Overblog Seguir este blog
Administration Create my blog
15 mayo 2016 7 15 /05 /mayo /2016 23:00
Autor: Josetxo Ezcurra

Autor: Josetxo Ezcurra

No habrá en el mundo leyes capaces de abolir la desigualdad y la explotación mientras exista la economía mercantil, mientras se mantenga el poder del dinero y la fuerza del capital. Sólo la organización de la gran economía social, planificada, con la transferencia a la clase obrera de la propiedad sobre todas las tierras, fábricas y medios de producción, está en condiciones de poner fin a toda explotación

V. I. Lenin

Por tanto, lo que tenemos claro hoy día, y creo que así lo asumen la inmensa mayoría de pensadores marxistas, es que lo que Marx y Engels denominaron como "Dictadura del proletariado" debe ser reemplazado por mecanismos de democracia plena, total y absoluta, por instrumentos de democracia social, popular y participativa. Una democracia que también contempla y afecta a la faceta económica, esto es, al mundo de las empresas públicas y privadas. Y podríamos preguntarnos entonces: ¿supone esto una ruptura con el concepto de "Revolución Social" que preconizaron dichos autores? Pues veamos. Desde el punto de vista del materialismo marxista, una revolución social es la violenta ruptura de la superestructura jurídico-política, el derrumbe del poder de una clase dominante, cuyo antagonismo con las nuevas relaciones de producción han generado un desajuste tal, que inevitablemente conducen a su hundimiento, para dar paso a nuevas relaciones socio-económicas, esto es, a nuevas relaciones de propiedad y de producción. Por tanto, y como podemos comprobar, nuestro modelo de "propiedad social" implementado mediante mecanismos de democracia plena (participativa y económica), supone de facto la revolución social propugnada por los creadores del Marxismo. 

 

El calificativo "violenta" puede despistarnos en principio, pero vamos a aclararlo. Cuando hablamos de "violenta ruptura" no queremos decir que vayamos a sacar los tanques a la calle, ni que vayamos a entrar a los grandes despachos empresariales con ametralladoras. Para comprenderlo, analicemos lo que está ocurriendo hoy día en nuestra sociedad, claramente marcada por el neoliberalismo más salvaje. Por ejemplo, por sentencia judicial, amparada lógicamente en nuestro ordenamiento jurídico vigente, a alguien se le desaloja de su vivienda (por ejemplo por estar en paro y no poder hacer frente a los pagos de su hipoteca) y se le deja en la calle, impidiéndole su derecho humano fundamental a una vivienda digna. Y podríamos preguntarnos: ¿no es esto también un tipo de violencia? Muchas personas se han suicidado, ante el acorralamiento al que el sistema les conduce. ¿No es esto también violencia? Miles de personas despedidas de sus empresas (porque éstas se deslocalizan, o prefieren contratar personal precario), miles de jóvenes abocados al exilio, miles de personas excluidas del sistema sanitario público, miles de inmigrantes encarcelados sin haber cometido delito alguno, y podríamos seguir...¿no son éstas también manifestaciones de la más descarnada violencia? Pues en ninguna de ellas se han usado las armas. Mejor dicho: no se han usado armas de fuego, pero sí se han usado las armas de la injusticia, del poderío indecente y criminal de una clase sobre otra, se han usado las armas jurídicas de un perverso sistema antisocial y antidemocrático. 

 

Pues de igual modo, cuando nosotros usamos el calificativo "violenta" en nuestro planteamiento, a lo más que estamos haciendo referencia es que, mediante la aplicación de un nuevo contexto legislativo más favorable a las clases populares y trabajadoras, y por poner un ejemplo, un grupo de funcionarios entre con un mandamiento judicial a la sede de varios despachos de los jefes de Telefónica, o de Endesa, o de Iberdrola, y proceda a su desalojo, a su expropiación y a su nacionalización. Incaute toda la documentación requerida de la empresa, desaloje a los antiguos jefes, proceda a nombrar nuevos jefes procedentes del ámbito público, e indemnice a los pequeños accionistas de la compañía, para comenzar a partir de ahí una gestión pública y democrática de la misma, designando comités de trabajadores que la controlarán a partir de ese momento. Estamos seguros de que, para los actuales jefes de estas grandes empresas transnacionales, el escenario que estamos describiendo sería "de una gran violencia". Pero como vemos, a no ser que estos propietarios capitalistas privados se negaran a desalojar o mostraran comportamientos violentos, no haría falta avisar a los Cuerpos de Seguridad del Estado. Esta es la única "violencia" a la que nos referimos. Y está haciendo falta ya como el comer, para acabar con los desmanes, la violencia y las criminales actitudes de toda la gentuza del ámbito megaempresarial, que es en realidad la que nos gobierna. 

 

El modelo de "Propiedad Social", por tanto, es la fase donde el Estado pierde ya su estructura clasista, se elimina su carácter burgués que clásicamente lo ha dominado, y se transforma en un nuevo Estado que representa a los trabajadores y trabajadoras, a las clases populares, y a sus intereses inmediatos e históricos. Y aunque se mantiene la iniciativa privada (no hemos dicho en ningún momento que no puedan continuar existiendo empresas privadas, con sus respectivos gestores privados), las grandes empresas de los sectores estratégicos de la economía, ligadas a la satisfacción de las necesidades sociales, de los derechos humanos y de los servicios públicos (alimentación, energía, banca, transportes, agua, telecomunicaciones...), no solamente se hacen públicas, no solamente se hacen estatales, sino que se hacen "sociales", democratizándose, y siendo gestionadas por sus propios trabajadores, y por el conjunto de la sociedad. De esta forma se impide definitivamente que se instale cualquier atisbo de corrupción, se impide el paso a ellas de cualesquiera iniciativas privadas (aunque también pueden existir otras empresas de carácter privado que se dediquen a esas mismas actividades), se impide la mercantilización de sus bienes, productos y servicios, y se garantiza su suministro y satisfacción al conjunto de la población. Si conseguimos alcanzar este estadío...¿qué hemos conseguido realmente? La auténtica revolución social. Hemos cambiado la correlación de fuerzas, hemos alterado las relaciones de propiedad y de producción, y hemos conseguido una sociedad plena y auténticamente democrática. De ahí que este modelo cause tanto espanto a las clases dominantes. 

 

Porque además, este modelo de propiedad social no sólo tiene las ventajas que hemos descrito, sino que gracias a él, será posible garantizar, reforzar y completar todo el catálogo de derechos fundamentales y servicios públicos, de tal forma que la renta básica, la vivienda, la sanidad, el trabajo, la educación, la cultura, los medios de comunicación, los servicios sociales, la dependencia, la justicia o la seguridad, entre otros, serán servicios 100% públicos, gratuitos y universales. Eso implica que la gestión democrática debe también llegar a todos ellos, para impedir cualquier intento de involucionar hacia métodos o formas de mercantilización o privatización de los mismos. El modelo de propiedad social es asímismo la mejor garantía de asegurar la denominada "función social de la propiedad", tan denostada bajo el capitalismo neoliberal que nos invade. Y por último, el modelo de propiedad social también garantiza la consecución de los dos ejes fundamentales que deben regir el nuevo concepto de ciudadanía, tales como su garantía de satisfacción de los derechos humanos, y su participación política y social plena, como integrante de pleno derecho de la comunidad de donde se forma parte. Continuaremos en siguientes entregas.

Repost 0
Published by Rafael Silva - en Política
Comenta este artículo
12 mayo 2016 4 12 /05 /mayo /2016 23:00
Panorama actual de los Movimientos Sociales en España (XX)

El hombre, convenientemente adiestrado, puede llegar a convertirse en el mejor amigo del perro

(Popular)

En esta entrega número 20, y después de haber abordado en el artículo anterior los MMSS de tipo ecologista, vamos a tratar los movimientos sociales y partidos de corte animalista (muy relacionados con los ecologistas), cuyo máximo exponente en nuestro país es la organización PACMA (Partido Animalista Contra el Maltrato Animal). PACMA es el Partido Animalista por excelencia en España, pero frente a lo que mucha gente piensa, es una organización que posee todo un completo programa electoral, que contiene medidas no sólo de tipo animalista, sino medidas generales que abordan muchos más aspectos de nuestra vida. Concretamente, sus propuestas se dividen en tres grandes bloques, que son Animales, Medio Ambiente y Justicia Social. Parecería que los dos primeros tienen más relación entre sí, pero menos con el segundo, pero eso ocurre sólo si observamos desde lejos, y prestando poca atención. Si en cambio hacemos una visión integral, desde una óptica política y social generalista, comprobaremos hasta qué punto la justicia social (de la cual la justicia ambiental es parte) está también muy relacionada con los dos primeros puntos. 

 

Desgraciadamente, PACMA es una organización que no percibe ningún tipo de subvención, por lo cual su financiación procede únicamente de las aportaciones que realizan sus afiliados y donantes. De ahí la importancia de sus campañas de donación. Por otra parte, el trabajo se realiza por voluntarios, que dedican altruistamente su tiempo a la causa animalista. Para la afiliación a PACMA basta inscribirse en un formulario adjunto a su propio sitio web, e igualmente para la donación. Los voluntarios también pueden inscribirse directamente desde la página web habilitada al efecto. Otra utilidad que provee el sitio de PACMA es el relativo a las denuncias, de tal modo que si somos testigos de un caso de maltrato animal, esta organización pone a nuestra disposición una herramienta web que facilita a los ciudadanos la denuncia del mismo ante las autoridades pertinentes. En el propio sitio nos explican, a tenor de la legislación vigente, qué se puede denunciar, ante quién y cómo, todo ello en muy sencillos pasos. El sitio web de PACMA también contiene, además de un rollback horizontal a modo de escaparate, un listado de las noticias más interesantes, de los vídeos más significativos, de los próximos eventos a organizar, e incluso la posibilidad de adquirir algún artículo de su tienda personalizada. Igualmente, también dan acceso a las campañas que se organizan en defensa de los animales, así como a una interesante información relativa a la explotación animal, y por qué debemos oponernos a ella. En fin, sin duda ninguna estamos ante uno de los sitios web y una de las organizaciones de defensa animal más útiles y completas que podamos encontrar. 

