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16 enero 2016 6 16 /01 /enero /2016 00:00

Lo que lastra la higiene de un grupo parlamentario son las sospechas de corrupción, no que haya gente que vista diferente

Iñigo Errejón

Dentro del revuelo que al parecer han causado los nuevos Diputados de PODEMOS, durante el acto de constitución del nuevo Congreso, se han dado multitud de actitudes y declaraciones, pero quizá entre todas ellas destaque la protagonizada por Celia Villalobos, y sus lamentables declaraciones en torno a las rastas de un diputado de la formación morada, concretamente del diputado por Tenerife Alberto Rodríguez. En efecto, Villalobos vino a manifestar que "...me da igual que lleven rastas, siempre que las lleven limpias...para que no me peguen un piojo...". La veterana política del Partido Popular ya nos tiene acostumbrados a sus declaraciones fuera de lugar, a su insolente desparpajo, a sus continuas faltas de respeto, a sus airadas salidas de tono, y a sus voraces mentiras, pero aquí, entendemos que se ha pasado de la raya. 

 

La vena elitista de clásica señorona andaluza le ha salido a la Villalobos (cosa que no ha dejado de ser nunca), incómoda por tener que mezclarse con gente que exhibe semejante guisa, y no ha podido reprimir su presunción de que, seguramente, el diputado de PODEMOS albergará estas molestas liendres entre su frondoso pelo. Pero la verdad es que, visto lo visto, desde luego, mucho mejor un Parlamento con rastas, sin corbatas, y sin toda la parafernalia de imagen, modos y costumbres a las que nos tienen acostumbrados los antiguos parlamentarios. Y también prefiero a esta nueva gente que promete trabajar para cambiar la Constitución, antes que los solemnes juramentos delante de crucifijos, que luego se traducen en políticas pensadas para favorecer a la misma élite política, social y económica de siempre. Prefiero, sin lugar a dudas, la coleta de Pablo Iglesias, las melenas de Miguel Vila o de Rafa Mayoral, el bebé de Carolina Bescansa, las bicicletas de EQUO, y los pañuelos de Ada Colau, antes que las canas, las gominas, o los caros trajes y corbatas de sus señorías del PP. Es cuestión de estilo, de que nuestra imagen proyecta lo que somos, y no me gusta la imagen que, por ejemplo, es casi de obligado cumplimiento para banqueros y grandes empresarios. 

 

No sabemos si estos nuevos diputados y diputadas nos decepcionarán cuando comiencen su actividad parlamentaria, pero al menos, de entrada, prefiero que ofrezcan una imagen distinta a grandes nombres de la empresa privada que han ensuciado nuestro país durante décadas, tales como Juan Miguel Villar Mir, Juan Rosell, Florentino Pérez o Antonio Brufau, que aunque vistan estupendos trajes y den una imagen impecable, representan la decadencia y el declive de un sistema injusto e insostenible, representan la corrupción avariciosa e insaciable, representan una sociedad desigual, voraz, caótica e inmoral. Así que bienvenidas sean las rastas, las melenas, los tatuajes o cualquier otra imagen que rompa con la monotonía de un Congreso gris y triste, repleto de personajes que se olvidaron de a quiénes representaban, de quiénes les habían votado para estar donde estaban, y que  prefirieron su enriquecimiento personal, y la deriva hacia una sociedad salvaje y demencial. 

 

Bienvenidas las nuevas imágenes de gente joven, actual, sacada de la calle, preocupada por los problemas de la gente real, que indudablemente sí nos representan, y que esperemos que sean capaces de darle al Congreso de los Diputados una bocanada de aire fresco, no sólo renunciando (que ya lo han hecho) a parte de sus emolumentos como parlamentarios, para cederlos a otras causas justas, y para parecerse más a la gente de la calle, de donde ellos vienen, sino también contribuyendo a dar un giro a las políticas de siempre, a las políticas casposas, indecentes, trasnochadas e insensibles de los bienpeinados de chaqueta y corbata. Ahora, por fin, a partir de esta XI Legislatura de nuestra "democracia", el Congreso es sitio frecuentado por gente como usted, lector o lectora, y como yo, gente decente y normal, gente honesta, y que, respondiendo a uno de los lemas del 15-M, "sí nos representan". Aunque lleven rastas.

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15 enero 2016 5 15 /01 /enero /2016 00:00

El desastre ecológico que estamos sufriendo, en realidad, es el signo más inequívoco del fracaso del modelo económico actual

José López

Y muy en relación con las medidas sobre urbanismo que indicamos en la entrega anterior de esta serie, tenemos las medidas relativas a la reducción de la producción de residuos, y al fomento del uso sostenible de los recursos, ambos temas absolutamente necesarios e imprescindibles si queremos desarrollar políticas coherentes en todos los frentes. Porque en efecto, las grandes corporaciones han conseguido introducir la falsa percepción de que la calidad de vida se relaciona con el sobreconsmo de productos y servicios. De hecho, la teoría marxista sobre el origen de la actual crisis (que se complementa con otras teorías, como la de la explosión de la burbuja financiera, etc.) obedece a una situación de sobreproducción de recursos, y por ende, a la necesidad de sobreconsumo de los mismos. De esta manera se han alcanzado niveles insostenibles de extracción, transformación, consumo y desecho de recursos naturales, necesitando un planeta y medio para poder abastecer el consumo actual. 

