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8 marzo 2017 3 08 /03 /marzo /2017 00:00
Hacia la superación del franquismo (XIII)

Los que ganaron aquella guerra son los que hoy continúan en el poder y el que habla de República, igualdad, libertad o Ilustración es un radical, un extremista o un antisistema. España no es tierra de repúblicas, es tierra de caciques, organizaciones terroristas de extrema derecha, golpistas, cuentas en paraísos fiscales, corrupción, elefantes, amigas entrañables y volquetes de putas. Esa es nuestra España, la España del Franquismo 3.0, la de Felipe VI y Letizia consolando al compi-yogui de las tarjetas black y las denuncias por acoso mientras llaman “mierda” a los medios de comunicación. Esa es la España que nació en 1936 y que continúa viva

Luis Gonzalo Segura

Y la estupenda cita de entradilla de ese valiente ex Teniente del Ejército como es Luis Gonzalo Segura nos ayuda a introducirnos en esa aún intensa herencia del franquismo. Como hemos afirmado muchas veces, el franquismo no murió con el dictador, sino que los modos, formas y estructuras de poder procedentes de su abominable régimen, con un poco de lavado de cara, de barniz y de disfraz democrático, perviven en la actualidad. Le dedicaremos espacio a fondo a todas esas manifestaciones que podríamos denominar "franquismo sociológico", pero de momento, ya tenemos identificados ciertos aspectos que provienen de él. Las consecuencias de la dictadura fascista de Franco han tenido repercusiones que llegan a la actualidad, manifestadas y concretadas en diferentes características que todavía se resienten, y que aún mantienen su vigencia. La mayoría tienen que ver con el despliegue y radio de acción de las estructuras de poder que existían en la dictadura, y que aún disfrutan de su alargada sombra. Entre ellas podríamos destacar las siguientes:

 

1.- Restauración Monárquica y protección de los estamentos de poder. La Monarquía fue dejada "atada y bien atada" por el régimen franquista, que nos impuso (con ayuda de Adolfo Suárez) al Rey Juan Carlos I y después a su heredero, Felipe VI, y que representa una institución caduca, anacrónica y antidemocrática por excelencia. Por su parte, el papel de las Fuerzas Armadas como protectoras y garantistas de la "unidad de España" reflejado en la Constitución, así como la continuación de las garantías del inmenso poder de la Iglesia Católica (ver nuestra serie de artículos dedicada a dicho asunto), son aspectos que provienen del régimen franquista, y que a más de 41 años de la muerte del dictador, aún no hemos sido capaces de desmontar. 

 

2.- Debilidad de las clases trabajadoras. Manifestada sobre todo en la práctica ausencia de conciencia de la clase obrera, que hereda y manifiesta los mismos valores que la clase dirigente, es decir, que las élites capitalistas. Pese a las enormes huelgas obreras celebradas entre 1974 y 1978, dichas huelgas no fueron capaces de romper con la reacción, de ahí las limitadas influencias sindicales. Los Pactos de la Moncloa de 1977 como primer germen del desmontaje del poder de los sindicatos, y las sucesivas reformas laborales y del sistema público de pensiones puestas en marcha desde entonces, han contribuido a debilitar cada vez más a las clases populares y trabajadoras, y a transformar a los sindicatos en elementos de concertación amable en vez de en actores dirigentes de la lucha obrera. 

 

3.- Influencia política de los grandes grupos empresariales y financieros. Ya sabemos que el golpe militar que se sublevó contra la Segunda República fue financiado por un grupo de grandes empresarios (entre los que sobresalía Juan March), cuya influencia y poder llega hasta nuestros días. El régimen franquista protegió a dichos grupos empresariales y financieros, y nuestra actual "democracia" lo continúa haciendo, y esto se traduce en que en nuestro país una élite de unas 1.400 personas controla el 80,5% del PIB español. Esto ha sido muy determinante para que dicha oligarquía haya promovido la burbuja inmobiliaria, el alto nivel de endeudamiento, etc., y para que perduren aún leyes injustas y anacrónicas que les conceden un poder a la banca, la Iglesia y las grandes empresas como en ningún otro país de nuestro entorno. 

 

4.- Presencia de Instituciones y mercados imperfectos. Ello se manifiesta por ejemplo en carencias en el mercado de trabajo (mientras en Europa crece la "cogestión" empresarial en España la patronal fomenta el abaratamiento del despido), carencias en el mercado financiero (la gran banca española posee mucho más poder que en los países de nuestro entorno), o en carencias en el sistema tributario (en el cual, y pese a la declaración constitucional, la carga tributaria llega a ser regresiva, debido a la poca inclinación de las clases acomodadas y poderosas a pagar impuestos). María Encarna Nicolás, en su "Breve historia de la España de Franco", nos da cuenta de que "En 1973, la banca dominaba al menos dos tercios de las cincuenta mayores compañías industriales del país, por lo que controló la toma de decisiones económicas en ramas industriales tan importantes como la energía eléctrica y nuclear, la química y petroquímica, la siderúrgica, el automóvil, el cemento, la papelera, el vidrio, la azucarera y los propios monopolios públicos como Campsa, Telefónica o Tabacalera". 

 

5.- Déficit Social. Diversos autores han estudiado a fondo sobre el subdesarrollo social de nuestro país, y el déficit que sufrimos en las facetas de nuestro Estado del Bienestar, con respecto a los países de nuestro entorno (véase al respecto la extensa y magnífica obra de Vicenç Navarro). En resumidas cuentas, existe una protección social muy escasa frente a los países de nuestro entorno (manifestada desde el Salario Mínimo Interprofesional, hasta el porcentaje de la población que trabaja en los ámbitos de los servicios públicos que tienen que ver con el desarrollo del Estado del Bienestar), debido a las constantes restricciones presupuestarias, además de la presión ideológica de nuestra perversa patronal, reforzada por las presiones internacionales del neoliberalismo imperante (actualmente y sobre todo, la Troika europea). 

 

6.- Débil vinculación de la economía española con el exterior. La apertura económica de 1959 en plena dictadura, se dio con un modelo productivo que basaba su competitividad en bajos salarios, así como en los favores administrativos que la dictadura ofrecía a las compañías multinacionales, así como en la expansión del turismo y la devaluación monetaria. Al abrirse tras la dictadura España a la Unión Europea, incrementaría sus fondos de cohesión, pero a costa de perder sectores estratégicos de nuestra economía, a costa de poner en marcha una profunda reversión de nuestro modelo industrial, y a costa de perder el mecanismo de devaluación de nuestra moneda, como consecuencia de nuestra entrada en el sistema de la Moneda Única, el euro. 

 

7.- Política de contención salarial. En este sentido, España sería el único país donde no crecerían los salarios reales de los/as trabajadores/as entre 1995 y 2005, dentro del contexto de los países de la OCDE. Ello es parte de la estrategia de esta convergencia económica por la vía de los bajos salarios, la baja especialización y la falta de grandes inversiones que hubiesen necesitado de una mayor presión fiscal e impositiva sobre las clases altas de nuestro país, lo que hubiera contenido también el crecimiento desmedido de las desigualdades sociales. 

 

Todos estos factores proceden del franquismo, y fueron determinando las principales líneas políticas del Régimen surgido de la Constitución de 1978, que como hemos afirmado y estudiaremos más a fondo en su momento, no aprovechó para sanear nuestras relaciones laborales, económicas y sociales, sino que contribuyó a blindar y perpetuar las estructuras de poder franquistas, así como el aparato represor procedente del régimen de Franco. Tal "herencia" lastraría nuestras posibilidades económicas y sociales, imposibilitando la vuelta a las directrices económicas y sociales desarrolladas durante la breve experiencia de la Segunda República, y ello, además, se acrecienta sobre todo a raíz del Tratado de Maastricht de 1992, donde se imponen las más fanáticas y estrictas teorías neoliberales, y a las cuales quedamos consagrados con nuestra pertenencia a esta Unión Europea del gran capital, de los mercaderes y de los poderes financieros. Continuaremos en siguientes entregas.

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7 marzo 2017 2 07 /03 /marzo /2017 00:00
Viñeta: ENEKO

Viñeta: ENEKO

Los de HazteOir seguro que tienen pene y vagina, lo que no tienen es cerebro ni corazón

Pablo Iglesias

Todavía perdurará la polémica durante un tiempo, porque la gente de la organización denominada HazteOir, declarada de "Utilidad Pública" por el Gobierno del PP, piensa continuar escupiendo sus vomitivos mensajes en sus ridículos autobuses durante largo tiempo, o al menos esa es la intención que han expresado públicamente. Preguntado sobre el mensaje en cuestión del susodicho autobús, el Presidente de dicha asociación, Ignacio Arsuaga, respondía que "El mensaje no es un mensaje de odio, sino lo que nos enseña la biología". No sé qué biología le enseñaron a este personaje, pero está claro que se la enseñaron, al menos, incompleta. No pasaron con él de la primera lección. Porque el señor Arsuaga, con dicho argumento, demuestra ser un perfecto ignorante, él que tanto apela a la "ideología de género", para ocultar su ideología religiosa, fundamentalista y delictiva. En esta última palabra está el meollo de la cuestión, pues todos los análisis se han centrado (y deben centrarse, pues de lo contrario no sería más que un debate sobre la libertad de expresión, mal entendido y enfocado así por la derecha) en si el trasfondo del mensaje impreso en el vehículo es o no un delito contra los derechos humanos fundamentales. 

 

Al señor Arsuaga habría que responderle, en primer lugar, en cuanto a su ignorancia, con la respuesta que dio una chica transexual anónima de 12 años entrevistada para un reportaje de televisión sobre el asunto, demostrando con su respuesta más sabiduría que estos descerebrados de HazteOir: "Hay hombres que tienen vulva, y mujeres que tienen pene". Repitámoslo alto y claro, y hagámonos oir por lo menos tanto o más que los de HazteOir: El sexo no está en los genitales, está en la cabeza, en nuestra mente, en nuestros sentimientos, en nuestra identidad sexual, y en nuestro corazón. Ahí está el sexo. Para practicar sexo no solo hay que estar provisto de unos genitales, también hay que estar provisto de una mente proclive a amar, o simplemente a disfrutar de uno de los mejores placeres de la vida. Y una vez aclarada la cuestión "biológica", vayamos a la cuestión fundamental, que no es otra que la cuestión del respeto a los Derechos Humanos. Estamos viviendo últimamente una serie de hechos que están tirando por la borda tantos años de solemnes declaraciones, tratados y convenios sobre derechos humanos, que no sólo no se respetan, sino que se vapulean y desprecian con sorna. Ocurre en cada discurso que escupe el más descerebrado Presidente de los Estados Unidos, como es Donald Trump, llamando a la construcción de muros, y a las soflamas machistas, homófobas, xenófobas y supremacistas que realiza en cada intervención. Acaba de ocurrir en el Parlamento Europeo, donde otro eurodiputado guardián de las más altas esencias de la ultraderecha polaca, vomitaba ataques absolutamente intolerables hacia las mujeres, justificando que sus sueldos deberían ser menores a los de los hombres, basándose en que las mujeres, según este despreciable personaje, son "más débiles, más pequeñas, y menos inteligentes". 

