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19 mayo 2016 4 19 /05 /mayo /2016 23:00
Panorama actual de los Movimientos Sociales en España (XXI)

Vamos a dedicar las próximas entregas de la serie a los MMSS que luchan contra la represión y por el respeto a los Derechos Humanos, pero dejando aparte a los movimientos y asociaciones que luchan por el respeto y la integración de los migrantes, a los que dedicaremos capítulo aparte. Existen en nuestro país infinidad de movimientos, grupos, asociaciones y plataformas que velan, cada una de ellas más o menos especializada en su ámbito, por la garantía de aplicación de los derechos humanos básicos y fundamentales en nuestra sociedad, que parece estuvieran perdiendo reconocimiento bajo esta perversa sociedad neoliberal. En efecto, la llamada "Ley Mordaza" puede ser considerada una ley paradigmática en este sentido, ya que aprobada sólo con la soledad del Partido Popular y de su represor gobierno, significa un paso atrás en la consecución de una sociedad libre y democrática, involucionando hacia un modelo policial y represor, imponiendo su particular visión del "orden público" de la época franquista. 

 

Y ante tal atropello de derechos fundamentales, durante los últimos años de la legislatura de Rajoy han ido surgiendo múltiples y diversos movimientos sociales que se han ido creando para luchar, cada uno a su modo, por intentar que se reconozcan y se respeten las más básicas libertades públicas y derechos fundamentales. Derechos civiles, tales como los de asociación, protesta, movilización, huelga, reunión pacífica, etc., han sido violentamente conculcados mediante la susodicha ley mordaza, que ha llevado al ámbito administrativo muchas actitudes y comportamientos que antes no constituían ningún tipo delictivo, penando con exageradas multas determinados comportamientos que ellos consideran "peligrosos para la seguridad ciudadana", y dejando de garantizar la tutela judicial efectiva en su aplicación práctica. Al amparo de esta denigrante situación, han ido surgiendo movimientos como la Red Solidaria Antirrepresiva de Madrid, la Plataforma Solidaria Antirrepresiva, la Plataforma "No Somos Delito", la Plataforma "Defender a Quien Defiende", la Plataforma "No tenemos miedo", o la Plataforma de Madrid contra los Juicios Políticos a Euskal Herría, entre otras muchas que se pueden enlazar y consultar desde las páginas en Internet de dichos movimientos. 

 

Nos vamos a detener en los MMSS más representativos, porque como hemos visto, existe luego una multitud de variantes geográficas de los mismos, repartidos en prácticamente todas las Comunidades y provincias de nuestro país. Un colectivo de especial interés es el denominado "Madres Contra la Represión", que se definen en esta entrevista de Enric Llopis como una asociación de madres de clase obrera y con conciencia social. Surgen a raíz de los primeros casos que se registraron al comienzo de la legislatura del PP, de detenciones, abusos y malos tratos por parte de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad hacia determinados manifestantes de algunas organizaciones. Fue concretamente muy sonado el caso de Alfon, injustamente encarcelado, maltratado y sentenciado por unos actos que no había cometido. Madres Contra la Represión es la expresión más directa de la manifestación de la angustia de las madres de esos hijos que protestan, que encabezan pancartas y movilizaciones, y que sufren injusticias y vejaciones por parte del sistema. Este MMSS se funda en abril de 2013 en un colegio del distrito madrileño de Vallecas, pero sus antecedentes quizá haya que buscarlos antes, por ejemplo en el asesinato de Carlos Palomino en el metro de Madrid a manos de un neonazi en el año 2007. 

 

Detenciones arbitrarias, multas exageradas, represión policial, vulneración de los derechos fundamentales de las personas detenidas, prisiones preventivas sin fianza por ausencia de delitos, acusaciones infundadas, impunidad policial (como en los casos de Andrés Benítez muerto a manos de los mossos d'esquadra, o de Ester Quintana que perdió un ojo debido al disparo de una pelota de goma), y en definitiva, constante persecución y represión de la legítima protesta y manifestación popular, son los motivos que mueven a estas madres a formalizar su colectivo. Como una especie de versión española de las famosas "Madres de Plaza de Mayo" argentinas, centran el apoyo en la juventud, que como dueña del futuro, ha sido siempre objeto de la más feroz represión por parte de la maquinaria del Estado. Al ser su potencial imparable, es un colectivo que preocupa mucho a las fuerzas represoras de todo gobierno autoritario que se precie, como el que hemos sufrido durante la última legislatura del Partido Popular, que se ha manifestado también en el escándalo del voto rogado, que está impidiendo de facto el voto de miles de jóvenes residentes en el extranjero. Y así, esta indecente sociedad en que vivimos, en vez de garantizar un futuro de seguridad y estabilidad a nuestros jóvenes, permitiéndoles elegir  el rumbo de sus vidas, recibir una educación universal de calidad y poder acceder a un trabajo digno, criminaliza a la juventud rebelde ante el sistema, inconformista, y los margina y condena a la precariedad, al desempleo, a la exclusión o al exilio. 

 

Y además, si intentan protestar en defensa de sus legítimos derechos, el cruel e inhumano sistema que padecemos los reprime y encarcela, considerándolos viles delincuentes, a la vez que protege a los auténticos delincuentes y corruptos. Madres Contra la Represión está integrada en la Red Solidaria Antirrepresiva Estatal y en la Plataforma Solidaria Antirrepresiva de Madrid, que apoyan sin reservas su trabajo. Psicólogos, abogados y demás recursos personales y materiales que se necesiten son aportados de forma solidaria, y su financiación procede fundamentalmente de la venta de material diseñado propiamente por el colectivo, como mecheros, camisetas, etc. Ante cualquier detención sospechosa, este colectivo de heroicas y orgullosas madres acude en masa a la Comisaría de Policía, o al Juzgado donde queden a disposición los jóvenes implicados, y desarrollan sobre todo una labor de apoyo familiar importantísima, asesorando, tranquilizando y empatizando con los amigos y familiares de los jóvenes detenidos o juzgados. También imparten charlas y coloquios en todos los foros donde son invitadas, desarrollando una importante labor pedagógica y de concienciación social sobre el alarmante fenómeno represivo que vive nuestra sociedad. En los últimos años, multas, sanciones y condenas por participar en piquetes informativos, por participar en huelgas, por grabar a policías, por protestar ante casuísticas y circunstancias diversas, han conducido a cientos de personas a ser víctimas de tan perverso sistema. Continuaremos en siguientes entregas.

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18 mayo 2016 3 18 /05 /mayo /2016 23:00

Quienes creemos que la falsa conciencia existe realmente sostenemos que las preferencias de la gente pueden ser producto de un sistema económico, político y cultural contrario a sus intereses, y que éstos sólo pueden identificarse legítimamente cuando la gente sea plenamente consciente de su elección libre y esté capacitada para elegir

Vicente Romano (“La formación de la mentalidad sumisa”)

Nos quedábamos en el último artículo de la serie discutiendo sobre aquéllos aspectos que el pensamiento dominante consideraba tabús, conceptos que demonizaba y de los que no quería saber nada, como el del reparto. Pero nosotros tenemos que ofrecer un pensamiento alternativo. ¡Pero si no puede ser tan difícil! ¿Cómo arreglamos esto? A ver, pensemos un poco, pero hagámoslo de verdad. Pensemos con la cabeza, con la racionalidad, con la verdad, con la razón, pero pensemos también con el corazón, con el sentimiento, pensemos con toda la fuerza de nuestro cuerpo y de nuestra mente. Se trata de poner la economía al servicio del conjunto de la ciudadanía, y no al revés como ahora ocurre. Se trata de repartir el trabajo, la riqueza, el tiempo libre, los derechos, la libertad, la responsabilidad, el poder. Y aquí es donde la democracia ha lugar. La democracia es la que nos puede permitir hacer ese reparto, puesto que la democracia equivale a igualdad, igualdad de participación, e igualdad de oportunidades. No hay poder más repartido que el poder del pueblo. Sólo si el poder es repartido, si las decisiones y las responsabilidades son repartidas, podrá repartirse todo lo demás. Si las decisiones las siguen tomando unos pocos, continuarán dirigiendo nuestra mente, dictándonos aquéllo que es bueno y malo para nuestra sociedad. 

 

Tomemos las riendas. Tomemos el control desde lo popular, desde la participación, y desde la democracia. Eso, de entrada, no nos garantizará que el pueblo en su conjunto se libere de un día para otro de la aplastante influencia del pensamiento dominante, pero por lo menos, comenzaremos el camino de su liberación, de nuestra liberación. Sobre el tema que nos ocupa, al consumir menos, al consumir más responsablemente, al endeudarnos lo estrictamente necesario, además de poder sobrevivir mejor cada uno de nosotros dentro del capitalismo, contribuiremos también a combatir al propio capitalismo. No debemos caer en la trampa de pensar que sólo podremos acceder a la riqueza generada por la sociedad si la economía genera mucha, muchísima riqueza, si ésa siempre crece, hasta al infinito. Eso simplemente es una falacia. No es posible hacerlo, simplemente porque no es sostenible en el tiempo, dentro de los límites de un sistema físico, de un entorno natural (nuestro planeta) finito. Debemos concienciarnos de una vez por todas de que es imposible y perjudicial para nuestro hábitat, y por consiguiente para nuestra propia especie, crecer económicamente sin parar. Esto no significa que debamos renunciar al crecimiento económico, sólo implica que debemos entender el "crecimiento" de otra forma, aplicando otros parámetros, considerando otros objetivos. Y debemos concienciarnos también de que YA existe suficiente riqueza para que ésta pueda ser disfrutada por todos. Pero el pensamiento dominante esconde estas verdades, y nos dice por ejemplos que no hay dinero para todos, que no hay alimentos para todos. Mentiras. 

