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6 abril 2014 7 06 /04 /abril /2014 23:00

"Afirmo, pues, que no siendo la soberanía sino el ejercicio de la voluntad general, jamás deberá enajenarse, y que el soberano, que no es más que un ser colectivo, no puede ser representado sino por él mismo: el poder se transmite, pero no la voluntad (...)Si, pues, el pueblo promete simplemente obedecer, pierde su condición de tal y se disuelve por el mismo acto: desde el instante en que tiene un dueño, desaparece el soberano y queda destruido el cuerpo político"

(Jean Jacques Rousseau, "El Contrato Social")

  

 

 

 

 

proceso_constituyente171.jpgEn la última entrega de esta serie, nos habiamos quedado explicando el alcance de la unión monetaria expresada en el Euro, para que se comprenda su auténtica dimensión. El euro unifica radicalmente el lenguaje en el que se expresan las relaciones económicas y sociales capitalistas. Antes de su existencia, las distintas monedas de los países europeos, mantenían la capacidad de variar sus proporciones relativas mediante depreciaciones, para favorecer la competitividad de sus exportaciones, y equilibrar distintos índices de inflación, tipos de interés o fiscalidad. El euro impide dicho escenario, y deja como único mecanismo posible para la competitividad de los distintos países la propia devaluación de su fuerza de trabajo, es decir, la rebaja de los salarios y de los costes de sus trabajadores. El proceso constituyente del capital europeo exigía acabar con las distorsiones producidas por las diferencias en estructura productiva, tecnología, riqueza, recursos naturales y nivel de vida. Pero, sobre todo, acabar con la inestabilidad de los precios, incluido, en primer lugar, el precio del dinero.

 

proceso_constituyente172.jpgSin embargo, como afirma Agustín Morán en el artículo de referencia, unificar la moneda es unificar un signo, pero no lo designado. Y de este modo, las enormes diferencias materiales entre los Estados incluidos en el euro no se disuelven, sino que se acrecientan. Cuando se entrega el protagonismo económico al beneficio de las empresas, en lugar de a los Derechos Humanos y a la conservación de la vida, financiar el déficit mediante impuestos progresivos y luchar contra el fraude fiscal, no es políticamente correcto ni posible, porque ahuyenta a los inversores. Por tanto, la única vía para reducir el déficit del Estado es reducir los gastos, aunque eso suponga abandonar a su suerte a jóvenes, precarios, parados, jubilados, mujeres, dependientes, etc. De esta forma, los países más débiles, necesitados de más recursos públicos para superar sus deficiencias, son castigados con sanciones económicas que les hacen aún más débiles. Lo que les pasa a Grecia, Portugal e Irlanda desde 2011 ya estaba escrito en los Acuerdos de la Unión Europea desde hace veinte años. Para que nos pasara a nosotros, el gobierno español del PSOE de Zapatero, con la inestimable complicidad del PP, ratificó la entrega ilegal de nuestra soberanía al gran capital europeo, mediante la modificación del Artículo 135 de la Constitución. Esta modificación subordina las políticas económicas para resolver problemas como el empleo, la vivienda o la salud, a la satisfacción de los intereses de la deuda pública española frente a los acreedores extranjeros.

 

proceso_constituyente173.jpgEstamos queriendo motivar, por tanto, la necesidad de un nuevo Proceso Constituyente para poder recuperar nuestra soberanía, la soberanía monetaria en primer lugar, que también abriría la puerta a otras soberanías (presupuestaria, fiscal, alimentaria, energética, etc.) igualmente necesarias. Porque evidentemente, las políticas que ahora se practican, contrarias a los derechos económicos, civiles, políticos, sociales y culturales, son claramente incompatibles con la democracia. Y el objetivo del Proceso Constituyente es, ante todo y sobre todo, la recuperación de la democracia. La instauración de una democracia plena e integral, que garantice a la ciudadanía todos los derechos que el sistema actual no garantiza. La política económica actual, de la cual derivan las demás por imposición pragmática, sólo atiende a los verbos precarizar, privatizar, desregular, externalizar y deslocalizar. Ignorando los Derechos Humanos, hemos llegado a un punto donde todo el bienestar social de la población está supeditado al funcionamiento de los mercados. Y los mercados no entienden de soberanía, de democracia ni de derechos humanos. Ellos representan únicamente los intereses de los más poderosos.

 

proceso_constituyente174.jpgPara el extremismo neoliberal, la globalización económica y la moneda única son buenas, no porque integren a toda la población, sino porque expresan la máxima eficiencia económica, identificada con el máximo beneficio del capital, unida a la naturaleza humana egoísta y despiadada. Para este pensamiento fanático, las diferentes crisis sólo significan que la sociedad todavía no se ha puesto completamente de rodillas ante las salvajes leyes de la economía de mercado. De aquí se deriva que, para superar las crisis, hay que aumentar la fuerza de las políticas que la producen y la sumisión de sus víctimas. Esta es la explicación de las continuas recomendaciones de la Comisión Europea a seguir por la senda de las "reformas" y de la "austeridad" (aun conociendo perfectamente sus terribles consecuencias), y de que se presenten a las mareas sociales contra la desigualdad, la pobreza, el hambre, el machismo y la violencia como radicales y antidemocráticas. El dogma neoliberal representa el auténtico fascismo económico. Según ellos, pretender que la gente tenga casa y condiciones de vida y trabajo dignas, es una quimera antieconómica e insostenible.

 

Por tanto, no hay salida dentro del actual régimen. Desde el horizonte político de la moneda única, la competitividad y la globalización, es imposible hacer otra cosa que no sea gestionar la degradación paulatina de los derechos y libertades de las mayorías sociales. Los problemas del paro, de la precariedad, de las pensiones, del nivel de vida digno, no tienen solución. Cuando el capital se convierte en el verdadero sujeto de la democracia, pierden su sentido la sobernía, la dignidad, y los derechos humanos. Simplemente, no tienen cabida. Son mundos antagónicos, incompatibles. De ahí que no debamos contemplar reformas para intentar edulcorar el sistema, parchearlo, hacerlo más humano, sino para derrocarlo, para abatirlo. El Proceso Constituyente es imprescindible si queremos vislumbrar un horizonte de regreso al mundo de los derechos y las libertades, de la razón y del progreso. Es imprescindible si queremos retornar del empleo precario al trabajo decente, del despilfarro consumista al consumo racional y responsable, y de la posesión de bienes fundamentados en la sagrada propiedad privada, al bienestar personal, social y colectivo, fundamentado en la solidaridad y la cooperación. No tenemos otra alternativa que un Proceso Constituyente hacia un nuevo escenario político y social. Continuaremos en siguientes entregas.

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3 abril 2014 4 03 /04 /abril /2014 23:00

No vamos a referirnos esta vez a la clásica novela de Aldous Huxley, sino que, inspirándome en el artículo de Antonio José Gil Padilla titulado “Cuento de verano: Un mundo mejor, ¿es posible?”, vamos a describir, en el siguiente relato imaginario, la realidad soñada para los que, desde la izquierda, pretendemos que nuestros objetivos para esta sociedad no se queden en la utopía. Creemos en ellos, y nos mantiene vivos la ilusión y la esperanza de que, aunque no lo consigamos durante nuestra vida, siempre habrá más personas detrás de nosotros que seguirán persiguiendo el mismo sueño. De momento no pasa de ser un cuento cuasi fantástico, pero quién sabe algún día…El relato podría ser el siguiente:

 

Érase un país en el que todos sonreían, las calles estaban pobladas de gentes que se saludaban amablemente, cariñosamente, parecían felices. En los medios de transporte ocurría lo mismo: caras alegres, amabilidad a raudales. Los gobernantes eran gentes sencillas, ciudadanos que rotaban cada cierto periodo de tiempo. No eran ni líderes, ni estadistas. Cada uno de sus actos era consensuado con sus vecinos. Las grandes decisiones se tomaban de manera colectiva, las iniciativas de cada uno de sus pobladores eran recogidas y sometidas a la consideración del resto de la población. No había ricos ni pobres. El trabajo no dependía del capricho o la ambición de unos cuantos. Había una distribución de las tareas acorde con las capacidades de cada cual. Los bancos eran públicos, es decir, eran del pueblo, los beneficios se empleaban en su totalidad para mejorar los servicios.

