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1 mayo 2016 7 01 /05 /mayo /2016 23:00

No se puede construir el socialismo con las armas melladas del capitalismo: propiedad privada, mercado, dinero, mercancías, competitividad

Ernesto Che Guevara

En definitiva, el enfoque materialista que proyectaron Marx y Engels no es un enfoque materialista al uso, es decir, no es que el Marxismo se centre en el materialismo, ni abogue por él, en el sentido del culto a la propiedad, a lo material, a las riquezas, a las posesiones, a los objetos, a las cosas. Nada de eso. Ellos vienen a decir que la libertad (en el sentido del libre albedrío), por ejemplo, como las ideas en general, están condicionadas por la realidad, por las condiciones y circunstancias materiales de la existencia. Y si nos fijamos un poco, estos mismos principios pueden ser extrapolados a toda actividad humana. Vamos a proponer dos ejemplos muy distintos, pero con un fundamento común. Pensemos por ejemplo en las Artes Marciales orientales (Kung-Fu, Karate, Taekwondo, Judo, etc.), que fueron creadas por sus practicantes primigenios (labriegos y trabajadores que no podían portar armas) ante la necesidad de defenderse mediante los utensilios más básicos de que disponían, que no eran otros que su propio cuerpo, y sus herramientas cotidianas y utensilios de trabajo. Su realidad material y social, sus necesidades de autodefensa frente a los ataques de los bandidos, les provocaron tal necesidad. 

 

O bien, como segundo ejemplo, totalmente distinto al anterior, pensemos en la gestación histórica de nuestro Arte Flamenco en Andalucía. Igualmente, las necesidades no satisfechas de un pueblo, la opresión que sufría, la marginación y la privación de sus derechos más elementales, la necesidad vital de rebelarse y protestar ante dicha realidad social de aquélla época (finales del siglo XVIII y principios del XIX), provocaron en los cuerpos y en las gargantas que dicha situación favoreciera una forma nueva y distinta de expresión artística, que se canalizó bajo instrumentos, formas y estilos musicales muy especiales, en perfecta armonía entre las aportaciones milenarias del pueblo andaluz y del pueblo gitano. Y de nuevo en este caso, la necesidad material, la angustia vital, las indignas condiciones de su existencia, llevaron al pueblo andaluz (y al gitano, integrado perfectamente en la Baja Andalucía mejor que en ningún otro sitio de España) a la creación de este arte único y universal, Patrimonio de la Humanidad, y una de las músicas más ricas y profundas de todo Occidente. En ambos casos citados (los pueblos orientales con las Artes Marciales y el pueblo gitano-andaluz con el Arte Flamenco), únicos en el mundo, y procedentes de regiones tan distantes geográficamente, se puede apreciar hasta qué punto son ciertos los postulados del Marxismo: las condiciones materiales de la existencia humana son el principal estímulo para la canalización de las ideas, del pensamiento, de la conducta, de las artes, del conocimiento, de la voluntad, en fin, de todo aquéllo que va modelando la historia de las sociedades humanas. 

 

Y en esto consiste básicamente el enfoque materialista al que estamos haciendo referencia. En dar preponderancia a lo material, en sostener que lo material influye más en lo espiritual que al revés. En entender y admitir la tremenda influencia que las condiciones reales (materiales) de la existencia proyectan sobre las concepciones, ideas, pensamientos y actitudes humanas. Y el enfoque dialéctico, por su parte, viene a resaltar la dialéctica como esencia del método científico bajo el que el Marxismo estudia la realidad. La dialéctica estudia el movimiento, el enfrentamiento, la evolución, la interrelación dinámica entre los agentes y los procesos, sus contradicciones. Bajo este prisma, Marx y Engels construyeron todo un corpus científico, todo un edificio histórico y social donde se basa su teoría y se vincula su práctica. Por tanto, es absolutamente esencial comprender bien estos conceptos para entender correctamente el Marxismo, y no ofrecer o difundir imágenes tergiversadas de él. Imágenes que no se corresponden con la realidad que sus creadores y colaboradores difundieron, y que han hecho mucho daño a la teoría y praxis ligadas al Marxismo, contribuyendo a que éste haya quedado diluido, distorsionado, desvirtuado o incomprendido. Y ni qué decir tiene que dichas imágenes equivocadas del Marxismo han sido utilizadas en su contra por sus principales detractores para difundir su mala prensa. Si a todo ello le unimos la confusión provocada por falsos "regímenes comunistas", como el posterior a la Revolución Rusa de 1917 (estalinismo) o el actual del Partido Comunista Chino, o de la República de Corea del Norte, que detentan regímenes de auténtico capitalismo de Estado, y de represión de las libertades fundamentales, en muchos aspectos más cruel y déspota que los regímenes capitalistas occidentales, alcanzaremos a explicar por qué el auténtico Marxismo no es mejor conocido y apoyado. 

 

Debemos por tanto centrarnos en cómo podemos transformar nuestra sociedad. Es necesario retocar la teoría marxista sobre todo por cuanto respecta a la lucha política para posibilitar la transición al socialismo. Y en dicha parte del Marxismo el principal concepto a considerar es, sin duda, el de la dictadura del proletariado. Este concepto no fue suficientemente desarrollado por Marx y Engels en su día, y no ha sido suficientemente cuestionado hasta ahora, o se ha hecho (por parte de los detractores) de una manera excesivamente maniquea, demagógica y torticera, para rechazarlo por completo o para aceptarlo tal cual fue postulado en su día. Alrededor de este concepto (y algunos otros) es donde el Marxismo debe renovarse. Alrededor de este concepto deben hacerse los mayores esfuerzos por hacerlo progresar. Pongamos por tanto las cosas en su sitio (sin pretender sentar cátedra de nada, sólo exponemos nuestra humilde opinión): cuando Marx y Engels pensaban en la "dictadura del proletariado", no pensaban en un régimen de partido único dictatorial, más bien al contrario, pensaban en una democracia obrera, de una amplitud, profundidad y calidad superiores a la democracia burguesa. 

 

De entrada, revisemos la nomenclatura y la terminología, que es otro foco de posible confusión: podemos y debemos usar indistintamente los términos "proletariado", "pueblo", "masas" o "mayoría" como sinónimos. Por ello, el concepto "dictadura del proletariado" se puede considerar sinónimo del concepto "dictadura democrática" (en refencia al gobierno del pueblo) o del concepto "dictadura de la mayoría" (de la inmensa mayoría social, se entiende, opuesta en sus intereses a la élite privilegiada o burguesía, dueña de los medios de producción). En definitiva, se trataría de la "dictadura" de una clase (o de varias) o de una vanguardia que representa a la mayor parte de la población, la idea fundamental es la represión explícita por la fuerza de una minoría por una mayoría, o si se quiere, la exclusión de una minoría (la burguesía) de la democracia. En la actualidad, podemos considerar que la mayor parte de la población pertenece al proletariado, entendiendo éste, en un sentido amplio, como el conjunto de trabajadores asalariados que trabajan por cuenta ajena (en cualquier sector de la economía, público o privado), es decir, que no poseen los medios de producción, y necesitan vender su fuerza de trabajo para poder subsistir. Basta recordar la definición que daba Engels a la palabra "proletariado": "Por proletariado se entiende la clase de los trabajadores asalariados modernos, que ya no poseen medios de producción propios, y dependen de la venta de su fuerza de trabajo para poder vivir". Y por tanto, el proletariado (aún con sus subdivisiones internas, y bajo sus distintas formas) representa la clase mayoritaria de la sociedad. Continuaremos en siguientes entregas.

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28 abril 2016 4 28 /04 /abril /2016 23:00

Vamos a abordar en esta entrega otro de los MMSS muy de actualidad, debido sobre todo a la continua lucha que mantienen en contra de la LOMCE, que es, como sabemos, el proyecto educativo del Partido Popular. Se trata del Sindicato de Estudiantes (http://www.sindicatodeestudiantes.net), cuya actividad se ha visto acrecentada durante estos últimos años, debido a la tremenda ofensiva de la derecha en cuanto al ataque al derecho fundamental a una educación pública, gratuita y universal. Su página web se organiza al estilo blog, con una cabecera típica donde se suceden en scroll horizonal los enlaces a los eventos más recientes e importantes, con sus galerías de imágenes asociadas, dispone también de unos enlaces generales en la parte superior, y unos enlaces en el marco derecho, con enlaces a las redes sociales y a otros sitios web amigos. En el marco central se suceden los diferentes artículos y crónicas de las diversas actividades que realiza el sindicato. 

 

Precisamente hace pocos días, tres millones de estudiantes eran llamados a la huelga contra las políticas educativas del PP, y ahora también contra el tímido intento de paralización de la LOMCE que propone el PSOE en su pacto con CIUDADANOS. Como sabemos, el PSOE ha vuelto a traicionar (por enésima vez)  a sus votantes y a la comunidad educativa en su conjunto, pues es ella prácticamente al completo (así como el resto de fuerzas políticas) las que se oponen frontalmente a la implantación de la LOMCE del ex Ministro José Ignacio Wert. Y es que las cifras lo expresan por sí mismas, incluso en medios tan conservadores como Expansión, que cita que el gasto público en educación se retrotrae a niveles del año 2000, mientras que las familias gastan un 33% más que entonces. La situación, por tanto, es absolutamente caótica e insostenible, y sólo explicable desde la consecución de los objetivos educativos del PP, que se basan en los principios de la exclusión, del elitismo, del mercantilismo, del adoctrinamiento y de la privatización de la escuela pública. Las huelgas convocadas por el Sindicato de Estudiantes se han aplicado a los ciclos de ESO, Bachillerato, FP y la Universidad, no sólo contra la LOMCE en su conjunto, sino también contra el sistema "3+2" (que acorta los ciclos universitarios y amplía los másteres, encareciendo además su acceso), contra la subida de las tasas educativas, y contra los recortes de recursos humanos y materiales en todas las etapas de la educación pública. 

