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3 abril 2016 7 03 /04 /abril /2016 23:00

Necesitamos recuperar soberanías políticas y económicas y ponerlas todas en relación mediante una alianza política, económica, ética y ecológica a escala mundial. Una agenda nacional y global para el cambio social debe incorporar necesariamente los siguientes ejes: la lucha por la supervivencia del género humano y del planeta haciendo frente al cambio climático, la lucha por el desarme nuclear y la paz, la lucha por la autodeterminación de los pueblos, la lucha por un reparto equitativo de la riqueza, y la lucha por la superación del modelo patriarcal. Estas luchas son necesariamente anticapitalistas y deben de encontrar y construir un espacio de coordinación y encuentro a escala planetaria a través de una nueva Internacional de los Pueblos

Arnaldo Otegi

En artículos anteriores de la serie ya hemos incorporado muchas aportaciones y visiones de los diferentes estudiosos marxistas y socialistas de nuestra época más reciente, y vamos a continuar en el presente artículo en esta misma línea, destacando algunas aportaciones interesantes. Por ejemplo, la visión de la sociedad socialista de Ernest Mandel es la siguiente (tomada de su obra "Introducción al Marxismo"): "Una sociedad de este tipo liberará al hombre de las cadenas de la división social y económica del trabajo. Los marxistas rechazan la tesis según la cual algunos hombres "han nacido para mandar" y otros "han nacido para obedecer". Ningún  hombre, por naturaleza, está predispuesto a ser minero toda su vida, ni fresador, ni conductor de tranvía. En cada hombre dormita el deseo de ejercer un determinado número de diferentes actividades: basta con observar a los trabajadores durante sus ocios para darse cuenta de ello. En la sociedad socialista, el alto nivel de cualificación técnica e intelectual de todo ciudadano le permitirá realizar durante su vida muchas tareas diferentes y útiles a la comunidad. La elección de la "profesión" dejará de ser impuesta a los hombres por fuerzas o condiciones materiales, independientes de su voluntad. Dependerá de su propia necesidad, de su propio desarrollo individual. El trabajo dejará de ser una actividad impuesta de la que se huye, para convertirse simplemente en la realización de la propia personalidad. El hombre será finalmente libre en el sentido real de la palabra".

 

Y concluye: "Una sociedad como ésa se esforzará por eliminar todas las fuentes de conflicto entre los hombres. Destinará a la lucha contra las enfermedades, a la formación del carácter del niño, a la educación y a las bellas artes los inmensos recursos que hoy se despilfarran en objetivos de destrucción y en represión. Eliminando todos los antagonismos económicos y sociales entre los hombres, eliminará también todas las causas de guerra o de conflictos violentos. Únicamente el establecimiento en todo el mundo de una sociedad socialista puede garantizar a la humanidad esta paz universal que se ha convertido en condición para la simple supervivencia de la especie en esta época de armas atómicas y termonucleares". Como puede comprobarse, pone en cuestión las formas clásicas del trabajo capitalista (que únicamente considera trabajo las modalidades remuneradas establecidas por el mercado), y se centra en el trabajo como plena realización de las actividades y proyecciones de la personalidad humanas, concluyendo que será esta realización personal (y colectiva) la que nos traerá mayores cotas de armonía y paz social. Decididamente, Mandel es uno de los investigadores imprescindibles del socialismo moderno. Sus aportaciones han renovado las teorías del Marxismo clásico y del Socialismo, y han abierto la puerta a la confluencia hacia otras corrientes de pensamiento perfectamente integrables. 

 

Por su parte, Alejo Mancebo, en su documento "La deuda, el proyecto constituyente y el socialismo"refiriéndose a las ventajas de la revolución socialista, defiende lo siguiente: "Más de la mitad de la investigación es desarrollada por los Estados, pero esa investigación se pone al servicio de las empresas. ¿Qué inmensas posibilidades se abrirían, si libres de patentes, las investigaciones fueran dirigidas por el interés social? ¿Si miles de científicos, que hoy no pueden estudiar por falta de dinero o deben emigrar en busca de un trabajo, trabajasen en empresas, planificando las investigaciones a desarrollar sin que deban dar un beneficio económico? Las guarderías públicas, la sanidad gratuita, la cobertura por accidente, las pensiones que permitan vivir sin estrés tras una vida de trabajo...Esas realidades, conocidas parcialmente en Europa durante 20 años, son sólo la punta del iceberg de lo que se podría hacer si la prosperidad económica se pusiese al servicio de las necesidades sociales. La voz de la calle, la gente organizada, debería poder decidir los derroteros esenciales de la sociedad. La democracia real es la que permite que, independientemente de tu trabajo, de tu posición social o de tu dinero, tengas posibilidad de decidir sobre el rumbo de las reformas, sobre los ritmos de trabajo, sobre el reparto de la riqueza, sobre qué dirección toma la sociedad. El socialismo es inconcebible sin una democracia real, de base, masiva, basada en la organización de millones de personas, donde todas las ideas se puedan expresar, discutir, y donde la opinión y el debate sean decisivos. A diferencia de las empresas públicas gestionadas burocráticamente que conocemos, las empresas socializadas, su día a día y su derrotero general, deberían ser discutidos por parte de sus trabajadores, de los ciudadanos...". 

 

Alejo Mancebo insiste en su visión del Socialismo desde el punto de vista de lo que hemos denominado "Democracia Económica", esto es, la propia socialización de las decisiones, la propiedad social y colectiva de las empresas, la capacidad organizativa que permite a la inmensa mayoría social decidir conjuntamente el destino de sus activos, de su economía, de sus inversiones. Porque así como el capitalismo consiste en poner la sociedad al servicio de los empresarios, el socialismo consiste en poner la sociedad al servicio de los trabajadores. Ya lo indica muy correctamente, por ejemplo, el Programa del Partido Comunista de España (PCE): "Una democracia económica basada en la subordinación del poder económico al poder político democrático, en la propiedad social de los sectores básicos y estratégicos de la economía, así como de los principales recursos naturales, en la planificación democrática de la economía, en la coexistencia de diversas formaciones económicas, en el control de la gestión y en la intervención y participación real de los trabajadores en la gestión de las empresas públicas y el capital público, en la armonización del desarrollo económico con la preservación del medio ambiente". Nosotros hemos insistido mucho, a lo largo de esta serie de artículos, en la imperiosa necesidad de transformar la propiedad privada de las grandes empresas que suministran los bienes, productos y servicios básicos en propiedad social, haciendo participar al Estado, a los propios trabajadores y al conjunto de la sociedad en el control y toma de decisiones de las mismas. 

 

En dicha economía socializada, los bienes sólo se producirán para cubrir las necesidades humanas, porque en la medida en que ésta economía socializada y planificada venza a la economía de mercado, imperante hoy día, desaparecerá la ganancia, y la propiedad privada de los medios de producción perderá su base, se eliminará por sí sola. Por tanto, en dicha economía socializada ya no existirá ningún mercado, porque: A) El precio no resultará de la ley de la oferta y la demanda, sino del valor de los bienes producidos y del salario; B) El almacenamiento, el transporte y la distribución de los bienes producidos se convertirán en servicios, cuyo valor, al igual que el valor de todos los demás servicios, equivaldrá al tiempo de trabajo invertido, y de esta manera, formará parte del valor de los bienes distribuidos. No obstante, la economía socializada no excluye a la economía de mercado en sentido general, pues únicamente la estamos aplicando a las empresas dedicadas a los bienes, productos y servicios básicos que satisfagan las necesidades consideradas fundamentales para la población. Para el resto de bienes, productos y servicios (considerados no elementales) la economía de mercado puede seguir estando abierta (aunque por supuesto, la sociedad socialista se encargará de que las aberrantes desigualdes sociales que ésta genera sean paliadas y llevadas a su mínima expresión, por ejemplo mediante una política fiscal justa y progresiva, como también hemos desarrollado en artículos anteriores). Continuaremos en siguientes entregas.

