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15 agosto 2016 1 15 /08 /agosto /2016 23:00
El conflicto Capital-Planeta

Creo que no lograremos derrotar al capital con nuestros propios medios. Quien derrotará al capital será la Tierra, negando los medios de producción, como el agua y los bienes de servicio, obligando a cerrar las fábricas, a terminar con ilusorios grandes proyectos de crecimiento

Leonardo Boff

Para el Marxismo clásico únicamente existía (y continúa existiendo) el conflicto capital-trabajo, expresado de varias formas, pero sobre todo, en la desigual correlación de fuerzas que representa el modelo de producción capitalista, en lo que se refiere al control y la propiedad de los medios de producción. El Socialismo del siglo XXI ha de luchar, como no podía ser de otra forma, contra este conflicto, pero a raíz de las aportaciones de las corrientes ecologistas, naturalistas y animalistas, hemos de contemplar también la resolución de otro gran conflicto, que pudiéramos denominar conflicto capital-planeta. Porque en efecto, la crisis del modelo de civilización occidental, expresado como la globalización del capitalismo en su fase neoliberal, arrastra no sólo los clásicos conflictos que ya definieran perfectamente Marx y sus colaboradores, sino que en su nueva fase de explotación global a escala planetaria, la crisis civilizatoria del capital se enfrenta a la destrucción de la naturaleza, de sus recursos básicos y vitales, de las materias primas fundamentales, y de la destrucción del equilibrio de todos los ecosistemas que permiten la vida en nuestro planeta. 

 

El conflicto capital-planeta ha de ser entendido como un conflicto derivado, consecuencia del propio conflicto originario capital-trabajo. En última instancia, otra derivación del capitalismo. Y ello porque en su afán de expansión sin límites, el capitalismo no tiene otra salida más que continuar depredando las únicas fuentes de riqueza que encuentra, siendo éstas en última instancia las que el propio entorno natural posee. Y así, el fenómeno que hemos dado en llamar "Cambio Climático", expresado evolutivamente de mil formas distintas y con consecuencias devastadoras para todas las especies y seres vivos que habitan el planeta, no es más que la consecuencia última, terminante y definitiva derivada de la funesta acción del capitalismo sobre la faz de la tierra. Y así, el extractivismo sin límites, el especismo despiadado, la paulatina descomposición de todos los elementos naturales básicos (el mar, el aire, los bosques, el agua...), el acaparamiento y la escasez de recursos naturales (fundamentalmente el agua y el petróleo), todo ello unido a la guinda del pastel que supone la instrumentalización de la guerra como continuación del negocio capitalista, nos dibujan un desolador panorama que conducirá más temprano que tarde a la autodestrucción de nuestro planeta por parte del ser humano. 

 

En realidad, el conflicto capital-planeta se ha agudizado como consecuencia directa de la mayor competencia internacional (derivada de la propia globalización y de la implantación de perversos tratados comerciales), y de la producción masiva de productos a partir de la transformación de materiales mediante el consumo de energías fósiles. Los modelos energéticos alternativos y renovables, cuya eficacia y eficiencia están sobradamente demostradas, están siendo ignorados expresamente por vasallos gobiernos al servicio de las grandes corporaciones transnacionales, que únicamente contemplan el aumento de sus cuentas de resultados. Esta competencia internacional se manifiesta en una carrera por el acaparamiento de los recursos naturales, en una demencial espiral diabólica que está destinada no sólo a su agotamiento, sino también, dada su creciente escasez, a la privatización de los derechos de acceso a dichos recursos. Y mientras los gobiernos de países "desarrollados" miran hacia otro lado, miles de millones de seres humanos y de otras especies mueren de hambre o de sed, o de enfermedades que podrían curarse si los medicamentos no fueran también una mercancía en manos de depravadas corporaciones internacionales. Hoy día ya la amenaza ecológica es de tal envergadura, que es imposible pensar ningún proyecto político mínimamente razonable que no integre de forma transversal la perspectiva ecológica, y que no diseñe un horizonte de sociedad que se nutra de fuentes energéticas sostenibles, limpias, naturales y renovables. 

 

Las alternativas son muchas y de muy diversa índole, pero el problema fundamental es de voluntad política para ponerlas en marcha, y de cortedad de miras bajo modelos sociales alienados por los valores capitalistas. Muchos modelos, más o menos integrados, más o menos directos, de mayor o menor envergadura, más o menos radicales, se perfilan como soluciones: desde el tímido "capitalismo verde", pasando por el llamado "ecosocialismo", los modelos y patrones del "decrecimiento", austeridad (bien entendida, no como el falso paradigma neoliberal), diversos patrones de responsabilidad ambiental (comercio justo, consumo responsable...), hasta quizá las soluciones más integrales, englobadas en los diversos paradigmas que se han englobado bajo la expresión del "Buen Vivir", que preconizan, desde el reconocimiento básico de los derechos de la Madre Tierra (esto es, el reconocimiento de la propia naturaleza como sujeto de derechos), pasando por una revolución en todos los modelos de producción, energéticos, de distribución, de consumo y de desecho. Ante el conflicto capital-planeta, nos encontramos en una paradógica pero peligrosa situación, en la cual están diseñadas las alternativas, pero no existe una generalización en torno a la concienciación global de la gravedad del mismo. 

 

A pesar de las continuas evidencias científicas que cada día se aportan, y de los innumerables foros donde se conciencia sobre el tema, y se publican solemnes declaraciones de intenciones (la COP21 de París ha sido la última), no existe como decimos una clara determinación en cuanto a la adopción generalizada de políticas sociales, económicas y energéticas que puedan reducir los efectos del conflicto, pero sobre todo, que puedan atajarlo desde su base, esto es, alterando la filosofía de las relaciones de producción capitalistas. Y es que desde hace mucho tiempo que las sociedades (sobre todo las más desarrolladas) profesamos un total desprecio hacia el medio ambiente y sus leyes naturales, y únicamente se expresa, a escala tanto local como global, una voracidad sin límites en busca del beneficio de una minoría (estimada ya en el 1% más rico del planeta), cueste lo que cueste. El poder de dicha minoría es tan absoluto, y sus intereses tan irracionales y miopes, que resulta extremadamente complicado revertir dicha tendencia. Ese desprecio hacia el medio ambiente se manifiesta bajo multitud de criterios, que se trasladan después a hechos políticos determinados: políticas de trasvases, destrucción de costas, construcciones faraónicas, proyectos insostenibles, incumplimiento de normativas ambientales, extractivismo descontrolado, y progresiva destrucción de los ecosistemas naturales. 

 

El expolio que la propia naturaleza viene sufriendo durante las últimas décadas de globalización capitalista no tiene límites, o mejor dicho, sí los tiene, y son los límites de un planeta y de unos recursos limitados y finitos. Por tanto, el conflicto capital-planeta está servido: el capitalismo ya sólo puede crecer a costa de destruir el medio natural, y no puede dejar de crecer porque es parte de su esencia, su razón de ser. Además, no es concebible una sociedad desregulada social y económicamente, y regulada ambientalmente, porque ambos parámetros entran en clara contradicción. De hecho, una de las primeras medidas que han ido aplicando los gobiernos conservadores y neoliberales en todo el mundo ha sido justamente destruir la legislación medioambiental, que había sido impulsada tiempo atrás por la presión social, los movimientos ecologistas y los gobiernos socialdemócratas. La nueva hornada de salvajes tratados comerciales (TPP, TTIP, TISA...) ponen también su foco en dicha legislación, que las grandes corporaciones entienden como una "barrera" para el comercio transnacional. Esta desregulación ambiental afectará profundamente a la calidad de vida de la población, porque provocará un encarecimiento de las materias primas, gravísimas hambrunas, migraciones masivas, éxodos de población y desarrollo de nuevas enfermedades, lo que limitará la supervivencia de la especie humana y la de otros muchos animales. 

 

¿Cómo podemos y debemos enfrentarnos al grave conflicto capital-planeta? Defendiendo a capa y espada al medio ambiente, tomando conciencia de la gravedad de dicho conflicto, cambiando profundamente los modelos de relaciones productivas y sociales, por lo que su defensa consecuente pasa necesariamente por el progresivo abandono del modelo actual, y la progresiva migración hacia modelos anticapitalistas, lo que implica también asumir que la revolución ecológica es también una revolución pendiente de primer orden que debemos poner en marcha. No basta con los formales apoyos a la defensa del medio ambiente y las tímidas y contradictorias leyes y medidas prácticas, que de vez en cuando se perfilan para parchear el grave conflicto, sino que será necesario asumir la lucha ecológica como otra cara, otra faceta imprescindible en la lucha contra el modelo capitalista, y avanzar consecuentemente en un modelo de producción y de desarrollo absolutamente distinto: bajo otros moldes, con otros objetivos, con otros valores, con otros medios. En palabras de Homar Garcés: "Se hace imprescindible, por consiguiente, el surgimiento inaplazable de nuevos paradigmas culturales y económicos que tengan como rasgos destacados la interculturalidad, una filosofía de vida alejada de la lógica del capitalismo y un nuevo patrón de relaciones entre los seres humanos y con la naturaleza que sirvan como muro de contención a las ambiciones hegemónicas de los grandes centros de poder político y económico existentes". 

 

En vez de en el beneficio monetarista, pongamos el foco en los otros parámetros donde debemos crecer, tales como la solidaridad, los derechos humanos, la paz, la justicia social, la igualdad. Existen otros parámetros para medir el progreso y las necesidades humanas que tenemos que poner en valor. Ya no es un simple deseo, una ilusión o una quimera idealista, sino una imperiosa necesidad, si no queremos destruir todo lo que nos rodea. La necesidad de alcanzar una sociedad basada en la colaboración y la solidaridad frente a la competencia, en el aprovechamiento frente al despilfarro, en el respeto y goce de la naturaleza frente a su explotación y destrucción. Pero esto también nos obligará a cambiar nuestro concepto de ser humano con una concepción de la felicidad contraria a la cultura impuesta por el capital. Con el derecho al tiempo, al ocio, al disfrute, a la libertad y a la diversidad. Nuevas escalas de valores y una nueva concepción del trabajo también deberán imponerse. En caso contrario, el conflicto capital-planeta nos estallará en nuestras propias narices, y no podremos hacer ya nada por evitar que nos arrastre por los derroteros de su destrucción. De hecho, quizá sea ya demasiado tarde. 