 

El consumo era moderado, y las energías utilizadas totalmente renovables. La sanidad y la enseñanza eran totalmente gratuitas, y todos los centros educativos y los de salud eran públicos. La formación se centraba en el desarrollo intelectual y emocional de todos y todas, habiendo desterrado una práctica, heredada de otros mundos, que se limitaba, exclusivamente, a conjugar la memoria con la obediencia. No existían profesionales de la cultura que mercadeasen con su obra, no había pues un mercado del arte, ni deportistas, cantantes o actores profesionales que capitalizasen grandes fortunas. La población era polifacética: sabían tocar instrumentos musicales, cantaban, dibujaban, hacían deporte, representaban obras de teatro. La cultura, haciendo honor al la acción de cultivar, se practicaba y no se consumía.

 

Los términos competitividad y productividad, también heredados de otros lejanos lugares, habían sido sustituidos por igualdad y solidaridad. El afán de enriquecimiento de otras culturas había desaparecido porque los pobladores de este país habían alcanzado la condición de especie humana con todo lo que eso conlleva. No existían los Ejércitos, porque ese país no tenía necesidad de defenderse de ninguna amenaza militar. No existían Reyes ni Príncipes, pues todos los cargos representativos se elegían directamente por el pueblo.  Tampoco existían los mercados, porque todo lo que se producía se destinaba a satisfacer las necesidades de la comunidad, de toda la ciudadanía. Los medios de comunicación eran del pueblo y no había profesionales que firmaran contratos millonarios. Por el contrario, a ellos tenían acceso cualquier ciudadano que tuviera algo interesante que contar.

 

La información no estaba manipulada por nadie, no era necesario engañar a un pueblo bien formado que sabía como actuar en todo momento. No eran necesarios opios para embelesar y distraer con mentiras. No existían dioses, ni sectas porque los ciudadanos habían adquirido la madurez suficiente como para no necesitar refugiarse en mentiras o inventos de gentes aprovechadas. Se estudiaba en los libros de Historia que hubo, antaño, otras culturas, otras civilizaciones, que funcionaban de otra manera, que afortunadamente se habían superado…Y colorín colorado…"

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2 abril 2014 3 02 /04 /abril /2014 23:00

El pasado 26 de marzo, diversas organizaciones sociales y sindicales entregaron la carta que a continuación se reproduce en la sede de la Comisión Europea en Madrid y Barcelona destinada a Francisco Fonseca, Director de la Representación Permanente. Con este documento, nos sumamos a la campaña internacional que se opone a las negociaciones comerciales que sobre el TTIP están teniendo lugar de forma antidemocrática, y a espaldas de la sociedad. Reproducimos a continuación dicho documento al completo:

 
 
Sr. Francisco Fonseca Morillo
Director de la Representación en España de la Comisión Europea
Pº de la Castellana, 46
28046 Madrid
Barcelona-Madrid, 26 de marzo de 2014
Concierne: Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones entre la Unión Europea y los Estados Unidos (TTIP)
Estimado señor Fonseca Morillo:
Las organizaciones de la sociedad civil del Estado español abajo firmantes expresamos nuestra profunda preocupación ante las negociaciones de Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones entre la Unión Europea y los Estados Unidos (TTIP).
Destacamos que a pesar de su magnitud, el Tratado se está negociando a puerta cerrada, sin informar a la sociedad civil sobre sus contenidos. El único sector integrado en los diálogos es el privado. Sabemos que las grandes empresas tienen cerca de 600 representantes que asesoran el proceso (1).
Los grupos de la sociedad civil de la Unión Europea y de EEUU han expresado su preocupación por una posible degradación de las regulaciones y la eliminación de salvaguardas a ambos lados del Atlántico. Según la escasa información accesible, el Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones generaría más desempleo y supondría un ataque sin precedentes a los derechos sociales y la democracia, privatizaría aun mas los servicios públicos, como la salud, la educación y el agua. Además las negociaciones tienen como objetivo de bajar los salarios y eliminar los niveles de protección todavía existentes en amplias áreas, como en la salud pública, el medioambiente, los derechos laborales y la seguridad de los alimentos.


De acuerdo a los estudios de impacto recogidos en los informes de la Comisión Europea se habla de una “deslocalización sustancial y prolongada en el tiempo de trabajadoras y trabajadores de la UE como resultado directo del TTIP lo que simplemente profundizará las desigualdades europeas”.
Hasta la fecha, no se ha tenido en cuenta ninguna de estas preocupaciones. Por el contrario, el secretismo que rodea a estas negociaciones, junto a la falta de acceso a los documentos de la negociación, y la enorme influencia del sector empresarial, industrial y financiero en el TTIP y los documentos secretos filtrados confirman de que se pretenden recortar derechos sociales, laborales y medioambientales así como desregular la protección y seguridad de la ciudadanía.
La experiencia en la firma de este tipo de tratados comerciales y de protección de la inversión extranjera directa nos enseña que la liberalización económica impacta de forma muy negativa a los tejidos económicos y sociales locales, profundizando en una dinámica de intercambios desiguales a favor de los grandes corporaciones transnacionales. Desde el punto de vista de los Derechos Humanos, la justicia social y ambiental, los resultados en México, Chile, Sudáfrica, América Central, Perú y Colombia, países que firmaron acuerdos con los Estados Unidos o con la Unión Europea, evidencian el empeoramiento de las condiciones de vida de las poblaciones más vulnerables y empobrecidas.
En el caso particular del TTIP, surgen un gran número de peligros en diferentes ámbitos:
- En primer lugar, preocupan los impactos del TTIP sobre la capacidad de los Estados europeos y de los Gobiernos locales o regionales de escoger democráticamente sus propias normas y regulaciones en materia social, laboral, medioambiental, sanitaria, energética y de cualquier ámbito de la política pública. En el mandato que la Comisión Europea ha recibido para negociar el TTIP se vislumbra una ambición para alcanzar los "máximos niveles de liberalización" de los flujos de capitales y de la protección de la inversión extranjera directa, lo que tendrá como consecuencia una rebaja generalizada de los derechos sociales, laborales y medioambientales, así como la imposibilidad de introducir cambios en las legislaciones. El TTIP permitería a los inversores reclamar indemnizaciones como resultado de regulaciones, leyes, medidas normativas u otras decisiones gubernamentales que tengan el efecto de reducir sus oportunidades de lucro. Debido a que casi todas las medidas estatales pueden ajustarse a esa definición, las políticas públicas legítimas han sido objeto de demandas inversor-Estado en todo el mundo. El pago de indemnizaciones millonarias serán además a cargo de las/os contribuyentes. Esto tendría lugar mediante mecanismos de protección de las inversiones y de resolución de las controversias entre Inversor y Estado (sistema ISDS) (2). 
- Además, estamos muy preocupados por la posible degradación de los estándares de seguridad alimentaria y las desregulaciones previstas por el TTIP en materia de políticas agro-alimentarias, contrarias al Pacto Internacional de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC), al cual se han adherido todos los Estados miembros de la Unión Europea (3). En ese sentido, alarman los posibles impactos del Tratado sobre las reglas sanitarias y fitosanitarias, lo cual afectarían gravemente a las agricultoras y agricultores y a las y los consumidores (3).
- En el ámbito de la salud y de la educación pública, el Tratado podría también, mediante la armonización de los marcos reguladores y la apertura a los mercados de servicios, propiedad intelectual y compra pública, generar más privatización de los servicios públicos, lo cual violaría los Derechos Universales a la educación, sanidad, vivienda, acceso a medicamentos y agua, entre otros.
- Finalmente, en un contexto de un sistema financiero desregulado y responsable de la actual crisis financiera, económica, social y ambiental, que impacta gravemente en los derechos básicos de la población mediante los recortes actuales, preocupa también el objetivo del TTIP de liberalizar aun más el sistema financiero y los flujos de capitales.
 
