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2 noviembre 2016 3 02 /11 /noviembre /2016 00:00
Viñeta: Iñaki y Frenchy

Viñeta: Iñaki y Frenchy

Estamos viviendo dos historias distintas: la de verdad y la creada por los medios de comunicación. La paradoja, el drama y el peligro están en el hecho de que conocemos cada vez más la historia creada por los medios de comunicación y no la de verdad

Ryszard Kapusczinski

En efecto, el control de los medios de comunicación de masas es una cuestión estratégica en toda sociedad democrática que se precie, pues en teoría (aunque la práctica es bien distinta), la absoluta garantía a la libertad de expresión requiere que todos los mensajes sean difundidos, todas las opiniones sean oídas, todos los puntos de vista sean manifestados, todas las visiones puedan ser expuestas en igualdad de oportunidades. Pero la realidad, como estamos pudiendo comprobar, es otra bien distinta...¿Creen mis lectores que los artículos que publico en este Blog podrían ser también publicados en los grandes medios de comunicación convencionales, aunque siquiera fuese en la sección más oculta de los mismos? Evidentemente, NO. Pero no sólo la mía, ni del conjunto de personas que tenemos estas mismas opiniones, sino que son silenciadas, ninguneadas y ocultadas las opiniones de grandes economistas, políticos, periodistas, escritores, filósofos, intelectuales en una palabra, simplemente porque son voces críticas con el régimen que nos gobierna. Porque lo cierto es que, a través de estos medios de comunicación, se crea y se forma opinión, se divulgan pensamientos e ideas, se puede manipular la forma de entender lo que ocurre de una mayoría social, creando incluso armazones ideológicos pensados a medida del sistema dominante. 

 

La manipulación informativa, creada, potenciada y apoyada por estos medios, es un proceso profundamente estudiado. Los medios de comunicación dominantes, al servicio de los poderosos, no informan en realidad, sino que elaboran las noticias, los comunicados, los editoriales y las columnas de opinión para sostener las posiciones del gobierno de turno o de las grandes corporaciones que controlan el poder real. Incluso las que puedan parecer más críticas con él, en el fondo, alimentan al mismo sistema, y atacan con furor todo intento de cambiarlo. Los grandes medios actualmente funcionan absolutamente como empresas, sus propios directivos pertenecen a las mismas élites privilegiadas, se hacen favores entre ellos, y es lógico por tanto, que estos medios se comporten como voceros de las tesis ideológicas de sus verdaderos amos. Es un hecho que ya observó Carlos Marx a lo largo de toda su obra. Cuando hablan de libertad de expresión, los grandes medios sólo se refieren a "su" libertad de expresión, intentando acallar con todas sus posibilidades a las voces críticas o discordantes. Es una libertad de expresión limitada, recortada y ajustada, acotada dentro de un orden, que jamás cuestione los grandes elementos que perpetúan el sistema de poder. Augusto Zamora, en su artículo de referencia, sostiene que puede establecerse, incluso, una sencilla ecuación: a mayor concentración de riqueza y poder en determinados grupos minoritarios, mayor concentración de medios de comunicación controlados, directa o indirectamente, por esos mismos grupos. O si se quiere, expresado de otra forma, podríamos concluir que la existencia de diversos conglomerados de medios de comunicación es directamente proporcional a la concentración de poder en los grupos que controlan a dichos medios. 

 

En su artículo, Augusto Zamora nos da un pequeño repaso internacional, demostrando hasta qué punto la ecuación referida se cumple fielmente en la realidad. Y así, los grandes propietarios de estos conglomerados mediáticos, poseen canales de televisión, emisoras de radio, diversas revistas especializadas, unas pocas editoriales a su servicio, varios periódicos, portales en Internet, y un largo etcétera de medios para hacer llegar su potente altavoz mediático al mayor número de personas posible. Voy a rescatar dos ejemplos muy significativos de todos los que nos cuenta el autor en su artículo: El Grupo El Comercio, en Perú, controla el 78% de la prensa del país. Y en Brasil, el Grupo Globo controla el 45,2% de la audiencia televisiva, y el 73,5% de la publicidad que ven y oyen los brasileños, además de poseer 38 canales de pago. Bien. Pues resulta que el Grupo Globo (miren ustedes por dónde, qué casualidad) ha encabezado la campaña de "impeachment" para derrocar a la Presidenta Dilma Rousseff, elegida democráticamente por el pueblo brasileño, y sin que le hayan podido demostrar hasta ahora su participación en ningún caso de corrupción. Creo que no hacen falta más ejemplos para comprender que, si se produce en cualquier país un escenario de concentración de medios tan inmenso, entonces en dicho país existirá una amenaza muy clara a la democracia. Evidentemente, los dueños de estos grandes oligopolios mediáticos suelen ser grupos de multimillonarios, que comparten el propósito común de defender con uñas y dientes el sistema que les ha permitido llegar donde han llegado. No van a dejar que les quiten sus privilegios así como así, de modo que ante cualquier intento legítimo y democrático de deshacer esos grandes imperios mediáticos, sus dueños reaccionarán con virulencia. 

 

Comparten una ideología común, ideología que sostienen y apoyan desde sus respectivos medios de comunicación. Sus líneas editoriales no tienden a informar verazmente, sino a preservar el establisment y a desinformar, así como a atacar a quiénes, para ellos, representan cualquier amenaza. Todo ello conduce a una práctica desaparición del pluralismo informativo, y a una extensión (desgraciadamente lo que estamos padeciendo) y generalización del pensamiento dominante. La sociedad, gracias a la incansable labor de estos medios (con su ejército de periodistas a sueldo) se ve saturada de informaciones y análisis que van en la misma línea, con el mismo o similar contenido ideológico, de forma que se llega a un estadío donde se disfruta únicamente de una apariencia de libertad de expresión, sólo es una ficción o simulación de la misma. Portadas, programas, tertulias, debates, análisis, editoriales, artículos, se distribuyen enfocados a la misma tarea. El pensamiento dominante se extiende como un mantra absoluto, potente, inquebrantable. Y cualquier persona, partido, organización o entidad que lo ponga en cuestión, será severamente reprimida, ignorada o atacada. Controlar la información, las ideas, las opiniones, es en definitiva controlar las mentes, privilegio que como decimos, los amos de los grandes medios de comunicación no están dispuestos a perder, ni siquiera a compartir. La conclusión está clara: una sociedad que no está plenamente informada, de forma veraz y plural, no es auténticamente libre. Afortunadamente, las TIC, las Nuevas Tecnologías e Internet han abierto un campo muy extenso con posibilidad de difusión de ideas alternativas, que han permitido proliferar a gran cantidad de diarios, revistas, blogs y canales discrepantes. No obstante, como la democracia tampoco ha llegado del todo a estas nuevas tecnologías (no todo el mundo tiene acceso, ni sabe manejarlas) aún la competencia no está equilibrada. 

 

Al  momento de escribir esta entrega número 47 de esta serie de artículos, coincide con el debate de investidura (asegurada) de Mariano Rajoy como Presidente del Gobierno, y acaba de espetarle a Pablo Iglesias, que compare los resultados electorales del PP con los de Unidos Podemos, para comprender porqué es él (Rajoy) quien está solicitando la confianza de la Cámara. Espero que mis lectores sepan explicar, a estas alturas, el por qué de esta situación, pero aún vamos a rescatar una cita final, que insiste en ello, de un reciente artículo de Juan Carlos Monedero, que se expresa en los siguientes términos: "El PSOE se empeña en parecerse al PP, y PRISA se empeña en parecerse al ABC o a veces, incluso, a 13TV. El problema es que el Grupo PRISA --en cuyo consejo editorial están Felipe González y Rubalcaba junto a Cebrián-- lleva dictando al PSOE desde hace demasiado tiempo lo que tiene que hacer. CaixaBank, Banco Santander y el HSBC --bajo la lupa de las autoridades fiscales de medio mundo-- son los accionistas de PRISA. ¿Qué puede por tanto esperarse? Y, me temo, accionistas también del PSOE. El sultán qatarí Al Kawari es accionista de PRISA y por eso El País nunca va a hablar de las condiciones de semiesclavitud de los trabajadores que levantan los estadios de fútbol. De la misma manera, el PSOE no va a hablar de los vídeos de Felipe González pidiendo favores a un bróker iraní ni va a ver en la corrupción del PP razones de peso para negarles la investidura". Creo que queda suficientemente claro, pero aún seguiremos insistiendo en ello. Continuaremos en próximas entregas.

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1 noviembre 2016 2 01 /11 /noviembre /2016 00:00
Viñeta: Josetxo Ezcurra

Viñeta: Josetxo Ezcurra

Se han quedado sin Secretario General y también sin partido, y todo por el miedo a quedarse sin país

Ramón Cotarelo

En resumen, cautivo y desarmado el ejército de Sánchez, las tropas cebrianistas, felipistas y susanistas han vencido. Sin embargo, la guerra dista mucho de haber terminado, y continuará desangrando al PSOE mes tras mes, llevando a este partido centenario a la más que probable desaparición, y encima, de la forma más humillante posible, haciéndose cómplice de la derecha y entonando su propio réquiem como mera comparsa de los grandes poderes del país. La conclusión final que podemos extraer de este bochornoso episodio en las filas socialistas es que, tras la boda roja y la masacre política de los partidarios del “No es No”, Unidos Podemos pasa a convertirse en la única fuerza de oposición y de izquierdas en España

Miguel Candelas

El defenestrado secretario general olvidó que esto del PSOE, por más que se empeñen en disfrazarlo de partido que respeta la democracia interna, es una empresa familiar. Es mucho más grave engañar a Felipe González en una cena privada, que engañar a la militancia, los medios de comunicación y por extensión a todos los españoles (…) Tal vez haya llegado la hora de que el PSOE se defina, se sincere con sus militantes y deje paso a un partido socialista que esté del lado de los ciudadanos

José Miguel Monzón (“El Gran Wyoming”)

PP y PSOE están aliados en la defensa de un régimen corrupto en el que se respetan

Alberto Garzón

El PSOE ha completado hoy el ciclo que arrancó con la reconversión industrial en 1983, continuó con la entrada en la OTAN en 1986, fue consolidándose con las privatizaciones durante los noventa, se aderezó con la corrupción de los 14 años de gobierno de González, y alcanzó su madurez con los ajustes que puso en marcha Zapatero en 2000

Juan Carlos Monedero

Una especie se muere; los socialistas de antaño ya no son lo que eran -si alguien sabe muy bien lo que eran, cosa nada fácil- pero han entrado en su período de cuidados paliativos y el equipo médico-político es de una incompetencia que garantiza sin ninguna duda que van camino del cadalso

Gregorio Morán

Tenía que ocurrir. Era cuestión de tiempo. Durante las últimas semanas, nuevos mensajes falaces se habían sumado a los ya vertidos durante los meses anteriores, tales como "Es mejor un PP en minoría que un PP en mayoría", "Nuestra abstención no es ideológica, sino táctica", "La abstención no es un apoyo al PP", "Al votante hay que decirle que la política no es sentimiento, es razón" (Javier Fernández dixit), "El PSOE no se plantea en ningún momento una alianza con el PP, pero hay asuntos de Estado en los que siempre estaremos con el Gobierno" (habría que preguntarles si también van a estar con el Gobierno cuando éste sea dirigido por una fuerza de izquierdas como Unidos Podemos), y la mejor de todas a mi modesto entender: "Si hubiera nuevas elecciones seríamos señalados como los responsables...Al PSOE no le interesa ir a nuevas elecciones en estas condiciones": ésta particularmente no tiene desperdicio. Habría que decirle al PSOE y a sus dirigentes que sí, que no tengan dudas, que ellos son los únicos, auténticos y verdaderos responsables, pero ya no de que hubiésemos ido a unas hipotéticas terceras elecciones (que al final no van a celebrarse), sino también de que fuéramos a unas segundas. El pacto de gobierno con Podemos después del 20D fue perfectamente posible, pero ellos prefirieron pactar con la formación política de Albert Rivera, las nuevas generaciones de la derecha. Aún así, la desfachatez del PSOE es tan grande, que todavía sus dirigentes se atreven a acusar a Pablo Iglesias de ser el responsable de que no tengamos un Gobierno presidido por un "socialista" como Pedro Sánchez, el mismo que ellos han desalojado de la Secretaría General. 

