Overblog
Seguir este blog Administration + Create my blog
26 mayo 2019 7 26 /05 /mayo /2019 23:00
Viñeta: Vasco Gargalo

Viñeta: Vasco Gargalo

La buena vida es, para mí,
Dejar volar lo que se fue
Saber sembrar la mejor vid,
Dar amistad sin ofender,
Sin más gobierno que el del alma,
Con la mente limpia y siempre en calma,
Sabiduría y simplicidad,
Saber dormir sin ansiedad,
La mente en calma

Marco Valerio Marcial (poeta de la antigua Roma)

En la última entrega nos preguntábamos, a la luz de lo referido en torno a nuestras necesidades y a los satisfactores, cuál podría ser o dónde podría estar el verdadero bienestar humano. Intentaremos continuar desde allí hasta llegar al fondo de nuestra exposición. Habíamos hablado sobre el concepto inclusivo del "todos", habíamos hablado de la escasez de ciertos recursos. Pues bien, del mismo modo, es posible descubrir que hay recursos que se caracterizan por requerir ser compartidos para crecer. Es decir, está en su propia naturaleza que sólo en el hecho de darse, crecen. Estos recursos violan la ley universal de la entropía creciente del universo, aquélla ley que señala que el universo camina hacia su homogeneización, hacia la igualación de las temperaturas de todos los cuerpos, llegándose así a un cese del intercambio energético y por lo tanto a la desaparición de todo cambio, movimiento y transformación, en última instancia, a la muerte del universo. Porque hay recursos, como decimos, que por su naturaleza son creadores de vida, instauradores de potencialidad y de virtualidad transformadora, generadores de diversidad y de enriquecimiento colectivo. Recursos sinérgicos tales como el lenguaje, el amor, el conocimiento científico, la información, la creatividad, el poder sobre uno mismo, la memoria colectiva, la identidad grupal, el humor, la democracia, etc. Estos recursos no pierden un ápice de su naturaleza si se dan a los demás, si son compartidos. De hecho, crecen al ser compartidos, se engrandecen si son compartidos. Está, como decimos, en su propia naturaleza. Pues bien, dicho esto, relacionémoslo con lo indicado anteriormente sobre los recursos expuestos a la escasez, y vamos a ver lo que ocurre. Resulta que gran parte del dolor y de la infelicidad humana son producto de la percepción incorrecta del carácter de estos recursos, producida precisamente por la ideología de la escasez.

 

Veamos unos ejemplos: ¿Cuántos de nosotros, si no todos, no hemos vivido sintiéndonos poco queridos e intentando acumular afectos a cualquier precio, incluso al de nuestra propia dignidad? ¿Cuántos no hemos sentido envidia y celos porque hemos visto que otro ser humano recibía el cariño y el amor que nosotros creíamos que nos pertenecía (aunque quien lo recibiera fuese alguien a quien nosotros queríamos profundamente, como un padre, una madre, un hijo, una hermana, nuestra pareja, etc.)? Sin embargo, estos recursos son los descritos en la parábola evangélica de los talentos: pueden quedarse ocultos y escondidos por temor a perderlos o crecer por arriesgarse a compartirlos. ¿Existe algo que implique más un darse a otros que el hecho de amar? ¿No es de la naturaleza misma del amor la donación de sí mismo a otro? ¿Acaso no son el amor, el cariño y el afecto en sí mismos un compartir? ¿No implican el entregarse a los demás? ¿Por qué razón, entonces, los vemos como la negación de lo anterior? ¿Es posible amar sin compartir lo más mínimo y propio con otro ser humano con absoluta generosidad, sin medida alguna y sin ningún tipo de cálculo? ¿Qué nos lleva entonces a calcular y a medir lo incalculable e inconmensurable? ¿Por qué no vemos la profundidad de nuestro error perceptivo? Antonio Elizalde explica: "La mayor parte de la existencia social está construida sobre la base del establecimiento de procesos de institucionalización de las relaciones sociales, ello implica la creación de diversas normas y pautas de conducta que regulan los ámbitos de actuación de las personas, gran parte de aquellas reforzadas por grados diversos de control social. Lo anterior implica la casi absoluta desaparición de la gratuidad en esas formas de relación entre las personas. El mundo que tenemos nos provee de muchísimos descubrimientos, encuentros y creaciones pero no todos son originales, verdaderos y profundos. Y sólo en la gratuidad o mediante la gratuidad es posible el encuentro verdadero, el descubrimiento profundo, la creación original. Únicamente en un ámbito de relaciones donde no prime la obsesión por la eficiencia, por la competencia, por el logro y por el rendimiento será posible el surgimiento sinérgico de lo gratuito, de lo inefable y de lo que probablemente muchos sentimos como lo más propiamente humano: la ternura y la compasión".

 

Podríamos poner muchos ejemplos de nuestra vida cotidiana, de nuestra vida laboral, profesional o familiar, donde todo lo anterior puede constatarse. Cada lector o lectora puede hacer ese ejercicio. ¿No nos sentimos mucho mejor cuando participamos altruistamente en cualquier proyecto? ¿No es cierto que los mejores proyectos científicos (el software libre, por ejemplo) se han desarrollado de forma altruista y comunitaria? En cualquier caso, es posible plantear como una utopía realizable el avanzar en un esfuerzo colectivo de educación y de desarrollo personal que nos haga posible una ampliación de la conciencia (para los religiosos, asimilado al concepto budista de compasión, o bien al concepto cristiano de amor al prójimo) para desarrollar la capacidad de dar cuenta simultáneamente de la necesidad propia y de la necesidad del otro, estableciendo de ese modo un horizonte de autolimitación (voluntaria) a la actualización o satisfacción de nuestras necesidades, que permita la existencia y el reconocimiento de los otros, hoy y mañana. Pensamos que es justamente aquí donde radica el verdadero bienestar humano.  Por tanto, es éste el gran desafío que se nos plantea en nuestro desarrollo como seres éticos, esto es, responsables de nuestro accionar en el mundo, capaces de entender dónde alcanza su plenitud nuestra calidad de vida: tenemos claro que esto ocurre cuando el simple ser inicial que ha devenido en conciencia mediante la individualización, se transforma definitivamente en un ser consciente no solo de su existir, sino también del de los otros. Ello avala también, igualmente, los razonamientos que hemos expuesto desde el ecosocialismo y el ecofeminismo, en el sentido de que somos seres ecodependientes e interdependientes. 

 

Y como puede comprobarse, toda esta teoría del Desarrollo a Escala Humana confronta total y absolutamente con la teoría económica convencional, que basa nuestro progreso y desarrollo en el crecimiento económico, un crecimiento que hemos señalado es pernicioso desde todos los puntos de vista: degrada el medio ambiente y nuestro planeta, no respeta al resto de seres vivos, expolia y agota los recursos naturales, explota al ser humano, y no garantiza una justa redistribución de la riqueza generada. Frente a todo ello, como estamos viendo, sólo un desarrollo basado en las personas y en la mejora de su calidad de vida puede considerarse realmente "bienestar". La teoría de Manfred Max-Neef, Antonio Elizalde y Martin Hopenhayn se establece como corriente crítica con el economicismo dominante, corriente de la que ya formaban parte figuras destacadas de la economía como Amartya Sen, o de la filosofía política, tales como Rawls o Habermas, que habían realizado aportes y revisiones a los conceptos de justicia, equidad y cooperación social. Cuatro años después de su publicación, en 1990, la Índice de Desarrollo Humano de las Naciones Unidas reconocía a las personas como protagonistas del proceso de desarrollo. Bajo la situación actual, bajo la angustiosa realidad de un planeta en crisis, de unos combustibles fósiles en el declive de su aprovechamiento, y de un cambio climático como mayor azote para la humanidad, amenazados por la insostenibilidad social y ambiental del modelo económico dominante, es imprescindible rastrear los fundamentos de esta teoría, que al menos sitúa el foco de nuestras necesidades, de su satisfacción y de los procesos que nos conducen a ellas desde una visión muy distinta. La revolución que estos autores aportan al mundo de las necesidades, los satisfactores y los bienes económicos es fundamental para poder plantearse otros modos de vivir, de producir y de consumir. 

 

A la luz de estas nuevas consideraciones, se vuelve imprescindible hacer un ejercicio de reconsideración de nuestras aspiraciones, valores, objetivos y prioridades, y distinguir, como nos proponen estos autores, entre necesidades (finitas y universales) y satisfactores (determinados cultural e históricamente). Porque en esta distinción y en nuestra definición colectiva de los satisfactores sinérgicos radica la clave de un futuro económicamente viable, socialmente justo y ecológicamente sostenible. La teoría de las necesidades humanas y la distinción entre necesidades y satisfactores (presentaremos en próximas entregas la lista completa) ofrecen el marco adecuado desde el que analizar, evaluar, comprender y realizar el seguimiento de todo tipo de iniciativas para un mejor vivir, para vidas más dignas, más justas y más sostenibles. Para vidas más simples, más centradas en nuestra humanidad, y por tanto, más auténticas. Unas vidas donde los sujetos protagonistas recuperen el control de su tiempo y de su espacio, y que garanticen la libertad individual y la responsabilidad social y ecológica. La teoría del Desarrollo a Escala Humana aporta a la filosofía y a la política del Buen Vivir una visión sustancial para la construcción de un nuevo paradigma del desarrollo, menos mecanicista y más humano. Rompe con indicadores, procesos y objetivos de la visión que aporta la teoría del pensamiento económico dominante, que no es capaz de salir de la órbita capitalista. Cumple así la función de proporcionarnos otras visiones constructivas y alternativas, otros focos de atención y otros sustratos donde asentar nuestros conocimientos y nuestras prácticas colectivas como sociedad. Nos aporta marcos conceptuales nuevos, así como unos índices discursivos que nos ayudan a entender la realidad que nos rodea de otra forma, concediendo importancia donde realmente hemos de concederla. Continuaremos en siguientes entregas.

Compartir este post
Repost0
23 mayo 2019 4 23 /05 /mayo /2019 23:00
Arquitectura de la Desigualdad (143)

La pobreza es obra del hombre y puede ser superada y erradicada por la acción de los seres humanos. Superar la pobreza no es un gesto de caridad. Es un acto de justicia. Es la protección de un derecho fundamental del ser humano, el derecho a la dignidad y a una vida decente. Mientras haya pobreza no habrá verdadera libertad

Nelson Mandela

BLOQUE VII. POBREZA ENERGÉTICA.

 

Bajo este hipócrita eufemismo de "pobreza energética" (en realidad, simplemente pobreza, y por tanto desigualdad) se esconde otra vileza típica de las élites económicas y sociales de nuestro país, para maltratar a las clases más necesitadas, que consiste simplemente en retirar los suministros básicos de electricidad, agua y gas a las personas que no pueden hacer frente al pago de su factura. Suministros básicos que corresponden a derechos humanos básicos, sin los cuales, hoy día, no se puede vivir dignamente. Y nuestra sociedad lo permite. Simplemente mira para otro lado. ¿Cómo puede permitir en pleno siglo XXI estas prácticas una sociedad que se considera madura, democrática y avanzada? Y debido a ello, los "usuarios", "clientes" o "consumidores" (terribles eufemismos modernos para llamar a la gente que se encuentra en sus malévolas "listas negras" de necesitados) se ven obligados, muy a su pesar, a recurrir, sobre todo en invierno, al uso de mantas, a adaptar los horarios, a dejar de usar algunos recursos, a desenchufar los electrodomésticos, a vivir en la oscuridad, en el frío y en el silencio, incluso a morir como consecuencia de ello. Ya ni tan siquiera hablamos de desigualdad, sino de un problema de reconocimiento de la mínima dignidad humana. Algunas personas llevan negando durante mucho tiempo que exista pobreza energética en nuestro país. La realidad, de nuevo, se enfrenta tozudamente a sus espurios intereses. La pobreza energética es la responsable de la muerte de 7.000 personas al año. Esto significa que mueren muchas más personas por pobreza energética en España que por accidentes de tráfico, por poner un ejemplo bien conocido. Un 18% de los hogares, según los últimos estudios, tiene dificultades para poder mantener su casa acondicionada en invierno, y un 22% de la población (1 de cada 5 personas) sufre sus consecuencias.

