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8 junio 2017 4 08 /06 /junio /2017 23:00
Viñeta: ENEKO

Viñeta: ENEKO

No conviene confundirse de enemigo: lo que resulta socialmente corrosivo y peligroso es la desigualdad y la asimetría de poder, no sus víctimas. El dinero público y la riqueza generada por las personas trabajadoras no está subvencionando a los pobres, sino a los ricos

Luis I. Prádanos

Más allá de las cifras concretas que podamos manejar y de los estudios de aproximación, lo cierto es que la fiscalidad de una nación define su modelo de sociedad. El modelo de impuestos define gran parte de la justicia social que dicho pueblo implementa. Los impuestos son fuentes de ingresos esenciales para las arcas públicas, que se utilizan para financiar los servicios, las infraestructuras y los bienes públicos que nos benefician a todos, y pueden llegar a ser el eje de vinculación entre el conjunto de la ciudadanía y el Estado. Un buen modelo de impuestos, de carácter auténticamente progresivo, y donde los/as ciudadanos/as comprueben cómo sus impuestos van destinados a la calidad y cantidad de servicios públicos que pueden utilizar, será siempre bien visto, y retroalimentará el grado de satisfacción que la población posee sobre su modelo de sociedad. Y al contrario, un modelo de impuestos mal diseñado, un sistema fiscal injusto y opaco, no harán sino ensombrecer la imagen que la población posee de su sociedad, al contemplar cómo se vuelve cada vez más injusta y más antisocial. En este sentido, los Gobiernos deben reconstruir la confianza en el sistema fiscal, y demostrar que cuando éstos se diseñan y gestionan adecuadamente, de forma justa y participativa, el sistema tributario y el gasto público pueden reforzar la base de una sociedad digna y cohesionada, y servir con justicia a todos los ciudadanos. 

 

Por su parte, sanidad y educación públicas son dos poderosísimas armas en la lucha contra la desigualdad. Toda sociedad mínimamente justa que se precie debe proteger la salud de sus miembros, así como garantizar la formación y educación que se requiere para formar personas libres y críticas, capaces de entender el mundo que les rodea. Estos servicios públicos básicos, en correspondencia con derechos humanos fundamentales reconocidos en todos los foros mundiales, tienen la capacidad de transformar las sociedades, al permitir a las personas reivindicar sus derechos y exigir responsabilidades a sus respectivos Gobiernos. De hecho, todas las sociedades humanas avanzan muchísimo cuando son capaces de diseñar mecanismos garantistas para los derechos humanos emergentes, así como para los derechos de la naturaleza y del resto de animales que habitan el planeta. Dan voz a la ciudadanía, permitiéndole hacer frente a las leyes que perpetúan la desigualdad económica, y mejorar sus oportunidades de futuro. Por ejemplo, se calcula que si todas las mujeres tuvieran acceso a educación primaria, la incidencia del matrimonio infantil y la mortalidad infantil podría ser seis veces menor, y la mortalidad materna caería dos tercios. Además, existen pruebas que demuestran que los servicios públicos pueden ser grandes niveladores en términos económicos, y pueden suavizar los peores efectos de la desequilibrada distribución de los ingresos y la riqueza actual. De hecho, los países de la OCDE que incrementaron el gasto en servicios públicos durante la primera década del siglo XXI, consiguieron reducir la desigualdad de ingresos, y lo hicieron con un índice de éxito cada vez mayor. 

 

No obstante, el diseño, la financiación y la prestación de estos servicios públicos determinan hasta qué punto éstos son capaces de desarrollar todo su potencial de reducción de la desigualdad. Lamentablemente, en la actualidad, en demasiados casos las decisiones políticas castigan a los pobres, ofrecen privilegios a las élites y fortalecen la desigualdad económica existente. Tómese como ejemplo nuestro país: desde la llegada al poder del Gobierno del Partido Popular en 2011, se diseñó e implantó un injusto sistema de co-pagos (más bien re-pagos, pues dichos servicios ya están siendo financiados con los impuestos de todos) para determinados servicios sanitarios (o complementos a los mismos), tales como el consumo de recetas, o la necesidad de transporte o de determinados fármacos para enfermos crónicos. Bajo el falaz mensaje de inculcar un "uso correcto y racional del sistema sanitario", están consiguiendo que muchos enfermos no puedan tener acceso a los medicamentos necesarios, o que las pensiones de muchas personas se vean mermadas ante la dificultad de tener que contribuir económicamente al sistema en mayor medida a como lo hacían antes. Estos injustos mecanismos tratan por tanto de incidir negativamente en las rentas más bajas, disparando de nuevo la desigualdad, y convirtiendo un sistema sanitario público realmente universal en un instrumento de pago para ciertos servicios o complementos. El camino equivocado por tanto son los recortes, las tarifas, las privatizaciones, los co-pagos y todo tipo de criterio o requisito que vuelva inaccesible el uso de estos servicios públicos al conjunto de la población. 

 

Porque como hemos dicho, los servicios públicos universales son una herramienta poderosa en la lucha contra la desigualdad. Sin embargo, el predominio de los intereses creados, de las importantes influencias de las élites económicas, y de las malas decisiones políticas como consecuencia de lo anterior (recortes presupuestarios, aplicación de tarifas, repagos o precios públicos a usuarios, y privatizaciones) agravan aún más la desigualdad. Los Gobiernos elegidos democráticamente por la ciudadanía se convierten en unos Gobiernos que les dan la espalda, y que, por ejemplo, invierten mucho más en gasto militar que en gasto sanitario. Y cuando los servicios públicos fundamentales dejan de ser universales y gratuitos, millones de personas comienzan a verse excluidas del acceso a la atención sanitaria y a la educación públicas. Según la ONG Oxfam Intermón, cuyos informes seguimos tomando como referencia para todas estas entregas de esta serie de artículos, cada año, cien millones de personas en todo el mundo caen en la pobreza por tener que pagar la atención sanitaria de su bolsillo. Un grave problema de salud puede condenar a toda una familia a la pobreza o a la ruina durante generaciones. El pago de la atención sanitaria también agrava la desigualdad económica en los países ricos. Tenemos el flagrante caso de los Estados Unidos, donde las deudas por gastos médicos contribuyeron al 62% de las quiebras de personas y familias en 2007. El ex Presidente Barack Obama consiguió sacar adelante su Obamacare (por supuesto con muchas limitaciones), un sistema de aseguramiento público que incluyó dentro del mismo a millones de familias, pero el actual Presidente Donald Trump se ha empeñado en destruirlo, y volver a la selva sanitaria estadounidense, aunque de momento aún no lo ha conseguido, por falta de apoyos políticos para su completa derogación. 

 

Y por su parte, el sistema educativo también es otro gran caballo de batalla para la inclusión social y la lucha contra las desigualdades. Se ha demostrado que las tasas educativas suelen disuadir de la matriculación escolar, especialmente en la educación secundaria, donde son más habituales. Esto ocurre porque llega un momento en que los más pobres simplemente no pueden permitirse enviar a sus hijos/as a colegios que cobren tasas, incluso aunque se considere que éstas son bajas. El sistema universitario también se ve afectado por todas estas políticas de esencia neoliberal, que endurecen los requisitos de matriculación, disminuyen las becas y ayudas públicas al estudio, y encarecen las matriculaciones y precios públicos de los estudios de postgrado. Todo ello, unido al recorte en los recursos humanos (profesores/as y maestros/as) y materiales (dependencias, aulas, ratios, etc.), van conduciendo al sistema educativo público a un nivel residual, mientras se potencia el sector educativo concertado y el privado. En el fondo, se fomentan las desigualdades educativas porque se instalan sistemas elitistas y segregadores, pensados para entender la educación no como un derecho humano fundamental, inclusivo y de carácter universal, sino como una posibilidad de filtrar para el sistema educativo sólo al alumnado que posea recursos para poder pagarlo, así como para fomentar el negocio y la mercantilización de la propia educación, enriqueciendo con ello a personas y empresas que se introducen en el mismo sin otro criterio en el horizonte que la propia rentabilidad económica. El sistema educativo, de esta forma, se va convirtiendo poco a poco en una pieza más del sistema capitalista al cual sirve, y va de este modo contribuyendo también al crecimiento de las desigualdades. Continuaremos en siguientes entregas.

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7 junio 2017 3 07 /06 /junio /2017 23:00
¿Giro en el PSOE?

Pero conviene no equivocarse: el PSOE, como cualquier otro partido que pretendiera resucitar la socialdemocracia más allá de las palabras, está condenado al fracaso, sea cualquiera el líder que elija. Porque en la actual época de dominación del capital financiero globalizado no existe posibilidad de practicar ningún tipo de keynesianismo (de Estado "redistributivo"). La diferencia principal entre un PSOE encabezado por Sánchez y un PSOE dirigido por Díaz es que aquel podrá tratar de mantener durante más tiempo la ficción de ser una "alternativa a la derecha", apuntalando el bipartidismo dinástico de la alternancia, y éste (si hubiera ganado ella) se habría mostrado más claramente como una mala copia de esa derecha. Los militantes del PSOE que realmente se sientan de izquierda comprobarán esto más pronto que tarde. Y entonces tendrán que preguntarse qué hacen ellos en un partido como ese

Isidoro Moreno

La victoria de Sánchez debilita al Gobierno de Rajoy, facilita cierta colaboración con Unidos Podemos y convergencias, pero su proyecto está lejos de forjar una deseable alianza de progreso. Para ello, además de un mínimo de confianza y lealtad es imprescindible avanzar en un programa mínimo compartido de giro socioeconómico progresista y democratizador, de regeneración democrática y respecto de la problemática territorial

Antonio Antón

Que el mundo se pare, que el PSOE sigue sin saber qué quiere ser, y mientras lo decide que nadie más actúe. Algo magnífico para seguir ganando tiempo y que el guión pueda completarse

Olga Rodríguez

La militancia de base del PSOE, en su mayoría, se expresó en las pasadas Elecciones Primarias del partido de forma rotunda y contundente. Ya conocemos la historia previa: el PSOE, de derrota en derrota electoral, y con su nicho de votantes en continuo descenso, después de muchas indefiniciones y ambigüedades, quiso hacer un acercamiento a Podemos para desbancar al PP del gobierno, lo que propició un golpe de Estado del aparato del partido, para provocar la dimisión de su Secretario General, e implantar una Comisión Gestora presidida y compuesta por afines a la lideresa andaluza y a toda su cohorte de fieles barones, tanto regionales como históricos. Tras las primarias, Susana Díaz, avalada por dicha cohorte de dinosaurios del partido, cayó derrotada ante un Pedro Sánchez que salió fortalecido de dicha gesta. Y así, los Felipe González, Alfonso Guerra, Rodríguez Zapatero, Pérez Rubalcaba, José Bono, Eduardo Madina, Fernández Vara, Javier Lambán, Ximo Puig, Emiliano García-Page, y tantos otros afines al Susanato, hubieron de retirarse de la primera línea, para dejar paso al flamante Secretario General electo. Hay quien dice que triunfó la militancia, pero...¿de verdad podemos esperar un giro en una de las dos patas del bipartidismo? ¿en serio Pedro Sánchez se atreverá a revolucionar el PSOE hasta situarlo como un referente de la izquierda? Mucho nos tememos que es una ingenuidad supina proclamarlo tan abiertamente. 