 

Durante estos días se ha practicado muy poca hemeroteca por parte de los medios de comunicación dominantes, difundiendo la falacia de que era la primera vez que el PSOE se abstenía ante la derecha, cuestión absolutamente falsa. Quizá sea cierto que es la primera vez que lo hace después de unas Elecciones Generales, para dar el Gobierno a la fuerza política más votada (que no significa, pues es otra mentira que se ha contado hasta la saciedad, que Rajoy hubiera ganado los comicios, pues son muchos más los votantes que han elegido a otras opciones que los que votaron al PP). Pero desde la Transición hasta aquí, el PSOE se ha abstenido ante leyes retrógradas y reaccionarias que ha logrado imponer la derecha, lanzando siempre la misma excusa para justificarlo: la "responsabilidad" y el "sentido de Estado". Así que, para las cosas "importantes", para las "grandes cuestiones de Estado" (tales como el pacto antiyihadista, la ley de partidos, el reconocimiento de la tauromaquia como Bien de Interés Cultural, el fracking, y un largo etcétera), el PSOE siempre ha tenido una abstención preparada. Por tanto, no es la primera vez. El PSOE se ha abstenido muchas veces ante la derecha del PP. E igualmente, ha dejado de apoyar, o no ha respaldado, multitud de iniciativas que los grupos de izquierda de la Cámara (típicamente, IU, antes de la aparición de Podemos) habían llevado al Parlamento. Porque detrás de la fachada del PSOE, como muy bien afirma Alberto Garzón, se encuentra "una élite, estructurada en torno a Felipe González y su círculo de confianza, ideológicamente reunida en la convencida defensa del régimen económico-político español nacido en 1978". Y así, durante años, y bajo el absurdo mantra de la "modernización" del país, el PSOE ha ultrajado, violado y prostituido todos los principios y postulados del socialismo. 

 

Por  otra parte, el desprecio a la militancia ha sido rotundo, con frases como "La consulta a la militancia no está en la cultura del PSOE" (Guillermo Fernández Vara), o "El PSOE no es de sus militantes" (Javier Fernández). Seguramente no se han atrevido, no fuese que la militancia repudiara los planes de la Comisión Gestora y del Comité Federal, y la operación quedara aún más deslegitimada, si cabe. Todas estas lindezas, y otras tantas por el estilo, intentaban preparar a la opinión pública para lo que iba a acontecer. Incluso ya no ocultaban que los intereses del partido era lo que verdaderamente les importaba, pues hacían declaraciones del tipo: "¿Cómo vamos a ir a unas terceras elecciones con el partido destrozado?". Con declaraciones como éstas queda demostrada la falsedad de los dirigentes políticos "socialistas", ya que se hace palpable que los intereses del país y de su gente les importan un pimiento en adobo, sólo les preocupan los intereses de su organización política, y de la oligarquía que respalda y sostiene al PSOE. Y en cuanto a la falacia que han repetido por tierra, mar y aire, y que se resume en "Abstenerse no es apoyar", uno de cuyos más airosos exponentes ha sido el extremeño Guillermo Fernández Vara, habría que recordarle que cuando Izquierda Unida de Extremadura se abstuvo y permitió gobernar al PP de José Antonio Monago en vez de al PSOE, las declaraciones del señor Fernández Vara fueron otras muy distintas. 

 

Pero antes, hubieron de preparar la liquidación del Secretario General, pieza que les estorbaba en su tablero. En efecto, la operación de acoso y derribo al ex Secretario General, Pedro Sánchez, había sido orquestada y organizada minuciosamente, e incluso se ha sabido que Felipe González informó a Rajoy del golpe que preparaba el PSOE contra Sánchez. Igualmente, también se ha conocido que los Reyes de España estaban informados de buena mano, como señala este artículo. Pero lo cierto es que esta "Operación Abstención" ha dejado al PSOE sumido en el caos, y reducido a la ruina más espantosa. No puede esperarse otra cosa de un partido que traiciona constantemente a su ideario y a sus votantes. Ya sabemos que ante cualquier intento de superar el felipismo (que acabó con el PSOE de izquierdas de la clandestinidad franquista) es inmediatamente abortado por los barones. El Golpe de Estado del aparato felipista, con todos los dinosaurios del PSOE detrás, debió ver en Pedro Sánchez un elemento peligroso para la línea conservadora, rancia y adicta a las puertas giratorias y al IBEX-35. Esa fue la razón de que después de las elecciones del 20D prefirieran pactar con CIUDADANOS, esa fuerza política demagógica, reaccionaria y retrógrada, antes que con PODEMOS, que debería haber sido (si el PSOE fuese de verdad un partido socialista) su aliado natural. Y por tanto, ya renunciaron a derogar la LOMCE, la Ley Mordaza, la Reforma Laboral, los recortes practicados, y toda la política antisocial que el PP había venido ejecutando en su última legislatura. Entonces también se debieron encender las alarmas entre la militancia, pero el caso es que aún no se encendieron. Ha tenido que moverse el PSOE hacia la abstención, descubriendo su complicidad con la derecha (demostrando que el PSOE también es derecha), para que una gran parte de la militancia comprenda por fin el auténtico calado del partido del que eran afiliados y afiliadas. Entendemos que éste ya es un éxodo sin retorno, afortunadamente, con lo cual el PSOE acaba de firmar su sentencia de hundimiento, defunción y enterramiento. 

 

El Secretario de Organización del PSOE-A, Juan Cornejo, había declarado que a él "no le producía urticaria" la palabra "abstención". Claro, es posible que ni a él, ni a Felipe González, ni a Susana Díaz, ni a José Bono, ni a otros muchos les produzca urticaria, pero en cambio, si preguntamos a los jóvenes que tienen que exiliarse, a los mayores que ven disminuir sus pensiones, a los parados que ya no tienen prestación, a los autónomos que han tenido que cerrar su negocio, a los estudiantes que han tenido que abandonar sus estudios, a los trabajadores precarios que en su esclavitud no pueden desarrollar ningún proyecto de vida, a los dependientes que no reciben la atención debida del sistema, a las mujeres, etc., a todos estos colectivos, la palabra "abstención" ante el gobierno más corrupto, despiadado y cruel de nuestra democracia sí les produzca urticaria. Y les produzca también desasosiego, intranquilidad, nerviosismo, tristeza, impotencia, rabia, indignación, y mil cosas más. No puede haber por tanto solución de izquierdas en nuestro país, de la mano del PSOE. Su núcleo dirigente lo impide. Como tantas veces hemos explicado en otros artículos, ellos hace mucho tiempo que pasaron de la chaqueta de pana al más puro y descarnado social-liberalismo. La abstención ha sido gestada no por la Gestora del PSOE, personajes que siguen siendo monigotes a las órdenes de otros personajes que están más arriba que ellos, y que llevan orquestando dicha operación para seguir contentando a los poderes financieros y a la Troika. La abstención ante el PP ha sido una operación cobarde y rastrera, indigna de un partido político que tantas veces declaró ser "la alternativa a la derecha". La verdad es que no lo fueron nunca. Su militancia de izquierdas, poco a poco desencantada, irá dando su apoyo a otras formaciones políticas, sobre todo a Unidos Podemos. 

 

Porque su abstención cantada desde hace meses es la prueba evidente de su estrategia hipócrita, ambigua e interesada, y su correspondiente declive político y electoral. El PSOE jamás volverá a ser la fuerza hegemónica de la izquierda tras esta vergonzante decisión. Al igual que buena parte de la socialdemocracia europea, el PSOE abandonó sus principios socialistas y se entregó de lleno al neoliberalismo y a la mal llamada "austeridad". Su indefinición y ambigüedad política ha ido avanzando durante años, hasta tal punto que hoy día no sabemos qué demonios defiende el PSOE. Probablemente ni ellos mismos lo sepan. Su historia de encuentros y reencuentros con la derecha ha sido intensa. Como nos recuerda Juan García Ballesteros, del Colectivo Prometeo: "Durante las diferentes legislaturas habidas hasta ahora, el PSOE y el PP como perros amaestrados han seguido el dictado de los poderosos. Han gobernado uno u otro, pero en cuestiones "de Estado" por el bien de España, se han dado la mano e incluso se han abrazado. Han desarrollado la misma política económica. En aras de la austeridad, han recortado derechos sociales y laborales, han privatizado las empresas públicas, han permitido los desahucios, han modificado la Constitución --tan sagrada-- con el artículo 135 y han ido poco a poco empobreciendo a millones de personas". Por tanto, si nos basamos en sus actos y en sus decisiones, está claro que estamos ante una fuerza política que ante los graves desafíos económicos neoliberales de nuestro tiempo, lejos de enfrentarse a los mismos, ahonda en la línea política que nos conduce a la reducción, e incluso eliminación, de derechos laborales, económicos y sociales, y aumenta las desigualdades. Tampoco ha demostrado jamás conciencia ecologista, ni pacifista. Incluso sus medidas de corte feminista también han sido tímidas e insuficientes. Podríamos poner innumerables ejemplos de todo ello, que no haremos para que este artículo no se alargue demasiado. 

 

¿Qué pretende, pues, el PSOE? A estas alturas, pensamos que el partido que fundara Pablo Iglesias en 1879 no es ni la sombra de lo que fue, es una formación política en claro proceso de descomposición, y sólo persigue continuar concentrando la llama extinta de un bipartidismo demoledor para nuestra débil democracia. Tomando las palabras de Lucas León Simón: "En realidad, la actual crisis del PSOE lleva gestándose desde hace mucho tiempo. La socialdemocracia europea se ha quedado sin modelo, sin discurso y sin ideología. Venden ideas y verborrea de "izquierdas" durante los períodos electorales y gobiernan a los dictados del mercado y de los poderes fácticos cuando ocupan el poder". Con la abstención del PSOE ha ganado el régimen surgido de la (incumplida y ninguneada) Constitución de 1978, ha ganado la banca, ha ganado la oligarquía, han ganado las grandes empresas y las enormes fortunas. Han ganado Bruselas, la Comisión Europea y la Troika. Han ganado los recortes, las puertas giratorias, la precariedad, la desigualdad, la inestabilidad y la impunidad de los corruptos. Ha ganado la casta. Y han perdido las clases trabajadoras, los más desfavorecidos y vulnerables, los humillados de nuestra sociedad, los de abajo. Han perdido los jóvenes, los pensionistas, los desempleados, las mujeres, los estudiantes, los exiliados, los dependientes, y todos aquéllos colectivos que aspiraban a una sociedad más humana, más justa y equitativa, y a los cuales sí les produce una tremenda urticaria un nuevo Gobierno de Rajoy. Aunque el PSOE tenga 137 años de historia, todo ello representa una pesada carga, de la cual creemos nunca se recuperará. 