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14 agosto 2016 7 14 /08 /agosto /2016 23:00
Viñeta: Josetxo Ezcurra

Viñeta: Josetxo Ezcurra

Y bastante a menudo pienso sobre nuestra respuesta [de EE.UU.] a todo esto, la que hemos practicado durante los últimos 15 años: más bombas, más misiles, más ataques con drones, más asesores, más irrupciones con unidades de operaciones especiales, más entregas de armamento y, pese a todo ello, ni un solo éxito ni victoria mesurable por cualquier estándar imaginable; solo más desestabilización de cada vez más regiones del mundo, más proliferación de grupos terroristas y la producción de todavía más seres humanos desarraigados, niños perdidos y refugiados... esto es, constantemente más y más gente aterrorizada y más terroristas

Tom Engelhardt

En el último artículo de esta serie estábamos exponiendo cómo la política exterior estadounidense dio prioridad a la organización y el fomento del fundamentalismo islámico como su respuesta contra las revoluciones sociales que se estaban llevando a cabo en muchos países africanos y de Oriente Medio. De hecho, gastaron ingentes sumas de dinero en operaciones especiales dirigidas por la CIA y el Pentágono. Les suministraron ayuda, estrategia y entrenamiento, alimentando ese fanatismo religioso. La principal fuente de financiación del fundamentalismo islámico procede del tráfico de drogas ilegales, sin contar la actual extensión de ISIS, que también se financia mediante el petróleo de los lugares que arrasan, y los bancos que actúan a su servicio. Y aunque todo este proceso, como decimos, fue iniciado por el imperialismo estadounidense, lo cierto es que ahora todo este monstruo se le está volviendo en contra, no sólo mediante la invasión de partes muy significativas de Oriente Medio, sino también por toda la oleada de terrorismo yihadista que se está perpetrando contra poblaciones occidentales.

 

Y además, en sociedades donde el Estado es incapaz de proporcionar los servicios básicos a su población (salud, educación, empleo...), bien por incapacidad o corrupción de sus gobernantes, o bien (caso más típico) porque el Estado se halle en completo proceso de descomposición, mediante el caótico gobierno de tribus rivales, de etnias enfrentadas o de sentimientos religiosos contrarios, el fundamentalismo islámico ha utilizado y utiliza estas privaciones para construir sus propias fuerzas. Con apoyo de algunas potencias, y aprovechándose del caos causado por sucesivas guerras, atentados y conflictos, la propuesta fundamentalista ha creado escuelas religiosas para entrenar y desarrollar todo un ejército de fanáticos desde muy temprana edad, y de cualquier procedencia, que después se convertirán en materia prima de los atentados terroristas que se perpetúan a lo largo y ancho del globo. Esta opinión de que este fundamentalismo no es casual, de que su aparición obedece a motivaciones geopolíticas, es también compartida por el economista egipcio Samir Amin. Retomemos sus palabras: "Imperialismo y fundamentalismo cultural marchan juntos. El fundamentalismo de mercado requiere del fundamentalismo religioso. El fundamentalismo de mercado dice: "subviertan el Estado y dejen que el mercado en la escala internacional maneje el sistema". Esto se hace cuando los Estados han sido desmantelados completamente. Sin Estados nacionales, las clases populares son minadas por la carencia de su identidad de clase. (...). El fundamentalismo étnico y el religioso son instrumentos perfectos para propiciar y dirigir el sistema político. Estados Unidos, como muestra el caso de Arabia Saudita y Pakistán, siempre ha apoyado el fundamentalismo islámico". 

 

Definitivamente, en ese clima de desesperación de grandes masas de musulmanes (y más aún de su juventud), la salida violenta puede aparecer siempre como una tentación. Los líderes religiosos insisten en sus mensajes del retorno a la pureza de la práctica del Islám, de forma torticera y manipulada, y al convertirse en pensamiento dominante, la perversa acción sobre las masas es inmensa. Y en ese complejo caldo de cultivo, hunden sus raíces los movimientos integristas, y la muerte no tarda en aparecer, creando el contexto terrorista, el campo de la acción armada y violenta. Pero nos hacíamos al principio estas preguntas: ¿A quién beneficia este fundamentalismo violento? ¿Representa realmente un camino de liberación para las desesperadas y empobrecidas masas de musulmanes? Durante una entrevista en 1998, Zbigniew Brzezinski, el que fuera Asesor de Seguridad Nacional durante la presidencia de Jimmy Carter, admitió claramente que Washington había fomentado deliberadamente el fundamentalismo islámico para tenderle una trampa a la Unión Soviética buscando que ésta entrara en guerra: "Llenarle su patio trasero de mierda", fueron sus palabras textuales. Cuando se le preguntó si lamentaba haber ayudado a crear un movimiento que cometía actos de terrorismo por todo el mundo, declaró: "¿Qué es lo más importante para la historia mundial, los talibanes o el colapso del imperio soviético? ¿Varios musulmanes fanáticos o la liberación de Europa Central y el fin de la Guerra Fría?". Esos "varios musulmanes fanáticos" están pasando ahora una factura descontrolada no sólo a USA, sino al resto del mundo, tanto oriental como occidental. 

 

Por tanto, es preciso desmentir falacias, y comenzar a colocar las cosas en su sitio. En realidad no estamos ante un "choque de civilizaciones" entre Islam y Occidente como cínicamente se ha presentado desde los medios de comunicación dominantes, ni desde los líderes políticos de las mayores potencias mundiales. Si hoy día este "terrorismo islámico" es el nuevo demonio, esto no responde más que a un maquiavélico e interesado montaje mediático. La relación entre el imperialismo estadounidense y el terrorismo del fundamentalismo islámico es simbiótica. La llamada "guerra contra el terror" (y de otras formas) no es más que una cubierta para la violencia militar que persigue lograr los objetivos geoestratégicos mundiales de los Estados Unidos. Esta reacción, como afirmábamos en los primeros artículos de la serie, sólo generará más reclutas para los ejércitos fundamentalistas islámicos, más odio, más terror y más barbarie. Se desencadenarán nuevos actos de terror contra objetivos occidentales, que serán a su vez la excusa para nuevas escaladas de agresión por parte de dichas potencias occidentales en todo el mundo. La paranoia ha invadido a Occidente, que ya declara "estar en guerra" contra el "terror islamista", y una población aterrada resulta ciertamente manejable. 

 

Los intereses para mantener toda esta histeria colectiva están claros. El papel que siguen jugando es absolutamente funcional a la nueva estrategia del complejo militar-industrial estadounidense, así como las grandes corporaciones transnacionales, que son las beneficiadas últimas de toda esta escalada. La situación está clara: un monstruo despiadado, feroz y ávido de sangre amenaza a Occidente, a cada nación, en cada rincón. Hoy día todos estos grupos o facciones fundamentalistas (ISIS como la principal de ellas) amenazan a toda la civilización humana, poniendo bombas, inmolándose o empujando camiones contra grupos de personas. Da igual la estrategia, el fin último es sembrar el terror. Ahí están esos fanáticos fundamentalistas musulmanes constituyéndose en enemigos de Occidente, del mundo libre, de nuestros valores, de nuestra cultura, y de nuestras libertades. Y ahí están las Fuerzas Armadas de ese gran país que es Estados Unidos, teniendo la legitimidad y la justificación universal para ejercer su proyecto de defensa planetaria. El miedo está instalado. Ahora hay que perpetuarlo. Bien, este es el relato oficial. Este es el relato dominante, el que nos cuentan la inmensa mayoría de medios de comunicación, pero....¿es el relato correcto? Dejo la reflexión a los lectores, a tenor del material que hemos puesto sobre el tapete. Continuaremos en siguientes entregas.

 

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11 agosto 2016 4 11 /08 /agosto /2016 23:00
Panorama actual de los Movimientos Sociales en España (33)

En esta entrega número 33 de la serie le vamos a dedicar nuestra atención a un movimiento social muy concreto y especial, como es la Red de Organizaciones Sociales del Entorno Penitenciario (ROSEP), un MMSS dedicado al estudio y apoyo de la realidad penitenciaria en nuestro país, proporcionando una visión desde las entidades sociales. Según su propio sitio web, ROSEP es una red que engloba a todas las organizaciones sociales que de una forma u otra intervienen en el entorno penal y penitenciario. ROSEP es una organización reciente, nace en 2013 con la idea de lograr entre el máximo número de entidades posibles que actúan en este ámbito, una unión y un discurso común sobre determinados temas que la actualidad penal y penitenciaria está poniendo sobre la mesa, y que necesitan una respuesta o una reflexión conjunta. Actualmente forman ROSEP 55 asociaciones, organizaciones y plataformas, de diversa procedencia, a las que les unen sus puntos de contacto con el mundo penal y penitenciario, tales como Proyecto Hombre, asociaciones para la reinserción social, diversas fundaciones de carácter social y religioso, entidades de atención y ayuda a los drogodependientes, etc. 

 

ROSEP es una red de ámbito estatal, formada por diversas organizaciones del Tercer Sector que intervienen en las prisiones y en su contexto más cercano. Está avalada, según nos cuentan en su propia página, por la extensa experiencia de un número importante de organizaciones que comparten sus fines, objetivos y actuaciones encaminadas a la transformación del contexto penal y penitenciario, pero ROSEP es también una red con vocación de trabajar con otras plataformas estatales e internacionales, Administraciones Públicas, entidades, medios de comunicación, etc. Esta red surge en base a la detección de necesidades que las entidades que trabajan en este ámbito han venido detectando, y que han motivado la unión de las mismas con el objetivo de ofrecer mejores y más coordinadas respuestas a los problemas y disfunciones que se producen en relación con las personas afectadas por la Justicia Penal, las que están privadas de libertad o se hallan sujetas a penas o medidas alternativas a la prisión o medidas de seguridad, y a los problemas que surgen en el día a día de las entidades que trabajan con estos colectivos. Así, algunos de estos aspectos son los siguientes:

 

1.- La defensa de los Derechos Humanos y de la Justicia Social como pilares básicos del Estado y valores fundamentales de la labor de las propias entidades sociales. 