 

Pero lo más grave de todo esto es que todo lo que estamos contando, todos estos flagrantes ataques contra los derechos humanos más elementales, están quedando, en pleno siglo XXI, en la más absoluta impunidad. Al paso que vamos, cualquier descerebrado va a poner una pancarta en la Puerta del Sol diciendo que habría que asesinar a todos los discapacitados, y aquí no va a pasar absolutamente nada. Nuestra sociedad no sólo está descafeinando el concepto de democracia, vaciándolo de todo contenido y significación, sino que está vaciando también el contenido de las propias declaraciones sobre los Derechos Humanos, que son hoy día auténtico papel mojado. Se violan constantemente, y no sólo por individuos a nivel particular, sino por todo tipo de organizaciones, parlamentos y gobiernos. Y aquí no ocurre nada. Hemos llegado a un punto de miseria cultural, social e intelectual, que sólo nos importa nuestra mera supervivencia, aunque se caiga el mundo detrás de nosotros. La involución y decadencia de nuestras sociedades es palmaria. Nos recalcan que hay que respetar las leyes, cuando los mismos que nos lo dicen son los primeros en saltarse a la torera todos los tratados y convenios del más alto nivel, que salvaguardan los derechos más elementales. ¿No hay que cumplir las leyes? Cumplámoslas entonces. Sin ir más lejos, la ley madrileña contra la LGTBIfobia contempla sanciones entre 3.000 y 20.000 euros para los actos que impliquen "aislamiento, rechazo o menosprecio público y notorio de personas por causa de su orientación sexual o identidad y expresión de género", además de la posibilidad de prohibir el acceso a ayudas públicas de la Comunidad de Madrid o de contratar con la Administración. 

 

Pero no, parece que únicamente se rasgan las vestiduras cuando lo que está según ellos siendo atacado son "los sentimientos religiosos", como en el caso de la Gala Drag Queen del carnaval canario. La campaña de HazteOir es una campaña que denigra, que ataca los valores democráticos, de respeto a la ciudadanía y de civismo, que fomenta el odio y la intolerancia, que genera un mensaje falaz, y que instrumentaliza y ataca lo que ellos denominan la "ideología de género" y el "lobby homosexual". Es una campaña indignante, impresentable, contraria a la dignidad y a los derechos fundamentales de los menores transexuales, a los que se condena, como en los tiempos del franquismo, al silencio y al desprecio. No podemos consentirlo. Es una campaña violenta y ofensiva, que no debe ser tolerada bajo una sociedad democrática que se precie de serlo. La respuesta del colectivo LGTBI ha sido clara en este sentido, y a ella nos remitimos: "La campaña tiene como pretendida finalidad la invisibilidad de las personas transexuales y transgénero, rechazando de plano su existencia, y difundiendo un mensaje de menosprecio, humillación y pretendida ocultación, sin otro menester que el de aislarlas del resto de la sociedad". Es una campaña que fomenta la estigmatización del colectivo de los menores transexuales, que ya de por sí ha de sufrir grandes niveles de discriminación, violencia e incomprensión. Según recoge y detalle un Informe europeo sobre derechos del colectivo, elaborado en 2012, un 62% de los transexuales europeos han sufrido algún tipo de acoso, y el 54% se ha sentido discriminado. 

 

Bien, nos falta por responder, para que todo cuadre en su sitio, una pregunta final: ¿Quiénes son HazteOir? ¿Qué tipo de gente hay detrás de esta indecente organización? Nacieron en 2001 para la defensa del ex Presidente Jose María Aznar (para el cual solicitan en una petición popular que funde un nuevo partido, lo cual ya dice mucho sobre ellos y su ideología), son simpatizantes de VOX (situado más a la derecha que el PP), han organizado las diversas campañas y manifestaciones de oposición al PP en torno al aborto y por el "derecho a la vida", y tuvieron en su diana al Gobierno del ex Presidente Zapatero por todos estos asuntos. Como nos informa Jesús Bastante en este artículo para eldiario.es, llegaron a tener a Rouco Varela como su protector (y a toda la pléyade de la alta jerarquía católica más reaccionaria), pero hoy día han perdido prácticamente el apoyo de la Iglesia Católica, y se sospecha que tras ellos también se sitúa la sociedad secreta El Yunque, una poderosa secta que intenta intervenir en las decisiones de los poderes públicos desde una perspectiva ultrarreligiosa y conservadora. En una palabra, HazteOir viene a ser la plataforma del conservadurismo más radical que tenemos actualmente en nuestra sociedad. Se han manifestado contra los matrimonios igualitarios, contra el aborto, contra la asignatura de Educación para la Ciudadanía, y en defensa de lo que ellos llaman "la familia tradicional". Están en contra de todos los avances en la igualdad y en democracia, y a favor de quedarnos anclados en todos los absurdos e injustos postulados del tardofranquismo. Como indica Jesús Bastante, son como la versión española del Tea Party norteamericano, y tienen lazos de conexión con el resto de foros ultraconservadores de nuestro país: la CONCAPA, el Foro por la Familia, o Derecho a Vivir. 

 

Entre sus más destacadas actividades, HazteOir ha organizado el envío de más de 16.000 folletos a los colegios concertados con mensajes homófobos y en rebeldía a lo que ellos denominan "ideología de género", han cargado contra una serie de televisión porque mostraba una boda entre dos mujeres, o han organizado conferencias que ilustraban cómo "sanar" la homosexualidad. ¿Qué nos podemos esperar con tan impresionante currículum? ¿De qué no serán capaces una gentuza con estas credenciales? Insisto: no se trata de permitir opiniones y de respetar la libertad de expresión, se trata de no dejar impunes los delitos, y más cuando se refieren a la vulneración de los derechos humanos. Toda sociedad justa, avanzada y democrática no puede permitir que estos derechos fundamentales sean constantemente pisoteados, ignorados y violados flagrantemente, y nos estamos relajando demasiado en estas cuestiones. Así nos va. ¿Qué va a ser lo siguiente? ¿Vamos a atacar a los pobres sin techo? ¿Vamos a dejar que se criminalice a los parados, a los desahuciados, a los pensionistas? ¿Vamos a legitimar que las personas puedan morir de hambre o de frío? ¿Vamos a cargar, como están haciendo los norteamericanos, contra las "razas inferiores"? ¿Construimos muros más altos y con más vallas en Ceuta y Melilla? ¿Y todo ello abanderándonos en la libertad de expresión? El reconocimiento de los Derechos Humanos fundamentales, que luego se han ampliado mediante declaraciones sobre derechos emergentes, ha sido quizá el paso más gigante que la Humanidad ha dado en su progreso, pero si no los hacemos respetar, la involución será imparable. 

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6 marzo 2017 1 06 /03 /marzo /2017 00:00
Viñeta: Josetxo Ezcurra

Viñeta: Josetxo Ezcurra

Se llama terrorismo a la guerra de los débiles y guerra, y hasta limpia, al terrorismo de los fuertes

Alfonso Sastre

Continuando con la descripción de las siete medidas urgentes que proponemos desde la izquierda (documentadas y recogidas en la página de la Agenda para el Consejo de la Paz de Podemos) para atajar el foco más virulento que hoy día tenemos, como es la guerra de Siria y el terrorismo del Estado Islámico (la primera medida ya fue comentada en la entrega anterior):

 

2.- Neutralizar las redes de captación y adoctrinamiento del Estado Islámico. Como hemos asegurado en entregas anteriores de esta serie, la mayoría de los terroristas que atentan en Europa son europeos, en muchos casos de tercera o cuarta generación. Sus padres, hermanos y amigos residen en los países de nuestro entorno. Su educación y cultura es la nuestra, aunque sus raíces puedan estar en otros países. Pueden haber casos donde no se cumpla esta regla, pero normalmente, el adoctrinamiento de las corrientes más fundamentalistas del Islam tiene vía libre porque ofrece salidas a estos jóvenes que nuestras sociedades no son capaces de ofrecerles. En este sentido, las propias redes de captación y adoctrinamiento del Estado Islámico son la principal causa de que los mensajes fundamentalistas lleguen a estas personas. Por tanto, frente a este fenómeno de expansión del mensaje fundamentalista, debemos mejorar la coordinación de los Servicios de Inteligencia, y desactivar las redes de captación de Internet. 

 

Pero como también hemos expuesto en infinidad de ocasiones, estas medidas preventivas, de tipo legal o policial, por sí solas, no bastan para resolver el problema. Cuando alguien está dispuesto a inmolarse, en pro de un mensaje fundamentalista que sacrifica vidas humanas por ideales religiosos, las medidas judiciales o coercitivas no poseen ningún efecto. Por ello, son absolutamente imprescindibles proyectar toda una estrategia integral de desradicalización, para luchar contra el extremismo violento en todas sus manifestaciones. Y la mejor manera de combatir el extremismo violento, es justamente lograr que la gente, las personas, se sientan parte de una colectividad cohesionada, y cultivar las oportunidades económicas y sociales en todas aquéllas comunidades más vulnerables, tanto en Europa como en los países donde sufren este fenómeno y se exportan estas creencias. Pero como esta integración social es un proceso en varias direcciones, y que ha de ser planificado, pues lógicamente no se logra de un día para otro, es necesario, mientras todo este gran pilar integrador se va desarrollando e implementando, investigar y desmontar la financiación de todos los grupos de tendencia violenta o extremista, neutralizando sus redes de captación, tanto nacionales como internacionales, interceptando sus posibilidades de continuar adoctrinando a posibles y futuros candidatos y candidatas para sus violentas acciones. 

 

Hay que reforzar las estrategias que favorecen la cohesión y la inclusión social de las personas de orígenes multiculturales, fomentando una educación inclusiva y no discriminadora, erradicando todas las aptitudes y pensamientos racistas, o bien basados en ciertos criterios étnicos o nacionales determinados. En especial como decimos, hay que reforzar el papel de la educación pública como única vía que puede ofrecer alternativas de futuro a la juventud, para dotarla del espíritu crítico suficiente, del bienestar y la seguridad mínima necesarios, y para alejarla de este modo del radicalismo violento que estas corrientes practican. La lucha contra la desigualdad y la puesta en marcha de medidas económicas y de protección social que no dejen a nadie fuera, constituyen el camino más corto para evitar fenómenos de violenta radicalización en Europa, y construir lazos multiculturales estables, pacíficos y duraderos, desde la comprensión, la empatía, la inclusión, la justicia y la igualdad.