 

Además, la pobreza energética es una pobreza muy especial: podemos decir que es el tipo de pobreza más íntima, más privada, porque ocurre en el interior de los hogares, de las casas, y denigra profundamente la dignidad de las personas. Provoca que muchos ancianos/as y muchos niños/as se vayan a la cama muy temprano, porque allí están más calentitos. Los datos indican que desde el comienzo de la crisis la factura eléctrica ha subido en cómputo total del orden del 70%. Según el medio Infolibre, durante el período 2009-2015, se produjeron en España 7,5 millones de cortes de luz. Y como todos hemos experimentado, sin luz no podemos ver nuestra casa, ni a las demás personas, no podemos encender ningún electrodoméstico, no podemos calentarnos, no podemos refrescarnos, no podemos usar ningún dispositivo móvil a menos que tengamos las baterías recargadas (teléfono móvil, laptop, ordenador portátil o de sobremesa, consola...), no podemos ver la televisión, ni escuchar la radio, ni oír música, ni leer. Tampoco podemos cocinar, ni usar el microondas. La situación de impotencia es muy grande. Los investigadores Pedro Ramiro y Erika González, de OMAL (Observatorio de Multinacionales de América Latina), han explicado lo siguiente: "Los debates en torno a los impactos económicos, sociales y ambientales de las empresas multinacionales de la energía, así como en torno a la democracia y soberanía energética, deben comenzar con la pregunta de ¿energía para qué y para quién? Y ahondando en la cuestión: ¿quién se beneficia de los proyectos de energía y quién sale perdiendo? ¿A qué intereses sirven? ¿Qué conocimientos se valoran? La historia reciente de los proyectos de energía en muchas partes del mundo está estrechamente relacionada con la imposición colonial de un modelo de desarrollo capitalista y de políticas neoliberales de ajuste estructural promovidos e impuestos por instituciones tales como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, la Organización Mundial del Comercio o la propia Unión Europea".

 

Y prosiguen estos autores: "Y los beneficiarios han sido, por supuesto, el gran capital, las grandes empresas transnacionales y las instituciones financieras, en detrimento de innumerables vidas y medios de sustento. El desarrollo del capitalismo industrial ha estado y está basado en los combustibles fósiles, y por lo tanto, siempre ha servido a los intereses de ciertas élites. Cuando trabajamos sobre políticas de energía tenemos que hablar de relaciones de poder y cambiarlas". En este sentido, la pobreza energética es el claro síntoma final de toda esta indecente cadena. Véase nuestro caso español: antes de mediados de los años 90, cuando Endesa era Sevillana de Electricidad, S.A., y antes de que comenzaran los terribles ajustes derivados de la ola neoliberal y las privatizaciones subsiguientes, los casos de pobreza energética eran mínimos. La factura de la electricidad era mucho más barata y comprensible, las instalaciones de las empresas de cara a la atención al público eran amplias y nunca estaban colapsadas, y la luz, simplemente, no era un problema para casi nadie. Hoy, en cambio, cuando la pública Sevillana ya es la privada Endesa, la pobreza energética es una triste y degradante realidad, el precio de la factura de la luz es mucho más caro, y las instalaciones dedicadas a la atención al público son ínfimas, cada vez más reducidas. La factura de la luz se ha convertido en un grave problema para cientos de miles de familias en nuestro país. Y nosotros nos preguntamos: ¿para esto ha servido la privatización de estas empresas, que antes proporcionaban un servicio público y universal, y ahora es privado e inaccesible para mucha gente, desde la época del PSOE de Felipe González, completada después por el PP de José María Aznar? ¿Era esto lo que pretendían conseguir? ¿No se les cae el alma al suelo (probablemente no la tengan) cuando contemplan los efectos de sus desastrosas políticas? 

 

Pero vayamos por partes: el proceso de liberalización del sector eléctrico, emprendido a partir de 1997 (en varias fases y por sucesivos gobiernos), ha sido un completo fracaso. Hoy día tenemos una de las facturas eléctricas más elevadas de toda la Unión Europea, viviendo en el país que posee una dosis natural solar mayor de los países de nuestro entorno. ¿Cómo es posible esto? Las grandes eléctricas se quedaron con la mejor parte del pastel, las centrales nucleares y las hidráulicas. El mercado eléctrico actual es un mercado marginalista, como en otros países de Europa, pero aquí su repercusión en el precio de la electricidad es absolutamente desproporcionado. El poder de las grandes compañías eléctricas es descomunal, y además se han valido de varios argumentos (como el famoso déficit tarifario, explicado en este artículo), para ampliar aún más su margen de beneficio. Pero también sufrimos en nuestro sistema otras muchas deficiencias e injusticias, como el elevado tipo de IVA aplicado a la electricidad (21%, algo insólito referido a un suministro fundamental), en teoría un bien de primera necesidad (los cuales tributan al reducido 4%), y los perniciosos efectos de una tarificación por horas de todo punto absurda. Es inconcebible que un bien de primera necesidad como la energía haya de estar sujeta a los cambios de mercado de última hora, como si fueran acciones en bolsa. El elevado número de impuestos y tasas completan el resto de las piezas del puzzle, todo lo cual es utilizado por los gobiernos de turno como justificación para no poder intervenir. En realidad, simplemente, les resulta más cómodo no intervenir, dada la estrecha relación, como veremos más adelante, entre el poder político y el poder de estas grandes corporaciones, expresado en el fenómeno conocido como las "puertas giratorias". 

 

Y así, con todo ello, nuestro sistema de precios de la electricidad es tan injusto y disparatado, como el fantástico símil que leí de estos autores: "es como si entráramos en una cafetería a tomarnos un café, y la dependienta nos cobrara según la hora que fuese, según el mayor precio del mercado mayorista de ese día, y además nos cobrara un peaje por gasto de barra, un plus por reposición de tazas, un plus por lectura de prensa, y también por (posible) conversación con la camarera. Y después de todo eso, nos aconsejara tomarnos el café a las cuatro de la madrugada, que es cuando el precio es menor. Pues si entendemos que todo esto es un absurdo, igual de absurdo es el precio que pagamos por nuestra electricidad". En efecto, el símil no tiene desperdicio. Por si todo ello fuera poco, las empresas energéticas se han opuesto rigurosamente en nuestro país a la revolución (positiva en todos los sentidos) que suponen las fuentes de energía renovables, y han interpuesto todo tipo de inconvenientes para que estas tecnologías no pudieran desarrollarse en igualdad de condiciones, y fueran inaccesibles para el conjunto de la ciudadanía. Aspectos como las subvenciones a estas empresas renovables, el llamado "impuesto al sol", y otros impedimentos han retrasado la implantación masiva de estas fuentes renovables, lo cual no tiene otra explicación que la de intentar retrasar todo lo posible la explotación de este nicho de mercado, hasta que ellas mismas puedan seguir controlando los nuevos mercados surgidos de las mismas. La pobreza energética en España, resumiendo, podemos indicar que se debe a dos factores fundamentales: la codicia de algunos grandes y desalmados empresarios, y la cobardía y connivencia de nuestros indecentes gobernantes, aliados del gran capital, para no poder remedio a tanto despropósito y a tanta injusticia social. El acceso a la energía es un derecho humano fundamental, y como tal ha de ser garantizado por nuestros representantes públicos. Pero desgraciadamente, importa mucho más el botín que se reparten las grandes empresas que el hecho de que existan pobres energéticos en nuestro país. Desolador. Continuaremos en siguientes entregas.

Compartir este post
Repost0
21 mayo 2019 2 21 /05 /mayo /2019 23:00
Viñeta: Eneko

Viñeta: Eneko

El apartheid europeo, que causa la marginación y precarización de las personas inmigrantes seguirá imperando. Las invasiones imperialistas para saquear los recursos de África, Asia y América Latina seguirán siendo perpetradas por esos mismos que luego se quejan de que las personas de los países invadidos, intervenidos y saqueados tengan que migrar y sigan la misma ruta que previamente siguieron las riquezas succionadas de sus países por multinacionales de la UE, EEUU y demás metrópolis capitalistas

Cecilia Zamudio

El próximo domingo 26 de mayo se celebran Elecciones al Parlamento Europeo, y tal como afirma Mark Brey (entrevistado por Iñigo Sáenz de Ugarte para el medio eldiario.es): "A una escala europea, tal vez es el peor momento en cuanto a la amenaza fascista desde 1945". Si las fuerzas políticas mal llamadas "populistas", "euroescépticas" o "ultranacionalistas" (en realidad de extrema derecha) consiguen una mayor representación en la Eurocámara, es lógico pensar que se desencadenará una mayor oleada de xenofobia en nuestro Viejo Continente, y ello afectará especialmente a las personas migrantes. Hasta el mismo lenguaje es violento e insultante: los migrantes no esperan, sino que "aguardan"; no hay personas que intentan cruzar la frontera hispano-marroquí, sino inmigrantes que "asaltan la valla"; algunos no intentan entrar en vehículos, sino que utilizan "coches-kamikaze"; y no hay gente de carne y hueso que busca un futuro mejor porque las desigualdades cada vez son mayores, sino que lo que hay es, simplemente, "una brutal presión migratoria". El lenguaje es el primer signo que nos describe lo que vemos, que nos ofrece el primer impacto de lo que nuestros sentidos interpretan en nuestro cerebro, por eso el lenguaje es tan importante. Es una de las piezas de ese "inmigracionalismo" que hemos definido algunas entregas atrás. Así que quizá una de las pocas razones que existan para votar en las próximas Elecciones Europeas sea mitigar el impacto del neofascismo, expresado entre otros indicadores en esta ola de racismo y xenofobia sin límites. Si no frenamos el avance de estas fuerzas políticas de ideario neofascista, continuaremos presenciando los "pequeños holocaustos cotidianos" (en expresión de Arturo Borra) que suponen los cadáveres en el mar, las torturas en Libia, los campos de concentración de migrantes, los puertos de acogida cerrados, el ataque a las ONG, la fortificación de las fronteras, la ausencia de rutas seguras, la falta de integración de los migrantes en nuestras sociedades, etc.

 

Así que si no lo impedimos, asistiremos en los próximos tiempos a un recrudecimiento de las políticas migratorias, bajo un nuevo giro reaccionario y discriminatorio, restringiendo las oportunidades de los migrantes regulares, y criminalizando a los que se encuentran en situación irregular. Estas formaciones políticas han abierto su veda al migrante, y lo proclaman indecentemente a los cuatro vientos, para ver si les compran su indeseable y aberrante discurso. Se incrementarán entonces el tráfico y la trata de personas (ya que las mafias se nutren precisamente de la existencia de fronteras fuertes), las deportaciones ilegales y expres, los naufragios masivos, las redadas bajo perfiles étnicos, la represión en las vallas fronterizas, el despliegue de medios tecnológicos represivos, las torturas en los CIE y demás centros de internamiento, o los tratados con terceros países fuera de la UE para que sean ellos los que ejecuten el trabajo sucio, y mantengan a los migrantes fuera de nuestros territorios. Hacemos un llamamiento desde esta humilde tribuna para que el voto de cara al Parlamento Europeo se vincule con formaciones políticas que proclamen que otra Política de Fronteras es necesaria, y que es absolutamente fundamental el respeto a los Derechos Humanos, así como el cese de la injerencia en sus países de origen. También la lucha contra el cambio climático es vital, ya que estamos superando poco a poco la cifra de migrantes que han de escapar de sus hogares por mor de esta terrible causa. Los partidos y coaliciones políticas de ultraderecha izan la bandera del nacionalismo más excluyente, bajo la falsa proclama de que estamos en riesgo de perder "los valores de nuestra civilización", los fundamentos cristianos de Europa, cuando son éstos precisamente los que deberían demostrarse en el tratamiento que damos a estas personas. Es un ejercicio de tan alto cinismo y desvergüenza que se descalifica por sí mismo. Lo malo es que existen personas que compran este fanático discurso. Así nos va. 

