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9 diciembre 2019 1 09 /12 /diciembre /2019 00:00
Viñeta: Osval

Viñeta: Osval

Ha llegado el momento de romper con el mandato global del desarrollo y construir alternativas al mismo para que todos los seres humanos podamos discutir y pensar en otras formas de organización de la sociedad

Alberto Acosta

…en su desesperación, las grandes corporaciones y poderes mundiales ponen los ojos en los casquetes polares, los océanos profundos, los atolones, las selvas tropicales, los recursos enterrados, los bosques y montañas, la estratosfera... Todo, absolutamente todo lo que pueda ser apropiado y destruido es objeto económico, estratégico y por tanto también militar. Añadiendo con ello más fuego a la hoguera de la guerra, además de hacer más visible la creciente incompatibilidad del capitalismo con la Naturaleza

Wim Dierckxsens y Andrés Piqueras

Retomamos de nuevo la exposición que estamos llevando a cabo sobre los ocho principios básicos que forman la base del Ecosocialismo, siguiendo a Jorge Riechmann a través del magnífico texto de Luis Tamayo "Aprender a decrecer - Educando para la sustentabilidad al fin de la era de la exuberancia". Bien, hemos examinado en entregas anteriores los cuatro primeros principios (lógicamente, una exposición somera), tales la Biomímesis, el Principio de Precaución, la Ecoeficiencia y la Autocontención. Continuaremos a partir del quinto principio:

 

V.- La imprescindible Justicia Socioambiental. La humanidad que hemos construido no es, en la inmensa mayoría de los casos, justa. La desigualdad, fruto de la avaricia y de la corrupción, es la norma en innumerables países. El capitalismo neoliberal que reina en el mundo nos ha acostumbrado a ella hasta tal punto que en muchos lugares del planeta los seres humanos son capaces de contemplar cómo otro muere de hambre en la calle sin inmutarse. El paisaje urbano está muchas veces plagado de personas que piden en la calle, que venden u ofrecen cualquier cosa con tal de ganar algún dinero. Algunos casos son realmente patéticos. Sin embargo, nuestra oscura civilización no se inmuta ante estas escenas. Y por su parte, en el otro extremo, los grandes magnates financieros pueden llevar a cabo fraudes millonarios sin ser perseguidos gracias a su connivencia con gobiernos y sistemas económicos. La humanidad ha comenzado a morir ante nuestros propios ojos y no somos capaces de reconocerlo. Es una radiografía indigna que nos muestra el sitio al que hemos llegado. Sus enfermedades han sido diagnosticadas y son por ende conocidas de todos: injusticia, desigualdad, corrupción, apatía, falta de visión de largo plazo, insolidaridad, búsqueda rápida y frenética del beneficio a toda costa. Muchas corporaciones, aliadas a verdaderos criminales del mundo financiero y perversos gobernantes que los cobijan, nos han acostumbrado a aceptar y normalizar esta aberrante situación. Y nosotros, alienados, embrutecidos y "entretenidos", lo damos por hecho como si fuese natural. 

 

Afortunadamente, ya comienzan a aparecer, por todo el orbe, las comunidades autónomas, las redes de productores orgánicos, las ecoaldeas, las monedas locales (como el Timún veracruzano), los gobiernos ciudadanos e incluso las naciones que decidieron no entrar al macabro juego de las corporaciones (como la Bolivia de Evo Morales, esa que expulsó a MacDonald's y a Coke) o al de los criminales financieros (como la Islandia de Ólafur Ragnar Grímsson). El dinero, desgraciadamente, compra conciencias y por tal razón el mundo futuro requerirá de hombres de verdad, de políticos verdaderamente preocupados por el bienestar de sus conciudadanos, de padres preocupados por el futuro de sus hijos, de militares que cuiden a su pueblo y no a funcionarios corruptos y a las corporaciones que cobijan. Sin ellos no será posible construir una sociedad justa y convivial. Por tanto, este quinto principio alude a la valentía, al honor y a la integridad de nuestras élites, políticas, económicas, sociales y culturales, para que sean capaces de renunciar al modo, a la forma de entender la gobernanza de estas décadas pasadas, y garanticen a sus pueblos unos mínimos estándares de verdad y de justicia social y ambiental. 

 

VI.- La comprensión de la Función Exponencial. Una cualidad que diferencia claramente a los ecosistemas naturales de los artificiales es su capacidad (o no) de establecer equilibrio. Y ello determina elementos tan importantes como el crecimiento desmesurado de las especies o el agotamiento de los recursos de la tierra. El equilibrio presente en la mayoría de los ecosistemas naturales (y en particular en el que, con el predominio de los mamíferos, reina en nuestros días) es algo que la Naturaleza construyó a lo largo de siglos (incluso a través de millones de años) y que fue logrado gracias a cadenas tróficas que permiten, según las variables climáticas y estacionales, una relativa estabilidad en la cantidad de individuos de cada especie. En períodos de abundancia las especies crecen a su máxima capacidad, mientras que en períodos de "vacas flacas", las poblaciones decrecen, manteniendo un maravilloso equilibrio. En los ecosistemas saprótrofos (los de los organismos "descomponedores") o en los artificiales, es decir, en aquéllos derivados de la intervención humana, la situación ya no es la misma. El ejemplo más sencillo nos lo ofrece William Catton, Catedrático de Sociología Ambiental de la Universidad de Chicago, en su estudio "Rebasados". Según Catton, los seres humanos somos más parecidos a los detrívoros que a los mamíferos. Los detrívoros son esos animalitos que se alimentan de la materia en descomposición (los detritos) y son muy valiosos pues contribuyen a la descomposición y reciclado de los nutrientes. 

 

A diferencia de los mamíferos, los detrívoros se incrementan de manera exponencial en los períodos en los que abundan los detritos, y sin llegar a establecer equilibrio alguno ni simbiosis interespecies, desaparecen rápidamente tan pronto los consumen. Otros animalitos que se comportan de la misma manera, indica Catton, son las bacterias acidolácticas, las que producen el vino (mediante la fermentación maloláctica), y que cuando crecen en un tonel de jugo de uva se reproducen también de manera exponencial, consumiendo la glucosa de la uva y produciendo alcohol y CO2. Al cabo de un tiempo que está en función del tamaño del tonel y de las condiciones de temperatura y humedad, las bacterias mueren a consecuencia del CO2 y el alcohol que produjeron (pues le son venenosos), desapareciendo todas muy rápidamente. El ejemplo que proporciona el ecosistema artificial de las bacterias acidolácticas en el tonel de vino es, para Catton, un buen ejemplo del futuro de la especie humana, la cual también se ha reproducido de manera exponencial una vez que descubrió y utilizó de manera desenfrenada un recurso finito (no la glucosa del jugo de uva, sino en nuestro caso el petróleo). Gracias a las cualidades energéticas del petróleo, el ser humano construyó toda una civilización (la industrial, y sobre ella la militar-tecnológica), una era de exuberancia nunca antes conocida, por la especie humana, una era que nos ha presentado como de esplendor y "desarrollo". Se nos ha convencido de que el "bienestar" residía aquí, y que éste era el "progreso" que necesitábamos. Al constituir todo ello castillos en el aire, si no somos capaces de revertir urgentemente este caos civilizatorio, tenemos claro que la especie humana se extinguirá en pocas décadas debido a que el recurso es finito y ya en fase de decrecimiento, hecho que parece no ser comprendido por nuestra civilización. 

 

En el libro "The essential exponential! For the future of our planet" (un texto que recoge los ensayos sobre población y recursos energéticos escritos desde 1978 por el Dr. Albert A. Bartlett, Profesor Emérito de la Universidad de Colorado en Boulder), el autor cita una frase atribuida a Einstein: "The greatest failing of humanity is its failure to understand the exponential" (el mayor problema de la humanidad es que no entiende la función exponencial), o dicho a la manera de Bartlett: "The greatest shotcoming of the human race is our inability to understand variable rate compound interest" (el mayor defecto de la especie humana es nuestra inhabilidad para entender la tasa variable de interés compuesto). Y ello no puede ser más cierto. La función exponencial muestra de manera perfectamente clara cómo se genera, luego de un lentísimo inicio, un descomunal crecimiento al final de la curva, lo cual Bartlett aplica al crecimiento poblacional, a las burbujas financieras, al drástico crecimiento en el consumo de energía o al igualmente drástico decremento de los recursos naturales (petróleo incluido), ésos que gastamos en oleadas de agresivos procesos extractivistas para dedicarlos a la fabricación de los elementos tecnológicos propios de nuestra actual civilización. A continuación, Bartlett indica que la especie humana crece de manera exponencial. Y ello no puede ser más cierto: mientras que tardamos miles y miles de años en alcanzar el primer millar de millones (aproximadamente en 1830 según los demógrafos), el segundo millar lo alcanzamos en apenas 100 años (1930), el siguiente en solo 32 años (1962), el siguiente (4 mil millones de personas) en 14 años (1976), el siguiente (5 mil millones) en 11 años (1987), los siguientes 6 mil millones los logramos en 12 años (1999), y el siguiente (7 mil millones) en el año 2011, es decir, solo 12 años después. Como puede observarse, si bien la curva mengua, de todas formas la inercia de la misma eleva los números de manera desmesurada. De continuar esta tendencia, en 2024 seremos 8 mil millones de personas las que habitaremos el planeta, y en 2045 la misma tierra deberá alimentar a 9 mil millones de seres humanos. Es evidente que la (deseable) sociedad convivial futura deberá ser capaz de comprender la función exponencial para no repetir nuestros errores, o la supervivencia se volverá cada vez más difícil. Continuaremos en siguientes entregas.

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6 diciembre 2019 5 06 /12 /diciembre /2019 00:00

La escuela pública se inventó para salvarnos de nuestros padres. Es un invento tan bueno, que no sólo te facilita salvarte de tus padres fachas, sino también de tus padres progres. Porque lo que es aplicable a los padres del Opus, es aplicable igualmente a esos padres acrátas alternativos que se empeñan en educar a sus hijos en una casa okupa, según su catecismo ideológicamente correcto, al tiempo que se niegan a vacunarles y les alimentan con quinoa. Los padres, nadie lo niega, tienen el derecho de elegir la educación de sus hijos. Pero no de manera totalitaria. Sus convicciones educativas tienen que pasar por la prueba de la escuela pública. Someterse a la reválida de la democracia, la diversidad social y la pluralidad ideológica

Carlos Fernández Liria

Como estamos exponiendo durante estas primeras entregas de la serie, existe una relación de interdependencia casi total entre escuela concertada y laicismo, en el sentido de que para alcanzar el segundo es necesario reducir la primera. Y ello porque aunque haya centros concertados que cumplen su función educativa de forma correcta, lo más significativo es que el 63% de este sector privado (que representa un tercio de la oferta de enseñanza en su conjunto) corresponde a centros docentes de la Iglesia Católica, que al decir de Enrique Díez y Agustín Moreno en este artículo para el medio El Diario de la Educación, constituyen un auténtico subsistema consolidado y con gran poder. Si la media de centros privados financiados públicamente alcanza el 32,7% en el país, en algunas de las Comunidades en las que han gobernado partidos conservadores éste porcentaje supera ampliamente el 50% (Cataluña, Madrid, Valencia, Navarra y País Vasco). Esta tendencia se justifica desde los sectores conservadores y neoliberales en función de una supuesta "mayor demanda" de las familias, no por una mayor calidad educativa, sino por las características socioeconómicas de la población de esas escuelas concertadas. Pero démosle la vuelta al argumento, para poder comprenderlo mejor: si la escuela se mercantiliza, entramos de lleno en la dinámica del capitalismo. Y el capitalismo funciona bajo las leyes del mercado, y el mercado funciona bajo las leyes de la oferta y la demanda, y la demanda surge de unas necesidades, que bajo el capitalismo no suelen ser reales, sino interesadamente creadas. Luego por tanto...¿no es mejor y más fácil suponer que los intereses de las familias que llevan a sus hijos e hijas a estudiar a estos centros hayan sido creados por el propio sistema que promueve las escuelas concertadas? ¿Y ello cómo es posible? Pues simplemente demonizando la escuela pública, dejándola sin recursos, y manteniéndola como un sistema donde van a estudiar las familias con menos recursos económicos. En última instancia, por tanto, las familias son inducidas a creer que los centros concertados son mejores que los centros públicos, como un elemento de una interesada política para favorecerlos, la misma que también interesadamente desacredita y olvida a la escuela pública. 

 

Estos autores desmontan muy bien el argumento: "La primera hipotética razón nos haría pensar que los centros concertados pueden ofrecer una mayor calidad en la educación académica, pero los datos no dicen eso, una vez que se descuenta el efecto de las características socioeconómicas del alumnado. En segundo lugar, tampoco los resultados respaldan una hipotética mejor formación en comportamientos sociales en los centros concertados con respecto a los centros públicos. En tercer lugar, el factor religioso (católico) tiene una cierta relevancia, aunque no parece determinante en último extremo para la elección de centro (Fernández y Muñiz, 2012; Rogero y Andrés, 2014). Es más, los centros públicos presentan condiciones objetivas más favorables para la educación de calidad al contar con aulas menos masificadas, más participación de la comunidad educativa y un profesorado seleccionado en pruebas objetivas que respetan igualdad, mérito y capacidad". La escuela concertada, por tanto, no es mejor escuela que la pública. Simplemente, es una valoración política que la derecha conservadora, católica y neoliberal se ha empeñado en difundir. Pero lo que sí respalda la evidencia estadística es la creencia de los padres y las madres en que los contactos sociales y los compañeros y compañeras de aula pueden influir de forma positiva en los resultados educativos y en el futuro sociolaboral de sus hijos e hijas, motivos por los cuales suelen preferir los centros concertados (en opinión de Fernández y Muñiz, 2012; Rodríguez, Pruneda y Cuerto, 2014). Lo cierto es que, como opina Gimeno Sacristán (1998), detrás de muchos manidos y falaces argumentos a favor de la "libre elección", más que fervor liberalizador, lo que esconden las familias privilegiadas es el rechazo a la mezcla social, a educar a los hijos e hijas con los que no son de su misma clase social. Todo ese fenómeno no se da en la escuela pública, que es universal, integradora e intercultural por definición, y por tanto, antielitista y no segregadora, como hacen la escuela privada y la concertada. El clasismo, por consiguiente, es un eje fundamental en la labor de la propia escuela concertada. 

