapo Ortega producido por Metromuster y Observatori DESC, bajo licencia Creative Commons, desmonta la versión del Gobierno sobre la muerte de 15 migrantes subsaharianos en febrero de 2014.

 

Los autores pretenden que el documental, que se ha estrenado en la televisión pública catalana, se convierta en viral y sea visionado por el mayor número de personas a través de las redes sociales.

 

El estreno no puede llegar en un momento más oportuno, ya que esta semana, la Audiencia de Ceuta ordenó la reapertura del caso, archivado en 2015 sin atribuir ninguna responsabilidad a los 16 guardias civiles imputados por un delito de homicidio y lesiones imprudentes. Tampoco se depuraron responsabilidades políticas, pese a las contradictorias versiones que ofrecieron en un primer momento la Guardia Civil, el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz y la Delegación del Gobierno en Ceuta.

 

Hemos rescatado voces de ese documental, un collage sonoro que ilustra el certero trabajo de investigación del documental que desmonta las mentiras del Gobierno, presidido por Mariano Rajoy.

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1 febrero 2017 3 01 /02 /febrero /2017 00:00
Fuente Viñeta: http://www.ecorepublicano.es/

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Somos la nación del Valle de los Caídos, de las calles y estatuas dedicadas a asesinos, de “periodistas” y políticos que defienden públicamente a un maldito dictador

Carlos Hernández (periodista e investigador)

Como ya hemos expuesto en entregas anteriores, el robo de bebés fue, en realidad, una manifestación más del exterminio ideológico al que la dictadura sometió a la población. Se ha pretendido desvincular estos terribles hechos del trasfondo de la Memoria Histórica, pero no lo van a conseguir. Porque en efecto, la Guerra Civil no acabó el 1 de abril de 1939, cuando una siniestra voz en Radio Nacional de España anunciaba: "Cautivo y desarmado el Ejército Rojo....La Guerra ha terminado". Serrano Suñer lo afirmaba un año después: "La guerra continúa". Esa era la tremenda realidad. No era una frase retórica. La represión fue mucho más allá de lo imprescindible para cambiar el régimen político, porque de lo que se trataba era de "hacer limpieza" en cada ciudad y en cada pueblo, para que no quedara ni rastro de ese "gen marxista", y de esta forma, la clase dominante, la que se había visto amenazada por la Segunda República, se asegurara unas décadas de tranquilidad. Y lo consiguieron. Lo consiguieron mediante la instauración de un régimen atroz y despiadado, de un régimen criminal que sobrepasó incluso a la muerte física del dictador, tal como hace pocos días hemos recordado en el 40 Aniversario de la matanza de los abogados laboralistas de Atocha, en 1977, dos años después de muerto Franco. Tomamos pie en el artículo que para el medio La Marea redactaron Luis Pla y Miguel Hernández, con ocasión de la publicación del documental sobre el robo de bebés en la Comunidad Valenciana. 

 

Ya nos hemos referido a uno de los personajes más siniestros del franquismo (todavía tendremos que hablar de algunos más durante esta serie), como fue el Doctor Antonio Vallejo-Nájera. Se trataba de un médico militar que se interesó por la psiquiatría durante su estancia en Alemania en los años previos al nazismo. En 1938 envió un telegrama a Franco solicitando autorización para crear el Gabinete de Investigaciones Psicológicas. Se proponía investigar a hombres y mujeres capturados durante el avance de las tropas sublevadas. En sus investigaciones, fue incluso asesorado por agentes de la Gestapo. Las conclusiones de sus "investigaciones" fueron que los "marxistas" (en su jerga, incluía a todos los que se opusieron al Golpe de Estado, ya fueran socialistas, republicanos, anarquistas o comunistas) eran inferiores mental, moral y culturalmente. Según él, la "raza española" había degenerado durante los últimos siglos debido a las maquinaciones de los judíos falsamente convertidos al cristianismo, y la difusión de las ideas librepensadoras, enciclopedistas, masonas y democratizantes. Estaba convencido de la necesidad de librar la cruzada para "liberar a la raza hispana" cultivando la religiosidad y el patriotismo, y para ello era necesario separar a los rojos de sus hijos e hijas para evitar la transmisión del "gen marxista". Los lectores y lectoras podrán estar alucinando como yo lo estoy a medida que lo expongo, pero les aseguro que no exageramos ni un ápice. No estamos hablando de una persona a la que se le hubiese ido la cabeza, muy al contrario. Estamos hablando de todo un "profesional" de la medicina, pero absolutamente sometido a un ideal perverso y macabro. Es absolutamente increíble hasta dónde puede llegar la perversión humana cuando se entrega a un ideal aberrante. 

 

Y como decíamos, todo este fue el trasfondo que legitimó las terribles prácticas del robo de bebés. El nuevo Estado había de dotarse de una legislación que amparara la desaparición de los hijos e hijas de los perdedores de la guerra. La patria potestad pasaría al Estado, y se les podía cambiar el nombre y los apellidos. De esta forma, además, se dificultaría la posible búsqueda posterior por parte de sus progenitores. Esos niños y niñas fueron educados en centros religiosos, incluso muchos de ellos acabaron convertidos en sacerdotes y monjas. Por tanto, no bastaba con asesinar, torturar, exiliar, o encarcelar a los enemigos políticos. Había también que impedir que se tuviera que luchar contra las siguientes generaciones, para lo cual, también había que exterminar (ideológicamente) a sus hijos/as. Había que secuestrarlos y reeducarlos en el sentido diametralmente opuesto desde un punto de vista político y religioso, a como iban a serlo por sus familias. Pero todo ello tampoco fue suficiente. Había incluso que perseguirlos en el extranjero para retornarlos a la "madre patria" y educarlos "como Dios manda". Y en ese sentido, la Falange creó un Servicio Exterior para localizar, seguir y capturar a los hijos de nacionalidad española en todos los países de Europa y del norte de África donde habían llegado los nazis, y también en las repúblicas americanas. Pero como también hemos indicado en anteriores entregas, a medida que avanzaban los años de la dictadura, esa motivación ideológica se trocó en suculento negocio. 

 

Y así, una vez creadas las tramas oportunas, y amparados en la impunidad que les proporcionaba el Estado fascista, esta perversa práctica se difundió y generalizó, estallando en miles de casos a través de varias décadas. Los "compradores" no se limitaban a pagar los gastos del parto, sino que también desembolsaban grandes sumas de dinero a unas tramas intermedias (las auténticas organizadoras del cotarro) que estaban integradas por monjas, ginecólogos, abogados,  notarios, sacerdotes, celadores, incluso taxistas. Las sumas de dinero entregadas, que variaban según los casos y a lo largo de los años, pero que venían a coincidir más o menos (según los autores del documental referido) con el precio de un piso de la época, desmienten el supuesto móvil "caritativo" de estas asignaciones. Sin embargo, nunca se trató de una mera transacción mafiosa, pues el régimen se aseguraba muy bien a quién le entregaban los infantes. Debía tratarse de una familia adicta al régimen, con buenas posibilidades económicas, y con garantías de que iba a ofrecer a ese niño o niña una educación política y religiosa en consonancia con los valores nacional-católicos. De esta forma, el pensamiento dominante (grabado a sangre y fuego durante la dictadura) se aseguraba también para las próximas generaciones. Y como decimos, el desmontaje de estas tramas mafiosas no finalizó a la muerte del dictador, pues durante la Transición (de la que también hablaremos largo y tendido en su momento) no se llevó a cabo la necesaria depuración del aparato del régimen, ni de sus estructuras de decisión y de poder. De esta forma, la impunidad continuó durante algunos años más. 