 

Al igual que otras muchas causas que venimos exponiendo en relación a otros MMSS, la causa animalista es una causa internacionalista. En muchas partes del mundo (aunque nosotros podemos actuar en local, en nuestro país, en nuestra comunidad, en nuestro pueblo o ciudad) los animales son explotados, vejados y maltratados, utilizados para el disfrute humano en espectáculos de todo tipo, o vilmente asesinados o abandonados. En los mejores casos, los países poseen legislaciones injustas e insuficientes para con el mundo animal, y todo ello porque aún no poseemos la concienciación ni la sensibilidad suficientes como para entender la importancia del mundo animal, y la necesidad de ciudarlos y respetarlos, como una causa de justicia y de humanitarismo. El especismo que se practica contra los animales es brutal, de tal modo que hemos creado una sociedad humana que vive a costa de la explotación y del sufrimiento del resto de los animales. Hasta que no superemos esta fase, y comprendamos integralmente la importacia de nuestra armónica integración con la vida y con el mundo animal, nuestra existencia en el planeta será injusta y depredadora, y no respetará los equilibrios naturales que necesitamos para convivir. El movimiento social animalista surge desde esta convicción, desde la necesidad de subvertir la injusta y criminal situación que soportan muchos animales en nuestro país, y en el resto del mundo. 

 

Por tanto, el objetivo de la causa animalista es incluir en la agenda política (que ahí que PACMA proponga un programa electoral completo) la necesidad de un trato digno para los animales, denunciando las injusticias a las que se les somete y proponiendo alternativas para conseguir un marco legal que les ampare. Pero desgraciadamente, mientras no erradiquemos pensamientos, actitudes y comportamientos aberrantes contra el mundo animal, aún estaremos muy lejos de conseguirlo. El objetivo no es sólo conseguir aprobar en nuestro Parlamento una Ley Integral de Protección del Mundo Animal lo suficientemente completa y ambiciosa, sino erradicar de nuestro imaginario colectivo todo el conjunto de prejuicios, costumbres, festejos, actitudes, celebraciones, rituales y espectáculos donde intervengan los animales, hasta alcanzar una sociedad de pleno respeto e integración de los humanos con el resto de especies animales. Por todo ello, entendemos la causa animalista plenamente insertada dentro de la causa ecologista y de justicia ambiental y social, porque creemos firmemente que todas ellas forman parte de un todo, y ese todo es el respeto integral del hombre hacia su entorno natural, y la plena armonía de su convivencia dentro de dicho entorno. La causa animalista no puede verse por tanto en sentido aislado, sino integrada bajo la misma causa social, económica, ecológica y medioambiental. 

 

Podría pensarse entonces que el resto de fuerzas políticas (de la izquierda, naturalmente, ya que las del resto del arco parlamentario no están por esta causa) también incluyen medidas de protección para el mundo animal, y que por tanto PACMA es innecesario, pero nada más lejos de la realidad. Una organización como PACMA es absolutamente necesaria no sólo desde el activismo social que representa, sino porque es la única que aborda la causa animalista de forma completa e integral, ya que el resto de partidos (incluso los situados más a la izquierda de todos ellos) sólo incluyen en sus programas unas cuantas medidas de maquillaje, superficiales y totalmente insuficientes con respecto a estos asuntos. Por tanto, para obtener una visión completa de las necesidades del mundo animal que nuestra sociedad no cumple, hay que abordar el problema desde la causa y desde el activismo social animalista. Entre otros muchos objetivos, debemos conseguir alcanzar el sacrificio cero (fomento de la adopción, esterilización y prohibición de la venta de animales), el fin de la tauromaquia (y de todos los festejos populares donde se utilicen animales), el fin de la caza (una práctica que acaba con la vida de millones de animales), y el freno al cambio climático (fenómeno que ya está afectando a la vida de millones de especies por todo el mundo). Por todo ello, la causa animalista es una causa absolutamente fundamental si aspiramos a un mundo justo y equilibrado. La armonía de la especie humana sólo se conseguirá si alcanzamos también la armonía con el resto del mundo animal. Continuaremos en siguientes entregas.

Repost 0
Published by Rafael Silva - en Política
Comenta este artículo
11 mayo 2016 3 11 /05 /mayo /2016 23:00

Y definitivamente, se convocaron nuevas elecciones generales para el 26J. No se trata de una segunda vuelta (como a muchos personajes de la derecha política y mediática les gustaría), sino de una nueva oportunidad para intentar que la ciudadanía se manifieste, y que los partidos hagan una gestión lo más correcta posible de ese voto. Pero para ello, es preciso volver a recordar la agresiva, caótica, destructiva y perjudicial legislatura que hemos padecido bajo el Gobierno del PP, y los movimientos del resto de fuerzas políticas para asentar el bipartidismo e impedir que gobierne la izquierda. Una izquierda que, haremos bien en recordarlo, tampoco lo tendrá fácil, con una Comisión Europea dictándole a pies juntillas las medidas de política económica que ha de implementar. No sólo nos hace falta un gobierno de izquierdas, sino un gobierno valiente, insumiso y rebelde frente a esta despótica Unión Europea a la que aún pertenecemos.

 

Esta fallida legislatura se ha caracterizado por muchas cosas: nuevas imágenes en el Congreso, irrupción de partidos nuevos en el hemiciclo, dos intentos fallidos de investidura presidencial, un pacto que ha revelado las estrategias de la derecha (Ciudadanos) y del PSOE por perpetuar la aplicación de las mismas políticas neoliberales, y un PP que como fuerza política más votada, se arrogaba el derecho de que las demás fueran a pegar a su puerta, y a establecer negociaciones sobre la base de la gran coalición conservadora y neoliberal. Frente a todos ellos, el bloque de la izquierda (Podemos, Mareas, Compromís, IU, etc.) ha tenido que soportar algunas "novatadas" como su exclusión de la mesa del Congreso, su imposibilidad de formar varios grupos parlamentarios, la reubicación de sus diputados desde el gallinero, o que incluso le criticaran determinados gestos o determinadas formas relativas a su aspecto personal, todo lo cual no demuestra más que lo alejadas que están sus "señorías" de la calle, de las personas que les votan, y de las que no les votan, pero a las cuales también se deben. Podemos y sus confluencias han intentado (y creo honestamente que lo han conseguido) ser fieles a sus mensajes, a sus mandatos populares, al deseo de sus votantes y simpatizantes, y no traicionar, incluso en sus negociaciones, la esencia de su ideario. Estaba claro que después de la destructiva y despiadada legislatura del PP había que deshacer todo lo andado, y girar 180 grados para revertir todas las políticas antisociales que se habían ido desarrollando, además de ir caminando en sentido opuesto, recuperando derechos y libertades, desmontando la criminal austeridad, y volviendo a fortalecer el Estado del Bienestar. 

 

Pero frente a todo eso, los partidos del régimen y su nueva muleta (Ciudadanos) se atrincheran en sus bases, y ante la pasividad y arrogancia del PP, y la negativa del PSOE de pactar hacia su izquierda (mediante la expresa prohibición de los barones en el Comité Federal a Pedro Sánchez, además de los indecentes mensajes de algunos otros líderes históricos del partido), el pacto que se acuerda es entre el PSOE y la formación política de Albert Rivera, eufemísticamente llamado "de cambio y de progreso". No había en efecto ni cambio ni progreso. No existía cambio porque éste no consiste en cambiar a un Presidente por otro, ni en formar un nuevo Gobierno, aunque sea de otro partido. Si no cambiamos la filosofía misma de las medidas que se toman, si no cambiamos el fondo de las políticas que se adoptan, la palabra "cambio" queda como un eslógan vacío, pura y simple propaganda. Y tampoco era "progresista", en el sentido de entender el progreso como una recuperación de las condiciones de vida dignas de la ciudadanía. Se empeñaba, bajo unas cuantas medidas de maquillaje, en el continuismo de las mismas políticas neoliberales que han desmontado casi todos nuestros sistemas de protección social, que han privatizado nuestros servicios públicos, y que han hecho pagar la crisis a las clases más vulnerables. 

 

En referencia a ese Pacto, Antonio Antón se ha expresado en los siguientes términos: "Se manipula el lenguaje. Su denominación de ‘reformista’ esconde incluso algunas reformas negativas, es decir, recortes sociales (por ejemplo, precarizando más el empleo). La palabra reforma, con un significado tradicional progresivo y de avance social, ha sido instrumentalizada por el PP y el poder liberal-conservador para denominar a su regresiva estrategia de austeridad y recortes sociales. Su utilización en el documento obscurece el sentido antisocial de algunas de sus medidas y las consecuencias negativas de prolongación de los recortes y la desigualdad derivados de su aplicación. Y la palabra ‘progreso’ en su título, aparte de embellecer sus objetivos, esconde el sentido regresivo de su apuesta por la consolidación de la austeridad (flexible) y los recortes sociales de estos años". Y así, bajo falsas excusas y pretextos, que al principio fueron la propuesta de referéndum en Cataluña (por parte de Podemos, y negada por el PSOE), y al final el argumento de la famosa "pinza" (destacar el hecho de que PP y Podemos voten en su contra, para utilizarlo como argumento político en torno a un acuerdo para impedir gobernar al PSOE, que ya fue utilizado también en 1992), Pedro Sánchez y los suyos se han ido enrocando en sus posturas, requiriendo a Pablo Iglesias y los suyos que hicieran un acto de "responsabilidad" y aceptaran el famoso pacto. Han sido vergonzosas las palabras de César Luena, Secretario de Organización del PSOE,culpando a Pablo Iglesias de que Rajoy continuara en el gobierno. En  fin, un despropósito detrás de otro. 