 

Arturo Borra nos explica en su artículo "El estigma de los cuerpos": "La enumeración de los crímenes perpetrados tanto por mafias organizadas como por autoridades públicas y empresas privadas colaboradoras no solo nos instala en la ignominia moral más absoluta: institucionalizada la excepcionalidad como pauta de actuación con respecto a los colectivos más vulnerables, expuestos a una sociodisea tan dramática como evitable. Lo que los massmedia presentan como "trágico" --una suerte de mal inexorable, generado por fuerzas incontrolables--, no es otra cosa que el efecto de una política migratoria que se empecina en resolver por vía policial y militar lo que es problema político-económico de primer orden, atinente tanto a los desequilibrios entre norte y sur como a las relaciones neocoloniales que Europa mantiene con respecto a las periferias del capitalismo. Es completamente previsible que esa política arroje de forma regular un saldo de "muertos" anónimos, parte habitual de ese paisaje vallado en que han convertido las fronteras". Si tuviésemos hoy día que resumir nuestra Política de Fronteras, sería muy fácil hacerlo: es una política basada en la negación sistemática del derecho de ciudadanía a miles de personas. Una política totalmente falta de la más mínima humanidad, y que contraviene el derecho y la legalidad internacional. Una política discriminatoria (no se actúa igual con los migrantes ricos), una política de vasallaje y de atropello (pues la inmensa mayoría de estas personas vienen a nuestros países porque les hacemos la vida imposible en los suyos), y una política carente de escrúpulos, basada en la mentira y en la ocultación. No es que desatendamos a estas personas en cuanto a ciudadanos, sino en cuanto a seres humanos. Nuestros gobernantes han perdido la humanidad. Nuestras políticas se han desgajado de la más mínima dignidad. No están en juego solamente el derecho al trabajo, a la seguridad social o al voto de los extranjeros, sino los propios mecanismos de solidaridad que cualquier sociedad debería practicar. 

 

Estas personas, tratadas como auténticos despojos humanos, son excluidos al derecho a una vida humana digna, y abandonados a su propia supervivencia. La hostilidad de Gobiernos, Estados y de las propias sociedades han ido en aumento, a medida que las terribles consecuencias de nuestras políticas exteriores nos daban una bofetada colectiva de realidad. El reforzamiento policial de las fronteras y los incrementos en la seguridad tienen el único fin de disuadir a los posibles infractores de tan detestables políticas. Lo que se busca es infundir pánico entre los que sueñan con acceder a territorio europeo (o entre los sudamericanos que buscan alcanzar el "sueño" estadounidense). La tendencia es la una práctica generalizada e institucionalizada de criminalización del migrante, de creación de un falso enemigo, fundamentando sentimientos de insolidaridad para con estas personas, que son las únicas víctimas en toda esta historia. ¿Qué queda entonces de las políticas solidarias y abiertas, de las políticas de cooperación, de las políticas multiculturalistas, de las políticas tolerantes? En absoluto se puede afirmar que sean éstos los puntos cardinales que nos señalan nuestras brújulas en cuanto a Políticas de Fronteras. ¿Cómo puede arrogarse Estados Unidos o nuestra Europa del Capital la ejecución de políticas que representen faros y guías morales de la humanidad? ¿En base a qué datos? Lo que preconizan estos países es el desentendimiento más brutal, la ignominia más poderosa, una tendencia a que la vida de los otros nos resulte cada día más indiferente. Si no reaccionamos y damos marcha atrás, nos acercamos peligrosamente a un umbral histórico cuyo traspaso, seguramente, pondrá un punto y aparte en los valores humanos. Un punto y aparte que nos conducirá a unos niveles de miseria moral quizá nunca antes vistos. 

 

¿Nos importa que se vuelva a producir la tragedia de Lampedusa? ¿Nos importa evitar para siempre el drama de la playa del Tarajal? ¿Queremos de verdad que las personas no sufran en los CIE? ¿Pretendemos detener los vuelos masivos de deportación? ¿Pretendemos continuar contemplando los saltos de vallas con concertinas y las heridas que provocan? ¿Queremos que nuestros puertos continúen cerrados a las embarcaciones humanitarias? ¿Pretendemos seguir alimentando a las mafias? ¿Queremos a nuestros Ministros del Interior dando ruedas de prensa anuales para hacer balance de nuestros "avances en el control de la inmigración ilegal"? ¿Nos importa que nos hablen de la integración de estas personas? ¿Nos importa que creemos un entorno en sus países de origen que no les obligue a abandonarlos en una peligrosa odisea? ¿Queremos seguir aumentando nuestros presupuestos anuales para fortificación de nuestras fronteras? ¿Deseamos seguir aumentando los presupuestos de armamento y tecnología de protección de las mismas? ¿Queremos continuar recibiendo noticias en cada portada de los informativos diarios sobre las personas ahogadas en el Mediterráneo, o en el Mar de Alborán? ¿Queremos seguir asistiendo al continuo genocidio fronterizo? ¿Queremos seguir haciendo ricos a los indecentes gestores de las empresas de armamento, a los bancos que los financian, o a las empresas que gestionan los vuelos de deportación? ¿Acaso pretendemos seguir asistiendo impasibles a casos como el de Aylan Kurdi? ¿Hasta cuándo tendremos que soportar execrables gobernantes como Mateo Salvini, escupiendo en cadenas de televisión en horarios de máxima audiencia su repulsa contra los migrantes pobres? ¿Hasta cuándo veremos aumentar nuestra insensibilidad social y el despotismo institucional con que se les trata? ¿Hasta cuándo continuaremos permitiendo y practicando las devoluciones en caliente? ¿Y las deportaciones en frío, tras años de convivencia, arraigo e integración en nuestro país? ¿Hasta cuándo tendremos que soportar oír decir que personas humanas son ilegales? ¿Hasta cuándo habremos de contemplar las guerras genocidas e imperialistas, y los éxodos dantescos que provocan? Por compasión, otra Política de Fronteras. Continuaremos en siguientes entregas.

Compartir este post
Repost0
20 mayo 2019 1 20 /05 /mayo /2019 23:00
Viñeta: Antonio Rodríguez

Viñeta: Antonio Rodríguez

El hombre en su arrogancia se cree una gran obra, merecedor de la mediación de una deidad. Más humilde, y yo pienso más cierto, es considerar que fue creado a partir de los animales

Charles Darwin

Hablamos normalmente de Animalismo, de Liberación Animal, de Vegetarianismo, de Veganismo, etc., pero existe un concepto de mayor amplitud, que recoge toda la dimensión de los demás conceptos e ideas relacionadas: el Antiespecismo. Intentaremos explicarlo de forma resumida en el presente artículo, comenzando por entender qué es el Especismo. El ser humano actual (heredero evolutivo de sus antepasados Homo …), es, simplemente, una especie más en el universo. En el planeta existen millones de especies de animales y plantas. El cuervo, por ejemplo, es otra especie más. De entrada, muchas personas podrían pensar que entre el cuervo y nosotros los humanos no hay comparación, pero creemos que están en un error. Podrían pensar que nosotros somos “personas”, y a esta palabra le conceden un estatus superior al estatus que conceden al cuervo. Para ellas, por tanto, dadas nuestras más evolucionadas características en todos los órdenes (reflexión, inteligencia, capacidades, etc.), seríamos “superiores” a un cuervo. Bien, hasta aquí la discusión no saldría de unos límites académicos que podríamos explicar científicamente (y entonces veríamos que no hay tantas diferencias entre el cuervo y nosotros). Pero el especismo comienza desde el momento en que nuestra consideración de seres “superiores” al cuervo nos conduce a dominar a dicha especie, y a colocarla a nuestro servicio, sometiéndola a todo tipo de explotación. La especie trasciende a la clase, pero también al género, a la raza…

 

Y así, desde tiempos inmemoriales, el papel que ocupamos en nuestro planeta frente al resto de especies de seres vivos nos ha conducido (por una serie de factores no evolutivos, sino culturales, sociales, educativos, políticos y económicos) a contemplar, digamos, una visión antropocéntrica (el ser humano sería el epicentro del universo), que nos ha empujado primero a la conquista, y luego a la destrucción de la naturaleza, y a tratar al resto de especies animales como verdaderos nazis, es decir, tratándolas como especies “inferiores”, y por tanto, autoconcediéndonos el supuesto derecho de explotarlos y asesinarlos para nuestro provecho. A lo largo del tiempo, toda una serie de deleznables prácticas han colocado al resto de especies bajo las más macabras intervenciones humanas: vivisección, experimentación animal, ganadería intensiva, uso de animales para nuestro ocio, celebración, tradición, diversión, deporte, costumbre, etc. Todo un tipo de alimentación humana basada en la ingesta de ciertas partes del cuerpo de los animales llevamos practicando desde hace siglos. Y toda una industria de productos derivados o procedentes de los animales se lleva cultivando para nuestra protección, abrigo, atuendo, modas, etc. La explotación animal llega a límites insospechados. Y en la inmensa mayoría de los casos, es una explotación sistemática, violenta, brutal, sanguinaria y macabra. El especismo justifica todas estas prácticas, legitima toda esta “cultura” basada en la sangre y el terror para el resto de los animales.

 

El antiespecismo es una revolución ética y política que se opone a toda esta salvaje cosmovisión. El antiespecismo aboga por un respeto hacia todas las especies por igual, aplicando el principio de igual consideración de intereses, que ya describiera magníficamente el genial pensador Peter Singer, uno de los padres del movimiento mundial por la liberación animal. Pero el antiespecismo, como hemos indicado, es una causa política, y en este sentido, ha de ser coherente con el resto de causas políticas que están en su onda. En caso contrario, corremos el riesgo de quedarnos a medio camino, y por tanto, de perder credibilidad, haciendo un flavo favor a la causa. Porque si el antiespecismo aboga por la liberación de todas las especies de animales, la nuestra, es decir, la humana, también debe estar incluida. No tendría sentido desear para una foca lo que no deseamos para nosotros, los humanos. Por tanto, el antiespecismo está en línea con el anticapitalismo, ya que el capitalismo también es un sistema de dominación y explotación (en este caso, del hombre para el hombre). Y también está en línea con el antifascismo, ya que el fascismo es, igualmente, un sistema de opresión para nuestra especie. En este amplio sentido, el antiespecismo también es incompatible con el racismo, con el sexismo, con el clasismo, y con cualquier otro sistema de sometimiento de unas especies sobre otras, de unas razas sobre otras, o de unos individuos sobre otros.

 

Una de las facetas del especismo es considerar la vida de los animales como nuestra propiedad, ya que de esa forma, legitimamos la explotación que practicamos con ellos, obviando lo que les pertenece al más alto nivel, que es su propia vida. En nuestra jerga aplicada a los animales de compañía (y a otros que no lo son), les aplicamos el nombre de “mascotas”, o decimos que somos sus “dueños”, o que nos pertenecen. Y es que dicho sentido de la propiedad nos conduce a la cosificación, en este caso de los animales, es decir, a considerarlos como a cosas que son nuestras, y que podemos hacer con ellas lo que queramos. Más bien al contrario, lo que debe primar en nuestra relación con los animales es la ética del respeto. Si llevamos este concepto de la propiedad y cosificación de los animales hasta el extremo, nos encontramos con los perversos escenarios que podemos contemplar en la ganadería extensiva (de vacas, cerdos, pollos, gallinas…), donde se secuestra literalmente la vida de estos animales desde su nacimiento hasta su muerte, y se les somete a todo tipo de torturas para obtener de ellos determinados productos que luego pasarán al circuito alimentario (huevos, leche…), o a la industria del vestido, del calzado (pieles, cuero…), etc. Vacas sometidas a potentes máquinas succionadoras de leche, gallinas hacinadas que no pueden ni desplazarse medio metro, crías de animales a las que se somete a crueles amputaciones de determinadas partes de su cuerpo, y un largo etcétera de salvajes prácticas demuestran hasta qué punto el ser humano “posee” a estos animales, “secuestra” sus vidas y los coloca a su servicio, sometiéndolos a todo tipo de torturas, maltrato y sacrificios.

