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30 noviembre 2016 3 30 /11 /noviembre /2016 00:00
Manifiesto para avanzar hacia la Tercera República

Vamos hacia la proclamación de la III República, laica, democrática, popular, federalista, como algo más que un simple modelo de Estado, una República donde la libertad, igualdad y fraternidad sea el lema que rija nuestra convivencia

Fragmento del Manifiesto

Reproducimos a continuación un reciente Manifiesto firmado por diversas asociaciones memorialistas, agrupaciones locales republicanas, Izquierda Republicana, Los Verdes, Unidad Cívica por la República, Partido Comunista de España (PCE), Izquierda Unida (IU), Unión de Juventudes Comunistas de España (UJCE), y el Partido Feminista Español, entre otras organizaciones de la izquierda transformadora de nuestro país, en torno a la necesidad de avanzar en ocho puntos concretos hacia la consecución de la Tercera República. Lo suscribimos en su totalidad, y animamos a todas las fuerzas políticas y movimientos sociales a que lo hagan, y empujen en la dirección de una ruptura con el actual régimen, y la implantación de un verdadero régimen democrático de corte republicano:

 

La vigente Constitución, surgida hace 38 años de las componendas políticas de los herederos del franquismo, el capital financiero, las presiones desde EEUU para salir de forma moderada de la dictadura y del sometimiento de las fuerzas políticas parlamentarias de izquierdas que renunciaron a la Ruptura Democrática y dieron paso a la llamada Transición, es un modelo superado por la ciudadanía que reclama mayor participación en la vida política y exige poner fin a un sistema político, corrupto y antidemocrático impuesto por la leyes de la dictadura franquista.

 

Vamos hacia la proclamación de la III República, laica, democrática, popular, federalista, como algo más que un simple modelo de Estado, una República donde la libertad, igualdad y fraternidad sea el lema que rija nuestra convivencia. Estos principios por si solos, hacen que la República no sea otra forma de Estado más, sino en la que l@s ciudadan@s, seamos quienes elegimos a nuestros representantes políticos, sin la anacrónica herencia monárquica que contradice los principios de igualdad. La República es un compromiso de respeto de los Derechos Humanos.

 

Reivindicamos así mismo el fin de la impunidad de los crímenes franquista y la recuperación de la Memoria Histórica, dignidad y reparación para l@s represaliad@s y para las familias de las víctimas. Tras la subida al poder del rey Felipe VI, el aparato del régimen lleva tiempo hablando de una segunda transición, en la que pretenden hacer unos retoques cosméticos de la actual Constitución, para blindarla aun más, para preservar sus privilegios y beneficios.

 

Los republicanos exigimos que en el Congreso de los Diputados, en la ciudadanía y otras instituciones, se inicie un debate sobre la República, acompañado de movilizaciones ciudadanas que nos lleve a un Proceso Constituyente que abra las puertas a la III República. Queremos desbordar las calles de mareas de dignidad que exijamos el fin de la monarquía, de los recortes y leyes injustas que atentan contra la libertad ciudadana, queremos recuperar todo lo que el pueblo conquistó con su esfuerzo y que está amenazado por un gobierno de corruptos.

 

La nueva situación internacional que se dibuja después de las elecciones en EEUU, hacen vislumbrar un aumento del populismo más antidemocrático y peligroso para la paz mundial y que entronca con la extrema derecha, la xenofobia, el odio al distinto y amenaza con más penurias a las clases trabajadoras en un incierto futuro.

 

Hoy, volvemos a esta Puerta del Sol, donde en su día se abrió un alba de esperanza agostada por los precursores políticos de la casta que nos gobierna, para expresar nuestro compromiso con la lucha, conscientes de que nadie nos va a regalar nada, de que para que nazca algo nuevo es condición indispensable que lo viejo muera.

 

Conscientes del momento histórico que vivimos, sabiendo que el futuro seguirá siendo de lucha, las organizaciones que suscribimos este manifiesto proponemos este programa que, por encima de las lógicas diferencias que nos puedan separar, es la síntesis de los anhelos comunes. Pedimos a las organizaciones de izquierda que lo asuman y difundan y sea guía de su práctica política, para lograr la unidad de acción:

 

1. Programa de choque contra la crisis
 

Aprobación inmediata de un programa de choque para impulsar el desarrollo económico y social, apoyar y proteger a las personas y familias más afectadas por la crisis. Cambiar el modelo productivo, fomentando la industria y los sectores con mayor valor añadido, promocionando los servicios y el empleo públicos y garantizando un mayor control social de la economía mediante la intervención del Estado.

 

Aumentar los recursos públicos, mediante una política fiscal progresiva que grave más a quien más tiene y reduzca la carga fiscal de las clases populares. Combatir con decisión el fraude fiscal, particularmente el de las grandes empresas y rentas.

 

Derogación de las reformas laborales de 1994, 2010 y 2012, recuperando la causalidad en los contratos, evitando y controlando con firmeza la subcontratación de servicios, recuperando para las instituciones públicas la prestación de los servicios hoy privatizados y adoptando aquellas medidas (aumento del salario mínimo, derogación de la Reforma de las Pensiones de 2012, mejora del subsidio de paro, etc.) que sirvan para aumentar las rentas más bajas y mejorar la actividad económica.

 

Adopción de aquellas medidas sociales, prohibición de desahucios, creación de un parque de viviendas públicas en alquiler, fijación de precios por el estado y garantía de prestación de los servicios de energía transporte y alimentos de primera necesidad para las familias, que garanticen unas prestaciones mínimas y unos servicios adecuados a todos los ciudadanos.

 

2. Restablecimiento de la soberanía popular
 

Restablecer la soberanía popular y recuperar la democracia, sin ataduras ni atajos. Proponemos para ello, la anulación inmediata de las leyes de excepción, las de ahora y las de antes, que son utilizadas para acallar la indignación de nuestros pueblos: la ley de partidos, la ley mordaza, la reforma del Código Penal y ley de racionalización y sostenibilidad de la Administración local que es un atentado a la democracia y a la autonomía de las entidades locales y que abre la puerta a la “privatización” o “desaparición” de los servicios sociales que prestan los ayuntamientos.

 

Plena garantía, hoy negada por la Constitución, de que las grandes decisiones que afecten a la Nación sean consultadas en referéndum vinculante. Hasta ahora no ha sido así, ni la forma de Estado, ni la estructura territorial y las relaciones entre los diversos pueblos y nacionalidades, ni los Tratados europeos: Maastricht, Ámsterdam, Niza, Lisboa, ni la adopción del euro como moneda única, han contado con la preceptiva consulta vinculante.

 

3. Derecho de autodeterminación de los pueblos
 

Defendemos el derecho a la autodeterminación de los pueblos. Solo Pueblos libres que así lo decidan libremente pueden construir juntos un futuro común. El derecho a decidir es el armazón de su unidad. El problema de las nacionalidades en el Estado español existe, e ignorarlo como ha hecho el poder todos estos años, únicamente ha servido para enfrentar a los pueblos entre ellos.

 

4. Independencia Nacional
 

Ganar la independencia frente a los grandes poderes que dictan la política internacional. Nos encontramos dentro de la OTAN, en condiciones que violan los compromisos del Gobierno en 1986: las bases militares extranjeras continúan siendo utilizadas como plataformas estratégicas para las agresiones a otros pueblos con el consentimiento del gobierno de turno; participamos en la estructura militar integrada y no existe ningún control ni garantía sobre la presencia de armamento nuclear en territorio español.

 

Es ahora, cuando la violencia domina las relaciones internacionales, cuando debemos romper de una vez esta anomalía política. Es preciso abandonar la OTAN, erigida en brazo armado de un imperialismo cada vez más agresivo. Un bloque militar que prepara su “fuerza de intervención rápida” para actuar en conflictos como el de Libia que han provocado la diáspora de millones de personas a las que ahora Europa da la espalda; un bloque agresivo que amenaza la paz y nos compromete en conflictos.

 

5. Apertura de un Proceso Constituyente
 

Luchamos por la apertura de un periodo constituyente.La Constitución de 1.978 es un texto limitado, superado por la historia. Una norma que establece los límites de un modelo de estado y de una estructura institucional y política que da soporte a un régimen hoy en día cuestionado, dominado por una minoría de parásitos, grandes empresarios y financieros.

 

La única modificación desde su promulgación, el artículo 135 que limita la capacidad de endeudamiento del Estado, fue impuesto de espaldas a la mayoría social hace 5 años, en apenas diez días, y ha servido desde entonces para justificar una política de recortes tan brutal que amenaza el desarrollo de nuestra economía y ha condenado a la pobreza a un tercio de los ciudadanos.

 

Hora es ya de abrir un periodo constituyente que devuelva la voz al pueblo para determinar la forma de Estado y garantizar la democracia, el derecho a la autodeterminación, el control democrático de las instituciones, la reforma agraria aún pendiente, el control público y la nacionalización de los sectores económicos
estratégicos, el control efectivo y la participación de la ciudadanía en las cuestiones que le afectan. Una constitución que sirva de base para un futuro de progreso.

 

6. Recuperación de la Memoria Histórica
 

Exigimos recuperar la memoria histórica, que reivindique como inalienable patrimonio colectivo la lucha y el sacrificio de todos los luchadores asesinados, perseguidos y damnificados por la dictadura franquista y abra una investigación independientes de las barbaries cometidas por la dictadura contra el pueblo, para situar en la Historia a cada cual en el lugar que le corresponde.

 

Se debe poner fin a la impunidad del franquismo, derogar la ley de amnistía, declarar nulas las sentencias de los consejos de guerra ilegales y tribunales franquistas relacionadas con delitos políticos y cumplir de inmediato los acuerdos y resoluciones internacionales relacionados con la persecución de los crímenes franquistas y el resarcimiento de los afectados por ellos.

 

7. Rechazo a la UE de los mercados
 

Rechazamos la Europea de los Mercados. La Europa del capital, que desprecia a los refugiados que piden asilo huyendo de la guerra y la miseria, nos impone el dogal de una deuda que impide el desarrollo independiente de la economía de nuestro país y nos ata a las imposiciones de la Comisión Europea y del Banco CentralEuropeo

 

8. Por la III República
 

Defendemos la República, con carácter laico, democrático, popular y federal, resultado de ese proceso constituyente y como único marco posible para el desarrollo de la democracia y de las libertades públicas, individuales y colectivas.

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29 noviembre 2016 2 29 /11 /noviembre /2016 00:00
Donald Trump y su "América Grande"

El que un multimillonario sin sensibilidad social, nacido en cuna de oro, grosero e ignorante, se haya convertido en el referente de los blancos de clase obrera y pobres triturados por el neoliberalismo evidencia la crisis del sistema político

Ángel Guerra Cabrera

Vivimos tiempos en los que las contradicciones forman parte de nuestras convicciones. Porque mucha gente hace lo contrario de lo que siente, que vive contra su ideario perdido, que vota en contra de sí mismo o de sus intereses. Es el llamado voto prevaricado, el voto corrompido. El que mucha gente emite porque su vida también es pura contradicción, porque se mueve entre la dualidad y la segmentación. Porque vivir en conciencia se ha puesto muy cuesta arriba

Paco Roda

Este perfil [se refiere al votante de Trump] corresponde al de esa población amorfa de ciudadanos descrita por Morris Berman en su libro Edad oscura americana: la fase final del imperio (México: Sexto Piso, 2008), que forma parte del oscurantismo estadounidense marcado por la religiosidad providencial y fundamentalista; la ignorancia ignorada, esto es, no reconocida (la peor de todas); los prejuicios racistas y la creencia en una jerarquía racial; la atrofia del sistema educativo y el pensamiento crítico y racional; el individualismo exacerbado y el patriotismo basado en las ideas del destino manifiesto y la visión dicotómica del mundo, entre buenos y malos, perdedores y ganadores; características que unificadas e intensificadas en coyunturas electorales conforman terreno fértil para los demagogos como Trump, quien expresa de manera estridente y pública las ideas que mantienen estos votantes, muchas veces soterradamente

Gilberto López y Rivas

El Presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, tenía un lema electoral: "Make America Great Again" (Hacer América grande de nuevo). Pero lo cierto es que, con todas las precauciones que se han tener contra un mandato presidencial que ni siquiera ha comenzado, podemos concluir que su lema electoral no será alcanzado. De hecho, ¿puede ser un país grande teniendo como Presidente a, cuando menos, un inculto millonario? ¿Puede llegar a ser grande un país liderado por un ignorante misógino fascista? ¿Puede dirigir un país hasta su grandeza un dirigente racista, sexista, un capitalista fanático? Insisto: habrá que ver las políticas que pone en práctica, pero el supuesto beneficio de la duda, que se concede a cualquier gobernante, se vuelve aún más difícil de conceder a Trump. De hecho, sus primeras propuestas de nombramiento para su próximo Gobierno no se han hecho esperar, y efectivamente, no defraudan. Van en la perversa línea de su campaña electoral. Trump se está rodeando para sus cargos de confianza de gente del Tea Party, en la línea más dura, racista, machista y fundamentalista. Auténticos halcones ultraconservadores ocuparán, por ejemplo, los cargos de Fiscal General, Consejero de Seguridad Nacional, o Director de la CIA.