 

La formación política de Albert Rivera, por su parte, también hace llamamientos a la responsabilidad, a levantar "los vetos y los bloqueos", pero ellos se lo hacen sólo al PP, vetando a los de Pablo Iglesias, por incompatibilidad manifiesta, como es lógico y notorio, en las fundamentales medidas de política económica. Podemos hace también lo propio, y el PSOE se queda sólo en esa demencial operación "transversal para entenderse a derecha y a izquierda", en un intento ante la ciudadanía para quedar como los más valientes, esforzados y osados en intentar llegar a acuerdos y pactos. Parece que por fortuna la gente ha entendido mejor que Pedro Sánchez que esa operación de "transversalidad" política era un auténtico disparate, y que sólo servía, de nuevo, para engañar a los ingenuos que se lo hayan creído. Porque su interés no fue nunca, al contrario de lo que han manifestado hasta la saciedad, entenderse con Podemos. Porque saben que Podemos representa una izquierda peligrosa para ellos (como pudo serlo IU en su época), una izquierda que puede arrebatarle la hegemonía de su espacio, y que puede dejar sus vergüenzas al aire. De hecho, ya está ocurriendo. ¿Cuál ha sido la estrategia, entonces? Culpar a Podemos, afirmar que son los de Pablo Iglesias los que han puesto palos en las ruedas, los que han impedido el acuerdo, los que han impedido ese "gobierno del cambio". Pero la verdad ha sido justo la contraria. Podemos se ofreció desde el minuto 1 a un gobierno de pacto y de entendimiento, de cambio y de progreso, por la izquierda, y como es lógico, dada la poca diferencia en votos y escaños, lo justo era que ellos también participaran en el gabinete. 

 

Pero eso hubiera puesto en una situación muy delicada al PSOE, que habría tenido no sólo que "prometer" en un pacto escrito que iba a implementar determinadas medidas, sino que también habría tenido que estar "controlado" desde el propio Gobierno por la formación morada. No podían correr ese riesgo. Ellos son una fuerza política consagrada al régimen del 78, son pieza esencial del bipartidismo neoliberal, y no podían aceptar entrar en esa arriesgada aventura. No hace falta recordar los tremendos sabotajes y desautorizaciones que tuvo que soportar Izquierda Unida en Andalucía, en su gobierno conjunto con el PSOE de Susana Díaz, esa lideresa que afirma que a IU y a Podemos les une "el odio al PSOE". En fin, este ha sido el correlato de los hechos, y la confirmación de una situación que de entrada ya se veía abocada a un imposible. No les podemos reprochar nada al PP y a Ciudadanos, ellos son la derecha. Ya sabemos lo que podemos esperar de ellos. Pero sí al PSOE, que siempre protagoniza ese papel de judas político, traicionando el ideario y los valores de la izquierda, esa izquierda que ahora, durante las próximas semanas, se encargará de volver a reivindicar en sus mítines de campaña electoral. Esperemos que llegue un momento en que ya nadie se crea sus mentiras. 

 

Se cierra así la breve pero intensa, la fallida XI legislatura, y esperemos que el nuevo tiempo que se abre a continuación nos depare nuevas e ilusionantes situaciones y características. No hay que olvidar tampoco que durante estos cuatro meses de intento de legislatura los poderes fácticos han continuado su ofensiva sobre las clases populares, los casos de corrupción han continuado acorralando al PP, y nuestros "socios europeos" siguen haciendo de las suyas, tanto a nivel de la Comisión y sus "predicciones de primavera", que se publican como los desfiles de moda, como a nivel de los terribles e indecentes acuerdos para liquidar el asunto de los refugiados. Todo lo cual debe hacernos reflexionar, en el sentido de afirmar aún más si cabe nuestras posiciones, en aclarar nuestras ideas, en confirmar nuestras sospechas. Y aún con la legislatura ya cerrada, los gestos del bipartidismo no se esconden ni se suavizan ni se hacen esperar. Rajoy ya ha confesado públicamente que no le gustan los debates, "porque son una responsabilidad muy grande, y hay que prepararlos" (seguramente mandará a otro segundón a debatir en su lugar en los próximos días), y además, evitan comprometerse en sus programas electorales con la nueva plataforma de denunciantes de corrupción, lo cual les vuelve a reafirmar en sus posiciones de tremenda debilidad, presos de sus propios casos y de sus propios dirigentes. 

 

Básicamente, esta fallida legislatura ha servido para colocar a cada formación política en su auténtico sitio, en su verdadero lugar, más allá de engañosas maniobras o de falsos eslóganes electorales. Ha servido para desvelar las cartas de cada una de ellas, para confirmar sus auténticas intenciones, para quitarles el disfraz que poseen durante las campañas, y comprobar sus auténticos rostros. Quizá desde ese punto de vista, en vez de una legislatura fallida, deberíamos hablar de una legislatura tremendamente interesante. Y dada la nueva oportunidad, la nueva situación que se presenta, todos los actores de la izquierda (Podemos, IU, Mareas, Confluencias, Compromís, Equo...) deberían, como de hecho y afortunadamente están haciendo, replantearse sus estrategias y sus alianzas. Con una Ley Electoral que realiza un tan injusto y poco proporcional reparto de escaños en función del número de votos, favoreciendo a los partidos mayoritarios y perjudicando a los más pequeños, las confluencias electorales son una buenísima herramienta para minimizar los perversos efectos que ya hemos padecido tantas veces. Los estudios estadísticos, probabilísticos y demoscópicos están demostrando que la superación al PSOE es una posibilidad real, y detrás de ella, la superación al PP ya se nos presenta no como una utopía, sino como un rayo de esperanza. Por consiguiente, se abre el próximo 26J una nueva oportunidad, y quizá no tengamos otra durante algún tiempo. Aprovechémosla.

Repost 0
Published by Rafael Silva - en Política
Comenta este artículo
10 mayo 2016 2 10 /05 /mayo /2016 23:00
Por la senda del Pacifismo (II)

Tendremos paz en la Tierra cuando hayamos aprendido a honrar el aspecto sagrado de la vida y tengamos un estilo de vida compatible con los principios de este orden universal. Estos principios no son los mandamientos de religiones institucionalizadas, ni la ley del premio y el castigo, sino las leyes de la empatía, el apoyo mutuo, la cooperación y la solidaridad; los principios de toda comunidad que quiera sobrevivir en el futuro

Dieter Duhm

La causa del pacifismo, como ya afirmábamos en el primer artículo introductorio de la serie, es una causa global, mundial, un valor universal. Y ello porque el mundo está total o parcialmente en guerra desde hace miles y miles de años. El resultado es que nos hemos acostumbrado a las guerras, y a sus crímenes, cada vez más sangrientos. Las guerras ya no respetan nada. Estos días nos hemos enterado de que durante los ataques a la ciudad siria de Alepo, han destruido incluso hospitales, causando víctimas entre los heridos que estaban allí, y por supuesto, entre el personal médico que los atendía, lo cual ha desatado una campaña mundial de concienciación por parte de la ONG Médicos Sin Fronteras. Por todo ello, podríamos pensar que los conflictos bélicos son inherentes, consustanciales, a la especie humana. Como ya advertimos en el primer artículo, no entraremos, por salirse un poco del objetivo de la serie, en los aspectos más filosóficos del asunto, pero se podría afirmar más bien que toda esta ola de violencia se debe a intereses concretos, que normalmente se intentan esconder, o tergiversar, gracias a la constante manipulación informativa de la que somos objeto. Podríamos pensar entonces que los mismos agentes que nos ocultan o manipulan la información son los mismos que están detrás de los intereses que hacen estallar estas guerras, y entonces ya iríamos un poco más encaminados. 

 

Bien, habrá muchos motivos, pero si tuviéramos que reducirlos a uno sólo, quizá diríamos que las causas finales, los motivos últimos de las guerras, obedecen a la obsesión por estos agentes interesados (los más poderosos de la Tierra) por mantener su hegemonía. Antonio Ruiz, en un artículo cuya lectura recomiendo, asegura lo siguiente: "Si repasamos los conflictos bélicos de los últimos 25 años (...) todos ellos encubren ante la opinión mundial bajo declaraciones que proclaman que la guerra se hace en nombre de la libertad. Pero no pueden ocultar que, en general, son consecuencia de los intereses imperialistas". Es absolutamente cierto. Es decir, la continua y perversa obsesión por mantener el poder hegemónico, por no reducirlo, incluso por aumentarlo, es la causa principal que provoca las guerras. Pero para que ello pueda producirse, la humanidad tiene que haber instalado previamente un sistema de relaciones internacionales, y un sistema económico globalizado, que legitime de algún modo estas acciones bélicas. El sistema imperialista, como una fase avanzada del sistema capitalista y neoliberal que se nos impone de forma globalizada, es el que legitima estas guerras, la inmensa mayoría de tipo colonial, destinadas a desestabilizar los territorios, y a acaparar sus ingentes recursos naturales. Nuestro código moral básico nos lleva en primer lugar a intentar identificar los "buenos" y los "malos", como hacíamos de pequeños con las películas del oeste americano. 

 

Pero hoy día los conflictos bélicos internacionales no poseen estos bandos, o están muy difuminados, ante la gran cantidad de intereses cruzados que se distribuyen. Las guerras sólo traen un patético saldo de víctimas humanas, animales y medioambientales, que causan un reguero de destrucción y de barbarie a su alrededor. Y que engendran nuevos odios, nuevas rencillas, nuevas venganzas. Las víctimas son las gentes de pueblos y de ciudades, que intentan conservar su integridad física, su vivienda, su familia, sus medios de vida, su identidad cultural y territorial. Y toda la destrucción generada por las guerras va dejando tras de sí la enorme pérdida patrimonial, familiar, cultural, y que provoca éxodos de población hacia otros lugares más tranquilos. Miles de muertos, cientos cada día, instalaciones e infraestructuras destruidas, barbarie y desolación por todas partes, y un saldo de familias destrozadas física y espiritualmente, que pasan a engrosar la inmensa cifra de damnificados por las crueles guerras y genocidios que diariamente nos asolan. Y ante tanta destrucción, insistimos...¿qué motivos hay para perpetrar tanto atentado irracional? ¿Qué intereses de fondo nos llevan a los humanos a ser tan crueles y despiadados? 