 

Enrique Díez y Agustín Moreno explican, apostillando este fenómeno: "De hecho, la más reciente investigación en sociología de la educación, de la Universidad Autónoma de Madrid (Rogero y Andrés, 2016), corrobora que "la libertad de elección de centro no existe, es un término falaz para justificar un sistema que segrega al alumnado y que sirve a las clases medias y altas para alejarse de los alumnos extranjeros y de las clases bajas". El 82% del alumnado inmigrante, de minorías y con necesidades educativas específicas está escolarizado en la escuela pública (Sáenz, Milán y Martínez, 2010). Por tanto, "no cabe hablar de calidad de la enseñanza, sino de calidad social de la clientela" (Feito, 2002). Con ello nos encontramos ante un círculo vicioso de segregación social que, de continuar, aboca a una importante merma de la equidad y la cohesión social". Actualmente, de facto, la mal llamada "libertad de elección" no es un derecho sino un privilegio, además de una estrategia para situar la educación dentro del proceso neoliberal de privatización de derechos fundamentales, para situarla como una mercancía más. Siendo razonable no obstante que todas las familias puedan acceder al centro educativo que deseen, no se puede equiparar la preferencia de elección de colegio con un derecho fundamental. Las preferencias personales o familiares las debe sufragar cada cual, no pudiendo dedicarse la iniciativa pública a atender los intereses particulares. Si la educación es un bien público no puede mantenerse como un negocio privado. El Estado debe velar por el bien común y no fomentar un mercado educativo con rankings de escuelas, en donde las familias compitan para conseguir la mejor oferta, como de si un gran supermercado de la enseñanza se tratara. Hoy día hay que practicar exactamente el movimiento contrario al que se viene ejecutando desde la década de los 80, esto es, revertir el proceso de depauperización de la escuela pública en favor de la concertada, reforzar la escuela pública, dotarla de recursos, ampliar sus plazas, mejorar la calidad de su profesorado, y respetar escrupulosamente sus características de calidad, gratuidad, laicidad, universalidad, integración, inclusividad e interculturalidad. En definitiva, como concluyen dichos autores, el sistema de "elección de centro" se basa en la lógica individualista de la "ética del más fuerte" y  no en la lógica igualitaria de la pluralidad y la convivencia, una lógica denostada y despreciada por el neoliberalismo rampante y hegemónico.

 

La escuela neoliberal asienta sus raíces en un modelo económico y social capitalista basado en el egoísmo competitivo y fundamentado en la ideología de la competitividad y la mercantilización. Para esta ideología el interés colectivo no tiene por qué ser la finalidad de la política educativa (Fernández Soria, 2007). Aboga por un mundo de competición descarnada y cruel, donde el mercado sea el único actor que regule quién sobrevive en esta lucha permanente, y desaparezcan los mecanismos de protección del bien común. Esta filosofía educativa parte del axioma que sostiene que las personas son responsables individualmente de su posible malestar o bienestar. Depende únicamente del mérito y del esfuerzo propio lo que se consigue en la vida (obviando que la sociedad ya proyecta una arquitectura de la desigualdad, como hemos explicado a fondo en esta serie de artículos, recientemente finalizada). Sólo los más aptos sobrevivirán, puesto que los débiles y pobres no han sabido o querido esforzarse lo suficiente para triunfar, según esta filosofía neoliberal y fundamentalista de mercado. La pobreza y la desigualdad son inevitables según ellos, y en todo caso, algo se puede paliar con caridad y misericordia, gracias a la solidaridad personal canalizada a través de las ONG. Este detestable modelo neoliberal, a pesar de la desigualdad mundial creciente que ha generado, continúa siendo defendido de manera fanática por sus adeptos. Y es el responsable de haber convertido la educación, de un derecho fundamental garantizado, a una oportunidad de negocio de corporaciones empresariales y determinados grupos de presión (en España, ligados fundamentalmente a la jerarquía católica), e impone cada vez con mayor ahínco un modelo de gestión de las escuelas como si fueran empresas privadas que exigen beneficios y rentabilidad. La lucha que tenemos por delante en el terreno educativo, por tanto, es una lucha ideológica entre dos visiones situadas en las antípodas. De una parte, los que entendemos la educación como un derecho humano fundamental, y abogamos por un modelo de escuela pública reforzado y universal, laico y de calidad, inclusivo e integrador. De otra parte, los que defienden un modelo de escuela concertada (y privada) elitista, clasista y segregacionista, religioso (católico) y adoctrinador, y que entiende la escuela como un negocio. 

 

Nosotros abogamos por el modelo que considera que la finalidad de la educación es conseguir el amor y el gusto por el saber, el desarrollo moral y la formación de ciudadanía crítica y comprometida con la mejora de la sociedad en la que viven (Moreno, 2016). Busca la mejora de todas las escuelas públicas, su difusión y universalización, y hacerlas aceptables a todas las familias, en vez de incitarlas a elegir y a competir, ya que no solo es menos costoso, sino que preserva los fines sociales de la educación. Entendemos la educación como un bien común, en el que las familias deben participar, pero no como clientes, sino como copartícipes activos en la construcción social de una escuela beneficiosa para sus hijos/as y los hijos/as de los demás (Fernández Soria, 2007). El Foro de Sevilla (http://porotrapoliticaeducativa.org/), junto con otras muchas organizaciones educativas y sindicales, propone para cualquier posible acuerdo en torno a una Reforma Educativa para todos que se pueda articular para una nueva Ley de Educación (tras la derogación de la actual LOMCE del PP, expuesta en esta serie de artículos), establecer como un eje fundamental la supresión progresiva de la financiación pública de los actuales centros privados concertados. Esto hay que proponerlo sin complejos, de una forma clara y valiente, bien fundamentada. La actual financiación pública de una doble red conduce al desmantelamiento progresivo del modelo de escuela pública como un proyecto solidario de vertebración social. Es urgente e imprescindible, por tanto, la apuesta clara por una red única de centros de titularidad y gestión pública que progresivamente y de manera voluntaria y negociada, integre a los centros privados concertados. Mientras ello se consigue, no debe haber ni un solo concierto más para la educación privada, ni un solo euro público más para la educación concertada, y debe suprimirse de inmediato la financiación pública para los centros que practiquen cualquier tipo de discriminación, segregación, o no aseguren la gratuidad. Costará esfuerzo, valentía y mucha determinación, porque estamos ante un asunto crucial que la derecha considera un puntal fundamental en su política de control social para las nuevas generaciones, posibilitando así poder perpetuar su perverso modelo. Continuaremos en siguientes entregas.

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4 diciembre 2019 3 04 /12 /diciembre /2019 00:00
El Genocidio Palestino (XI)

La vida allí [en Gaza] es muy difícil, triste, anómala. Sólo edificios con generadores pueden tener corriente. La falta de electricidad afecta todo, desde la imposibilidad de disponer de comida fresca hasta el tratamiento de aguas servidas. Si una persona en Gaza se enferma, probablemente sea asistida por personal médico idóneo incapaz de asistirlo a causa de la carencia de equipamiento y medicamentos […] Los estantes de los almacenes están vacíos. La costa, en muchos otros lugares del Mediterráneo suele estar repleta de balnearios, aquí está cubierta de descargas cloacales e industriales en bruto y con escombros de sucesivas guerras

Jason Greenblatt (Delegado de Donald Trump para “negociaciones internacionales”)

Durante todas nuestras entregas anteriores de esta serie, hemos estado insistiendo en el vergonzoso papel de los Estados Unidos en todo lo concerniente al conflicto palestino-israelí, que además ha empeorado con la actual Administración de Donald Trump, que entre otras tropelías, ha instado al traslado de la capital a Jerusalén, ha reconocido la propiedad de Israel sobre los Altos del Golán sirios, y acaba de considerar legales los asentamientos israelíes en los territorios ocupados. Vamos a recoger a continuación un fragmento extraído de un artículo de Norma Estela Ferreyra para el Blog "Barómetro Latinoamericano", en cuanto a la relación entre ambos países: "Latin American Post, por medio de Camila González C, nos habla de Israel como su "Estado satélite", señalando que: "...Desde la guerra de los Seis Días en 1967, el objetivo central de EE.UU. en Oriente Próximo ha sido su relación con Israel. Durante la guerra fría, gracias a la posición geoestratégica de la nación israelí, el vínculo entre ambos países se consolidó, y al finalizar el conflicto bipolar, EE.UU. lo convirtió en su principal aliado en la zona. Como tal, Israel ha trabajado en pro de los intereses en común que tiene con la potencia, en acciones como mantener a raya a Siria, a grupos insurgentes como Daesh o a los movimientos radicales palestinos, de Jordania y del Líbano. Así mismo, Israel ha servido como intermediario en el suministro armamentístico norteamericano a movimientos poco aceptados por la opinión pública, y las constantes guerras en las que Israel se ha visto involucrado han servido como campo de prueba para mejorar la eficacia militar americana. Y a cambio del apoyo en Oriente Próximo que le brinda Israel, EE.UU. representa el más grande soporte a su seguridad, al punto de convertirle en una potencia militar en la región, tras firmar el más grande acuerdo de ayuda militar de la historia estadounidense". Ambos países, como estamos viendo, no es que tengan objetivos e intereses compartidos, sino que Israel es el verdadero representante de Estados Unidos en la región, algo así como su portavoz, y el caballo de Troya del imperialismo estadounidense en la región. La adhesión que ambos países manifiestan es absolutamente inquebrantable, lo que los vuelve cómplices de los graves atentados y crímenes de lesa humanidad que Israel practica contra la nación palestina. 

 

Y continúa Ferreyra más adelante: "La Inteligencia Israelí: Como el aliado más confiable de Oriente, Israel, a través de El Mossad, le proporciona a EE.UU. más información importante para su seguridad nacional, que los demás aliados de la OTAN. Más allá de su papel como aliado, la inteligencia israelí también adquiere un papel relevante gracias al desarrollo de tecnologías vanguardistas que han transformado el rostro de la guerra, a través de elementos como las armas cibernéticas o los drones (vehículos no tripulados), y sus avances en medicina e informática, que resultan atractivos para el desarrollo estratégico de EE.UU". Y en cuanto al lobby israelí señala: "Al ser una nación pequeña y rodeada de enemigos, funciona como argumento del apoyo moral hasta el momento en que esta nación ataca directamente, perjudica o le genera más inconvenientes que respuestas políticamente positivas a su benefactor, como lo son las operaciones de espionaje, calificadas como las más agresivas por parte de países aliados, ataques militares directos, conflictos internacionales o consecuencias con grupos insurgentes que no tienen vínculo alguno con EE.UU. Por lo tanto, el lobby israelí puede ser el fundamento con más peso para argumentar la particular relación entre Israel y Estados Unidos. Los lobbies pro-Israel, como Aipac, o CUFI, son organizaciones poderosas, conformadas por empresarios, políticos o miembros de la sociedad civil con un alto nivel de influencia en la toma de decisiones de EE.UU. con respecto al Oriente Próximo o al bienestar de la comunidad israelí, fruto del financiamiento de campañas electorales tanto del congreso, como de la rama ejecutiva, la presencia en el espectro político, y constantes negociaciones con líderes gubernamentales". Bien, analicemos ahora, siquiera sea brevemente, un esbozo del amigo inquebrantable de Israel en la escena internacional, que no es otro, como estamos viendo, que Estados Unidos. Para definirlo, voy a rescatar a continuación un fragmento de este artículo de Ramón Pedregal Casanova para el digital Rebelion, que nos expone muy bien el cariz de la superpotencia norteamericana (ya sabemos el dicho popular: "Dime con quién andas..."): "Como el argumento político de la Hidra es la fuerza, debemos estar precavidos y tener respuesta contundente que propulsar de inmediato, ser rápidos y declarar con toda justeza que no hay poder más vencido en el siglo XX y XXI que el de ese monstruo y su subordinada serpiente de dos cabezas, EE.UU.-Israel. Hay territorios de los que la Hidra ha sido expulsada o se encuentra en el camino de la expulsión. Ha sido derrotada en el plano militar, en el plano político, en los centros de discusión internacional...".

 

Y continúa Pedregal Casanova: "...,pero como es propio de su naturaleza, opta por amenazar al Tribunal Internacional, amenaza a los 120 países que votaron en el Consejo de Naciones Unidas contra la entrega de Jerusalén a la entidad colonial sionista, y como pierde y vuelve a perder abandona el Consejo de Derechos Humanos de la ONU en el intento de proteger a Israel, abandona la Agencia de Protección de los Refugiados, abandona la UNESCO, abandona el Protocolo de Kyoto sobre el Cambio Climático, abandona los Acuerdos sobre el Cambio Climático de París, el Pacto Nuclear con Irán, el Acuerdo de Control Nuclear con Rusia, abandona el Acuerdo Judicial Flores vs Meese de 1997 que prohíbe encarcelar a menores de edad en los centros de detención del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), y tiene sin firmar la Declaración de los Derechos del Niño, rechaza los Derechos de los Niños en conflictos armados, la venta de armas y la prostitución, no está dispuesto a firmar los Derechos de las personas con discapacidad, rechaza igualmente el Pacto para la protección de los trabajadores inmigrantes y sus familias, rechaza la Convención para la eliminación de la discriminación de las mujeres, rechaza también la Convención sobre el consentimiento para el matrimonio, la edad mínima para contraer matrimonio y el registro del matrimonio, rechaza la Convención contra las desapariciones forzadas, de igual manera rechaza el Primer y Segundo Protocolo del Pacto de Derechos Civiles y Políticos, rechaza la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar...rechaza y rechaza y rechaza, se sitúa al margen del Derecho Internacional, de los Derechos Humanos, enseña su bajeza ética, se muestra como es, hace mucho daño, pero muestra su debilidad, su contradicción en el mundo estando dispuesto a destruirlo porque pierde; ¿cuántas páginas podemos llenar con las derrotas de la serpiente bicéfala y la misma Hidra? y eso sin mencionar sus derrotas militares y resistencias que le han infringido y le oponen los pueblos, de los que es buen ejemplo el pueblo cubano". Magnífico retrato el que nos hace Pedregal Casanova (uno de nuestros mayores expertos mundiales en el tema) sobre la peligrosa potencia estadounidense, el gran amigo de Israel. Tal para cual. Todo queda en casa. Pero aún más vergonzante que todo ello es el comportamiento del resto de la comunidad internacional, que permite que estos dos países basura sigan haciendo de las suyas en el escenario mundial. 