 

El triunfo de Trump es la demostración de que, desgraciadamente, la derecha sigue capitalizando el descontento popular hacia la globalización capitalista y neoliberal, y puede observarse también en nuestro Viejo Continente, donde también tenemos algunos Trump europeos (estoy pensando en Viktor Orban, en Marine Le Pen o en Nigel Farage, entre otros muchos)Donald Trump es sólo un arrogante energúmeno producto típico del declive político, social y cultural de la civilización occidental, expresada en la que (para dicha civilización) es el país más poderoso, y toda una democracia madura y estable. Trump representa un engendro surgido del mundo de los negocios, que quiere diseñar un país a imagen y semejanza de sus empresas. Existían alternativas a Donald Trump, pero no estaban representadas por Hillary Clinton, la otra pata del bipartidismo norteamericano, que al igual que el nuestro desde la Transición (tutelada asímismo por nuestros "referentes", "amigos" y "aliados" estadounidenses), sólo ha velado por los mismos intereses, a saber: el predominio de una estructura de poder antidemocrática, basada en la hegemonía de los intereses capitalistas de un reducido número de empresas, que campan a sus anchas definiendo los marcos de convivencia y las normas de estas "democracias" occidentales. La alternativa no era, pues, Hillary Clinton, sino Bernie Sanders, pero para el aparato del Partido Demócrata representaba igualmente un peligro, por tanto decidieron hundirlo frente a la candidata del establishment. Y dejaron en liza únicamente lo malo y lo peor, lo ya conocido y lo impredecible, lo perverso y lo macabro, la desfachatez calculada y la imprevisibilidad ampulosa. 

 

La clase obrera norteamericana, sobre todo, vivió en sus propias carnes, quizá más que ninguna otra clase obrera del mundo, el continuo hostigamiento de una globalización y de unos tratados de libre comercio que destruían poco a poco el tejido industrial local. Las deslocalizaciones, las bajadas de salarios, los despidos y el desmantelamiento industrial decepcionaron los bellos mensajes globalizadores. Desde 1994, como nos informa Claudio Katz en este artículo, emigraron 15 fábricas por día sepultando seis millones de puestos de trabajo. Ciudades históricas industriales como Detroit se convirtieron en cementerios urbanos, causando la pobreza de su población y la migración forzosa de sus jóvenes. La única explicación plausible es que el pueblo haya visto en Trump, un gran empresario popular de éxito, a ese magnate capaz de revertir la situación de la economía, y al que en aras a ese bien mayor, le han perdonado el resto de sus excesos. Por otro lado, el perfil más autoritario del magnate no es algo nuevo en la política norteamericana, que lleva comportándose bajo maneras fascistas desde el siglo XIX. Evidentemente, Trump no es un antisistema, como muchos han querido tildarlo. Más bien lo contrario, es un hijo predilecto del sistema, de hecho el sistema le ha tratado muy bien, y él le debe estar profundamente agradecido. Trump es un claro exponente de la clase y del pensamiento dominante, y además se jacta de todo ello. 

 

Y así, el pueblo norteamericano, tremendamente alienado por sus sucesivos Gobiernos, y por su perverso sistema capitalista, y harto de más de lo mismo, decidió votar por lo grotesco, decidió elegir lo peor. Bajo oleadas de impotencia y de desafección hacia la política oficial, el pueblo norteamericano se dejó llevar por quien aparentemente representaba una oposición a dicho oficialismo, aunque proclamara las tendencias más alarmantes de una sociedad enajenada, aprovechando un voto de protesta contra el sistema, que no era (ni es) otro que el neoliberalismo rampante, descarnado y brutal. Pero Trump encarnaba para muchos fieles seguidores de esas tendencias al ídolo a seguir, como rico heredero de una inmensa fortuna, libre de ataduras morales, cuyos gustos y estilo de vida podían convertirse en tendencia a seguir. De nuevo la falacia del sueño americano. Creemos que la sangre no llegará al río (de hecho ya está relajando algunas de sus más polémicas propuestas), pero es evidente que la sociedad norteamericana volverá a dar vueltas al tornillo de la indecencia, de la desigualdad, de la marginación, del belicismo y de la insolidaridad. En una palabra: de la barbarie. La única propuesta positiva que le he escuchado a Donald Trump es su apuesta por abolir los Tratados de Libre Comercio y volver a apostar por el proteccionismo, pero mucho me temo que los halcones empresariales internacionales, con muchos tentáculos en el poder, no le dejarán llevarla a cabo. 

 

De momento (y aún no ha tomado posesión de su cargo) ya ha comenzado a traicionar los mensajes de campaña, ya que Donald Trump se postuló poco menos que como adalid de la "antipolítica", arremetiendo contra la burocracia político-electoral norteamericana, contra la manipulación de los medios, contra la casta gobernante de Washington, y contra la corrupción y los privilegios del establishment. Pero a renglón seguido, y como decíamos anteriormente, se ha dispuesto a fichar para su próximo Gobierno a toda la "flor y nata" de dicha casta. La "América Grande" de Trump estará controlada (tanto en el Senado como en la Cámara de Representantes) por el Partido Republicano (definida por Noam Chomsky como la "organización criminal más poderosa e importante de la historia"), valedor del negacionismo climático, por lo cual, las medidas que se avecinan son (si el resto de la comunidad internacional no lo impide) la eliminación de regulaciones ambientales (Trump ya ha dicho que eliminará la Agencia Norteamericana de Medio Ambiente), la retirada de ayuda a los países en desarrollo que busquen generar energías sostenibles, y la retirada de su país de los Acuerdos de París (COP21). Todo ello conforma un peligroso cóctel que nos conduce directos al precipicio climático. 

 

No creemos por tanto que América (Estados Unidos, se entiende, porque ellos se arrogan para sí el nombre de todo el Continente, pero América, afortunadamente, es mucho más que los estadounidenses) vaya a ser grande con Donald Trump al frente, como no lo hubiera sido con Hillary Clinton. Quizá América nunca fue grande. Prácticamente todos los resortes del orden estadounidense tendrían que cambiar, incluso el propio imaginario colectivo popular, para que los Estados Unidos se convirtieran en una gran nación. Sin ir más lejos, América será grande cuando comprenda que son tremendamente importantes los niveles de protección social del conjunto de la población, fundamentalmente en lo que se refiere a la universalización de los servicios públicos básicos (que cubren a su vez derechos humanos básicos) como la sanidad y la educación. América será grande cuando sus dirigentes y la mayoría de su población se alejen de los planteamientos de la Asociación Nacional del Rifle, el mayor lobby norteamericano de las armas, y entienda de una vez por todas que la posesión privada y personal de armas de fuego es una práctica aberrante en cualquier país civilizado, y la causa principal de la inmensa mayoría de sus matanzas. América será grande cuando abandone la política de deportación masiva de inmigrantes indocumentados, cuando deje que sus minorías (que van camino de convertirse en mayorías) se integren perfectamente en el país, cuando les conceda igualdad de oportunidades, y cuando abandone las prácticas de construcción de muros, vallas y fronteras. 

 

América será grande cuando abandone el desaforado crecimiento económico, y apueste por otros patrones de producción y consumo, cuando ratifique la totalidad de los Tratados y Convenciones marco de la OIT (Organización Internacional del Trabajo), cuando reconozca al Tribunal Penal Internacional, cuando reconozca y respete la Convención de Ginebra sobre detención y trato a los prisioneros de guerra, y cuando deje de tramar injerencias contra todo tipo de sistemas y gobiernos de todo el mundo que no se someten a sus designios. América será grande cuando respete a la población afroamericana, cuando sea capaz de enseñar a su policía que los negros son iguales que los blancos en cuanto a derechos humanos, cuando deje de hostigar y matar impunemente a la población más desfavorecida, y cuando sea capaz de ofrecerles el mismo trato que a los blancos. América será grande cuando cierre por fin esa inmundicia y ejemplo de vergüenza internacional que es la prisión de Guantánamo, propia de las dictaduras más sanguinarias, y ejemplo de la vileza humana llevada hasta sus últimas consecuencias. América será grande cuando deje de fomentar las guerras y el terrorismo internacional, cuando abandone la política belicista y arrogante del Pentágono, y cuando comience a derivar gran parte del presupuesto de defensa y armamento en proteger de verdad a su población. 

 

América será grande cuando deje de ser el país negacionista climático por excelencia, cuando reconozca su enorme responsabilidad en acabar con dicho fenómeno, y cuando se convierta en adalid mundial en la reconversión hacia los nuevos tipos y modelos energéticos. América será grande cuando sea respetuosa con el derecho internacional, cuando levante el bloqueo a Cuba, cuando deje de derrocar por la fuerza regímenes democráticos y de apoyar a sangrientas dictaduras, cuando en vez de hostigar a los valientes ciudadanos que se atreven a filtrar la documentación reservada que demuestra las indecentes prácticas de su Gobierno, se comprometa seriamente a erradicar dichas prácticas de espionaje, y cuando anule la tortura en los centros penitenciarios y la pena de muerte en todos sus Estados. América será grande, por fin, cuando abandone su demencial rol de protector militar del capitalismo mundial, cuando abandone sus ansias imperialistas, cuando disuelva la OTAN, cuando abandere la opción pacifista y del desarme, y se encamine hacia un mundo de globalización de los derechos humanos en todo el planeta. Esta es la América Grande que queremos. Pero desgraciadamente, América no sólo no es grande, sino que representa el mayor obstáculo mundial para conseguir esos objetivos. Si Donald Trump estuviera dispuesto a poner en práctica estas políticas, indiscutiblemente llevaría a su país hacia la grandeza. La pregunta es: ¿está dispuesto a ello? Muchos nos tememos que es como pedirle sombra a una fuente, y agua a un almendro. Es decir, todo un oxímoron. Por tanto, que dejen de insultar nuestra inteligencia con falsos eslóganes. 

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28 noviembre 2016 1 28 /11 /noviembre /2016 00:00
Por la senda del Pacifismo (26)

La Casa Al Saud está conformada por una amplísima familia, compuesta por tres mil personas entre centenares de jeques, decenas de Príncipes y sus familias, lo que convierte a Arabia Saudita, no sólo en un Estado cuyo nombre asume el nombre de su casa reinante, sino también crea un Estado Absolutista donde la familia del Monarca reúne todos los cargos de gobierno y en aquellos que la participación familiar es menor, como por ejemplo la Majlis as Shura - la Asamblea Consultiva - es el propio Rey quien nombra a sus miembros. Un país donde los derechos de la mujer brillan por su ausencia y donde la vida cotidiana es regida por una policía religiosa dotada de amplísimas potestades. En ese marco es donde el wahabismo es el pilar político-ideológico y religioso donde se sustenta la existencia de la Casa al Saud, su política interna y su labor en el plano de la política internacional

Pablo Jofré Leal

El régimen saudí es un régimen ciertamente peligroso, no sólo para la inestabilidad de su región y del mundo musulmán en general, sino para el resto del planeta. Conocidas son las tropelías ejecutadas por la Casa de Al Saud, algunas de ellas muy sonadas. Entre muchas otras, el monarca saudí, al que siempre se aplaudió desde La Zarzuela y La Moncloa (como nos recuerda Carlos Enrique Bayo en el artículo de referencia), ordenó el arresto domiciliario de sus hijas, porque la madre (una de sus 30 esposas), que logró exiliarse en Londres, las educó en la defensa de los derechos de la mujer, y ellas se atrevieron a expresar esas ideas en público a través de las redes sociales y en entrevistas por videoconferencia. Tal es el carácter del amigo wahabí de los Borbones, que demostró que ni siquiera las princesas pueden librarse del dominio patriarcal saudí, bajo el cual las mujeres no tienen derecho a salir del domicilio (además de la prohibición de conducir, ni a poseer una cuenta bancaria, ni a ejercer cualquiera de los derechos y lilbertades más básicos, sin el permiso, tutela, vigilancia y control de algún varón). Pero como decimos, todo esto es sólo una ínfima parte de la doctrina del wahabismo, que es el padre ideológico del Estado Islámico, impuesto en Arabia por la dinastía de los Saud y promovida en todo el mundo por la fabulosa fortuna de los petrodólares de Riad. 