 

Los estrategas nos dirán que desde el punto de vista más pragmático, la guerra es una solución última y final a los conflictos, nunca deseada, pero inevitable en muchos casos...¿es cierto? Mucho nos tememos que no. Es el suave mensaje que nos presenta la guerra como el último escalón inevitable, como el mal menor para impedir otro mal mayor, como la disculpa formalizada por haber tenido que escoger la guerra porque no había otra alternativa. Pero como decimos, los auténticos motivos son bien distintos: el dominio sobre las materias primas (petróleo, minerales...), las causas geopolíticas (redistribución del territorio, reorganización de tribus, desestabilización del orden social, etc.), control de infraestructuras críticas, continuación del negocio de la venta de armas, etc. Se ha dicho que la guerra es la expansión del capitalismo por otros medios. Creemos que es cierto. Cuando las posibilidades de una expansión "natural" se agotan, las guerras suponen un reequilibrio de ciertos factores, que al final conducen a una nueva canalización capitalista por vías que antes no estaban abiertas. Por todo ello, la guerra no tiene justificación. Ya dejamos sentado en el artículo primero de esta serie que la causa pacifista no tiene fisuras. Se está con ella o contra ella, aunque por supuesto no hay que confundirla con recurrir a una legítima defensa ante un flagrante ataque exterior. Pero normalmente, antes de que dicho ataque llegue, en las sociedades actuales, con los tremendos medios de la diplomacia y de la comunidad internacional, siempre se pueden recurrir a otros medios. 

 

Se puede entender por tanto, y como mucho, que un pueblo, por decisión conjunta y democrática, ante un flagrante ataque, y en legítima defensa, se defienda por medios bélicos para conservar su integridad. Pero si repasamos las guerras actuales y las de las últimas décadas, veremos que dicha situación no se ha presentado prácticamente nunca, salvo en contadas ocasiones, y que además, la comunidad internacional podría haber actuado de formas mucho más contundentes para evitar dichos conflictos bélicos. No obstante, también es ingenuo pensar que un país o comunidad determinada, en la actual situación globalizada internacional, con presencia comunitaria en multitud de foros, no esté afectado ni concernido con las guerras, como si fuera algo que no fuera con ellos. Todos estamos afectados, y todos tenemos algo que decir. Mejor todavía: tenemos mucho que decir. Ante cada causa bélica o conato de ella, tenemos que poner toda nuestra carne en el asador, de forma pública y oficial, para intentar que dicha situación no se alcance, no se produzca, e independientemente de ello, tenemos que luchar por democratizar cada vez más los foros internacionales, donde la presión negociadora y los múltiples acuerdos entre naciones pueden garantizar situaciones de estabilidad que frenen los conflictos armados...la pregunta es: ¿lo hacemos realmente? La respuesta es claramente NO. Porque lo cierto es que somos partícipes (hablamos ahora de España) en los diversos conflictos, mediante nuestra aprobación, mediante nuestra pasividad, mediante nuestra aparente y cínica "neutralidad", o mediante nuestra intervención directa de tipo militar, política o económica, o indirecta a través de nuestra participación en la OTAN, la alianza militar por antonomasia. Continuaremos en siguientes entregas.

Repost 0
Published by Rafael Silva - en Política
Comenta este artículo
9 mayo 2016 1 09 /05 /mayo /2016 23:00
Llamamiento Internacional del Movimiento "Nuit Debout"

Nos hacemos eco a continuación del Manifiesto de Llamada Internacional del reciente Movimiento de la "Nuit Debout" (Noche en pie) francés, surgido desde las protestas populares a raíz de la presentación del proyecto de ley de Reforma Laboral del Gobierno de François Hollande. Coincidiendo con el 5º Aniversario del Movimiento 15M español, se preparan grandes movilizaciones en todo el continente europeo para este mes

 

"El #46mars (15 de abril), dos semanas después de la gran movilización del 31 de marzo en París, el movimiento Nuit Debout no deja de extenderse. En numerosas ciudades francesas y extranjeras, las #NocheEnPie ven la luz y dan testimonio de esperanzas y rebeliones comunes. Los que han pasado por las plazas ocupadas y los que están participando en ellas lo saben bien: algo está pasando.

¡Habitantes del mundo entero, hagamos derribar las fronteras y construyamos juntos una nueva primavera global! Únete a nosotros los próximos 7 y 8 de mayo en París, en la plaza de la República, para encontrarnos, debatir, compartir nuestras experiencias y nuestras habilidades públicas, y comenzar a construir juntos perspectivas y soluciones comunes. Y sobre todo, preparemos y lancemos juntos una gran acción internacional el 15 de mayo (#76mars) para ocupar masivamente las plazas en todo el mundo en esta fecha.

#NocheEnPie se fijó como primer objetivo la creación de un espacio de convergencia de luchas. Esta convergencia podría ir todavía más lejos y extenderse a nivel internacional. Existen lazos entre los numerosos movimientos que se oponen en las cuatro esquinas del mundo a la precaridad, a la imposición de los mercados financieros, a la destrucción del entorno, en las guerras y al militarismo, a la degradación de nuestras condiciones de vida.

A la competencia y al egoísmo, respondemos con la solidaridad, la reflexión y la acción colectiva. Nuestras diferencias no son fuente de divisiones, sino la base de nuestra complementariedad y de nuestra fuerza común. Ni escuchados ni representados, nosotros, personas de toda condición, nos reapropiamos juntos de la palabra y del espacio público: hacemos política, porque es asunto de todas.

Hoy ya no es el momento de indignarse en solitario en una esquina, sino de actuar todas juntas. Nosotras, el 99 %, tenemos la capacidad de actuar y de rechazar definitivamente a los del 1 % y su mundo, para desalojarlos de nuestras ciudades, de nuestros lugares de trabajo, de nuestras vidas.

¡El 7 y 8 de mayo, acudamos juntos a París, a la plaza de la República!

El 15 de mayo rebelémonos juntos: #NuitDebout en todas partes, #GlobalDebout!"

Repost 0
Published by Rafael Silva - en Política
Comenta este artículo
8 mayo 2016 7 08 /05 /mayo /2016 23:00
Marxismo, Socialismo y Capitalismo en el Siglo XXI (124)

Es evidente que la única alternativa contra este sistema destructor es emprender la doctrina comunista y la cuestión no es de si hacerlo empuñando las armas o no, otro aspecto en el que se nos hace perder el tiempo. La cuestión primordial hoy es, organizarse como los desposeídos que somos y crear las condiciones para echar a andar la revolución comunista que tenga la capacidad de reacción y de triunfo, ante los coletazos, la burguesía mundial, local y sus aliados

Camilo Valqui

En el artículo anterior nos quedamos intentando explicar el contexto de la propuesta de "Dictadura del proletariado" por parte de Marx y Engels, y la necesidad de rechazar este concepto bajo el marxismo actual. En efecto, el concepto de "proletariado" ha experimentado una profunda evolución desde las teorías marxistas originales, no tanto en su fundamento principal (clase trabajadora que no posee los medios de producción, y necesita vender su fuerza de trabajo para sobrevivir), sino en cuanto a su evolución, y su configuración actual. Desde la etapa postfordista hasta nuestros días, la clase trabajadora ha dejado de responder a los estereotipos clásicos, entrando en un proceso de reconversión, división y subclasificación que llega hasta la actualidad. Pero como decimos, no es éste el motivo para rechazar el concepto original de "dictadura del proletariado", sino que su principal motivación se basa en entender que la auténtica solución, si se quiere caminar hacia el fin de la lucha de clases (esto, es, hacia una disolución de las clases), es abogar por un sistema de democracia plena, de alto nivel, profunda y completa, que integre todas las manifestaciones y ámbitos de la sociedad, incluyendo, cómo no, a la propia economía, en lo que hemos denominado un sistema de "propiedad social" (ver nuestra serie de artículos "Objetivo: Democracia"). 

 

Porque deberíamos partir de la siguiente pregunta inicial: en vez de cualquier sistema de toma del poder por la fuerza, y de cualquier práctica represora por parte de cualquier clase hacia otra clase social, ¿no es más eficaz, además de más ética, una gestión controlada por los propios gestionados, lo que equivale a decir más democrática? No podemos olvidar que el "socialismo" (entre comillas, para destacar que fue una versión fracasada) implementado bajo los regímenes estalinistas careció de una de sus características esenciales y definitorias, como es la democracia obrera, es decir, la democracia en su sentido más amplio y profundo, la democracia aplicada no sólo en la política, sino también en la economía. Sin la democracia no es posible el socialismo porque el socialismo es, por definición y sobre todo, democracia. La apropiación de los medios de producción por parte del Estado es una condición necesaria para el socialismo, pero no suficiente. El Estado debe ser, a su vez, también apropiado...¿por quién? Por el conjunto de la ciudadanía. El Estado debe también ser gestionado democráticamente por el conjunto de la sociedad. El capitalismo de Estado NO es el socialismo. Es un paso hacia el socialismo, pero no es socialismo todavía. El socialismo implica llegar a una gestión planificada, controlada e intervenida por el Estado, racional, más o menos centralizada, de la economía. Pero también, y sobre todo, consiste en alcanzar una gestión democrática de la economía, independientemente del grado de centralización o descentralización adoptado, una gestión democrática de la sociedad en general, y en todas sus facetas. 

 

De esta forma, lo que caracteriza al socialismo, más que el grado de centralización o descentralización adoptado, es sobre todo el carácter democrático de la gestión económica y social en general. Y ello porque en el socialismo se busca, sobre todo, satisfacer las necesidades sociales, repartir la riqueza generada de la manera más equitativa posible, pero para ello primero hay que generar riqueza, para ello debe lograrse también una economía rentable. La rentabilidad debe existir en cualquier economía. La diferencia radica en la forma en que ésta se consiga, en la importancia que se le conceda, y en la manera en que se canalice hacia el resto de la sociedad dicha riqueza generada. Generar riqueza es lo mismo que lograr rentabilidad. El socialismo, a diferencia del capitalismo, busca primordialmente compaginar esa rentabilidad con la equidad en el reparto, dando prioridad a ésta última. El capitalismo busca sobre todo la rentabilidad y espera que la riqueza generada se distribuya de alguna manera (en la práctica ya sabemos cómo se distribuye), pero la rentabilidad es la que manda, la economía capitalista gira en torno al beneficio y logra cierta rentabilidad (entendiendo por rentable que genera riqueza) haciendo que cada individuo busque obsesivamente el beneficio propio, haciendo que cada uno se busque la vida, tal como se hace en la selva. De ahí que su escala de valores descansa sobre el individualismo, el egoísmo y la competitividad. El problema es que en esa guerra de todos contra todos por el beneficio personal no todos los contendientes batallan en igualdad de condiciones, tal como así se hace también en la selva. El fuerte domina. Es más, el fuerte se hace cada vez más fuerte. Con el tiempo, esa batalla es cada vez más desigual. Es decir, la jungla es cada vez más jungla. 