 

La lucha del movimiento social de los estudiantes viene de lejos, pero últimamente ha tenido que recrucederse, debido como decimos a este flagrante ataque al modelo educativo que consagraba (aunque por supuesto con muchas necesidades de mejora) un modelo público más o menos de calidad. En cambio, las tendencias actuales convergen hacia la residualidad de la educación pública, el incremento de los conciertos educativos, la educación elitista y segregadora, el desmontaje de los órganos colegiados de la comunidad educativa, la aplicación del modelo empresarial a la escuela pública, la legitimación de un modelo competitivo entre los propios centros, la inclusión de la religión dentro del currículum educativo, y la desaparición de asignaturas interesantes, como las de educación para la ciudadanía, y otras de tinte humanista y artístico. En fin, toda una contrarreforma educativa, antisocial y antidemocrática, que pretende ser instalada en contra de todos los sectores implicados, comenzando por los propios estudiantes. El Gobierno del Partido Popular, durante su legislatura, ha sufrido ya dos huelgas generales del sector, y casi una veintena de paros convocados por los movimientos estudiantiles. Pero aún así y todo, se resiste a abandonar los preceptos de la LOMCE, ante la cual también se han rebelado casi todas las Comunidades Autónomas. 

 

Según el Sindicato de Estudiantes, a estas últimas convocatorias de huelga han respondido un total de 1.200 IES y 98 Facultades de diversas Universidades del país, así que el seguimiento ha sido espectacular. Y es que la educación pública ha perdido entre 2009 (con la crisis ya en situación avanzada) y 2014 alrededor de un 15% de su presupuesto, lo que se traduce en unos 7.000 millones de euros. El recorte de recursos ha sido brutal, según un estudio de la Fundación BBVA y el IVIE (Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas), poco sospechosos de izquierdismo ideológico. Las familias siguen teniendo que hacer ingentes esfuerzos para que sus hijos continúen sus estudios, pero muchos estudiantes se han quedado ya en la cuneta, sin poder continuar sus itinerarios profesionales. Y mientras todo esto ocurre, al mismo ritmo que caía la inversión pública educativa subía la privada (un 33%) entre los mismos años de la horquilla. La conclusión está clara: el objetivo es convertir la educación en un bien sólo para las élites que puedan pagarla. Se dijo por parte del ya ex Ministro Wert que sobraban profesores en nuestro país, y dicho y hecho, nada más tomar posesión de su Ministerio procedió a una criba irracional en el número de docentes en nuestro país.

 

Y las becas y ayudas al estudio también han sufrido los recortes de este indecente gobierno. Y aunque es cierto que se dan más que nunca, la explicación de este fenómeno no es la política educativa del PP, sino la caída de las rentas, que ha provocado que muchas más familias que antes tengan derecho a ellas. Pero las cuantías que se pagan con las mismas, unido al aumento de las tasas, ha convertido en inviable para muchas familias este derecho fundamental. Por último, en cuanto a las contrarreformas en el ámbito universitario, además de compartir la filosofía y principios fundamentales de la LOMCE (durante los últimos años se han estancado las Universidades Públicas, mientras se han creado muchas más Universidades privadas, bajo el patrocinio de la banca y grandes empresas), tienen efectos en los ciclos universitarios, que quedan transformados por el nuevo sistema "3+2", que fuerza a muchos estudiantes a cursar los correspondientes Másters, que tienen un precio por crédito muy superior al de los grados, en ocasiones hasta el doble. Hasta la Conferencia de Rectores de Universidades Españolas (CRUE) ha manifestado su posición contraria a esta medida, acordando una moratoria para la implantación de la misma. Y todo ello, por no mencionar que España es uno de los países de la UE con precios de Grado, Licenciatura y Máster más caros, sobre todo si lo comparamos con los 50 euros que han pagar los alumnos alemanes, o con la gratuidad absoluta de la que disfrutan los alumnos de los países nórdicos. Larga vida pues al Movimiento Estudiantil, que aún ha de dar mucha briega para revertir tanto desprecio a la educación como nuestros dirigentes políticos han derrochado durante estos años. Continuaremos en siguientes entregas.

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27 abril 2016 3 27 /04 /abril /2016 23:00

¿Pero quiénes son las GAFAM (en expresión acrónima de Ignacio Ramonet)? Responden a las iniciales de sus empresas respectivas, es decir, Google, Apple, Facebook, Amazon y Microsoft, y representan al macroconjunto de las mayores empresas mundiales de tecnología, para las cuales el negocio no sólo está en sus ventas, sino en la venta de la información procedente de todos nosotros. Y detrás de las GAFAM no están solamente ellas, sino toda la pléyade de grandes empresas tecnológicas, en última instancia el complejo industrial-tecnológico, cuya máxima expresión son las aplicaciones que se encuadran en lo que conocemos bajo la coloquial denominación de "Redes Sociales". La vigilancia a la que estamos expuestos por mediación de todas estas herramientas, tecnologías y aplicaciones es inmensa, pues no sólo se trata de que gran parte de nuestra información personal, privada y confidencial viaje por la red, sino que estas grandes empresas transnacionales están detrás de la implantación progresiva de nuevas pautas de conducta, de nuevos comportamientos sociales, y de nuevas costumbres colectivas. Según Ramonet, estas empresas nos vigilan ya mejor que los propios Estados. 

 

Este megaentramado industrial-tecnológico compuesto por los Estados, las grandes empresas que dominan Internet y los sistemas actuales de procesamiento de la información personal, unidos a las laxas políticas globales sobre privacidad y confidencialidad, arrojan un sombrío panorama. Y bajo el mantra de estar "conectados al mundo" y otros eslóganes parecidos, las posibilidades de la vigilancia global avanzan a pasos agigantados. Y así, nos vigilan por Twitter (en este medio hemos de tener especial cuidado con lo que se dice, pues tenemos detrás a todo el aparato del Estado en vigilancia mediante nuevas herramientas legales como la llamada "Ley Mordaza"), nos vigilan por Whatsapp (últimamente se ha incorporado la actualización de esta aplicación que envía paquetes de información cifrada), nos vigilan por Google y sus herramientas asociadas (sobre todo en el sentido del posible rastreo de nuestro historial de navegación), nos vigilan a través de los perfiles de compra de artículos y productos (las cookies o pequeñas "galletitas" de información personal son cada vez más completas), nos vigilan a través de Youtube (a través del perfil de los vídeos visitados), nos vigilan por nuestros perfiles y actividades publicadas en Facebook, en LinkedIn, en Instagram, en Flickr, y en fin, nos vigilan por los metadatos de toda nuestra actividad en Internet. Quizá un aspecto novedoso donde se han introducido las Redes Sociales, y que ofrece un especial peligro, es el mundo del empleo. Y así, bajo la máxima social-tecnológica de que "si no existes en las redes sociales, simplemente no existes", el asunto está tomando ya un cariz ciertamente preocupante. 

 

En efecto, tampoco existirás en el mundo profesional sin la presencia en este tipo de redes sociales, ya que muchas de ellas, como LinkedIn, están especializadas en este ámbito (de hecho, su publicidad nos habla de "La mayor red profesional del mundo, que gestiona más de 400 millones de miembros"). Absolutamente gratuita y presente en más de 200 países, LinkedIn está pensada fundamentalmente para construir tu identidad profesional en Internet, mantenerte en contacto con compañeros de clase y de trabajo, y encontrar nuevas oportunidades profesionales. Y de esta forma y básicamente, tu Currículum es lo que aparece en Internet, habiendo quedado obsoleto el antiguo Currículum en papel. Hasta aquí muy bien. Las empresas y sus seleccionadores de personal (internos o externos) consultan estas redes permanentemente. Pero el peligro es que este tipo de redes "unen" los perfiles personales, los perfiles sociales y los perfiles profesionales, todos en uno. Se tiende por tanto hacia que nuestra identidad en este tipo de redes englobe todas nuestras manifestaciones, desde las más públicas y profesionales hasta las más íntimas y personales. La idea que persiguen es que un consultor empresarial que vea nuestro perfil no sólo pueda conocer datos profesionales de su interés, sino también a qué nos dedicamos en nuestro tiempo libre, qué aficiones tenemos, qué gustos, comportamientos, pensamientos y actitudes poseemos. 

 

Por tanto, el consultor de fuera que consulta en una red como LinkedIn tu perfil profesional para un posible empleo, no está viendo únicamente tu Currículum Vitae, sino que también está consultando tus preferencias de cine o de música, el perfil de tus amistades, tus pronunciamientos políticos (si los hubiere), tus aficiones o hobbies, qué haces en tu tiempo libre, cómo reaccionas o te manifiestas ante determinados eventos sociales, políticos o económicos, y un largo etcétera de tu actividad social. Por ello, un perfil social "completo" en cualquiera de estas redes, que puede ser consultado por personas que van a decidir tu posible incorporación a una determinada empresa, es evaluado desde los criterios de "selección" particulares de las empresas que van a decidir (o no) tu posible incorporación, de tal manera que la conclusión está muy clara: los gestores sólo accederán a incorporar a sus empresas a personas que no solamente posean un currículum profesional acorde al puesto de trabajo demandado, sino que también posean todo un "perfil social adecuado" a los requerimientos de la empresa. Es lógico pensar que sólo las personas imbuidas del espíritu, la filosofía y los valores empresariales serán considerados, digamos, "buenos candidatos". 

 

En mi caso, por ejemplo, si determinadas empresas sólo conocieran mi perfil profesional docente, y mi historial de actividades y experiencias profesionales, seguramente sería muy buen candidato, pero si además de todo ello también tuvieran acceso a información anexa, por ejemplo a que soy el titular, creador, editor y publicador de este Blog sobre "Actualidad Política y Cultural", y leyeran algunos de mis artículos para conocer mi "línea editorial", seguramente ya dejaría de ser tan buen candidato. Evidentemente, estamos ante otro paso más en el control que el gran capital efectúa sobre la clase trabajadora, para (al igual que por ejemplo se intenta hacer con el sistema educativo bajo la LOMCE) cultivar y seleccionar únicamente los perfiles de las personas "bien vistas" ante el sistema, poco críticas frente al mismo, y para el caso que nos ocupa, los trabajadores seleccionados serían aquéllos que no ofrecieran lo que pudiéramos llamar "perfiles peligrosos o conflictivos" para la empresa. Al final del todo, en el último eslabón de la cadena, tenemos a las GAFAM y sus adláteres trabajando para ese "Imperio de la Vigilancia" al que nos tienen sometidos. 