 

Burdas mentiras. Los expertos han demostrado que nuestro planeta, nuestros hábitats y nuestros recursos naturales pueden generar alimentos para muchos más habitantes que los que hay hoy día sobre la faz de la Tierra. Pero al pensamiento dominante no le interesa que estas verdades se sepan, porque entonces, estaría más legitimado que exigiéramos cada uno lo nuestro. Debemos por tanto aspirar a que la riqueza generada por todos sea disfrutada también por todos, y no acaparada por unos pocos, ni sometida a especulación, ni distribuida injustamente, lo cual genera las actuales desigualdades, entre países, y entre clases sociales. Éste debe ser por tanto el objetivo principal de un sistema económico racional y civilizado: satisfacer las necesidades humanas, de todos los seres humanos, generar riqueza (sin obsesionarse porque ésta siempre crezca), entender de otro modo nuestro "crecimiento", y sobre todo, repartir justa y equitativamente la riqueza generada. ¿De qué sirve generar cada vez más riqueza si ésta sólo es disfrutada por cada vez menos personas (en proporción al total de la población), por quiénes ya no saben qué hacer con el dinero, pero sin embargo quieren todavía más, y más, y más? ¿Es todo esto lógico? ¿Responde a alguna racionalidad humana? ¿Corresponde a un sistema racional de una especie supuestamente inteligente, como la nuestra? Una economía tiene éxito si consigue que sus individuos puedan vivir digna y felizmente. No perdamos de vista lo esencial. No nos dejemos engañar por la absurda dinámica capitalista, por la avaricia de los poderosos que se obsesionan con el dinero, con el poder, con generar más y más riqueza para acapararla. 

 

Y que con dicha obsesión, que es lo más peligroso de todo, ponen en serio riesgo, ponen en grave peligro de subsistencia lo que nos afecta a todos, y lo que todos necesitamos, como son nuestro aire, nuestro mar, nuestro sol, nuestros ríos, nuestros bosques, en una palabra, nuestros recursos naturales. La dinámica del capitalismo ha llegado a tal grado de perversidad que por la sagrada ley de la acaparación de la riqueza, está poniendo en peligro la sostenibilidad del planeta. Entraría aquí también en juego un concepto del que se habla mucho últimamente, pero de nuevo, se habla de él equivocadamente, falazmente, de forma torticera y manipulada. Con tal de establecer un nuevo engaño masivo, el pensamiento dominante recurre a conceptos que están muy bien vistos, para dotarlos de otro perverso significado. Se trata de los denominados "eufemismos", de los que tanto usan y abusan las clases dominantes. Nos referimos a la tan cacareada "austeridad". Hace pocos días, el Ministro de Asuntos Exteriores, aún en funciones (esperemos que ya por poco tiempo), declaraba públicamente: "Nos hemos pasado cuatro pueblos con la austeridad". Un nuevo cínico e indecente comentario que se une a tantos otros. La austeridad, que es un concepto con gran carga positiva si se usa de forma adecuada, ha sido como decimos manipulado para referirse a la implantación de un terrible sistema de transferencias de rentas y de recursos desde el ámbito público al privado. Veamos. 

 

La austeridad, como tantos otros conceptos, se  ha tergiversado, se ha prostituido en función de los intereses de la clase dominante. El pensamiento dominante ha cogido este concepto y le ha aplicado su especial barniz, transformándolo interesadamente para disfrazar sus auténticas intenciones. En aras a la austeridad, y mientras la clase dominante continúa enriqueciéndose, nuestros gobernantes están saqueando al pueblo de todas las conquistas que las generaciones anteriores alcanzaron para nosotros: una sanidad pública, una educación pública, un sistema público de pensiones, y unos derechos sociales y laborales que han permitido que, desde mediados del siglo pasado, las clases trabajadoras puedan disfrutar de una vida mínimamente digna. Pues bien, con esta última crisis del capitalismo, el pensamiento dominante está justificando el ir desmantelando progresivamente dichas conquistas, dichos derechos, ejecutando un expolio, un saqueo, un procedimiento de desposesión del mundo público, el que sirve a toda la ciudadanía, en beneficio de los más poderosos. ¿Y cómo lo están haciendo? No se puede hacer esto por las buenas, y de un día para otro. Necesitan algunas excusas, y algunas estrategias. Y así, están atacando en diferentes frentes de forma simultánea. Las estrategias fundamentales ya las explicamos en su momento en esta misma serie de artículos, cuando nos referimos y explicamos los diversos trucos que el pensamiento dominante utiliza para inculcarnos sus valores y sus conceptos. Y la excusa (son varias, pero la fundamental de todas ellas) tiene que ver con una pregunta que nos hacíamos varios artículos atrás, cuando destacábamos la importancia de preguntarnos "¿Por qué?": el déficit público. Continuaremos en siguientes entregas.

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17 mayo 2016 2 17 /05 /mayo /2016 23:00
Protesta de trabajadores de Telefónica//RAMÓN SERRA / Fotomovimiento

Protesta de trabajadores de Telefónica//RAMÓN SERRA / Fotomovimiento

Uno de los dominios que, a pesar de afectar a una parte importante de la población, sigue recluido en el ámbito de lo “particular”, es el de los atentados contra los derechos humanos en el ámbito de las empresas. A pesar de que una parte importante de nuestra existencia transcurre en los lugares de trabajo, pareciera que todavía hubiera un cartel a la puerta de muchas empresas que dijera “El que aquí entra, que abandone toda esperanza de exigir sus derechos”. Como si el derecho al trabajo excluyera el resto de derechos, como si el ejercicio de la ciudadanía fuera un pasatiempo para los ratos de ocio, como si la democracia se detuviera en los muros de las empresas…

Extracto de la Presentación del Proyecto "Abusos Patronales"

Empresas, empresas y más empresas. Miles de empresas, millones de empresas, y sus empresarios (dueños, accionistas, directivos, etc.), muchos de los cuales acumulan más poder del que nuestra imaginación sería capaz de concebir. Ese es el paradigma que se nos vende desde el pensamiento dominante de esta salvaje sociedad capitalista, y que se manifiesta en ayudas y subvenciones a los empresarios, potenciación de la figura del empresario, hegemonía de la clase empresarial en las relaciones laborales, y tratados comerciales internacionales para consolidar y ampliar esta fuerza empresarial. Los empresarios, nos dicen, son los auténticos "Dioses" del sistema, son los "creadores" del empleo, son los que "arriesgan" su capital, son los que contribuyen al "crecimiento" económico, y un sinfín más de eslóganes y propaganda neoliberal para encumbrar a la figura del empresario privado, yendo en detrimento de los trabajadores, de los empleados, y sobre todo de los empleados públicos, los cuales están sufriendo claros ataques a su estabilidad y a sus derechos, presentándose como los "privilegiados" del sistema, bajo una clara campaña de acoso y derribo. 

 

Pero la pregunta sería...¿Hacen los empresarios honor a este proceso de encumbramiento social al que el pensamiento dominante les conduce? Pues parece que no. El día que aparezca un empresario formal, íntegro, honesto, respetuoso con la legalidad y con sus trabajadores, preocupado por el bienestar de su plantilla, y que no pretenda abusar ni explotar a sus subordinados, ése día seguro que lo estaré soñando. Nuestra clase empresarial tiene fama, además, de ser la más desalmada, retrógrada e intolerante de toda la Unión Europea. Tenemos a varios ex dirigentes de nuestras organizaciones patronales en prisión, y a cientos de ellos acusados de varios delitos contra las normativas laborales, o de explotación de sus trabajadores y trabajadoras. Muchas empresas se están convirtiendo en auténticos paradigmas de la explotación del siglo XXI, tales como la sevillana Abengoa. En este artículo de Paulino Ramos y Ana González para el medio Diagonal, algunos de los trabajadores de la multinacional andaluza relatan sus prácticas abusivas. Y eso que en su Informe anual de 2012 asegura tener "compromiso con la formación, la motivación, el desarrollo profesional y la conciliación de la vida profesional y personal" de sus empleados. Buena palabrería. Falsedad documental (porque está escrito en un documento). 

 

Como pequeño dato curioso e ilustrativo, diremos que la sede de la empresa Abengoa en el Campus de Palmas Altas se ha ganado el sobrenombre de "Palmatraz", debido a las férreas medidas de control que se proyectan sobre la plantilla. Desde hace unos años esta empresa pertenece al grupo VIP del IBEX-35, habiendo recibido para ello gran cantidad de dinero público en forma de subvenciones de la Junta de Andalucía y del Gobierno Central. Y a pesar de las ganancias declaradas del año anterior (257 millones de euros), éstas deben parecer insuficientes para la Dirección de la compañía, a tenor del ERE practicado a sus empleados. Deslocalizaciones salvajes, rápidas y forzosas, jornadas laborales abusivas, horas extras sin remunerar, hostigamiento hacia la sindicación u obsesión por el control permanente sobre sus trabajadores/as están también entre las prácticas de la compañía. Y Abengoa es sólo un ejemplo de las múltiples prácticas de auténtico terrorismo empresarial que las grandes empresas ejecutan contra sus empleados y empleadas. El abuso empresarial es constante, incisivo, machacón, interminable, ruin y despreciable. Parece cumplirse la regla de que cuanto más beneficios y poder poseen los dirigentes empresariales, más déspotas resultan ser para sus trabajadores y trabajadoras. Nuestros empresarios se han convertido en auténticos delincuentes que viven a costa de la explotación, que se aprovechan del miedo al desempleo que poseen muchos trabajadores, y de las personas que no conocen sus derechos, o no están en situación de poderlos exigir. 