 

Y como podemos sospechar, dado el intenso grado de amistad que muestran ambos, es muy evidente que en los medios de comunicación estadounidenses, Israel es un elemento absolutamente intocable. Así nos lo explica Gideon Levy en este artículo para el medio Haaretz, traducido para Rebelion por J.M., que tomaremos como referencia a continuación. En Estados Unidos puedes atacar a los palestinos ininterrumpidamente, pedir su expulsión y hasta negar su existencia. Pero no te atrevas a decir ni una sola mala palabra sobre Israel. Cualquier declaración contraria a los intereses de Israel será considerada una actitud antisemita, dándose casos, como el que relata el citado artículo, de periodistas despedidos de grandes cadenas y medios de comunicación por intentarlo. ¿Cómo se atreve? ¿En qué estaba pensando? ¿Creería quizás que estaba viviendo en una democracia con libertad de expresión? No. Más bien vive en un país donde el simple hecho de hablar sobre Israel está sujeto a la seria censura del oficialismo judío y de la propaganda israelí. Es un fenómeno que no se da en ningún otro lugar del mundo, y eso que la propaganda israelí llegan bien lejos y de forma muy potente. Y así, cualquier intento de emitir una opinión mínimamente justa y democrática (y sobre todo si es laica) sobre el conflicto palestino-israelí, será tenido en cuenta como un severo ataque contra la potencia israelí, y será por tanto censurado y atacado. Gideon Levy aclara: "En la realidad de mano dura que ha tomado el control sobre el diálogo en los Estados Unidos no hay espacio para expresiones que puedan ofender a la ocupación israelí". Israel es, en efecto, intocable en los medios estadounidenses. Pero al contrario sí, es decir, los periodistas estadounidenses, críticos y analistas políticos, así como representantes gubernamentales, pueden hacer toda serie de críticas sobre los palestinos, que no les pasará nada. Pero como decimos, esta fuerte influencia de la propaganda israelí se está extendiendo cada vez más. Tratar de publicar un artículo crítico sobre Israel en cualquier periódico convencional de Occidente es una tarea cada vez más difícil, a menudo imposible. Esta serie de artículos, por ejemplo, jamás sería publicada en ningún medio español convencional (El País, ABC, La Vanguardia, La Razón, El Mundo, El Periódico...). Habría de ser la prensa alternativa en Internet quien lo publicara (La Haine, Rebelion, Contrainformacion, Aporrea, Tercera Informacion, Insurgente, Kaos en la Red, Red Roja, Sin Permiso, La Marea, Diagonal, eldiario.es, Publico, Eco Republicano, Cuarto Poder, InfoLibre, Lucha de Clases, Mundo Obrero, El Salto Diario, Contexto y Accion, Viento Sur, Asturbulla, Izquierda Diario, Mientras Tanto, Nueva Revolucion, etc). 

 

Como muy bien explica Gideon Levy, usan la trampa del antisemitismo para todo: "La palabra clave, por supuesto, es antisemitismo. Se ha escrito mucho sobre el uso que Israel y sus partidarios hacen del antisemitismo. Y funciona maravillosamente, es una palabra mágica que silencia a las personas. Todavía no ha habido una sola crítica de la ocupación que no esté etiquetada de antisemitismo (...). El mundo entero está contra nosotros". En efecto, Israel tilda de antisemita a cualquier organización o ciudadano que emita manifestaciones contrarias a sus macabros intereses. Y eso que según una encuesta mundial realizada por la CNN, solo el 10% de los encuestados confesó que tenía sentimientos negativos hacia los judíos. Son más o menos cuatro veces más que el número de personas que confiesan que no le gustan los musulmanes. Pero ellos siguen a la carga, con ese trasfondo de victimismo, cuando son precisamente los que más atentan contra los derechos de los demás. Pero en fin, ya sabemos que la mentira sionista no tiene límites. Su irracional y aberrante política criminal contra Palestina tiene que conocerse, y sobre todo, tiene que dejar de permitirse. Su violencia colonial tiene que cesar, y es responsabilidad de los ciudadanos del mundo, pero sobre todo de los medios de comunicación, y de los líderes políticos y gobernantes mundiales, acabar con esta imagen e intentar por todos los medios que Israel deje de comportarse como un Estado canalla y terrorista. La impunidad israelí tiene que acabar. Los niveles de sufrimiento humano en los territorios ocupados tienen que cesar. La asfixia de la población palestina tiene que cesar. Los crueles experimentos de la industria de armas de Israel tienen que cesar. La indiferencia internacional tiene que cesar. Y el sionismo debe desaparecer de la faz de la Tierra. Es el deber del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, con el respaldo de la comunidad internacional. La lista de las Resoluciones de la ONU incumplidas por Israel es interminable. La ocupación palestina continúa porque el mundo entero se niega a actuar. Un mundo decente jamás debiera tolerar estos viles atropellos a los derechos humanos más elementales. La parcialidad y sumisión de los medios de comunicación occidentales (asunto al que volveremos en su momento) permite a Israel seguir asesinando en Gaza, ocupando sus territorios, violando sus derechos, y condenándolos a una vida indigna. Continuaremos en siguientes entregas.

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3 diciembre 2019 2 03 /12 /diciembre /2019 00:00
Viñeta: Rainer Ehrt

Viñeta: Rainer Ehrt

Traducir una crisis multidimensional ecológica y social compleja como el cambio climático a toneladas de dióxido de carbono equivalentes (CO2) –que podemos medir, contar, poseer, asignarles un precio y comerciar– no sólo reduce nuestra visión de lo que serían acciones verdaderamente transformadoras, sino que permite que actores e intereses sigan operando en el sistema actual como hasta ahora

Camila Moreno

Durante los próximos días se celebrará en Madrid la COP25 (Conferencia de las Partes) sobre el Cambio Climático, con nuevos informes del IPCC instando a revisar los objetivos marcados en cumbres anteriores, ya que a la luz de los nuevos datos y proyecciones, se muestran claramente insuficientes. La nueva Cumbre se centrará, como las anteriores, en revisar los objetivos de reducción de emisiones GEI durante los próximos años, para intentar controlar la evolución del calentamiento global del planeta, y sus desastrosas consecuencias en todos los órdenes. Pero a pesar de que el efecto del calentamiento global es lo que recibe en cada cumbre mayor atención, por ser además lo más ampliamente documentado durante las últimas décadas, este fenómeno no da cuenta, por sí solo, de las múltiples dimensiones del colapso ambiental que se nos avecina. Y ya no se trata solo de potenciales impactos en determinados indicadores, sino de perversas y encadenadas transformaciones que están ya alterando y destruyendo las condiciones de reproducción de la vida en nuestro planeta. Existen multitud de asuntos que en estas cumbres no se tratan (o al menos no directamente), y que están influyendo en que dichas condiciones tengan efecto. Por ejemplo, no se habla del pico del petróleo, ni del agotamiento de los recursos naturales, ni de la imperiosa necesidad de basar nuestros modelos económicos en otras fuentes energéticas. Tampoco se trata el imperioso cambio cultural que necesitamos, con el consiguiente cambio en nuestras escalas de valores.

 

Pero sobre todo, no se insiste (y debería hacerse en cumbres internacionales de este tipo, que son el mayor escaparate mundial donde se habla del tema) en que nuestra vida sobre la Tierra, llegado este momento, necesita ir modificando sus hábitos, costumbres, fundamentos, actitudes y procedimientos, es decir, necesitamos vivir de otra manera, producir, distribuir, consumir y desechar de otro modo, valorar otras opciones, si es que pretendemos continuar viviendo sobre la faz de la tierra. De nada nos servirán cien cumbres como las que se celebran actualmente, si el único objetivo que se marca, y a todo lo que se aspira, es a disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero, para poder controlar el calentamiento global. Esa evolución es solo la punta del iceberg, es únicamente el lado más visible de las profundas transformaciones que nuestras sociedades necesitan. Pero en vez de ello, la lógica capitalista insiste en sus planteamientos. Y cuando concede (tras décadas de intentos de concienciación por parte de los grupos ecologistas y de la izquierda política, social y mediática) ligeros cambios, lo hace de forma parcial, infantil, ingenua, incompleta, reduccionista e insuficiente. Hemos conseguido tan solo que el capitalismo admita plantearse y reducir la compleja interrelación de factores que inciden en las transformaciones climáticas, en unas pocas, siquiera una, variable. Un solo indicador resume todos los objetivos que supuestamente hemos de alcanzar. Pero la realidad es mucho más compleja que alcanzar ese indicador. Precisamente porque alcanzarlo implica remodelar muchísimos otros aspectos de nuestra civilización, de los cuales precisamente no se habla en estas cumbres.

 

Se va generando, porque el capitalismo así lo exige, un reduccionismo radical que exige que simplifiquemos nuestra realidad social, productiva, energética, económica y cultural, y la expresemos bajo una cuantificación: ¡No más de 1,5ºC! Así como la economía parece ser que se reduce al crecimiento, y éste se refleja en el PIB, el cambio climático parece verse reflejado solamente en la cantidad que tomamos como límite para que el planeta no continúe su calentamiento. Craso e infantil error. Las múltiples dimensiones del colapso civilizatorio al que estamos asistiendo no pueden reducirse a un solo aspecto, como el calentamiento global. Porque…¿qué hay de los fuertes intereses corporativos que hay que vencer para alcanzar dicho objetivo? ¿Y para mantenerlo y reducirlo? ¿Se habla de decrecimiento en estas cumbres? ¿Se habla de la necesidad de pensar, actuar y consumir de otro modo? ¿Se habla de renunciar a los valores del mundo capitalista? ¿Se cuestionan valores como la soberanía energética y alimentaria de los pueblos? ¿Se habla de animalismo en estas cumbres? ¿Se habla de ecosocialismo y de ecofeminismo en estas cumbres? ¿Se habla de redefinir las necesidades humanas y su satisfacción? ¿Se insta a los gobiernos a que elaboren políticas en este sentido? ¿Tiene sentido omitir todos estos elementos de debate, y organizar una cumbre que se centre únicamente en los grados que nos podemos “permitir” que el planeta se caliente?

 

En última instancia, una crisis civilizatoria de la envergadura de la que nos amenaza, fundamentada bajo patrones de antropocentrismo, patriarcal y monocultural, basada en el mantra del crecimiento económico sin límites, y creada bajo el patrón extractivista, no puede ser despachada únicamente declarando un nuevo límite temporal y de calentamiento global. Ha de ir acompañada de las medidas concretas que todos los países han de tomar para poder alcanzar dichos objetivos, y precisamente ahí es donde estas cumbres no quieren entrar. Porque entrar a debatir todo ello es entrar a cuestionar la propia lógica capitalista, cuyos intereses creados son aún lo suficientemente potentes como para que no sean abiertamente cuestionados. Una cumbre climática no puede ser despachada como un simple asunto técnico, con un objetivo cuantificable. Una cumbre climática debe exponer y debatir a fondo sobre los cambios económicos y culturales que necesitamos, sobre los cambios civilizatorios a los que aspiramos, y sobre los nuevos indicadores que han de medirlos. Pero ya estamos acostumbrados a que el capitalismo siempre intenta esquivar el asunto, reducir la problemática, esquematizar la posible solución, no cuestionar los fundamentos del sistema, y redirigir la receta hacia aspectos meramente superficiales.

 

El capitalismo jamás podrá comprender (y por ello las cumbres climáticas estarán destinadas al fracaso si se organizan bajo estos pilares) que para superar (o siquiera defendernos ante) el caos climático en ciernes, hacen falta otros modos y estilos de vida. Hacen falta otros objetivos vitales, otros parámetros económicos, otros prismas culturales. Pero el capitalismo se conformará con parchear por aquí y por allá, y se limitará a diseñar recetas que no amenacen sus propias estructuras, y que no alteren las conceptualizaciones que afectan a lo que entendemos por bienestar, desarrollo, progreso y crecimiento. Precisamente es todo esto lo que nos amenaza. Son las propias visiones, actitudes y modos de vida capitalistas los que nos han traído hasta aquí. Nuestro enfoque mental y civilizatorio es el que tiene que ser roto, porque la forma en que describimos y enmarcamos los problemas ya predetermina el tipo de posibles soluciones y respuestas que podremos darles. No podemos fijarnos en el dedo, como popularmente se dice, porque estará tapándonos la luna.