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2 abril 2016 6 02 /04 /abril /2016 23:00

Nos hacemos eco del Manifiesto en apoyo a la solicitud de indulto para el sindicalista injustamente encarcelado Andrés Bódalo, en otra incursión más del sistema empeñada en represaliar y reprimir a los dirigentes políticos y obreros que se rebelan ante las injusticias del sistema dominante, como es claramente el caso. Al momento de escribir este artículo, los fimantes ya sobrepasaban los 8.000, así que esperamos que dicho sitio web y la presión popular ejercida puedan dar sus frutos cuanto antes. La página oficial, desde la cual se puede firmar en su apoyo, es www.indultobodalo.info, y desde la cual rescatamos a continuación el siguiente Manifiesto:

 

"Andrés Bódalo Pastrana es un sindicalista que lleva 30 años defendiendo los derechos laborales de los trabajadores y trabajadoras, principalmente de los jornaleros y jornaleras de Andalucía, colectivo al que pertenece. Siempre ha defendido la necesidad de unas condiciones laborales dignas, defendiendo la aplicación de los Convenios Colectivos y luchando por la mejoras laborales en los mismos. Fue elegido como concejal por el Ayuntamiento de Jaén en las últimas elecciones municipales lo que da fe de su apoyo popular y su calidad de representante público elegido por las urnas.

 

Las acciones por las que se ha condenado al sindicalista Andrés Bódalo ocurrieron en el seno de una concentración frente al Ayuntamiento de Jódar (Jaén) que dieron lugar a una breve confrontación con los que en aquel momento ostentaban la representación popular en el municipio y en la que Andrés intentó en todo momento apaciguar los ánimos.

Sin embargo, Andrés ha sido condenado a 3 años y 6 meses de prisión por atentado a la autoridad. Entendemos que la sentencia resulta desproporcionada en alto grado, quedando la presente solicitud de indulto como último intento de evitar su encarcelamiento y el cumplimiento de la pena. Junto a la pérdida social y sindical que puede provocar la entrada en prisión de Andrés Bódalo se une la difícil situación económica en que queda su familia compuesta por seis personas de tres generaciones incluido un hijo de 12 años y una nieta de 6 años enferma crónica, ya que Andrés es la única fuente de ingresos de una familia que al igual que él y muchos andaluces y andaluzas sufren ausencia de rentas y trabajo. Por tanto, entendemos que la concesión del Indulto por parte del Consejo de Ministros del Gobierno de España servirá en este caso para corregir la desproporción de la pena impuesta.

Por todo lo expuesto los abajo firmantes, manifestamos nuestro apoyo y solicitamos SE CONCEDA SU INDULTO TOTAL O PARCIAL para evitar la ejecución en prisión de la pena"

 

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31 marzo 2016 4 31 /03 /marzo /2016 23:00

Especial relación tienen con los Movimientos Sociales de tipo Memorialista (aquéllos MMSS que luchan por la recuperación de la Memoria Histórica, y por conceder la justicia, la reparación, la verdad y la dignidad a los familiares de las víctimas asesinadas del franquismo) aquéllos movimientos dedicados a intentar recuperar, o al menos saber la verdad, sobre los bebés robados a sus madres durante la época de la dictadura. Se trata de otro de los coletazos del bestial comportamiento de dicha etapa, que de nuevo, las autoridades españolas han intentado proteger, entorpeciendo la investigación y la defensa de las víctimas, y por supuesto, sin conceder casi ningún apoyo oficial. Estamos hablando de hechos acaecidos durante varias décadas, de graves violaciones de los derechos humanos (secuestros de bebés recién nacidos) cometidos por españoles y dentro del territorio español, y como en el resto de episodios negros de la dictadura, nuestros indecentes gobernantes (sobre todo los del PP, que siempre han encubierto y protegido al franquismo) han dejado que tenga que ser el propio esfuerzo de las asociaciones y colectivos de víctimas las que pongan toda la carne en el asador para aclarar los graves delitos cometidos, y reclamar la justicia omitida por la Administración. 

 

Tomo información y datos publicados en el sitio web de la Plataforma contra la Impunidad del Franquismo, en lo relativo a este asunto. Parece ser que el origen de esta aberración hay que buscarlo en una especie de "ingeniería social" mediante los experimentos del Jefe de Psiquiatría del Ejército, el Doctor Vallejo Nájera, con las presas republicanas en Málaga. Su fobia, nada científica, aunque quisiera revestirla como tal, hacia las "rojas" le valió para concluir que los republicanos y antifascistas no podían criar hijos "sanos" para el nuevo Estado surgido del Alzamiento Nacional, y que por tanto resultaba lícito socialmente arrancarlos de los brazos de sus madres encarceladas. Este personaje fascista de la época afirmaba que estos niños, al igual que sus padres, eran portadores de un gen marxista (calificaba a la gente de izquierdas como "débiles mentales"), y que por tanto, era necesario apartarlos de esa influencia nefasta. Durante esta primera etapa, fue fundamental el papel prestado por diversas Instituciones políticas y religiosas de la época, como la falangista Auxilio Social, Casa Cuna o la misma Iglesia Católica. Eran frecuentes además instituciones del tipo de los orfanatos, hospicios o inclusas, algunas de las cuales también se hicieron cómplices de estas prácticas atroces. Y así, los niños que salían de las cárceles, o eran arrebatados a sus familias, eran destinados en principio a este tipo de instituciones de "reeducación", dentro de las cuales soportaban auténticos infiernos. 

 

Estos actos de barbarie perpetrados por las autoridades del régimen fascista de Franco llevaron a que el Servicio Exterior de Falange llegara a secuestrar, en la Francia sometida al dominio nazi, alrededor de 20.000 niños/as, hijos/as de republicanos españoles exiliados, para entregarlos a familias afectas al régimen. En el fondo, como vemos, estamos ante un auténtico y aberrante proceso de interceptación desnaturalizadora de los progenitores legítimos hacia sus hijos, para impedir tener que luchar contra nuevas generaciones de "rojos". Pero posteriormente, aquélla operación de secuestro devino en gran oportunidad de negocio, en la que la connivencia de los sectores hospitalarios y sobre todo religiosos, llevaron a que un número quizá más difícil de determinar de recién nacidos (han llegado a cifrarse en 300.000 casos) acabaran perdiendo su identidad y sus raíces, en una macabra operación que combinó el odio y el lucro por parte de una pandilla más o menos amplia de impresentables gobernantes, de fanáticos religiosos y de irresponsables autoridades. 

 

Esa peligrosa combinación, que convirtió el régimen franquista como quizá el mayor régimen verdugo de la Historia (España es el segundo país del mundo, tras Camboya, en número de fosas masivas en las cunetas), instaló una práctica delictiva consentida por los sectores implicados, y que mantuvo durante décadas dichas deleznables prácticas con miles de bebés, algunos de los cuales han podido reencontrarse con sus progenitores biológicos al cabo de los años. Como vemos, se trata de otra vertiente del régimen de terror implantado por la dictadura. Pero es lógico pensar que un fenómeno que se extiende durante tanto tiempo, evolucionara la tipología de sus prácticas, y así, si al principio las víctimas habían sido presas políticas y sus respectivos hijos o hijas, después se avanzó sobre madres solteras o vulnerables económicamente, para cumplir con lo que la moral franquista imponía, esto es, castigar a quiénes habían cometido la osadía de embarazarse sin marido y a la vez "proveer" de descendencia a quiénes tenían familias "bien constituidas", todo ello, claro está, según los rígidos cánones morales de la dictadura. Se pasó por tanto de la inicial maquinaria del horror que comenzó a instalarse durante la Guerra Civil, con las primeras presas políticas de la época, a una práctica generalizada que continuó perfeccionándose al calor de las necesidades y el curso que fueron tomando las políticas del dictador a lo largo de sus casi 40 años de régimen represor y totalitario. 

 

Y así, en un contexto rodeado siempre del miedo y el silencio, como todo lo que ocurría en la vida pública franquista, el robo de niños recién nacidos, si bien comenzó como una purga o castigo aleccionador, fue después mutando sus intereses de acuerdo con las necesidades imperantes de las clases dominantes de la época, como muy bien analiza Cecilia Valdez en su artículo para el medio argentino Pagina 12. Normalmente, el relato posterior que estos bebés recibían, cuando ya eran más mayores, solía ser la confesión de que eran adoptados, y de que sus padres habían muerto en cualquier accidente. El marco jurídico de la época propiciaba, sobre todo para el caso de las madres presas políticas, que sus hijos quedaran bajo custodia del Estado, que permitía incluso el cambio de apellido de esos niños. A todo ello hay que sumar las características de una sociedad profundamente machista, donde la mujer estaba absolutamente controlada. En la España de esos años y hasta 1972, la mujer no era mayor de edad hasta los 21 años, pero es que hasta los 25 años continuaba bajo la tutela de sus padres, si no se casaba antes, en cuyo caso pasaba a estar bajo la tutela del marido. Hechos cotidianos, como la firma de un préstamo, no podían ser ejecutados sólo por la propia voluntad de la mujer, necesitando la firma del marido. El nacionalcatolicismo franquista instaló todo un sistema institucionalizado que regía y ordenaba el comportamiento de la mujer de la época, bajo un papel absolutamente sumiso y supeditado al marido, cuya única función era contentar a su esposo, y ocuparse de los hijos. Continuaremos en siguientes entregas.

