Overblog
Seguir este blog Administration + Create my blog
14 mayo 2013 2 14 /05 /mayo /2013 23:00

Hartos y cansados estamos ante las constantes declaraciones de los dirigentes del PP, desde su Presidente Rajoy, pasando por Cospedal, Arenas, Floriano, etc., así como de los respectivos Ministros del área económica (Montoro, Guindos, Báñez, etc.) en el sentido de que confiemos en sus políticas, de que confiemos en que lo que están haciendo es correcto, y de que estamos en la senda adecuada para conseguir el tan ansiado crecimiento económico y la creación de empleo. Sin embargo, muy lerdo o muy fanático de sus políticas hay que ser para no darse cuenta de que lo que nos piden es todo un acto de fe.

     

Y como sabemos, la política y la fe son dos ámbitos que se dan la mano en el ideario conservador, reaccionario y trasnochado del Partido Popular, pero hay una inmensa mayoría social que pensamos que política y fe son dos ámbitos separados, incluso antagónicos, del pensamiento humano. Pero más que demostrar esta última afirmación que hacemos, que nos podría conducir a otro artículo separado, vamos sólo aquí a intentar explicar porqué los dirigentes del PP nos piden actos de fe.

 

Antes de las últimas Elecciones Generales de 2011, en su correspondiente campaña electoral, ya nos vendían la opción del voto al PP como la opción del empleo. Se nos dijo hasta la saciedad que en cuanto el PP gobernara cambiaría la situación, se generaría mayor confianza en nuestra economía, y vendría el crecimiento económico y la creación de empleo (recuérdense las cansinas declaraciones de Esteban González Pons, argumentando que el PP estaba super especializado en la creación de empleo). Sin entrar a discutir que todas estas proclamas y mensajes ya responden por sí mismas a los planteamientos y visiones neoliberales de la economía, la realidad es que nada de lo que afirmaban se ha cumplido.

 

Y no sólo porque en realidad estén llevando a cabo su programa electoral encubierto (en vez de aquél con el que se presentaron a las Elecciones), sino porque tales objetivos siguen sin cumplirse. Y cuando tenemos un escenario de empleo en caída libre, y continua caída del consumo, y de mayores sacrificios de las personas, de brutales ajustes y de continuas “sugerencias” y amenazas veladas por parte de la Comisión Europea, lo que desde el PP se nos argumenta poco más o menos es lo siguiente: “Que los malos datos de paro no nos hagan perder el norte, porque hay que perseverar en las reformas estructurales que se están llevando a cabo, porque inmediatamente después de las mismas, vendrá el crecimiento de la economía y luego la creación de empleo”.

 

Y se quedan tan panchos. Dándole la vuelta y usando una forma más coloquial del mensaje, éste vendría a ser el siguiente: “Pueblo español, no os preocupéis si ahora cada vez hay más paro, miseria, pobreza, hambre, exclusión social, desigualdades, etc., que en cuanto cuajen las reformas que estamos haciendo, todo cambiará”. Este es el mensaje que la gente del PP quiere que nos creamos.

 

Como decíamos, todo un acto de fe. Es tan fácil desmontar sus argumentos, que no hay que ser ni siquiera economista aprendiz para hacerlo. Simplemente, hay que tener un poco de sentido común, en vez de ganas de manipular a la ciudadanía. Simplemente, es imposible que la senda de la recuperación económica llegue, si se mantienen las actuales políticas de asfixia económica, en aras a la fanática obsesión por la reducción del déficit público. Pero como esto lo hemos explicado muchas veces en nuestros artículos, y también está explicado en maravillosos libros de texto, tesis, trabajos y artículos de muchos grandes expertos, tampoco voy a insistir en desmontar su línea de argumentación. Me voy a ir por otros derroteros, y vamos a plantearles hipotéticamente un supuesto, para comprobar cómo no se lo creen ni ellos mismos.

 

Porque quiero también desmontar el argumento del supuesto buenismo que inspira sus prácticas, sus decisiones y sus políticas. Muchas veces se utilizan expresiones del tipo: “¿de verdad se cree la gente que esto se hace para fastidiar a la ciudadanía?” Pues la respuesta, desde mi punto de vista, es que sí. Ellos conocen (a no ser que sean más estúpidos de lo que creemos) perfectamente el alcance, la dimensión y los efectos de sus políticas, saben que tienen unos objetivos muy claros, y los esconden deliberadamente, o los minimizan para engañar a los ciudadanos. Pero como tantas veces hemos argumentado y demostrado, obedecen a la satisfacción de unos criterios donde se hace predominar a los ricos y poderosos, potenciando un entorno que sea proclive al aumento del poder y la riqueza de las grandes empresas, de las grandes fortunas, a costa del empobrecimiento de las clases trabajadoras.

 

Pero como decíamos, nosotros vamos a proponerle al PP un ejercicio de coherencia, a ver si están dispuestos a realizarlo. Si es verdad que tan convencidos están de que vendrán el crecimiento económico y la creación de empleo, y de que por tanto los que ahora están en desempleo pasarán a trabajar, ¿porqué no convencen también de ello a los bancos? Vamos a explicarnos, para comprender cómo recurren continuamente a la injusta y popularmente conocida como “ley del embudo”: Sabemos que ocurren los desahucios fundamentalmente porque la gente se queda sin empleo, y no puede continuar pagando su hipoteca.

 

Los Bancos entonces, que no entienden de chiquitas, echan a la gente de sus casas sin más miramientos ni contemplaciones. Pues bien, ¿Porqué no convencen de su optimismo a los bancos? De esta forma, los bancos podrían esperar, al igual que lo está haciendo la ciudadanía, a que la situación mejorara, se volviera a encontrar un empleo, y pudiese continuar pagando su casa. Pero en vez de esto, los bancos desalojan a la gente de sus viviendas, y parece ser que para ellos no valen las optimistas previsiones del Gobierno. En el fondo, como está claro, se trata de una estrategia para desarmar y empobrecer cada vez más a la clase trabajadora, usando para ello turbias estrategias de fe en su política.

Compartir este post
Repost0
9 mayo 2013 4 09 /05 /mayo /2013 23:00

Continuamos desde el artículo primero de esta serie, y vamos a discutir aquí la función del fenómeno del desempleo dentro del sistema capitalista, por estar muy relacionada con la situación que estamos viviendo actualmente en nuestro país. Digamos ya, de entrada, y a fuerza de parecer muy difícil y duro de comprender, que al capitalismo le interesa que exista cierto grado de desempleo en la sociedad. Lo quiero dejar claro para que nos olvidemos de las opiniones "buenistas" que sostienen no comprender que al PP le pueda gustar que haya gente parada. Pues la verdad es que sí, por muy fuerte que pueda parecer en un principio.   

El año 2012 cerró con una tasa de paro de casi seis millones de personas, un 26% de la población activa. Durante 2013 hemos sobrepasado ya el 27% de paro. La tasa en jóvenes menores de 25 años es del 55%, es decir, uno de cada dos jóvenes no encuentra trabajo en el Estado Español. La durísima reforma laboral, que fue vendida como forma de creación de empleo, no sólo no ha detenido la destrucción de éste, sino que, en el último año, la caída del empleo ha sido aún mayor que durante la Gran Recesión.



Así las cosas, tenemos que preguntarnos a qué obedece la obsesión por continuar (perseverar, en expresión de Rajoy) en dichas políticas. Pero avancemos un poco más, a ver si así lo entendemos mejor. A medida que el desempleo va aumentando, las políticas económicas y sociales van encaminadas (bajo la sacrosanta justificación de la reducción del déficit) a que el gasto social disminuya, y sabemos que una gran parte de dicho gasto social se emplea en las prestaciones por desempleo. Pues bien, un paso en paralelo a la implantación de la reforma laboral consiste en controlar, dificultar e incluso disminuir o endurecer el acceso a las prestaciones por desempleo. El escenario, si lo vemos en perspectiva, consiste en permitir una gran masa de población desempleada, que a su vez pueda ser (llegado un momento) abandonada a su suerte, para que a su vez se convierta en un grupo de población muy vulnerable. Al mismo tiempo, se facilitan a las empresas las condiciones para el despido, lo cual provoca cierres masivos, e innumerables ERES en empresas que poseen incluso beneficios en los últimos años.