La eliminación de los controles sobre el capital y la liberalización de los servicios financieros que dio al sector de la banca y los servicios financieros rienda suelta para especular de forma temeraria –sumadas a las normas comerciales de la UE que han permitido enormes desequilibrios comerciales entre sus Estados miembros– han exacerbado la crisis de la deuda europea. La consiguiente imposición de privatizaciones, el desmantelamiento de las leyes de protección laboral y los drásticos recortes sociales –mientras que los bancos que alimentaron la crisis siguen protegidos por las leyes comerciales- son un reflejo del impacto devastador de las normas comerciales sobre millones de personas en otros lugares del mundo.
En efecto, el TTIP podría impedir tanto a la Unión Europea como a los Estados Unidos el poner límites a las instituciones financieras, decidir regulaciones sobre fusiones y adquisiciones, establecer impuestos y tasas a instituciones y transacciones financieras, establecer un control de los capitales.
Por estas razones, comunicamos nuestra firme oposición a la negociación del TTIP y nos sumamos a la amplia movilización a nivel europeo y transatlántico con el objetivo de evitar el intento de la Unión Europea, el Gobierno de los Estado Unidos y de las grandes corporaciones transnacionales de abrir -aun mas- y desregular los mercados en embos lados del Atlántico así como eliminar los derechos económicos, sociales, culturales y medioambientales de la población.
En este contexto, no solo es posible, sino absolutamente necesario, adoptar una nueva perspectiva frente al comercio. Esa nueva perspectiva debe basarse en otros principios y respetar los compromisos internacionales y las obligaciones jurídicas de la UE de garantizar la coherencia de sus políticas, ya sean en materia de democracia, cooperación, participación pública, derechos humanos, justicia social, igualdad de género o sostenibilidad.
Convencidas de esta necesidad, las organizaciones firmantes –que representan a agricultores, sindicatos, defensores de derechos humanos, ecologistas, redes de comercio justo y ONG del desarrollo– les hacen entrega del Mandato de Comercio Alternativo. Este aboga por una revisión del régimen comercial que desemboque en alternativas reales y viables, y en que el comercio funcione para todo el mundo y para el ambiente.
Firman:
- ATTAC España
- Baladre
- Confederación General del Trabajo (CGT)
- EdPAC
- Federación Española de Ingeniería Sin Fronteras
- Grupo de Investigación en Derechos Humanos y Sostenibilidad-Cátedra UNESCO de  Sostenibilidad UPC
- HuertAula de Agroecología Cantarranas UCM
- Iniciativa por la Soberanía Alimentaria de Madrid
- Marxa Mundial de Dones - Catalunya
- Observatori DESC
- Observatorio de la Deuda en la Globalización
- Observatorio por la Autonomía y los Derechos de los Pueblos Indígenas en Colombia
- Plataforma Rural: ACSUR-Las Segovias; Amigos de la Tierra; Centro de Estudios Rurales y de Agricultura Internacional (CERAI); Colectivo Tierra de Campos; Colectivos de Acción Solidaria (CAS); Confederación Española de Consumidores y Usuarios (CECU); Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG); Ecologistas en Acción; Emaús Fundación Social; Entrepueblos; Fundación Global Nature; GRAIN; Movimiento de Jóvenes Rurales Cristianos; Movimiento Rural Cristiano; Mundubat; Perifèries; Sindicato de Obreros del Campo (SOC-SAT); Sociedad Española de Agricultura Ecológica (SEAE); SODePAZ; Universidad Rural Paulo Freire (URPF); Justicia Alimentaria Global-VSF; Xarxa de Consum Solidari.
- Red de Huertos Urbanos Comunitarios de Madrid 
- Unión Sindical Obrera
Notas:

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1 abril 2014 2 01 /04 /abril /2014 23:00

En este mercado en que se ha convertido nuestra política, vamos a reflexionar también en la recta final de los artículos de esta serie sobre la realidad de los conceptos clásicos de "izquierda" y "derecha", sus connotaciones e implicaciones actuales. La confusión que se cierne hoy día sobre estos términos es creciente, toda vez que las mismas formaciones políticas declaran no adscribirse formalmente a ningún ideario clásico, y además, sus idearios declarados y sus programas electorales son una cosa, y otra cosa bien distinta son las prácticas que llevan a cabo y las decisiones políticas que toman cuando llegan al poder. Tomando como referencia algunos pasajes del texto "En los límites de la irracionalidad", de Antonio José Gil Padilla, vamos a intentar poner un poco de orden en este caos, a ver si podemos aclarar no sólo algunos conceptos, sino y sobre todo las razones y motivaciones del confuso panorama actual.

 

mercado_politica41.jpgLa actual democracia se nos presenta como un modelo de alternancia política: hoy gobierna la "derecha", mañana gobernará la "izquierda", más adelante volverá de nuevo la derecha, y así sucesivamente. Tanto unos como otros le sirven de cobertura al sistema a cambio, como más adelante veremos, de una jugosa recompensa. En esto que se conoce como Estados desarrollados (EE.UU., Reino Unido, Francia, etc.), la democracia se asienta y se materializa en un modelo bipartidista de alternancia en la formación de gobierno. A los partidos de ámbito nacional se les llama "partidos de gobierno". Después de comprobar que los actuales partidos "socialistas", identificados con esta moderna izquierda, no cuestionan ni en lo más mínimo el sistema económico capitalista, la clase dominante pierde el temor a que sean desplazados de sus puestos de privilegio. Es más, ahora, con la dimensión supranacional que constituye la Unión Europea, se encargan también desde allí que los partidos elegidos para "gobernar" obedezcan fielmente sus mandatos. Y esto es un tremendo fraude.

 

mercado_politica42.jpgPorque haciéndonos creer que se trata de posiciones antagónicas, se nos presentan, con carácter casi universal, dos opciones políticas que se autoubican: una en la derecha (con reparos) y la otra en la izquierda (también con reparos). La derecha se identifica con las corrientes del neoliberalismo (esto es, liberalismo económico a la nueva usanza), y la izquierda electoral no tiene inconveniente en identificarse con la socialdemocracia. Sin embargo, neoliberalismo y socialdemocracia son las dos caras de la misma moneda. Es una burda manera de engañar a una población que en estos momentos soporta, sin inmutarse, todo lo que se le ofrece a través de los medios de comunicación como tótem sagrado de la modernidad. En consecuencia (con habilidad, y con una maliciosa prudencia), la clase dominante ha ido integrando en el sistema de forma progresiva a las diferentes corrientes políticas, poniéndolas siempre a su servicio. Los gobiernos han ido pasando por diferentes manos hasta llegar a la situación actual donde da lo mismo quién sea el que gane, si bien es cierto que aún existen formaciones políticas a las que se les pone el veto, aunque aquéllas se empeñen en manifestar y demostrar que están dispuestas a participar en el mismo juego que los partidos mayoritarios.

 

mercado_politica43.jpgNuevas formaciones políticas abundan en este juego, como VOX (de reciente aparición) o UPyD (algo más veterano), con la tranquilidad de que, al no cuestionar el sistema económico imperante, van a poder hacer un poco de presión para tambalear al bipartidismo reinante. Y por si estas tácticas de puro marketing político fueran insuficientes, las organizaciones políticas que se alternan en la formación de gobiernos se presentan con algún tipo de máscara que les permita hacerse más creíbles. Curiosamente ninguna de las formaciones políticas con posibilidades de formar gobierno se presentan nítidamente como de derechas o de izquierdas. Se huye del término "derecha" por su identificación con el sector social más poderoso, pero poco numeroso. Y desde que se conquistó el sufragio universal, es necesario llegar a todas las capas de la población, bien entendido por todos que existen más pobres que ricos.

 

mercado_politica44.jpgPor su parte, el vocablo "izquierda", siempre que es posible, se incluye debido al prejuicio favorable que le concede la opinión pública. Sin embargo, denominarse de izquierdas a secas puede asustar e impedir que un buen número de votantes se desplacen a otras formaciones de ideario menos "agresivo". El grueso de la población aún posee bastante incultura política, e identifica la izquierda con una serie de valores anacrónicos y de acontecimientos históricos que nada tienen que ver con la realidad que se propugna. En Europa, y particularmente en España, las grandes formaciones políticas, y algunos otros socios, se presentan con los nombres tan "light" como tramposos de "centro-derecha" o de "centro-izquierda", creando una falsa sensación de moderación y una división irreal y alejada de la clásica fractura entre izquierda y derecha.