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30 marzo 2016 3 30 /03 /marzo /2016 23:00

La manipulación de las mentes es mucho mas eficaz que la tortura de los cuerpos

Manuel Castells

Y la cita del eminente sociólogo nos viene de perlas para introducir otro factor que también es un aliado fundamental del pensamiento dominante, como es la represión. La represión entendida como el uso desmedido y no justificado de la fuerza del Estado contra aquéllos individuos de la sociedad que intenten rebelarse contra el sistema establecido, esto es, contra el orden social establecido. Suele ocurrir fundamentalmente durante las dictaduras militares, que son los regímenes políticos más proclives a instalar un cierto tipo de Terrorismo de Estado sobre sus poblaciones, con objeto de controlarla y someterla a sus dictámenes. El Terrorismo de Estado es la forma más brutal y directa de represión, pues ataca a las libertades fundamentales de forma brutal, secuestrando, encarcelando, torturando y matando a su población, esto es, exterminando al sector de la población más rebelde, o si se quiere, menos sumiso. Es la forma clásica del fascismo, pero hoy día, a través de la ofensiva capitalista globalizada y neoliberal, estamos viviendo otra forma de neofascismo, un tipo de "fascismo social" (en expresión de Boaventura de Sousa Santos), que no recurre a las clásicas formas de secuestro, torturas, desapariciones y asesinatos, sino a la asfixia económica de los sectores populares, y al desmontaje de todos los derechos y sistemas de protección social. Y esto es también un tipo de represión.

 

No obstante, no suele actuar sólo, pues también es ayudado (lo estamos viviendo actualmente en nuestro país con herramientas como la llamada "Ley Mordaza") mediante instrumentos legales creados "ad hoc", y con los cuales el sistema se autodefiende instalando mecanismos represores de la protesta pacífica y popular, cuando ésta estalla en la calle como resultado del hartazgo de las medidas políticas de carácter antisocial que se toman (privatizaciones, reducción de derechos, desmontaje del Estado del Bienestar, etc.). Este fascismo social, más o menos suave, se caracteriza por una judicialización de la vida pública, donde nuestro comportamiento público es analizado con lupa, y donde se restringen la libertad de expresión o de reunión. Pero la pregunta del millón, tomando a nuestro país como ejemplo, sería: ¿cómo es posible que aún así la fuerza política que ejecuta estas medidas siga siendo la más votada? ¿cómo es posible que la gente no vote mayoritariamente a las fuerzas políticas de la izquierda alternativa? Hemos de partir de la idea de que el retroceso social de la izquierda durante las últimas décadas ha sido brutal, y ello porque no tenemos un frente de izquierda alternativo (altersistémico, podríamos decir), porque la realidad histórica y sociológica de nuestro país lo impide. Los casi 40 años de dictadura franquista (que instaló un sistema de represión de cuerpos, pero también de mentes, un sistema totalitario fascista) hicieron tanto daño que aún  no nos hemos recuperado de ello, pues perviven generaciones de personas mayores criadas y educadas durante la represión franquista. 

 

La posterior apertura a la "democracia" modernizó nuestro sistema de libertades e instaló cierta conciencia de la clase trabajadora y de la lucha social, pero aún no pasamos de la protesta sindical, de la movilización más o menos organizada, de la rebelión parcial y pacífica ante ciertos asuntos que provocan nuestro hartazgo. Las huellas del pensamiento dominante son aún demasiado profundas. Hay quien asocia todavía la República con la provocación de una Guerra Civil. Y los poderes fácticos que nos gobernaron durante el franquismo aún continúan muy vivos en el siglo XXI, tales como la Iglesia Católica, las Fuerzas Armadas, el capitalismo empresarial o el heteropatriarcado. No nos hemos liberado aún de todos esas fuerzas que marcan nuestro pensamiento, que reprimen nuestras mentes. Vivimos aún en un país "domesticado" por la fuerza durante mucho tiempo, que aún necesita liberarse de sus ataduras mentales y sociales. Necesitamos liberarnos de esas fuerzas del pensamiento dominante que reprimieron nuestros cuerpos, y que ahora continúan reprimiendo nuestras mentes. Si miramos atrás en nuestra historia reciente, los últimos dos siglos, hemos atravesado componendas de gobierno, tacticismos bipartidistas, monarcas casi absolutistas y dictaduras militares. El panorama es desolador. Un país al que se le ha enseñado a palos que la política no era cosa del pueblo, que había que apartarse de la política, que había que pensar lo que se nos decía, que no existían alternativas. 

 

Así se ha ido moldeando una sociedad sumisa, obediente al poder, incapaz de pensar por sí misma, incapaz de liberarse del dogal impuesto por los poderes fácticos, incapaz de liberarse de sus ataduras físicas y mentales. Por supuesto, la etapa más dura fue la del nacionalcatolicismo franquista, que instaló todo un régimen de terror en nuestra sociedad, y que mantuvo a la población instalada en unos esquemas mentales y sociales absolutamente retrógrados. Se practicó todo un genocidio ideológico, donde se persiguió y se exterminó a todos los sectores sociales que pudieran suponer siquiera un desafío al régimen fascista imperante. Y aún hoy día, esa fuerza política que sigue la primera en el ránking de votos jamás ha condenado de manera firme el franquismo, e incluso lo legitima en cierta forma. Continúa protegiendo y apoyando a los políticos franquistas vivos, y continúa impidiendo que podamos implementar los mecanismos para que nuestra memoria histórica se recupere, los muertos y enterrados en las cunetas puedan tener un entierro digno, y se otorgue justicia, verdad, reparación y garantías de no repetición a los familiares de las víctimas de aquél genocidio. En una palabra, siguen denegando la dignidad a los familiares de las víctimas de aquél período negro de nuestra historia reciente. 

 

Y esta es la explicación del fenómeno sociológico que aún vive nuestra sociedad, porque si miramos atrás, nos encontraremos con generaciones que aprendieron que el único lenguaje era el miedo, y a las que se les instaló en la despolitización a sangre y fuego. Represión de los cuerpos, y represión de las mentes, ésta última aún más poderosa, como muy bien nos recuerda el Profesor Castells. El pensamiento dominante nos llega, desde nuestra memoria colectiva, introducido mediante el miedo y la represión. Y todo ello es muy difícil, en una sola generación, o dos a lo sumo, de regenerar, de sanear y de liberar. Aún padecemos las consecuencias en nuestras actitudes y en nuestros pensamientos. No tanto lógicamente en las personas jóvenes, nacidas ya en tiempos de nuestra reciente etapa "democrática", pero sí en las personas que tienen cierta edad, y que continúan viendo los fantasmas del pasado. Sólo hay que viajar hasta 1981 para encontrar el antecedente de intento de golpe militar más reciente, y sólo hay que realizar varias encuestas a la población para concluir que aún perviven en nuestras mentes esquemas mentales producto de la enorme represión a la que hemos estado sometidos, y a nuestra sumisa obediencia a las reglas y normas del pensamiento dominante. Pero en fin, seamos optimistas. Es cuestión de tiempo, es cuestión de insistir, de liberarnos como sociedad, de romper nuestras cadenas con el pasado, de hacernos valientes como sociedad, y de enfrentarnos con toda la fuerza de un pueblo a los esquemas dominantes, a los preceptos de la sociedad globalizada, para liberarnos por fin y diseñar nuestro futuro con soberanía y con libertad. Continuaremos en siguientes entregas.