 

Pero también hemos de diferenciar entre las "malas prácticas" desarrolladas por las grandes empresas (que van en la línea de la corrupción, de la evasión fiscal, de la deslocalización de sus sedes, de los ERE salvajes, de la participación en negocios sucios, de la explotación de la naturaleza, etc.), de los abusos contra los trabajadores/as (y a veces contra sus clientes) cometidos por los pequeños y medianos empresarios (que van más en la línea de las estafas masivas, despidos improcedentes, economía sumergida, etc.). Pero no se crean, hay de todo. En este artículo del portal Yahoo se nos cuenta cómo la gran Mercadona ha despedido a una trabajadora por criticar a la empresa en las redes sociales. Por lo visto no llevan bien las críticas de sus empleados. ERE's y despidos colectivos están a la orden del día. En este último año que se nos viene vendiendo como el de la "recuperación económica", tenemos conflictos laborales, entre otras muchísimas empresas, en Abengoa (sector energía), Cemusa (sector gráfico), Auzsa (sector transporte), Arcelor (sector metal), Montrata-Maessa (sector metal), ZF TRW (sector automoción), Coca-Cola (sector alimentación), Unipost (sector de servicios postales), Correos (sector postal), Unidad Editorial (sector de medios de comunicación), TRAGSA (sector de la ingeniería civil), Dulciora (sector alimentación), Banco Santander (sector banca privada), FCC (sector construcción), HP España (sector tecnologías de la información), o Citröen (sector automoción). 

 

Pero como hemos afirmado, absolutamente todas, desde las grandes compañías transnacionales hasta el mísero bar de la esquina, todas, practican los abusos empresariales hacia sus empleados/as. Pues bien, al menos para poderlo publicar y denunciar, una nueva plataforma puesta en marcha por un grupo de investigación de diversas Universidades andaluzas ha sido creada para recoger las situaciones de precariedad e ilegalidad con las que conviven diariamente miles de trabajadores/as. Lo cuenta Olivia Carvallar en este fantástico artículo de La Marea. Este proyecto, titulado "Denunciemos los Abusos Patronales", cuya web es http://abusospatronales.es/, funciona a modo de perfecto escaparate visual e informativo para denunciar estas deleznables prácticas por parte de los patronos. El objetivo principal de la plataforma es dar visibilidad a esa precariedad, a esos abusos y a esa pérdida de derechos progresivos, la mayoría de las veces escondidos, o reducidos al ámbito más íntimo de quiénes lo sufren, y de su entorno más cercano (amigos, familiares, etc.). A partir de ahora, además de compartirlo con su círculo íntimo, o de poder denunciarlo ante las autoridades laborales, también se podrá publicar en este sitio web. También tiene la función de servir de foro de comunicación entre los propios trabajadores, que pueden intercambiar información, consejos y experiencias. Tras la agresiva reforma laboral del PP, los abusos patronales han aumentado desde todas las perspectivas, y además, se han legalizado ciertas situaciones que antes constituían claros delitos. 

 

La web del proyecto "Abusos Patronales" es una auténtica joya, ya que no sólo posee la sección de denuncia de casos concretos a la que hemos hecho referencia, sino que también contiene secciones para relatos breves, informes, estadísticas y análisis laborales, información jurídica (muy interesante para estar informados sobre nuestros derechos), y otra sección de noticias. Asímismo, posee enlaces a otros sitios de asesoría jurídica, así como a otras páginas de denuncia. Animamos desde aquí a los sufridores de cualesquiera abusos por parte de la patronal, para que (entre otras acciones posibles) lo denuncien a través de esta web, y dichos casos salgan del anonimato, dejen de estar recluidos en el ámbito de lo privado, de "lo particular", en el más estricto, oculto y reducido ámbito de lo íntimo, y que como mucho se comparte con compañeros de trabajo, o en aireadas discusiones de bar. Porque, como dicen los creadores del sitio: "Que un problema sea público o privado es el fruto de factores políticos, de relaciones de poder". Animamos por tanto a utilizar estas herramientas que la tecnología nos proporciona, y que nos pueden ayudar a que estos problemas salgan del ámbito privado, para pasar a convertirse en lo que realmente son: problemas sociales. Por tanto, problemas públicos, porque la inmensa mayoría social los sufrimos. Felicidades a los creadores de tan valioso proyecto.

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16 mayo 2016 1 16 /05 /mayo /2016 23:00
Autor: Josetxo Ezcurra

Autor: Josetxo Ezcurra

La verdad en el capitalismo no solo es ocultada y denostada, hoy es perseguida, legitimándose una realidad ontológica y epistemológica mentirosa; como ejemplo de lo dicho, hace poco aprueban la Directiva Europea de Secretos Comerciales que blinda la opacidad de empresas y corruptos al imponer multas brutales y penas de cárcel a los que llama “filtradores de información”. Reseñar que en esta Europa del capital son los políticos de los partidos mayoritarios –en España PP y PSOE- los que firman para aprobar esta nueva agresión; eso sí, volverán a salir en los medios afirmando que son serios y responsables, creando otra verdad que es mentira

Carlos G. Osto

Porque resulta que, a raíz de tremendos escándalos como la reciente filtración de los llamados "Papeles de Panamá", el asunto de los secretos comerciales está también siendo mirado con lupa. Y así, Carlos Mier nos relataba hace pocos días en La Marea (artículo del cual obtenemos toda esta información) la aprobación de una nueva especie de "Ley Mordaza" europea para proteger a las corporaciones de las posibles filtraciones de la prensa, y de sus periodistas. Básicamente, esta nueva normativa, que será incorporada en su momento a la redacción final del TTIP (si es que no conseguimos impedirlo por la fuerza de la movilización popular), podría actuar como arma para demandar a periodistas o a cualquier persona que revele información considerada "secreta". En concreto, la Directiva "Trade Secrets" sobre la protección de conocimiento no revelado e información comercial (secretos industriales) podrá actuar contra toda adquisición, uso o revelación de la misma considerada ilegal. Y bajo la excusa de proteger a las empresas del famoso espionaje industrial, se abre un peligroso camino y un precedente que puede traer nefastas consecuencias. 

 

La cosa estuvo bastante reñida en el Parlamento Europeo, pero al final, como era previsible, fue aprobada con los votos de los Demócrata Cristianos (donde se integra el Partido Popular), los socialdemócratas (PSOE), y los liberales (Ciudadanos). En total, 503 votos a favor, frente a los 131 en contra procedentes de Los Verdes y el Bloque de Izquierdas (donde están los diputados de Podemos e IU). Más o menos como siempre. Y también como siempre, los abogados del lobby industrial de Bruselas han logrado que el texto final de la Directiva sea lo suficientemente ambiguo como para que la ley pueda ser usada también contra medios de comunicación, o empleados que revelen información considerada secreta. En contra de su aprobación ya se habían manifestado cientos de organizaciones civiles (tales como ATTAC, Corporate Europe Observatory, Lobbycontrol, Transparency International France, Tax Justice Network o Xnet), que además habían elaborado pocos días antes un llamamiento a los eurodiputados para frenar la aprobación de dicha Directiva, que consideran una amenaza para la libertad de expresión y para el control democrático del sector privado. 

 

¿Dónde está el problema fundamental en su aprobación? Pues básicamente, en que la definición de "secreto industrial" es muy vaga e imprecisa (obsérvese cómo es una táctica generalizada cuando las clases dominantes intentan imponer su voluntad, que consiste en utilizar el contexto normativo con total laxitud). Y así, las condiciones que se expresan en la citada Directiva son que la información no sea "conocimiento común o fácil de acceder para personas en los ámbitos donde se suele trabajar con información de este tipo", que "tenga valor comercial porque es secreta", y que la empresa en cuestión haya tomado "medidas razonables para mantenerla en secreto". Bajo esta definición, y sin ir más lejos, podría encuadrar perfectamente el fraude de las emisiones de Volkswagen, que básicamente se han filtrado mediante informes internos sobre abusos o malas prácticas de una compañía, pero que afectan al interés general. Como vemos, el precedente es tremendamente peligroso. Ante cualquier filtración, las empresas tendrán en principio el derecho a demandar a cualquiera que publique informaciones que ellas consideren como secreto industrial, y será un juez quien tendrá que ponderar entre este derecho económico y el derecho a la libertad de expresión y de información de los periodistas. 