 

Pero la cruda realidad nos lleva a tener que aceptar que sólo tenemos este planeta. No existe Plan B. Si el género humano no acepta esta premisa, no seremos capaces de sobrevivir, porque la destrucción de todo lo que nos rodea será inexorable. Aquí no estamos ante un problema religioso, donde las creencias nos pueden conducir a diversas interpretaciones ante la no aceptación de un hecho. Aquí estamos ante la naturaleza y sus ciclos biológicos, y no podemos alterar dicho funcionamiento de forma brusca sin sufrir las terribles consecuencias. Muchos productos son poco duraderos, e incluso de usar y tirar, con lo que la excesiva generación de residuos crea serios problemas a las Administraciones competentes, encargadas de la gestión final. Teniendo en cuenta todo ello, se proponen las siguientes medidas:

 

1.- Lanzar campañas de minimización y racionalización del consumo, tanto en las compras públicas, como en las privadas: limitación de grandes superficies comerciales, fomento de los alimentos locales y de la producción de cercanía, apoyo al tejido industrial de proximidad, fomentar los productos ecológicos y de temporada, incentivar a los mercados de segunda mano del sector de los muebles, aparatos eléctricos y electrónicos, textiles, y lucha contra la obsolescencia programada y percibida. 

 

2.- Desarrollar y potenciar actuaciones desde el sector público para la reducción en la generación de residuos, y para la preparación para la reutilización: proporcionando incentivos para la venta a granel, fomento del consumo del agua del grifo (convenientemente saneada en los casos donde sea necesario, con la consiguiente reducción del consumo de agua embotellada), campañas de compostaje doméstico y comunitario, sistemas de recogida para la reutilización en puntos limpios y comercios, etc. 

 

3.- Promover una mejora drástica de la recogida selectiva de los residuos para su posterior reciclaje: implantación de sistemas puerta a puerta, recogida separada de la materia orgánica, implantación de Sistemas de Depósito, Devolución y Retorno para los envases, etc.

 

4.- Impedir el desarrollo de nuevos productos de incineración, y eliminar los permisos de quema de residuos en las cementeras. 

 

5.- Implantación obligatoria de las mejores técnicas disponibles en la fabricación industrial, con el objetivo de alcanzar la producción limpia. 

 

6.- Desarrollar planes de gestión de todos los residuos agrícolas, forestales y ganaderos, garantizando su reutilización y recuperación material y energética. 

 

Con todo ello, se pretende también conseguir un segundo objetivo, como es detener la pérdida de biodiversidad, que está teniendo lugar desde hace tiempo, marcándonos un objetivo, que bien puede ser el año 2020. En marzo de 2015 la Comisión Europea avisó a varias Comunidades Autónomas por retrasos y otras carencias en la aplicación de las Directivas Comunitarias de Conservación de la Naturaleza. Este hecho es una muestra más de un problema bastante generalizado, sobre todo a nivel autonómico, como es la falta de reconocimiento de los beneficios que aporta la biodiversidad natural a los habitantes de su territorio, así como de su potencial para aportar más. No tomar en serio este asunto, y no compatibilizar los modelos territorial y económico con la naturaleza implica poner en riesgo el cumplimiento de objetivos europeos y estatales, y el acceso a fondos comunitarios; reducir la capacidad de mitigación del cambio climático y adaptación a sus impactos; perjudicar el bienestar de las personas y el atractivo de los paisajes naturales, y acabar con una serie de especies vegetales y animales, así como recursos naturales, imprescindibles para la correcta progresión de los ciclos biológicos. Por todo ello, se propone: 

 

1.- Aprobar los Planes de Gestión de los Espacios de la Red Natura 2000 con calidad y medidas suficientes para conservar las especies y los hábitats naturales de interés comunitario, así como garantizar la financiación, puesta en marcha y seguimiento de éstas y otras medidas de conservación y uso público del patrimonio natural, a través de los distintos fondos a nivel autonómico, estatal y europeo. 

 

2.- Implantar mecanismos de integración de la biodiversidad en todos los procesos de decisión y coordinación institucional para minimizar los conflictos y maximizar las sinergias entre la conservación del patrimonio natural y otras políticas como economía y desarrollo, agricultura y ganadería, urbanismo y turismo, agua, gestión forestal, energía, caza y pesca, etc.

 

3.- Favorecer la conectividad ecológica mediante planes de ordenación del territorio a escala de paisaje, con la implantación y mantenimiento de infraestructuras verdes, y el respeto de los dominios público hidráulico y marítimo terrestre, las zonas inundables, las vías pecuarias y los montes catalogados.

 

4.- Poner en marcha las medidas de gestión adecuadas para prevenir la entrada de especies exóticas invasoras, y frenar su expansión y alcance. 

 

5.- Prohibir las modalidades de caza más insostenibles y crueles (parany o captura de aves mediante trampas, captura en vivo de aves fringílidas, como el verderón o el jilguero, lanceo o caza de especies durante su período de reproducción), poner en marcha exámenes del cazador obligatorios y regular los vallados cinegéticos para que sean permeables para las especies no cinegéticas en toda su extensión. 

 

6.- Aprobar planes territoriales para impulsar la recuperación de especies amenazadas o en peligro de extinción, la restauración de ecosistemas degradados, y abordar otros asuntos como el uso de veneno, la gestión del conejo y la alimentación de las aves carroñeras. 

 

7.- Incluir el lobo en los Catálogos Regionales de Especies Amenazadas, y aprobar medidas para favorecer la coexistencia entre las manadas de lobos y la ganadería. 

 

Y en la relación con la diversidad, en la próxima entrega abordaremos el importantísimo y espinoso asunto de los derechos de los animales, y las principales medidas que habría que fomentar para garantizarlos. 