 

Lo ha explicado muy bien Luis Gonzalo Segura, ese valiente ex teniente expulsado del Ejército, por destapar en varios libros sus tramas de corrupción. Este régimen del 78, 35 años después de su primera instauración, está a un paso de volver a culminar un Golpe a la sociedad española. Bajo la excusa de la "grave crisis institucional que sufre el país, ante la ausencia de un gobierno", todo les vale para impedir que la izquierda gobierne en España. Les tiemblan las piernas sólo de pensar que muchos perderían sus privilegios. Bajo el paraguas de la "emergencia nacional" se esconde una operación encubierta para perpetuar el mando de una oligarquía, a la que representan los tres partidos que gobernarán en coalición: PP, PSOE y C's. Una especie de gobierno de concentración que dictamine continuar por la misma senda neoliberal, de recortes y de "austeridad", de eliminación de derechos, de miseria y de pobreza. Retomamos estas bellas palabras de Benito Sacaluga, tomadas de su artículo "Banderas al viento": "La calle Génova se llenará de banderas azules. Noviembre amanecerá repleto de azules, los hijos políticos de Manuel Fraga agitarán la enseña huérfana de gaviota convertida en el símbolo de una victoria acuñada golpe a golpe, mano a mano, con el enemigo. El derrotado será el pueblo español, sus trabajadores. El Viriato socialista ha corrido la misma suerte que el original lusitano, puesto fuera de combate gracias a los traidores". Sólo nos queda esperar que esta legislatura no dure demasiado. Ya llueve sobre una inundación. Y en la siguiente campaña electoral, sea cuando sea, este infame PSOE se volverá a disfrazar de izquierda. Lleva más de 35 años haciéndolo. Esperemos que para entonces, ya nadie se crea ese bulo. Finalizamos con las palabras que le dedicó Teresa Rodríguez a Susana Díaz en el Parlamento andaluz: "Les felicitamos en su matrimonio, pero su luna de miel no va a ser nada satisfactoria".

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31 octubre 2016 1 31 /10 /octubre /2016 00:00
Viñeta: Vasco Gargalo

Viñeta: Vasco Gargalo

Respecto de los conceptos políticos decisivos, depende de quién los interpreta, los define y los utiliza; quién concretamente decide qué es la paz, qué es el desarme, qué es la intervención, qué son el orden público y la seguridad. Una de las manifestaciones más importantes de la vida legal y espiritual de la humanidad es el hecho de que quien detenta el poder real es capaz de determinar el contenido de los conceptos y las palabras

Carl Schmitt

Porque en efecto, el pensamiento dominante posee también esa capacidad de tergiversar, de manipular el lenguaje, y de asignar nuevos significados a los significantes que no se corresponden con ellos, creando nuevos imaginarios colectivos en torno a dichos conceptos. Con las guerras, las amenazas, los conflictos armados y el terrorismo ocurre también. Lleva ocurriendo durante décadas, está ocurriendo ahora, está ocurriendo siempre. Tomemos el caso actual de la guerra en Siria. Los medios de comunicación dominantes no nos explican correctamente lo que está pasando en dicho país, el verdadero caos que sufre, los orígenes de tanta devastación, los intereses en juego enfrentados, los actores que intervienen y sus diferentes roles. Un reciente artículo de Mike Whitney para el medio Counterpunch, traducido por Carlos Riba para Rebelion, al que remito a los lectores y lectoras interesadas, lo explica perfectamente, y nosotros vamos a tomarlo como referencia. Básicamente, Siria es el destino de otra operación de cambio de régimen lanzada por Washington para derrocar a su legítimo gobernante (por muy dictador que sea), e implantar allí, como lleva haciendo durante décadas en países cercanos, un gobierno servil y controlado por USA. Voy a retomar las palabras concretas de Mike Whitney, porque utiliza un ejemplo muy ilustrativo para poder entender lo que ocurre.

 

Este es el símil que nos propone: "A partir de esto, trate el lector de imaginar si los trabajadores del vestido en huelga en la ciudad de Nueva York decidieran armarse y tomar algunas zonas del sur de Manhattan. Y, permitásenos decirlo, el primer ministro canadiense Justin Trudeau resolviera que podría aumentar su influencia geopolítica mediante el reclutamiento de extremistas islámicos y su envío a Nueva York para que se unieran a los trabajadores en huelga. Eventualmente, el plan de Trudeau tendría éxito y las milicias rebeldes estarían en condiciones de apoderarse de una vasta porción del territorio de Estados Unidos incluyendo la mayor parte de la costa Este y extendiéndose hacia el Medio Oeste. Después --en el curso de los cinco años siguientes-- esas mismas fuerzas yihadistas proceden a destruir la mayor parte de la infraestructura civil en todo el país, a expulsar a millones de personas de sus casas y negocios y a exigir que el Presidente Obama renuncie a su cargo de modo que pueda ser reemplazado por un régimen islámico que impondría una estricta ley islámica o sharía. En una situación como ésta, ¿qué consejo le daría a Obama? ¿Le diría que negociara con la gente que invadió y destruyó su país o le diría que hiciera todo lo que considere necesario para derrotar al enemigo y recuperar la seguridad?".

 

¿Interesante, no? Pues esto es exactamente lo que está ocurriendo en Siria, y es el motivo principal (también existen muchos otros motivos secundarios) del derramamiento de sangre durante más de cinco terribles años, así como del éxodo de refugiados sirios que intentan llegar a nuestro continente europeo en busca de asilo y refugio (que, dicho sea de paso, nosotros los europeos se lo impedimos). La realidad es así de cruda y de terrible. Pero evidentemente, no es esto lo que nos cuentan los medios de comunicación, ni nuestros indecentes gobernantes. Por tanto, cualquier persona razonable estará de acuerdo en que el Presidente Bashar Al Assad tiene derecho a defender su país y a mantenerlo seguro. De hecho, la soberanía y la seguridad de las naciones son un pilar básico del derecho internacional, que prohíbe la expresa injerencia de gobiernos extranjeros. Los gobiernos tienen el legítimo derecho a defenderse de las invasiones extranjeras, salvo si el actor implicado es Estados Unidos, porque entonces, parece que el derecho internacional no cuenta para él, y se extiende la falsa creencia (apoyada por el servil mundo occidental donde vivimos) de que el gigante norteamericano posee, por gracia divina, el inalienable derecho a intervenir cada vez que decida hacerlo, donde desee, cuando lo desee y todas las veces que lo desee. Y los demás a callar. Este es el diabólico escenario internacional que hemos creado. Para una mayor documentación sobre la trayectoria belicista estadounidense, recomiendo a mis lectores nuestra serie de artículos "USA: Estado de Guerra Permanente", donde dimos cumplida cuenta de ella. 

 

En el caso de Siria, por tanto, Washington está recurriendo a mercenarios yihadistas nacidos en otro país para derrocar a un gobierno soberano, el mismo procedimiento que empleó en Ucrania (donde se valió de neonazis para derrocar al gobierno de Viktor Yanukovich), el mismo que utilizaron las fuerzas armadas estadounidenses para voltear el gobierno soberano de Irak (bajo el falso pretexto de las "armas de destrucción masiva" y su colaboración con el terrorismo de Al-Qaeda), y el mismo procedimiento que han usado las fuerzas de la OTAN para hacer caer al gobierno soberano de Libia, con el asesinato de su otrora amigo y colaborador, Muammar El Gadaffi. Y podríamos citar muchos más casos. Siempre se trata de variantes del mismo planteamiento de fondo. Pueden cambiar los métodos, pero la política y los objetivos son siempre los mismos. Y esa política obedece a que a Washington le gusta elegir los líderes de los países extranjeros, sobre todo si pueden serle útiles desde una perspectiva geoestratégica. Necesita unos líderes que invariablemente sirvan a los intereses de la potencia norteamericana, que se alineen con sus valores y con sus ideales, que son básicamente los del capitalismo y el imperialismo. Y si por cualquier motivo intentan desviarse de esta línea, bajo gobiernos auténticamente democráticos, o simplemente no acatan los designos de EE.UU., esos líderes y esos gobiernos serán derrocados, de una forma u otra. Así es como funciona el sistema. Un sistema avalado, jaleado, secundado y apoyado por nuestros indecentes gobiernos "libres" occidentales. 

 

Es inútil negar la evidencia. Los hechos lo demuestran. La trayectoria estadounidense, a través de sus gobernantes, de la Cámara de Representantes y del Senado, y de sus terroríficas instituciones (CIA, Pentágono, NSA...), lleva funcionando así desde el final de la Segunda Guerra Mundial, habiendo derrocado (o intentado derrocar) a más de 50 gobiernos de países extranjeros. Ellos creen firmemente en su "excepcionalismo" en el escenario internacional, piensan que son el país elegido por Dios para desempeñar ese papel de gendarme internacional, y ello le ha llevado a estar en guerra durante la inmensa mayoría de su triste historia como nación. Creen solemnemente que si Estados Unidos lo hace, está bien, y además, todos sus países "aliados" (esos países del mundo libre occidental que poseen tantos y tan buenos "valores") deben secundarlos. Y la misma historia se repite una, y otra, y otra vez. Una machacona repetición de violencia, terror, destrucción, sangre, horror y muerte, que deja a terceros países absolutamente devastados, y que si no somos capaces de parar, es posible que nos conduzca a una nueva (la tercera) conflagración mundial. De hecho, existen muchos pensadores e intelectuales que afirman que ya estamos en ella. Pero dejémoslo sentado desde ya (aunque tendremos que retomar este asunto cuando abordemos los bloques temáticos dedicados a la OTAN y al imperialismo): Estados Unidos es el principal actor guerrerista mundial. Posee una idiosincrasia bélica por excelencia. Y nosotros le seguimos el juego. Continuaremos en siguientes entregas.

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27 octubre 2016 4 27 /10 /octubre /2016 23:00
Arquitectura de la Desigualdad (IX)

No hay ninguna razón para que una persona tenga miles de millones de dólares. El dinero eleva el poder político de determinados tipos por encima del poder del electorado. De hecho, el dinero se convierte en el electorado. El dinero se utiliza para comprar control político y eso destruye a un gobierno que sea representativo

Paul Craig Roberts

En efecto, estamos completamente de acuerdo con la cita de entradilla, pues no hay ninguna razón para que una sociedad permita que una determinada persona posea una cantidad de riqueza tan desorbitada. Y esto es un punto fundamental que tenemos que dejar sentado. Enseguida se nos volverán a echar encima los defensores del actual sistema, apelando a la "libertad" de los individuos de amasar sus enormes fortunas si les da la gana, mientras sean "buenos/as ciudadanos/as" y "no se salten las leyes". Y ahí radica la profunda perversión. Porque como sostiene Craig Roberts, bajo el sistema capitalista, el dinero representa al poder, y se ha construido todo un edificio jurídico-penal-socio-económico, enfocado abiertamente para favorecer a los ricos, y perjudicar a los pobres. Si la posesión de una inmensa fortuna fuese un hecho neutro para la sociedad, si no implicara el despliegue ni la connotación de otras muchas consecuencias, la cosa no tendría mayor efecto, pero desgraciadamente no es así. La riqueza va asociada al poder, y por tanto, llega un momento en que los ricos no sólo poseen enormes fortunas, sino también un enorme poder, lo cual invalida por injusto todo el andamiaje social consagrado a ello. El pensamiento dominante y las leyes están a su favor, y toda la estructura social se proyecta para beneficiarlos.

 

Vayamos a algunos datos. Según el Informe de Riqueza Global de la entidad Crèdit Suisse, no llegan a 39 millones (lo que representa más o menos el 0,5% de la población total del planeta) los multimillonarios y billonarios, que poseen algo más de la tercera parte de todos los activos financieros del mundo. ¡Sólo 39 millones entre los 7.200 millones de personas que pululamos en el planeta! Mientras, el 90% de la población mundial apenas accede a la quinta parte de la riqueza global. Y como curioso dato comparativo sobre lo que afirmábamos en el artículo anterior (es la misma sociedad la que está diseñada para que existan ricos y pobres), diremos que el Salario Mínimo Interprofesional se sitúa actualmente en el Estado Español en 655,20 euros, mientras que la fortuna personal de Amancio Ortega (fundador del grupo textil Inditex y la segunda fortuna mundial) se eleva a 72.000 millones de euros. Los autores del texto "La secesión de los ricos" (Antonio Ariño y Joan Romero) proponen en su libro un repaso a las biografías de las cuatro personas actualmente más opulentas del mundo: Bill Gates, Carlos Slim, Warren Buffet y Amancio Ortega. También las del nuevo multimillonario chino, Peter Fung, o la de Ingvar Kamprad, fundador de Ikea. Pero también ofrece un repaso por las fortunas del espectáculo, tales como Johnny Deep, Lady Gaga, Julio Iglesias, Shakira, Leo Messi, Cristiano Ronaldo, etc. Hoy día, estas minorías opulentas han impuesto una visión mundial que supone la deslegitimación del contrato social implícito, vigente desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Y así, nuestro imaginario colectivo en torno a este asunto ha pasado a ser otro, menos ligado a las metas de igualdad y de justicia social, y más ligados a la fortuna y al éxito personales. 

