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28 septiembre 2016 3 28 /09 /septiembre /2016 23:00
Viñeta: Artsenal

Viñeta: Artsenal

El TTIP no es más que un paso agigantado por esa senda que ha llevado a Europa a unos niveles de pobreza y miseria que muchos no conocíamos más que por los relatos de nuestros ancianos, y que ahora sufrimos en directo sin que esos dirigentes emborrachados de neoliberalismo ni siquiera lo vean. En su ciega embriaguez sólo pueden apretar el acelerador

Jordi Sebastià (Eurodiputado de Compromís)

Bien, veamos las últimas novedades que han acontecido en lo tocante a los tratados de libre comercio que se están negociando o pendientes de aprobación en el Parlamento Europeo. Por una parte, como nos informa Yago Álvarez desde El Salmón Contracorriente, Greenpeace Holanda ha publicado recientemente nuevas filtraciones sobre el TISA, donde se denota su clara contradicción con los acuerdos de la cumbre climática de París. Los documentos filtrados muestran que gran parte de la documentación que rodea a estas negociaciones en secreto están sujetos a la prohibición de publicarse incluso cinco años después de la firma del acuerdo, que está previsto para finales del presente año. Las filtraciones demuestran además que se está negociando la famosa "cláusula trinquete", ya explicada en anteriores entregas de esta serie, la cual supone la imposibilidad de revertir los acuerdos tomados en cuanto a la privatización de servicios básicos como la electricidad o el agua, lo que imposibilitaría la posterior renacionalización de los mismos una vez liberalizados. La posible firma de este tratado restringirá el control democrático y la capacidad regulatoria de los Gobiernos, ya que las empresas y sus respectivos lobbies tendrán voz en la redacción de las regulaciones futuras que puedan ir en contra de sus propios intereses. 

 

Y por su parte, Alejandro López de Miguel nos informa en Público que las grandes patronales europeas corren en defensa del TTIP, al verse éste en sus horas más bajas, en lo que a incertidumbre y rechazo popular se refiere. Así, las organizaciones empresariales más poderosas, temerosas de que finalmente el tratado no llegue a buen puerto, piden a Washington y Bruselas un "firme compromiso político", además de su "respaldo público continuo", para no perder, según ellos, la "oportunidad única" de sellar el acuerdo que negocian en secreto, días después de que Bélgica asestase el enésimo golpe al tratado. La maquinaria empresarial de la Unión Europea, con ayuda de la Cámara de Comercio de Estados Unidos, ha puesto en marcha todos sus engranajes para intentar recuperar y salvar las negociaciones del cuestionado acuerdo comercial. Es comprensible desde su punto de vista, pues les va mucho en ello. Son las empresas las que han participado en el 87% de las reuniones de la Comisión Juncker sobre el tratado (según el Observatorio Corporativo Europeo), y son las mismas quienes se unen ahora a la Comisión Europea para intentar reanimarlo. Según las empresas, "Un TTIP robusto podría catalizar inversiones así como el comercio de bienes y servicios entre los mercados de la UE y de EE.UU", pero lo que no cuentan son las nefastas consecuencias para el empleo, la sanidad, el medio ambiente, la soberanía alimentaria, tecnológica, y sobre todo política, pues dicho tratado acabará con la democracia tal y como la conocemos hoy día. 

 

Entre los firmantes de dicho comunicado de apoyo al TTIP, se encuentran la omnipotente patronal europea, Business Europe, la delegación de la Cámara de Comercio de EE.UU. en la UE (AmChamEU), la patronal del sector automovilístico (European Automobile Manufacturer's Association, ACEA), o el poderoso lobby farmacéutico (European Federation of Pharmaceutical Industries and Associations, EFPIA), entre otros. Y como decíamos, este comunicado aparece en un momento crítico, justo un par de días después de que el Primer Ministro belga, Charles Michel, secundara la petición aún informal del Gobierno francés y solicitase la paralización de las negociaciones en una entrevista con el diario belga L'Echo. También durante la semana anterior, el Ministro de Economía alemán, Sigmar Gabriel, daba el acuerdo por "fracasado de facto". Por tanto, hemos superado ya la etapa en la cual solamente los movimientos sociales y sindicales salían a las calles a denunciar la peligrosidad del tratado, sino que ahora también son los propios políticos en el poder los que están poniendo el acento en lo mismo. Por otra parte, también presionan los respectivos calendarios electorales de Alemania, Francia y Estados Unidos, que fuerza a la toma de postura en todos los asuntos importantes. Los sindicatos, por su parte, también redoblan sus esfuerzos contra el TTIP, sobre todo con la posible ratificación del CETA a la vista (está prevista para octubre). Varios frentes de presión están por tanto abiertos, y veremos qué próximos movimientos nos esperan. 

 

Aunque de todos modos, y como opina George Monbiot en The Guardian, en artículo que también traduce Emma Reverter y recoge eldiario.es, por si todo este tinglado no llegara a aprobarse, los Gobiernos y los lobistas de las grandes corporaciones podrían estar ya buscando nuevas formas posibles de blindar la privatización, y esquivar los procesos democráticos. No sería la primera vez que los poderes públicos, en complicidad con los privados, tuercen el brazo a la respuesta popular, piénsese por ejemplo en lo que ocurrió con los sucesivos intentos fallidos de aprobar la Constitución Europea, y cómo fue al final incorporada por la puerta de atrás en los sucesivos tratados europeos (el último el Tratado de Lisboa de 2007). Según Monbiot, si el CETA es aprobado antes de que el Reino Unido abandone de facto la UE, nos atará de pies y manos durante los próximos 20 años. La Comisión Europea no ha publicado el texto final del CETA hasta que éste no ha finalizado completamente sus negociaciones, y el contenido del acuerdo se ha filtrado. Posee 1.600 páginas. La opacidad y el secretismo en torno a él ha sido (casi) absoluto, aunque desde las instancias oficiales aseguren lo contrario. Al igual que el TTIP, posee una definición muy amplia y ambigüa de los términos "inversión" y "expropiación", con el fin de asegurarse de que las empresas puedan demandar a los Estados si creen que una nueva ley, normativa o decreto amenaza sus beneficios futuros. 

 

Como el TTIP, el CETA (al que no se la dado tanta publicidad, pero que puede resultar incluso más dañino que aquél) limita las formas que los Gobiernos poseen para proteger a la ciudadanía. Por ejemplo, prohíbe la normativa que evitaría que los bancos privados crecieran en exceso, volviendo a poner en crisis el sistema. Como ya hemos afirmado en otras muchas ocasiones durante esta serie de artículos, el CETA no tiene nada que ver con el comercio, sino que es un instrumento disfrazado de "política comercial" con el fin de someter la democracia al imperio del poder empresarial. Y si los parlamentos finalmente rechazan estos acuerdos (cosa que aún está por ver), la Comisión Europea y los lobbies empresariales redactarán otro, mediante otros mecanismos y bajo otros disfraces, como por ejemplo, el Acuerdo sobre Servicios Comerciales que la UE está negociando simultáneamente con Estados Unidos y otros 21 países. Y al respecto (se nota que el gobierno británico está intentando recuperar el país tras el brexit) Theresa May ha mostrado su entusiasmo: "El Reino Unido mantiene su compromiso con este acuerdo", ha declarado recientemente. Al igual que con los sistemas de pensiones (con los cuales quieren acabar para fomentar los sistemas privados), las grandes corporaciones están intentando colar por todos los medios estos infames y aberrantes tratados desde hace más de 20 años, pero no han podido porque las protestas populares han conseguido hasta ahora parar todos los intentos. Pero ellos no se rinden. Vuelven una y otra vez a la carga, apoyados por los vasallos e indecentes gobernantes. George Monbiot finaliza con las siguientes palabras, que hacemos nuestras: "Tenemos que ganar cada vez que lo intenten porque, de lo contrario, con una sola victoria ellos habrán conseguido lo que se proponen. Nunca bajen la guardia. Nunca les dejen ganar". Continuaremos en siguientes entregas.

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27 septiembre 2016 2 27 /09 /septiembre /2016 23:00
Escuela Pública y Religión: Incompatibles (VI)

La libertad de elección de centro no existe, es un término falaz para justificar un sistema que segrega al alumnado y que sirve a las clases medias y altas para alejarse de los alumnos extranjeros y de las clases bajas

Jesús Rogero-García y Mario Andrés-Candelas

Continuando con la exposición de los tres motivos fundamentales por los cuales consideramos que la Religión no puede ni debe ser una asignatura en el currículum escolar (siguiendo el artículo de referencia), ya tratamos en la entrega anterior todas las diferencias y privilegios que los docentes de religión poseen con respecto a sus compañeros y compañeras de otras asignaturas, y abordaremos en el presente artículo el resto de los criterios.Pues bien, otro criterio fundamental es que, mediante la implantación de esta asignatura, no quedan respetados los derechos constitucionales. Veamos por qué.  La existencia de la asignatura de religión obliga a los centros educativos de carácter público a vulnerar derechos fundamentales recogidos en nuestra Carta Magna. La casilla automática en el impreso de matrícula del alumnado para señalar si se desea asistir a religión o no, y cuál de ellas (en caso afirmativo), obliga de hecho a manifestar por escrito creencias, en contra de lo expresado en la Constitución. De hecho, la existencia de esta casilla no es baladí, pues las experiencias de quitarla y de sustituirla por una nota a las familias para que los interesados se dirijan al centro, condujo a tal descenso de solicitantes de esta materia, que quedó reducida a una presencia marginal. 