 

2.- La necesidad de establecer canales de comunicación más eficientes y representativos con la Administración penitenciaria.

 

3.- La necesidad de intervenir y participar en las decisiones que sobre Política Penitenciaria se adopten para mejorar el funcionamiento de dicho entorno. 

 

4.- La necesidad de crear un espacio común para compartir experiencias y recursos de atención a las personas privadas de libertad en sus procesos de tratamiento y reinserción.

 

5.- La necesidad de revisar y reflexionar acerca del alcance que tiene la aportación e implicación de las entidades colaboradoras con la Administración penitenciaria en el devenir de las personas con las que se interviene y participan en sus programas. 

 

6.- La necesidad de reflexionar sobre cuál es la importancia y valor real del trabajo que desarrollan las distintas entidades en los centros penitenciarios donde se interviene.

 

7.- Profundizar en los modos de hacer efectivo el ejercicio real de los derechos de las mujeres y hombres que se encuentran privados de libertad, de visibilizar sus realidades, y de ofrecer mejores respuestas a sus necesidades. 

 

8.- La necesidad de visibilizar la realidad de las mujeres reclusas, y las discriminaciones que sufren por razón de género, buscando una respuesta adecuada a sus verdaderas necesidades. 

 

9.- La necesidad de complementar las actuaciones que se llevan a cabo dentro de las prisiones para dar respuesta a otros condicionantes extra-penitenciarios que configuran la realidad de las personas privadas de libertad. 

 

Y así, la realidad social española en cuanto al mundo penal y penitenciario es muy singular. Sin ser un país catalogado como especialmente peligroso o inseguro, nuestro país tiene el doble de presos de los que debería, según su tasa de criminalidad. Nos lo cuenta Daniel Cabezas en el medio "La Marea", donde destaca que, según un estudio de ROSEP, aproximadamente un 50% de nuestros reclusos deberían estar en libertad. No obstante nuestro perfil penal como nación, todas las últimas reformas que se han venido realizando en el Código Penal han ido en la línea de endurecer las penas, e incluso de crear nuevas figuras penales, como la prisión permanente revisable, denunciada ya por numerosas asociaciones de jueces y magistrados, así como por diversos movimientos sociales que actúan en este ámbito. Según el referido Informe, en España se encarcela a demasiadas personas, durante demasiado tiempo y por delitos considerados no especialmente graves. Los datos ofrecidos, correspondientes al año 2014 y basados en cifras oficiales, ponen de manifiesto que nuestro país posee una tasa de criminalidad (número de delitos por cada mil habitantes) de las más bajas de la Eurozona: 44,7, lo cual representa un 27% menos sobre la tasa de criminalidad media europea. Sin embargo, la tasa de personas privadas de libertad es de las más altas: 133 por cada 10 mil habitantes, frente a las 101 de la tasa media europea, o lo que es lo mismo, un 32% superior. Este exceso de población penitenciaria se debe, según los autores del Informe, a un déficit en nuestro Estado del Bienestar y al hecho de que España sea uno de los países con más desigualdad de Europa. 

 

Aún así, en los últimos 13 años se ha venido produciendo un descenso constante en el número de delitos cometidos. De seguir esa tendencia, y siempre según los autores, posiblemente en 2019 estaríamos en una tasa por debajo de 40. Esto nos colocaría en unos niveles de criminalidad parangonables a los de 1987, cuando la población penitenciaria era menos de la mitad de la actual. Los datos hablan, pues, por sí mismos. Tenemos también, como decíamos, unas penas que se sitúan entre las más altas de toda Europa, ya que el promedio de las condenas en nuestro país es de 18 meses, mientras que la media europea es de 7,1. El estudio citado arroja también otros datos muy ilustrativos sobre la naturaleza de los delitos que llevan a engrosar el número de presos en nuestras cárceles. Un 76% son delitos contra el patrimonio (robos y hurtos), un 16% contra las personas o la libertad, un 5% otras infracciones penales, y un 3% corresponden a delitos contra la seguridad colectiva. Las cifras ponen en evidencia que el número de delitos que comportan violencia representan una clara minoría. Por otra parte, un número importante de presos lo están por delitos derivados de trastornos adictivos, poniendo de relieve que la cárcel es muchas veces utilizada como medio alternativo para problemas de carácter socio-sanitario. Esto refuerza la idea de que potenciando las capacidades de nuestro Estado del Bienestar, y estableciendo una mejor red de organizaciones dedicadas a la educación y a la prevención, estos reclusos no existirían. 

 

En conclusión, demasiada población reclusa y existencia de penas de prisión elevadas son quizá las dos características fundamentales de nuestro sistema penitenciario, que hay que corregir y atajar, desde el punto de vista político y social. No obstante, se han instalado en el imaginario colectivo desde hace tiempo otras impresiones distintas, tales como que en nuestro país se cometen muchos delitos, que aquí nadie va a la cárcel, etc. Lo que ocurre es que los niveles de impunidad no están equilibrados, y nuestro Código Penal es tremendamente injusto, pensado además para el "robagallinas", como afirmara el Presidente del Tribunal Supremo y del CGPJ, Carlos Lesmes. ROSEP nos demuestra con este Informe que estos prejuicios no se corresponden con la realidad. Hay que luchar por hacer efectivo el Principio de Reinserción Social que avala la Constitución. Nuestra población penitenciaria se ha multiplicado por ocho durante los últimos 40 años, pero no por un aumento de la criminalidad, sino por una mayor extensión de las penas. Un 8% de los reclusos lo están por problemas graves de salud mental, lo cual pone también de manifiesto la existencia de un Estado del Bienestar débil e incapaz. Nuestro país, sobre todo desde la última legislatura del Partido Popular, criminaliza la pobreza, así como la protesta popular, signos evidentes de nuestra clara deriva hacia un Estado fascista, ineficiente, antisocial, represor, policial y autoritario. Continuaremos en siguientes entregas.

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10 agosto 2016 3 10 /08 /agosto /2016 23:00
Contra los Tratados de Libre Comercio (32)

Como se comprende, los productos estadounidenses entrarán sin restricciones en todos los países firmantes e inundarán sus mercados, a la par que limitarán las posibilidades de desarrollo industrial y agrícola de las naciones menos desarrolladas

Hedelberto López Blanch

Continuando con la exposición de los principales asuntos que pudieron ser filtrados recientemente por Greenpeace Holanda sobre las negociaciones del TTIP, tema ya iniciado en el último artículo de la serie, tenemos que decir, siguiendo esta página del medio Tercera Información donde fueron publicados, que desde el punto de vista de la protección del medio ambiente y de los consumidores, dichas filtraciones revelan cuatro aspectos fundamentales que son motivo de preocupación:

 

1.-  Las políticas de protección ambiental parecen haber sido eliminadas

 

En efecto, ninguno de los capítulos filtrados y examinados hacen referencia a la regla de Excepciones Generales. Esta regla, consagrada en el acuerdo del GATT de la Organización Mundial del Comercio (OMC) hace casi 70 años, permite a los Estados regular las reglas del comercio "para proteger a los seres humanos, la vida animal y vegetal y la salud", o para "la conservación de los recursos naturales no renovables". Por tanto, la omisión de esta regla sugiere que ambas partes (UE y EE.UU.) están creando un acuerdo que sitúe los beneficios económicos por encima de la vida, la salud y el medio ambiente. Tal es la aberración del mismo. 

 

2.- La protección del clima será más difícil bajo el TTIP

 

Ya hemos venido denunciando en otros muchos artículos de este Blog la tremenda hipocresía de nuestros gobernantes, que mientras se reúnen para acordar solemnes declaraciones de intenciones sobre la necesidad urgente de controlar el cambio climático, negocian catastróficos tratados comerciales como los que nos ocupan, que abren la puerta al negocio sin límites de las grandes corporaciones. Ambos objetivos no pueden cubrirse simultáneamente. O renunciamos a uno o renunciamos al otro. En este sentido, el reciente Acuerdo sobre el Clima de París (COP21) debaja claro un punto: debemos mantener el incremento de la temperatura mundial por debajo de los 1,5ºC, para evitar una crisis climática de efectos desastrosos para miles de millones de personas por todo el mundo. Y evidentemente, el comercio no debe ser excluido de esta acción en defensa del clima. Pero resulta que los documentos filtrados no dicen nada sobre la protección del clima. Peor aún, el alcance de las medidas de mitigación está fuertemente limitado por las disposiciones de los capítulos sobre la Cooperación Regulatoria o Acceso a los Mercados para los productos industriales. Como ejemplo de estas propuestas, se descarta la regulación de la importación de combustibles altamente contaminantes, como el petróleo procedente de las arenas bituminosas.

 

3.- El fin del Principio de Precaución.

 

Referido también en anteriores artículos de esta serie, el Principio de Precaución, consagrado en el Tratado de la Unión Europea, no se menciona en el capítulo filtrado sobre la Cooperación Regulatoria, ni en ninguno de los otros 12 capítulos obtenidos. Sin embargo, sí se cita en varios capítulos la demanda de la delegación negociadora estadounidense de trabajar en un enfoque "basado en el riesgo", que tiene como objetivo la gestión de sustancias peligrosas, en lugar de evitarlas. Este enfoque socava la capacidad de los reguladores de tomar medidas preventivas, por ejemplo en relación con la toxicidad de ciertas sustancias químicas, como los disruptores endocrinos. En general, el Principio de Precaución, actualmente vigente en la UE, establece que ha de ser probada la ausencia de peligrosos efectos adversos en las determinadas sustancias, antes de poder usarlas como componentes para la fabricación de cualquier producto comercial. Si el TTIP rompiera con este principio, nos veríamos abocados a la utilización de productos potencialmente peligrosos, que incidirían negativamente sobre la salud humana, animal o medioambiental. 