 

3.- Apoyar a las fuerzas políticas y sociales democráticas en el mundo árabe. También es un asunto que hemos venido explicando desde entregas anteriores. No podemos lamentarnos de la actitud de estos países, y del continuo caos donde se encuentran, cuando cada vez que tienen la oportunidad de emprender una senda pacífica y democrática, desde nuestro Occidente, les cortamos el paso. Sin ir más lejos, el conflicto palestino-israelí se podría haber solucionado hace décadas, si la comunidad internacional (sobre todo Estados Unidos) se tomara este asunto en serio, y demostrara su permanente voluntad política de pacificar el conflicto. Por tanto, cada vez que el mundo árabe ha tenido la posibilidad importante de caminar hacia sociedades laicas y democráticas, las grandes potencias occidentales han tomado cartas en el asunto, precisamente para hacer abortar el proyecto. En resumidas cuentas, la única manera de acabar con el Estado Islámico es defendiendo la democracia en el mundo árabe. No podemos combatirlo con bombas, destrucción, odio y violencia, porque todo esto engendrará más de lo mismo.

 

La experiencia lo demuestra ampliamente. Ya tuvimos una magnífica oportunidad en el año 2011, con las llamadas "Primaveras Árabes" que se forjaron en varios países (Túnez, Egipto, Libia, etc.), y acabamos, como en ocasiones anteriores de la historia, defendiendo dictaduras, apoyando a las tendencias más fundamentalistas o recurriendo a los bombardeos, que sólo han alimentado la espiral de violencia, el caos, y en última instancia, la radicalización violenta de la que se nutre el yihadismo islámico. Hoy día, la mayoría de estos países son pasto del saqueo, la rapiña y el pillaje, producto de que las bandas tribales campan a sus anchas ante la ausencia de un Gobierno reconocido y apoyado oficialmente, tanto dentro como fuera. Por tanto, o cambiamos nuestra política exterior, o el Estado Islámico continuará haciendo de las suyas, saqueando, expoliando, secuestrando, matando musulmanes y europeos, además de seguir extendiendo sus tentáculos en nuestras desestabilizadas y precarias sociedades. Por tanto, debemos cambiar el enfoque y apoyar decididamente a las fuerzas democráticas en el mundo árabe. Continuaremos en siguientes entregas.

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3 marzo 2017 5 03 /03 /marzo /2017 00:00
Fuente Viñeta: http://www.elperiodicodearagon.com/

Fuente Viñeta: http://www.elperiodicodearagon.com/

Se habla con frecuencia de los derechos humanos, pero hay que hablar también de los derechos de la humanidad. (…) ¿Por qué unos pueblos han de andar descalzos para que otros viajen en lujosos automóviles? ¿Por qué unos han de vivir 35 años para que otros vivan 70? ¿Por qué unos han de ser míseramente pobres para que otros sean exageradamente ricos?

Fragmento del Discurso de Fidel Castro ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, 1979

Continuamos, en esta entrega número 27, rebatiendo las típicas falacias y patrañas que justifican el modelo de sociedad actual consagrado a la desigualdad. Bien, un argumento dice más o menos que "Afirmar que no tenemos un problema demográfico por culpa de los pobres es irresponsable". Como hemos sostenido en la entrega anterior, la forma coherente de solucionar el problema demográfico es acabar con la pobreza, y por tanto, actuar sobre la desigualdad. La planificación y asesoramiento familiar en condiciones dignas es mejor receta que la esterilización forzada de pobres y hambrientos. La desigualdad no es culpa de los pobres. No la han traído ellos, sino que son sus víctimas. Y también aprovechamos la falsedad del "argumento demográfico" que se cuela últimamente como chivo expiatorio responsable de los múltiples problemas que nos aquejan, como el de las pensiones. Por no desviarnos mucho del tema que nos ocupa, remito a mis lectores/as que revisen los contraargumentos expuestos en su día en nuestra serie de artículos "Hablemos de pensiones". Allí analizamos a fondo todo el tema del sistema público de pensiones, su problemática, los falsos diagnósticos y soluciones, y las soluciones que aportamos desde la izquierda. 

 

Abundando en los argumentos en esa línea, otro nos cuenta que "Señalar a los de arriba como corruptos o delincuentes es una grave irresponsabilidad". Pero la verdad es que el hecho de que muchos grandes ricos eludan el pago de sus impuestos (mediante toda la ingeniería fiscal existente a su favor) no es sólo su responsabilidad, sino también de los políticos que les facilitan, consienten, amparan y cobijan. Y para finalizar con los típicos argumentos que defienden a los ricos, tenemos aquél que dice que "Los grandes ricos son gente corriente. Alguna manzana podrida habrá pero no más que en otras partes". Argumentos parecidos se aplican también a otros ámbitos, como a la violencia machista, o a la corrupción. Es una maniobra de distracción, es una alteración del foco para de nuevo colocarlo y hacer énfasis donde no se debe. Aclaremos que nadie es inmensamente rico sin querer, y esas "manzanas podridas" con mucho poder son más peligrosas. Bajo un modelo de sociedad donde es posible (y bien visto) enriquecerse sin límites, es normal que entre quienes llegan a lo más alto algunos sigan en el empeño, porque dinero llama a dinero, y dinero llama a poder para tener más dinero y más poder. El sistema posee precisamente una arquitectura que avala la desigualdad porque los de más arriba nunca tienen bastante, y a medida que ellos son más ricos, como destacábamos en su bloque temático correspondiente, los pobres van siendo más pobres. 

 

Un nuevo grupo de argumentos que justifican la desigualdad son todos aquéllos que podríamos englobar bajo el epígrafe (como hace Luis Molina en su artículo de referencia) "Capitalismo y Economía". Vamos a ellos. Aquí encuadramos un primer argumento que asegura que "El capitalismo necesita la desigualdad". La primera en la frente: No es cierto. El capitalismo genera y tiende a la desigualdad (como tiende al desempleo, por ejemplo), pero se pueden amortiguar sus efectos, y ello incluso sin que deje de funcionar. Es decir, que no hay que derrocarlo siquiera. El capitalismo puede ser más o menos igualitario, puede derivar hacia un modelo más justo y más humano, o también puede derivar (como nos está ocurriendo) hacia un modelo irracional, perverso, cruel e inhumano. De cualquier forma, un modelo en el que los deseos de una élite se imponen al mínimo bienestar de la mayoría tiene pésimo pronóstico, corto recorrido, y nos llevará al desastre. Pero aclaremos que la desigualdad no es el capitalismo, sino el resultado de llevar hasta sus últimas consecuencias un modelo injusto y aberrante. Un pasito más en esa dirección da el argumento que dice que "La desigualdad es condición para que el capitalismo funcione bien".  Veamos. Para la fabricación en serie y para que aumente la productividad, se necesita acumulación de capital empresarial, pero eso no significa que dicha acumulación sea necesaria. En un primer estadío del desarrollo, la acumulación patrimonial puede facilitar la necesaria acumulación empresarial para el despegue económico. Pero un mundo tecnológico en el que una pequeña élite nada en la superabundancia, mientras que miles de millones de personas malviven en la miseria y en la pobreza es simplemente inaceptable. 

 

Asumir la acumulación de capital empresarial no significa que haya que aceptar la acumulación de patrimonio personal, ni legitimar el aberrante sistema que perpetúa las desigualdades. La desigualdad patrimonial no es necesaria para que el sistema capitalista funcione bien. Sólo es la consecuencia de que las leyes sean extremadamente tolerantes con los intereses de los grandes empresarios y de los grandes patrimonios. En una palabra: para que una empresa (por muy grande que sea) funcione bien, el salario del que cobra menos en relación al que cobra más no tiene porqué diferir (como ahora ocurre) en cientos de veces. Lo volvemos a repetir: no abogamos por la uniformidad, porque todo el mundo tenga igual y gane igual, abogamos por diseñar un sistema que controle que nunca se produzcan desigualdades tan alarmantes. Bien, llegamos ahora a otro típico argumento que se utiliza, que es el siguiente: "Aunque el capitalismo genere desigualdad, no existe otro sistema mejor". Bien, vayamos por partes, porque detrás de esta afirmación hay mucho tomate. De entrada, no es que el capitalismo sea el mejor sistema, sino que es el único en la práctica del mundo mundial. Precisamente la mal llamada "globalización" y el "Fin de la historia" de Francis Fukuyama se refieren exactamente a eso, es decir, llegan a la conclusión (basándose en sus erróneos criterios) de que el capitalismo es "el sistema". Es decir, que no puede existir otro, que es el sistema por excelencia, el sistema indiscutible. Bien, si todo se hubiera quedado ahí hubiera estado mal (de momento, casi todas las Facultades de Economía de las Universidades se centran en estudiar ese modelo, desechando otras alternativas), pero es que es todavía peor: surgen a raíz del Consenso de Washington una serie de Instituciones y Organismos Internacionales (FMI y Banco Mundial, pero también otras) que velan exactamente por eso, es decir, su misión es exactamente promover y vigilar que el único sistema económico que los países adopten sea el capitalismo.

 

¿Y qué ocurre cuando cualquier país, haciendo uso de la soberanía que le es propia, intenta explorar, buscar, desarrollar otros sistemas más justos y racionales que el capitalismo, o incluso menos, buscan sólo aflojar los resortes del capitalismo más descarnado (como ha ocurrido en Cuba, y más recientemente en Venezuela, Ecuador, Bolivia, etc.)? Pues que dichas Instituciones y Organismos, ayudados de las entregadas potencias occidentales (con Estados Unidos a la cabeza, el gran valedor y paladín del capitalismo mundial) se le echan encima como fieras rabiosas, intentando impedir por todos los medios que dichas experiencias avancen. Si estamos de verdad convencidos de que el capitalismo es el mejor sistema...¿Por qué no dejamos que se exploren también otras vías? Al matemático que demuestra la efectividad de su fórmula no le preocupa que otros investigadores la investiguen para poderla rebatir (si es el caso), sino que incluso lo agradecen. Ese argumento, como vemos, se echa por tierra rápidamente. El capitalismo está absolutamente protegido por nuestro sistema "occidental" de países (esos que se definen como artífices de la democracia y de las libertades), que despliegan las más feroces injerencias cuando entienden que algún tercer país no se alinea, o se aleja solo un poquito de las directrices capitalistas más ortodoxas y dogmáticas. Y en ese sentido, el pensamiento dominante se ha encargado (entre otras muchas cosas) de fabricar perversas leyendas, de tergiversar y de manipular la Historia, para presentar a los países que históricamente han intentado alejarse del capitalismo como auténticos demonios (la antigua URSS, China, Cuba, etc.). También tenemos en estudio una serie de artículos para poner, en este sentido, las cosas en su sitio. Continuaremos en siguientes entregas.

