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24 enero 2012 2 24 /01 /enero /2012 00:00

Estamos ya en la tercera entrega de esta serie de artículos (finalizaremos con la cuarta y última parte) que estamos dedicando a recopilar todos los cambios, medidas, transformaciones, etc., que debemos poner en marcha, desde nuestro prisma de izquierdas, no sólo para poder acabar con la actual crisis económica (que dicho sea de paso, cada vez nos está pasando una mayor factura), sino para modelar los pilares necesarios que puedan evitar en el futuro nuevas recaídas, o ulteriores crisis incluso de mayores envergaduras.

 

En los dos primeros artículos nos habíamos ocupado de los factores que tenían que ver con revolucionar el funcionamiento de la banca y del mundo financiero en general, y en trabajar en los cimientos para poder recuperar y crear empleo digno y de calidad. En esta tercera parte, vamos a abordar los mecanismos que tienen que ver con acabar con otro gran pilar que sostiene el sistema capitalista: LA DESIGUALDAD. Efectivamente, la desigualdad social, las brechas sociales del mundo desarrollado con respecto al mundo pobre, pero incluso en países como el nuestro, entre ricos y pobres, se acucian cada vez más, siendo soporte indispensable para que el brutal y despiadado capitalismo que nos invade pueda extender sus redes y desplegar todo su perverso potencial.

 

A algunos lectores pudiera parecerle demagógica esta expresión de "ricos y pobres", pero no sólo no lo es, sino que es completamente real: comparemos la situación de precariedad y de absoluta indefensión de un joven trabajador que comienza a prestar sus servicios para una empresa, con la de un veterano, sobre todo si el veterano no lo es sólo en edad, sino también en cargo, y mucho más si se trata del núcleo fundacional de la empresa, o bien de su "grupo de amigos". Efectivamente, la diferencia salarial puede ser 20:1 (léase "de 20 a 1"), es decir, el mando intermedio o cargo de confianza puede cobrar del orden de 20 veces más que el trabajador nobel, lo cual nos lleva a un panorama donde el trabajador nobel no dispone de los recursos para poder acceder a sus derechos básicos (una vivienda digna, un proyecto de vida independiente, unos hijos), mientras que el cargo intermedio disfruta de un vida tranquila, segura, y bien acomodada, con todas sus necesidades resueltas (en muchos casos podríamos hablar incluso del mantenimiento de lujos). A esto también es a lo que nos referimos cuando hablamos de "riqueza" y "pobreza".

 

Por tanto, tenemos como sociedad (sobre todo nuestros gobernantes) la imperiosa necesidad de poner fin a la causa última que provoca la crisis, y que como acabamos de señalar, no es otra que el impresionante incremento de la desigualdad en todas sus manifestaciones. Hemos despertado al combate sobre la desigualdad entre hombres y mujeres hace pocos años, y ya estamos pudiendo comprobar cómo la lucha es ardua. Lo mismo hemos de hacer para el resto de flecos en los que se manifiesta esa feroz criatura de la desigualdad, cultivada durante décadas por los sistemas y los gobiernos neoliberales.

 

reforma_laboral_1-copia-1.jpgPero incluso la reducción de la desigualdad no cae sólo en el terreno moral, es decir, no se trata sólo de un deseo de buenas personas, de gente de bien, que desean un mundo más justo, que ya de por sí sería importante. Además es la forma de hacer que las economías, incluso las capitalistas, funcionen mejor, puesto que la distribución más igualitaria y el justo reparto de la riqueza de un país proporcionan ingresos más repartidos, que se destinan en mayor medida a la adquisición de bienes y servicios, lo que proporciona mayores oportunidades de ventas, y por tanto, de potenciales beneficios para las empresas. 

 

Los factores que desprotegen a los trabajadores y que los llevan a tener que aceptar condiciones salariales o retributivas más desfavorables (disminuyendo tanto su salario individual como su salario colectivo, esto es, su grado de protección social), y por tanto los que aumentan la desigualdad originaria, son muy variados y no sólo de carácter económico: 

 

1.- Escasa presencia de sindicatos. Tenemos la falsa imagen de que las organizaciones sindicales están completamente extendidas, pero no es así. Existen muchas empresas donde no existe representación sindical, y ello siempre irá, no nos engañemos, en detrimento de los intereses de los trabajadores. Legalmente tiene que existir, por pequeña que sea la empresa, una mínima representación sindical, pero en muchas PYMES, por miedo de los propios trabajadores, no se realizan las reuniones oportunas para que exista un Comité de Empresa, o una Delegación Sindical.

 

2.- Debilitamiento de la negociación colectiva, tendente a la negociación en el marco de la empresa (las famosas "clásulas de descuelgue"), uno a uno por trabajadores, o poco centralizada. Sobre este particular, últimamente hemos escuchado a Mariano Rajoy comentar cómo no tiene porqué ser igual un Convenio Laboral firmado para una empresa de Tenerife, que otro para una empresa de Albacete. Con este tipo de comentarios, lo único que se esconde es una voluntad de ir debilitando la negociación colectiva, y que todo se negocie dentro del ámbito de la empresa, con la consiguiente pérdida de fuerza y de presión por parte de los trabajadores.

 

3.- Desempleo abundante. La tasa de desempleo es un arma de doble filo, pues independientemente de la tragedia social que representa, es utilizada por los empresarios como una excusa para debilitar aún más si cabe la representación de los trabajadores (con la excusa de la crisis están eliminando muchos liberados sindicales), así como las condiciones laborales para las nuevas contrataciones, además de perjudicar los derechos laborales ya alcanzados por las plantillas existentes.

 

4.- Falta de formación. Como ya hemos comentado en otros muchos artículos, la Formación es la base para una buena "cultura laboral" de los trabajadores, que no solo han de reciclarse y perfeccionarse en sus capacidades y conocimientos, sino que también han de exigir a las empresas la puesta en marcha de unos Planes de Formación Interna que sean adecuados y realistas. Curiosamente, y ligándolo con el punto número 1, mientras la clase empresarial tiene muy claro la necesidad de pertenecer a sus respectivas Organizaciones Empresariales (del sector, de su zona, de su comunidad, etc.), la clase trabajadora tiene mucha menor conciencia de tener que pertenecer a alguna Organización Sindical que defienda sus intereses, y esto también es debido a una falta de formación.

 

reforma_laboral_2.jpg5.- Carencia o poco desarrollo de un marco normativo laboral. Efectivamente, lo que ha provocado que la clase trabajadora comenzara a poseer sus propios derechos frente a la clase dominante ha sido la consecuención (a base de presión y fuerza por parte de los sindicatos, durante muchos años de lucha sindical) de un marco laboral adecuado, de una normativa laboral mínimamente desarrollada, que contemple las conquistas sociales que han permitido mejorar las condiciones de los trabajadores en las empresas, y en la sociedad en general.

 

Precisamente éste marco laboral que poseemos en la actualidad (ya de por sí mermado por las últimas reformas laborales) es el que los empresarios y políticos neoliberales quieren anular cada vez más, con tendencias hacia el abaramiento del despido, la flexibilidad en la contratación, la movilidad funcional y geográfica, las cláusulas de descuelgue, las rebajas en los salarios, o la vinculación de las actualizaciones salariales en función de la productividad. Y no se dan cuenta de que no sólo ninguna reforma laboral va a servir para crear empleo, sino que lo que se necesita es una reforma empresarial, es decir, un cambio de mentalidad de nuestros empresarios, ligada sobre todo a permitir un mayor empoderamiento de la clase trabajadora, y a mejoras en sus condiciones laborales. A los lectores interesados en profundizar sobre este asunto, les remito al artículo titulado "Sobre la reforma empresarial" publicado en este mismo Blog.