 

Cuando todo ello se contempla en conjunto, se comprende mejor la estrategia que subyace a todas estas políticas. En realidad, el fenómeno del desempleo actúa en última instancia como una forma de enriquecimiento más para el mundo capitalista. Existe ciertamente una explicación sistémica a las causas del desempleo. El paro masivo es tan antiguo como el propio capitalismo. Antes de la revolución industrial, éste era casi inexistente, por lo general producto del hambre o de la guerra; pero una vez los campesinos comenzaron a ser expulsados de la tierra, en las fábricas, el desempleo comenzó a convertirse en una característica endémica del sistema. De esta forma, el desempleo se convierte en parte fundamental del proceso histórico de acumulación capitalista. Al capitalismo le interesa la gente parada. Simplemente porque con un sistema en pleno empleo, las condiciones para encontrar nuevo trabajo serían enormes, y el empresariado tendría bastante más difícil contratar bajo condiciones precarias.

 

La lógica del sistema exige que los capitalistas compitan entre ellos, ya que una mayor competitividad les concede mayor estabilidad y supervivencia dentro del sistema. El fin de cada capitalista individual es por tanto aumentar su tasa de beneficios para así mejorar su competitividad. La introducción de tecnología que permita producir más con menos personas es una de las formas de llegar a este fin; pero también el aumento de las horas laborales, la reducción de salarios o el aumento de la intensidad del trabajo. Esta realidad explica cómo el objetivo del capitalista no es conseguir la distribución del trabajo y el aumento de la calidad de vida de las personas que trabajan, sino conseguir el máximo beneficio con el menor gasto laboral posible, bien sea reduciendo el número de personas empleadas o empeorando sus condiciones laborales. Todo ello es explicado magistralmente en un artículo de Marta Mouzo, que puede consultarse en el enlace http://www.rebelion.org/noticia.php?id=163714.

 

De esta forma, épocas de crisis como la actual, donde las empresas con menos beneficios entran en quiebra y los despidos masivos aumentan, profundizando así aún más la crisis, son y han sido históricamente aprovechados para empeorar la situación laboral y eliminar derechos conseguidos. Como Marx afirmó, "la condena de una parte de la clase obrera a la inactividad impuesta por el exceso de trabajo de la otra parte se convierte en un medio de enriquecimiento de los capitalistas individuales." El desempleo es pues una forma de enriquecimiento capitalista, no un problema individual. Otro papel fundamental que juega el desempleo dentro del sistema es la inactivación de la clase trabajadora a través del miedo y la división. El garantizar la existencia de un grupo con peores condiciones de vida debido a la falta de trabajo beneficia a los capitalistas. Las personas trabajadoras se ven forzadas, bajo el miedo al desempleo y sus consecuencias, a aceptar peores condiciones laborales y las personas paradas son estigmatizadas como vagas, perezosas o inútiles.



Ante todo ello, en la clase trabajadora hemos de reaccionar, en primer lugar, no dejándonos engañar, ni entrando al trapo sobre la concepción capitalista del desempleo, manteniendo en todo  momento nuestra dignidad como trabajadores válidos a los que el sistema relega a una inactividad forzosa, que en ningún momento nos tiene que llevar al desánimo. Y además de todo ello, debemos luchar por la implantación de medidas que vayan en contra del efecto que el paro provoca en el capitalismo. Es decir, debemos reclamar inversiones en planes de empleo público, gratuidad de una serie de servicios básicos (alimentación, transporte, etc.) para la población desempleada, la implantación de ayudas directas e indirectas para los parados/as, dignificación del desempleo, aprobación de una renta básica universal, implantación de medidas para el reparto del trabajo existente, e incluso reivindicar el derecho a no trabajar (o si se quiere, a poder decidir sobre nuestro trabajo). De esta forma, conseguiremos golpear al capitalismo donde más les duele, concienciando en la lucha de clases y paliando los desastrosos efectos y abusos que el feroz capitalismo ejerce sobre los ejércitos masivos de desempleados. Continuaremos en siguientes entregas. 

Compartir este post
Repost0
8 mayo 2013 3 08 /05 /mayo /2013 23:00

Mucho se lleva hablado del déficit público en los últimos tiempos, de su corrección, del objetivo imperioso de su reducción, en orden a poner orden en nuestras finanzas públicas, y a poder financiarnos en los mercados de una forma razonable y asequible para el país. Y hemos dedicado muchos artículos a explicar cómo todo ello sólo responde a una auténtica falacia que nos quieren imponer desde los poderes fácticos europeos, con la inestimable complicidad de nuestros indecentes gobernantes. Pero en el presente artículo, en vez de abundar en ellos, vamos a hablar de los verdaderos déficits que sufrimos en España, de los auténticos baremos que habría que corregir, de las auténticas deficiencias que deberíamos nivelar en nuestro país, en vez de preocuparnos tanto por ese dichoso "déficit público".

 

Sin remontarnos muy atrás en la historia, sólo centrándonos en el período franquista, seríamos capaces de explicar, y lo han hecho magníficamente muchos autores, cómo España sufre, en comparación con sus homólogos europeos, un déficit social impresionante. Pero nuestros gobernantes de la etapa "democrática", lejos de atajarlo, y a raíz del proceso de construcción neoliberal de la Unión Europea, han permitido que vayan creciendo otros déficits, que nos han conducido a la dramática situación actual. Por intentar resumirlos y centrar el tema, hablaremos de los tres siguientes déficits:

 

1.- Déficit Económico. Hay recursos más que suficientes para una política de creación de empleo, sin necesidad de aumentar más la deuda y los intereses de la misma. Por tanto, la decisión es política. Se puede conseguir poner la economía al servicio de las personas si se tiene voluntad política de atacar los intereses de las grandes fortunas, de las grandes empresas y de los bancos. Podemos plantear la ilegitimidad de una parte de la deuda, rechazando el pago de los más de 38.000 millones de euros que se recogen en los PGE 2013, y que limitan profundamente los recursos para crear empleo, estimular la economía real y hacer que fluya el crédito para atender los proyectos familiares y empresariales. Por ello, exigimos una auditoría de la deuda y rechazar el pago de la misma que no se corresponda con el déficit generado por los servicios públicos y la protección social.

 

Podemos y debemos priorizar en la política de creación de empleo la inversión pública, recuperando el papel del Estado como contratador por defecto de la ciudadanía, la defensa y desarrollo de los servicios sociales (educación, sanidad y dependencia, entre otros) y la racionalización del gasto público (que no su disminución), incluyendo mecanismos de control con la participación de los trabajadores/as del sector público. Proponemos la prioridad absoluta del gasto público en pensiones, desempleo y servicios públicos esenciales, sobre cualquier otro compromiso, y la derogación de la reforma laboral, de la reforma de las pensiones, así como la modificación del artículo 135 de la Constitución. Proponemos un programa de empleo público para las personas desempleadas sin subsidio, y una Renta Básica Universal para quienes no tengan otra prestación, asegurando que todo ciudadano/a dispone de recursos mínimos, dignos y suficientes para satisfacer sus necesidades básicas. 

 

Todo ello apoyado y sustentado en un conjunto de medidas fiscales que permitan asegurar el principio de suficiencia de los ingresos del Estado, y la justicia y progresividad del sistema fiscal. Es fundamental la lucha contra el fraude fiscal, la economía sumergida, así como la elevación del Impuesto de Sociedades, y la legislación sobre las SICAV. Y todo ello, apoyado en la creación de un Sistema de Banca Pública, al servicio de las personas y no de los mercados financieros, que realice funciones de Banca Local (Cajas de Ahorros), Banca de Desarrollo (reconversión del modelo productivo), y Banca del Estado (deuda pública). 

