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17 abril 2016 7 17 /04 /abril /2016 23:00

¿Por qué decir hoy, entrado el siglo XXI y con experiencias socialistas que se han revertido, que el marxismo sigue siendo vigente? Porque los motivos que lo generan siguen estando presentes

Marcelo Colussi

Bien, una vez revisados todos los aspectos (opiniones de estudiosos e investigadores incluidos) del Socialismo del siglo XXI como alternativa clara (y única) a la actual sociedad capitalista, vamos a entrar en la recta final de esta ya extensa serie de artículos, con la exposición del último gran apartado del mismo incluido en su título, esto es, el Marxismo, o si se quiere, el Comunismo. Y tomando como referencia la cita de entradilla del gran Marcelo Colussi, lo primero que vamos a hacer es rebatir otra típica falacia que los defensores del capitalismo argumentan, que es afirmar que nuestras ideas son viejas, caducas, fracasadas, trasnochadas, inviables, utópicas, y que cuando se han intentando llevar a la práctica, sólo han traído pobreza, corrupción y miseria generalizadas (como si el capitalismo no estuviera trayendo todo eso desde hace siglos). Tomando como referencia el documento "PODEMOS por el Socialismo", una aportación del círculo temático marxista de la formación morada, afirmamos lo siguiente: "La derecha y la "izquierda" del régimen suelen reprocharnos a los marxistas que defendemos ideas viejas. A esto respondemos: si defendemos las "viejas" ideas del Marxismo es porque continúan en nuestra sociedad los viejos problemas del capitalismo (la explotación, las injusticias, la pobreza, la miseria, las guerras, y la desigualdad creciente entre ricos y pobres). La validez de las ideas no tiene que ver con su antigüedad, sino con su utilidad. La rueda fue inventada hace 7.500 años y nadie duda de su enorme utilidad en la sociedad moderna; sigue teniendo forma circular y girando alrededor de un eje". 

 

Y continúa: "Pero tendrían serios problemas quienes, con la pretensión de inventar una rueda "nueva", le dieran una forma cuadrada o rectangular, convirtiéndola en algo inútil para el propósito que se precisa. El Marxismo no es una ideología de tipo moral, ni tampoco una simple denuncia de los males, excesos o defectos del capitalismo. De hecho, no hace falta ser marxistas para darse cuenta de las injusticias, señalarlas y denunciarlas. El Marxismo parte del principio de que para transformar la realidad injusta que nos rodea, primero debemos conocerla, explorando sus engranajes y conexiones internas que hacen posible su existencia y desarrollo, y que permiten anticipar su evolución y desenvolvimiento. Este conocimiento es lo que nos provee de las claves para influir sobre la realidad y transformarla. Es por ello que, en la lucha por la transformación de la sociedad, para terminar con las injusticias y la opresión y alcanzar un mundo auténticamente humano y feliz, una visión inexacta o falsa de la realidad nos proveerá de análisis y herramientas falsos para cambiarla. El estudio científico de la sociedad no es, por tanto, una cuestión académica o de conocimiento abstracto, sino algo vital para la acción práctica". 

 

Así es, en efecto. Carlos Marx (1818-1883) no sólo fue uno de los mejores científicos sociales de la Historia, sino el primero en aportar una teoría científica para el estudio de las relaciones sociales, para a partir de ahí, diseñar todo un nuevo sistema económico y social (el Marxismo) capaz de superarlo y transformar la sociedad hacia un nuevo sistema de relaciones humanas. En el escalafón de los grandes genios de la Historia, Karl Marx ocupa un puesto de primer orden.  Junto a Friedrich Engels (1820-1895), es el padre del Socialismo científico, del Marxismo y del materialismo histórico. Sus obras más conocidas son el "Manifiesto Comunista" (en coautoría con Engels) y "El Capital", obra inacabada y de la cual muy pocos investigadores han hecho un estudio serio, profundo y completo. Para los lectores interesados, en este enlace pueden encontrar una referencia completa y acceso en castellano a la mayoría de las obras publicadas por ambos autores, tanto en solitario como en colaboración. Marx fue uno de los precursores de la ciencia social moderna, al introducir el método empírico en ella. Es incuestionablemente una de las figuras más influyentes de la Historia de la Humanidad, hasta el punto de que en 1999 una encuesta de la BBC lo eligió como "el mayor pensador del milenio" por personas de todo el mundo. Las teorías de Marx sobre la sociedad, la economía y la política, todo lo cual engloba el Marxismo, sostienen que todas las sociedades humanas avanzan a través de la dialéctica de la lucha de clases. No obstante, y como ya hemos venido comentando a lo largo de esta serie de artículos, no podemos quedarnos con la totalidad del Marxismo, esto es, del legado científico de Marx, como si fuera un corpus ideológico cerrado, completo e inviolable, es decir, como si fuera un dogma. 

 

Precisamente, la mayoría de los que nos consideramos marxistas hoy día entendemos que algunos de sus postulados han sido claramente superados, lo cual no invalida para nada la esencia misma del Marxismo, o si se quiere del Comunismo, pues no sólo el método científico empleado, sino el profundo estudio sobre las relaciones de producción y de la lucha de clases a través de la Historia, junto con las alternativas propuestas, hacen que la esencia marxista continúe hoy día absolutamente vigente. Pero como decimos, algunos de sus postulados han sido mayoritariamente abandonados. Pondremos siquiera algunos ejemplos: Marx sostuvo que la sociedad, bajo el Socialismo, sería regida por la clase obrera en lo que denominó como la "dictadura del proletariado", el "Estado obrero" o la "democracia obrera". Y creía que el Socialismo sería, a su vez, finalmente reemplazado por una sociedad sin Estado y sin clases, lo que podría ser el comunismo puro. El Marxismo actual ha entendido que Marx se equivocó en estas tesis, desestimando la idea de "dictadura del proletariado", así como la ausencia del Estado. En vez de la dictadura del proletariado se propone actualmente la democracia plena y la propiedad social, y se entiende que el Estado es necesario, aunque por supuesto bajo una óptica y arquitectura muy diferentes a las actuales.

 

No obstante, por la tremenda importancia de estos asuntos, dedicaremos a ellos series de artículos separadas, en su momento, donde lo expondremos todo con más calma. Porque de momento no queremos desviarnos de la concepción del Marxismo actual, del siglo XXI, que es el que nos interesa. Tampoco queremos hacer caso aquí (lo dejaremos también para series de artículos independientes que iremos publicando) a la implementación concreta y mayoritariamente fallida que durante el pasado siglo XX han tenido las ideas marxistas. Lenin fue el primero que intentó desarrollar el pensamiento de Marx en la práctica. Los llamados "gobiernos revolucionarios socialistas" tomaron el poder en una variedad de países durante el siglo XX, llevando a experiencias como la de la Unión Soviética en 1922 y la de la República Popular China en 1949, con diversas variantes teóricas desarrolladas, tales como el leninismo y el maoísmo. Pero volviendo a Marx, reivindicó durante toda su obra la profunda alienación del hombre bajo el capitalismo (algo en lo cual insistieron también otros muchos autores, como Erich Fromm), y la necesidad de superar éste bajo un nuevo modelo de sociedad socialista. El Marxismo del siglo XXI, por tanto, mantiene la esencia del Marxismo clásico y original, parte de su mismo análisis y diagnóstico de la realidad histórica y social, abandona algunos de sus postulados más críticos (que se han considerado obsoletos), y lo enriquece con aportaciones de corrientes nuevas de pensamiento que se van incorporando, formando un Marxismo actualizado, la alternativa real a la sociedad capitalista de hoy día. Continuaremos en siguientes entregas.

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14 abril 2016 4 14 /04 /abril /2016 23:00

Bien, continuando con los MMSS dedicados a la búsqueda de bebés robados durante el franquismo, hemos de comentar que la Asociación Nacional de Afectados por Adopciones Irregulares (ANADIR), más 192 afectados concretos, presentaron en noviembre de 2015 una demanda contra el Estado Español ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH). Se denuncia al Estado Español por su incumplimiento de varios artículos de la Convención Europea de Derechos Humanos, "por las irregularidades en las investigaciones y por el archivo masivo de denuncias por parte de la Justicia Española". Y es que según datos de los abogados de los demandantes, el 99% de las diligencias, vergonzosamente, se han archivado. La pasividad de nuestra justicia ante todo lo que tiene que ver con remover la mierda procedente del franquismo es absolutamente indignante. Y es que después de la Guerra Civil, como ya hemos expuesto, comenzó un proceso de brutal represión, praticándose por parte del Estado franquista todo un genocidio ideológico, esto es, un exterminio sistemático de personas y colectivos, sólo por el hecho de pensar de forma diferente al régimen. 