 

Por supuesto, un actor fundamental que tendrá enfrente será la caverna mediática, antaño auténtico referente de la prensa progresista, como es el diario El País. Su maquinaria no tardó en reaccionar, y al día siguiente publicaba un patético editorial, que fue muy bien analizado por Rosa Guevara en este artículo. Ha sido derrotado, como decimos, el PSOE del aparato, el PSOE oficialista, el PSOE del régimen, el PSOE de los dinosaurios, el PSOE resignado y domesticado. Fue abatido el PSOE del bipartidismo y de la alternancia...¿pero viene de verdad un nuevo PSOE? ¿Es el nuevo PSOE el PSOE que necesitamos? ¿Será un PSOE que de verdad responda a sus siglas "Socialista" y "Obrero"? Dejadme, queridos lectores y lectoras, que muestre mis más profundas dudas sobre ello. Hasta ahora, Pedro Sánchez hace uso de una retórica discursiva regeneradora y democrática, pero a la hora de las verdades, sigue siendo el mismo Pedro Sánchez de siempre. Hasta ahora, le ha vuelto a mostrar su apoyo a Rajoy para el asunto de la negativa cerrada a celebrar un referéndum en Cataluña, y se ha negado a apoyar la moción de censura al Gobierno de Rajoy presentada por Unidos Podemos. Mal comienzo, pues. El insistente "NO es NO" sólo indica una retórica falaz y vacía, un eslógan mitinero que no esconde ningún proyecto político detrás, si no va acompañado de un conjunto de medidas políticas, económicas y sociales de auténtica ruptura con el régimen actual. Y parece estar claro que Pedro Sánchez y su renovado equipo no están por la labor de apoyar las políticas de la izquierda transformadora. 

 

El renacido líder del partido tiene que abandonar la ambigüedad y situarse claramente, definiendo y situando al partido ante las políticas que sean capaces de ofrecer una clara alternativa, si es que quiere recuperar algo de credibilidad. Porque, ¿quién es realmente Pedro Sánchez? O mejor dicho...¿en qué Pedro Sánchez tenemos que creer? ¿En el que se alineaba y defendía la reforma del artículo 135 de la Constitución, el TTIP, el CETA, la unidad de España, las privatizaciones y las reformas laborales, o el que por el contrario denunciaba el complot de las élites del aparato "socialista" para desalojarlo de Ferraz y confesaba no haber entendido el fenómeno de Podemos? ¿Qué Pedro Sánchez tendremos ahora? Y por otra parte, incluso bajo un Pedro Sánchez renovado y coherente, no le arrendamos sus ganancias, ya que tendrá que luchar contra el aparato del partido, el mismo que se alineó con Susana Díaz en las primarias, y que sigue defendiendo a capa y espada un PSOE social-liberal. Esa parte del régimen bipartidista conserva aún mucho poder, a través de sus relaciones económicas, políticas y mediáticas. Sánchez primero ha de estar profundamente convencido del giro político que debe protagonizar el PSOE (de lo que aún tenemos dudas), pero más allá, deberá poseer una gran valentía para implementarlo con éxito, de lo cual dudamos aún más. Pero el hecho es que no se puede estar en misa y repicando. No se puede estar "próximo a los votantes de Podemos" (como ha declarado recientemente), pero en cambio enfrentarse a Pablo Iglesias continuamente, en vez de entablar un profundo, constante y leal diálogo y entendimiento con la formación morada. 

 

¿Ofrecerá por tanto Pedro Sánchez ese necesario giro a la izquierda en el PSOE? ¿Cambiará el rumbo en asuntos tan significativos como el entendimiento con Podemos, la aceptación del derecho a decidir, el fin de los recortes y de la austeridad, la nacionalización de los bancos rescatados, la desobediencia frente a los mandatos de las instituciones europeas, la ruptura con la Iglesia Católica, o el fin de las puertas giratorias, entre otros muchos asuntos? ¿Defenderá una Renta Básica Universal, un nuevo modelo energético renovable, la salida de la OTAN, o un Proceso Constituyente? Un PSOE que responda a este perfil es el que necesitamos, pues en caso contrario, estaremos ante el mismo perro, sólo que con otra correa. Lo que está claro es que si Pedro Sánchez continúa como en su primera etapa al frente de la Secretaría General, esto es, dando bandazos, ofreciendo incoherencia y cobardía, intentando ganar tiempo, haciéndose amigo de Albert Rivera mientras se aleja de Pablo Iglesias, etc., más tarde o más temprano el PSOE volverá a implosionar, volverá a sufrir una catarsis, pues es un partido que está abocado al fracaso total. Sólo un Pedro Sánchez convencido y valiente, dispuesto a garantizar esa "autonomía" que tanto ha reclamado para el PSOE en sus mítines, será capaz de rescatar para la izquierda a un partido sumido en su más profunda crisis. Tiene el apoyo de una gran parte de la militancia, de la mayoría de las bases del partido, pero eso sólo no bastará. Se necesitarán grandes dosis de "mano izquierda" para lidiar contra un aparato rígido y anclado en el pasado, que no quiere renunciar a las prebendas de un PSOE que ha entablado grandes pero peligrosas amistades. 

 

Por tanto, el necesario giro en el PSOE ni está ni se le espera. Todo parece obedecer, como muy bien afirma José López en su artículo, a una operación de marketing de estrategia muy elaborada para intentar recuperar el terreno perdido, y volver a frenar a Unidos Podemos. De entrada, consiguen tener al PSOE en el candelero (de hecho, su recuperación en las encuestas ya se ha conseguido), intentando volver a crear la esperanza en la ciudadanía de que el partido del capullo representa una regeneración democrática en este país, cuando lo cierto es que han tenido muchos años de gobierno para llevarla a cabo, y lo único que han hecho ha sido enterrar al partido en las miserias de la socialdemocracia. En resumidas cuentas, ¿podemos esperar realmente un cambio de rumbo en el PSOE? Mucho nos tememos que no, ya que el camaleónico Sánchez sigue dando una de cal y otra de arena. Desde la famosa entrevista en el programa "Salvados" de la Sexta con Jordi Évole, donde declaraba abiertamente haberse equivocado rotundamente con PODEMOS, parece haber pasado mucho tiempo, y de nuevo los mensajes del sanchismo vuelven a ser ambiguos, incoherentes y poco creíbles. Su famoso hastag "AquíEstáLaIzquierda" vuelve a ser un truco falaz para mantener la ilusión de los militantes más fieles al sanchismo, pero creemos que dará poco de sí cuando comiencen a aparecer los grandes asuntos en los cuales el PSOE comparte diagnóstico y recetas con el PP: modelo territorial, tratados de libre comercio, defensa cerrada de la monarquía, pacto antiterrorista, reformas laborales regresivas, modelo educativo, etc. Su línea viene siendo la de amagar con algunas reformas sociales que tienden a homologar derechos (mundo LGTBI, muerte digna, feminismo, etc.), pero no variar un ápice el modelo económico neoliberal, que es el verdadero responsable de la tremenda crisis multifacética que vivimos. Por tanto, mucho tendrían que cambiar las cosas para que viéramos a un PSOE que se aleje del PP, de las puertas giratorias, del dogma neoliberal y de las complicidades con los poderes económicos. Y eso es justo lo que necesitamos. 

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6 junio 2017 2 06 /06 /junio /2017 23:00
Hacia la superación del franquismo (26)

Un tema sobre el que hemos pasado de puntillas hasta ahora, pero que también es de suma importancia para comprender los entramados del poder franquista (que llegan hasta nuestros días), es el conjunto de apoyos económicos en los que se basó el Golpe de Estado militar, y la posterior dictadura, tras un período de reconstrucción del país después de la Guerra Civil. Seguimos a continuación este artículo de Alejandro Torrús del medio Publico, que relata todo ello en base a la obra "La financiación de la Guerra Civil Española", de José Ángel Sánchez Asiaín. El banquero y contrabandista Juan March (del que dimos cumplida cuenta en este artículo de nuestro Blog), la Alemania nazi, la Portugal de Salazar y la Italia de Mussolini, entre otros actores, fueron los grandes puntales en los que se basó la financiación del bando franquista durante la Guerra Civil. Como es lógico pensar, un Golpe de Estado no se organiza de la noche a la mañana, ni puede triunfar sin un apoyo financiero sólido detrás (tanto para el armamento necesario, como para el mantenimiento de las tropas, y sobre todo, para el sostenimiento del nuevo Estado que surge del levantamiento militar). El Golpe de Estado estuvo financiado mayoritariamente por capital extranjero, que impuso altos intereses. El banquero y contrabandista Juan March, cuya familia sigue disponiendo en la actualidad de una amplia fortuna, era el hombre más rico e influyente de la España de 1936, y no tuvo reparo en financiar todo tipo de acciones que tuvieran como objetivo impedir la profundización de la República. 

 

En primer lugar, extendiendo la conspiración contra el legítimo régimen republicano. Y luego, facilitando medios para que la rebelión pudiera ser una realidad. Lo cierto es que es imposible cuantificar el dinero que puso March a disposición de los militares golpistas. Las cifras aportadas por periodistas e historiadores han oscilado entre los mil millones de pesetas y los 15 millones de libras esterlinas más la financiación de buena parte de la intervención italiana en Mallorca. De cualquier modo, sí está claro que March, durante los primeros días del Golpe de Estado, puso a disposición del General Mola 600 millones de pesetas de la época a través de una cartera de valores. Y también pagó el alquiler del avión inglés que llevó a Franco de Canarias a Marruecos, y avaló cuantos créditos fueran necesarios para la causa franquista, no sin antes establecer unos intereses beneficiosos para él y sus socios. El banquero, asegura Sánchez Asiaín en su obra, también se ocupó de dar solución a una cuestión de tanta importancia para un conflicto militar como el suministro y financiación del petróleo que utilizó el llamado "Gobierno de Burgos". March ofreció las garantías suficientes a la empresa norteamericana Texaco para financiar los primeros envíos de petróleo a los sublevados, que dejaron de suministrar petróleo a la República, a pesar de los acuerdos firmados con ésta. Sánchez Asiaín afirma que no está documentado, pero que también parece claro que España recibió petróleo de Portugal, siendo también Juan March el financiador de esas compras. Como vemos, el gran capital puesto al servicio de los más viles propósitos...¿Nos suena de algo? ¿Es que ha cambiado algo el panorama, después de más de 80 años? Hoy al gran capital no le hacen falta bombas, aviones, fragatas ni cañones, ni militares golpistas (aunque todavía intervienen en algunos países de esta forma), sino que les basta con un "plan de ajuste estructural" para tener sometidas a las clases trabajadoras.