 

2.- Déficit Democrático. Proponemos la instauración de una República Federal para el Estado Español, que incorpore el derecho a la autodeterminación de los pueblos que la componen. Proponemos desarrollar medidas para alcanzar la igualdad real entre mujeres y hombres, la separación efectiva entre Iglesia y Estado, una Ley Electoral que garantice la proporcionalidad real en la representación parlamentaria, y la implementación de mecanismos que permitan un control ciudadano sobre el gasto y la gestión pública, una exigencia ética en el compromiso y la dedicación a la política, y una lucha eficaz y completa contra todo tipo de corrupción.

 

Proponemos la profundización de la Democracia a todos los niveles y en todas las Instituciones: Democracia Participativa (que permita que la ciudadanía participe activamente en la toma de las grandes decisiones que les afecten), Democracia Revocatoria (que permita que los cargos públicos electos puedan ser revocados por sus electores ante determinadas circunstancias), y Democracia Finalista (que permita que la ciudadanía pueda evaluar el grado de cumplimiento de los Programas Electorales de los partidos o coaliciones gobernantes), además de la mejora de la Democracia Representativa, mediante una modificación de la actual Ley Electoral. Y todo ello a nivel del Congreso y el Senado del Estado, y de los Parlamentos autonómicos y locales.  

 

Proponemos un proceso de reconversión y tendencia hacia un nuevo modelo productivo, bajo un nuevo paradigma económico, social y ecológicamente sostenible. Un nuevo modelo que internalice además los costes ambientales que sufre el concepto de "pagar la contaminación" para sustituirlo por el de "dejar de contaminar". Proponemos igualmente un nuevo modelo energético que considere el abastecimento como servicio público, y se apoye en las energias limpias y renovables, y en los recursos autóctonos. Un modelo económico al servicio del interés general, en vez de un modelo depredador basado en el crecimiento desmedido, en la construcción y en el consumo irresponsable.  

 

3.- Déficit Social. El déficit social y de derecho es también importante en nuestro país, por lo cual queremos asegurar el derecho universal y gratuito a la salud, la educación, la atención a las personas dependientes, y alcanzar la socialización de todos los sectores estratégicos de nuestra economía. Hemos de garantizar asímismo el derecho a la Vivienda, desarrollando una nueva Ley Hipotecaria, que proteja a las familias ante el poder y los abusos de la Banca, y que desarrolle medidas como la creación del Parque Público de Viviendas en Alquiler Social, la dación en pago retroactiva, y la paralización inmediata de todos los deshaucios. 

 

Igualmente, desde los poderes públicos se ha de desarrollar un nuevo modelo de gestión de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, que acabe de desmilitarizar todos los Cuerpos aquí incluidos, que permita su libre sindicación, su objeción de conciencia, y la orientación de sus funciones hacia una mayor transparencia, y hacia la defensa de la libre ejecución de las libertades públicas y de los derechos fundamentales de las personas, en vez de actuar como guardianes de las Instituciones de un Estado represor.  

 

Pues bien, seguro que de estos tres déficits, que son los auténticamente importantes, no hablarán nunca en Europa, ni instarán a nuestros gobernantes a corregirlos, prueba evidente de que la actual construcción del proyecto europeo dista mucho de ser un proyecto integrador de personas, pueblos y países, y consiste más bien en un proyecto de acumulación de capital basado en la fuerza de las grandes empresas, los grandes bancos y las grandes fortunas. Hemos de romper con todo ello, y dedicarnos a corregir nuestros auténticos déficits.

Compartir este post
Repost0
7 mayo 2013 2 07 /05 /mayo /2013 23:00

La última y reciente estrategia del bipartidismo para intentar erradicar la idea del emergente Proceso Constituyente es volver a recurrir a la palabra mágica: "PACTO". Y en efecto, se afanan durante estos últimos días, sobre todo el PSOE, en realizar propuestas muy socialmente sensibles, usando términos como "emergencia nacional", para intentar salvar los muebles, y volver a recuperar la idea de gobernar con "mayoritario consenso de las dos principales fuerzas políticas". Y lo hacen ahora, que saben que el bipartidismo registra los niveles más bajos de aprobación y apoyo popùlar de su historia, y cuando las clases populares, destrozadas y carbonizadas por este cruel sistema, comienzan a enfrentarse con valentía al mismo. Frente a este nuevo intento de sabotaje a la democracia y engaño masivo a la ciudadanía, debemos reaccionar desde la izquierda, desde todos los sectores afectados por la crisis, para proclamar bien alto y claro que ya no les creemos, que no queremos ese pacto.

 

Lo que queremos es tirar abajo todo el andamiaje donde se asienta el actual régimen, y volver a reconstruirlo mediante un proceso de convergencia de un poder popular, que reconstruya la Constitución, las Instituciones, la Jefatura del Estado, la Ley Electoral, y todos los fundamentos antidemocráticos que nos han traído hasta aquí. No queremos ese Pacto, porque significaría un acuerdo vacío de contenido, para volver a consagrar en el poder a las dos mismas fuerzas políticas que han permitido que se llegue a la situación dramática que vivimos hoy. Los mismos que nos han traído hasta aquí, con su arrogancia y su despotismo político, no pueden representar ya ninguna solución. No queremos a esta Monarquía ya agotada, que no es capaz de ofrecer más que altas esferas de poder e influencias, corrupción y amiguismo empresarial. No queremos este régimen que sólo es capaz de ofrecer a sus ciudadanos paro, miseria, precariedad y emigración, en pos del cumplimiento de unos objetivos de convergencia con unos socios europeos que nunca llegarán, y que sólo han demostrado que están ahí para hundirnos más en el fango.

 

No queremos este sistema que consagra y prioriza los intereses de la poderosa banca privada, mientras no es capaz de hacer que se cumplan los derechos básicos para la ciudadanía, tales como la Sanidad, la Educación, la Vivienda, el Trabajo, etc. No queremos este Estado que concede privilegios a la trasnochada y rancia Iglesia Católica, que mientras proclama su solidaridad con los pobres, apoya las más duras medidas del Gobierno, y le insta a modificar leyes que han consagrado los derechos de los más oprimidos, como las mujeres y los homosexuales. Porque queremos, en definitiva, un nuevo Estado Social, Laico, Federal, Republicano, plenamente Democrático, con participación ciudadana, que sea capaz de poner a las personas en el epicentro de su gestión, y que sea el garante fundamental de los derechos básicos y de las libertades fundamentales de la ciudadanía. Y todo ello sólo podrá conseguirse a través de un nuevo Proceso Constituyente, donde el soberano sea de nuevo convocado, y se escuche su voz en el más amplio sentido del término. Hay cosas que no se arreglan si no se desarreglan antes del todo. Nosotros estamos en esta tarea, por eso no queremos Pactos, Acuerdos Nacionales ni componendas entre las fuerzas del  bipartidismo, porque nunca ellas serán capaces de garantizarnos todo esto.

 

Frente a la fe ciega que se nos pide desde la derecha para esperar a los resultados de esta fanática política neoliberal que desarrollan, y frente a la tibieza y falta de voluntad política del PSOE, sólo un Proceso Constituyente podrá devolvernos la soberanía como pueblo, para enfrentarnos no sólo al bipartidismo en España, sino al despotismo de esta Unión Europea de la que formamos parte, y cuyos secuaces aplauden continuamente las medidas de nuestros indecentes gobernantes, para enseguida instarles a que no les tiemble el pulso, a que las aceleren y que las endurezcan. Sólo la fuerza de las clases populares y la rebeldía organizada, constituida en contrapoder ciudadano, será capaz de desmontar este cruel sistema al que nos tienen sometidos. No cabe ya la resignación, sólo la lucha. No cabe la espera, sólo la exigencia. No caben las buenas declaraciones de intenciones, sino el despliegue de políticas concretas que inviertan el camino andado hasta la fecha...¿son capaces PP y PSOE de hacer esto? Evidentemente NO. Volver a recuperar lo público, dignificar la vida de las personas, democratizar la economía y las finanzas, por poner sólo unos cuantos ejemplos, son cosas que no conseguiremos si antes no rompemos con todo el régimen actual, heredero de la dictadura franquista, y al que ya le hemos concedido más de tres décadas de nuestra vida.