 

La lucha de clases es una lucha desigual, porque aunque la clase trabajadora es más numerosa, los efectos de la falta de concienciación social sobre sí misma, además de la propia propaganda capitalista, la han debilitado. Pero en cambio, la conciencia de clase social sí está muy arraigada (incluso subliminalmente) en la clase capitalista, que practican su lucha cotidianamente, incesantemente, por mucho que lo nieguen, por mucho que digan que es algo del pasado, y que son conceptos e ideas obsoletas, fracasadas y trasnochadas. Pero aquí no se trata de modas, sino de necesidades. Incluso cuando las clases populares y trabajadoras hace tiempo que no practican la lucha de clases, pues apenas se defienden, la lucha de clases se niega a desaparecer y se intensifica en las épocas de crisis, como la actual, cuando el sistema muestra su auténtico rostro, cuando el Estado se quita el disfraz y evidencia su carácter clasista, burgués, incluso cruel y despiadado, cuando las clases dominantes vuelven a atacar, no contentas todavía con lo que tienen. Por tanto, no nos dejemos engañar: mientras existan las clases, por lo menos mientras el contraste entre ellas sea importante, la lucha de clases perdurará. Negarla es negar la materia prima de la propia sociedad capitalista. Con el tiempo la desigualdad en el capitalismo tiende a retroalimentarse, incluso amenaza al propio orden capitalista, a la misma sociedad humana. Con el tiempo, la lucha de clases se agudiza. El sistema muestra sus contradicciones, es presa de sus debilidades y de sus inconsistencias, presenta su dialéctica. Podrá haber altibajos, pero la tendencia a largo plazo del sistema capitalista es clara e inevitable. 

 

El socialismo busca, precisamente, un equilibrio más sólido en la sociedad humana, y lo hace explícitamente, no implícitamente. Es decir, delimita las acciones que el sistema ha de desarrollar para garantizar dicho equilibrio, y no deja que el sistema se equilibre por sí mismo. No espera por tanto que ese equilibrio se alcance espontáneamente. Y de aquí proviene, fundamentalmente, la dificultad del socialismo respecto del capitalismo, pues en éste, en principio, se deja todo en manos de la naturaleza, se espera que el orden se alcance por sí mismo, de una forma natural, no controlada ni impuesta, dejando que los individuos actúen en aras de su supervivencia o de su afán de prosperidad individual, dejando que el mercado se autoregule por sí mismo, dejando que las fuerzas de la naturaleza actúen por sí mismas, en vez de controlarlas, haciendo así que el ser humano sea dominado por la economía, por su sistema de convivencia, en vez de dominarlo, haciendo así que la sociedad humana sea víctima en vez de dueña de sí misma, haciendo así que el individuo esté al servicio de la economía, en vez de al contrario. Mientras el ser humano no tome el control sobre sí mismo, rija sus destinos en sociedad, regule las normas económicas que garantizan la armonía social, su evolución irá en su contra, en vez de a su favor. La ausencia de reglas en el capitalismo (más allá de la búsqueda egoísta del propio beneficio, del éxito en la sociedad) conducirá al ser humano a su propia destrucción en vez de a su liberación. El ser humano que va poco a poco dominando la naturaleza, inevitablemente, se topa con el desafío de, además de evolucionar tecnológicamente, hacerlo también socialmente, de controlar las fuerzas sociales que rigen su propia vida en común, y no sólo las fuerzas de la acumulación de capital. Continuaremos en siguientes entregas.

Repost 0
Published by Rafael Silva - en Política
Comenta este artículo
5 mayo 2016 4 05 /05 /mayo /2016 23:00
Autor: ENEKO

Autor: ENEKO

En esta 19 entrega sobre nuestros MMSS vamos a ocuparnos del Movimiento Ecologista, quizá uno de los movimientos más extendidos y respetados en nuestro país. De entrada, el Movimiento Ecologista tiene ya cierto recorrido en España. Su causa es internacionalista (aunque lógicamente sus actividades puedan ser más o menos locales) ya que la crisis ecológica es global, afecta a todo el planeta y nos ofrece sin duda características de crisis civilizatoria, que no tendrá solución sin cuestionar los pilares básicos del capitalismo depredador cuyos efectos padecemos desde hace décadas. El desastre medioambiental que sufrimos es sólo una de las manifestaciones del demencial modelo económico que la mayor parte de la Humanidad tiene instalado, y que se manifiesta en los modelos extractivistas, energéticos fósiles, y en última instancia, en el cambio climático. Una minoría despótica de grandes empresas instalan sus chiringuitos alrededor del mundo, causando muerte y destrucción en todo lo que tocan. Y así, recursos naturales (lagos, ríos, mares, bosques, humedales, montañas), pero también humanos (sobre todo aquéllas tribus primitivas que aún perviven en ciertos núcleos rurales de algunos continentes), nadie escapa a su acción depredadora.

 

El Movimiento Ecologista nos enseña las tremendas consecuencias de la labor del hombre sobre la tierra, y nos insta a devolverle a la tierra aquéllo que le pertenece, y que gracias a lo cual nosotros, los humanos, y el resto de seres vivos del planeta, podemos vivir. Y así, los MMSS ligados a la lucha por un medio ambiente digno y saludable, y por evitar su deterioro, han conseguido poner en el centro del debate social y político la noción de límite al modelo productivo y consumista dominante, sacando a relucir sus inconsistencias, sus debilidades y sus peligrosas derivas. La grave destrucción ambiental concretada en la esquilmación de recursos, en la privatización de bienes comunes, en la deforestación, en la contaminación del aire, de la tierra y del agua, en la pérdida de biodiversidad natural y paisajística, y en el cambio climático, son fruto de la voracidad y de la irracionalidad propia del proceso de acumulación capitalista, que no cesa en su ingente necesidad de apropiación desequilibrada y caótica. Los ejemplos que podemos poner son múltiples: macroproyectos de especulación urbanística e inmobiliaria, de extracción de recursos energéticos en las costas o espacios naturales protegidos, de construcción de inmensas infraestructuras innecesarias, privatizaciones de la gestión de servicios básicos, construcción de enormes complejos turísticos o de ocio salvajes, etc. 

 

Y todos ellos, por supuesto, para mayor gloria de los grandes monopolios del sector energético, turístico, inmobiliario, o de la construcción, entre otros muchos casos. Y cómo no, todos en alianza con los grandes poderes financieros. Frente a todo este derroche y despilfarro irracional, y frente a toda esta demencial destrucción de recursos naturales, que hipotecan no sólo nuestros equilibrios ecosistémicos actuales, sino también futuros, se impone el reconocimiento pleno, real y objetivo de los derechos ambientales, siendo éstos aquéllos que garantizan a toda persona, grupo o colectividad (extensible a cualesquiera otras especies naturales), al margen de su situación económica o de su posición social, el derecho a disfrutar de un medio ambiente digno, saludable y conservado en perfectas condiciones para ser disfrutado por las generaciones venideras. Sobre todo porque, en caso contrario, estas generaciones venideras ni siquiera existirán. Los Movimientos y Organizaciones Ambientalistas o Ecologistas persiguen, por tanto, todos estos fines. Persiguen concienciar a las personas de estos problemas, persiguen migrar a un modelo de planificación económica que determine la capacidad de producción en función de las necesidades sociales, que evite el tráfico absurdo de mercancías o bienes innecesarios, y que aplique con rigor las medidas que nos conduzcan a una conservación y equilibrio de nuestros ecosistemas naturales. 

 

Los MMSS ecologistas juegan por tanto un importantísimo papel social en la denuncia, concienciación y limitación de las perversas agresiones ambientales que los principales agentes y modelos del capitalismo perpetran contra la naturaleza. Existen en nuestro país (y a nivel mundial) infinidad de movimientos y organizaciones ambientalistas y ecologistas, siendo quizá las principales Ecologistas en Acción, Amigos de la Tierra, Greenpeace, SEO/BirdLife y WWF. Estas cinco organizaciones han elaborado el "Programa por la Tierra", un conjunto de propuestas políticas de corte ambientalista para que sean tenidas en cuenta por las diferentes fuerzas políticas, y sobre todo en sus acciones de gobierno. Nosotros las estuvimos desgranando en la serie de artículos del mismo título, que recomiendo a los lectores que aún no la hayan seguido. Ecologistas en Acción es en realidad una confederación de más de 300 grupos ecologistas distribuidos por pueblos y ciudades. Esta organización se estructura territorialmente mediante Federaciones y Grupos, siendo éstos la base organizativa y de toma de decisiones de la asociación. Estos grupos se reúnen en Asamblea Confederal anual para decidir las líneas estratégicas de la organización. En Amigos de la Tierra, por su parte, cuentan con más de un millón de socios/as repartidos por más de 70 países de los cinco continentes, y poseen como lema "fomentar un cambio global y local hacia una sociedad respetuosa con el medio ambiente, justa y solidaria". Están organizados en 5 áreas temáticas generales (agricultura y alimentación, clima y energía, recursos naturales y residuos, justicia económica y cooperación), y llevan más de 35 años funcionando en nuestro país. No obstante, su historia comenzó en 1969 en Estados Unidos, aunque no fue hasta 1971 cuando varios grupos ecologistas de Francia, Gran Bretaña y Suecia crearon la Federación "Amigos de la Tierra Internacional". 

 

Greenpeace, quizá la más mediática, agresiva y valiente de todas ellas, fue fundada en 1971 por un grupo de activistas antinucleares canadienses, y dispone de oficinas en 40 países, y millones de socios/as repartidos/as por todo el mundo. Sus buques insignia son conocidos internacionalmente (Rainbow Warrior, que navega desde 1978, y Artic Sunrise, que lo hace desde 1997), por ser protagonistas de las diversas campañas a las que la organización ecologista por antonomasia nos tiene acostumbrados. Debemos a esta organización la divulgación de las más atroces actividades de las grandes empresas, el expolio de recursos naturales que practican en todos los continentes, y la destrucción de los equilibrios ecosistémicos que provocan. Por su parte, SEO/BirdLife (representante de BirdLife International en España) está, como su nombre indica, más especializada en el mundo de las aves, y es la más aconsejable para los amantes de este mundo, pues mantiene censos actualizados de todas las especies de aves, o reservas ornitológicas, u organiza viajes, excursiones, rutas o actividades de turismo ornitológico. Es quizá la más veterana de todas ellas, ya que fue fundada en 1954 con el objetivo de conservar las aves silvestres y su hábitat. Trabajan para apoyar y divulgar estudios científicos y por difundir el conocimiento, el aprecio y el respeto a las aves y a la naturaleza en general.