 

Luis Pla y Miguel Hernández dan en el clavo cuando afirman: "Este exterminio ideológico, complementario al genocidio físico realizado durante toda la dictadura franquista, ayuda a explicar cómo se constituye la sociedad española en la actualidad y puede contribuir a que se entienda por qué tiene rasgos tan diferentes a otros países vecinos". En efecto, esta es la explicación, este es el verdadero fondo de la cuestión para poder explicar, aún bien entrado el siglo XXI, cómo es posible que padezcamos un buen grado de "franquismo sociológico" en una alienante sociedad. Fueron décadas de brutal represión, de lavado de cerebro, de difusión de un aberrante nacional-catolicismo (con su carga de machismo, homofobia, etc.), de anulación de las posibilidades de pensar libremente, de no aceptar otras premisas sociales, económicas y políticas, que las consecuencias llegan hasta nuestros días. Porque entonces...¿cómo explicar que después de 42 años de la muerte del tirano, aún suframos una Administración que pone trabas a la investigación, que defiende a los franquistas, que no cumple la Ley de Memoria Histórica, que cierra los archivos, que impide a las víctimas acceder al legítimo derecho a la verdad, a la justicia y a la reparación? La única explicación es concluir que los tentáculos del franquismo llegan hasta nuestros días, laten en la actualidad, continúan vivos, y siguen protegidos y amparados por un régimen que aunque ya no es totalitario, está al servicio de los mismos agentes del poder que auparon el golpe militar: la Iglesia, la aristocracia, los terratenientes, los militares, la banca, los grandes empresarios, el gran capital. Y a la cabeza de todos ellos, el Rey. Porque el Rey representa y defiende a todos esos estamentos. El Rey no representa al pueblo, representa las clases dominantes, justamente las enemigas de la República. Por eso se defienden entre sí. Continuaremos en siguientes entregas.

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31 enero 2017 2 31 /01 /enero /2017 00:00
Fotografía: http://www.republica.com/

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Las solicitudes de los Parlamentos vasco y navarro, de la práctica totalidad de representantes políticos del País Vasco Norte; las recomendaciones internacionales de las Naciones Unidas; del Consejo de Europa; las condenas por alejamiento de presos en Estados europeos por parte del TEDH, no han hecho variar esa cruel política de alejamiento y dispersión que afecta a los reos y a sus familias. Las medidas aplicadas a los presos y presas de (y del todo es) ETA han sido siempre extremas y realizadas desde una aplicación excepcional o arbitraria de la legislación ordinaria, pero si antes solo eran comprensibles desde un punto de vista del derecho penal/penitenciario del enemigo, ahora en este nuevo tiempo, es evidente que solo se entienden desde la vendetta

Jon Iñarritu

Para visitar a mi hijo preso en Algeciras, yo, mi nuera y mi nieta de tres años nos vemos obligados a realizar 2 200 Km. entre ida y vuelta, en un autobús que sale de Bilbao el viernes a las 18:30h y regresa el domingo a las 9 de la mañana. Autobús en el que viajamos los familiares y amigos y amigas de los presos y presas encarceladas en Sevilla, Puerto de Santa María y Algeciras. Es solo un pequeño ejemplo de la situación de los presos vascos y sus familiares

Jon Fano (padre de Unai Fano)

Como resulta que a cualquier país donde se vote cada x años se le tiende a llamar "democrático", como si la democracia consistiera sólo en eso, aquí estamos en este Estado Español, donde no sólo se continúa practicando la tortura, sino donde además existe una gran cantidad de presos y presas políticas, la mayoría vascos y vascas, que sufren (ellos/as y sus familias) una constante vulneración a los derechos humanos más básicos y elementales. Pero centremos el tema. Tras el cese definitivo de la violencia armada de ETA en 2011 (algo que el PP jamás pensó que ocurriera, de hecho aún lo continúa poniendo en duda), lo lógico hubiera sido, como ha ocurrido en casos anteriores para otros países, desactivar la legislación penitenciaria que se aplicaba a los presos etarras, y comenzar una paulatina normalización de dicha legislación, encaminada a contribuir a un escenario de paz. Pues en vez de eso, a día de hoy, la situación de los presos y presas enfermas, el alejamiento con respecto a las cárceles de su comunidad, y las medidas de excepción puestas en marcha, vislumbran un escenario absolutamente anormal, despótico e incomprensible. La única conclusión que se nos ocurre es que el Estado está aplicando, a través del perverso régimen penitenciario, una estrategia de clara venganza hacia dicho colectivo. 

 

El Gobierno del PP continúa haciendo caso omiso a los preceptos legales, que instan a evitar el desarraigo social de los penados, desoye constantemente las recomendaciones de instituciones y organismos internacionales, que aconsejan una política penitenciaria más acorde con el respeto a los derechos humanos, y sigue instalado en el relato de la rendición, y en la imposición de unas condiciones que, en el contexto actual, resultan claramente absurdas. Bajo el mantra de la "disolución" de ETA (disolución que ya es un hecho de facto), de la entrega de las armas (entrega que ha sido más de una vez boicoteada), de la manifestación del arrepentimiento y de la petición de perdón a las víctimas, lo que se esconde es una imposición por la fuerza del relato del Partido Popular, y de las asociaciones de víctimas más reaccionarias. Se trata de preceptos y condiciones que no se contemplan en ninguna ley, mientras lo que sí se contempla es la reorganización y el acercamiento de presos a las cárceles de su comunidad, o más próximas a ella, para que las visitas de sus familiares y amigos no representen un calvario, que es exactamente lo que lleva ocurriendo durante años. Detrás de todo ello lo que se esconde es una clara discriminación hacia los presos y presas políticas vascas, con respecto a otros tipos de penados. Podemos poner muchos ejemplos al respecto. El rasero siempre ha sido diferente. A los condenados por el terrorismo de Estado, como los GAL, o por intentonas golpistas, como los Guardias Civiles del 23F, o por los asesinos del crimen de los abogados de Atocha (del cual se acaban de cumplir 40 años), o a los condenados por torturas, se les indultó y/o cumplieron penas mínimas. 