 

 

Fuente principal de referencia: Documento "Un Programa por la Tierra"

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14 enero 2016 4 14 /01 /enero /2016 00:00

Cuanto más grande es una empresa, menos control gubernamental tiene y más fuerza tiene como lobby frente a ese gobierno para convencerle de que regule a la medida de sus intereses

Rubén Sánchez (Portavoz de FACUA)

Bien, hemos hablado hasta ahora de los Tratados de Libre Comercio (TLC) centrándonos y poniendo como ejemplo el TTIP, pero la realidad nos lleva a contemplar otros Tratados similares que se acaban de firmar para otros contextos geográficos o transnacionales, así como la reciente historia sobre los mismos. Porque en efecto, si no ampliamos el foco, podríamos pensar que este Tratado es un hecho aislado, un acontecimiento novedoso en la historia, pero nada más lejos de la realidad inmediata, y los hechos acaecidos durante las últimas décadas. Hemos puesto varias veces como ejemplo el famoso TLCAN (México y Estados Unidos), para desmentir algunas de las "promesas" y vaticinios que los gurús del TTIP están pronosticando, pero lo cierto es que existen muchos otros Tratados similares que se han firmado en los últimos tiempos, el más cercano quizá el TPP. En realidad, el TTIP forma parte de la última hornada de Tratados de Libre Comercio de última generación, que  no son más que el resultado de la progresiva radicalización de la estrategia emprendida hace ya cerca de cuarenta años por las grandes corporaciones transnacionales, como nos recuerda Sol Sánchez, de ATTAC España, en su correspondiente artículo, del cual extraemos gran parte de esta información.

 

Y es que la lentitud de la OMC (Organización Mundial del Comercio) para eliminar los "obstáculos" al libre comercio (léase las regulaciones nacionales e internacionales) requerían una estrategia más agresiva, y de ahí que los lobbies que representan a los diferentes sectores hayan emprendido una lucha encarnizada por conseguir las más laxas regulaciones a uno y otro lado del Atlántico. Así que, tras el estrepitoso fracaso de la Ronda del Milenio en el 99 y la posterior paralización de la Ronda de Doha, pusieron todo su empeño en materializar y configurar la figura del TLC, como medio para, enmascanrándolo en la liberalización comercial, conseguir no sólo mayores cuotas de mercado, sino una abolición de los estándares y normativas en todas las áreas y sectores (laboral, social, medioambiental, de seguridad, alimentario, etc.). Desde el año 1959 se han firmado más de 3.000 TLC, la mayoría de ellos durante los últimos 15 años, y fundamentalmente entre países en desarrollo y países desarrollados. Y como estamos viendo, además de aranceles (que ya no representan un grave problema) incluyen compromisos de inversión, servicios, compras gubernamentales, propiedad intelectual, competencia, y casi siempre contienen cláusulas que permiten a las multinacionales llevar ante tribunales privados (mecanismos ISDS para el TTIP, al que ya nos hemos referido en anteriores entregas) a los Estados, cuando éstos adoptan nuevas normas o leyes que las empresas entiendan que representan obstáculos a la total liberalización de todas esas áreas. 

 

Porque la estructura de todos estos Tratados les dota de una seguridad jurídica aplastante, donde los derechos de los grandes inversores quedan clara y nítidamente protegidos, pero sus deberes, completamente difuminados. Y esto lo consiguen mediante el establecimiento de cláusulas que suponen ataques contra la democracia, y socavan gravemente la soberanía de los propios Estados. El TTIP no viene sólo, sino que en estos momentos está acompañado en la mesa de negociación por el CETA, un tratado similar que ya ha acabado su negociación entre la UE y Canadá (en septiembre de 2014), actualmente pendiente de revisión legal y traducción a todos los idiomas europeos, para ser luego presentado a ratificación ante los respectivos Parlamentos de los Estados miembros de la UE y finalmente, ante el propio Parlamento Europeo. Este procedimiento también se aplicará, en su caso, al TTIP, y de ahí los constantes llamamientos que hacemos para que el conjunto de la ciudadanía se conciencie sobre el peligro de estas herramientas, y ponga todo su empeño y fuerza social para impedir la firma de dichos Tratados. También le acompaña el TISA (Acuerdo sobre el Comercio de Servicios, por sus siglas en inglés), cuyas negociaciones, iniciadas en 2012, y que incluyen a 23 Gobiernos (entre ellos todos los de la UE) que representan a 50 países, e implican a más de las dos terceras partes del comercio mundial de servicios, porcentaje compuesto en un 90% por los servicios comerciales de los países desarrollados, y que supondrían la mayor amenaza para la continuidad de los servicios públicos que hayamos conocido hasta ahora. 

 

¿Cuál es quizá el "paso novedoso" que representan toda esta serie de Tratados frente a los acuerdos comerciales convencionales? Pues que son herramientas con un enorme poder de control y derogación sobre las normativas y derechos de los respectivos países suscriptores. Ello es así porque su proceso de negociación está totalmente orientado hacia los beneficios corporativos, de tal forma que si hay sectores, normativas, derechos o lagunas que se contemplen en beneficio de las poblaciones de los países suscriptores, sólo están resguardados hasta el siguiente período negociador, o hasta que ocurra una nueva revisión del Tratado, mientras que, para el caso de las "reivindicaciones" de los lobbies que representan al poder corporativo, cada vez que consiguen una normativa favorable para ellos, no sólo pasa a regir en los próximos Tratados, sino que comprometen incluso la capacidad de futuros Gobiernos para acometer soberana y democráticamente otras decisiones políticas que favorezcan al conjunto de la población. Al final, esta nueva oleada de Tratados capitalistas impondrán, si no somos capaces de evitarlo, una visión hegemónica del mundo, una cosmovisión neoliberal que impondrá sus formas y sus modos, sus limitaciones y sus impedimentos para los Estados que deseen revertirlas, de las relaciones internacionales, y de las normativas sociales, laborales, y culturales. 