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2 diciembre 2019 1 02 /12 /diciembre /2019 00:00
Viñeta: Sonia Mitralias

Viñeta: Sonia Mitralias

No podemos resolver los problemas con la misma mentalidad con la que los creamos

Albert Einstein

Este es un problema de la humanidad, la Madre Tierra y todos nosotros. Entonces, ¿estamos tomándonos esto en serio o estamos haciendo juegos políticos? Esta no es una negociación sobre cuotas de café o cacao, sino sobre el clima de la Tierra

Paul Oquist (Jefe de la Delegación Nicaragüense durante la COP21 de París)

En el número anterior ya nos adentramos en los 8 grandes principios generales del Ecosocialismo definidos por Jorge Riechmann, tomando como referencia el estupendo texto de Luis Tamayo "Aprender a decrecer". En la última entrega ya expusimos los dos primeros, la biomímesis y el principio de precaución. Continuaremos a partir de ahí:

 

III.- La Ecoefiencia. La ecoeficiencia puede constituir un principio clave de la humanidad futura. Mejorar de manera sustantiva la eficiencia de los procesos y máquinas, así como la durabilidad de las mercancías puede permitir a la humanidad que sobreviva a la crisis derivada del fin de la era del petróleo barato, mantener una calidad de vida mínimamente razonable. Mejorar la eficiencia de las tecnologías previas a la era del petróleo barato, esas que se servían del carbón, la fuerza de los ríos y la tracción animal (y ahora también del sol, el viento y las mareas) puede hacer la diferencia e impedir que, tal y como lo prescribe la Teoría de Olduvai, los grupos humanos desciendan hasta el Paleolítico (volviendo al modo de producción de caza-recolección) y lo hagan solo hasta el Renacimiento o la Ilustración (con una serie de tecnologías anteriores a la era del petróleo que permitan una calidad de vida razonable). Hacer más eficientes las tecnologías de producción orgánica de alimentos, captación de agua de lluvia, riego de los sembradíos, aprovechamiento de la energía solar, eólica, hidráulica, mareomotriz y geotérmica puede constituir una diferencia verdaderamente significativa entre las naciones supervivientes al fin de la era del petróleo barato. Otro elemento clave de la ecoeficiencia tiene que ver con la producción sostenible de los alimentos. Ser capaces de producirlos localmente en cantidad y calidad suficiente implicará contar no solo con los insumos (agua suficiente y de buena calidad, semillas y abonos orgánicos), sino también con la experiencia necesaria.  Señalemos, por último, que ese anhelo de dominio y la estupidez concomitante se presenta de una manera increíblemente clara en el trato que el ser humano moderno da al agua potable. 

 

En la antigüedad se veneraba el agua. Podía ser considerado hasta un crimen arrojar caca al agua potable. Cada vez que accionamos el disparador del inodoro, como bien indica César Añorve, cometemos un crimen contra la naturaleza. La humanidad moderna ha olvidado el cuidado del agua y se ha acostumbrado a ensuciarla y a desperdiciarla. Y eso no es lo único. Muchas personas utilizan enormes cantidades de agua para bañarse, para lavar sus enseres domésticos e incluso sus coches. Sólo una humanidad que tenga presente el valor del agua sobre cualquier otro recurso podrá verdaderamente conservarla y evitar que se contamine con aceites e hidrocarburos (como hace la hipercontaminante fractura hidráulica o fracking) o de metales pesados (como hace la minería de tajo a cielo abierto de metales preciosos, la cual, para obtener unos cuantos gramos de oro es capaz de contaminar, durante siglos, toneladas de mineral y millones de litros de agua). Nuestra alimentación también es producto de este despilfarro. Miles de litros de agua se necesitan para fabricar la carne que comemos, o para mantener al ganado que nos proporciona dicha carne. Una industria ecoeficiente trabaja reciclando, opera con ciclos cerrados de materiales y sin producir externalidades, es decir, sin expoliar los recursos naturales. La humanidad que sobreviva al fin de la era de la exuberancia requerirá forzosamente de dicha industria.

 

IV.- La impostergable Autocontención. Una sociedad autocontenida y convivial es una sociedad que no cree posible el crecimiento infinito (al contrario que la sociedad de deuda en la que actualmente vivimos). La energía es básica para cualquier modelo económico que se utilice, y la energía basa sus fuentes en los propios límites biofísicos del planeta. Pero simplemente, aunque cueste creerlo, este principio no se ha tenido en cuenta hasta ahora. Una sociedad convivial no puede sino decrecer en la medida en que es ecoeficiente (tercer principio) y posee una idea clara de que los recursos de la Tierra son finitos. Por tal razón no puede sino limitar no solo el número de habitantes que la pueblan, sino la cantidad de los recursos que dichos habitantes utilizan. La huella ecológica y otros indicadores nos dan una perfecta idea de la deuda que sostenemos con la naturaleza (por habitante, por país, por continente...), en el sentido de consumir más de lo que ella necesita para regenerarse. En su estudio "El género vernáculo", Ivan Illich nos dejó un estupendo ejemplo de lo que es la autocontención o autolimitación en este sentido: "El caracol construye la delicada arquitectura de su concha añadiendo una tras otra las espiras cada vez más amplias; después cesa bruscamente y comienza a enroscarse esta vez en decrecimiento, ya que una sola espira más daría a la concha una dimensión dieciséis veces más grande, lo que en lugar de contribuir al bienestar del animal, lo sobrecargaría. Y desde entonces, cualquier aumento de su productividad serviría solo para paliar las dificultades creadas por esta ampliación de la concha, fuera de los límites fijados por su finalidad. Pasado el punto límite de la ampliación de las espiras, los problemas del sobrecrecimiento se multiplican en progresión geométrica, mientras que la capacidad biológica del caracol solo puede, en el mejor de los casos, seguir una progresión aritmética". Los que no recuerden estos conceptos matemáticos, será mejor que los vuelvan a repasar, para comprender en su verdadera dimensión el texto de Illich. Porque aunque el ser humano lleva siglos definiendo lo que es la progresión geométrica, parece que en la práctica aún no la ha comprendido. Una sociedad convivial, con el objeto de mantener su calidad de vida, no puede sino ser como el caracol, es decir, autolimitarse y cuidar sus recursos para proyectarse hacia el futuro.

 

Pero la autocontención es mucho más que eso. Es en las ideas de los sabios y pensadores orientales en donde podemos encontrar muchísimos ejemplos de autocontención. En la sabiduría Zen, por ejemplo, encontramos ejemplos de una vida basada en la autocontención. Entre los muchos que existen, Luis Tamayo cita el denominado "¿Es así?", que reproducimos a continuación: "Una jovencita japonesa muy atractiva, cuyos padres regentaban una tienda de comidas, vivía cerca de su casa. Una mañana, repentinamente, los padres descubrieron con espanto que la muchacha estaba embarazada. Esto puso a los tenderos fuera de sí. La joven, al principio, se negaba a delatar al padre de la criatura, pero después de mucho hostigarla y amenazarla acabó dando el nombre de Hakuin. Muy irritados, los padres fueron en busca del Maestro. "¿Es así?", fue todo lo que dijo. Al nacer el niño, lo llevaron a casa de Hakuin. Por entonces, éste había perdido ya toda su reputación, lo cual no le preocupaba mucho, pero en cualquier caso no faltaron atenciones en la crianza del niño. Los vecinos daban a Hakuin leche y cualquier otra cosa que el pequeño necesitase. Pasó un año y la joven madre, no pudiendo resistir más, confesó a sus padres la verdad: el auténtico padre del niño era un hombre joven que trabajaba en la pescadería. La madre y el padre de la chica fueron enseguida a casa de Hakuin para pedirle perdón. Después de haberse desecho en disculpas, le rogaron que les devolviese el niño. Hakuin no puso ninguna objeción. Al entregarles el pequeño, todo lo que dijo fue: "¿Es así?". La autocontención implica, tal como enseñó el Maestro Hakuin, un cambio en el modo de vida, una actitud de humildad, de respeto al otro y de valoración de su lugar en la tierra. La autocontención reconoce que no se poseen todas las claves, es decir, toda la verdad. Que siempre habrá un espacio vacío, un no saber irreductible, por lo que nuestra actitud no puede ser sino de reconocimiento de los propios límites y de respeto a un orden cuya comprensión total nos supera. Es por todo eso que una sociedad autocontenida respeta los límites planetarios y la biodiversidad. Fomenta la presencia del otro, de la otredad, de lo diferente, incluso de las especies "dañinas". La reverencia a la Madre Tierra es una actitud acorde a la autolimitación. Continuaremos en siguientes entregas.

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29 noviembre 2019 5 29 /11 /noviembre /2019 00:00

"Ya configurada la educación como un eficaz instrumento al servicio de la segregación social y la profundización de las desigualdades, a la educación pública se asigna el papel de instruir y adiestrar a los hijos de las depauperadas clases medias y de la fragmentada clase obrera, todas ellas convertidas cada vez más en precariado, mientras la educación privada y privada concertada se reserva el de formar a las élites

Pura Sánchez

Así, la educación privada concertada quedará intocada por los recortes presupuestarios, gracias a la cobertura legal de ser considerada educación “sostenida con fondos públicos” y justificado su mantenimiento por la defensa de un inexistente derecho de las familias a elegir el tipo de educación para sus hijos, “derecho” que debe ser generosamente financiado por la administración pública y que supone un instrumento más de desvío de renta de las clases más necesitadas de recursos a las menos necesitadas. Una maniobra extractivista más de la economía neoliberal

Pura Sánchez

Como decíamos en el artículo anterior, pensamos que la religión no debe formar parte del currículo, pero no por motivos antirreligiosos (cada cual es libre de cultivar sus propias creencias), sino desde un planteamiento pedagógico y social beneficioso para el desarrollo de la incipiente racionalidad del menor, de su independencia, libertad y autonomía personal. Lo que necesitamos en la escuela pública es la impartición de una ética cívica mínima, común para el conjunto de la ciudadanía, basada escrupulosamente en el respeto a los Derechos Humanos, que recoja todo aquello que une a la ciudadanía y desarrolle principios y valores de respeto y tolerancia, que hagan posible la convivencia en la propia diferencia, y también garantice el respeto, la integración  y la pluralidad con las personas que no son fieles de ninguna religión, es decir, que no creen en ningún Dios. Sólo en una escuela verdadera y completamente pública y laica se pueden sentir representadas y cómodas tanto las personas creyentes como las no creyentes, tanto las musulmanas como las cristianas. Los centros de enseñanza deben servir para aprender y no para creer. Deben servir para reflexionar y formarse en el pensamiento científico y social, pero no para fomentar ninguna fe irracional. Precisamente por eso, la escuela pública ha de ser laica, para poder ser de todas y todos, para que en ella todas las personas podamos reconocernos al margen de cuáles sean nuestras creencias, que han de quedar como un asunto íntimo y privado. De ahí que educación concertada y religiosa tengan que ser progresivamente abolidas. Y precisamente hay que hacerlo, como nos argumenta Carlos Fernández Liria en este artículo para el medio Cuarto Poder, en nombre de la libertad de enseñanza. Continuaremos profundizando en estos aspectos, porque estamos abordando quizá la línea de flotación principal en cuanto a educación se refiere. Y es que existen una serie de premisas (sofismas los llama Fernández Liria) que se repiten sin cesar, como verdaderos mantras, como si fueran claras evidencias, cuando no es así. Por ejemplo, se dice que el Art. 27 de la Constitución protege la enseñanza concertada porque defiende la libertad de enseñanza contra el modelo de "escuela única". Y añaden a continuación que la escuela única se da solo en los países en donde existe el partido único, la prensa única, es decir, en las dictaduras, en los regímenes totalitarios. Esto es completamente falso. Pero además lo suelen decir quienes defienden el pensamiento neoliberal como pensamiento único. 

 

Fernández Liria lo deja muy bien explicado. Retomo sus palabras: "Así pues, si suprimir la escuela concertada es imponer el modelo de "escuela única" y eso solo se da en las dictaduras totalitarias, habría que concluir de inmediato que en Europa hay una buena cantidad de países totalitarios: en realidad, casi todos. Se lleva la palma, desde luego, Finlandia, que durante las últimas décadas ha sido el milagro educativo europeo, donde la escuela concertada se reduce a un 2,9% y la escuela privada a un impactante 0,0%. Noruega es también un país muy totalitario, con un 96,4% de escuela pública. Peor es en Irlanda, donde la concertada y la privada juntas suman un 0,4%. Otras dictaduras totalitarias serían Alemania (la que más, junto con Austria, un 0,0%), los Países Bajos (0,9%), o Italia (5,1%). En realidad, según esta especie de catecismo del PP, solo tres países europeos se librarían, por tanto, del totalitarismo: España, donde la suma de la concertada y la privada es del 31,8%; Reino Unido, con un 39,1%, y Bélgica, con un 55,7%. Todos los demás serían dictaduras totalitarias que cercenan la libertad de enseñanza imponiendo un modelo de "escuela única". Y añade que el disparate es tan mayúsculo y el truco ideológico tan grotesco que se cae por su propio peso. En realidad son ellos/as, los defensores del modelo público-concertado (defensores igualmente de la escuela privada, segregacionista, clasista y elitista) los que persiguen la escuela única, a tenor de la evolución que va teniendo en nuestro país, y del interés por dejar a la escuela pública como un porcentaje residual. En realidad, lo que estas personas de la "derecha liberal" persiguen no es ninguna libertad de enseñanza, sino la libertad de los padres a imponer a sus hijos su propia ideología personal, y además, de hacerlo de forma absolutamente totalitaria hasta que alcancen la mayoría de edad (cuando ya las mentes estén absolutamente colonizadas). A eso le llaman "libertad de las familias". ¡Cuánto daño está haciendo el neoliberalismo doctrinal y sus nuevos derechos! Precisamente, las cosas son justamente al revés de como esta gente las cuenta. 

 

Precisamente, la escuela pública es el mejor invento contra el totalitarismo ideológico. Se inventó, sobre todo, para liberar a los niños y niñas, a los hijos e hijas, de la dictadura ideológica a la que los respectivos padres podrían someterlos, educándolos según sus convicciones (en ocasiones repugnantes o incluso a veces criminales, añade Fernández Liria), pero no en la intimidad, sino institucionalizando todo este sistema, globalizándolo, e instando a que tuviera ayudas públicas. De este modo, además, dicha ideología se extendería mucho más que si solo la cultivamos en el entorno familiar. Los niños y niñas del franquismo, por ejemplo, fueron vetados, ni siquiera les dejaron por un momento asomarse a la pluralidad ideológica y a la diversidad social y de pensamiento que existe. Fueron (fuimos) adoctrinados desde pequeños de una forma brutal. Lo que pretendemos es que, ahora que supuestamente vivimos en "democracia", esto no siga ocurriendo. Los niños y niñas pueden, por supuesto, ser educados en casa de manera más o menos asfixiante. Corresponderá a los padres dicha tarea. Ese es el derecho de los padres. Pero en el colegio, en la escuela, en el Instituto, en la Universidad, deben tener una ventana abierta al mundo, reflexiva, a otros mundos que sus padres no tienen derecho a censurar. Y así, unos serán cristianos, otros musulmanes, otros ateos, otros agnósticos, otros budistas. Un Estado democrático no puede coartar la libertad de las familias EN EL SENO FAMILIAR, pero sí debe hacerlo en el contexto de la escuela pública, porque la escuela pública es de todos. En la escuela pública no caben dichos planteamientos, no caben dogmas, ni fe, ni religión, ni adoctrinamiento. Por supuesto que unos padres del Opus Dei tienen derecho a llevar a sus hijos a una escuela que los adoctrine en dicho pensamiento, pero nunca con fondos públicos. Habrán de llevarlos, si pueden pagarla, a una escuela privada. Y aquí reside la grandeza, la belleza y la universalidad de la escuela pública y laica, donde cada niño y cada niña se puede sentar junto a alguien diferente, que se viste diferente o que piensa diferente, que siente y cree diferente, pero donde se aprende desde el respeto y la tolerancia hacia la diversidad y la riqueza ideológica. 