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29 marzo 2016 2 29 /03 /marzo /2016 23:00

El TPP no es un acuerdo sobre comercio, sino una elaborada maniobra geopolítica para ejercer presiones, controles económicos y hasta políticos sobre las naciones participantes

Hedelberto López Blanch

Y es que, por "libre comercio" vienen colocando, durante las últimas décadas, una serie de instrumentos políticos y económicos que en nada cuadran con dicha definición, sino que están pensados para conseguir los objetivos que ya hemos mencionado en entregas anteriores, que no son otros que el empoderamiento de las grandes empresas transnacionales, y el sometimiento de Estados, pueblos y países a su poderío. De entrada, la doctrina del libre comercio no acepta, por definición, que terceras partes queden excluídas (pues entonces ya no sería "libre"), tal como ocurre con el TTIP. En segundo lugar, se da la aberración de que ya no sólo es que los Estados estén situados (en cuanto a protección jurídica) al mismo nivel que las empresas (cosa que sería harto preocupante), sino que incluso la seguridad jurídica otorgada a las empresas es mucho mayor, y se plasma en su máxima expresión en los tribunales privados de arbitraje, o ISDS, ya referidos en entregas anteriores. Y lo cierto es que (no nos cansaremos de repetirlo), los países que se someten a este indecente mecanismo se exponen a gravísimos riesgos que afectan a su soberanía. 

 

Mediante este mecanismo, los Gobiernos permiten que los inversores extranjeros los demanden ante un panel de tres abogados privados guiados por su propio lucro, y no por jueces independientes. Al dirimir los respectivos asuntos, los árbitros sólo tienen en cuenta las repercusiones que hayan tenido las decisiones de los Gobiernos sobre los beneficios de las empresas demandantes. Por lo general, pasan por alto si las medidas que fueron adoptadas por los Gobiernos perseguían proteger los intereses de sus ciudadanos, blindar sus derechos fundamentales, equilibrar su economía, o si eran necesarias para hacer frente a una situación de crisis. Y así, estos Tribunales de Arbitraje privados pueden invalidar prácticamente cualquier decisión gubernamental si llegan a la conclusión de que ésta perjudica los intereses de los inversores. Normalmente así sucede, y su decisión es inapelable. Y por si algunos lectores ingenuos están pensando que las denuncias mediante ISDS suponen algo excepcional, les diremos que han de verlo como la extensión lógica de la fuerza del capital transnacional, que persigue la ausencia total de fronteras, prohibiciones y limitaciones a sus actividades, las cuales no respetan ni los Derechos Humanos, ni los pueblos que arrasan, ni la naturaleza que destruyen. Precisamente, todos los asesinatos que se están produciendo en los países más pobres de América Latina (como Honduras, donde aún resuenan los ecos del cruel asesinato de Berta Cáceres) son fruto y consecuencia de la tremenda hostilidad que el gran capital despliega hacia quienes se oponen a su poderío. 

 

Como nos cuentan Cecilia Olivet y Hilde van der Pas en su artículo, actualmente existen en el mundo más de 600 casos conocidos de arbitraje comercial internacional. Los inversores extranjeros han podido interponer demandas judiciales para revocar leyes en áreas clave de la economía, tales como normas que aseguran la prestación de servicios públicos fundamentales (agua, electricidad, etc.), reglas que protegen los derechos laborales, normativas en materia de salud pública, políticas fiscales o de protección de ciertos modelos de negocio ("nichos" económicos), regulaciones para proteger el medio ambiente (prohibición de productos químicos nocivos, prohibición de actividades mineras, incentivos a las energías renovables, etc.), regular las políticas extractivistas de recursos naturales...Pero además, el perverso mecanismo de los ISDS provee a las empresas de otra ventaja fundamental, que consiste en que los inversores pueden externalizar los costes de los riesgos que asumen al hacer negocios en el extranjero. Estos costes se traspasarían en último término al conjunto de la ciudadanía del país destino de la inversión, que sería quien pagaría al final la cuenta de todos los posibles desmanes llevados a cabo por la empresa en cuestión. En el mejor de los casos, el Gobierno tendría que pagar a los árbitros y abogados defensores, a un coste promedio de cuatro millones de dólares por demanda. Y en el peor de los casos, cuando el Tribunal de Arbitraje falle a favor de los inversores, el Gobierno además deberá compensarlos por la cantidad que sea determinada por el tribunal. 

 

Tanto rechazo popular ha suscitado la inclusión del citado mecanismo ISDS en las negociaciones del TTIP, que la Comisión Europea puso en marcha una consulta pública sobre el tema, que recibió más de 150.000 respuestas, el 97% de las cuales se mostraron contrarias a la inclusión de este mecanismo en el futuro TTIP. Ante esta contundente respuesta, la CE ha propuesto una serie de mejoras y reformas del mecanismo original, con las que pretende "modernizar" y mejorar el controvertido sistema. Sin embargo, las propuestas son muy tenues, y no abordan la radicalidad del mismo, manteniendo un sistema paralelo de justicia al que sólo pueden acceder los inversores extranjeros, que al final consolida más o menos el planteamiento original. La politica que subyace a estos TLC está clara: mientras que a los especuladores que se dedican a las inversiones de riesgo se les protege, las personas no gozan de esa misma protección, sino que se ven sometidas a crueles planes de "austeridad" con las que se les está despojando de sus derechos sociales básicos. La tan cacareada "seguridad jurídica" es otro bulo que prentende colarnos el capitalismo transnacional. Y así, los países han sido demandados, durantes estas últimas décadas, por tomar medidas para reactivar su sistema financiero, o por congelar las tarifas de sus servicios públicos. Los ataques de estos grandes monstruos empresariales son implacables. 

 

La base para tan escandalosas prácticas hay que situarla en una supervaloración de la propiedad privada, en una sobreprotección de la misma (utilizando además variados eufemismos, como el "trato justo y equitativo" o la "protección ante la expropiación indirecta"), que además el pensamiento dominante se ha encargado muy bien de difundir, ya que sólo hay que ver la reacción de la mayoría de la ciudadanía española, cuando se puso a defender a REPSOL ante la nacionalización de YPF por el Gobierno argentino de Cristina Kichner. Y por supuesto, los inversores corporativos cuentan entre sus plantillas o en sus Consejos de Administración con el apoyo de abogados de inversión muy bien remunerados (muchos de ellos son Abogados del Estado en excedencia, como contamos en este artículo), que se dedican a identificar constante y activamente nuevas posibilidades de litigio. Es un colectivo que bien pudiera definirse como un propio lobby empresarial en sí mismo, ya que los abogados de inversión y las corporaciones están usando la amenaza de estas demandas legales para intentar modificar ciertas políticas públicas, o bien evitar que se adopten normas que puedan perjudicar sus ganancias, sus mercados o sus proyecciones. Todas estas macabras experiencias deberían funcionar como serias advertencias para que entendamos que es imperiosamente necesario limitar los derechos de las corporaciones, y priorizar los derechos de las personas, de los pueblos y de la naturaleza. Continuaremos en siguientes entregas.

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28 marzo 2016 1 28 /03 /marzo /2016 23:00

A los medios dominantes, dependientes de las potencias financieras y paladines del orden social vigente, les importan un comino los derechos humanos y la democracia. De lo contrario, Cuba se consideraría, con razón, como el modelo del Tercer Mundo, el ejemplo de una sociedad dotada de recursos limitados pero capaz de brindar los mismos derechos a todos los ciudadanos y de proteger a los débiles. Lo que no perdonan a la Revolución cubana es haber contrarrestado la ideología dominante, haber rechazado la acumulación a cambio del reparto, haber optado por la solidaridad en lugar del egoísmo, haber preconizado lo colectivo a expensas del individualismo. Y sobre todo haber colocado al ser humano en el centro de su proyecto de sociedad al optar por un reparto equitativo de los recursos. Por eso los grandes medios de información internacionales se niegan a dar la palabra a la defensa

Salim Lamrani

Ahora que tenemos a Cuba tan de moda, en primera página informativa, debido a la visita del Presidente estadounidense, Barack Obama, a la isla caribeña, vamos a aprovechar para situar, una vez más, a este pequeño país en su sitio, en un sitio "gran reserva" dentro de este mundo tan salvaje, tan globalizado, tan neoliberal, tan capitalista. Lo vamos a plantear a través de dos artículos para esta breve serie, que comenzamos aquí. Como ya han desistido de derribar a la Revolución Cubana por medio del bloqueo económico (no obstante lo cual dicho bloqueo aún persiste), todavía continúan los medios de comunicación ligados al pensamiento dominante bombardeando al mundo con la idea de la necesidad de "restablecer los derechos humanos" en Cuba, y de que dicho país se "abra al mundo de las oportunidades y de la democracia". Tanto una observación como la otra son falacias a cual más grande, que llevan haciendo mucho daño a los cubanos en todas partes del mundo, ese que se arroga la característica de ser "civilizado". 