 

Más indeleble todavía es la huella que deja la religión como asignatura evaluable, pues consta si se ha cursado o no (para siempre), tanto en el expediente académico como en el libro de escolaridad del alumno/a. Este detalle no es neutro, y puede tener consecuencias en el futuro, e incluso ser peligroso a efectos de control social, como ocurrió con la discriminación durante el franquismo, debido a la ausencia de datos de bautismo, o los nombres "laicos" que se hubieron de ocultar o cambiar, so pena de aparecer "peligroso" ante el régimen fascista y nacional-católico. Pero sin duda, lo más grave de todo es que terceros agentes, ajenos a la propia comunidad educativa, como es en el caso que nos ocupa la Iglesia Católica, a través de su Conferencia Episcopal, deciden lo que los demás tienen que hacer. Los conflictos con la Iglesia Católica en nuestro sistema educativo no son precisamente por los alumnos/as que eligen religión, sino porque pretende imponer sus normas, actitudes y visiones a los que no la eligen. Hacemos un inciso para recordar que esta intolerancia de los sectores ultracatólicos no se expresa sólo en el ámbito educativo, sino en todos los demás. Como muestra, he aquí un botón: un colectivo católico ha denunciado en fechas recientes a El Corte Ingles, porque en una campaña de publicidad de estos grandes almacenes aparecen dos padres (hombres) ayudando a sus hijos a forrar los libros del colegio. Enseguida han puesto el grito en el cielo, y han denunciado la perversión de los valores de lo que para ellos es la "familia tradicional". Es absolutamente intolerable que en pleno siglo XXI continúen ocurriendo estas cosas. Fin del inciso. 

 

Bien, volviendo a la religión en el ámbito educativo, a la Conferencia Episcopal y a los sectores ultracatólicos asociados a ella no les valió que la religión se impartiera al principio o al final de la jornada, para que los otros chicos y chicas entrasen más tarde o salieran más temprano del colegio. Comenzaron a mover el asunto judicialmente, y no pararon hasta conseguir la famosa "Orden del Parchís", como se le llamó coloquialmente al desarrollo del RD 2348/1994, que se plasmó en dos resoluciones de 1995 sobre "actividades de estudio alternativas a las enseñanzas de religión desde primaria hasta bachillerato". En realidad, la escuela pública es otro de sus campos de immersión (quizá el fundamental para ellos, pues ahí es donde se forman sus futuros fieles, y donde el lavado de cerebro del pensamiento dominante es más intenso), una proyección de su estrategia general de invasión omnipresente en casi todos los aspectos de nuestra vida. Y así, la LOMCE eleva el rango de la religión a estado de asignatura evaluable, cuya nota computa a todos los efectos, mientras se minimizan las enseñanzas que más se acercan al desarrollo integral humano (Plástica, Tecnología, Música...), y aquéllas que permiten incidir en un pensamiento crítico, como Filosofía. En definitiva, que la religión sólo pueda ser inspeccionada por la jerarquía eclesiástica es una irregularidad semejante (en palabras de Ana Sigüenza) "a que Adidas inspeccionase las clases de Educación Física". Quiebra los derechos constitucionales, ya que no podemos tener una asignatura que sea, por sí misma, confesional. No puede ser, por tanto, curricular. La educación en la fe (sea católica, o cualquier otra) es catequesis, está en una dimensión diferente a la de los propios conocimientos humanos, que derivan de la evolución de la razón humana, y de los propios medios con los que el hombre cuenta para conocer el mundo que le rodea. 

 

Por otra parte, si se despide a ciertos profesores o profesoras de religión porque no son testimonio de vida cristiana, es decir, porque algunos aspectos de su vida privada no "casan" bien con la doctrina social de la Iglesia, es porque dicha asignatura no pretende formar a ciudadanos libres y críticos, sino simplemente a impartir una catequesis de naturaleza proselitista, y a despertar comportamientos y actitudes fundamentalistas. Si la religión fuese en verdad una asignatura como otra cualquiera, el profesorado debería ser seleccionado por la Administración educativa como lo son todos los demás, no debería gozar de ningún tipo de privilegio, debería ser explicada científicamente, desde la razón y la evolución del pensamiento y del conocimiento humanos, sin confesionalismos, con libertad de cátedra y pudiendo ser inspeccionada por el propio sistema. Pero nada de ello ocurre. ¿Por qué? Pues porque la religión es un conjunto de creencias particulares y colectivas, jamás demostradas, que determinan la adscripción de ciertos sectores a una corriente o a otra, sin ninguna prueba que determine que su conocimiento, y que por tanto, deben quedar en el terreno de la práctica privada, del culto íntimo y personal, desde la plena libertad de conciencia. Y todo ello, por tanto, no la faculta como para que sea impartida al lado y con la misma categoría que el conjunto de conocimientos que se imparten en la escuela pública, dentro del católogo de la formación reglada. Estamos de acuerdo con las opiniones que manifiestan en este artículo José Sarrión, Rocío Anguita y Enrique Díez, porque nos ofrecen la auténtica visión que hemos de ofrecer sobre la educación laica en libertad. A estos autores nos remitimos, en lo que sigue.

 

Los niños y las niñas no tienen por qué sufrir la imposición de creencias religiosas particulares, como contenidos que tienen que memorizar y asignaturas de las que se tienen que examinar. La creencia religiosa, sea la católica o cualquier otra, es una experiencia personal, íntima y privada, normalmente familiar, y por ello, una opción en libertad, nunca una imposición. Y es una decisión personal que debe tomarse en la etapa adulta, fruto de una experiencia subjetiva en relación con las experiencias de cada persona, no algo por lo que te tengan que poner una nota en el colegio. Por eso, defendemos una educación laica, que es la única que respeta la libertad de conciencia, educa sin dogmas y elimina toda forma de adoctrinamiento religioso del currículo escolar. Ello supone no sólo la eliminación de la religión tal como está planteada en la LOMCE, sino también la derogación de los acuerdos con el Vaticano y con otras confesiones religiosas, con el fin de que cualquier religión quede fuera del conjunto de asignaturas que se imparten en la escuela pública. La enseñanza de la religión debe salir del horario lectivo y de los centros educativos públicos, así como desaparecer los actos y toda la simbología religiosa de los centros escolares y de los espacios públicos educativos. También debe desaparecer, por extensión, todo procedimiento administrativo que obligue a cualquier ciudadano/a a manifestar sus creencias religiosas (o la ausencia de ellas), ya que esto es un mandato constitucional (en su artículo 16) que actualmente se está incumpliendo. Igualmente, el calendario escolar no ha de someterse al calendario litúrgico, tendiendo a una distribución más equilibrada de los tiempos y descansos escolares. Finalizaremos en la próxima entrega.

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26 septiembre 2016 1 26 /09 /septiembre /2016 23:00
Las presiones de Rodríguez Ibarra

Hasta ahora se habían manifestado casi todos los barones históricos y territoriales del PSOE, menos él...Felipe González, Alfonso Guerra, José Bono, Javier Lambán, Susana Díaz, varios ex Ministros, hasta su paisano Guillermo Fernández Vara, todos más o menos en la misma línea...todos menos él...¿Pero quién es él? Pues él es Juan Carlos Rodríguez Ibarra, una de las voces más rancias y antipáticas del partido, y uno de los personajes más chulescos del gallinero "socialista". Y como faltaba él, pues hace pocos días por fin lo  ha hecho, y lo hecho con la típica actitud altanera, desafiante y chulesca que le caracteriza. Nos lo cuenta, entre otros muchos medios, este artículo de Gonzaga Durán para okdiario.com, y lo resume en las siguientes declaraciones: "Si Sánchez forma Gobierno con Podemos y los independentistas, me voy del partido". Añadió que le parecería muy difícil que el Comité Federal aceptara esa propuesta, y que a Pedro Sánchez "no se le ocurriría nunca formar Gobierno" tanto con la formación morada como con CDC y ERC. Igualmente, se muestra contrario al proceso de elección de primarias en el partido, así como al hecho de consultar a la militancia del PSOE. Y es que para Rodríguez Ibarra, ex Presidente de la Junta de Extremadura, y uno de los dinosaurios más peligrosos del partido, "muchos de los males del PSOE vienen de las primarias, de dar voz a la gente", alegando que esto "baja el nivel", debido a que "la selección de personal se ha puesto barata: ahora se puede presentar cualquiera".

 

Como vemos, se trata de un personaje poco amigo de la democracia interna, que ejerce un absoluto desprecio a la militancia, y que entiende sólo la política como la que debe ejercer la élite elegida para ello. Pero la desfachatez del personaje llega a más, porque considera, entre otras perlas y lindezas, que Chaves y Griñán no tendrían que haber dimitido en su día (la entrevista fue realizada después de conocerse las penas solicitadas para ambos por la Fiscalía), así como que la ex Alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, no debería abandonar su acta como senadora después de que haya sido imputada por el Tribunal Supremo por un supuesto delito de blanqueo de capitales, argumentando que hay que respetar la presunción de inocencia, que no estamos respetando el Estado de Derecho, y que "parece que se ha desatado la fiebre podemita y todo el mundo tiene que dimitir". Absolutamente vergonzoso. Con ex líderes de esta calaña, es totalmente comprensible que el PSOE coseche cada vez menos rédito electoral. Qué buen dirigente del PP hubiera sido este Rodríguez Ibarra. Decididamente, con declaraciones como las de este personaje, cada día tenemos más claro el permanente engaño del bipartidismo durante más de 35 años, y hasta qué punto se parecen el PP y el PSOE, como ya denunciara el Movimiento 15-M en las calles de nuestro país. Pero en fin, no sabemos cómo llevará su Secretario General, Pedro Sánchez, el hecho de que este australopiteco que se autodenomina "socialista", y que tenemos claro que no ha tenido jamás ni puta idea de lo que es el verdadero Socialismo, le presione en los términos en los que lo ha hecho. 