 

En nuestras manos está poner fin, mediante las leyes apropiadas a nivel globalizado (lo cual es inmensamente más complicado que hacerlo a niveles locales), a la inmensa capacidad de control que estas empresas proyectan sobre todos nosotros, y dejar de mirar para otro lado, siendo partícipes activos o pasivos de esta deriva hacia la que el gran capital nos conduce. Debemos poner fin a todo tipo de espionaje social bajo cualquier pretexto, estableciendo marcos de limitación al uso ilícito de nuestros datos, rastreos e informaciones personales que estas empresas realizan. En caso contrario, llegará un momento en que estemos demasiado controlados como para reaccionar. Y más específicamente, sólo desde un contexto de mayor soberanía tecnológica, donde las TIC sean implementadas por empresas de software libre, a ser posible de proximidad, y donde el control democrático sobre la información que manejan sea mayor, será posible revertir todo este andamiaje del espionaje tecnológico global, y caminar hacia senderos de mayor respeto hacia la intimidad de las personas, y hacia el pensamiento crítico y libre.

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26 abril 2016 2 26 /04 /abril /2016 23:00

Desde la publicación de los primeros casos de los que han sido denominados como los "Panamá Papers" asistimos a toda una ceremonia de la hipocresía social y política en torno a ellos. Primero habría que preguntarse algunas cuestiones iniciales, como el por qué de su nombre (el hecho de hacer referencia al país ya denota una cierta campaña de desprestigio hacia el mismo, cuando el hackeo procede fundamentalmente de un bufete de abogados, Mossack-Fonseca, especializado en este tipo de asuntos), y los intereses que pueden existir detrás de su publicación con cuentagotas. Es cierto que el tamaño de los archivos es inmenso, y sólo hemos visto la punta del iceberg de todo lo que hay detrás de ellos, pero en principio, las cosas no parecen estar muy claras. Algunos analistas apuntan a las intenciones de Estados Unidos de recuperar para sus paraísos fiscales grandes cantidades que durante años habrían ido a parar a otros países. Aún no lo tenemos claro.

 

Bien, pero después de estas cuestiones iniciales, y a la luz de lo publicado y de la reacción social desatada, existen otras preguntas que podemos hacernos y que serían muy interesantes de evaluar, porque parece que no tratamos igual, con la misma intensidad ni con el mismo reproche ético y social, al hecho de que un particular (incluso alguna empresa) tenga o haya tenido alguna cuenta en un paraíso fiscal, que al hecho de que una de las actividades principales de los bancos sea precisamente ser intermediarios y colaboradores necesarios en todos estos procesos. Pondremos un ejemplo directo y sencillo para que se entienda la reflexión: montamos en cólera porque nos enteramos de que, por ejemplo, el conocido actor Imanol Arias tuvo una empresa durante algún tiempo en un paraíso fiscal, pero nos importa bien poco (o al menos, eso es lo que demostramos) que el Banco de Santander esté implicado en cientos de miles de operaciones con paraísos fiscales...¿es que es acaso más importante que Imanol Arias haya tenido alguna cuenta o empresa en paraísos fiscales, y haya podido defraudar al fisco algunos miles de euros, que el hecho de que el Banco Santander participe activamente en la defraudación (directa o indirecta) de miles de personas, defraudando al fisco cientos de millones de euros? 

 

La hipocresía social es tremenda, achacable en cierto sentido a la inmensa influencia que el pensamiento dominante (capitalista) proyecta sobre nosotros, y que entiende que, simplemente, los bancos son así. Y al igual que desahucian a las personas, también ayudan a los poderosos o acaudalados a evadir sus impuestos. Y así, desde hace más de una semana, los principales medios de comunicación están con sus campañas de honestidad a bombo y platillo, indignándose por el hecho de que personas conocidas de la cultura, de la música, del cine, futbolistas, empresarios, etc., tengan o hayan tenido empresas en paraísos fiscales para eludir sus impuestos en nuestro país, pero a los principales actores que han posibilitado que toda esta inmensa vergüenza sea posible, es decir, a la gran banca privada internacional, se la exime de dicha "indignación popular". Y ahí tenemos a los periodistas de diversas cadenas de radio, prensa y televisión, persiguiendo y acosando a famosos como Pedro Almodóvar, Leo Messi, Pilar de Borbón, Imanol Arias, y a diversos políticos de la escena nacional e internacional, pero todavía no hemos visto a ningún/a periodista acosar por la calle a Ana Patricia Botín (Santander) o a Francisco González (BBVA), por poner dos conocidos ejemplos de los más grandes bancos, que están detrás no de un caso, sino de miles de casos de empresas y grandes fortunas en paraísos fiscales. 

 

Y es que la opacidad de la banca es tan conocida como permitida por los serviles políticos a su servicio, que son todos los que nos han gobernado hasta ahora, y además es un problema globalizado. Reformas fiscales que van claramente en su beneficio, exención de impuestos, amnistías fiscales para los ricos y podersos, y anuncios vacíos que nunca llegan a ninguna parte, como la intención de implantar la llamada "Tasa Tobin" (o alguna otra variante) que obligue a que existan impuestos a las transacciones financieras, o esto que nos ocupa, es decir, las grandilocuentes declaraciones llamando a la extinción de los paraísos fiscales, o a la eliminación del secreto bancario. Mentiras y más mentiras. No existe realmente voluntad política para acabar con todos estos desmanes de la banca, porque a la banca se la ha dado ya demasiado poder, y controla demasiadas esferas de nuestra vida. Desde los años 80 hasta la actualidad, el proceso de desregulación del mercado bancario ha sido imparable, y su deriva hacia la incursión en negocios especulativos, algunos de ellos entrando en la esfera de los derechos humanos, ha sido absolutamente intolerable. Y de aquéllos polvos, estos lodos. Hoy día, el flujo incontrolado e incontrolable de capitales es absoluto, y los grandes patrimonios y empresas transnacionales pueden desplazar sus fortunas entre unos y otros paraísos fiscales, y para todo ello, la banca es pieza fundamental. 

 

Y por supuesto que el reproche ético debe ser para todo el mundo, tanto para el banco internacional más potente, como para la última persona que sea partícipe de estas prácticas. Pero al igual que en casos de corrupción, no podemos comparar la corrupción galopante y a gran escala de los grandes partidos (PP y PSOE), que la corrupción aislada y puntual de algún responsable político de Izquierda Unida, Podemos o Ciudadanos. Sería demagógico, injusto e irresponsable equiparar el pequeño fraude que pueda hacer un desempleado por estar realizando actividades bajo la economía sumergida, que el gran fraude que realiza una empresa multinacional, seguramente porque el segundo será de un tamaño del orden de cientos de miles de veces el del primero. Luego, por tanto, habría que ir acabando con la hipocresía con respecto a estos asuntos. Que los paraísos fiscales existen es un hecho vergonzoso y lamentable al que hay que enfrentarse, y hay que hacerlo atacando a los principales actores que, debido a su tremendo poderío, imposibilitan que los diferentes Gobiernos puedan llevar a cabo medidas que puedan acabar para siempre con dichos nidos de fraude y corrupción. Y en el proceso de identificación de dichos actores, la gran banca privada, entre otros, desempeña un papel fundamental. Sin ir más lejos, 33 de las 35 empresas del IBEX, según informe de Oxfam, eluden impuestos en España, y entre ellas hay unos cuantos bancos. 

 

Porque esos indecentes banqueros, esos "dictadores de Occidente" (en expresión de Robert Fisk), que son los mismos que gestionan las cuentas opacas en paraísos fiscales, son también los mismos que blanquean el dinero procedente de la droga, desahucian a las personas de sus viviendas, estafan a las personas más vulnerables, compran deuda pública de los Estados, financian empresas de armamento nuclear, y un largo etcétera de negocios sucios, mediante los cuales especulan y obtienen sus astronómicas ganancias. Pero la pregunta es: teniendo pistas tan claras de sus fechorías (como ahora con los papeles de Panamá)...¿por qué no existe un mayor reproche social hacia ellos? ¿Por qué la gente no se indigna con los banqueros como lo hace con el resto de los empresarios, de los políticos y de los particulares? Este hackeo de los papeles de Panamá ha destapado también algunas vergüenzas del sistema financiero internacional, pero como decimos, la prensa está más a la caza del actor, del futbolista, de la modelo o del político de turno. Y ya llueve sobre mojado. Recuérdese la famosa "Lista Falciani", o el pacto del BBVA con la justicia norteamericana, tras ser acusada dicha entidad de complicidad en la evasión fiscal de grandes fortunas estadounidenses a Suiza. Pero claro, después hay que escuchar sin despeinarse a ciertos políticos que nos dicen que para hacer tales o cuales cosas "no hay dinero". Es el colmo.

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25 abril 2016 1 25 /04 /abril /2016 23:00

Resulta muy significativo comprobar hasta qué punto Nicolás Maduro tenía razón cuando indicaba al eje "Madrid-Caracas-Miami-Washington" como el responsable de la desestabilización que sufre Venezuela, no como consecuencia de un Gobierno represor y antidemocrático, como la derecha mediática nos cuenta, sino como consecuencia de la constante ofensiva de las derechas políticas española, latinoamericana y estadounidense. Con tantos sitios donde se violan flagrantemente los Derechos Humanos en el mundo, y sobre todo en el continente americano (comenzando por los Estados Unidos, y continuando por México, Honduras, Colombia, etc.) la política interna venezolana esté un día sí y al siguiente también en primera plana de nuestros programas informativos. Y es que Venezuela está en el punto de mira, en el ojo del huracán de todos los esfuerzos del eje mencionado más arriba para derrocar al Gobierno de la Revolución Bolivariana, como en su día lo estuvo el Gobierno de la Revolución Cubana. 

 

Constantemente se cuentan las "provocaciones" del Presidente Nicolás Maduro en los informativos, que lo único que pide es respeto para su pueblo, pero no se cuentan los explícitos apoyos que nuestro Presidente en funciones, Mariano Rajoy, dedica en la prensa española a los "opositores venezolanos", y el pomposo recibimiento y agasajo, con altavoz mediático incluido en toda la prensa convencional del régimen, de las esposas de los supuestos "líderes opositores" venezolanos encarcelados. Hemos de denunciar tanta falacia y tanta hipocresía, porque el interés de la derecha española por la cuestión venezolana no tiene nada que ver con la defensa de los Derechos Humanos, sino con la clara injerencia política y el intervencionismo, con la intoxicación política y mediática permanente, en un proceso de apoyo a los sectores violentos para el derrocamiento del Gobierno del Presidente Maduro. Bajo una sarta de mentiras amplificadas con la inestimable colaboración de la prensa dominante, y de los vergonzosos ex Presidentes González y Aznar, se vierten un conjunto de acusaciones sin fundamento, y se teje toda una construcción absolutamente falseada de la realidad. En el fondo, aquí en nuestro país están utilizando prácticamente las mismas técnicas (mentiras, intoxicación, acusaciones sin pruebas, etc.) contra la formación política de Pablo Iglesias, para evitar que pueda llegar a gobernar. 