 

mercado_politica45.jpgHemos de señalar que entre izquierda y derecha, admitida la división heredada de la Revolución Francesa, solamente existe una línea divisoria en la que no es posible ubicarse ni física ni ideológicamente. Huelga insistir en que aquéllas formaciones que se encuadran en cualquiera de las anteriores expresiones que incluyen el centro, están falseando la realidad por una simple cuestión de márketing, siendo responsables del descrédito creciente que existe entre la población en torno a la política. Existen también otras formaciones políticas que dejan que sus posibles simpatizantes les pongan el apellido, o la adscripción, centrándose en la supuesta "racionalidad" de sus propuestas. Hay que huir especialmente de dichas fuerzas políticas, que en el mejor de los casos, lo que practican es un populismo barato de cara a sus posibles electores. Es decir, son formaciones políticas que sólo buscan entresacar, sin más fundamento, un conjunto de propuestas que puedan hacerles conseguir votos rápidamente, sin ofrecer realmente un modelo integral de sociedad. Finalizaremos en la quinta y última entrega.

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31 marzo 2014 1 31 /03 /marzo /2014 23:00

"En el sistema capitalista, los Gobiernos constituyen el gabinete de gestión de la clase dominante"

(Marx y Engels)

 

 

 

El Gobierno del PP tiene encima de la mesa un nuevo "Informe de Expertos", esta vez el "Informe Lagares" (debido al nombre de su Director de Comisión, Manuel Lagares), sobre los cambios que han de implementarse en la próxima reforma fiscal que se acometerá desde el Ejecutivo. La política fiscal es quizá la mejor herramienta de que disponen los Gobiernos para implementar en las sociedades el principio de la redistribución de la riqueza, coadyuvando a la cohesión y a la justicia social. Al índice de recaudación pública sobre la riqueza general de un país, es a lo que se le llama "presión fiscal", y desde la izquierda, como es sabido, optamos por la evolución hacia una presión fiscal cada vez más elevada, para poder garantizar la prestación por parte del Estado de un conjunto lo más amplio posible de servicios públicos, gratuitos, universales y de calidad. No obstante, y para que este sistema sea justo, dicho mecanismo de presión fiscal ha de ser progresiva, esto es, debe garantizar que los ciudadanos/as que más poder patrimonial y más recursos económicos poseen, contribuyan proporcionalmente más al sistema, que aquéllos que poseen y ganan menos. Estamos por tanto en las antípodas de esas populistas expresiones que tanto les gustan a la derecha, como la que proclama que "el dinero, donde mejor está, es en el bolsillo de los ciudadanos", que responden perfectamente a la visión egoísta e individualista de la sociedad que el neoliberalismo difunde.

 

mitos_politica_fiscal1.jpgDe esta forma, la política impositiva tiene una filosofía muy clara: en sentido general, cuantos más impuestos paga una sociedad, más igualitaria y redistributiva es. Pero evidentemente, la función social de la redistribución de la riqueza ha de desempeñarla el Gobierno. Es una forma de expresar que lo colectivo prevalece sobre lo individual. Por eso la derecha siempre es propensa a bajar los impuestos y la izquierda debería por el contrario estar dispuesta a subirlos, pero ya sabemos el desconcierto ideológico en el que se mueve la socialdemocracia, y el social liberalismo (recordemos la famosa frase de Zapatero, que tanto daño ha hecho a la izquierda). Por supuesto, la cantidad no excluye la calidad, en el sentido de que los impuestos deben ser muy progresivos y el gasto público muy selectivo en cuanto a su posible destino. Ahora todo está patas arriba. Se suben los impuestos indiscriminadamente, o aún peor, regresivamente, y se acometen ajustes y recortes en gastos dedicados a servicios públicos esenciales. Es el signo de los tiempos, con el predominio del neoliberalismo, y de las exigencias de los poderes económicos, mercados financieros y Troika, que imponen un combate contra el déficit público totalmente injusto y antisocial, con el agravante de que cuanto más regresiva es la política fiscal, más se hunden el consumo y la recaudación de impuestos, incidiendo negativamente en el círculo de la economía real.

 

mitos_politica_fiscal2.jpgDe entrada, nuestra política fiscal es tremendamente injusta. Existe por un lado la tributación por las rentas del capital (lo que se obtiene sin la intervención del trabajo humano) y las rentas del trabajo. La lógica y la justicia social nos dicen que las primeras deberían tributar más que las segundas, pero sin embargo, ocurre justo lo contrario (un 19% las rentas del capital, frente a un 45% las del trabajo). Es una dualidad que hay que superar. Si se tiene el control de una empresa, se puede manejar esa dualidad a nuestro antojo. Por ejemplo, podemos optar por recibir dividendos, en lugar de cobrar un salario. Accionistas e inversores funcionan de este modo. Y por tanto, tributan de esta forma bastante menos que las personas que simplemente cobran una nómina, es decir, cobran por su trabajo. Otro puntal que ha de cuidarse para una política fiscal justa es el tipo de impuesto que sube o baja. Existen impuestos directos (los que gravan al consumo, como el IVA) e indirectos. Como es lógico, todo el mundo que compre cierto producto o servicio tendrá que pagar el mismo IVA independientemente de su nivel de rentas, lo cual lo convierte en un impuesto muy regresivo. Precisamente, ha sido uno de los impuestos que más han subido en la política fiscal del Gobierno del PP.

 

mitos_politica_fiscal3.jpgPor otra parte, deuda y déficit públicos pueden ser consideradas las dos grandes losas que lastran nuestra capacidad de recuperación económica, pues mientras una nos impide gastar más de lo que ingresamos (déficit) la otra nos obliga a pagar gran parte de nuestros presupuestos en sus intereses (deuda). Pero sobre ambas también se han difundido muchos mitos y falacias. Por ejemplo, no es verdad que las Administraciones Locales sean las más endeudadas (sino justo al contrario), como también es falso que soportemos un elevado nivel de gasto público. Más bien resulta que España es uno de los Estados con menor gasto público respecto al PIB. Según datos de Eurostat de 2011, nuestro nivel de gasto es del 45,7%, casi cuatro puntos por debajo de la media europea, situada en el 49,1%. Las razones para aplicar las políticas de austeridad se caen por su propio peso, así como las infundadas declaraciones que abogaban por la insostenibilidad de nuestras Administraciones Públicas, de nuestras Autonomías y de nuestros Ayuntamientos. El problema no es de gasto, sino de ingresos. Nuestra arquitectura fiscal, centrada en la aplicación de impuestos regresivos, y constituida casi en un paraíso para la banca, la inversión privada y los inversores internacionales, ha mantenido infrafinanciado y demonizado al sector público, incluso desde los años previos a la crisis.

 

mitos_politica_fiscal4.jpgComo venimos reclamando desde la izquierda, una decidida política contra el fraude y la evasión fiscal, así como contra la economía sumergida, vendrían no sólo a proporcionarnos la financiación para el empleo y los servicios públicos recortados y privatizados, sino que redundaría en una sociedad más justa y equitativa. Como nos indica Pablo Martínez, de la Plataforma para la Auditoría Ciudadana de la Deuda, y con respecto a las formas legales de fraude, un primer ejemplo lo encontramos en la gran diferencia que existe entre los gravámenes nominal y efectivo del Impuesto de Sociedades. En teoría, el 30% de los beneficios de las grandes empresas y el 25% de las pequeñas y medianas deberían ser recaudados mediante este impuesto, pero sucesivas deducciones y compensaciones fiscales acaban permitiendo a las empresas pagar sólo en torno al 10%. Sin mencionar a las SICAV, que permiten tributar sólo al 1% de lo recaudado. Al ser necesarios únicamente cien accionistas para la constitución de este tipo de "sociedades" (que en la mayor parte de los casos tan sólo ponen su nombre, son los llamados "socios de paja") y necesitar un capital mínimo de 2.400.000 euros, son un mecanismo habitualmente utilizado por las grandes empresas y fortunas para evadir impuestos. Y del total del fraude que se comete en España, según GESTHA (Sindicato de Técnicos de Hacienda), casi un 72% corresponde a las grandes empresas.

 

mitos_politica_fiscal5.jpgPara que nos hagamos una idea del volumen que estamos hablando, si se eliminara completamente el fraude de las grandes fortunas y empresas, el Estado podría recaudar del orden de 44.000 millones de euros anuales. Y si tan sólo se redujera al nivel de la media europea, 38.500 millones de euros, suficientes para que no hubiera sido necesario llevar a cabo ningún recorte. Al igual que si alcanzáramos la tasa de población que trabaja para los servicios del Estado del Bienestar que existe en Europa (su media), tampoco existiría paro en España, como han demostrado los estudios de Vicenç Navarro y Juan Torres. La política fiscal en España castiga más a los que menos tienen y menos ganan, practicando justo el principio inverso al que debería para ser justa. Se realiza principalmente a través del IRPF (37%), el IVA (27%), el Impuesto de Sociedades (9%), y otras tasas sobre productos como la gasolina, el tabaco o el alcohol (27%). Es decir, en resumen, la ciudadanía en general recolecta el 91% de los impuestos, mientras que las empresas sólo el 9%. Y por si todo ello fuera poco, el Gobierno del PP ha incrementado (o ha creado nuevas) las tasas o precios públicos para algunos servicios que antes eran gratuitos.