 

Pero es curioso que, con la trayectoria histórica del PSOE, con todas las traiciones a su electorado y a su militancia, con todas las mentiras y las barbaridades que han cometido tanto en el Gobierno como en la oposición, jamás se haya escuchado al señor Ibarra decir que se iba del partido. En efecto, no amenazó con ello cuando el PSOE defendía a la Monarquía frente a la República, cuando nos metió en la OTAN después de clamar contra esta organización, después de que el Gobierno de González organizara una banda terrorista para secuestrar y matar a etarras (GAL), o después de impulsar la "Alianza de Civilizaciones" durante el Gobierno de Zapatero, mientras multiplicaba por seis la fabricación y venta de armas. Tampoco alzó su voz el señor Ibarra para amenazar con irse de su partido cuando se indultó al ex número dos del Banco de Santander, ni cuando veíamos cómo todos los altos dirigentes del partido finalizaban en los Consejos de Administración de las mismas empresas que ellos habían contribuido a privatizar. En efecto, el señor Ibarra ha tenido muchísimas ocasiones y todas muy justificadas, para anunciar que se iría de su partido, pero nunca lo ha hecho. Más bien al contrario, siempre ha defendido la línea oficial de su Comité Federal. Tampoco lo escuchamos amenazar con dejar el PSOE que rescataba a la banca privada con fondos públicos, mientras aplaudía la eficacia de los desahucios. 

 

Tampoco vimos que se exaltara demasiado cuando su partido aprobó una Reforma Laboral en 2010 que abarataba vergonzosamente el despido para gusto y disfrute de la patronal, o que aprobó una agresiva reforma de las pensiones que retrasaba la edad de jubilación hasta los 67 años. Y tampoco profirió amenazas de abandonar el PSOE cuando, en conjunción con el PP, con agosticidad y alevosía, en el año 2011, reformó el artículo 135 de la Constitución, para declarar que el pago de la deuda tenía prioridad absoluta frente a cualquier otro gasto social, hipotecando nuestra sociedad a mayor gloria de la Troika. Creemos que ni se immutó cuando Rodríguez Zapatero se plegó a Angela Merkel, y aprobó en su segunda legislatura la más dura ola de recortes sociales que se habían puesto en marcha hasta la época, lo que dio pábulo al PP para endurecerlas después por la misma senda.  Ni tampoco escuchamos (al contrario, aún continúa defendiéndolos) a Rodríguez Ibarra poner el grito en el cielo cuando se supo la colosal y monumental estafa a los fondos públicos de Andalucía, dedicada a favorecer a determinadas personas y empresas, creando una red de ERE's fraudulentos, y estafando más de 740 millones de euros, para "tener contentos" a los sindicatos mayoritarios, y fomentar su red clientelar. Y así podríamos seguir. Tenemos miles de ejemplos más para poner, y denunciar el silencio de Rodríguez Ibarra ante tanto atropello a las clases populares que ellos dicen defender. Se le debería caer la cara de vergüenza. Pero miren ustedes por dónde, cuando se trata de establecer negociaciones con Unidos Podemos, la única fuerza política situada a su izquierda, es cuando el señor Rodríguez Ibarra amenaza con abandonar el partido. Ironías de la vida. Qué pena que el PSOE no tenga un Secretario General con la suficiente valentía y arrojo como para decirle a Rodríguez Ibarra por dónde se puede meter sus amenazas.

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25 septiembre 2016 7 25 /09 /septiembre /2016 23:00
Fuente: http://lalibertaria.blogspot.com

Fuente: http://lalibertaria.blogspot.com

Necesitamos esfuerzos internacionales para reducir el gasto militar en todo el planeta y ocuparnos de las causas de la guerra: la pobreza, el odio, la desesperanza y la ignorancia

Bernie Sanders

Hemos de luchar por tanto contra las posturas y razonamientos simplistas, que muchas veces empañan el debate, y no nos dejan ver la luz. De hecho, el simplismo y los planteamientos propagandísticos y revanchistas de "buenos y malos" se parecen, en su función, al simplismo de los planteamientos xenófobos e islamófobos. Buscan movilizar a personas con características individuales y sociales aptas para ser cooptadas. Las respuestas oficiales en "Occidente" ante los ataques terroristas son estándares, siguen el mismo patrón, son fieles a un argumentario infantil y simplista: ellos "odian" nuestra democracia, nuestra modernidad y nuestras libertades, mientras su religión fomenta la yihad, la lucha violenta contra el infiel, luego por tanto, en ambos lados hay posturas simplistas y fundamentalistas. Pero como estamos analizando, el fenómeno del terrorismo internacional es mucho más complejo. Se esconden sus auténticas razones para que no sean vistas por las clases populares, y para que éstas clases populares se adscriban a ese discurso simplista y erróneo en el enfoque hacia el terrorismo. En palabras de José María Tortosa: "El "por qué nos atacan" tendría que responderse con algo más de seriedad que las soflamas de los líderes "occidentales" orgullosos de su democracia, modernidad y secularismo. Si atacan en sitios tan diferentes y por motivos muy distintos unos de otros, habrá que buscar otro tipo de argumentos al margen del simplismo de las soflamas del EI". 

 

Por tanto, y como venimos contando, condiciones de desarraigo social, desempleo, vulnerabilidad, exclusión, rechazo, marginación o pobreza de determinadas comunidades en Europa y en el mundo árabe explican mejor la aparición del yihadismo que los eternos planteamientos simplistas del pensamiento dominante. Sus condiciones de vida tienen que ser tenidas en cuenta, así como su personalidad, por una razón muy sencilla: si la religión fuera el verdadero y único motivo para el terrorismo, todos los que la comparten tendrían ese comportamiento asesino. Es un absurdo pensar bajo esos planteamientos simplistas. Todos los atentados, sean perpetrados por quiénes sean, por organizaciones terroristas, por lobos solitarios, adeptos o no a cualquier religión o ideología, obedecen en el fondo a motivaciones psicosociales, y/o económicas, y/o geopolíticas. Hay que investigarlas, hay que intentar erradicarlas, y con ello (no queremos ser nosotros también simplistas y afirmar que los atentados terroristas se erradicarán), al menos, el terrorismo internacional se verá mermado. En las características de los individuos hay que estudiar su temperamento, sus experiencias recientes y el entrenamiento que haya podido recibir. Las experiencias pueden incluir marginación, frustración, "mobbing" u otras similares. Pero también hay que responder a la pregunta de qué es lo que quieren "los que les mandan" (cuando existan quiénes les manden). Si no estudiamos todos estos factores, los discursos, como estamos repitiendo, se volverán retóricos, simples y vacíos. No ayudarán a la paz. Perpetuarán el terrorismo. 

 

Se han estudiado las trayectorias personales de muchos de los autores de los atentados, y parece ser que en los antecedentes de estos asesinos, la religión no es el factor determinante. Es cierto que algunos pasan del islamismo "sociológico" (poco practicante) a la observancia rigurosa, y de ahí al wahabbismo, y de ahí al salafismo y de ahí al yihadismo tal como se entiende en Europa, es decir, violento. Pero la religión viene después, no antes de su radicalización. Ya lo hemos dicho: desigualdad, desorientación, discriminación, inseguridad, alienación política, insatisfacción de necesidades básicas, todo ello forma el principal (no decimos el único, pero sí el principal) caldo de cultivo para la radicalización de esos futuros o potenciales terroristas. La religión viene (o no) después. Por supuesto, existen otros factores que influyen en la génesis de ciertos grupos armados a nivel internacional, como por ejemplo, los grupos organizados de la sociedad civil, que han intentado cambiar diversas situaciones relacionándose con el Estado, y no lo han conseguido, es más probable que, a veces, recurran a tácticas extremistas y que, eventualmente, alcancen apoyo o complicidad por alguna parte de la población. Piénsese, por ejemplo, en los diferentes grupos guerrilleros que se han venido formando durante la segunda mitad del siglo XX en algunos países de América Latina, como el EFLN o las FARC-EP. Un bloqueo de la participación política, una corrupción muy extendida, dominación por parte de una élite y escasas esperanzas de cambio que crean frustración social, han sido el caldo de cultivo para la histórica formación de estas guerrillas populares. Y la historia también nos demuestra que cuando los respectivos Estados han tenido la voluntad política y negociadora para acabar con dicha situación, dichos grupos guerrilleros han acabado por disolverse e integrarse de nuevo en la sociedad civil, como acaba de ocurrir con las FARC-EP en Colombia

 

En resumidas cuentas, sean "lobos solitarios" o pertenecientes a organizaciones terroristas, el terrorista no nace, se hace. Es decir, nadie nace terrorista per sé, sino que sufre un determinado proceso antropológico, cultural, sociológico y político, que inciden, unido a sus propias características y experiencias personales, para que dicha persona se convierta en un terrorista, al igual que puede convertirse en un heroinómano, en un asesino machista o en un inadaptado. Las palabras de Marx pueden aplicarse por tanto también aquí: "Son las condiciones materiales las que determinan la existencia". Y también hay que prestar atención a los otros terrorismos internacionales que no son yihadistas, tales como los grupos secesionistas, los terrorismos de Estado (Israel contra Palestina, Marruecos contra el pueblo saharaui, etc.), los terrorismos de clase (por ejemplo, el que ejecuta Estados Unidos contra su propia población afroamericana), o los terrorismos de extrema derecha, tales como los atentados en Noruega (ejecutados por el fanático supremacista blanco Anders Breivik). En el caso concreto de Estados Unidos tenemos además el terrorismo social norteamericano, pero de ese tipo sabemos exactamente sus motivos y circunstancias, siendo la principal de ellas la amplia permisividad norteamericana hacia la posibilidad de comprar, poseer y portar armas de fuego para todo el mundo. Todos ellos son tipos de terrorismo tan detestables como los atentados yihadistas, pero sin embargo, no tienen la misma repercusión social ni mediática que por ejemplo se les ha dado a los atentados de Bruselas, de París o de Niza, por poner algunos ejemplos de sus últimas manifestaciones. 