 

Todos estos factores dejan más solos a los trabajadores frente a sus empleadores, y por tanto, contribuyen a que éstos dispongan de mayor poder para al fin poder imponerles peores condiciones de salario y trabajo. Lo que precisamente ha ocurrido en los últimos años es que los propietarios del gran capital han logrado imponer a través de políticas y reformas legales todo este conjunto de circunstancias, que son las que han propiciado que disminuyan los salarios en el conjunto de las rentas, la participación de los trabajadores en el reparto de la riqueza, y que, como consencuencia de todo ello, aumente la desigualdad.

 

Y lo que a corto plazo resulta, pues, imprescindible, es invertir esta tendencia para lograr una distribución de los ingresos más equitativa, porque sólo de esa forma se va a poder conseguir que se amplíe la demanda solvente, lo que, en las condiciones de economías capitalistas de mercado en las que nos encontramos, se necesita para que se puedan producir más bienes y servicios, que redunden en una mayor riqueza colectiva. Continuaremos en el próximo y último artículo de esta serie.

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23 enero 2012 1 23 /01 /enero /2012 00:00

Bien, continuando desde los postulados del artículo anterior (primero de esta serie), y asumiendo todos ellos, habría que terminar de ligar el Trabajo a un Derecho de la ciudadanía, un Derecho reflejado en la Constitución Española de 1978, pero no garantizado todavía en la actualidad, 33 años después de la promulgación de la misma. Un derecho básico, situado al mismo nivel del resto de los derechos fundamentales, tales como el derecho a la vida, el derecho a la educación, el derecho a la igualdad, el derecho a la salud, o el derecho a la vivienda. Necesitamos un trabajo no ya sólo para poder vivir por medio de su remuneración, sino también para poder realizarnos en nuestra sociedad a través de él.

 

Hace muchos años de la promulgación del primer Estatuto de los Trabajadores, resultado de la creación y del trabajo y esfuerzo de muchas Organizaciones Sindicales que habían dedicado su vida a poder regular un marco laboral digno para la clase trabajadora. Y asímismo, en el contexto de Organizaciones Internacionales ligadas a la ONU, tenemos la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que se dedica a velar por la aplicación de las normas laborales en todo el mundo, y a realizar estadísticas y estudios sociales en el ámbito laboral. Igualmente, el Derecho Laboral es una disciplina reconocida dentro del ámbito legal, que ejercen muchos abogados laboralistas, y es también objeto de estudio en los planes universitarios ligados a varias disciplinas y especialidades enmarcadas en las ciencias sociales.

 

smi.jpgPues bien, con todo este panorama creado y enmarcado, la ideología neoliberal que se nos viene imponiendo poco a poco desde hace varias décadas, expresión de la cual es el capitalismo brutal que tenemos implantado en la actualidad, desbanca todos estos aspectos del mundo del Trabajo, y lo considera simplemente una MERCANCÍA. En efecto, la idea que defienden los políticos y los economistas neoliberales es que el trabajo es una mercancía más que se compra y se vende, en un mercado como otro cualquiera. De entrada, nos parece una desvirtuación del carácter, de la naturaleza del trabajo humano de límites tales, que rompe con todas las premisas que habíamos supuesto desde la base. Según su tesis y sus puntos de vista, los trabajadores ofertan sus horas disponibles de trabajo en función del salario que esperan obtener (de ahí que la pregunta sobre el salario que pretenden cobrar los candidatos se haya instaurado desde hace tiempo en las entrevistas de trabajo). Por su parte, las empresas demandan trabajo comparando el salario que tienen que pagar por él, con la productividad que pueden obtener al utilizarlo. Así de simple. Así de triste. Así de cierto.

 

Insistiremos en esta idea en sucesivos artículos, pero para comenzar a dar ejemplos de las actuales "indignidades" del trabajo humano en nuestro país, baste con recordar que el Salario Mínimo Interprofesional (SMI), es decir, el sueldo más bajo reconocido para todas las profesiones, por debajo del cual (se supone) no te puede contratar ninguna empresa, se acaba de congelar por el actual Gobierno del Partido Popular, lo cual supone, como se declaraba desde el Grupo Parlamentario de Izquierda Unida, "casi una declaración de guerra económica". Este SMI se sitúa actualmente en la cantidad de 641,4 euros, así que ya me diréis, queridos lectores, si es posible con dichos ingresos mensuales mantener una familia, o hacer frente a los típicos gastos que hay que afrontar. Nos encontramos por tanto ante una aberración en la base misma del sistema, que permite que efectivamente se puedan pagar estos sueldos a cualquier profesional, echando por tierra no ya sólo la valía profesional del trabajador, sino la función misma del trabajo.

 

Como ya iremos desarrollando en sucesivos artículos de esta serie, el tema salarial es tremendamente importante, y durante los últimos tiempos, la caída del poder adquisitivo de la clase trabajadora es alarmante. En tiempos de crisis, donde se sigue permitiendo que los Bancos y las grandes empresas multinacionales declaren beneficios de miles de millones de euros, al trabajador se le congela el sueldo mínimo interprofesional en vez de llevar a cabo una política de, al menos, moderada adecuación o actualización, esto es, subida, de su salario. El SMI ha perdido en concreto 5,5 puntos de poder adquisitivo en los últimos años, y en el caso de España, lo tenemos situado por debajo de la media de toda la Zona Euro, solo Portugal lo tiene más bajo que nosotros.

 

carta_social_europea.jpgSegún la Carta Social Europea, que tan poco se respeta por todos los gobiernos comunitarios, se establece que el SMI debe estar en torno al 60% del salario medio en cada Estado. Por tanto, si en España se cumpliera este compromiso, el Salario Mínimo Interprofesional debería situarse en 1.026 euros. Luego ya estamos viendo cómo de entrada se respeta muy poco el trabajo humano, así como se valoran al alza los rendimientos del trabajo sobre los del capital de cara a la Declaración de la Renta de las Personas Físicas, en vez de considerarlo al contrario, es decir, gravar mucho más a las rentas procedentes del capital, es decir, del dinero que se posea, independientemente de dónde, cómo y cuánto se trabaje. Continuaremos en próximos artículos.

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20 enero 2012 5 20 /01 /enero /2012 00:00

No soy ningún experto cineasta, pero creo que Álex de la Iglesia es simplemente un genio, que además se supera en cada nuevo trabajo. Se acaba de estrenar su última película, titulada "La chispa de la vida", porque se hace mención en el film al famoso eslógan creado publicitariamente para Coca-Cola. Pero la película no tiene nada que ver con la Coca-Cola, aunque se llame de esta forma, ni es una cinta de corte romántico, como también podría deducirse por su título. Es una película de actualidad, de rabiosa actualidad, bajo el prisma tragicómico que siempre imprime últimamente De la Iglesia en todos sus trabajos.

 

la-chispa-de-la-vida_1.jpgLa película como decimos es un fiel reflejo de la actual sociedad, donde priman lo corrupto, vulgar, soez, execrable y perverso, y donde los intereses económicos ocupan siempre el primer plano de todo. La fama y el dinero son lo más importante, y todavía más cuando se trata de personas que están siendo castigadas con el paro, la pobreza o la exclusión social. El protagonista es un ejecutivo publicista, que lleva algún tiempo en paro, y que ve cómo sus problemas de subsistencia de acrecientan, al tener que mantener su hogar y su familia (su mujer y dos hijos). Su miserable vida puede ser protagonista, de forma totalmente desafortundada, de los canales de mayor audiencia, en programas televisivos de los más vistos, de los que cuentan cada día la telebasura que encuentran por ahí, reflejando sobre todo la cotidianidad de la gente.