 

4.- Se abre la puerta a un mayor poder de las Corporaciones

 

Al mismo tiempo que las propuestas filtradas amenazan al medio ambiente y la protección de los consumidores, las grandes empresas han conseguido lo que querían. El sector empresarial tendrá bajo el TTIP, si no lo impedimos, enormes oportunidades para participar en la toma de decisiones que intervengan en las primeras fases del proceso de control comercial. El poder de las corporaciones transnacionales, que ya de por sí es inmenso actualmente, se volverá aún más imposible de controlar. Con legislaciones internacionales a su favor, tribunales de arbitraje a su servicio, y herramientas pensadas para eliminar todos los posibles inconvenientes, barreras y obstáculos a su expansión y a sus posibilidades de negocio, el TTIP supondrá una nueva era en el imparable aumento del poder de las grandes corporaciones transnacionales, que podrán imponer su voluntad sobre la ciudadanía, los gobiernos, los países y los Estados. Podrá ser el principio del fin de la democracia, y otro hito hacia la gobernanza global corporativa. 

 

Y finalmente, otro aspecto que muestran estas recientes filtraciones de determinados aspectos del TTIP por parte de la filial holandesa de Greenpeace, como siempre hemos denunciado, es que mientras la sociedad civil ha tenido un escaso acceso a las negociaciones (incluso restringido para los representantes políticos de la ciudadanía europea), los documentos muestran muchos casos en los que la industria ha sido consultada, y ha tenido un papel privilegiado en el proceso de toma de decisiones. Los documentos filtrados indican que la opacidad de la Unión Europea ante el TTIP es debida a la tremenda influencia de los intereses de los poderes y lobbies industriales. En un informe recientemente publicado, se menciona una sola vez las aportaciones de los sectores industriales, mientras que los documentos filtrados hablan en repetidas ocasiones sobre la necesidad de nuevas consultas con la industria y sus representantes, y mencionan explícitamente que se han recogido en los textos finales las aportaciones de estos sectores. Todo ello pone de manifiesto, una vez más, y ya van muchas, la cantidad de mentiras, ocultaciones y manipulaciones de la información que esta Comisión Europea practica hacia la ciudadanía. Continuaremos en siguientes entregas.

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9 agosto 2016 2 09 /08 /agosto /2016 23:00
Autor: Kalvellido

Autor: Kalvellido

Lo más grave de la dominación neoliberal es el control que ha logrado de nuestras mentes. El neoliberalismo nos ha hecho que pensemos nuestra vida como si fuera una empresa

Alberto Betancourt

Otra manifestación tremendamente típica de la perversa acción e influencia que el pensamiento dominante ejecuta sobre nuestras mentes, es la relativa a la creciente aceptación social del "emprendedurismo", o lo que es lo mismo, de hacerse empresario. Al estar la polìtica muy influida por las directrices que los mismos quieren implantar, el imparable ascenso de la ideología de los llamados "emprendedores" nos envuelve hoy día con una fuerza arrolladora. Evelyn Patricia Martínez nos lo explica muy bien en este artículo, al que remito a los lectores para mayor información. Tenemos, en primer lugar, la ideología "emprendedurista", que ha de conseguir fundamentalmente que los oprimidos asuman como propios las ideas y discursos de sus opresores. Básicamente, esto significa que, según ella, si tengo un jefe que me explota, la solución no es reeducar al jefe para que respete los derechos de sus trabajadores, sino abandonar a ese jefe y ser mi propio jefe, explotándome a mí mismo, lo cual, al menos, estará más justificado, porque dicha explotación revertirá no en beneficios para mi jefe, sino para mi. Paulo Freire, en su obra "Pedagogía del oprimido", afirma que los síntomas más directos son que los oprimidos "hablan como ellos, actúan como ellos, piensan como ellos, desean lo mismo que sus opresores".

 

El discurso económico dominante busca que existan cuantas más empresas mejor, para que el paradigma ideológico del "emprendedurismo" se extienda lo máximo posible. De esta forma, la ideología del emprendedor se legitima socialmente, ya que todo el mundo se hace cómplice de ella. El capitalismo neoliberal insiste mucho en esta idea sobre todo para el grueso de los desempleados, que son perfectos candidatos a embarcarse en nuevas "aventuras empresariales". Bajo este discurso, se les incita a que monten su propio negocio, a que se hagan empresarios (pequeños empresarios en principio, o simplemente "autónomos" de sus jefes), negocio que poco a poco podrán ir aumentando, hasta llegar a convertirse en grandes empresarios. Hacen de esta meta la ilusión de muchas personas. Consagran muchos esfuerzos en su consecución, sobre todo implantando medidas socio-laborales que apoyen a estos colectivos de "pequeños empresarios", a la vez que se demoniza a los trabajadores asalariados, y aún mucho más a los empleados públicos y a los funcionarios, que constituyen el modelo a abatir, porque el dogma neoliberal persigue que haya cuantos menos, mejor, como estrategia para debilitar al Estado y a sus empresas y organismos públicos. Se van imponiendo de esta forma los valores del individualismo, de la competencia y del egoísmo personal como los únicos válidos para alcanzar esa meta, y por tanto, llegar a triunfar, a ser poderosos, a ser felices, y a constituir un referente social, un espejo donde mirarse.

 

Esta ideología "emprendedurista" es absolutamente necesaria para poder seguir reproduciendo el sistema, favoreciendo sus motores y alimentando sus necesidades, tanto material como culturalmente. Todo ello se complementa con estrategias de ataque a los sindicatos, a la negociación colectiva, al refuerzo del poder y de la hegemonía empresarial, y a la asunción social del éxito de los grandes patronos como un cénit demostrativo del éxito personal y social. Y todo ello se adereza y complementa también con los patrocinios o mecenazgos que se conceden a los empresarios en todas las iniciativas de carácter social, para ofrecer un mensaje de refuerzo de su necesidad social. Los grandes empresarios son imitados, son tenidos como referentes, sus empresas patrocinan todos los grandes eventos laborales, sociales, culturales, científicos o deportivos, y la continua evolución de sus ganancias es ofrecida como "buenas noticias" en los informativos y diarios económicos. Las revistas y publicaciones de moda se inspiran en ellos, y se convierten en auténticos héroes del modelo. Mientras, los empleados públicos o simplemente asalariados de la empresa privada son atacados, recortados, desmantelados, infravalorados, despedidos, y se convierten en un referente para la mediocridad social. 

 

En el fondo, lo que le interesa a la ideología neoliberal, lo que verdaderamente subyace debajo de toda esta estrategia, es que se vaya perdiendo el sentido de lo colectivo, de lo común, de la organización, de la cooperación, de la reciprocidad y de la solidaridad. Quieren destruir todos esos valores, resumidos en la máxima que ya enunciara Margaret Thatcher ("No existe la sociedad, sólo existen los individuos"), y para ello, el paradigma emprendedor es un perfecto modelo, un proyecto de la individualización de todo. En palabras de Santos Ortega: "Una economía hecha de trabajadores que se comportan como unidades-empresa, y no como grupos de asalariados, conlleva la generalización de la forma-empresa (...) Una sociedad integrada bajo el principio rector de la forma-empresa, que se infiltra en todas las relaciones sociales. También en la familia o en el Estado". La colonización mental de todos estos valores nos conduce a la idea de que el pobre es pobre porque no quiere emprender, porque no tiene iniciativa, porque es un parásito social, porque es un derrotado. El modelo emprendedor incita a la competencia permanente, para poder ser un "triunfador". Y bajo los falaces valores del talento, la innovación, el mérito, la iniciativa, el carisma, etc., se van inculcando una serie de actitudes y de comportamientos sociales, en función a dichas metas, que convierten la sociedad en una auténtica selva. Pero estos valores, como decimos, son una completa y absoluta falacia. 

 

Lo son porque, en realidad, el modelo esconde expresamente las auténticas razones que lo rigen: en realidad quien "fracasa" es el resultado directo de las relaciones de expoliación del capitalismo monopólico. Y se ocultan los procesos sociales que han posibilitado ese "talento" del emprendedor. Los datos están ahí, y se pueden hacer miles de cuestionarios para demostrarlo: el rico no es rico por sus cualidades de "talento", carisma o iniciativa, sino que su riqueza ha sido creada por las relaciones de explotación de las fuerzas del trabajo, que crean continuamente plusvalores que no son reconocidos por el sistema. Influye también la invisibilización del aporte del trabajo no remunerado y del cuidado que realizan, en su mayoría, las mujeres, para reproducir la fuerza de trabajo y mantener la vida. De esta forma, el gran empresario posee riqueza porque hereda, niega, oprime y explota. Esa es su única racionalidad. Su único credo. Sus únicos valores. Sus permanentes objetivos. No existe tal talento, lo que hay es explotación, lo único que existe es dominio en las relaciones de producción. Pero estamos ignorando, no obstante, otro de los motivos, y no menor (quizá el fundamental de los grandes empresarios), por el que son ricos y poderosos, y sus empresas tienen éxito: la influencia. El modelo emprendedor justifica que cuando se llega a un cierto grado de poder, ese poder, transformado falazmente en valores de "experiencia, sabiduría, influencia y prestigio", consagra aún la consecución de más poder. Y así, el gran empresario no es normalmente el principal accionista de su empresa, sino que se sienta en los Consejos de Administración de muchas empresas más, con lo cual sus beneficios y su poder se multiplican. Continuaremos en siguientes entregas.

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8 agosto 2016 1 08 /08 /agosto /2016 23:00

En nuestro afán por contar a nuestros lectores noticias, datos e informaciones que no se ofrecen en los medios de comunicación convencionales, que están atados únicamente a la difusión del pensamiento dominante, y que silencian deliberadamente las noticias que no les interesa que se sepan, vamos a hacernos eco en el presente artículo de algo que nuestros lectores no verán en ningún periódico de tirada nacional ni en ninguna cadena de radio o televisión, pública o privada. Reproducimos, por tanto (en traducción hecha para el medio Rebelion.org por María Julia Giménez), esta interesante y muy ilustrativa noticia, publicada originalmente por Mariana Pitasse para el medio local Brasil de Fato:

 

 

Nueve jurados de diferentes países declaran que el país sufre violación al proceso democrático y al orden constitucional

 

Después de dos días en actividad, el Tribunal Internacional por la Democracia sentenció que Brasil está, de hecho, viviendo un golpe de Estado. Los nueve jurados, procedentes de otros países, analizaron el proceso de impeachment instaurado contra la presidenta Dilma Rousseff y declararon que el país sufre una grave violación al proceso democrático y al orden constitucional.