 

Con respecto a la primera mentira, suelen circunscribirla al supuesto hecho de que en Cuba se practican detenciones arbitrarias de "activistas pacíficos" por parte del Gobierno, y con respecto a la segunda, el argumentario típico es que sería mejor que Cuba migrara al sistema de libre elección de partidos políticos y líderes, y expresara libremente sus ideas, en el contexto de una sociedad civil independiente. Como decimos, ambas afirmaciones son claramente argumentos manipulados, intoxicados y tergiversados, en aras a deslegitimar el sistema político cubano, y a la propia Revolución (proceso que el pueblo apoya de forma inmensamente mayoritaria desde sus orígenes). Pero vamos a desmontar ambas mentiras mediáticas. La primera se refiere a que en Cuba se practica la represión de la "protesta pacífica", utilizando los términos, vocablos y expresiones de forma manipulada, y con un intencional doble rasero (como también ocurre en Venezuela), pues la verdad es que las personas que se detienen o encarcelan son responsables de actos contra el orden constitucional, y en el caso que nos ocupa, directamente son mercenarios pagados por Estados Unidos. Su misión es promover la revuelta popular violenta, encaminada a desgastar al régimen cubano, para intentar derrocarlo, y satisfacer así los intereses de los sectores capitalistas. Son actos que pretenden la ruptura por la fuerza del orden social y político vigente, lo cual es, por sí mismo, un proceso violento. 

 

Y en cuanto al segundo argumento, es el que aboga por la "libre elección de líderes y partidos políticos" en el contexto cubano, como si ello fuera un paradigma absoluto, una verdad revelada. Hay que decir a este respecto que Estados Unidos lleva intentando imponer al resto del mundo, desde siempre, su propia "versión" de "su democracia", esto es, lo que ellos entienden por democracia, y dicho concepto ha calado en el mundo occidental y "civilizado", que define a USA como una de las "democracias" más maduras y avanzadas del mundo, hasta tal punto que copian de forma entusiasta las formas y modos de hacer política de Estados Unidos, convergiendo en un bipartidismo (perfecto o imperfecto), que defiende fanáticamente al capitalismo más descarnado, discriminando al resto de opciones políticas que se salen de dichos límites, haciendo de la política un puro espectáculo (sobre todo en los períodos electorales), y permitiendo que los partidos y la propia política en sí misma sólo sea posible desde el apoyo económico y financiero de los grandes multimillonarios del país. Bien, ¿en esto consiste la "democracia"? ¿Un país que decida no adscribirse a este sistema ya no es democrático? En realidad, Estados Unidos no sólo no es una democracia madura, sino que ni siquiera es una democracia. Es sólo un atisbo de democracia, un esperpento o sombra de la misma, tan sólo una fachada de dictadura capitalista disfrazada de democracia, porque la que en verdad manda es la élite poderosa del país. 

 

Por contra, los cubanos tienen un sistema totalmente diferente que, nos guste más o menos, ha de ser respetado. Y para poder entenderlo, hay que tener presente algunos hechos históricos. El sistema político cubano es fruto y garantía de la Revolución, surge de ella, y está pensado para servirla, por lo cual, una característica fundamental del mismo es la necesidad de una fuerza política aglutinadora y unificadora del sentir revolucionario. Es posible que no entendamos esto desde una óptica de democracia capitalista como la que poseemos en la inmensa mayoría de países, pero es relevante que cuando dichas democracias capitalistas comienzan a emprender medidas socialistas sólo parecidas a las que existen en Cuba, las élites dominantes se revuelven contra ellas y comienzan a practicar contra dichas fuerzas políticas ataques desmedidos y campañas de desprestigio hacia dichas formaciones políticas y sus líderes...Pero entonces...¿no estábamos por la libre elección de partidos políticos y de sus líderes? En realidad, lo que ellos quieren para Cuba no es que haya partidos políticos libres, sino partidos políticos y líderes que defiendan al sistema capitalista, porque es la única manera en que ellos entienden la "democracia". 

 

En efecto, el Partido Comunista de Cuba es un partido único, obedece a un sistema de partido único (que no estamos diciendo que sea la panacea, sólo estamos diciendo que hay que respetarlo), y ello hay que entenderlo desde las propias características de la Revolución Cubana. Surgió del seno de un proceso revolucionario como una combinación de fuerzas políticas cuyo fin era terminar con la sangrienta dictadura de Fulgencio Batista durante la década de los años 50 del pasado siglo. Pero desde entonces, dicho proceso de revolución socialista no ha estado al margen de la participación popular, sino que millones de personas han participado y participan de ella activamente, en vez de limitarse a escoger los "líderes que les representan" (que en USA ni son líderes ni representan al pueblo, sino a las clases dominantes, como hemos dicho), o a participar en una farsa de elecciones para elegir si quieren un capitalismo más fuerte o más suave (que es lo que se elige en EE.UU. en cada proceso electoral). El Partido Comunista de Cuba es el vehículo de la Revolución, representa a todo el pueblo cubano, y la Constitución de Cuba, participada ampliamente por su pueblo, consagra sus fines, su misión y sus objetivos, y en todo ello participa el pueblo. Una Constitución votada y aprobada por una arrolladora mayoría en 1976. No obstante, el sistema político cubano también permite otros canales de participación ciudadana, para que el pueblo pueda ser elector y elegible, votar por sus líderes o representantes, o participar en el diseño de las iniciativas locales o estatales. Como decimos, es un sistema diferente, que es atacado no porque no sea democrático, sino porque no obedece a los esquemas que marca el pensamiento dominante. Finalizaremos en la próxima entrega.

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27 marzo 2016 7 27 /03 /marzo /2016 23:00

El único modo de que las cosas cambien de verdad es que construyamos una sociedad sin clases, donde el trabajo y sus frutos se repartan entre todos, donde la tecnología sirva para reducir la jornada laboral y donde la democracia no sea una extraña que nos visita una vez cada cuatro años. Ese futuro se llama socialismo y lo sepamos o no, lo construimos desde las luchas del presente, como los esclavos o los siervos rebeldes construyeron lo mejor de nuestra sociedad con sus esfuerzos del pasado

Jon Juanma

Y una primera gran conclusión del proceso de adaptación del Socialismo a nuestros días, es que éste, lejos de ser un dogma cerrado, hay que adaptarlo a la realidad de cada país, de cada territorio, de cada nación, de cada continente. Es el Socialismo el que ha de ser sensible a cada realidad de cada pueblo, y  no a la inversa. Hay que retomar la base de la filosofía socialista, y engrandecer y adaptar el proyecto a cada realidad social que nos toca vivir. Quedarnos con lo que nos parece válido, y engrandecerlo y renovarlo con las diferentes corrientes de pensamiento que contribuyen a una mayor justicia social, aportando ideas del feminismo, del pacifismo, del ecologismo, del animalismo, del buen vivir. Vamos a seguir a continuación la exposición de Jon Illescas ("Jon Juanma", el mismo autor de nuestra cita original de entradilla), tomada de su obra colectiva titulada "Sembrando utopía: crisis del capitalismo y refundación de la Humanidad", cuando a este respecto reflexiona en los siguientes términos, los cuales suscribimos en su totalidad:

 

"El Marxismo es un instrumento científico de análisis de la realidad. Es un acervo teórico incompleto, perpetuamente abierto, como el resto de disciplinas científicas, que nos brinda una serie de conceptos (herramientas) con los que aproximarnos a nuestro lugar en el  mapa de lo inconmensurable que significa ese vasto y mayoritariamente ignoto terreno conocido bajo el nombre de "realidad". Como la "realidad" no es mensurable por completo, ya que se basa en el desarrollo históricamente concreto y determinado de nuestros instrumentos y técnicas de medición, debemos estar abiertos a admitir errores, como el resto de las ciencias hacen. Debemos admitir la extensa posibilidad de estar equivocándonos en el presente. No debemos seguir adelante como si nada hubiera pasado. No podemos continuar como si no tuviéramos constatadas varias pruebas que nos dijeran lo contrario sobre el fracaso de la Dictadura del Partido Único (criminalización de la disidencia, ortodoxia del pensamiento, dogmas ideológicos, etc.); del mismo modo que la medicina contemporánea rechazó la validez de las sangrías como método de curación para las enfermedades infecciosas, debemos desechar las características que siguieron los revolucionarios del pasado en los procesos socialistas fracasados". Como podemos comprobar, Jon intenta transmitirnos el mensaje de que no todo el contenido inicial, los postulados científicos emitidos en un momento dado de la Historia, incluso aunque ese momento sea el momento fundacional, han de continuar vigentes en el futuro, sino que debemos recurrir siempre a la revisión, a la continua adaptación e influencia de las corrientes de pensamiento que puedan aportar ideas nuevas que vengan a refrescar el imaginario inicial. 