 

Por último, WWF, cuyo lema es "Por un futuro en el que los humanos vivan en armonía con la naturaleza", es quizá la más animalista de todas ellas, tiene unos 50 años de historia, y hoy día está presente en más de 100 países y cuenta con el apoyo de 5 millones de personas en los 6 continentes. A nivel internacional fue creada en 1961, y en España se formó en 1968. Su red en nuestro país consta de 30 oficinas. Esta organización lleva a cabo más de 1.200 proyectos en todo el mundo, y actualmente, casi 4.000 personas integran el equipo de profesionales de WWF en todo el mundo. Todas estas organizaciones, y muchas más que no hemos nombrado en este breve artículo, ofrecen la posibilidad de poder hacerse socio, y otras múltiples formas de aportación, colaboración y participación en las diversas causas ambientalistas de todas ellas, desde donativos concretos y puntuales, hasta patrocinios más ambiciosos de las diversas campañas de sensibilización y acción directa que se organizan. En definitiva, los MMSS ecologistas son pieza clave fundamental en nuestro mundo de hoy, egoísta e insolidario, depredador de la naturaleza y de nuestros bienes y recursos naturales, algo que todos necesitamos para vivir...¡Larga vida a los movimientos ecologistas y grandes éxitos en su labor! Continuaremos en siguientes entregas.

Repost 0
Published by Rafael Silva - en Política
Comenta este artículo
4 mayo 2016 3 04 /05 /mayo /2016 23:00
Autor: Kalvellido (EN EL CUARTO CENTENARIO DE LA MUERTE DE MIGUEL DE CERVANTES)

Autor: Kalvellido (EN EL CUARTO CENTENARIO DE LA MUERTE DE MIGUEL DE CERVANTES)

Cuanto más banales e infantiles sean los mensajes, mayor capacidad de recuerdo y mejor penetración psicológica en las actitudes automáticas de la masa. Pensar críticamente requiere un esfuerzo suplementario y un contraste de opiniones polémico. Los cuentos de hadas vienen a nuestro encuentro para facilitarnos la penosa tarea de pensar contracorriente y situarnos en la duda razonable. Este sentimiento de fondo, cultural y somático, creado por los productores de iconos y consensos psicológicos nos ayuda a pensar como desea el sistema: dentro de la mayoría y al calor de los buenos

Armando B. Ginés

Y efectivamente, ahí tenemos al prototipo de país que pone en marcha dicho mecanismo psicológico y social (psicosocial) de una forma brillante, que son los Estados Unidos de América, que a pesar de poseer un historial de odio, guerra y destrucción, por ser el país paradigma del capitalismo mundial, sus líderes siguen trasladando (y su población se lo sigue creyendo) el mensaje de los buenos (ellos) contra los malos (los que no se quieren alinear con ellos). Pero volviendo a los dogmas del pensamiento dominante, en el artículo anterior asegurábamos que uno de los temas tabú del capitalismo es el reparto, y hasta qué punto está mal visto, genera, digamos, "malas vibraciones". Pero la realidad es bien distinta. El reparto tiene que ver con la capacidad humana de compartir, y saca a relucir los mejores sentimientos y actitudes. Los padres enseñan a sus hijos a compartir sus cosas (juguetes, etc.) con los demás niños, y entienden que esto es bueno, pero en la vida de adultos, las cosas parecen que cambian mucho, y el reparto ya es entendido como algo demoníaco. Ello es porque tenemos puestos los chips mentales del pensamiento dominante, que nos llevan al egoísmo, a la competencia, al individualismo. Lógicamente, todo lo que huela a reparto va en la dirección contraria. 

 

Pero no nos paramos a pensar en las tremendas ventajas que un reparto del trabajo, y de la riqueza en general, causaría al conjunto de la población. Si repartimos el trabajo trabajaríamos más, y trabajaríamos mejor, además de ser solidarios con los que menos tienen. Pero para ello, los actuales trabajadores (y sus respectivos empresarios) han de estar de acuerdo con estas medidas, pero no lo están. Ello implicaría, como decimos, tomar medidas de redistribución de la riqueza, de reajuste y de reparto de horarios, turnos, ganancias, etc., con todas sus consecuencias añadidas. En una palabra, ello supondría practicar una mayor solidaridad social. Y para esto el pensamiento dominante no nos prepara. Como mucho, nos da via libre para la solidaridad puntual y excepcional, por ejemplo cuando se montan los típicos escaparates audiovisuales con motivo de la recaudación de fondos para alguna buena causa. Pero la solidaridad colectiva y sistemática ya es otra cosa. De forma coyuntural, mientras no se vuelve a dotar al Estado de su función de empleador por excelencia, y no aumentamos netamente el número de puestos de trabajo, el reparto del trabajo existente sería una medida excelente. Pero como estamos viendo, esta medida es totalmente ignorada en el pensamiento dominante. Algo que sería tan natural en el mundo privado, es desechado en el mundo social. Por ejemplo, dentro de una familia no tendría sentido que algunos pasen hambre, mientras otros coman demasiado, sino que se repartiría la comida que hubiese entre todos los miembros. Son medidas de lógica y de racionalidad humana. No se comprende entonces por qué en la economía no podemos guiarnos también por dichas reglas. 

 

En el sistema capitalista, que es lo mismo que decir en el sistema económico dominante, el reparto sólo ha lugar, sólo es bienvenido, únicamente es implementado en cuanto a las pérdidas y los sacrificios. En épocas de crisis, es cuando repentinamente, "extrañamente", se nos habla de repartir. esto es, de repartir las pérdidas y los sacrificios. Entonces es cuando el pueblo existe. Sólo entonces es cuando las mayorías sociales somos tenidas en cuenta. Cuando las cosas van bien unos pocos se forran, y cuando van mal, todos debemos apretarnos el cinturón. Si una empresa privada va viento en popa, los beneficios son para los accionistas, los dueños, los consejeros, los directivos y los propietarios. En estas situaciones, se demoniza la intervención del Estado en la economía. Se privatizan las ganancias, que van a parar sólo a unos pocos. En cambio, si dicha empresa va mal, sí que se invoca entonces al papel ·"socializador" del Estado, se invoca entonces su intervención, justificándose para "rescatar" a la empresa (pobrecita), para que el resto de la sociedad se apriete el cinturón, para que dicha empresa y sus dirigentes puedan recuperarse. En estos casos, no se privatizan las pérdidas, sino que se socializan. Es decir, unas circunstancias que han ocurrido en el ámbito privado de la empresa (ámbito que es sagrado para el capitalismo), de repente se entiende que se ha de volver público, que se ha de socializar, es decir, que el esfuerzo "se ha de repartir" a toda la sociedad, para que toda ella contribuya en la recuperación de la empresa...¿no nos parece tremendamente cínico? Pues esta es la macabra lógica capitalista. 

 

Y es que los responsables de la economía, del funcionamiento de la sociedad, cobran (y no precisamente poco) por sus reponsabilidades, pero no pagan por ellas. Y al contrario, los que no ostentamos tanta responsabilidad, los/as trabajadores/as, pagamos por las culpas ajenas y no cobramos en relación a lo que aportamos a la sociedad. Como es lógico, sin trabajadores/as no hay economía. Somos la inmensa mayoría social. Sin la clase trabajadora no funcionarían las empresas, y el país se colapsaría completamente. Pero aún así, el sistema no nos valora, sino que nos utiliza únicamente como piezas de un puzzle, cuyas piezas encajan en este macabro juego de la ganancia de unos pocos, a costa del trabajo (y también del sufrimiento) de una mayoría social más desfavorecida. Pero no obstante el pensamiento dominante legitima este sinsentido, esta tremenda injusticia, legaliza esta barbaridad, le da amparo normativo (incluso hasta ético y moral), potencia esta desigualdad, justifica estas prácticas, legitima por tanto esta injusticia. Nos dice que esto es lo que hay, que hay que funcionar así, que no podemos funcionar de otra manera, porque eso sería tanto como atentar contra las reglas sagradas de la economía, y eso no es posible. El pensamiento dominante nos dice que tenemos que aguantarnos, y que si no queremos aceptarlo, que nos hagamos también empresarios, o que nos vayamos a trabajar a la empresa pública, o que nos hagamos funcionarios públicos. Pero para el pensamiento alternativo, está claro que hay que sustituir este sistema por otro. 

 

Hay que sustituir un modelo en el cual el beneficio y el capital son los absolutos protagonistas, por otro modelo en el cual los protagonistas sean las personas, sus necesidades, los beneficios sociales, el interés general. Sustituir un modelo que beneficia a una pequeñísima parte de la humanidad y que perjudica a la gran mayoría, por otro modelo donde la gran mayoría sea la beneficiada. Sustituir un modelo donde la mayoría tiene cada vez menos derechos reales, mientras unos pocos poseen cada vez más privilegios, por otro modelo donde todo el mundo tenga los mismos derechos, y las mismas oportunidades. Y podríamos preguntarnos: ¿Quién saldría perjudicado si el capitalismo desapareciera? Pues a simple vista, unos pocos privilegiados que perderían ciertos privilegios, que serían menos poderosos, y que dejarían de ser tan ricos. ¿Quién se beneficiaría? La inmensa mayoría de la población humana y el planeta Tierra, incluyendo al resto de seres que lo habitan, animales y plantas incluidos. La gran diferencia con respecto a la situación actual sería que unos pocos perderían privilegios y todos ganarían en derechos (incluso los actuales privilegiados que tendrían los mismos derechos que el resto). Unos pocos perderían poco y muchos ganarían mucho. Unos pocos dejarían de vivir tan opulentamente mientras el resto viviría más dignamente, con más seguridad y tranquilidad. Y todos, incluidas las minorías egoístas e irresponsables que nos dominan en la actualidad, los adalides del pensamiento dominante, los paladines del capitalismo globalizado, ganarían también en estabilidad y en sostenibilidad. Toda la especie humana y todo el planeta se asegurarían no ya sólo un futuro, sino un futuro digno. Ahora mismo no lo tenemos. Continuaremos en siguientes entregas.