 

Se dará de este modo una vuelta de tuerca más a la ya muy extendida práctica de acoso judicial que las empresas privadas e individuos poderosos llevan a cabo contra los medios de comunicación, porque entienden que se han vulnerado su derecho al honor o a la privacidad, extendido ahora a los secretos comerciales, que se convierte en un posible argumento adicional para estos procesos. Y por supuesto, en el lado estadounidense se está trabajando en alguna herramienta parecida, para que al final haya una convergencia por abajo, y se incorpore al futuro TTIP la normativa que más favorezca a las grandes empresas transnacionales. Al final, habrán conseguido otro paso más hacia su completa impunidad. Pero es que podemos extender este escenario hasta incluir los casos de organizaciones que llevan destapando desde hace años tremendas filtraciones sobre prácticas ilegales o ilícitas, tales como Wikileaks, o sus variantes Luxleaks, donde la consultora PriceWaterhouseCoopers (PWC) ha demandado a varios de sus empleados y a periodistas. En la práctica, por tanto, la Directiva extenderá la opacidad como una tela de araña, hasta el punto no sólo de obstaculizar la labor de los filtradores, sino de desprotegerlos ante el inmenso poderío legal de las transnacionales. 

 

Pero tal como nos cuenta en Público Carlos del Castillo, el blindaje que esta Directiva ofrece a las empresas es tal que incluso los propios conocimientos de sus trabajadores/as serán considerados "propiedad empresarial". Se extiende incluso a aquéllas personas que puedan revelar corrupción, malas prácticas o irregularidades de gobiernos o corporaciones. La desvergüenza de esta Unión Europea no tiene límites, porque mientras en España PSOE y C's proclaman firmemente su intención de apoyar a los denunciantes de casos de corrupción, en el Europarlamento votan a favor de estos disparates legislativos, de estas aberrantes normativas. Y es que el miedo que le tienen a las grandes corporaciones es atroz. Se convierte en una excepción la transparencia, ya que serán los propios filtradores los que tendrán que demostrar ante un juez el interés público de sus revelaciones. Se desincentivá la actividad de denunciar las prácticas irregulares, opacas o corruptas, que ya en nuestro país destroza la vida de sus protagonistas, personas anónimas que no sólo son despedidas de sus empresas o puestos públicos, sino que se ven envueltas en procesos de acoso laboral, judicial y económicos de dimensiones gigantescas. A nivel internacional tenemos los casos de Julian Assange, Edward Snowden o Chelsea Manning, y a nivel nacional, podemos mencionar a Ana Garrido (denunciante de Gürtel), o a Luis Gonzalo Segura (denunciante del Ejército). Continuaremos en siguientes entregas.

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15 mayo 2016 7 15 /05 /mayo /2016 23:00
Autor: Josetxo Ezcurra

Autor: Josetxo Ezcurra

No habrá en el mundo leyes capaces de abolir la desigualdad y la explotación mientras exista la economía mercantil, mientras se mantenga el poder del dinero y la fuerza del capital. Sólo la organización de la gran economía social, planificada, con la transferencia a la clase obrera de la propiedad sobre todas las tierras, fábricas y medios de producción, está en condiciones de poner fin a toda explotación

V. I. Lenin

Por tanto, lo que tenemos claro hoy día, y creo que así lo asumen la inmensa mayoría de pensadores marxistas, es que lo que Marx y Engels denominaron como "Dictadura del proletariado" debe ser reemplazado por mecanismos de democracia plena, total y absoluta, por instrumentos de democracia social, popular y participativa. Una democracia que también contempla y afecta a la faceta económica, esto es, al mundo de las empresas públicas y privadas. Y podríamos preguntarnos entonces: ¿supone esto una ruptura con el concepto de "Revolución Social" que preconizaron dichos autores? Pues veamos. Desde el punto de vista del materialismo marxista, una revolución social es la violenta ruptura de la superestructura jurídico-política, el derrumbe del poder de una clase dominante, cuyo antagonismo con las nuevas relaciones de producción han generado un desajuste tal, que inevitablemente conducen a su hundimiento, para dar paso a nuevas relaciones socio-económicas, esto es, a nuevas relaciones de propiedad y de producción. Por tanto, y como podemos comprobar, nuestro modelo de "propiedad social" implementado mediante mecanismos de democracia plena (participativa y económica), supone de facto la revolución social propugnada por los creadores del Marxismo. 

 

El calificativo "violenta" puede despistarnos en principio, pero vamos a aclararlo. Cuando hablamos de "violenta ruptura" no queremos decir que vayamos a sacar los tanques a la calle, ni que vayamos a entrar a los grandes despachos empresariales con ametralladoras. Para comprenderlo, analicemos lo que está ocurriendo hoy día en nuestra sociedad, claramente marcada por el neoliberalismo más salvaje. Por ejemplo, por sentencia judicial, amparada lógicamente en nuestro ordenamiento jurídico vigente, a alguien se le desaloja de su vivienda (por ejemplo por estar en paro y no poder hacer frente a los pagos de su hipoteca) y se le deja en la calle, impidiéndole su derecho humano fundamental a una vivienda digna. Y podríamos preguntarnos: ¿no es esto también un tipo de violencia? Muchas personas se han suicidado, ante el acorralamiento al que el sistema les conduce. ¿No es esto también violencia? Miles de personas despedidas de sus empresas (porque éstas se deslocalizan, o prefieren contratar personal precario), miles de jóvenes abocados al exilio, miles de personas excluidas del sistema sanitario público, miles de inmigrantes encarcelados sin haber cometido delito alguno, y podríamos seguir...¿no son éstas también manifestaciones de la más descarnada violencia? Pues en ninguna de ellas se han usado las armas. Mejor dicho: no se han usado armas de fuego, pero sí se han usado las armas de la injusticia, del poderío indecente y criminal de una clase sobre otra, se han usado las armas jurídicas de un perverso sistema antisocial y antidemocrático. 

 

Pues de igual modo, cuando nosotros usamos el calificativo "violenta" en nuestro planteamiento, a lo más que estamos haciendo referencia es que, mediante la aplicación de un nuevo contexto legislativo más favorable a las clases populares y trabajadoras, y por poner un ejemplo, un grupo de funcionarios entre con un mandamiento judicial a la sede de varios despachos de los jefes de Telefónica, o de Endesa, o de Iberdrola, y proceda a su desalojo, a su expropiación y a su nacionalización. Incaute toda la documentación requerida de la empresa, desaloje a los antiguos jefes, proceda a nombrar nuevos jefes procedentes del ámbito público, e indemnice a los pequeños accionistas de la compañía, para comenzar a partir de ahí una gestión pública y democrática de la misma, designando comités de trabajadores que la controlarán a partir de ese momento. Estamos seguros de que, para los actuales jefes de estas grandes empresas transnacionales, el escenario que estamos describiendo sería "de una gran violencia". Pero como vemos, a no ser que estos propietarios capitalistas privados se negaran a desalojar o mostraran comportamientos violentos, no haría falta avisar a los Cuerpos de Seguridad del Estado. Esta es la única "violencia" a la que nos referimos. Y está haciendo falta ya como el comer, para acabar con los desmanes, la violencia y las criminales actitudes de toda la gentuza del ámbito megaempresarial, que es en realidad la que nos gobierna. 

 

El modelo de "Propiedad Social", por tanto, es la fase donde el Estado pierde ya su estructura clasista, se elimina su carácter burgués que clásicamente lo ha dominado, y se transforma en un nuevo Estado que representa a los trabajadores y trabajadoras, a las clases populares, y a sus intereses inmediatos e históricos. Y aunque se mantiene la iniciativa privada (no hemos dicho en ningún momento que no puedan continuar existiendo empresas privadas, con sus respectivos gestores privados), las grandes empresas de los sectores estratégicos de la economía, ligadas a la satisfacción de las necesidades sociales, de los derechos humanos y de los servicios públicos (alimentación, energía, banca, transportes, agua, telecomunicaciones...), no solamente se hacen públicas, no solamente se hacen estatales, sino que se hacen "sociales", democratizándose, y siendo gestionadas por sus propios trabajadores, y por el conjunto de la sociedad. De esta forma se impide definitivamente que se instale cualquier atisbo de corrupción, se impide el paso a ellas de cualesquiera iniciativas privadas (aunque también pueden existir otras empresas de carácter privado que se dediquen a esas mismas actividades), se impide la mercantilización de sus bienes, productos y servicios, y se garantiza su suministro y satisfacción al conjunto de la población. Si conseguimos alcanzar este estadío...¿qué hemos conseguido realmente? La auténtica revolución social. Hemos cambiado la correlación de fuerzas, hemos alterado las relaciones de propiedad y de producción, y hemos conseguido una sociedad plena y auténticamente democrática. De ahí que este modelo cause tanto espanto a las clases dominantes. 

 

Porque además, este modelo de propiedad social no sólo tiene las ventajas que hemos descrito, sino que gracias a él, será posible garantizar, reforzar y completar todo el catálogo de derechos fundamentales y servicios públicos, de tal forma que la renta básica, la vivienda, la sanidad, el trabajo, la educación, la cultura, los medios de comunicación, los servicios sociales, la dependencia, la justicia o la seguridad, entre otros, serán servicios 100% públicos, gratuitos y universales. Eso implica que la gestión democrática debe también llegar a todos ellos, para impedir cualquier intento de involucionar hacia métodos o formas de mercantilización o privatización de los mismos. El modelo de propiedad social es asímismo la mejor garantía de asegurar la denominada "función social de la propiedad", tan denostada bajo el capitalismo neoliberal que nos invade. Y por último, el modelo de propiedad social también garantiza la consecución de los dos ejes fundamentales que deben regir el nuevo concepto de ciudadanía, tales como su garantía de satisfacción de los derechos humanos, y su participación política y social plena, como integrante de pleno derecho de la comunidad de donde se forma parte. Continuaremos en siguientes entregas.