 

Y continúa: "Tampoco se puede pretender hacer del Marxismo un dogma religioso, porque no es dogma ni fe sino teoría, ciencia por seguir construyendo basándonos en la razón y en la experiencia empírica. En las ciencias nunca nada está completamente cerrado, y las leyes científicas lo son como explicaciones teóricas que en ese momento son las mejores, pero que serán modificadas por los descubrimientos posteriores en mayor o menor medida. Ocurre como cuando Maxwell en 1873 dijo que el átomo era un cuerpo que no podía dividirse en dos. En su momento esto era una verdad científica porque en su tiempo era cierto, pero no era una verdad transhistórica, debido a que más tarde se descubrió que sí podíamos dividir el átomo. O  incluso recientemente que se ha cambiado el peso atómico de diversos elementos de la tabla periódica, porque los anteriores se consideraban poco precisos. Lo que puede ser verdad histórica en un cierto momento no será la verdad del mañana, y por tanto, no es la Verdad en mayúsculas. Es por eso que el Marxismo no puede ser dogmático. Siempre debe permanecer abierto y cuestionarse sus propios conocimientos, ya que el desarrollo histórico de la materia y en particular, el desarrollo histórico de su expresión superior conocida, el género humano, podrá brindarnos algún día nuevos hallazgos que si se hubieran esbozado en épocas históricas anteriores, hubieran sido tachados de sueños, alucinaciones extraterrestres o en definitiva, cualquier otro tipo de afirmación acientífica. Por todo ello, el Marxismo no puede ser dogma ni imponerse por la extorsión de las armas, sino que para penetrar en la Humanidad y ayudarla a avanzar hacia la felicidad, únicamente puede hacerlo mediante el conocimiento, el estudio, el debate, el ejemplo y el amor". 

 

Pensamos que efectivamente es éste el mejor criterio que podemos tener frente al Socialismo y el Marxismo. El criterio que nos impone la revisión crítica, la constante adaptación, aún sin abandonar los enfoques que inspiraron las ideas originales. Es decir, debemos partir del sustrato original, de la filosofía primigenia que inspiró a Marx, Engels y el resto de autores marxistas, para a partir de ella, configurar un corpus científico, político, social y económico (ideológico, en una palabra) que, manteniendo el germen inicial, se inspire en las nuevas aportaciones que las diferentes corrientes de pensamiento puedan aportar a la causa socialista. E igualmente, debemos revisar algunos preceptos e ideas originales que pudieran ser hoy día abandonadas, por obsoletas o inadecuadas. Todo ello nos conducirá al Socialismo y al Marxismo del siglo actual, no del siglo XIX, cuando dio sus primeros atisbos de asomarse a la realidad de su tiempo. Y sólo esta actitud, respetuosa con la visión metódica y científica de la idea original marxista, pero revisada y remodelada con sus aportaciones actuales, nos permitirá seguir abogando por un Socialismo y un Marxismo como verdaderas alternativas al sistema capitalista actual. 

 

Y por su parte, José López lo explica en los siguientes términos, añadiendo la vertiente republicana al contexto donde libremente se elija el sistema económico que vayamos a seguir: "El Socialismo debe construirlo el propio pueblo, y esto nunca será posible hacerlo por encima de él, desde una élite "iluminada" que lo imponga. Y la "infraestructura" política que realmente posibilitaría el Socialismo o cualquier sistema que elija el pueblo no puede ser otra que la auténtica democracia. Una democracia en la que exista verdadera libertad de prensa, de expresión, en la que las ideas (todas, de derechas o de izquierdas) fluyan libremente por la sociedad y puedan ser conocidas y probadas en igualdad de condiciones. Una democracia en la que el pueblo pueda reconsiderar sus decisiones, en la que aún habiendo elegido el Socialismo o cualquier otro sistema económico en algún momento, pueda echar marcha atrás y descartarlo. Y esto no es posible en una República donde se impone una de las posibles opciones políticas en su Ley de Leyes. [Se está refiriendo al caso español, a la Constitución actual y a una posible República que no cambiara dichas bases] La República debe posibilitar, nada más y nada menos, que TODAS las opciones políticas, de todos los signos, tengan las mismas oportunidades. Y esto no es posible en las Repúblicas actuales (en nuestro caso Monarquía) declaradas imparciales pero con un contenido de derechas porque se impone en sus Constituciones el Capitalismo, pero tampoco en Repúblicas que impongan el Socialismo (ya se declaren explícitamente como socialistas o no). La República debe establecer las reglas del juego pero no el propio juego. Debe establecer la Democracia pero no debe imponer ninguna de las posibles opciones políticas que puedan surgir durante el juego democrático. Hay que trabajar por unas reglas del juego limpias, justas y eficaces que posibiliten el juego, que no lo restrinjan, que no lo coarten". Continuaremos en siguientes entregas con las opiniones y puntos de vista de otros autores. 

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25 marzo 2016 5 25 /03 /marzo /2016 00:00

Retomamos esta serie de artículos dedicados a los Movimientos Sociales en nuestro país, que habíamos dejado aparcada hace algún tiempo, debido sobre todo a la urgencia en el tratamiento de otros asuntos. Y vamos a retomarla hablando sobre los MMSS dedicados a la lucha por los derechos de las personas dependientes, lucha que se ha vuelto más encarnizada, después del abandono y de los recortes practicados durante la pasada legislatura del Gobierno del Partido Popular. El medio Diagonal nos informa de varios datos y asuntos que tienen que ver con las personas dependientes, así que recurriremos a él fundamentalmente. Por ejemplo, este artículo nos cuenta que 117.000 personas murieron desde el año 2012 esperando su ayuda a la Dependencia. La lista de espera ha bajado en cerca de 22.000 personas durante el último año, mientras el número de personas atendidas también disminuye. En nuestro país, la mayor asociación que se ocupa de este asunto es la Coordinadora Estatal de Plataformas por la Ley de la Dependencia, que visitamos en el presente artículo. 

 

Sólo durante el año 2014, el ritmo de fallecimientos fue de 74 beneficiarios diarios, hasta alcanzar la cifra de 45.000 en todo el año. Y esta lamentable circunstancia, creada por un sistema de recortes cruel e inhumano, es, junto con la supresión del derecho a la atención, la principal razón de la reducción de la lista de espera. La Coordinadora de Plataformas tiene la misión de reivindicar públicamente el cumplimiento de la LAPAD (Ley de Autonomía Personal y Atención a la Dependencia) en todos sus términos, y requerir de todas las Administraciones Públicas, sean cuales fueren sus niveles, una gestión eficiente y una financiación adecuada y suficiente que garantice los recursos necesarios para sostener la atención digna a las personas en situación de dependencia, el llamado "Cuarto Pilar" del Estado de Bienestar (después de Sanidad, Educación y Pensiones). La política hacia las personas dependientes entronca también con un tema de singular importancia, como es la política de cuidados, teniendo que ver con las políticas de conciliación de la vida laboral y familiar, con las políticas de igualdad de género, y con las políticas de división sexual del trabajo (o si se quiere, con la feminización de las políticas de cuidados). 