 

No hablemos ya de los torturadores y altos cargos franquistas todavía vivos, que están absolutamente blindados por el Gobierno del PP, que ejecutan una férrea protección frente a cualquier intento de procesamiento, como estamos viendo con las solicitudes que la jueza María Servini de Cubría envía al Gobierno español con relación a la querella presentada en Argentina contra los crímenes del franquismo. Está claro que las medidas que el Gobierno aplica con los presos y presas vascas responden a una excepcionalidad sólo aplicable a ellos, lo cual redunda en una clara injusticia, en una cruel discriminación, y en una nueva vulneración de los derechos humanos. Una excepcionalidad basada en el interés por poner palos en las ruedas a cualquier intento de avanzar en el proceso de paz, y en la normalización del conflicto vasco, tal como lo exige la inmensa mayoría de la ciudadanía vasca, en diversas manifestaciones masivas celebradas recientemente (la última de ellas en Bilbo, el pasado día 12 de enero). Al Gobierno y al PP sólo le importa la lógica de los vencedores y vencidos, la cruel escenificación de la "derrota" de ETA, y para ello, no dudan en imponer injustos condicionantes, y en obstaculizar todo lo que pueden cualquier atisbo de avance en el proceso de paz. 

 

Un proceso de paz que el mismo pueblo vasco ha manifestado en multitud de ocasiones, y al que infinidad de colectivos de la sociedad civil se han unido de diferentes formas. Por ejemplo, un total de 225 juristas, que han reclamado la derogación de la Ley Orgánica 7/2003, por entender que supone una anomalía jurídica. Esta política penitenciaria de dispersión fue iniciada hace más de 25 años, y hoy día subsisten casi 400 presos repartidos por cárceles dispersas por todo el territorio del Estado Español. Las cifras concretas de número de presos y situación de las cárceles las ofrece un sobrecogedor artículo del padre del preso vasco Unai Fano, que relata la tremenda situación a la que se ven sometidos cada vez que quieren visitar a su hijo. Hasta en Portugal y en Suiza existen cárceles que alojan a presos vascos. Los riesgos de visitar a estas personas por parte de sus familiares y amigos conllevan elevado coste económico, cansancio físico y riesgo de accidentes, a los que hay que unir la imposibilidad de ser visitados por un amplio número de padres y madres de avanzada edad, así como por personas con discapacidad. En la actualidad hay 10 presos gravemente enfermos, alguno de ellos en situación terminal, a los que tanto el Estado Español como el Francés les niegan siquiera la libertad atenuada para ser debidamente atendidos. Ninguna democracia que se precie debería consentir tanta crueldad. 

 

Las visitas normales permitidas son de 40 minutos de duración, y se realizan a través de un locutorio blindado con un cristal que no permite el contacto físico con el preso o presa. Y tanto las celdas como los locutorios están intervenidos (se graba todo lo que se habla), limitando de esta forma gravemente el derecho a la intimidad y a la libertad de poder comunicarse con plenitud. Por otra parte, los cacheos y la toma de huellas tanto a la entrada como a la salida someten a los visitantes a una situación inaceptable. Y por si fuera poco, tampoco está permitido dejar ningún tipo de alimento al preso/a, que pueda paliar las penurias alimenticias que padecen. A todo ello hemos de unir los traslados de unas prisiones a otras, la incomunicación y los aislamientos, que buscan denigrar aún más la dignidad de estos presos y presas. Aún así, los casos más sangrantes lo protagonizan las presas con hijos o hijas. Hasta los 3 años pueden tenerlos/as con ellas en las cárceles, pero a partir de esa edad los separan, y se multiplican las dificultades para estos menores, que sufren las consecuencias del rencor de esta absurda e inhumana política. Las mujeres en esta situación son víctimas por triple partida, pues se atenta contra los derechos como ciudadana, como mujer y como madre encarcelada. Y la guinda del pastel se lleva a cabo cuando estas personas cumplen sus condenas, y salen por fin a la calle. Entonces llegan las inhabilitaciones, las multas y la denegación de subsidios. Mientras a cualquier otro preso o presa común se le reconoce un subsidio de inserción de 426 euros mensuales durante 18 meses, a los presos vascos se les niega este derecho, a pesar de que el Tribunal Constitucional declaró en su momento la inconstitucionalidad y nulidad de tal denegación. 

 

Como nos señala el senador de EH Bildu Jon Iñarritu en este artículo, ya en el Pacto de Ajuria Enea de 1988 se recoge por todos los partidos firmantes la aplicación de la medida de excarcelación de los presos de ETA cuando se produjera el fin de su actividad armada. Aquéllos que no tuvieran delitos de sangre serían indultados, y aquéllos que hubieran participado en atentados mortales serían enviados al exilio durante unos años. Como vemos, nada de lo allí especificado se está cumpliendo. Pero no sólo eso, sino que además se ejercen otras crueles medidas con respecto a los presos vascos, tales, como la no computación de las penas cumplidas en cárceles francesas (desoyendo la Decisión Marco Europea sobre el cómputo de penas cumplidas en otros Estados), y la no consideración de la situación de los presos y presas con enfermedades graves e incurables, por razones humanitarias. La política de alejamiento afecta al 95% de los presos etarras, contraviniendo la reiterada jurisprudencia del TEDH, y de la propia Constitución Española, esa con la que tanto se llenan la boca. La situación de excepcionalidad que viven los presos vascos en el Estado Español debe clamar a la conciencia de todo demócrata. Porque en todos los países donde han tenido lugar conflictos armados, y posteriormente se ha alcanzado un cese definitivo de la violencia, se ha dado cierto nivel de consenso entre las Instituciones, la sociedad civil y terceros actores de la comunidad internacional, a modo de mediadores para garantizar el proceso. Acaba de suceder por ejemplo en Colombia, proceso que recogimos en este artículo

 

Han transcurrido ya cinco años desde que las únicas violencias políticas organizadas visibles son las de los Estados o sus distintas Administraciones. Unos Estados que no desean la paz, que en vez de contribuir a ella, sabotean continuamente todo intento de reconciliación, de justicia y de pacificación del conflicto. Tribunales de excepción, leyes anti-terroristas, incomunicación, dispersión...todo ello debe desaparecer de nuestro ordenamiento jurídico. Para cualquier buen observador que se precie, será fácil deducir que para el Partido Popular y para un buen sector de nuestra sociedad, se echan de menos los años de la lucha armada de ETA, para seguir legitimando su régimen represor, para seguir contando con el enemigo interno, y para seguir, como efecto colateral, justificando su visión única y excluyente de una España que no se dan cuenta que pertenece al pasado. Ellos añoran la situación anterior, porque quisieran poder seguir utilizando la violencia terrorista como arma arrojadiza y argumento "de Estado" en beneficio político. La política penitenciaria del Estado Español es vergonzante, violenta y revanchista, impropia de todo país democrático que asegure respetar los Derechos Humanos. Cualquier Estado que no evolucione desde sus altas esferas de poder a tenor de la propia evolución de sus condicionantes económicos, políticos y sociales, estará condenado al fracaso. 