 

El Proceso Constituyente ha de ser rupturista o no alcanzará sus objetivos, porque si continuamos desarrollando estas políticas, la destrucción en el más amplio sentido de la clase trabajadora se consolidará muy pronto. Y para ello también tenemos que enfrentarnos a Europa y a sus políticas, surgidas del Consenso de Bruselas, que ha propiciado medidas, entre otras muchas, para la desregulación de los mercados, las privatizaciones de sectores estratégicos de la economía, una moneda única sin Tesoro Público, y un Banco Central Europeo (BCE) sin posibilidad de actuar como una Reserva Federal. Esto ha llevado a todos sus países miembros a un callejón sin salida, donde es imposible la integración regional al servicio de las personas, sobre la base de estos pilares. Es imposible la cohesión social, territorial, y la creación de empleo. Muy al contrario, se fomentan las desigualdades sociales, la miseria, la pobreza, la destrucción de tejido productivo, y la concentración de la riqueza en muy pocas manos. Se fomenta un sistema depredador de la iniciativa pública, de los recursos naturales, y de la equidad social. Todo lo cual también contribuye a que las propias Instituciones Europeas cada vez se alejen más de las demandas de sus pueblos. 

 

Por tanto y en definitiva, que no nos vendan Pactos. No queremos Pactos bipartidistas y engañabobos, que vengan a materializarse en un gran Gobierno de Coalición, sea o no tecnocrático, o en un gran Pacto Legislativo. Hemos llegado a un punto donde necesitamos tantos cambios y tan profundos, si de verdad queremos regenerar el sistema, que sólo podrán venir de una salida anticapitalista de la crisis. Y para ello no nos bastan sólo avances electorales, sino sobre todo, un proceso de acumulación de fuerzas, políticas, sociales y sindicales, que culmine en el desarrollo del nuevo Proceso Constituyente con la máxima implicación y protagonismo de la mayoría social trabajadora. Un proceso que consiga cambiar el miedo de bando, que empodere a los de abajo, y que consiga dotar de derechos sociales y políticos efectivos a toda la ciudadanía, desarrollando una legalidad republicana, dentro de un marco de Estado Federal, que confiera al pueblo soberano la capacidad real de participar en las decisiones que les afecten directamente, y que determine una política económica y social al servicio de la mayoría. No tengamos miedo en plantear todo ello en cualquier tipo de foro, seamos valientes, tengamos altura de miras, porque nos sobran las razones.   

Compartir este post
Repost0
6 mayo 2013 1 06 /05 /mayo /2013 23:00

La verdad es que el Partido Popular nos tiene cada vez más acostumbrados a su sorna, a sus incongruencias, a sus escapismos, a su fanatismo neoliberal, a sus rancias y trasnochadas ideas, pero últimamente lo podemos comprobar muy clarito con el supuesto concepto de "democracia" de que hace gala. Las salidas de tono de Cospedal y el resto de dirigentes populares son cada vez más insultantes, con una carga despreciativa hacia la ciudadanía en general, que pone como decimos en tela de juicio su auténtico concepto de democracia. Y como dicen en el reciente vídeo que han preparado las plataformas Stop Deshaucios y PAH, exigir explicaciones a la banca y a sus secuaces es profundamente democrático.

 

Ahora resulta que las tintas se cargan con las auténticas víctimas, a las que se hace aparecer como nazis o proetarras, recurso al que nos tiene acostumbrados el PP cada vez que no le gusta algún tema. Todo es ETA para el PP, si no se ajusta a sus buenos ideales y costumbres. En efecto, un concepto de Democracia muy peculiar el que tiene el PP, que entiende que el hecho de que la gente les vote un día cualquiera de unas Elecciones, les faculta para hacer con la población lo que les dé la gana durante los próximos cuatro años. Para el PP, todo comportamiento que no se ajuste a sus leyes es antidemocrático. Parecen olvidar que las grandes revoluciones y conquistas históricas se han producido cuando el pueblo se ha olvidado de las leyes, y ha luchado por lo que creía justo.

 

Parecen olvidar en el PP que la soberanía popular procede de la ciudadanía, de donde viene la palabra "democracia" (por gobierno del pueblo), y que ésta es la que hay que respetar por todo gobernante que se precie de serlo. Porque si no se respeta, entonces los nazis son ellos. Los fascistas son en este caso los del PP, que con su consabida estrategia de marear la perdiz e intentar hacer aparecer como muy malos a unos ciudadanos que sólo luchan por sus derechos, intentan desviar la atención y extender una cortina de humo sobre la maldad de sus medidas. Medidas que llevan muchos años implementando, incluso siglos, y que la ciudadanía lleva aguantando con estoica resignación. Hasta que llega un momento donde no se puede más, y el personal explota, con toda la razón, ante la agónica injusticia de un sistema que los maltrata y los empobrece sistemáticamente, a la vez que protege y enriquece a los ya de por sí poderosos.

 

También parecen olvidar en el PP que la Ley Electoral que les empujó a la mayoría absoluta está viciada y manipulada, por tanto no es totalmente representativa, por tanto es injusta y antidemocrática. También se les olvida que incluso la tan manida Constitución de 1978 a la que tanto se agarran cuando les interesa, consagra estos derechos que se están pidiendo en las calles por estas plataformas ciudadanas. Por tanto, ¿puede haber algo más democrático? Todo ello por no recordar que se está gobernando de forma ilegítima, al incumplir sistemáticamente el Programa Electoral con el que el PP se presentó a los ciudadanos, que ahora están siendo estafados y vilipendiados, en un claro fraude de ley. Lo democrático es cumplir el Programa Electoral, porque es el contrato suscrito con la ciudadanía, y lo antidemocrático es no hacerlo, basándose en supuestas herencias recibidas, o en el inexcusable cumplimiento del deber, en el sentido mesiánico del término.

 

Señores y señoras del PP, a ver cuándo se enteran ustedes de que la democracia es el respeto a las decisiones de los ciudadanos/as, y no el control sobre el Boletín Oficial del Estado. A ver cuándo se enteran de que la legitimidad procede de una Ley Electoral justa, de un Programa Electoral cumplido, y de la existencia de unos mecanismos de control sobre las decisiones del gobierno, que permitan que en todo caso sean los ciudadanos/as los que rijan los destinos del país. Lo contrario a todo ello es el fascismo, que es exactamente lo que hacen ustedes. Los votos a su partido no han legitimado los abusos, los recortes, los ajustes, las reformas, los deshaucios, el desempleo, la corrupción, etc. No son los políticos ni los gobernantes los propietarios de los votos, como no son los bancos los dueños de los depósitos de sus clientes. Ustedes no son gobernantes, sino terroristas institucionales. No tienen ningún respeto por la democracia ni por la ciudadanía, a la que desprecian continuamente. No se quieran presentar, en el colmo de los colmos, también como víctimas de ella. 

Compartir este post
Repost0
29 abril 2013 1 29 /04 /abril /2013 23:00

Se cumplen por estas fechas 130 años de la muerte de Karl Marx, y en su honor y a su memoria vamos a dedicar, para su conocimiento y difusión, esta nueva serie de artículos, que espero sea seguida por los lectores, al menos con el mismo grado de apasionamiento con que yo la estoy escribiendo. Soy comunista, marxista, socialista, pero bajo la perspectiva política, social y cultural del siglo XXI. Eso no implica ningún grado de desnaturalización de las auténticas ideas marxistas, de la concepción comunista de la sociedad, significa únicamente que los tiempos, las culturas y las civilizaciones cambian, y que hay que adaptar las ideas buenas a los tiempos actuales. Pero como digo, las ideas del marxismo continúan teniendo hoy en día plena vigencia, quizá más que nunca, ya que la lucha de clases se ha vuelto más encarnizada si cabe que en tiempos anteriores.