 

Y es que nuestro hombre (protagonizado por un estupendo José Mota, del cual hemos conocido este nuevo registro), después de una fallida entrevista de trabajo, con una de las empresas donde además ya estuvo trabajando hace tiempo y conoce a los Directores, ingresa por error en un Museo de ruinas romanas donde hace algún tiempo se encontraba un Hotel donde él y su mujer estuvieron alojados durante la luna de miel. La mala fortuna le lleva a atravesar la zona prohibida al acceso del público, de tal forma que sufre un accidente y queda tendido encima de un enrejado, con un hierro clavado en la parte posterior de su cerebro. Y a partir de ahí comienza el periplo de este sujeto, que intenta sacar "provecho" de su desgracia, y al que la sociedad le va a conceder el ser protagonista público por un día de su fatal destino.

 

la-chispa-de-la-vida_2.jpgEfectivamente, se sucede el público, ávido de interés por saber cómo evoluciona el estado del accidentado, al tiempo que una agencia de reportajes de interés social (por llamarlo así) intenta vender la exclusiva de la entrevista con los programas televisivos de mayor audiencia. Se van mezclando por una parte los intereses políticos del alcalde, que obedece instrucciones de sus Jefes de partido político, con los intereses de la Directora del Museo, a la que únicamente le preocupa que las excavaciones no sufran ningún daño, y que se le rescate sin menoscabar el buen nombre del Museo, con los intereses fríos y calculadores de los grandes magnates televisivos y del gran público, que únicamente quieren ser espectadores de primera línea del final de este anónimo ciudadano, cuya vida está siendo publicada en sus últimos instantes. Incluso le llegan a ofrecer trabajo en la misma empresa donde por la mañana se lo habían negado, al ver en peligro el nombre de la empresa, en el caso de que se entendiera como un suicidio.

 

la-chispa-de-la-vida_3.jpgY hasta él mismo se proclama como el primer interesado en que su desgracia se haga pública, para así poder cobrar una buena cantidad de dinero, con el que poder construir un futuro mejor para él y su familia. Y en este cruce de intereses como en una colmena, el último interés es el de la propia vida humana, pues mientras todos estos intereses se van entremezclando buscando su hueco, no se le presta atención a la vida de este pobre hombre que puede agravarse de un momento a otro.

 

Un estupendo reparto encabezado por José Mota, genial en su papel, como ya hemos comentado, pero donde encontramos nombres como Juan Luis Galiardo, Blanca Portillo, Salma Hayek, Antonio Garrido o Fernando Tejero, magistralmente dirigidos por este monstruo de Álex de la Iglesia, que ya está nominado por su película para varios Premios Goya. En fin, un frío y estremecedor relato (aunque con algunas dosis de humor, como no podía ser de otra manera) que nos muestra mejor que nunca la patética sociedad que hemos construído, y cuáles son los parámetros que priman en ella. Siempre he pensado que la genialidad de un cineasta, de un director, de un guionista, está en poder sacar partido de las situaciones cotidianas, de la vida real. Álex de la Iglesia lo consigue como nadie. Así que no os perdáis la película, porque váis a disfrutar de buen cine.

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19 enero 2012 4 19 /01 /enero /2012 00:00

Vamos a comenzar aquí, queridos lectores, una serie de artículos donde, bajo este título, vamos a intentar desgranar y hacer un análisis lo más completo posible, desde los puntos de vista social y político, de las características y toda la problemática del empleo en España (en realidad, nuestro análisis es extrapolable a otros países europeos, y del resto del mundo), con objeto de enfrentar las actuales recetas neoliberales que se aplican en este campo, con las recetas que proponemos desde la izquierda, para romper con toda esta crisis y proporcionar un entorno que nos conduzca hacia una situación de mínimo desempleo, de mayor bienestar social y de empleo digno, decente y de calidad.

 

Una vez enunciadas las intenciones, nos vamos a documentar en varios trabajos de economistas afines a nuestras líneas de pensamiento, sobre todo en un texto que ya hemos referido varias veces, y que nos parece muy completo y claro al respecto: "Hay alternativas", de los autores Vicenç Navarro, Juan Torres y Alberto Garzón. Ellos, junto con Arcadi Oliveres, otros economistas de la Universidad y el grupo de economistas y sociólogos críticos de ATTAC forman el grueso de científicos sociales que avalan nuestras tesis desde un punto de vista demostrativo y documental, y a su vez se basan en estudios publicados por grandes economistas internacionales, algunos de los cuales han obtenido el Nobel en esta disciplina. Nos remitiremos a ellos y a su obra continuamente, para una mayor referencia de cara a los lectores que quieran ampliar la información y los enfoques aquí aportados, o simplemente para un mayor contraste y contexto de dicha información.

 

Bien, pues creo que podemos entrar en materia, pero la verdad es que la materia, en nuestro caso, no sólo nos parece completamente apasionante, sino que es tan básica y fundamental, y por tanto a su vez liga con tantos otros aspectos, que nos va a servir de línea argumental genérica y primitiva, para ir entrando en otros temas secundarios, o mejor dicho derivados de él, que se aplican en la práctica política diaria. Podríamos comenzar definiendo lo que es el Trabajo, así con mayúsculas, y nos encontraríamos con un montón de acepciones y definiciones. Según el Diccionario de la RAE, y anulando otras acepciones que no nos interesan, nos quedamos con la fría definición de "Esfuerzo humano aplicado a la producción de riqueza, en contraposición a capital", pero que ya tiene mucho que ver con lo que nos ocupa.

 

Efectivamente, el trabajo podría ser definido como la ocupación humana por excelencia, aquélla actividad (normalmente remunerada) a la que dedicamos varias horas diarias, de forma constante, para la cual (se supone) poseemos una formación, preparación y cualificación, y que nos permite realizarnos como personas, y aportar nuestro conocimiento y capacitación a la sociedad. Ahí es nada. De esta definición (nuestra), podemos deducir que el Trabajo es (debiera ser) nuestra ocupación más grata e importante, aquélla ocupación a la que dedicamos más horas de nuestra vida (junto con el descanso y el ocio), y que por tanto, debe significar una aportación personal interesantísima, pues de lo contrario no nos dedicaríamos a ella.

 

En mi calidad de profesor, siempre he aconsejado a mis alumnos que luchen incansablemente para poder dedicarse a lo que realmente deseen y para lo que piensen que están capacitados, independientemente del "poder adquisitivo" que les vaya a proporcionar tal o cual profesión, es decir, de lo bien o mal pagada que esté, pues se van a ver recompensados con creces al poder dedicar su tiempo y sus esfuerzos a lo que realmente les gusta, amén de que van a aportar el mayor grado de riqueza a la sociedad donde viven. El Trabajo no debiera ser algo a lo que nos dediquemos para ganar dinero, sino para ser felices con él, para realizarnos como personas, y para aportar a nuestra sociedad. Por ejemplo, algunos sociólogos han investigado sobre las consecuencias de la jubilación para ciertas personas, en el sentido del impacto que supone para ellas el dejar de dedicar parte de su tiempo a tan grata actividad.

 

Pues bien, partiendo de estas premisas, podemos considerar al Trabajo Humano como algo importantísimo, que habría que cuidar, mimar y respetar, intentando que cada vez ofrezcamos un marco laboral más completo y perfecto, para que las relaciones laborales tengan el mayor éxito posible. Bien, así lo vemos desde nuestra perspectiva ideológica de izquierdas, pero vamos a poder comprobar, a partir del artículo siguiente, cómo desde la perspectiva neoliberal se ven las cosas desde otro prisma completamente distinto. Sólo un detalle inicial, que pudiera parecer insignificante, pero que tiene su trasfondo: acaban de cambiar el nombre al clásico Ministerio de Trabajo, para pasar a denominarlo Ministerio de Empleo, con lo cual pierde parte de la significación que antes habíamos comentado: alguien que tiene un empleo se asocia a alguien que se dedica a algo temporalmente, a algo que le ocupa el tiempo, que le "emplea" en algo...en cambio, alguien que posee un trabajo es alguien que dedica su tiempo a su actividad fundamental, aquélla para la que tiene formación, y aquélla que le llena profesionalmente.Os emplazo a todos a los siguientes artículos.