Repost 0
Published by Rafael Silva - en Psicología
Comenta este artículo
3 mayo 2016 2 03 /05 /mayo /2016 23:00

Hoy, luchar por una democracia real, por la defensa de los servicios públicos, contra el fracking, por la soberanía energética, por el trabajo digno y contra el paro, pasa también por luchar contra el TTIP

Laia Ortiz y Ernest Urtasun

Y continuando con los peligros que el TTIP supondrá para nuestra biodiversidad ecológica, animal y paisajística, hay que recordar que este TLC apuesta claramente por los combustibles fósiles, despreciando los graves efectos sobre los ecosistemas naturales, para favorecer únicamente a los intereses de las grandes empresas petroleras, en detrimento de otros modelos energéticos más limpios y sostenibles. Las negociaciones en curso en torno al sector energético implicarán un aumento de la presión sobre los recursos naturales y un aumento de los gases de efecto invernadero (tal como nos recuerda Pablo Jiménez, del Área Federal de Medio Ambiente de IU, en su artículo), poniendo en peligro el propio objetivo de la UE acordado para el año 2020 en el paquete de energía y clima correspondiente. La Comisión Europea, por mucho que declare lo contrario de cara a la galería, está abandonando estos objetivos comprometidos (nada ambiciosos por cierto), poniéndose al servicio también en este caso de los lobbies petrolíferos, al apoyar y potenciar la implantación de nuevas técnicas extractivas invasivas como el fracking o fractura hidráulica, y la entrada de las arenas y esquistos bituminosos, productos todos ellos altamente contaminantes. 

 

Otro de los problemas asociados a la pérdida de biodiversidad y calidad paisajística es la contaminación de suelos y agua debido al exceso de uso de productos fertilizantes. La utilización de nitrógeno y fósforo para poner en cultivo suelos deficientes en nutrientes o excesivamente trabajados, ha traído como consecuencia la competencia entre plantas adaptadas a medios frugales y otras oportunistas que prosperan en los medios mejorados o modificados. Estos fertilizantes y otros productos químicos (plaguicidas, pesticidas, herbicidas, cosméticos, pinturas, etc.) están producidos por la importante industria química cuyos lobbies están presionando fuertemente para que en el TTIP queden recogidas sus pretensiones de limitar las regulaciones que afecten a su sector. En Europa, el Reglamento REACH (que algunos movimientos ecologistas califican de blando) regula y controla la utilización masiva de estas sustancias, pero dicho reglamento está en el punto de mira de los negociadores del TLC, que ven en esta norma y en otras similares un freno a su potencial expansión. En palabras de Pablo Jiménez: "Nuevamente estamos ante la cortedad de miras y la sinrazón de algunos grupos industriales guiados por sus intereses sectoriales y alejados de la comprensión de la viabilidad de los ecosistemas y de sus servicios asociados". Como vemos, la historia se repite, siempre es la misma, ilustremos el tema que ilustremos en relación al TTIP, y se traduce en hacer primar los intereses de un montón de grandes empresas de los diferentes sectores por encima de la sostenibilidad social, económica, laboral, humana y medioambiental. 

 

También destaca este autor, en relación a estos asuntos, el crecimiento urbano desmesurado y caótico como un ejemplo más de la destrucción del patrimonio natural y cultural acelerado que vivimos en la actualidad. Hoy día, la expansión urbana es la expresión espacial sobre el territorio de procesos políticos y económicos llevados a cabo por el gran capital privado. De ahí que la tendencia hacia la privatización de los espacios públicos sea cada vez mayor, que tengamos restringidas las ágoras públicas, y que el ambiente de las ciudades sea cada vez más insoportable. Contaminaciones acústicas, lumínicas, del aire, y privatizaciones de los bienes y servicios públicos básicos, como el agua, están hoy en el orden del día de la gestión de las grandes ciudades. Mientras se pierde y se discrimina el espacio rural, los espacios urbanos, grandes consumidores de territorio, son, a su vez, grandes demandantes de recursos tales como el agua, el transporte y la energía, y responsables del fuerte impacto ambiental (fragmentación o aislamiento de ecosistemas, contaminación atmosférica y de acuíferos, destrucción de suelos agrícolas productivos) y social (segregación espacial, carencia de equipamientos, servicios, transporte) al no atenderse de forma adecuada las necesidades de la creciente población urbana, desplazada de sus lugares de origen, particularmente en los países del sur global, debido a los acaparamientos de tierra o a los cambios de las condiciones naturales de sus respectivos hábitats. 

 

En definitiva, el comercio internacional (justo lo que se pretende potenciar con el TTIP, para mayor gloria de las grandes empresas transnacionales) es el responsable último de todo este casos biosistémico que padecemos, y que evidentemente el TTIP contribuirá a agrandar y perpetuar. Pero frente a cualquier TLC, la comunidad internacional debemos entender que la diversidad y el paisaje natural son bienes comunes, como el sol, el aire, el suelo, el viento o el agua, de los que nadie puede apropiarse. Así que desde una perspectiva mínimamente sensata, no cabe otra opción que oponerse frontalmente a cualquier TLC, y usando todos los mecanismos soberanos a nuestro alcance (antes de que sea demasiado tarde), establecer las condiciones para que cambie este modelo que atenta contra el medio ambiente y la cohesión social. Sufrimos una democracia ninguneada y paralizada, en estado permanente de shock, debido a la implantación cada vez más salvaje de la doctrina neoliberal. Esta doctrina acabará definitivamente con todos los recursos naturales, y con ellos, acabará con la economía y con todos las especies vivas del planeta, incluyendo la especie humana. Si somos incapaces de comprender esto, es que aún estamos a años luz de imaginar siquiera los graves efectos que la actividad derivada de un tratado como el TTIP producirán en nuestro entorno, en todas las dimensiones de nuestra vida: familiar, laboral, económica, alimentaria, cultural, social y medioambiental. 

 

Hay que darse cuenta de que todos estos acuerdos transnacionales están empujados, auspiciados, pensados y confeccionados a la medida, por y para favorecer a las grandes corporaciones, a las que sólo importan sus crecientes beneficios. No les importa nada más: ni la soberanía de los Estados, ni las democracias, ni las condiciones laborales dignas, ni la seguridad de la población, ni el cambio climático, ni nada que no sea el crecimiento de sus cuentas de resultados. Pero claro, no pueden confesarlo tal cual, y por ello desprecian constantemente los razonamientos de los científicos sociales, contratan a otros equipos de científicos sociales (corruptos) para que elaboren informes contrarios a la evidencia científica, para así contrarrestar y minimizar los efectos perversos que sus políticas instalan. Pero claro, esto no lo podrían hacer si no tuvieran también a su servicio a toda una pléyade de políticos (también corruptos) que no tienen ni la formación, ni la valentía ni los principios y valores necesarios para enfrentarse a tanto dominio empresarial. Y así, estos políticos serviles, que son la inmensa mayoría en la escena internacional, son los primeros en disfrazar toda la caótica deriva hacia la que nos conducen estos TLC. Se ha podido comprobar esta pasada semana en Hannover (Alemania), donde viajó el Presidente de Estados Unidos, Barack Obama, para reunirse con dirigentes europeos, y además de instarles a incrementar sus presupuestos en Defensa, intentar allanar los escollos y acelerar las negociaciones actuales del TTIP, ya que está muy interesado en que este perverso Tratado se firme antes de que finalice su mandato presidencial, en noviembre del presente año. Continuaremos en siguientes entregas.

Repost 0
Published by Rafael Silva - en Política
Comenta este artículo
2 mayo 2016 1 02 /05 /mayo /2016 23:00

Con los medios pasa lo mismo que con el Parlamento y con las otras instituciones: que han sido secuestrados por intereses ajenos, cuando no contrarios, a los derechos ciudadanos; en el caso del periodismo, contrarios al derecho a la información

Santiago Alba Rico

En primer lugar, relatemos el acontecimiento de referencia que desató la polémica: hace pocos días, lo que iba a ser la presentación de un libro en un acto de la Universidad Complutense se convirtió en un plante por parte de algunos periodistas que asistían a dicho acto, tras las críticas de Pablo Iglesias a la profesión periodística que lanzó el líder de la formación morada. Pueden ver el vídeo del momento en esta página del diario.es, para comprobar que la cosa no fue para que nadie se molestara. El contexto completo, y el sentido académico del acto, ha sido perfectamente descrito por Álvaro Mercado en este artículo. Básicamente, Iglesias no reveló nada que no conozcamos ya de sobra, que es el hecho tremendo de que los periodistas han de seguir las líneas editoriales de sus medios, si quieren continuar en ellos. Muchos entendieron esto como un ataque directo a los medios y a la profesión periodística, y de ahí el plante.

 

Y a pesar de las disculpas posteriores de Iglesias por haber personalizado en un periodista concreto del diario El Mundo, las críticas se sucedieron en tromba a partir de ahí, por parte de líderes del resto de fuerzas políticas (Pablo Casado, del PP, llegó a afirmar que Iglesias "detesta la libertad de expresión"). Pablo Echenique, Secretario de Organización de PODEMOS, por su parte, lo explicó muy bien por Twitter, donde dijo que "...Son asímismo hechos ampliamente conocidos y reconocidos en la profesión que cada medio de comunicación tiene su (legítima) línea editorial y que es en base a ella como se deciden aquéllos elementos que más impacto tienen en la opinión pública, como los titulares, las fotos o las portadas. En base a la línea editorial se modulan también los tonos y se decide sobre qué temas se les encarga escribir a sus periodistas...". Como vemos, nada nuevo bajo el sol. Nada que no sepa cualquier persona mínimamente informada, y no demasiado ingenua. Bien, antes de continuar, es preciso hacer dos consideraciones iniciales en torno al acto y a la airada reacción de algunos periodistas:

 

1.- En primer lugar, es falso, tal y como se ha transmitido, que "la prensa" (así, en general) abandonara el acto de la UCM, sólo lo abandonaron algunos periodistas concretos de determinada prensa concreta, los medios de comunicación dominantes, que al parecer, se sintieron ofendidos. Pero seguro que los periodistas de medios alternativos (Rebelion, Kaosenlared, La Directa, La Marea, Diagonal, Tercera Información, eldiario.es, La Haine, IPS Noticias, y un largo etcétera, desconocemos en realidad los que estaban presentes) no abandonaron el acto. 