 

Miles y miles de personas fueron encarceladas, e incluso se habilitaron conventos como prisiones. A ellos fueron a parar muchas mujeres, y en ellos, mientras la madre biológica del bebé entraba por una puerta, la madre "adoptiva" salía con su bebé por otra. Algunas cárceles de la época se conviertieron en infames lugares, donde las mujeres, hacinadas con sus hijos, representaban un escenario dantesco. Por ejemplo, la cárcel de Ventas, concebida como un edificio moderno por la malagueña Victoria Kent, fue un claro ejemplo de dichos lugares de horror y espanto. María José Esteso Poves nos cuenta, en este fantástico artículo del medio Diagonal, que muy pronto, la masificación carcelaria supuso un grave problema, no humanitario (lo cual importaba muy poco al régimen), sino de tipo económico y administrativo. Aporta datos de la historiadora Mirta Núñez Balart, quien calcula que en 1939 había en las cárceles de la época 280.000 presos. Hoy día, con el doble de población, son unos 60.000. Los datos son escalofriantes. Las embarazadas condenadas a la pena de muerte eran fusiladas en cuanto daban a luz, y los niños, separados de sus madres, sobrevivían con sarna, piojos, y sin apenas comida ni agua. Muchos de ellos morían. Y en última instancia, era la Iglesia la que regía todos los órdenes de la vida (bueno, en eso no hemos cambiado mucho desde entonces), y los niños que conseguían sobrevivir eran "moldeados" en los hospicios e internados. 

 

Para el régimen franquista, no obstante, su labor era encomiable, ya que estaban sacándolos, supuestamente, "de la miseria material y moral" en la que se hallaban, por ser hijos de rojos. En opinión de Fernando Magán, abogado de la ARMH: "Lo que subyace es el exterminio de una clase social, los rojos. La eliminación de las ideas por la vía del exterminio de las personas". De hecho, algunas leyes de la dictadura, especialmente de sus primeros años, pueden ser consideradas para este experto como "una transposición de un decreto nazi a España". Sólo se toleraba un orden moral extremadamente estricto, donde incluso las mujeres eran repudiadas si su "unión no había sido bendecida". Como vemos, todo un exterminio social "legal", amparado por las leyes franquistas, y con el beneplácito, complicidad y connivencia de la Iglesia Católica. En la actualidad, las Plataformas "SOS Bebés Robados", distribuidas por casi toda España, son las asociaciones que luchan para denunciar toda esta trama de compra-venta de niños y niñas recién nacidos que existió desde los años 40 hasta bien entrados los años 90. Estas plataformas y MMSS surgen de las propias víctimas, quienes se agruparon en sus respectivas provincias, y realizan labores de asesoramiento, denuncia y representación de las víctimas ante todas las Instituciones, nacionales o extranjeras, donde se estima oportuno y viable acceder y denunciar. 

 

Pero la enorme carga y la tremenda responsabilidad que soportan las víctimas durante todo el proceso de búsqueda, suponen un gran desgaste moral y físico, además de un esfuerzo económico que muchas familias no están en situación de afrontar. El Estado escurre el bulto, como hemos indicado, como en todo lo referente a destapar a los responsables de los crímenes de todo tipo cometidos durante el franquismo. Esta vergonzosa actitud del oficialismo deja sumidas a las familias en la más humillante de las desesperanzas, contemplando cómo su país les da de lado, les ignora en su problema, y teniendo que contemplar a jueces poco o nada implicados con sus denuncias, como igualmente lo hacen la mayoría de los fiscales (salvo honrosas excepciones, que siempre las hay). Como nos cuentan las Coordinadoras de SOS Bebés Robados en Valencia, para esta entrevista de Enric Llopis, publicada en Rebelion.org, las personas que sospechan algo irregular en su pasado (o de sus familiares) van organizándose a través de las redes sociales, sobre todo Facebook, para intentar interponer denuncias conjuntas, con lo cual la presión es mayor. Además, las personas encargadas de informar y de asesorar a nuevas víctimas, que se van sumando según la distribución geográfica, y por otro lado, la descentralización de los casos de Madrid, que se distribuyen por provincias, provocan que vayan surgiendo con el tiempo asociaciones de "SOS Bebés Robados" a lo largo y ancho de toda la geografía española. Las primeras denuncias datan del año 2011. Bien, una vez tratados estos MMSS, continuaremos con otros en siguientes entregas.

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13 abril 2016 3 13 /04 /abril /2016 23:00

Cuando las acciones terroristas se convierten en un fenómeno permanente nos revelan la existencia de una sociedad enferma que incuba el odio y la desesperación a través de la desigualdad, la miseria y la guerra. Más miseria, más guerra y menos derechos democráticos no harán sino acrecentar el problema. Cada acción bélica contra la población civil -es decir, todas las acciones bélicas- es el embrión de nuevos potenciales terroristas que tienen ya a quién vengar, que han sufrido en su carne la barbarie y entran en la espiral de la irracionalidad

Marina Albiol

Iniciamos aquí una nueva serie de artículos. Llevo preparándola algún tiempo, porque quería que fuese lo más completa posible, que tocara prácticamente todos los temas que tienen que ver con su título. Y en efecto, aquí hablaremos sobre todos aquéllos asuntos que, directa o indirectamente, contribuyen, aportan, o tienen que ver con la causa pacifista. Y así, hablaremos por ejemplo de la etiología de las guerras y los conflictos armados, de los nuevos conceptos de amenazas y las posibles estrategias de seguridad ante ellas, del fundamentalismo islámico, del terrorismo, de la hipocresía de nuestros gobiernos occidentales, de los nuevos roles que han de cumplir las Fuerzas Armadas, de la OTAN y el imperialismo norteamericano, del mercado internacional de armas, de la superación del franquismo, de la deuda militar capitalista, de los bancos y su relación con la inversión en armas, o de la objeción fiscal militar, entre otros muchos asuntos. La causa pacifista es hoy día una causa internacionalista, a la cual se adhieren todas las organizaciones, instituciones y organismos que creen en otro mundo posible, sin guerras, sin refugiados, sin destrucción, sin hambre, sin miseria, sin caos, sin barbarie. Pero mientras esto ocurre, lo cierto y preocupante es que tenemos no sólo una imparable evolución tecnológica en los posibles escenarios de conflictos armados, sino la presencia de situaciones de hostilidad permanentes que nos amenazan constantemente con el posible estallido de nuevas guerras. 

 

La Paz, así, en mayúsculas, debiera ser quizá la primera gran causa mundial, pero sin embargo, no sólo no es así, sino que incluso tenemos que convencer hoy día, en nuestras sociedades del siglo XXI, de la adscripción sin fisuras a la causa pacifista. Y es que en la paz se cree o no se cree. Se trabaja para ella o en contra de ella. Se acepta con todas sus consecuencias o no. No existen términos medios. No existen atajos ni posibles fisuras que justifiquen cierto tipo de acciones o decisiones. Y últimamente, la causa pacifista incrementa sus adeptos en todo el mundo, ante el desolador panorama internacional, donde los atentados del terrorismo yihadista y los conflictos derivados del carácter imperialista de los Estados Unidos (y sus aliados occidentales) perfilan un escenario ciertamente caótico. Pero la paz, como decimos, toca directa o colateralmente con muchos asuntos, por lo cual la consecución en nuestros tiempos actuales de auténticos escenarios de paz no es cuestión de tomar solamente un conjunto de medidas, sino de ser coherentes con un ideario pacifista, de llevarlo hasta sus últimas consecuencias, de colaborar activamente por la paz, de decantarse claramente ante los diversos conflictos, y de ser coherentes en todas nuestras decisiones, a todos los niveles, esto es, a nivel individual y colectivo, como comunidad. 

 

La causa pacifista no consiste sólo en asistir a una manifestación, sino en estar en permanente actitud crítica contra todas las decisiones y medidas que interfieren la paz, que la debilitan, que impiden su consecución, que la alejan de nuestro horizonte, y es aquí, quizás, en el conjunto de actitudes, reflexiones y comportamientos, cuando de verdad vemos cuánto camino nos hace falta recorrer aún para alcanzar la paz auténtica, plena y duradera. Los más escépticos argumentarán, recurriendo incluso a razonamientos filosóficos (algunos de ellos de filósofos de reconocido prestigio) que la guerra, la hostilidad y el enfrentamiento van en la naturaleza humana, y que el ser humano jamás conseguirá la paz absoluta. No lo sabemos. Quizá sea así, o quizá no. Pero lo que está claro, es que no podemos, escudándonos en dicha justificación, tomar medidas o desarrollar estrategias que vayan contra la paz. Hay que desmontar el viejo mantra militar que aboga: "Si quieres la paz, prepárate para la guerra". Este adagio ha sido utilizado como pretexto y excusa por las grandes potencias internacionales, que lejos de hacer caso a los Convenios, Consejos y Tratados de Paz y de Desarme, han ido desarrollando justamente las estrategias contrarias. No estamos de acuerdo. Ese proverbio debe cambiarse, para que diga: "Si quieres la paz, prepárate para ella". Eso es justo lo que hay que hacer. Preparar la paz y prepararse para la paz. 

 

Preparar nuestras mentes y nuestros cuerpos. Creer intensamente en ella. Preparar nuestras estructuras defensivas y de seguridad para la paz. Preparar nuestras comunidades para la paz. Derrumbar todos los factores que incidan en prepararnos para lo contrario. Desarrollar nuestras estructuras económicas, sociales y políticas para la paz. Desarrollar nuestros idearios, nuestros objetivos y nuestras tácticas para la paz. En definitiva, desarrollar nuestras sociedades, países, Estados y naciones para la paz. Nunca para la guerra. Prepararse para la guerra nunca puede estar justificado. Siempre pueden existir estrategias pacifistas que podamos desarrollar, medidas que podamos implementar, diálogos que podamos celebrar, decisiones que podamos tomar. Últimamente nuestros desalmados gobernantes nos están imponiendo otro de sus dogmas, concretamente el que dice que contra tal o cual enemigo (lo suelen emplear mucho contra el terrorismo yihadista) no se puede razonar ni negociar, y que sólo cabe combatirlo y derrotarlo. No es verdad. No creamos en ello. Todo enemigo, por feroz que sea, puede ser abatido desde el diálogo y la negociación. No podemos asumir la paz si pensamos que contra ciertos factores sólo podemos desencadenar la guerra. La paz contra cualquier supuesto enemigo siempre es posible. Los orientales sostienen con razón que "La mejor guerra es la que no se libra". Esa debe ser la actitud. Porque en caso contrario, sentencian: "Si piensas en una venganza, piensa en cavar dos tumbas". 