 

La agenda neoliberal, hoy hegemónica en la inmensa mayoría de países del planeta, que condiciona el nivel de soberanía tradicional de los Estados, empobrece la calidad de las democracias y ha producido niveles inéditos de precarización y destrucción de empleos, pobreza, exclusión social, eliminación de los derechos básicos de ciudadanía para los sectores más vulnerables de la población, y deterioro de las condiciones de vida para la inmensa mayoría social. Y por tanto, volvemos de nuevo al punto de origen, que ya denunciábamos en el artículo anterior de esta serie: es el propio modelo de sociedad el que se ha configurado para que, a la par que existan estos pobres tan pobres, existan estos ricos tan ricos. En palabras de Josep Ramoneda: "Una pequeña franja de la población se ha desprendido y vive en otro mundo. Han dejado de interesarse y sentirse vinculados a un territorio concreto. En cierto modo, esto es representativo del proceso de globalización y del paso del capitalismo industrial al capitalismo financiero y especulativo. En el primero había un enraizamiento, una empresa, trabajadores, sindicatos y empresarios que se encuentran y hablan. Un polígono industrial, y también una sociedad que los acoge. La economía digital y especulativa es, por definición, "aterritorial": no tiene patria". Es una perfecta definición de los modelos sociales de riqueza que patentamos. 

 

Es evidente, por tanto, que si queremos marchar en el sentido de ir reduciendo las enormes desigualdades sociales de nuestro mundo, un criterio fundamental que hemos que asumir es que tenemos que debilitar a estas grandes fortunas (y grandes empresas, de las que hablaremos en su momento en el bloque correspondiente). De hecho, no habrá cambio posible en esta arquitectura de la desigualdad sin debilitar a las grandes empresas y fortunas, así como a los grandes patrimonios. El Profesor de Economía Aplicada de la Universidad Complutense de Madrid Fernando Luengo lo explica muy bien en este artículo para Publico, que vamos a tomar como referencia. Las grandes empresas y las grandes fortunas son los actores más importantes de un modelo económico crecientemente globalizado (el capitalismo neoliberal y financiarizado). Son los actores que determinan las reglas del juego y los que cosechan los mayores beneficios. En la película "El Crack Dos", de José Luis Garci, en un fragmento de la conversación que sostienen el detective protagonista y el magnate de una empresa farmacéutica, éste afirma: "Los políticos están para hacer la política, pero otros agentes más potentes y más inteligentes son los que deben guiar a los políticos sobre la política que hay que hacer". Absolutamente real como la vida misma. Estos grandes agentes (las grandes empresas y fortunas) son los que ordenan las políticas que hay que hacer, y son los serviles políticos quienes obedecen. Se ponen en marcha políticas al servicio de estos grandes agentes, y se proyecta (es lo que venimos afirmando) toda una arquitectura social consagrada a reproducir, ahondar y perpetuar esta aberrante desigualdad social. 

 

Según la Conferencia de Naciones Unidas y el Desarrollo (UNCTAD), las 100 empresas transnacionales (ET) más importantes del mundo tenían en el año 2015 activos valorados en cerca de 13 billones de dólares, una cantidad superior al Producto Interior Bruto (PIB) de los países que forman parte de la Unión Económica y Monetaria, superando en un 159% el de toda América Latina y El Caribe, en un 789% el de África Subsahariana, en un 973% el de toda la economía española, y en un 3.174% el del conjunto de los países de bajos ingresos (según la clasificación seguida por el Banco Mundial). Y si esas comparaciones se hacen teniendo en cuenta sólo a las 10 ET más importantes, atendiendo al volumen de activos que manejan (entre otras, Royal Dutch Shell, General Electric, British Petroleum, Exxon Mobil, Chevron, Volkswagen, Vodafone y Apple), las asimetrías son también muy destacadas. Este selecto grupo de grandes corporaciones atesora activos por valor de 3,3 billones de dólares, lo que equivale al 28% del PIB de la zona euro, al 63% de América Latina y El Caribe, al 108% del África Subsahariana, al 272% de España y al 731% del registrado en los países de bajos ingresos. Las grandes empresas no sólo lo son por su tamaño, medido por el volumen de activos que controlan y por el nivel de las exportaciones que realizan, sino que también lo son porque tienen multitud de conexiones accionariales, entre sí y con otras muchas empresas, creando una enorme red de intereses e interrelaciones, todo lo cual revela un panorama corporativo mucho más concentrado y poderoso que el reflejado por las estadísticas oficiales. Estos gigantes empresariales poseen auténticos ejércitos a su servicio, no de militares (aunque todo se andará), sino de periodistas, de políticos, de economistas, de "intelectuales" que viven a su servicio, cuya labor se consagra a proyectar y ampliar la imagen y el poder de estas corporaciones. Continuaremos en siguientes entregas.

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26 octubre 2016 3 26 /10 /octubre /2016 23:00
Ilustración: Rocío Álvarez Fernández

Ilustración: Rocío Álvarez Fernández

Erradicar la pobreza no es un gesto de caridad. Es un acto de justicia. Se trata de proteger un derecho humano fundamental, el derecho a la igualdad y a una vida digna

Nelson Mandela

EAPN son las siglas de "European Anti Poverty Network", una coalición independiente de entidades involucradas en la lucha contra la pobreza y la exclusión social en todo el continente. Tiene su sede central en Bruselas desde 1990, y es un órgano de consulta del Consejo de Europea. En nuestro país trabaja desde 2004, y dedica sus mayores esfuerzos en incidir en las políticas económicas y sociales encaminadas a disminuir los niveles de pobreza entre la población. Pues bien, a tenor de la celebración el pasado 17 de Octubre del Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, esta organización en España ha lanzado el Manifiesto titulado "La lucha contra la pobreza y la desigualdad es una responsabilidad ética y política", que vamos a reproducir textualmente a continuación:

 

En el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, no podemos dejar de recordar que la lucha contra la desigualdad social y económica es una carrera de fondo en la que todas las personas, instituciones y organizaciones sociales, debemos tomar parte. La crisis económica de los últimos años no ha hecho más que ahondar en la herida abierta de la exclusión social hasta límites insoportables. No lo podemos permitir: es una responsabilidad ética y política. Desde EAPN hemos apostado por un Pacto de Estado contra la Pobreza que sitúe esta lucha en el centro de la agenda política. Asimismo, hemos señalado tanto al Gobierno central como a los de las Comunidades Autónomas la necesidad ineludible de crear un verdadero sistema de rentas mínimas, que permitan mantener una vida digna a todas las personas en situación de desprotección, sin importar su lugar de residencia. También hemos insistido a los responsables políticos en que la pobreza no puede atajarse sólo con medidas paliativas, sino enfocando las causas que la producen, con iniciativas adecuadas en las políticas económicas, educativas, sanitarias, de vivienda, fiscales y de protección social. Es necesario que las personas cuenten con una garantía de ingresos por lo que se hace perentorio, entre otras cosas, abordar medidas en el ámbito del empleo digno, mantener la sostenibilidad de las pensiones y analizar la viabilidad de un esquema de renta básica.

 

Ningún Estado que se considere democrático puede dejar en la cuneta de la exclusión social a casi 14 millones de personas. El sistema actual, que genera un empobrecimiento mayoritario de la población y esquilma el planeta, incrementa las desigualdades económicas y sociales, no sólo en España, sino también en el mundo. Un nuevo modelo de desarrollo más equitativo y sostenible es más necesario que nunca. Sólo mediante políticas de redistribución de la riqueza (a través de medidas económicas y fiscales más justas) podemos mejorar la vida de las personas, sobre todo de las más vulnerables. La defensa de sus derechos está en juego y no podemos permitir que pierdan la partida.

 

La defensa de los derechos humanos y sociales es una condición irrenunciable para contribuir a la construcción de un mundo más justo. En este sentido, Europa ha demostrado que se encuentra más alejada que nunca del pilar social sobre el que fue fundada.

 

El aumento del racismo y la xenofobia y la salida del Reino Unido de la Unión Europea, son sólo algunos ejemplos de la crisis que se vive en el viejo continente, uno de cuyos exponentes más dramáticos es la crisis humanitaria derivada del conflicto de Siria. La desafección hacia Europa y sus gobernantes de una parte importante de la ciudadanía es una amenaza palpable.

 

EAPN España, una red que agrupa a más de 8.000 entidades sociales, conoce de primera mano los devastadores efectos que la pobreza y la desigualdad tienen en la vida de las personas y las familias. Sólo desde una acción política que sitúe nuestra lucha en el centro de la agenda política será posible alcanzar la meta de un mundo más justo. Contamos contigo para conseguirlo. Es nuestro compromiso.

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25 octubre 2016 2 25 /10 /octubre /2016 23:00
Viñeta: Tomas

Viñeta: Tomas

La banalidad y las mezquindades que afloran en los debates presidenciales entre los candidatos Donald Trump y Hillary Clinton, de cara a las cercanas elecciones en Estados Unidos, constituyen verdaderos insultos a la inteligencia humana

Patricio Montesinos

Produce auténtico estupor y vergüenza ajena, el contemplar las vaguedades, las banalidades y los grotescos razonamientos de los dos candidatos a la Presidencia del país más poderoso del mundo. Sin duda alguna, se trata de un fiel reflejo de la decadencia cultural a la que hemos llegado como especie. Si la propia política estadounidense y las Convenciones Demócrata y Republicana ya eran de por sí un lamentable espectáculo, con los actuales candidato y candidata a la Casa Blanca el espectáculo se acrecienta, porque el espectáculo son ellos mismos, y lo demuestran en cada debate o aparición pública que protagonizan. De entrada, ambos son fieles a la misma creencia semirreligiosa que define a USA como un país "imprescindible" para el planeta, poco menos que el sitio elegido por Dios para guiar al mundo y hacer justicia. El día que tengamos un candidato o candidata a la Casa Blanca, que emita un juicio racional sobre el papel de su país en el mundo, habremos avanzado bastante. Y frente a los magnates que avalan y financian la candidatura de Clinton, el grosero de Trump no los necesita, porque se la financia a sí mismo. Y en los debates televisados que han ofrecido hasta el momento, brillan por su ausencia la exposición de posturas, ideas y programas, pues lo usual es que evadan los graves problemas que sufre la sociedad norteamericana, para abordar asuntos personales y triviales que nada aportan al futuro de su país. Para acceder a la Casa Blanca, parece que lo único en lo que hay ser campeón es en cinismo y mediocridad. 