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2 marzo 2017 4 02 /03 /marzo /2017 00:00
La transmisión del pensamiento dominante (56)

La prensa sostiene la creación de la mentira y es el respaldo de quien controla los designios de la sociedad. Su objetivo no es informar, sino convencer a sus lectores de su propia fatalidad (de la desigualdad y del consentimiento y la resignación ante su propia explotación). Y no importa que no salgan las cuentas, y que todas las empresas mediáticas estén en crisis, porque hay quien se hace cargo de su supervivencia, a cambio de falsear la realidad

José Luis Vázquez Domènech

La Psicología Social nos da amplias referencias sobre los estudios realizados en torno a la expansión de las diferentes ideologías de pensamiento a lo largo del tiempo, y de su uso y difusión desde los poderes dominantes. Y en este sentido, el éxito cultural del neoliberalismo ha sido categórico, general, abrumador. No es una exageración afirmar que el neoliberalismo constituye nuestro sentido común (por eso, cuando nuestros gobernantes actuales nos lo invocan, ya debemos ponernos en alerta). Las mismas ideas, los mismos planteamientos, los mismos argumentarios, las mismas convicciones, aparecen reiterada y cansinamente en trabajos académicos, en informes de consultoría, en artículos de opinión, en editoriales de prensa, en las tertulias televisivas, etc.: racionalidad, mercado, competencia, incentivos, maximización...En ese lenguaje nos entendemos, en ese lenguaje explicamos la experiencia humana en todos los campos, y así la educación se ha convertido en "formación de capital humano", la conversación pública es el "mercado de las ideas", etc. Ya dimos cuenta durante los primeros artículos de esta serie de los principales eufemismos lingüísticos que se utilizan hoy día para disfrazar la realidad de los conceptos. A ellos remito a mis lectores y lectoras. De modo que es muy difícil argumentar contra una política económica cuando se basa en las propias ideas de nuestro "sentido común", las cuales nos parecen, cómo no, absolutamente obvias. 

 

Pero no son tan obvias. Están fuertemente manipuladas. El orden neoliberal favorece desproporcionadamente a unos pocos, eso es indudable (la idea de que a fin de cuentas favorece a todos, aunque unos ganen más que otros, es mucho más discutible con los números en la mano). Pero no son las ideas de unos pocos, sino de la mayoría. Hasta el más castigado por la fuerza del sistema reproduce los esquemas mentales del pensamiento dominante. Este es el verdadero problema político para poder imaginar, diseñar y proyectar una alternativa. Las afirmaciones básicas del programa neoliberal parecen indiscutibles: que una empresa privada es siempre más eficiente que una empresa pública, que la competencia produce siempre los mejores resultados, que los seres humanos somos egoístas, calculadores, que buscan siempre la máxima ventaja personal...Estamos completamente imbuidos de este perverso ideario, que anula siquiera nuestra posibilidad de entender la idea del bien común. La escuela de Margaret Thatcher ("No existe la sociedad, sólo existen los individuos") nos ha hecho muchísimo daño. Eso nos convierte en la rampa de salida para aceptar que a pesar de que el capitalismo ha de vencerse de forma global, colectiva, sin embargo cada individuo, cada uno/a de nosotros/as, debe contribuir a la lucha anticapitalista, que es lo mismo que decir a la lucha contra el pensamiento dominante. En el fondo se trata, básicamente, de construir sociedad, la sociedad avanzada, la sociedad justa. 

 

Me remito a todas las consideraciones que hemos venido plasmando, para que cada cual pueda interiorizar su lucha contra el capitalismo, pueda minimizar la influencia que el pensamiento único ejerce sobre sí mismo. Es un ejercicio que exige coherencia, claridad de mente, y sobre todo, valentía, porque no es una toma de conciencia cómoda. La acción de resistencia anticapitalista, a nivel individual, de cada persona aislada, es la semilla que cada cual debe ir sembrando para llegar a sentirse libre, en un mundo donde el pensamiento alternativo vaya ganando terreno. ¿Cómo podemos hacer esto? Pues contrastando las ideas todo lo posible, practicando continuamente el pensamiento libre y crítico, preguntándonos el por qué de las cosas, cuestionando los intereses que pueden esconderse detrás de cada acción, de cada opinión, de cada decisión, de cada estudio, incluso de cada dato objetivo. Sí, porque los datos objetivos también pueden camuflarse, también pueden esconderse, también pueden resaltarse. La misma botella, con la misma cantidad de líquido, puede verse como medio llena o medio vacía. Por otra parte, aquéllo de lo que estemos convencidos en la teoría, debemos llevarlo a la práctica. Y aquí es quizá donde viene la parte más valiente, más arriesgada, pero la más importante, porque si no somos coherentes entre nuestro pensamiento y nuestras acciones, jamás podremos contribuir a un cambio de nuestro mundo. 

 

Un aspecto donde tenemos que cambiar el chip, a nivel general y a nivel particular, es el relativo a la preponderancia de la filosofía que recoge el culto a la propiedad privada, algo sagrado para el pensamiento dominante. Básicamente, hemos de replantearnos y reivindicar la función social de la propiedad, conseguir la hegemonía de la propiedad social (colectiva) sobre la propiedad individual, y replantearnos todos los bienes, productos y servicios sobre los que no tendríamos por qué ser "propietarios", sino que podríamos disfrutar de ellos en régimen de usufructo (temporal o indefinido) o alquiler: la vivienda, el automóvil, etc. En este sentido, las tendencias de la llamada "economía colaborativa" están avanzando mucho últimamente. La propiedad privada debe dejar de ser un derecho absoluto para pasar a ser un derecho relativo, es decir, supeditado al cumplimiento de otros derechos fundamentales, tales como la alimentación, la vivienda, el trabajo, la sanidad, la educación, etc. En realidad, si nos damos cuenta, y extrapolamos este razonamiento al ámbito empresarial, podremos concluir sin ningún tipo de complejos que para que dichos derechos estén garantizados para toda la ciudadanía, sus bienes, productos y servicios deben ser nacionalizados, esto es, deben pertenecer a lo público, ser patrimonio de todos, y por supuesto, estar gestionados democráticamente. Si hubiéramos ido implementando esto poco a poco durante los últimos años (en vez de haber hecho justo lo contrario), ahora no nos encontraríamos con los terribles problemas que nos están creando los bancos, las empresas eléctricas, de telecomunicaciones, etc. 

 

Creer en la sociedad (al contrario de lo que pregonaba Margaret Thatcher) es creer en los derechos humanos, y tejer una intrincada red social donde ninguna persona se encuentre desatendida en relación a los mismos. No queremos abolir la propiedad privada. ¡Por favor, que no se nos malinterprete! Lo que estamos queriendo decir es que el foco que hoy día se centra sobre la propiedad privada está...pues eso, desenfocado. Está magnificado, puesto en un lugar que no le corresponde, y hay que volverlo a colocar en su sitio. Es absolutamente inhumano que si todas las personas tenemos el derecho humano a la vivienda, por ejemplo, alguien pueda mercantilizar con las viviendas hasta el extremo que su propiedad (privada) sobre las mismas, esté por encima del derecho (humano) a disfrutar de una. Lo mismo podemos afirmar sobre las empresas eléctricas y energéticas: si es un derecho humano poder acceder a la electricidad, una sociedad que se precie no debería situar el derecho a la propiedad (privada) de este bien o servicio en torno a unos pocos agentes capitalistas, mientras existe gente que no puede acceder a este derecho. El pensamiento dominante trastoca los derechos, los relativiza, los ignora, y coloca por delante de todos ellos el sagrado derecho a la propiedad privada, magnificándolo y abarcando cada vez más facetas y aspectos de negocio (privado), donde se ponen en juego los derechos humanos fundamentales, y cuando esta situación se produce, hemos atravesado ya el límite que separa una sociedad justa y avanzada, democrática, transformándola en una sociedad salvaje, cruel e inhumana. Continuaremos en siguientes entregas.

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1 marzo 2017 3 01 /03 /marzo /2017 00:00
Hacia la superación del franquismo (XII)

Quien crea que el franquismo se sostuvo en España durante 40 años gracias al apoyo del Ejército al general Franco es que no se ha enterado del país en el que vive. En España existe una gran masa de población que por razones culturales, religiosas o las que sean vivió muy a gusto y se sintió muy identificada con lo que fue el régimen franquista

Leandro Álvarez Rey

Las atrocidades del franquismo fueron perpetradas, tal como nos recuerda Xavier Caño Tamayo en el artículo de referencia, hasta los años cincuenta, por el ejército golpista y Falange, y justificadas por la Iglesia Católica. Fue, como hemos venido contando, una estrategia de tierra quemada, un genocidio en toda regla, y a medida que en la guerra el ejército franquista conquistaba pueblos y ciudades, detenía a los republicanos y casi siempre los fusilaba, además de expoliar su casa y el resto de sus bienes. Este proceso de rapiña ha sido muy bien resumido por Ángel Munárriz en este artículo para el medio Publico. Es significativo que uno de los colectivos más perseguidos y asesinados por los franquistas fueran los maestros de escuela, impulsores de la lealtad a la República, y vehículos conductores de un nuevo ideario colectivo impregnado de los valores universales de justicia y equidad social, libertad y progreso. De ahí que los profesores y maestros se convirtieran en un enemigo de hondo calado para la causa del Alzamiento Nacional. Bien, la pregunta que nos hacemos es: ¿Termina todo esto con la muerte del dictador? Existen miles de razones para contestar a esta pregunta con un sonoro: NO. En su momento hablaremos a fondo sobre el período que dio en llamarse de Transición, período que ha sido abiertamente elogiado por los estamentos del poder como digno de encomio, por su valentía y su inteligencia, pero la verdad es que no fue tal. 