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18 enero 2012 3 18 /01 /enero /2012 00:00

Vamos a continuar con las propuestas, o más bien transformaciones, que desde la izquierda proponemos no sólo para poder terminar con la actual crisis, sino también para evitar recaídas y futuras crisis, algo fundamental de establecer, pues hay precedentes históricos que nos demuestran que podemos aprender, y que la economía, por muy "ciencia exacta" que sea, descansa también sobre un soporte ideológico importantísimo, que es al fin y al cabo, un soporte político.

 

Nuestro primer artículo de esta serie abordó las transformaciones que ha de sufrir el mundo bancario y financiero en general (que podremos incluso desarrollar con propuestas más concretas y a corto plazo en ulteriores artículos), y en este artículo vamos a dedicarnos al segundo de los cuatro puntos que ya habíamos enunciado.

 

Este punto trata sobre una cuestión fundamental: ESTABLECER LAS CONDICIONES PARA PODER RECUPERAR Y CREAR EMPLEO DIGNO. La palabra "digno" no está puesta como una coletilla, sino como un resumen para indicar con una sola palabra un montón más de características que debe tener el empleo: digno, de calidad, y también decente, y también estable, y también equilibrado, y también sostenible, algo que no va a ser posible manteniendo el modo de producir y de consumir que ha predominado hasta ahora.

 

Publicaremos próximamente una nueva serie de artículos bajo el título "Filosofía del Trabajo", por supuesto desde nuestro prisma de izquierdas, y ahí detallaremos mucho más todos estos asuntos, pero de momento nos quedaremos con la idea, ya expresada en muchos Foros e incluso en nuestro Programa Electoral, de que el Modelo Productivo tiene que cambiar, y reorientarse hacia otro más sostenible desde los puntos de vista humano, económico y medioambiental.

 

modelo_productivo.jpgEfectivamente, la crisis singularmente grave de España, sobre todo desde el punto de vista del empleo, es el resultado de la combinación de varios factores de perturbación, que tienen su origen en la prevalencia de un modelo de crecimiento que provoca la insuficiencia estructural de recursos endógenos (esto es, la carencia de recursos propios), la utilización demasiado intensiva de los recursos naturales (esto es, la destrucción medioambiental), unidos a una gran desigualdad y endeudamiento (por esa injusta redistribución de la riqueza practicada por nuestros gobiernos). 

 

Representan tres circunstancias que a medio, incluso a corto plazo, son insostenibles, y por tanto, incapaces de soportar la generación de la actividad y el empleo a lo largo del tiempo. Si queremos salir de la crisis con más empleo y bienestar social (eso que dicen los neoliberales que ya no volveremos a recuperar), debemos empezar a sostener la actividad económica en otro tipo de motores, caracterizados por un uso diferente, más equitativo, racional y sostenible de los recursos materiales, humanos y naturales.

 

Por tanto, es imprescindible orientar los recursos a la generación de otro tipo de actividades de las que hoy día son capaces de generar mayor valor añadido, y al mismo tiempo empleo, como entre otras, las que tienen que ver con las energías renovables, con la investigación, la innovación y las nuevas tecnologías, con la cultura, el ocio y la creación, con el reciclaje y el medio ambiente, con la agricultura sostenible, con los servicios sociales y de dependencia, y siempre, con las que permitan la producción más directa y descentralizada de los bienes y servicios que necesita la población, o un componente más humano y cercano de conocimiento, habilidades personales o materiales, y formación.

 

empleo_publico.jpgY esto plantea a su vez también como muy necesario la recuperación para la sociedad de las empresas que fueron privatizadas inútilmente, siguiendo simples criterios ideológicos neoliberales que sólo buscan beneficiar a grupos e intereses privados, y produciendo un perjuicio gravísimo para la sociedad, del que algún día tendrán que responder sus responsables políticos a la ciudadanía española. La carrera privatizadora viene de muy lejos, y aunque lentamente, continúa sin prisa pero sin pausa, llevando al terreno de lo privado grandes empresas y/o actividades que funcionaban antes sólo en el ámbito de lo público.

 

Todo ello trae como consecuencia el adelgazamiento del Estado y con ello todo su poder y su radio de acción, que a su vez trae como consecuencia que el ámbito público sea cada vez capaz de abordar menos aspectos de la vida de los ciudadanos, y que éstos tengan que confiar dichos servicios al ámbito privado, que ya sabemos que funciona bajo criterios totalmente distintos, que únicamente priman la rentabilidad y los beneficios. En vez de preocuparse tanto por las duplicidades, lo superfluo y la confluencia de competencias en distintas Administraciones (que es lo que últimamente preocupa mucho a nuestros gobiernos), se debieran preocupar de los siguientes puntos, en este orden:

 

1.- Devolver a competencias públicas todo aquéllo que haya sido parcial o totalmente privatizado (por citar uno de los últimos ejemplos, AENA).

 

2.- Dotar de suficientes recursos (económicos, humanos, materiales) a dichas empresas públicas, para que puedan dar soporte a los servicios de su competencia, en el ámbito geográfico que cubren (local, autonómico, estatal).

 

3- Ampliar dicho catálogo de servicios públicos, aumentando por tanto el número de empresas públicas que los cubren bajo criterios públicos (calidad, gratuidad, universalidad), hasta conseguir que cada Derecho (objetivo o subjetivo, de los garantizados en la Constitución) sea garantizado por un Servicio Público, es decir, por una empresa pública o Administración pública.

 

privatizaciones.jpgTomemos un simple ejemplo para aplicarle todo lo que acabamos de comentar, y así podrá entenderse mejor: el sector de la educación infantil de 0 a 3 años. En primer lugar, incluirlo en el ámbito de los servicios públicos, aplicándole los criterios pertinentes (guarderías públicas y gratuitas para todos los niños/as de 0 a 3 años). En segundo lugar, dotarlo de los recursos necesarios (lo cual obligaría a construir nuevas guarderías, y/o incluir en el ámbito público aquéllas guarderías privadas o concertadas ya existentes que pudieran/quisieran hacerlo), lo cual desplegaría la siguiente cascada: servicios/puestos de trabajo/nuevos contratos/altas en seguridad social/disminución del paro/aumento de ingresos del Estado/aumento del consumo/recuperación de la economía/aumento de la riqueza nacional, y además de todas esas ventajas, habríamos dado un paso más hacia una sociedad con mayores cotas de bienestar (en este ejemplo además, contribuyendo incluso al posible aumento de la tasa de natalidad del país).

 

Todo son ventajas...¿porqué no se hace entonces? Pues porque nuestros gobernantes no están interesados en el sector público, sino en el privado, obedeciendo los famosos dogmas de la ideología neoliberal, que son justo los contrarios a los que acabamos de indicar: llevar todo lo que se pueda al sector privado, adelgazando al máximo el sector público. Bien, apliquémoslo a nuestro ejemplo: las guarderías serían entonces privadas, luego de entrada, ya no se rigen por criterios públicos: no son gratuitas ni universales, sino dedicadas sólo al sector infantil que quieran, aplicando los criterios de ingreso que las empresas quieran marcar, y el precio/tasa/couta que quieran imponer a los padres. El porcentaje de la población que cubren es menor, pues no todos los padres tendrían recursos para poder llevar a sus hijos a dichas guarderías, luego ya estamos practicando una segregación social (hemos eliminado el DERECHO de un hijo a ser atendido en una guardería si sus padres trabajan). Además, los criterios de funcionamiento estarían regidos por la rentabilidad y el beneficio, por lo cual si ellos no se cumplen, dejarían de funcionar, dejando a nuestros hijos en la calle, y en el paro a todos sus trabajadores/as, invirtiendo los efectos en cascada que habíamos mencionado en el caso anterior.