 

Pero volviendo al terrorismo yihadista, está claro que existen toda una serie de factores de propaganda que intervienen más o menos directamente. Las mezquitas wahabitas financiadas con dinero saudí, las redes sociales y los reclutadores se unen al hecho de la existencia del Estado Islámico como entidad casi mítica hacia la que vuelven sus ojos personas de procedencia muy heterogénea, pero que son susceptibles de convertirse en buenos candidatos para la opción fundamentalista y violenta. Y en el centro de todo ello, como decíamos en entregas anteriores, un Estado y un Gobierno (Arabia Saudí), con mayoría de una determinada variante de una religión, que persigue a los que practican una variante diferente de esa misma religión. Obsérvese que no se trata de lucha de civilizaciones, ni siquiera de religiones distintas entre sí, sino de una intervención política a favor de una determinada variante de una misma religión (bajo motivaciones geoeconómicopolíticas, claro está). El gobierno saudí, por tanto, de profundo islamismo wahabita, persigue a los musulmanes de otras tendencias. Es evidente (no hay más ciego que el que no quiere ver) que tales persecuciones tienen poco que ver con la religión en sí misma, y que son utilizadas como pretexto (no como causa) de otros fines estrictamente políticos. Y mientras, en Europa y en Estados Unidos aumenta la islamofobia, manteniendo esas posturas simplistas y esa necesidad de "democratizar" a Oriente, aunque sea a bombazo limpio. Da igual que los verdaderos objetivos (que los hay) sean otros, mientras exista gente que siga creyendo esa milonga. Continuaremos en siguientes entregas.

 

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22 septiembre 2016 4 22 /09 /septiembre /2016 23:00
Viñeta: ENEKO

Viñeta: ENEKO

En el transcurso de mi vida he planteado cinco breves preguntas democráticas... [Preguntad a una persona poderosa] ¿Qué poder ha obtenido? ¿De dónde lo obtuvo? ¿En interés de quién lo ejerce? ¿Ante quién rinde cuentas? ¿Y cómo podemos desembarazarnos de usted?. Si no te puedes desembarazar de las personas que te gobiernan, no vives en un sistema democrático

Tony Benn

En la presente entrega, aún de corte introductorio, donde todavía no hemos entrado en profundidad al análisis de los diversos factores que intervienen en esta arquitectura de la desigualdad, donde sólo nos estamos remitiendo a proporcionar determinada información diagnóstica y orientativa, vamos a exponer la otra cara de la moneda de un artículo anterior, que nos retrataba la cara terrible, el lado oscuro de la desigualdad: paro, precariedad, pobreza, miseria, exilio, exclusión social, insatisfacción de derechos y necesidades básicas, etc. Pues bien, en este artículo vamos a retratar algo (parte) de la otra cara de la moneda: riqueza, opulencia, abundancia, poder, control, insultante despotismo sobre la otra cara de esa misma moneda. Por ejemplo, este reciente artículo de eldiario.es nos informa de que el número de multimillonarios en España ha aumentado en un 44% desde el año 2011. En efecto, parece ser que desde la llegada del PP al Gobierno, hay 156 nuevos contribuyentes que declaran tener un patrimonio valorado en más de 30 millones de euros. Las grandes fortunas suelen instalarse en Madrid, donde no pagan el impuesto de patrimonio y se ahorran 660 millones de euros anuales. Por su parte, también hemos conocido (con gran júbilo por parte de algunos periodistas del régimen) la inédita noticia de que, al menos durante unas horas, un español, concretamente Amancio Ortega (fundador del grupo textil Inditex), ha sido el hombre más rico del mundo. 

 

Así que, reflexionemos un poco sobre el tema: resulta que mientras nuestro país estaba inmerso en los peores años de la crisis económica, y mientras el Gobierno del PP se afanaba en bombardearnos con el mensaje de que "habíamos vivido por encima de nuestras posibilidades", y de que lo que tocaba ahora era la más sangrante y despiadada "austeridad", para los ricos debía tocar la hora del desmadre, ya que la cifra de multimillonarios no ha dejado de crecer. Y así, entre los años 2011 y 2014, el número de contribuyentes que declararon a la Agencia Tributaria poseer un patrimonio superior a los 30 millones de euros (¿cuánto y durante cuánto tiempo tendría que "ahorrar" un trabajador o trabajadora para poseer esa fortuna?) aumentó en un escandaloso 44%, según datos oficiales publicados. Desde entonces, 156 nuevas personas se han incorporado al selecto club de los multimillonarios que tributan en España (otros muchos ni siquiera lo hacen, prefieren hacerlo en paraísos fiscales), alcanzando los 508 contribuyentes en 2014. Nos cuentan que la mejora de la bolsa y del mercado inmobiliario fundamentan en parte este crecimiento de las grandes fortunas, pero sobre todo, se debe a la toma en consideración de medidas concretas de políticas concretas, pensadas concretamente con ese fin, es decir, con el fin de aumentar la desigualdad, y hacer a los pobres más pobres, y a los ricos más ricos. No son, por tanto, una "consecuencia" de la crisis, sino el efecto de una serie de medidas que se toman, aprovechándose de la crisis.

 

Según un gráfico ofrecido por el mencionado medio, los datos han crecido vertiginosamente en lo que se refiere a estos "grandes contribuyentes": en 2011 se declararon en este grupo 352 personas, en 2012 443, en 2013 471, y en 2014 508, como ya hemos indicado. Los datos incluyen la riqueza patrimonial de todas las personas físicas obligadas a declarar, esto es, cuando su base imponible es superior a los 700.000 euros. Este incremento entre los que poseen un patrimonio superior a los 30 millones de euros señala el crecimiento de la desigualdad en España, tal y como apuntan también otros muchos estudios de diversas ONG's y movimientos sociales, que iremos refiriendo en su momento. Por ejemplo, los últimos datos publicados en la Encuesta Financiera de las Familias, en 2011, muestran cómo los estratos más pobres de la población perdieron más patrimonio que los más ricos. La riqueza neta media del 25% más pobre de la población perdió un 26% de su patrimonio entre 2005 y 2011. Pero por su parte, el 10% más rico lo aumentó en un 0,2%. El aumento del número de grandes patrimonios en España y el crecimiento entre las personas que más declaran por rendimientos del trabajo evolucionan de forma muy diferente. Entre 2011 y 2014, hay 800 nuevos contribuyentes (un 18,5% más) que declararon retribuciones dinerarias superiores a los 600.000 euros anuales en el IRPF. Más llamativo es ver cómo las declaraciones de IRPF más comunes (las que están en la franja entre 12.000 y 21.000 euros anuales) apenas han mejorado en número, ni tampoco el siguiente escalón. Estas cifras demuestran claramente el sentido de la desigualdad, derivado de la implantación de unas políticas fiscales y económicas muy concretas.

 

Y como señalábamos más arriba, los nombres concretos de los top multimillonarios es también muy significativo. Como nos cuenta el medio Publico.es, el fundador de Inditex, Amancio Ortega, volvió a superar durante unas horas al norteamericano Bill Gates (fundador y Presidente de Microsoft) como el hombre más rico del mundo, tras la última actualización de la lista elaborada por la revista Forbes. Los siguientes nombres extranjeros de la lista son Warren Buffet, Carlos Slim o Jeff Bezos, mientras que los siguientes nombres españoles son los de Rafael del Pino, o Juan Roig (dueño de la cadena de supermercados Mercadona). La fortuna de Ortega (estimada principalmente por el valor de su 60% en su grupo textil) llegó a alcanzar los 78.600 millones de dólares (casi 70.000 millones de euros). Ello fue debido a que en la última semana, las acciones de Inditex se revalorizaron un 3,2%, mientras las de Microsoft retrocedieron en un 0,7%. Según Forbes, la fortuna de Amancio Ortega llegó a aumentar en un sólo día en 1.200 millones de dólares (1.067 millones de euros), lo que equivale a un incremento del 1,5%, alcanzando la estratosférica e indecente cifra antes indicada. Las comparaciones que pueden hacerse rayan en lo estrambótico, en lo patético, en lo indigno de una sociedad que lo permite. Resulta, por ejemplo, que en un sólo día, Ortega ha llegado a ganar lo que ingresan en todo un año 158.000 trabajadores. Esto es así porque según los datos de la última Encuesta de Estructura Salarial, publicada por el Instituto Nacional de Estadística, con datos referidos a 2013, la ganancia media anual por trabajador/a fue de 22.697 euros. Es decir, que el empresario gallego ha ganado en un día lo que ingresan todos esos trabajadores juntos. 