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12 mayo 2016 4 12 /05 /mayo /2016 23:00
Panorama actual de los Movimientos Sociales en España (XX)

El hombre, convenientemente adiestrado, puede llegar a convertirse en el mejor amigo del perro

(Popular)

En esta entrega número 20, y después de haber abordado en el artículo anterior los MMSS de tipo ecologista, vamos a tratar los movimientos sociales y partidos de corte animalista (muy relacionados con los ecologistas), cuyo máximo exponente en nuestro país es la organización PACMA (Partido Animalista Contra el Maltrato Animal). PACMA es el Partido Animalista por excelencia en España, pero frente a lo que mucha gente piensa, es una organización que posee todo un completo programa electoral, que contiene medidas no sólo de tipo animalista, sino medidas generales que abordan muchos más aspectos de nuestra vida. Concretamente, sus propuestas se dividen en tres grandes bloques, que son Animales, Medio Ambiente y Justicia Social. Parecería que los dos primeros tienen más relación entre sí, pero menos con el segundo, pero eso ocurre sólo si observamos desde lejos, y prestando poca atención. Si en cambio hacemos una visión integral, desde una óptica política y social generalista, comprobaremos hasta qué punto la justicia social (de la cual la justicia ambiental es parte) está también muy relacionada con los dos primeros puntos. 

 

Desgraciadamente, PACMA es una organización que no percibe ningún tipo de subvención, por lo cual su financiación procede únicamente de las aportaciones que realizan sus afiliados y donantes. De ahí la importancia de sus campañas de donación. Por otra parte, el trabajo se realiza por voluntarios, que dedican altruistamente su tiempo a la causa animalista. Para la afiliación a PACMA basta inscribirse en un formulario adjunto a su propio sitio web, e igualmente para la donación. Los voluntarios también pueden inscribirse directamente desde la página web habilitada al efecto. Otra utilidad que provee el sitio de PACMA es el relativo a las denuncias, de tal modo que si somos testigos de un caso de maltrato animal, esta organización pone a nuestra disposición una herramienta web que facilita a los ciudadanos la denuncia del mismo ante las autoridades pertinentes. En el propio sitio nos explican, a tenor de la legislación vigente, qué se puede denunciar, ante quién y cómo, todo ello en muy sencillos pasos. El sitio web de PACMA también contiene, además de un rollback horizontal a modo de escaparate, un listado de las noticias más interesantes, de los vídeos más significativos, de los próximos eventos a organizar, e incluso la posibilidad de adquirir algún artículo de su tienda personalizada. Igualmente, también dan acceso a las campañas que se organizan en defensa de los animales, así como a una interesante información relativa a la explotación animal, y por qué debemos oponernos a ella. En fin, sin duda ninguna estamos ante uno de los sitios web y una de las organizaciones de defensa animal más útiles y completas que podamos encontrar. 

 

Al igual que otras muchas causas que venimos exponiendo en relación a otros MMSS, la causa animalista es una causa internacionalista. En muchas partes del mundo (aunque nosotros podemos actuar en local, en nuestro país, en nuestra comunidad, en nuestro pueblo o ciudad) los animales son explotados, vejados y maltratados, utilizados para el disfrute humano en espectáculos de todo tipo, o vilmente asesinados o abandonados. En los mejores casos, los países poseen legislaciones injustas e insuficientes para con el mundo animal, y todo ello porque aún no poseemos la concienciación ni la sensibilidad suficientes como para entender la importancia del mundo animal, y la necesidad de ciudarlos y respetarlos, como una causa de justicia y de humanitarismo. El especismo que se practica contra los animales es brutal, de tal modo que hemos creado una sociedad humana que vive a costa de la explotación y del sufrimiento del resto de los animales. Hasta que no superemos esta fase, y comprendamos integralmente la importacia de nuestra armónica integración con la vida y con el mundo animal, nuestra existencia en el planeta será injusta y depredadora, y no respetará los equilibrios naturales que necesitamos para convivir. El movimiento social animalista surge desde esta convicción, desde la necesidad de subvertir la injusta y criminal situación que soportan muchos animales en nuestro país, y en el resto del mundo. 

 

Por tanto, el objetivo de la causa animalista es incluir en la agenda política (que ahí que PACMA proponga un programa electoral completo) la necesidad de un trato digno para los animales, denunciando las injusticias a las que se les somete y proponiendo alternativas para conseguir un marco legal que les ampare. Pero desgraciadamente, mientras no erradiquemos pensamientos, actitudes y comportamientos aberrantes contra el mundo animal, aún estaremos muy lejos de conseguirlo. El objetivo no es sólo conseguir aprobar en nuestro Parlamento una Ley Integral de Protección del Mundo Animal lo suficientemente completa y ambiciosa, sino erradicar de nuestro imaginario colectivo todo el conjunto de prejuicios, costumbres, festejos, actitudes, celebraciones, rituales y espectáculos donde intervengan los animales, hasta alcanzar una sociedad de pleno respeto e integración de los humanos con el resto de especies animales. Por todo ello, entendemos la causa animalista plenamente insertada dentro de la causa ecologista y de justicia ambiental y social, porque creemos firmemente que todas ellas forman parte de un todo, y ese todo es el respeto integral del hombre hacia su entorno natural, y la plena armonía de su convivencia dentro de dicho entorno. La causa animalista no puede verse por tanto en sentido aislado, sino integrada bajo la misma causa social, económica, ecológica y medioambiental. 

 

Podría pensarse entonces que el resto de fuerzas políticas (de la izquierda, naturalmente, ya que las del resto del arco parlamentario no están por esta causa) también incluyen medidas de protección para el mundo animal, y que por tanto PACMA es innecesario, pero nada más lejos de la realidad. Una organización como PACMA es absolutamente necesaria no sólo desde el activismo social que representa, sino porque es la única que aborda la causa animalista de forma completa e integral, ya que el resto de partidos (incluso los situados más a la izquierda de todos ellos) sólo incluyen en sus programas unas cuantas medidas de maquillaje, superficiales y totalmente insuficientes con respecto a estos asuntos. Por tanto, para obtener una visión completa de las necesidades del mundo animal que nuestra sociedad no cumple, hay que abordar el problema desde la causa y desde el activismo social animalista. Entre otros muchos objetivos, debemos conseguir alcanzar el sacrificio cero (fomento de la adopción, esterilización y prohibición de la venta de animales), el fin de la tauromaquia (y de todos los festejos populares donde se utilicen animales), el fin de la caza (una práctica que acaba con la vida de millones de animales), y el freno al cambio climático (fenómeno que ya está afectando a la vida de millones de especies por todo el mundo). Por todo ello, la causa animalista es una causa absolutamente fundamental si aspiramos a un mundo justo y equilibrado. La armonía de la especie humana sólo se conseguirá si alcanzamos también la armonía con el resto del mundo animal. Continuaremos en siguientes entregas.

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11 mayo 2016 3 11 /05 /mayo /2016 23:00

Y definitivamente, se convocaron nuevas elecciones generales para el 26J. No se trata de una segunda vuelta (como a muchos personajes de la derecha política y mediática les gustaría), sino de una nueva oportunidad para intentar que la ciudadanía se manifieste, y que los partidos hagan una gestión lo más correcta posible de ese voto. Pero para ello, es preciso volver a recordar la agresiva, caótica, destructiva y perjudicial legislatura que hemos padecido bajo el Gobierno del PP, y los movimientos del resto de fuerzas políticas para asentar el bipartidismo e impedir que gobierne la izquierda. Una izquierda que, haremos bien en recordarlo, tampoco lo tendrá fácil, con una Comisión Europea dictándole a pies juntillas las medidas de política económica que ha de implementar. No sólo nos hace falta un gobierno de izquierdas, sino un gobierno valiente, insumiso y rebelde frente a esta despótica Unión Europea a la que aún pertenecemos.

 

Esta fallida legislatura se ha caracterizado por muchas cosas: nuevas imágenes en el Congreso, irrupción de partidos nuevos en el hemiciclo, dos intentos fallidos de investidura presidencial, un pacto que ha revelado las estrategias de la derecha (Ciudadanos) y del PSOE por perpetuar la aplicación de las mismas políticas neoliberales, y un PP que como fuerza política más votada, se arrogaba el derecho de que las demás fueran a pegar a su puerta, y a establecer negociaciones sobre la base de la gran coalición conservadora y neoliberal. Frente a todos ellos, el bloque de la izquierda (Podemos, Mareas, Compromís, IU, etc.) ha tenido que soportar algunas "novatadas" como su exclusión de la mesa del Congreso, su imposibilidad de formar varios grupos parlamentarios, la reubicación de sus diputados desde el gallinero, o que incluso le criticaran determinados gestos o determinadas formas relativas a su aspecto personal, todo lo cual no demuestra más que lo alejadas que están sus "señorías" de la calle, de las personas que les votan, y de las que no les votan, pero a las cuales también se deben. Podemos y sus confluencias han intentado (y creo honestamente que lo han conseguido) ser fieles a sus mensajes, a sus mandatos populares, al deseo de sus votantes y simpatizantes, y no traicionar, incluso en sus negociaciones, la esencia de su ideario. Estaba claro que después de la destructiva y despiadada legislatura del PP había que deshacer todo lo andado, y girar 180 grados para revertir todas las políticas antisociales que se habían ido desarrollando, además de ir caminando en sentido opuesto, recuperando derechos y libertades, desmontando la criminal austeridad, y volviendo a fortalecer el Estado del Bienestar. 