 

En el primer caso, el empleo que se crea es digno, estable, bien remunerado, con turnos y jornadas proporcionales, escalable y sostenible humana, social y medioambientalmente, porque emana de un servicio público. El segundo, en cambio, sólo se sostiene aplicando los criterios privados de rentabilidad que la empresa necesite, y al grupo empresarial que está por detrás le importan poco los criterios de derechos y dignidad humanos, sino sólo el beneficio que puedan proporcionarle sus guarderías. No le importan el profesorado, el servicio a los padres/madres, los puestos de trabajo creados, ni la riqueza nacional, y mucho menos la tasa de natalidad. En cuanto las guarderías dejen de dar los beneficios esperados (que además cada vez tendrán que ir creciendo) se cerrarán sin más, dejando a todos los infantes sin guardería y a todos los profesores sin trabajo. En el primer caso, importan los Derechos. En el segundo, importan los Beneficios (de unos pocos, claro está). Bueno, pues todavía intentan convencernos los economistas y políticos conservadores y neoliberales de que el primer caso no es sostenible para el Estado, pero sí el segundo...¿nos vamos a dejar engañar?

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17 enero 2012 2 17 /01 /enero /2012 00:00

Pues sí, hemos llegado a la 39 y última edición de la serie de artículos a los que dimos el nombre de "Las 7 revoluciones necesarias", asumiendo el título de un texto que fue tomado como base para la Convocatoria Social (que continúa) y para la confección del Programa Electoral de Izquierda Unida y su coalición de partidos para el pasado 20-N. Sólo nos queda finalizar con los temas de políticas internacionales y de vecindad con la Unión Europea, y habremos acabado con nuestra visión de cómo debiera cambiar la política y el mundo en que vivimos, para hacerlo más justo.

 

celac.jpgSaludamos la reciente fundación de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), que ha tenido lugar en Caracas (Venezuela), y que se ha convertido en uno de los acontecimientos más esperanzadores para esta región, y que despierta mayores expectativas para el continente. El nuevo organismo, integrado por 33 naciones, nace como es sabido en el contexto de una crisis económica mundial, con desafíos concretos y con posturas que, hasta hace pocos años atrás, parecían lejanas. Desde la izquierda debemos procurar un acercamiento con este proyecto, ya que podría ser de mucha utilidad.

 

siria.jpgPor su parte, el deterioro de la situación en Siria debe hacer prevalecer la negociación en la exigencia del cese definitivo de la violencia, para producir las reformas que demanda una parte importante de la ciudadanía. El conflicto no deja de recrudecerse a pesar de las reiteradas apariciones públicas del Presidente Al Asad, llamando a la concordia y a la no injerencia internacional. Nosotros, al igual que en otros pasados conflictos, nos oponemos a cualquier intento de justificar una intervención militar extranjera, y abogamos por continuar con la vía de la negociación diplomática para poner fin a la violenta represión que se sigue ejerciendo contra la población.

 

Y de vuelta a Europa y a su relación en el contexto internacional, hay que decir que la llamada PESC (Política Exterior y de Seguridad Común), defendida durante más de 10 años en el seno de la Unión Europea, ha saltado por los aires recientemente con la guerra de Libia. La Política Europea de Vecindad y sus instrumentos, los Acuerdos de Asociación, quedaron al desnudo con las revoluciones de Túnez y Egipto. De hecho, nunca supusieron una gran fuerza internacional, pues el cargo de Alto Representante Europeo para la Política Exterior y la Seguridad Común ha sido siempre una mera representación institucional, más que una posibilidad de llevar el criterio europeo de paz, solidaridad y concordia más allá de nuestras fronteras. Y ello ha sido así tanto desde los tiempos de Javier Solana, como ahora con Catherine Ashton.

 

Efectivamente, la UE fue cómplice necesaria de Ben Alí, Mubarak o Gadafi, como lo es todavía hoy de Netanyahu, Mohamed VI, o del régimen de la dinastía Saud de Arabia Saudí. Los Acuerdos de Asociación están condicionados, según su artículo 2, al estricto cumplimiento de los Derechos Humanos. Sin embargo, nunca ha congelado la UE ningún acuerdo de asociación, ante el evidente incumplimiento de esta cláusula en Túnez, Egipto, Marruecos o Israel. Pero no hay que recurrir ni siquiera a estas situaciones, sino que por citar un ejemplo, el Rey Hassan II de Marruecos tenía en su poder, en una cuenta en París al momento de su muerte, una cantidad (50.000 millones de dólares) superior en dos veces y media a la deuda de todo el país, y sin embargo este personaje era siempre muy bien recibido por todas las Cancillerías europeas.

 

Y en cuanto a la Ayuda a la Cooperación y al Desarrollo, como ya hemos comentado en otros artículos, la herramienta fundamental es la condonación de la deuda a estos terceros países subdesarrollados, pues lo que estamos aportando por un lado, se lo estamos exigiendo 5 veces más por otro. Es imposible que este mecanismo funcione tal y como está diseñado actualmente. Y si a todo ello le sumamos el factor de la guerra como negocio, que también hemos denunciado, llegamos a la guinda del pastel, que proporciona una situación completamente asfixiante. Y España ocupa un papel preponderante en el comercio mundial de armas (sin las cuales la guerra no existiría), pues según las Estadísticas de Comercio de Armas en el mundo, nuestro país es el sexto exportador de armas en el ránking mundial, y según Intermon-Oxfam, España es el país, después de EE.UU., que más municiones exporta para su uso en las guerras africanas.

 

comercio_armas.jpgSumando todos los factores de explotación ya mencionados que se ejercen sobre estos países (les asfixiamos económicamente, les explotamos sus recursos naturales, nos quedamos con su petróleo, les aumentamos su deuda externa, y les mandamos armas para fomentar las guerras), resulta un estado de continuo hundimiento y desprestigio de los mismos, lo que redunda también en los oscuros negocios de trafico ilegal de personas, inmigración ilegal, mafias de prostitución de mujeres, etc.

 

Así que concluímos que la UE no es un actor de paz, sino que lejos de ello, alienta el rearme de los Estados Miembros, y ni está ni se le espera en iniciativas que conduzcan a la democratización de las Naciones Unidas, la paz, el desarme y el incremento sustancial de la cooperación para poder poner fin al hambre y a la pobreza, que son las auténticas armas de destrucción masiva por excelencia.

 

Por tanto, desde Izquierda Unida nos comprometemos a cambiar sustancialmente la actual Política Exterior y de Vecindad de la UE, para hacer que ésta se reoriente hacia la consecución de la paz, el desarme, la cooperación y el fomento de las relaciones internacionales democráticas y basadas en el Derecho Internacional. Por otra parte, nos comprometemos a reforzar una respuesta unitaria europea en lo social, sindical y político, que nos permita ir a un nuevo proceso constituyente europeo, para poder diseñar una auténtica Europa Social y de Derechos, y no una Europa al servicio de los mercados, como tenemos actualmente.