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30 enero 2017 1 30 /01 /enero /2017 00:00
Viñeta: ENEKO

Viñeta: ENEKO

La fabricación del miedo funciona a pleno rendimiento con sus dos consecuencias lógicas: primero, el público renuncia a una explicación racional en provecho de reacciones emocionales y, segundo, aparece una demanda de seguridad aunque sea a cambio de un atentado contra las libertades fundamentales. Más allá de los blancos actuales, la lógica seguritaria es la que impera más hondamente en nuestra sociedad. Las apuestas del petróleo, del gas y los desafíos geoestratégicos desparecen totalmente del debate y sólo dan cabida a la urgencia de un consenso ‘anti bárbaros’

Saïd Bouamama

En 1996, James Baker, el entonces Secretario de Estado norteamericano, declaró: "No existe país musulmán más integrista que Arabia Saudí (...) y sin embargo ese país es a la vez un amigo y un país importante para Estados Unidos (...) Sólo tenemos que combatir el integrismo en la medida exacta en que lo exijan nuestros intereses nacionales". Este cinismo, esta desfachatez y otras muchas por el estilo no hacen sino confirmar todo cuanto estamos exponiendo aquí. Y el panorama europeo, no tan agresivo como el estadounidense, tampoco le ha ido a la zaga. Desde hace siglos, los imperios de Europa han estado asesinando, torturando, violando y mutilando a millones de personas en todos los continentes del mundo. Todos estos horrores han estado ocurriendo hasta el pasado siglo XX, y aún continúan en pleno siglo XXI. Nuestra escalada imperial, lógicamente ya muy debilitada, aún continúa, pero todavía tenemos el descaro de argumentar, cuando sufrimos atentados en nuestras propias carnes, que están atentando contra "nuestros valores de libertad y democracia". El terrorismo occidental tiene a sus espaldas una larga historia de siglos, de genocidios, de invasiones coloniales, de sometimiento de pueblos. No podemos ser tan hipócritas de creernos los amos del mundo libre y civilizado, cuando tenemos en nuestro pasado unas credenciales tan aberrantes. 

 

Pero nuestros indecentes gobernantes actuales se ocupan y preocupan de que nada de ello resida en nuestras conciencias occidentales. Las masas de europeos y norteamericanos prefieren no saber nada sobre el pasado y el presente, sobre las causas y los motivos que crean los bloques geopolíticos actuales. Nos han lavado el cerebro para que nos creamos que gobernamos el mundo porque somos los mejores, porque somos libres, brillantes, inteligentes y trabajadores. Tremenda falacia. Ocultan que durante siglos nuestros países han saqueado y aterrorizado al resto del mundo, que también quería ser "libre" como nosotros. Las élites están empeñadas en que las clases populares y trabajadoras conozcan lo menos posible sobre todos estos asuntos, para poder domesticar mejor nuestras mentes, y colarnos cualquier pretexto absurdo para que legitimemos las nuevas guerras que emprenden. Las cruzadas occidentales mediante las cuales han instalado el terror durante siglos en muchos países y continentes, jamás serán mostradas en los medios de comunicación dominantes, más que en algún documental perdido, emitido a una hora intempestiva. En cambio, el terror de los "otros" es mostrado continuamente, sin paliativos, sin censuras, con toda su crudeza. De ahí que la actual "Guerra contra el terrorismo internacional", vendida a bombo y platillo para mayor lavado de las conciencias occidentales, sea sólo una nueva tapadera para continuar asegurando la implantación por la fuerza de nuestros intereses a escala mundial. 

 

Es una guerra que nunca se espera ganar, porque entonces, si se ganara definitivamente, tendría que haber paz mundial, tendría que haber desarme, tendrían que reducirse los presupuestos militares, y abolirse los bloques militares, y nada de eso interesa a nuestras grandes potencias occidentales. Y nosotros, los pueblos de estas grandes potencias, seguimos asumiendo sus burdos relatos. Nos seguimos creyendo a pies juntillas la infantil y reduccionista leyenda de los "buenos" y los "malos". Seguimos participando de su farsa. En palabras de Andre Vitchek tomadas del artículo de referencia: "La paz significaría que Occidente mirara a su propio pasado. Significaría pensar en la justicia y la reordenación de la totalidad de las estructuras de poder del planeta. Y eso no se puede permitir". Así que, con toda solemnidad y cinismo, Occidente se autoproclama como campeón mundial de los derechos humanos y de la libertad. Sigue aterrorizando al mundo, saqueándolo, expoliándolo, controlando sus recursos naturales, pero a la vez es aceptado como el líder supremo, como un gendarme global, como la única parte fiable del mundo. Y mientras, continúa demonizando a los inmigrantes, a los refugiados y a los "terroristas yihadistas", porque cuanto más amenazadores sean estos agentes externos, más hermoso, plácido y tranquilo parecerá Occidente. A este mensaje contribuyen cientos de medios de comunicación del sistema, que hacen continuamente de altavoz acrítico de sus políticas, y que han desarrollado un potentísimo aparato de propaganda durante siglos. 

 

Basado en su dogma fundamentalista cristiano, se pone en marcha todo un lenguaje preciso, y se desarrolla todo un imaginario colectivo, una especie de "mitología", mediante la cual los "otros" terroristas representan "el mal", son peores que el mismo diablo, mientras nuestros gobernantes y nuestros pueblos, nuestro sistema de libertades, que representan "el bien", han de luchar y acabar con este terrible  monstruo. Si el lector o lectora ha leído o escuchado algún discurso completo de los gobernantes estadounidenses, apreciará que no exageramos ni un ápice. Estados Unidos y sus aliados se presentan al mundo como la civilización, la gloria, ese país imprescindible, elegido por Dios para implantar y vigilar el bien en la Tierra. Un mensaje absolutamente ridículo e irracional, propio únicamente de mentes fanáticas. Nunca van a reconocer que sus prácticas colonialistas e imperialistas son las verdaderas amenazas, que los verdaderos peligros son el complejo militar-industrial, y la guerra por apoderarse de unos recursos naturales y energéticos para controlar al resto del mundo, e impedir que se levanten nuevas opciones y formas de gobernar y de convivir más justas, sociales y redistributivas. Rompamos ese falaz discurso. No exageramos cuando afirmamos que nos va la vida en ello. "¿Habrá que ser ciego y sordo", se pregunta Grégoire Lalieu en este artículo para el medio Investig'Action, "para no entender que la violencia que ha azotado a Bruselas y a París está relacionada con la violencia que azota a Medio Oriente desde hace más de un siglo?". Dejo la reflexión a mis lectores/as. 