 

Lo que hay que matizar, por tanto y para que se entienda, es esa supuesta "libertad" de las familias, que no es tal. Los padres y madres, nadie lo niega, ni tampoco la Constitución, tienen el derecho de elegir la educación que quieran para sus hijos, pero no es una libertad plena ni ilimitada. Sus convicciones educativas y sus creencias personales pueden ser impartidas a sus hijos e hijas en el seno familiar, e incluso en una escuela privada si pueden y quieren pagarla. Pero nunca en la escuela pública, porque la escuela pública debe ser el templo de la diversidad y de la pluralidad. Y para ello, no puede entrar en ninguna cuestión religiosa. Ha de mantenerse al margen, en la más estricta laicidad. Insiste Fernández Liria: "Cuando se repite ese mantra absurdo del control ideológico estatal se olvida la cuestión fundamental: la de si se está hablando de un Estado con división de poderes o no. En la medida misma de que haya un control gubernamental de lo público, ya se trate de la escuela pública (donde es casi impracticable) o de la prensa pública (donde por supuesto que lo hay) o de la justicia (que no puede ser privada), eso no es más que una demostración de que la separación de poderes no está funcionando correctamente. Y en esos casos, el problema no es lo público, sino el hecho de que lo público no está suficientemente blindado frente a las presiones privadas o gubernamentales. Es algo que, por ejemplo, se observa en la sanidad pública, mucho más que en la escuela pública. Y no digamos ya en el terreno del periodismo, donde la libertad de expresión está secuestrada por unas cuantas corporaciones mediáticas económicamente muy poderosas". En nuestro país, la enseñanza concertada está dañando muy seriamente a la educación pública. Y esto es lo más grave que puede ocurrir para las clases más desfavorecidas. Se está practicando una selección del alumnado, y condenando a un gueto de marginados a la población más necesitada de recursos para su educación. Se perpetúa de esta forma el clasismo y el elitismo. En algunos barrios, incluso, llevar a tus hijos a la escuela pública es como llevarlos a un reformatorio carcelario. Y no precisamente porque la escuela pública sea eso, sino porque en eso la estamos convirtiendo, con tanta transferencia de recursos de la pública a la concertada. Mientras la concertada recibe fondos al por mayor, a la pública se le destinan barracones. Mientras las nuevas parcelas de las nuevas barriadas son reservadas para la escuela concertada, van careciendo cada vez más de educación pública. Hemos de revertir este peligroso camino. Es una tendencia criminal y perversa. 

 

Y así, mientras las políticas neoliberales de derechas están favoreciendo la enseñanza privada con recursos del Estado (que en eso consiste justamente el sistema de conciertos educativos), durante las dos últimas décadas no han dejado de recortarse los recursos de la escuela pública. Se trata de un darwinismo social que se impone en nombre de la mal entendida "libertad de enseñanza", entendida así por el rampante neoliberalismo. Y encima intentan vendernos el discurso de que estas medidas y decisiones están amparadas por la Constitución. Es simplemente grotesco y vergonzoso. La escuela pública, finaliza Fernández Liria, no es un determinado "modelo educativo", sino precisamente la institución que garantiza que ningún modelo educativo pueda imponerse sobre los demás. Los alumnos de la escuela pública tendrán compañeros diversos, profesores de diversa ideología, padres y madres de convicciones distintas, asociaciones de un ámbito y de otro, directivos de unas creencias y de otras, conocerán personal de las diferentes tendencias, siempre desde el debido respeto, y es esta riqueza estructural de la escuela pública lo que no podemos perder, porque vuelve impracticable cualquier intento de control ideológico. Las verdaderas dictaduras ideológicas se imponen en las escuelas concertadas, donde cualquier profesor o profesora puede ser despedido o despedida simplemente por no encajar con el ideario doctrinal del centro, por ser homosexual, por ser lesbiana, por casarse con una persona divorciada, o por cualquier otra circunstancia personal o social, que por cierto, es justamente lo que protege la Constitución (que no haya discriminaciones por estos motivos). La escuela concertada, por ello, con los debidos y progresivos planes de adaptación (no se trata de entrar como elefante en cacharrería), debe ir siendo paulatinamente desmantelada, dejando paso a la escuela pública y laica. De esa forma nos habremos librado de esta anomalía democrática que nos afecta desde hace ya varias décadas, desde que nos asomamos a la tan ansiada democracia. La escuela concertada es una rémora del pasado, y su fundamentalismo religioso un cáncer para cualquier sociedad libre y democrática que se precie de serlo. La odisea de migrar a miles y miles de alumnos de la escuela concertada (y religiosa) a la escuela pública (y laica) será una de las aventuras democráticas más plenas e interesantes que nos quedan por experimentar en nuestra sociedad. Continuaremos en siguientes entregas.

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27 noviembre 2019 3 27 /11 /noviembre /2019 00:00
Viñeta: Mahmoud Rifai

Viñeta: Mahmoud Rifai

Ser antisionista se ha convertido en una de las luchas más generosa, justa, honesta, ilustrativa y liberadora de nuestro tiempo histórico

Susana Khalil

Continuamos exponiendo la reciente historia del conflicto palestino-israelí, y en el artículo anterior nos habíamos quedado en el momento de la muerte del líder histórico Yaser Arafat, en el año 2004. Tras conocerse la noticia de la gravedad del estado de salud de Arafat, surgieron grandes interrogantes sobre cómo sería la sucesión del líder palestino, teniendo en cuenta el vacío político surgido de la ausencia de su control, que había ejercido de forma absoluta durante años. Sin embargo, y a pesar de todas las dificultades que pronosticaban una guerra civil, la muerte de Arafat permitió restablecer un cierto grado de unidad nacional que se había quebrado durante la intifada. Las dificultades fueron enormes durante el deterioro de la salud del líder palestino, no solo por las tendencias divergentes entre diferentes grupos de seculares y fundamentalistas, sino también a causa de los desacuerdos dentro del movimiento Al Fatah. En el lado israelí, la noticia de la muerte de Arafat generó diversas reacciones. A Sharon, la muerte de Arafat le sirvió para anunciar de forma unilateral su retirada de la Franja de Gaza como base para reanudar el diálogo apoyado en esta decisión por la Casa Blanca después de la reelección de Bush. Y por su parte, la gran mayoría de la opinión pública israelí creyó que si los palestinos elegían a un presidente más moderado, habría una oportunidad histórica para establecer una paz duradera y acabar con el conflicto. Y a pesar de que la muerte de Arafat no se produjo debido a un asesinato como lo fue el caso de Isaac Rabin, las dos partes del conflicto trabajaban para cambiar el ambiente político conflictivo y dar esperanza a las negociaciones. Después de varios días de los funerales de Arafat, Sharon procedió a levantar las condiciones previas que habían bloqueado el diálogo desde 2001, y también aseguró que Israel estaba dispuesto a coordinar el plan de retirada de Gaza con el futuro gobierno palestino. Después de la muerte de su líder, la Autoridad Nacional Palestina tenía que pasar de un sistema basado en la legitimidad encarnada en la persona del líder popular, a un sistema basado en la legitimidad democrática, lo que podría dar lugar a la consolidación de la cohesión nacional. En este sentido, las organizaciones políticas trataron de preservar la unidad nacional y buscar el consenso en las opiniones, especialmente entre los críticos del proceso de paz y los grupos líderes de la Intifada palestina. 

 

También fueron tratadas las reformas institucionales del sistema político, para que estuvieran preparadas antes de las elecciones previstas para el 9 de enero de 2005, formando el centro de interés de la opinión pública internacional. En este contexto, el Cuarteto fue la única oportunidad para restablecer el proceso de las negociaciones, y asegurar así el éxito de las elecciones presidenciales palestinas que dependerían en gran medida de la reanudación de las negociaciones. Tras la celebración de dichas elecciones, Mahmud Abbas logró la mayoría absoluta con más del 62% de los votos. Abu Mazen fue presentado como el heredero político de Arafat. Después de asumir su cargo como Presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Abu Mazen se reunió con los líderes de los grupos islamistas con el objetivo de poner fin a la intifada, debido a las importantes consecuencias negativas que estaba teniendo sobre la economía de los palestinos, y finalmente, se decidió firmar un acuerdo sobre un alto el fuego temporal. A pesar de tomar esta medida, se demostró más tarde que este acuerdo no significaba el fin de las hostilidades y que solo servía para contener la violencia por un tiempo determinado y como tregua temporal para avanzar en las reformas de la Autoridad Nacional Palestina, además de la aplicación de algunos aspectos de la Hoja de Ruta elaborada por el Cuarteto para Oriente Medio. En cualquier caso, en diciembre de 2004, resultó obvio el cambio en el panorama político de los territorios ocupados de acuerdo a una encuesta realizada, por primera vez, por el Centro Palestino de las Encuestas, según la cual el 65% de los entrevistados estaban a favor de desarmar a los grupos de la Intifada, mientras que el 38,6% se pronunciaron en contra. Hamás, por su parte, también comenzó a demostrar su voluntad de participar en la gestión de la política interna y parlamentaria palestina. A su vez, los planteamientos y objetivos de Hamás distinguieron dos enfoques, uno histórico y otro emergente. El primero consiste en la liberación de toda la Palestina histórica desde el Mediterráneo hasta el río Jordán. El segundo enfoque es más pragmático y conciliador, e incluye el establecimiento de los dos Estados de Palestina e Israel de acuerdo a las resoluciones de las Naciones Unidas, y todo ello mediante una solución negociada.

 

A principios de 2006 tuvieron lugar las elecciones legislativas palestinas, las primeras en las que participaba Hamás, que provocó la sorpresa al obtener la mayoría absoluta en el Consejo Legislativo palestino. Aunque Hamás llegó al poder a través de elecciones democráticas, la comunidad internacional no reconoció su victoria, e incluso había sido considerado como un grupo terrorista. Las elecciones fueron pacíficas y los candidatos pudieron apoyar sus programas electorales bajo la ocupación, a la luz de los obstáculos que Israel trató de ponerles en el camino del proceso electoral. Por ejemplo, Israel intentó prohibir a los candidatos de Hamás ejercer sus derechos de propaganda especialmente en Jerusalén. Uno de los importantes acontecimientos en el conflicto palestino-israelí fue la operación militar que Israel llevó a cabo contra la Franja de Gaza gobernada por Hamás desde su victoria electoral en 2006. El ataque israelí a Gaza empezó el 27 de diciembre de 2008 y finalizó el 18 de enero de 2009. Estos ataques israelíes a la Franja de Gaza fueron una auténtica masacre, y así fueron calificados por la comunidad internacional. Un total de 1.434 palestinos perdieron la vida, y 4.336 resultaron heridos. De entre los muertos, 960 eran civiles, y 288 menores de edad. Israel bautizó su operación con el nombre de "Operación Plomo Fundido". Las mujeres y niños representan conjuntamente el 30,2% del total de las víctimas de los ataques israelíes a Gaza, así como el 46,7% del total de las víctimas civiles. Y según el Ministerio de Salud en Gaza, el número de palestinos heridos ascendió a 5.300 personas, entre ellas unos 1.600 niños (30%) y 830 mujeres (15,6%). En otras palabras, el número de los heridos, entre mujeres y niños, alcanzó 2.430, lo que representa el 45,6% del total de los heridos en la ofensiva militar israelí en la Franja de Gaza. A lo largo del tiempo que duró la ofensiva militar israelí se destruyeron de forma completa más de 2.114 casas, o sea 3.314 familias que comprenden 19.592 personas. Se destruyeron de forma parcial más de 3.242 casas, cuyas familias se calculan en 5.470 y representan 32.250 personas. Otras 16.000 casas sufrieron diversos daños debido a los ataques y actos de destrucción, además de varios edificios que se incendiaron en diferentes localidades de la Franja. A todo ello se suman el horror y la intimidación que sufrieron más de 51.000 personas, que se vieron obligadas a evacuar forzosamente sus hogares para encontrarse luego sin hogar. 

 

El informe del Centro Palestino de los Derechos Humanos (CPDH) consideró el ataque israelí contra Gaza, el 28 de diciembre de 2008, como el más violento y sangriento en la historia de la ocupación israelí desde 1967. En estos ataques, Israel ha utilizado diferentes tipos de armas contra los civiles palestinos y sus bienes, miles de cohetes y misiles fueron lanzados por las fuerzas de tierra, mar y aire, llegando a pesar algunos de ellos una tonelada, teniendo en muchos casos como blanco a la población civil y causando la muerte de muchos palestinos desarmados. El Centro Palestino de los Derechos Humanos concluyó sus investigaciones afirmando que las prácticas de las fuerzas de ocupación durante la ofensiva militar contra la Franja de Gaza constituían una violación de las normas del derecho internacional humanitario, y representaban una violación del principio de la distinción y proporcionalidad en los actos de combate. Y tal como viene detallado en el citado informe, las fuerzas israelíes han atacado de forma indiscriminada zonas pobladas, utilizando armas de manera arbitraria y matando a infinidad de civiles inocentes. El CPDH hace hincapié en el hecho de que estos actos constituyen infracciones graves de los cuatro Convenios de Ginebra de 1949, además de considerarse también crímenes de guerra, teniendo en cuenta las pruebas esparcidas por toda la Franja de Gaza y que indican las infracciones israelíes al Derecho Internacional Humanitario y que todas ellas confirman que Israel ha cometido crímenes contra la humanidad. Muchas ONG, como Human Rights Watch (no sospechosa de izquierdismo precisamente), Amnistía Internacional y otras, condenaron estos brutales y genocidas ataques israelíes. Desde su mandato, Mahmud Abbas ha proyectado un considerable esfuerzo en toda Europa y América Latina para ganar el apoyo político de estos países en torno al reconocimiento de Palestina en las Naciones Unidas como miembro de pleno derecho de dicha organización. La solicitud fue presentada por los palestinos ante la ONU el 23 de septiembre de 2011. Alcanzar este status es importante, ya que se considera un Estado independiente en los territorios ocupados por Israel desde 1967. Por supuesto, la negativa a dicho objetivo ha provenido, sobre todo, de Estados Unidos y la Unión Europea. La Autoridad Nacional Palestina también se dirigió a la UNESCO para solicitar su integración de pleno derecho en la misma. Por su parte, la Asamblea General de las Naciones Unidas otorgó a la ANP el estatuto de "País observador" no miembro de las Naciones Unidas, lo que los palestinos consideraron un derecho adquirido y una victoria diplomática. 