 

Por su parte, la ayuda de la Portugal de Salazar también fue importante y generosa. Ya lo hemos citado al principio. Aunque muy inferior a la ayuda prestada por italianos y alemanes, la importancia de la ayuda lusa fue que se produjo durante los primeros días del Golpe, cuando los sublevados estaban en una situación de inferioridad. Nuestro vecino país se convirtió, de hecho, en el receptor formal de armas por cuenta de Franco. El país pasó de prácticamente no existir en la lista de receptores de armas a ocupar el tercer lugar mundial en la lista de clientes de la industria bélica de la Alemania nazi y la primera europea. El gobierno de la dictadura portuguesa puso a disposición de los franquistas todo tipo de recursos financieros, créditos de bancos portugueses (a destacar el Banco Espiritu Santo de Lisboa) y una amplia protección logística, política y diplomática. La Diputación Foral de Navarra también prestó apoyo económico a los militares golpistas, que Sánchez Asiaín califica de "importante, generosa y constante". Y también creó una serie de impuestos de guerra que sirvieron para recaudar más de 13 millones de pesetas, que fueron puestas a disposición de la "causa nacional". Este dinero sirvió, entre otras cosas, para adquirir aviones para la defensa de Pamplona, cancelar un primer crédito de 2 millones de pesetas al General Mola, poner un coche blindado a disposición de Franco, proporcionar motocicletas para el General Varela, establecer una pensión de 1.840 pesetas para las hijas de Mola para sus gastos educativos, o el pago de la factura de 4.700 pesetas presentada por el Colegio de Arquitectos vasco-navarro por la confección del proyecto del chalet para la viuda del General Mola. 

 

Otra importante fuente de financiación para la sublevación fueron los donativos que hizo un grupo muy selecto de carlistas, económicamente bien situados, y que veían en la causa franquista una salvación y apoyo a sus intereses. Pero lo que constituyó una excepcional fuente de financiación fue el sistema regular de cuotas que los carlistas tenían establecido desde 1934. Y por su parte, el político catalán Francesc Cambó, cofundador y líder de la Liga Regionalista, siempre según la obra de Sánchez Asiaín, ayudó a recaudar en el extranjero 410 millones de pesetas para financiar la sublevación de los militares golpistas. Asímismo, avaló o ayudó a conseguir créditos que pudieron ascender a 35 millones de dólares. Y en cuanto a la Italia fascista, el autor argumenta que hay dos tipos de razones que justificaron la ayuda de Benito Mussolini a los franquistas. Unas son razones de tipo económico y político, y se refieren a la voluntad del dictador italiano de dominar a toda costa el Mediterráneo, y en todo caso, impedir su bloqueo mediante un pacto hispano-francés. Las otras razones se refieren a la creencia de Mussolini de que su misión en la vida era luchar contra el comunismo. Más allá de la cuantiosa ayuda militar que Italia destinó a España en forma de aviones, armas y militares de apoyo, también suministró cantidades ingentes de dinero en forma de créditos, gran parte de los cuales fueron condonados. Con respecto a la Alemania nazi, la tesis principal es que quisieron utilizar la guerra civil en nuestro país como una especie de laboratorio para mejorar las técnicas de los ejércitos alemanes, es decir, como un campo de pruebas. Y también fue importante para el país germano la política de aprovisionamiento de materias primas, especialmente de minerales aplicados a las necesidades de la guerra. 

 

Sobre estas bases, los militares golpistas firmaron con Hitler el 20 de marzo de 1937 un Protocolo de Amistad. Y como decimos, una parte considerable de la deuda que España contrajo con Alemania fue pagada por compensación, es decir, mediante exportaciones españolas a Alemania, sobre todo de minerales. Una vez acabada la contienda, Alemania fijó la deuda de nuestro país en 372 millones de marcos, incluyendo el coste de la Legión Cóndor, que los alemanes fijaron en 99 millones de marcos. Otros actores que también ayudaron económicamente a los sublevados fueron, entre otros, la Compañía General de Tabacos de Filipinas, el banco inglés Kleinwort Suns & Co., la Societè de Banque Suisse, la portuguesa Caixa Geral de Depositos, o el Consorcio de Bancos Italianos. Bien, como hemos visto en esta entrega de la serie, muchos fueron los actores, y de todo tipo, públicos y privados, nacionales y extranjeros, los que intervinieron de un modo u otro, con más o menos cantidad, en la financiación del golpe militar, de la guerra civil e incluso de la posterior dictadura implantada a sangre y fuego en nuestro país. Por el perfil de dichos actores, sacamos la conclusión de que básicamente fueron el poder económico (banqueros, grandes empresarios, asociaciones empresariales, etc.) y las dictaduras fascistas (portuguesa, italiana y alemana) de la época las que ayudaron interesadamente a que el Golpe de Estado que acabó con nuestra Segunda República tuviera éxito, e impusiera durante casi cuarenta años el terror, la involución y el subdesarrollo en nuestro país. Peligrosas amistades, sin duda. Que los lectores y lectoras saquen sus propias conclusiones. Continuaremos en siguientes entregas.

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5 junio 2017 1 05 /06 /junio /2017 23:00
Manifiesto "NO a 60 años de centrales nucleares"

Hay que apostar por un nuevo modelo energético basado en la reducción del consumo destructivo, un sistema de energías 100% renovables, ahorro y eficiencia energética. Ese nuevo modelo está frenado hoy por las dificultades de romper con los intereses que imponen los llamados "mercados", que incluyen la avaricia de las eléctricas y de quienes las apoyan debido a los beneficios económicos que reporta la energía nuclear. Un modelo a partir de energías limpias y renovables que es hoy perfectamente posible y viable en la Península Ibérica

Fragmento del Manifiesto

En esta ocasión prestamos nuestro Blog para hacernos eco de un nuevo y reciente Manifiesto, esta vez relacionado con el peligro de las centrales nucleares, un asunto de rabiosa actualidad, al estar pendientes varias de las licencias de continuidad para las actividades de dichas centrales. A lo largo de texto se enlazan diferentes sitios para apoyos, suscripciones y convocatorias a las próximas movilizaciones que están convocadas en relación con este asunto. Reproducimos a continuación el texto completo de dicho Manifiesto, el cual apoyamos y suscribimos en su totalidad, e instamos a nuestros lectores y lectoras a su apoyo y difusión masivas: 

 

Querida compañera, querido compañero:

Las primeras 149 personas que apoyamos este llamamiento tenemos orígenes territoriales y culturales diversos, lo hacemos a título personal, o participamos en organizaciones de consumidores, ecologistas, vecinales, cooperativas, fuerzas políticas, sindicatos, movimientos diversos… provenimos del mundo del trabajo, de la política, de la cultura, de la universidad, de la salud, de la ciencia… 

Nos une una preocupación común. La normativa permite a los propietarios de los siete reactores nucleares que funcionan en España (ENEL-ENDESA, IBERDROLA y GAS NATURAL-FENOSA) pedir la renovación de los permisos de funcionamiento entre lo que queda del presente año y el que viene; es decir, Almaraz 1 y 2 (Extremadura) y Vandellós 2 (Cataluña), a partir del 8 de junio y 26 de julio de 2017, respectivamente; Cofrents (Valencia), a partir del 20 de marzo de 2018, y Ascó 1 y 2 (Cataluña), a partir del 2 de octubre de 2018. La única excepción será Trillo (Castilla la Mancha), a partir del 17 de noviembre de 2021.

La renovación de esos permisos depende sólo del gobierno del PP, ya que el CSN (Consejo de Seguridad Nuclear) modificó la normativa en noviembre de 2016, separando la concesión del nuevo permiso de las revisiones técnicas de seguridad que debían pasar obligatoriamente. Así que el PP puede conceder la renovación en cualquier momento a partir de la petición de las empresas, sin esperar al 2020, 2021 o 2024, que es cuando las centrales deben pasar las revisiones.

Como el CSN ya ha autorizado a Garoña a funcionar hasta los 60 años (2031), las otras peticiones de renovación se pedirán también hasta los 60 años. Se trata de unas nucleares muy degradadas, que son una grave amenaza actual y para las generaciones futuras.

Las nucleares deben ser cerradas cuanto antes: siempre han provocado impactos ambientales, sobre la salud de las personas y de todos los seres vivos, siempre han supuesto un peligro para la seguridad, y un despilfarro económico que hemos pagado entre todos los que consumimos electricidad.

Podemos ponernos en lo peor y recordar catástrofes, como Chernobil o Fukushima, que siguen  y seguirán provocando sufrimientos y muertes durante muchos años, catástrofes que pueden volver a repetirse en cualquier momento; pero sin ir tan lejos basta reflexionar sobre lo que suponen 20 años más de aumento de residuos radiactivos, que serán muy peligrosos durante miles de años; sobre la emisión, cada día de funcionamiento, de más de 40 elementos y compuestos radioactivos (algunos abundantes y peligrosos como el tritio, capaz de formar agua que no puede diferenciarse del agua normal), y sobre la radiactividad cotidiana de la minería de uranio y la fabricación del combustible nuclear.

Por si esto fuera poco, aún nos queda la aportación de las nucleares a la guerra, no sólo con el plutonio, que puede usarse para armas de destrucción masiva (recordemos Nagasaki), sino también con el uranio empobrecido, un residuo abundante de la fabricación de combustible con el que se hacen proyectiles; unos proyectiles que se han usado en Irak y Afganistán, y se sospecha que también en Siria, que dejan secuelas radioactivas allá donde explotan, afectando durante años a la población civil y los militares que los usan.

De todo esto casi no se sabe nada, como parte del pacto de silencio entre empresas eléctricas, grandes bancos, partidos defensores de la energía nuclear, y los mayores medios de comunicación. También se silencia que el ciclo de fabricación del combustible nuclear emite miles de toneladas de gases que provocan el cambio climático.

Para que estas centrales no renueven sus permisos, apoyamos y participamos en todas las movilizaciones sociales, como la MANIFESTACIÓN ANTINUCLEAR que se realizará el próximo 10 de Junio en Madrid , a la que puedes dar apoyo económico ; institucionales de grupos políticos que se puedan presentar en parlamentos, ayuntamientos, o el Congreso (como propuestas de resolución, mociones o proposiciones de ley), pero somos conscientes de que no es suficiente: el muro de silencio sólo puede ser superado por un movimiento social que pueda hacer llegar su voz directamente a los partidos y las instituciones, con un mecanismo que no puedan ignorar.

Una Iniciativa Legislativa Popular (ILP) en todo el estado es la mejor herramienta que tenemos hoy para influir en el Congreso, la única institución que puede frenar al gobierno del PP, que concede los permisos a las centrales. Para que una ILP llegue al Congreso necesita un apoyo mínimo de 500.000 firmas legalizadas, que deben ser recogidas en el plazo máximo de seis meses, a partir de su presentación oficial.