 

Y explica a continuación: "Mientras nuestros aviones bombardeaban aldeas perdidas en lejanas serranías, mientras miles de niños y niñas, al parecer diferentes de los nuestros, se morían por culpa de inicuas sanciones, mientras los muertos caídos bajo nuestras balas sólo iban desfilando discretamente, entre dos reportajes sobre el iPhone, la guerra de verdad no existía realmente para nosotros. Pero hoy día resulta difícil no ver la sangre. E imposible no estar oyendo los alaridos". En efecto, cuando son nuestros vecinos, nuestros compatriotas los que caen, entonces sí nos incumbe la guerra, entonces la sentimos de verdad. Si matanzas como esas y multiplicadas por cinco ocurren diariamente, pero a miles de kilómetros de distancia, entonces no nos importan. Si nuestros gobiernos están implicados directa o indirectamente, no nos interesa, a menos que algunos de los nuestros, de los buenos, resulten salpicados de sangre. Entonces estallamos y proclamamos solemnemente que estamos "ante una guerra". Nuestro cinismo no tiene límites. Somos nosotros los que hemos creado esta situación. Son nuestros países los últimos responsables de esas guerras que vienen viviendo millones de inocentes desde hace tantos años, mientras nosotros nos quedamos dormidos viendo el telediario que nos lo cuenta. El terrorismo no surge de la nada. No se crea por generación espontánea ni por ciencia infusa. El terrorismo es el fruto de nuestros errores, de nuestros egoísmos, de nuestras perversas políticas, llevadas a cabo por doquier, a diestro y siniestro. Hasta la mismísima Hillary Clinton confesaba públicamente en 2009: "Nosotros somos quienes hemos creado Al Qaeda". Con absoluta frialdad. Con absoluta indiferencia. Después de dicha afirmación, no se le cayó la cara de vergüenza. No fue repudiada como lideresa política internacional. Su discurso no fue criticado. El mundo occidental no sufrió ninguna alarma. Y así seguimos. Continuaremos en siguientes entregas. 

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28 enero 2017 6 28 /01 /enero /2017 00:00
Fotografía: http://im-defensoras.org/

Fotografía: http://im-defensoras.org/

Desgraciadamente, los asesinatos, secuestros y extorsiones a los/as luchadores/as y defensores/as del medio ambiente, se están volviendo cada vez más frecuentes en el escenario internacional. A los recientes casos de Berta Cáceres, Milagro Sala e Isidro Baldenegro, todos recogidos en este Blog, hemos de unir ahora el de Laura Vásquez, un nuevo caso de asesinato de una ambientalista que luchaba contra el proyecto minero San Rafael, en Guatemala. Como tantas veces hemos afirmado y demostrado, el gran capital transnacional no entiende de chiquitas, y se sacude brutalmente a todas las personas, asociaciones o colectivos que se le enfrentan, o suponen un obstáculo a sus designios e intereses. Aquí tenemos un nuevo caso. Esperemos que sea el último, aunque mucho nos tememos lo contrario. La noticia la publicaba hace pocos días el portal web de Iniciativa Mesoamericana de Mujeres Defensoras de Derechos Humanos, y como siempre, ha tenido escaso o nulo eco internacional. Ya sabemos que a los medios de comunicación dominantes les importan bien poco estos asuntos. Recogemos a continuación el texto íntegro aparecido en dicho medio, y replicado en otros muchos medios alternativos: 

 

La ecologista guatemalteca Laura Leonor Vásquez Pineda murió el lunes 16 de enero por un disparo en la cabeza en el departamento de Jalapa, Guatemala. La activista se oponía al proyecto minero San Rafael.

 

La Iniciativa Mesoamericana (IM) de Mujeres Defensoras de los Derechos Humanos repudió y condenó el asesinato que se produjo "tras haber pasado por un proceso de criminalización acompañado de campañas de estigmatización y difamación".

 

A continuación, compartimos el pronunciamiento de la Iniciativa Mesoamericana que articula con los países de El Salvador, Guatemala, Honduras, México y Nicaragua.

 

#AlertaDefensoras: Laura Leonor Vásquez Pineda

Organización: Comité en Defensa de la Vida de San Rafael Las Flores

Actividad: Defensa del territorio

Agresiones enfrentadas: Criminalización, Asesinato

 

En la noche del 16 de enero de 2017, sujetos no identificados irrumpieron en la casa de la defensora Laura Leonor Vásquez Pineda y la asesinaron. El cadáver de la defensora presentaba herida de arma de fuego en la cabeza.

 

Laura Leonor Vázquez tenía 47 años y actualmente estaba a cargo de dos nietos menores de edad y de un pequeño comercio de su propiedad. En el año 2013, consecuencia de su militancia en el Comité en Defensa de la Vida de San Rafael Las Flores y de su participación en la resistencia pacífica frente a la imposición del proyecto minero San Rafael, fue víctima de un proceso de criminalización que la mantuvo 7 meses en prisión, sin que se demostrara ninguno de los delitos que el Ministerio Público le imputaba. Tras su liberación empezaron una serie de rumores tendientes a estigmatizar y difamar su accionar como comerciante.

 

Desde la IM-Defensoras repudiamos y condenamos este nuevo crimen contra una defensora en Guatemala, el cual se suma a los 13 que tenemos documentados desde 2012. Nos preocupa especialmente que al igual que en otros casos de defensoras de la tierra y el territorio en la región, como el paradigmático de Berta Cáceres en Honduras, el asesinato de la defensora se produce tras haber pasado por un proceso de criminalización acompañado de campañas de estigmatización y difamación.

 

Nos solidarizamos con la familia de Laura Leonor Vásquez y exigimos al Estado guatemalteco que investigue debídamente los hechos para dar con los responsables materiales e intelectuales de este crimen, así como que garantice la seguridad y protección de la familia de la defensora.

 

Finalmente hacemos un llamado a las organizaciones e instancias internacionales para que expresen su condena al crimen y se unan a la exigencia de que no quede en la impunidad.

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27 enero 2017 5 27 /01 /enero /2017 00:00
Fuente Viñeta: La Republica (http://larepublica.es/)

Fuente Viñeta: La Republica (http://larepublica.es/)

Ocho hombres -Bill Gates, Warren Buffett, Carlos Slim, Jeff Bezos, Mark Zuckerberg, Amancio Ortega, Larry Ellison y Michael Bloomberg- disponen de una fortuna sumada de 426 mil millones de dólares, equivalente a los recursos de 3.600 millones de las personas más pobres del mundo, de acuerdo al más reciente análisis de este organismo. En el informe [de Oxfam] también se da cuenta de los 7,6 billones de dólares ocultos en paraísos fiscales, y de la profunda desigualdad de género, que se verifica en un dato puntual: de los 1810 millonarios del mundo, el 89% son hombres

Juan Manuel Karg

Según los más solventes analistas, todas las fuerzas políticas de la izquierda parlamentaria, así como la totalidad de las ONG's que estudian el asunto (nosotros tomamos como referencia a Oxfam-Intermón, por ser la que más estudios e informes sobre desigualdad ha presentado), la pieza clave que ha desmantelado los mecanismos que reducen la desigualdad y hacen posible un crecimiento equitativo, han sido los famosos "programas de austeridad". Una receta mágica que se nos vendió hace ya casi una década, y por la cual sacrifican de forma "justificada" prácticamente todos los avances que hemos experimentado en el Estado de Bienestar, y el catálogo de servicios públicos puestos a disposición del conjunto de la ciudadanía. De hecho, Oxfam calcula que si las medidas de austeridad siguen adelante, en el año 2025, entre 15 y 25 millones de europeos más podrían verse sumidos en la pobreza, mientras el gran capital no sólo recupera su rentabilidad, sino que crece en beneficios y en distancia sobre la clase trabajadora. Pero además de saber esto desde un punto de vista económico (es decir, empírico), lo sabemos por experiencia, ya que este conjunto de medidas (estos programas de austeridad y los famosos "planes de ajuste estructural", los eufemismos que ellos usan para desmantelar las conquistas sociales y laborales de la clase trabajadora) ya fueron implantadas en América Latina, el Este asiático y el África subsahariana durante las dos últimas décadas del siglo pasado. 