 

De un lado, Hillary Clinton, la que probablemente sea la próxima y primera Presidenta (mujer) de la historia de USA, pero que al igual que Obama con los de su raza, hará bien poco por las personas de su sexo. Para ella, igual que para el primer Presidente negro, sólo valen las clases (sociales, se entiende). Y ella, como auténtica representante de la suya, de esa clase poderosa que se autoconciencia de que su tenebroso país es el mejor del planeta, es una consumada guerrerista con experiencia, no sólo en grado de cónyugue (por su marido, el ex Presidente Bill Clinton), sino por haber desempeñado el cargo de Secretaria de Estado durante la primera etapa de Obama. Una mujer con tremendas conexiones con Wall Street, por lo cual su tratamiento hacia las clases trabajadoras es absolutamente previsible: serán aún peor tratadas. Aumentarán las desigualdades, el paro, la pobreza y la precariedad, mientras Washington aumenta sus presupuestos militares año tras año en una diabólica y perversa escalada armamentista. Clinton promete ayudar todavía más a Israel en contra de los palestinos, y está igualmente comprometida con Arabia Saudí, el actor más peligroso de Oriente Medio, responsable de la difusión de las versiones más fundamentalistas, retrógradas y violentas del Islam. Igualmente, defiende una política beligerante hacia Rusia con respecto a Ucrania, así como la continuación del hostigamiento de la OTAN hacia el gigante soviético. En conclusión, esta señora puede conducirnos sin rodeos hacia la Tercera Guerra Mundial. En resumen, de este lado tenemos a una hipócrita, una mentirosa, una belicista y un instrumento al servicio de Wall Street.

 

Y del otro lado, tenemos a Donald Trump. Este personaje, simplemente atendiendo a su currículum vital, debería haber sido, en un país que se llama "democrático", inhabilitado no sólo para ser Presidente del país, sino para ostentar cualquier cargo público. Un personaje que sólo sabe proferir insultos cada vez que habla, de profunda incultura e incapacidad políticas, de constantes comentarios obscenos y simplistas, y de una agresividad notoria hacia multitud de colectivos: mujeres, discapacitados, inmigrantes, etc...¿Puede un personaje de esta calaña convertirse en Presidente de USA? No debería dirigir ni siquiera una simple comunidad de vecinos. Jactancias, gritos, mentiras descaradas y comentarios soeces jalonan los argumentarios de este indeseable personaje. Hasta ahora sólo sabemos que quiere hacer "América Grande de nuevo" (tal es su lema), y que quiere construir un muro en la frontera con México (pagado por este país) para impedir la llegada, según él, de los violadores y delincuentes latinos. Sus modos fascistas y chulescos, su charlatanería y sus constantes ocurrencias le incapacitan, siquiera, para haber sido aspirante en la carrera republicana, a la que por cierto, cualquier imbécil con dinero se puede presentar. Trump suele afirmar que "Estados Unidos está en decadencia", y en efecto lo está, lo que no dice es que él mismo es producto típico y harto ilustrativo de esa decadencia. 

 

Si ya era difícil superar la larga lista de peligrosos y estrambóticos personajes de la galería republicana estadounidense, todos ellos se han visto superados con creces por Donald Trump. Un magnate que continuamente hace gala de su supina ignorancia, y de una ridícula arrogancia ante un enfervorecido auditorio, fiel reflejo de la decadente sociedad norteamericana. Un personaje que miente y descalifica más que habla, capaz de presentarse como un defraudador de impuestos, y que sólo sabe pergeñar un mensaje de odio, racismo y violencia. Por supuesto, es un fiel defensor de la posesión de armas, así como del negacionismo climático muy típico de los más acérrimos conservadores norteamericanos. Un personaje, en resumidas cuentas, que en cualquier otro país del mundo mínimamente civilizado estaría absolutamente inhabilitado para poder presentarse a cualquier cargo público. Pero ya sabemos que USA es diferente. Las más abominables y estúpidas modas provienen de allí, y siendo uno de los países más modernos históricamente hablando, es quizá el más rancio y salvaje de todos. Por tanto, Donald Trump, como decíamos al comienzo, quizá sea un típico producto de consumo estadounidense, un engendro que por ser poseedor de un gran imperio empresarial, cree que también puede tomarse el mundo por montera. Y en los debates, como afirmábamos anteriormente, predominan la vulgaridad y la chabacanería, convirtiendo la campaña en un lamentable show mediático, y ofreciendo un ridículo y bochornoso espectáculo internacional. 

 

Con la cantidad de temas interesantes de los que se podría y se debería hablar en dichos debates: desde el final de la guerra en Siria, pasando por las medidas a implementar para cumplir con los objetivos mundiales para atajar el cambio climático, hasta los intentos de las multinacionales para implantar su perverso sistema de dominación en forma de "acuerdos comerciales". También podrían hablar de la escalada de tensión racial propiciada por una policía racista que asesina impunemente a sus ciudadanos/as afroamericanos/as, o de sus posibles respuestas ante las estrategias políticas de los llamados BRICS. En clave interna, también podrían hablar de Guantánamo, de la creciente desigualdad social, de las reformas migratorias y sanitaria, y un largo etcétera...¿Se habla de todo ello en los debates entre la candidata demócrata y el aspirante republicano? Más bien no. ¿De qué se habla, entonces? Pues, entre otras irrelevancias, de las mujeres agredidas por Donald Trump, de los correos indecentes de Hillary Clinton, y de los vergonzantes argumentos de cada uno por desprestigiar a su oponente. No existe debate político. No existe confrontación de argumentos, razonamientos, planes o ideas. No existen salidas ni alternativas. Sólo existen aberrantes discusiones de salón entre dos personas, que sólo atendiendo a su edad, sin más criterios, deberían comportarse de forma más responsable. Sólo de pensar que uno de estos dos peligrosos personajes va a dirigir la política del país más poderoso de la Tierra durante los próximos cuatro años, me dan auténticos escalofríos.

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24 octubre 2016 1 24 /10 /octubre /2016 23:00
Fuente viñeta: http://www.loquesomos.org/

Fuente viñeta: http://www.loquesomos.org/

Nos hacemos eco a continuación del artículo recientemente publicado en el sitio web http://www.loquesomos.org/, dedicado a exponer los documentos que prueban los delitos de ecocidio y lesa humanidad perpetrados por la empresa Monsanto en Argentina, dentro del contexto de la constitución de un Tribunal de los Pueblos por la Soberanía Alimentaria hacia La Haya, en 2016. Este artículo cobra una especial importancia, no sólo por la cantidad de información concreta que difunde (que aquí, por su extensión, no vamos a reproducir), sino porque aparece a los pocos días de confirmarse la compra de Monsanto por parte de la multinacional farmacéutica Bayer, constituyendo un peligroso tándem para la seguridad sanito-alimentaria. Desde la fuente original, solicitan la difusión y adhesión de todas las personas posibles a la dirección de correo tribunaldelospueblos@gmail.com. Como decimos, hemos obviado la parte más extensa de testimonios concretos documentados sobre los delitos que se relacionan en el documento original, al cual remitimos a todos los lectores y lectoras interesadas. El texto en su parte inicial, introductoria, se recoge a continuación:

 

El Tribunal de los Pueblos por la Soberanía Alimentaria hacia la Haya 2016, decide en conjunto redactar este documento de DENUNCIA sobre los efectos que padecen los ciudadanos y ciudadanas de nuestro país a causa del modelo productivo, agrobiotecnológico basado en el uso de semillas transgénicas y agrotóxicos en especial, el que implica a los alimentos.

 

Se trata de un proceso agroindustrial contaminante y extractivista, promocionado y llevado a cabo por la industria de las transnacionales del agronegocio como Monsanto, Bayer, Dow Chemicals, BASF, Syngenta, Dreyfus, entre otras, productoras de agrotóxicos y OGM (organismos genéticamente modificados); junto con sus cómplices nacionales tanto del sector privado como del Estado Nacional son RESPONSABLES de impulsar un sistema de producción que genera dependencia, exclusión social, pérdida de biodiversidad, apropiación de los bienes naturales, desalojo de campesinos/as y pueblos originarios. También responsable de catástrofes climáticas, desertificación, deforestación, contaminación del suelo, el aire y el agua, concentración económica y productiva transnacionalizada a lo largo de la cadena alimentaria provocando, a su vez, el aumento de enfermedades crónicas, oncológicas y demás patologías así como el crecimiento de la morbimortalidad por dichas causas.

 

Desde los pueblos fumigados, las organizaciones socioambientales, las universidades públicas, los vecinos autoconvocados, las asambleas, los gremios, los periodistas y, particularmente, las víctimas del modelo, elaboran este documento para dar TESTIMONIO de unas realidades que el Estado y los grandes medios de comunicación invisibilizan sin escrúpulos, para que sea presentando ante este Tribunal con el objeto de que se les declaren culpables por cometer ecocidio, delitos éticos y de lesa humanidad, es decir delitos contra la naturaleza, la humanidad y la vida toda.

 

I. INTRODUCCIÓN

 

Históricamente, Argentina se ha caracterizado por la comercialización y producción de productos agropecuarios. En las últimas décadas esas transacciones han crecido a partir de una economía agroexportadora, sumando nuestro país al vertiginoso mercado internacional. Este nuevo mundo globalizado y dinámico ha provocado profundos cambios en la forma de vida de las poblaciones; el ámbito agropecuario no es ajeno a ellos. Los adelantos tecnológicos también invaden el campo dado que el modelo productivo del monocultivo se basa en la siembra directa de OGM con tolerancia a los agrotóxicos que intervienen en los paquetes tecnológicos utilizados en ese tipo de siembra, en especial el glifosato, y de resistencia a los componentes biológicos de cada uno de los biomas, que la agroindustria designa como plagas. Sin embargo, por tratarse de productos químicos, de síntesis, y organismos alterados genéticamente, presentan graves perjuicios para la salud de las personas, los animales y el ambiente en general.

 

Cada vez son más los estudios que demuestran los efectos nocivos de los agrotóxicos asociando directamente la exposición a estos productos y el daño en la salud de los seres vivos y el ambiente. La Revolución Verde y sus nuevas variantes son el medio a través del cual las empresas transnacionales logran implantar y difundir el “nuevo” modo de producción, concentrando etapas industriales entre el origen, la producción y el consumo. De esta forma, pueden controlar más fácilmente todos y cada uno de los eslabones de la cadena agroalimentaria. “La estrategia final de las empresas transnacionales está orientada a lograr el control de una Granja Mundial, para satisfacer a un supermercado mundial” .

 

De esta manera y como parte de las políticas económicas neoliberales, Argentina (1976-2016) cuenta en la actualidad con un mercado monopolizado de producción de semillas transgénicas, como también la reproducción de un sistema de producción basado en la siembra directa de organismos genéticamente modificados (OGM) y los agrotóxicos que están en manos de las empresas, mayoritariamente trasnacionales, químicas, farmacéuticas y semilleras, a los que debemos sumar su transporte y comercialización (gasto en flete y la “especulación financiera” que aumenta los precios) Esta realidad ha llegado a generar externalidades de gran importancia tanto económicas como socioambientales y sanitarias. En ese derrotero del cual somos víctimas, empresas como Monsanto, además están pretendiendo el reconocimiento de derechos de patente de las semillas modificadas genéticamente, en lo que representa un abierto acto de biopiratería. Es decir además de contaminar el ambiente, nuestros alimentos y provocar y afectar gravemente la biodiversidad a través de la erosión genética, buscan también apropiarse de la naturaleza y cercenar el uso propio y libre intercambio de las semillas de los agricultores, con el fin de coartar la libre actividad agrícola y criminalizar prácticas milenarias de la agricultura.

 

II. EFECTOS EN LA SALUD

 

Nosotros, las víctimas actuales y futuras, los enfermos con malformaciones, enfermedades oncológicas y de diversas patologías causadas por el uso de agrotóxicos y semillas transgénicas, los que vivimos en los pueblos fumigados y en las urbes, consumiendo alimentos contaminados, los perdedores del modelo, los más débiles, los silenciados, los sacrificados en el nombre del progreso, los que queremos trabajar la tierra sin envenenarla, los que nos enfermamos muy gravemente, los que padecemos afecciones crónicas significativas y enfermedades graves, los que hemos perdido familiares, nos presentamos por nosotros mismos y en representación de nuestros hijos, de los niños de las escuelas rurales fumigadas, de los niños que consumen a diario alimentos con derivados de OGM, de los expulsados del campo y de las generaciones futuras, patrocinados por los abogados de la República Argentina.