 

Pongamos un simple ejemplo: el texto que vamos a rescatar a continuación es el de un spot publicitario de una emisora de radio del año 1977: "Nueve de cada diez personas que usted admira son de derechas: José María Pemán, Jackelyn Kennedy, Paco Camino, la Princesa Gracia Patricia de Mónaco, la Reina Isabel de Inglaterra, Julio Iglesias, el General Pinochet, José María de Porcioles, Santiago Bernabeu...La derecha es bienestar, confort, seguridad...Sea usted de derechas, como Dios manda...Y sea feliz". Absolutamente bochornoso. Pero estos mensajes casposos e intolerables, como decimos, se emitían con toda normalidad por las emisoras de radio y televisión, y continuaban siendo "normales". ¿Se imaginan los lectores y lectoras a una emisora actual sugiriendo a sus oyentes que se hagan de izquierdas con tanto descaro? Enseguida los medios de comunicación dominantes montarían en cólera, saldrían ladridos, sapos y culebras por las bocas de la caverna mediática y de las cloacas del Estado, y el hecho se convertiría en un escándalo nacional. Sin embargo, proclamas tan indecentes como la que hemos mostrado eran absolutamente normales en 1977, dos años después de la muerte del dictador, en pleno proceso de "aperturismo" político. Pero es que hoy, a más de 41 años de la muerte del dictador, la Fundación que lleva su nombre no sólo continúa siendo legal, sino que además premia y realiza homenajes a los políticos que incumplen la Ley de Memoria Histórica, y continúan honrando la memoria del caudillo. ¿Alguien da más?

 

Y es que, como asegura Rafael García Almazán en este artículo, los rescoldos del franquismo continúan vivos en el seno del PP, por mucho que se empeñen en disimularlo. Por mucho que traten de minimizarlo y de esconderlo, sus acciones, sus opiniones y sus actitudes desprenden un rancio hedor a franquismo. Los continuos ultrajes a los que someten a las víctimas de la horrenda dictadura son buena prueba de ello. Vetan leyes cada vez que pueden (leyes que van dirigidas a proteger a las víctimas y a condenar a los verdugos), disculpan las opiniones y actos franquistas, banalizan la propaganda fascista, mantienen en sus filas de honor a personajes que proceden de la época franquista, etc. Estas raíces y comportamientos fascistas son parte de su ADN, de su carácter fundacional, y sólo podrán ser combatidas mediante un repudio social mayoritario. ¿Pero cómo explicamos todo este extraño fenómeno? ¿Cómo explicamos toda esta anomalía sociológica, que no ocurre en ningún país del mundo? Sólo es posible explicarlo entendiendo hasta dónde llegan las raíces ocultas del franquismo en nuestro país, y ello a su vez sólo es posible imaginarlo si entendemos el auténtico alcance de aquél genocidio. La Segunda República había enconado el conflicto de clases, poniendo el acento sobre la desigualdad que en el reparto de la riqueza provoca que ciertos sectores organizados quieran cambiarla. El eterno conflicto capitalista entre quiénes poseen la riqueza y no quieren compartirla, contra los que sí quieren. El conflicto llega hasta hoy día, puesto que como ya enunciara Marx, es imposible entender la historia de la humanidad ignorando el conflicto de clases. 

 

Y como decíamos al principio, los conflictos llegaban también al ámbito educativo. El acceso a la educación estaba restringido a los mismos grupos. La Iglesia Católica mantenía, si no la exclusividad, sí los privilegios y el monopolio de la enseñanza, incluido su perverso adoctrinamiento. Pero durante la Segunda República, el interés por la formación y la educación libre y gratuita genera enormes expectativas entre la mayoría social, que veían cómo sus horizontes de mejora y progreso social se iban abriendo ante sus ojos, tal como nos cuenta Nale Ontiveros (Coordinadora en Andalucía de ATTAC) en su artículo "España partida en dos", para el medio Paralelo36. De ahí el escarnio que hemos citado más arriba que sufrieron los profesores supervivientes, de los que unos 50.000 fueron expedientados. Otro motivo de conflicto fue la idea de la nación. La República (obsérvese el paralelismo con nuestro tiempo) quería abrirse al modelo plurinacional del Estado Español, reflejo de una España plural. Y al igual que hoy día, frente a los nacionalismos de País Vasco y Cataluña (sobre todo, aunque no son ellas las únicas naciones históricas, ni siquiera las más antiguas), los sublevados levantaron la engañosa bandera de la unidad de la patria (tal como hoy día enarbolan el PP y el PSOE, junto a ese engendro de CIUDADANOS). Y todavía existió también el conflicto relativo al nuevo papel de la mujer en la Segunda República, que también dividió a la sociedad entre los que mantenían una idea más conservadora, arcaica y patriarcal, frente a los que sostenían la superación del machismo imperante (un machismo que auspiciaba sobre todo la Iglesia).

 

La Guerra Civil se convirtió pronto en una guerra internacional, ya que en ayuda de los militares golpistas (devenidos en el "bando nacional") acudieron los fascismos alemán e italiano, mientras que los defensores de la legalidad y legitimidad de la República fueron ayudados por los miles de voluntarios de las Brigadas Internacionales. La guerra se convirtió en un cruento conflicto, largo y sangriento, con múltiples frentes de batalla, y al final, consiguieron ganarla los militares sublevados porque tenían tropas mejor entrenadas, y porque los vientos internacionales soplaban a su favor (en ese sentido, la colaboración norteamericana con el régimen franquista también es de destacar, como volvería a ocurrir de nuevo durante la Transición). De hecho, la actuación de la aviación italiana y alemana fueron decisivas para la victoria franquista. Se estima que durante la Guerra Civil murieron unas 600.000 personas, y cuando terminó, medio millón de personas se amontonaban en las prisiones y en los campos de concentración. A partir de entonces, entre los vencedores fue cobrando fuerza la idea del exterminio, patrocinada por los más sangrientos gerifaltes del régimen, y bendecida por la Iglesia Católica. Y durante los siguientes 40 años, militarismo, fascismo y catolicismo fueron los componentes del nuevo Estado que emergió conforme avanzaba la dictadura. Por un lado, se exaltaba al líder del levantamiento, el Caudillo "por la Gracia de Dios". Por otro lado, aparecían los ritos y las manifestaciones religiosas, dotadas del más rancio conservadurismo y puritanismo. Autoritarismo y desprecio por los sistemas democráticos. Y así, militares, fascistas y católicos fueron recuperando todo lo "perdido" durante la República, y construyendo esa España de la "gloriosa tradición" que ensalzaba los clásicos y tradicionales valores del otrora grande Imperio Español. Continuaremos en siguientes entregas.

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28 febrero 2017 2 28 /02 /febrero /2017 00:00
Grecia: un país en el precipicio

No es de izquierdas aquél que recurre a un rescate de la Troika para salvar al pueblo

Manolis Glezos (Político, escritor y poeta griego)

La situación de Grecia, cuna de la civilización occidental, del pensamiento, de la filosofía y de la democracia, es hoy día absolutamente insostenible. El país se dirige a marchas forzadas hacia un precipicio que, da la impresión, nada ni nadie puede detener, ni a nadie le interesa. Tomamos datos e información en lo que sigue de un reciente artículo publicado por Martine Orange para Mediapart, y publicado en español en el medio Rebelion.org. Desde que el gobierno de Alexis Tsipras se rindió escandalosamente y capituló frente a unas exigencias demenciales de la Troika, pensadas no solamente para aplastar la disidencia griega, sino para servir de ejemplo y escarmiento a toda la comunidad de la Unión Económica y Monetaria europea, Grecia no ha dejado de caminar hacia el precipicio económico y social. Los líderes de esta indecente Unión Europea, así como los vasallos del gran capital representados en el FMI, le han lanzado un nuevo ultimátum a Tsipras. Le han concedido tres semanas para presentar un nuevo camino de medidas de austeridad, en caso contrario será de nuevo intervenido en una nueva espiral de privatización, precariedad laboral y desmontaje del ya casi inexistente Estado del Bienestar. Podemos afirmar, sin exagerar un ápice, que la situación griega ya es una cuestión de pura supervivencia. 

 

Ya agotado, el país se encuentra al borde del abismo, del colapso financiero, económico y moral. Los dirigentes de Siryza, ahora sí, hablan sin tapujos de plantearse seriamente salir del euro, de la moneda única (que no común), justo lo que tendrían que haberse planteado hace dos años, cuando Alexis Tsipras tuvo el mayoritario respaldo popular. Como tantas veces hemos asegurado, la cobardía de los gobernantes se paga cara, bien cara. Más tarde o más temprano los fantasmas vuelven a acudir, al acoso y al derribo de aquéllos que se rebelan, que se enfrentan a los designios del más cruel neoliberalismo, y si no somos capaces de plantarle cara, de elaborar alternativas, y de estar a la altura, el gran capital aprovecha, en su insaciable carrera, para hacernos aún más vasallos, más presos de sus viles dictados. Y eso es exactamente lo que ha ocurrido en Grecia. "¡A buenas horas, mangas verdes!", reza nuestro sabio refranero, y viene de perlas al caso que nos ocupa, porque algunas figuras destacadas del otrora partido de izquierdas, y hoy día sumido en las directrices del más salvaje capitalismo europeo, ya evocan públicamente la hipótesis de la salida del euro, y dejan de considerarlo como un tema tabú. Más les hubiera valido liderar la ofensiva cuando tuvieron la clara oportunidad, preparando al pueblo griego para que asumiera que dicha posibilidad era la única que podía devolverles la dignidad. 

 

Si tal hipótesis hubiese sido formalmente explorada en su momento (y no faltaron líderes dentro y fuera de Syriza que lo plantearon), hoy día Grecia, a pesar de las nuevas dificultades derivadas de la salida de la moneda única (Grexit), podría tener una salvación, una salida, una luz al final del túnel, que supusiera la vuelta a una sociedad digna y justa con los más desfavorecidos. Pero los consejos no fueron escuchados, los planteamientos alternativos fueron abandonados (lo que provocó que buena parte de la militancia y de los dirigentes abandonara el partido y fundara Unidad Popular), y Alexis Tsipras se plegó a las directrices europeas, firmando y acatando un nuevo memorándum mucho más exigente (diríamos absolutamente demencial) que los planteados inicialmente. Desde entonces, la venganza de la Troika es implacable, inexorable, fulminante, despiadada. La inmensa mayoría de los grandes recursos públicos que le quedaban al país (tanto grandes empresas como recursos naturales muy valiosos) han sido cedidos a la banca europea y a las grandes empresas transnacionales, en un irracional concurso que está vaciando al país de todo su potencial, de todo su contingente económico, y de toda su fuerza social. Y así, hoy día, las personas y los colectivos sociales se encuentran prácticamente al límite de su resistencia, todo lo cual es silenciado por estas macabras instituciones europeas, y por los medios de comunicación dominantes, cómplices de la situación. 