 

Además, los jurados dejaron en claro que el impeachment hiere la Convención Americana sobre Derechos Humanos y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos. La sentencia fue entregada a la presidenta Dilma Rousseff, el jueves 21, en el Palacio de la Alvorada, en Brasília (DF). También será encaminada al Senado Federal y al Supremo Tribunal Federal (STF).

 

Con inspiración en el Tribunal Russel, que en los años 1960 juzgó crímenes de los Estados Unidos en la Guerra de Vietnam, el juicio brasileño tuvo como objetivo debatir y juzgar, simbólicamente, el proceso de impeachment que está en fase de decisión en el Senado Federal. El evento tuvo una duración de dos días, 19 y 20 de julio, en el Teatro Oi Casa Grande, de Rio de Janeiro.

 

Desarrolladas en tres etapas, en primer lugar el Tribunal oyó los testimonios y alegaciones orales de la acusación y defensa del impeachment. El jurista Geraldo Prado fue el responsable por la acusación, y fue Margarida Lacombe quien argumentó en defensa del impeachment. Durante el segundo día, cada uno de los jurados, venidos de México, Francia, Argentina, España, Colombia, Costa Rica y Estados Unidos, expresó sus pareceres. En seguida, la sentencia final fue emitida.

 

“Más de 54 millones votaron por Dilma, por lo tanto, Temer es un insulto a Brasil y su gobierno no es legítimo. Además, su gobierno está compuesto por hombres blancos y ricos que no tienen nada que ver con el pueblo brasileño", afirmó la senadora francesa Luarence Cohen, durante su discurso.

 

Por otro lado, María José Farinas Dulce, profesora de Derecho de la Universidad de Madrid, en España, declaró que el golpe brasileño hace parte de una contra revolución neoliberal que también está siendo vivida en Europa. "Nosotros, trabajadores, estamos perdiendo derechos en todos los lugares del mundo. Están sacándonos nuestros mecanismos de integración con la sociedad. Lo que ellos quieren es atacar lo social e impedir que el discurso de lucha contra la desigualdad avance aún más”, explicó.

 

“Como norteamericana, condeno la postura de los Estados Unidos al no reconocer el golpe brasileño. Mi país no quiere política social que no lo privilegie. La lucha del pueblo brasileño no pude debilitarse. Como dice un proverbio de los Estados Unidos, ´intentarán enterrarnos, pero no saben que somos semillas´”, finalizó la abogada, especialista en derechos humanos Azadeh N. Shahshahani.

 

Durante los dos días de actividad, el teatro Oi Casa Grande, que tiene capacidad para 900 personas, permaneció lleno. Para los que no pudieron asistir, el juicio también fue transmitido por las redes sociales. Las visualizaciones online llegaron a 10 mil personas. Además, con el objetivo de hacer un registro del evento, los cineastas Silvio Tendler y Pola Ribeiro realizaron la cobertura en video para distribuir por internet no sólo en Brasil, sino también internacionalmente.

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7 agosto 2016 7 07 /08 /agosto /2016 23:00
Autor: ENEKO

Autor: ENEKO

La campaña militar francesa [después del atentado de Niza] trajo como resultado un alto número de bajas civiles en la densamente poblada Manbij, Siria. Algunas estimaciones indican que el número de bajas civiles superaron las 300 víctimas, la mayoría de los cuales eran ancianos, mujeres y niños. También la Fuerza Aérea francesa bombardeó una escuela iraquí en Nínive masacrando a 36 niños, según fuentes locales. El terror fundamentalista-takfir se siembra con el terror galo. Es un duelo entre el califa francés François Hollande y el califa Abu Bakr Al-Bagdadi para ver quién mata más civiles. Es el ojo por ojo de la misma coalición responsable de crear y armar a esos demonios

Laila Tajeldine y Basem Tajeldine

Continuando desde los razonamientos y exposiciones del último artículo, donde comenzamos una revisión al fundamentalismo islámico, hemos de reconocer que, lejos de representar una civilización esplendorosa (como ocurrió antaño), hoy por hoy el mundo árabe no marca la vanguardia cultural del planeta. Su papel en el concierto mundial se ve relegado, al menos para la lógica que imponen los centros internacionales del poder (representantes a su vez de la globalización capitalista), a ser productores de materias primas, fundamentalmente petróleo. Riquezas naturales que sólo contribuyen a mantener dinámicas sociales pre-industriales, apoyadas en corruptas monarquías feudales que conforman Estados dictatoriales, que controlan la explotación de dichos recursos, y que mantienen en situación precaria a la inmensa mayoría social de sus países. Es precisamente en este contexto donde surge el fundamentalismo islámico, en tanto movimiento político-religioso que preconiza la vuelta a la estricta observancia de las leyes coránicas en el ámbito de la sociedad civil. Dentro de sus planes están el rescate de los valores propios e intrínsecos del Islam, la restauración del Estado Islámico y la oposición a todo lo que haya entrado en la sociedad musulmana como importación, progreso, novedad o innovación. 

 

En el seno de este amplio movimiento se encuentran tendencias diversas, incluso antagónicas entre sí: sunnitas, chiítas, wahabitas, el Yihad islámico, los Hermanos Musulmanes de tendencia sunni (surgidos a finales de los años 20 e implantados fundamentalmente en Egipto, pero también en otros países del occidente musulmán como Sudán, Yemen, Siria...), el movimiento Hamás, la red Al-Qaeda, etc. Y si bien está extendido en modo difuso por buena parte de África (Sahel, Magreb islámico) y Asia contando entre sus seguidores a millones de personas, es muy difícil encontrar un hilo conductor único que reúna a todo este movimiento. No obstante, a pesar de su amplísima pluralidad, se dan varios aspectos inmutables del derecho islámico que podemos ver transversalmente en todo el amplio arco del fundamentalismo: el rechazo a admitir el matrimonio de la mujer musulmana con el no musulmán, el rechazo a la posibilidad de que un musulmán pueda cambiar de religión reconociendo su derecho a la libertad de conciencia, el rechazo a admitir la legalidad de los sindicatos para los trabajadores, la pena capital por apostasía, la aceptación de los castigos corporales, y ciertas desigualdades crónicas: la superioridad del amo sobre el esclavo, del musulmán sobre el no musulmán y del varón sobre la mujer, la que es sometida al proceso de mutilación genital desde niña, desde la concepción de que no debe gozar sexualmente (algo reservado a los varones). 

 

De este modo, el fundamentalismo apegado al Islam primigenio no establece separación entre política y religión (para ellos es un todo indivisible, de ahí que se estile tanto que los partidos políticos sean organizaciones religiosas, y viceversa). Y así, los líderes islamistas suponen que la dirección política de la sociedad debe recaer en líderes religiosos. Para el fundamentalismo, la restauración del Islam originario es la única alternativa viable, la respuesta religiosa frente a los fracasos, las crisis y el secularismo, en el que Occidente (los infieles, según ellos) es el principal causante de los males. Siguiendo esta línea, para los fundamentalistas muchos problemas del mundo árabe actual (la pobreza, el atraso económico, la dominación extranjera, etc.) son achacables al abandono de la fe islámica. Por tanto, lo esencial para ellos es volver a las fuentes de la fe, y depurar todas las impurezas o evoluciones provenientes y resultantes de siglos de decadencia, recuperando una especie de "edad de oro" entendida hoy como un paraíso perdido. Este fundamentalismo y toda su doctrina se ha difundido principalmente entre los estratos más pobres y explotados del mundo musulmán, tales como asalariados, campesinos expropiados y empujados a emigrar a la ciudad, trabajadores en general y pequeña burguesía que gira alrededor de la economía de los bazares, y una parte del clero islámico. Y muy especialmente entre la juventud, donde el 60% de la población islámica está desocupada, y con un porvenir incierto. 

 

El fundamentalismo es un movimiento interclasista que, incluso mediante acciones violentas, se opone a la "modernidad laica" en vez de oponerse a la explotación capitalista y al injusto sistema neoliberal y globalizado internacionalmente, que son las verdaderas, últimas y auténticas causas de los actuales sufrimientos de todas las masas oprimidas, no sólo en el mundo musulmán, sino en todo el planeta. Como en el Corán está escrito que quienes mueran en la defensa de su fe tendrán bienaventuranza eterna, los adeptos a este dogma se ven inducidos a los mayores sacrificios para alcanzar las ambiciones terrenales de sus líderes, hábilmente camufladas detrás de los textos sagrados y de los ideales religiosos. Esto explica el terrorismo de inmolación de estos fundamentalistas, tan difícil de entender desde la cosmovisión y el imaginario occidental. Así, cuando un joven islámico se lanza cargado de explosivos por todo su cuerpo contra un objetivo y mata a decenas de personas, lo hace desde la convicción de que esa es "la voluntad de Dios", y que después de su muerte, irá directamente al paraíso para estar junto a Alá. En el contexto de miseria económica, desempleo y pobreza, y desde la desesperanza transmitida en una creencia de decadencia de los valores originales, las masas fundamentalistas de los países musulmanes se encuentran en un callejón sin salida. Si a todo ello unimos la arrogancia y desprecio de los monarcas y de los dictadores del mundo islámico, se añade aún más combustible al odio y a la desesperación de estas masas. 