 

Como estamos viendo, una demencial versión hiperfundamentalista del Islam que está en el origen del salafismo yihadista, y por tanto, es el verdadero autor intelectual de los más feroces y crueles actos de terrorismo masivo cometidos en todo el mundo. Daesh no inventó nada de esto. Todas estas prácticas se llevan ejecutando desde hace mucho tiempo en las Monarquías saudí y adyacentes, sin el escándalo del "civilizado y libre" mundo occidental. ¿Los motivos? A este mundo occidental le ha convenido, por motivos políticos y geoestratégicos, ser muy "amigo" de los monarcas saudíes, y no enfrentarse a ellos, alejándose de sus demenciales corrientes fundamentalistas. Una política íntegra de defensa a rajatabla de los derechos humanos tendría que haber denunciado a este monstruoso país en la ONU desde hace décadas, y haber coartado internacionalmente todas las posibilidades de continuar por dicha senda (siempre dentro de la senda del pacifismo, como es lógico). Pero como decimos, los criterios económicos y políticos son los que han predominado, y al amparo de ellos, se ha tolerado, se ha mirado para otro lado, y se han ignorado las aberrantes prácticas contra los derechos humanos llevadas a cabo por Arabia Saudí. Es más, lejos de practicar una política de rechazo, los saudíes son inestimables aliados de las mayores potencias occidentales. ¿Cabe mayor hipocresía? ¿Cabe mayor vergüenza y escarnio de la comunidad internacional? 

 

La dinastía saudí controla hoy día la mayor producción de petróleo del planeta, y las mayores reservas del crudo más barato de extraer, además de llevar la voz cantante en las reuniones de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo), así que Riad tiene la sartén por el mango para hacer que se hunda el precio del barril (como de hecho ha ocurrido ya en varias ocasiones), para arruinar a sus rivales dentro y fuera de la OPEP. La comunidad internacional ha hecho oídos sordos a todo ello, y ha tolerado el chantaje del régimen saudí y sus adláteres (Qatar, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, etc.), en vez de enfrentarse a ellos con determinación y valentía (pero insistimos, siempre desde la senda del pacifismo). Una economía saudí floreciente, gracias a los 650.000 millones de dólares en divisas que sigue acumulando Riad, a pesar incluso de la caída de sus ingresos petroleros. Una riqueza descomunal que también se ha empleado en financiar a esos mismos grupos terroristas contra los que supuestamente estamos "en guerra". Esto es un hecho reconocido por la Secretaría de Estado estadounidense, así que no es ningún secreto internacional. Grupos terroristas suníes, que son los que violentamente atacan a todos los regímenes musulmanes que intentan desviarse del fundamentalismo, implantando regímenes más abiertos y democráticos. Eso no le conviene, como hemos explicado en entregas anteriores, a Estados Unidos (y sus aliados occidentales), así que tienen como socio local a Arabia Saudí, que está dispuesta en cualquier momento, con su gran capacidad económica y militar, a "doblar el brazo" de cualquier país vecino que intente sacar los pies del tiesto, como se suele decir. 

 

Pues estos son nuestros "buenos amigos" árabes, bienvenidos a nuestra Costa del Sol cuando llegan con sus tremendos lujos y su cohorte de sirvientes (conocí personalmente a una costurera española contratada durante una semana en una mansión marbellí perteneciente a la familia saudí, que cobró para mantenerse durante un año entero), y ante los cuales nuestros serviles gobernantes y empresarios (con nuestro Rey a la cabeza) visitan de vez en cuando, porque lo importante para ellos son los negocios, y claro, los negocios no se pueden politizar. Y a renglón seguido, tenemos la desfachatez de llevarnos las manos a la cabeza por las tremendas salvajadas que ejecuta el Estado Islámico en los territorios que conquista, o de criticar a Podemos porque obtiene "financiación iraní" (o venezolana), cosa que además es absolutamente falsa, poniendo el grito en el cielo o rasgándonos las vestiduras porque estamos en relaciones con "tiránicas dictaduras" que no respetan los derechos humanos. ¿Más hipocresía todavía? ¿Más desvergüenza aún? El cinismo y la cara dura que profesan los que emiten dichas opiniones no tiene límites. Pero desgraciadamente, aún existen muchos ciudadanos/as que siguen creyendo a estos hipócritas y farsantes. Bien, veamos con algo más de detalle los negocios que tenemos con este bárbaro país, basándonos en este artículo de Europa Press recogido por Publico, a tenor de la reciente visita (cancelada a última hora) del Rey Felipe VI a Arabia Saudí. 

 

Según estas fuentes, la visita del monarca impulsará la firma de un contrato para Navantia, por el que la empresa pública española construirá 5 corbetas para las Fuerzas Armadas saudíes. Un contrato valorado en unos 2.000 millones de euros, que garantizará la carga de trabajo a los astilleros de San Fernando (Cádiz) durante varios años. Y no seré yo quien se oponga o haga proclamas en contra de los puestos de trabajo de estos profesionales gaditanos (además en un sitio tan castigado por el desempleo), pero por encima de todo ello (es lo mismo que argumentábamos cuando nos hablaban de los puestos de trabajo que crearía EuroVegas en Madrid o Barcelona World), debe estar la ética y los efectos colaterales o secundarios de dichas políticas de empleo (en aquéllos casos contrarias al medio ambiente, y en este caso contrarias al pacifismo y a los derechos humanos). Además, la sola presencia del monarca español en el reino saudí supone un espaldarazo a las empresas españolas con proyectos en curso en aquél país (como el de la construcción del AVE entre Medina y La Meca), o que aspiran a conseguir futuras adjudicaciones. Tres líneas de metro de Riad se han adjudicado a consorcios en los que participan compañías españolas, y las autoridades saudíes sopesan construir otros suburbanos en ciudades como Yeddah, La Meca y Dammam. Pero además, España cree que el Plan Visión 2030 de las autoridades saudíes para diversificar y modernizar su economía (ya que las previsiones dicen que queda petróleo sólo para los próximos 80 años) abre oportunidades de negocio para nuestras empresas, en ámbitos como por ejemplo las energías renovables. Todo ello estaría muy bien si no fuera porque las armas exportadas por nuestro país a Arabia Saudí se están usando para exterminar a las poblaciones civiles de Siria o de Yemen. ¿Nos parece un motivo plausible para negarnos a negociar con tan macabro y sanguinario país? Continuaremos en siguientes entregas.

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27 noviembre 2016 7 27 /11 /noviembre /2016 00:00
Viñeta: Antonio Rodríguez

Viñeta: Antonio Rodríguez

Revolución es sentido del momento histórico; es cambiar todo lo que debe ser cambiado ... es desafiar poderosas fuerzas dominantes dentro y fuera del ámbito social y nacional; es defender valores en los que se cree al precio de cualquier sacrificio ... es luchar con audacia, inteligencia y realismo; es no mentir jamás ni violar principios éticos; es convicción profunda de que no existe fuerza en el mundo capaz de aplastar la fuerza de la verdad y las ideas

Fidel Castro Ruz

Fidel es de esos hombres excepcionales del presente y de la historia en el que se conjugan humanismo, solidaridad, visión de futuro, valentía sin límites, liderazgo indiscutible, probada capacidad de estratega político y militar, colosales ideas, a la vez de ser uno de los más grandes paradigmas de Cuba y de todos los pueblos del mundo

Patricio Montesinos

Murió el líder de la Revolución Cubana, símbolo y referente no sólo del resto de líderes políticos de la América Latina progresista, sino un reconocido líder mundial en la defensa de la libertad y de los derechos humanos. Fidel murió a los 90 años, después de haber entregado su vida a su país, a su gente, a su emancipación e independencia de las fuerzas hegemónicas e imperialistas, que pretendían continuar socavando la dignidad del pueblo cubano. Murió el sabio, el referente, el libertador, el gran ejemplo para la Humanidad. Murió el símbolo de la resistencia, la prueba palpable de que la coherencia y la valentía pueden derribar todos los muros y todos los chantajes que se pongan por delante. Los revolucionarios de todo el mundo nos hemos quedado huérfanos, se nos ha ido nuestro gran espejo. Fidel Castro nos había mostrado el camino, nos había enseñado a pensar diferente, nos había enseñado la manera de enfrentarnos a los poderes dominantes, sabiendo conducir a su país con un arrojo y una firmeza envidiables. Fidel logró crear en su pequeña y maravillosa isla caribeña una aldea gala inexpugnable, donde su única poción mágica eran las ideas, el pensamiento y la acción revolucionarias. Fidel convirtió a Cuba en un referente mundial de todos los que sueñan con un mundo mejor, menos injusto, más solidario. Fidel edificó en su país la sociedad más fraterna del mundo, colocando en el centro de la acción política y social al ser humano. Desde el inicio de su  lucha incansable, Fidel fue el artífice de la defensa de las causas justas en América Latina, en África y en otras regiones del mundo, donde estuvo siempre entregado a ellas con dedicación plena y sin escatimar riesgos para su propia vida. 

 

Todo líder, país, causa o colectivo que lo necesitó tuvo en Fidel Castro a un amigo incansable y entregado, tanto como a su propia patria. Y todo con una coherencia impecable, con una valentía conmovedora, y a pesar de la ingente maquinaria publicista que los grandes poderes fácticos a escala global vertían sobre su país y sobre su persona. Y así, pese a la agresividad imperialista norteamericana, pese a los eternos chantajes y bloqueos sufridos por su pueblo, y pese a la hostilidad que el resto de los medios hegemónicos internacionales desplegaban sobre él, consiguió hacer de Cuba un lugar plácido, tranquilo, solidario, pacifista, ecologista, igualitario, respetuoso con los derechos humanos, y decoroso con su tierra y con su gente, un lugar, en definitiva, donde se puede vivir con dignidad, fuera del radio de acción de la vorágine capitalista. Cuba es el ejemplo a seguir en cuanto a solidaridad internacional, y eso lo ha conseguido Fidel a fuerza de sembrar la semilla de la fraternidad y del internacionalismo. Allí donde existiera en cualquier lugar del mundo un país necesitado de ayuda, de solidaridad y de cooperación, allí tuvo siempre el apoyo de Fidel. Recogió la semilla que le dejaron los grandes libertadores anteriores a él, como José Martí o Simón Bolívar, y las mezcló con los postulados marxistas, comunistas y socialistas, para crear un modelo de sociedad que es un ejemplo internacional de convivencia, de respeto, de equilibrio y de solidaridad. Salim Lamrani, uno de los mayores expertos en el estudio de la sociedad cubana, había definido a Fidel en los siguientes términos: "Tres facetas caracterizan al personaje de Fidel Castro. En primer lugar es el arquitecto de la soberanía nacional que ha realizado el sueño del Apóstol y Héroe Nacional José Martí de una Cuba independiente y ha devuelto su dignidad al pueblo de la isla. Después es el reformador social que se ha ubicado del lado de los humildes y de los humillados. Y finalmente es el internacionalista que ha tendido una mano generosa a los pueblos necesitados y que ha ubicado la solidaridad y la integración en el centro de la política exterior de Cuba". 

 

En efecto, después del derrocamiento de la dictadura de Fulgencio Batista, que había estado apoyado por el imperialismo estadounidense, el triunfo de la Revolución Cubana en 1959 permitió al pueblo cubano realizarse como tal, alcanzar su soberanía plena, su autonomía internacional, y recuperar la dignidad perdida. Pero desde entonces, Fidel Castro se convirtió en la bestia negra a abatir por los diferentes gobiernos estadounidenses, que hostigaron al pueblo cubano mediante un cruel sistema internacional de bloqueo económico, que aún hoy día se mantiene, más de medio siglo después, incluso con una reorientación de la política norteamericana más aperturista hacia la isla caribeña. Pero desgraciadamente, Fidel Castro ha muerto sin poder contemplar a su país libre de dicho bloqueo, a pesar de la práctica unanimidad mostrada por los países de la ONU para que cesara dicho acoso por parte de Estados Unidos. La figura de Fidel Castro traspasó sus fronteras nacionales, para convertirse en un gran líder mundial, sirviendo de emblema de la dignidad nacional, y del desafío continental hacia el poderío yanki, que otros líderes surgidos con posterioridad cogieron como testigo, tales como Lula Da Silva, Néstor Kirchner, Rafael Correa, Evo Morales y el mayor de todos ellos, Hugo Chávez, que adoraba a Fidel, y lo llevaba en su alma y en su corazón. De esta forma, Fidel demostró que otras políticas eran posibles, que era posible liberarse del yugo y de la dependencia que Estados Unidos dictaba hacia su "patio trasero" latinoamericano, sirviendo como ejemplo para que Argentina, Brasil, Bolivia, Ecuador o Venezuela pusieran en práctica otras formas de gobernar, y encaminaran juntos otras organizaciones de integración continental opuestas al liderazgo norteamericano. 