 

Este nuevo estatuto de Palestina en la Asamblea General ha sido posible gracias a los 138 países que votaron a favor, tan solo 9 votaron en contra y 41 países se abstuvieron. Entre los países que votaron a favor se encuentran 3 países que son miembros permanentes del Consejo de Seguridad (Francia, Rusia y China), mientras los Estados Unidos votó en contra y Gran Bretaña mantuvo su abstención. Los demás países que votaron en contra además de los Estados Unidos fueron: Israel, Canadá, Palau, Micronesia, la República Checa, Panamá, Nauru y las Islas Marshall. El documento, copatrocinado por unos 60 países, se pronuncia a favor de los derechos inalienables del pueblo palestino, y pugna por el fin de la ocupación de sus territorios iniciada en 1967, así como por un Estado palestino independiente, soberano, democrático y contiguo con las fronteras definidas antes de esa fecha. Del mismo modo, se manifiesta por una solución de dos Estados conviviendo en condiciones de paz y seguridad para el conflicto palestino-israelí, y urge a reanudar y acelerar las negociaciones del proceso de paz para Oriente Medio. Mahmud Abbas instó al mundo a "corregir la injusticia histórica que afectó al pueblo palestino", y dijo que "el momento ha llegado para que el mundo diga basta a la ocupación y la colonización israelíes". Por contra, Benjamin Netanyahu aseguró que "esta medida no llevará al establecimiento del Estado palestino, sino que lo va a retrasar por mucho tiempo". Poco antes de la votación en las Naciones Unidas, los palestinos salieron a las calles de Cisjordania para expresar su apoyo a la petición de su gobierno, e igualmente varias manifestaciones salieron con el mismo objetivo por las calles de Gaza. Los Estados Unidos, como hemos visto, expresaron su rechazo a la petición palestina. La entonces Secretaria de Estado Hillary Clinton había dicho en unas declaraciones a varios medios de comunicación que "Washington cree que la medida palestina es un paso equivocado y que los esfuerzos deben centrarse en la reactivación del proceso de paz en Oriente Medio". Como vemos, es una historia que se repite sin cesar, pero donde la neutralidad, como habíamos indicado ya al comienzo de esta serie, no es posible para ningún observador justo que se precie. Israel es hoy día una gran potencia mundial, con uno de los ejércitos más fuertes y poderosos, y Palestina no puede hacerle sombra. Israel lleva aprovechándose de esta situación durante demasiado tiempo, ejecutando masacres injustificadas contra la población palestina, echando de sus tierras a sus gentes, ocupando cada vez más territorios, y cortando el paso a las iniciativas de paz, así como a una salida pacífica al conflicto. Durante esta última década, el conflicto no ha hecho más que enconarse. Dramas gigantescos y aberrantes masacres han continuado cometiéndose contra el pueblo palestino, ante la vergonzosa indiferencia de la comunidad internacional. A ello ha contribuido el gran actor aliado de Israel, Estados Unidos, de quien hablaremos también a fondo a partir de las próximas entregas. Hasta entonces. 

 

Fuente principal de referencia: Tesis Doctoral "El tratamiento del discurso mediático en los periódicos españoles del conflicto palestino-israelí", cuyo autor es Rana Zhran, Universidad de Málaga, 2015

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25 noviembre 2019 1 25 /11 /noviembre /2019 00:00
Filosofía y Política del Buen Vivir (67)

Quiero advertir dos dimensiones de la perversidad del discurso del desarrollo. La primera hace referencia a la relación del hombre con la naturaleza, que en el discurso del desarrollo es puramente instrumental y que ahora amenaza con convertirse en un problema de sobrevivencia de la especie humana. La segunda dimensión hace referencia a la subordinación de la ética al crecimiento económico; si para crecer en términos económicos es necesario borrar de la superficie del planeta hasta el último árbol, la noción de desarrollo no tiene impedimentos. Por ello necesitamos superar las nociones de modernización, desarrollo y crecimiento económico, y optar por una forma de vida convivial, respetuosa y armónica. Los pueblos indígenas tenemos ese conocimiento, tenemos esa práctica, tenemos ese legado

Mónica Chuji (activista indígena)

Ningún progreso parece hoy más urgente que superar la ciega voluntad de progreso

Gabriel Zaid

Comenzaremos a exponer, a continuación, aunque ya hemos proporcionado algunas referencias suyas en entregas anteriores, la obra y el pensamiento de uno de nuestros mayores expertos, como es Jorge Riechmann (1962). Este Profesor de Filosofía Moral de la Universidad Autónoma de Madrid, como decimos, es una autoridad y una referencia internacional en los asuntos del pensamiento alternativo, y su obra es profunda, extensa e ilustrativa. Comenzaremos por una reciente entrevista llevada a cabo por Paloma López para el medio Publico. Jorge Riechmann fue detenido el pasado mes de octubre en el contexto de las acciones de la Plataforma "2020 Rebelión por el Clima", cuando bloqueó un puente de 4 carriles en Nuevos Ministerios, en Madrid, al mismo tiempo que se organizaba una acampada frente al Ministerio de Transición Ecológica. Fue puesto en libertad 4 horas más tarde acusado de desobediencia y resistencia a la autoridad, pero como él mismo afirma, "hace falta desobediencia de masas para poder frenar la tragedia climática". Recomiendo a mis lectores y lectoras la entrevista al completo, donde Riechmann explica el contexto de las actividades y marchas de protesta de estas organizaciones, y como decimos, la necesidad de organizarnos y difundir el mensaje de forma potente, un mensaje de llamada de atención para tomar medidas urgentes y contundentes contra el caos climático que vivimos. Pues bien, un filósofo mexicano que se hace eco de sus planteamientos es Luis Tamayo, Doctor en Filosofía por la UNAM, y Director General del Instituto Tecnológico para el Desarrollo Sustentable de México. Este autor tiene publicada su guía "Aprender a decrecer - Educando para la sustentabilidad al fin de la era de la exuberancia", que vamos a seguir a continuación como referencia, en sus principales aspectos y planteamientos. En nuestras entregas anteriores, hemos destacado la necesidad del respeto y reconocimiento a los Derechos de la Naturaleza, de la Madre Tierra, pero ello lógicamente tiene que ir unido necesariamente a una nueva relación del ser humano con ella. Una humanidad que pretenda, bajo el punto de vista de estos autores, relacionarse con la Naturaleza de manera respetuosa y plena, debería seguir al menos los ocho principios básicos enunciados y recogidos por Jorge Riechmann, y que son los siguientes: 1) biomímesis, 2) precaución, 3) ecoeficiencia, 4) autocontención, 5) comprensión de la exponencial, 6) justicia socioambiental, 7) economía solidaria y 8) unidad con el otro y el mundo, todo lo cual conduce a lo que Riechmann denomina el "Ecosocialismo". Los expondremos con más detalle:

 

I.- Biomímesis. La biomímesis, es decir, la "innovación inspirada en la naturaleza", es una versión renovada de aquello que inspiró a budistas y múltiples pueblos originarios, así como a pensadores contemporáneos como Vitus B. Dröscher, Howard T. Odum, Ramón Margalef, Barry Commoner, Janine Benyus y el propio Jorge Riechmann, entre otros. La biomímesis, es decir, la "emulación consciente del ingenio de la vida" deriva del conocimiento y toma de conciencia de que la naturaleza lleva miles de años probando los mejores procedimientos para realizar prácticamente cualquier tarea: desde la generación eficiente de energía hasta el reciclaje de los residuos, desde el tratamiento de las aguas residuales hasta el equilibrio de los ecosistemas. Y la necesidad de emular a la naturaleza es más que evidente: "Nuestros sistemas de calefacción central y acondicionamiento de aire son superados por los 30ºC constantes de los termiteros. Nuestro radar más complejo es duro de oído en comparación con la transmisión multifrecuencial de los murciélagos. Y nuestros nuevos "materiales inteligentes" tienen que inclinarse ante la piel del delfín o la trompa de las mariposas. Incluso la rueda, que siempre hemos considerado una invención genuinamente humana, ha resultado estar presente en los motores moleculares que accionan los flagelos de las bacterias más antiguas (...) Las algas bioluminiscentes combinan sustancias químicas para encender sus linternas corporales. Los peces árticos y algunas ranas son capaces de congelarse del todo y luego revivir, protegiendo sus órganos de los daños causados por los cristales de hielo. Los osos negros hibernan todo el invierno sin intoxicarse por su propia urea, mientras que sus primos, los osos polares, permanecen activos gracias a una capa de pelos transparentes que actúan como los paneles de un invernadero. Los camaleones y las platijas se camuflan modificando la coloración de su piel para confundirse con el sustrato. Las abejas, las tortugas y las aves migratorias navegan sin necesidad de mapas mientras que las ballenas y los pingüinos bucean sin escafandra. ¿Cómo lo hacen? ¿Cómo consiguen las libélulas superar en maniobrabilidad a nuestros mejores helicópteros? ¿Cómo se las arreglan los colibríes para cruzar el Golfo de México con menos de tres gramos de combustible? ¿Cómo pueden las hormigas cargar con el equivalente a cientos de kilos en el sofocante calor de la jungla?" (Janine Benyus). 

 

En su ensayo "Biomímesis. Respuesta a algunas objeciones", el Dr. Jorge Riechmann presenta los principios básicos de la sustentabilidad biomimética: "A partir de la biomímesis, del funcionamiento de los ecosistemas, podemos sugerir seis principios básicos para la reconstrucción ecológica de la economía: 1. Estado estacionario en términos biofísicos. 2. Vivir del Sol como fuente energética. 3. Cerrar los ciclos de materiales. 4. No transportar demasiado lejos los materiales. 5. Evitar los xenobióticos como los COP (contaminantes orgánicos persistentes), OMG (organismos transgénicos). 6. Respetar la biodiversidad". Estos principios se nos vuelven más claros si recordamos las nueve propiedades básicas de los sistemas naturales, destacados por Janine Banyus en su trabajo "Biomímesis": 1. La naturaleza cabalga sobre la luz solar. 2. Gasta solo la energía que necesita. 3. Ajusta la forma a la función. 4. Lo recicla todo. 5. Premia la cooperación. 6. Cuenta con la diversidad. 7. Demanda tecnología local. 8. Frena los excesos desde dentro. 9. Saca partido de las limitaciones. Y la naturaleza, además, cuida de las generaciones futuras, es decir, no efectúa la "tiranía transgeneracional" que actualmente realizamos y mediante la cual agotamos los recursos naturales de una manera increíblemente acelerada y ciega, empobreciendo el futuro de nuestros hijos y nietos. La naturaleza no se mueve en coches, ni utiliza derivados del petróleo para fertilizar los suelos. Es decir, la naturaleza no genera "externalidades", que el ser humano paga muy caras. Sinceramente, es difícil pensar algo más contrario a la maravillosa biomímesis que los destructivos procesos del fracking para extraer el gas de esquisto, o las actividades de minería a cielo abierto de metales preciosos, los cuales el ecodepredador capitalismo neoliberal moderno está promoviendo en todos los lugares donde se lo permiten. Necesitamos desembarazarnos de ellos para encaminarnos hacia la construcción de sociedades conviviales (orientadas hacia la convivencia armónica y plena) donde la biomímesis sea la inspiración y la clave de la innovación tecnológica y de nuestras actividades para y con la naturaleza. Tres premisas fundamentales inspiran la biomímesis: 

 

1.- La Naturaleza como modelo: Biomímesis es una nueva ciencia que estudia los modelos de la naturaleza y luego los imita o toma inspiración de esos diseños y procesos para resolver los problemas humanos. Desde hace siglos, los orientales crearon algunas artes marciales inspirados en los movimientos de los animales salvajes, o más recientemente, los ingenieros han creado medios de transporte avanzados inspirados en la aerodinámica de algunas aves. 

 

2.- La Naturaleza como mentor: Biomímesis usa un estándar ecológico para juzgar la certeza de las innovaciones. Después de 3.800 millones de años de evolución, la naturaleza ha aprendido: lo que funciona, lo que es apropiado, lo que perdura. Sólo vive lo que funciona.

 

3.- La Naturaleza como medida: Biomímesis es una nueva forma de ver y juzgar la naturaleza. Inicia una era basada no en qué podemos extraer del mundo natural, sino en qué podemos aprender de él. Ciencia y tecnología deben inspirarse en ella.