 

A partir de la liberación, autorizada por el Estado Nacional en 1996, de semillas transgénicas resistentes y/o tolerantes al herbicida glifosato, y a diferentes agrotóxicos producidos por Monsanto junto con otras transnacionales químicas y semilleras, se rocían en los campos argentinos 340 millones de litros de agrotóxicos al año, lo cual, ha aumentado exponencialmente los índices de enfermedades crónicas y agudas en la población, como enfermedades oncológicas, leucemias, malformaciones, esterilidad, abortos espontáneos, alergias, dermatitis, etc., ya sea por la exposición directa o indirecta a ellos –registrándose, además, graves daños al ambiente en sus diversos componentes: aguas (superficiales, subterráneas); tierra, atmósfera, flora, fauna.

 

Es una perversa falacia asegurar que la fumigación de sustancias tóxicas, biocidas y OGM son controlables y pueden resultar inocuas para la salud y los diversos componentes del ambiente. Dicha falacia se fundamenta en el conocimiento científico gestionado maliciosamente por Monsanto, que financia las investigaciones que evalúan sesgadamente su agrotóxico principal – el glifosato – así como a los organismos genéticamente modificados (OGM) que libera, a fin de ocultar los verdaderos efectos devastadores que producen en la salud humana y el ambiente. En contraposición con estos dictámenes, la ciencia digna ha verificado los resultados que intentan tergiversar. Simultáneamente, Monsanto ha desplegado un abanico de actos difamatorios y descalificantes hacia los investigadores independientes que han cumplido con la labor de informar objetivamente las conclusiones de sus trabajos.

 

A tal efecto, ofrecemos pruebas científicas y testimonios de víctimas que demuestran lo que aquí se expone. En base a la evidencia aportada afirmamos y acreditamos que la fumigación de agrotóxicos “es incontrolable” como son incontrolables los factores físico-químicos (volatilización, gasificación) y ambientales (temperatura, humedad, viento, reversión térmica) que inciden y escapan a cualquier posibilidad de conocer el destino de estos venenos una vez que han sido liberados en el ambiente.

 

Esta actividad tal como se encuentra planteada, daña la calidad de los alimentos – que contienen plaguicidas y OGM– violando el derecho a la alimentación adecuada. También es violado el derecho a la libertad del trabajo porque el uso masivo de agrotóxicos y de semillas transgénicas impide que los agricultores vecinos que eligen desarrollar una agricultura libre de agrotóxicos con el fin de producir alimentos sanos puedan hacerlo. Asimismo, otras actividades como la apicultura está siendo gravemente dañada por el modelo productivo de transgénicos y agrotóxicos, además de poner en riesgo cierto la supervivencia de las propias abejas, principales polinizadoras.

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23 octubre 2016 7 23 /10 /octubre /2016 23:00
Viñeta: Mary Zins

Viñeta: Mary Zins

Si no se trabaja en aislar al terrorismo y sus financistas, sus apologistas y valedores, todo lo que sea solidaridad circunstancial es estéril. Ser parte de rechazos o manifestaciones donde se enarbole el Je Suis Paris, Je Suis Bruselas sin que vaya acompañado del Je Suis Palestina, Je Suis Beirut, Je Suis Siria o Je Suis Libia, no sirve. De otro modo estaremos avalando la hipocresía y la doble moral. Uno de cada cuatro habitantes de Bruselas es Musulmán, ellos, como la gran mayoría del mundo desean vivir en paz y ser respetados en su diversidad, algo que no desean ni los radicales salafistas ni los halcones belicistas de Washington y sus aliados. Son estos nuestros enemigos

Pablo Jofré Leal

Y no sólo se ofrecen lecturas erróneas, manipuladas e interesadas de los conflictos terroristas, sino que también se aprovechan en beneficio de los propios gobiernos, típicamente de los países occidentales. Se magnifica intencionadamente la amenaza terrorista, se juega con los estados de alarma y excepción, se trata de generar en la población un sentimiento de temor generalizado, un estado de parálisis, un caos social, para que las medidas de protección ante esa supuesta "amenaza" terrorista se legitimen y acepten de buen grado. De este modo, en ese delicado equilibrio entre libertad y seguridad, nuestros dirigentes se mueven para lograr la aceptación, en estas sociedades atemorizadas, de recortes en derechos y libertades públicas fundamentales, es decir, en todo aquéllo que nos define como sociedades democráticas y Estados de Derecho. Y todo ello se ordena bajo el mantra de garantizar "nuestra seguridad". En palabras de Jesús Núñez: "Esto es un elemento fundamental que explica por qué existe esa machacona insistencia en hacer ver que el terrorismo yihadista es la principal amenaza que tenemos ante nuestros ojos. Creo que no es así. Creo que existe una amenaza real y hay que ponderar qué respuesta se le da, evitando caer en el error de que, por temor a sufrir un atentado, estemos dispuestos a ceder en lo que nos define como sociedades abiertas y democráticas, y esto, desgraciadamente, es lo que está ocurriendo". 

 

En efecto, nuestro Pacto de Estado contra el terrorismo yihadista, o las medidas tomadas en Francia después de los atentados de Charlie Hebdò son buenas muestras de lo que decimos. En vez de alarmar a la población, en vez de dictar leyes y decretos que recortan nuestras libertades, y en vez de responder a la acción terrorista con más terror, lo que nuestros Gobiernos occidentales han de entender es que somos corresponsables de esta escalada terrorista internacional, y que para afrontarla, se necesita una estrategia global que incorpore medidas de tipo político, social y económico, tanto en nuestros propios territorios (para evitar la radicalización de nuestros musulmanes), como en los países de origen (Magreb islámico, Oriente Medio y Oriente Próximo, fundamentalmente). Como corresponsables del origen de todos estos problemas, no podemos mirar para otro lado, destilando la típica hipocresía occidental, al igual que estamos haciendo con nuestra política de fronteras, y la acogida de refugiados. Es el colmo de la perversión que después de contribuir a la desestabilización y caos de estos países, encima nos neguemos a recoger a las personas que solicitan asilo en los nuestros, porque los suyos se han convertido en un infierno. Pero bien entendido que se trata de una cuestión de obligación internacional, en cumplimiento de convenios y tratados suscritos y reconocidos en el seno de las Naciones Unidas. Por tanto, acoger refugiados no es una cuestión de caridad, ni de solidaridad, sino de legalidad internacional. 

 

Y ante las demagógicas e indignas afirmaciones que nos hablan de "invasión" de refugiados, de que "estamos saturados", de "pérdida de nuestra civilización", y demás lindezas por el estilo, las cifras cantan por sí solas: las 160.000 personas que se acogieron durante el año 2015 al estatuto de refugiado suponen exactamente el 0,024% de toda la población europea, mientras que una de cada cuatro personas que vive hoy en Líbano es refugiada, en Jordania viven un millón de refugiados de una población de seis millones, o Turquía (con quien recientemente la UE firmó un indecente acuerdo de devolución de personas a cambio de dinero) tiene más de dos millones de refugiados para una población total de 78 millones de personas. Que no nos vengan con cuentos de invasiones. Los que opinan así, a tenor también de la grave influencia de las nuevas formaciones políticas de extrema derecha que están surgiendo por doquier, sólo están manifestando una actitud fascista y genocida. Nos remitimos de nuevo a las palabras de Jesús Núñez: "Dicho en términos muy generales, lo que estamos haciendo es gestionando problemas, no resolviendo problemas. Gestionar un problema es intentar que no estalle delante de nosotros, mientras que resolverlo es ir a las causas estructurales que lo han provocado, intentar modificar la situación de partida para eliminar el caldo de cultivo, por ejemplo, que alimenta al terrorismo; evitar las dobles varas de medida que hay a nivel internacional; o luchar contra la exclusión, sea económica o de otro tipo". En efecto, mientras no pongamos en marcha políticas de auténtica resolución de los problemas, seguiremos únicamente "gestionando" sus terribles consecuencias, sin atrevernos a enfrentarlos en su origen. 

 

Nuestros gobernantes se limitan a poner parches a los problemas, a lanzar proclamas vacías y sin sentido, a proponer huidas hacia adelante que no resuelven nada, sino que simplemente, aplazan los problemas, intentando ganar algo de tiempo hasta que vuelvan a estallar de nuevo, cada vez con más intensidad y gravedad. Pero esto lo podemos extrapolar incluso a otras muchas cuestiones del orden internacional. Por ejemplo, Haití acaba de ser devastado de nuevo por un tifón (el famoso Huracán Mathew), y su población, ya de por sí de las más pobres del mundo, se ve absolutamente abandonada por la comunidad internacional. Hace pocos días, han tenido lugar disturbios y enfrentamientos, debido al pillaje practicado con los camiones de la insuficiente y tardía ayuda humanitaria que reciben. Las imágenes de las peleas entre los habitantes eran desoladoras, insoportables, indignas y absolutamente increíbles en pleno siglo XXI, cuando existen no sólo las materias primas para ayudar a esta devastada población, sino también toda la infraestructura tecnológica y logística necesaria para que estas cosas no ocurran. Pero hay algo todavía peor: el hecho que de la comunidad internacional consienta que aún, sobre la faz de la Tierra, existan países tan frágiles, débiles y pobres como Haití, que quedan absolutamente destrozados y sin posibilidad de recuperación ante un desastre natural. Que estas cosas sigan ocurriendo hoy día es algo absolutamente indignante, que nos debería hacer sentir vergüenza como seres humanos que habitamos esta comunidad mundial. 

 

Valga este inciso que hemos hecho para demostrar que nuestras sociedades no poseen la voluntad política de solucionar los problemas que nos aquejan, y que nos limitamos, desde nuestra profunda hipocresía y egoísmo, a ir gestionando los problemas según surgen (así nos va), y a ir evitando concentrar nuestros esfuerzos en proyectar las auténticas soluciones definitivas para los mismos. Hemos de ser conscientes, a nivel de toda la comunidad internacional, que la senda del pacifismo no sólo hay que recorrerla, sino que hay que cuidarla continuamente, entendiendo que no puede haber desarrollo sin seguridad, y viceversa, no puede haber seguridad sin desarrollo. Y no pueden existir ninguno de esos dos factores, ni desarrollo ni seguridad, si no existe un pleno y absoluto respeto a los derechos humanos, y la garantía de atención a los mismos en todas las partes del mundo. Y no caigamos en la tentación de decir que como estas son palabras muy gruesas, a todo lo que aspiramos es una utopía, una quimera inalcanzable. Eso es lo que argumentamos cuando no queremos enfrentarnos de verdad al problema, cuando el problema nos supera, o cuando no tenemos la valentía suficiente para abordarlo. Pero ese no es el camino. Cada país, nación o comunidad debe alcanzar dichas metas, así que nosotros preocupémonos de alcanzar las nuestras, sin estar pendientes o no de si los demás también las alcanzan. Seguro que llegará un momento en que la semilla de la voluntad política y de la valentía para solucionar los conflictos armados florecerá en cada vez más países, y será la primera rama de un gran árbol, de una gran senda: la senda del pacifismo. Continuaremos en siguientes entregas.

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21 octubre 2016 5 21 /10 /octubre /2016 23:00
Fuente Viñeta: Portal "¡NO al TTIP!" (http://www.noalttip.org)

Fuente Viñeta: Portal "¡NO al TTIP!" (http://www.noalttip.org)

Esta nueva ronda de tratados comerciales y acuerdos de inversión supone otro paso más en el avance de la arquitectura de la impunidad construida a favor de las compañías multinacionales y del capital

Pedro Ramiro

Como una contribución más para la semana de lucha contra los Tratados de Libre Comercio (TPP, TTIP, TISA, CETA...) que se están celebrando en muchas ciudades españolas y europeas, vamos a hacernos eco a continuación de una breve guía rápida para entender el CETA, publicada recientemente por Laura Pérez-Cejuela para eldiario.es. El motivo de referirnos expresamente al CETA es porque va a ser el primero en ser ratificado por la Unión Europea a finales de este mes, sino no podemos evitarlo mediante las movilizaciones ciudadanas y las presiones de nuestros políticos contrarios a dicho tratado en el Parlamento Europeo. Para una mayor información sobre el CETA (y el resto de tratados de libre comercio en negociaciones) remitimos a nuestros lectores a la página de documentación del portal en Internet de la Campaña "¡NO al TTIP!", quizá como la fuente más completa al respecto. Y por supuesto, remitirmos a nuestros lectores y lectoras a la serie de artículos que aún tenemos en desarrollo, titulada "Contra los Tratados de Libre Comercio", donde estamos exponiendo con profundidad todos los aspectos relativos a estos peligrosos acuerdos comerciales. 