 

El fenómeno obedece por tanto a esta dimensión socio-política, pero dominada por la religión, y la razón principal para poder explicarlo y entenderlo viene dada por el enorme vacío creado ante la falta de propuestas alternativas y de salidas que se dan en estas sociedades, y por la manipulación ideológica de las poblaciones apelando a un fanatismo religioso muy fácil de manipular y de exagerar. Es aquí donde podemos comenzar a realizar ciertas preguntas, y a intentar buscar las verdaderas respuestas: ¿A quién beneficia este fundamentalismo? ¿Es realmente un camino de liberación para las masas? ¿A qué intereses responden estas manipulaciones? Para poder explicar todo esto nos tenemos que situar en las décadas de los años cincuenta, sesenta y setenta del siglo pasado. Entonces, en el mundo musulmán existían corrientes de izquierda bastante importantes. En Siria, Yemen, Somalia, Etiopía y otros países islámicos, se produjeron Golpes de Estado de izquierdas, que derrocaron a los antiguos regímenes capitalistas, feudales y corruptos, conduciendo a la creación de nuevos Estados obreros y proletarios. Dichos líderes incluso desafiaron al imperialismo occidental, y llevaron a cabo nacionalizaciones de sus recursos y empresas, y reformas radicales para una mayor justicia social en sus respectivos países. Pero claro, todo esto molestaba al imperialismo estadounidense, que veía peligrar sus intereses hegemónicos en estas regiones, y entonces, a partir de ese momento, una de las piedras angulares de la política exterior norteamericana fue organizar, armar y fomentar estas oleadas de fundamentalismo islámico moderno, como una arma reaccionaria frente a la insurrección de las masas y las revoluciones sociales. Continuaremos en siguientes entregas.

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5 agosto 2016 5 05 /08 /agosto /2016 23:00
José Menese: el payo que sonaba a gitano

Tan solo penando,
sin saber que un día,
una voz que me vino de lejos,
me consolaría.
Voz que me cantaba,
los años oscuros,
la fatiga de todos mis muertos,
entre cuatro muros.
El arranque ciego,
la sangre valiente,
ese toro metido en las venas,
que tiene mi gente.

Rafael Alberti a José Menese

La voz, la voz que cierra y abre palabras, el cante cortado de perfil, bruscamente. Voz acendrada ensanchándose desde dentro. La voz de José Menese

Blas de Otero

Su voz es solemne, tiene savia porque tiene tronco y raíces jondas. Suena antigua, legendaria, se levanta con fuerza y con apostura a la vez, y baja rumorosa y elegante, legítima, en los momentos precisos de cada tercio con cabal maestría

Manuel Ríos Ruiz

Triste verano el que estamos teniendo los amantes del Flamenco. Si hace un par de semanas nos superaba la muerte de Juan Peña "El Lebrijano", ahora nos ha dejado otro grande del Cante, así, con mayúsculas, como era José Menese. Pero al contrario del genio de Lebrija, Menese se dedicó durante toda su carrera a cultivar el cante más serio y profundo, el cante ortodoxo, el cante según los cánones que habían dejado los más grandes maestros. Eso no significa que José no hiciera los cantes a su forma, y que no aportara formas y matices propios, lo que queremos decir es que el genio de la Puebla de Cazalla no quiso desviarse nunca de la auténtica tradición flamenca, de las verdaderas esencias de los cantes, de la autenticidad originaria de los palos flamencos. En cambio, donde Menese sí destacó, y donde protagonizó una auténtica revolución, fue en el cultivo de las letras flamencas, refrescándolas desde el tradicional catálogo flamenco, y dotándolas de una actualidad necesaria, de una coherente crítica, de una lógica protesta y rebeldía, y de un amargo inconformismo. Ese trabajo se lo dejaba preparado su amigo y mentor Francisco Moreno Galván, el verdadero hombre creador de prácticamente todas las coplas que Menese llevaba en su repertorio, en sus grabaciones y en sus actuaciones en directo. 

 

José Meneses Scott nace en La Puebla de Cazalla (Sevilla) en 1942, tierra que ha dejado buena cosecha para el flamenco, con nombres como La Niña de la Puebla, Miguel Vargas o Diego Clavel. Gracias a las gestiones de Moreno Galván, Menese (que había trabajado antes en el campo, y aprendiendo el oficio de su padre, zapatero) pudo irse pronto a trabajar a Madrid, para actuar en el Tablao Zambra (1963-1968), quizá de las instituciones de la época consagradas al flamenco más prestigiosas. Por Zambra pasaron los más grandes artistas, tanto de la época anterior a Menese, como su época posterior. Tales Pericón de Cádiz, Juan Varea o Rafael Romero "El Gallina", entre otros muchos. Menese tuvo la suerte de comenzar su carrera justo en la época histórica que pudiéramos denominar como el "Renacimiento", que comienza a finales de la década de los años 50 del siglo pasado, y se extiende hasta la década de los 80, cuando la explosión de los festivales flamencos y la experimentación con otras músicas. Por todo ello, Menese fue de los pioneros en realizar conciertos y actuaciones diversas en centros universitarios, ofreciendo un rescate de las versiones más fieles a los cantes clásicos, que estaban siendo olvidados por las figuras anteriores a dicha época. Su influencia fundamental para esta labor, como no podía ser de otra forma, fue el maestro Antonio Mairena, considerado por José como el "Juan Sebastian Bach" del flamenco. Tal fue su admiración por él.

 

Como decimos, la influencia del maestro de Mairena del Alcor fue fundamental en Menese, que siguió su escuela de forma leal y profunda, siendo quizá, junto con el hermano del maestro (Manuel Mairena, también fallecido) los dos mejores exponentes de lo que se dió en llamar el "Mairenismo", una escuela cantaora que se caracteriza por cultivar y rescatar todos los estilos y palos flamencos con absoluta fidelidad a los moldes originales, representando desde este punto de vista, una escuela purista dentro del flamenco. Así que, entre el gran referente de Mairena, la labor de preparación de letras de Moreno Galván, y las cualidades y aptitudes del propio Menese, su carrera fulgurante fue todo un éxito, que se manifestó en innumerables grabaciones discográficas, la obtención de gran cantidad de premios y galardones, y la ocasión de dar conciertos en recintos muy especiales, tales como el Teatro Olympia de París (1974), o en Nueva York, el Día de las Naciones Unidas, entre otros. Su discografía, una de las más extensas e interesantes del flamenco reciente, ha tenido gran importancia en su trayectoria artística, pues como decimos, siempre unía el cultivo fidedigno de los palos más rancios del flamenco, junto a unas letras originales, frescas y renovadas, que sin embargo no perdían ni un ápice de la esencia flamenca fundamental. Por todo ello, Menese fue un maestro indiscutible. Poseedor de una voz recia y poderosa, flamenquísima, tenía a gala el "sonar a gitano" sin serlo, ya que él estaba convencido del aporte indiscutible de los gitanos al arte flamenco tal como hoy lo conocemos. 

 

Poetas y escritores de la talla de Rafael Alberti, Fernando Quiñones, José Manuel Caballero Bonald o Antonio Gala, glosaron la admirada figura de Menese. José había obtenido el Premio de Honor "Tomás El Nitri" en el Concurso Nacional de Córdoba (1965), la Placa de Plata del Ayuntamiento de Mairena del Alcor (1967), el Premio Ondas de la Cadena SER (1968), la Saeta de Oro de Sevilla (1969), el Taranto de Oro de Almería (1971), el Premio Nacional de Cante de la Cátedra de Flamencología de Jerez (1974), el Premio Nacional a la Maestría (2005), o el Premio Compás del Cante, entre otros. La amistad con el pintor y poeta Francisco Moreno Galván, como hemos mencionado más arriba, fue fundamental en su carrera artística. Moreno Galván era ya un gran conocedor y aficionado al cante, y ante la oportunidad del primer disco de un joven Menese, acordaron que sería importante no volver a repetir las letras que se venían cantando siempre, sino incorporar letras frescas y nuevas, cantar algo distinto a lo que estaba cantando todo el mundo. Y por fortuna, la identificación y complicidad entre ambos fue perfecta y total. De vez en cuando, Menese y Moreno Galván se iban a su pueblo, que es tierra de moriscos, a inspirarse, y de las conversaciones que ambos tenían entre sí y con otros amigos de la tierra, salían ideas que se iban convirtiendo en coplas. Y las coplas, en cante. Ambos protagonizaron, a veces con la compañía de Diego Clavel, intensas sesiones de estudio para amoldar cantes antiguos, e incorporarlos a su repertorio. Estudiaban viejas grabaciones de pizarra, e intentaban amoldarlas a las nuevas letras y a su modo interpretativo particular. Y de esa ingente labor de investigación y de creación se deben estupendas interpretaciones que están ya en el catálogo histórico del flamenco. 

 

Y Menese nos ha dejado a los 74 años, ese cantaor de la pureza rescatada y de la fidelidad comprometida, uno de los mejores referentes que nos quedaban del flamenco clásico y por derecho, una de las voces más terribles y contundentes del cante genuino. De personalidad seria, su carácter inconformista reflejó como nadie la rebeldía originaria del flamenco, y lo expresó de forma rotunda y cabal. Era de esos pocos flamencos que se rompían al cantar, quedando exhausto tras una serie de cantes por seguiriyas. Con una voz cálida, flamenca y pasional, José cultivó sobre todo la amplia gama de los estilos básicos por seguiriyas y por soleares, que representan el gran caudal flamenco antiguo. Pero también otros muchos estilos, siempre con la pureza y valentía que le caracterizaban. Fue acompañado por los más grandes guitarristas, alcanzando a Melchor de Marchena en sus primeras grabaciones, pero también por Enrique de Melchor, Antonio Carrión, Juan Carmona "Habichuela" (también recientemente fallecido), Manolo Brenes, y otros muchos. José se nos ha ido de repente, de forma inesperada, en su propio domicilio, dejando de nuevo el pabellón del mejor flamenco perplejo, triste y desconsolado. Antonio Maíllo, Coordinador de IU-CA, ha dicho de él: "Rebelde en la pureza del cante, comunista resistente, mantenedor de la verdad del flamenco". La localidad sevillana de Mairena del Alcor le dedicará a su figura el próximo Festival de Cante Grande "Antonio Mairena", que se celebrará en septiembre, a modo de homenaje a la extensa carrera del cantaor de La Puebla de Cazalla, que llora a su maestro más universal. Y lo lloramos también todos los amantes del flamenco más hondo y puro, pues se nos ha ido quizá nuestro mejor referente. ¡Hasta siempre, José!