 

Pero da igual, en vez de poner el dedo en esta llaga, nuestros serviles y vasallos periodistas de los medios de comunicación dominantes lo que harán es poner el foco sobre la gran capacidad de nuestros empresarios a nivel mundial, lo cual, según dicen ellos, es una buena noticia para nuestro país, y mejora la "Marca España". Absolutamente demencial. La desigualdad social es una realidad aberrante, caótica e indecente, pero a nuestras Instituciones, gobernantes y medios de comunicación adscritos al poder lo que les interesa es resaltar que el hombre más rico del mundo sea un empresario español. Si ese empresario español vive en una ciudad donde los niños tienen que ir a los comedores escolares (porque sus padres no se pueden permitir darles al menos una comida caliente diaria), o una gran parte de hogares sufre pobreza energética (porque no puede pagar las facturas de la electricidad, ni mantener su hogar en una temperatura aceptable), o el desempleo campa a sus anchas obligando a los más jóvenes a emigrar a otros países, y a los no tan jóvenes a vivir de la pensión de sus abuelos y abuelas, o si las empresas lanzan violentos y masivos ERE sin causa justificada, o si los desahucios están a la orden del día, porque los bancos arrebatan sus hogares a la gente cuando no pueden pagar la hipoteca por falta de ingresos, o si cientos de miles de personas dependientes no reciben sus ayudas, o si las prestaciones por desempleo se vuelven cada vez más inaccesibles, o si los estudiantes se quedan sin poder matricularse en la Universidad por falta de medios económicos, por poner sólo unos cuantos ejemplos de nuestra detestable realidad social, ello no parece dañar la "Marca España" tanto como la mejora el hecho de que tengamos al personaje más rico del mundo. Juzguen los lectores. Continuaremos en siguientes entregas.

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21 septiembre 2016 3 21 /09 /septiembre /2016 23:00
Escuela Pública y Religión: Incompatibles (V)

En la última entrega de esta serie (y siguiendo el magnífico artículo de Ana Sigüenza, que continuamos en esta entregaya adelantamos que el profesorado para la impartición de esa "asignatura" era elegido por las autoridades religiosas competentes, mediante tres grandes y significativas diferencias con respecto al resto del profesorado, a cual de ellas más arbitraria, y donde las recomendaciones eran práctica habitual. Vamos a examinarlas a continuación, comenzando por la primera de ellas.

 

1.- TODO EL PROFESORADO NO SE TRATA POR IGUAL

 

Por una parte, los profesores y profesoras de religión gozan de privilegios respecto a otros profesores/as, como los interinos, en la mayoría de Comunidades Autónomas. Por ejemplo, cobran durante los meses de verano, mientras que los profesores/as interinos son despedidos en junio y contratados en septiembre-octubre. La Administración se ahorra su sueldo, enviándolos al desempleo (en realidad, simplemente los traslada de una Administración a otra, perdiendo derechos y garantías laborales). Los interinos son llamados a su plaza temporal por orden de prelación establecida típicamente en una Bolsa de Trabajo, en función del orden en que quedaron en su oposición correspondiente. Su inestabilidad es patente. Nunca tienen claro si trabajarán, dónde, durante cuánto tiempo, en qué jornada..., situación totalmente diferente a la de los profesores/as de religión. Y así generan una antigüedad y unos derechos con los que expulsan a los profesores/as interinos de otras especialidades en los procesos selectivos. Hoy día, igualmente, los profesores de religión suelen ser miembros del Claustro, pueden votar en él, tienen departamento propio, y próximamente podrán ser Directores de Centro (lo cual les conferirá, según la LOMCE, mucho poder). De hecho, su posición y relevancia en la escuela pública desde la década de los 80 hasta la actualidad se ha reforzado notablemente. 

 

Es bastante habitual, por otra parte, que se les permita formar grupo con muy pocos alumnos (incluso hasta con un único alumno demandante de esta "asignatura"), mientras que se aumentan los ratios (número de estudiantes por aula) de forma generalizada, y se impide a otras materias hacer desdobles (hasta con 42 alumnos) u ofertar asignaturas optativas de interés para el alumnado con esa misma cifra. Los profesores/as de religión no tienen que coordinarse curricularmente con el resto de compañeros/as del centro, incluso pueden permitirse propagar ideas sexistas, homófobas o anticonstitucionales (justificado en su adoctrinamiento religioso), a veces inmediatamente después de que otro profesor/a haya intentado contribuir a que sus alumnos/as logren objetivos, conocimientos o capacidades de carácter científico o social, o hayan intentado inculcar en ellos valores de igualdad, de respeto, de civismo, de tolerancia y de derechos humanos. De ahí  que para la LOMCE, adorada por nuestros Obispos, la existencia de la asignatura de Educación para la Ciudadanía haya representado un conflicto, pues impartía valores y principios que muchas veces no casan bien con la doctrina social de la Iglesia. Solución: se ha suprimido Educación para la Ciudadanía (que impartía valores democráticos, constitucionales, de derechos humanos, de tolerancia, de respeto, de civismo, etc.), y se ha vuelto a implantar religión como asignatura que cuenta para la nota media final del alumnado. 

 

Hay lugares donde a los profesores/as de religión se les permite completar horarios con otras materias curriculares, cuando a la inversa no se permite. Por ejemplo, se les permite completar horarios dando clases de Ciencias Sociales (sin haber demostrado su capacidad para impartir esta materia en una oposición), mientras que al compañero titular de Ciencias Sociales no se le permite impartir religión. Aún peor: se le permite completar horario con la asignatura alternativa a la religión del alumnado que ha rechazado la religión, lo cual supone más bien una burla. De hecho, la asignatura alternativa ha sido siempre menospreciada, y ofrecida sólo como una salida administrativa. Por su parte, los sindicatos de la enseñanza tampoco están teniendo un comportamiento a la altura de las circunstancias. Hipócritamente, casi todos los sindicatos defienden los intereses del profesorado de religión (salvo CNT). O sea, que mientras firman manifiestos y declaraciones laicistas, y mientras negocian condiciones laborales diferenciales, están apoyando en sus centros a estos pseudodocentes del adoctrinamiento religioso. Por su parte, la Administración educativa beneficia a los profesores/as de religión en detrimento de los trabajadores y trabajadoras del sector educativo. Las plantillas de los centros se negocian entre las Direcciones de los mismos y las Consejerías correspondientes, excepto las plazas de profesorado de religión. Y así, los docentes de religión se aprovechan del acceso al mundo educativo por una puerta trasera, dorando la píldora a ciertos estamentos, pero luego, cuando les va mal, recurren a las instancias civiles para reclamar sus derechos. Por ejemplo, el Obispado despide a cierto docente de religión, pero a la que le toca indemnizar es a la Administración, es decir, al conjunto de la ciudadanía.

 

Estos "profesores" de religión van a la escuela a catequizar y a adoctrinar, mientras sus honorarios los pagamos entre todos, seamos o no católicos. Y con relación a su alumnado, mantienen un alto grado de clientelismo: inflan notas, realizan excursiones, ejercen un mal disimulado proselitismo, todo lo cual es imposible para un profesor/a de cualquier otra especialidad. Por lo general, atienden a un alumnado más homogéneo, teniendo un trabajo mucho más sencillo. Nadie les critica en los famosos Informes PISA por el bajo nivel, como ocurre en otras materias. Porque mientras que de cara a la oficialidad del currículum y de las ventajas de su profesorado la religión es una asignatura con todas las de la ley, de cara a los informes estadísticos, y a la valoración social de sus conocimientos, incluso de cara a la posterior dedicación profesional, la religión es sólo un aditivo, un complemento que nuestros gobernantes, fieles y cobardes vasallos de la Conferencia Episcopal, y presos de los Acuerdos con la Santa Sede (que los Obispos se encargan de vigilar estrechamente para garantizar y exigir su cumplimiento), se empeñan en que nuestros alumnos estudien. Tampoco se nota el fracaso escolar y su repercusión en lo académico o profesional de su vida posterior. Nadie les hace responsables del mismo. Son como unos profesores de cascarilla, pero que gozan de todas las ventajas (incluso más) que los docentes de la vía oficial. Continuaremos en siguientes entregas.

 

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20 septiembre 2016 2 20 /09 /septiembre /2016 23:00
La transmisión del pensamiento dominante (45)

Hay que considerar cómo ha crecido el poder de ese gobierno invisible [se refiere a los medios de comunicación]. En 1983, 50 corporaciones poseían los principales medios globales, la mayoría de ellas estadounidenses. En 2002 había disminuido a sólo 9 corporaciones. Actualmente son probablemente unas 5. Rupert Murdoch (de la megacadena Fox) ha predicho que habrá sólo tres gigantes mediáticos globales, y su compañía será uno de ellos

John Pilger

Bien, otro manido concepto que el pensamiento dominante nos disfraza, y del cual hemos hablado en varias ocasiones, es el relativo a la supuesta "libertad de prensa", muy ligada a la "libertad de expresión", que más o menos tiene que ver con el mínimo intervencionismo sobre las "libres" declaraciones de ciudadanos/as y periodistas de cualquier medio de comunicación, público o privado. Bien, esto estaría muy bien partiendo de la base de que efectivamente disfrutáramos de un sistema democrático pleno...pero la realidad es muy distinta. Hasta ahora hemos abordado el tema en tanto en cuanto representa un arma fabulosa de los poderes dominantes para difundir su pensamiento, y ahora, además de realizar una más profunda exposición sobre todo ello, intentaremos ofrecer una solución al problema, es decir, una propuesta de hacia dónde deberíamos caminar en este sentido. Podríamos comenzar por cuestionarnos (venimos diciendo que la mejor técnica para enfrentarse al pensamiento dominante es hacernos buenas preguntas) cosas como las siguientes: ¿Se nos cuentan en los medios todas las cosas relevantes que están ocurriendo en nuestro mundo? ¿Qué cosas son las que se nos cuentan? ¿Cuáles son las que se nos ocultan? ¿Quién decide lo que se nos cuenta y lo que se nos oculta? ¿Por qué toman estas decisiones? Como siempre, dejamos las subsecuentes reflexiones a los lectores. 