Sabemos que las fuerzas políticas contrarias a renovar los permisos aún no tienen la mayoría parlamentaria para decidir un cambio en la política energética. Por eso es importante la respuesta social organizada que refleje el sentimiento contrario a la energía nuclear de la mayoría de la población, que lleve la resistencia contra la energía nuclear más allá de los grupos de activistas ya concienciados, y que llegue al conjunto de la sociedad.

Proponemos lanzar la ILP. Y te invitamos a unirte, a participar y valorar si llegaremos a conseguirla.

Te pedimos que te sumes a las personas que apoyan este LLAMAMIENTO y que hagas difusión (puedes consultar la lista de apoyos AQUÍ ) , rellenando este formulario .

El LLAMAMIENTO, en castellano catalán euskera  gallego ,  pretende recoger el máximo de apoyos y compromisos antes del 20 de junio .

Creemos que es necesario que la Iniciativa Legislativa Popular comience a funcionar en el otoño de 2017 si queremos que sirva para resistir a los planes de la industria nuclear de imponer los 60 años.

Hay que apostar por un nuevo modelo energético basado en la reducción del consumo destructivo, un sistema de energías 100% renovables, ahorro y eficiencia energética. Ese nuevo modelo está frenado hoy por las dificultades de romper con los intereses que imponen los llamados "mercados", que incluyen la avaricia de las eléctricas y de quienes las apoyan debido a los beneficios económicos que reporta la energía nuclear. Un modelo a partir de energías limpias y renovables que es hoy perfectamente posible y viable en la Península Ibérica.

POR UN SISTEMA ENERGÉTICO 100% RENOVABLES.
POR UN 2020 LIBRE DE CENTRALES NUCLEARES.
NO A LOS 60 AÑOS DE NUCLEARIZACIÓN.

Un cordial saludo.

EL GRUPO IMPULSOR DEL LLAMAMIENTO.

BLOG: http://ilp2020.blog.pangea.org/ 
CORREO ELECTRÓNICO: ilp2020 @pangea.org

 


Nota: Te pedimos que difundas el formulario entre los contactos que tengas por toda la Península , se cerrará a las 23:55 horas del 20 de junio.

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4 junio 2017 7 04 /06 /junio /2017 23:00
Viñeta: Osval

Viñeta: Osval

La manera más efectiva para ocultar los actos de violencia psicológica y física de un sistema social que genera angustias, incertidumbre por el futuro, precariedad en el empleo, discriminación de todo tipo, etc., es crear un discurso que mantenga el miedo y haga creer a la población que no hay otra alternativa que la resignación. Es decir, el discurso de la mentira y del engaño. Como ya apuntó G. Orwell, los actos de violencia pueden hacerse más aceptables mediante eufemismos como “seguridad”, “libertad”, “democracia”, “guerra limpia”, etc. El lenguaje se convierte así en una especie de placebo, la gente se siente mejor

Vicente Romano (“La intoxicación lingüística”)

Estamos revisando en estas entregas de la serie la problemática con Corea del Norte, situando el foco de referencia (como no podía ser de otra manera) en Washington, ya que la enemistad manifiesta entre ambos actores domina gran parte de nuestra realidad internacional. Ya hemos intentado situar el origen del conflicto y realizar un diagnóstico más o menos concreto, pero nos apoyamos en un poco de historia reciente. A comienzos del siglo XX la Península de Corea fue ocupada por Japón y convertida en un protectorado. Dicha situación duró aproximadamente unos 40 años, durante los cuales la pequeña isla oriental ejerció su poderío sobre la península coreana. La Segunda Guerra Mundial terminó con la derrota del imperialismo japonés, que tan nefasto había sido tanto internamente como externamente. En esta contienda para la liberación nacional coreana se destacó el artífice Kim-Il Sung, fundador y líder máximo de la República Democrática de Corea desde 1948 hasta su muerte en 1994. Por su parte, Estados Unidos y la Unión Soviética dividieron el país en 1948, en el contexto de la política de bloques que consagró la Guerra Fría. Y así, en la parte norte se construyó un país socialista, con el gobierno del pueblo, y en el sur nuevamente una colonia bajo la influencia norteamericana. En 1950 Estados Unidos provocó una guerra con el objetivo de dominar toda la península, pero tras un conflicto bélico de tres años el pueblo coreano derrotó al imperialismo yanki, situación que Estados Unidos no ha encajado aún, y de ahí el continuo hostigamiento al que Washington somete a Pyongyang, y la necesidad de defensa y de demostración de fuerza norcoreana. 

 

Siguiendo los planteamientos expuestos por el Embajador norcoreano en España (recogidos en esta entrevista que tomamos como referencia), la República Popular Democrática de Corea se plantea dos grandes prioridades, derivadas de muchas décadas de opresión imperialista: la soberanía nacional y la construcción del socialismo. El Embajador apuntó en dicha entrevista algunos avances de la política social coreana, por supuesto siempre silenciados por los medios de comunicación dominantes (al igual que ocurre con respecto a Cuba, Ecuador, Bolivia, Venezuela y en general los países que se alejan de la senda capitalista y neoliberal): 12 años de educación obligatoria, Universidad pública y gratuita, asistencia médica sin coste para el enfermo, vivienda y empleo garantizados para las clases trabajadoras, igualdad entre hombres y mujeres, etc. Pero como siempre, los grandes medios de comunicación occidentales, cuyos dueños son acérrimos enemigos de los avances sociales para las mayorías trabajadoras, ofrecen una visión engañosa de este país, presentándolo normalmente como una férrea dictadura donde se hace un uso abusivo del poder, y donde la población obedece las tendencias del régimen. Estos medios justifican y legitiman el continuo acoso que Estados Unidos practica hacia el país norcoreano, presentando a Corea del Norte como la amenaza, y a Estados Unidos como al salvador. Nada más lejos de la realidad. La prensa dominante sataniza y ridiculiza continuamente a los gobernantes y al pueblo norcoreanos, mientras ensalza la capacidad de Estados Unidos en "respuesta ante las provocaciones" de Corea del Norte. 

 

El problema por tanto es Washington, y no Pyongyang. Durante los 64 años transcurridos desde la finalización en 1953 de la Guerra de Corea, el Gobierno de los Estados Unidos ha hecho todo lo que ha estado a su alcance para castigar y humillar a Corea del Norte, como lo hace siempre que intuye o tiene pruebas de gobiernos revolucionarios en todo el mundo. USA es el enemigo mundial número 1 del avance social de las naciones y los pueblos del mundo, y como además se arroga ese papel sin que nadie se lo haya asignado, se cree con la autoridad moral de intervenir siempre que existe algún foco de gobiernos que intenten llevar a su pueblo a altas cotas de libertad, paz, igualdad y soberanía. Y así, durante todo este tiempo, Washington provocó en Corea del Norte letales hambrunas, impidió la llegada a Pyongyang de capitales extranjeros, así como su acceso a mercados externos y créditos internacionales que en cambio jamás les negó (como nos recuerda Atilio Borón en este estupendo artículo) a regímenes criminales como los de Pinochet, Videla, Stroessner, Somoza y tantos otros. Le impuso tremendas sanciones económicos, contribuyendo a su aislamiento frente a los mercados internacionales, y como guinda al pastel (con consentimiento del vecino surcoreano) instaló toda una serie de baterías de misiles y bases militares a lo largo de la frontera en el Paralelo 38. Pero al igual que Cuba, Corea del Norte ha resistido hasta ahora las amenazas y extorsiones estadounidenses, y como elemento disuasorio frente a un eventual ataque, ha desarrollado un pequeño arsenal de armas nucleares, con el que no aparecer como un país indefenso ante la gigantesca potencia norteamericana. 

 

Y tomando las palabras de Mike Whitney en este artículo para Counterpunch: "¿Cómo reaccionaría la Casa Blanca si un gobierno enemigo desplegara portaaviones y una flota de mar en las costas de California al paso que hiciera ejercicios militares conjuntos en la misma frontera mexicana con la anuencia del gobierno de ese país?". Dejo la respuesta a mis lectores/as. Si hasta ahora no se ha desatado el conflicto, es simplemente porque Washington conoce perfectamente la capacidad de defensa de Corea del Norte. Son conscientes de que un ataque a Corea del Norte provocaría una catástrofe de proporciones descomunales en Corea del Sur y en Japón, que quedarían bastante devastados. No obstante, para otros analistas, como James Petras, la constante provocación de Estados Unidos en Corea del Norte obedece en realidad a un pretexto para desatar la guerra con China, la otra gran potencia en liza, amiga de norcorea, aunque no enemiga declarada de USA. Petras lo explica en este artículo (traducido por Paco Muñoz de Bustillo para el medio Rebelion) que vamos a tomar como referencia a continuación. Y es que desde comienzos de este siglo XXI, el poder de China se expandió por el extranjero mediante inversiones, comercio y adquisiciones, desplazando a Estados Unidos como principal socio comercial en Asia y mayor importador de materias primas de América Latina y África. China se convirtió entonces en el primer fabricante y exportador de bienes de consumo para América del Norte y la Unión Europea. Y además, es socio fundador de los BRICS, que representan las potencias emergentes y ya disponen de organismos internacionales propios de dicha alianza, que hacen sombra a los patrocinados por Estados Unidos.

 

En palabras de James Petras: "La élite ha descartado todas las negociaciones previas y los acuerdos diplomáticos con Corea del Norte con el fin de prepararse para la guerra, en última instancia, en contra de China. Esto se debe a que China es el adversario económico global más dinámico y exitoso al que se enfrenta Estados Unidos para mantener su hegemonía mundial. EE.UU. ha sufrido una derrota económica pacífica, pero humillante, a manos de una potencia emergente de Asia. La economía de China ha crecido tres veces más rápido que la de EE.UU. durante las últimas dos décadas. Y el banco de desarrollo de infraestructuras de China ha atraído a decenas de participantes regionales y europeos después de que el muy publicitado acuerdo comercial de Estados Unidos en Asia, desarrollado por la Administración de Obama, se viniera abajo. En la última década, mientras los sueldos y salarios se han estancado o retrocedido en EE.UU. y la UE, se han triplicado en China". Un ataque nuclear destrozaría las pretensiones de China de colocarse como la mejor potencia comercial mundial. Y así, utilizando a Corea del Norte como pretexto, instaló el sistema de misiles THAAD en Corea del Sur, cuyo alcance supera los 3.000 kilómetros, lo que le permite alcanzar los centros vitales de China en cuestión de minutos. De hecho, los misiles dirigidos del THAAD están diseñados específicamente para identificar y destruir el sistema de misiles de defensa de China. La situación se encona cada vez más, y amenaza, si no se impone la cordura de una gobernanza democrática global (que obligue a recorrer una senda pacifista), con un conflicto nuclear planetario que implicaría una destrucción total. Continuaremos en siguientes entregas.