 

En lo que sigue, y con respecto al CETA, Laura Pérez-Cejuela nos explica perfectamente quién lo negocia, qué implica, por qué es polémico, qué aspectos regula, cuáles son sus puntos más conflictivos, y qué futuro le espera a este Acuerdo de Libre Comercio entre la Unión Europea y Canadá que durante toda esta semana ha llevado a las calles de nuestras ciudades la protesta popular:

 

¿Qué es el CETA?

El CETA es el Acuerdo Económico y de Comercio que la Unión Europea ha cerrado con Canadá, un tratado de libre comercio destinado a facilitar los intercambios económicos entre las potencias a uno y otro lado del Atlántico. Las siglas con que se le conoce responden a su nombre en inglés: Comprehensive Economic and Trade Agreement.

 

¿Quién lo ha negociado?

 La Comisión Europea y el gobierno de Canadá. Los comisarios de Comercio, primero Karel de Gutch y desde 2014 Cecilia Malmstrom, han sido los encargados de negociar en nombre de los veintiocho países de la Unión, que han cedido sus competencias en materia comercial al Ejecutivo comunitario. Steve Verheul ha sido el negociador jefe de Canadá hasta agosto, cuando el primer ministro lo sustituyó por Pierre Pettigrew.  

 

¿Qué regula?

 El CETA contiene centenares de medidas acordadas entre la UE y Canadá para eliminar las barreras al comercio entre ambos y fija las normas que regirán los futuros intercambios: sus modalidades, límites y garantías. En total 1600 páginas y 13 capítulos en los que se regula el acceso a los mercados de bienes y servicios, las tarifas aduaneras, la participación de empresas extranjeras en los concursos públicos o el reconocimiento de los títulos profesionales.

 También se establecen los estándares de protección alimenticia, sanitaria o medioambiental a respetar y se ha incluido un capítulo sobre desarrollo sostenible. Uno de las partes más extensas y polémicas es la que recoge las garantías para la protección de los inversores a uno y otro lado del Atlántico.

 La UE lo considera el acuerdo de comercio “más progresista” de los 36 que ha firmado hasta ahora.

 

¿Beneficiará el CETA a los europeos?

Depende de a quién se le pregunte. Para la Comisión Europea todo son ventajas.

Según Malmstrom el CETA “ayudará a generar el crecimiento económico y empleo que tanto se necesitan manteniendo los altos estándares europeos en áreas como seguridad alimentaria, protección del medio ambiente o derechos laborales”. La CE asegura que el acuerdo permitirá aumentar las exportaciones a Canadá en 12.000 millones de euros al año y calcula que cada mil millones de estas ventas sostienen 14.000 puestos de trabajo.

De acuerdo con sus estimaciones los exportadores europeos se ahorrarán 500 millones de euros al año por la eliminación de casi todas las tarifas aduaneras, sobre todo en el sector de la industria, que representa el 90 % del comercio entre la UE y Canadá, pero también de agricultura y pesca, entre otros.  Las pequeñas empresas tendrán más fácil vender sus productos en el mercado canadiense por el reconocimiento mutuo de ciertos niveles de calidad y 147 denominaciones de origen.

Además los europeos podrán participar en los concursos públicos canadienses, que suponen 30.000 millones de euros al año, y tendrán mayor acceso a su mercado de servicios, lo que les generará 5.800 millones extra en beneficios cada año. Canadá es ya el cuarto inversor directo en la Unión Europea y Bruselas espera que las garantías que ofrece el acuerdo sirvan para hacer de ella un destino aún más atractivo.

Pero quienes se oponen al CETA manejan otros cálculos.

 

¿Hay inconvenientes, entonces?

Para sus detractores es casi lo único que traerá: dudan de sus bondades económicas y denuncian que tiene un coste democrático inaceptable.

Según el Consejo de los Canadienses, la mayor organización de acción social de Canadá, el CETA provocará una caída del 0,5 % del Producto Interior Bruto de la UE y del 1 % del PIB de Canadá. Conllevará la pérdida de 230.000 empleos de aquí a 2023, la mayoría en Europa, y presionará a la baja los salarios. De acuerdo con las proyecciones del Centro Austriaco de Investigación para el Desarrollo los beneficios para cada europeo serían de 20 euros al año.

Más allá de las cifras, que oscilan según los informes, las ONG y partidos políticos que rechazan el acuerdo miran a sus aspectos cualitativos. “El CETA busca una restricción deliberada de la soberanía democrática y del margen de maniobra política de gobiernos y parlamentos” dice Tom Kucharz, portavoz del movimiento ‘No al TTIP’, que agrupa en España a quienes se oponen a estos tratados.

Estas creen que el acuerdo beneficia a las multinacionales en detrimento de los trabajadores, mina los estándares de protección del consumidor y el medio ambiente, pone en riesgo los derechos laborales y favorece la privatización de los servicios públicos.

 

¿Cuáles son los puntos más conflictivos?

El ICS y la protección a los inversores. El Sistema de Tribunal de Inversiones (ICS por sus siglas en inglés) es un mecanismo que establece cortes de arbitraje especiales para que los inversores extranjeros puedan demandar a los estados y dirimir los conflictos sin pasar por los tribunales ordinarios de cada país.

La CE estableció este sistema para sustituir al ISDS previsto en un principio tras las críticas de ONG y eurodiputados. Mientras en el ISDS los miembros de estos tribunales eran elegidos por el demandante y el estado, en el ICS los escogerán la UE y Canadá, estarán sometidos a un código de conducta más estricto y habrá un segundo tribunal de apelación.  

Para Bruselas los cambios refuerzan las garantías de un sistema que consideran imprescindible. Para los detractores se trata de un “ISDS zombie”. Se mantienen “los privilegios que permitirán a las grandes empresas reclamar millones de euros en compensaciones cuando las leyes limiten su capacidad de ganar dinero” dice Pia Eberhard, del Observatorio Corporativo Europeo (CEO).

Las empresas podrán frenar reformas que busquen mejorar la protección del medio ambiente, los estándares laborales o blindar ciertos sectores si alegan que perjudican sus intereses, explican. Unas 46.000 filiales de compañías estadounidenses basadas en Canadá podrían demandar a la UE con este sistema, según sus cálculos.

Los servicios públicos. Quienes se oponen al CETA aseguran que el acuerdo limita el poder de los gobiernos para introducir criterios sociales, medioambientales o de género a la hora de diseñar los servicios públicos y adjudicar su prestación. Las normas que permiten el acceso mutuo a los mercados de servicios exigen que no se discrimine a las empresas extranjeras con lo que no se podría favorecer la producción local, por ejemplo, apunta un informe encargado por el Grupo de la Izquierda Unitaria en la Eurocámara.

La Federación Europea de Trabajadores del Sector Público (EPSU) teme que acaben primando los criterios mercantiles sobre las necesidades de los europeos y se fomente la privatización. “CETA nos pedirá sacar beneficios allí donde solo debería buscarse la prestación de servicios. Acabarán recurriéndose aquellas normas que frenen el comercio” decía su vicepresidenta, Penny Clarke, en una reciente conferencia en Bruselas.

Pero la CE rebate estos argumentos señalando que el tratado permite a los estados introducir medidas discriminatorias o cuotas en ciertos sectores, especialmente cuando se trate de monopolios estatales o la gestión de servicios como la sanidad, la educación, el suministro de agua o la asistencia social. El CETA no obliga a privatizar ninguna de estas prestaciones, recalcan.

La seguridad alimentaria. ¿Comeremos pollo clorado y ternera con hormonas cuando se acabe el CETA? Canadá tiene en ciertos sectores normas de protección más laxas que las europeas. Está permitido, por ejemplo, desinfectar el pollo o la ternera con cloro antes de su venta, inyectar ractopamina, una hormona estimulante del crecimiento prohibida en la UE, o utilizar ciertos colorantes vetados. Además es más permisiva con la venta de GMO.

Sus opositores aseguran que el CETA abriría las puertas del mercado europeo a miles de toneladas de estos productos, pero Bruselas insiste en que las exportaciones tendrán que cumplir las normas europeas. El intrincado texto del tratado establece que el principio es que el país importador acepte las condiciones del país de origen siempre que estas sean equivalentes a las suyas y precisa aquellos productos en los que cada parte debería aplicar medidas extra. En lo que respecta a la carne, Canadá tiene una larga lista de precauciones a tomar.

La Organización de Consumidores Europeos (BEUC) cree que el capítulo de normas fitosanitarias incluye “buenas medidas” y destaca que prioriza la salud humana sobre el comercio, pero opina que debería haberse puesto más énfasis en el “principio de precaución” que prima en la regulación europea pero no en la americana.

 

¿Son iguales el CETA y el TTIP?

No, pero se parecen.

La Comisión Europea los ha definido como la “nueva generación” de tratados comerciales. Unos tratados que van más allá de eliminar aranceles y fijar cuotas como se ha hecho hasta ahora y buscan armonizar la regulación a ambos lados del Atlántico: cuanto más similares sean las normas más fácil, rápido y barato será comerciar. En el caso del TTIP con Estados Unidos el objetivo declarado de los socios es adelantarse a China, Rusia y las potencias competidoras del mundo globalizado. “O ponemos las reglas nosotros u otros lo harán” defienden Washington y Bruselas.

Sin embargo, el alcance de esta homogenización es mucho menor en el CETA que en TTIP. En el CETA siguen prevaleciendo las normas del país que importa y la armonización se basa en una cooperación reguladora, pero en el TTIP el fin último es renegociar los estándares para que sean exactamente los mismos, lo que conlleva un riesgo mucho mayor de que los niveles de protección acaben rebajándose para alcanzar un consenso.

"En el CETA un 80 % regula la producción y solo un 20 % es reglamentación. En el TTIP es al contrario”, resumía Pascal Lamy, exdirector de la Organización Mundial del Comercio en un reciente coloquio en Bruselas.   

Sin embargo, sus detractores creen el CETA es una suerte de “caballo de Troya” del TTIP, una avanzadilla de la debacle para los estándares europeos que anticipa todos sus puntos problemáticos, especialmente el ICS.  

 

Entonces, ¿por qué no se ha criticado el CETA hasta ahora?

La oposición al CETA es en buena medida efecto arrastre del rechazo al TTIP. Nunca antes un acuerdo comercial había despertado una rebelión civil parecida. Canadá, décima economía mundial, duodécimo socio comercial de Europa y con 36 millones de habitantes, dista de ser Estados Unidos, primera potencia global y socio comercial con 325 millones de clientes potenciales.

No es lo mismo en términos económicos y ni en el imaginario colectivo europeo, que atribuye a los canadienses valores comunes que no encuentra en el gigante liberal americano.

El ‘brexit’ terminó de encender la llama de la duda en los propios gobiernos. Los dirigentes recibieron el mensaje de que los europeos querían más control nacional de las políticas y pidieron a Bruselas que convirtiese el CETA en un tratado mixto, con lo que el acuerdo tendrá que ser aprobado uno a uno por todos los parlamentos de los Veintiocho, un importante revés para la CE.