 

Pues bien, hasta aquí "Las 7 revoluciones necesarias" en las que estamos empeñados desde la auténtica izquierda alternativa y transformadora de este país. Esperemos conectar cada vez con más personas, con más ciudadanos, con más gente trabajadora, con más parados, jubilados, mujeres, jóvenes, pero también con gente de todos los sectores profesionales, sindicalistas, de los movimientos sociales, del mundo de las artes, de la ciencia, de la cultura, para que esta oleada de revoluciones se convierta en un clamor popular que pueda desbancar a las actuales políticas que nos inundan. 

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16 enero 2012 1 16 /01 /enero /2012 00:00

Mucho se oye hablar desde que estalló la actual crisis económica y financiera, allá por las postrimerías de 2007, de las posibles maneras de "salir" de la crisis. Todas las fuerzas políticas pretenden darnos sus recetas para tal menester, y además argumentan cómo debemos hacerlo para salir "reforzados" de la crisis. Desde la izquierda pensamos que tales "declaraciones de intenciones", por llamarlo suavemente, están totalmente equivocadas, pues se basan en el continuismo de las mismas políticas que nos han traído a ella. Luego por tanto, lo primero será salir de la crisis actual, que ya de por sí va a ser complicado, pues se nos enuncia desde muchas instancias que "algunas cosas ya no serán lo mismo que antes de la crisis".

 

Nosotros pensamos que dichos anuncios derrotistas no son sino otra forma de ponernos el cuerpo en lo peor, y de paso justificar la necesidad de las medidas que se están tomando, que efectivamente, y de no corregirse en el futuro, nos llevarán a un escenario muy diferente al de los años pasados. Por tanto, desde la izquierda pensamos que se puede terminar con la crisis, pero poniendo en práctica las políticas correctas, y además asegurando que ponemos en marcha todos los mecanismos para que las condiciones que la provocaron no se vuelvan a dar nunca más. Nos parece a este respecto que hay cuatro elementos fundamentales a los que debemos prestar atención, que son los siguientes, los cuales desarrollaremos más detenidamente en los próximos párrafos y artículos:

 

crisis_economica_1.jpg1.- Una reforma profunda de las finanzas internacionales y de la actividad bancaria en general.

 

2.- Crear las condiciones que permitan volver a crear empleo decente y de calidad.

 

3.- Atajar la base social más profunda de la crisis, que se manifiesta en la desigualdad.

 

4.- Fomentar un cambio de valores, de la cultura económica, de nuestras actitudes y comportamientos personales.

 

Vamos a comenzar con el desarrollo del primero de dichos factores, y abordaremos los siguientes en próximos artículos. Seguiremos para esta exposición, como ya hemos hecho para otros muchos artículos de este Blog, las directrices expresadas en el texto "Hay alternativas", de los economistas críticos Alberto Garzón (Diputado de IU por Málaga), Juan Torres (Catedrático de Economía de la USE) y Vicenç Navarro (Catedrático de Políticas Públicas de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona).

 

Efectivamente, el primer factor que hemos enunciado se refiere a la reforma profunda de las finanzas internacionales y de la actividad bancaria en general, para garantizar que la creación de empleo y riqueza disponga de recursos y financiación suficientes: se centraría en someter a las finanzas y a los financieros a la legalidad, y a principios de comportamiento semejantes a los que habitualmente se exigen al resto de las personas y empresas de cualquier otra actividad, tales como la responsabilidad, la transparencia, la simetría, la veracidad, etc. ¿Cuál es el objetivo final? Desbancar a estos "profesionales" de la impunidad que poseen actualmente sus prácticas, pues esto constituye, además, un problema que no es sólo financiero o económico, sino también político y social, puesto que los financieros que ganan cada vez más dinero rápida y fácilmente de esa forma, adquieren a su vez un poder extraordinario al margen de los gobiernos y de los demás poderes representativos, y así terminan por lograr una capacidad completamente antidemocrática de decidir y de imponer su voluntad al resto de los ciudadanos.

 

Ya hemos comentado en otros artículos cómo los tecnócratas gobernantes en algunos países provienen completamente del mundo de las finanzas, y este trasvase privado-público es lo que hay que evitar a toda costa, pues las filosofías imperantes en ambos mundos son completamente diferentes. Pero es que este objetivo tiene también que ver con acabar con la desnaturalización del negocio bancario, como apuntábamos anteriormente, es decir, con poner fin a la actuación de los bancos y del sistema financiero en general como mecanismos a través de los cuales se canaliza el ahorro hacia la actividad especulativa, y como creadores artificiales de una deuda que está a punto de hacer que se colapse la economía mundial.

 

Hago aquí un inciso que creo justo y pertinente: para decir las cosas también hay que tener autoridad moral, de la cual también proviene la supuesta credibilidad que se pueda otorgar a quien lo proclama. Digo esto porque últimamente hemos escuchado a mucha gente denunciar esto: por ejemplo, Felipe González proclamaba hace poco en una reunión de su "Consejo de Sabios" europeo que "Estamos al borde del precipicio...Entonces, ¿porqué no decir que estamos al borde del precipicio?", en un puro ejercicio de indecencia política, pues sus gobiernos se encargaron muy bien en España de poner los cimientos para la práctica de estas políticas neoliberales, y desde siempre han apoyado las políticas de Zapatero, responsables (junto con las de Aznar y el PP) de conducirnos a la actual situación. Fin del inciso.

 

crisis_economica_2.jpgY tiene también que ver con acabar con el que podemos llamar "Terrorismo Financiero", que es justamente lo que está ocurriendo hoy día en Europa, porque se ha dejado, como ha ocurrido antes en otros lugares del mundo, que grandes bancos y fondos financieros, mediante rumores que ellos mismos extienden, e incluso con la complicidad criminal de las famosas Agencias de Calificación de Riesgos, generen las condiciones que les permiten ganar más dinero especulando contra la deuda de los Estados.

 

De esa manera la encarecen artificialmente, y además utilizan para ello los recursos que deberían usar para financiar a empresas y consumidores, y así provocan un verdadero caos económico de terribles consecuencias, sobre todo para la población, a quien luego los propios especuladores imponen las políticas que les convienen para seguir ganando dinero sin cesar. Y otra acción que hay que emprender es la que pudiéramos llamar de "vigilancia a los vigilantes", pues gran parte de los problemas que viene sufriendo la economía internacional, y la española en particular, se debe a que los vigilantes no vigilaron con la debida diligencia. Por torpeza, por ceguera ideológica o por simple complicidad con los banqueros privados, los bancos centrales y los gobiernos han dejado hacer de todo a estas entidades durante estos años.

 

Nos referimos por supuesto en el caso español al Banco de España, cuyo Gobernador (Miguel Ángel Fernández Ordóñez, MAFO para abreviar) no sólo permitía estas políticas y estas prácticas financieras, sino que además, después del rescate con dinero público a muchas entidades, permitía que algunos de sus Directivos y Consejeros se repartieran sueldos, comisiones y primas millonarias, mientras el Gobernador MAFO comparecía en ruedas de prensa recomendando la moderación salarial, como receta para salir de la crisis. Simplemente indecente. Lo dejamos aquí de momento, pero continuaremos en próximos artículos con el desarrollo de los otros factores que hemos mencionado al comienzo.

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13 enero 2012 5 13 /01 /enero /2012 00:00

Ya hemos indicado en otros artículos de este Blog cómo las vertientes más duras, execrables y despiadadas del capitalismo se manifiestan hoy en día, llevando a la ruina y a la bancarrota a muchos países, y contribuyendo a que las desigualdades entre el mundo desarrollado y el mundo pobre se acrecienten cada vez más. La línea ascendente nos viene de muy lejos, pero en Europa sobre todo, se comenzaron a manifestar hace más de 30 años, con las políticas de Margaret Thatcher en el Reino Unido, subsidiarias de las que ya se practicaban en los Estados Unidos con los gobiernos del Presidente Reagan. Ellas fueron pioneras en la concepción del neoliberalismo tal y como lo entendemos hoy, manifestado básicamente en total desregulación de los mercados, cada vez menor intervención pública en la economía, y adelgazamiento del Estado y de la iniciativa pública. De hecho, los sectores más conservadores del Partido Republicano en USA siguen manteniendo y apoyando estas premisas, incluso aumentándolas en sus exigencias y planteamientos.