 

Pero frente a todo eso, los partidos del régimen y su nueva muleta (Ciudadanos) se atrincheran en sus bases, y ante la pasividad y arrogancia del PP, y la negativa del PSOE de pactar hacia su izquierda (mediante la expresa prohibición de los barones en el Comité Federal a Pedro Sánchez, además de los indecentes mensajes de algunos otros líderes históricos del partido), el pacto que se acuerda es entre el PSOE y la formación política de Albert Rivera, eufemísticamente llamado "de cambio y de progreso". No había en efecto ni cambio ni progreso. No existía cambio porque éste no consiste en cambiar a un Presidente por otro, ni en formar un nuevo Gobierno, aunque sea de otro partido. Si no cambiamos la filosofía misma de las medidas que se toman, si no cambiamos el fondo de las políticas que se adoptan, la palabra "cambio" queda como un eslógan vacío, pura y simple propaganda. Y tampoco era "progresista", en el sentido de entender el progreso como una recuperación de las condiciones de vida dignas de la ciudadanía. Se empeñaba, bajo unas cuantas medidas de maquillaje, en el continuismo de las mismas políticas neoliberales que han desmontado casi todos nuestros sistemas de protección social, que han privatizado nuestros servicios públicos, y que han hecho pagar la crisis a las clases más vulnerables. 

 

En referencia a ese Pacto, Antonio Antón se ha expresado en los siguientes términos: "Se manipula el lenguaje. Su denominación de ‘reformista’ esconde incluso algunas reformas negativas, es decir, recortes sociales (por ejemplo, precarizando más el empleo). La palabra reforma, con un significado tradicional progresivo y de avance social, ha sido instrumentalizada por el PP y el poder liberal-conservador para denominar a su regresiva estrategia de austeridad y recortes sociales. Su utilización en el documento obscurece el sentido antisocial de algunas de sus medidas y las consecuencias negativas de prolongación de los recortes y la desigualdad derivados de su aplicación. Y la palabra ‘progreso’ en su título, aparte de embellecer sus objetivos, esconde el sentido regresivo de su apuesta por la consolidación de la austeridad (flexible) y los recortes sociales de estos años". Y así, bajo falsas excusas y pretextos, que al principio fueron la propuesta de referéndum en Cataluña (por parte de Podemos, y negada por el PSOE), y al final el argumento de la famosa "pinza" (destacar el hecho de que PP y Podemos voten en su contra, para utilizarlo como argumento político en torno a un acuerdo para impedir gobernar al PSOE, que ya fue utilizado también en 1992), Pedro Sánchez y los suyos se han ido enrocando en sus posturas, requiriendo a Pablo Iglesias y los suyos que hicieran un acto de "responsabilidad" y aceptaran el famoso pacto. Han sido vergonzosas las palabras de César Luena, Secretario de Organización del PSOE,culpando a Pablo Iglesias de que Rajoy continuara en el gobierno. En  fin, un despropósito detrás de otro. 

 

La formación política de Albert Rivera, por su parte, también hace llamamientos a la responsabilidad, a levantar "los vetos y los bloqueos", pero ellos se lo hacen sólo al PP, vetando a los de Pablo Iglesias, por incompatibilidad manifiesta, como es lógico y notorio, en las fundamentales medidas de política económica. Podemos hace también lo propio, y el PSOE se queda sólo en esa demencial operación "transversal para entenderse a derecha y a izquierda", en un intento ante la ciudadanía para quedar como los más valientes, esforzados y osados en intentar llegar a acuerdos y pactos. Parece que por fortuna la gente ha entendido mejor que Pedro Sánchez que esa operación de "transversalidad" política era un auténtico disparate, y que sólo servía, de nuevo, para engañar a los ingenuos que se lo hayan creído. Porque su interés no fue nunca, al contrario de lo que han manifestado hasta la saciedad, entenderse con Podemos. Porque saben que Podemos representa una izquierda peligrosa para ellos (como pudo serlo IU en su época), una izquierda que puede arrebatarle la hegemonía de su espacio, y que puede dejar sus vergüenzas al aire. De hecho, ya está ocurriendo. ¿Cuál ha sido la estrategia, entonces? Culpar a Podemos, afirmar que son los de Pablo Iglesias los que han puesto palos en las ruedas, los que han impedido el acuerdo, los que han impedido ese "gobierno del cambio". Pero la verdad ha sido justo la contraria. Podemos se ofreció desde el minuto 1 a un gobierno de pacto y de entendimiento, de cambio y de progreso, por la izquierda, y como es lógico, dada la poca diferencia en votos y escaños, lo justo era que ellos también participaran en el gabinete. 

 

Pero eso hubiera puesto en una situación muy delicada al PSOE, que habría tenido no sólo que "prometer" en un pacto escrito que iba a implementar determinadas medidas, sino que también habría tenido que estar "controlado" desde el propio Gobierno por la formación morada. No podían correr ese riesgo. Ellos son una fuerza política consagrada al régimen del 78, son pieza esencial del bipartidismo neoliberal, y no podían aceptar entrar en esa arriesgada aventura. No hace falta recordar los tremendos sabotajes y desautorizaciones que tuvo que soportar Izquierda Unida en Andalucía, en su gobierno conjunto con el PSOE de Susana Díaz, esa lideresa que afirma que a IU y a Podemos les une "el odio al PSOE". En fin, este ha sido el correlato de los hechos, y la confirmación de una situación que de entrada ya se veía abocada a un imposible. No les podemos reprochar nada al PP y a Ciudadanos, ellos son la derecha. Ya sabemos lo que podemos esperar de ellos. Pero sí al PSOE, que siempre protagoniza ese papel de judas político, traicionando el ideario y los valores de la izquierda, esa izquierda que ahora, durante las próximas semanas, se encargará de volver a reivindicar en sus mítines de campaña electoral. Esperemos que llegue un momento en que ya nadie se crea sus mentiras. 

 

Se cierra así la breve pero intensa, la fallida XI legislatura, y esperemos que el nuevo tiempo que se abre a continuación nos depare nuevas e ilusionantes situaciones y características. No hay que olvidar tampoco que durante estos cuatro meses de intento de legislatura los poderes fácticos han continuado su ofensiva sobre las clases populares, los casos de corrupción han continuado acorralando al PP, y nuestros "socios europeos" siguen haciendo de las suyas, tanto a nivel de la Comisión y sus "predicciones de primavera", que se publican como los desfiles de moda, como a nivel de los terribles e indecentes acuerdos para liquidar el asunto de los refugiados. Todo lo cual debe hacernos reflexionar, en el sentido de afirmar aún más si cabe nuestras posiciones, en aclarar nuestras ideas, en confirmar nuestras sospechas. Y aún con la legislatura ya cerrada, los gestos del bipartidismo no se esconden ni se suavizan ni se hacen esperar. Rajoy ya ha confesado públicamente que no le gustan los debates, "porque son una responsabilidad muy grande, y hay que prepararlos" (seguramente mandará a otro segundón a debatir en su lugar en los próximos días), y además, evitan comprometerse en sus programas electorales con la nueva plataforma de denunciantes de corrupción, lo cual les vuelve a reafirmar en sus posiciones de tremenda debilidad, presos de sus propios casos y de sus propios dirigentes. 

 

Básicamente, esta fallida legislatura ha servido para colocar a cada formación política en su auténtico sitio, en su verdadero lugar, más allá de engañosas maniobras o de falsos eslóganes electorales. Ha servido para desvelar las cartas de cada una de ellas, para confirmar sus auténticas intenciones, para quitarles el disfraz que poseen durante las campañas, y comprobar sus auténticos rostros. Quizá desde ese punto de vista, en vez de una legislatura fallida, deberíamos hablar de una legislatura tremendamente interesante. Y dada la nueva oportunidad, la nueva situación que se presenta, todos los actores de la izquierda (Podemos, IU, Mareas, Confluencias, Compromís, Equo...) deberían, como de hecho y afortunadamente están haciendo, replantearse sus estrategias y sus alianzas. Con una Ley Electoral que realiza un tan injusto y poco proporcional reparto de escaños en función del número de votos, favoreciendo a los partidos mayoritarios y perjudicando a los más pequeños, las confluencias electorales son una buenísima herramienta para minimizar los perversos efectos que ya hemos padecido tantas veces. Los estudios estadísticos, probabilísticos y demoscópicos están demostrando que la superación al PSOE es una posibilidad real, y detrás de ella, la superación al PP ya se nos presenta no como una utopía, sino como un rayo de esperanza. Por consiguiente, se abre el próximo 26J una nueva oportunidad, y quizá no tengamos otra durante algún tiempo. Aprovechémosla.