 

Porque Cuba, a pesar de su pobreza endémica y de las limitaciones propias del bloqueo al que ha estado sometida, se ha convertido en un referente mundial de las políticas sociales. Un referente de la justicia social y de la correcta redistribución de la riqueza. Cuba es unánimemente reconocida por todos los Organismos Internacionales por su sistema de protección social y sus excepcionales resultados en los campos de la educación, de la sanidad, de la ciencia, de la cultura y del deporte. Es también un ejemplo a seguir en desarrollo de políticas sostenibles y de protección del medio ambiente, de la infancia, de las mujeres y de los ancianos, así como de todas las personas vulnerables. Ha superado incluso niveles de integración y de igualdad no alcanzados por los países occidentales más ricos y desarrollados. Pero en vez de ser conocida por estos avances, los medios de comunicación dominantes crearon una imagen falseada de Cuba y de los logros de Fidel, ignorando sus niveles de protección social, y fomentando una imagen de una Cuba no respetuosa con las libertades y los derechos humanos, y toda esa falsaria campaña, además, liderada por los Estados Unidos. Y así, se decía que en Cuba no había elecciones libres (cuando había más sufragios populares incluso que en los países capitalistas occidentales), que no se respetaban los derechos humanos (cuando los que no los respetaban eran justo los países que acusaban al Gobierno de Fidel de no respetarlos), o que de Cuba escapaba la gente por la "dictadura comunista" que los encerraba. Claro, en todos los países del mundo hay disidentes, pero ¿es que escapa menos gente de México o de Guatemala, países donde no existe esa "dictadura comunista", sino un despiadado sistema capitalista? 

 

El ex Presidente hondureño, Manuel Zelaya, derrocado en 2009 por una operación golpista organizada por Estados Unidos, había sido tajante en su opinión sobre Cuba y sobre Fidel: "Cuba es un símbolo de resistencia. En la Historia de la Humanidad ningún pueblo realizó lo que hizo el pueblo de Cuba. Es el pueblo más valiente y más generoso de la Historia de la Humanidad. Fidel Castro es un ejemplo. Dedicó su vida a edificar un mundo mejor y jamás se podrá borrar su nombre de la Historia". Se ha ido Fidel, pero quedarán sus ideas, quedará su inquebrantable lucha por el socialismo, por la verdad, por la fraternidad y por la libertad. Por los sueños, por la utopía, sin las cuales la Cuba de hoy no existiría. Fidel había asegurado que luchar por una utopía es, en parte, construirla. Y debe ser verdad, ya que la Revolución de esa pequeña isla del Caribe ha sobrevivido ya a diez presidentes estadounidenses. Y esperemos que sobreviva a muchos más. ¡Hasta siempre, Fidel! ¡Todos los revolucionarios del mundo te llevamos en nuestro corazón y en nuestra memoria, donde no podrás morir nunca! Tu perseverancia, inteligencia y tenacidad serán faro y guía para que las ideas revolucionarias no caigan en el olvido. Tu legado y tu talla de estadista ocuparán lugar privilegiado en la Historia de los pueblos. En nombre de todos los libertadores históricos de los pueblos del mundo: ¡Gracias, Fidel! ¡Gracias por tu ejemplo, gracias por tu dedicación, gracias por tu bondad! Ayer, Hoy y Siempre: ¡Viva la Revolución Cubana!

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25 noviembre 2016 5 25 /11 /noviembre /2016 00:00
Viñeta: Iñaki y Frenchy

Viñeta: Iñaki y Frenchy

Con la masiva acumulación de riqueza por parte de los más ricos, hay una acumulación de poder político para asegurar –contra el interés y la opinión pública mayoritaria– que las cosas sigan exactamente así. Algunos lo llaman plutocracia

David Brooks

No  hemos avanzado mucho de hecho en la estructura social de clases desde la Edad Media, aunque eso sí, las prácticas contra los pobres se han vuelto más "civilizadas". En el feudalismo teníamos un poder casi absoluto de los Reyes y sus consejeros, la aristocracia, los representantes de la Iglesia y los caciques locales. La oligarquía española en aquélla época, como nos cuentan en este artículo del Blog "Entérate y debate" los autores Gloria Helena Restrepo, Maribel González y J. F. Leal, se organizaba en facciones dirigidas por determinadas familias, con sus círculos de influencia, matrimonios de conveniencia, vasallos y sirvientes. Controlaban directamente la recaudación de impuestos y gestionaban el territorio. Hoy día, en cambio, poseen suculentos beneficios a través de su participación en los Consejos de Administración de unas cuantas empresas, participan en diversas SICAV que las eximen de pagar impuestos, evaden tremendas cantidades a paraísos fiscales, y continúan determinando la política que hay que hacer, dictando sus conveniencias a nuestros serviles gobernantes. El paranoma ha cambiado únicamente en las formas, en el envoltorio, en los procedimientos, pero no en el fondo. El artículo de referencia es un magnífico estudio que nos presenta un pequeño resumen de las diferentes familias de la oligarquía española actual, las mismas que amparadas desde el franquismo, se han perpetuado en nuestra sociedad, manteniendo sus privilegios. 

 

Hoy día, esta oligarquía parasitaria y rentista se sigue organizando en familias, como antaño, pero tomando la forma de grupos empresariales, típicamente mediante la forma de Sociedades Limitadas (S.L.) de entre 3 a 5 miembros. Poseen toda una suerte de empresas de todo tipo, dominando grandes campos de la producción patria. El dinero conseguido del privilegio social que ostentan, cuando no es conducido a paraísos fiscales, es vuelto a reinvertir en toda suerte de empresas, destacando las SICAV (artefacto fiscal anómalo mediante el cual tributan por sus fortunas al 1%), gestionadas por los bancos. Entiéndase bien nuestro planteamiento: esto no es una crítica a que existan estos personajes, sino una crítica a la desigualdad social que provoca no sólo que ellos existan, sino que sean además los que estén detrás de las políticas que perpetúan dichas desigualdades. Lo volveremos a repetir una vez más, a costa de ser insistentes: la sociedad que produce a los muy ricos es la misma sociedad que produce a los muy pobres, y es una ecuación matemática que tiende al infinito. El artículo de referencia hace un recorrido por Comunidades Autónomas, sobre las 70 familias de caciques más poderosas del país, como los Osborne, los Díaz de Mera, los García Baquero, los Carbó, los Costafreda, los Ferrer Sala, los Fernández Tapias, los Ibarra, o los Zardoya, por citar sólo los más conocidos. Gracias a sus contactos políticos (algunas de sus empresas aparecen en los llamados "Papeles de Bárcenas" del ex tesorero del PP), también vasallos, si es que no miembros de los clanes, controlan indirectamente la recaudación, y se aprovechan del sistema coercitivo estatal para absorber los fondos de los presupuestos, en forma de suculentas subvenciones públicas. 

 

Tienen desplegada toda una red de empresas concesionarias, y participan en el accionariado de muchas otras. Su abanico de posibilidades aumenta, proporcionándoles acceso a los determinados concursos públicos, muchas veces en situación de clara ventaja competitiva. Todas estos representantes de la burguesía española del siglo XXI dominan sus respectivos territorios, y controlan todos los aspectos de nuestra vida: lo que comemos, cómo nos vestimos, nuestros coches, nuestras casas, etc. Los circuitos comerciales establecidos se aseguran de que no podamos escapar de sus garras, pero además tampoco es posible montar alternativas, ya que son ellos los que poseen mayoritariamente los medios de producción, y están asesorados y apoyados por los dispositivos legales que aseguran su supremacía y defienden sus intereses. Como nos cuenta este artículo de Vicente Clavero para el medio Publico, sólo los Consejeros de las empresas del índice bursátil español, el famoso IBEX-35, se han repartido casi 2.200 millones de euros desde el inicio de la crisis (entre 2008 y 2015). Durante 2015 ganaron una media de 636.000 euros, muy por encima de los 521.000 que cobraron en 2008 (un 17% más). Sólo en 2014, su retribución creció un 25%, mientras nuestros gobernantes, incluidos el Banco de España, recomendaban (en realidad obligaban) la "moderación salarial" (otro eufemismo para referirse a la bajada de sueldos para la clase trabajadora). Los Consejos de Administración del IBEX-35 lo componen algo más de 450 personas, entre las que destacan empresarios y ex políticos que en algún momento decidieron hacer uso de las puertas giratorias, mecanismo mediante el cual las grandes empresas "agradecen"  a estos serviles voceros la aplicación de las políticas "adecuadas". 

 

El número medio de miembros de un Consejo es de 13 personas, la inmensa mayoría de ellos son hombres, y los trabajadores de sus empresas cobran cientos de veces menos que ellos. Asumen la práctica del agresivo terrorismo empresarial, que consiste en un plan establecido al efecto de consolidar los tremendos beneficios empresariales en varias fases: en primer lugar, si la empresa es pública, debe ser privatizada. En segundo lugar, comienzan a "externalizarse" sus servicios, nuevo eufemismo para designar la práctica de subcontratar sus servicios a terceras empresas, para que éstas a su vez vuelvan a subcontratar, generándose una cadena donde los únicos perjudicados son los trabajadores finales. Como resultado de toda esa cadena de subcontratación, las matrices de las empresas pueden ir despidiendo a su personal alegremente, ya que, simplemente, dejan de ser necesarios. Entonces plantean salvajes ERE (aún teniendo grandísimos beneficios) que dejan en la calle a miles de trabajadores y trabajadoras, y también se expanden en el mercado internacional, ampliando sedes en el extranjero, deslocalizando fábricas y aumentando la mano de obra barata, todo lo cual incide en aumentar la riqueza de sus directivos. Un típico Consejero del IBEX que haya permanecido en su puesto desde 2008 hasta 2015, disfrutando de una retribución media, ha podido cobrar por su condición de administrador casi 4,5 millones de euros. Siempre, claro está, aparte de las ganancias (o pérdidas, que todo hay que decirlo) que registrara su patrimonio en el caso de que, además, vendiera acciones de la empresa. Pues bien, a lo largo de ese mismo período, un asalariado medio de estas empresas ha cobrado poco más de 200.000 euros. 

 

Como se ve, las diferencias son abismales. Durante los ocho años de la crisis citados, cada sociedad incluida en el IBEX-35 se gastó una media de 62,7 millones de euros en remunerar a su Consejo de Administración. Sólo en 2015, el coste total fue de 291,7 millones de euros, a razón de 8,3 millones de euros por empresa. ¿Qué se paga en realidad a un Consejero? Se paga por su poder, por su influencia, por sus contactos, e incluso podemos comprender que cobren bastante más que los empleados medios, pero nunca una diferencia tan abismal, tan exagerada, tan irracional. Pensemos una cosa: esta gente, para mantener su tren de vida, sus riquezas y sus privilegios, ha entrado en una dinámica donde no les importa que los últimos empleados de su "cadena empresarial", como ocurre por ejemplo con los trabajadores del sector del telemárketing, o de los servicios de atención al cliente, o de los montadores de las empresas de telecomunicación, estén llevando una vida absolutamente precaria. Esta es la tremenda injusticia social que se produce en nuestra sociedad. Para que cierto consejero de tres al cuarto pueda seguir embolsándose cantidades millonarias, tienen que existir miles de trabajadores, en la última escala, que son vil y salvajemente explotados, que cobran un sueldo ridículo y miserable, con el que no pueden desarrollar un proyecto de vida digno, y que sufren unas condiciones laborales deplorables: no poseen convenios colectivos, han de negociar directamente con la empresa, que les impone sueldos de miseria, horarios interminables, ausencia de protección social, contratos temporales, cotizaciones mínimas, y una inestabilidad permanente. Esta es la injusticia. Esta es la desigualdad. Este es el producto de nuestra miserable sociedad. Continuaremos en siguientes entregas.

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24 noviembre 2016 4 24 /11 /noviembre /2016 00:00
¿Por qué temen a un referémdum de autodeterminación?