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1 junio 2017 4 01 /06 /junio /2017 23:00
Viñeta: Iñaki y Frenchy

Viñeta: Iñaki y Frenchy

Afirmar que las clases trabajadoras son los grupos sociales parasitarios que viven de los demás es un mito sin fundamento: son las grandes empresas y fortunas y los bancos quienes han asaltado los Estados y conquistado el poder que les permite vivir de rentas y no de la innovación y el riesgo

Juan Torres López

Bien, si aceptamos que existen en nuestra sociedad una serie de normas, surgidas de medidas que a su vez se han tomado desde una cierta óptica de privilegios e intereses creados por ciertos agentes económicos, y asumimos desde ahí que existe una arquitectura social y política proyectada en favor de la desigualdad, y estamos convencidos de que hay que actuar en sentido contrario, la siguiente pregunta sería: ¿Qué se puede hacer? Gran parte de las medidas que se pueden adoptar las hemos ido enumerando, no sólo en entregas anteriores (y las que vendrán en los siguientes bloques temáticos) de esta serie de artículos, sino en multitud de artículos concretos que hemos ido publicando en nuestro Blog. Por tanto, de lo que se trata es de continuar justificando su aplicación, comprendiendo sus motivaciones, y explicando sus efectos. De entrada, los impuestos y el gasto público son dos piezas del puzzle esenciales para equilibrar la balanza. Se trata de dos piezas magistrales, que bien movidas, pueden alterar sustancialmente la arquitectura de la desigualdad. De hecho, el sistema fiscal es una de las herramientas más importantes con que cuentan los Gobiernos de todo el mundo para hacer frente a la desigualdad, y en función de ella, aumentarla o disminuirla. Para demostrar esto, Oxfam Intermón realizó un estudio (cuyos resultados aparecen gráficamente en el documento de dicha ONG que estamos tomando como referencia para estos artículos) donde comparó el Coeficiente de Gini en 40 países antes y después de impuestos y transferencias, tanto en países de la OCDE como en América Latina y el Caribe. 

 

Estos datos demostraron la enorme capacidad redistributiva que posee un sistema fiscal bien diseñado cuando se combina con la consiguiente inversión pública para reducir la desigualdad de ingresos provocada por las condiciones de ese fundamentalismo de mercado al que nos hemos referido en entregas anteriores. Finlandia y Austria, por ejemplo, han conseguido reducir la desigualdad de ingresos a la mitad gracias a un sistema tributario progresivo y eficaz, acompañado de un gasto social bien orientado. En cambio, los sistemas fiscales mal orientados pueden empeorar la desigualdad. Cuando las rentas más altas disfrutan de tipos impositivos bajos y determinadas exenciones fiscales, y además pueden aprovecharse de vacíos legales en algunas materias impositivas, cuando los más ricos pueden ocultar su dinero en paraísos fiscales (hablaremos de ellos largo y tendido en su bloque temático correspondiente) fuera de sus fronteras, entonces las arcas públicas sufren cuantiosas pérdidas que el conjunto de la ciudadanía debe asumir, en una claro ejercicio de "acumulación por desposesión" (en expresión del geógrafo marxista británico David Harvey). Y desgraciadamente, la connivencia entre las empresas más poderosas y las élites nacionales e internacionales provoca que los sistemas fiscales (en sentido global) sean cada vez menos equitativos, agravando así la desigualdad. La lógica general está clara: si creemos en la sociedad (y no sólo en sus individuos) hemos de diseñar un sistema fiscal donde contribuya más a la misma quien más tiene y quien más gana. Pero sin embargo, los sistemas fiscales suelen ser cada vez más regresivos, y normalmente penalizan a los más vulnerables. Es otra de las consecuencias del elevado poder de las élites económicas, políticas y sociales que nos gobiernan. 

 

Tomemos un ejemplo fuera de nuestro país: el 20% más pobre de la población de Nicaragua tiene que destinar el 31% de sus ingresos al pago de impuestos, mientras que el 20% más rico contribuye con menos del 13% de sus ingresos. ¿Es éste un modelo de sociedad justa? ¿Podemos aspirar así a combatir la desigualdad? Por su parte, los impuestos indirectos (como el IVA), que recaen de forma desproporcionada sobre los más pobres, representan de media el 43% del total recaudado en Oriente Próximo y el Norte de África, y llegan hasta el 67% en el África subsahariana. Los países en desarrollo también poseen los índices de presión fiscal más bajos, lo cual significa que son los que están más lejos de alcanzar todo su potencial recaudatorio. Se nos inculca el bulo de que "hay o no hay dinero", en función de los intereses de un determinado Gobierno, comparando además el funcionamiento económico de un Estado con el de una familia. Pero esta es una tremenda falacia. Un Estado puede y debe controlar sus fondos públicos de manera autónoma (si partimos de la base de su soberanía), y para ello no debe renunciar a su capacidad de endeudamiento, así como a su capacidad de fabricar su propio dinero, siempre que todas estas opciones estén enfocadas al interés general. El neoliberalismo económico ha alterado también estas reglas del juego, dejando dichas capacidades reservadas para el sector privado, e impidiendo al sector público planificar sus fondos, repartos e inversiones. Mientras que, de media, en las economías avanzadas la recaudación fiscal alcanzaba alrededor del 34% del PIB en 2011, el porcentaje era mucho menor en los países en desarrollo (sólo entre el 15% y el 20% del PIB). Oxfam ha calculado que si la mayoría de los países de renta media y baja redujeran a la mitad su brecha fiscal, recaudarían en torno a un billón de dólares adicionales. 

 

La baja recaudación fiscal socava la efectividad en la lucha contra la desigualdad en aquéllos países que más necesitan la inversión pública para acabar con la pobreza e impulsar un desarrollo justo y sostenible. Asímismo, la recaudación fiscal en los países en desarrollo (y en otros desarrollados, como España) también se ve debilitada por la limitada capacidad de las Administraciones tributarias. Por ejemplo, los países del África subsahariana necesitarían contratar a más de 650.000 inspectores fiscales adicionales en el conjunto de la región para acercarse al promedio de inspectores por habitante de los países de la OCDE. En nuestro país, como decimos, también se han eliminado recursos humanos de la Administración tributaria, por lo cual no tenemos el personal necesario para hacer frente al elevado fraude fiscal practicado por las grandes fortunas y las empresas multinacionales. Es una estrategia de debilitamiento de los recursos humanos y materiales que se necesitan para vigilar un correcto funcionamiento del sistema. Por otra parte, la política de deducciones fiscales es otro gran puntal de los sistemas tributarios injustos: se trata de abundar en los privilegios fiscales, pero sólo para una minoría de los más ricos y poderosos. Por ejemplo, las políticas de empleo se han basado en nuestro país (acrecentándose esta práctica desde el comienzo de la crisis económica de 2007) en continuas subvenciones de las cuotas a la Seguridad Social que han de pagar las empresas por sus empleados, poniendo en marcha una serie de condicionantes que le hacen la vida más fácil a las empresas, todo bajo el supuesto objetivo de facilitar la empleabilidad. Sin embargo, todo ello no ha repercutido realmente en el aumento esperado de puestos de trabajo, porque realmente la crisis es financiera y de consumo, luego por tanto, por muy fácil que hagamos la contratación a las empresas, si éstas no tienen mercado donde colocar sus productos, de nada servirán dichas medidas. 

 

Y por su parte, la "carrera a la baja" en el Impuesto de Sociedades es una parte fundamental del problema. Los organismos internacionales y las instituciones financieras mundiales han alentado a los países en desarrollo y a los nuevos entes supranacionales (como nuestra Unión Europea) a ofrecer una extensa gama de incentivos fiscales (exenciones, rebajas y beneficios fiscales) a fin de atraer la inversión extranjera directa, así como para disminuir la contribución a la Seguridad Social que realizan los agentes económicos más poderosos. Se trata de una estrategia que debilita los fondos comunes que cohesionan al conjunto de la sociedad, pues son precisamente éstos los que deben contribuir más al sistema. Estos incentivos, por tanto, han erosionado considerablemente la capacidad del sistema para reaccionar ante contingencias y situaciones de crisis, a la vez que han disminuido la caja única de los fondos dedicados a la cohesión social. Y todo ello contribuye, una vez más, al incremento de la desigualdad, porque son los colectivos y personas más vulnerables las que más se aprovechan de la existencia de estos fondos comunes de cohesión (cotizaciones sociales, hucha de las pensiones, fondos para desempleo, etc.). Esta "carrera a la baja" impositiva es un elemento muy perjudicial que agrava en gran medida la desigualdad, ya que tiende a beneficiar sobre todo a quienes más ganan, además de constituir una pérdida de ingresos que podrían garantizar una mayor cobertura de los servicios públicos (sanidad, educación, políticas sociales, dependencia, etc.). Necesitamos revertir dichas medidas, para así garantizar un contexto social más redistributivo e igualitario. Continuaremos en siguientes entregas.

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31 mayo 2017 3 31 /05 /mayo /2017 23:00
Viñeta: Malagón

Viñeta: Malagón

La cacareada libertad de prensa es la libertad de sus dueños en los medios privados y de los partidos gobernantes en los medios públicos que los instrumentalizan. Son todos ellos instrumentos al servicio del poder, y todos ellos comparten su hostilidad hacia las fuerzas políticas que consideran amenazantes para el poder que sostienen

Vicenç Navarro

Finalizando ya en esta última entrega esta serie de artículos, que espero haya sido de utilidad práctica a mis lectores y lectoras para identificar las herramientas que el pensamiento dominante utiliza para su masiva difusión, hemos de hacerlo más o menos como lo hacíamos al comienzo de la misma: detallando pequeñas pistas que puedan pasar desapercibidas, pero que representan claros testigos de la alienación a la que el pensamiento dominante nos conduce. Porque cuando el Presidente del Gobierno declara que el único periódico que lee es el Marca, tenemos un problema. Cuando la formación política más corrupta de toda Europa continúa siendo según las encuestas la más votada en nuestro país, tenemos un problema. Cuando el fútbol (al que hemos dedicado de nuevo nuestra imagen de entradilla) llega a acaparar la atención de tantas masas de personas, tenemos un problema. Cuando los focos de conflicto repartidos por todo el mundo no representan una preocupación para nosotros según la encuesta del CIS, tenemos un problema. Cuando después de cuarenta años de la muerte de un dictador genocida no hemos removido aún todos los resquicios del régimen franquista, tenemos un problema. Cuando nos volvemos insensibles ante tanta guerra, tanto sufrimiento, tanta muerte, tanta frialdad social, tanta indiferencia de los poderes públicos, tenemos un problema. Cuando recibimos como buena noticia la creación de unos pocos miles de empleos precarios, así como el aumento de los beneficios de nuestros milmillonarios, tenemos un problema. Y podríamos continuar. Tenemos un problema cuando tenemos una sociedad movida por los intereses individualistas, privados, egoístas y materialistas que representa el capitalismo. Tenemos un problema cuando, en una palabra, el pensamiento dominante ha conseguido moldear y uniformizar el pensamiento de tantos millones de personas. 