 

En todos los casos estudiados, estas políticas fueron un estrepitoso fracaso (para la clase trabajadora, claro está; para la clase capitalista fueron todo un éxito). El Profesor Joseph Stiglitz, Premio Nobel de Economía y ex Economista Jefe del Banco Mundial, lo ha expresado en los siguientes términos: "La ola de austeridad económica que ha azotado Europa tras la Gran Recesión amenaza con dañar seria y permanentemente al tan preciado modelo social del continente. Tal y como predijeron hace tiempo los economistas, incluyéndome a mí mismo, la austeridad sólo ha conseguido paralizar el crecimiento de Europa, con mejoras en las balanzas fiscales decepcionantes en todos los casos. Y lo que es peor, la austeridad contribuye al aumento de las desigualdades que harán que esta situación de fragilidad económica perdure, exacerbando innecesariamente el sufrimiento de las personas en situación de desempleo y pobreza durante muchos años". No se puede decir más claro. Sin embargo, tanto nuestros gobernantes locales como los líderes de los Organismos Internacionales (FMI, OMC, OCDE, BM...) y la Troika europea (CE, BCE y FMI) no hacen sino insistir en dichas políticas fallidas. La experiencia ha demostrado (aunque ellos se empeñen en no reconocerlo) que a mayor austeridad, mayores son los niveles de endeudamiento (sobre la deuda pública de los países nos ocuparemos más a fondo en su bloque temático correspondiente). 

 

La apuesta por reducir la deuda por encima de todo ha obviado el hecho de que es posible crecer incluso con niveles de endeudamiento relativamente altos, y que la recuperación del crecimiento económico debe ser inclusiva, es decir, debe albergar y beneficiar a toda la población. Los programas de "austeridad" (las comillas nos indican que no es una verdadera austeridad, concepto que no tiene nada que ver con las políticas que nos imponen) que se han aplicado en todo nuestro continente (y en otras partes del mundo) están basados en una obsesiva reducción del déficit público (se ha tomado arbitrariamente la cifra del 3% del PIB), en una fiscalidad regresiva, así como en el drástico recorte del gasto, especialmente en servicios públicos como la educación, la sanidad y la seguridad social (pensiones, prestaciones por desempleo, etc.). Este conjunto de medidas ha debilitado los mecanismos que reducen la desigualdad, perjudicando especialmente a las personas más pobres y vulnerables, sobre quienes se ha hecho recaer la responsabilidad de cargar con los excesos de la clase capitalista de las últimas décadas, a pesar de ser las menos culpables de ellos. Por tanto, la irracional y fanática aplicación de estas políticas de "ajuste" no puede continuar. Necesitamos un nuevo modelo económico y social que invierta en las personas, que respete la naturaleza, que fortalezca las instituciones democráticas y desarrolle un sistema fiscal justo y progresivo, contribuyendo todo ello a la justicia social y a la sostenibilidad medioambiental. 

 

Estas mal denominadas "medidas de austeridad" incluyen agresivas políticas que agravan la desigualdad, desde el deterioro de los servicios públicos a la merma de la protección social, pasando por el debilitamiento de la capacidad de negociación colectiva de los trabajadores ante la patronal, como consecuencia de la salvaje desregulación del mercado laboral, y su completa concepción del trabajo como una mercancía más (al igual que la sanidad, la educación y el resto de derechos humanos, a los que nuestros gobernantes aplican dicho concepto). Asímismo, en el marco de las políticas de austeridad, los Gobiernos han adoptado medidas para privatizar (parcial o totalmente, de una sola vez o en fases) los servicios públicos con el objetivo de reducir el déficit presupuestario de las Administraciones Públicas. Por su parte, los Organismos Internacionales implicados en dichas políticas, presionan constantemente para que los países vendan sus empresas públicas de energía, agua, transporte, etc., así como otros recursos y patrimonios públicos. De hecho, hasta la mismísima Comisión Europea reconoció en 2013 que los gobiernos de la UE estaban dejando de recaudar alrededor de un billón de euros anuales a causa de la evasión y la elusión fiscal. Y en esa misma línea, apenas se han creado nuevos impuestos para gravar la riqueza y el patrimonio de los más ricos, a pesar de que podrían ser una importante fuente de ingresos de carácter justo y equitativo, así como un mecanismo de reducción del déficit mucho más progresivo. 

 

En agosto de 2013, la Red Europea de Lucha contra la Pobreza se expresó en los siguientes términos: "Se ha subestimado el coste social a largo plazo de la crisis económica. Cada vez hay más personas que han sido expulsadas de sus hogares. Más personas atrapadas en el sobreendeudamiento, porque el coste de vida se ha incrementado y sus ingresos han disminuido. La pobreza infantil está aumentando, y los jóvenes se ven privados de la posibilidad de soñar con un futuro. La opinión pública estigmatiza cada vez más a las personas vulnerables, como si fueran responsables de su situación y la protección social fuese un lujo en una época de austeridad". Desde las instancias gubernamentales, los falaces mensajes consistían en asegurar que las medidas aprobadas darían "confianza a los mercados", lo cual a su vez haría fluir el crédito y la inversión, facilitando el crecimiento del sector privado y "generando empleo". Pero las cosas no han sido así, más bien al contrario. El crecimiento económico se ha convertido únicamente en una garantía de recuperación de los beneficios empresariales, mientras que las clases más desfavorecidas no poseen ni siquiera la garantía de llegar a fin de mes aunque tengan trabajo. Los trabajadores se ven cada vez más presionados, con menor poder adquisitivo, y con menos recursos para poder acceder a los servicios públicos, que ya no son tan públicos ni tan gratuitos ni tan universales. Continuaremos en siguientes entregas.

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26 enero 2017 4 26 /01 /enero /2017 00:00
Fuente Viñeta: http://www.ecorepublicano.es/

Fuente Viñeta: http://www.ecorepublicano.es/

Acabar con las energías fósiles es necesario pero el cambio no lo impulsarán los grandes contaminadores que hacen todo lo posible por mantener este sistema. ¿Cómo explicar de otro modo la hipocresía de los países que por un lado firman este acuerdo y por el otro se vinculan mediante otros acuerdos comerciales dañinos para el medio ambiente como la Asociación Transpacífico y el Tratado Transatlántico de Libre Comercio?