 

Por todo ello, la política fiscal en España, sujeta a gran cantidad de mitos y falacias, dista mucho de ser justa, equilibrada y progresiva. Si comparamos al Estado Español con uno de los mejores países de referencia de nuestro entorno, como es Suecia, podremos dejar patentes los grandes niveles de desigualdad,  manifestados en los diferentes aportes que realiza la clase trabajadora frente a la clase más rica. El 1% más rico aporta en España un 20% de lo que aporta en Suecia, mientras que el 99% restante aporta más del 70%. Esto es fruto de las actuales políticas fiscales y redistributivas, que premian injustamente a los que más tienen y hacen recaer el peso del Estado sobre las espaldas de la mayoría social, es decir, de las clases populares y trabajadoras, tanto en tiempo de recaudación como en la pérdida de derechos y ataques al Estado del Bienestar. Todo ello sólo puede explicarse, como bien nos decía la cita de entrada, desde la presencia de una clase social dominante, que protege desde diversos ámbitos sus propios intereses, incluido el ámbito político. En vez de estas políticas regresivas, deberían implementarse medidas de control sobre el fraude fiscal, eliminación de paraísos fiscales, impuesto a las transacciones financieras, impuestos especiales a las grandes fortunas, subidas del Impuesto de Sociedades, eliminación de las SICAV, eliminación de las amnistías fiscales, y muchas otras...¿Se puede? Sí, se puede. ¿Porqué no se hace? Dejo la reflexión a cada lector.

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30 marzo 2014 7 30 /03 /marzo /2014 23:00

"El consumismo y el individualismo han sentado las bases para una forma perversa de fascismo"

(Pier Paolo Passolini)

 

 

 

sociedad_consumo21.jpgEl hombre necesita consumir para vivir, pero cuando se convierte en algo compulsivo, puede transformarse en un problema psicológico (aunque no llegue a detectarse), muy frecuente en la actualidad. Aquéllos que cuentan con los recursos necesarios para adquirir los variados productos que el mercado ofrece, pueden ser presa de una ansiedad que los impulse a alcanzar ciertos niveles de consumo que se supone corresponden a su posición social. Cuando esta actitud se vuelve incontrolada, persistente y desmesurada, hemos entrado en la fase de consumismo compulsivo, como pudiéramos denominarla. Muchos psicólogos y sociólogos han estudiado a fondo esta dependencia, y nos ofrecen retratos y análisis muy completos sobre ella. Un autor que estudió a fondo este aspecto de nuestra sociedad de consumo fue Eric Fromm, quien pudo detectar con mucha lucidez que dichas ansias por consumir, por lo general intentan ocultar un sentimiento de vacío que es provocado por la misma sociedad que nos incita constantemente a comprar, a adquirir todo tipo de productos. Sus principales obras al respecto, de las cuales tomamos las respectivas citas, son "El amor a la vida", "La condición humana actual", "La revolución de la esperanza", "La patología de la normalidad", "Del tener al ser", y "Psicoanálisis en la sociedad contemporánea".

 

sociedad_consumo22.jpgEse mismo impulso que nos conduce a incrementar nuestro consumo de cosas novedosas, nos convierte a su vez en personas pasivas, en meros espectadores de la publicidad que nos presentan las grandes marcas, las cuales nos aconsejan amablemente cómo vivir, y nos imponen modas, usos y costumbres, siempre por supuesto con la intención de que compremos más, y  necesitemos más: el tipo de alimentación, el atuendo, la decoración de nuestro hogar, los tipos de automóviles, las nuevas tecnologías, etc. Todo es campo válido de incursión para la publicidad de esta devoradora sociedad capitalista de consumo. El profesor Jorge Riechmann también ha escrito algunos estudios relativos a la publicidad, y nos deja algunos ejemplos muy ilustrativos. Uno de los fenómenos más en boga hoy, como puede advertirse en los anaqueles de librerías y centros comerciales, es lo que se ha dado en denominar como la "Autoayuda". Libros que pretenden contar sencillas terapias, basadas muchas veces en "psicología de ocasión", se convierten en grandes éxitos de venta.

 

sociedad_consumo23.jpgEl fenómeno cobra sentido, a juicio de Riechmann, "en una cultura con tanta desagregación y fondo nihilista como la actual, donde una corriente básica es que los problemas colectivos se perciban como inercias individuales. Hay un enorme dispositivo organizado desde arriba en ese sentido". Se trata, otra vez, de que los problemas estructurales se observen como individuales. "Si hubiera más ateneos populares y construcción de subculturas por parte de los movimientos sociales, no se abriría tanto el terreno a libros con respuestas predigeridas para las angustias de la gente", subraya el escritor. James Tobin, cuyo apellido bautizó la célebre tasa sobre el capital financiero que nunca entró en vigor, contaba cómo para un banquero que él conoció, su más largo plazo eran diez minutos. Esta afirmación, en un tiempo en el que la información y las redes sociales corren a la velocidad de la luz, tiene "clarísimas consecuencias estructurales". Ciertamente, está al alcance de todo individuo autorregularse y moderar sus propias necesidades de consumo. Incluso practicar hábitos "decrecentistas". Sin embargo, "hay transnacionales que invierten enormes sumas para generar y afianzar esta cultura productivista y derrochadora", explica Jorge Riechmann.

 

sociedad_consumo24.jpgEric Fromm nos explicaba también una de las distorsiones que provoca esa incitación al consumo, de la siguiente manera: "...pero es lamentablemente un hecho que muchos hombres son amados debido al magnífico automóvil que poseen: debemos añadir que también hay muchos hombres que se interesan más por el auto que por su mujer". La propaganda se ha convertido en el arte de crear necesidades y valores, todas las clases sociales son bombardeadas cotidianamente, haciéndoseles muy difícil poder eludir toda esa maraña donde se filtran las ideas y mensajes de aquéllos que se benefician con el desenfreno del consumo. Este autor se encontró entre los primeros que advirtieron sobre las consecuencias de esa desaforada publicidad: "La propaganda industrial nos ha acostumbrado a creer que toda felicidad proviene de objetos que se compran; pero que se puede vivir, y hasta ser muy feliz, sin todos esos objetos, es cosa que apenas se sospecha". El hastío puede convertirse en un flagelo que aqueja a la sociedad moderna aún cuando no lleguemos a percibirlo, no tener muy claro qué hacer con sus vidas pareciera ser un denominador común entre muchos jóvenes, pero si se profundiza un poco se puede detectar la misma situación en un gran porcentaje de los adultos.

 

sociedad_consumo25.jpgMuchas de las actividades que se desarrollan cotidianamente, en particular en los ratos de ocio, están designadas a protegernos de ese hastío. Hoy en día llegan a ser actitudes continuas y cotidianas, como escuchar música mientras se pasea por la calle, haciendo uso de los modernos dispositivos. Nos aislamos del mundo real, nos sumergimos en nuestro propio mundo. Nos dice Fromm (sin haber conocido "Gran Hermano") que ver televisión es una de las principales actividades en la actualidad que buscan esa finalidad de escabullirnos de un aburrimiento que puede llegar a ser insoportable, pero agrega que también el consumo de drogas o alcohol cumplen con la misma finalidad. Al final, todos ellos son productos de consumo anestesiantes de nuestra cruda realidad. En la televisión, por ejemplo, no se seleccionan los programas, sino que nos limitamos a encenderla y seleccionar algún canal, dejando toda la programación como "ruido de fondo", como aparato acompañante de nuestra tremenda soledad. Las telenovelas tienen un éxito inusitado, pues proyectan en la televisión vidas ajenas, vidas inventandas, pero donde los espectadores pueden proyectar las suyas propias, esto es, sus propias necesidades y frustraciones. Y concluía esta idea indicando que los medios masivos de comunicación desempeñan un papel fundamental en la tarea de ocultar el hastío y la ausencia de fines. La situación la resumía de esta forma: "Es extraordinario lo que ocurre en nuestra cultura: hacemos todo para no perder tiempo, para ahorrarlo, y cuando hemos logrado salvarlo o ahorrarlo, lo matamos, porque no sabemos qué hacer con él". Continuaremos en siguientes entregas.