Al fin y al cabo, es por ello, y para ellos y ellas, que en Catalunya no cesamos en el empeño de constituir una nueva República. Ante la constatación de la imposibilidad de cambiar los cimientos profundos del Estado Español, sólo una nueva legalidad inequívocamente democrática y republicana puede garantizar el respeto a las víctimas y reconciliar a la ciudadanía. Y los que opten, queriendo o no, por mantener un status quo caduco deben ser conscientes que están sosteniendo una anomalía vergonzante a escala mundial. Este estado de cosas no es una maldición eterna. Puede y debe cambiar. Sirva la brecha catalana como prueba de que si se quiere, se puede

Joan Tardà

Vaya por delante, antes que nada, mi elección por el modelo federalista para el Estado Español, es decir, la elaboración de una nueva Constitución, surgida de un Proceso Constituyente, que defina al Estado Español como una República Federal, Socialista, Laica, Participativa y Solidaria, que creo es la opción mayoritaria dentro de la izquierda transformadora de este país. Pero independientemente de ello, o más bien como consecuencia de ello, manifestar mi solidaridad frente a todos los pueblos del Estado Español (en este caso, Catalunya) que deseen celebrar referémdums de autodeterminación (el mal llamado "derecho a decidir") para que su población decida el tipo de encaje que desea con el resto de los pueblos que forman el Estado Español. Pero como estamos viendo desde un tiempo acá, dicha posibilidad se niega, se impide y se coarta desde las Instituciones del Estado, dejando al pueblo catalán, que se ha manifestado varias veces a favor de celebrar la consulta, sin poder canalizar sus anhelos democráticos. Se argumenta desde los poderes del Estado el necesario respeto a la Ley que hay que profesar, pero se olvida de que por encima de la Ley está la democracia, que es un bien superior. Las leyes son sólo un instrumento, no son un bien en sí mismo, son sólo el conjunto de reglas que nos concedemos para convivir en sociedad de forma más o menos "civilizada", pero las leyes no son un bien en sí mismo. Se pueden cambiar. En cambio la democracia, el gobierno del pueblo, por y para el pueblo, en su verdadera acepción, sí es un bien y una meta en sí misma. La democracia no puede ser anulada, ni siquiera usando (mediante las leyes) medios democráticos para ello (si es que queremos no volver a la barbarie del fascismo y las dictaduras). 

 

Pues bien, el mandato del pueblo catalán, manifestado sucesivas y reiteradas veces, ha sido la celebración de un referémdum, de una consulta popular vinculante, para poder manifestarse sobre este tema. Y ante ello, las respuestas de las Instituciones del Estado (y de las fuerzas políticas que las apoyan) han sido poner palos en las ruedas, negar dicha posibilidad, argumentando variopintas consideraciones: que si el derecho de autodeterminación sólo es reconocido a los pueblos oprimidos bajo una situación colonial, que si la Constitución no lo contempla (y por tanto sería ilegal), que si el referémdum debería celebrarse en todo el Estado (para que el resto de ciudadanos españoles se manifieste sobre el asunto, ya que también les afecta), y algunos más. ¡Basta ya de zarandajas, señor mío! Absolutamente ningún argumento legal puede contradecir la propia democracia (y tenemos ejemplos para poder ilustrarlo, véanse Qebec o Escocia), por lo cual, simplemente, la única conclusión posible es que son los poderes fácticos quienes impiden sistemáticamente ejercitar ese derecho. Aclaremos antes de continuar algunos conceptos iniciales, apoyándonos en este breve "Diccionario de urgencia" publicado por Sabino Cuadra, uno de los diputados del Congreso con más sabiduría y sensatez. En primer lugar, lo que existe en el Estado Español no es un problema "territorial", sino un problema nacional. Los "territorios" no son los protagonistas aquí, sino los derechos de los pueblos. Porque el problema no les afecta a los territorios, sino a sus gentes, a lo que pretenden o aspiran a ser. No hablamos de geografía, sino de política. 

 

En nuestro país nunca nos hemos creído de verdad la plurinacionalidad, nos ha parecido un cuento chino, y de ahí vienen muchos problemas. Como mucho, se ha aceptado (incluso reconocido en las leyes) la "diversidad" (cultural, lingüística, etc.), sin más consecuencias. Con el concepto y los límites del "Estado", ha pasado igual. Por ejemplo, aunque se diga que tanto los Ayuntamientos, las Comunidades Autónomas y la Administración Central son Estado, a la hora de la verdad no hay una relación de igualdad, sino de profunda dependencia (véase como ejemplo de ello la autoritaria injerencia que está haciendo el Ministerio de Montoro sobre algunos Ayuntamientos o Comunidades, simplemente porque no le gusta cómo están administrando sus cuentas públicas). Y en esa línea, como muy bien señala Sabino Cuadra, afirmar que España es una "nación de naciones" tiene su trampa. Un conjunto de casas puede llamarse calle, avenida, barrio, urbanización o pueblo, pero no podrá llamarse casa. Claro, si pensamos que hay naciones de categoría "A" y otras de categoría "B" (dependientes de las "A") entonces ya la cosa se explica mejor. Resulta que las naciones "A" son las que tienen derecho a Constitución, Ejército, tribunales, leyes básicas..., y las naciones "B" no tienen derecho a nada de ello, sólo a gestionar las "competencias" que las naciones "A" quieran transferirles. La conclusión está clara: sólo las naciones "A" tienen soberanía única y exclusiva, lo cual es un poco tramposo. Otro batiburrillo suele ocurrir con la nomenclatura, es decir, la terminología que se usa (interesadamente, claro está) para tildar a los partidos (sobre todo catalanes y vascos) de "independentistas", "nacionalistas", "soberanistas", etc. ¿Es que los partidos de ámbito "español" no son "nacionalistas"? El unionismo ligado al españolismo (es decir, el nacionalismo españolista) no se tiene en cuenta, es como si estuviera bendecido por los cielos, mientras que se sataniza a los partidos "nacionalistas" de otras naciones del Estado. 

 

Por otra parte, existen fuerzas políticas que defienden la "vía legal y pactada" con el Estado para la solución de los problemas nacionales vasco o catalán (hago aquí un inciso para negar que ellos sean las únicas naciones dentro del Estado, también están al menos Andalucía y Galicia), lo cual queda como muy civilizado, pero que no tiene absolutamente ningún recorrido. Es como querer reformar las Instituciones de la Unión Europea. Tarea absolutamente imposible, propia de los más ingenuos, o de los que quieren disfrazar la realidad para no enfrentarse a ella. El establishment español jamás permitirá una "vía pactada y legal" para conceder el derecho de autodeterminación, y precisamente los motivos de este comportamiento son los que pretendemos descubrir en este artículo. Y mientras no se llega a esa "solución pactada", ¿cuál será la legalidad a aplicar al proceso? Y si tras la celebración de todas las civilizadas negociaciones no hay acuerdo final, ¿qué árbitros y jueces dictarán el camino a seguir? ¿En qué leyes se basará ese nuevo camino? ¿Qué gobierno y qué policía las harán cumplir? Esta vía, por tanto, es una absoluta falacia. Y otra falacia no menor proclama que lo prioritario es lo social, no lo identitario. Pero ahí están las diversas leyes aprobadas recientemente por el Parlament de Catalunya (y no me refiero ahora a las que tienen que ver con la "desconexión" con el Estado, sino a leyes que impiden desahucios, que atacan la pobreza energética, que prohíben el fracking, que conceden atención sanitaria a los inmigrantes, que auditan la deuda municipal, y otras tantas) recurridas y paralizadas por el Tribunal Constitucional, amparadas sobre todo en que "invaden competencias" del Estado. Por tanto, lo político y lo social siempre van de la mano. 

 

Aún mayor nivel de demagogia se da en muchos partidarios de negar el referéndum, cuando arguyen motivos como que "en tiempos de la globalización hay gente que quiere levantar muros", "nadie tiene que decidir si mi familia en el resto de España pasa a ser extranjera", "los extremeños (o murcianos, o leoneses) también tenemos derecho a decidir sobre un territorio que nos pertenece", y mil falacias por el estilo. Demagogias baratas para desviar la atención, y colocar a la gente en contra. Nadie quiere levantar fronteras, muros ni vallas. Lógicamente, vivimos en un mundo interdependiente y globalizado (mal globalizado, diríamos, pues la globalización debería afectar a los derechos humanos en vez de al capital), y es preciso compartir muchas relaciones con otros pueblos, cercanos y lejanos, pero una cosa es esa, y otra cosa es que, pretextando eso, no se reconozca a los pueblos su mayoría de edad para que sean ellos los que definan, en base a sus propios criterios y decisiones, los lazos y solidaridades a tejer, ya que si los pueblos no disponen de soberanía y derecho a decidir, las puertas seguirán estando abiertas a todo tipo de imposiciones. Aquí, justo en este punto, es donde algunos argumentan que no tiene sentido la supuesta "soberanía" alcanzada frente a España, si seguimos siendo parte de la Unión Europea. ¡Y tienen mucha razón! Pero en cualquier caso, son ellos (los pueblos) los que tienen que decidirlo, y no ser algo (de nuevo) impuesto por otros. Personalmente, entiendo que el mayor dogal que poseemos para poner en marcha políticas que reviertan los recortes y medidas antisociales que venimos sufriendo no es el Estado Español, sino precisamente, la Unión Europea, última responsable de "vigilar" que dichas políticas se ponen en práctica, y que no nos desviamos de ellas. 

 

Pero no acaban aquí las falacias sobre este asunto. Otra parte de los líderes contrarios al referéndum arguyen que el modelo actual es el que garantiza "la igualdad de todos los españoles, vivan donde vivan", como si lo más unitario fuese por sistema lo más solidario. Dejemos claro de una vez que defender el federalismo (o el confederalismo, o incluso la independencia) no es menos fraternal ni menos solidario que la opción centralista de PP, C's, o incluso el PSOE (aunque ellos también se han vuelto, de un tiempo acá, muy federalistas, pero el PSOE es ya un partido muy poco creíble por sus continuas contradicciones). En este sentido, y volviendo a tomar el ejemplo de la Unión Europea, podemos asegurar que ha dado pasos importantes en el terreno de la unidad, pero de ahí no se ha derivado ningún incremento en cuanto a su solidaridad, ni en cuanto a su sensibilidad hacia los más débiles, ni internamente (crecen las desigualdades sociales), ni externamente (deja a los refugiados abandonados a su suerte). Y es que la solidaridad entre los pueblos, dejémoslo claro de una vez, no tiene que ver con su grado de integración con otros, sino que debe asentarse sobre los pilares de la justicia social, la colaboración y el respeto. Incluso algunos han manifestado que el argumento del soberanismo va en contra de la internacionalización por la cual la clase trabajadora debería apostar, y es cierto, pero se olvidan que ser internacionalista también exige reclamar para los pueblos libertad, soberanía y capacidad de decisión. 

 

Básicamente, deberíamos preguntarnos: ¿qué poderes están detrás del miedo a la celebración del referéndum catalán? Pregunta a la que nos contesta perfectamente el profesor Vicenç Navarro: "Las mismas fuerzas financieras, económicas, políticas y mediáticas que han estado promocionando el neoliberalismo han estado imponiendo la visión uninacional de España". Así de claro. Y de ahí podemos vislumbrar perfectamente los intereses que están detrás. Su expresión política actual es la triple alianza (PP-C's-PSOE) que ha vuelto a dar el poder al partido más corrupto de Europa. De hecho, el bipartidismo PP-PSOE es ya prácticamente residual tanto en Catalunya como en el País Vasco. En estas naciones han aparecido con fuerza nuevas opciones de izquierda que han recuperado la visión republicana de España, respetuosa de todas las nacionalidades históricas que la integraban. Y estas fuerzas políticas conjugan ya el doble rechazo: el rechazo al neoliberalismo y el rechazo a la visión uninacional de España. Una visión autoritaria que se manifiesta en muchos aspectos, como la reciente paralización por parte del Tribunal Constitucional de la prohibición de la celebración de corridas de toros en Catalunya, donde se volvía a poner de manifiesto, en palabras de Isaac Rosa, que "la única forma de prohibirlas es dejar de ser España, porque España y tauromaquia son indisolubles". Y apostilla más adelante: "Lo repito, amigos catalanes, por si no habéis pillado el mensaje. Mientras sigáis siendo españoles, lo sois con todas las consecuencias, con el pack completo: monarquía, privilegios de la iglesia católica y toros, pero también desahucios, pobreza energética, desigualdad o fracking, temas en los que tampoco quiere el PP que los catalanes sean menos españoles". Creo que queda claro. 

 

Bien, pero la pregunta que deberíamos volver a hacernos (y que da título al artículo), a la luz de todas estas consideraciones, y de los hechos acontecidos durante los últimos años, es: ¿Por qué les cuesta tanto que se celebre el referémdum? ¿Qué es lo que tanto temen en su celebración y en su posible resultado? Creemos que está bien claro: bajo el mantra de la defensa de la "unidad de España", se esconde únicamente la protección de los intereses financieros, económicos y mediáticos del establishment español. Bajo estos disfraces y moviendo estos fantasmas, en realidad los poderes fácticos, mediante sus voceros políticos, ocultan su profunda naturaleza antidemocrática, antisocial y autoritaria, donde no cabe otro modelo de Estado que no responda a esa imagen uniformizada de una España constitucional construida sobre los escombros de la derruida dictadura. Todo ello es claramente indicativo no sólo de la ínfima talla política de nuestros gobernantes, sino también de la poca altura democrática de un país como el nuestro. Un país donde encallan los conflictos políticos porque pretenden ser resueltos por la vía judicial, un país que no reconoce su histórica plurinacionalidad, y que ejerce una democracia de baja intensidad, bajo mínimos, un país así, decimos, simplemente no está preparado para solucionar este tipo de conflictos. Porque para ello se necesitan, la Historia lo ha demostrado en infinidad de ocasiones, líderes inteligentes y generosos, se necesitan democracias avanzadas, y se necesitan pueblos concienciados. España, lisa y llanamente, no da la talla en ninguno de dichos requisitos. 