 

Unas instituciones europeas que están procurando enterrar el tema griego, para que no se conozcan los perversos efectos que producen sus políticas, y para que no vuelvan a discutirse las directrices de sus tratados, en una palabra, para que no se vuelva a elevar la bandera de la democracia sobre las cláusulas de este perverso "club europeo". Los líderes europeos no están interesados en que el tema de Grecia vuelva a la palestra, sobre todo a la espera de próximas elecciones este año en Países Bajos, Francia y Alemania. Por tanto, la extrema crisis griega está siendo cruel e interesadamente silenciada, y sus efectos intencionalmente ocultados. Con cada desembolso de fondos adicionales, en obediencia a los planes de rescate asumidos, los acreedores se vuelven más exigentes. Cada vez quieren más. Absolutamente insensibles al sufrimiento del pueblo griego, continúan arrebatando la riqueza al país, y transfiriendo hacia el gran capital los recursos del pueblo griego. Nos encontramos no ya ante un hostigamiento declarado, sino ante un macabro plan de exterminio y aniquilación de todo un país, ante una destrucción y un caos de proporciones imprevisibles. Como nos cuenta Martin Orange, la última reunión del Eurogrupo, celebrada el 26 de enero, en presencia de funcionarios del FMI, sólo confirmó una vez más el insaciable acoso que sufre la población griega. Mientras Atenas espera la liberación de los fondos europeos para ayudar a refinanciar alrededor de 6.000 millones de euros de deuda en julio, la discusión repitió los mantras habituales, que tanto gustan a los responsables de la Unión Europea como expresión de su eufemístico lenguaje: "mantener los compromisos", "aplicar las reformas", "reducir el déficit", "recuperar el crecimiento económico", etc. Un lenguaje que constituye hoy día el más feroz ataque a la soberanía y a la dignidad de los pueblos, y que no necesita bombas ni cañones para someterlos. 

 

Un nuevo plan de "austeridad" ha de ser presentado por Tsipras en la reunión del 22 de febrero, cuando la verdad es que ya llueve sobre una inundación. Mientras que el gobierno griego ha logrado, con un esfuerzo fiscal sobrehumano (levantado sobre las espaldas de la ciudadanía), alcanzar un superávit presupuestario (antes del pago de la deuda y gastos financieros) del 1,5% en el año 2016, las autoridades europeas están condicionando las nuevas ayudas a partir de julio a un superávit primario del 3,5% y durante al menos 20 años, una situación a todas luces inviable. Hasta el propio FMI ha reconocido que este superávit era irreal, incluso contraproducente. Pero las autoridades europeas dicen que esto es lo que hay, y aún exigen más garantías, condicionando su apoyo al plan de rescate a la adopción preventiva por parte del gobierno griego de nuevas medidas de austeridad adicionales, que se sumen a las ya previstas en el propio plan de rescate. Algo inaudito, irracional, escandaloso, inhumano. Por su parte, el gobierno griego ya ha subido el IVA al 24%, ha recortado en un 40% las pensiones, aumentado los impuestos, creado nuevos impuestos sobre los automóviles, las telecomunicaciones, la gasolina, el tabaco, el café, la cerveza, ha anunciado nuevos recortes de 5.600 millones de euros en salarios públicos, y otras muchas barbaridades para contentar a la insensible Comisión Europea. Pues aún parece que no es bastante. 

 

La soberanía del pueblo griego ha sido completa, total y absolutamente intervenida. Sus decisiones y planes políticos, sociales y económicos no tienen ninguna validez sin el visto bueno de las autoridades europeas. No sólo es que los planes de rescate sean antidemocráticos, sino que son absurdos y kamikazes, teniendo sentido únicamente si se quiere aniquilar socialmente a un país, dejándolo como en situación de posguerra. Y aunque parezca una pesadilla incomprensible, todos los países europeos (España incluida, por supuesto, con el gobierno del PP como alumno aventajado y ejemplar) están alineados con la postura alemana, defensora a ultranza del plan de rescate. Grecia posee una deuda pública calificada de "explosiva" por el propio FMI. De acuerdo con sus cálculos más recientes, ascendería al 260% del PIB para el año 2060 (ahora se encuentra en el 180%), reconociendo que es insostenible, y que Atenas necesita un alivio sustancial de la deuda por parte de sus socios europeos. En realidad, la deuda pública griega es insostenible desde hace mucho tiempo. El CADTM patrocinó un Comité de Auditoría de la Deuda griega, y asesoró al gobierno sobre los pasos que deberían darse en pro del control sobre la misma, pero de nuevo, el gobierno de Alexis Tsipras no hizo caso. Y así les va. Pero las autoridades europeas siguen negando la mayor. En un comunicado reciente del Mecanismo Europeo de Estabilidad, se asegura que "No hay ninguna razón para tales alarmas acerca de la situación de la deuda griega". No hay más ciego que el que no quiere ver. 

 

Durante los últimos 7 años, el PIB de Grecia se ha reducido en un tercio. El desempleo afecta al 25% de la población y al 40% de los jóvenes entre 15 y 25 años. Un tercio de las empresas han desaparecido en los últimos cinco años. Muchas escuelas han tenido que cerrar por falta de fondos, dejando en la inactividad a miles de escolares. El gasto per cápita en sanidad disminuyó en un tercio desde el año 2009, y más de 25.000 médicos han sido despedidos. Los hospitales han sido desmantelados, carecen de medios, de personal, de instalaciones, de medicamentos. Las cifras son alarmantes, horrendas. Una quinta parte de la población vive sin calefacción ni teléfono. El 15% de la población ha caído ya en la pobreza extrema. Y ante esta cruda realidad, el declive emocional de la población se ha disparado, pues ya no encuentran sentido a sus vidas, ni ven salida posible a esta situación tan desesperada. Pero sin embargo, este coste humano y social de la austeridad no aparece en las hojas Excel del Eurogrupo, que se limitan fríamente a implantar sus fanáticos dogmas. Según datos del propio Banco de Grecia, el 13% de la población está excluida de cualquier tipo de atención médica, el 11,5% no puede comprar las medicinas prescritas, y un 24% padece problemas de salud crónicos. Los suicidios, las depresiones, o las enfermedades mentales, han registrado incrementos exponenciales. Y mientras que la tasa de natalidad ha disminuido un 22% desde el inicio de la crisis, la tasa de mortalidad infantil casi se ha duplicado en los últimos años, hasta alcanzar el 3,75% en 2014. 

 

Y cuando les veamos en ruedas de prensa, continuarán asegurando con ese pasmoso cinismo que caracteriza a los dirigentes europeos que su plan de rescate funciona, se continuarán felicitando por la recuperación de Grecia, y animarán a sus gobernantes a continuar por esa senda, que es en realidad la senda de la destrucción. Porque el país se encuentra exhausto, agotado, al límite de sus fuerzas y de sus recursos. Ninguna institución, por poderosa que sea, tiene derecho a maltratar de esta forma a un país, a ningunear su soberanía, su independencia y su dignidad. Asistimos al colapso silenciado de todo un país, al secuestro y al expolio de sus recursos, al saqueo de su riqueza, y a la condena más execrable a la miseria de toda su población. Y todo ello, ante el pasmoso silencio, ante la cómplice y criminal complicidad del resto de los países europeos, que no se inmutan ante tanta crueldad. Después de lo que están haciendo con el pueblo griego...¿Nos asombramos de lo que son capaces de hacer con los refugiados? Todo forma parte del mismo plan, todo obedece a una misma estrategia, a un mismo fin, que no es otro que la supremacía del gran capital, el abandono de las clases más desfavorecidas, y la creación de colonias en torno a la gran banca y a las empresas transnacionales europeas, que son las que mandan en todo este indecente cotarro. La salida del euro es la única solución que le queda a este pequeño país, y para el resto de países, una pregunta...¿Habremos aprendido la lección?

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27 febrero 2017 1 27 /02 /febrero /2017 00:00
Por la senda del Pacifismo (39)

No existe acuerdo en este aspecto [concepto de terrorismo] porque muchos gobiernos desean mantener sus tan utilizadas definiciones de terrorismo, que frecuentemente permiten a un gobierno estigmatizar como terrorismo aquello que se rechaza, como por ejemplo un movimiento político o alguna minoría, o los grupos indígenas, sindicatos, y ese es uno de los principales problemas de mi trabajo como Relator Especial por los Derechos Humanos y contra el Terrorismo, precisamente el hecho de que muchos gobiernos en el mundo continúen abusando del concepto de terrorismo para marcar o estigmatizar aquellos grupos que no clasifican como terroristas

Martin Scheinin (ex Relator Especial de la ONU para la Protección y Promoción de los Derechos Humanos y Libertades Fundamentales y Contra el Terrorismo)

En esta entrega número 39, dentro del primer gran bloque temático dedicado al terrorismo internacional, vamos a comenzar a abordar las propuestas concretas que se podrían ir adoptando por cualquier gobierno con vocación pacifista que pudiera llegar al poder. El problema fundamental es que, como venimos contando, los dirigentes de las principales fuerzas políticas (ni incluso aquéllas que se enmarcarían dentro de la "izquierda" parlamentaria) tienen, digamos, esa vocación pacifista lo suficientemente asumida. Siempre que hablemos de propuestas, sean pacifistas o de cualquier otra índole, es absolutamente preciso, para no nadar en la inconcreción, y además promulgar medidas que luego no se vayan a poder adoptar durante la legislatura en cuestión (causando la lógica desafección en los votantes y en el resto de la ciudadanía), proceder a una adaptación temporal de las medidas generales que vayan a adoptarse, para que el Gobierno de que se trate sea absolutamente coherente con sus propuestas, y avance en la consecución de sus objetivos. Y es cierto que en el tema del pacifismo existen gran cantidad de parámetros que no dependen exclusivamente de las decisiones de un único país, pero al menos, hay que establecer todos los esfuerzos, encaminar las medidas hacia los objetivos finalistas, y no defraudar al conjunto de la ciudadanía. Por otra parte, las medidas también deben adoptarse siguiendo criterios de urgencia, que suelen ser muy frecuentes cuando de pacifismo (o de conflictos bélicos) se habla. 

 

Para el caso que nos ocupa (el terrorismo de ISIS y la guerra en Siria como los focos principales de conflicto), y siendo coherentes con los diagnósticos que venimos haciendo durante esta serie de artículos, con los análisis y los planteamientos que hemos defendido como necesarios, entendemos que las medidas de corte pacifista que deberíamos adoptar de forma urgente podrían ser las siguientes, recogidas en la página "Una propuesta de agenda para el consejo de la paz" del sitio de podemos.info, al cual nos remitimos, y que vamos a ir desarrollando poco a poco a continuación: cortar las vías de financiación y abastecimiento logístico de ISIS, neutralizar sus redes de captación y adoctrinamiento, apoyar a las fuerzas democráticas en el mundo árabe, reforzar a la sociedad civil en Irak y Siria para derrotar al ISIS, acabar con la guerra en Siria e Irak (mediante el embargo de armas a todos los contendientes, la declaración del fin de los bombardeos contra la población civil, y la apertura de corredores humanitarios), proteger a los refugiados de forma segura, y acabar con las mafias que trafican con personas. Se podrá argumentar que muchas de estas medidas, en sentido general, dependen de la adopción de otras medidas por parte de la comunidad internacional, pero volvemos al mismo argumento de siempre: amparados en dicha inacción internacional, no podemos seguir contribuyendo con nuestra indiferencia y nuestro silencio al enconamiento "ad eternum" de los conflictos. En última instancia, los actos y decisiones, aunque sean unilaterales, y con reducido radio de acción, van marcando el camino que hay que seguir, y que más tarde o más temprano se imponen por sentido común y eficacia. 