 

Lo malo es que, en vez de esa actitud, solemos tener la contraria. Vamos a poner un ejemplo muy sencillo, se trata de un comentario de un alto dirigente del partido político que sigue siendo, hoy día, la fuerza más votada, como es el Partido Popular. Nos estamos refiriendo a Pablo Casado, pero no es una crítica a él personalmente, sino a todos (que hay muchos) los que piensan como él. En efecto, cuando le preguntaron hace poco sobre las medidas que los partidos de izquierda proponían contra el terrorismo yihadista, el señor Casado respondió lo siguiente: "Es ese buenismo retrógrado de la izquierda, que no se quiere enterar de que hay buenos y malos, enemigos y aliados...". Bochornoso, en una palabra. Refleja no sólo un desconocimiento absoluto, sino una actitud beligerante sólo con sus palabras. No se puede ser más imbécil, más ignorante y más hipócrita (y más peligroso, añadiríamos) que este personaje. Pero lo peor de todo es que, gracias a imbéciles e ignorantes como éste, se organizan en el mundo miles de guerras, con las trágicas consecuencias que ya conocemos. La periodista Olga Rodríguez lo expresaba en estos términos: "...el extremismo violento que se ejerce en nombre del Islam no procede de ningún ADN connatural a una religión o a una etnia; que no surge por ciencia infusa de la nada; que todo tiene un contexto político e histórico; que para buscar soluciones a los problemas hay que analizar sus causas". Continuaremos en siguientes entregas.

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12 abril 2016 2 12 /04 /abril /2016 23:00

Aunque se autodenomine acuerdo de comercio e inversión, el TTIP no trata sobre relaciones comerciales. Estas negociaciones buscan la manera de transferir el poder de las personas a las grandes empresas (…). Los negociadores (…) quieren debilitar estas medidas de seguridad para maximizar los beneficios empresariales, sean cuales sean los costes para la sociedad y el medio ambiente. Es nuestra responsabilidad denunciar estas negociaciones y dar voz a los millones de personas que se oponen a este acuerdo comercial

Miguel Ángel Soto (Portavoz de Greenpeace España)

La presión popular y ciudadana en contra del TTIP (y sus sucedáneos) está siendo últimamente (por fortuna) tan intensa, que incluso la propia Comisión Europea se ha visto obligada a remitir un documento a los Ayuntamientos de las más grandes ciudades europeas, desmintiendo (haciendo honor a su patético servilismo hacia las multinacionales) algunos de los puntos que se habían filtrado en torno al dichoso tratado comercial. Y es que estamos ante una nueva generación de (falsos) tratados de comercio e inversión que amenazan la autonomía municipal, además de, por supuesto, la nacional. Hoy día, los Ayuntamientos, incluso con su limitada financiación, contribuyen al suministro de cantidad de servicios públicos sociales a su población, y es evidente que estos tratados, mediante su "clásula trinquete" (ya comentada en anteriores entregas) va a impedir la remunicipalización de los mismos, una vez sean externalizados. Y así, los servicios cedidos a la gestión de empresas externas (privadas) será definitivamente perdido para el ámbito público, puesto que si se quisiera recuperar en el futuro la gestión de algunos de los hospitales, guarderías, escuelas, agua, saneamiento, residuos, energía, etc., con la finalidad de garantizar y blindar el suministro básico a la ciudadanía, esto ya no sería posible, ya que los inversores transnacionales podrían poner en marcha cualquier mecanismo tipo ISDS o similar, para reclamar a los Gobiernos las indeminizaciones correspondientes. 

 

Esto en el mejor de los casos, ya que, como decimos, las cláusulas abusivas que se están negociando con los lobbies empresariales tendrán como consecuencia que estas devoluciones al sector público de muchos servicios sean absolutamente imposibles bajo el nuevo contexto normativo del TTIP. Por otra parte, es muy dudoso (otra falacia que se viene sosteniendo) que estos tratados beneficien a las PYMES, ya que el TTIP, el TISA y el CETA impondrán el principio de igualdad de trato entre empresas transnacionales y empresas locales, impidiendo el desarrollo de políticas de impulso a la economía de proximidad. Así, estas grandes empresas podrían participar en los concursos públicos convocados por las diferentes Administraciones, y hacerse con los mismos al gozar de mayores ventajas comparativas que las empresas de cercanía, pudiendo además controlar a las autoridades municipales y autonómicas en lo relativo a la gestión de las ayudas y subvenciones, mediante la amenaza de demandas arbitrales. Las reglas del juego están claras, y son unas reglas claramente abusivas para la democracia, el mundo laboral, los derechos humanos y el respeto a la naturaleza, siendo únicamente beneficiosas para los grandes agentes del capitalismo globalizado. El panorama nos indica que, desgraciadamente, aquéllas PYMES locales que logren sobrevivir lo harán a costa de convertirse en subcontratistas de las multinacionales a precios muy bajos, teniendo que modificar sus procesos productivos, reduciendo la protección social y bajando los salarios para poder cumplir las abusivas condiciones que impondrán estas grandes empresas.

 

Y en cuanto a la diversidad biológica, estos tratados también supondrán un grave peligro. Seguimos a continuación la exposición de Pablo Jiménez, del Área Federal de Medio Ambiente de IU, quien nos avisa de que el ritmo de desaparición de especies en todo el planeta ha adquirido una velocidad entre 100 y 1000 veces superior a la natural, y que la lista roja de especies amenazadas de la UICN no se reduce, sino que incluso aumenta, y se reducen notoriamente los servicios de los ecosistemas, de acuerdo con la última evaluación de los Objetivos del Milenio. Si tomamos como referencia nuestro propio continente, resulta que el 60% de las especies y el 77% de los tipos de hábitat de interés comunitario presentan un estado de conservación desfavorable, así como se apuntan pérdidas significativas de variedades locales y razas autóctonas en el mundo agrario, que indican que, según la FAO, desde el año 1990 hasta la actualidad se ha perdido el 75% de la diversidad genética de los cultivos mundiales, y que al menos 190 razas de animales domésticos se han extinguido, y otras 1500 se consideran al borde de la extinción. Los motivos para tanta destrucción de los ecosistemas y de sus especies tenemos que buscarlos en los efectos negativos derivados de las acciones antrópicas asociadas a un modelo económico que antepone los beneficios empresariales a los equilibrios ecológicos, sociales y paisajísticos, y que desembocan en la pérdida progresiva de diversidad biológica y en una transformación intensa del territorio. 

 

La huella ecológica nos pasa factura inexorablemente, mientras nosotros, la especie humana, seguimos contribuyendo a la liquidación de todos los equilibrios naturales, al salvaje extractivismo de recursos naturales escasos, y a la destrucción de flora y fauna a un ritmo frenético. Y estos acuerdos comerciales agudizan sin duda la degradación ambiental, y consecuentemente social, que atraviesa el planeta. En el sector agrícola, del cual hablamos y tomamos como buen ejemplo en los primeros artículos de la serie, el TTIP defiende un modelo basado en una elevada productividad sustentada en la alta tecnificación y mecanización del trabajo, así como en una reducida intervención humana. Propicia además en los países dominantes el abandono de algunas áreas rurales si éstas no participan de la lógica economicista imperante, practicando, entre otras, así como en amplios territorios del sur global, una agricultura intensiva centrada en los monocultivos y en el uso masivo de herbicidas, pesticidas y otros productos químicos peligrosos, que se identifican no sólo como elementos cancerígenos, sino también como causas claras de la progresiva pérdida de biodiversidad. La deriva de este salvaje capitalismo transnacional no es capaz de ver el tremendo riesgo al que sometemos a la naturaleza, y por ende, a la totalidad de especies vivas que habitamos en ella. 

 

Estos monocultivos, ya sean cereales, soja, maíz, caña de azúcar, algodón o árboles, presentan similares problemas ecológicos, añadiendo otra amenaza, como es la introducción de los transgénicos para la alimentación humana, que llevan aparejados el uso de potentes agrotóxicos, productos que afectan gravemente, en su conjunto, a la diversidad biológica, además de suponer potenciales riesgos para la salud humana. Entre los problemas ecológicos se encuentran la erosión y pérdida de suelo, el agotamiento de los nutrientes naturales, la disminución del volumen de acuíferos y la desertificación, deforestación, disminución o desaparición de especies silvestres de flora y fauna, así como de agroganaderas autóctonas, causas claras, todas ellas, de pérdida de biodiversidad y de calidad paisajística. Pero no acaban aquí los problemas e inconvenientes derivados de estas aberrantes políticas y prácticas. Hemos de mencionar también la pérdida de tierras comunales (por ser acaparadas por las propias multinacionales), la pérdida de soberanía alimentaria al ir desapareciendo los cultivos tradicionales (y tener que importar semillas de otros lugares), pérdida de la propia cultura y tradición autóctona, asociadas a los ecosistemas originales, y como consecuencia última, éxodos y desplazamientos masivos de población al desaparecer la disponibilidad de recursos alimenticios y económicos. Continuaremos en siguientes entregas.