 

Consagrarán un modelo productivo peligroso, desigual, irracional y obsoleto, insostenible social, ecológica y económicamente, que empobrecerá a las grandes mayorías sociales, que evolucionará hacia sociedades más injustas y desiguales, para asegurar el mantenimiento y crecimiento de los beneficios de una élite social mundial, compuesta por los grandes directivos de estas empresas transnacionales, unido a un aumento del peso social y político del calado de sus decisiones. Una sociedad del capitalismo sin fin, de la espiral hacia el supremo poderío de las empresas, del dictado de sus normas, de la imposición de sus criterios, y del desprecio al interés general de los ciudadanos/as. Un modelo de sociedad egoísta y peligrosa, decadente, insolidaria, desregulada y salvaje, que tenderá a la concentración progresiva de poder de unos cuantos superagentes del neoliberalismo, que buscarán satisfacer sus objetivos a toda costa, a sabiendas de que ya tienen la autopista preparada para ello, y todas las garantías a su favor. Una sociedad que no podrá volver atrás, un modelo de pensamiento único instaurado a sangre y fuego, bajo unos mimbres homogéneos instaurados bajo los sagrados dogmas del capitalismo más indecente. Debemos evitarlo como sea. Es mucho lo que nos estamos jugando. Continuaremos en siguientes entregas.

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13 enero 2016 3 13 /01 /enero /2016 00:00

En diversos artículos nos hemos ocupado de presentar el "currículum" de empresas emblemáticas del actual capitalismo (Inditex, El Corte Inglés, REPSOL, etc.), y aquí vamos a tratar otro claro ejemplo de las mismas, como es la archifamosa y superconocida consultora Price WaterHouse Coopers (PWC), otra joya del capitalismo. De entrada, las empresas que se adhieren al epígrafe "Consultoría" ofrecen el  mejor comodín para dedicarse absolutamente a todo, a cualquier negocio o actividad, pues el paraguas de una empresa consultora parece taparlo absolutamente todo, y todo cabe dentro de sus oscuros límites. Pero además, es ciertamente sospechoso que de todas las consultoras famosas que podemos nombrar, empresas todas ellas de envergadura internacional, PWC esté metida siempre hasta en la sopa. Ello es claramente indicativo de que hay o puede haber juego sucio, pues según las leyes de la competencia del mercado, dicha situación no debería ser normal. 

 

Tomaremos como referencia, entre otras fuentes, este artículo de Pablo Elorduy en el medio Diagonal, para ilustrar los avales de esta famosa empresa. PWC es una multinacional británica (con presencia del mercado hispanohablante, además de España, sobre todo en México y Colombia) cuya actividad en nuestro país se remonta a la auditoría del Banesto de Mario Conde, y a partir de ahí, su influencia en nuestro panorama económico y social es determinante. En el madrileño Paseo de la Castellana se alza su emblemática Torre, y está en la lista de las cuatro consultoras más importantes del mundo. Fundada en 1849, está adscrita a la categoría oficial de "Industria: Servicios Profesionales", como nos cuenta su página en español de Wikipedia. En 2011 sufrió el último cambio de nombre e imagen corporativa, y sus principales actividades de negocio "declaradas" son la Consultoría de Negocio y Financiera, el Asesoramiento Legal y Fiscal, y la Auditoría de Cuentas. Cuenta con más de 208.000 empleados en todo el mundo, y unos ingresos anuales declarados de más de 35.000 millones de dólares. En España, la firma ha trabajado con un 97% de las empresas del IBEX-35, y a nivel internacional, el panorama no va a la zaga. Con presencia en más de 157 países, está catalogada como una de las Big Four (las Cuatro Grandes, junto con Deloitte, Ernst&Young y KPMG). 

 

Aunque su fundación es mucho más antigua, la configuración actual y envergadura de esta gran empresa transnacional data de 1998, cuando tuvo lugar la fusión entre Price Waterhouse y Coopers & Lybrand, otra antigua consultora. Bien, con todo este palmarés, podríamos comenzar por preguntarnos: ¿a qué se dedica esta empresa? La respuesta es que no existe respuesta, o si se quiere, que se dedica a todo y a nada. Nos explicaremos: en realidad, PWC es el prototipo de empresa privada a la que los Gobiernos e Instituciones públicas (y privadas) encargan, digamos, los ·"trabajos sucios" bajo esta era neoliberal. Algunos ejemplos: su influencia en la configuración y tendencias del mercado laboral actual, de las pensiones o de la sanidad, sus prácticas de "revolving doors" o puertas giratorias, o su experiencia en los más avanzados métodos de elusión fiscal. Por eso la hemos catalogado como una auténtica "joya" del capitalismo actual, emblema de aquéllas empresas que se dedican a diseñar, en definitiva, los mimbres del mundo actual, globalizado y capitalista. Y así, el copago sanitario, las reformas del mercado de trabajo, de la educación, de la fiscalidad, de la defensa, de la energía, o de la ciberseguridad, se deben a la "inteligencia" y a la "ingeniería social" de esta empresa. 

 

 

La Fundación Lealtad, las empresas del IBEX-35 y la Escuela de Negocios ESADE, son otros pilares donde se apoya PWC para sus "actividades". Pero PWC también actúa de lobby de ciertos sectores empresariales, por ejemplo, vigilando y presionando para evitar una regulación desfavorable para el sector financiero. Y como hemos indicado, una de las actividades estrella de la compañía consiste en "asesorar" a sus clientes (otras grandes empresas) sobre la mejor manera de evadir impuestos. Por su parte, este artículo de Luisa Lores para el medio Nueva Tribuna detalla que PWC auditó la fusión de Bankia y de las cajas gallegas, que supusieron un agujero de más de 30.000 millones de euros. Como sabemos, Bankia tuvo que ser rescatada, suponiendo el importe de dicho rescate el mayor con diferencia de todas las entidades financieras públicas de nuestro país. Luisa Lores indica textualmente, sobre las actividades de PWC: "Sus informes son favorables a las multinacionales y contrarios a las personas, ya que PWC recomienda incrementar los copagos, generalizar la colaboración público-privada, impulsar la desgravación de los seguros sanitarios privados, mantener el trabajo temporal, promover la innovación según criterios de rentabilidad, potenciar la industria de armamento e incrementar las centrales nucleares". Con todo este arsenal, en un mundo realmente democrático, sería una perfecta candidata para ser expropiada de sus recursos, y sus altos directivos y responsables, enjuiciados y condenados por crímenes contra la humanidad. Pero lejos de eso, PWC está considerada en la más alta estima en el oráculo de las empresas de nuestro mundo neoliberal. 