 

II.- El Principio de Precaución. En el estudio "Principio de precaución para una era tecnológica" (2008), la Dra. Célida Godina define al principio de precaución como "la acción de prevenir riesgos antes de que éstos se manifiesten (la cual) exige un estudio intensivo de un problema, implementar métodos preventivos (...) esta acción no es de ningún modo un principio para detener de manera definitiva la actividad científica, ella no es anticientífica ni hostil a la tecnología, sino que plantea explícitamente la cuestión de los criterios en la toma de decisiones políticas cuando la ciencia no ofrece una respuesta unívoca o hay conflicto entre diferentes expertos". Así mismo, refiere esta autora los cinco elementos propios del Principio de precaución indicados por Jorge Riechmann: "1. Responsabilidad: al iniciar una actividad nueva, recae sobre el iniciador la carga de la prueba de demostrar que no hay vía alternativa más segura para lograr lo que ha de lograrse. 2. Respeto: en condiciones de riesgo grave, se impone la acción preventiva para evitar daños, incluso si no existe una certidumbre científica total de las relaciones causa-efecto. 3. Prevención: existe el deber de ingeniar medios que eviten los daños potenciales, más que buscar controlarlos y gestionarlos a posteriori. 4. Obligación de saber e informar: existe el deber de comprender, investigar, informar (sobre todo a los potencialmente expuestos al riesgo) y actuar sobre los potenciales impactos, no cabe escudarse en la ignorancia. 5. Obligación de compartir el poder: es necesaria la democratización de la toma de decisiones en relación con la ciencia y la tecnología". Como puede apreciarse, el principio de precaución es lo mínimo que puede exigirse a una ciencia y una tecnología responsables y verdaderamente comprometidas con la conservación de la salud humana y el cuidado de la Tierra. La humanidad futura requerirá de científicos que sigan rigurosamente este principio, que, insistimos en ello, no es anticientífico, sino que simplemente exige a los científicos y tecnólogos ser más cuidadosos en sus descubrimientos, aplicaciones e innovaciones. Hasta la fecha, durante toda la historia de la humanidad, han sido producidos demasiados monstruos que ya afectan a la salud humana, y afectarán a muchos ecosistemas durante siglos. El Buen Vivir debe evitar estas situaciones. Nuestra salud y la de la propia Naturaleza depende de ello. Continuaremos en siguientes entregas.

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22 noviembre 2019 5 22 /11 /noviembre /2019 00:00

Europa Laica propone una escuela pública y laica gobierne quien gobierne, que la religión confesional salga de la escuela. Edición: Mónica Romero Textos: Francisco Delgado

Los contenidos [de la educación religiosa] son en su totalidad catequéticos con tendencia al fundamentalismo; el pensamiento que se transmite es androcéntrico; el lenguaje, patriarcal; la concepción del cristianismo, mítica; el planteamiento de la fe, dogmático; la exposición, anacrónica

Juan José Tamayo

En el anterior artículo de la serie discutimos la necesidad de dejar claro que la educación concertada no es un derecho constitucional, así como tampoco lo es la aplicación o versionado que la derecha política realiza sobre el supuesto "derecho a la libertad educativa". Precisamente es un asunto que vuelve a estar en la palestra, después de que la actual Ministra de Educación en funciones, Isabel Celáa, se atreviera a insinuarlo en una Conferencia ante asociaciones de enseñanza católica. Por supuesto, le llovieron las críticas desde todos los frentes educativos, tanto privados como concertados, y únicamente obtuvo apoyo desde las asociaciones de la escuela pública. Pues bien, llegados a este punto, nuestra conclusión es clara y cristalina: una Educación pública y laica es una necesidad democrática, tal como sentencia Teresa Galeote en este artículo para la web de Laicismo, cuyo planteamiento seguiremos a continuación. Desde hace varias décadas, precisamente desde que la educación concertada comenzó a extenderse en nuestro país, los ataques a la escuela pública no han cesado. La intención clasista de la derecha es deteriorar la imagen de la escuela pública lo más posible, para fomentar la escuela privada y la concertada (gran parte de la misma en manos de la secta fundamentalista Opus Dei). Teresa Galeote expone: "El debate sobre la Escuela Pública viene de lejos. Durante los años 80, cuando tras la dictadura franquista, el Gobierno de Felipe González afirmaba que los centros privados eran necesarios, ya que pretendía universalizar la educación pública y no había centros educativos públicos suficientes; se dijo que era una medida provisional hasta la construcción de nuevas escuelas públicas. Con dicho argumento, el Gobierno de Felipe González contó con los centros privados existentes, asumiendo los salarios de los docentes y otros gastos generales. Pero lo que supuso una necesidad provisional se ha convertido en norma interesada que ha ido en aumento. Después de más de 30 años, la red concertada cuenta con más de dos millones del alumnado y con 130.000 profesores en los diversos centros concertados; dicha situación es un agravio comparativo hacia las personas que acceden a una plaza en la Educación Pública, a través de una dura oposición. Es necesario recordar que en la escuela concertada regida por el Opus, el profesorado es contratado y despedido por el Obispado, aunque los salarios salen del erario público, lo que es lo mismo, de nuestros impuestos". 

 

La situación de nuestros vecinos europeos es muy diferente. Su ratio de escuela pública es del 81% (en nuestro país es del 68%, siendo la Comunidad de Madrid la que bate el récord a la baja, con un 49% de alumnado público). Y así, tenemos un Estado como el Español definido como "aconfesional" en nuestra Carta Magna (esa con la que tanto se llenan la boca los partidos que se autodenominan "constitucionalistas") que está impulsando la educación privada concertada con claro predominio de la Iglesia Católica en los conciertos educativos (el 70% van a parar al Opus). En los años 80 se garantizaban plazas suficientes en centros públicos, pero ahora solo se garantiza la existencia de plazas suficientes, sean públicos o concertados. En Madrid, según UGT, entre los años 2000 y 2013, se cedieron 82 parcelas para construir colegios privados, en los barrios de nuevo desarrollo. De hecho, la cesión de parcelas (unida frecuentemente a los procesos corruptos) es un instrumento básico para la privatización de la enseñanza pública. Conclusión: más escuela concertada en manos de la Iglesia, ya que tan solo un pequeño porcentaje va a parar a cooperativas. El desmantelamiento de la escuela pública es una agresión que no podemos aceptar, pues socava la democracia y es un claro elemento de segregación, de clasismo y de elitismo. Es un ataque contra uno de los derechos fundamentales, éste sí, recogido en la Constitución. Y como decimos, la Comunidad de Madrid es punta de lanza en este fenómeno: según los datos que aparecen en la web oficial de esta Comunidad, en el año 2009 se destinaron 793,31 millones de euros para conciertos educativos, y en los presupuestos de 2018 que firmaron PP y Ciudadanos alcanzaron la cifra de 1012 millones de euros. Y la guinda del pastel son los descuentos fiscales que el gobierno de Madrid destina a las familias que lleven a sus hijos a la escuela privada. Se calcula que la cifra asciende a 90 millones de euros. Por su parte, el sindicato CC.OO. denunció que el gobierno madrileño ha reducido el 22% de la partida para la gestión de infraestructuras educativas públicas. En su opinión, lo más triste de esta gestión de los recursos es que los resultados escolares de los últimos cursos en Madrid se han situado por debajo de la media, y ya están por debajo de los datos obtenidos en el año 2000. 

 

Otro dato ilustrativo es que el fenómeno del fracaso escolar se concentra en las zonas más pobres, justamente donde los recursos económicos para la escuela pública están siendo reducidos. Sindicatos y asociaciones de padres y madres de alumnos y alumnas han denunciado que se han eliminado aulas de enlace para adaptar a escolares inmigrantes, y que en toda la Comunidad de Madrid ya solo quedan cinco grupos de bachillerato nocturno para los estudiantes que trabajan. En el fondo de este planteamiento aberrante, lo que subyace es la intención manifiesta de adelgazar la educación pública a costa del crecimiento de la privada y la concertada, con el consiguiente aumento de la posibilidad de hacer negocio con un derecho fundamental, como es el derecho a una educación pública de calidad, gratuita, laica y democrática. La trampa del crecimiento de la educación concertada ha sido un plan muy bien urdido y planificado por sus promotores, la derecha política, social y mediática de este país. En Madrid, el número de centros concertados y privados ha superado al de las escuelas públicas: entre privados y concertados hay un total de 1.688, frente a los 1.634 de la red pública. Y tenemos también un dato muy significativo: hace una década, la educación madrileña contaba con un total de 1.028.753 estudiantes, mientras que en la actualidad la cifra ha crecido hasta los 1.195.810. Pero a pesar de haber sumado 167.057 nuevos estudiantes, casi todos ellos (129.937) han ido a parar a centros privados o concertados, la inmensa mayoría de carácter religioso. Al aumento de conciertos educativos en manos de la Iglesia Católica, se suma también (de ello se han encargado las últimas contrarreformas educativas, como la LOMCE) la enseñanza de la religión en la Escuela Pública, por lo que cabe afirmar que estamos ante un "Estado Confesional de Hecho" (en expresión de Teresa Galeote), aunque nuestra Constitución afirme lo contrario. Se trata de una clara usurpación de lo público en beneficio del sector privado, de la mercantilización de la enseñanza, del descarado negocio para unos pocos y de la expansión de la ideología católica. Así pues, ante el ataque sistemático a la educación pública y laica en nuestro país, solo cabe su más firme, valiente y encendida defensa, ya que es uno de los resortes fundamentales de la democracia. Desde la muerte del dictador, los sucesivos gobiernos han privilegiado a la Iglesia y al conservadurismo inspirado en los principios del nacionalcatolicismo de corte franquista. Todos ellos, incapaces de entender los principios de la libertad de conciencia y movidos por el espíritu franquista, están convencidos de que hay que recristianizar a esa parte del pueblo que ha sido pervertida por los ideales de la democracia. 

 

Porque, digámoslo claramente, financiar públicamente las diversas opciones educativas privadas no está en la Constitución. Sin embargo, hoy día, como destaca Enrique Díez en el artículo de referencia, la derecha conservadora, la ultraderecha, los obispos más reaccionarios, la jerarquía católica en general, y sobre todo, la patronal católica de la enseñanza concertada (que ya ha acaparado el 15% del total del sistema educativo y el 58% de la enseñanza privada-concertada, es decir, financiada públicamente con el dinero de todos) levanta su cabeza aún más, se empodera y anuncia que el nuevo gobierno "bolivariano" PSOE-UP va a cercenar el derecho de las familias, adoptando posturas "radicales", alejándose del pacto constitucional, "engrasando la maquinaria de adoctrinamiento", y "declarando la guerra" a la escuela concertada. Hace falta tener poca vergüenza. Enrique Díez, Profesor de Pedagogía de la Universidad de León y uno de nuestros más grandes expertos en Educación, lo explica perfectamente: "De acuerdo con la Constitución, la educación es un derecho social que los poderes públicos están obligados a garantizar y organizar a través de la planificación general de la enseñanza, la creación de centros docentes públicos y la participación efectiva de la sociedad en su gestión. La "libertad de enseñanza" reconocida por la Constitución Española (Artículo 27), a la que aluden, se concreta en la Carta Magna en la posibilidad de creación de centros privados, con arreglo a una normativa estatal, para el reconocimiento y homologación de sus actuaciones. Pero en modo alguno se contempla en nuestra Constitución, ni en el derecho comparado, la posibilidad de que las familias deban recibir una ayuda pública para elegir entre ambas redes, pública y privada, ni que ésta última deba ser financiada con fondos públicos". El art. 27.3 de la Constitución recoge el derecho de las familias a que sus hijos e hijas "reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones", pero no a que ésta formación sea impartida mediante asignaturas específicas del sistema educativo público, o que sea financiada por el Estado. Como decimos, todo responde a una clara ofensiva neoliberal en el campo de la enseñanza, "anclada en la pedagogía del individualismo insolidario, aplicado a la educación" (Enrique Díez). Y por supuesto, los medios de comunicación afines a este planteamiento también se han unido a la carga. Los voceros neoconservadores, al ver atacados sus privilegios en este asunto, se han apresurado a defenderse mediante su incendiario discurso. Empujados además por el auge de la extrema derecha en nuestro país, estamos asistiendo a un rearme ideológico de lo más reaccionario en el campo educativo. Consideran a la educación y al sistema educativo uno de sus cortijos preferidos, por ser uno de los medios fundamentales de producción ideológica y proyección de su control sobre la sociedad. Cuestionar sus privilegios en el mundo educativo es, para ellos, declararles la guerra. 

 

Actualmente, por tanto, estamos ante un relanzamiento de la reconquista nacionalcatólica en las aulas, que debemos revertir mediante una reforma educativa para todos. La derecha de este país tilda de adoctrinamiento todo el que no sea el suyo. Son demasiados años permitiéndoles hacer de su capa un sayo en la enseñanza, que ahora es muy difícil volver a situar los parámetros de la educación en sus términos democráticos. Está claro que cada persona es libre de ser o no religiosa, pero las políticas educativas (y las instituciones públicas en general) deben mantenerse al margen de creencias y opciones personales. Es imprescindible separar el saber de la fe, los conocimientos del dogma, la ciencia de las creencias, la política de la religión, el Estado de las Iglesias, para poder garantizar la libertad de conciencia y posibilitar la convivencia entre quienes no tienen las mismas convicciones religiosas. No podemos imponer ni difundir, a través de una institución pública, asignaturas dedicadas a las creencias particulares de un grupo social o religioso determinado, sea del tipo que sea, con el agravante de que muchas de estas creencias son cuestiones de fe que incluso son contrarias a los derechos humanos (discriminación de la mujer o de los colectivos homosexuales, por ejemplo) y al conjunto de valores democráticos por los que una sociedad justa debe regirse. Todas las religiones, incluida la católica, deben ocupar el lugar que les corresponde en democracia: la sociedad civil, no la escuela. Los espacios adecuados para cultivar y expresar la fe son los lugares de culto (iglesias, templos, catedrales, parroquias, mezquitas, sinagogas...). Nosotros, desde la izquierda transformadora, proponemos una Reforma Educativa inspirada en un modelo laico, que respete la libertad de conciencia del alumnado, eduque sin dogmas obsoletos (muchos de ellos irracionales y contrarios a la ciencia y a los derechos humanos), y se elimine toda forma de adoctrinamiento religioso en los contenidos y currículos escolares. Bien, pero esto...¿qué supone en la práctica? Pues evidentemente, y siguiendo este otro artículo de Enrique Díez para el medio Publico, derogar de facto los acuerdos preconstitucionales con el Vaticano y con otras confesiones religiosas, que cualquier religión de carácter confesional quede fuera del currículo y del ámbito escolar; la desaparición de todos los actos y la simbología religiosa de los centros escolares y de los espacios públicos educativos; la eliminación de todo procedimiento administrativo (por ejemplo, la matriculación) que obligue a manifestar las creencias o ausencia de ellas, en cumplimiento del artículo 16 de la Constitución; no someter el calendario escolar al calendario litúrgico, tendiendo a una distribución más equilibrada de los tiempos y descansos escolares; y la eliminación de la asignatura de Religión en las Facultades de Educación, en la formación inicial y en la formación permanente del profesorado. Continuaremos en siguientes entregas.