 

Como tantas veces hemos repetido, la paz duradera y auténtica, la paz garantista, debe estar comprometida con la democracia y los derechos humanos. Estas palabras tan bonitas son repetidas cuan papagayos por los dirigentes de los gobiernos occidentales, por Estados Unidos y sus aliados, pero no las despliegan, porque lo que han hecho únicamente es una falaz apropiación de ellas. En última instancia, ya lo hemos demostrado con cientos de ejemplos, y desde múltiples puntos de vista, estos países no creen en dichos conceptos, siendo utilizados solo para barnizar y disfrazar sus ansias imperialistas, que son las únicas que cuentan. Bien, a continuación, y tomando la página indicada como referencia, vamos a ir desgranando dichas medidas con mayor profundidad:

 

1.- Cortar las vías de financiación y abastecimiento logístico del Estado Islámico. Como hemos venido explicando, el EI se financia fundamentalmente con donaciones privadas provenientes de países como Arabia Saudí, Qatar o Kuwait (socios estratégicos de los países europeos), por medio de la extorsión y los secuestros, por medio de la venta de objetos de arte de gran valor de las zonas que controlan y expolian, por medio de la recaudación de impuestos a la población y a los comerciantes, y sobre todo, con el contrabando de petróleo en los territorios bajo su dominio en Irak y Siria. A su vez, la mayor parte del material militar que emplean es de fabricación occidental, procedentes de arsenales de armas vendidas a Arabia Saudí, o armas norteamericanas distribuidas en un principio al denominado Ejército Libre Sirio, que acaban en manos del Estados Islámico. En este sentido, varias ONG's participantes en la campaña "Armas bajo Control" (tales como Amnistía Internacional, Greenpeace, etc.) han denunciado que España vendió armas a Egipto, Bahréin y Arabia Saudí durante la llamada "primavera árabe", bajo un marco internacional donde no se respeta el embargo de venta de armas a países en conflicto. Es imprescindible por ello implementar un embargo total de armas efectivo e inmediato, bajo verificación y control internacional (con la presencia de observadores de Naciones Unidas), no sólo para el Estado Islámico, sino también para todos aquéllos países que lo ayudan y promueven el sectarismo (fundamentalismo) en Oriente Medio. 

 

Asímismo, hay que decretar un embargo a la compra de petróleo de contrabando, investigar, interceptar y acabar con las donaciones privadas que recibe ISIS (en muchos casos desde los propios países del Golfo Pérsico), a través de un control más estricto entre los flujos bancarios desde esa zona y Europa. Una estrategia integral de seguridad en Europa debe asegurar el bloqueo completo e inmediato de la venta de armas a zonas en conflicto, propiciar una estrategia de desarme progresiva para todos los actores en conflicto, y habilitar todos los medios necesarios para acabar con el tráfico ilegal de armas y recursos naturales que nutren las arcas del Estado Islámico. Estamos convencidos de que si la comunidad internacional al completo se hubiera dedicado firmemente a todas estas tareas desde el comienzo del conflicto armado en Siria, la situación de guerra no hubiera dado para mucho más que unas cuentas semanas o meses, en vez de los más de cinco años largos que ya dura, con el salvaje y cruento saldo de víctimas civiles inocentes, y la perpetración de graves violaciones a los Derechos Humanos de la población siria. La guerra ha podido continuar porque existen vías de financiación que no se cortan, porque existen suministros que se reciben, porque existen armas para continuar los combates, porque existen garantías logísticas que permiten canalizar y perpetuar los conflictos armados. Impidiendo y destruyendo todo eso, las guerras no pueden continuar, puesto que se ven asfixiadas, sin solución de continuidad. Pero este es sólo el primer factor, la primera gran medida a implementar. Continuaremos con el desarrollo de las siguientes en próximas entregas.

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24 febrero 2017 5 24 /02 /febrero /2017 00:00
Viñeta: Oxfam Intermón

Viñeta: Oxfam Intermón

La pobreza no se mide solamente por la insuficiencia de ingresos; se manifiesta en el acceso restringido a la salud, la educación y otros servicios esenciales y, con demasiada frecuencia, en la denegación o el abuso de otros derechos humanos fundamentales

Ban Ki Moon

Vamos a continuar rebatiendo los argumentos más típicos que justifican o legitiman la desigualdad reinante en nuestras sociedades, basándonos en nuestro artículo de referencia. Bien, el siguiente argumento es el que se pregunta: "¿Por qué esa manía de enfrentar a pobres contra ricos, como si éstos últimos fuesen los culpables de las desgracias ajenas?". Es muy fácil de rebatir, porque depende de a qué nos refiramos con la palabra "desgracia". Si desgracia es entendida como que te atropelle un coche o como que rompas con tu pareja, efectivamente los ricos no tienen culpa. Pero si la "desgracia" es entendida, por ejemplo, como que un banco te desaloja de tu vivienda porque te has quedado en paro y no puedes afrontar la hipoteca, el banco (es decir, el rico, entendido como ente abstracto, pero con muchos entes concretos detrás) es el responsable. O mejor dicho, el responsable es el sistema que permite que los bancos hayan podido en primer lugar mercantilizar con un derecho humano, y en segundo lugar, despojar de ese derecho fundamental a una persona. De todos modos, no es el que rico tenga como objetivo que todos los demás sufran hambre o pobreza (sería además de rico un psicópata), sino que el hambre y la pobreza son los daños colaterales de la ambición desmedida de estas personas, y de la indiferencia social que poseen hacia la colectividad, un valor que también fomenta el sistema capitalista. La solución, por tanto, es fomentar y difundir la necesidad de cultivar el bien común, diseñando un sistema que precisamente evite estas escandalosas desigualdades. 

 

Por tanto, como decimos, no se trata de enfrentar a pobres contra ricos, se trata de rediseñar un sistema perverso como el actual, expandiendo la conciencia de que se deben aplicar normas más sensatas, humanas y racionales para revertir las desigualdades. Otro argumento que abunda en defensa de los ricos viene a afirmar que "Atacar a la minoría de grandes ricos es un linchamiento injusto". De nuevo tenemos que aclarar que no se trata de linchar ni demonizar a nadie. Se trata de diseñar una nueva sociedad bajo unos principios comunes que impidan que se den las terribles desigualdades que nos afectan. Lo que cuestionamos es un sistema que permite una acumulación patrimonial tan exagerada para unos pocos, mientras condena sin piedad a la miseria a muchos. Es el mismo sistema que hace la vista gorda ante el enorme fraude fiscal de los ricos, mientras pone la lupa con mayor aumento sobre la fiscalidad de los pobres. Otro argumento lo expresaría de la siguiente forma: "Despojar a los ricos de lo que es suyo sólo genera violencia y no resuelve nada". Claro, parte de una base errónea, que es conceder que todo lo que poseen los ricos es legítimamente "suyo".  Bajo las leyes actuales, quizá sea todo "legalmente suyo", pero no le podemos conceder la legitimidad, cuando lo posee bajo un sistema que, como venimos sosteniendo, permite tan terribles desigualdades. Por tanto, repartir los beneficios de la actividad económica, exigir democráticamente un mejor reparto de las rentas y patrimonios, abogar por una fiscalidad realmente progresiva o poner topes (por arriba y por abajo) a salarios, rentas y patrimonio, no es despojar a nadie, y solucionaría el problema. Fíjense los lectores y lectoras que con todo ello no estamos persiguiendo una sociedad uniforme (donde todas las personas tengan igual y ganen lo mismo), sino simplemente, una sociedad menos desigual, es decir, donde se reduzcan las abismales diferencias entre los que tienen más y los que tienen menos. 

 

El deseo de no pagar impuestos por una minoría (hace poco un deportista de élite aseguraba sin despeinarse que sus compañeros no tributaban en España, y que el que lo hiciera sería un burro), por poderosa que sea, no justifica la aplicación de una política fiscal regresiva, ni el acatamiento de las desigualdades como si fueran una ley natural, o peor aún, una ley divina. Las políticas justas que contribuyan a una mejor convivencia, cooperación y solidaridad no debieran por tanto generar violencia, sino una mayor comprensión. Bien, otro argumento en esa línea podría ser el que dice que "Pretender que los ricos paguen más es cosa de comunistas o de envidiosos". Ya dejamos claro que algunos podrán envidiar a los ricos (aquéllos cuyas mentes están imbuidas en los valores del capitalismo), pero otros no. Y en cuanto a los comunistas, forma parte de ese corolario de mitos y falacias que se atribuyen a dicha ideología, y que la clase dominante (esa que precisamente justifica las desigualdades) se ha encargado muy bien de difundir. Otro argumento predica que "Obstaculizar la acción de los exitosos ricos sólo nos conduciría a una sociedad de mediocres". Mal valoran la naturaleza humana quienes así opinan, pues sólo la entienden en el sentido capitalista del "tanto tienes, tanto vales". Se olvidan de que la naturaleza humana va mucho más allá del sentido del "éxito" capitalista, porque también contempla un conjunto de valores que ellos desprecian, tales como la empatía, la solidaridad, el bien común, la cooperación, la inteligencia, etc. Una sociedad donde imperan los valores e intereses de las grandes fortunas es una sociedad mediocre, porque la igualdad de oportunidades no se da (en contra de lo que ellos creen) por generación espontánea. En palabras de Luis Molina Temboury: "Quien no sabe si va a comer al día siguiente no puede demostrar a la sociedad lo que vale".