 

La falta de ética del especismo se aplica también a la experimentación científica, donde es usual observar, en muchas disciplinas de investigación, los experimentos que se realizan en los laboratorios, a la hora de diseñar cierto producto cosmético, o bien de avanzar en la creación de algún fármaco para combatir determinada enfermedad. Lo típico es encontrarse con que los experimentos han sido realizados con animales (los ratones son los que se llevan la peor parte aquí), en las fases previas de experimentación clínica y comprobación de resultados, hasta que, con el paso del tiempo y los avances científico-técnicos, se consigue el efecto deseado, y comenzamos a patentar dicho producto, antes de aplicarlo a los humanos. Pero hasta llegar ahí, miles de animales mueren en los laboratorios (ante experimentos fallidos), son sometidos a crueles torturas, o bien quedan severamente afectados por los efectos secundarios o colaterales que dicha experimentación pueda ocasionar. El antiespecismo aboga porque los animales no pueden ser considerados recursos de experimentación, carne de cañón expuesta continuamente a los terribles efectos derivados de nuestros avances científicos. La ciencia posee otras alternativas para avanzar sin tener que someter continuamente a determinadas especies de animales a este constante maltrato, explotación y asesinato.

 

El especismo nos ha enseñado, desde pequeños y a través de varias instancias sociales (la familia, la escuela, el trabajo, etc.) a ver al resto de especies animales como meras mercancías, como máquinas, como utensilios para nuestra ayuda, como productos para satisfacer nuestras necesidades (alimentación, abrigo, etc.), pero nunca como seres capaces de sentir amor, sufrimiento y dolor, tal como lo sentimos nosotros. Nos han enseñado que son cosas, que son reemplazables, que son descartables, que nunca estarán a nuestra altura de seres humanos. Pero la verdad es que todos somos animales, todos sentimos por igual, todos nos merecemos la libertad y el mejor trato, todos merecemos vivir vidas dignas. El antiespecismo, pues, se enfrentaría a toda esta cosmovisión antropocéntrica que nos ha conducido a la situación actual, reemplazándola y tendiendo hacia una visión respetuosa e integradora de la especie humana con el resto de especies animales y con la propia naturaleza, entendiendo que no estamos aquí para dominarla ni para destruirla, sino para ser, estar y existir en función de ella, siendo parte de ella, siendo uno con ella, en armonía plena, y donde la naturaleza y el resto de especies animales no están a nuestro servicio, sino que todas las especies compartimos por igual la misma casa común, la madre Tierra.

Compartir este post
Repost0
19 mayo 2019 7 19 /05 /mayo /2019 23:00
Viñeta: Tasos Anastasiou

Viñeta: Tasos Anastasiou

Es más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo

Slavoj Zizek

En la última entrega expusimos muy de pasada la clasificación de los satisfactores, atendiendo a los cinco tipos generales que distinguieron los creadores de la teoría del Desarrollo a Escala Humana. A continuación nos detendremos un poco más en ellos (basándonos en este documento de Antonio Elizalde como referencia):

 

1.- Satisfactores destructores o violadores, son aquéllos que por la forma en cómo satisfacen la necesidad a la que van dirigidos, no solamente aniquilan la posibilidad de satisfacción de esa necesidad en un plazo inmediato, sino que imposibilitan además la satisfacción de otras necesidades humanas. Un claro ejemplo pudiera ser el armamentismo, que pretendería satisfacer la necesidad de protección, pero que sin embargo imposibilita la necesidad de subsistencia, porque, obviamente, las armas se fabrican para matar; imposibilita la necesidad de afecto, ya que nadie ama a alguien que lo hiere o mata. Al igual que con la participación y la libertad, como ha ocurrido en nuestros países, donde se han usado las armas para impedir por la fuerza justamente que se puedan ejercitar normalmente los derechos fundamentales y las libertades públicas básicas, en épocas de dictadura. 

 

2.- Pseudosatisfactores, que son los que estimulan una falsa sensación de satisfacción de una necesidad determinada, pero pueden aniquilar, en un plazo determinado, la posibilidad de satisfacer la necesidad a la cual originariamente se dirigen. Normalmente son satisfactores inducidos por la propaganda, la publicidad u otros medios de persuasión. Como ejemplos podemos poner la prostitución, las modas, la automedicación irresponsable, la drogodependencia o los nacionalismos estrechos. Si nos fijamos, todos ellos poseen unas miras muy cortas, y están basados en ofrecer un pseudoproducto manipulado, o si se prefiere, ideados para satisfacer una necesidad creada o artificial, o bien en crear un atajo para llegar antes a la satisfacción.

 

3.- Satisfactores inhibidores, que son aquéllos que habitualmente sobresatisfacen una necesidad determinada, pero con ello dificultan seriamente la posibilidad de poder satisfacer otras necesidades. Habitualmente se hallan ritualizados y fuertemente arraigados en hábitos y costumbres. Algunos ejemplos de ellos podrían ser el paternalismo, la familia sobreprotectora, el clientelismo político, los monocultivos, los mesianismos, o la competitividad económica obsesiva. 

 

4.- Satisfactores singulares, que apuntan a la satisfacción única y exclusiva de una necesidad, siendo por tanto neutros respecto a otras necesidades. Frecuentemente son institucionalizados, es decir, producidos desde determinados espacios y actores institucionales de la sociedad. Ejemplos de ellos podrían ser muchas de las políticas, medidas y programas públicos que se ponen en marcha, así como algunas prácticas institucionalizadas tales como los espectáculos deportivos, los procesos electorales, los sistemas de cobertura de seguros, etc. 

 

5.- Satisfactores sinérgicos, que representan el anverso de los satisfactores destructores, ya que los satisfactores sinérgicos se caracterizan porque mediante la forma en que satisfacen la necesidad, logran producir una potenciación generalizada en todo el sistema, y entonces aunque se expresen apuntando a una determinada necesidad, actualizan en cascada otras necesidades, como por ejemplo en el caso de la lactancia materna: si la madre le da un biberón al lactante satisface únicamente su necesidad de subsistencia, mientras que si le da el pecho, a la vez, estimula también las necesidades de protección, afecto e identidad. 

 

Bien, llegados a este punto en la exposición de los fundamentos del Desarrollo a Escala Humana, podríamos plantearnos una pregunta esencial: ¿Dónde radica el auténtico bienestar? Vayamos por partes: nuestro mundo capitalista nos ha ido imponiendo una especie de dialéctica materialista para valorar todo lo que nos rodea, basada en medir y poner precio a todas las cosas: aquéllo que no se puede medir, no importa; aquéllo que no tiene precio, no tiene valor. Por otra parte, también estamos acostumbrados a las grandilocuentes frases donde nos hablan del "todos", de la colectividad, de la comunidad, del país..."Debemos remar todos en la misma dirección", "vamos a gobernar para todos", etc. Pero lo realmente determinante es la definición de quiénes constituyen ese "todos". Habitualmente, eso se ha hecho desde quienes detentan el poder, sea éste económico, político, cultural o religioso. Esta es una forma frecuente de protección usada por casi todos los grupos humanos a lo largo de la historia, ya que al usar una definición excluyente y estrecha del concepto de "todos" se puede neutralizar la natural expresión de la compasión humana, así como las tendencias biológicas a la cooperación. Como expresa el satírico aforismo: "Todos somos iguales, pero algunos somos más iguales que otros". Esa frase nos lleva a entender que existen estamentos o clases más privilegiados que otros. Y ante la consabida frase del "remar en la misma dirección", o de que "todos estamos en el mismo barco", habría que objetar que sí, pero algunos estamos en unos departamentos, y otros en otros. El establecimiento progresivo de una cultura universal de los derechos humanos, tal vez el más importante de los avances civilizatorios del siglo XX, apunta al desarrollo de un concepto incluyente de ese "todos". 

 

Es posible afirmar que es a partir de este momento cuando nos encontramos con lo más auténticamente humano, es decir, la punta del despliegue evolutivo de la vida y el universo: la vida consciente de sí misma, la condición humana. Pero esta nueva mirada nos puede proveer de nuevos recursos y nuevas opciones en un mundo que se vivencia en crisis de utopías y de esperanzas. Un mundo donde todo se percibe amenazante. Y entonces, nuestra visión del mundo está teñida por la ideología de la escasez. Como algunos recursos (los económicos) son escasos y limitados, hemos tendido a ver todos los recursos como limitados también, y hemos hecho invisibles todos aquellos recursos que son abundantes. Nuestra cosmovisión anclada en la escasez los hace invisibles. Es necesario desvelar el profundo error que subyace tras esta visión de la realidad gobernada por el paradigma economicista. Por una parte existen recursos escasos, es decir, recursos que están sometidos a la Segunda Ley de la Termodinámica, los cuales al ser compartidos se pierden para aquél que los comparte. Con aquéllos ocurre lo mismo que a un cuerpo que irradia su calor a otro pero al hacer esto pierde su propio calor. Si alguien tiene dinero y se lo da a otra persona, ésta última lo gana pero aquél lo pierde. Ocurre lo mismo en aquéllos juegos a los cuales se denomina de "suma cero", esto es, si alguien gana otro pierde. Sin embargo, también tenemos evidencias que nos indican que existen otros caminos, otras posibilidades, otras formas de realidad, otros tipos de juegos: juegos donde todos ganan. Juegos colectivos donde lo que importa es el hecho en sí de jugar, y no el ganar a otros. Juegos donde el goce y la felicidad se obtienen no en la meta sino en el disfrute mismo del juego. Continuaremos con nuestra búsqueda del verdadero bienestar en la próxima entrega.

Compartir este post
Repost0
16 mayo 2019 4 16 /05 /mayo /2019 23:00
Viñeta: Moro

Viñeta: Moro

No es inevitable ser pobre, ni serlo para toda la vida, porque la pobreza no es un camino sin retorno. Para que se visibilice este fenómeno creciente de fractura social por el aumento de la pobreza infantil y la exclusión social , se requiere de un compromiso explícito y decidido de inversión social para el desarrollo de medidas, programas y actuaciones políticas que se coordinen internamente, y que busquen decididamente la superación de este enorme escándalo social de desigualdad y pobreza que afecta a los colectivos más vulnerables de nuestras supuestas sociedades ricas y del bienestar: los menores, las mujeres, los hogares monoparentales

Amaia Otaegui

Como hemos venido comentando en anteriores artículos, un elemento de cohesión absolutamente fundamental para evitar la continuación de la pobreza infantil hasta la pobreza adulta es el sistema educativo. En este sentido, avanzar hacia la universalización de la educación infantil de 0 a 3 años (pública, gratuita y universal), extendiendo la red pública de centros de Educación Infantil y favoreciendo la escolarización temprana de los hijos e hijas de familias con ambos progenitores desempleados, se establece como una medida obligatoria en nuestro horizonte. Hemos de favorecer, como sociedad, las posibilidades de empleo de las personas con hijos menores a su cargo, mediante planes especiales de inserción rápida y conciliación de la vida laboral y familiar, con especial atención, de nuevo, a familias con ambos progenitores desempleados. Hay que incrementar, además, el énfasis en la protección social de los colectivos más vulnerables en la infancia: niños migrantes, niños gitanos, niños tutelados por instituciones, niños con discapacidad, niños en familias numerosas, y niños en familias monomarentales con bajos niveles de renta y empleo. Estos colectivos necesitan de una especial protección, dada su alta probabilidad de sufrir pobreza severa y exclusión social. En referencia a la vivienda, hay que reformar las actuales leyes obsoletas e injustas, que no respetan en materia de desahucios los tratados internacionales suscritos por nuestro país ni la jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDU), con objeto de proteger, sobre todo, a los niños en situación de especial vulnerabilidad, dentro de un proceso de desahucio. Si estamos abogando por que ningún desahucio pueda ejecutarse sin alternativa habitacional digna, esta regla debe respetarse aún más si cabe ante la presencia de menores. Con respecto a los MENA, habría que evitar al máximo la institucionalización de los menores en desamparo, promoviendo siempre que se pueda su adopción o acogimiento familiar, aumentando todo lo posible la red de familias de acogida, y agilizando los trámites vigentes. 