 

En primer lugar, vamos a basarnos en el magnífico trabajo documental titulado "Una mosca en una botella de Coca-Cola", publicado en Internet, que nos relata a la perfección la situación y el alcance de los medios de comunicación, no sólo en nuestro país, sino en la escena internacional, para que podamos sacar las justas conclusiones. El vídeo comienza con esta sugerente idea: "Alguien dijo que en los Estados Unidos se puede escribir contra el Presidente demócrata o contra el Presidente republicano, pero nunca se podrá publicar la noticia de que se haya descubierto una mosca en una botella de Coca-Cola". No tenemos más que echar un vistazo general, para comprobar cómo los grandes magnates de los medios de comunicación ejercen una impresionante influencia en las opiniones de la gente. Nosotros tenemos aquí, en una cadena nacional española (La Sexta), un programa semanal nocturno sobre debate político (La Sexta Noche), donde acuden sistemáticamente dos de los directores de periódicos de mayor tirada nacional. El resto de tertulianos suele variar, pero ellos dos siempre están presentes. Ello hace que sus opiniones y sus análisis lleguen a millones de personas, contribuyendo a la difusión del pensamiento dominante. Y a pesar de que nuestra Constitución (esa con la que tanto se llenan la boca los partidos políticos conservadores) reconoce como un derecho fundamental la información veraz y el acceso a los medios de comunicación social, basta hacer un ejercicio simple de zapping para darse cuenta de hasta qué punto ese derecho no está garantizado. La mayoría de medios de comunicación en nuestro país (y en el resto) son propiedad de dos o tres grandes imperios mediáticos, y por tanto, los medios, sus fines, sus editores y su línea editorial no están al servicio de la ciudadanía, sino de los intereses privados de sus dueños. 

 

¿Quién controla los medios de comunicación? En España, gracias a un estudio del fantástico periodista Pascual Serrano, y que sólo se atrevió a publicar la Editorial Traficantes de Sueños, sabemos que gran parte de los medios de comunicación, los que nos proporcionan la información que escuchamos, vemos y leemos, pertenecen al BBVA, Repsol, Grupo Planeta, Banco Santander, Telefónica, La Caixa, incluso a Silvio Berlusconi. En 2008, Seguros OCASO y la compañía cervecera Heineken retiraron su publicidad de La Sexta por el tratamiento que ésta tenía hacia la Iglesia Católica. Son por tanto grandes corporaciones y agencias de publicidad las que controlan lo que oímos, lo que vemos, las noticias que nos cuentan, cómo nos las cuentan, y qué opinión tenemos que tener sobre ellas. Es tal el complejo entramado que define la propiedad sobre los grandes medios de comunicación, que sería enormemente extenso el relatarlo aquí, pero la idea está expuesta. Grupo PRISA, Grupo VOCENTO, Grupo ZETA, Grupo PLANETA y otros muchos grupos, son en realidad un conglomerado de empresas, corporaciones y grandes capitalistas, con el concurso de terceros agentes, como la Iglesia Católica, algunas grandes fortunas y grandes banqueros y otros empresarios, que son los que al final deciden lo que nuestras televisiones, radios, periódicos y sitios en Internet nos cuentan. Y en la escena internacional, el panorama no es muy distinto. Obsérvese el trato uniforme que se le dan a las noticias internacionales, todas colocadas sobre el mismo foco, bajo el mismo ángulo de opinión, bajo los mismos criterios de análisis. 

 

El poder que dicta desde arriba el tratamiento que ha de hacerse a la información en estos medios dominantes es absolutamente dictatorial. Existen claras consignas sobre cómo ha de tratarse la información que se le da a un asunto concreto, a un país concreto, a una empresa concreta, a un gobierno concreto. Y ello porque estos grandes grupos corporativos no poseen medios de comunicación porque estén interesados en la información auténtica, plural y veraz, sino porque utilizan estos medios como atalaya para perpetuar e incrementar su poder. Ante tamaño despropósito, es evidente que se necesita regular el espacio mediático, mediante leyes que garanticen la pluralidad, que eviten la concentración, y que eviten la entrada masiva de capitales extranjeros, pues como estamos viendo, los intereses que hoy día gobiernan los medios son absolutamente ajenos a los del conjunto de la población. Lo democrático se expresa mediante una soberanía popular, que dicte leyes (a través de sus Parlamentos), que eviten que el derecho a la información se convierta en otra mercancía más, y que impida todo tipo de adulteración, sesgo, manipulación o adoctrinamiento sobre la información. Mientras no lo hagamos, los medios de comunicación seguirán siendo el principal teatro de operaciones donde se libran las batallas, las principales armas en manos del poder dominante, y ese es el motivo de la ira que demuestran los propietarios de dichos medios en cuanto se plantean los mecanismos de regulación. La lucha de clases prosigue su curso, pero los escenarios de esa lucha se han trasladado, ya no son tanto las fábricas y los grandes centros de producción, son los medios de comunicación, con su basura mediática y su poder de crear opinión y de satanizar cualquier intento de disidencia. 

 

Los grandes imperios comunicativos se han constituido en increíbles monstruos, en una especie de gobierno invisible, en un poder en la sombra, un poder incontrolable que no rinde cuentas ante nadie (sólo ante sus grandes inversores y accionistas), y que actúa con total impunidad. Una estructura de este tipo es algo absolutamente incompatible con la democracia. La concentración mediática es hoy día de tal magnitud que conforma un auténtico ejército de "periodistas" a sueldo de dichos medios, de "analistas" alineados con la opinión de los grupos de poder, y de "redactores" que velan porque la línea editorial no varíe ni un ápice, y cualquier mínima desviación sea castigada. Y así, O Globo en Brasil, Televisa en México, Clarín en Argentina, o Atresmedia y Mediaset en España son claros exponentes de ese enorme poder oligopólico que controla los medios en sus respectivos países, y que constituyen una mortal amenaza a la democracia. En palabras de Atilio Borón: "Porque, ¿qué duda cabe? No puede haber estado democrático, o una democracia genuina, si el espacio público del cual los medios son su "sistema nervioso" tiene una estructura profundamente antidemocrática, en cuyo vértice se encuentra un puñado de enormes corporaciones que dominan a su antojo la escena mediática (...). La amenaza a la democracia es enorme porque con la concentración de los medios y la instauración de una aplastante hegemonía se consolida en la esfera pública un poder oligárquico que, articulado con los grandes intereses empresariales, puede manipular sin contrapesos la conciencia de los televidentes y del público en general, instalar agendas políticas y candidaturas e inducir comportamientos políticos, todo lo cual desnaturaliza profundamente el proceso democrático". Continuaremos en siguientes entregas.

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19 septiembre 2016 1 19 /09 /septiembre /2016 23:00
Viñeta: http://www.ecoportal.net

Viñeta: http://www.ecoportal.net

Nuestra ignorancia sobre temas ambientales es tal, sobre todo aplicada a nuestros necios gobernantes, que de vez en cuando es muy necesario publicar información que aclare los auténticos peligros de ciertas prácticas, para así poder tomar las oportunas decisiones con mayor conocimiento de causa. Es el caso del fracking, y por ello nos vamos a hacer eco en el presente artículo de un reciente contenido publicado en Ecoportal.net, en relación a los múltiples y gravísimos efectos secundarios que esta peligrosa técnica provoca. Básicamente, el fracking o fracturación hidráulica es una técnica para posibilitar la extracción de gas y petróleo del subsuelo. Los lectores pueden encontrar amplia información general de esta técnica en Wikipedia, así como en esta página del partido EQUO, entre otras muchas fuentes. El caso es que además de la confirmación de varios científicos de todo el mundo, de que el proceso de fractura hidráulica provoca terremotos, no acaban aquí sus inconvenientes, pues existe una lista de peligrosos efectos secundarios de toda índole, que se acrecienta día a día de manera preocupante. En el Parlamento español, tanto sólo la coalición UNIDOS PODEMOS se ha manifestado con claridad y en reiteradas ocasiones en contra del fracking, a diferencia del resto de opciones políticas (incluido el ambiguo PSOE), que han apostado a su favor o no lo han rechazado explícitamente. 

 

Es innegable que el proceso genera puestos de trabajo, gas natural, petróleo e ingentes ganancias, por lo cual es defendido por las empresas y apoyados por muchos gobiernos, pero los peligros ambientales, de salud y de seguridad siguen aumentando. Este es un resumen de los diversos “efectos colaterales” que podría tener la perforación de un agujero en la superficie de la tierra, en el que se inyectan productos químicos tóxicos a una alta presión y luego se bombea el agua residual a gran profundidad.

 

1.- Contaminación del agua

 

Durante el proceso de fractura hidráulica, una importante cantidad de gas metano y otros productos químicos tóxicos se filtran desde el pozo y contaminan las inmediaciones de las aguas subterráneas, que suelen ser la fuente hídrica para el consumo de las comunidades locales. Un solo pozo puede producir casi cuatro millones de litros de aguas residuales, que contiene elementos radiactivos como el radio y varios hidrocarburos cancerígenos, como el benceno; las concentraciones de metano son 17 veces mayores en las napas subterráneas cercanas a los sitios de fractura, que en los pozos normales. Sólo entre un 30 y un 50% del fluido de fracturación se recupera; el resto se deja en el suelo y no es biodegradable.