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28 marzo 2014 5 28 /03 /marzo /2014 00:00

"En la sociedad dividida en clases, el proceso educativo, constituido por la configuración de la personalidad y el aprendizaje, tiende a reducirse a pura instrucción, y el bloqueo de la educación se manifiesta en forma de neurosis"

(Eloy Terrón) 

 

 

 

 

 

edu_publica171.jpgPor su parte, el Espacio Europeo de Educación Superior (EEES), conocido como Plan Bolonia, que se puso en marcha en el curso 2007/2008, y que a pesar de ser fuertemente contestado por la comunidad universitaria, salió adelante, solo ha conseguido empeorar las cosas. La reducción de los años de estudio de las licenciaturas ha supuesto un deterioro de las condiciones de trabajo para el profesorado, con salarios más bajos y con peores condiciones contractuales. Y para el alumnado, Bolonia está haciendo crecer el número de licenciados que se exilian a otros países, como fruto de la aplicación del resto de medidas de corte neoliberal. Al haberse convertido la Universidad casi en un CCC, son muchos los licenciados que terminan sus carreras y cometen fallos de cultura general. Conocimientos que debieran haberse aprendido incluso en la Educación Secundaria.

 

edu_publica172.jpgY ello es porque hemos diseñado un modelo de Universidad más orientado a ser una fábrica que expide títulos, y que hace que, al final, lo único que al estudiante le interesa es obtener el título, y no el aprendizaje en sí mismo. Son las consecuencias de no fomentar, desde la base, el aprendizaje libre, la actitud crítica, el pensamiento alternativo. Se aprenden rápidamente los conocimientos, sin más profundidad, se superan los exámenes, y los estudiantes vuelven a quedar anoréxicos en conocimientos. Frente a este modelo, necesitamos una Universidad destinada a crear ciudadanos, a fomentar la reflexión y el pensamiento, al servicio de la sociedad (y no del mercado, como actualmente ocurre). Ante tamaño despropósito, la única forma para conseguir un cambio de modelo es la movilización, la lucha y la resistencia. Las organizaciones de estudiantes y del profesorado han de ser más agresivas, más ofensivas, y mantener la protesta de forma constante.

 

edu_publica173.jpgY para el Ministro Wert, una vez impuesta la LOMCE mediante el rodillo de la mayoría absoluta del PP, el siguiente objetivo es la Universidad Pública. Su objetivo es atacar la línea de flotación de la misma, vulnerando sus principios fundamentales de funcionamiento democrático, y su finalidad como vía para la consecución de la justicia social, y de la creación y difusión del pensamiento y de la ciencia. Durante esta misma semana, hemos asistido a encierros en la Universidad Complutense de Madrid, donde los estudiantes protestaban por la subiba de las tasas y la reducción de becas universitarias. Y es que la situación es insostenible. Son miles los estudiantes que se han quedado fuera de sus respectivos cursos, por no haber podido hacer frente al pago de las tasas, dada su precaria situación económica, y la de sus respectivas familias. Se vive un momento de clara urgencia social, donde hay que pasar a la ofensiva.

 

edu_publica174.jpgLa estrategia por parte del Gobierno es bien conocida: la conversión de las Universidades Públicas en centros de formación profesional de mano de obra flexible, y adaptable a la voluntad de maximizar el beneficio empresarial, subordinando la producción literaria, científica y técnica al mismo fin. Todo ello se conseguiría eliminando las formas de decisión y gobierno democrático existentes en las Universidades Públicas, precarizando la mano de obra, reduciendo las plantillas universitarias, y sometiendo a los estudiantes al endeudamiento permanente (la ya conocida burbuja de préstamos de estudios) para poder sufragarse la Educación Superior. Todo ello guiado por una profunda ideología autoritaria, neoliberal y mercantilista, que colocará a nuestras Universidades, nuestra investigación y nuestro estudiantado en la senda del subdesarrollo educativo y científico. Si la reforma sale adelante, provocaría una grave involución social que incapacitaría a las Universidades Públicas como actores fundamentales de la transformación social, y como elementos necesarios para conseguir, desde lo público, una salida socialmente justa y democrática de la actual crisis sistémica que padecemos.

 

En el pasado mes de febrero, ante este flagrante ataque, se ha publicado un Manifiesto de la Comunidad Universitaria (que reproduciremos en la próxima entrega de esta serie) que propone las líneas fundamentales de un nuevo modelo de Universidad, que resumimos a continuación:

 

1.- Proponemos un modelo de Universidad Pública basado en una formación básica, polivalente y crítica como forma de acceso al saber complejo y siempre abierto

 

2.- Un sistema universitario de sólidas bases democráticas que garanticen la autonomía y la independencia de nuestras Universidades, y las relaciones de cooperación y colaboración entre ellas

 

edu_publica175.jpg3.- Una Universidad orientada al servicio de la sociedad, a la formación de científicos/as y profesionales capacitados/as para investigar e innovar en el proceso de construcción de una sociedad mejor y una economía más justa

 

4.- Un modelo educativo centrado en el estudiantado y gratuito, combinado con sistemas de becas-salario para que la situación económica nunca sea un impedimento para el libre desarrollo del derecho a la Educación Superior

 

5.- Aspiramos a conseguir una estructura de servicio público basado en las relaciones de trabajo estable y de calidad para la totalidad de los/as trabajadores/as de las Universidades Públicas, sin distinción entre PAS y PDI

 

6.- Queremos unas Universidades Públicas con un gobierno propio, basado en una estructura realmente democrática y participativa, que permita el permanente contacto con el conjunto de la sociedad, que se retroalimente de ella, desde los movimientos sociales hasta el tejido empresarial, para que la función social de la Institución sea una realidad. Continuaremos en siguientes entregas.

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27 marzo 2014 4 27 /03 /marzo /2014 00:00

"Si la naturaleza fuera un banco, ya la habrían salvado"

(Eduardo Galeano)

 

 

 

 

ecosocialismo41.jpgFinalizamos  con esta cuarta y última entrega esta breve introducción a los fundamentos de lo que se ha dado en llamar Ecosocialismo, como una corriente integradora entre los parámetros del socialismo clásico, junto con los parámetros del más moderno ecologismo, con el objetivo de procurar la conservación de la especie humana, de forma no destructora, dentro del planeta, esto es, sin seguir contribuyendo a la destrucción de los recursos naturales, sino utilizando éstos de forma equitativa y provechosa para la especie humana. Bien intuyó Eduardo Galeano, mediante la expresada cita, el poco interés que el sistema capitalista tiene en conservar los recursos naturales, en un ejercicio de egoísmo, torpeza y maldad para con el Hombre, y el resto de especies que habitamos este mundo. La razón instrumental ha considerado que la política es un ejercicio de dominación. Y comprenderla así, implica acercarse a las lógicas en las cuales no existe o no se reconoce una comunidad política, sino una masa amorfa a la cual gobernar y explotar.

 

ecosocialismo42.jpgPara cambiar el mundo hay que cambiar el Estado, aunque no necesariamente cambiando el Estado se cambia el mundo. Pero los procesos sociales deben apropiarse del Estado, transformándolo. Para las transiciones productivas, políticas y culturales de las cuales hemos vislumbrado su necesidad, el Estado puede cumplir un papel importante, garantizando una vida digna, fomentando y subsidiando los valores de uso y reduciendo los valores de cambio. Pero transformar el Estado no es suficiente. La estadolatría ha mostrado sus propios límites y es imperativo construir un poder propio que emprenda de forma a la vez paralela, confluyente y simultánea las transiciones buscadas, procurando construir una sólida esfera pública no estatal desde las comunidades en clave de poder popular. Hay que establecer una mirada desde el mundo del trabajo que transforma la Naturaleza sin violentarla, dándole sentido a los procesos emancipatorios, y permitiendo reducir la tensión entre la justicia ambiental y la justicia socioeconómica, que es el equilibrio propiamente dicho que busca el Ecosocialismo. Esta visión debe permitir una retroalimentación para generar nuevas formas de vida, cooperación y bienestar entre los humanos y las criaturas que habitamos el planeta.