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11 abril 2016 1 11 /04 /abril /2016 23:00

Partimos de la base de que la libertad de expresión ampara a todas las personas, aunque sea para mostrarse tan ofensivo como el académico y escritor catalán Félix de Azúa se muestra en la reciente entrevista guiada por Luis Calvo y publicada en la revista Tiempo. El problema es que esta respuesta que vamos a proporcionarle no será nunca publicada en los medios de comunicación mayoritarios del sistema, que únicamente sirven a las clases dominantes, y por tanto, las posibilidades de difusión de la misma serán menores. La libertad de expresión, o si se quiere, el altavoz mediático puesto a disposición para ella, no es el mismo para todas las personas. Pero aún así y todo, vamos a responderle a este machista y arrogante personaje, sobre algunas cuestiones que manifiesta en la citada entrevista. Ocupando un sillón de la Real Academia Española, debiera demostrar, al menos, bastante más madurez intelectual de la que demuestra. Comenzaremos no obstante por las cuestiones en las que estamos de acuerdo con el señor de Azúa, como por ejemplo, que se han suprimido de los currículos escolares las asignaturas que enseñan a pensar, que el fútbol es uno de los cánceres de nuestra sociedad, o que el franquismo social pervive aún en muy alto grado en nuestro país.

 

Comienza vertiendo barbaridades como que "Los Gobiernos de las sociedades democráticas no tienen por qué intervenir en la cultura", para a continuación contradecirse flagrantemente al decir que esto se hace porque se prefiere una sociedad analfabeta. Precisamente por ello, señor de Azúa, los Gobiernos han de tener la responsabilidad de hacer llegar la cultura, toda la cultura posible, a sus conciudadanos, para no crear gente inculta e ignorante, capaz de ser fácilmente manipulada. Más o menos como el señor Azúa, que enseguida comienza a descalificar: "Fíjese lo que ha salido de la Facultad de Políticas de la Complutense...Es lo más ignorante del país, pero consiguen llevar a la gente gregaria, como corderitos". Quizá el señor Azúa ignora que la Facultad que refiere es una de las más prestigiosas del país, donde trabajan eminentes filósofos como Carlos Fernández Liria, al que seguramente el señor Azúa no llegará ni a la altura del betún. Y quizá al señor Azúa le parezcan corderitos la gente que vota a PODEMOS, pero no tilda de corderitos a los votantes del resto de fuerzas políticas, sobre todo del bipartidismo, que llevan haciéndolo durante más de 30 años. 

 

Continúa a la carga: "Desde mi edad yo siempre aconsejo que no se haga caso a ningún partido político o institución, nada que sea colectivo ni nada que sea gregario. Cultívate tú mismo, pero sin hacer caso de nadie". Parece que se trata de la versión intelectual del neoliberalismo, que reniega de lo público, de lo colectivo y de lo común, y aboga por el individualismo, el egoísmo, la competencia y el "sálvese quien pueda". Un poco más tarde ya comienza a confesarse: "Veo algo de decencia en CIUDADANOS". Vaya, parece que por fin se le comienza a ver un poco el plumero (de hecho, pertenece al núcleo fundacional del partido de Albert Rivera, aunque no desempeñe ningún cargo dentro del mismo). Pero mirad por dónde, su balanza se inclina por la fuerza política más demagógica de todas, precisamente aquélla que ha venido a "regenerar" el panorama político, pero que en realidad no es otra cosa que una herramienta al servicio de las clases dominantes para continuar con las mismas políticas del bipartidismo. Su discurso no obstante es desolador, pide que los más preparados huyan de la política, y asegura que "En los partidos, o te corrompen o te destruyen (...). Es la podredumbre absoluta. Hay que apartar las manos para no mancharse". Claro, el señor Azúa se suma al discurso catastrofista generalizado, que aboga por el "Todos son iguales", y seguro que de ahí pasa a "La corrupción está en todos sitios", y un largo etcétera, pero qué curioso, el único partido que se lleva sus críticas más feroces es el de Pablo Iglesias. 

 

Sus palabras para con la formación morada son tremendas: "Han aceptado dinero de los gorilas venezolanos y de los verdugos iraníes. Yo no entiendo cómo alguien les sigue haciendo caso". Sólo para contestar a estas afirmaciones del señor Azúa necesitaríamos otro artículo separado, pero intentaremos contestarle rápidamente con otras varias preguntas: ¿sabe el señor Azúa que las querellas y denuncias sobre lo que acusa a PODEMOS han sido archivadas por los jueces? ¿sabe el señor Azúa que los "gorilas" venezolanos, como despectivamente les tilda, han ganado las elecciones durante muchos años? ¿critica el señor Azúa a PODEMOS sin pruebas por aceptar dinero de los iraníes, pero no critica a la Monarquía española que se reúne cariñosamente con los monarcas sauditas, sangrientos y tiránicos responsables de las mayores masacres de Oriente? Qué facil es, cuando no se tienen argumentos para rebatir un ideario político, entrar como una apisonadora, salirse por los cerros de Úbeda, y decir que en Irán "cuelgan a los homosexuales de grúas y lapidan a las adúlteras", cuando no han criticado en su vida a ningún país oriental por no respetar los derechos humanos, incluso han aplaudido cuando nuestra indecente Monarquía se reunía con ellos. La conclusión está clara: el señor Azúa es, sin paños calientes, otro Eduardo Inda, es decir, otro agresivo paladín vocero papagayo de la clase dominante, sin escrúpulos, al que no le importa mentir, difamar y calumniar con tal de desgastar a sus enemigos. 

 

Pero no quedan aquí las descalificaciones del señor Azúa, que no deja títere con cabeza. Sobre la formación de un posible Gobierno, es bastante pesimista: "O es algo disparatado, con independentistas y abertzales, que habría que marcharse de España, o Rajoy y Sánchez se suicidan y pactan". Y sentencia: "La ideología no debería tener peso ahora mismo sino la mejora de las condiciones de vida de los ciudadanos". Podría comenzar el señor Azúa en aplicarse el parche, que durante toda la entrevista se dedica a intentar liquidar a PODEMOS y a sus líderes, a no ser que piense que la formación de Pablo Iglesias es la única que no busca la mejora de las condiciones de vida de los ciudadanos. El señor Azúa reproduce los mismos esquemas mentales y actitudinales que reprocha a los políticos, entrando continuamente en contradicciones entre lo que dice en un momento determinado y lo que dice en el momento siguiente. Pero quizá las declaraciones más grotescas, y por tanto las que han tenido mayor repercusión mediática, han sido las machistas dedicatorias que le ha regalado a la Alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, hasta tal punto que existe una petición en Change.org para que la RAE exija la dimisión a este señor. Las declaraciones en cuestión son las siguientes: "Una ciudad civilizada y europea como Barcelona tiene como alcaldesa a Colau, una cosa de risa. Una mujer que debería estar sirviendo en un puesto de pescado. No tiene ni idea de cómo se lleva una ciudad ni le importa. Lo único que le importa es cambiar los nombres de las calles". 

 

De nuevo, intolerables declaciones provenientes de todo un académico, que se descalifican por sí mismas, y que demuestran la talla moral del personaje. El señor Azúa debería saber que precisamente Ada Colau está contribuyendo (con el resto de las ciudades del cambio) a que precisamente Barcelona sea una ciudad más civilizada, porque está presionando al Gobierno para que su Administración (local) pueda encargarse de la recepción de los refugiados, esos mismos que están llamando a las puertas de Europa, y resulta que Europa se las cierra todas, incluido nuestro indecente Gobierno del PP. Y de nuevo se contradice, porque si como el señor Azúa dice el franquismo aún pervive en nuestra sociedad, debería estar muy agradecido al Ayuntamiento de Ada Colau por dedicarse a cambiar los nombres de las calles, que hacen homenajes y menciones honoríficas a personajes franquistas. Lo que sí tengo claro es que, incluso como vendedora de pescado, la señora Colau lo haría mejor que el señor Azúa. Y remata Azúa de la misma forma como empezó: "La ideología es para los tontos". Claro, debe ser por eso que él también tiene la suya. En definitiva, de Azúa se muestra como uno de esos intelectuales de pacotilla, que no pueden siquiera disimular su fanática adscripción al pensamiento dominante, y que resulta un claro exponente de la mediocre clase intelectual que poseemos. Y es que ya se sabe: se puede ser un burro en pie, aunque se sea científico, artista, escritor o académico.