 

Por otra parte, los centros de tutelaje de menores de la Administración carecen de los recursos humanos y materiales deseables, así que deberíamos incrementarlos, hasta alcanzar una dotación suficiente. Y para que cuando finalicen su período de tutela no se vean de nuevo desamparados, hemos de incluir el colectivo de menores ex-tutelados para que tengan acceso preferente a vivienda, empleo, formación y prestaciones sociales. Si no lo hacemos, cuando estos chicos y chicas alcancen la mayoría de edad, volverán a ser canditatos/as a la pobreza, al no poder disfrutar de alternativas y posibilidades de integración social. Se trata, como estamos pudiendo comprobar, de tejer una red social de apoyo en todos los campos y facetas, para que en ningún momento los niños y niñas puedan volver a caer en la pobreza. Existen actualmente muchos escalones en estos niveles de integración, y cada uno de ellos representa un escollo que aumenta la desigualdad. Hay que romperlos todos. Bien, otro asunto de inmenso calado e importancia es el que se refiere al trabajo infantil, que esclaviza a los niños y niñas, les roba su infancia, y contribuye a un desarrollo deficiente de sus capacidades. Hoy día, nuestro cruel mundo no condena la explotación capitalista ni siquiera aplicada a la infancia. El concepto de trabajo infantil de la OIT dice que "se refiere a cualquier trabajo que es física, mental, social o moralmente perjudicial para el niño, afecta a su escolaridad y le impide jugar. Se les niega la oportunidad de ser niños". Pero la realidad es que el trabajo infantil se da en numerosas zonas del mundo, contribuyendo también a su desigualdad. Tomo a continuación datos e informaciones publicadas por el economista Gastón Remy para el medio La Izquierda Diario, donde analiza magníficamente el trabajo infantil y su relación con el capitalismo. Una mirada al trabajo infantil por continentes o regiones encuentra a África con los mayores niveles (19,6%), luego aparece Asia-Pacífico (7,4%), América (5,3%), Europa y Asia Central (4,1%) y por último, los Estados Árabes con el 2,9%. 

 

Según EANNA (Encuesta de Actividades de Niñas, Niños y Adolescentes, un organismo argentino, pero cuyos datos pueden extrapolarse al resto de países), el 3,8% de las niñas y niños de 5 a 15 años trabajan para el mercado, el 3% en actividades de autoconsumo y el 4,8% en tareas domésticas intensivas. Para el caso de los adolescentes de 16 a 17 años, el 29,9% realiza alguna actividad productiva. El 17,2% lo hace para el mercado, mientras que las labores dentro de la unidad familiar también cobran un peso mayor respecto de los niños y niñas. Concretamente, el 5,3% realiza actividades de autoconsumo, y el 12,8% realiza tareas domésticas intensivas. Las consecuencias del trabajo para los niños son absolutamente desastrosas. Ya Marx hablaba de una "devastación intelectual, producida artificialmente al trasformar a personas que no han alcanzado la madurez en simples máquinas de fabricar plusvalor". Aún en muchos lugares del mundo, se continúan practicando todo tipo de engaños y trucos para evadir las tibias reglamentaciones legales que rigen el trabajo infantil. Hay que entender de forma universal que lo único que un niño debe hacer a esas edades es desarrollar todas sus capacidades, y eso se hace mediante la formación, el juego, y las diferentes actividades que los complementen. Ningún niño o niña debería poder ser utilizado por los mercados capitalistas como elemento de producción. El trabajo infantil es una forma de injusticia, de discriminación y de desigualdad, que aplicada a este tramo de la formación de la personalidad y de las capacidades, puede resultar traumática. Sin embargo, el trabajo infantil ha sido una constante del capitalismo que encuentra en infantes y adolescentes un nuevo ejército de fuerza de trabajo dócil y de bajo coste. Como ya sabemos, la perversión del capital no posee límites. Según la OIT, en todo el planeta en 2017 había 218 millones de niños y niñas que trabajaban, y 73 millones lo hacían en trabajos peligrosos que abarcan múltiples actividades, desde el tabaco, el algodón o la minería, hasta la trata de personas, el narcotráfico o la prostitución. Una triste realidad que refleja el modelo de sociedades que estamos permitiendo. Concretamente, las explotaciones capitalistas agrícolas conforman el sector que concentra el 70% del trabajo infantil en el mundo en la actualidad. 

 

Respecto a las condiciones de trabajo, el 21,3% de las niñas y niños de 5 a 15 años que trabajan no perciben remuneración alguna (ni monetaria, ni en especie) y lo hacen durante jornadas en promedio de 12 horas. Por su parte, los adolescentes de 16 y 17 años que trabajan más de 36 horas semanales (igual o más que un adulto) representan al 23,2% del total de jóvenes que trabajan. Las cifras son absolutamente alarmantes. Una mirada al trabajo infantil por sectores de actividad económica arroja que el 70,9% lo hace en la agricultura, el 17,2% en los servicios y el 11,9% en la industria. El peso superlativo del sector primario indica el carácter aberrante del capitalismo que en pleno siglo XXI se aprovecha de la fuerza de trabajo de los menores en las tareas más duras y en las peores condiciones. Hay casos muy paradigmáticos y vergonzantes, como el de Estados Unidos, el cuarto productor mundial de tabaco, donde es legal contratar a niños de 12 años para que trabajen en el campo. De hecho, el Convenio sobre los Derechos del Niño y contra la prostitución y la pornografía infantil no ha sido suscrito (como otros muchos) por USA. Por otra parte, grandes corporaciones tecnológicas multinacionales, como Apple, Samsung o Sony, entre otras, han sido denunciadas por obtener el mineral de cobalto para la fabricación de baterías para dispositivos móviles, del trabajo de miles de niños y niñas en el Congo. Igualmente ocurre con otros materiales necesarios para la fabricación de las pantallas de estos dispositivos, en cuyos procesos extractivos también participan miles de niños y niñas en diversos países africanos. Como concluye Gastón Remy: "Todo intento de erradicar el trabajo infantil dentro de los marcos de la sociedad capitalista está condenado al fracaso. Superar estas utopías reaccionarias nos pone del lado de construir una organización anticapitalista que le ponga fin a la explotación y a la opresión de la fuerza de trabajo de adultos y menores en todo el mundo". 

 

Bien, por último, y para finalizar este bloque temático dedicado a la pobreza y la desigualdad infantil, queremos volver a traer a colación el tema de la Renta Básica Universal (RBU), pero esta vez referida al mundo de los menores, de los niños y adolescentes. Como recordarán los lectores y lectoras, cuando expusimos a fondo el tema de la RBU desde todos sus puntos de vista, ya comentamos la posibilidad de entenderla no solo como una aportación económica para los adultos, sino también para los menores de edad. Y ello porque respondiendo a sus características de universalidad, individualidad e incondicionalidad, entendemos que también los niños y adolescentes deben percibirla. Tal como insistimos entonces, la RBU no se aplica a las llamadas "unidades familiares", sino a cada individuo en concreto de nuestra sociedad, sin más requisitos que ser miembro de ella. De ahí que, por tanto, nosotros defendemos la versión de RBU que asigna una prestación monetaria también a los niños (en realidad a cada invididuo desde que nace hasta que muere), aunque lógicamente con una cuantía inferior que la aplicada a los adultos. Defendemos esta propuesta, por supuesto no entendida en solitario, sino complementaria de todas las demás medidas aquí comentadas, como una manera de erradicar de un plumazo la pobreza infantil y la desigualdad que puedan sufrir estos miembros menores de las familias, que dependen de un injusto sistema de "prestaciones condicionadas para pobres", que además de ser insuficientes, obligan a cumplir una serie de absurdos requisitos. Pero como hemos sostenido, una sociedad que se precie de abanderar la libertad y la democracia, no puede basarse en estas premisas excluyentes e injustas. La RBU garantizará para cada niño o niña una prestación que le asegurará un mínimo vital que impedirá caer en la pobreza y la exclusión social a estos menores, lo cual, unido al reforzamiento de las medidas de complemento al Estado de Bienestar, blindará un sistema donde no podrán darse las actuales situaciones de pobreza infantil, con sus traslaciones al posterior mundo adulto. Finalizamos aquí este bloque temático, y a partir de la próxima entrega comenzaremos con el siguiente, dedicado a la pobreza energética.

Compartir este post
Repost0
14 mayo 2019 2 14 /05 /mayo /2019 23:00
Viñeta: Martirena

Viñeta: Martirena

Tenemos que organizarnos para defender el derecho a la vida de la gente que, desesperada, escapa de sus países y viene buscando paz y salvaguardar nada más y nada menos, que su propia existencia y la de sus hijos. Los pobres y descastados no tienen nacionalidad. No hay pasaporte para la pobreza

Juan Ignacio Zubiarrain

Aportábamos datos, desde el artículo anterior, sobre la violencia estructural que se practica asiduamente en nuestra frontera sur, es decir, en la frontera hispano-marroquí, basados en el informe de las organizaciones Iridia, Novact y Fotomovimiento, y comentados por Enric Llopis en este artículo para el digital Rebelion. Como estas mismas organizaciones reconocen, su trabajo es tedioso, y presenta innumerables dificultades. Documentar lo que ocurre en nuestra Frontera Sur no resulta un trabajo fácil, cómodo ni sencillo. Los autores del informe afirman que su trabajo se encuentra continuamente con las trabas de las fuerzas de seguridad, tanto españolas como marroquíes. Parece ser que es algo común, ya que otras organizaciones, asociaciones y activistas también han denunciado en muchas ocasiones estas dificultades, debido a la represión policial. La conclusión lógica nos lleva a pensar que, desde los estamentos oficiales, no se ve con buenos ojos que lo que ocurre allí sea conocido y documentado, elevado a la opinión pública, y para ello recurren a todo tipo de injusticias y artimañas, amparados por una legalidad cómplice. Hoy día parece que los Estados tienen una extraña e indecente habilidad para dar la vuelta a la tortilla de los Derechos Humanos, y hacer aparecer como delincuentes a las personas que los reivindican y que luchan por ellos. Bomberos, activistas de ONG (Open Arms, por ejemplo), activistas que salvan vidas, aquéllos que luchan por sus derechos (como el caso de Helena Maleno, afortunadamente con final feliz), y otros muchos nos llevan a pensar en esta dirección. Otro ejemplo fue la multa de 1.500 euros impuesta a la Asociación Prodein, acusada de "actos vandálicos" y "concentración ilegal", cuando organizaron un acto con niños y niñas de la calle para despedirse de un compañero muerto en Melilla. El informe citado, cuyas conclusiones estamos presentando, incluye también el caso de la fotógrafa Ángela Ríos, detenida en marzo de 2015 cuando trabajaba en el entorno de la valla melillense. Fue acusada de un presunto delito de tráfico de inmigrantes. Un juez archivó posteriormente el caso. Podríamos poner cientos de ejemplos más, que están a la orden del día. ¿Es señal de comportamiento de una sociedad plenamente democrática? Nos parece que no. 

 

Nos parece más bien la actitud típica de un Estado hostil, de unas Fuerzas y Cuerpos de Seguridad que no desean que sus verdaderas labores sean conocidas, que sus prácticas sean reveladas, y que para ello cuentan con la complicidad de todo un sistema represivo a su servicio. Pero en fin...¿qué vamos a esperar de un Estado donde aún posee vigencia la Ley Mordaza? Pero volviendo al tema que nos ocupa, que es la violencia estructural en nuestra frontera sur, el informe de referencia presenta también el conocido y triste caso de las porteadoras, ya que ellas también sufren acoso, violencia y abusos de forma sistemática. Las porteadoras son también protagonistas de la vida cotidiana en la Frontera Sur. En su inmensa mayoría mujeres y de nacionalidad marroquí, tienen edades comprendidas entre 35 y 60 años y muchas de ellas viven en las zonas de Tetuán y Nador. Estas porteadoras trabajan por su cuenta, o a cambio de una cierta comisión. Se trasladan a Ceuta y Melilla para recoger fardos que pueden pesar alrededor de 90 kilos, que después transportan a territorio marroquí. Entonces entregan el fardo con las mercancías al cliente (en caso de trabajar por una comisión pueden cobrar entre 3 y 5 euros por fardo). Uno de los mayores problemas para ellas radica en el propio diseño de los pasos fronterizos, que lleva invariablemente a las aglomeraciones y al hacinamiento. Además, desde la apertura de los pasos a las 6 de la mañana hasta el cierre, las porteadoras intentan atravesarlos el mayor número posible de veces, con el fin de aumentar sus escasos ingresos. En las zonas de Ceuta y Melilla donde trabajan estas mujeres, operan la Guardia Civil y las Unidades de Intervención Policial (UIP). El informe, citando como fuente a varias organizaciones sociales, señala que "uno de los puntos donde se produce mayor violencia policial es en los pasos desde territorio español a marroquí; los casos de violencia verbal son diarios y las agresiones físicas muy comunes". Como podemos comprobar, necesitamos una nueva Política de Fronteras que no se centre en los elementos, diseños y estructuras que generan violencia de forma estructural, salvaguardando y preservando los derechos humanos. 