 

2.- Graves secuelas en la salud

El fluido residual dejado por el proceso de fractura hidráulica se deposita en fosas a cielo abierto para que se evapore, lo que libera peligrosos compuestos orgánicos volátiles a la atmósfera, contaminando el aire, generando lluvia ácida y aumentando los índices de ozono a nivel del suelo. La exposición a partículas de sulfuro de hidrógeno e hidrocarburos volátiles puede provocar problemas de salud, como asma, dolores de cabeza, presión arterial alta, anemia, ataques al corazón y cáncer y puede tener un efecto perjudicial sobre los sistemas inmunológico y reproductivo, así como en el desarrollo embrionario.

 

3.- Un gas asesino

Un estudio reciente de la Universidad Johns Hopkins, encontró que los hogares ubicados en zonas suburbanas y rurales cercanos a los sitios de fractura hidráulica, en general tienen una concentración de radón un 39 % más alta, que aquellos ubicados en áreas urbanas sin fracking. El radón (la segunda causa mundial de cáncer de pulmón después del tabaquismo) es un gas radiactivo natural, inodoro, insípido, invisible y soluble, por lo que algunos restos disueltos pueden aparecer en los pozos de agua y en las napas subterráneas y otros dispersarse por el aire.

 

4.- Escasez de aguas

Casi el 90 % del agua utilizada en fracking nunca regresa a la superficie. Dado que el agua se retira definitivamente de su ciclo natural, esta es una mala noticia para los afectados por la sequía o la escasez. La reorientación de los suministros de agua para la industria de la fractura hidráulica, no sólo hace que los precios del agua se encarezcan, sino que también reduce la disponibilidad de la misma para otros usos, como el riego de cultivos.

 

5.- Partículas mortales

Además de agua y productos químicos tóxicos, el fracking requiere el uso de arena fina o frac, que ha impulsado el auge de la extracción y molienda de la misma, en muchos puntos del planeta. Estas pequeñas partículas de sílice pueden dificultar la respiración y causar irritación respiratoria, tos, obstrucción de las vías y una mala función pulmonar, pero la exposición crónica o a largo plazo puede provocar inflamación pulmonar, bronquitis, enfisemas y una enfermedad grave conocida como silicosis, una forma de fibrosis pulmonar.

 

6.- Terremotos

Se ha confirmado que el proceso de fractura hidráulica provoca terremotos. En concreto, durante los últimos siete años, ciertas regiones geológicamente estables han experimentado movimientos en las fallas que no se habían movido en millones de años, a causa del fracking. Además, es difícil o imposible predecir dónde ocurrirán los sismos ocasionados por esta práctica. Está fehacientemente comprobado que el aumento de dicha actividad coincide con la inyección de aguas residuales en pozos diseñados y aprobados para este fin. Tras años de incertidumbres, muchos gobiernos han acabado por darle la razón a los científicos, el de Francia fue uno de los primeros.

 

7.- ¿Más "efecto invernadero"?

El gas natural es principalmente metano, un gas de efecto invernadero tan potente, que atrapa 85 veces más calor que el CO2. Debido a las fugas de metano durante el proceso de fractura hidráulica, el fracking puede ser peor que la quema de carbón. Está comprobado que incluso pequeños escapes en el sistema de producción y distribución del gas natural puede tener un gran impacto a nivel climático, el suficiente como para echar por tierra todo el beneficio de la conmutación de la producción de energía térmica por carbón a gas.

 

8.- ¿Quid pro quo?

Por último y no menos importante, detrás del fracking hay muchísimo dinero en juego. Hablamos de cantidades astronómicas que son las que acaban por “convencer” a los gobiernos, que acepten que sus territorios sean hollados de esta manera, aun a sabiendas de las perniciosas consecuencias que este método puede acarrear. A cambio de unos cuantos puestos de trabajo reales, pero no siempre estables, de tener una fuente de gas natural “en casa” y de apoyos económicos subrepticios, en muchos lugares del mundo, en este instante se está practicando fracking, sin ninguna consideración por la salud de los pobladores cercanos, las terribles consecuencias climáticas y los daños irreparables al Medio Ambiente.

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18 septiembre 2016 7 18 /09 /septiembre /2016 23:00
Por la senda del Pacifismo (XVI)

Si en la actualidad los pueblos dispusieran de más justicia, más empleo y más respeto se podrían garantizar la paz y la seguridad, pero eso supondría que los que dominan deberían renunciar a parte de sus privilegios

Aminata Traoré

Y es que, en efecto, son los determinados valores y principios por los que se rige una sociedad, aquéllos que pueden determinar su fiel e inquebrantable adscripción al pacifismo, o por el contrario, su determinación a rechazarlo, y a permitir incursiones en las guerras y los conflictos armados. En nuestro contexto europeo, es múltiple la normativa que desde mediados del siglo XVIII nos aboca y nos define como pueblos pacíficos, pero sin embargo, este conjunto de leyes, convenios, normas, reglas, tratados y principios no son respetados en absoluto. Sólo están en el papel, no en la mente de nuestros gobernantes. Y lógicamente, el pensamiento dominante también ha acabado por hacer mella en las mentes de la inmensa mayoría social, que también, en cierto modo, "legitima" la participación de su país en diversas incursiones armadas, o bien en proporcionar apoyo a terceros países para que ellos intervengan. Tomemos, por ejemplo, nuestros "valores europeos", tan aclamados cuando somos, tristemente, blanco de algún atentado terrorista. Estos valores son un recurso retórico muy socorrido, presente en el discurso de muchos de nuestros dirigentes, pero muy difíciles de concretar. ¿Libertad, Igualdad, Fraternidad? Sí, muy bonitas palabras, pero un repaso a la reciente historia de nuestro Viejo Continente indica hasta qué punto se ha defendido la libertad, en qué medida se ha promovido la desigualdad, y cómo la competitividad y el egoísmo han ido comiendo terreno a la fraternidad. 

 

No seamos, por tanto, hipócritas. ¿Cómo se pueden defender los valores de un conjunto de países, en este caso los europeos (podríamos también extrapolarlos a otros muchos), que dejan morir en sus costas a miles de refugiados diariamente, muchos de ellos niños? ¿Cómo se pueden enarbolar los valores europeos en países donde se disparan los índices de desigualdad, de precariedad laboral, de pobreza, de miseria, de desempleo, mientras los más ricos y poderosos aumentan sus escandalosos niveles de vida? ¿Cómo podemos defender los intolerantes valores que conducen, por ejemplo, a que la policía humille a una mujer en la playa, obligándole a despojarse de un cierto traje de baño? ¿Son éstos los valores que hay que defender, y de los cuales nos tenemos que sentir orgullosos? De ahí que haya que tener en cuenta y poner en valor un hecho que pocas veces se reconoce, como es que los ejecutores de muchos atentados que tanto han preocupado a los europeos...¡eran europeos! Eran habitantes de nuestras ciudades, criados en nuestros ambientes, con nuestros conciudadanos, eran hijos de nuestra cultura, integrantes de nuestras instituciones, participantes de nuestros "valores" los que han llegado a perpetrar tan abominables hechos...¿cómo lo explicamos entonces? Porque según la teoría de la bondad de nuestros supuestos valores, esas cosas jamás hubieran ocurrido...Esto desmonta por tanto la teoría de nuestros estupendos "valores", y niega absolutamente la absurda posibilidad del supuesto "choque de civilizaciones". 

 

Los conflictos armados obedecen, hoy día, más que a este absurdo "choque de civilizaciones", al enfrentamiento entre territorios en los que se plantean cuestiones de índole geopolítica, donde confluyen los intereses de diversos gobernantes (y digo gobernantes, y no países, obsérvese la diferencia). Porque al decir países, pudiera parecer que en efecto los intereses son del país en cuestión, como entidad territorial abstracta, lo cual dista mucho de la realidad. En vez de eso, son nuestros necios y vasallos gobernantes los que definen equivocadamente los intereses en juego, mirando normalmente no a los verdaderos intereses de su población, sino a los intereses de las clases dominantes no sólo de su país, sino del planeta. Por ejemplo, ¿defiende Barack Obama el TTIP (Tratado de Libre Comercio con la Unión Europea) porque les interesa a los ciudadanos de su país, o porque les interesa a los dueños de las grandes empresas transnacionales norteamericanas? Dejo la reflexión y la respuesta a los lectores. Y por su parte, el Islam tampoco es un todo homogéneo ni desde el punto de vista religioso ni siquiera sociológico, por lo cual ya hemos dejado claro en anteriores artículos que no es "el mundo musulmán" quien nos ataca en los atentados puntuales que se suceden en suelo europeo, sino ciertas comunidades o grupos terroristas concretos. El Islam no está, por tanto, ni contra Occidente en general, ni contra Europa en particular, pero el yihadismo sí es una realidad cuyo peligro se confunde con los verdaderos intereses religiosos, sociológicos y geopolíticos que se ponen en juego. 

 

Recogemos los siguientes puntos sobre los musulmanes que se encuentran en nuestro suelo, para que queden definitivamente claros, siguiendo el estudio de José María Tortosa ya referido en artículos anteriores:

 

1.- No son "invasores", sino inmigrantes y refugiados. El problema, por tanto, hay que buscarlo no en lo que creen, sino en qué condiciones políticas y económicas viven. Por otra parte, parece que la islamofobia sólo afecta a los musulmanes pobres, los ricos son "jeques", no "moros".