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10 abril 2016 7 10 /04 /abril /2016 23:00

No valen medias tintas; si bailas demasiado pegado con el capitalismo siempre existe un mismo final: te pisotea

Alfredo Serrano Mancilla

¿Y cuáles podríamos decir, respondiendo al título de nuestra serie de artículos, que son las diferencias fundamentales del socialismo "clásico" con el socialismo de nuestro siglo XXI? Pues los grandes objetivos (redistribución de la riqueza, justicia social, etc.) continúan manteniéndose, y añadimos (ya lo hemos comentado en muchas ocasiones a lo largo y ancho de estos artículos, y en muchos otros de nuestro Blog) los temas troncales y transversales del feminismo (la lucha contra el patriarcado), del pacifismo (la lucha por la paz y el internacionalismo) y el ecologismo (la lucha por el respeto a la naturaleza y al resto de seres vivos del planeta), sin los cuales el actual socialismo no podría ser entendido. Las luchas por la liberación animal, por la liberación de los pueblos y por la liberación de las minorías oprimidas serían también otras luchas añadidas a la causa original socialista. Ya le hemos dedicado, en ésta y en otras series de artículos, profundas exposiciones a dichos temas, luego por tanto, no insistiremos más aquí. Pero no acaban con ellas las diferencias, aportaciones y actualizaciones que el socialismo y el marxismo actuales incorporan sobre sus concepciones clásicas. Tomando como referencia a la pensadora chilena Marta Harnecker, uno de los mayores referentes vivos del socialismo actual, expondremos algunas de esas diferencias. 

 

Partamos del proyecto socialista inicial, como una visión de una sociedad fundamentalmente igualitaria, de justicia social, donde todos gozasen de la riqueza generada por la misma. Y entendíamos que para eso se requería un Estado, fuerte en un principio, que destruyese las poderosas fuerzas del Estado burgués, tomase en sus manos los medios de producción, planificase la economía centralmente, evitando la anarquía capitalista, y por supuesto suprimiese la pobreza, redistribuyera la riqueza, etc. Podemos decir que todo ese ideal se materializó fundamentalmente en el proyecto socialista soviético, que era el que nosotros teníamos como faro en su época de esplendor. Pero con el tiempo, en dicho modelo se pervirtieron muchos aspectos, se dieron muchas deformaciones. En primer lugar, el modelo de partido único (el partido revolucionario, el partido bolchevique en el caso que nos ocupa) como un partido dueño y depositario de la verdad, que por lo tanto debería conducir al Estado (de hecho se transformó en partido de Estado) y que desde arriba debería resolver los problemas de la gente, porque sabía lo que había que hacer, siguendo la supuesta doctrina socialista. Pero entonces, lo que fue ocurriendo con el tiempo fue que la planificación (estatal) se fue convirtiendo en planificación burocrática, es decir, generando una especie de casta que desde arriba planificaba, y los destinatarios de los bienes de esa planificación, dejaron de sentirse identificados con lo que se les ofrecía. 

 

La brecha comenzó a ser cada vez más gruesa. Los estamentos estatales dejaron de representar al pueblo, se fue instalando la corrupción, y la clase gubernamental y el partido se convirtieron en poderosos enemigos de las clases populares. Esto es de hecho el mejor argumento que poseen los detractores del modelo socialista, que argumentan que nunca se ha podido llevar a efecto en  ningún país, porque es un sistema fallido de facto, imposible de implementar. Y por eso, también, el socialismo actual ha superado esa fase de propiedad estatal para alcanzar otra fase superior, como es la propiedad social, la que evitaría justamente todos estos desmanes. El socialismo actual conserva las mismas metas de justicia social originales, pero se entiende que tiene que ser un socialismo construido con la gente, teniendo en cuenta su participación, su apoyo y su respaldo, porque es una democracia radical. Y en las democracias radicales, para ser realmente democracias, tiene que ser el pueblo el que construya, el que gobierne, y los líderes y gobernantes deben estar para obedecer las directrices de su pueblo. En dos palabras: mandar obedeciendo. Entonces, el tema de la participación popular es troncal en el socialismo de hoy día, cosa que antes (en el socialismo clásico) no lo era. Podemos decir que el ideal democrático se pone incluso por encima del ideal socialista, en el sentido de que es el pueblo quien guía los designios del proyecto socialista. 

 

Y luego, esta reflexión se plasma también en una forma característica de alcanzar el poder que es diferente. Porque en el pasado, las experiencias históricas (fallidas o exitosas) del socialismo han sido fundamentalmente experiencias guerrilleras, o si se quiere experiencias armadas (piénsese en los orígenes de la Revolución Cubana), que han surgido o bien de guerras imperialistas, o de guerras civiles, pero donde siempre el proceso revolucionario popular ha tenido que emplear las armas para liberarse de su enemigo opresor. Entonces, estos grupos armados que llegaban al poder, o ejércitos rojos, destruían el aparato del Estado, y a partir de ahí podían empezar a construir, si bien no de cero, algo bastante cercano a eso, un aparato de Estado distinto, relaciones de producción distintas, sistemas educativos distintos, modelos productivos distintos, etc. Hoy en día, para nosotros, el camino para llegar a esta meta de plena participación popular y de pleno desarrollo humano (lo que al fin y al cabo es el socialismo), ese objetivo, tiene que ser alcanzado a través de la vía institucional. Y si nuestro caminar es a través de esta vía, tenemos que comenzar, como un paso inicial, por cambiar las reglas del juego institucional. Simplemente porque las instituciones funcionan según las reglas burguesas, según los dictados del pensamiento dominante, con sus formas y sus modos, y todo esto hay que cambiarlo. 

 

Y ese sería, de forma bastante resumida, el camino socialista de hoy en día. La senda socialista del siglo XXI, un camino al cual hay que acercarse instalando gobiernos progresistas o gobiernos de izquierda que preparen las condiciones para recorrer el camino, y poder llegar a la meta. Que cambien los modelos productivos, que cambien los modelos de propiedad, que comiencen procesos de redistribución de la riqueza, que practiquen políticas de respeto y reconocimiento a otros sujetos de derecho distintos (los pueblos, la naturaleza, los animales). Que comiencen procesos de desmontaje de la brutal influencia del pensamiento dominante, porque muchas veces esos gobiernos alcanzan mediante victorias electorales correlaciones de fuerzas demasiado estrechas que no les permiten poseer amplias mayorías para ganar procesos constituyentes, y de ahí la tremenda importancia del masivo apoyo popular. Quizá el punto de inflexión, el hito más interesante durante este camino, sea la organización de un Proceso Constituyente popular, que aunando el respaldo social mayoritario, haga partícipe a todo el pueblo (justo lo que consiguieron Fidel en Cuba y Chávez en Venezuela) de la revolución socialista necesaria y de la consecución de sus objetivos. Por tanto y resumiendo, el Socialismo del siglo XXI es diferente en el fondo (asume nuevos ideales a la vez que abandona otros), y en la forma (en la manera de implementar, en la estrategia para alcanzar los objetivos, mediante procesos plenamente democráticos). Continuaremos en siguientes entregas.

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7 abril 2016 4 07 /04 /abril /2016 23:00

Continuando con el tema de los bebés robados, que habíamos iniciado en la entrega anterior, hay que destacar el hecho de que este negocio se había convertido (después de su inicial etapa exclusivamente ideológica) en una prometedora industria, que requería más y más niños procedentes de todo tipo de familias, para que pudiera continuar. Las madres legítimas eran vilmente engañadas, bajo cualquier pretexto médico, y los niños y niñas eran entregados a otras familias, que pagaban muy bien por el bebé entregado. En la mayoría de los casos se convencía a los padres que querían ver el cadáver de su hijo o hija, argumentado que iba a ser un proceso muy traumático. Como mucho, se les permitía presenciar un entierro a cajón cerrado. Se les animaba diciendo que eran jóvenes, que pronto podrían tener más hijos, e incluso se estimulaba hormonalmente a las madres para que volvieran a quedar embarazadas pronto. Todo ello se ejecutaba con la mayor impunidad, amparados por un régimen que había permitido y amparado estas macabras prácticas. 

 

Durante años se fue formando, por tanto, una auténtica red delictiva y criminal, consagrada a estos actos de perversión moral, y en la que participaban religiosos/as y personas pertenecientes al Opus Dei con un "modus operandi" determinado y concreto. Y todo esto no comenzó a salir a la luz pública hasta comienzos de este siglo, concretamente en el año 2002, cuando se estrenó el primero de una serie de documentales que dirigieron Montserrat Armengou y Ricard Belis, que llevaban por título "Los niños perdidos del franquismo". La publicación de estos documentales causó un shock social impresionante, y fue un pistoletazo de salida para que surgiera toda una pléyade de movimientos sociales, de organizaciones y de colectivos de apoyo a estas familias víctimas del robo de sus bebés. Y a raíz de ello, como es lógico, mucha gente comenzó a recordar cosas de su pasado que habían quedado en la sombra, que no comprendían, o a lo que no le habían dado nunca una explicación convincente. Muchas personas empezaron a buscar sus orígenes, a preocuparse de su pasado. Y comenzó el estallido de casos, que también comenzaron a organizarse en plataformas, y a buscar amparo legal y protección pública. 