 

neoliberalismo5.jpgAsí que de aquéllos polvos estos lodos, y en definitiva, la última y gran recesión es algo más que el resultado de una crisis financiera derivada de la difusión de productos tóxicos. Puede que ello fuera la punta de lanza, pero no era más que la última consecuencia, la última manifestación del capitalismo no sólo más bestial y corrupto, llevado a su última expresión, sino también surgido de una prostitución de la economía, de los valores que permiten que la economía tenga sentido en las relaciones humanas.

 

Efectivamente, y tal como dicen los autores del libro "Hay Alternativas" (Vicenç Navarro, Juan Torres y Alberto Garzón), "la crisis actual es también la consecuencia del divorcio entre medios y fines, porque se han desnaturalizado la economía, el dinero, las finanzas y la actividad bancaria. De tal forma que el dinero ha dejado de ser un instrumento destinado a la producción de bienes y servicios, es decir, al servicio de la economía real (productiva), que puedan satisfacer las necesidades humanas, para convertirse en un fin en sí mismo y en una fuente de poder. La financiación ha dejado de ser una actividad al servicio de la creación de empleo y riqueza, y los bancos se han convertido en los principales actores de todo ello, pasando a ser una maquinaria de generación de deuda".

 

Pero como también nos indican dichos autores, toda esta transformación se ha podido producir porque se han ido introduciendo otros cambios, además de los registrados en las esferas económica y financiera. Otros cambios que han apoyado a éstos, que han estado en sintonía con ellos. Se ha modificado el equilibrio y las relaciones de poder de clase y de género en las sociedades actuales, como resultado de la polarización de las rentas, que han puesto cada vez más recursos en manos de los financieros y grandes empresarios, a costa de la reducción de los ingresos de las clases populares, y de su consecuente endeudamiento y de la protección social que reciben. Y también porque se ha acelerado la concentración de los mayores medios de información y persuasión y su vinculación con esos grandes grupos económicos, todo lo cual ha disminuido la capacidad de respuesta de las clases sociales que soportan los efectos negativos de estas políticas, consiguiendo incluso presentar tales cambios como inevitables y los únicos posibles, para que la gente que los sufre en mayor medida, los trabajadores, las mujeres, los jóvenes, los pensionistas, los parados, no se den cuenta de lo que pasa y se conviertan, por el contrario, en los propios soportes de las políticas que les reducen continuamente sus ingresos y su bienestar.

 

Para los lectores que no la hayan visto, les recomiendo la película "El Crack (II)", de José Luis Garci, donde el genial director nos presenta las vicisitudes de un detective privado, interpretado magistralmente por un circunspecto Alfredo Landa, que tiene que enfrentarse en uno de sus casos con una red de poder e influencias de una empresa multinacional del sector farmacéutico. Una de las escenas finales de la película es muy ilustrativa, pues el Presidente de la Compañía (Arturo Fernández) le espeta al detective: "La política la han de hacer los políticos, pero alguien más fuerte y poderoso que ellos debe indicarles la política que hay que hacer". Sobran las palabras y los comentarios. Como en muchos otros casos, la realidad supera incluso a la ficción.

 

 

neoliberalismo6.jpgEn resumidas cuentas, el capitalismo se ha convertido en una especie de casino financiero en la actualidad, donde como en los casinos reales, los grandes especuladores invierten sumas cada vez mayores, arriesgando no ya su propio capital, sino las posibilidades de recuperación de sociedades completas. Un afán de lucro insaciable y despiadado mueve a dichos protagonistas, con el agravante de que cada vez que son más ricos también poseen más poder y más influencias en la toma de decisiones al más alto nivel.

 

Cada día hay más cantidad de recursos circulando en torno a operaciones financieras ficticias (actualmente, 4 billones de dólares diarios sólo en los mercados de divisas, según el Banco Internacional de Pagos), cantidades que no aportan riqueza material alguna, sino sólo cifras más abultadas en las cuentas bancarias de los grandes financieros. De hecho y durante todo el tiempo previo al estallido de la crisis, los bancos colocaron a sus clientes finales títulos que escondían riesgos que ni siquiera ellos mismos controlaban.

 

Y mientras tanto, la actividad productiva, los empresarios y los emprendedores, los trabajadores autónomos, los consumidores y los Organismos Internacionales que luchan contra la pobreza y el hambre, tienen restricciones de crédito para poder generar bienes y servicios que satisfagan las necesidades humanas, que quedan no sólo en un segundo plano, sino completamente ignoradas. De hecho, en una encuesta realizada durante 2010, el 80% de las PYMES declaraba tener problemas para la obtención de un crédito.

 

Tomemos como ejemplo la tendencia de la actual reforma del sistema finenciero: ¿De qué sirve, por ejemplo, que haya cada vez menos bancos locales, y cada vez más grandes bancos globales, que operan en decenas de países, y que usan sus beneficios multimillonarios para comprar nuevos bancos, si a la hora de poner en marcha los pequeños y medianos negocios, que son los que crean la mayoría del empleo, es cada vez más difícil y más caro disponer de la financiación necesaria? Reflexionemos sobre estos puntos, porque es urgentísimo invertir las tendencias del sistema, de lo contrario habremos creado monstruos económicos que serán imposibles de controlar.

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12 enero 2012 4 12 /01 /enero /2012 00:00

Hace pocos días que Carmen Chacón presentaba en Olula del Río (Almería) su candidatura a la Secretaría General del PSOE, y quiero remarcar en este artículo, tal y como hicimos en su caso con la candidatura de Alfredo Pérez Rubalcaba en este artículo, su gran cinismo y su falta de credibilidad. Bajo una gran puesta en escena, la catalana-andaluza y ex-Ministra de Defensa del Gobierno de Zapatero, bajo el cual no mostró nunca ni un ápice de disconformidad con las políticas neoliberales que se estaban aplicando, Carmen Chacón nos dice que quiere abanderar el futuro y la evolución del PSOE.

 

Frases completamente vacías y huecas de sentido, como "Tenemos ganas de cambiar las cosas" adornaron un discurso lleno de incoherencias y de falta de credibilidad, pues aunque pertenezca a una generación más joven que Rubalcaba, su apuesta y convencimiento por las mismas políticas es total, como se ha podido ir comprobando durante mucho tiempo. Por mucho que ahora intente ponerse el vestido de la izquierda, reivindicando propuestas de Izquierda Unida, negadas por ellos mismos durante mucho tiempo, la Chacón no puede cambiar lo que ha sido y lo que es. Aunque la mona se vista de seda, mona se queda.

 

carmen-chacon.jpgAl igual que dijimos para Rubalcaba, difícil es creer a una nueva líder que ha estado en primera línea de la política activa, y que por tanto no puede representar nada nuevo, por mucho que quiera abanderar el cambio en el PSOE, la juventud, la frescura, los nuevos tiempos, y demás zarandajas con las que quieran adornarla. Es obvio que nuestro pasado nos marca nuestro futuro, y sólo un líder salido de la nada, completamente desconocido, pudiera liderar un partido que quisiera renovar completamente sus postulados.