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10 mayo 2016 2 10 /05 /mayo /2016 23:00
Por la senda del Pacifismo (II)

Tendremos paz en la Tierra cuando hayamos aprendido a honrar el aspecto sagrado de la vida y tengamos un estilo de vida compatible con los principios de este orden universal. Estos principios no son los mandamientos de religiones institucionalizadas, ni la ley del premio y el castigo, sino las leyes de la empatía, el apoyo mutuo, la cooperación y la solidaridad; los principios de toda comunidad que quiera sobrevivir en el futuro

Dieter Duhm

La causa del pacifismo, como ya afirmábamos en el primer artículo introductorio de la serie, es una causa global, mundial, un valor universal. Y ello porque el mundo está total o parcialmente en guerra desde hace miles y miles de años. El resultado es que nos hemos acostumbrado a las guerras, y a sus crímenes, cada vez más sangrientos. Las guerras ya no respetan nada. Estos días nos hemos enterado de que durante los ataques a la ciudad siria de Alepo, han destruido incluso hospitales, causando víctimas entre los heridos que estaban allí, y por supuesto, entre el personal médico que los atendía, lo cual ha desatado una campaña mundial de concienciación por parte de la ONG Médicos Sin Fronteras. Por todo ello, podríamos pensar que los conflictos bélicos son inherentes, consustanciales, a la especie humana. Como ya advertimos en el primer artículo, no entraremos, por salirse un poco del objetivo de la serie, en los aspectos más filosóficos del asunto, pero se podría afirmar más bien que toda esta ola de violencia se debe a intereses concretos, que normalmente se intentan esconder, o tergiversar, gracias a la constante manipulación informativa de la que somos objeto. Podríamos pensar entonces que los mismos agentes que nos ocultan o manipulan la información son los mismos que están detrás de los intereses que hacen estallar estas guerras, y entonces ya iríamos un poco más encaminados. 

 

Bien, habrá muchos motivos, pero si tuviéramos que reducirlos a uno sólo, quizá diríamos que las causas finales, los motivos últimos de las guerras, obedecen a la obsesión por estos agentes interesados (los más poderosos de la Tierra) por mantener su hegemonía. Antonio Ruiz, en un artículo cuya lectura recomiendo, asegura lo siguiente: "Si repasamos los conflictos bélicos de los últimos 25 años (...) todos ellos encubren ante la opinión mundial bajo declaraciones que proclaman que la guerra se hace en nombre de la libertad. Pero no pueden ocultar que, en general, son consecuencia de los intereses imperialistas". Es absolutamente cierto. Es decir, la continua y perversa obsesión por mantener el poder hegemónico, por no reducirlo, incluso por aumentarlo, es la causa principal que provoca las guerras. Pero para que ello pueda producirse, la humanidad tiene que haber instalado previamente un sistema de relaciones internacionales, y un sistema económico globalizado, que legitime de algún modo estas acciones bélicas. El sistema imperialista, como una fase avanzada del sistema capitalista y neoliberal que se nos impone de forma globalizada, es el que legitima estas guerras, la inmensa mayoría de tipo colonial, destinadas a desestabilizar los territorios, y a acaparar sus ingentes recursos naturales. Nuestro código moral básico nos lleva en primer lugar a intentar identificar los "buenos" y los "malos", como hacíamos de pequeños con las películas del oeste americano. 

 

Pero hoy día los conflictos bélicos internacionales no poseen estos bandos, o están muy difuminados, ante la gran cantidad de intereses cruzados que se distribuyen. Las guerras sólo traen un patético saldo de víctimas humanas, animales y medioambientales, que causan un reguero de destrucción y de barbarie a su alrededor. Y que engendran nuevos odios, nuevas rencillas, nuevas venganzas. Las víctimas son las gentes de pueblos y de ciudades, que intentan conservar su integridad física, su vivienda, su familia, sus medios de vida, su identidad cultural y territorial. Y toda la destrucción generada por las guerras va dejando tras de sí la enorme pérdida patrimonial, familiar, cultural, y que provoca éxodos de población hacia otros lugares más tranquilos. Miles de muertos, cientos cada día, instalaciones e infraestructuras destruidas, barbarie y desolación por todas partes, y un saldo de familias destrozadas física y espiritualmente, que pasan a engrosar la inmensa cifra de damnificados por las crueles guerras y genocidios que diariamente nos asolan. Y ante tanta destrucción, insistimos...¿qué motivos hay para perpetrar tanto atentado irracional? ¿Qué intereses de fondo nos llevan a los humanos a ser tan crueles y despiadados? 

 

Los estrategas nos dirán que desde el punto de vista más pragmático, la guerra es una solución última y final a los conflictos, nunca deseada, pero inevitable en muchos casos...¿es cierto? Mucho nos tememos que no. Es el suave mensaje que nos presenta la guerra como el último escalón inevitable, como el mal menor para impedir otro mal mayor, como la disculpa formalizada por haber tenido que escoger la guerra porque no había otra alternativa. Pero como decimos, los auténticos motivos son bien distintos: el dominio sobre las materias primas (petróleo, minerales...), las causas geopolíticas (redistribución del territorio, reorganización de tribus, desestabilización del orden social, etc.), control de infraestructuras críticas, continuación del negocio de la venta de armas, etc. Se ha dicho que la guerra es la expansión del capitalismo por otros medios. Creemos que es cierto. Cuando las posibilidades de una expansión "natural" se agotan, las guerras suponen un reequilibrio de ciertos factores, que al final conducen a una nueva canalización capitalista por vías que antes no estaban abiertas. Por todo ello, la guerra no tiene justificación. Ya dejamos sentado en el artículo primero de esta serie que la causa pacifista no tiene fisuras. Se está con ella o contra ella, aunque por supuesto no hay que confundirla con recurrir a una legítima defensa ante un flagrante ataque exterior. Pero normalmente, antes de que dicho ataque llegue, en las sociedades actuales, con los tremendos medios de la diplomacia y de la comunidad internacional, siempre se pueden recurrir a otros medios. 

 

Se puede entender por tanto, y como mucho, que un pueblo, por decisión conjunta y democrática, ante un flagrante ataque, y en legítima defensa, se defienda por medios bélicos para conservar su integridad. Pero si repasamos las guerras actuales y las de las últimas décadas, veremos que dicha situación no se ha presentado prácticamente nunca, salvo en contadas ocasiones, y que además, la comunidad internacional podría haber actuado de formas mucho más contundentes para evitar dichos conflictos bélicos. No obstante, también es ingenuo pensar que un país o comunidad determinada, en la actual situación globalizada internacional, con presencia comunitaria en multitud de foros, no esté afectado ni concernido con las guerras, como si fuera algo que no fuera con ellos. Todos estamos afectados, y todos tenemos algo que decir. Mejor todavía: tenemos mucho que decir. Ante cada causa bélica o conato de ella, tenemos que poner toda nuestra carne en el asador, de forma pública y oficial, para intentar que dicha situación no se alcance, no se produzca, e independientemente de ello, tenemos que luchar por democratizar cada vez más los foros internacionales, donde la presión negociadora y los múltiples acuerdos entre naciones pueden garantizar situaciones de estabilidad que frenen los conflictos armados...la pregunta es: ¿lo hacemos realmente? La respuesta es claramente NO. Porque lo cierto es que somos partícipes (hablamos ahora de España) en los diversos conflictos, mediante nuestra aprobación, mediante nuestra pasividad, mediante nuestra aparente y cínica "neutralidad", o mediante nuestra intervención directa de tipo militar, política o económica, o indirecta a través de nuestra participación en la OTAN, la alianza militar por antonomasia. Continuaremos en siguientes entregas.

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9 mayo 2016 1 09 /05 /mayo /2016 23:00
Llamamiento Internacional del Movimiento "Nuit Debout"

Nos hacemos eco a continuación del Manifiesto de Llamada Internacional del reciente Movimiento de la "Nuit Debout" (Noche en pie) francés, surgido desde las protestas populares a raíz de la presentación del proyecto de ley de Reforma Laboral del Gobierno de François Hollande. Coincidiendo con el 5º Aniversario del Movimiento 15M español, se preparan grandes movilizaciones en todo el continente europeo para este mes

 

"El #46mars (15 de abril), dos semanas después de la gran movilización del 31 de marzo en París, el movimiento Nuit Debout no deja de extenderse. En numerosas ciudades francesas y extranjeras, las #NocheEnPie ven la luz y dan testimonio de esperanzas y rebeliones comunes. Los que han pasado por las plazas ocupadas y los que están participando en ellas lo saben bien: algo está pasando.

¡Habitantes del mundo entero, hagamos derribar las fronteras y construyamos juntos una nueva primavera global! Únete a nosotros los próximos 7 y 8 de mayo en París, en la plaza de la República, para encontrarnos, debatir, compartir nuestras experiencias y nuestras habilidades públicas, y comenzar a construir juntos perspectivas y soluciones comunes. Y sobre todo, preparemos y lancemos juntos una gran acción internacional el 15 de mayo (#76mars) para ocupar masivamente las plazas en todo el mundo en esta fecha.

#NocheEnPie se fijó como primer objetivo la creación de un espacio de convergencia de luchas. Esta convergencia podría ir todavía más lejos y extenderse a nivel internacional. Existen lazos entre los numerosos movimientos que se oponen en las cuatro esquinas del mundo a la precaridad, a la imposición de los mercados financieros, a la destrucción del entorno, en las guerras y al militarismo, a la degradación de nuestras condiciones de vida.