 

capitalismo11.jpgVamos a analizar, como decimos en el título, el Marxismo y el Socialismo, que para el caso es lo mismo (no confundir con la S de PSOE, partido que representa desde hace décadas una adulteración de estas ideas, una prostitución de las mismas, y un engaño a la ciudadanía), pero para entender hasta qué punto debemos analizarlo, comprenderlo e implantarlo, vamos a partir de un estudio del Capitalismo, que es lo que nos ha traído hasta aquí. Luego por tanto, durante toda esta serie de artículos, iremos debatiendo e introduciendo las ideas del Marxismo y del Socialismo, pero a partir de la crítiza razonada del Capitalismo, para poder llegar a la argumentada conclusión de que debemos comprender el capitalismo para entender la crisis actual, y de que debemos acabar con él para poder implantar un cambio global en nuestra sociedad, entendido como un cambio en el más amplio sentido de la palabra, esto es, un cambio de régimen político, social, económico, productivo, ambiental, etc. En definitiva, un cambio cultural, un cambio de civilización.

 

capitalismo12.jpgBien, pues entremos en materia. Iremos citando y referenciando las fuentes documentales donde nos basamos para nuestro estudio, análisis y exposición sobre la marcha, a medida que vayan siendo utilizadas. Los lectores pueden y deben también actuar de difusores de estas ideas, para lo cual tienen completa y absoluta autorización para utilizar dichas fuentes, y los textos de estos artículos. Vivimos en una sociedad capitalista. El capitalismo es un sistema de producción en el que la población en general carece de medios de producción para subsistir por su cuenta o, lo que no es sino la otra cara de la moneda, un sistema en el que la mayor parte de la población tiene que buscarse la vida –vender su fuerza de trabajo- en el mercado laboral, a cambio de un salario. En este mercado laboral, la gente se ve obligada a trabajar en lo que sea, al precio que sea, para producir lo que sea, en la cantidad que sea y de la manera que sea, es decir, la gente está vendida a vida o muerte a una lógica de producción que se determina a sus espaldas y, además, actualmente, de forma cada vez más misteriosa incluso para los economistas más pretenciosos, en ese mundo del sinsentido y lo imprevisto al que llaman “Los Mercados”.

 

thatcher.jpgHace pocas semanas de la muerte de Margaret Thatcher, llamada "La Dama de Hierro", y la cito aquí porque fue una de las máximas exponentes del capitalismo, en su vertiente más cruda, despiadada e inhumana. Ella representó durante toda la época de sus Gobiernos en el Reino Unido, la más firme opositora a la clase trabajadora, la más firme defensora del desmantelamiento de sus derechos, del Estado del Bienestar, y una de las más fieles paladines de la privatización de empresas y servicios públicos. Se enfrentó con cruel determinación a los mineros británicos, que han festejado su muerte, como no podía ser de otra manera. Muchas cosas se han dicho sobre ella, para ansalzarla y alabarla, pero la realidad es que fue una de las dirigentes mundiales más nocivas y desastrosas para su pueblo, y una de las mejores aliadas del Gran Capital. Si alguien quiere tener una buena referencia de cómo funciona el sistema capitalista, puede estudiar las políticas de Margaret Thatcher.  

 

capitalismo13.jpgLa tendencia de las empresas a disminuir salarios para maximizar beneficios es la base de las crisis periódicas que azotan a la economía de mercado. A diferencia de las antiguas crisis económicas, en las que las malas cosechas o catástrofes naturales hundían en la más absoluta pobreza a millones de personas, la realidad en el capitalismo es la contraria: la gente no tiene casa, no come lo necesario, no puede pagar las medicinas, no por falta de necesidades o de producción, sino por falta de salario. Es la paradoja de la crisis de sobreproducción: casas sin gente, gente sin casas. Gente sin trabajo y empresas funcionando al 30%. Inmensas necesidades insatisfechas, millones de euros de beneficios en pocas manos.

 

Y como el capitalismo convierte este mundo en una pocilga, en lugar de estar contra el capitalismo, estamos contra el mundo. La verdad es que el capitalismo no deja títere con cabeza, ha envilecido todos los aspectos de la vida humana y malversado el sentido de todas las instituciones ciudadanas. La escuela y la sanidad públicas son las dos únicas que resisten aún a la lógica del mercado. Y por eso están siendo destruidas. Ante este panorama, lo más estúpido que se puede hacer es colaborar con el capitalismo en su labor destructiva y empezar a derribar instituciones como quien lucha contra molinos de viento,  mientras un ejército de gigantes avanza por la espalda.

 

capitalismo14.jpgSi bajo el capitalismo la Democracia se convierte en una farsa, el Derecho en un instrumento del capital, el Estado en una maquinaria de represión, los Tribunales de Justicia en una ignominia, los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad en aparatos torturadores, el Parlamento en un mercado de intereses, los Municipios en un nido de corrupción, etc., lo más absurdo que podemos hacer es empeñarnos en que lo ideal sería un mundo no capitalista en el que no existieran ninguna de esas cosas. Eso no es estar contra el capitalismo, es estar contra el mundo. Y es empeñarse, además, en la absurda tarea de construir un mundo nuevo a partir de las ocurrencias de un hombre nuevo. Esto es pura religión, y en todo caso, al mezclarse con la política, es puro fascismo. No caigamos en la demagogia, en el oportunismo barato, en la facilona crítica, en el desprestigio de la política y de lo público, porque precisamente, eso es lo que quieren los defensores del capitalismo. Continuaremos en siguientes entregas.

Compartir este post
Repost0
28 abril 2013 7 28 /04 /abril /2013 23:00

Vamos a continuar con nuestro argumentario para la necesidad del Proceso Constituyente, a ver si difundimos bien el mensaje, y podemos obtener muy pronto una inmensa mayoría social que lo apoye, porque sólo de esta forma, organizado desde abajo y con los de abajo, tendrá mínimas garantías de éxito. Uno de los mejores argumentos que podemos tener es acabar con la precariedad que guía toda nuestra generación, y que se ceba especialmente con la juventud, a la que deja un horizonte de semiesclavismo. Pero también a los que estamos entre los 40 y los 50 años, a pesar de nuestra formación, de nuestros estudios, de nuestras capacidades, el actual sistema nos relega a la precariedad más absoluta, nos deja en desempleo, sin poder llevar a cabo un proyecto de vida digno, y sin poder disfrutar de los derechos fundamentales que todos tenemos reconocidos, tales como el trabajo, la vivienda, la sanidad, la educación, y muchos otros. Generaciones anteriores a la nuestra, como la de nuestros padres, disfrutaron (aunque con otro tipo de limitaciones) de dichos derechos, y aunque por regla general su formación era menor que la nuestra, su vida fue mucho más digna que la que nosotros estamos viviendo.

 

proceso_constituyente41.jpgY no nos sirven para nada los supuestos "consuelos" que sobre todo desde el PSOE nos hacen caer en el derrotismo y en la idea de la aceptación, de la resignación y del conformismo. Ellos nos dicen que asumamos que no hay trabajo, pero que al menos, hemos conseguido (se refieren a los Gobiernos del PSOE) una mínima protección social para las personas, cosa que no teníamos antes. Nos dicen que tenemos una sanidad por si nos ponemos enfermos, una protección por desempleo mientras no podamos encontrar trabajo, una educación para nuestros hijos, etc. En primer lugar, esto ha dejado de ser cierto de un tiempo acá, y a ello han contribuido como siempre las políticas del bipartidismo. Pero incluso aunque fuera así, es que tenemos que rebelarnos ante dicha situación. No hay que aceptar este cruel sistema capitalista que nos ahoga en la desesperanza del desempleo, de la inactividad, de la precariedad. Hay que decir ¡BASTA!, desmontar el sistema y volver a crear otro más justo y humano. La semilla para proceder a este cambio también provendrá del Proceso Constituyente.