 

Pero la gran pregunta es...¿Por qué no se cuenta con total apoyo oficial para investigar estos crímenes, descubrir y juzgar a los culpables, y restituir la dignidad a las víctimas? Para explicarlo, hemos de volver sobre un tema que ya hemos abordado en otros muchos artículos, que no es otro que la inmodélica Transición a la "democracia" española, después de la muerte del dictador. Y hemos de comprender que lejos de su carácter impecable que intentan vendernos desde las clases dominantes, se impuso un modelo de transición, promoviendo un punto de equilibrio interesado entre la estabilidad del antiguo régimen y sus prácticas fascistas, y el proceso de cambio y apertura hacia un sistema democrático de bajo nivel, de baja intensidad, donde pervivieran aún las fuerzas vivas y los poderes fácticos procedentes de la dictadura. Mirándolo desde este punto de vista, es lógico deducir que la forma en que fue planteada la Transición impidió un verdadero desmontaje de la dictadura. Y por ello, aún vivimos sumergidos en un post-franquismo económico y social muy potente. Aún seguimos dominados y controlados por los familiares y descendientes de políticos franquistas, y aunque las nuevas generaciones sean ideológicamente más aperturistas, acaban copando todos los lugares estratégicos de decisión política, económica, administrativa, judicial y de los medios de comunicación y grandes empresas. El control de las clases dominantes y de sus estamentos de poder es aún muy fuerte. Con lo cual, una posible revisión profunda de nuestro pasado, al modo en que lo han hecho otros países, sigue siendo aún un tema tabú en nuestra sociedad. 

 

Pero no es sólo esto. Seguimos incumpliendo con total descaro leyes, convenios, tratados y normas internacionales (sobre derechos humanos, sobre torturas, sobre memoria histórica, etc.), y aquí no pasa nada. Nos han sancionado un montón de tribunales y organismos internacionales, pero nuestros gobernantes ignoran todas sus sentencias. Y esta es la explicación de que (al igual que por ejemplo para los deshaucios), las autoridades y las administraciones se tomen pocas molestias en garantizar los derechos humanos, criminalizar a los culpables, e impartir justicia para las víctimas. Y a estas alturas, desgraciadamente, vivimos en una sociedad que aún no ha llegado a comprender que no podemos tener democracia si tenemos a gente enterrada en fosas comunes, en las cunetas, si tenemos a miles de ciudadanos que aún siguen buscando su identidad, si la gente es torturada impunemente en dependencias policiales, si la gente es detenida, procesada o encarcelada por defender los derechos humanos, la paz o la justicia, o si no se les garantiza a las personas la satisfacción de sus necesidades básicas. No podemos hablar de que disfrutamos de un sistema democrático si aún poseemos todas estas carencias sociales. 

 

Pero volviendo a los robos de bebés durante la dictadura, hay que completar el asunto, pues algunas organizaciones, como Women's Link Worldwide, han presentado ante la jueza argentina que tramita la querella contra los crímenes del franquismo, para que incluya los cometidos contra las mujeres por razón de género, donde también encuadrarían el robo de sus hijos e hijas. Esta organización es una ONG que actúa como observatorio de justicia de género, usando el poder del derecho para promover un cambio social que favorezca los derechos de las mujeres y de las niñas, sobre todo de aquéllas más vulnerables. Y es que, durante la Guerra Civil y la posterior dictadura franquista, las mujeres sufrieron distintas formas de violencia, tales como violencia sexual, torturas, robo de sus bebés, rapado y purgas con aceite de ricino, además de todo tipo de torturas psicológicas y procesos de aislamiento y separación de sus familias. La ONG Women's Link indica textualmente en el dossier de la querella: "Estos crímenes contra las mujeres comportaban un castigo hacia sus familias, ya que dentro de la ideología franquista la familia suponía un valor fundamental, era lo que organizaba a las sociedades y la garante de la familia era la mujer. La dictadura de Franco supuso un importante retroceso para los derechos de las mujeres españolas porque el régimen dio marcha atrás a todas las reformas y cambios que habían conseguido las mujeres en temas de igualdad, emancipación y ciudadanía hasta la fecha". Existía incluso lo que se denominaba como el "delito consorte", que expresaba la relación de familiaridad (esposas, hermanas, etc.) con hombres ideológicamente contrarios al régimen. Continuaremos en siguientes entregas.

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6 abril 2016 3 06 /04 /abril /2016 23:00

La mayoría de la gente cree que las representaciones, ideas, sentimientos y conceptos salen del interior de sus cabezas. Ignoran que recorren el camino inverso, de fuera hacia dentro

Vicente Romano (“La formación de la mentalidad sumisa”)

El consumo desmedido es otra gran baza que juega el pensamiento dominante a su favor (recomendamos a los lectores la serie de artículos titulada "Capitalismo y Sociedad de Consumo", donde profundizamos en este modelo), y de esta forma, el ciudadano/a, trabajador/a o cliente/a endeudado/a, ofrecerá más garantías al sistema de ser un fiel y obediente súbdito de todos sus preceptos. Si consumimos sólo lo estrictamente imprescindible, entonces tendremos menos ataduras económicas, y por lo tanto, seremos más libres ante el sistema. Y llegados a este punto, no tenemos más remedio que hablar del auténtico cáncer del sistema capitalista actual, como son los bancos. El capitalismo globalizado, en su fase actual, se fundamenta en una cada vez mayor financiarización de la economía, lo que significa que prácticamente todas las actividades, tanto productivas como especulativas, utilizan el dinero bancario como soporte. Desde hace algún tiempo muchas asociaciones, incluso gobiernos, están permitiendo el uso de monedas virtuales, locales o alternativas, pero aún se trata de experimentos muy restringidos. El banco se ha convertido en elemento imprescindible en nuestras vidas, en pieza fundamental del sistema. Y el banco impone, cómo no, sus propias leyes. Leyes que regulan el funcionamiento del dinero bancario, de la dinámica de su generación, de su poderío social, y por ende, del poder que disfrutan sus accionistas y propietarios. De hecho, son banqueros los empresarios mejor pagados en la actualidad. 

 

Los bancos han impuesto unos modos y formas de actuar en nuestras sociedades, acaparando para sí toda una serie de transacciones que antes no pasaban por ellos. Y por su parte, la Sociedad de la Información, muy ligada a las Nuevas Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC), ha puesto también su aportación, de tal forma que las transacciones bancarias para cualquier proceso están hoy a la orden del día. Se va formando cierto perfil humano, ligado al modelo de conductas que los bancos imponen, que se basa en la autosuficiencia, empresarios de nosotros mismos, individuos de éxito en los mercados, que no necesitan a nada ni a nadie, individuos "hechos a sí mismos" (egoístas e insolidarios, que únicamente valoran el contexto privado), y que además, si es posible, suscriban su "plan privado de pensiones". La publicidad también aporta su granito de arena, mediante la difusión de modelos de familia y de conductas personales y sociales favorables a todos estos comportamientos. Pero este modelo de individualismo autosuficiente esconde una peligrosa moraleja, porque si todos actuáramos de la misma forma, buscando nuestro propio hueco, nuestro bien personal y los de nuestra familia, sin importarnos nada el de los demás, el mundo se nos hundiría rápidamente, porque la vida de la especie humana no se entiende sin lo común. Mientras los empresarios denigran al Estado y lo maldicen continuamente, son los primeros que están locos por introducirse en alguna actividad o servicio público. Y cuando las empresas se hunden, sobre todo esos bancos (últimos responsables de todas las fechorías), buscan desesperadamente el "rescate" del Papá Estado. 

 

Estamos comprobando continuamente que cuando las cosas vienen mal dadas, a nivel individual, te apoyas en el resto de las personas que te quieren, o que simplemente pueden proporcionarte apoyo, es decir, se recurre a los colectivos que puedan tener algo que ver con los problemas que se padecen. Y ello porque la vida es en común, el Hombre es un ser que vive en sociedad, y que necesita de ella, por mucho que los neoliberales escupan continuamente a esa sociedad. Además, para que algunos brillen en su proyecto personal o empresarial, para que alcancen ese éxito tan soñado (bajo el modelo de "éxito" que nos impone esta alienante sociedad), otros han de prestar su ayuda, su colaboración, o han de sostenerles desde fuera. Sin contar con las personas que nos cuidaron cuando éramos niños, o con las que nos cuidarán cuando seamos mayores, o dependientes. La sociedad y la vida no tienen sentido sin lo común, sin lo público, por mucho que nos empeñemos, aupados por este insaciable capitalismo, en ignorarlo. Y así, a cierta parte "privilegiada" de la población se le impone ese ideal de autosuficiencia, mientras a otra parte subordinada (mujeres, y clases subalternas) han de proporcionar todo el apoyo, han de entregar su vida, para que ese individuo alcance "su éxito soñado" (como en la imbecilidad transmitida durante generaciones del "sueño americano", entendido como que USA es la tierra de las oportunidades, cuando es en el realidad el país más guerrero, agresivo, salvaje e insolidario del mundo). 

 

Todo por tanto está enfocado hacia el consumo masivo, y como decíamos antes, las operaciones bancarias son pieza clave de todo ese engranaje. El consumo incide en la macroeconomía (la economía de las grandes cifras) asociado al "crecimiento" económico (mejor dicho, a lo que el pensamiento dominante nos inculca que es el crecimiento), y a su expresión numérica, el PIB, y en la microeconomía (la economía de las pequeñas cifras, de la vida cotidiana) asociado al consumo privado, individual o colectivo, al consumo de bienes y servicios, y por tanto, a su sostenibilidad. ¿Y qué es lo que hemos recomendado? Consumir menos. Y es que con una de las grandes falacias del capitalismo nos hemos topado. Con aquélla que afirma que es necesario consumir mucho, incluso consumir cada vez más, para que la economía crezca continuamente, para generar riqueza y así posibilitar que la ciudadanía pueda disfrutar de ella. Y algunos podrán pensar: ¡Pero si no consumimos entonces no generamos trabajo a nuestros conciudadanos, contribuimos al desempleo, somos insolidarios con el resto de los trabajadores! Efectivamente, si nadie acude a la cafetería de la esquina a tomarse un café, probablemente el dueño tenga que comenzar por despedir a los camareros, y si la tendencia persiste, seguramente tenga que cerrar el negocio. Y algo de razón tendrían, lo que pasa es que hay que situar las cosas en su justo término, tampoco aquí podemos dejar que nos engañen. 