 

Es cierto que algunos ricos, muy pocos, han llegado a lo más alto desde lo más bajo, pero es precisamente la excepción. Se trata de un hecho poco habitual. Pero en cambio, desde su cima, la inmensa mayoría de ricos (y el porcentaje de población que desde más abajo les apoyan) entienden que el resto que no ha alcanzado su posición es porque no ha querido, porque no tiene la capacidad, el mérito, ni la inteligencia de ellos. Nada más lejos de la realidad, ni más descabellado socialmente. Existen pobres con tanta tenacidad, capacidad e inteligencia como los ricos, a los que, simplemente, la sociedad no les deja oportunidad. Pero abundando en ese triste argumento, muchos hijos predilectos de la perversa ideología capitalista y neoliberal, tachan a los que no llegan arriba, o simplemente a los que no alcanzan unas mínimas "metas" sociales, de vagos, parásitos, incapaces, o poco emprendedores. Y les comienzan a tildar de subsidiados, de escoria del sistema, lo que a su vez va creando un caldo de cultivo social propicio para que se generen los sentimientos de odio y rechazo hacia ellos. En última instancia, es el germen del fascismo. Una peligrosa ideología que ellos disculpan, mientras vierten rancias y ofensivas proclamas hacia ese fantasma del "comunismo". Hemos de aclarar que los millones de pobres que trabajan largas jornadas por un sueldo de miseria son, como mínimo, tan esforzados como los grandes ricos propietarios de las empresas para las que esos pobres trabajan. Por tanto, basta ya de tanta criminal hipocresía, difusora del mensaje de que los pocos grandes ricos llevan (o han llevado) una vida más esforzada y sacrificada que los millones de pobres que están a su servicio. 

 

La semilla profunda de la ideología neoliberal es absolutamente perversa, ya que proclama la culpa y responsabilidad de los pobres por su propia situación, algo que es una cruel injusticia. Criminalizan a los pobres aduciendo que son ellos los que le echan "la culpa al sistema" ante su evidente incapacidad, cuando es justo al contrario: es el irracional sistema el que los condena a la pobreza, mientras venera a esos ricos que contribuyen a la "grandeza" de países y de empresas. Por tanto, generalizar que tanto el rico como el pobre "se lo tienen merecido", es una de las grandes mentiras del sistema que proyecta y consagra las desigualdades. Y abundando en todo ello, también tenemos el argumento que dice que "La culpa de la situación de los pobres es suya porque se reproducen como conejos". El aumento de la población en los países pobres es consecuencia de la pobreza, y la pobreza es consecuencia a su vez de la extrema desigualdad. Cuando los países salen de la pobreza, automáticamente se frena el crecimiento de la población, según demuestran muchos estudios. Por tanto, volver a estigmatizar a los pobres por su crecimiento demográfico es volcar más injusticia sobre la injusticia. hacer llover sobre mojado. La memoria histórica de las colectividades humanas se trasmite de generación en generación, y quiénes no tienen un futuro, porque la sociedad se lo impide, tienen derecho al menos a soñar que los suyos, si logran sobrevivir, podrán tener más y mejores oportunidades que las que tuvieron ellos. Y esa fuerza vital, esa esperanza colectiva, les empuja también a reproducirse, en un mero acto de defensa y supervivencia...¿Los vamos a criminalizar también por eso? Continuaremos en siguientes entregas.

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23 febrero 2017 4 23 /02 /febrero /2017 00:00
La transmisión del pensamiento dominante (55)

Cada día que pasa sin democratizar los medios es un día que el poder corporativo y financiero global usa para manipular a la ciudadanía. Está probado que se puede hacer cualquier tropelía criminal si antes se consiguió el suficiente nivel de convencimiento o de aceptación de la opinión pública internacional. Se puede invadir Irak, asesinar a Gadaffi o derrocar al Gobierno de Nicolás Maduro. Lo único que se necesita es controlar y dominar a la opinión pública

Pascual Serrano

La democratización del espacio mediático es, pues, un imperativo de absoluta necesidad en una sociedad avanzada. Porque, ¿es tolerable que bajo un sistema que se denomina democrático el cuarto poder de la sociedad, es decir, los medios de comunicación, constituyan un cortijo mediático en poder de unos pocos? ¿Es tolerable que los medios de comunicación públicos se hayan convertido en auténticos instrumentos al servicio de la propaganda gubernamental? (A este respecto, tenemos un estupendo dossier sobre la manipulación que TVE lleva haciendo a sus espectadores desde la llegada del PP al poder en 2011 en este artículo de Alejandro Torrús para el medio Publico) ¿Es posible, bajo dicho escenario, proclamar a los cuatro vientos que en nuestro país existe la "libertad de opinión" y la "libertad de prensa"? ¿No deberíamos evolucionar hasta conseguir democratizar ese cuarto poder de la sociedad, al igual que están supuestamente democratizados los otros tres? ¿Cuál debería ser por tanto la meta a alcanzar para poder disfrutar de un ecosistema mediático relativamente justo, social, democrático y proporcional? El enorme poder que despliegan estos oligopolios mediáticos provoca que influyan decisivamente en el escenario político, que eviten cualquier reglamentación de su poder, y que actúen protegidos por un manto de impunidad. 

 

Por tanto, deberíamos dedicarle atención, como ya hemos expuesto en entregas anteriores, a los tres ámbitos mediáticos que entendemos garantizan la pluralidad de la sociedad, a saber: el ámbito público (estatal, si se quiere, pero no gubernamental, y que englobaría al conjunto de las diversas Administraciones Públicas en sus diferentes ámbitos), el ámbito privado, y el ámbito comunitario (ámbito dedicado a cubrir el resto de iniciativas más o menos locales de la sociedad, pero sin ánimo de lucro). Y deberíamos garantizar, para cada uno de ellos, que disponen de todos los canales mediáticos que soliciten (prensa escrita, radio, TV, Internet), y que el número total de licencias están repartidas más o menos equitativamente, es decir, que del total de medios de comunicación que existan en el país, el reparto y la distribución de las respectivas licencias para los tres ámbitos referidos es más o menos equitativo. Estamos convencidos de que sólo el cumplimiento de estas condiciones garantizaría un sector de medios de comunicación auténticamente plural y democrático. Porque tanto derecho tiene una gran empresa multinacional a poseer un canal de televisión (privado), que un determinado municipio (comunitario), que una determinada Comunidad Autónoma (público). De esta forma, romperíamos los posibles oligopolios y concentraciones abusivas de poder, que son precisamente las que conducen a todos los problemas que hemos mencionado anteriormente. 

 

Abundando en todo ello, recopilando y estableciendo conexiones con conceptos y comentarios que ya hemos expuesto en anteriores entregas de esta serie, podemos citar al gran pensador, filósofo y lingüista norteamericano, Noam Chomsky, uno de los intelectuales de mayor prestigio internacional, que ha establecido lo que según él podría ser el decálogo (los 10 principios fundamentales) que sustentan la concentración de la riqueza y el poder, favoreciendo la transmisión del pensamiento dominante, y que son, a su juicio, los siguientes;

 

1.- Reducir la Democracia. La democracia plena en sus diferentes vertientes (representativa, directa, participativa, decisoria, revocatoria, económica), es quizá el enemigo principal del pensamiento dominante, pues en ella se concentran y expresan todos los mecanismos que dotan al pueblo de voz para expresarse y tomar cartas en los diferentes asuntos que le conciernen.

 

2.- Moldear la Ideología. Es el objetivo fundamental de la difusión del pensamiento dominante, es decir, acallar, ignorar, ningunear, ocultar y ridiculizar cualquier alternativa al pensamiento oficial del régimen, para lo cual, como venimos contando, los medios de comunicación de masas ejecutan un papel esencial.

 

3.- Rediseñar la Economía. Lo primero que se hace es situar a la economía como si fuera una ciencia exacta, a la vez que se visualizan las teorías económicas dominantes, ocultando las voces críticas. Hay que partir de la base de que la economía es una ciencia social, y que las diversas teorías económicas enfrentan diferentes visiones de la sociedad, y obedecen a diferentes intereses. 

 

4.- Desplazar la Carga. Aquí podríamos citar, como apoyo al poder que ostenta la clase dominante (ese 1% más rico, apoyado por ese 20% que le respalda y le posibilita la riqueza), todas las transferencias de riqueza, que implican no sólo una privatización de las ganancias, sino también una socialización de las pérdidas. Todo ello, unido a leyes que favorecen e incrementan su riqueza y su poder, reformas legislativas que les permiten la concentración de su riqueza (existencia de paraísos fiscales, sistemas de elusión de impuestos, etc.), y el diseño de mecanismos que amparan graves procesos de corrupción.

 

5.- Atacar la Solidaridad. La solidaridad, como valor principal de una sociedad cohesionada y que vele por el bien común, es denostada y atacada por tierra, mar y aire. Se fomenta justo todo lo contrario, es decir, el egoísmo, la individualidad, la competencia, la envidia, la insolidaridad, y la no cooperación, todo ello basado en el mensaje principal del capitalismo, que deja a la responsabilidad de cada cual la búsqueda de sus posibilidades, anulando todo proyecto colectivo. 

 

6.- Dirigir las Instituciones Reguladoras. Mecanismo fundamental para que el sistema dominante esté bien engrasado, es que lógicamente defienda a sus adláteres, es decir, a los poderosos. En este sentido, las principales instituciones reguladoras (tribunales, instituciones de control y de fiscalización, banco oficial de la nación, agencias de regulación, etc.) quedan bajo el control de la clase dominante. 

 

7.- Manipular las Elecciones. No nos estamos refiriendo aquí a la burda manipulación electoral de unos comicios determinados, sino al conjunto de leyes y procedimientos que controlan los resultados electorales, y que constriñen al sistema para que se balancee siempre del lado de los partidos que sostienen el régimen, y perjudique a los partidos opositores al mismo. 

 

8.- Mantener a la plebe bajo control. Como resulta que ante el dictado de leyes, decretos y proyectos injustos para el conjunto de la ciudadanía, ésta se rebelaría tarde o temprano con mayor o menor intensidad, el sistema proyecta una serie de herramientas y de técnicas (legislativas, policiales, represoras, etc.) que puedan controlar en un momento dado las capacidades de protesta y de manifestación popular. Buen ejemplo en nuestro caso sería la famosa Ley Mordaza. 

 

9.- Fabricar el consentimiento. Este "consentimiento", aceptación o legitimación se produce, como también hemos explicado en anteriores entregas (y nos explica Pascual Serrano en la cita de entradilla) mediante el despliegue de una serie de mecanismos que van controlando la opinión pública, no de manera forzada, sino mediante un constante goteo de pequeñas informaciones y decisiones, que calan en la ciudadanía de una forma controlada, y la predisponen para la aceptación sumisa de una serie de leyes y decisiones políticas. 

 

10.- Marginar a la población. Por último, es fundamental, para Noam Chomsky, que exista siempre un contingente de población que se encuentre marginada por el sistema (discriminada, desfavorecida), para que no disponga nunca de los mecanismos legales para poder representar un peligro para el sistema. Suele ocurrir con las minorías étnicas o religiosas, o con algunos colectivos que por sus características pueden representar una amenaza para el sistema. 

 

Continuaremos en siguientes entregas.

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