 

En chino la palabra crisis también significa oportunidad. Para la clase dominante, la oportunidad de acrecentar sus privilegios, de hacer grandes negocios especulativos, de acumular más riqueza, de imponer las decisiones políticas que más se ajusten a sus intereses. Para las mayorías, también la crisis supone la oportunidad de movilizarse, organizarse y hacer una reflexión crítica y colectiva sobre el sistema político y económico, sobre la participación política, sobre la herencia social que se está dejando a las generaciones futuras. La oportunidad de construir y poner en marcha alternativas que permitan transitar hacia una sociedad más justa, igualitaria y sostenible. Y para todo esto también queremos el Proceso Constituyente. No sólo para poder plantearnos grandes cosas como los debates sobre Monarquía o República, o Estado Federal o de las Autonomías, sino además, para comenzar a dar un giro en las políticas económicas y sociales, que recuperen (al menos algo de) soberanía, para poder comenzar a ejecutar políticas de auténtica redistribución de la riqueza.

 

proceso_constituyente42.jpgPor tanto, convirtamos nosotros también esta inmensa crisis en una oportunidad. Pero una oportunidad con mayúsculas, para erradicar todos los cimientos donde durante estas últimas décadas se ha ido asentando nuestra sociedad. Gritamos en las manifestaciones cosas como que "No nos representan". Muy bien, pues entonces seremos nosotros los que tendremos que crear un poder alternativo, un contrapoder, que sí sea auténticamente representativo de nuestra clase. La actitud pasiva de esperar hasta que la crisis finalice, y comience esa supuesta fase de "crecimiento y creación de empleo" no vendrá si nosotros no la impulsamos, así que no nos dejemos engañar por políticos serviles y demagogos. ¿Vamos a esperar a que este indigno e ilegítimo Gobierno finalice su legislatura? ¿Vamos a quedarnos sentados esperando a que nos lo roben todo? Convirtámonos en su peor pesadilla, rompamos su ritmo, hagamos que el miedo cambie de bando, y pase del miedo a la pérdida del empleo, al deshaucio o a la pobreza, al miedo a desmontar la élite, a expropiar su riqueza, a destruir los paraísos fiscales, a procesar a banqueros y grandes empresarios, a condenarlos y a meterlos en la cárcel, etc. Si conseguimos esto, el camino estará en nuestras manos.

 

proceso_constituyente43.jpgMientras, los medios de comunicación al servicio de los intereses del neoliberalismo y del gran capital nos mentirán, nos insultarán, seguirán voceando que somos unos violentos, porque protestamos, porque pretendemos echar abajo al país. No les hagamos caso. Nosotros sabemos perfectamente que los violentos son ellos, que llevan años disminuyendo los recursos de la clase trabajadora, empoderando a los ricos, a los banqueros, a las grandes fortunas, a las grandes empresas, para que puedan avasallarnos en todos los ámbitos de nuestra vida. No se lo permitamos por más tiempo. Enfrentémonos a ellos con total determinación. Sin prisa, pero sin pausa. En un constante goteo contra su dominación, contra su desprecio hacia la clase trabajadora, contra su cruel e inhumano sistema capitalista. Organicémonos, unámonos, somos más que ellos. El Proceso Constituyente debe aglutinar todos los esfuerzos y reconducirlos en un solo objetivo: echar abajo a este Gobierno, y a todos los que les apoyan. Y volver a levantar un nuevo proyecto de país desde la nueva Asamblea Constituyente, que redacte una nueva Constitución, pero no como un marco teórico de convivencia, ni como un papel mojado de referencia legal, sino como un cambio de sistema que nos lleve a la garantía del cumplimiento de todos nuestros derechos.

 

Si no lo conseguimos, vamos a dejarles a nuestros hijos e hijas un mundo sin futuro, un mundo de los ricos y poderosos, un mundo de precariedad, de esclavismo, de ausencia de derechos, les vamos a dejar una hipoteca, una vida miserable, hospitales privados, escuelas elitistas, en suma, la barbarie social. Está en nuestras manos evitarlo, luchando por un objetivo claro, coherente, valiente, que amenace al poder. Podremos con la fuerza de todos, de todos los colectivos afectados por la crisis. La palabra clave es organización, unión, poder girar en torno a un programa común que la inmensa mayoría social desee, y por el que esté dispuesto a luchar. La historia nos lo demuestra. Los derechos no se regalan, se conquistan luchando. Rindamos honores a todos aquéllos que conquistaron derechos para las generaciones posteriores, que pusieron su granito de arena para poder dibujar un mundo mejor para los más débiles, los más oprimidos, y plantaron cara al poder establecido. Esto es el Proceso Constituyente.

Compartir este post
Repost0
25 abril 2013 4 25 /04 /abril /2013 23:00

Bloque VII. Campañas Electorales.

 

37.- Reforma de la Ley Orgánica del Régimen Electoral con el fin de garantizar la representación de los electores en condiciones de auténtica proporcionalidad. Asímismo, limitar drásticamente los gastos de las candidaturas presentadas por los Partidos Políticos y Coaliciones en las campañas electorales, garantizando la igualdad de los electores y los partidos políticos en el proceso electoral y la pluralidad de las mismas a través de los medios públicos de comunicación.

 

Realización del mailing de todas las candidaturas de manera centralizada para reducir gastos innecesarios. Limitación del volumen de propaganda o publicidad directa e indirecta que se destina a promover el voto a las candidaturas. Igualmente, apostamos por la fijación de un tope máximo para la cantidad de gasto en campaña, de conocimiento público y ejecución efectiva de las sanciones por incumplimiento de la normativa de limitación de gastos de campaña.

 

Bloque VIII. Partidos Políticos.

 

38.- Reforma de la actual Ley de Financiación de los Partidos Políticos de 2007, con el fin de prohibir las donaciones a los partidos, fundaciones y asociaciones ligadas a éstos, por parte de empresas contratadas, en el momento de la donación o con anterioridad a la misma, por las Administraciones Públicas, Organismos y Empresas Públicas, especialmente aquéllas provenientes de las constructoras y promotoras. Todas las aportaciones económicas a los partidos deben ser públicas y de libre acceso a cualquier ciudadano/a. Asímismo, proponemos la incorporación de las recomendaciones 1 a 4 del Informe GRECO sobre Transparencia en la Financiación de Partidos en España de mayo de 2009. Se dará cuenta de cualquier modificación de las condiciones de deuda con las entidades financieras al Tribunal de Cuentas y al Banco de España. Si estas modificaciones comportasen la condonación de la deuda, estarán sujetas a informes previos del Tribunal de Cuentas, de sus equivalentes autonómicos y del Banco de España, con posterior información al Congreso de los Diputados y a los Parlamentos Autonómicos.

 

Los registros y archivos del Tribunal de Cuentas y sus equivalentes autonómicos, que acojan documentación contable que los partidos, federaciones, coaliciones o agrupaciones de electores hayan librado a los Tribunales, serán de acceso público. No se harán efectivas subvenciones públicas a las formaciones políticas que no hayan cumplido con los deberes de transparencia ante el Tribunal de Cuentas, a modo de sanción administrativa. Proponemos también la prohibición de las donaciones anónimas a partidos y sus fundaciones orgánicamente dependientes, con independencia de la cuantía económica. Asímismo, prohibición de que las fundaciones y entidades privadas sin ánimo de lucro que reciban subvenciones públicas puedan subvencionar o transferir directa o indirectamente recursos a partidos políticos y a sus fundaciones o entidades vinculadas. Prohibición de cualquier tipo de donaciones por parte de personas jurídicas. Creación de cuentas corrientes específicas para las subvenciones públicas y privadas de los partidos, debidamente identificadas para facilitar el control y fiscalización de su utilización. Creación de un registro único, público y de fácil acceso para el conjunto de los ingresos y gastos de los partidos.