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4 agosto 2016 4 04 /08 /agosto /2016 23:00
Fuente: Ministerio del Interior (www.interior.gob.es)

Fuente: Ministerio del Interior (www.interior.gob.es)

Se está mundializando el odio, en un mundo donde no se han globalizado los valores democráticos y los derechos humanos

Esteban Ibarra (Presidente del Movimiento Contra la Intolerancia)

En la última entrega ya comenzamos a hablar sobre el Movimiento Contra la Intolerancia, su organización, su misión y sus valores, los múltiples premios concedidos al mismo, y sobre todo, nos centramos en determinadas informaciones dadas a conocer tras la publicación de su último Informe RAXEN. Continuaremos en el presente artículo con más información al respecto, para finalizar en esta entrega con los MMSS y ONG's relacionadas con la defensa de los derechos humanos, en el sentido más general y básico del término. Pues bien, esta última edición del Informe RAXEN publicada en Valencia en fechas recientes ha dado a conocer la cifra aproximada de 4.000 "incidentes", agresiones y delitos de odio en nuestro país, durante el último año. Con presencia actualmente de grupos racistas y xenófobos en todas las Comunidades Autónomas, más de 1.500 sitios web, blogs, canales, foros y redes de contenido racista o con tintes de intolerancia, decenas de conciertos de música neofascista, presencia de grupos "ultras" que actúan como bandas organizadas en actividades deportivas, y más de 90 personas muertas desde 1992, todas ellas víctimas de crímenes de odio, la situación es tremendamente preocupante en el Estado Español. 

 

Bien es cierto que es un fenómeno internacional, y que además va en auge sobre todo en nuestro continente europeo, y bien es cierto también que las propias políticas que se practican apoyan en cierta medida la presencia de este caldo de cultivo neofascista, que está calando desgraciadamente en ciertos sectores de la población europea en general, y española en particular. Se legitima de algún modo la actitud xenófoba, de odio al extranjero, y nuestros gobernantes, que deberían ser ejemplo de actitudes tolerantes e inclusivas, lo son justamente de todo lo contrario. La mayoría de los delitos recogidos en el censo oficial de la policía (cuyo número el Movimiento contra la Intolerancia incrementa) están relacionados con el racismo y la xenofobia, la ideología, la discapacidad y la orientación o identidad sexual. Y otra triste noticia en relación con ellos es que, según la Agencia de Derechos Fundamentales de la Unión Europea, sólo se denuncian alrededor de un 20% de todos estos delitos. Este MMSS solicita a nuestros gobernantes la aprobación de una Ley Integral contra los Delitos de Odio, la creación de una Oficina u Observatorio especializado en estos delitos, y la aplicación de la legislación existente contra la discriminación y contra toda forma de intolerancia, incluida la propia violencia en el deporte. Por su parte, la protección a los testigos y a los denunciantes también es fundamental en estos casos. Por último, es necesario el cierre de las web de corte xenófobo o que hagan apología del odio, así como la prohibición de todos los conciertos de este tipo, y el control de los grupos "ultras" que actúan sobre todo en los campos de fútbol. 

 

Pero los flecos de este fenómeno llegan aún más allá de todas estas manifestaciones. Ataques a personas indigentes o "sin techo", mofas o insultos a mendigos, presencia de colectivos de corte racista (como el "Hogar Social Madrid"), que anuncian repartos de comida exclusivamente para españoles (entre otras actividades), violencia y persecución contra los manteros africanos en diversas localidades (incluso por las propias Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado), declaraciones racistas de diversos cargos públicos, aparición de pintadas, pegatinas y pancartas contra los inmigrantes y los refugiados, ataques a colectivos musulmanes tras algún atentado terrorista, ataques contra guetos de población gitana, acoso escolar contra niños o niñas homosexuales o transexuales, agresiones a parejas gays o lesbianas, discriminación a personas discapacitadas, ejemplos de todo lo cual nos da el citado Informe y el artículo de referencia de Enric Llopis para el medio Rebelion. Como podemos comprobar, un triste muestrario de delitos y agresiones donde se transpira ese odio hacia los distintos, hacia el diferente, hacia el extranjero, y que representa, en el fondo, una muestra, actualizada a nuestro siglo XXI, de ese espíritu nazi que aún subsiste en muchas personas y colectivos, y que a lo largo de la historia se ha materializado y concretado de múltiples formas, tales como el esclavismo, el apartheid, el holocausto, la limpieza étnica o el genocidio racial. 

 

El espíritu nazi, la concepción nazi de la sociedad está en la base de este comportamiento, de este "odio al diferente", de esta creencia de que existen seres "superiores" y seres "inferiores", los cuales son imprescindibles (los primeros) y prescindibles (los segundos). Es la base donde se manifiesta el discurso intolerante que propugan falsos eslóganes como la "invasión de nuestra civilización occidental", o la "pérdida de nuestros valores". Muy al contrario, la Historia nos demuestra que únicamente los pueblos tolerantes, integradores, abiertos y hospitalarios se han mantenido en el tiempo, llegando hasta nuestros días. Los pueblos excluyentes han sucumbido, víctimas de su propia intolerancia. Recomiendo a los lectores este estupendo artículo de Manuel Humberto Restrepo Domínguez, titulado "El espíritu nazi está vigente", que explica de una forma clara los fundamentos de dicho pensamiento. Una ideología pensada para hacer creer a la víctima que su castigo es merecido, que sólo ella es la responsable de su propia tragedia, de su dolor, de su enfermedad, de su exclusión, y al nazi le corresponde la tarea de sanear a la sociedad, de extirpar estas malas hierbas, de liquidar al otro, al impuro, al extranjero, al opositor, al diferente, al que supone una amenaza, y esta acción es entendida como una labor de limpieza, como una labor de saneamiento de la sociedad, con el objeto de eliminar estos seres inútiles, peligrosos o improductivos. Éste es el origen ideológico y el trasfondo social de esta comportamiento, y sus manifestaciones, ya las estamos contando. 

 

Porque en el fondo, como decimos, bajo todos estos delitos de odio, subsiste una única ideología, un único espíritu, que es el espíritu nazi. Todos los delitos de odio son producto de una sociedad enferma, que no tolera la diferencia, que siente miedo social al distinto, y que lo manifiesta de todas estas aberrantes formas. Vivimos en una sociedad que preconiza la supervivencia de patrones de imagen, comportamiento y actitudes que son los que definen sus raseros de "normalidad", excluyendo cualesquiera otras visiones o manifestaciones. Contra ellos, por tanto, además de la propia labor educativa, desde la base, sólo podemos alzar la bandera de la universalidad de los derechos humanos, y defender la igual dignidad intrínseca de las personas. Una educación, en primer lugar, que nos enseñe la diversidad, para que aprendamos a comprenderla y a asimilarla, para que la normalicemos socialmente. Una educación que se centre en el respeto a la dignidad humana, y a la defensa internacional y plena de todos los derechos humanos. Sólo así podremos combatir la presencia de todos estos comportamientos totalitarios, fascistas y excluyentes. Hay que educar en la diversidad, en la inclusión, en la tolerancia, en el respeto, en la aceptación, en la dignificación, en la integración y en la valoración de TODOS los seres humanos, vengan de donde vengan, tengan el color de piel que tengan, hablen el idioma que hablen, tengan tales o cuales tradiciones o costumbres. Sólo las sociedades inclusivas y tolerantes tendrán futuro. Hay que superar las barreras culturales, de raza, idioma, color, religión, edad, aspecto físico, discapacidad física o mental, orientación sexual, aficiones, etc., porque sólo así seremos capaces de aceptarnos como seres humanos los unos a los otros. Continuaremos en próximas entregas.

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3 agosto 2016 3 03 /08 /agosto /2016 23:00
Autor: ENEKO

Autor: ENEKO

Cuando perdemos la base moral, dejamos de ser religiosos. La religión no puede cambiar ni suplantar a la moral. Por ejemplo, un hombre no puede vivir en la mentira, la crueldad y la lujuria y pretender, al mismo tiempo, tener a Dios consigo

Mahatma Gandhi

La Religión, todas las religiones en sentido general, como uno de los mejores "opios del pueblo" (parafraseando a Marx), y expresión típica y tópica del pensamiento dominante de la mayoría de los pueblos del mundo, ha sido vehículo de propagación de todos los más perversos idearios y prácticas que han caracterizado las acciones y pensamientos más perversos de la Humanidad. Pero en el presente artículo nos detendremos sobre todo en su relación con la extensión del machismo, que es la expresión popular de la cultura del heteropatriarcado. Marcelo Colussi hace un estupendo repaso a todas las aberraciones sufridas por las mujeres en este artículo, cuya lectura recomendamos, y en el que nos vamos a basar para la extracción de gran parte de los datos e informaciones que se recogen. Colussi hace un recorrido histórico sobre las manifestaciones que han unido la vertiente religiosa con la vertiente de condena hacia las mujeres, en cualquier sentido, pero hemos de destacar que estas prácticas, este imaginario colectivo y esta cultura pervive en nuestros días, y que la Iglesia (la Iglesia Católica, en nuestro caso) continúa presente y difundiendo los valores del patriarcado, y de la sumisión y explotación de las mujeres. 

 

Por todos es sabido que las diversas religiones nunca han desarrollado un papel progresista (ni en éste ni en ningún otro asunto), ya que por propia esencia, la cultura religiosa es conservadora, tanto en sus dogmas, sus tesis y sus prácticas. Al partir de una visión del mundo estática, recogida en diversos Tratados (supuestamente escritos por apóstoles o por líderes espirituales de las mismas) que parten de unas ideas preconcebidas, cerradas y momificadas, no están sujetas a la evolución propia del pensamiento humano, a la actualización de la moral pública y privada, y sobre todo, al continuo avance en los modelos de relaciones sociales. Y aquí es donde entra de lleno el papel que mujeres y hombres desempeñan en la sociedad, y las visiones anquilosadas que el pensamiento religioso siempre ha consagrado. En ese sentido, está claro que más que ayudar en la propagación de un pensamiento igualitario, las religiones han sido y son adalides de las más aberrantes desigualdades. En el sagrado nombre de las religiones se sigue defendiendo la discriminación de la mujer, su recorte de derechos, su dependencia en todos los sentidos del hombre, y la perseverancia de una serie de prácticas ancestrales, tales como los arreglos matrimoniales llevados a cabo en el seno de las familias, la ablación del clítoris, o el castigo por lapidación para las mujeres adúlteras, entre otras muchas.