A la competencia y al egoísmo, respondemos con la solidaridad, la reflexión y la acción colectiva. Nuestras diferencias no son fuente de divisiones, sino la base de nuestra complementariedad y de nuestra fuerza común. Ni escuchados ni representados, nosotros, personas de toda condición, nos reapropiamos juntos de la palabra y del espacio público: hacemos política, porque es asunto de todas.

Hoy ya no es el momento de indignarse en solitario en una esquina, sino de actuar todas juntas. Nosotras, el 99 %, tenemos la capacidad de actuar y de rechazar definitivamente a los del 1 % y su mundo, para desalojarlos de nuestras ciudades, de nuestros lugares de trabajo, de nuestras vidas.

¡El 7 y 8 de mayo, acudamos juntos a París, a la plaza de la República!

El 15 de mayo rebelémonos juntos: #NuitDebout en todas partes, #GlobalDebout!"

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8 mayo 2016 7 08 /05 /mayo /2016 23:00
Marxismo, Socialismo y Capitalismo en el Siglo XXI (124)

Es evidente que la única alternativa contra este sistema destructor es emprender la doctrina comunista y la cuestión no es de si hacerlo empuñando las armas o no, otro aspecto en el que se nos hace perder el tiempo. La cuestión primordial hoy es, organizarse como los desposeídos que somos y crear las condiciones para echar a andar la revolución comunista que tenga la capacidad de reacción y de triunfo, ante los coletazos, la burguesía mundial, local y sus aliados

Camilo Valqui

En el artículo anterior nos quedamos intentando explicar el contexto de la propuesta de "Dictadura del proletariado" por parte de Marx y Engels, y la necesidad de rechazar este concepto bajo el marxismo actual. En efecto, el concepto de "proletariado" ha experimentado una profunda evolución desde las teorías marxistas originales, no tanto en su fundamento principal (clase trabajadora que no posee los medios de producción, y necesita vender su fuerza de trabajo para sobrevivir), sino en cuanto a su evolución, y su configuración actual. Desde la etapa postfordista hasta nuestros días, la clase trabajadora ha dejado de responder a los estereotipos clásicos, entrando en un proceso de reconversión, división y subclasificación que llega hasta la actualidad. Pero como decimos, no es éste el motivo para rechazar el concepto original de "dictadura del proletariado", sino que su principal motivación se basa en entender que la auténtica solución, si se quiere caminar hacia el fin de la lucha de clases (esto, es, hacia una disolución de las clases), es abogar por un sistema de democracia plena, de alto nivel, profunda y completa, que integre todas las manifestaciones y ámbitos de la sociedad, incluyendo, cómo no, a la propia economía, en lo que hemos denominado un sistema de "propiedad social" (ver nuestra serie de artículos "Objetivo: Democracia"). 

 

Porque deberíamos partir de la siguiente pregunta inicial: en vez de cualquier sistema de toma del poder por la fuerza, y de cualquier práctica represora por parte de cualquier clase hacia otra clase social, ¿no es más eficaz, además de más ética, una gestión controlada por los propios gestionados, lo que equivale a decir más democrática? No podemos olvidar que el "socialismo" (entre comillas, para destacar que fue una versión fracasada) implementado bajo los regímenes estalinistas careció de una de sus características esenciales y definitorias, como es la democracia obrera, es decir, la democracia en su sentido más amplio y profundo, la democracia aplicada no sólo en la política, sino también en la economía. Sin la democracia no es posible el socialismo porque el socialismo es, por definición y sobre todo, democracia. La apropiación de los medios de producción por parte del Estado es una condición necesaria para el socialismo, pero no suficiente. El Estado debe ser, a su vez, también apropiado...¿por quién? Por el conjunto de la ciudadanía. El Estado debe también ser gestionado democráticamente por el conjunto de la sociedad. El capitalismo de Estado NO es el socialismo. Es un paso hacia el socialismo, pero no es socialismo todavía. El socialismo implica llegar a una gestión planificada, controlada e intervenida por el Estado, racional, más o menos centralizada, de la economía. Pero también, y sobre todo, consiste en alcanzar una gestión democrática de la economía, independientemente del grado de centralización o descentralización adoptado, una gestión democrática de la sociedad en general, y en todas sus facetas. 

 

De esta forma, lo que caracteriza al socialismo, más que el grado de centralización o descentralización adoptado, es sobre todo el carácter democrático de la gestión económica y social en general. Y ello porque en el socialismo se busca, sobre todo, satisfacer las necesidades sociales, repartir la riqueza generada de la manera más equitativa posible, pero para ello primero hay que generar riqueza, para ello debe lograrse también una economía rentable. La rentabilidad debe existir en cualquier economía. La diferencia radica en la forma en que ésta se consiga, en la importancia que se le conceda, y en la manera en que se canalice hacia el resto de la sociedad dicha riqueza generada. Generar riqueza es lo mismo que lograr rentabilidad. El socialismo, a diferencia del capitalismo, busca primordialmente compaginar esa rentabilidad con la equidad en el reparto, dando prioridad a ésta última. El capitalismo busca sobre todo la rentabilidad y espera que la riqueza generada se distribuya de alguna manera (en la práctica ya sabemos cómo se distribuye), pero la rentabilidad es la que manda, la economía capitalista gira en torno al beneficio y logra cierta rentabilidad (entendiendo por rentable que genera riqueza) haciendo que cada individuo busque obsesivamente el beneficio propio, haciendo que cada uno se busque la vida, tal como se hace en la selva. De ahí que su escala de valores descansa sobre el individualismo, el egoísmo y la competitividad. El problema es que en esa guerra de todos contra todos por el beneficio personal no todos los contendientes batallan en igualdad de condiciones, tal como así se hace también en la selva. El fuerte domina. Es más, el fuerte se hace cada vez más fuerte. Con el tiempo, esa batalla es cada vez más desigual. Es decir, la jungla es cada vez más jungla. 

 

La lucha de clases es una lucha desigual, porque aunque la clase trabajadora es más numerosa, los efectos de la falta de concienciación social sobre sí misma, además de la propia propaganda capitalista, la han debilitado. Pero en cambio, la conciencia de clase social sí está muy arraigada (incluso subliminalmente) en la clase capitalista, que practican su lucha cotidianamente, incesantemente, por mucho que lo nieguen, por mucho que digan que es algo del pasado, y que son conceptos e ideas obsoletas, fracasadas y trasnochadas. Pero aquí no se trata de modas, sino de necesidades. Incluso cuando las clases populares y trabajadoras hace tiempo que no practican la lucha de clases, pues apenas se defienden, la lucha de clases se niega a desaparecer y se intensifica en las épocas de crisis, como la actual, cuando el sistema muestra su auténtico rostro, cuando el Estado se quita el disfraz y evidencia su carácter clasista, burgués, incluso cruel y despiadado, cuando las clases dominantes vuelven a atacar, no contentas todavía con lo que tienen. Por tanto, no nos dejemos engañar: mientras existan las clases, por lo menos mientras el contraste entre ellas sea importante, la lucha de clases perdurará. Negarla es negar la materia prima de la propia sociedad capitalista. Con el tiempo la desigualdad en el capitalismo tiende a retroalimentarse, incluso amenaza al propio orden capitalista, a la misma sociedad humana. Con el tiempo, la lucha de clases se agudiza. El sistema muestra sus contradicciones, es presa de sus debilidades y de sus inconsistencias, presenta su dialéctica. Podrá haber altibajos, pero la tendencia a largo plazo del sistema capitalista es clara e inevitable. 

 

El socialismo busca, precisamente, un equilibrio más sólido en la sociedad humana, y lo hace explícitamente, no implícitamente. Es decir, delimita las acciones que el sistema ha de desarrollar para garantizar dicho equilibrio, y no deja que el sistema se equilibre por sí mismo. No espera por tanto que ese equilibrio se alcance espontáneamente. Y de aquí proviene, fundamentalmente, la dificultad del socialismo respecto del capitalismo, pues en éste, en principio, se deja todo en manos de la naturaleza, se espera que el orden se alcance por sí mismo, de una forma natural, no controlada ni impuesta, dejando que los individuos actúen en aras de su supervivencia o de su afán de prosperidad individual, dejando que el mercado se autoregule por sí mismo, dejando que las fuerzas de la naturaleza actúen por sí mismas, en vez de controlarlas, haciendo así que el ser humano sea dominado por la economía, por su sistema de convivencia, en vez de dominarlo, haciendo así que la sociedad humana sea víctima en vez de dueña de sí misma, haciendo así que el individuo esté al servicio de la economía, en vez de al contrario. Mientras el ser humano no tome el control sobre sí mismo, rija sus destinos en sociedad, regule las normas económicas que garantizan la armonía social, su evolución irá en su contra, en vez de a su favor. La ausencia de reglas en el capitalismo (más allá de la búsqueda egoísta del propio beneficio, del éxito en la sociedad) conducirá al ser humano a su propia destrucción en vez de a su liberación. El ser humano que va poco a poco dominando la naturaleza, inevitablemente, se topa con el desafío de, además de evolucionar tecnológicamente, hacerlo también socialmente, de controlar las fuerzas sociales que rigen su propia vida en común, y no sólo las fuerzas de la acumulación de capital. Continuaremos en siguientes entregas.

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Published by Rafael Silva - en Política
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