 

En realidad, a lo que temen cuando se plantea un referéndum de autodeterminación (en general, cuando se plantea cualquier avance en democracia) es al Proceso Constituyente que sea capaz de traer una República Catalana, en tanto en cuanto ello supondría una grave amenaza al orden establecido, un grave peligro para el status quo surgido de la Constitución de 1978. En efecto, la experiencia de comprobar cómo una Comunidad Autónoma (hasta ahora perteneciente al Estado Español) alcanza delante de sus narices una República independiente (si ese fuese el resultado de la consulta), pondría en tela de juicio todas las estructuras de poder procedentes del franquismo, y nunca cuestionadas por el bipartidismo reinante desde la tan cacareada Transición: la Monarquía, los Ejércitos, la Iglesia, el poder de las grandes empresas, el blindaje de la propia Constitución, etc. Sería para la clase y el pensamiento dominante asestar un terrible golpe, y un claro ejemplo de que otro proyecto de país es posible y necesario. Demostraría que existen otros caminos, que otras formas de gobernar y que otros modelos sociales son posibles, no son utopías. Y eso es exactamente lo que temen. Por ello, pongamos toda la carne en el asador para que, más pronto que tarde, Catalunya y el resto de pueblos que forman España, si lo desean, puedan celebrar sus referéndums de autodeterminación (esto sí, preguntando sobre todas las opciones posibles, y no sólo sobre independencia sí o no), ejercer su derecho a decidir qué tipo de relación desean establecer con el resto del Estado Español, y aceptemos todos democráticamente los resultados. Será un gran paso para nuestra débil e insuficiente democracia, y para debilitar el poder de esa casta que nos oprime.

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23 noviembre 2016 3 23 /11 /noviembre /2016 00:00
La transmisión del pensamiento dominante (49)

Son los grandes monopolios multinacionales de los medios de comunicación quienes configuran fundamentalmente el pensamiento único que teje las mentalidades colectivas hoy en día, y que la ciudadanía asimila progresivamente, con mayor o menor énfasis en cada caso. Si el Ministerio de Educación les pusiera deberes de obligado cumplimiento a los medios de comunicación, para que contribuyeran a la tarea de educar en los valores proclamados en los derechos humanos y en la Constitución, estos monopolios pondrían en marcha todos sus equipos de abogados para demandar al Estado y defenderían su libertad de expresión

Enrique Javier Díez y Agustín Moreno

Porque en efecto, tal como acaban de ilustrarnos en la cita de entradilla (de dos grandes expertos en educación), los medios de comunicación dominantes únicamente defienden "su" libertad de expresión, ignorando la de los demás. La prueba más palpable y evidente es que ninguno de los artículos que publicamos, por ejemplo, en este mismo Blog, sería publicado en ningún medio de los que recogemos en la imagen de entradilla. Bien, una vez hecho en el artículo anterior de la serie un análisis previo sobre quién controla los medios de comunicación a nivel global, y siguiendo el mismo artículo de referencia, no menos interesante sería saber quién controla los más poderosos medios de comunicación en nuestro país, tales como Grupo PRISA, Grupo Planeta, Mediaset, Vocento, etc. Uno de los periodistas y escritores que con mayor profundidad ha investigado sobre los medios de comunicación en nuestro país es Pascual Serrano, y a su obra completa remitimos a nuestros lectores y lectoras. Gracias a su incansable labor de investigación conocemos hoy día gran parte de la trama que se encuentra detrás de nuestros medios de comunicación dominantes. Quizá una de las infografías más completas que nos muestran todas las dependencias mediáticas en nuestro país se encuentra en esta página del sitio "Yo me tiro al monte", cuyo examen pormenorizado recomendamos igualmente a nuestros/as lectores/as. 

 

Varias conclusiones podemos obtener, además de conocer los grandes grupos empresariales que se encuentran detrás de los diferentes medios que nos "informan" cada día de lo que ocurre. En España, los grandes holdings de la información en la mayoría de los casos están controlados por el sector bancario (a ellos nos referiremos con más detalle en la próxima entrega), multinacionales y empresas constructoras (muchas de las cuales están involucradas en tramas de corrupción). También controlan nuestros medios grandes aristócratas, la Conferencia Episcopal y el Opus Dei. Por tanto, la ideología de derechas (en muchos casos de ultraderecha), la visión neoliberal y el pensamiento dominante están garantizados por la difusión de todos estos medios. Y así, como en los tiempos de la dictadura franquista (aunque ahora vivamos en una sociedad con un barniz democrático), la aristocracia, la burguesía y el clero actúan unidos para imponer en la sociedad su discurso, su doctrina, y una visión del mundo ajustada a sus intereses, y a los de sus empresas. Hoy día, prácticamente, el panorama mediático es bien claro: la hegemonía de los medios de comunicación pertenecientes a la burguesía, la banca o la Iglesia es aplastante. Y luego tenemos a los medios alternativos, una referencia de los cuales estoy proporcionando a los lectores de este Blog en la sección "Blogs y medios alternativos" del margen derecho de la página, que voy cambiando cada cierto tiempo para actualizarlos y completarlos. Los medios alternativos no poseen normalmente versión impresa, se publican en Internet (el llamado "Quinto Poder"), no tienen a grandes dueños ni accionistas detrás, y sus medios de financiación en muchos casos proceden de campañas de crowfunding, o donaciones populares de los/as subscriptores/as. Es un periodismo absolutamente distinto. 

 

A tenor de toda esta información, no es difícil concluir que la información recibida a través de los medios, ya sea en España o en cualquier otro país, está siendo tratada con un sesgo que obedece a los intereses de los grupos empresariales que están detrás, y que por tanto, no podemos pedirle pluralidad, veracidad ni objetividad. Necesitan, para mantener sus poltronas de poder, controlar a la opinión pública de forma concreta, y en su provecho. Como nos cuenta Germán Gorraiz en este otro artículo, Edward L. Bernays, sobrino de Sigmund Freud y uno de los pioneros en el estudio de la psicología de masas (de ahí que esta serie de artículos se esté publicando en la categoría "Psicología" en vez de en la categoría "Política" del Blog), escribió en su libro "Propaganda" (1928) lo siguiente: "La manipulación deliberada e inteligente de los hábitos estructurados y de las opiniones de las masas es un elemento importante en las sociedades democráticas. Aquéllos que manipulan este oculto mecanismo de la sociedad constituyen un gobierno invisible que es el verdadero poder dirigente de nuestro país. Somos gobernados, nuestras mentes están amoldadas, nuestros gustos formados, nuestras ideas sugeridas, en gran medida por hombres de los que nunca hemos oído hablar". Y en otro de sus libros, titulado "Cristalizando la opinión pública", desentraña los mecanismos cerebrales del grupo, y la influencia de la propaganda como método para unificar su pensamiento. Así, según sus palabras, "la mente del grupo no piensa, en el sentido estricto de la palabra. En lugar de pensamientos, tiene impulsos, hábitos y emociones. A la hora de decidir, su primer impulso es normalmente seguir el ejemplo de un líder en quien confía. Este es uno de los principios más firmemente establecidos por la psicología de masas". 

 

Según esto, toda esa propaganda del establishment será dirigida no al sujeto individual, sino al grupo social en el que la personalidad del individuo unidimensional se diluye e identifica plenamente. De esta forma, la mente pensante es global, y por tanto, mucho más fácil de manipular. Y por su parte, el estadounidense Harold Lasswell, otro de los estudiosos de las técnicas de propaganda, ya hablaba en sus libros de "inyectar en la población una idea concreta con ayuda de los medios de comunicación de masas para dirigir la opinión pública en beneficio propio, y que permita conseguir la adhesión de los individuos a su ideario político sin tener que recurrir a la violencia". Cualquier parecido con la realidad es...pura realidad. Debido al terrible efecto producido, se va anulando poco a poco la conciencia crítica de las masas, que queda poco más o menos bajo un encefalograma plano, atacada por una práctica periodística obscena y repugnante, y peligrosamente carente de objetividad en sus editoriales, campañas y artículos de opinión. Se impone en la mayoría de los casos la fiel servidumbre a los poderes fácticos que controlan los medios (como ese "cuarto poder" de la democracia), y la sumisión a los dictados de los intereses de los dueños y accionistas de los medios, por encima de los valores y códigos deontológicos de la profesión periodística. Hoy día, podemos concluir que la inmensa mayoría de los y las periodistas que vemos y oímos no actúan desde la libertad, sino como mera correa de transmisión de los postulados del pensamiento dominante. Con eso se consigue que éste se convierta en mayoritario, aceptado globalmente, asumido sin complejos y con normalidad, arrasando cualquier pensamiento alternativo. 

 

Germán Gorráiz, miembro de ATTAC Navarra, lo ha expresado en los siguientes términos: "El actual sistema dominante o establishment de las sociedades occidentales utiliza pues la dictadura invisible del consumismo compulsivo de bienes materiales para anular los ideales del individuo primigenio y transformarlo en un ser acrítico, miedoso y conformista que pasará a engrosar ineludiblemente las filas de una sociedad homogénea, uniforme y fácilmente manipulable". Otro estudioso del asunto fue el sociólogo y filósofo alemán Herbert Marcuse, quien en su libro "El Hombre Unidimensional" (1964), explica que "la función básica de los medios es desarrollar pseudonecesidades de bienes y servicios fabricados por las corporaciones gigantes, atando a los individuos al carro del consumo y la pasividad política". La gran tarea para poder desbancar al pensamiento dominante, por tanto, y a la luz de todo este viciado panorama, es inocular la semilla del alternativismo, del inconformismo, de la rebeldía, de la reflexión, del pensamiento individual además del social, de levantar nuestra capacidad crítica, de replantearnos la información que nos cuentan, por qué nos la cuentan, cuáles son los intereses que subyacen a ella, cuáles son los objetivos que persiguen...en una palabra, crear fisuras al pensamiento dominante, romperlo y rasgarlo, debilitarlo, construir alternativas, difundir los oscuros intereses que los mueven, y construir una sociedad donde todas las ideas tengan igualdad de oportunidades para poder expresarse y conocerse. Esa es la meta. Continuaremos en siguientes entregas.

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22 noviembre 2016 2 22 /11 /noviembre /2016 00:00

El presidente de la CEOE la ha vuelto a liar, dándole otra vuelta al tornillito. Se trata siempre de un personaje polémico, al que le gusta dar la nota, a tenor de las múltiples salidas de tono que lleva protagonizando desde que está al frente de la patronal. En esta ocasión, sus exabruptos han tenido como destino los Servicios Públicos de Empleo, o mejor dicho, los empleados públicos que trabajan en ellos. Porque en efecto, y tal como nos cuentan en este artículo del medio InfoLibre, Rosell ha acusado a los funcionarios del INEM (es el nombre antiguo, ahora es el SEPE a nivel estatal, apoyado en los diferentes Servicios Públicos de Empleo de cada Comunidad Autónoma) de no estar bien formados. Comienza su discurso asegurando que estos organismos públicos de empleo "no funcionan", pues sólo logran colocar al 1,7% de los desempleados registrados, por lo que Rosell opina que habría que acometer una "auténtica reestructuración". Propone formar a todos los empleados públicos que trabajan en estos servicios durante dos o tres años para que aprendan a ayudar a los parados a encontrar un trabajo rápidamente. Los sindicatos ya le han respondido. UGT le ha reprochado a Rosell que lo que fallan son las políticas y no los funcionarios, y en la misma línea ha ido CC.OO. Veamos en realidad qué es lo que ocurre, y porqué el jefe de los patronos sostiene estas barbaridades. 

 

Pero vayamos en primer lugar a exponer sus argumentos, propuestas y sugerencias. Argumenta que hay que partir de la base y reconocer sin ambages que los Servicios Públicos de Empleo no funcionan, asumir esto como un hecho, y después, enfrentarse a él para solucionarlo. Sostiene que aunque ese período de formación implique la paralización temporal de dichos servicios, es conveniente hacerlo. Sus palabras exactas para Onda Cero, recogidas por Europa Press, fueron las siguientes: "Tenemos que ser valientes y hacer una reestructuración auténtica. Y la primera de todas ellas es hacerles cursos de formación durante dos o tres años a todos los empleados públicos de los servicios de empleo, incluso a costa de paralizarlos, para que aprendan cómo pueden ayudar a una persona que viene a su ventanilla a obtener un puesto de trabajo en un plazo corto de tiempo". De entrada, hay que destacar lo "espléndido" que se muestra el señor Rosell con la formación para los empleados públicos, y lo mucho que les cuesta hacer formación a la CEOE en sus empresas privadas. Y también habría que haberle preguntado al señor Rosell cuáles son las materias que deberían aprender, durante dos o tres años (casi una carrera universitaria) los empleados públicos para estar capacitados en la asistencia a los parados. ¿Quizá deberían aprender técnicas de sometimiento a los empresarios, para después enseñarlas a los parados? ¿Se trataría de conocimientos sobre voluntarismo de los empleados en entregarse a la empresa? ¿De ofrecerse para trabajar como un esclavo? ¿De estar dispuestos a pasar por todos los aros que la empresa les pida a sus trabajadores? ¿O más bien podrían ser técnicas para que comprendan la necesidad de no sindicalizarse, para no representar un peligro para los intereses de las empresas? Aún así, eso se explica en una sola tarde, no hacen falta dos o tres años de formación. 