 

Armando B. Ginés, uno de los mejores críticos a mi juicio de nuestra realidad social, lo ha expresado en los siguientes términos: "Ante ese mundo heterogéneo de pobreza permanente y sufrimiento sin solución, las clases trabajadoras occidentales, muy dañadas por el neoliberalismo de rapiña de los últimos años, no son capaces de inventarse una alternativa coherente que enfrente las causas que han creado la realidad que hoy padecemos. Lo que intentan las élites por todos los medios a su alcance es que nadie tome conciencia de la verdadera situación sociopolítica, desviando las miradas hacia culpables imaginarios: los otros, los que viven en harapos, los que huyen de las bombas, las mujeres feministas, los radicales izquierdistas, los sindicalistas reivindicativos, los de distinta sexualidad, los no blancos y los no cristianos. Este fundamentalismo de las élites permite a los banqueros, a los políticos profesionales y a los directivos de los principales emporios multinacionales que dominan el mercado continuar en sus poltronas y seguir amasando beneficios astronómicos sin que la culpabilidad manifiesta de sus nocivas conductas roce siquiera un ápice su moral personal o corporativa. Mantener activo el nacionalismo, la xenofobia, el racismo y el machismo dentro de unos conductos ideológicos controlables a discreción, permite que la feroz lucha social por sobrevivir no produzca estallidos de relevancia que pongan en cuestión el orden establecido". Y así, el pensamiento dominante controla sus recursos, que a su vez controlan nuestras mentes, lo que pensamos, lo que sentimos, cómo actuamos. Controla incluso nuestros gustos, nuestras aficiones, nuestros hobbies, nuestras pasiones. Controla nuestras aspiraciones y nuestros deseos. Estamos fabricados a imagen y semejanza del pensamiento dominante. 

 

Y en este artículo del mismo autor, Ginés se refiere claramente a las válvulas de escape que el pensamiento dominante nos prepara como chivos expiatorios: "Y en este combate sordo de todos contra todos, las clases pudientes quedan fuera de las iras de la masa. Es más fácil y accesible directamente, sin intermediarios ni excesivas elucubraciones racionales, matar a una mujer, lanzar diatribas contra una musulmana por llevar burka o hiyab, escupir a un inmigrante, patear a un marginado, partirle la cara a un gay o una lesbiana o un transgénero o insultar a un árbitro de fútbol y liarse a puñetazos contra los hooligans del equipo adversario, que hacer frente a la realidad laboral y política in situ contra el enemigo común: el capitalismo y su egoísmo empresarial, la derecha recalcitrante y su corrupción inveterada o la izquierdita nominal que rinde vil vasallaje a los mercados bursátiles". En efecto, son los chivos expiatorios de turno, son las válvulas de escape de una sociedad decadente, son los recursos a los cuales nos dirige el pensamiento dominante para canalizar nuestras frustraciones. El pensamiento dominante nos desarma ante el enemigo común, incluso nos alía con él, nos hace que seamos comprensibles con él, para que no nos enfrentemos a las verdaderas causas que han diseñado un sistema político y económico tan cruel y despiadado. Y ello porque, como hemos podido ir comprobando a lo largo de toda esta ya extensa serie de artículos, desde que nacimos hemos sido manipulados, preparados y educados para aceptar los dogmas que rigen la sociedad. Esos dogmas pertenecen a múltiples variantes: ideologías políticas, religiones inútiles, historia oficial manipulada: todo ello con la participación de gobiernos aliados e implicados en el sistema, cómplices con él. 

 

La construcción de esquemas mentales alternativos, de pensamientos diferentes, que cuestionen ampliamente, desde la base, las propias reglas del mundo en que vivimos, es ciertamente complicado, y requiere dosis elevadas de toma de conciencia, de análisis y de aprendizaje. No obstante, si adoptamos una mente abierta, inquieta, crítica, que huya de sectarismos, que se libere de prejuicios, de dogmatismos, de simplismos, si juzgamos a las ideas por sí mismas, si somos insistentes en la difícil búsqueda de la verdad...poco a poco las puertas de la verdad se nos van abriendo, vamos comprendiendo realmente el mundo en el que vivimos, vamos asimilando sus peligrosas reglas y normas, vamos desvelando sus trampas, y por tanto vamos viendo de manera concreta cómo puede irse transformando. Es un reto gigantesto, quizá el mayor reto que tiene planteado la humanidad en estos momentos, pues el pensamiento dominante se ha globalizado de forma universal. Pero si perseveramos, en última instancia podremos conseguir que el pensamiento dominante nos haga el menor daño posible, ejerza en nosotros cada vez menos influencia, consiga cada vez alienarnos menos. Hemos de liberarnos de su dogal, hemos de salir de la enajenación a la que nos somete. Y hemos de hacerlo a nivel individual, pero también a nivel colectivo, esto es, como sociedad. Pero ese camino ha de ser recorrido con mucho cuidado, porque las fuerzas que mueven el pensamiento dominante nos pondrán todo tipo de obstáculos en el camino. Dichas fuerzas quieren impedir nuestra liberación sobre él, y son fuerzas muy poderosas. 

 

Hemos de estar alerta, porque los agentes que transmiten y apoyan la difusión del pensamiento dominante no se dejarán vencer fácilmente, y pondrán en marcha todas aquéllas medidas que intenten anular en lo posible la proliferación de pensamientos alternativos, de planteamientos críticos con el sistema. Las visiones diferentes realmente radicales serán acalladas, ignoradas, boicoteadas, chantajeadas, silenciadas. Las posibilidades van desde la condena al ostracismo profesional a ciertas personas consideradas non-gratas por el sistema (fundamentalmente periodistas, investigadores, politólogos, sociólogos, psicólogos...véase el caso concreto vivido por Ignacio Ramonet, que él mismo relata en este artículo a propósito de su amistad con Fidel Castro), hasta las más sibilinas técnicas de propaganda mediática para desvirtuar opciones, pensamientos y actitudes. Y esto, incluso y llegado el caso y el momento, de una manera feroz, trágica y violenta, porque de ejemplos de todo ello está plagada la Historia. En fin, aquí finalizamos esta serie de artículos, esperando haber cubierto el objetivo que nos habíamos marcado al principio de la misma, y que todas estas reflexiones hayan sido útiles para los lectores y lectoras. Si hemos contribuido humildemente a formar mentes más críticas y más abiertas, objetivo cumplido. Al menos, habremos contribuido con nuestro granito de arena a un mundo mejor, más libre y más humano. Continuaremos próximamente publicando artículos y series en esta sección de Psicología del Blog, lógicamente en lo que tenga que ver con los asuntos que nos atañen cotidianamente. Muchas gracias a mis lectores/as por su fidelidad. 

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30 mayo 2017 2 30 /05 /mayo /2017 23:00
Fotografía: http://www.ecorepublicano.es/

Fotografía: http://www.ecorepublicano.es/

Solo habría que hacer un poco de memoria para saber cuál ha sido la contribución de la Iglesia Católica en la reciente historia de España: el fomento de la ignorancia y la censura y de la servidumbre de los ciudadanos hacia las dictaduras fascistas, el cultivar la mansedumbre, el imponer la represión sexual de la población, apoyar el machismo y mantener a la mujer ungida al patriarcado más feroz

Antonio Gómez Movellán

En el artículo anterior de esta serie nos adentramos en las barbaridades y salvajadas que los niños y adolescentes vivieron en los internados franquistas de la época, apoyándonos en un estupendo documental de Montse Armengou y Ricard Belis, reseñados en este artículo que estamos tomando como referencia. Hemos de indicar también que los autores del citado documental también contactaron con algunos de los presuntos responsables de esos abusos, para corroborar los testimonios y contrastar la información.  Y algunos de los terribles testimonios se han incorporado también a la querella argentina contra el franquismo, ante la pasividad e indiferencia de las autoridades españolas. Y al contrario de lo que sucedió en Irlanda, donde tanto el Estado como la Iglesia han condenado los casos de abusos a menores, en nuestro país, el Estado ni siquiera ha escuchado a las víctimas. Pero como sabemos, con estas cosas ("son cosas que no importan a la gente", Mariano Rajoy dixit) aquí en España no pasa nada. La Ley de Memoria Histórica de 2007, aprobada bajo el Gobierno del PSOE de Zapatero, es un marco legal insuficiente, una ley estrecha de miras, y que no ocurre nada si se incumple. De hecho, se incumple casi diariamente, continuamente, se está incumpliendo mientras nuestros lectores y lectoras están leyendo este artículo. Incluso el indecente Gobierno del PP se ha jactado públicamente de dedicar "0 euros" del presupuesto público para ella. Son los mismos gobernantes que se llena la boca con "el cumplimiento de la ley", pero únicamente para los asuntos que a ellos les interesan políticamente. 

 

La Ley de Memoria Histórica, evidentemente, tampoco interesa a la Iglesia Católica. Ella consagró un modelo histórico de relación entre la política y la religión durante el franquismo, y se niega a que dicho modelo sea abolido. Poder y adoctrinamiento religioso formaron un peligroso tándem durante los cuarenta años de dictadura, y se resisten a derogarlo. Durante muchas épocas históricas, la Iglesia ha intentado que los poderes públicos deriven hacia ese totalitarismo de la fe cristiana, y cuando lo han conseguido, la cruz se ha convertido también en la espada. Incluso muchos teólogos han legitimado lo que pudiéramos denominar la fundamentación teológica del poder totalitario de la Iglesia. El franquismo fue un ejemplo de ello. El nacionalcatolicismo era la forma de pensar oficial, la manera de entender la vida, la actitud ante los roles sociales de hombres y mujeres, y ante la patria. El conjunto de valores morales católicos se impuso a sangre y fuego. Y llegan hasta nuestros días, donde algunos personajes de la jerarquía eclesiástica aún destilan ese odio en sus palabras hacia las mujeres, hacia los homosexuales, hacia la izquierda política y social. Y aunque nuestra Constitución de 1978 declare la aconfesionalidad del Estado, a efectos prácticos nuestro país sigue siendo un Estado católico. Aquélla Iglesia franquista del nacionalcatolicismo proyecta su alargada sombra hasta nuestros días. La insoportable y nefasta hipoteca de la Iglesia continúa aplastando la libertad de pensamiento que todo Estado laico requiere. En ese sentido, pues, hemos avanzado poco. La completa superación del franquismo también requiere la plena separación entre el ámbito eclesiástico y el ámbito del Estado, es decir, entre el ámbito público y el ámbito privado. 