 

ecosocialismo43.jpgY esto es ciertamente urgente. Estamos avisados. Nuestra implacable búsqueda de crecimiento económico está matando al planeta, pero no nos damos por aludidos. Las conclusiones de que tenemos constancia hoy día son realmente incendiarias. Estamos en una fase donde la globalización capitalista hace que el agotamiento de los recursos naturales vaya tan deprisa, que los ecosistemas se están volviendo peligrosamente inestables. La alarma científica es ya patente, pero aún no hay un grado de voluntad política a nivel internacional como para tomarlo en serio. Todos los estudios científicos de cierto prestigio publicados hasta la fecha, van en la dirección de mostrarnos cómo nuestro paradigma económico es una amenaza para nuestro equilibrio ecológico mundial. No es propaganda. Nos estamos jugando mucho en ello. El Ecosocialismo pretende ofrecer una solución a este problema, aplicando la filosofía de la comunidad, de la redistribución de la riqueza y de la justicia social como una solución a tan grave problema de supervivencia. Precisamente, la postura de cuestionar nuestro actual sistema económico capitalista es la posición más inteligente para intentar contribuir a evitar la catástrofe.

 

ecosocialismo44.jpgYa no hablamos por tanto de una cuestión de preferencia ideológica, sino más bien de una necesidad existencial para la especie. Las voces de alarma nos dicen que nos equivocamos, y que además de que el capitalismo es humanamente injusto, también lo es para nuestro entorno natural. Lo es, en definitiva, para la supervivencia humana y del propio planeta. Lo que está en cuestión para poder ofrecer soluciones definitivas es el propio paradigma capitalista, basado en el crecimiento económico "ad infinitum". Hemos de convencernos y convencer a nuestra clase política de que no es posible, de que es un callejón sin salida, que sólo nos conduce a la autodestrucción. Hemos venerado durante mucho tiempo un sistema económico que ha hecho un fetiche del crecimiento del PIB, sin que  importaran las consecuencias humanas o ecológicas, y en el cual la clase política neoliberal ha abdicado de su responsabilidad de administrar, dejandolo al albur del sacrosanto mercado, ese genio todopoderoso al que hay que confiarlo todo. Aún quedaría tiempo para evitar un calentamiento catastrófico, pero no dentro de las reglas del capitalismo, tal como están construidas actualmente. Finalizamos aquí esta breve serie de artículos, meramente introductoria, pero volveremos próximamente con el tema, exponiendo la "Filosofía y Política del Buen Vivir", quizá el mejor paradigma actual para mezclar las corrientes ecologistas con las corrientes clásicas comunistas.

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26 marzo 2014 3 26 /03 /marzo /2014 00:00

Continuando con nuestra visión sobre el fenómeno de la corrupción, ya enunciado en el artículo anterior de esta serie, tenemos que partir de la base de que es muy difícil, aunque no imposible, que llegue al poder alguien que atente contra el verdadero poder, alguien que se rebele contra su papel de mera marioneta, alguien que plante cara de verdad al sistema, porque el propio sistema, interiormente, tiene sus filtros. En los principales partidos políticos, al igual que en las empresas, como en general en toda la sociedad, sólo ascienden aquéllos que aceptan y se someten a lo establecido, aquéllos que se venden, aquéllos que ya se corrompen antes de que el poder les corrompa. Sólo en muy contados y excepcionales casos, ocurre lo contrario. Normalmente se lucha contra el sistema desde fuera del sistema, pero no desde dentro.

 

mercado_politica32.jpgA este respecto, José López se interroga en los siguientes términos: "¿No podemos percibir esta filosofía delante de nuestras narices? ¿No ocurre igual en el trabajo, en el día a día? Por tanto, esa clásica afirmación de que "el poder corrompe" es otra gran falacia. Lo que corrompe es el deseo de acceder al poder, el ansia irrefrenable de conseguirlo, y la ambición desmedida para no despojarse de él. Lo que corrompe son las reglas del juego, ya corrompidas. No es que el máximo cargo de una presunta democracia corrompa, es que la propia democracia está corrompida, está diseñada para que sólo puedan llegar arriba los corruptos. Por tanto, los políticos que se corrompen, llegan al poder ya corrompidos, llegan ya a sabiendas de las reglas del juego que tienen que aceptar. No es que el poder les corrompa, es que para llegar al poder es condición necesaria estar corrompido de antemano. Si fuera cierto, como a veces dicen algunos inocentes e ilusos (obcecándose en no querer ver), que cuando llega al poder algún político bienintencionado se ve atado de manos por las presiones que sufre, ¿porqué no usa el poder que tiene para denunciar al sistema corrupto? ¿Porqué no se dirige a la nación a través de los medios de comunicación para denunciar las presiones sufridas, para denunciar la falsa democracia?" 

 

mercado_politica33.jpgUn caso claro e ilustrativo de lo que hablamos afirma haberlo sufrido en sus propias carnes el ex Presidente Zapatero, cuando adoptó, en mayo de 2010, las primeras, duras y graves medidas de recorte social. La versión, por él mismo confirmada, es que fue sometido a grandes presiones por parte de la Comisión Europea. Pero como decimos, todo ello no es excusa para adoptar las medidas que adoptó. Amparado en un sentido equivocado y falaz de la "responsabilidad" del gobernante, prefirió adoptar unas medidas que iban claramente en contra de su ideario, de su programa y de sus promesas, para abrazar criminales medidas que van en contra de los derechos de los trabajadores. ¿Tuvo otras opciones? Por supuesto que las tuvo. ¿Porqué no dimitió, si tiene dignidad y no pretendía corromperse, o si consideraba un fraude no poder ejercer la responsabilidad que el pueblo le había confiado? ¿Porqué el PSOE se vuelve a presentar a nuevas elecciones, si supuestamente no le dejaron gobernar? ¿Para qué entonces llegar al poder si luego no puede ejercerse? ¿No será, quizás, la explicación más sencilla, y por tanto la más lógica y probable, que en realidad no le importa gobernar?

 

mercado_politica34.jpg¿No será que a nuestros políticos no les importa corromperse? ¿Porqué, si supuestamente se llega al poder de forma limpia, se tarda tan poco en corromperse? ¿Si el poder corrompiera al político al ejercerlo, y no antes, no debería el nuevo inquilino del gobierno, al menos al principio, tener ciertos gestos o amagos de actuar honradamente? ¿No se notaría un cambio en sus actuaciones o declaraciones? ¿No se notaría una transición de su fase honrada inicial a su fase corrompida? ¿No es también necesario, normalmente, corromperse, salvaguardando las distancias, para acceder a ciertos cargos en la empresa donde se trabaja? Si ya se corrompe cierta gente para obtener algo de responsabilidad en su empresa, en su oficina, en su centro de trabajo, ante sus jefes, salvo honrosas excepciones (estamos generalizando), ¿cómo no se va a corromper cierta gente por llegar a ser un Presidente de un partido político o de una nación? Cada etapa en el ascenso de una persona en esta sociedad capitalista, corrompida de arriba abajo, supone un grado de corrupción, supone un paso hacia la corrupción mayor. Cuanto más arriba se aspire a llegar, más debe uno corromperse. En realidad, es el propio sistema el que está corrompido. Las excepciones que ocurren son justamente las que confirman la regla. Y la regla es que, para ascender en esta sociedad, hay que corromperse. Esto es también una consecuencia de la falsa democracia que habría que reformar.

 

mercado_politica35.jpg¿Y qué significa corromperse? Pues básicamente olvidarse de los auténticos valores, fundados en el respeto, la verdad, la integridad, la honestidad, la valentía, la fortaleza, la bondad, la tolerancia, la igualdad, la justicia social, la equidad, la responsabilidad (auténtica), etc., para abrazar otros valores, a cambio de más poder, de más riqueza, de más influencia, de más dinero. Significa abrazar los valores de la injusticia, de la mentira, de la falacia, de la falta de respeto, del desprecio a los más débiles, de la falsedad, de la cobardía, de la maldad, de la injusticia social. Corromperse es también traspasar la barrera del ámbito público, hacia el ámbito privado, así como privar el interés personal, en lugar del interés colectivo, del bien público. Todo ello es corrupción, y es, como decimos, muy frecuente en este mercado de la política. La corrupción es un fenómeno humano, un hecho que traspasa fronteras de todo tipo, y que se instala como un cáncer en nuestra sociedad capitalista, fundada en los valores del lucro y del egoísmo particular. Afecta a cualquier mercado, y desde que la política se convierte en uno más de ellos, trafica con cargos, promesas, programas, escaños, votos, etc., hasta mercadear con todo ello bajo la única bandera del interés particular de los corruptos. Continuaremos en siguientes entregas.