 

Citado en algún artículo anterior de pasada, hemos de remarcar que uno de los episodios más trágicos de violencia ocurridos fue el de la playa de El Tarajal (Ceuta), el 6 de febrero de 2014. A aquél grupo de migrantes, a la orilla de esa playa, en territorio español, les esperaban en grotesco comité de bienvenida, personal de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, equipados con abundante material antidisturbios, pelotas de goma incluidas, a pocos metros de los náufragos. Existen imágenes de todo ello, así como de lanchas de salvamento marítimo que no pudieron llegar a tiempo para evitar aquélla inútil e injustificable masacre: la muerte de 15 personas, en su mayoría dentro del agua, en ese tramo de frontera que parece muy difícil de trazar. Los migrantes sin embargo lo trazan muy bien, porque para ellos significa la frontera entre el hambre y la ocasión de poder emprender un proyecto de vida digno. Pero al parecer, no se lo ponemos nada fácil. Este episodio ha sido relatado por diversas fuentes, nosotros hemos elegido el presentado por Antonio Martínez López, Profesor de Sociología de la Universidad de Granada, en sus reflexiones publicadas en el digital Rebelion, al mes siguiente de los tristes hechos. Se sucedieron un sinnúmero de declaraciones confusas, contradictorias, unas más presentables que otras. Los responsables institucionales no estuvieron a la altura, ofreciendo relatos, algunos de los cuales eran auténticamente surrealistas. Este macabro acontecimiento sirvió para prohibir el uso de pelotas de goma en las operaciones de control fronterizo y de salvamento de los migrantes náufragos. Antonio Martínez expresa lo siguiente, refiriéndose al entonces Ministro del Interior (PP), Jorge Fernández Díaz: "Para el Ministro son inmorales todos aquéllos ciudadanos que se atrevan a anteponer en su pensamiento la existencia de quince personas inocentes muertas a la intachable actuación desde siempre, ahora y para siempre de la Guardia Civil, que para él sólo responde ante Dios y la historia". En efecto, teníamos la desgracia en esas fechas de tener que soportar a un Ministro de Interior, digamos, muy especial, que alentaba, por ejemplo, a que todas las personas que discrepáramos de su política, les diéramos nuestra dirección y teléfono, para poder enviar los migrantes a nuestra casa. Toda una ocurrencia digna de su triste personalidad. 

 

De nuevo, tirando de ironía, comenta Antonio Martínez: "Duele la muerte, pero puede doler más al ciudadano desarmado que subvenciona el gasto en municiones de las fuerzas del orden, que se produzcan estos derroches de recursos...en época de recortes. Duele mucho saber que los mismos guardianes de nuestra seguridad son los que están impulsando un código penal que podría llevarnos de nuevo a una edad de piedra con pelotas de goma, gases lacrimógenos, y escudos dispuestos en escuadrones de asalto al más puro estilo de la hollywoodiense Braveheart. Mal, muy mal asunto...la gente está muy asustada, y el miedo nunca es buen consejero de la democracia". Y concluye preguntándose: "¿Entendemos a día de hoy por derechos humanos, lo mismo que creo que entendían los que los pusieron en marcha y los centenares de miles de ONG's y movimientos sociales ciudadanos que les han dado cuerpo: un conjunto de derechos que tienen en su centro de gravedad el derecho a la vida de todos los seres humanos que existen en este triste, entristecido planeta?". Pues mucho nos tememos que no. Y no sólo que nuestra visión de los derechos humanos no es la misma, sino que además el escrupuloso respeto a los derechos fundamentales de todas las personas del mundo se viola constantemente, en aras a otros falaces eslóganes. Incluso son capaces (nuestros desalmados gobernantes, se entiende) de, en un ejercicio de cinismo sin límites, enarbolar la pancarta de la libertad, la justicia y la democracia, asentados sobre los pilares del desprecio a la vida humana en todas sus dimensiones. Es, por desgracia, el escenario al que actualmente asistimos. Y así, en el caso que nos ocupa del Tarajal, no solamente tuvimos que escuchar mil versiones distintas, falsas, incompletas y contradictorias entre sí, sino que además todo ello fue acompañado de una campaña mediática (de los medios de comunicación del régimen, cómo no) que se esforzaba en presentar (aún lo hacen) a las personas migrantes como auténticas hordas violentas. 

 

Este artículo publicado en el medio vasco Naiz ofrece un resumido rosario de todas ellas, en él nos basamos a continuación. La sucesión de vergonzosas declaraciones debió llevar a dimisiones inmediatas, pero no ocurrió así. Unos hechos y unas declaraciones sólo explicables por el afán de ocultar una realidad que, sin embargo, poco a poco fue aflorando a la superficie gracias a diversos testimonios, contradeclaraciones y vídeos grabados por algunas personas. A continuación los políticos y gobernantes se enzarzaron en la burda polémica sobre si los migrantes habían alcanzado suelo español o no. Los hechos confirmaron, en cualquier caso, la devolución de personas migrantes sin expediente administrativo alguno (lo que se ha dado en llamar "devoluciones en caliente"), prohibidas por la legalidad internacional, la normativa española y la europea. Todo un absurdo y macabro serial para intentar ocultar unos hechos absolutamente reprochables e intolerables, fruto de una sociedad violenta, desquiciada y fuera de lugar. Un esperpento que llevó al propio Ministro del Interior a contradecirse en una misma frase, cuando habló de la muerte de "15 personas en Ceuta, perdón, formalmente ha sido en Marruecos". ¿De verdad tiene mucha importancia donde hubiesen muerto esos migrantes pobres? ¿De verdad necesitamos ir a medir con una cinta métrica si ha sido en el lado español o marroquí donde han fallecido? ¿De verdad este señor no tenía más argumentos para justificar tal aberración? Paralelamente a las mil y una versiones ofrecidas por las autoridades españolas, nuestras autoridades de entonces (2014) fueron tejiendo un discurso donde la Guardia Civil pasaba de verdugo a víctima, sosteniendo que "el grupo de inmigrantes ha mostrado actitudes violentas". El propio Director de la Guardia Civil de dicho Gobierno, Arsenio Fernández de Mesa, lamentó que las ONG se preocupen solo por los migrantes y no de las condiciones en que trabajan los uniformados, en un intento de justificar lo injustificable. Es como si nos dijeran que siempre nos preocupamos de los palestinos, y no de las condiciones de vida de los israelíes. ¿Cabe mayor desvergüenza? Intentar difundir una equidistancia entre el oprimido y el opresor es de cobardes, en el mejor de los casos. Continuaremos en siguientes entregas.

Compartir este post
Repost0
12 mayo 2019 7 12 /05 /mayo /2019 23:00
Viñeta: Jean-François Rochez

Viñeta: Jean-François Rochez

Ya que las raíces del problema ecológico son sistémicas, el ambientalismo necesita desafiar al sistema capitalista prevaleciente, y eso significa tomarse en serio la síntesis del siglo veintiuno entre ecología y socialismo: ecosocialismo

Michael Löwy

En el artículo anterior (aquí vamos a seguir este breve texto de Antonio Elizalde) hicimos una primera visita rápida a los fundamentos del Desarrollo a Escala Humana, y pudimos ver que se centra en la existencia, en el tema de las necesidades, de un sistema conformado por tres subsistemas: el subsistema de las necesidades, el subsistema de los satisfactores, y el subsistema de los bienes. Dichos subsistemas se afectan mutuamente, conformando un sistema general, que intentaba insistir en la delimitación finita y concreta del conjunto de necesidades que los seres humanos demandamos, y que como ya hemos expuesto, se mantienen en el tiempo y en las sucesivas culturas y civilizaciones humanas. Las necesidades humanas fundamentales son universales, es decir, son y han sido siempre las mismas para todos los seres humanos a lo largo de la historia y de las culturas. En cambio, los satisfactores son precisamente las formas históricas y culturales mediante las cuales damos cuenta de nuestras necesidades. Constituyen las formas concretas mediante las cuales en cada cultura, en cada sociedad, en cada circunstancia histórica se buscan y diseñan las mejores formas de actualizar las necesidades de sus integrantes. Los satisfactores por una parte son inmateriales, y por otra parte constituyen la interfaz entre la exterioridad y la interioridad del ser humano, es decir, entre los bienes y las necesidades fundamentales. Por su parte, los bienes son los artefactos materiales de la cultura, y son fundamentalmente pura exterioridad, son objetos que potencian la capacidad de los satisfactores para poder dar cuenta de la necesidad. En nuestro mundo, vivimos rodeados de bienes. Bienes son todos los elementos producidos por nosotros que están fuera de nuestra propia piel. Los bienes poseen una existencia física, son materiales. Por definición, un bien es algo de tipo material, algo concreto, y consecuentemente posee un peso entrópico, de tal modo que grava al sistema mayor, que es el sistema de la vida, de la biosfera, y ésta es una cuestión bastante significativa, nada trivial. 

 

Las 9 necesidades fundamentales que el Desarrollo a Escala Humana define (Subsistencia, Protección, Afecto, Entendimiento, Creación, Participación, Ocio, Identidad y Libertad) constituyen a su vez un subsistema del subsistema de necesidades, dentro del sistema de las necesidades humanas fundamentales. Max-Neef, Elizalde y Hopenhayn afirman que esas 9 necesidades tienen un rango o estatuto ontológico similar. No hay ninguna necesidad de menor o mayor categoría que otras. Conforman un sistema y consecuentemente están profundamente implicadas unas con otras, constituyendo lo que podríamos llamar la naturaleza humana, en forma análoga a los sistemas y subsistemas que conforman nuestro organismo en cuanto a seres vivos. Por consiguiente, de la misma manera que sería muy difícil establecer si es más importante en nuestra biología el sistema respiratorio o el sistema digestivo, algo parecido ocurre con las necesidades. La visión dominante nos ha hecho creer que la necesidad de Subsistencia es la más importante de todas, pero estos autores no establecen jerarquías en cuanto a ellas. Todas tienen una importancia similar. Antonio Elizalde explica: "Al ser las necesidades humanas fundamentales iguales para todos e iguales en importancia, cambia el concepto de pobreza y también el de riqueza, porque en la visión tradicional, la pobreza está asociada exclusivamente a ausencia de subsistencia, vale decir de pan, techo y abrigo. Según nuestra concepción, para todas las necesidades existe un umbral presistémico. La deprivación en cualquiera de ellas más allá de un cierto nivel conduce al desmoronamiento del sistema de necesidades y consecuentemente de la vida. La gente se muere no solamente de hambre sino que se muere también por carencia de afecto o por carencia de identidad. De allí que sea necesario hablar de pobrezas y de riquezas". 