 

El desprecio a los empleados públicos que ejerce este señor es palpable, y no es la primera vez que ocurre. En general, desprecia todo lo que no sea la empresa privada: los parados, los funcionarios, los empleados públicos, los servicios públicos, todo ese mundo no significa nada para el señor Rosell, a quien si le dieran la posibilidad, lo echaría abajo en menos que se chupa un espárrago. Afirmó en cierta ocasión que las amas de casa se apuntan al paro para cobrar un subsidio, y se ha mostrado en multitud de ocasiones partidario de "relajar" los derechos de los trabajadores fijos, de endurecer la reforma laboral, de dificultar el acceso a las prestaciones por desempleo (endureciendo los requisitos, y recortando plazos y cantidades), incluso ha llegado a sostener que en España no había rebaja de salarios, entre otras lindezas, con una espantosa desfachatez. Pero en fin, es lo que tenemos: la clase empresarial más explotadora, inculta, fanática y corrupta que existe en Europa. El catálogo de sandeces, exabruptos y humillaciones a los trabajadores que el señor Rosell lleva en su mochila es absolutamente espectacular. Y todo lo declara el señor Rosell en un país que es, según la OIT, líder en trabajo precario en toda la Unión Europea, sólo superado por Polonia. Así, nuestro país es líder en todo tipo de trabajos basura ("formas atípicas de empleo" es como lo han llamado en la OIT), a saber: empleos temporales, empleos a tiempo parcial, recortes de salarios, disfunciones en la indemnización, intermediación de agencias de colocación privadas, subcontratación, eliminación de derechos y prestaciones, trabajo por cuenta propia dependiente, y economía sumergida, entre otras "modalidades". El señor Rosell debería haberse leído este informe, sobre todo la parte de las recomendaciones que hace la OIT, que seguro no le interesan para nada. 

 

Bien, vayamos al grano, y desmontemos las estrategias y los mensajes de este indecente personaje. Tenemos que partir de una base: al señor Rosell le importan un pimiento en adobo los empleados de los servicios públicos de empleo, su reciclaje, el funcionamiento de los mismos, y los propios desempleados que acuden allí, porque al jefe de la patronal, lo único que le interesa es el desmantelamiento de cualquier servicio público a cualquier nivel administrativo (estatal, autonómico o local). La publifobia de Rosell y sus secuaces es absoluta, clara y evidente. Todas estas declaraciones, todos estos desprecios y todo este acoso forman parte de una evidente estrategia de "desmantelamiento por inutilidad", como podría llamarse a la campaña en su objetivo final. Es algo que llevan implementando (con la complicidad del Gobierno) con la práctica totalidad de las empresas públicas. Fijémonos por ejemplo en Correos y Telégrafos, la empresa pública de correspondencia postal en nuestro país. Todavía es pública, pero su acoso y derribo por adelgazamiento es palpable, para sustituirla progresivamente por empresas privadas. El proceso es bien sencillo: se coge una empresa pública, se desprestigia (insultando a sus empleados y demonizando su utilidad), se adelgaza, se cierran oficinas, se recorta personal (no reponiendo las jubilaciones, saturando sus servicios), los usuarios se ven obligados a acudir a oficinas más lejanas, sus locales se van haciendo incómodos para los usuarios (se cierran ventanillas, se recortan horarios, se eliminan asientos), y mientras todo ello ocurre, se van potenciando empresas privadas que van poco a poco dedicándose a los mismos servicios que dicha empresa pública poseía, en este ejemplo, el correo postal. Y ahí tenemos por ejemplo a UniPost (empresa privada que hace lo mismo que antes hacía Correos), dedicándose a las mismas tareas, pero de forma más precaria, más cara, menos eficiente, y con más conflictos laborales. 

 

Pues esta es la filosofía que el señor Rosell y sus empresarios quieren extender a la totalidad de nuestros servicios públicos. Siempre nos contarán la misma milonga (que las empresas privadas son mejores que las públicas), y cuando no pueden, lo que hacen es desprestigiar con mil excusas (como ahora con la falsa necesidad de formar a los empleados de los servicios de empleo) a la empresa pública, pero siempre con el mismo fin: desprestigiarla, crear falsas imágenes y percepciones, satanizar a los empleados públicos, presentarlos como inútiles parásitos que no sirven para nada, llevar a cabo una estrategia de acoso y derribo sobre las mismas, y al final, colocar en su lugar, empresas privadas controladas por los empresarios. En realidad, todo ello obedece a una estrategia mayor, como es endurecer de forma gradual la legislación laboral para adecuarla a lo que piden los sectores más fanáticos del neoliberalismo, los más salvajes acosadores de lo público, más o menos las mismas tendencias que se expresan en los Tratados de Libre Comercio que nos quieren imponer las multinacionales, con la criminal connivencia de nuestras Instituciones europeas. Ahora están preparando una nueva fase, donde se trata de liberalizar desde el SEPE hasta las prestaciones sociales. En realidad abogan por un desmantelamiento de los servicios públicos de empleo (previa fase de desprestigio), para conceder más control, poder y protagonismo a las agencias privadas de colocación y empresas de trabajo temporal, cuya labor es chupar hasta la última gota de sangre a los trabajadores y trabajadoras. Más bien parece que son los empresarios y el señor Rosell los que deberían formarse durante dos o tres años para comprender y valorar la utilidad de las empresas y servicios públicos. 

 

Sus metas son, entre otras muchas, promover salarios muchos más bajos que los actuales (al estilo de los mini-jobs alemanes) como norma, reducir aún más el coste del despido, destrozar definitivamente la posibilidad de la negociación colectiva, reducir (incluso llegando a eliminar) el Salario Mínimo Interprofesional, hacer controlar todo el mercado laboral (ofertas y demandas) por medio de las ETT (según ellos, para asegurar una "intermediación más dinámica" y con "menos fricciones"), reducir los plazos y las cantidades de las prestaciones por desempleo (modulando además la cuantía de la misma a lo largo de los meses de su vigencia), redefinir el actual concepto de "empleo adecuado", desvincular completamente los salarios del IPC (modulando además salarios acordes con la evolución y el esfuerzo formativo de los empleados), y desmantelar las pensiones públicas en favor de los planes privados de pensiones (aquí las excusas son la evolución demográfica de la población, y los escasos fondos de la Seguridad Social, algo que ellos mismos promueven con sus trabajos precarios). También buscan ahondar en el proceso de simplificación contractual (desmantelando derechos de los empleados fijos para asociarlos a la baja con los temporales). Y en esas están, paso a paso, sin tregua, sin prisa pero sin pausa, atacando y desvirtuando lo público cada vez que tienen ocasión, intentando derribar todo lo que huela a sociedad y a bienes comunes. Lo suyo es el individualismo, el egoísmo y el capitalismo más brutal y descarnado. La meta es instalar el salvajismo laboral, contratos por semanas, días y horas, inestabilidad total, terrorismo patronal, ausencia de derechos, selva laboral, precariedad absoluta, indecencia garantizada. 

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21 noviembre 2016 1 21 /11 /noviembre /2016 00:00
Por la senda del Pacifismo (25)

Bajo un Estado auténticamente laico la política laica se separa de la política religiosa, cosa que no sucedió en Oriente donde los Estados son confesionales, entonces utilizan esa fusión entre cultura y religión para obtener identidad y aglutinar a los ciudadanos que son de orígenes muy diferentes, porque hay muchísimas minorías religiosas y étnicas

Guillermo Almeyra

Vamos a ocuparnos a fondo a continuación sobre Arabia Saudí, ese país que hemos venido citando en innumerables ocasiones en entregas anteriores de esta serie, prometiendo abordarlo con más profundidad. Tomemos como referencia en primer lugar esta interesante entrevista al editorialista internacional del medio mexicano La Jornada, Guillermo Almeyra, gran analista político internacional, en este artículo de Mario Hernández para Rebelion. Bien, comencemos por recopilar algunos datos e informaciones que hemos venido contando en artículos anteriores de esta serie. Arabia Saudita (y en general, todas las potencias petroleras del Golfo) es el principal valedor del fundamentalismo islámico en toda la región, y el financiador, junto con Qatar, del terrorismo del Estado Islámico, con el claro objetivo de combatir las tendencias chiítas dentro del Islam, extender el fundamentalismo religioso, impedir la instauración de Estados laicos, y proteger así sus monarquías, influyendo además en particular para debilitar a Irán (y a Siria, aliada de Irán), y obtener de este modo un papel privilegiado de potencia dominante, con el apoyo de Estados Unidos directamente, e indirectamente de Israel. Este es el panorama de partida, básico para poder entender la raíz de todos los conflictos que rodean a Oriente Medio, durante las últimas décadas. La historia se remonta a mucho antes, cosa que explica muy bien Almeyra en su entrevista, cuya lectura recomiendo a mis lectores. 

 

Por su parte, Israel es un actor muy interesado en todos estos conflictos. Amigo inquebrantable de Estados Unidos, está muy interesado en que el Estado Islámico capte jóvenes decididos al combate, debilitando a los brazos armados del chiísmo libanés (Hezbolla) y palestino (Hamas), por ser también aliados de Irán y Siria. Y por su parte, Turquía también tiene enorme interés en destrozar a Siria (de ahí que su guerra se haya convertido en un infierno interminable, dada la gran cantidad de intereses cruzados que se dan en el campo de batalla), para acabar con los kurdos (ya sean éstos turcos o sirios) que resisten y se enfrentan al régimen turco, y actúa igualmente como aliado de Estados Unidos, y por tanto, enfrentada también a Rusia. El cóctel, como puede comprobarse, es ciertamente explosivo. En el meollo de la cuestión la guerra fratricida entre las diversas facciones del Islam (unas más tolerantes y abiertas que otras, remito a los lectores a la entrega de esta serie donde estuvimos repasando las mismas), que tiene a su vez que ver con el antiguo problema de la superación de la fusión entre cultura y religión en todo Oriente, y las motivaciones y circunstancias que llevaron a que las potencias occidentales (sobre todo Estados Unidos) intentaran aprovechar esto a su favor, fomentando de nuevo los Estados fundamentalistas más reaccionarios por toda la región, algo que también hemos comentado en anteriores entregas, a las cuales remito a los lectores y lectoras que no las hayan seguido. Y así, en el pasado, la revolución argelina, la yemenita, y algunas otras, intentaron instaurar Estados laicos, pero sus experiencias fueron abortadas rápidamente por la acción de estas potencias occidentales, así como la instrumentalización que se ha hecho de las llamadas "Primaveras Árabes", en algunas de las cuales también se ha intentado recuperar el laicismo. 

 

Hacemos de nuevo un inciso para aclarar que el fundamentalismo religioso no sólo se da en Oriente. En Estados Unidos, el Tea Party y toda la derecha republicana es fundamentalista religiosa protestante (ellos se creen el país elegido por Dios para representar al gerdarme mundial, y en este sentido, el electo Vicepresidente Mike Pence, declaraba recientemente: "Soy cristiano, conservador y republicano, en ese orden"), y en España, nuestro pasado colonial nos trae los recuerdos de las aberrantes prácticas y genocidios llevados a cabo por el Imperio Español (ese donde nunca se ponía el sol), para llevar la "fe cristiana" a los demás pueblos, y hacer correr la sangre (o expulsar) a los infieles. El fundamentalismo religioso es, por tanto, un problema de gran parte de la Humanidad. Fin del inciso. Pues bien, como decíamos al comienzo, Arabia Saudita es el gran país promotor de las corrientes islámicas más fundamentalistas, por lo cual, seguramente, estamos ante el régimen más tiránico e integrista del mundo, tal como lo califica Carlos Enrique Bayo en este artículo para el medio CaffeRegio., que vamos a seguir como referencia. Mientras critican y lanzan aspavientos en las tertulias hacia el régimen teocrático de Irán, resulta que nuestro Gobierno, nuestro  Jefe del Estado y nuestros poderes económicos rinden pleitesía a Arabia Saudí con pleno conocimiento no sólo de su brutal represión interna, sino también de su falta de responsabilidad financiera e ideológica directa en los crímenes contra la humanidad provocados por el aberrante Estado Islámico. Por tanto, la hipocresía y la doble moral en este asunto es absolutamente pasmosa y vergonzante. 