 

El capitalismo nos ha vendido la esperanza de que a mayor riqueza generada en general, mayores serán las posibilidades de que a la gente corriente le caiga algo de dicha riqueza generada. Pero los hechos han demostrado, sin duda, que la clave no está en generar más riqueza (aunque esto ayuda aparentemente y puntualmente) sino en repartirla. El problema no es tanto que haya mucha riqueza y que ésta crezca sin cesar (algo que por lo pronto parece bastante improbable), sino sobre todo que la que haya se reparta adecuadamente. Que el fruto del trabajo de todos sea disfrutado por todos de la forma más igualitaria posible. Por otra parte (aunque esto lo dejaremos para otra serie de artículos donde nos podamos extender en el tema), el crecimiento económico indefinido, perpetuo, no es posible, por mucho que nos lo quieran hacer ver los voceros del pensamiento dominante. Y ello porque la propia generación de productos, bienes y servicios requiere que el Hombre lleve a cabo una serie de tareas de explotación del entorno natural, de los ecosistemas que nos rodean, absolutamente insostenible, o si se quiere expresar de otro modo, no podemos crecer indefinidamente bajo un contexto físico (nuestro planeta) finito y limitado. Como se ve, muchas falacias, mentiras y manipulaciones nos vierte el pensamiento dominante, que además utiliza (como ya hemos referido en entregas anteriores) toda una serie de vocablos, términos y conceptos que están manipulados en su favor (por ejemplo, lo que ellos llaman "riqueza" no es el PIB, lo que ellos llaman "progreso" es en realidad involución, lo que llaman "reformas" son en la práctica recortes, y un largo etcétera). Continuaremos en siguientes entregas.

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5 abril 2016 2 05 /04 /abril /2016 23:00

Como en la época que vivimos de constante ofensiva del capital hay que estar desmontando falacias de forma continua, procedentes de los poderes económicos o de las fuerzas políticas o mediáticas que les representan, en el presente artículo nos vamos a centrar en las propuestas laborales recogidas en el reciente Pacto entre el PSOE y CIUDADANOS, firmado en principio para posibilitar la investidura (fallida) de Pedro Sánchez como Presidente del Gobierno. En concreto, y basándonos en el documento publicado por Antonio González, de Economistas Frente a la Crisis, vamos a centrarnos en la modalidad de contrato laboral que se propone, que viene a ser la misma que CIUDADANOS viene denominando "Contrato único". Lo primero que hemos de afirmar es que, aceptar (aunque sea implícitamente) que la (des)regulación del mercado laboral (por enésima vez) es importante para la creación de empleo, es ya, en sí mismo, una falacia de partida. El nivel de desempleo que padecemos en nuestro país no es resultado de la supuesta "rigidez" de nuestro mercado laboral, sino de otros factores que no tienen que ver con ello, como el nivel de industrialización de la zona en concreto (compárese el nivel de paro de Euskadi con el de Andalucía), y de las consecuencias de la propia crisis, que ha hecho descender el consumo de forma generalizada, lo cual imposibilita que las empresas vendan sus productos, y por ende, puedan contratar a más personal. 

 

Lo que las fuerzas políticas de la derecha neoliberal han etiquedado siempre como la "dualidad" del mercado laboral, no es más que la manifestación de su interés por acabar con los derechos y garantías reconocidos a las plantillas de trabajadores estables, más que un interés por acabar con el empleo precario en nuestro país. Hemos de interpretar, por tanto, el deseo de "acabar con la dualidad en el empleo" como un intento de debilitar el empleo estable y con derechos, generalizando la precariedad y dotando a la parte empresarial de más poder sobre todo tipo de trabajadores. Pero para disfrazar sus intenciones, y expresarlo de una manera suave y engañosa, nos sumergen en todos los trucos y recursos de su neolenguaje laboral, que emplea por doquier salvajes e indecentes eufemismos para negar, esconder o subvertir la realidad. Por tanto, la primera llamada de atención es a que no nos podemos dejar engañar. De hecho, en el documento del acuerdo entre PSOE y C's el epígrafe se titula bajo la rimbombante expresión "Medidas para mejorar la calidad del empleo y combatir la inestabilidad y la precariedad laboral", pareciendo que tienen muy buenas intenciones al respecto, cuando en realidad las medidas que proponen no vienen sino a incrementar la inestabilidad y la precariedad para la clase trabajadora. 

 

Vamos a rescatar un párrafo inicial de Antonio González, cuando se refiere a las falacias vertidas en torno a la precariedad y la inestabilidad: "Vaya por delante que las medidas más novedosas del apartado incurren en el error, claramente reconocible en las posiciones ya conocidas de CIUDADANOS, de no comprender que el empleo puede ser temporal, pero no necesariamente precario, si su naturaleza es verdaderamente temporal. En sentido opuesto, el empleo será precario por su duración temporal (no por la modalidad y denominación del contrato) e inestabilidad cuando su naturaleza dentro de la actividad de la empresa sea en realidad permanente, o cuando la rescisión del contrato (aunque éste sea indefinido) pueda hacerse de forma unilateral y sin causas por parte de la empresa. Además, la rotación e inestabilidad del empleo son hoy sólo una de las formas de precariedad, porque la desregulación y las prácticas laborales de las empresas han derivado en nuevas y terribles formas de precarización del empleo. La perspectiva interesada de considerar la tasa de temporalidad como única expresión de la precariedad puede ser hoy no sólo reduccionista, sino manipuladora. Los despidos injustificados, las relaciones laborales fuera de norma, el fraude masivo en los contratos temporales, el falso, desregulado y sin derechos trabajo a tiempo parcial son, entre otras, expresiones de la precarización multiforme del mercado de trabajo". 

 

Así es, en efecto, y para ilustrarlo, vamos a poner un ejemplo (se podrían poner miles de ellos) concreto. Un caso típico corresponde a las personas (normalmente son mujeres) que las empresas contratan para hacerse cargo (entre otras tareas) de lo que pudiéramos denominar la "centralita" de teléfonos de la empresa, esto es, son las recepcionistas generales de cualquier llamada general que venga del exterior, y de redirigirlas a las personas interesadas. Pues bien, la pregunta podría ser: ¿es ésta una actividad constante en la empresa? Evidentemente sí, pues la empresa siempre necesitará una centralita y alguien que la gestione. Bien, pues nuestra experiencia nos dice que la mayoría de las empresas, en vez de seleccionar dicho personal como plantilla estable de la misma, amparada por sus derechos y garantías, prefieren buscar a dichas trabajadoras entre la selección externa que les realiza una empresa de colocación (típicamente una empresa de trabajo temporal), por lo cual estas personas tienen, de forma permanente, un empleo precario. ¿Qué sentido tiene, pues, que si estamos hablando de una actividad permanente en la empresa, los trabajadores o trabajadoras que la realicen estén sujetos continuamente a la precariedad, a la inestabilidad y a la falta de derechos y regulación? Este es el asunto. 

 

Pues bien, el documento del acuerdo entre PSOE y C's cambia el nombre del contrato temporal por el de "contrato estable y progresivo", expresando de esta forma un eufemismo, un oxímoron, en una palabra, una mentira. La modalidad de contratación propuesta (disfraz del contrato único) no es ni estable ni progresiva, porque de entrada, lo temporal no puede ser estable. En realidad, esta nueva modalidad de contratación no viene sino a formalizar, legalizar e institucionalizar la precariedad, ya que si la actividad a realizar es permanente en la empresa, los contratos han de ser indefinidos y no pueden ser temporales, aunque se les disfrace bajo la denominación de "estables". El esperpento eufemístico llega a su máxima expresión, intentando hacernos creer que la nueva modalidad de contratación va a garantizar la estabilidad en el empleo, cuando lo único que va a garantizar es la precarización continua. Es decir, la maniobra, en vez de atacar la posibilidad inmoral de que las empresas continúen contratando de forma temporal para actividades permanentes, la legaliza, le da amparo normativo, la convierte en legítima, y además, reduce las indemnizaciones por despidos no justificados o improcedentes (porque además no se requiere casuística ni para contratar ni para despedir). En el fondo, pretenden conseguir que ésta sea la vía general de acceso al empleo para todo tipo de trabajos y actividades. 