 

En nuestros días, la Iglesia Católica continúa con su pretensión de someter al poder civil, enfrentándose públicamente a cuantas leyes, decretos y proyectos puedan perjudicar sus privilegios, o bien puedan alterar o hacer evolucionar el pensamiento religioso dominante. La Iglesia continúa intentando arrogarse el poder espiritual en nuestra sociedad, sin aceptar que sus tiempos de gloria han pasado, y que las sociedades libres y avanzadas separan (siempre desde el respeto institucional) su ámbito público del ámbito de las creencias privadas de los fieles de una determinada confesión religiosa. El laicismo es un principio indisociable de la democracia, lo cual constituye otro argumento más que abona la tesis que siempre hemos defendido: en realidad, desde la Transición hasta aquí, no hemos gozado de una democracia completa y real, solo de un amago de la misma, de una apariencia o disfraz de democracia, de una democracia limitada y recortada. Y hoy día, desde el marco legal de nuestra Carga Magna, hemos suplantado ese laicismo genuino por una laicidad del proselitismo católico. La Iglesia sigue percibiendo ingentes fondos públicos del conjunto de la sociedad, sigue impartiendo religión en las aulas públicas, y su simbología y filosofía política continúan presentes en todos los aspectos de nuestra vida social. Bajo la apariencia de un falso pluralismo religioso (pues la confesión católica es la única reconocida y apoyada por el Estado), los Gobiernos del bipartidismo imperantes hasta hoy día han instaurado un sistema que destruye la propia esencia del laicismo, y consagran la no-separación entre Iglesia y Estado. 

 

Una superación completa del franquismo conlleva por tanto dejar atrás el enorme poderío de la confesión católica en nuestro país, y una nueva conciencia colectiva sobre la necesidad (insistimos, desde el más absoluto respeto a todas las religiones) de separar los ámbitos público y privado. Hay que desarrollar en la sociedad una autonomía moral sobre todas las confesiones religiosas, así como una ética laica de la vida, que conlleve una nueva óptica de pensamiento donde los dogmas católicos dejen de absorber los planteamientos que se puedan hacer sobre todos los problemas de la vida social. Pero como venimos exponiendo durante toda esta serie de artículos, la superación real del franquismo implica muchas más vertientes, actitudes, decisiones y manifestaciones. Aquí van algunas de ellas, recogidas en la reciente PNL (Proposición No de Ley) mediante la cual el Congreso ha instado al Gobierno: volver a dotar las partidas presupuestarias dedicadas a la memoria histórica. Tomar un papel activo en la localización de fosas comunes e identificación de los cadáveres. Crear bancos de ADN, puesto que muchos de los familiares de las personas desaparecidas durante la Guerra Civil tienen ya una edad muy avanzada. Reabrir la Oficina de Ayuda a Víctimas de la Guerra Civil y la Dictadura, que, hasta que la cerraron por la falta de voluntad para dedicarle presupuesto, era el órgano que coordinaba todos estos asuntos. Impulsar la retirada de todos los símbolos que exaltan la sublevación militar, la guerra o la dictadura (placas, monumentos, esculturas, callejeros, etc.). Ampliar el reconocimiento de la nacionalidad española a personas que la perdieron a causa del conflicto. Elaborar un censo completo de obras realizadas usando mano de obra esclava y trabajos forzados de presos políticos, y colocar placas que homenajeen a éstos. Cortar todo tipo de subvenciones dedicadas a las organizaciones que ensalcen la figura del dictador, y valorar la declaración de nulidad de las condenas dictadas por los tribunales penales franquistas contra quienes defendieron la legalidad republicana.

 

Por supuesto, la voluntad de los actuales gobernantes para llevar a cabo todas estas tareas es nula. Se siguen amparando en lógicas absurdas: "No queremos remover el pasado", "No debemos reabrir heridas", "Dejemos a los muertos en paz", "Con la crisis que estamos viviendo esto no es prioritario". Y al igual que un nuevo Proceso Constituyente, sí es prioritario. La base social que aún apoya o es equidistante con respecto al franquismo es la misma que continúa apoyando la Monarquía, y ambas facetas responden a un mismo problema, un problema que se sitúa en la base de la pirámide de todos los males que nos afectan. No se puede continuar ignorando esto, dedicándonos a resolver ciertos conflictos, pero olvidándonos de lo más importante, es decir, de los aspectos sociales que aún legitiman el autoritarismo y la explotación capitalista (así como la explotación espiritual de las mentes) que el franquismo supuso durante cuarenta años, y la propina "democrática" que llevamos sufriendo durante otros cuarenta más. Llevamos por tanto cuarenta años de retraso. En realidad, llevamos 80 años de retraso para volver a instaurar la legalidad y legitimidad republicanas, esa misma que destruyeron los militares golpistas, con ayuda de la Iglesia Católica, los grandes banqueros, empresarios y terratenientes de la época, y el apoyo de los fascismos europeos. No podemos esperar más tiempo. No debemos esperar más tiempo. La completa, absoluta y real superación del franquismo es un asunto prioritario para aspirar a una sociedad democrática que pueda presumir de ello. Es una cuestión de salud democrática, de saneamiento social, de liberación moral, espiritual y material. Continuaremos en siguientes entregas.

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29 mayo 2017 1 29 /05 /mayo /2017 23:00
Viñeta: Josetxo Ezcurra

Viñeta: Josetxo Ezcurra

La derecha venezolana es una cobra de dos cabezas que serpentea al ritmo de la flauta de Estados Unidos

Laila y Basem Tajeldine

Nuestro país se ha convertido, desgraciadamente, en el estercolero de la derecha venezolana (en expresión de Marcos Roitman), dando argumentos al Presidente Nicolás Maduro en sus frecuentes ataques a nuestro indecente Gobierno. El PP y Ciudadanos, y un amplio sector del PSOE, se han empeñado en promover en nuestro territorio las bondades de la "oposición" venezolana, y en presentarla como víctima de la "dictadura chavista" de la Revolución Bolivariana. Es un proceso que no es nuevo, ya se viene dando de forma activa desde la colaboración de Aznar en el intento fallido de golpe de 2002, durante la etapa de Hugo Chávez. Los medios de comunicación dominantes nos presentan cada día la cara oscura y caótica de las calles venezolanas, mostrándonos un paisaje de cuasi guerra civil. No entran a detallar las verdaderas causas de dichas movilizaciones, ni a explicar los verdaderos motivos del desabastecimiento de productos básicos. Esconden la extrema violencia de los "opositores" al chavismo, y nos presentan, como siempre, una visión sesgada e interesada de la realidad venezolana. Su alianza con la extrema derecha norteamericana es evidente, así como con el resto de países donde el sistema neoliberal campa a sus anchas. Es ese mismo sistema el que quiere volver a sus fueros, derrotando todas las conquistas populares del chavismo, que lógicamente disminuyen los privilegios de los más ricos y poderosos. 

 

Pero incluso todo ello ha llegado a expresarse en nuestras ciudades, en forma de una nueva escalada en las estrategias desestabilizadoras, donde también cortan el tráfico, agitan pancartas, persiguen a los diplomáticos, boicotean manifestaciones de los que defienden el gobierno venezolano, abortan actos públicos, amenazan de muerte a los que no se alinean con sus tesis, y promueven la violencia para derrocar al régimen chavista. Nuestro gobierno y muchos líderes políticos de la derecha, así como los ex Presidentes Aznar y González, han celebrado numerosos actos de acogida y expresión de ciertos personajes de la derecha venezolana, tales como el padre del golpista Leopoldo López, su mujer Lilian Tintori, o María Corina Machado, así como algunos líderes de la MUD. Como ejemplo de todo ello, el pasado jueves 11 de mayo se perpetró un ataque a la sede de la Embajada de Venezuela en nuestro país, donde se celebraba un acto informativo del Comité de Víctimas de la Guarimba y el Golpe Continuado. Dicho local como es lógico goza de inviolabilidad diplomática, pero sin embargo, las fuerzas de seguridad del Estado permanecieron pasivas ante el ataque de los violentos manifestantes (de hecho, se confirmó que la Delegación del Gobierno había dado órdenes de no intervenir). A raíz de todo ello, más de 100 organizaciones sociales han denunciado en un Manifiesto que la oposición venezolana está exportando su violencia callejera al Estado Español, al sentirse perfectamente acogida por nuestras autoridades (con algunas excepciones, claro está, como por ejemplo la Alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, ejemplo de tolerancia en la inmensa mayoría de asuntos). 

 

A todo este clima de acoso al legítimo Gobierno de Maduro se unen por supuesto los medios de comunicación dominantes, propiedad de los grandes grupos económicos y financieros, que no sólo hacen continuo eco de la tensión vivida en las calles de Venezuela, sino que además insisten en su manipuladora campaña de presentar al gobierno bolivariano como corrupto y autoritario, mientras difunden el papel de una oposición que únicamente desea para su país libertad y democracia. Nada más lejos de la realidad. Lo que se está viviendo en Venezuela es lo más álgido de un proceso de desestabilización conspirado a nivel internacional por las derechas de los países latinoamericanos (auspiciados por la OEA, de la cual Venezuela ha salido recientemente), y bajo el paraguas de la derecha imperialista norteamericana. Y nuestro país, por supuesto, bajo el Gobierno del PP y de sus aliados de la triple alianza, participa de forma entusiasta en la desestabilización del régimen, bajo indecentes proclamas que dicen interesarse "por un país amigo como Venezuela". La derecha no tiene amigos en ningún sitio, sólo obedece a intereses. Y cuando dichos intereses se ponen en juego, son capaces de desatar la violencia más extrema para revertir los procesos democráticos y populares que los amenacen. Como se indica en el manifiesto de referencia, estamos ante una actuación absolutamente coordinada con las campañas de injerencia del PP contra la República Bolivariana de Venezuela, junto con otros partidos políticos del arco parlamentario neoliberal, y la constante manipulación de los medios de comunicación. 

 

Resulta muy significativo comprobar hasta qué punto Nicolás Maduro tenía razón cuando indicaba al eje "Madrid-Caracas-Miami-Washington" como el responsable de la desestabilización que sufre Venezuela, no como consecuencia de un Gobierno represor y antidemocrático, como la derecha mediática nos cuenta, sino  como consecuencia de la constante ofensiva de las derechas políticas española, latinoamericana y estadounidense. Hoy más que nunca hemos de pedir solidaridad con la Revolución Bolivariana, y denunciar tanta falacia y tanta hipocresía, porque el interés de la derecha española por la cuestión venezolana no tiene nada que ver con la defensa de los Derechos Humanos, de la democracia y de la libertad, sino con la clara injerencia política y el intervencionismo, y con la intoxicación mediática permanente, bajo un proceso de apoyo a los sectores más violentos para el derrocamiento del Gobierno del Presidente Nicolás Maduro. Y es que bajo una sarta de mentiras amplificadas con la inestimable colaboración de la prensa dominante, se vierten un conjunto de acusaciones sin fundamento, y se teje toda una construcción absolutamente falseada de la realidad. Se nos presenta a los manifestantes como inocentes disidentes políticos, injustamente encarcelados por un gobierno represor. Pero esto no es cierto. Lo que se esconde detrás de la "oposición" venezolana es toda una organización dedicada a alterar por la fuerza el orden constitucional vigente en su país, y a derrocar mediante la violencia a un gobierno elegido democráticamente. Para ello cuentan con la colaboración de mercenarios sufragados por Estados Unidos, y con el patrocinio de otros ex Presidentes latinoamericanos, que son los mismos que aparecen de vez en cuando firmando colectivamente documentos que hacen llamamientos al respeto a los derechos humanos en Venezuela. Toda una auténtica farsa puesta al servicio de las fuerzas de la ultraderecha más retrógrada. 