 

Hemos de tener presente que el volumen de información que empresas de este tipo manejan sobre nosotros es prácticamente ilimitado (y con tendencia a crecer), de tal manera que su propósito no es la salud, la educación o la atención a las personas dependientes, sino los estudios de mercado, que les permitirán mediante análisis de rentabilidad comercial asesorar a Gobiernos e Instituciones para construir una sociedad más injusta, más desigual, con menor redistribución de la riqueza, y más peligrosa. Son empresas que juegan con un inmenso material de conocimiento e información pública de métodos, sistemas y ciudadanos, suponiendo una intolerable transferencia y uso del mismo hacia el capital privado. Su personal es formado en las más "prestigiosas" Escuelas de Negocio, y luego se sitúan estratégicamente en puestos de la Admnistración Pública, desde donde impulsan las reformas pertinentes, que favorezcan toda esta migración hacia el modelo de sociedad que persiguen. De hecho, otra gran práctica que brilla en el currículum de PWC son las puertas giratorias, donde destacan nombres como Jordi Sevilla (responsable del programa económico del PSOE), Luis de Guindos (Ministro de Economía y Competitividad en funciones, responsable para España del sector financiero de PWC hasta 2008), Jaume Matas (PWC fichó a este personaje como "experto en cambio climático"), o altos dirigentes de la formación política de Albert Rivera. Y por supuesto, en el mercado británico las puertas giratorias también son práctica habitual, como en el caso de Alan Milburn, ex Secretario de Salud durante el Gobierno de Tony Blair. 

 

Y por supuesto, el capítulo de la "mierda empresarial" no desmerece en PWC, derivado lógicamente de las múltiples actividades, muchas de ellas ilícitas, donde la compañía se ha visto inmersa. Por ejemplo, esta consultora está implicada en el caso de la venta de pisos del IVIMA (Instituto de la Vivienda de Madrid) a los fondos de inversión Goldman Sachs y Azora. Como sabemos, estos fondos buitre se han hecho con miles de viviendas de bloques de protección oficial, han rescindido los antiguos contratos de sus legítimos dueños, y ahora imponen nuevas condiciones abusivas a las familias que habitan dichos pisos. En definitiva, una forma absolutamente ruin, mezquina y miserable de ganar dinero. Pero mientras las leyes y las instituciones lo permitan...Pero no acaban ahí los escándalos. La Fiscalía acusa a 47 cargos de la división española de la empresa de no haber declarado 21 millones de euros por la venta de la División de Consultoría a la multinacional norteamericana IBM. PWC también está inmersa en casos de discriminación de género (caso de Ann Hopkins, discriminada por la empresa por no ser "suficientemente femenina"), las ayudas al banco británico Northern Rock durante la burbuja de las hipotecas subprime, o el caso de corrupción para favorecer la privatización del agua en Nueva Delhi.

 

Pero la lista completa es mucho más larga, existiendo condenas por todo el mundo, por sus prácticas de fraude contable y favoritismo en las privatizaciones a diversas empresas de múltiples sectores. Y por su parte, la filtración de documentos del escándalo financiero conocido como "Luxembourg Leaks" puso en el centro del debate político el presunto caso de fraude fiscal, donde PWC actuaba como proveedora de información confidencial (junto con sus compañeras del Big Four) para 370 compañías multinacionales, que evadieron impuestos mediante la domiciliación de sus actividades en Luxemburgo, donde contaban con enormes beneficios fiscales. Un escándalo en el que también resultan implicados los entonces Primer Ministro de Luxemburgo (Jean-Claude Juncker) y Ministro de Finanzas de Holanda (Jeroen Dijsselbloem), a la sazón Presidente de la Comisión Europea y del EuroGrupo, respectivamente, los dos cargos más importantes de la UE. El círculo se cierra. Éstos personajes y empresas son los que gobiernan y modelan el mundo de hoy. Cuidado con ellos, porque están fabricando un mundo oscuro, peligroso y deleznable que nos será muy difícil revertir, cuando nos demos cuenta de los tentáculos que tienden en nuestra sociedad.

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12 enero 2016 2 12 /01 /enero /2016 00:00

No existe el terrorismo como tal. El único terrorismo es el que generan el propio Estados Unidos y sus Estados aliados. Les resulta indispensable para poder “justificar” su saqueo del mundo

Carlos A. Larriera

Hemos ido relatando cómo el imperialismo estadounidense se manifiesta a nivel planetario, sobre todo bajo la obsesión del dominio mundial, ante la imposibilidad de que Washington pueda imponer sus "candidatos" electorales en los diversos lugares del mundo donde desearía. Todo lo demás son pretextos, bajo falaces llamadas a la "guerra contra el terrorismo", y otros eufemismos por el estilo. La agenda global estadounidense es cada vez más rechazada por la comunidad internacional, lo cual no hace sino aumentar su afán de poderío, y explica la psicosis obsesiva de su población, manifestada a través de estrafalarios y despóticos líderes, como Donald Trump, del que hablaremos en su momento con más calma. ¿Y cuál es el recetario de Washington y de sus países aliados, que otros lugares del mundo se niegan a aceptar? Pues en lo económico, un conjunto de políticas neoliberales que sangran a la clase trabajadora, aumentan las desigualdades y vuelven más ricos a los ya ricos. En lo exterior, una política tremendamente agresiva y muy militarizada, hegemónica e imperialista, colonizadora y saqueadora de los territorios en liza. 