 

Y ya que no lo cuentan los de PODEMOS, que en los debates abordan este asunto con una tibieza absoluta, limitándose a defenderse de las acusaciones que les vierten, vamos a hacerlo nosotros. Vamos a contar la realidad de Venezuela, que no es ninguna dictadura, ni es un territorio salvaje donde no se respeten los derechos humanos. Puestos a competir en salvajismo, quizá el vecino imperialisa del Norte, los Estados Unidos, se llevarían la palma. Venezuela está el punto de mira porque desde la llegada al poder de Hugo Chávez representa un mensaje que postula democracia contra dictadura de los mercados, que postula fraternidad contra racismo, que postula cooperación y solidaridad contra discriminación, que postula servicios públicos frente a privatización, que postula patriotismo contra entreguismo, que postula paz contra violencia golpista y terrorista, y que postula educación, salud y asistencia social para todos, y de forma gratuita. Y a su vez Venezuela es un país rico en petróleo y recursos naturales, esencial para controlar la geopolítica de la región, pero que se niega a servir a los intereses de las grandes empresas transnacionales, representantes del gran capital, cuyos siervos son estos indignos políticos de tres al cuarto que dicen "luchar por los derechos humanos". Por último, Venezuela, sobre todo durante los mandatos de Chávez, ha conseguido sembrar esa semilla, la semilla del socialismo del siglo XXI, por muchos sitios de América Latina, desmontando las organizaciones que servían a los intereses norteamericanos, y avanzando en la auténtica integración de los pueblos latinoamericanos y caribeños. 

 

Lo último que se nos presenta es el Proyecto de Ley de Amnistía, como una Proposición No de Ley impulsada por el Partido Popular para respaldar dicho proyecto de la oposición venezolana, que ya ha visto el rechazo de los grupos de la izquierda parlamentaria española. Sobre dicho proyecto de ley ya se ha pronunciado en contra el Tribunal Supremo venezolano. Pero aquí seguimos dándole vueltas al asunto, en un claro ejercicio de hipocresía política absoluta, para desprestigiar a las instituciones bolivarianas y apoyar a los grupos opositores. Dicho Proyecto de Ley está pensado únicamente para perdonar a aquéllos que durante los últimos años, bajo tácticas golpistas, pretendieron acabar con la Revolución Bolivariana y con el legítimo mandato del Presidente Nicolás Maduro. Dicho Proyecto de Ley de Amnistía tiene un contenido claramente contrario a la defensa de los Derechos Humanos, al Estado de Derecho y a la democracia, al propugnar la amnistía para responsables de delitos como el terrorismo. Este proyecto de ley de amnistía sólo favorece que exista un amparo legal para todas las actividades violentas que han contribuido al clima de tensión favorable a derrocar al gobierno democrático elegido en las urnas. 

 

Dejemos también claro este tema. Somos de la opinión de Atilio Borón, cuando afirma que Leopoldo López y toda su cuadrilla, se pueden asemejar al Comandante golpista de la Guardia Civil Antonio Tejero. Bueno, pues Leopoldo López es el Tejero venezolano. Y si a Tejero le condenaron, por golpista y en justicia, a 30 años de cárcel aquí en España, a Leopoldo López en Venezuela le han condenado sólo a 13, y entonces, toda la derecha política, social y mediática venezolana, estadounidense y española se ha rasgado las vestiduras. Pero teniendo en cuenta que Tejero no mató a nadie aquí en España, y que la iniciativa golpista dirigida por Leopoldo López fue la responsable de la muerte de 43 personas en Venezuela, demasiado benevolente ha sido la pena. Dejemos, por tanto, de nuevo, las cosas claras. Leopoldo López, Antonio Ledezma y compañía no son "disidentes políticos" injustamente encarcelados por un gobierno represor. Es el cabecilla de toda una organización dedicada a alterar por la fuerza el orden constitucional vigente en su país, y a derrocar mediante la violencia a un gobierno elegido democráticamente. Para ello cuentan con la colaboración de mercenarios sufragados por Estados Unidos, y con el patrocinio de otros ex Presidentes latinoamericanos, que son los mismos que aparecen de vez en cuando firmando colectivamente documentos que hacen llamamientos al respeto a los derechos humanos en Venezuela. Toda una auténtica farsa. 

 

Estos falsos "líderes opositores" son los responsables de las tremendas oleadas de violencia que se han desatado durante los últimos años en las calles de Venezuela, desde incendios de escuelas y guarderías infantiles hasta la quema y destrucción de medios de transporte públicos y privados, ataques violentos a Universidades y a centros de salud, constitución de "guarimbas" (especies de barricadas desde las cuales se controlaban los movimientos de la población, y se amenazaba a quienes desafiaran enfrentarse a su impunidad y prepotencia) y asesinatos varios. Los llamados "guarimberos" se nos vendieron como héroes populares, pero después se descubrió que buena parte de ellos eran paramilitares colombianos, y que casi no había presencia de estudiantes, como también habían manifestado. Mentiras y más mentiras. Y nuestros medios de comunicación (recordemos que son de los medios que menos credibilidad poseen, según The New York Times) y nuestros políticos de la derecha, son los primeros en contribuir a estas campañas de desprestigio del chavismo, a tildarlo de represora dictadura, y a ensalzar la figura de estos golpistas como si fueran héros de una pacífica resistencia popular...¿acabaremos alguna vez con esta hipocresía y con este juego sucio contra los países que intentan en la escena internacional apartarse, aunque sólo sea un poco, de los postulados capitalistas?

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24 abril 2016 7 24 /04 /abril /2016 23:00

Pero hay que afirmar claramente que, si hay algo obsoleto, es precisamente el neoliberalismo y el capitalismo, por cierto muy anteriores a Karl Marx y a los movimientos socialistas o comunistas. Las ideas marxistas, convenientemente actualizadas, son y serán plenamente vigentes mientras se mantengan las enormes desigualdades del capitalismo y no se llegue a un sistema infinitamente más justo e igualitario

Jordi Córdoba

He rescatado la cita de entradilla del artículo de dicho autor, "Vigencia del marxismo, vigencia del socialismo", que recomiendo a mis lectores, donde Jordi Córdoba insiste en los planteamientos que venimos realizando en estas últimas entregas. Bien, como ya adelantábamos en el artículo anterior, el Marxismo parte de un estudio de la sociedad, basado en la metodología científica, cuyos postulados fundamentales son el materialismo histórico, el materialismo dialéctico y la dictadura del proletariado. Estos tres conceptos fundamentales se complementan mediante todo lo que ya hemos contado sobre clases sociales, lucha de clases, y desigualdades. La teoría marxista se complementa también mediante algunas otras teorías y conceptos complementarios, que estamos ignorando en esta serie de artículos porque serán tratados en otras, como por ejemplo, la teoría de la nación y el Estado. Por fin, el Marxismo también se complementa hoy día con ideologías o corrientes de pensamiento de más reciente cuño, tales como el Ecologismo, el Feminismo, el Pacifismo, etc. La visión marxista actual, sin dejar de aceptar los grandes paradigmas expresados en el Marxismo clásico, debe ser crítica con él, debe replantearse algunos de sus conceptos, debe complementar y actualizar su ideario, debe refrescar sus contenidos, y debe sobre todo someter a constante evolución sus teorías y sus prácticas, como toda ciencia o teoría social viva. 

 

Sólo de esta forma podremos ofrecer y llevar a cabo nuevos intentos de instalar el Marxismo en las sociedades actuales, sin volver a cometer los errores ya cometidos por la izquierda en épocas pasadas. En palabras de José López: "Si nos agarramos a la idea de un marxismo impoluto, inamovible, estático, el marxismo seguirá impolutamente marginado, permanecerá inamovible y arrinconado, seguirá estáticamente enterrado ante las grandes masas, para beneficio de sus verdaderos enemigos: las minorías dominantes". Este extracto del autor José López pertenece a una de sus obras más interesantes, como es "El Marxismo del siglo XXI: Redescubriendo y repensando el marxismo", obra (como todas las suyas) de libre distribución, la cual recomiendo encarecidamente a mis lectores. Nosotros, al ser una obra de libre distribución, y por supuesto respetando el original, e indicando el autor y la fuente (el sitio web Rebelion.org, aunque han aparecido textos suyos como extractos o resúmenes de esta obra en muchos otros medios alternativos), vamos a tomarla como referencia para esta última parte de nuestra serie de artículos, porque nos parece, por su carácter didáctico, y por las interesantes aportaciones que realiza el autor, quizá una de las mejores obras breves sobre el marxismo actual, que además lejos de insistir en la exposición profunda de sus postulados clásicos, ofrece una versión fresca y renovada, crítica y actual sobre la ciencia marxista. Quiero por tanto agradecer a este autor la publicación de esta obra, y desde aquí, felicitarlo por sus escritos y animarle a que continúe por esta senda. 

 

En el Marxismo se parte de una concepción materialista de la Historia de la Humanidad, de la historia de las sociedades humanas a través del tiempo, por lo cual, para la dialéctica materialista, el pensamiento no determina la realidad, sino al revés, es la realidad la que determina el pensamiento. Es algo comprobado científicamente que son las propias circunstancias de nuestra vida, nuestras experiencias y nuestras necesidades, las que conforman la visión que podamos tener del mundo y de la vida. En verdad, más en concreto, mejor dicho, el materialismo dialéctico nos dice que el pensamiento forma parte de la realidad, que lo inmaterial está enraizado en lo material, que las ideas y las condiciones materiales de nuestra existencia son dos aspectos de lo mismo, dos caras de una misma moneda, están íntimamente relacionados, aunque, en última instancia, todo viene determinado por lo material. Sin materia no hay ideas. Pero las ideas también fluyen en lo material. Aunque cronológicamente hablando el materialismo histórico precedió al dialéctico, éste completó a aquél hasta convertirse en su base. Aquí estamos más o menos de acuerdo, porque nos parece que es la mejor teoría para exponer, explicar y comprender no sólo la Historia de la Humanidad, sino también la relación del Hombre con su contexto natural, con la naturaleza, y con los medios de producción. 