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20 noviembre 2019 3 20 /11 /noviembre /2019 00:00
Viñeta: Eneko

Viñeta: Eneko

Para Israel es prioritario que la gente no crea en los pueblos que luchan, que son o aspiran a ser soberanos e independientes: no quiere que los pueblos miren y admiren al pueblo palestino, que se resiste y nos llama. El colonialismo, Israel, es el resultado del convencimiento antidemocrático, es el fascismo de hoy. Su desafío a las instituciones que proclaman el derecho a la igualdad y la justicia es su declaración de guerra a quien resista al colonialismo-imperialismo

Ramón Pedregal Casanova

Por estas mismas fechas, cuando ya estaba establecido el Cuarteto, el delegado de Palestina ante las Naciones Unidas expresó  la decepción de los palestinos por el comunicado de dicho organismo donde equipara los palestinos y los israelíes. El comunicado reconoce el derecho de Israel a la autodefensa, exigiendo a los palestinos tomar medidas decisivas contra lo que llamó "terrorismo". Es la misma deriva que la ONU viene tomando desde entonces (primera década del siglo XXI hasta hoy), manteniéndose en una posición "neutral" (opción que no es ética en un conflicto como éste), y con el descrédito y la indiferencia de la comunidad internacional. El comunicado referido instaba a los palestinos a "tomar medidas decisivas contra los individuos y grupos que perpetran ataques violentos". En cuanto a Israel, el comunicado del Cuarteto le instó a "detener la construcción de los asentamientos", tal como estaba estipulado en la Hoja de Ruta y el plan de paz elaborado por el Cuarteto con el fin de resolver el conflicto palestino-israelí. Respecto al establecimiento del Estado Palestino Independiente, el Cuarteto confirmó su compromiso de adherirse al plan de paz que establecía la creación del Estado Palestino para el año 2005. Este comunicado se publicó después de un encuentro entre Kofi Annan (Secretario General de la ONU entonces), el Secretario de Estado estadounidense Colin Powell, su homólogo ruso Igor Ivanov, el Alto Representante del Consejo para la Política Exterior y de Seguridad Común de la Unión Europea Javier Solana, y el ministro de exteriores italiano Franco Frattini, cuyo país ocupaba en aquél entonces el semestre de presidencia de la Unión Europea. Colin Powell confirmó la posición estadounidense, sesgada hacia Israel, que se basa en el hecho, según ellos, de que es imposible alcanzar ningún hito de paz mientras el Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás) se esté moviendo en el terreno palestino. El 25 de mayo de 2005, y tras las amenazas de disidencia de algunos miembros de la extrema derecha, Ariel Sharon anunció su aceptación de la Hoja de Ruta. En un artículo publicado por un diario hebreo, Sharon dijo por primera vez: "Es hora de dividir la tierra entre nosotros y los palestinos". Y después de 7 horas de un intenso debate, el gobierno israelí aprobó el acuerdo, pero a la vez aprobó otra decisión que consistía en el rechazo del retorno de los refugiados palestinos a los territorios israelíes. 

 

Y por su parte, en el lado palestino, a pesar de la aprobación de la Autoridad Nacional Palestina del comunicado del Cuarteto, los grupos islamistas lo rechazaron y lo consideraron una conspiración contra los movimientos de resistencia. Sin embargo, tanto los palestinos como los israelíes se comprometieron a luchar contra el terrorismo y la violencia tal como lo reclamaban los Estados Unidos y sus socios, y que había sido anunciado en la Cumbre de Al Aqaba que tuvo lugar el 4 de junio en Jordania, con la presencia de Sharon, Abu Mazen, el Presidente estadounidense y el Rey de Jordania como anfitrión. No obstante, la violencia volvió a aparecer, cuando un militante de Hamás se hizo explotar en un autobús en pleno centro de Jerusalén, haciendo que la historia se repitiese una vez más, dejando de lado todos los acuerdos para que las facciones palestinas volvieran a sus actividades cotidianas, al ataque y contraataque: los ataques por parte de los movimientos de resistencia palestinos, y la incursión de las fuerzas del ejército israelí en los territorios palestinos. Por otra parte, el Presidente Abu Mazen se convirtió en el blanco de las críticas, incluso desde su propio movimiento, debido a su debilidad política, llegando algunos incluso a calificarle de traidor, torpe y débil, todo esto por su incapacidad de desarmar a los movimientos fundamentalistas palestinos, situación ante la cual se vio obligado a dimitir en septiembre de 2003. Cumpliéndose en este año 2003 10 años desde que comenzaran las negociaciones de Oslo, el panorama era más bien sombrío, ya que en una encuesta que se realizó en Israel, tan solo el 31% se había pronunciado a favor de los acuerdos firmados entre Israel y Palestina, frente al 54% que se había manifestado en contra. Por su parte, a la cabeza del Partido Laborista israelí fue designado Simon Peres, en calidad de presidente del partido por un período de un año. Peres, de 80 años de edad, estaba esperando reactivar el proceso de paz para justificar la formación de un gobierno de unidad nacional con el Likud. Y así llegamos a finales de 2003, cuando aún no se había podido poner en marcha la Hoja de Ruta, sin existir la percepción de una salida negociada al conflicto. Entonces, lejos de la diplomacia internacional, surgieron nuevas figuras que dieron luz al conflicto, integradas por personalidades eminentes de la izquierda judía, y los palestinos moderados, con el objetivo de reanudar el diálogo. 

 

Y como resultado de estas nuevas negociaciones, surgieron los Convenios de Ginebra el 1 de diciembre de 2003, cuyos textos originales versaron sobre la posibilidad de la reanudación de las negociaciones, lo que significaría volver a trabajar sobre la línea de la misma Hoja de Ruta estancada y poco realista respecto a las circunstancias y condiciones sobre el terreno. Para estos Convenios de Ginebra se tomaron como punto de partida los parámetros de Bill Clinton y los acuerdos de Camp David II y Taba, de manera que el proyecto del acuerdo se presentó en Suiza, instando a las partes a ponerse de acuerdo lo más rápidamente posible para poner fin al conflicto en el horizonte de 2005. A pesar de que los promotores del Convenio de Ginebra carecían de autoridad al ser una iniciativa no gubernamental, el acuerdo fue ampliamente apoyado por la comunidad internacional. En Israel, el acuerdo fue rechazado por la derecha y el gobierno de Ariel Sharon, mientras que el Partido Laborista se mostró escéptico junto con la élite progresista de Israel, por lo que, en definitiva, el acuerdo contó con un apoyo de entre el 25% y el 40%. En el lado palestino, varias manifestaciones salieron a las calles en protesta contra el acuerdo, y para expresar el claro rechazo que les merecía tanto al Movimiento Al Fatah como a la Autoridad Nacional Palestina, además de a los propios intelectuales palestinos, por considerarlo un chantaje inaceptable. No obstante, al tratarse de una iniciativa no gubernamental, muchos creyeron que al menos podría servir como una solución inmediata para la violencia. El pueblo israelí apoyó la separación de los territorios como única solución después de que las vías del diálogo se habían agotado. La idea de la construcción del muro de seguridad trajo para Ariel Sharon consecuencias políticas negativas. La valla recordaba mucho al Muro de Berlín, con todo lo que ello implica en cuanto a división e intolerancia. El siguiente hito ocurre ya en el año 2004, que fue un año crucial en la reciente historia del conflicto palestino-israelí, ya que en dicha fecha fue cercado y secuestrado el líder histórico Yaser Arafat, Presidente de la Autoridad Nacional Palestina, situación que contribuyó a su muerte. Pero antes, el 22 de marzo de 2004, las fuerzas israelíes asesinaron al jeque Ahmed Yassin en Gaza, cuando iba de camino a la mezquita del barrio de Al-saif (La Espada), acompañado de dos guardaespaldas y uno de sus hijos que también murió en la operación. El asesinato del jeque Yassin fue considerado el acontecimiento más importante a lo largo de la historia del conflicto palestino-israelí, y la mayor operación de asesinato selectivo contra islamistas palestinos, no solo por su posición entre los seguidores de Hamás, sino también por lo audaz que fue la operación israelí teniendo en cuenta las posibles represalias de Hamás para vengarse del asesinato de su líder espiritual, como realmente ocurrió. 

 

Los palestinos consideraron que Israel había declarado la guerra contra el Islam con el asesinato del jeque. La operación fue supervisada y dirigida personalmente por el Primer Ministro israelí Ariel Sharon, quien justificó el asesinato del jeque alegando que su país estaba persiguiendo a todos los terroristas, y que Yassin había sido el líder del terrorismo sangriento palestino, considerándolo como el "Osama Bin Laden palestino". La respuesta de los fundamentalistas palestinos al asesinato del jeque fue inmediata, con ataques y atentados contra los israelíes, provocando un ambiente de tensión nunca antes visto a lo largo de la intifada. Tras las negociaciones de Camp David y Taba, los círculos de la Administración estadounidense y ciertos políticos israelíes comenzaron a creer que Yaser Arafat ya no era la persona idónea para ser presidente de la Autoridad Nacional Palestina, en el sentido de la inutilidad de las negociaciones con él, mientras continuaban aumentando la violencia e intensificándose los atentados suicidas provocando la muerte de muchos israelíes, a pesar de la condena de Arafat de todos estos atentados. Ariel Sharon, enemigo de Arafat, comenzó a achacarle la responsabilidad de todo lo que estaba ocurriendo. En estas circunstancias, Israel le prohibió a Arafat salir de Ramallah, razón por la cual no pudo asistir a la Cumbre de la Liga Árabe que tuvo lugar en Beirut el 26 de marzo de 2002 por temor a que no se le permitiera regresar a los territorios palestinos. Tres días más tarde, Arafat fue rodeado por las fuerzas israelíes en el interior de su cuartel general junto a 480 de sus compañeros, entre ellos agentes de la propia policía palestina. En medio de esta operación israelí, Arafat se quedó estancado y firme en su palacio presidencial bajo los disparos de las fuerzas israelíes, lo que hizo que cientos de manifestantes procedentes de varios países del mundo se reunieran alrededor de su residencia para expresar su solidaridad con el presidente palestino. Por otra parte, la Administración estadounidense y también la israelí, llevaron a cabo una campaña contra Arafat para excluirle de la Autoridad Nacional Palestina y alejarle del centro del poder bajo la excusa de que asumía la responsabilidad del deterioro de la situación en los territorios palestinos. A finales de mayo de 2002, el Presidente estadounidense George Bush pidió la reestructuración de la Autoridad Nacional Palestina, y debido a la presión internacional y al bloqueo de la situación, Yaser Arafat se vio obligado a ceder parte de sus poderes al Primer Ministro Mahmud Abbas, quien pocos días después presentó su dimisión y se designó a Ahmed Qurei como Primer Ministro.

 

En este contexto, no fue sorprendente la decisión de Ariel Sharon de retirarse unilateralmente y de forma completa de Gaza. Sin embargo, esta retirada se consideró como una concesión por parte de Israel que los palestinos lograron bajo la presión de los islamistas, mientras que Sharon la justificó como "una condición para la supervivencia del Estado de Israel". El plan de la retirada israelí de Gaza surgió en abril de 2004, previendo una retirada completa de 21 colonias en la franja. Dentro de este plan, Israel se guardaba el derecho de intervención contra cualquier peligro que pudiera amenazar su seguridad y la de su pueblo. Así mismo, Israel mantuvo su línea fronteriza con Egipto. La puesta en práctica de dicho plan fue fruto de numerosas medidas que se llevaron a cabo durante todo el año, con la ayuda del Presidente egipcio Hosni Mubarak, quien concedió a Israel la responsabilidad del control de las fronteras con Gaza. El plan de retirada de Israel de Gaza fue aprobado por la Knesset el 26 de octubre. En ese mes de 2004, la situación de salud del Presidente Arafat empezó a deteriorarse considerablemente. Problemas con el sistema digestivo, varias enfermedades, una hemorragia cerebral debido a un accidente de avión y una inflamación del estómago contribuyeron a ello. A todo ello hemos de sumarle el deterioro psicológico y corporal. Por invitación del Presidente francés Jacques Chirac, fue trasladado a Francia para recibir el tratamiento en el hospital militar de Percy, cerca de París. La enfermedad de Arafat había llegado a etapas avanzadas, y los médicos emitieron el 4 de noviembre el informe donde reconocían la muerte clínica del paciente, la cual debido a consideraciones familiares e intereses políticos, no se hizo pública hasta el día 11 de noviembre. El cuerpo de Arafat fue enterrado en el patio interior de su residencia en Ramallah, donde había sido atrapado durante los últimos años. El líder palestino había pedido ser enterrado en Jerusalén, pero habiendo sido esta posibilidad negada por los israelíes, se trajo tierra de Jerusalén y se usó para su tumba en Ramallah. Arafat es considerado el padre y el comandante supremo de la Autoridad Nacional Palestina. Fue el líder político de Palestina durante 40 años, y un símbolo viviente de Palestina desde la fundación del Movimiento Al Fatah que presidía desde octubre de 1957. Yaser Arafat, líder carismático donde los hubiera, encarnó el renacimiento nacional, lo que le concedió la legitimidad para con su pueblo. Recibió el apoyo de muchos líderes mundiales. Continuaremos en siguientes entregas. 

 

 

Fuente principal de referencia: Tesis Doctoral "El tratamiento del discurso mediático en los periódicos españoles del conflicto palestino-israelí", cuyo autor es Rana Zhran, Universidad de Málaga, 2015

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