 

Todo ello unido a la anexión israelí de Palestina, que es apoyada fervientemente por los republicanos, a una concentración de la riqueza en el sector financiero, y a una escalada militar que persigue el aislamiento de Rusia y China, las dos potencias que pueden hacerle frente, determina un ideario absolutamente agresivo, sólo justificado desde la posición fanática y egocéntrica norteamericana. Mientras la política de Estados Unidos intenta volver a imponer el saqueo y el dominio de la década de los 90 mediante regímenes clientelares y corruptos, van tomando fuerza opciones más respetuosas con los derechos humanos, con el planeta, con los recursos naturales, y con planteamientos pacifistas. En palabras del analista James Petras: "La facilidad con que la política exterior de EE.UU. recurre a las armas y a la coacción económica cuando no consigue el "resultado apropiado" mediante las urnas, muestra su naturaleza profundamente reaccionaria". Y así, Estados Unidos se ha ido oponiendo (utilizando el juego sucio, el chantaje, las revueltas populares, los paros patronales, los golpes de estado, la propaganda mediática, y muchas otras estrategias) a todos los gobiernos de izquierda o centro-izquierda progresistas que se han venido instalando últimamente por toda América Latina, aún cuando el pueblo manifestara su apoyo mayoritario a los líderes de estos partidos, en contraposición a los líderes apoyados por Washington. 

 

USA es, definitivamente, el país más injerencista de la historia moderna de Occidente, y el responsable último y definitivo de todos los Golpes de Estado de carácter fascista que se han venido perpetrando en diversos lugares del mundo. Y en el terreno económico, lidera con diferencia la ofensiva neoliberal más potente, representando al gran capital en todas sus expresiones, y auspiciando todos los organismos que a nivel mundial ahogan a los Estados y a los Gobiernos que desean instalar regímenes más justos y democráticos para sus respectivos países. Durante las últimas décadas, Washington ha recurrido a complicidades belicistas, a revueltas populares, a desabastecimientos comerciales, a falsas denuncias electorales, a cercos militares y a una escalada de sanciones económicas, cada vez que se imponían democráticamente gobiernos contrarios a sus intereses en cualquier lugar del mundo. Si todas estas campañas no hubieran existido, y se hubiese dejado que los electores en cada país eligieran libremente a sus gobernantes, y éstos desarrollaran sus proyectos políticos sin ningún tipo de amenazas u hostigamientos, quizá tendríamos un panorama mundial mucho más proclive al socialismo del siglo XXI, y sería más fácil liberarnos a nivel planetario del dogal que representan las Instituciones y Organismos neoliberales, que imponen sus políticas a sangre y fuego. 

 

Pero no. Washington ha optado siempre por el chantaje, el miedo, el terror, el hostigamiento y la guerra cada vez que ha visto amenazada su supremacía mundial, debilitando cualquier procedimiento democrático en cualquier sitio del globo, contribuyendo a producir un mundo violento, un panorama caótico y desolador, y sustituyendo regímenes populares de bienestar social, por el caos, el horror y el terrorismo. De esta forma, USA es el cáncer mundial que tenemos que extirpar. Lejos de representar una "democracia avanzada", como se quiere vender desde los países aliados occidentales (incluida España), Estados Unidos sólo representa hoy la represión, la debilidad y la decadencia de un país que jamás aceptó su lugar en el mundo, y quiso ostentar la representación de un imperio a la vieja usanza. USA representa hoy la mayor amenaza mundial, un ataque planetario, pernicioso y continuado contra los gobiernos soberanos e independientes, que rechacen estar tutelados por la hegemonía estadounidense, especialmente aquéllos de izquierda o centro-izquierda que se proponen seriamente reducir la pobreza y la desigualdad social, instaurando sociedades más justas, avanzadas y democráticas. Y cuando el asunto se les va de las manos, emprenden injustas guerras "preventivas" o "humanitarias", cuyo único fin es desestabilizar la zona en cuestión, acabar con sus infraestructuras, y saquear sus recursos naturales. 

 

Mediante el brazo armado de la OTAN, Washington es responsable directo o indirecto de todas las guerras iniciadas en Oriente Medio, de las luchas tribales emprendidas después de los detrozos y saqueos, y de toda la desestabilización resultante, que se traducen en gobiernos al servicio de los intereses norteamericanos, o en continuas revueltas, atentados y guerrillas que enfrentan las diversas etnias o grupos sociales o religiosos. James Petras sentencia de esta forma: "No hay crimen que no se cometa para conseguir la supremacía mundial, ninguna democracia que se oponga puede ser tolerada. Ni siquiera países tan pequeños como Honduras o Somalia, o tan grandes y poderosos como Rusia o China escapan a la ira y la desestabilización encubiertas de la Casa Blanca". Debemos por tanto difundir el carácter imperialista, violento y autoritario de esta nación, debemos contener y derrotar la política de la fuerza, y la insensatez que predomina en la voluntad de poder de Wasington, debilitando su fuerza, dejando de apoyar sus políticas, y enfrentándonos a sus designios en todos los foros internacionales. Sólo de esta forma es posible que podamos contener la ira y la fuerza del imperio, y construir entre todos un mundo más justo y democrático. Continuaremos en siguientes entregas.