Pero sobre todo, la oposición se multiplica porque mientras el TTIP está abocado a esperar al próximo inquilino de la Casa Blanca la firma del CETA es inminente. 

 

¿En qué punto están las negociaciones?

El acuerdo está en su recta final, que se ha complicado a última hora. Las negociaciones se abrieron en 2009 y se cerraron en 2014 pero el proceso de ratificación se ha alargado. La Comisión Europea quiere firmar el tratado en la próxima cumbre UE-Canadá del 27 de octubre aprovechando que el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, estará en Bruselas.

Pero para que eso ocurra los ministros de Comercio de los Veintiocho tienen que dar su visto bueno el 18 de octubre en su reunión de Bratislava y algunos estados, sobre todo Bélgica y Austria, aún no han confirmado que vayan a hacerlo. La oposición al tratado en algunos países ha llevado a los gobiernos a pedir que se clarifiquen ciertos puntos en un documento que se añadirá al acuerdo y está destinado a calmar los ánimos de la oposición en sus respectivos espectros políticos.

Si los ministros dan luz verde se firmará el 27 de octubre y después tendrá que ser ratificado por la Eurocámara y los parlamentos nacionales, un proceso que podría alargarse durante años. Mientras tanto el acuerdo se aplicará provisionalmente a excepción de la polémica protección de inversores.

 

¿Puede aún descarrilar la firma?

Sí, pero es poco probable. En Bruselas se da por hecho que los países darán su visto bueno, pero las cosas podrían torcerse si alguno se resiste a última hora o si los parlamentos nacionales lo rechazan, aunque eso no ocurrirá mañana. Fuentes europeas no lo descartan pero lo ven poco factible. “Tirarlo tendría un precio muy alto”, apuntan.

Mientras, los activistas y opositores multiplican sus esfuerzos para que así sea. Desde mediados de septiembre se celebran movilizaciones en toda Europa y en España se concentrarán en esta semana. La plataforma ‘No al TTIP’, que agrupa a sindicatos, partidos políticos (Podemos, IU, Compromís, En Marea, ICV, Equo o EH-Bildu) y organizaciones sectoriales y de la sociedad civil ha convocado manifestaciones en 20 ciudades, las más importantes en Madrid y Barcelona el 15 de octubre, para pedirle al Gobierno que no firme el CETA.

“El Gobierno en funciones de Mariano Rajoy no tiene legitimidad para firmar este tratado porque no ha habido un debate parlamentario al respecto”, dice Tom Kucharz. Podemos ha pedido que comparezcan en el Congreso el ministro de Exteriores, José Manuel García Margallo, la de Agricultura, Isabel García Tejerina y el Secretario de Estado de Comercio, Jaime García Legaz para explicar su postura sobre el CETA.

Las organizaciones son conscientes de que un tropezón del CETA haría que el TTIP pierda fuelle y Bruselas admite que haría mucho daño. Si CETA falla “la política comercial de la UE estará casi muerta” admitía Jean-Luc Demarty, el director general de Comercio de la CE.

 

¿Y los canadienses qué dicen?

 Literalmente, que si no es con ellos a ver con quién va la UE a firmar un acuerdo comercial.

 “Es un acuerdo progresista con un país progresista. Y si la Unión Europea es incapaz de apañárselas para aprobar este acuerdo, creo que la gente se va a plantear serias cuestiones sobre cuán relevante sigue siendo la UE como entidad política” ha dicho sin ambages el primer ministro Justin Trudeau en una reciente entrevista.

Al otro lado del Atlántico también hay numerosas organizaciones que critican de la firma del acuerdo, aunque el movimiento no tiene tanta fuerza como en Europa. En el gobierno se impone un optimismo cauto aunque a nadie se le escapa que crece la impaciencia. 

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20 octubre 2016 4 20 /10 /octubre /2016 23:00
Viñeta: ENEKO

Viñeta: ENEKO

Van unidos,
siempre hasta el morir,
sin la fatiga y la miseria de un pobre,
no podrá un rico vivir

Francisco Moreno Galván

BLOQUE I. LOS RICOS Y SU PODER

 

En efecto, ya lo dejó escrito el pintor y poeta sevillano, y además lo dejó cantado el recientemente fallecido José Menese por tientos. Es una verdad absoluta y contrastable. En un mismo programa informativo nos pueden dar a la vez la noticia de que uno de nuestros empresarios consigue estar entre las mayores fortunas del mundo, y la noticia de que cada vez son más las personas que asisten a los comedores sociales, que no pueden mantener su casa caliente en invierno, o que acuden a los Bancos de Alimentos. Y en principio podríamos pensar que son dos noticias desconectadas, independientes entre sí, pero nada más alejado de la verdad. Son dos noticias, como otras miles que podemos poner como ejemplos, total y absolutamente complementarias. Son dos noticias interdependientes, que se necesitan la una a la otra. Son dos hechos que se retroalimentan. Es decir, es el mismo tipo de sociedad el que provoca que mientras poseemos las más grandes fortunas mundiales, también poseamos el mayor número de gente necesitada, precaria, o en exclusión social. Ambas noticias, por tanto, se autodeterminan, están en estrecha conexión. No pueden desvincularse la una de la otra. 

 

En una palabra, para que haya ricos tiene que haber pobres, y viceversa: para que haya pobres, tiene que haber ricos. Sólo puede producir ricos una sociedad que a su vez produce pobres. La pobreza de muchos está en función de la riqueza de unos pocos. ¿Es posible por tanto considerar que una noticia es buena y la otra es mala? No es posible, o son buenas las dos (puesto que las dos son las dos caras de una misma moneda, su anverso y su reverso) o son ambas malas. La conclusión es bien sencilla: son malas las dos noticias (en realidad, es mala la única noticia que se cuenta, que es que poseemos ese tipo de sociedad). Pero sin embargo, esa misma perversa sociedad nos cuenta con tristeza el crecimiento del número de pobres, mientras nos exalta y presenta como una "buena noticia" el hecho de que tengamos en nuestro país personajes catalogados como los más ricos del mundo. Como si ambos hechos estuvieran desligados entre sí, y no tuvieran nada que ver lo uno con lo otro. No nos dejemos engañar. Miremos más allá de los hechos en sí mismos. Pongamos las luches largas, y seamos capaces de analizar la arquitectura de una sociedad que produce pobres, si es que también quiere producir ricos. Por tanto, la respuesta definitiva a la pregunta: ¿Por qué hay pobres? no tiene ningún secreto, ni ofrece ninguna dificultad: ¡Porque hay ricos! Los capitalistas querrán convencernos de que una cosa es independiente de la otra, y de que pueden existir ricos en una sociedad con justicia social. Es mentira. Eso, simplemente, no es posible. Ambos hechos son antagónicos. 

 

Por tanto, desde todos los puntos de vista desde los que podamos analizar la pregunta, y estudiar sus posibles respuestas, siempre llegaremos a la misma conclusión, lo cual a su vez nos conduce a otra conclusión: si no hubiera ricos (nos estamos refiriendo a los muy ricos) no habría pobres. Esto no quiere decir que todas las personas tendrían en esa hipotética sociedad el mismo nivel de riqueza (la justicia social no es uniformidad, como muchos también pretenden hacer creer), los mismos ingresos, igual patrimonio o el mismo nivel de actividad, sólo quiere decir que en esa hipotética sociedad, a la que muchos aspiramos, las tremendas (insistimos, tremendas) desigualdades actuales, simplemente, dejarían de existir. En este primer gran bloque temático, por tanto, hablaremos de los ricos: ¿Quiénes son? ¿De dónde proceden sus fortunas? ¿Cuáles son sus actividades? ¿Qué poder tienen realmente? ¿Hastá qué punto está la sociedad a su servicio? ¿Hasta qué punto se legitima su modelo, se venera lo que ellos representan, se toman como un referente social? Vamos a poner, por ejemplo, un prototipo de rico de ficción. En el segundo libro del gran best seller "Hombre Rico, Hombre Pobre", de Irwin Shaw, que fue llevado también a serie televisiva (después del éxito cosechado por la primera), aparecía el prototipo de rico perfecto. Su nombre era Charles Step. Un hombre de una fortuna incalculable, de unos cuarenta y tantos años, de un inmenso poder, y de unos recursos prácticamente ilimitados. 

 

Step era arrogante, vanidoso, había cosechado su fortuna bajo absoluto secretismo (en realidad era una fortuna manchada de sangre, como muchas en la vida real), y poseía un holding empresarial llamado "The TriCorp". Este holding era uno de los más poderosos de Estados Unidos, y del mundo entero. Poseía empresas de todo tipo, y conexiones internacionales por todos los continentes. Charles Step estaba acostumbrado a hacer y deshacer a su antojo, con todas las personas que estaban bajo su cargo, fueran quiénes fuesen, y tuvieran el cargo que tuvieran. Tenía comprados a grandes personas de la vida social norteamericana, políticos, empresarios, y se jactaba de ello. Era un hombre con un extraordinario poder, que movía en la sombra los hilos de todo lo que se movía en su ambiente en particular, y en su país en general. Charles Step era un hombre multimillonario, y una persona muy peligrosa. No estaba acostumbrado a recibir enfrentamientos ni negativas a sus decisiones, y por ello, cuando el senador Rudy Jordache (el protagonista principal de la historia, interpretado magníficamente por Peter Strauss) se le enfrentó, destapando el juego sucio de sus negocios, la tremenda red de influencias ilíticas que poseía, y su extraordinario poder, sacando a la luz pública su turbio pasado, y llevándolo ante una Comisión de Investigación del senado estadounidense, Charles Step no vaciló un instante en destruir a Jordache, cosa que le costó bastante trabajo, pero que al final consiguió valiéndose de otro enemigo del senador, Anthony Falconetti, el asesino del hermano (pobre) de Jordache. Step fue finalmente detenido, encausado y condenado, pero el senador Jordache se dejó la vida en ello. Bien, este es, como hemos dicho, un prototipo de rico en la ficción, pero que no dista mucho de los prototipos de la realidad. 

 

¿Significa eso que todos los ricos son como el Charles Step de "Hombre rico, Hombre pobre"? Evidentemente no, generalizar sería un absurdo e injusto ejercicio. Pero el rico Step de la ficción nos proporciona, nadie puede negarlo, un patrón muy bien definido del perfil genérico de los muy ricos, no sólo en Estados Unidos, sino en todas partes del mundo. Enseguida se nos echarán encima los adscritos al pensamiento dominante, acusándonos de que estamos haciendo una criminalización de los ricos. No es cierto. Estamos simplemente describiendo una realidad social, un tipo humano surgido del más brutal y despiadado capitalismo que los engendra. Los demagogos nos acusarán de establecer ese rasero de los tipos humanos, adscribiendo "los buenos" a los pobres y "los malos" a los ricos. Y es cierto, pero no desde un punto de vista antropológicamente determinista (es decir, el rico es genéticamente malo por definición, o "estaba determinado a ser malo por ser rico"), sino desde un punto de vista únicamente generado por la implantación de un sistema económico (el capitalismo) que "fabrica" (y es el responsable de que existan) esos tipos humanos. Por supuesto, habrá personas muy ricas que aún funcionando dentro de la dinámica del capitalismo escapen al perfil descrito, pero serán una estricta minoría. Los muy ricos pertenecen, normalmente, a ese perfil sociológico, como decimos, determinado por el propio capitalismo. ¿De dónde les vienen sus fortunas a los ricos? Pues parece que podemos distinguir varias fuentes (herencias, imperios empresariales, etc.), pero la razón más palpable que ha coadyuvado a que se ahonden las tremendas diferencias entre ricos y pobres han sido las rebajas de impuestos a los ya ricos (que contribuyen a hacerlos aún más ricos), así como los recortes del gasto público social (lo cual viene a confirmar lo que sosteníamos al principio: es la misma sociedad la que fabrica pobres y ricos). Continuaremos en siguientes entregas.

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