 

2.- Tampoco nos "invaden". El primer país en recibir a estos inmigrantes y refugiados es Turquía, un país de mayoría musulmana, con el cual la Unión Europea firmó hace pocas fechas un despreciable e indecente acuerdo para que este país impidiera la llegada de refugiados a nuestras costas, a cambio de dinero. 

 

3.- Antes de proclamar que "nos están invadiendo", que "serán mayoría en unos pocos años", o que "se perderán nuestra identidad y nuestros valores europeos", debiéramos esforzarnos un poco más en cultivar de verdad los valores recogidos en algunos tratados europeos y mundiales, en proporcionarles buena acogida entre nosotros, y en erradicar los conflictos que permiten que sigan llegando refugiados a nuestras costas. 

 

4.- Nos iría bastante mejor como continente, como pueblos y como personas si cultiváramos los valores y principios de la democracia, de la tolerancia, de la igualdad, del respeto a los Derechos Humanos, de la dignidad, del honor, de la honradez y de la honestidad, pero claro, resulta que todo eso está reñido con los "valores europeos" que en verdad se cultivan en nuestras sociedades. 

 

5.- No son ciertas, por otra parte, las afirmaciones que dicen que los musulmanes se están convirtiendo en mayoritarios a escala mundial, o que tengan tasas de natalidad superiores a las de los cristianos. Se confunden o asocian erróneamente muchas veces la demografía de las diferentes religiones con la demografía de los diferentes países o continentes, sacando por consiguiente erróneas conclusiones. No son las religiones, sino las determinadas circunstancias socio-económicas las que determinan las tasas de natalidad y de mortalidad, y por ende las condiciones de vida de la gente. Continuaremos en siguientes entregas.

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15 septiembre 2016 4 15 /09 /septiembre /2016 23:00
Viñeta: ENEKO

Viñeta: ENEKO

El retorno de las desigualdades no es sólo un efecto mecánico de las mutaciones del capitalismo, sino que también responde al hecho de que los individuos ya no eligen la igualdad social. [...] La reducción de las desigualdades descansa sobre los lazos y los sentimientos de solidaridad, que hoy están en declive, y en cierta manera no queremos más ‘pagar por los otros’

François Dubet

En el artículo anterior hemos bosquejado un breve pero ilustrativo retrato de la situación de la pobreza en nuestro país, tomando como referencia datos, estudios e indicadores oficiales, lo cual nos ha dado un buen punto de partida para asimilar nuestra realidad social, justo cuando en el otro extremo hay sujetos, personas y corporaciones, que manejan sin despeinarse miles de millones de euros, y que son responsables (porque tienen el poder para ello) de la vida de otros millones de personas y entidades. Sobre los ricos y su poder nos detendremos ampliamente más adelante en esta misma serie, pero de momento, queremos detenernos en intentar explicar qué tipo de sociedad, sobre qué bases y mimbres, se da esta tremenda radiografía social desigualitaria. Y ello nos lleva, como no podía ser de otra forma, al estudio de la esencia capitalista de nuestro modelo de sociedad. Seguiremos para ello algunos pasajes (la bibliografía en torno a este asunto es ingente) de este fantástico artículo de Rodolfo Crespo, sobre todo en sus puntos iniciales. Pues bien, desde los años 70 del siglo XX el sistema-mundo capitalista entró en un estadío de crisis estructural. Pero...¿qué significa esto exactamente? Es decir, ¿qué es lo que distingue una crisis estructural de aquéllos otros fenómenos que se producen también de manera cíclica y recurrente, de forma sistemática y con cierta periodicidad en la vida de cualquier sistema? 

 

Pues lo que diferencia una crisis estructural de aquéllas otras que no lo son es el hecho de que los mecanismos que normalmente tienen los sistemas para corregir las desviaciones que normalmente en su accionar los alejan del equilibrio, ya no surten efecto. Es decir, cuando el sistema llega a un punto en que las fluctuaciones, desequilibrios y descontroles del mismo son tan suficientemente amplias e impredecibles que ninguna acción, por fuerte, poderosa y correctiva que sea, es capaz de asegurar la renovada viabilidad del mismo, es cuando decimos que estamos ante una crisis estructural. Esto es, una crisis per se del propio sistema, una crisis consustancial e irrecuperable. El sistema se tambalea y se bifurca, esto es, se ve a sí mismo ante dos o más rutas alternas hacia una nueva estructura, bajo un equilibrio nuevo. Pero cuál de dichas rutas seguirá el sistema, es decir, qué tipo de nuevo sistema se establecerá, es algo imposible de determinar por adelantado, por cuanto es una función de una extrema complejidad y con una infinidad de elecciones particulares que no están delimitadas sistemáticamente. Bien, pues esto es justamente lo que sucede hoy día con el capitalismo, lo reconocen hasta sus intelectuales más fieles, y negarlo sería un ejercio de completa ignorancia. Estamos ante la esencia misma del capitalismo, ya predicha por Marx y sus colaboradores en multitud de obras, y como decimos, fuente y caudal del inmenso mundo de las desigualdades. 

 

Como sabemos, y ya hemos explicado en otros artículos de este Blog, el capitalismo, como modo concreto de producción, es un sistema que da prioridad a la incesante acumulación de capital. En concreto, sólo aquéllos sujetos económicos que privilegien la inversión constante e ilimitada de capital se verán recompensados, mientras que los que no lo hagan serán castigados, y de continuar perseverando en esa dirección, terminarán en la ruina. Pero es que a esa orientación extensiva del capitalismo que hace del crecimiento constante, ininterrumpido y sin fin de capital un imperativo categórico, en el que crecer y crecer es la única manera de no perecer, se suma el hecho de que el capitalismo resuelve muchas de sus contradicciones trasladándolas fuera de su propio marco, es decir, creciendo en el espacio. Alguien dijo alguna vez que "el capitalismo no arregla sus problemas, simplemente los traslada a otro lugar", muy acertadamente. Y así, en cuanto desciende el ratio de ganancias, el capitalismo arranca un trozo de la zona no capitalista y lo convierte en la periferia capitalista, fuente de mano de obra barata y nuevo mercado para su expansión. De ahí los históricos episodios de colonialismo, ya que la expansión colonial nunca ha transcurrido progresivamente, sino a saltos. Por tanto, para funcionar de forma segura el capitalismo necesita zonas no capitalistas, que se van convirtiendo sucesivamente en su periferia, y sin las cuales, tampoco puede existir. 

 

Pero a base de explotar sin fin esta peligrosa dinámica, el capitalismo contemporáneo ya ha ocupado todos los lugares del planeta Tierra, sometiéndolo a un intenso proceso de mercantilización, acabando con los espacios necesarios para ulteriores expansiones, que por imperativo sistémico, está obligado a seguir incorporando como única alternativa para asegurar su perpetuidad. Podríamos poner muchos ejemplos de ello, tal como aplicado al urbanismo, el hecho de que ya no exista prácticamente ninguna zona libre de nuestras costas sin construir. Ello provoca con el tiempo que se agoten los recursos naturales, las áreas aún no mercantilizadas, aunque susceptibles de ello, y las bolsas de población rural dispuestas a aceptar una oferta económica inferior para la fabricación de productos de forma deslocalizada, provenientes de zonas salariales de mayor poder adquisitivo. Ejemplos de ello también podemos poner de forma múltiple. Ese proceso de ocupación total del planeta, concluido a finales del siglo XIX, mostró ya sus primeros signos de saturación durante la primera mitad del siglo XX, pero ocurrió la Segunda Guerra Mundial, y ello supuso una especie de "salvación" del capital, destruyendo primero para reconstruir después, abriendo entonces la etapa expansiva más grande que ha conocido el sistema-mundo capitalista hasta nuestros días, pero ésta también acabó por extinguirse hacia finales de los años 60, y comienzos de los 70 del siglo pasado.

 

Entonces, acudieron al rescate del capitalismo varios factores: la reincorporación de las grandes potencias asiáticas (Rusia y China, fundamentalmente), una orgía de expansión financiera y monetaria sin precedentes (la llamada financiarización de la economía, que aboca a estallidos financieros continuados), y la reciente constitución de los BRICS o países emergentes (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), como último gran nicho de acumulación y esperanza de salvación del capital. Estos nuevos espacios, mercados y mecanismos capitalistas vienen al reemplazo de los viejos espacios agonizantes, dando un poco más de alivio, de oxígeno y de fuelle a un sistema ya de por sí agotado, a un sistema que se queda sin la fuerza motriz que lo ha expandido, sus motores propulsores se detienen, sus engranajes se quedan sin aceite, y sus piezas sin la debida resistencia necesaria para poder continuar en la escalada capitalista sin fin. Ello ocurre porque se agota el espacio de expansión limítrofe del capitalismo, se acaban sus zonas periféricas (sólo disponemos de un único planeta), se agotan sus principales recursos naturales (agua y petróleo, fundamentalmente), quedando finiquitadas todas sus fuentes de producción, todos sus espacios geográficos habilitados, y todas sus posibilidades de mercantilización. Frente al discurso de nuestros necios e ignorantes políticos, hay que concluir que cuanto más se crece más difícil es seguir creciendo (nos estamos refiriendo al crecimiento económico bajo la filosofía capitalista), y así llegamos a la conclusión final de que un capitalismo sin crecimiento es un oxímoron, es decir, una contradicción en sí misma, pues dejaría de ser capitalismo. Pues bien, toda esta agonía del capitalismo es el basamento fundamental, proporciona la amplia arquitectura para las tremendas y aberrantes desigualdades de nuestra época. Continuaremos en siguientes entregas.

 

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