 

En la concepción de la dialéctica materialista las ideas y las condiciones materiales de existencia no están separadas de manera estanca, no se oponen las unas a las otras (como así lo estaban en el modo de pensar metafísico), sino que ambas forman parte de la realidad, son dos formas en que ésta se expresa. En el pensamiento metafísico están separadas y confrontadas, son independientes. En el pensamiento dialéctico están íntimamente relacionadas, conforman un todo, estipulando el materialismo dialéctico que la base de todo es la realidad física, material. Las garantías por tanto de su validez son múltiples. Porque cuando una teoría es capaz no sólo de explicar el presente o el pasado, sino que, además, permite entrever el futuro, es que, entonces, muy probablemente, es válida. Una teoría científica que explica satisfactoriamente la realidad y que incluso la prevé mejor que otras teorías o modos de pensar, ha de ser forzosamente considerada como la mejor. Esto es la esencia del método científico. En la ciencia la realidad es la que manda, ésta es la que lleva a cabo la selección natural de las mejores ideas, de las teorías más acabadas, completas y perfectas, aquéllas que mejor concuerdan con la práctica, con lo observado real y empíricamente. 

 

El materialismo histórico nos dice que las condiciones materiales de existencia concretas son las principales causas de los acontecimientos, pero no las únicas. Dice que el factor más importante para explicar la historia es el económico, ¡pero no el único! En general, el materialismo dialéctico dice que las ideas son muy influidas por las condiciones de existencia materiales, pero no dice que éstas sean las únicas que influyen, sino que son las que más influyen. Y así, la forma que cada cual tiene de pensar viene muy influida por sus circunstancias, personales y materiales, por su vida pasada, por sus experiencias, por la clase social a la que se pertenece, por las experiencias vitales concretas, por el país donde se reside, por el contexto social donde se vive, por el momento histórico que nos toca vivir (el pueblo de Madrid de la época de Felipe IV seguro que no pensaría igual que el pueblo actual de Madrid), incluso por las condiciones físicas (una personas sorda o muda pensará de forma distinta a otra), etc. Todos estos factores nos determinan (aunque insistimos, no son los únicos) en nuestra forma de vivir, en la visión que tenemos de nuestra existencia y de la existencia de los demás, y por tanto, nos determinan la forma de pensar, de entender y hasta de sentir.

 

Y así, nuestras concepciones de la vida y del mundo, de nuestros semejantes, y los comportamientos y actitudes que desarrollamos a lo largo de nuestra vida están determinados por todos esos factores, aunque no son los únicos. La dialéctica dice que lo material influye en lo inmaterial, que lo tangible influye en lo intangible, que aquéllas cosas que yo puedo ver, tocar, oír, sentir, determinan el contexto de mis ideas y de mis pensamientos. Pero al revés también. El materialismo marxista dice que lo material influye más en lo inmaterial que al contrario. El método marxista, esto es, la combinación del materialismo y de la dialéctica, el materialismo dialéctico, nos dice que los acontecimientos ocurren en primer lugar por la existencia de causas materiales concretas, de fenómenos físicos concretos, debidos a cierto contexto, es decir, por el concurso de diversas circunstancias. Pero también nos dice que hay una interrelación mutua entre las ideas y sus aplicaciones prácticas. Si usamos el método marxista no podemos obviar ambas cosas. Cualquiera de los dos extremos, recurrir sólo al contexto o sólo a las ideas, atenta contra el método marxista. El primero contra la dialéctica. El segundo contra el materialismo. El principal legado del marxismo fue su método y su espíritu científico. Continuaremos en siguientes entregas. 

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21 abril 2016 4 21 /04 /abril /2016 23:00

En esta entrega número 17 sobre los MMSS en nuestro país, vamos a hablar sobre los movimientos relativos a la defensa de los derechos de los colectivos LGTBI (Lesbianas, Gays, Transexuales, Bisexuales e Intersexuales), quizá una de las luchas más sangrantes que aún tenemos pendientes en cuanto al reconocimiento de los derechos humanos fundamentales (igualdad, inclusión, respeto, tolerancia, etc.) para determinados colectivos, porque nuestra sociedad aún arrastra muchos prejuicios, debido a la inmensa influencia del pensamiento dominante. En nuestro país, los MMSS que se dedican a la defensa de estos colectivos se representan al más alto nivel en la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales, cuya web aglutina sus asociaciones y plataformas concretas. Quizá los movimientos que podríamos englobar como "de liberación sexual" son de los más antiguos en nuestro país, y su lucha es una de las más importantes, porque ya no sólo se trata de reconocer derechos plenos de ciudadanía a estas personas, sino de abolir el modelo heteronormativo (véase nuestra serie de dos artículos "¿En qué consiste el modelo heteropatriarcal?", donde exploramos en su profundidad este modelo cultural y social). El sitio web de FELGTB contiene un montón de enlaces interesantes, sobre Cultura, Educación, Eventos y Formación, Mayores y Diversidad Sexual, Políticas lésbicas, Salud y VIH/Sida, o Transexualidad. 

 

El de mayor tamaño en toda España, FELGTB es un proyecto común de más de 50 asociaciones, de todo tipo, de ciudades grandes y pequeñas, con presencia en todas las Comunidades Autónomas (consultar el mapa interactivo de su web para comprobar las asociaciones federadas), de estudiantes, de jóvenes, de deportistas, de transexuales, de personas con discapacidad, de personas mayores, de mujeres lesbianas, de personas con VIH, etc. Como indican desde la propia web de FELGTB: "Tres son los ejes vertebradores de la FELGTB hasta ahora: la reivindicación de igualdad legal y el respeto social hacia la diversidad afectivo-sexual, la sensibilización y la denuncia, en la que se engloba la celebración anual del Orgullo Estatal LGTB, y la formación de las y los activistas de sus asociaciones miembro". Asímismo, ofrece servicios de atención y apoyo a jóvenes y familias LGTB, asesoramiento laboral, coordina la Red Educación de charlas sobre diversidad sexual en los centros educativos, y vertebra una estrategia de demanda con una voz unitaria que se determina en los Congresos en los que participan las asociaciones miembro, y que se celebran cada tres años. 

 

Pues bien, el modelo heteropatriarcal impone unas opciones sexuales, es decir, una "normatividad sexual", dando plena hegemonía y validez social únicamente a la relación hombre-mujer, y discrimina abiertamente a todas las demás manifestaciones de la diversidad afectivo-sexual. A nivel internacional, incluso, el panorama para estos colectivos es en ciertos países aún mucho peor que en el nuestro, y además, todavía siguen existiendo personajes que a nivel internacional defienden que estos "comportamientos" sexuales son en realidad "aberraciones" o "desviaciones" de la naturaleza. Tenemos por tanto una dura y extensa batalla que librar en pro de la liberación de todos estos colectivos. Nosotros dedicamos ya hace algún tiempo varias series de artículos en defensa del reconomiento pleno de estos colectivos, como la titulada "Educando en la diversidad afectivo-sexual" y "Propuesta de Ley Integral contra la LGTBFobia", que recomiendo a los lectores que quieran documentarse más extensamente. Pero desgraciadamente, como decimos, y a pesar de todas las recientes conquistas, esa LGTBfobia sigue estando presente en muchas manifestaciones de nuestra sociedad, por no entrar en los casos, que continúan repitiéndose cada cierto tiempo, de claras y flagrantes agresiones físicas y verbales hacia personas de estos colectivos. 

 

Debemos por tanto continuar impulsando medidas para superar estas barreras, para continuar eliminando la discriminación que aún sufren gays y lesbianas, y muy específicamente transexuales, que aún han de luchar contra muchas barreras para su reconocimiento social pleno. Para seguir avanzando en la liberación y normalización total de estos colectivos, debemos partir de la idea de que aún vivimos en una sociedad LGTBfóbica (cosa que aún es negada con bastante cinismo por algunas personas), lo mismo que para avanzar hacia una sociedad plenamente igualitaria entre hombres y mujeres, debemos partir de la aceptación de que aún vivimos en una sociedad machista y patriarcal. Es imperativo acabar con todas las limitaciones que sufren muchas personas que no pueden expresar su sexualidad con absoluta libertad, y continúan sufriendo el odio, la marginación, el desprecio y la violencia por parte de los intolerantes. Algunas de las recientes leyes que se han aprobado durante los últimos años, y que han abierto la puerta al reconocimiento y plena igualdad de estos colectivos, tendiendo hacia la tolerancia, hacia lo "no-normativo" (matrimonios entre parejas del mismo sexo, identidad de género, etc.), aún no son suficientes, hasta que no consigamos la normalidad social de lo diferente, la heteronormativad sexual, la aceptación de la diversidad sexo-genérica. 

 

Y es que aún seguimos sufriendo los desmanes, las salidas de tono y los insultos de una derecha conservadora y LGTBfóbica, muy aplaudida por los sectores más retrógrados de la Iglesia Católica, y que siguen poniendo palos en las ruedas de estos avances sociales. Suelen ser los mismos que aún están en contra del aborto, o en contra del reconocimiento de los matrimonios homosexuales. Y es que tantos siglos de influencia del pensamiento dominante no se borran en sólo unas décadas. Hemos de insistir hasta erradicar por completo estos comportamientos homófobos, aberrantes e intolerantes, discriminatorios y despreciativos hacia estos colectivos. Desgraciadamente, las reivindicaciones en cuanto a derechos y libertades civiles y políticos siguen siendo desoídas, y los partidos no suelen llevar en sus respectivas agendas las necesidades de una negra transexual que se prostituye para poder subsistir, o de una lesbiana embarazada a la cual han despedido de su trabajo por razón de ser mujer, por citar casos y ejemplos concretos. Mucha conciencia necesitamos también en el empresariado español, que resulta ser de los más retrógrados de toda la UE, y al cual le cuesta aceptar y respetar a las personas de estos colectivos. Continuaremos con otros MMSS en próximas entregas.