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11 enero 2016 1 11 /01 /enero /2016 00:00

Una banca pública transparente, democrática, ética, con control social y orientada a la ciudadanía es un instrumento imprescindible para intervenir contra la desigualdad, la exclusión social y la irracionalidad del mercado

Javier Jimeno y Carlos Sánchez Mato

Y una pieza fundamental, añadimos nosotros a la cita inicial, para que los episodios de deuda desbocada a los que hemos asistido no vuelvan a tener cabida. El ejercicio de auditoría y, en su caso, de repudio de la deuda pública se hace, como estamos pudiendo comprobar, cada vez más necesario. En este artículo de Eric Toussaint recomienda textualmente que "la suma destinada al reembolso de la deuda pública no puede superar el 5% de los ingresos del Estado (después de repudiar el conjunto de la deuda ilegítima, ilegal u odiosa)", y eso fue exactamente lo que recomendó para el reciente caso de Grecia, cuyo proceso de auditoría presidió. Proceso que, como sabemos, no sirvió realmente a los intereses que debió haber servido, ya que el Gobierno de Syriza, presidido por un cobarde Alexis Tsipras, decidió, en vez de hacer caso a los consejos del Comité de Auditoría de la Deuda, y de su Ministro de Finanzas, Yanis Varoufakis (que había propuesto un plan alternativo de salida progresiva del sistema-euro), aceptar un humillante plan de rescate del país, aún con condiciones más indignas e inasumibles para el pueblo de lo que lo eran los anteriores. 

 

Y es que la Troika, que no entiende de chiquitas, decidió que la mejor estrategia era usar el ejemplo griego para "demostrar" al resto de países que no hay alternativa a sus postulados, y que además, aquéllos gobiernos que osen cuestionarlos, se pueden ver en serios apuros, utilizando mezquinas, ruines y miserables imposiciones a la población, como el "corralito" al que se vio sometido el pueblo griego durante más de dos semanas. En palabras de Michael Hudson, la posición de la Troika era y es: "Imponed la austeridad ahora. Más adelante hablaremos de la reestructuración de la deuda. Pero primero debéis liquidar lo que queda del sector público. Debéis rebajar los salarios otro 20% y forzar a otro 20% de vuestra población a emigrar. Sólo entonces, cuando estemos seguros de que ya no podemos sacaros ni un euro más, entonces tal vez estemos dispuestos a hablar sobre reestructurar algo de vuestra deuda. Pero en cualquier caso, nunca antes de que os hayamos quitado todo lo que os quedaba para pagar". Cualquier que hoy día tenga duda de que efectivamente éstas son sus auténticas intenciones, es que es un colosal ingenuo, o que simplemente, vive en la luna. 

 

El caso español no escapa a esta lógica neoliberal de la Troika. En nuestro país, como en todo el sur de Europa, el déficit presupuestario y la deuda pública se han convertido en elementos clave de cada PGE, para satisfacer las obsesivas directrices de la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional, hasta tal punto que el Gobierno (el del PP, además, de forma muy entusiasta) aplica recortes masivos para justificar su pago, y aducir razones de "saneamiento de cuentas públicas" y "ajustes presupuestarios". Es imposible, bajo esta situación, acometer, por ejemplo, un plan de inversiones en obras públicas sociales, en viviendas o en hospitales, y restituir los gastos sociales eliminados, sin repudiar y eliminar el pago de esta deuda. Desde 2008, la deuda pública española se incrementó en 650.000 millones de euros, pasando del 36% del PIB al 99% actual. Hoy en día debemos a nuestros acreedores un montante total prácticamente igual a toda la riqueza que genera el país en un año. La mayor parte de esta deuda está en manos de los bancos, del BCE y de grandes inversores nacionales y extranjeros. Y gran parte de esta deuda se generó para rescatar a los bancos quebrados, y a las grandes empresas que transfirieron al Estado sus propias deudas, en un claro proceso de socialización de pérdidas. Es, por tanto, y según la casuística y jurisprudencia presentada en artículos anteriores, una deuda ilegítima y fraudulenta. 

 

Una deuda que ata el PGE a grandes partidas de pago de intereses, y que succiona la savia vital de la economía española, transfiriendo anualmente más de 35.000 millones de euros al pago de intereses, el verdadero negocio de la deuda pública, que va a los mismos bancos e inversores que fueron salvados con dinero público. Por eso, no tenemos más remedio que repudiar el pago de, al menos, parte de esta deuda pública, liberándonos de dicho dogal, para poder atender al resto de necesidades sociales de una población ya bastante maltratada, con unos servicios públicos en claro proceso de desmontaje y de privatización. Sólo habría que respetar, devolviéndoles su dinero, a los pequeños ahorradores que no disponen de otros recursos, o que depositaron allí sus ahorros de toda una vida de trabajo. Faltaría por determinar los agentes que han de llevar a cabo todo este proceso de auditoría. Nuestra propuesta, desde la izquierda transformadora, es que este proceso ha de protagonizarlo un Comité Ciudadano compuesto por representantes reconocidos del pueblo trabajador, de los sindicatos y de los movimientos sociales más implicados con el asunto de la deuda, actores elegidos democráticamente, y con una autoridad moral irreprochable. Debemos tomar como referencia otros procesos y comités de auditoría de la deuda que se hayan formalizado en otros países recientemente, y su fin debe ser exponer documentalmente las mentiras, corruptelas, desmanes y saqueos que implicó el negocio de la deuda pública en los últimos años, y así demostrar ante el conjunto de la ciudadanía la necesidad de su repudio en las condiciones planteadas. 