 

39.- Establecimiento de un Código Ético del Cargo Público, suscrito por las formaciones políticas y de obligado cumplimiento, para su traslado a los respectivos Estatutos, comprometiéndose a:

 

a) Denunciar ante la Fiscalía y a colaborar con la Justicia ante cualquier dato de corrupción que conozcan en el ejercicio de sus responsabilidades como cargos públicos

 

b) Asumir las responsabilidades políticas a que hubiere lugar en casos de corrupción

 

c) Solicitar la dimisión cautelar o imponer la separación provisional de la organización y de las Instituciones de los cargos electos o los cargos de libre designación que tras su imputación por delitos vinculados a la corrupción estén inculpados o sean objeto de medidas judiciales cautelares. La separación será definitiva cuando sean condenados por dichos delitos. La dimisión cautelar no implica reconocimiento de responsabilidades penales, y tiene como objeto establecer un cordón sanitario entre la política y la peripecia judicial de los interesados

 

d) Abstenerse de movilizar a sus miembros en una solidaridad equívoca con los cargos públicos imputados. Dan muy poca confianza en el sistema las declaraciones del tipo: "Confiamos en la plena inocencia de fulanito", etc., al inicio del proceso. Estas convicciones deben mantenerse en el ámbito de lo privado, pero en el plano público se debe cumplir en todo caso el cógido ético que estamos proponiendo

 

e) Impulsar mecanismos de publicidad, control y participación democrática para garantizar la transparencia y el control de las Instituciones

 

Bloque IX. Medidas contra el Transfuguismo.

 

40.- Conversión en Ley del actual "Pacto contra el Transfuguismo", reforzándolo para que las fuerzas políticas se obliguen a:

 

a) Tomar medidas drásticas y automáticas de sanción contra los cargos electos infractores, como la suspensión cautelar de militancia, la exigencia de dimisión del cargo público, o la expulsión y la disolución de organizaciones locales del partido

 

b) No conformar gobiernos locales o autonómicos con aquéllos que hubiesen desertado de alguna de las formaciones políticas firmantes, o se encontraran imputados o procesados en firme por los Tribunales de Justicia, por delitos relacionados con la corrupción política o urbanística

 

c) Impedir que los tránsfugas puedan formar Grupo Parlamentario propio, o cobrar más de lo que percibían antes de abandonar su grupo

 

41.- Establecimiento por Ley de la obligación de los diputados tránsfugas de devolver su escaño a la candidatura en cuya representación fueron elegidos.

 

Bien, pues hasta aquí la propuesta que hacemos desde la izquierda sobre medidas urgentes y transversales para cubrir un ambicioso Plan de Choque contra la corrupción. Quiero resaltar para finalizar un par de aspectos en relación al mismo: en primer lugar, que sólo la completa y total voluntad política para llevarlo a cabo será garantía para, al menos, dificultar al máximo que se puedan ir dando nuevos escenarios de corrupción. Pero en segundo lugar y más importante, y tal como ya explicamos en nuestro artículo "Sobre corrupción y capitalismo", es crucial que entendamos que sólo un conjunto de medidas, por amplio que sea, no va a acabar jamás con la corrupción, porque ésta es un producto reflejo del sistema capitalista. Por tanto, sólo con la abolición del mismo será posible acabar de forma absoluta con cualquier rastro de corrupción, no sólo imponiendo normas al sistema de previsión, saneamiento y control, sino también proporcionando un sistema, unos valores y unos modos de vida que sean capaces de cambiar la mentalidad de las personas. Porque al final, la corrupción siempre es un fruto de la actividad de las personas que obedece a una escala de valores, a unos objetivos y a unos comportamientos fomentados desde el capitalismo. Esto es lo que tenemos que cambiar.

Compartir este post
Repost0
24 abril 2013 3 24 /04 /abril /2013 23:00

No cesan los ataques a los avances ya conseguidos en torno a la igualdad de derechos para el mundo LGTBI, como se ha podido observar últimamente con las declaraciones del sector más reaccionario de la Iglesia Católica, en palabras del Presidente de la Conferencia Episcopal, Cardenal Rouco-Varela, o del Obispo de Alcalá, Juan Antonio Reig Plá, uno de los mayores exponentes de la beligerancia que el mundo oficial católico mantiene contra el mundo homosexual. Rouco-Varela arremetió de nuevo contra el matrimonio homosexual y contra el aborto, instando al Gobierno a que aborde la derogación de tales leyes. Por su parte, el Obispo de Alcalá de Henares, en la presentación del "Encuentro Internacional por la Vida", volvió a realizar declaraciones a su más puro estilo, es decir, profundamente homófobas y sexistas. Aseguró cosas como que "introducir ciertas ideologías en la enseñanza lleva al cuestionamiento, por parte de los niños/as, de su condición homosexual".

 

diversidad_sexual51.jpgY es que todo esto ocurre por la falta de firmeza, de responsabilidad y de voluntad política que tanto los Gobiernos del PSOE, y sobre todo del PP, han tenido en torno a la revisión de las relaciones bilaterales entre el Estado y la Iglesia Católica, permitiendo que ésta siga conservando una posición de privilegio social que da alas y envalentona a los jerarcas católicos para creerse con derecho a cuestionar el reconocimiento de la igualdad de las diversas realidades afectivo-sexuales. El PSOE, al que no obstante hay que reconocerle impulsos en este sentido, no se ha dado cuenta de que de poco sirve avanzar socialmente en estos aspectos, si a la vez no debilitamos la fuerza del mundo religioso en la sociedad civil. Por ello, en esta entrega de esta serie de artículos vamos a abordar nuestras propuestas de cara a la Administración Pública. Desde la izquierda, pensamos que las instancias públicas son las que más capacidad de fuerza y presión tienen a la hora de cambiar la sociedad, sobre todo en parámetros y conductas tan delicadas como las que nos ocupan.

 

diversidad_sexual52.jpgLa gran meta para conseguir la igualdad real a la que aspiramos, no sólo sin injerencias de colectivos religiosos, sino con un mayoritario grado de aceptación social, es la concienciación y sensibilización plena y absoluta de la sociedad, en todas las materias que rodean al mundo LGTBI. No es algo que se consiga en una legislatura, como no lo es por ejemplo acabar con los crímenes machistas, pero es responsabilidad de las Administraciones Públicas poner toda la carne en el asador para alcanzar los objetivos propuestos. Mediante un continuo trabajo, una educación sensible desde la base, y una serie de medidas que cubran todos los ámbitos de la sociedad, donde las propias Administraciones deben ser las primeras con un comportamiento ejemplarizante, podremos llegar a una situación de pleno reconocimiento e igualdad para gays, lesbianas, bisexuales y transexuales. Para ello, se debe conseguir la plena normalización del colectivo LGTBI, y de visibilización de las diferentes realidades afectivo-sexuales, así como de modelos de familia. Nuestras propuestas en este sentido giran en torno a:

 

1.- La retirada de cualquier ayuda o subvención por parte de cualesquiera Administraciones Públicas a aquéllas entidades que por su ideología o actividad incurran en cualquier manifestación de LGTBIfobia. De esta manera, empresas, asociaciones o fundaciones cuyas líneas de comportamiento y actitud fomenten cualquier tipo de discriminación afectivo-sexual, no podrán tener apoyos ni ayudas públicas.

 

diversidad_sexual53.jpg2.- Apoyo institucional de Gobiernos autonómicos y locales, y del Gobierno Central, a la conmemoración del Día Internacional del Orgullo LGTBI, como día de celebración, memoria y reconocimiento de los avances conseguidos en el campo de la diversidad sexual, y la lucha en favor de los derechos humanos de las personas gays, lesbianas, transexuales, bisexuales e intersexuales.

 

3.- Compromiso público y cooperación para la defensa y promoción de los derechos del colectivo LGTBI en todos aquéllos Foros y Organismos, nacionales e internacionales, donde participen nuestras Administraciones Públicas o sus cargos o representantes.

 

4.- Creación de una Fiscalía contra la Discriminación Sexual para perseguir cualquier acto, entidad o campaña donde se fomente la LGTBIfobia.

 

5.- Creación de un Servicio Público para la promoción, defensa y atención de la igualdad del colectivo LGTBI.

 

6.- Dotación para las Bibliotecas Públicas de todo tipo de fondos bibliográficos y en cualquier formato, relacionados con el colectivo LGTBI, que difundan las actitudes de respeto y no discriminación hacia el mismo.

 

diversidad_sexual54.jpg7.- Realización y difusión de Campañas de Información que denuncien comportamientos LGTBIfóbicos en cualquier escala, y promuevan comportamientos y actitudes de comprensión, respeto e igualdad.