 

Parece ser que no les basta con 110 escaños en el Congreso, cuando a raíz de lo mal que lo han hecho, debieran darse con un canto en los dientes, pues lo normal con un electorado crítico sería que el PSOE hubiera desaparecido, en cuanto a representación en las Cámaras se refiere. Ahora viene a hablarnos Carmen Chacón de un PSOE donde primen la coherencia, el respeto y la participación, cuando nada de esto han practicado durante sus años de gobierno. Y además tuvo la desfachatez de preguntarse a sí misma, porqué mucha gente del 15-M no se reunía en las Casas del Pueblo del PSOE...¿es que todavía a estas alturas, Carmen Chacón no sabe a qué obedecen movimientos como el 15-M? ¿Es que no sabe que la gente sale a la calle porque no se ven representados por sus gobernantes, y porque se creen mercancía de los banqueros? Pues no, la Chacón sigue en su mundo, parece que no se entera de nada, a ver si lee nuestro artículo y se pone en onda. 

 

Quizá no quieren darse cuenta en el PSOE de que su tiempo ha pasado, de que difícilmente un electorado de auténtica izquierda va a volver a confiar en un partido que lleva más de 30 años diciendo unas cosas y haciendo otras, y que aunque haya protagonizado algunos avances en políticas sociales (no todo ha sido malo), en política económica, que siempre es el gran caballo de batalla, y el observatorio donde mejor se mide el auténtico calado de un partido y de un gobierno, ellos nunca han dado la talla, y se han aliado con las fuerzas conservadoras para hacer su misma política, por mucho que la hayan querido explicar y adornar.

 

Desde la izquierda no creemos en que ni Carmen Chacón ni Alfredo Pérez Rubalcaba vayan a liderar un nuevo PSOE, un PSOE renovado y de auténtica izquierda, simplemente porque la gente de izquierdas, hace ya mucho tiempo que ni militan ni simpatizan con el Partido Socialista. Se fueron a Izquierda Unida. Quizá siempre estuvieron allí.

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11 enero 2012 3 11 /01 /enero /2012 00:00

He preferido, en vez de buscar otro nombre, llamar a este artículo con el mismo título con el que lo publicó su autor original, Ignacio Ramonet, en el periódico Le Monde diplomatique En español, cuyo enlace puede verse al pulsar aquí, por si los lectores quieren acceder a la fuente original del texto. Fantástico artículo donde los haya, donde el autor nos conduce magistralmente por los argumentos correctos para que comprendamos los engaños, manipulaciones y contradicciones a las que nos tienen sometidos la aplicación de las actuales políticas neoliberales.

 

Comienza el autor planteándose la complicidad existente entre el poder político y el poder económico, es decir, los famosos mercados, a los que pone nombres y apellidos, para luego continuar con un dato muy ilustrativo, que surge al comparar la cantidad creada por la economía real en todo el mundo, manifestada en el PIB mundial (unos 45 billones de euros), con la que surge del movimiento a nivel planetario de los mercados financieros, siendo ésta de unos 3.450 billones de euros, es decir, unas 75 veces más grande...

 

especulacion.jpgPero continúa Ramonet textualmente: "Lo peor es que, contrariamente a lo que podría pensarse, esos "mercados" no son fuerzas exóticas venidas de algún horizonte lejano a agredir nuestras gentiles economías locales. En su mayoría, los "atacantes" son nuestos propios bancos europeos (esos mismos que, con nuestro dinero, los Estados de la UE salvaron en 2008). Para decirlo de otra manera, no son sólo fondos estadounidenses, chinos, japoneses o árabes los que están atacando masivamente a algunos países de la zona euro".

 

Para apostillar a continuación: "Se trata, esencialmente, de una agresión desde dentro, venida del interior. Dirigida por los propios bancos europeos, las compañías europeas de seguros, los fondos especulativos europeos, los fondos europeos de pensiones, los establecimientos financieros europeos que administran los ahorros de los ciudadanos europeos. Ellos son quienes poseen la parte principal de la deuda soberana europea. Y quienes, para defender -- en teoría -- los intereses de sus clientes, especulan y hacen aumentar los tipos de interés que pagan los Estados por endeudarse, hasta llevar a varios de éstos (Irlanda, Grecia, Portugal) al borde de la quiebra. Con el consiguiente castigo para los ciudadanos, que deben soportar las medidas de austeridad y los brutales ajustes decididos por los gobiernos europeos para "calmar" a los mercados buitres, es decir, a sus propios bancos...".

 

A continuación mete Ramonet en todo este complot económico-político-financiero a las famosas Agencias de Calificación de Riesgos (Moody's, Fitch Ratings y Standard & Poors), de las que indica lo siguiente: "Estas agencias no sólo suelen equivocarse, en particular en su opinión sobre las subprimes (se refiere a las hipotecas basura y otros productos financieros tóxicos o engañosos) que dieron origen a la crisis actual, sino que, en un contexto como el de hoy, representan un papel execrable y perverso. Como es obvio que todo plan de austeridad, de recortes y ajustes en el seno de la zona euro se traducirá en una caída del índice de crecimiento, las agencias de calificación se basan en ello para degradar la nota del país. Consecuencia: éste deberá dedicar más dinero al pago de su deuda. Dinero que tendrá que obtener recortando aún más sus presupuestos. Con lo cual la actividad económica se reducirá inevitablemente así como las perspectivas de crecimiento. Y entonces, de nuevo, las agencias degradarán su nota...".

 

especulacion2.jpgPor último, concluye al autor con las últimas consecuencias que dichas políticas han tenido en algunos países, como Grecia o Italia, donde "los mercados han obtenido lo que querían: que sus propios representantes accedan directamente al poder sin tener que someterse a elecciones. Tanto Lucas Papademos, primer ministro de Grecia, como Mario Monti, presidente del Consejo de Italia, son banqueros. Los dos, de una manera u otra, han trabajado para el banco estadounidense Goldman Sachs, especializado en colocar hombres suyos en los puestos de poder...Estos tecnócratas deberán imponer, cueste lo que cueste socialmente, en el marco de una "democracia limitada", las medidas (más privatizaciones, más recortes, más sacrificios) que los mercados exigen. Y que algunos dirigentes políticos no se han atrevido a tomar por temor a la impopularidad que ello supone".

 

Y por fin, cierra el magistral artículo con algunas reflexiones en torno al futuro de la actual situación, su expansión, su generalización y su posible apoyo y comprensión popular: "La Unión Europea es el último territorio en el mundo en el que la brutalidad del capitalismo es ponderada por políticas de protección social. Eso que llamamos Estado de bienestar. Los mercados ya no lo toleran y lo quieren demoler. Esa es la misión estratégica de los tecnócratas que acceden a las riendas del gobierno merced a una nueva forma de toma de poder: el golpe de Estado financiero. Presentado además como compatible con la democracia...Es poco probable que los tecnócratas de esta "era post-política" consigan resolver la crisis (si su solución fuese técnica, ya se habría resuelto). ¿Qué pasará cuando los ciudadanos europeos constaten que sus sacrificios son vanos y que la recesión se prolonga? ¿Qué niveles de violencia alcanzará la protesta? ¿Cómo se mantendrá el orden en la economía, en las mentes y en las calles? ¿Se establecerá una triple alianza entre el poder económico, el poder mediático y el poder militar? ¿Se convertirán las democracias europeas en "democracias autoritarias"?".

 

Y así finaliza el autor, en uno de los más sugerentes y explicativos artículos que se pueden encontrar hoy día para comprender lo que está pasando, y hacia dónde nos conducen las políticas que se están aplicando. Felicito desde aquí a Ignacio Ramonet por su dosis de sensatez y de pedagogía, y animo a todos los lectores a la difusión del susodicho artículo, en aras de una mayor concienciación de la población sobre los engaños y manipulaciones del sistema.

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