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24 marzo 2014 1 24 /03 /marzo /2014 00:00

"El consumidor, como el trabajador, como las personas en general, son sólo piezas en el engranaje general del sistema capitalista"

(José López)

 

 

 

 

 

Iniciamos aquí una nueva serie de artículos que, en nuestro intento de acercar todas las facetas y las maldades del capitalismo a nuestros lectores, va a repasar todas las relaciones y manifestaciones de la actual sociedad de consumo, como una pieza fundamental del sistema capitalista. Muchos autores han abordado este tema, esta íntima conexión, básicamente todos los autores marxistas modernos, pasando por Eric Fromm (uno de los últimos grandes sabios de nuestra historia reciente), y continuando por los autores de temática ecologista, hasta llegar a nuestros días. Y es que el tema, como decimos, ofrece grandes puntos de conexión. Porque la sociedad de consumo se nos presenta como uno de los grandes puntales que sostienen la filosofía capitalista de producción y explotación. Y en el presente Blog, varios artículos y series han abordado colateralmente el tema, por ejemplo la reciente serie "Psicología del Éxito bajo el Capitalismo", y la más antigua "La cadena de producción". Remito a los lectores a la lectura de los mismos, para una mayor documentación sobre el tema.

 

sociedad_consumo11.jpgEl séptimo arte también ha tratado el tema de la sociedad capitalista de consumo en muchas de sus películas y series, como por ejemplo (por citar una de nuestro cine español) la titulada "Los nuevos españoles", dirigida por Roberto Bodegas en 1975, una comedia social que refleja perfectamente la fuerza del mundo de la publicidad, y donde se plantean los cambios de mentalidad, costumbres y formas económicas y laborales, muy crítica con la modernización económica entendida en su vertiente de deshumanización, y la dependencia exterior de Estados Unidos. Y para partir de algún punto, diremos que actualmente no hay sociedad de consumo sin publicidad. La publicidad se ha convertido en una vía de exposición y difusión de los bienes, productos y servicios de nuestra sociedad, totalmente imprescindible para el funcionamiento del consumismo capitalista. Sobre la publicidad, el sociólogo Eloy Terrón, en su ensayo "Juventud y sociedad de consumo", afirma: "La sociedad de consumo sería inexplicable sin la publicidad. Ésta es el poder omnipresente e irresistible que penetra en todas partes y que alcanza a todos. Es el factor por excelencia que condiciona la existencia del individuo en la sociedad de consumo, y son millones las personas que se sienten satisfechas de ser modeladas por ella, en lo más íntimo. Es incluso capaz de hacer que los intereses, evidentes y precisos, de los grandes monopolios aparezcan como los deseos más íntimos y espontáneos de las masas. Es la forma más eficaz hasta ahora descubierta de dominar las conciencias".

 

sociedad_consumo12.jpgSabias palabras que nos llevan a comprender la enorme importancia que desempeña el factor publicitario en nuestra sociedad capitalista de consumo. Y es que la publicidad, ligada al consumismo, al igual que al capitalismo, se sirve de la mentira como un arma principal. Ya en los años ochenta del siglo pasado, Jesús Ibáñez había analizado cómo la construcción de relatos estaba sustituyendo a las cosas a través de la publicidad, de la misma manera que algo similar ocurría en el mundo de la política. Pondremos un ejemplo tremendamente ilustrativo: conforme el zumo de naranja iba perdiendo su naturaleza iba adquiriendo más cualidades de "lo" naranja (sabor, color, olor, envoltura y denominación como "zumo natural"). Al final nos encontramos con unos polvos con un intenso sabor a naranja, color a naranja, y olor a naranja, pero donde la naranja ha desaparecido por completo. Algo así como las ideologías en el bipartidismo mundial imperante. Tomando otro ejemplo actual, Calvin Klein utiliza los medios para anunciar su etiqueta de prestigio. En uno de sus anuncios de perfume, una voz sensual decía que la fragancia era como el viento, como el agua, como la luz. Una mujer con una extraña belleza, sobrenatural, recortaba su cuerpo perfecto con el mar, dejaba volar su cabello al viento, entregaba sus curvas al sol. "Los sentidos no mienten", susurraba mientras la sensual voz.

 

sociedad_consumo13.jpgEs un anuncio de un perfume, pero no podemos saber cómo huele. El olor es un sentido que no admite engaños. Por eso decimos igual a lo que una cosa es y a cómo huele: su esencia. En la televisión, en las fotos, no pueden olerse las esencias. No podemos oler entonces la esencia de ese perfume que es como el agua, el viento y la luz. "Los sentidos no mienten", dice Calvin Klein. El perfume se llamaba por ello Truth. Pero ese nombre ("verdad"), oculta la esencial mentira. Porque la colonia, como producto de diseño, no sirve al margen del recitado de su marca. En los perfumes, como en las campañas electorales, el engaño se esmera, entrando en una pura mercadotecnia que inventa y crea para los destinatarios del mensaje mundos paralelos al servicio de la negación de la condición humana (mortal e imperfecta). Puede consultarse, entre otros trabajos de Jesús Ibáñez, la obra "Por una sociología de la vida cotidiana", Madrid, Siglo XXI, 1997.

 

sociedad_consumo14.jpgTodo se convierte, para la sociedad capitalista, en producto de consumo, en pura mercadería (incluso el trabajo humano, como hemos explicado en muchos otros artículos). Bernard Manin, en su obra "Los principios del gobierno representativo", nos dice lo siguiente: "(...) Aquí, en esa política convertida en espectáculo, la representación de la posible solución de los problemas, expresado en coloridas campañas en forma de abstracto humo o en apelaciones sentimentales a mundos soñados, configura buena parte de los programas electorales de los gobiernos más facultados para ganar elecciones que para poner en marcha programas efectivos de gobierno".

 

Y José López, al respecto de la fiebre por el consumo, nos dice lo siguiente: "El capitalismo fomenta el consumismo infinito, la insatisfacción permanente. Cuando ya tienes un coche, quieres otro mejor o más grande, otro para tu mujer, otro para tus hijos. Ya ni siquiera esperas a que tu coche envejezca para cambiarlo. Simplemente te cansas de él. Si ya tienes una casa decente y pagada, aspiras a una más grande, con lo cual te vuelves a endeudar. Si ya has acabado de amueblar tu casa, te da por redecorarla. Antes de sacar partido a tu nueva cámara digital, antes de saberla usar, te encaprichas con otra nueva que acaba de salir porque tiene unas prestaciones que realmente no necesitas ni vas a emplear, y que a veces ni siquiera comprendes realmente. Poco a poco, vas coleccionando un montón de cacharros que no te da ni tiempo de utilizar, hasta que te hartas y para hacer sitio te desprendes de ellos, eso sí, procurando reciclar. No llegas a final de mes, pero a la mínima de cambio, te desprendes de objetos seminuevos que no sabes muy bien porqué compraste en su día. El ahorro se convierte en una ilusión. Te endeudas cada vez más, y en consecuencia, te sometes cada vez más en el trabajo, justo lo que quiere el sistema".

 

sociedad_consumo15.jpgY continúa: "Eres lo que consumes. Cuanto más tienes, más vales. Cuanto más tienes, más quieres. Si no consumes, no te sientes realizado. Si no consumes, no estás bien visto por los demás. Si no estás a la última, a la moda, eres ridiculizado por los zombis que te rodean. Para integrarte socialmente, sucumbes ante la sociedad de consumo. Para poder comprar más y más, te vendes más y más...". Y finalmente concluye: "La sociedad capitalista es la sociedad de la alienación del individuo. La proclamada libertad individual es en realidad la coerción individual. El individuo, normalmente, no es explícitamente reprimido porque lo es implícitamente. No es necesario reprimirlo desde el exterior porque él mismo se auto-reprime, en la mayor parte de los casos. El capitalismo representa el más sutil e inteligente totalitarismo inventado hasta la fecha". Invito a los lectores a que hagan una seria reflexión sobre estas palabras. Continuaremos en siguientes entregas.

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