 

Machismo ancestral y religión van unidos, juntos hasta el morir, son absolutamente inseparables, forman las dos caras de una misma moneda, y la inmensa mayoría de prácticas y fenómenos aberrantes que sufren las mujeres en el mundo, no podrían explicarse sin un trasfondo religioso. Y es que la cosmovisión religiosa que lo inunda todo, sobre todo en algunas culturas orientales, es la causa que justifica social y políticamente las diferencias de género, la presencia de poderes masculinos, la ausencia de lideresas religiosas (mujeres), etc. Las religiones siempre han sido y continúan siendo el último faro que justifica todo este conjunto de diferencias ético-jurídico-culturales, que proporcionan todo el marco ideológico donde se bendicen estas prácticas y se socializan todas las diferencias. El vulgo asume sin más que si lo dice la religión, que si lo proclaman los supremos líderes religiosos, ha de ser así, y la Iglesia siempre ha sido consciente del inmenso poder de control mental que proyecta sobre sus feligreses. Podríamos establecer el siguiente parangón: si sustituyéramos todas las asistencias a misa domingueras de la minoría social que hoy día lo hace, y pusiéramos en su lugar la asistencia a charlas sobre educación sexual, orientación política, o participación democrática, hoy día tendríamos un panorama muy distinto al que desgraciadamente poseemos. 

 

Las Religiones, como tremendas aliadas del pensamiento dominante (tenga éste el disfraz o el aspecto que tenga), siempre han sido cómplices de todas las perversas prácticas que éste ha desplegado, y a su vez, el pensamiento dominante siempre ha disfrutado de las diferentes iglesias como fieles aliadas en la difusión de dicho pensamiento. Y de esta forma, y para el caso que nos ocupa, desde la antigüedad religiosa, el papel de las mujeres ha sido defenestrado, infravalorado e insultado. Confucio, el gran pensador chino, que estableció gran parte de los moldes de las sociedades de su época, dejó dicho que "La mujer es lo más corruptor y lo más corruptible que hay en el mundo", y el fundador del budismo, Sidharta Gautama, aproximadamente en la misma época, expresó que "La mujer es mala. Cada vez que se le presente la ocasión, toda mujer pecará". Por su parte, nuestras Sagradas Escrituras, tanto en el Viejo como en el Nuevo Testamento, también atacan directamente el papel de las mujeres. Fue Eva, la primera mujer de la creación, la responsable de instigar a Adán para que cometiera el pecado original, a través de la figura de una serpiente (femenina), y en los textos sagrados se encuentran frases como que "El nacimiento de una hija es una pérdida" o "El hombre que agrada a Dios debe escapar de la mujer, pero el pecador en ella habrá de enredarse. Mientras yo, tranquilo, buscaba sin encontrar, encontré a un hombre justo entre mil, más no encontré a una sola mujer justa entre todas". 

 

Ya el Génesis sentencia a las mujeres en los siguientes términos: "Parirás a tus hijos con dolor. Tu deseo será el de tu marido y él tendrá autoridad sobre ti", o en versículos de Timoteo se refleja que "La mujer debe aprender a estar en calma y en plena sumisión. Yo no permito a una mujer enseñar o tener autoridad sobre un hombre; debe estar en silencio". Y obsérvese cómo después de dos mil años, en pleno siglo XX, las sociedades, aún con sus evoluciones culturales, políticas y económicas, se nos aparecen esculpidas con estos mimbres. A principios de dicho siglo, las mujeres no tenían derecho al voto, debían callar cuando su marido estaba hablando, y durante la dictadura, apoyada en lo social y cultural por el nacionalcatolicismo, las mujeres necesitaban la firma de sus maridos para formalizar cualquier transacción comercial (vender unas tierras, solicitar un préstamo, etc.). Son únicamente una parte ínfima de los mil y un flecos del machismo que llegan hasta nuestros días, auspiciados por la mentalidad religiosa. Durante la dictadura franquista, apoyada por la Iglesia Católica en todas sus facetas y prácticas, la marginación y discriminación de la mujer fue total y absoluta, en todos los aspectos. Se elaboraban incluso vomitivos y escrupulosos panfletos sobre el comportamiento que las mujeres debían tener en casa, con sus maridos y sus hijos. Se hacía apología de la actitud sumisa y complaciente de las mujeres, a las que se relegaba a un papel de esposas y amas de casa, respetuosas y obedientes a sus esposos, y fieles guardianas de la paz del hogar conyugal. Y por supuesto, la Iglesia estaba detrás de la propagación de todo este retrógrado pensamiento. 

 

Aún hoy día, entre la población africana, es común que en nombre de absurdos preceptos religiosos, más de 100 millones de mujeres y niñas son actualmente víctimas de la mutilación genital femenina, practicada como una "tradición" por parteras o ancianas experimentadas, al compás de oraciones y cánticos, a partir del concepto, tradicionalmente machista, de que la mujer no debe gozar sexualmente, privilegio que sólo le está consagrado al hombre en sus culturas. Pero si algún lector o lectora piensa que estamos exagerando y que éstas prácticas están muy alejadas de nuestra mentalidad occidental (bien es cierto que aquí no mutilamos a las niñas), les recomiendo volver a visualizar los reportajes del primer programa monográfico dedicado al sexo que se emitió en TVE allá por los años 80, dirigido por la doctora Elena Ochoa, y donde muchas mujeres, preguntadas por la calle, aseguraban que ellas nunca habían gozado sexualmente en su matrimonio (a pesar de ser madres de varias criaturas), por considerarlo una vergüenza o un pecado. Y por su parte, los musulmanes en su libro sagrado (El Corán) tienen establecido "de serie" el patriarcado, expresado por ejemplo en el verso 38 del capítulo "Las mujeres", que textualmente dice: "Los hombres son superiores a las mujeres, a causa de las cualidades por medio de las cuales Alá ha elevado a éstos por encima de aquéllas, y porque los hombres emplean sus bienes en dotar a las mujeres. Las mujeres virtuosas son obedientes y sumisas: conservan cuidadosamente, durante la ausencia de sus maridos, lo que Alá ha ordenado que se conserve intacto. Reprenderéis a aquéllas cuya desobediencia temáis; las relegaréis en lechos aparte, las azotaréis; pero, tan pronto como ellas os obedezcan, no les busquéis camorra". Párrafo harto ilustrativo. 

 

Uno de los más eminentes filosófos de la teología cristiana, como San Agustín, dejó dicho hace más de mil quinientos años: "Vosotras, las mujeres, sois la puerta del Diablo: sois las transgresoras del árbol prohibido: sois las primeras transgresoras de la ley divina: vosotras sois las que persuadísteis al hombre de que el diablo no era lo bastante valiente para atacarle. Vosotras destruísteis fácilmente la imagen que de Dios tenía el hombre. Incluso, por causa de vuestra deserción, habría de morir el hijo de Dios". Una ideología, como vemos, que presenta a la mujer como un peligroso objeto para el hombre, y una causa para su perversión. Insta al hombre a cuidarse de los perjuicios que la mujer le pueda traer, y a relegar para ella un papel secundario. La mujer es concebida como incitación al pecado, a la decadencia. Su sola presencia ya es sinónimo de malignidad. Su sexualidad es una invitación a la perdición y a la locura del hombre. La figura de la Santa Inquisición, durante toda la Edad Media, condenó a "las brujas" (en femenino) por todas las supuestas aberraciones que practicaban, y gracias a todo este pensamiento, fueron quemadas en la hoguera miles de mujeres, por su supuesta brujería. La idea religiosa seguía siendo la base moral para estas prácticas, instauras por la "Reina Católica", aquélla que se propuso que en todos sus reinos se impusiera la única "fe verdadera". Y así, la idea de "pecado decadente" ligado a las mujeres, no sólo en el catolicismo, sigue estando presente en diversas cosmovisiones religiosas, todas de carácter heteropatriarcal. Con todos estos antecedentes, no es de extrañar que el fenómeno machista, de hondas raíces históricas, continúe presente en nuestras sociedades. Tantos siglos de influencia de un pensamiento abyecto hacia la mujer no pueden ser borrados con una Ley, ni con mil leyes. Necesitaremos grandes dosis de educación, desde la base, y de erradicación del pensamiento dominante (sobre todo de carácter religioso) para poder eliminar esta lacra. 

 

Aún hoy dia, en pleno siglo XXI, la Iglesia continúa detrás de toda la doctrina social machista, de todas las agresiones hacia el avance en el papel de las mujeres, y de todos los retrocesos en la consecución de una igualdad real entre mujeres y hombres. Mediante sus llamamientos a la defensa de "la familia" como institución sostén de los vínculos sociales, la Iglesia continúa defendiendo y propagando el papel sumiso de las mujeres, y criticando cualquier avance político y social que vaya a favor de la liberación de la mujer y en el avance de su igualdad con el hombre. Y bajo su visión "sagrada" de la vida humana, critican el aborto y el derecho a una muerte digna, pero en cambio guardan un sepulcral y cómplice silencio sobre las prácticas aberrantes de este capitalismo neoliberal que secuestra nuestras vidas, y que es el último responsable de la precarización y del sufrimiento de millones de vidas de mujeres y de hombres. Ahí se destila su más evidente hipocresía, y se ponen en evidencia sus perversos principios. Hemos de desembarazarnos de la losa de las religiones, del peso que proyectan sobre nuestras conciencias, hemos de tirar el vaso que llena nuestras mentes, el vaso procedente de su doctrina, para liberar nuestra mente, y que pueda entrar el nuevo líquido, el otro vaso, el vaso que contiene la liberación, el pensamiento alternativo, la igualdad, el progreso y la justicia. Las religiones siempre han ido en el camino contrario a estos valores. Ya es hora de rebelarse contra la condena de las religiones. Resulta de todo punto un imperativo ético de nuestras sociedades plantear la ruptura con todos estos valores patriarcales y misóginos que la religión ampara.

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