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20 abril 2016 3 20 /04 /abril /2016 23:00

Es muy fácil comprobar que hay una doctrina económica oficial que se repite en los centros de poder, en las universidades y en los medios de comunicación sin dar entrada a enfoques que la pongan en cuestión

Juan Torres López

Continuando con los planteamientos ya iniciados en el artículo anterior, diremos que la falacia consiste, por tanto, en creer que necesitamos crecer (económicamente) de forma continua. Por ejemplo, últimamente las discusiones de los círculos políticos dominantes radican en estimar a partir de cuánto crecimiento económico (expresado en porcentaje sobre el PIB), dicho crecimiento se traduciría en creación de empleo neto. Y unos dicen que a partir del 2%, otros que a partir del 2,5%, otros que a partir del 3%...Falacias, falacias y más falacias. Discusiones bizantinas sin ningún fundamento. Porque como hemos repetido hasta la saciedad en artículos anteriores de esta serie, nos inundan con publicidad engañosa, con falsos eslóganes, con declaraciones absurdas, con supuestos embrutecedores, con falsos debates, con discusiones vacías, de tal manera que acabamos pensando como ellos. Abonemos entonces algunas tesis alternativas. 

 

Sabemos que, por ejemplo, con sólo el 1% del dinero aportado por los diferentes Gobiernos para rescatar a la banca privada durante la actual crisis, se podría haber erradicado el hambre en el mundo. ¡Hasta la prensa capitalista se hizo eco de esto! Es evidente que la Humanidad dispone, en las condiciones actuales, de la necesaria tecnología para generar suficiente riqueza para que toda su población, como mínimo, pueda vivir en condiciones dignas. La FAO ha calculado que existen recursos alimenticios en el mundo para alimentar a 12.000 millones de personas. Ahora mismo habitamos nuestro planeta unos 7.000 millones de seres humanos, luego habría de sobra para todos. Por otra parte, sabemos que la crisis energética se acabaría, la amenaza del colapso energético de la civilización humana desaparecería, y muchos recursos naturales se salvarían de la extinción (entre otras muchas cosas), si se potenciaran las energías limpias y renovables (el Sol es una fuente de energía inagotable, ¡por lo menos para los próximos 5.000 millones de años!), y si primaran otros parámetros en vez del omnipresente beneficio económico a corto plazo. 

 

Y por otra parte, ¿dónde queda el crecimiento económico que no se traduce en empleo neto? Pues queda para engordar las alforjas de los propios capitalistas. De ahí que, en plena crisis, mientras las PYMES despiden a trabajadores, producen pérdidas y cierran sus puertas, mientras cientos de miles de trabajadores van masivamente al desempleo, y mientras la pobreza y la exclusión social se instalan cada vez más en nuestra sociedad, los dirigentes de las grandes empresas ganan cada vez más, son cada vez más poderosos, expanden cada vez más sus empresas, porque (entre otras cosas) despiden a sus trabajadores mediante Expedientes de Regulación de Empleo (los famosos ERE), porque se internacionalizan, o porque se deslocalizan, instalándose en países más pobres, donde la mano de obra les resulta más barata, y donde la precariedad laboral es aún mucho más sangrante que en nuestro país. Tras cada crisis, el capital, el gran capital, se refuerza, las grandes empresas sobreviven y se asientan, el pez grande se come al chico, y los trabajadores pierden sustento, derechos y poder adquisitivo. Y así, el terreno está de nuevo abonado para una nueva acumulación de capital y para una nueva crisis. De hecho, muchos expertos aseguran ya que se están poniendo los cimientos para la próxima crisis. 

 

El empleo bajo el capitalismo es un "bien" que está condenado a ser escaso. No sólo porque la tecnología tiende a sustituir a los seres humanos por máquinas, sino también, y sobre todo, porque las reglas del juego capitalista necesitan del desempleo, de la explotación laboral. Tal como afirmaba Marx (quien con más profundidad estudió el capitalismo, sus fundamentos y sus procesos, quien lo diseccionó como nadie), cierto nivel de paro es fundamental para un capitalismo "saludable", porque sirve para disciplinar a la clase trabajadora. Es lógico pensar que al existir paro, la presión sobre los trabajadores para obligarlos a aceptar ciertas condiciones laborales será mayor que si dicho nivel de paro no existiera, porque aumenta la competencia para conseguir los empleos, y las necesidades de los desempleados se van acrecentando. Para el capitalismo, el trabajo humano es otro proceso más del sistema, sometido a las leyes del mercado, como la oferta y la demanda. El capitalismo es así de frío. No entiende de necesidades sociales, ni de seres humanos. La lógica capitalista obliga por tanto a que haya paro, y no sólo por el motivo indicado de disciplinar a la clase trabajadora, sino también para mantener y aumentar los beneficios empresariales, el "santo grial" del sistema capitalista. Es más rentable para unos empresarios tener unos pocos trabajadores que trabajen muchas horas, que muchos empleados con los mismos sueldos y jornadas laborales drásticamente reducidas. Plantear por tanto la reducción de la jornada laboral y el reparto del trabajo es casi un sacrilegio dentro del capitalismo. 

 

Y lo mejor de todo (claro efecto del pensamiento dominante sobre los trabajadores) es que somos nosotros, los propios trabajadores (y esto se ha demostrado mediante varias encuestas), los primeros que nos negaríamos a que dichas medidas se pusieran en marcha. ¿Y ello por qué? Pues porque el pensamiento dominante es enemigo del reparto y de la distribución, nos inculca la competencia y el egoísmo, el individualismo y la competitividad, y por tanto, si alguien tiene un trabajo a jornada completa, difícilmente va a asumir con naturalidad repartirlo (incluso aunque no bajáramos los salarios) con otros trabajadores. La mayoría de los trabajadores recelarían ante medidas de este calado, porque simplemente no tenemos la conciencia para ello. Dentro del capitalismo, por tanto, el reparto no ha lugar. El reparto (de cualquier tipo) no está bien visto bajo el capitalismo. De hecho, los principios de la economía colaborativa se están introduciendo con cuentagotas en las sociedades capitalistas, porque el sistema recela de dichas actividades, porque dichas actividades replantean las relaciones de poder, de producción, de reparto y de beneficio. Revolucionan los hábitos, las costumbres y los modelos de negocio, y eso supone, de entrada, un grave peligro. Todos los repartos están mal vistos: del poder, de la riqueza, de la libertad, de los derechos, de la propiedad de los medios de producción, y por supuesto, del trabajo. En el capitalismo el reparto es poco menos que una herejía, es algo non-grato. Y esto es así porque el capitalismo se sustenta en la desigualdad, en el acaparamiento de lo colectivo por unos pocos individuos. Repartir equivaldría a liquidar el capitalismo. La ideología dominante "prohíbe" el uso de la palabra reparto en la economía, en la política, en las reglas de la sociedad capitalista. Y así, en el "diccionario" capitalista la palabra "reparto" casi no existe. Continuaremos en siguientes entregas.

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19 abril 2016 2 19 /04 /abril /2016 23:00

Menuda sorpresa nos hemos llevado...Resulta que (no sabemos si debido de nuevo a su afán de protagonismo) la señora Esperanza Aguirre (ya saben, la "independiente", el verso suelto, la de las ranas corruptas, la multidimisionaria, pero que no se va nunca) acaba de escribir un libro (su presentación oficial se realizará en estos días) titulado "Yo no me callo" (muy propio de ella), donde revela, atención...¡Que el PP ha perdido su ideología! ¡Ahí es nada! Y se ha quedado tan fresca, como siempre...Ah, no, pero eso no lo podemos consentir, así que tranquila, señora Aguirre, que nosotros se la vamos a recordar enseguida. No es que el partido haya perdido su ideología, es que no siempre hace lo que a Esperanza Aguirre le gustaría, y por ello ella anda tan desencantada...Aunque también es cierto que los lapsus, meteduras de pata e inconsistencias verbales de Rajoy son cada vez más frecuentes y estruendosas, como cuando dijo en el último Congreso de su partido: "...Y el que quiera irse al partido liberal, o al partido conservador, que se vaya...", como si ellos no fueran liberales y/o conservadores. Pero en fin, ya sabemos que, en el fragor de la batalla de los discursos, del gallego "non grato" en su ciudad natal se puede esperar cualquier cosa. 

 

Bueno, pues vamos a lo que vamos, que no es otra cosa que resituar a Esperanza Aguirre, informarla de la ideología de su partido (que parece que se siente la pobre un poco perdida), para que se quede un poco más tranquila. Como no podemos hacer una exposición detallada por razones de espacio, recomiendo a los lectores interesados el artículo "¿En qué consiste ser de derechas?", donde exponemos el tema con más profundidad. Aguirre en su libro, al parecer, reprocha a sus compañeros de partido que el PP haya entrado en una senda de desideologización, de lo cual responsabiliza fundamentalmente a su Presidente Nacional, Mariano Rajoy. Pero no es así. Su ideario es claro y cristalino (otra cosa es que lo escondan por motivos electoralistas), aunque terriblemente inhumano (aunque ellos aseguran que sus bases se encuentran en el "Humanismo Cristiano"), no hay que ser especialmente inteligente para asimilarlo, y se caracteriza, entre otras muchas cosas, por un neoliberalismo salvaje en el terreno económico, y por un conservadurismo a ultranza en las estructuras sociales, es decir, clases y correlaciones de fuerzas. Y por supuesto, la concepción religiosa de la vida lo domina casi todo, de ahí que discriminen a los colectivos LGTBI, que condenen el aborto, o que bendigan y justifiquen la tremenda desigualdad social que existe. Y ya sabemos, cuando las cosas se ponen muy feas, la "táctica Rajoy" consiste en lamentarse de que los demás siempre estamos sacando "lo malo" de la sociedad, pero que nos olvidamos de todo "lo bueno" que existe. Su mejor frase es: "¡España es un gran país!". 