 

Y lo cierto es que, como decíamos más arriba, la política de dependencia ha sido uno de los frentes que ha sufrido mayores ataques y recortes desde el estallido de la crisis, más aún siendo gobernados por un partido, el PP, que no cree en este pilar del Estado de Bienestar, y que hace todo lo que puede por ignorarlo. De hecho (y al igual que otras leyes impulsadas durante la última legislatura de Zapatero, como la Ley de Memoria Histórica), la política del PP hacia este asunto ha consistido básicamente en desmantelar y recortar. Desmantelar centros de atención a las personas dependientes, desmantelar a su personal, y recortar en ayudas, prestaciones, personas atendidas, y dotación presupuestaria en general para la dedicación a estos fines. Los casos son numerosos y sangrantes, incluyendo los de aquéllas personas que han visto disminuido su nivel de reconocimiento (o grado) de dependencia, como excusa para recortarles o anularles las ayudas económicas a que tenían derecho, o que ya estaban disfrutando. El problema de la Dependencia, por tanto, hay que tomárselo en serio, y para ello, evidentemente, hay que creer en él. Hay que poner en marcha una política decidida de recuperación de las dotaciones económicas, de restitución del personal de evaluación y de dotación de medios materiales y humanos a los respectivos centros de atención, y hay que reactivar las dotaciones presupuestarias que se han visto recortadas durante los últimos años. 

 

Por su parte, también hay que atacar las políticas de discriminación de género en este asunto, que se plasman sobre todo en una incidencia casi absoluta de la figura femenina como el rol encargado de los cuidados, tanto los domésticos (normalmente invisibilizados, además de no remunerados), como los profesionales, rompiendo la división sexual del trabajo que ocurre para estas ocupaciones. Las políticas deben ir encaminadas, por tanto, no sólo a la recuperación del empleo perdido (incluso al incremento notable de los mismos), sino también a la recuperación de centros de servicios sociales, de ayuda a domicilio, de centros de día, de centros residenciales, de servicios de protección y apoyo no sólo para personas dependientes, sino también para mujeres víctimas de violencia de género, a menores, a personas con discapacidad, a personas mayores, a personas sin hogar, etc. Asímismo, hay que actualizar, ampliar y completar los respectivos Catálogos de Prestaciones y Servicios ya publicados, pero muchos de ellos aún sin apoyo oficial de las diversas Administraciones Públicas. La meta es construir un Sistema Público completo, garante de derechos ciudadanos para la autonomía personal, para la convivencia familiar y para la cohesión social. Estos son los motivos que mueven a todos los MMSS que se sitúan en está órbita. Continuaremos en siguientes entregas.

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24 marzo 2016 4 24 /03 /marzo /2016 00:00

Nunca la idea de excepcionalidad ha venido de opiniones externas, sino de autoalabanzas propias de mentes religiosas extremistas y fanáticas, que solo sirven para justificar la invasión, la destrucción y el exterminio de países y pueblos en todo el mundo

Sergio Rodríguez Gelfenstein

En fin, en esta serie de artículos, que ya finalizamos en esta 44 y última entrega (aunque volveremos próximamente con más asuntos de USA), hemos pretendido dar una semblanza histórica, ampliamente documentada en todos los aspectos que hemos abordado, sobre el peligro que representan los Estados Unidos de América para nuestro mundo, con su estado de guerra permanente. Cuando, a raíz de los atentados del 11 de septiembre de 2001, George W. Bush dijo, parafraseando a Hitler: "Quien no está con nosotros está contra nosotros", declaró la guerra a los pueblos del mundo. Y dicha arrogancia se mantiene. Y por si hubiera cabido alguna duda, añadió posteriormente: "El mundo es el campo de batalla". Estas dos frases dan la medida de la guerra global que el imperialismo estadounidense y sus cómplices (entre los que ocupa un lugar destacado el Estado Español) viene librando sin cuartel y sin límites bajo el pretexto de combatir el supuesto "terrorismo internacional", que ellos identifican con todo aquéllo que se opone a los planes de expolio y exterminio del verdadero terrorismo, que no es otro que el que representa la barbarie capitalista. 

 

Hemos ido desgranando, a lo largo de esta extensa serie, todos los aspectos que nos han parecido destacables sobre la faceta de guerra permanente que mantiene viva EE.UU., tales como su historial de guerras imperialistas, su chantaje permanente a los pueblos y naciones que se enfrentan a sus designios, su obsesión por el uso de las armas de fuego, su maltrato constante a las clases más vulnerables y a las minorías étnicas, su ataque contra todos aquéllos que filtran la auténtica verdad de la élite poderosa norteamericana, su política carcelaria, de tortura y de falta de respeto a los derechos humanos, y un largo etcétera. Hemos documentado hasta la saciedad los motivos por los que creemos que ningún país debiera ser aliado de los Estados Unidos ni de la OTAN (su brazo armado), y hemos relatado el extenso historial de chantajes y sanciones económicas que USA ha practicado contra los pueblos y naciones del mundo. La globalización misma de la guerra, así como sus actuales dimensiones militar y social, son los primeros aspectos a considerar si queremos tener una visión clara de la magnitud del conflicto, que es el primer paso hacia su comprensión y resolución. Una resolución que pasa necesariamente por aislar a los Estados Unidos, por reducir su tremendo poder de veto en los organismos internacionales, por la organización de nuevas formas de lucha antiimperialista, y por las movilizaciones sociales de colectivos sindicales, indígenas, altermundistas, pacifistas, feministas, y de cualquier otro tipo que tengan en común la idea de que otro mundo es posible. Un mundo sin la constante dominación de EE.UU.

 

Al momento de finalizar esta serie, como sabemos, están planteadas las Elecciones Primarias para elegir a los candidatos definitivos, por cada partido, para las Elecciones Presidenciales de noviembre próximo. Y salvo Bernie Sanders, el único candidato que representa un claro giro hacia la izquierda en mucho tiempo, el resto siguen la misma línea que sus antecesores. Tanto Hillary Clinton, como Ted Cruz y Donald Trump, cada uno a su modo, conciben como un hecho que Estados Unidos es la nación ejemplar para el mundo. Así, Cruz afirma: "América es una nación excepcional, la nación que otros aspiran a imitar". Trump promete "Hacer a América Grande de nuevo", y Hillary sostiene que "América es una nación indispensable". Esto seguramente tendrá incidencia en sus ideas y prácticas de política exterior en general, y hacia América Latina en particular. Cualquiera que resulte el elegido, los planteamientos generales de USA hacia su interior y hacia su exterior no van a cambiar. USA, pues, continuará en su estado de guerra permanente. Parece que va en su naturaleza.

 

En su magnífica obra "La decadencia de EE.UU.", Pablo A. Pozzi y Fabio G. Nigra afirman lo siguiente: "Estamos a los inicios de una etapa de mayor y más profunda inestabilidad mundial, cuyos conflictos serán cada vez más cruentos y al final de la cual lo más probable es que emerjamos en un mundo multipolar en cuanto a poderío internacional y de caos permanente en el Tercer Mundo, con la tendencia hacia la modificación en el carácter de los Estados nacionales. No estamos al borde del colapso del capitalismo, sino más bien en los albores de nuevas formas de acumulación y de organización que implican la integración mundial por las que un conflicto, por remoto que sea, tendrá efectos sobre el conjunto". La conclusión está bien clara: hemos de parar los pies a Estados Unidos si no queremos seguir comprometiendo la seguridad y la estabilidad internacionales, pagando además un alto precio por ello.

 

Y sobre el estado de psicosis creciente creado por las continuas guerras, Chris Edges, en su artículo "Estados de terror", reflexiona en los siguientes términos, que suscribimos en su totalidad, y que hemos elegido como palabras finales para la serie: "Otro ataque terrorista yihadista en Estados Unidos extinguirá lo que queda de nuestra anémica y en gran medida disfuncional democracia. El Estado manipulará y atizará aún con más entusiasmo el miedo. Se suprimirá lo que reste de nuestras libertades civiles. Los grupos que desafían al Estado corporativo --como Black Lives Matter ("Las vidas de los negros importan"), los activistas del cambio climático y los anticapitalistas-- se convertirán en blancos objeto de eliminación, a medida que el país se deslice hacia el mundo maniqueo de "nosotros o ellos", de traidores contra patriotas. La cultura se reducirá a un batiburrillo sentimental y un kitsch patriótico. La violencia será santificada, en Hollywood y en los medios, como un agente purificador. Cualquier crítica de la cruzada o de los que han conducido a ella será herejía. La policía y los militares serán deificados. El nacionalismo, cuya esencia es la autoexaltación y el racismo, distorsionará nuestra percepción de la realidad. Nos reuniremos como niños asustados alrededor de la bandera. Cantaremos el himno nacional al unísono. Nos arrodillaremos ante el Estado y los órganos de seguridad interna. Pediremos a nuestros dueños que nos salven. Estaremos paralizados por la psicosis de la guerra permanente".