 

¿Por qué todo esto en Venezuela? ¿Por qué este clima de terror callejero, de violencia continua y extrema? ¿Por qué el desabastecimiento de comercios, de alimentos y productos básicos? ¿Por qué tanto eco mediático, cuando otros puntos del planeta resultan más calientes para la destrucción de los derechos humanos? Está bien claro, pero ofrece varias vertientes: Venezuela está en el punto de mira porque desde la llegada al poder de Hugo Chávez representa un mensaje que postula democracia frente a dictadura de los mercados, que postula fraternidad contra racismo, que postula cooperación y solidaridad contra discriminación, que postula servicios públicos frente a privatización, que postula patriotismo frente a entreguismo, que postula paz frente a violencia golpista y terrorista, y que postula educación, salud y asistencia social para todos, y de forma gratuita, frente a recortes y "planes de ajuste estructurales". Y a su vez, Venezuela es un país rico en petróleo y recursos naturales, esencial para controlar la geopolítica de la región, pero que se niega a servir a los intereses de las grandes corporaciones y empresas transnacionales, representantes del gran capital, cuyos siervos son estos indignos políticos de tres al cuarto que dicen "luchar por los derechos humanos". Por último, Venezuela, sobre todo durante los mandatos de Chávez, ha conseguido sembrar esa semilla, la semilla del Socialismo del siglo XXI, por muchos sitios de América Latina, desmontando las organizaciones que servían a los intereses imperialistas norteamericanos, y avanzando en la auténtica integración regional de los pueblos latinoamericanos y caribeños. Todo eso es lo que pretende ser destruido. No lo permitamos. ¡Hasta la Victoria Siempre!

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28 mayo 2017 7 28 /05 /mayo /2017 23:00
Viñeta: ENEKO

Viñeta: ENEKO

El verdadero peligro para el mundo no es Corea del Norte, como no lo es Siria, ni lo fue Libia. Como tampoco lo es Rusia, Venezuela o Irán, por más que Washington repita este discurso absurdo, irracional y con el claro propósito de generar un estado favorable a sus intenciones imperiales. El verdadero peligro para el mundo es la política exterior estadounidense y sus afanes hegemónicos. Su política hostil contra ciertas naciones, su apoyo a regímenes cuyas ideologías son las que desestabilizan al mundo: el wahabismo y el sionismo principalmente, sin que ello pueda ser detenido debido a la impotencia y la complicidad de organismos como la ONU, la OTAN, la Unión Europea, que suelen efectivamente bailar al compas de las notas musicales emitidas desde Washington

Pablo Jofré Leal

Estamos intentando explicar la compleja situación y reacción de Corea del Norte, ante el continuo hostigamiento de Estados Unidos, por supuesto desde un prisma pacifista, es decir, situando por delante nuestra crítica a la escalada armamentista norcoreana, pero intentando ser justos en nuestros planteamientos. Y siguiendo los razonamientos de Pablo Jofré expresados en este artículo, Corea del Norte sostiene que frente a la política de agresión estadounidense, está preparada para una guerra total, que evite ceder a las presiones extranjeras, y sobre todo caer en el error de la Libia de Gadaffi, que abandonó su programa nuclear años antes de caer bajo el poder de los mismos que exigieron el desmantelamiento de un programa que podría haberle dado la protección que Corea del Norte exige. Es decir, la pregunta de base podría ser: ¿Con qué autoridad decide Estados Unidos (y sus aliados) quién puede y quién no puede llevar a cabo un programa nuclear? ¿Quiénes son ellos para erigirse como valedores morales del resto de los países, cuando precisamente representan lo peor del belicismo mundial? Es evidente que desde un punto de vista pacifista NINGÚN PAÍS debería desarrollar un programa nuclear con objetivos armamentísticos, pero lo que no es de recibo es que ni Estados Unidos ni ningún otro país se arrogue la potestad de prohibir o permitir dicha escalada a terceros países. Porque precisamente USA es el mayor exponente de la escalada armamentista, y ningún otro país en ningún foro internacional ha prohibido a los estadounidenses llevarla a cabo. 

 

Por tanto, y en primer lugar, la propia comunidad internacional debería reaccionar democráticamente en contra de este supuesto liderazgo estadounidense en cuestión de armamento para el resto de países. El control del armamento mundial debería ser una cuestión decidida democráticamente por los foros universales, y no estar al capricho de unas pocas potencias (que, en realidad, se reducen a una: Estados Unidos). Bien, pero no todo es responsabilidad del gigante norteamericano, aunque es el principal actor. Rusia y China, por su parte, han hecho un llamamiento para reducir la tensión y el clima bélico, y encontrar una salida negociada, pero también han puesto en alerta sus fuerzas armadas. Y al otro lado, Japón y Corea del Sur actúan como aliados de Washington en la zona. Y  una vez repartidos los papeles, cada actor juega el suyo. China ha declarado que no tiene ninguna manera de influir en las decisiones de su vecino respecto a su programa nuclear, y ha instado a Estados Unidos para que tome el camino del alivio de las tensiones en lugar de presionar a Pyongyang mediante acciones intimidatorias que tienden a encender las pasiones y a exaltar los ánimos, en lugar de buscar alternativas de diálogo, en las cuales China se declara dispuesta a participar. Pero ya sabemos que Washington no entiende otro lenguaje que no sea el de la fuerza. Pero China, a pesar de esta postura, no ha escatimado críticas contra el gobierno de Corea del Norte, a partir de lo que ha denominado la tozudez del gobierno norcoreano en las pruebas de sus misiles balísticos estratégicos y que significó, por ejemplo, que durante febrero de 2017 Beijing suspendiera la importación de carbón norcoreano. 

 

Sin duda este es el camino, y no el de la permanente hostilidad que Washington despieliega hacia Corea del Norte, mientras asedia sus contornos con maniobras militares. Las presiones que la comunidad internacional debe ejercer contra cualquier país que intente desarrollar una carrera armamentista (aún basada en pretextos tecnológicos) deben ser de tipo económico y diplomático, aceptadas por consenso, y ejecutadas mediante sistemas que permitan controlar su validez y sus resultados. La senda pacifista, como tantas veces hemos argumentado, siempre ha de huir de soluciones violentas, agresivas o belicistas. Echar más leña a un fuego nunca es una salida. Y menos aún cuando dichas decisiones y medidas se adoptan de modo unilateral, sin el concurso de la comunidad internacional. Recientemente, el medio Rebelion.org, entrevistaba a través de su periodista Enric Llopis al Embajador de Corea del Norte en España, Kim Hyok-Chol, quien declaraba abiertamente: "Nos vemos obligados a poseer armas nucleares como medio de independencia y justicia frente al asedio exterior", denunciando la agresión imperialista por parte de Estados Unidos. Ya lo hemos dicho y lo volvemos a reiterar: no estamos de acuerdo con la posición norcoreana, pero su postura es perfectamente comprensible, a tenor de su papel como pequeño país que pretende no ser (como el resto) una marioneta más en manos de Washington. Y aquí como en tantos otros asuntos, la tremenda hipocresía de los aliados de la potencia norteamericana se deja ver muy fácilmente. Callan continuamente ante las continuas agresiones de Washington en cualquier país, pero se rasgan las vestiduras si el régimen norcoreano realiza pruebas y ensayos de misiles balísticos. 

 

En este sentido, las palabras del Embajador norcoreano en nuestro país eran muy reveladoras: "Con Estados Unidos no es cuestión de comunicarse, sólo cabe la acción; sólo es posible que se dobleguen si contamos con la fuerza suficiente". Lo cual delata, en el fondo, que los foros de la comunidad internacional son absolutamente incompetentes para cumplir su obligación de democratizar el poder y la gobernanza mundiales. Porque si fuera Naciones Unidas quienes leyeran la cartilla a Washington con la fuerza del resto de países, todos a una, controlando y haciendo ejecutar y vigilar sus resoluciones, nada de esto pasaría. Es un fracaso de la comunidad internacional, con un grado mayor de complicidad de todos los aliados occidentales de Washington, que le ríen constantemente las gracias, y se han convertido en sucios vasallos de su política imperialista. Corea del Norte, por tanto, basa sus acciones en un "justo derecho a la autodefensa", y lo apostilla el Embajador en nuestro país argumentando que "Corea es una nación con más de 5.000 años de historia que jamás ha arrojado una piedra a otros países", contraponiendo frente a esta realidad "el terrorismo imperialista norteamericano de agresión". Y por supuesto, los medios de comunicación dominantes continúan con su propaganda proyanki, justificando siempre las acciones norteamericanas, y tratando a los gobernantes y al pueblo norcoreano como psicópatas que desean una guerra. Pero veamos los datos para comprender cómo la situación es absolutamente desproporcionada.

 

En febrero de este año el medio BBC Mundo daba cuenta de la exhortación de Donald Trump a "fortalecer" y "expandir" el arsenal nuclear de Estados Unidos. ¿Algún país puso el grito en el cielo por ello? ¿Se escandalizó algún foro internacional? ¿Hubo algún llamamiento en contra de la decisión de Trump? Ya sabemos la respuesta. Añadamos que dicho arsenal multiplica por 31 el de Reino Unido, por 26 el de China o por 22 el de Francia, según la ONG "Asociación de Control de Armas" (con sede en Washington), que cita datos del propio Departamento de Defensa estadounidense. La citada fuente señala que Estados Unidos y Rusia poseen el 90% del arsenal nuclear mundial. Mientras el gigante norteamericano cuenta con 6.800 ojivas nucleares, Corea del Norte dispondría de una decena. ¿Es esta a ojos de cualquier observador justo e imparcial una situación deseable? ¿Tiene sentido que precisamente el mayor poseedor de ese tipo de armamento recrimine a terceros países su posesión? ¿Hace caso Washington de los constantes llamamientos al desarme nuclear mundial? ¿Tiene autoridad moral para instigar a otros países si libremente deciden desarrollar procesos de este tipo? Insistimos una vez más para que no haya duda ni malinterpretaciones de nuestra posición, ni del sentido de una senda pacifista: el desarrollo de armas nucleares ha de ser progresivamente reducido en la totalidad de los países. Punto. Pero esto no puede ser liderado a golpe de amenaza precisamente por la potencia que más armas de este tipo posee en todo el planeta, que además resulta ser la causante de la inmensa mayoría de conflictos armados desde hace siglos, sino que tiene que ser liderado por la propia comunidad internacional, en un proceso guiado, vigilado y controlado democráticamente, y donde todos los países se encuentren bajo esta obligación. Continuaremos en siguientes entregas.

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