Asma Mechakra

Retomamos esta serie  de artículos después de varias semanas, durante las cuales hemos tenido buenas noticias en cuanto al TTIP (parece que está muerto, aunque todavía no enterrado), sobre todo gracias a las intenciones proteccionistas del nuevo Presidente norteamericano, Donald Trump. Pero como decimos, nuestra guerra contra la implantación de la nueva hornada de Tratados de Libre Comercio (en realidad, como ya hemos explicado, un eufemismo para ocultar nuevos y potentes ataques contra los derechos sociales, laborales, culturales, económicos, sanitarios y medioambientales de la población mundial) sigue muy viva, ya que aún tenemos varios frentes abiertos. En esta entrega vamos a hacernos eco de un reciente artículo publicado por Ecologistas en Acción, donde esta organización nos urge a nuevas movilizaciones ante la inminente votación del CETA en el Parlamento Europeo. Lo reproducimos a continuación:

 

La campaña "No al TTIP", de la que forma parte Ecologistas en Acción, ha convocado un Día de Acción Global para demandar al Parlamento Europeo que vote “no" al acuerdo comercial y de inversiones entre la UE y Canadá, el CETA.

Está previsto que el próximo 14 de febrero el pleno del Parlamento Europeo en Estrasburgo vote la ratificación del CETA. Por tal motivo, la sociedad civil, sindicatos, agricultores y activistas de organizaciones ciudadanas, culturales y políticas de toda Europa, también del todo el Estado Español, saldrán a la calle el sábado 21 de enero con el objetivo de frenar este tratado económico y comercial entre la UE y Canadá, también conocido como el "TTIP canadiense".

"El movimiento europeo contra los acuerdos comerciales como TTIP y CETA ha conseguido poner contra las cuerdas las negociaciones comerciales de la UE”, ha declarado Luis Rico, uno de los portavoces de la campaña. "La sociedad se está rebelando contra el contenido de estos acuerdos, que están pensados únicamente para incrementar el flujo de inversiones, el comercio y el poder de las grandes empresas. Proponemos un modelo comercial que evite los efectos negativos de la globalización. Por eso el sábado volveremos a salir a la calle para decir que las personas y el planeta están antes que las multinacionales”, ha concluido Rico.

En el caso de que se ratifique del CETA, el próximo 14 de febrero amplias secciones de este acuerdo comercial y de inversiones se aplicarán provisionalmente, incluso antes de que sea votado para su confirmación final en los distintos parlamentos nacionales de los 28 miembros de la Unión Europea (UE).

Pero antes de esta votación decisiva, varias comisiones parlamentarias tienen que expresar y votar su opinión sobre el tratado. En diciembre la resolución de la Comisión de Empleo y Asuntos Sociales (EMPL) recomendó votar en contra el CETA. Sin embargo, la Comisión de Medioambiente (ENVI) que se celebró el pasado jueves 12 de enero respaldó el acuerdo. El próximo 24 de enero será la Comisión de Comercio Exterior (INTA) quien tenga que definirse sobre el tratado.

Por este motivo, la campaña No al TTIP ha estado manteniendo numerosos contactos con europarlamentarias y europarlamentarios, y ha celebrado reuniones con representantes de algunas fuerzas políticas en el Parlamento Europeo.

La campaña ha constatado la profunda división interna que existe en los grupos socialdemócrata (S&D) y demócrata-liberal (ALDE), donde diversos europarlamentarios han votado en contra de este tipo de acuerdos y han expuesto sus preocupaciones ante los graves peligros que implica la aplicación de este tratado en aspectos como el empleo, el sector agrícola, el principio de precaución, los servicios públicos o la futura cooperación reguladora.

"Es una falacia decir que este tipo de acuerdos comerciales y de inversión es una forma de gobernar la globalización o de mejorar la gobernanza global”, ha manifestado Cuca Hernández, portavoz de la campaña. “El texto del CETA”, ha añadido Hernández, "llama barreras comerciales a las salvaguardas para la salud y el medioambiente; trata de establecer tribunales para garantizar las ganancias de las grandes multinacionales; y desregulariza muchos aspectos que tienen relación con los servicios públicos y los derechos laborales. Aunque nos lo quieran vender como un intento de gobernar la globalización, el CETA ahonda la actual crisis global de desregulación del mercado, el empleo y el capital".

La campaña No al TTIP ha expuesto a las europarlamentarias/os españolas/es que el texto del CETA y la "declaración interpretativa" que la acompaña incluye aspectos preocupantes, tales como:

  • El CETA supone la aceptación de que las empresas multinacionales puedan demandar a los gobiernos por adoptar medidas legítimas y no discriminatorias para la protección de la población y del planeta. Este acuerdo consagra un sistema judicial paralelo y unidireccional al que los inversores extranjeros pueden acudir para defender sus intereses eludiendo el sistema jurídico existente.
  • En el texto de este acuerdo el desarrollo de los derechos laborales y el desarrollo sostenible son voluntarios y no legalmente vinculantes, por lo que no pueden ser efectivamente reforzadas mediante sanciones.
  • El CETA limita seriamente la capacidad de los gobiernos para crear, expandir y regular los servicios públicos y para revertir liberalizaciones y privatizaciones fracasadas.
  • El CETA hace que Canadá y la UE sean más vulnerables a las crisis financieras puesto que se producirá una mayor liberalización de los mercados financieros.
  • Un estudio independiente de los impactos económicos del CETA predice que se perderán puestos de trabajo tanto en la UE como en Canadá.
  • El CETA podría aumentar el coste de las prescripciones de medicamentos e impactaría negativamente en derechos fundamentales como el derecho a la privacidad y a la protección de datos. También limitaría la capacidad tanto de la UE como de Canadá de actuar contra patentes excesivas.
  • Las cláusulas del CETA en cuanto a cooperación reguladora y a la capacidad normativa de los Estados pondrían obstáculos adicionales a las regulaciones, reforzando el papel de los lobbies en los procesos democráticos y socavando potencialmente la adopción de políticas de interés público.
  • Tanto en Canadá como en la UE, el CETA expondría a agricultoras y agricultores a más presión debido a la competitividad comercial, lo que supondría una debilitación de este sector. Asimismo supondría un mayor impedimento para las políticas de compra pública de promoción de productos de cercanía y amenazaría los estándares de producción y procesamiento de alimentos, haciendo imposible el desarrollo de una agricultura sostenible.
  • El CETA pone en grave riesgo el principio de precaución consagrado en el Tratado de la UE, principio que protege a consumidores, salud pública y medio ambiente.  

Continuaremos en siguientes entregas.

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25 enero 2017 3 25 /01 /enero /2017 00:00
Hacia la superación del franquismo (VII)

Toda una generación asesinada, lo mejor de nuestro pueblo, dejando un inmenso vacío, asesinando a jornaleros, maestros, abogados, médicos, catedráticos, militares fieles a la legítima República, sindicalistas, feministas, militantes de la izquierda revolucionaria, personas de bien que cometieron el gran acierto de luchar hasta la muerte por la libertad y la democracia

Francisco González Tejera

Continuando con el trágico fenómeno del robo de bebés durante la dictadura, hemos de concluir que durante años se fue formando una auténtica red delictiva y criminal, consagrada a estos actos de perversión moral, y en la que participaban religiosos/as y personas pertenecientes al Opus Dei con un "modus operandi" determinado y concreto. Curiosamente, todo esto comenzó a salir a la luz pública a principios de este siglo, concretamente en el año 2002, cuando se estrenó el primero de una serie de documentales que dirigieron Montserrat Armengou y Ricard Belis, que llevaban por título "Los niños perdidos del franquismo". La publicación de estos documentales causó un shock social impresionante, y actuó como pistoletazo de salida para que surgiera toda una pléyade de movimientos sociales, de organizaciones y de colectivos de apoyo a estas familias víctimas del robo de sus bebés. Y a raíz de ello, como es lógico, mucha gente comenzó a recordar cosas de su pasado que habían quedado en la sombra, que no comprendían, o a lo que no le habían dado nunca una explicación convincente. Muchas personas empezaron a buscar sus orígenes, a preocuparse de su pasado, a investigar, a pedir ayuda, a asociarse. Y comenzó así el estallido de casos, el surgimiento de plataformas, y la búsqueda del amparo legal y de la protección pública. Protección pública que nunca ha existido, ya que nuestras indecentes autoridades han preferido como siempre mirar para otro lado, ignorar el problema, y no afrontar sus responsabilidades.