 

Pero ello, como decimos, lejos de provocar un comportamiento de las empresas más responsable, y unas condiciones laborales más dignas para los trabajadores, lo que va a provocar es que los empresarios usen y abusen de esta modalidad contractual para todo tipo de actividades, aumentando la rotación del personal (para impedir que vaya creciendo la posible indemnización por despido), y excusándose en que este tipo de contrato "estable y progresivo" no tiene una casuística determinada ni para su establecimiento, ni para su extinción. Con todo ello, en vez de cambiar la cultura empresarial hacia un mayor reconocimiento de la estabilidad en el empleo, se va a potenciar el hecho de que las empresas no desean en general establecer relaciones estables (por criterios económicos, claro está) con los trabajadores de menor cualificación, de los cuales, en cuanto las circunstancias se lo permitan, intentarán desprenderse, ahorrándose costes laborales, y ahora, además, bajo un contexto normativo que legaliza y ampara dichas prácticas indecentes. Los efectos, pues, de esta nueva modalidad de contrato serían nefastos desde todos los puntos de vista, ya que se reducirá el uso de los contratos indefinidos, aumentará la rotación del empleo (para ahorrarse la creciente indemnización por despido), no se reducirá la tasa de temporalidad (en todo caso podrá ocultarse mejor a efectos estadísticos), la estabilidad real del empleo no aumentará, sino que tenderá a reducirse, y la dualidad y segmentación laboral permanecerán en nuestro mercado laboral. Como vemos, solo existen razones para desecharlo. 

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Published by Rafael Silva - en Política
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4 abril 2016 1 04 /04 /abril /2016 23:00

A diferencia de la democracia mexicana, en Cuba estudiar magisterio y ejercerlo no cuesta la vida; ni el periodismo, como en Honduras, provoca la muerte; ni el sindicalismo mata como en Colombia. En Cuba no se muere de colesterol ni de hambre. En Cuba las artes, la danza, la pintura, no son malas palabras y el teatro tampoco un acertijo

Koldo Campos

Continuando desde el anterior artículo, diremos que el propio sistema electoral también es diferente en Cuba. Existen Elecciones Generales, donde se eligen 612 diputados, cuyo sufragio se organiza por municipios, donde existe un sólo candidato por escaño, pero dicho candidato necesita, al menos, el 50% del voto popular. Después de la celebración de los sufragios populares, la nueva legislatura electa se reúne para escoger los líderes entre los diputados, mediante voto secreto. Y así se eligen también los altos representantes del Estado. Pero volvamos al origen del problema: a Estados Unidos (y sus fieles aliados occidentales) no les importa en absoluto dicho sistema de elección, porque en otros países latinoamericanos también existe un sistema presidencial, más parecido al de USA, como Venezuela, Bolivia o Ecuador, y sin embargo, sus líderes (que ganan limpiamente las elecciones) tampoco son reconocidos como tales por la obsesión fanática de Estados Unidos de atacar por cualquier pretexto a todo país que no obedezca sus designios. De hecho y cada vez que puede, derroca por la fuerza a los sistemas políticos legítimos de muchos países, como ha ocurrido históricamente en el Chile de 1973 (Salvador Allende) o en la Honduras de 2009 (Manuel Zelaya), por citar sólo dos casos de una extensa lista. También se argumenta de forma torticera y falsa que la sociedad civil cubana no es independiente. Pero esconden que para ellos, si la sociedad civil actúa en defensa y en armonía con el proceso político cubano, entonces eso significa que "no es independiente". Sin embargo, le conceden toda la legitimidad y toda la "independencia" a las asociaciones de disidentes y opositores políticos a la Revolución. 

 

En una palabra, no respetan y atacan a todo lo que representa el sistema político cubano, la Revolución Socialista de Cuba, sus valores, sus líderes, su ideario y sus procesos internos, mientras que apoyan y legitiman todo aquéllo que se enfrenta a dicho proceso, aunque dicho enfrentamiento sea mediante métodos violentos. ¿No es esto aplicar un doble rasero, inmoral e hipócrita, por usar suaves calificativos? Pero cuando además estas mentiras, falacias y manipulaciones son vertidas principalmente por la mayor potencia hegemónica mundial, paladín del capitalismo y responsable (esta vez sí) de las mayores violaciones contra los Derechos Humanos, dentro y fuera de su país, la cosa ya es más grave. Sí, porque Estados Unidos no sólo es el responsable de mantener el criminal bloqueo económico contra el país caribeño desde hace medio siglo (consultar este artículo para una exposición más extensa sobre el mismo y sus gravísimas consecuencias), sino que además es autor de perversas prácticas de violencia policial, ataque a las minorías étnicas, discriminación de inmigrantes, prácticas de torturas a presos en cárceles secretas sin las mínimas garantías (la mayor de ellas en la Bahía cubana de Guantánamo), persecución de las personas que desvelan sus prácticas de espionaje por doquier, sin mencionar que es el responsable último de la práctica totalidad de las guerras que en la actualidad (y durante los últimos siglos) se suceden en los diversos escenarios mundiales en conflicto. 

 

Y mientras todo ello ocurre en USA, en Cuba, la Revolución Socialista ha permitido, dentro del contexto socioeconómico de un país pobre, ir alcanzando altas cotas de bienestar social y de protección de la ciudadanía ante los derechos humanos. Y así, mientras en Estados Unidos (y en muchos países de la UE) millones de personas no tienen acceso a la sanidad, a la educación, a la vivienda o a la alimentación, en Cuba se han alcanzado cotas de acceso prácticamente universales a estos derechos...¿No son estos derechos humanos los que interesan a Estados Unidos? Y a pesar de las enormes limitaciones que el criminal bloqueo económico ha impuesto a la isla, el pueblo cubano, apoyando su Revolución, ha logrado avances y conquistas sociales sólo imaginables en una sociedad auténticamente avanzada. Un pueblo que ha puesto la solidaridad como su propia bandera, una solidaridad que ha sido interna, pero que también ha practicado con cuantos países han necesitado de ella, suponiendo un referente vivo y un ejemplo a seguir por toda la comunidad internacional. Y qué duda cabe que si el bloqueo económico no hubiera sido impuesto, el desarrollo en vivienda, producción de alimentos, transporte, o avances científicos y tecnológicos hubieran conseguido mayores desarrollos. Pero aún con sus limitaciones e imperfecciones, Cuba representa el mejor referente vivo del Socialismo, donde la extensión beneficiosa de avances sociales, la erradicación de la pobreza y del analfabetismo, la preservación medioambiental, y la fortaleza de la cultura socialista impregna a todos los amantes de otro mundo posible y necesario.

 

En el terreno educativo, sólo Cuba alcanzó los objetivos globales del proyecto "Educación para Todos" en el período 2000-2015 en toda América Latina, hecho que consiguieron sólo un tercio de los países del mundo. En un Informe de la UNESCO, se mencionan los 6 objetivos alcanzables que son (1) extender y mejorar la atención y educación de la primera infancia, (2) lograr la universalización de la enseñanza primaria, especialmente en lo que respecta a niñas y niños pertenecientes a minorías étnicas o marginadas, (3) garantizar que los jóvenes y adultos tengan iguales oportunidades de acceso al aprendizaje y la adquisición de competencias para la vida diaria, (4) lograr en 2015 una reducción del 50% de los niveles de analfabetismo de la población adulta, (5) suprimir la disparidad entre los sexos y lograr la igualdad entre ellos en la educación, y (6) mejorar la calidad de la educación para todos y obtener resultados de aprendizaje mensurables. Ello debería despertar la admiración de todos esos países occidentales "avanzados", que son los que se dedican a criticar a Cuba por su falta de democracia y de respeto a los derechos humanos. Por tanto, y según los datos de que disponemos, avalados por las más altas Instituciones y Organismos internacionales (nada sospechosos de ser nidos de perversos marxistas), la República de Cuba ha demostrado que es posible alcanzar un alto grado de desarrollo humano manteniendo la sostenibilidad del sistema económico. Otras grandes potencias deberían aprender del pequeño país caribeño. 

 

Y es que también en el terreno del cuidado y el respeto medioambiental, Cuba es punto y aparte. Casi todos los países más desarrollados del mundo consiguen sus buenos resultados a costa de despilfarrar los escasos recursos naturales del planeta, provocando la destrucción de los ecosistemas y del equilibrio ambiental. No es el caso de Cuba, que ha conseguido colocarse entre los países con un alto índice de desarrollo humano, manteniéndose dentro de los parámetros de sostenibilidad ecológica necesarios, para no representar un lastre para el planeta. Rescato las sabias palabras de Koldo Campos cuando afirmaba: "Nadie en este manicomio en que han convertido al mundo quienes dictan su destino, disfruta de la cordura de Cuba, de su sensatez y de su juicio, de su capacidad de lucha, de su vergüenza". En resumidas cuentas, Cuba ha sabido, gracias a la valentía de su pueblo y a la indiscutible inteligencia de sus dirigentes, conducirse por el camino de la Revolución Socialista, y ello a pesar de que ha tenido que atravesar (y aún continúa haciéndolo) por una serie interminable de escollos, que han podido salvar mediante un arrojo, una firmeza y una determinación como pocas veces se ha dado en la Historia de la Humanidad. Hoy esa pequeña isla del Caribe, pese a la hostilidad norteamericana y el cerco mediático mundial, es un espacio decoroso, un lugar apacible y en armonía, un sitio donde puede vivirse con dignidad. Cuba es un referente, un símbolo de resistencia, quizá el pueblo más entregado y valiente de la Historia de la Humanidad. Finalizamos con las bellas palabras dedicadas por Miguel Manzanera Salavert, que afirmaba: "Sólo conozco un Oasis posible, que es la República de Cuba". 

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