 

La ideología del PP se basa en el mantenimiento de una estructura del Estado (surgida del régimen de la Constitución de 1978), en el fondo (las medidas concretas que se toman), pero también en las formas (es decir, los modos y maneras de gobernar, las actitudes determinadas, que podrían resumirse en el autoritarismo, la opacidad y la corrupción, que reflejan el absoluto desprecio que les merece la ciudadanía). En cuanto a la estructura del Estado, éste se basa para la ideología del PP en una serie de sagrados pilares fundamentales que hay que respetar, como son el patriarcado (que pisotea, discrimina y menosprecia a la mujer, y crea todo un sistema de valores culturales basados en la supremacía del hombre), la banca privada (que desahucia a las personas, impone paraísos fiscales y funciona en base a prácticas inmorales y especulativas), la patronal (sobre todo las grandes empresas transnacionales, cada vez con más fuerza, para imponer estructuras legales y reformas que perpetúan su impunidad y su hegemonía sobre la clase trabajadora), los estamentos del antiguo régimen franquista (como la Corona, las Fuerzas Armadas, la Iglesia Católica, la aristocracia y los grandes caciques y terratenientes, que intentan perpetuar sus privilegios y su influencia sobre el resto de estamentos), el bipartidismo (su partido y el PSOE, ambos al servicio del resto de los poderes fácticos del Estado), y los medios de comunicación (que constituyen el "cuarto poder", y que igualmente se sitúan al servicio de la propaganda mediática que el resto de los poderes fácticos necesiten, intoxicando a la opinión pública, y haciendo el juego sucio de eliminar a los enemigos de la clase dominante). 

 

Esa podría ser la estructura del Estado a nivel nacional, pero desde nuestra incorporación a la Unión Europea y al euro, hemos de destacar la otra gran estructura supranacional que nos gobierna, y que también se coloca al servicio de los mismos objetivos, como es la Troika (Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional). Su misión es implantar, desarrollar, imponer y vigilar el programa neoliberal en todo el ámbito de sus Estados miembro, denigrando la soberanía popular de los mismos, así como la dignidad y la integridad de sus poblaciones. Y en cuanto a las medidas concretas que se toman, responden a los principios neoliberales que las inspiran, centrándose en el adelgazamiento del Estado, en la potenciación del sector privado, en el desmantelamiento de todas las estructuras de protección social, y en minimizar todo el sistema de derechos y libertades fundamentales. De hecho, podemos afirmar sin ninguna duda que la actual Constitución de 1978 ya le viene grande al PP, y por eso se empeñan en incumplirla constantemente, sobre todo en lo referido a dichas libertades y derechos fundamentales. Como podemos extrapolar estos principios a la práctica totalidad de los servicios públicos actuales, para no extenderlo demasiado, vamos a centrar las medidas adoptadas (que responden lógicamente a su ideología) en los campos de la sanidad y de la educación públicas, y como decimos, todo lo que apliquemos a dichos ámbitos lo podemos extrapolar a los demás (justicia, igualdad, servicios sociales, cultura, etc.).

 

Bien, por ejemplo en el ámbito sanitario, las medidas adoptadas han sido resumidamente (prácticamente todas ellas por Decreto, a pesar de disfrutar de una mayoría absoluta en la última legislatura) avanzar hacia el fin de la universalidad de los servicios sanitarios, ejecutar brutales caídas del gasto público sanitario, despedir profesionales de dicho ámbito (médicos, enfermeros, PAS, etc.), recortar la cantidad y calidad de los recursos disponibles (hospitales, camas, etc.), implementar medidas de co-pago para algunos servicios (más bien de re-pago, pues el Sistema Nacional de Salud y todos sus complementos salen de las arcas públicas mediante los impuestos de todos), y diseñar progresivas alianzas de colaboración público-privadas, por ejemplo construyendo hospitales semi-privados, externalizando servicios determinados ligados a la gestión pública, y ejecutando conciertos de derivación desde el sistema sanitario público al privado. Los resultados están bien claros, y pueden constatarse en diversos estudios realizados por los sindicatos y asociaciones del sector, y se resumen en menor calidad del servicio, exclusión de determinados colectivos de la cobertura de las prestaciones, mercantilización de un derecho público fundamental, y precarización del empleo estable que existía. Ésta es la ideología del PP. Así de claro. 

 

Y por su parte, en el campo de la Educación Pública las tendencias también están muy claras, y han sido materializadas (mediante la LOMCE del ex Ministro Wert) en el último proyecto educativo del PP, masivamente rechazado por todas las fuerzas políticas y comunidad educativa, y que se basa en las siguientes características fundamentales: dar mayor peso a los centros educativos privados y concertados, recortar en todos los frentes (recursos educativos, profesorado, ratio profesor/alumnos, etc.), despido masivo de profesionales del sector, fomento del clasismo y del elitismo (disminución de becas, aumento del coste de las matrículas, derivación de las personas con más recursos económicos hacia la escuela privada, dejando la escuela pública como un elemento residual), inculcar los postulados capitalistas y neoliberales a los alumnos en las escuelas (mediante una eliminación de las asignaturas de artes y humanidades, y potenciación de nuevas enseñanzas, como las finanzas), fomentando incluso que el propio sistema educativo funcione como un negocio, es decir, sujeto a parámetros mercantilistas (selección de alumnado, publicación de ránkings, eliminación de los órganos colegiados de la comunidad educativa, etc.), centralizando las pruebas de evaluación finales por ciclos educativos, y perfilando unos contenidos educativos claramente adoctrinadores, que vayan formando al alumnado en los valores capitalistas (eliminando las asignaturas de contenido cívico, y recuperando la relevancia de la religión). 

 

La conclusión también se nos ofrece nítidamente para este ámbito: se necesita un sistema educativo no para formar y educar a personas, no para fomentar el pensamiento libre y crítico, la ciencia y la cultura, sino para formar buenos súbditos (sumisos y obedientes) del sistema capitalista. Por último, la peligrosa ideología del PP se caracteriza (al igual que el resto de partidos de su familia, tanto en Europa como en el mundo) por una exhaltación del individualismo, del consumismo extremo, por la demonización del intervencionismo público, por la libertad económica como libertad fundamental, y por la propiedad privada como derecho absoluto e inalienable, entre algunas otras cosas. En fin, esperamos que con la lectura del presente artículo (nos gustaría mucho que lo leyera, aunque mucho nos tememos que Esperanza Aguirre no consulta estos medios alternativos) hayamos aclarado la ideología del PP, y hayamos contribuido a que los que se sienten perdidos dentro de ese partido (como la señora Esperanza Aguirre, no sabemos si habrá más personas en su situación) vuelvan de nuevo a encontrar su silla. Y para terminar, decirle a la señora Esperanza Aguirre que no se preocupe, que su partido sigue respondiendo a su clásica, trasnochada, inmoral y perversa ideología, conservadora y capitalista, responsable principal del decadente mundo en que vivimos. La esperanza (en minúsculas) es lo último que se pierde: a lo mejor algún día se dan cuenta.

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Published by Rafael Silva - en Política
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18 abril 2016 1 18 /04 /abril /2016 23:00

Ha llegado la hora de que los líderes europeos dejen de alimentar una crisis que han contribuido a crear con sus propias políticas y proporcionen la única respuesta realista y humana: una vía segura y legal y protección y asistencia humanitaria a quienes la necesitan

Carlos Ugarte (Responsable de Relaciones Externas de Médicos Sin Fronteras)

Una vez más la respuesta frente a la tragedia de los refugiados da toda la medida de los retrocesos experimentados: 10.000 niños desaparecidos, puertas pintadas de rojo, falsas acusaciones de violación, confiscación de bienes, expulsiones masivas. Hungría y Polonia son la vanguardia del tranquilo nihilismo europeo, pero incluso países tradicionalmente más “civilizados” —Suecia o Dinamarca— se suman a esta normalización de la barbarie

Santiago Alba Rico

Parece ser que ya no basta con las vallas y cuchillas, con los ataques de colectivos racistas, con arrojarles la comida como si fueran animales salvajes, con que los refugiados tengan que hacer caminatas de miles de kilómetros a pie, atravesando bosques, ríos y caminos enfangados, a temperaturas bajo cero, con que muchos de ellos mueran en pateras intentando alcanzar las costas europeas, con que lleguen a una tierra extraña para ellos, con otra cultura, otro idioma, o con que tengan que renunciar a estar junto a su familia, entre otras muchas atrocidades que han de soportar. Europa nos ha defraudado desde el principio. Con su aparente "respeto" a los Derechos Humanos, se ha convertido en una tierra salvaje, inhóspita y hostil para cualquier persona que venga buscando un mundo mejor, una sociedad más humana. A nuestros dirigentes políticos europeos, a esa escoria burocrática que nos gobierna, se les olvida que estas personas llegan aquí (cuando consiguen llegar) no por turismo, no por capricho, sino por pura supervivencia, imbricados en conflictos para cuya resolución, desgraciadamente, Europa tampoco da la talla. Por otra parte, no sé de qué nos extrañamos. Qué vamos a pensar de una tierra, de un continente, de un "club" europeo que ni siquiera trata bien a sus propios nacionales, a sus propios conciudadanos, empeñándose en conducirlos por los caminos austericidas del recorte del gasto, del desmontaje de su protección social, y de la privatización de sus servicios públicos. Si a sus propios habitantes los trata de esa forma...¿qué íbamos a esperar para los refugiados?

 

Europa se ha convertido en un continente fallido. Los Estados miembro de esta Unión Europea sólo son hoy día un conjunto de Estados desalmados, guiados por unos fanáticos gobernantes al servicio del gran capital. Nada más les importa, nada más les interesa, nada más les conmueve. Así que, incluso cuando, como ahora para el asunto de los refugiados, se ven obligados a respetar la legalidad internacional, pergeñan toda una serie de artimañas para esconder su propia naturaleza cruel y antidemocrática. Las dantescas escenas de los campos de refugiados al aire libre han sido ya comparadas con las escenas de las anteriores guerras mundiales: tiendas de campaña inundadas, terrenos enfangados, fuertes lluvias, episodios de hipotermia, tormentas, niños descalzos, personas mayores sin sus tratamientos médicos, casos de neumonía, de gangrena, padres y madres pidiendo ayuda a gritos, bebés ante alambradas, episodios de convulsiones frenéticas ante la situación de desesperanza y crueldad a los que los someten, falta de agua potable y de comida, y bebés naciendo entre el barro. La pura imagen de la barbarie, mientras nuestros "dirigentes comunitarios" se reúnen en sus salones de lujo una y otra vez, para no aclarar nada, para no solucionar nada, y para al final, proponer un indecente tratado con Turquía con el que quieren lavarse las manos. 