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23 marzo 2016 3 23 /03 /marzo /2016 00:00

Debe ser que, según mis anquilosados esquemas mentales, no acabo de entender ciertas aberraciones del mundo actual...A ver: ¿para qué estudia un odontólogo? ¿Para qué estudia un arquitecto? ¿Para qué lo hace un Abogado del Estado, que además tiene que superar una de las oposiciones más duras y exigentes de todas las que existen para los Cuerpos de la Administración General del Estado? Pues un Abogado del Estado se supone que estudia y ejerce su profesión (de abogado) para defender los intereses del Estado, convirtiéndose en un auténtico especialista en comprender los vericuetos y especificidades de todo el entramado del funcionamiento del Estado, en sus diferentes empresas, organismos, departamentos y administraciones. Bien, pues resulta que los datos nos dicen que tenemos un alto número de Abogados del Estado en excedencia, trabajando ¡sorpréndanse! para las más grandes empresas privadas del país...¿para qué pueden necesitar estas empresas a tantos Abogados del Estado? Pues la conclusión está clara: para que defiendan sus intereses ante posibles demandas del Estado...bien, pero...¿estos profesionales no habían sido preparados para actuar a la inversa? ¿Su misión no era defender al Estado? ¿Dónde nos hemos perdido? ¿En qué momento pidieron la excedencia para representar otros intereses? ¿Es eso normal en una sociedad madura y democrática?

 

Los datos son claros e incontestables. Remito a los lectores a este artículo de Antonio M. Vélez, publicado en el medio eldiario.es, que nos documenta perfectamente el fenómeno, titulando que uno de cada diez Abogados del Estado acaba en una empresa del IBEX-35. Tomamos algunos datos referidos allí: según el último listado publicado por el Ministerio de Justicia (marzo del año 2012), de los 657 Abogados del Estado que tenían asignada plaza en dicho año, hay 70 que son altos directivos, asesores o consejeros de las grandes empresas del país. Las empresas que más fichajes de este tipo poseen son Iberdrola y el Banco Santander, con 8 cada una; les siguen Telefónica (con 7), BBVA y CaixaBank (con 5), y ACS, Bankinter, Gas Natural e Inditex, con 4 cada una. El 10,6% de estos trabajadores públicos, de estos altos funcionarios del Estado, de este cuerpo de la élite funcionarial española, que conocen al dedillo todas las tripas, vericuetos y debilidades de nuestra Administración, han solicitado excedencia no para estudiar, no para perfeccionar sus conocimientos y su currículum, no para descansar o poder llevar a cabo otros proyectos personales, sino para ponerse al servicio de los intereses de las grandes compañías del índice bursátil que congrega a la élite empresarial de nuestro país. Y nadie se escandaliza. Todo se contempla desde la más absoluta normalidad. No surgen voces preguntándose a qué obedece ese extraño fenómeno, que podemos catalogar como un precursor de los ISDS (tribunales privados de arbitraje) que intentará imponer el Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones (TTIP), si finalmente llega a aprobarse (he hecho, es un mecanismo que funciona ya para muchos otros tratados comerciales).

 

Por supuesto, estos Abogados del Estado se incorporan a las respectivas empresas con unos honorarios (sueldos, retribuciones complementarias, primas, beneficios, etc.) muy superiores a los sueldos que tenían en el sector público, lo cual actúa como anzuelo perfecto para desligar a estos funcionarios de la actividad para la que se formaron (defender al Estado en causas de todo tipo, incluyendo pleitos y litigios contra estas mismas grandes empresas) y derivarlos hacia sus nuevas ocupaciones, que van a consistir en asesorar con su experiencia y conocimientos a la hora de que estas grandes empresas puedan hacer funciones de lobby, o puedan defenderse ante los pleitos que pueda incoar contra ellas cualquier Administración Pública. A ello le hemos de añadir la tremenda paradoja de que los Abogados del Estado no están sujetos al típico régimen de incompatibilidades de los altos cargos, por lo que pueden asesorar o defender un día al sector público, y al día siguiente hacer lo propio con el sector privado. Y por supuesto, durante la última legislatura del Gobierno del PP este fenómeno ha cobrado más vida si cabe, experimentando un importante trasvase de Abogados del Estado a los despachos del poder político y empresarial. Actualmente, 25 de las 35 empresas que figuran en el principal índice bursátil español poseen al menos un Abogado del Estado en sus plantillas. Y además, tenemos también profesionales de este cuerpo trabajando para la Asociación Española de Banca (AEB), para la patronal eléctrica (UNESA), y para la del gas (SEDIGAS). 

 

Algunos personajes de esta lista de Abogados del Estado con presencia en el mundo empresarial o político llegan a alcanzar una relevancia y un poder enormes. Quizá la figura más paradigmática sea la de Pablo Isla, Abogado del Estado, Presidente de INDITEX, Consejero de Telefónica, y quizá el alto Ejecutivo mejor pagado del país. Cierra el círculo vicioso de esta asquerosa sociedad capitalista en que vivimos el hecho de pensar que personajes de este tipo dirijan empresas que se lucran mediante la explotación laboral, mediante su implantación en terceros países que no respetan mínimamente los derechos humanos, y que además, sean los mismos señores o señoras que nos dirigen el país desde la sombra de sus grandes despachos empresariales. Pero esta "presencia cruzada" de Abogados del Estado es un fenómeno muy común en nuestras élites empresariales. Se cruzan en cargos de terceras empresas, o se cruzan desde sus puestos de altos cargos políticos. Provienen de los Ministerios, de otros Organismos o Instituciones públicas o privadas, tejiendo un oscuro entramado de poder que se va creciendo y blindando ante posibles decisiones del Gobierno de turno que puedan perjudicar a los intereses de las empresas que representan. 

 

Vamos a poner un símil burdo, llevado al extremo, pero para que se entienda...Este fenómeno es como si fuera perfectamente normal, y aceptado socialmente, que un operador (agente, espía, como le queramos llamar) de los servicios secretos de un determinado país, pudiera pedir excedencia a su Gobierno durante un determinado tiempo, para pasar a prestar esos mismos servicios a otro país...¿nos parecería esto una auténtica aberración? ¿Por qué? Enseguida lo explicaríamos argumentando que ambos países podrían tener intereses enfrentados...¡Pues ahí está la cosa! Y seguro que les aplicaríamos los calificativos de "traidor", "desertor", "renegado" o cualquier otra variante (como de hecho se les aplica a los militares que traicionan a su patria, o a los políticos que se cambian de siglas). ¿Por qué entonces se entiende como algo absolutamente normal que las plantillas de las grandes empresas del IBEX-35 estén repletas de Abogados del Estado? La explicación es muy simple: porque en estos casos, no aplicamos el conflicto de intereses relativo a los ámbitos (público-privado), como sí lo aplicamos en otros ámbitos (fuerzas políticas, intereses de país, etc.) para las otras profesiones. 

 

Pero lo cierto es que estamos, en lo relativo a la excedencia de los Abogados del Estado para trabajar en el ámbito privado, ante uno de los fenómenos de puerta giratoria más patentes de nuestra sociedad, y por ende, ante uno de los fenómenos de corrupción más generalizada e institucionalizada (es decir, normalizada) que podamos encontrar. Corrupción y puerta giratoria, todo en uno. Es decir, una auténtica perversión democrática. Tenemos tan arraigado el pensamiento dominante que no nos damos cuenta del tremendo peligro que supone el hecho de que tantos altos funcionarios del Estado, con su caudal de conocimiento, experiencia y bagaje profesionales, se cambien de bando, abandonen la defensa de los intereses públicos para pasar a asesorar, defender o simplemente representar al mundo privado, y ello ocurre porque aún no tenemos nítidamente diferenciados ambos aspectos, no entendemos hasta qué punto sus objetivos son distintos, sus misiones son diametralmente opuestas, y por ello no calibramos el alcance de la perversión que dicho comportamiento representa. Por tanto, desde la izquierda transformadora debemos insistir y ampliar el concepto de "puerta giratoria" para incluir también estos casos, y limitar muy estrictamente el fenómeno de la posible excedencia de los Abogados del Estado que pasan a engrosar los intereses privados. Será otro granito de arena para el engrandecimiento y consolidación de nuestra democracia. 

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