 

De esta forma, el retrato de las carencias de cualquier sociedad vendrá dado por los hechos fundamentales que acontecen en ella, ya que dichos acontecimientos serán típicamente consecuencia de la no satisfacción de determinadas necesidades. Por ejemplo, ¿qué carencias (pobrezas, insatisfacción) experimentan aquellos niños que asesinan a sus compañeros de curso en los colegios de Estados Unidos? Y esa es precisamente la sociedad que se ha constituido en el modelo cultural a imitar, y hacia la cual todos aparentemente transitamos mediante nuestro empeño y dedicación al crecimiento económico, a la inserción en la economía global, a la liberalización de los mercados, etc., es decir, a la implantación del neoliberalismo globalizador. En este sentido, además, el pensamiento y la cultura dominantes vienen experimentando la imposición de sus valores, que en el fondo también delimitan un conjunto de necesidades impuestas, o mejor dicho, creadas. Todo ello contribuye a nuestro empobrecimiento al abandonar ciertas potencialidades para cubrir otras necesidades que, éstas sí, son fundamentales. Por otra parte, la hegemonía de la visión cultural tradicional que establece una jerarquía de necesidades propia de otras culturas, ha terminado imponiéndonos concepciones de la realidad donde tendemos a desvalorizar nuestros propios recursos, nuestras riquezas, empobreciéndonos de esa manera al imponernos sus escalas de valores, de deseos y de consumo. En su obra marco publicada en 1986, estos tres autores explican: "Son los satisfactores los que definen la modalidad dominante que una cultura o una sociedad imprimen a las necesidades. Los satisfactores no son los bienes económicos disponibles, sino que están referidos a todo aquéllo que, por representar formas de ser, tener, hacer y estar, contribuye a la realización de necesidades humanas. Pueden incluir, entre otras, formas de organización, estructuras políticas, prácticas sociales, condiciones subjetivas, valores y normas, espacios, contextos, comportamientos y actitudes; todas en una tensión permanente entre consolidación y cambio". 

 

Y continúan: "La alimentación es un satisfactor, como también puede serlo una estructura familiar (de la necesidad de protección, por ejemplo) o un orden político (de la necesidad de participación, por ejemplo). Un mismo satisfactor puede realizar diferentes necesidades en culturas distintas, o vivirse de manera diversa en contextos diferentes a pesar de estar satisfaciendo las mismas necesidades". Y entonces, con gran brillantez, Max-Neef, Elizalde y Hopenhayn realizan una clara crítica al explicar el origen de la actual sociedad consumista. Retomo de nuevo sus palabras: "Mientras un satisfactor es en sentido último el modo por el cual se expresa una necesidad, los bienes son en sentido estricto el medio por el cual el sujeto potencia los satisfactores para vivir sus necesidades. Cuando la forma de producción y consumo de bienes conduce a erigir los bienes en fines en sí mismos, entonces la presunta satisfacción de una necesidad empaña las potencialidades de vivirla en toda su amplitud. Queda allí abonado el terreno para la confirmación de una sociedad alienada que se embarca en una carrera productivista sin sentido. La vida se pone, entonces, al servicio de los artefactos en vez de los artefactos al servicio de la vida. La búsqueda de una mejor calidad de vida es suplantada por la obsesión de incrementar la productividad de los medios". Este es exactamente el modelo de sociedad que sufrimos hoy día. A la luz de las enseñanzas de estos autores podemos esbozar mucho más claramente cómo deberíamos actuar para reconducir nuestro modelo de sociedad. Porque en efecto, para construir una economía más humana debemos entender y desentrañar la dialéctica entre necesidades, satisfactores y bienes económicos. Todo ello con objeto de poder alumbrar formas de organización económica en las cuales los bienes potencien satisfactores para vivir las necesidades de manera coherente, sana y plena. El Buen Vivir toma estas recetas, y los pensamientos incorporados por el Desarrollo a Escala Humana como guías para conseguirlo. 

 

En su tratado de referencia, los creadores de la teoría del Desarrollo a Escala Humana defienden que los satisfactores no son neutros, y que pueden ser clasificados según determinadas características. Ellos proponen concretamente hasta 5 tipos distintos de satisfactores, atendiendo a determinadas propiedades, que vamos a presentar ahora de forma resumida, y a los cuales les dedicaremos mayor atención en la próxima entrega. Tenemos en primer lugar los satisfactores destructores o violadores (aquéllos que imposibilitan la satisfacción de otras necesidades), en segundo lugar los pseudosatisfactores (que estimulan una falsa sensación de satisfacción de una necesidad determinada), en tercer lugar los satisfactores inhibidores (que sobresatisfacen una necesidad determinada y con ello dificultan la posibilidad de satisfacer otras), en cuarto lugar los satisfactores singulares (que satisfacen en exclusiva una necesidad, pero son neutros frente a otras), y en quinto lugar los satisfactores sinérgicos (que además de satisfacer su necesidad concreta, estimulan y potencian otras). Una profunda reflexión nos puede conducir a entender de otra forma completamente distinta el clásico conceptor del bienestar humano, para desligarnos de los clásicos valores consumistas y agresivos con el medio ambiente, la naturaleza y los animales, y comenzar a concebir un bienestar ligado a otros comportamientos, otros valores, otras actitudes, otros objetivos, y otros planteamientos. El Buen Vivir nos ilustrará igualmente formas alternativas de alcanzar dicho bienestar, para reorientar nuestra vida de otro modo, para sacar provecho de otras fuentes de satisfacción personales y colectivas, y para conceder valor e importancia a asuntos que han podido ir perdiéndola bajo el predominio de la perversa sociedad consumista y de mercado capitalista en la cual estamos imbuidos. Continuaremos en siguientes entregas. 

Compartir este post
Repost0
9 mayo 2019 4 09 /05 /mayo /2019 23:00
Viñeta: Brady Izquierdo

Viñeta: Brady Izquierdo

Un conjunto de cambios psicológicos positivos resultarán, inevitablemente, de la seguridad económica generalizada

Martin Luther King

La pobreza infantil se incuba en hogares lógicamente atravesados por la incertidumbre económica, que tienen que decidir continuamente a qué dedican sus limitados recursos. Ello provoca un estrés que pasa factura no solo a los padres, sino también a los hijos e hijas de la unidad familiar. Son típicos los hogares donde no se puede mantener una temperatura adecuada, que poseen humedades, o poca luz natural. Hogares pertenecientes a barrios inseguros, mal iluminados por la noche, con pocos y malos servicios, más peligrosos, más contaminados, situados en los extrarradios de las ciudades...Todo ello afecta al desarrollo psicosocial de los individuos desde su infancia, que se proyectará luego en su etapa adulta. El tiempo libre, la capacidad de juego, las relaciones sociales, etc., han de ser cultivados desde las edades más tempranas, pues son actividades fundamentales para el desarrollo integral del niño. ¿Cómo se puede atajar todo esto? Como decíamos al comienzo de este bloque temático, la mejor forma es atajando directamente la pobreza y la desigualdad, y no hay otro modo de hacerlo que proyectando políticas públicas que transformen dichos objetivos en sus prioridades. Hoy día, los presupuestos para acabar con estas situaciones son limitados y escasos, y las Administraciones Públicas no muestran realmente interés en acabar con estas terribles situaciones. De entrada, habría que partir de una prestación universal por hijo a cargo con una dotación económica digna. Y si existen condiciones de vulnerabilidad dicha prestación debería incrementarse exponencialmente. Pero aquí ocurre tres cuartos de lo mismo (en cuanto a argumentos en contra se refiere) que con la Renta Básica Universal. Tomamos como referencia el artículo de Sarah Babiker comentado en la entrega anterior. 

 

Veamos: existen quienes argumentan que por qué deben ellos pagar una ayuda por el hijo (por ejemplo) de Cristiano Ronaldo ("Si el sistema funciona, Ronaldo paga por 80 niños y niñas a través de los impuestos"). Bien, ante este argumento, tenemos que decir que los hijos, desde este punto de vista, no pertenecen a los padres, sino que son sujetos de pleno derecho e independientes de sus progenitores, teniendo derecho a ese mínimo vital. Y como siempre, el otro argumento típico de los detractores de la prestación universal por hijo a cargo sospecha de las propias familias ("¡A ver en qué se lo iban a gastar!"). La verdad es que nos tiene que dar igual en qué se lo gasten, puesto que hay que verlo únicamente como un mecanismo de redistribución, es decir, como una manera de destinar recursos donde no los hay. Pero al igual que con la RBU, nos cuesta mucho esfuerzo hacer que estos argumentos sean comprendidos y asumidos por los padres y madres. Necesitamos una visión más amplia de los derechos, y necesitamos anular de nuestras mentes los prejuicios reaccionarios, que nos impiden ver las cosas como son. Los niños y niñas pobres se enfrentan también a otros muchos aspectos indeseables: la violencia, el rechazo de sus iguales, una educación deficiente, una participación insuficiente, y todo ello además de forma multiplicada cuando se trata de menores migrantes (los MENA). Hace falta combatir la discriminación en la infancia y la adolescencia, avanzar en la promulgación de una ley integral contra la violencia hacia la infancia, fortalecer el apoyo a las familias, mejorar la dotación presupuestaria para planes transversales por los derechos de los niños y niñas, mejorar la coordinación entre las diversas instituciones y ONG que abordan los problemas de la infancia, y facilitar los procesos de asilo a los MENA, favoreciendo su plena inserción social. 

 

Es muy triste que hoy día, a 30 años de la promulgación de la Convención Internacional de los Derechos del Niño y de la Niña, no se conozcan prácticamente los derechos políticos y sociales de la infancia, y mucho menos se pongan en práctica de una forma garantista. Nuestras sociedades continúan practicando y asumiendo un adultocentrismo generalizado, que consiste en pensar que los niños y niñas no son sujetos en sí mismos, sino que pertenecen a su madre o a su padre, o al tutor o tutora de referencia, o a la institución de referencia. Por su parte, la escuela pública también se ha convertido en un espacio segregador. Según un estudio de reciente publicación de la OCDE, la mitad de los estudiantes españoles de clases pobres se concentran en escuelas en condiciones depauperadas. Si además de proyectar la desigualdad en sus familias las proyectamos en sus colegios, ya tenemos todas las piezas del puzzle para condenar a dichos niños y niñas en su posterior etapa adulta. Esto explica también que nuestra tasa de abandono escolar temprano sea una de las más altas de la Unión Europea. En este sentido, como afirma José Carlos García Fajardo (Profesor Emérito de la UCM y y Director del Centro de Colaboraciones Solidarias) en su artículo "No es país para niños pobres", la educación es la herramienta más poderosa para romper el ciclo de transmisión de la pobreza de padres a hijos. La escuela debe ser el estamento universal donde todos los niños y niñas puedan ser incluidos, con plenas garantías de proporcionales una educación de máxima calidad, que pueda colocarlos, a su vez, en la mejor rampa de lanzamiento para conseguir que lleguen a adultos con plenas posibilidades y oportunidades. Una sociedad justa debe garantizar que todos los niños y niñas puedan ser todo lo que quieran ser. Pero desgraciadamente, el pleno desarrollo de la infancia no es una prioridad política en casi ningún país del mundo. 

 

Pero si supuestamente disfrutamos de un Estado de Bienestar...¿por qué ocurre esto? Pues porque, como explica García Fajardo, el ADN de nuestro Estado de Bienestar es la protección de los trabajadores, no del conjunto de los ciudadanos sin tener en cuenta su situación laboral. Incluso cuando se han desarrollado leyes y normativas de protección a la familia, hemos carecido de auténticas prestaciones que erradiquen la pobreza infantil. Ni las políticas públicas de protección social ni el sistema fiscal están diseñados para reducir la desigualdad y acabar con la pobreza. Únicamente se ponen parches. Es la política de la herida: sangra, pues ponle un parche. Vuelve a sangrar por aquí, pues ponle otro parche. Y así sucesivamente. Evitamos que se vea la sangre, pero no curamos la herida. Y la herida ya es profunda y estructural. Ya no sirven los parches. Si pretendemos mantener una generación que no se convierta en una generación pobre, debemos actuar en los adultos, pero también y sobre todo en la infancia. Pero como decimos, también hay que atacar la pobreza y la desigualdad en los adultos (los padres y madres de estos niños pobres) para atajar la pobreza infantil. Y ello porque como afirmamos al comienzo de este bloque temático, la pobreza infantil está fuertemente relacionada con la precariedad laboral, los bajos salarios y la inestabilidad en el empleo de los adultos, para concluir con el proceso de deterioro de las condiciones laborales de los padres, sin políticas sociales correctoras, como afirma Amaia Otaegui en el informe "El efecto de la crisis en el aumento de la pobreza infantil", publicado por la Fundación Primero de Mayo. En el desarrollo del Estado de Bienestar español, los menores no han logrado liberarse de su adscripción como dependientes, y como receptores de transferencias sociales a través de sus padres. 