 

No es algo nuevo. La indiferencia hacia cualquier colectivo de víctimas de cualquier tragedia (sea ésta del tipo que sea) siempre ha sido una constante en éste nuestro país. Recientemente, ha ocurrido lo mismo con las víctimas del accidente de tren de Angrois, con las víctimas de la talidomida, con las del accidente de Metro Valencia, o con los familiares de los militares fallecidos por el vuelo del Yakolev-42. Nuestros gobernantes resultan tan grotescos y miserables que ya nada puede esperarse de ellos, al menos de las fuerzas políticas que hasta ahora han gobernado este país. Para el caso que nos ocupa, la Asociación Nacional de Afectados por Adopciones Irregulares (ANADIR) presentó en noviembre de 2015 una demanda contra el Estado Español ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH). En dicha demanda esta organización denuncia al Estado Español por su incumplimiento reiterado de varios artículos de la Convención Europea de Derechos Humanos, "por las irregularidades en las investigaciones y por el archivo masivo de denuncias por parte de la Justicia Española". Y es que según datos de los abogados de los demandantes, el 99% de las diligencias, vergonzosamente, se han archivado. La pasividad de nuestra justicia ante todo lo que tiene que ver con remover la mierda procedente del franquismo es absolutamente indignante. Y es que después de la Guerra Civil, como ya hemos expuesto, comenzó un proceso de brutal represión, practicándose por parte del Estado franquista todo un genocidio ideológico, esto es, un exterminio organizado y sistemático de personas y colectivos, sólo por el hecho de pensar de forma diferente al régimen. 

 

Para el caso que nos ocupa, en realidad esta macabra práctica del robo de bebés representa otra faceta del genocidio que cometió la dictadura, en este caso contra las mujeres por razón de género, tal como ha reconocido internacionalmente la ONG Women's Link Worldwide. Y es que, durante la Guerra Civil y la posterior dictadura franquista, las mujeres sufrieron distintas formas de violencia, tales como violencia sexual, torturas, robo de sus bebés recién nacidos, rapado y purgas con aceite de ricino, además de todo tipo de torturas psicológicas y procesos de aislamiento y separación de sus respectivas familias. La ONG anteriormente citada, en su texto de presentación como complemento a la querella argentina contra el franquismo, señala a este respecto: "Estos crímenes contra las mujeres comportaban un castigo hacia sus familias, ya que dentro de la ideología franquista la familia suponía un valor fundamental, era lo que organizaba a las sociedades y la garante de la familia era la mujer. La dictadura de Franco supuso un importante retroceso para los derechos de las mujeres españolas porque el régimen dio marcha atrás a todas las reformas y cambios que habían conseguido las mujeres en temas de igualdad, emancipación y ciudadanía hasta la fecha". Existía incluso lo que se denominaba como el "delito consorte", que expresaba la relación de familiaridad (esposas, hermanas, etc.) con hombres ideológicamente contrarios al régimen. 

 

Miles y miles de personas fueron encarceladas, e incluso se habilitaron conventos como prisiones. A ellos fueron a parar muchas mujeres, y en ellos, mientras la madre biológica del bebé entraba por una puerta, la madre "adoptiva" salía con su bebé por otra. Algunas cárceles de la época se convirtieron en infames lugares, donde las mujeres, hacinadas con sus hijos, representaban un escenario dantesco. Por ejemplo, la cárcel de Ventas, concebida como un edificio moderno por la malagueña Victoria Kent, fue un claro ejemplo de dichos lugares de horror y espanto. María José Esteso Poves nos cuenta, en este fantástico artículo para el medio Diagonal, que muy pronto, la masificación carcelaria supuso un grave problema, no humanitario (lo cual importaba muy poco al régimen), sino de tipo económico y administrativo. En su artículo aporta datos de la historiadora Mirta Núñez Balart, quien calcula que en el año 1939 había en las cárceles de la época 280.000 presos. Hoy día, con el doble de población, son unos 60.000. Los datos son escalofriantes. Las embarazadas condenadas a la pena de muerte eran fusiladas en cuanto daban a luz, y los niños, separados de sus madres, sobrevivían con sarna, piojos, y sin apenas comida ni agua. Muchos de ellos morían. Y en última instancia, era la Iglesia (a la que le dedicaremos también más espacio en esta serie de artículos) la que regía todos los órdenes de la vida (bueno, en eso no hemos cambiado mucho desde entonces), y los niños y niñas que conseguían sobrevivir eran adoctrinados en los hospicios y los internados de la época. 

 

Para el régimen franquista, no obstante, su labor era encomiable, ya que estaban sacándolos, supuestamente, "de la miseria material y moral" en la que se hallaban, por ser hijos e hijas de rojos. En opinión de Fernando Magán, abogado de la ARMH: "Lo que subyace es el exterminio de una clase social, los rojos. La eliminación de las ideas por la vía del exterminio de las personas". De hecho, algunas leyes de la dictadura, especialmente de sus primeros años, pueden ser consideradas para este experto como "una transposición de un decreto nazi a España". Sólo se toleraba un orden moral extremadamente estricto, donde incluso las mujeres eran repudiadas si su "unión no había sido bendecida". Como vemos, todo un exterminio social "legal", amparado por las leyes franquistas, y con el beneplácito, complicidad y connivencia de la Iglesia Católica. En la actualidad, las Plataformas "SOS Bebés Robados", distribuidas por casi toda España, son las asociaciones que luchan para denunciar toda esta trama de secuestro-compra-venta de niños y niñas recién nacidos/as que existió desde los años 40 hasta bien entrada la década de los 90. Estas plataformas y movimientos sociales surgen de las propias víctimas, quienes se agrupan en sus respectivas provincias, y realizan labores de asesoramiento, denuncia y representación de las víctimas ante todas las instituciones, nacionales o extranjeras, donde se estima oportuno y viable acceder y denunciar. Pero la enorme carga y la tremenda responsabilidad que soportan las víctimas durante todo el proceso, suponen un gran desgaste moral y físico, además de un esfuerzo económico que muchas familias no están en situación de afrontar. Continuaremos en siguientes entregas.

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Published by Rafael Silva - en Política
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