 

Pero para llegar a esta inmoral, inhumana e ilegal situación, antes han ocurrido otras muchas cosas, a cada cual más espantosa e indecente. No ya los presidentes de algunos países, sino el propio Presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, a primeros de marzo pasado, ya avisaba a los refugiados de que se abstuvieran de venir a Europa, porque no serían bien recibidos. Pero antes, la policía en Macedonia ya había cerrado las fronteras, y ante la lógica rebelión de los refugiados, les había lanzado chorros de agua y gases lacrimógenos. Y aún antes, Alemania se comenzó a plantear cobrar a los refugiados para contribuir a su manutención, bien fuera con dinero en metálico o con joyas, bajo una suerte de "copago en modalidad refugiado". Esta decisión ya la había implementado Suiza, que obligaba a los refugiados a entregar todo el dinero que tuvieran por encima de los 900 euros. Y antes, el Parlamento de Dinamarca había aprobado una ley que permite a la policía requisar a los refugiados en la frontera cantidades en metálico superiores a los 1.300 euros. Y es que parece que los países nórdicos ya no son lo que eran. Pocos días más tarde, Europol había publicado que en torno a unos 10.000 niños y niñas refugiados habían desaparecido en nuestro continente, a manos de las mafias dedicadas a la trata de seres humanos. Pero no acaban aquí las fechorías. La ONG Amnistía Internacional denunció en febrero pasado que la práctica totalidad de las mujeres refugiadas han sufrido algún tipo de agresión sexual en los campamentos de tránsito europeos, tanto por parte de los traficantes como del personal de seguridad. 

 

Por su parte, la OTAN, el brazo armado de la UE y del imperialismo norteamericano, decidió, en reunión de sus Ministros de Defensa, organizar una operación para contener el flujo de refugiados en el Mar Egeo. Ya se anunciaba entonces, bajo el pretexto de disuadir a las mafias, que los refugiados capturados por los buques de la OTAN serían devueltos a Turquía. Y al final, bajo los efectos de este indecente tratado bilateral UE-Turquía, las leyes de asilo, amparadas bajo innumerables convenios y normas internacionales, sucumben ante vallas con cuchillas, fronteras cerradas y expulsiones masivas. Y mientras tanto, las muertes en el mar siguen ocurriendo a miles. Por su parte, las políticas que permiten la reagrupación familiar se endurecen y limitan. Las deportaciones masivas son estupendos negocios para algunas compañías de líneas aéreas, y los países europeos (comenzando por el nuestro, España) han sido vergonzosamente incapaces de conceder el tan ansiado asilo político a la cantidad de personas a las que se comprometieron. El panorama, por tanto, es absolutamente desolador. Pero lo más curioso es que estas políticas, lejos de provocar un claro y masivo rechazo por parte de la ciudadanía europea, en los países donde se han convocado elecciones recientemente, han salido vencedores aquéllas fuerzas políticas que propugnan idearios racistas, excluyentes y xenófobos, y que proponen más "mano dura" contra los refugiados. Y es que el fantasma del fascismo, que ya creíamos superado, recorre de nuevo Europa. 

 

Hoy día está siendo comprobado, con este asunto de los refugiados, que la universalización de los Derechos Humanos, a casi 80 años de su proclamación como Carta Universal de la ONU, es una inmensa mentira. Ya lo sospechábamos, pero estas realidades sociales que estamos viviendo en el Viejo Continente así lo atestiguan. El famoso Tratado de Schengen (1995), que supuestamente iba a permitir la libre circulación de personas a través del espacio comunitario europeo, se ha convertido en papel mojado, mientras la circulación de capitales (tanto comunitarios como extracomunitarios), sobre todo si proceden de fuentes del gran capital transnacional, están cada vez más descontrolados. Para ellos no hay vallas ni fronteras que valgan. Pero, eso sí, el discurso oficial sigue siendo que "la tendencia mundial no es a levantar muros, sino a derribarlos". Bellas palabras que sólo aplican cuando les interesa a nuestros indignos dirigentes políticos, pero que cuando van en contra de sus intereses, se convierten en palabras huecas, vacías, en puras falacias, en flagrantes contradicciones. Antes ocurría con los denominados "migrantes económicos", que perecían ahogados en el Mediterráneo, pero ahora hemos dado un paso más allá, y hemos normalizado socialmente las indecentes e ilegales operaciones de expulsión masiva de refugiados, importándonos un bledo el derecho internacional de asilo. 

 

El discurso fascista-populista-xenófobo se ha instalado mayoritariamente en Europa, los propios Ministros europeos lo pronuncian sin ningún pudor, instalándose en el imaginario colectivo el peligroso mantra de que todo aquél que viene de fuera, si es pobre, es un peligro para nuestra sociedad. Pero hipócritamente, cuando nuestras ciudades europeas sufren atentados yihadistas, y mueren cientos de inocentes personas, nos instalamos rápidamente en el victimismo y en la reivindicación de nuestros "valores europeos"...¿cómo podemos ser tan cínicos? ¿Es que no nos da vergüenza? ¿Cuáles son hoy día los valores europeos? ¿Son quizá los de la libertad, la igualdad y la fraternidad, como en la Revolución Francesa? ¿O son los de la austeridad, la privatización, el capitalismo, el egoísmo, el individualismo y la competitividad? ¿Cuáles son esos valores que tanto defendemos cuando somos atacados, pero de los que nos olvidamos rápidamente cuando inocentes víctimas de guerras y genocidios llaman a nuestras "civilizadas" fronteras? La maldición de (intentar) ser refugiado en Europa consiste no sólo en renunciar a su país de origen, sino en pagar a las mafias, sobrevivir al mar o a los caminos, cruzar las fronteras, superar las burocracias, burlar a la muerte, para al final, encontrarte con que te devuelven miserablemente a Turquía, porque lo consideran "un país seguro", país seguro al que le ha pagado la UE 6.000 millones de euros por hacer este trabajo sucio. 

 

Qué fácil es limitarse a poner parches en las heridas que se vayan abriendo, sin detenerse a reflexionar sobre las verdaderas causas que provocan los diferentes problemas que nos aquejan. Y en el caso de los refugiados, está claro que estamos recogiendo lo que durante décadas hemos ido sembrando en los países de Oriente Medio, en respuesta a nuestra complicidad con las políticas colonialistas e imperialistas europeas, y fundamentalmente norteamericanas. Ahora el problema nos ha estallado en las narices, y en su solución, estamos siendo todavía más crueles e inhumanos que en la generación de sus causas. Y ahora, tras la entrada en vigor (inusualmente rápida) del Acuerdo UE-Turquía, la situación se ha vuelto totalmente caótica. Según esta magnífica crónica de Elena Herreros, periodista freelance para diversos medios españoles, CEAR denuncia en este Infome que las personas que llegan a Grecia son acogidas en un "centro de detención" bajo control militar, donde no tienen ninguna libertad de movimiento. Y para solicitar asilo, han de esperar a poder pedir cita mediante un servicio que funciona a través de Skype, pero que sólo está activo durante una hora al día. Pero no acaba aquí el caos. CEAR señala además que el desconocimiento del mecanismo de reubicación es total por parte de los refugiados, los voluntarios y la mayoría de las ONG's que trabajan sobre el terreno. Tampoco se ofrece asistencia legal a estas personas, por lo cual la situación de indefensión y desamparo es absoluta. Por si todo ello fuera poco, y después de su devolución a Turquía, Amnistía Internacional asegura que apenas un 10% de los cerca de 3 millones de refugiados que están actualmente en dicho país, viven en alguno de los 22 campos de refugiados existentes. El resto, asegura la ONG, se encuentran en entornos urbanos en situación de total desamparo y desprotección. 

 

Además de todo ello, como ya hemos anunciado, el miserable Acuerdo con Turquía también sesga por nacionalidades, de tal manera que el intercambio se refiere sólo a los sirios, pero entonces...¿qué piensan hacer con los afganos, con los iraquíes, con los yemeníes, con los sudaneses, con los eritreos o con los palestinos, que también huyen de las guerras y de las hambrunas, y que dicho sea de paso, también (al igual que los sirios) han sido generadas bajo la inestimable colaboración de esta denigrante Unión Europea? El Gobierno turco se ha prestado, a cambio de recibir unos 6.000 millones de euros, a hacer el papel de "poli malo" de esta macabra película, esto es, a ayudar a blindar las fronteras exteriores europeas, y a hacer del Viejo Continente un lugar inexpugnable para los más desfavorecidos. Y ello sin hablar (lo cual nos daría para otro artículo) de la delicada situación interna turca, que es harina de otro costal, y que viaja hacia una clara deriva autoritaria y represiva. Pero los Gobiernos europeos no se quedan atrás, y sus provocativas declaraciones xenófobas sólo sirven para echar más gasolina al fuego. Y en fin, así estamos, y está claro que estas políticas se mantendrán mientras en Europa sigan mandando los poderes financieros y económicos, los últimos responsables de conducirnos por esta senda de horror y barbarie. Ellos son los que en definitiva manejan y controlan a todos los que se reúnen en Bruselas para hacer el paripé de intentar conseguir acuerdos para solucionar los problemas, cuando en realidad lo que consiguen es caminar hacia un mundo cada vez más inhóspito.

 

Pero se engañan si piensan que van a solucionar el problema mediante acuerdos tiránicos como el de la UE-Turquía. Jamás se ha podido impedir que los seres humanos busquen su lugar en el mundo, así que por muchas vallas que levanten, siempre buscarán y encontrarán nuevos sitios donde construir su vida. Así que estamos atrapados en nuestro problema y en nuestra solución. No es posible escapar de ella. Tarde o temprano tendremos que hacer frente a la realidad que nosotros mismos hemos ayudado a crear. Es algo inexorable: siempre se recoge lo que se siembra. Las instituciones europeas y sus dirigentes han llegado a tal grado de perversión, que si volviéramos la vista atrás, hubiera sido algo impensable hace algunas décadas. La degradación moral y perversión democrática de esta Europa del gran capital no tiene límites, y lo demuestran día tras día. Nuestros dirigentes han perdido la decencia, la responsabilidad, el honor, la humanidad y la vergüenza. Jamás todo un continente estuvo gobernado por desalmados de tan repelente calaña. Todos ellos deberían ser conducidos ante los tribunales internacionales de justicia, juzgados y condenados por graves crímenes contra la Humanidad. Por todo ello, desde la izquierda transformadora, exigimos la inmediata salida de nuestro país de este engendro comercial, neofascista y decadente que se llama "Unión Europea", porque nos da auténtico asco y vergüenza no ya ser europeos, sino participar de esta indecente farsa, y de este cruel genocidio. ¡NO EN NUESTRO NOMBRE!

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