 

Y es que como afirmábamos anteriormente, nuestro sistema deja fuera a la infancia del concepto de ciudadano, y se le desconsidera como colectivo sujeto de derechos, que tanto distingue a las sociedades democráticas modernas. Es llamativa su invisibilidad en el discurso político y mediático, y de las políticas de redistribución de la riqueza. Hay que entender a la infancia como un colectivo con entidad propia destinatario de una política social específica, más allá de los compromisos puntuales que el resto de políticas públicas puedan proyectar o incidir. Amaia Otaegui explica en el referido informe: "Si la infancia no es un sujeto central desde la perspectiva de los poderes y las políticas, desde donde se les concibe como "una carga o un peso", no ocurre lo mismo si lo observamos desde la perspectiva del consumo, en donde desde que nacen, los niños son considerados como grupo prioritario o "grupo precioso". Es por ello que los ideales de justicia social e igualdad de oportunidades, la idea de que no es inevitable ser pobre, ni serlo para toda la vida porque la pobreza no es un camino sin retorno, necesita para su materialización que se visibilice este fenómeno". Necesitamos definir políticas públicas orientadas a la protección específica a la infancia, desligando por tanto el resto de protecciones a los individuos o a las familias en general, de aquéllas que se dirigen concretamente a los niños y niñas de nuestra sociedad. La capacidad redistributiva del Estado no se ha utilizado para la infancia, a quien se ha considerado desde una política meramente instrumental, y en su caso, de carácter electoralista. Y es que más allá de las prestaciones de la Seguridad Social en forma de permisos y prestaciones por maternidad y paternidad, beneficios a las "familias numerosas", ayudas limitadas por hijos a cargo, ayuda por hijo discapacitado o pensiones por orfandad, la intervención directa y exclusiva sobre la infancia es casi inexistente. Continuaremos en siguientes entregas.

Compartir este post
Repost0
7 mayo 2019 2 07 /05 /mayo /2019 23:00
Viñeta: Josetxo Ezcurra

Viñeta: Josetxo Ezcurra

Los seis países que acogen a más de la mitad de los refugiados del mundo no tienen siquiera un 2% del PIB mundial. ¿De verdad no hay capacidad? Lo que no hay es voluntad política ni compromiso humanitario

Francesc Mateu i Hosta (Vicepresidente de la Coordinadora de ONGD)

Otro hecho denigrante que venimos practicando desde hace varios años, por parte de nuestras Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, son lo que pudiéramos denominar "controles racistas", es decir, un requerimiento por parte de la Policía a cualquier persona con determinados rasgos o patrones raciales o aspecto físico, mediante el cual se comprueba si dicha persona está fichada, posee antecedentes penales, o bien se encuentra en situación administrativa irregular. Por ejemplo, la mayoría de personas marroquíes han sido detenidas tras la solicitud de documentación en espacios públicos, y lo mismo ocurre con los subsaharianos, o los procedentes de los países del Sahel. Según un informe de la ONG SOS Racismo, el 75% de las personas senegalesas que se encontraban encerradas en un CIE durante 2014 (período de análisis del informe), habían sido detenidas a raíz de que la Policía les había pedido la documentación en un lugar público. Se llevan a cabo de forma sistemática identificaciones por perfil racial con el objetivo de llenar los vuelos colectivos de deportación, según denuncia esta ONG, los cuales suponen un buen nicho de negocio para las empresas que trabajan en él. Youssef Oluled, autor del artículo de referencia que estamos siguiendo, explica: "Entre 2014 y 2017, un 31% de las personas acompañadas afirmaban haber sido detenidas tras la solicitud de documentación en espacios públicos. Esta práctica sigue señalando en las calles, a personas que son o se les presupone origen migrante, contribuyendo a la criminalización racial. Esto pone de manifiesto cómo las identificaciones racistas permanecen al servicio del sistema de expulsión y las llamadas para que acudan a Comisaría alegando otros motivos, se siguen empleando como un mecanismo para expulsar, incluso después de que esta práctica fuera declarada ilegal por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos". 

 

Y para los que son liberados de los CIE, no finaliza la condena civil. En anteriores entregas habíamos referido las labores que se echan en falta a la hora de integrar a las personas migrantes que vienen a nuestro país (en general a cualquier país del mundo), y como vemos, continúan sufriendo muchas lagunas, muchos impedimentos, muchas limitaciones. Porque después del CIE, lejos de la creencia de que las personas que son liberadas del mismo pueden automáticamente regularizar su situación, la realidad es que estas personas quedan libres pero su libertad real de movimiento no existe, y sus posibilidades reales de subsistir son muy limitadas. La regularización se dificulta al ser ligada a la existencia de un contrato laboral formal, y al cumplimiento de diversos requisitos. Por ello, una de las exigencias de SOS Racismo es precisamente la desvinculación del contrato de trabajo al permiso de residencia. Pues lo contrario, condena a los migrantes al círculo de la violencia institucional y estructural. Una violencia que se torna extrema en muchos puntos calientes a través de algunas fronteras mundiales (países bálticos, frontera mexicana con Estados Unidos, o en nuestro caso, la frontera hispano-marroquí). Prestémosle atención a ésta última, donde se llevan produciendo durante los últimos años una serie de hechos especialmente deleznables. La frontera entre Marruecos y España, o si se prefiere, entre África y Europa, es una frontera especialmente violenta. El periodista Enric Llopis nos lo cuenta en este artículo para el digital Rebelion, a raíz de un informe de las organizaciones Iridia, Novact y Fotomovimiento, publicado en abril de 2017. Resaltaremos lo más sobresaliente de dicho informe. Como decimos, esta no es solamente una de las fronteras más peligrosas del mundo, sino todo un espacio de excepcionalidad jurídica donde sistemáticamente se violan los derechos humanos. La frontera entre los Estados español y marroquí es un punto caliente por muy diversas causas, por su situación geoestratégica, por su cercanía con la Península y por su puerta de acceso a otros países europeos del norte. 

 

El recorrido por los diferentes puntos de esta frontera es espeluznante. Podemos comenzar por la ciudad de Nador, muy cerca del paso fronterizo melillense de Beni-Enzar. Allí los inmigrantes subsaharianos se ven obligados a vivir en los montes ante la hostilidad y el racismo imperante. Las organizaciones de derechos humanos han denunciado que no se les alquilan viviendas, padecen agresiones e insultos por parte de los vecinos, y la represión de la policía marroquí es continua. Entre 1.500 y 2.000 migrantes provenientes del África negra se agrupan en una veintena de campamentos de Nador. Viven hacinados, en la extrema pobreza, en tiendas hechas únicamente de plástico y ramajes. Las personas entrevistadas por los equipos de las ONG responsables del informe aseguran que en estos lugares han pasado hambre y enfermedades, por la humedad, el frío y la falta de agua. Un sufrimiento extremo para el que no encontramos explicación. Los investigadores del informe recabaron información sobre el terreno y contactaron con las organizaciones sociales que trabajan en Ceuta, Melilla, Nador y Tánger. En los campamentos de Nador se han constatado mujeres víctimas de las mafias de trata, abortos en condiciones precarias, y casos de violencia sexual durante el desplazamiento y la presencia de menores. Todas las personas entrevistadas para el informe aseguraron haber sido víctimas de la violencia de las fuerzas de seguridad marroquíes. La Plataforma Nacional de Protección de Migrantes de Marruecos ha denunciado 17 "operaciones" de incendio y destrucción de campamentos de inmigrantes entre julio de 2015 y marzo de 2016. A ello se agregan 175 casos de arresto durante 2016 (144 en Tánger, 12 en los bosques de Nador, 2 en la ciudad de Oujda, 3 en la frontera entre Marruecos y Argelia, y 1 en Meknés). 

 

Por su parte, el elemento por excelencia de mayor fuerza material y simbólica son las vallas fronterizas, esas que el actual Gobierno del PSOE ha prometido despojar de las crueles "concertinas" (cuchillas), pero aún no hemos llegado a ver. Argumentan que no completarán el proceso hasta que no doten de mayores medios y mecanismos de seguridad a los agentes fronterizos, pero aún no han especificado concretamente cuáles. Por ejemplo, el informe citado se detiene en un intento de "salto", fechado el 20 de marzo de 2017. En él, un grupo de jóvenes camerunenses y guineanos, con edades comprendidas entre los 16 y 23 años, fueron capturados por las fuerzas auxiliares de Marruecos en un bosque próximo a Ceuta, en el contexto del franqueo de la valla. Los muchachos fueron desplazados en autobús hasta Casablanca. El informe explica textualmente: "Los afectados llevaban vendas ensangrentadas en la cabeza, manos y piernas; en la cara mostraban evidencias de los golpes, varios tenían la pierna rota, y dos, incluso, mordeduras en las piernas". ¿Podemos sospechar siquiera el nivel de sufrimiento que estos chicos tuvieron que padecer ante tanta barbarie? ¿Puede seguir ocurriendo esto en la Europa del siglo XXI? ¿Es lógico, racional, o solamente explicable tanta violencia gratuita? No existen datos oficiales, pero a la luz de los testimonios recabados se da por hecho que tras cada "salto" se registran heridos, algunos de ellos de gravedad. Organizaciones sociales de Nador comunicaron a los autores del informe que fracturas, cortes profundos y dolencias musculares son consecuencias habituales de estos intentos. Además se está aplicando un criterio de "devolución" inmediata de los migrantes, lo que podría estar relacionado (no sabemos si hoy día ha cambiado) con criterios restrictivos de atención médica. 

 

No acaban aquí los despropósitos ligados a la violencia estructural de nuestra frontera sur. De un tiempo a esta parte, a los países de esta indecente Unión Europea les interesa detener "a tiempo" (esto es, en su raíz) los movimientos migratorios, para que puedan ser abortados antes de que lleguen a más. En este sentido, la UE dedica abundantes recursos económicos para que el país magrebí detenga los movimientos de población. Concretamente, las fuerzas de seguridad marroquíes aplican torturas o malos tratos a quienes capturan en su territorio o "devuelven" a la Guardia Civil. En lado español de la frontera, es ésta institución la que en la mayoría de los casos se encarga del control. Además de las 15 muertes ocurridas después que la Guardia Civil realizara disparos en la playa del Tarajal (febrero de 2014), el informe documenta episodios de violencia en la valla, como golpes para que los migrantes descendieran de la verja, o empujones para que se cayeran. También se califica de "preocupante" que la Guardia Civil permita que efectivos marroquíes entren en el "perímetro" fronterizo del Estado Español, con el fin de realizar las "devoluciones". Como en anteriores entregas hemos expuesto, el negocio de la vigilancia fronteriza mueve millones. Organizaciones como Amnistía Internacional (AI) denunciaron que entre los años 2007 y 2013 la Unión Europea destinó más de 2.000 millones de euros al refuerzo de las fronteras, cifra que contrasta con los 700 millones de euros dedicados a mejorar la situación de los refugiados (¿cuántos millones se dejan de dedicar para parar las guerras, o para mejorar la situación social de los países de origen?). Se mencionan habitualmente compañías como Indra, dedicada al negocio del control fronterizo en más de 2.700 kilómetros del territorio español. Otras grandes empresas que acceden a los contratos del Ministerio del Interior para la "seguridad" fronteriza son Dragados y Ferrovial. Parece ser que es un negocio al alza. La miseria moral de los Estados, de nuestros gobernantes y de estas carroñeras empresas no tiene límites. Continuaremos en siguientes entregas.

Compartir este post
Repost0

Presentación

  • : Actualidad Política y Cultural - Blog de Rafael Silva
  • : Blog de Rafael Silva. Presenta artículos de opinión basados en la actualidad política, cultural y social.
  • Contacto

Búsqueda

Categorías