 

2.- En segundo lugar, es curioso comprobar la diferente reacción que los periodistas tienen ante determinadas circunstancias. Por ejemplo, se levantaron ante las supuestas "acusaciones" de Pablo Iglesias, pero permanecieron en sus asientos, cuando en una rueda de prensa convocada por Alfonso Grau (entonces aún Vicealcalde de Valencia) en relación a la causa del Instituto Nóos, y ante la negativa a reconocer su imputación, cuando un periodista le cuestionó: "¿Entonces por qué nos ha convocado?", Grau respondió en tono chulesco: "¡Porque me da la gana!". En aquélla ocasión no hubo ningún plante...curioso, ¿no? Dejo las posibles conclusiones a la interpretación de los lectores. 

 

Bien, en cualquier caso, la situación no sólo de la prensa, sino de los medios de comunicación en general en nuestro país, es ciertamente preocupante. Suponiéndosele el papel de "Cuarto Poder" en una democracia, pues son los agentes sociales que deben garantizar el derecho a la información (veraz, objetiva y contrastable) como derecho fundamental para la ciudadanía, el panorama real es bien distinto. El objetivo, como declara Santiago Alba Rico, debería ser poseer unos medios "...que sean un verdadero cuarto poder independiente de los otros tres, y de los grandes mercados económicos", y ahí es donde fallamos estrepitosamente. Los discursos de nuestros líderes políticos nos colocan los llamamientos a la defensa de la "libertad de prensa" (al igual que lo hacen con la libertad educativa), pero en realidad se trata de otra falacia más de esta perversa democracia que sufrimos. CIUDADANOS, a través de su líder Albert Rivera, ha afirmado (demagógicamente, como siempre) que "a la política hay que venir llorado de casa", y ha explicado los argumentos de Iglesias "desde el chavismo".

 

Pues bien, vamos a exponer la situación de los medios de comunicación en Venezuela (nos lo explica Luis Britto García en este artículo), a ver si Albert Rivera y los suyos se enteran de una vez: en la actualidad operan en Venezuela 2.896 medios, de los cuales sólo el 3,22% son de servicio público, el 20,76% son comunitarios, y el 65,18% (unos 2.232) son medios privados, y casi unánimemente opositores. Los medios de carácter comunitario son de limitado alcance y efímeros, pero el porcentaje revela la aparición de un importante sector comunicacional popular de medios, como ellos mismos gustan llamarse, comunitarios, libres y alternativos. Los canales de servicio público pertenecen en buena medida a la Iglesia, tal como sucede con la Televisora Andina de Mérida, el Canal de los Niños Cantores en Maracaibo, Vale TV en Caracas, o a asociaciones privadas. Unos seis divulgan mensajes de organismos públicos. En cuanto a los canales de difusión, la derecha opositora detenta una brutal hegemonía. En vista de todo lo cual, se pregunta Luis Britto: "¿Por qué, en tal situación de inferioridad mediática, el bolivarianismo ha ganado 18 de 19 consultas electorales?". De nuevo, dejo la reflexión a los lectores. En todo caso, creemos que el argumento de la derecha política y mediática española relativo al chavismo queda desmontado. 

 

Pero volviendo a nuestro país, y como decíamos más arriba, el oligopolio mediático español padece una situación enormemente preocupante. El efecto de que la inmensa mayoría de medios (en prensa, radio y TV) pertenezcan a dos grandes grupos de poder mediático (A3Media y MediaSet) impide la necesaria pluralidad informativa a la que el conjunto de la ciudadanía tiene derecho. Veamos siquiera algunos ejemplos tomados de este artículo de José Manzaneda para el medio Cubainformación: si analizamos la cobertura informativa de la prensa española sobre la reciente visita del Presidente de Estados Unidos, Barack Obama, a Cuba, nos encontramos con los siguientes datos: los tres principales diarios españoles (El País, ABC, El Mundo) publicaron, en un intervalo de 10 días, un total de 80 piezas, en diferentes géneros periodísticos. Centrándonos en el diario "El País" (por elegir el más suave de los tres), publicó dos editoriales en su sección de Opinión, y tres artículos de opinión política acerca de la visita. Los cinco condenaban sin paliativos al gobierno cubano y a su sistema político. Y los cinco respaldaban sin ambages la política de la Casa Blanca hacia el país caribeño. En las 39 noticias y reportajes restantes se repetían los mismos mensajes, que eran reforzados con las opiniones intercaladas de varios "disidentes" políticos y otras personas duramente opuestas a la revolución cubana. A todas ellas, se añadían las opiniones de 8 políticos y representantes de varios centros de pensamiento de Estados Unidos, todos ellos, sin excepción, contrarios al gobierno cubano. 

En todos los materiales publicados durante 10 días en los tres medios de comunicación no apareció ni una sola opinión posicionada a favor de la revolución cubana. Ni ciudadanos/as cubanos/as, ni turistas, ni militantes de cualquiera de las miles de organizaciones de solidaridad con Cuba en todo el mundo fueron entrevistados. Eso sí, la condena a Cuba era acompañada por la más descarada propaganda hacia el gobierno estadounidense, con claros halagos hacia la política de Obama. A la vista de todo este panorama...¿esta es la pluralidad informativa de los medios españoles? ¿Esta es la información veraz y objetiva, contrastada y creíble, que nos ofrecen los profesionales españoles del periodismo? Ciertamente lamentable. El ecosistema mediático español es un claro oligopolio dominado por las grandes empresas, por el gran capital, de ahí que la pluralidad informativa y el derecho a la información estén absolutamente ausentes. La uniformidad ideológica y el pensamiento único que muestran nuestros medios son claros y patentes. Pero no acaba aquí el diagnóstico.

 

Exponemos la opinión de Luis Maraña, de InfoLibre, quien en su magnífico artículo "Manos Sucias y ánimo de lucro", (en relación a la trama de extorsión de Ausbanc y Manos Limpias), asegura lo siguiente sobre nuestros medios: "Cabe preguntarse por qué en treinta años no ha habido una presión mucho mayor de los grandes medios de comunicación para desnudar el verdadero carácter mafioso de Ausbanc, y por qué Luis Pineda ha seguido hasta hace un cuarto de hora pisando todo tipo de moquetas, protagonizando desayunos informativos en el Ritz o paseándose por los platós de televisión. Quizás la explicación tenga que ver con un hecho poco conocido por la opinión pública: muchos medios de comunicación, en papel y digitales, no sobrevivirían si no fuera por los acuerdos comerciales opacos que mantienen con grandes bancos y empresas. Consisten precisamente en la inversión de decenas o centenares de miles de euros en un medio aunque su difusión e influencia no sea proporcional al coste de esa inversión. Es decir, se busca fundamentalmente mantener una relación "fluida" o "positiva" entre la gran empresa y el medio en cuestión, que a su vez adquiere el compromiso, explícito o implícito, de trasladar una buena imagen de su "cliente". Estos acuerdos son clave (...) para entender el ecosistema mediático español, que se desenvuelve en una competencia desigual y desleal, y con una opacidad casi total hacia los lectores, que desconocen los compromisos y fuentes de financiación de los medios". Nosotros podríamos añadir, como buen ejemplo de ello, las jornadas de pura propaganda del régimen que organiza de vez en cuando el diario "La Razón". 

 

Visto lo visto, desde la izquierda transformadora entendemos fundamental proceder, sin prisa pero sin pausa, a una profunda revisión del modelo comunicacional actual, para ir migrando hacia un nuevo modelo de gestión y licencias de medios de comunicación en nuestro país, tanto públicos como privados y comunitarios, como medida elemental de saneamiento democrático. Pablo Iglesias, por tanto, en su reciente charla en la UCM se limitó a exponer algunos ejemplos de esta "dependencia mediática" de los profesionales frente al gran capital, al cual hay que añadir también la evidente escalada de precarización laboral que sufre la profesión periodística en España. Domina la propiedad privada excesivamente concentrada de los medios, el hecho de pertenecer a grandes grupos de poder, lo cual les permite imponer sus intereses económicos, ideológicos y partidistas, e instalar un sistema de precariedad laboral que limita profundamente la libertad de expresión, y que evidentemente se traduce en un deterioro progresivo del derecho público y fundamental a una buena información. Los ERE, las reestructuraciones de plantilla, los cambios organizativos, los despidos masivos, o las becas, entre otros factores, conducen a una situación de vulnerabilidad a los profesionales de la información en nuestro país, y la conclusión está clara: no puede haber prensa libre sin periodistas libres, que trabajen sin presiones desde el rigor, la imparcialidad, la objetividad y la profesionalidad. 

 

Tomamos para finalizar la exposición y el buen juicio del maestro Santiago Alba Rico, quien en este artículo razona en los siguientes términos: "Pero como ese impulso democrático implica democratizar nuestros medios de comunicación, partidistas, interesados y militantes, los medios reaccionan exactamente igual que los políticos: ¡un atentado contra la democracia! Una fuerza [se refiere a PODEMOS] que ha nacido con el único propósito de "representar" a esa mayoría social abandonada en las "afueras" del Parlamento y en los "arrabales" de los periódicos, se convierte lógicamente en la enemiga del Parlamento y de los periódicos. Mientras malas prácticas políticas y malas prácticas periodísticas degradan la calidad democrática e informativa de nuestro país, los políticos y los periódicos del bipartidismo se protegen detrás del carácter sagrado de las instituciones que ellos mismos amenazan para intimidar y golpear desde allí a los que quieren salvarlas". Se podrá decir más alto, pero no más claro. Hay que romper el oligopolio mediático (al igual que hay que hacerlo también con el oligopolio eléctrico y energético), y hay que acabar con el intervencionismo estatal en los medios públicos. Nuestra frágil democracia nos lo agradecerá. 

Repost 0
Published by Rafael Silva - en Política
Comenta este artículo

Presentación

  • : Actualidad Política y Cultural - Blog de Rafael Silva
  • Actualidad Política y Cultural - Blog de Rafael Silva
  • : Blog de Rafael Silva. Presenta artículos de opinión basados en la actualidad política, cultural y social.
  • Contacto

Búsqueda

Categorías