 

Más aún, nuestros gobernantes multiplican las ventas de armas a ese mismo régimen saudí (por valor de 744 millones de euros entre los años 2010 y 2014), pese a que el Ejército de Riad está cometiendo las mayores atrocidades en Yemen, un país vecino donde sus bombardeos (contra barrios residenciales, hospitales, centros de salud, escuelas, mercados, campos de refugiados, etc.) han dado muerte a miles de civiles inocentes, y a niños y niñas ya de por sí pobres y desnutridos. Y frente a todo ese comportamiento, esa responsabilidad y esas aberraciones del régimen saudí, a nuestros gobernantes, según dicen ellos, sólo les interesan las relaciones económicas. ¿Queremos pruebas más palpables de la complicidad con regímenes terroristas? Nuestra empresa pública naval gaditana Navantia se dispone a vender cinco fragatas Avante 2200 a la Armada saudí, con plena conciencia de que ese "cliente" mantiene desde hace más de un año un despiadado bloqueo naval contra Yemen, que ha privado a ese país de alimentos, medicinas y otros productos de primera necesidad. Dicha venta supone una clara violación del derecho internacional, así como del Tratado sobre el Comercio de Armas, de los Principios Reguladores de las Transferencias de Armas Convencionales adoptados por la OSCE, y de las normas sobre el control de exportaciones de material militar de la Posición Común de la Unión Europea, según denuncian diversas ONG's como Amnistía Internacional, Oxfam Intermón o Greenpeace. 

 

Quizá estemos hablando, en el caso de Arabia Saudí, de la teocracia más cruel y desalmada del escenario internacional, manifestada (entre otras muchas facetas) en su brutal opresión de la mujer y en su sanguinaria persecución de toda disidencia política o religiosa (que hemos dicho que son, para ellos, la misma cosa). Pero ahí está nuestro Rey Emérito Juan Carlos I, como buen exponente de buena amistad con el monarca saudí Salman Ibn Abdulaziz, y con toda su familia. Y esa amistad también ha sido "heredada", parece ser, por su hijo, el actual Rey Felipe VI, que mantiene el mismo interés que su padre en visitar al país saudí cada cierto tiempo, y en mantener las buenas relaciones con la Casa Real saudí. De hecho, hace algo más de un año, Felipe VI, tal como nos recuerda Carlos Enrique Bayo en el artículo de referencia, cambió precipitadamente la agenda de un viaje por Asia para acudir al funeral del Rey Abdulá y mostrar sus condolencias a sus familiares, precisamente en el momento en que Amnistía Internacional hacía una campaña mundial a favor del activista saudí Raif Badawi, condenado a mil latigazos y diez años de cárcel por haber creado un foro en Internet en el que promovía el debate público, y en el que abogaba por la separación de poderes entre el Estado y la Iglesia. Arabia Saudí es el instigador principal de haber conducido al mundo árabe (y en general a todo el fundamentalismo islámico) al borde del abismo bélico, y es el principal valedor de las teorías interpretativas más brutales y salvajes del Corán, imponiendo su visión a sangre y fuego al resto de países de la zona. Tanto que nuestra derecha política, social y mediática repudia a Irán (que además les sirve de pretexto para atacar a Podemos), y sin ánimo de defender a ningún Estado teocrático, hay que poner las cosas en su sitio, y proclamar sin complejos que ya les gustaría a las mujeres saudíes gozar de la mitad de las oportunidades de trabajo, la independencia, las libertades y los derechos que conservan las mujeres iraníes (y ello pese al machismo y a las odiosas restricciones del chiísmo jomeinista). Continuaremos en siguientes entregas.

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18 noviembre 2016 5 18 /11 /noviembre /2016 00:00
Fuente Viñeta: http://guillermiadas.blogia.com/

Fuente Viñeta: http://guillermiadas.blogia.com/

Los disparates de los ricos pasan en este mundo por sabios proverbios

John K. Galbraith

Otra típica manifestación de los ricos y su tremendo poder, esta vez disfrazado en su cara más amable, se expresa en la idea de las "fundaciones", que son una especie de organizaciones que crean los ricos y todas sus tropas para mostrar su filantropía y generosidad con la sociedad, al mismo tiempo que se niegan firmemente y ponen todos sus empeños para impedir la justicia de salarios más equitativos y continuados proyectos y reformas de justicia social. Actualmente, colaboran con diversas ONG's, patrocinan diversos fondos de ayuda al desarrollo, o donan determinadas cantidades a obras sociales, como los llamados Bancos de Alimentos. Pero mientras hacen todo esto, son partidarios de las reformas laborales más agresivas, del desmantelamiento del Estado del Bienestar, y de la privatización de empresas y servicios públicos. Ahí es donde se les ve claramente el plumero, y enseñan sus más flagrantes contradicciones. Los ricos son una peligrosa plaga de nuestro perverso mundo neoliberal muy dañina para la supervivencia de la propia especie. Han creado su mundo, donde reinan (fíjense en el flamante Presidente electo de los Estados Unidos, un millonario cuyo imperio proviene de la herencia de su padre), controlan y deciden por el resto para detrimento del conjunto de la sociedad. Poseen gran influencia mientras denigran a la Humanidad, reciben premios y honores mientras destruyen naciones enteras, son admirados como ídolos mientras no respetan los más elementales derechos humanos, favorecen crímenes, planifican robos de cuello blanco, especulan continuamente para acumular más y más riqueza, riqueza que se retroalimenta en poder. 

 

En épocas y siglos pasados, desde el nacimiento del capitalismo, muchos ricos eran más cautelosos, pero su nivel de impunidad ha crecido con el salvaje neoliberalismo que padecemos, y los ricos se han vuelto prácticamente intocables. Dominan los medios de comunicación, la mayor parte de los mercados, la producción y comercialización de alimentos, semillas, medicamentos, fondos de pensiones, de seguros, instituciones financieras, incluso el mundo de la cultura. Constituyen toda una plutocracia al servicio del gran capital, que nos tiene al resto de rehenes. Y en cuanto a su poder, los ricos en general poseen proyecciones en los cuerpos de decisión de Gobiernos y grandes corporaciones, y algunos de ellos suelen estar presentes en las reuniones de los clubes internacionales más secretos y poderosos. De tal manera que hoy día, políticas laborales, sociales y culturales toman consejo de los grandes magnates, y por supuesto, las políticas económicas y fiscales casi son ejecutadas al dictado de los más poderosos. Podríamos poner miles de ejemplos que así lo demuestran. Detrás de prácticamente todas las decisiones políticas y económicas que toman los gabinetes gubernamentales, están las orientaciones de los grandes banqueros, de los grandes dueños y accionistas de grandes empresas, es decir, de los más ricos. Se sabe, por ejemplo, que en Estados Unidos, Citibank presentó una lista de nombres de la que salió una gran parte del gabinete de Barack Obama. Igual proyecta hacer Donald Trump, para cuyo Gobierno ya suenan nombres de ex banqueros o ex petroleros de la élite empresarial norteamericana. Y en nuestro país, desde la Transición (por no remontarnos a los tiempos de la dictadura franquista), los planes del Gobierno se ajustan a los designios de la élite social, que es la que detenta realmente el poder. 

 

Para demostrarlo, vamos a basarnos en un fantástico artículo aparecido recientemente en el medio "Contexto y Acción", titulado "El Gobierno en la sombra del Ibex-35", escrito por el sociólogo Rubén Juste, y apoyado por una infografía de José Luis Marín. Recomiendo a mis lectores y lectoras el artículo al completo, ya que no tiene desperdicio. La entradilla de dicho artículo ya nos pone en situación: "Una minoría selecta de los 417 consejeros de las principales corporaciones conforma el poder real: sus empresas empiezan a pesar más que el Estado, y a asumir paulatinamente sus competencias". Peligroso, ¿verdad? Cita el caso del empresario y ex político Juan Miguel Villar Mir (que ha triplicado su fortuna durante la crisis), que antes de las elecciones del 26J advirtió claramente: "Lo importante de verdad es que no se nos dé la presencia de Podemos, porque eso desajustaría la economía". Parece ser que los políticos a su servicio así lo han planificado. Las empresas del IBEX-35 configuran un entramado empresarial de gran poder cuya capitalización alcanza el 50% del PIB (más de 500.000 millones de euros), y que están dirigidas por 417 consejeros. Estas personas controlan e influyen en empresas que operan en todos los sectores: banca, telecomunicaciones, educación, salud, alimentación, transporte, energía, etc. Conforman una especie de Estado paralelo y privado, o semiprivado, con un apellido común: Sociedad Anónima. Entre ellos, destaca una selecta minoría que se sienta en varios Consejos de Administración, y que además puede presumir de poseer una relación privilegiada con el Estado. Se trata de un mundo eminentemente machista, que no conoce el significado (en cualquiera de sus acepciones) del término igualdad. Desde sus privilegiadas poltronas despliegan sus influencias, su radio de acción y sus perversos designios sobre la evolución de las políticas que se han de proyectar para el resto de la sociedad. 

 

Por el contrario, en el otro extremo, los movimientos sociales y las clases populares y trabajadoras no poseen apenas peso en la toma de decisiones al más alto nivel. El gran filósofo y lingüista norteamericano Noam Chomsky, una de las personalidades con mayor prestigio mundial, lo ha expresado en los siguientes términos, en su último libro titulado "¿Quién domina el mundo?": "La gran mayoría de la población, en el extremo bajo de la escala de ingresos/riqueza, se halla, de hecho, excluida del sistema político, y sus opiniones y posturas son pasadas por alto por sus representantes formales, mientras que un pequeño sector en la cima posee una influencia arrolladora". Como puede apreciarse, las tremendas desigualdades sociales provienen fundamentalmente de esta injusta sociedad proyectada para favorecerlas, para incrementarlas y para perpetuarlas. Una sociedad que funciona bajo una arquitectura pensada y diseñada por y para las élites, en claro beneficio hacia ellas, y en claro perjuicio hacia los más desfavorecidos. Podríamos poner mil ejemplos distintos para demostrar lo que decimos, desde las cifras del paro y la reducción de prestaciones por desempleo, hasta el crecimiento de las cifras que albergan las SICAV (instrumento fiscal pensado para que las grandes fortunas tributen a un ridículo 1%), o bien, fijándonos simplemente en las políticas salariales. El reciente Informe de Intermón Oxfam titulado "Bajan los salarios, crece la desigualdad" (actualizado a Noviembre de 2016) constata la profunda brecha de la sociedad española. Mientras en 2006 el 10% más rico de la población disfrutaba de una renta diez veces superior a la del 10% más pobre, en 2015 la diferencia fue de 15 veces. Pero mucho mayor aún es la barrera que separa a los altos directivos del IBEX-35 con respecto a sus empleados: ganan una cantidad 96 veces superior. 

 

Continuando con las opiniones de Noam Chomsky, él cree que "la globalización neoliberal está para asegurar que las élites están protegidas, pero no la clase trabajadora, a la que terminan bajando los salarios". Pero fuera de retóricas, veamos los datos concretos que avalan las palabras del gran sabio norteamericano. Según el referido estudio de Intermón Oxfam, dado a conocer por el medio Eco Republicano, basándose en una información del Canal Cuatro, los salarios han caído más entre quienes menos cobran, es decir, los más pobres son los que más pagan las consecuencias de la crisis. En efecto, y según dicho Informe, quienes cobran menos de 960 euros al mes han visto cómo su salario ha menguado un 28%, es decir, los más pobres han perdido aproximadamente un tercio de su salario antes de la crisis. En cuanto a los salarios medios, quienes cobran hasta 1.770 euros al mes, han visto cómo su salario se ha reducido en un 18%, es decir, han perdido aproximadamente un quinto de su salario inicial. Y por último, en cuanto a los salarios altos, quienes ganan más de 5.628 euros al mes, han visto cómo su salario se incrementaba en un 3%. La conclusión está bien clara, y no querer entenderla es enfrentarse a la más objetiva realidad: la crisis no es igual para todos, ni todos hemos hecho el mismo esfuerzo, ni estamos todos en el mismo barco (o si lo estamos, vamos en distintos niveles), ni estas cifras son cosa de cuatro espabilados, como quieren hacernos pensar desde la derecha: la crisis (desencadenada por los desmanes de la banca, pero producida en el fondo por las propias contradicciones del capitalismo) es una clara estafa de los ricos hacia los pobres, una oportunidad para aprovecharla en beneficio del capital. Continuaremos en siguientes entregas.

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Published by Rafael Silva - en Política
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