 

8.- Fomentar hasta alcanzar la completa supresión, en la documentación oficial, de requisitos, contenidos, menciones y signos discriminatorios hacia cualquier orientación sexual, o cualquier manifestación reflejo de la diversidad afectivo-sexual.

 

9.- Prohibir la inclusión de cualquier tipo de publicidad o anuncio de comunicación en aquéllos medios audiovisuales, incluido Internet, que no respeten los derechos del colectivo LGTBI, o sean ofensivos contra el mismo.

 

10.- Lanzar convocatorias específicas de líneas de ayuda a las entidades sin ánimo de lucro que trabajan en el campo del avance y reconocimiento de los derechos del colectivo LGTBI.

 

diversidad_sexual55.jpg11.- Difusión de campañas específicas de educación y sensibilidad en los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, y de las respectivas Administraciones Autonómicas y Locales, para evitar acosos, especialmente hacia las personas transexuales que se dediquen a la prostitución.

 

12.- Promoción de iniciativas de investigación científica (Cátedras, Seminarios, Charlas, Coloquios, Conferencias, Ponencias, etc.) sobre la realidad LGTBI desde todas las perspectivas posibles: la sociología, la antropología, la historia, la salud, la psicología, etc., incentivando la colaboración de las Universidades y demás Instituciones Científicas y Sociales.

 

De esta forma, consideramos que el impulso que desde el conjunto de las Administraciones Públicas se puede dar a este tema es crucial, marcando la pauta a seguir y difundiendo las conductas, mensajes y comportamientos que nos lleven a la visibilización, reconocimiento, respeto y dignidad del colectivo LGTBI. Continuaremos en siguientes entregas, extendiendo estas mismas estrategias a otros ámbitos sociales.

Compartir este post
Repost0
23 abril 2013 2 23 /04 /abril /2013 23:00

Volvimos a comprobar hace pocos días, en una nueva reunión y rueda de prensa posterior del Comisario Olli Rehn, que la cruel insistencia en las mismas políticas de cara a los Estados miembros desde la UE no da tregua. Para el caso español, Bruselas criticó el pasado día 10 que nuestras reformas son aún "incompletas", que nuestro país mantiene todavía "excesivos desequilibrios macroeconómicos", que la recesión continuará durante 2014 (en clara contradicción con las previsiones del Gobierno), y que el paro llegará al 27%, por todo lo cual instan al Gobierno a endurecer y acelerar la entrada en vigor de las reformas ya planteadas, como la laboral. Por otra parte, una de las últimas medidas del Ejecutivo ha sido recortar en un 20% las ayudas a los transplantes, para todas las Comunidades Autónomas. Como vemos, más de lo mismo, en una espiral sin fin que no finalizará nunca, hasta que hayan desarmado socialmente a la clase trabajadora de forma completa.

 

proceso_constituyente31.jpgLa crisis del Modelo de Estado surgido de la transición, la pérdida de representatividad de las referencias políticas, las esclerosis de las Instituciones del Estado ligadas al clientelismo bipartidista, su profunda corrupción, la oligarquización política como consecuencia de la Ley Electoral, la quiebra del referente europeo como espacio de igualdad y libertades o la crisis de valores son manifestaciones de una crisis profunda de la política. Porque lo que hace aguas hoy son aspectos sustanciales del “Pacto de la Transición”: el ‘Estado Social de Derecho’ sufre recortes; las libertades políticas se restringen; la Ley Electoral es injusta; la España de los pueblos es hoy un modelo de Estado que no da salida a las aspiraciones de los mismos; la aconfesionalidad es letra muerta; el blindaje de la institución monárquica se resquebraja dejando en evidencia su inutilidad. La crisis económica y sus consecuencias en España han mostrado la insuficiencia del modelo de participación política. También ha puesto de manifiesto la debilidad de nuestros derechos conquistados, burlados por quienes no sólo nos han sumido en la miseria y la postración en que nos encontramos, sino que alardean de los beneficios que están obteniendo con el reparto de las privatizaciones y el desmantelamiento del Estado del Bienestar.

 

proceso_constituyente32.jpgEn el abismo entre el discurso de las élites políticas y la realidad de millones de personas, la Troika excluye de derechos sociales y de ciudadanía a cada vez más sectores. En esta fase del desarrollo neoliberal, los poderosos no necesitan de la democracia. Pero no es menos democracia lo que se precisa sino más. Queremos pues un Proceso Constituyente para ampliar aún más la democracia, para conseguir que todos los cargos electos, incluido el Jefe del Estado, sean elegidos por el pueblo, para que los derechos de las personas no sean potenciales sino imperativos, para concluir la actual descentralización en un Estado Federal, para que en las cuentas generales las prioridades sean la creación de empleo, la protección social y los servicios públicos. Para conseguir todo ello, hablamos de la necesidad de un nuevo ‘Proceso Constituyente’ que dé paso a un nuevo proyecto de país. Hablamos de la construcción de un nuevo sistema constitucional, de una nueva legitimidad que el soberano -el pueblo- otorga a las nuevas Instituciones del nuevo Estado, necesaria y evidentemente una República: democratizando la economía y la vida pública, con un sistema electoral justo, con medidas de regeneración de la vida democrática y contra la corrupción, fomentando la participación directa de los ciudadanos en un Estado Federal, laico y solidario.

 

proceso_constituyente33.jpgPero atención, porque cualquier Proceso Constituyente no nos sirve, si no es completamente democrático. Retomo las palabras de Diego González, que lo explica muy bien en su artículo: "Frente a los recelos que sensatamente se generan conviene afinar. Cuando algunos nos referimos a la necesidad de apertura de un Proceso Constituyente entendemos que debe tratarse de un proceso radicalmente democrático: de abajo a arriba, con mecanismos de participación directa a fin de que la Asamblea Constituyente esté en dialogo permanente con la sociedad, retroalimentándose dialécticamente organizaciones, movimientos sociales y ciudadanos con los constituyentes, dando uso, como en Islandia , de las nuevas tecnologías como vía complementaria de transparencia y participación. O lo que es lo mismo, propiciando la activación del poder constituyente, entendido como medio para la transformación, sujeto de la misma y bandera aglutinadora. Esto es, el poder constituyente es, per se: 1) un poder original, no dependiente de ningún poder anterior; 2) inicial, pues su impulso no depende más que de él mismo; 3) fundador, al suponer una ruptura con el anterior ordenamiento jurídico-político; 4) incondicionado, ilimitado, soberano y en consecuencia prejurídico; 5) únicamente fundamentado en la legitimidad democrática; 6) correlato del derecho de resistencia, una impugnación general al sistema encarnada por las mayorías que se traduce en un proceso de acumulación de fuerzas populares con voluntad de transformación y ruptura".

 

proceso_constituyente34.jpgLuego por tanto, sólo la legitimidad del pueblo y la radicalidad democrática del proceso darán a buen puerto con la experiencia. Una Asamblea Constituyente que sea capaz de combinar en un documento de propuesta un programa de mínimos, compartido de forma común por la inmensa mayoría social, donde dejados de lado y en principio los diversos matices, exprese ampliamente las opciones de la izquierda transformadora. Y que conste que bajo esta propuesta de mínimos no estamos queriendo ocultar nuestro deseo de acabar con el capitalismo, que tanto criticamos en nuestros artículos, sino intentando no plantear opciones maximalistas, que al final puedan, por miedo u otras razones, hacernos continuar en el inmovilismo social. Estamos hablando por tanto de un primer paso, pero inmenso a la vez, que nos permita valientemente romper con el actual régimen, y sentar las bases de un nuevo orden político y social donde el pueblo tome la palabra y el control sobre el desarrollo del mismo. En última instancia, el Proceso Constituyente podría ser entendido como el alzamiento popular, el enfrentamiento del pueblo contra el sistema, o el freno de emergencia contra la actual correlación de fuerzas. Un paso de gigante. Continuaremos en siguientes entregas.

Compartir este post
Repost0

Presentación

  • : Actualidad Política y Cultural - Blog de Rafael Silva
  • : Blog de Rafael Silva. Presenta artículos de opinión basados en la actualidad política, cultural y social.
  • Contacto

Búsqueda

Categorías