 

No obstante, dicho Comité de Auditoría de la Deuda se limitará a publicar sus conclusiones cuando estén finalizadas, siendo el Gobierno de turno el responsable, a tenor de la información publicada, de tomar las oportunas decisiones al respecto, indicando los diversos tramos de deuda que se declaran impagados, en su caso, y los tramos que pueden ser objeto de renegociación y/o reestructuración. Es, por tanto, un sano ejercicio de democracia y de soberanía popular, completamente necesario, si queremos volver a tomar las riendas de nuestras propias decisiones, sin el lastre que supone la devolución de una deuda pública que no hemos generado. De ahí que todo este asunto haya sido tratado con profundidad en esta serie de artículos, porque pensamos que supone otro de los puntales fundamentales donde deben basarse las políticas socialistas del siglo XXI. El sistema-deuda globalizado ha de ser combatido por cada país, hasta que consigamos su completa erradicación, y eliminemos otra de las grandes herramientas que emplea el capitalismo mundial para atar a los países y controlarlos desde sus propias fuentes de financiación, impidiendo que puedan llevar a cabo políticas para satisfacer las necesidades sociales del conjunto de la población. Continuaremos en siguientes entregas.

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8 enero 2016 5 08 /01 /enero /2016 00:00

Tenemos un mensaje para nuestros líderes políticos: entiendan que la naturaleza no es negociable. No podemos cambiar la ciencia, sino que debemos cambiar la voluntad política. Tienen la capacidad para hacerlo, y ya no pueden seguir postergándolo. Deben comenzar a hacerlo ahora

Kumi Naidoo (Director Ejecutivo de Greenpeace International)

El siguiente aspecto que las ONG's implicadas en estas medidas tocan, muy en relación con los aspectos climáticos y con los recursos naturales, es el relativo al urbanismo, esto es, al conjunto de características y objetivos que nos marcamos cuando nos ponemos a diseñar nuestras ciudades. Básicamente, ha de ser un urbanismo no especulativo, y a la medida de las personas, todo lo contrario de lo que se ha estado haciendo hasta ahora. La importancia de la ciudad es tal en nuestros tiempos, que uno de los Derechos Emergentes que se han reconocido ha sido el denominado "Derecho a la Ciudad". La mirada a nuestro pasado reciente, en el plano urbanístico, es desoladora. Poco nuevo nos queda que decir sobre la locura que ha supuesto la reciente burbuja urbanística en nuestro territorio. Baste señalar que en algunas de nuestras Comunidades Autónomas, en apenas 10 años, se urbanizó de forma urgente y avasalladora el equivalente a la mitad de la superficie que se había urbanizado en toda la historia previa. Evidentemente, no hay planeta que resista este ritmo. 

 

Este desarrollo disperso, promovido por los propios Ayuntamientos y consentido o alentado por las Administraciones autonómicas competentes, ha sido posible, evidentemente, con una correlación de fuerzas políticas a favor de las que apuestan bien poco por la sostenibilidad del territorio, sino más bien todo lo contrario, es decir, para valerse de la "ordenación territorial" para sus corruptelas. Todo ello ha generado graves problemas de insostenibilidad, desequilibrios ambientales, multiplicando la ocupación territorial, la necesidad de transporte o la reducción de espacios naturales. Por otro lado, el parque urbanístico construido a toda velocidad no ha cumplido con los estándares adecuados desde el punto de vista de la eficiencia energética y del aprovechamiento pasivo de la energía, como tampoco ha satisfecho las necesidades de vivienda de una parte importante de la población, que no dispone de recursos suficientes. La ciudad se vuelve inhóspita, insostenible, inadecuada para el mundo animal, tremendamente contaminante, y devoradora de recursos naturales. Deja de respetar el espacio para los ecosistemas, y todos los aspectos de la vida de sus ciudadanos/as se mercantilizan, desapareciendo los espacios públicos de reunión y organización de eventos. Proponemos para evitar y restaurar todo ello las siguientes medidas:

 

1.- Cumplir la legislación del sector y subordinar la actividad urbanística al interés general, recuperando la planificación y ordenación territorial desde las Administraciones Autonómicas y Locales (con participación social), que se ha abandonado durante estos últimos años. A ello debemos unir una legislación que no sólo no deje ningún resquicio a la corrupción, sino que dé la vuelta como un calcetín a los objetivos bajo los cuales se planifica la ordenación del territorio y el urbanismo actual. 

 

2.- Apostar por las ciudades compactas y con funciones diversas, que reduzcan las constantes necesidades de movilidad obligada, y de largas distancias. Asímismo, prohibir nuevos desarrollos urbanísticos desgajados de núcleos preexistentes. Siempre que sea posible, los desarrollos se realizarán ocupando los vacíos urbanos (solares) cuando el área esté adecuadamente equipada de espacios verdes. 

 

3.- Impulsar políticas de regeneración urbana, mejorando la habitabilidad de los cascos urbanos consolidados. Asímismo, construir ciudades que respeten mejor y den más espacios de esparcimiento y de seguridad a los animales (y no sólo contemplando el aspecto de la limpieza, como se hace hoy día).

 

4.- Realizar un censo de viviendas vacías y planes para incentivar su puesta en uso mediante Parques de Alquiler Social o medidas similares. Limitar la construcción de nuevas viviendas, en tanto no se reduzca el parque de viviendas vacías, y siempre respetando las necesidades sociales reales, y la sostenibilidad del territorio. 

 

5.- Preservar el patrimonio municipal de suelo público de los Ayuntamientos, que debe dedicarse exclusivamente a vivienda protegida y social, de venta o alquiler, o a equipamientos públicos de gestión directa. 

 

6.- Luchar contra el urbanismo ilegal, con la retirada de las competencias de disciplina urbanística a aquéllos Ayuntamientos que incumplan la normativa urbanística, sobre todo en suelo no urbanizable o en zonas de Dominio Público Marítimo Terrestre o Dominio Público Hidráulico. 

 

7.- Implementar medidas que aseguren la transparencia y la participación públicas en las Comisiones de Urbanismo, con una amplia representación de las diversas organizaciones ecologistas, animalistas y de defensa ambiental.

 

Continuaremos en siguientes entregas.

 

 

Fuente principal de referencia: Documento "Un Programa por la Tierra"

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7 enero 2016 4 07 /01 /enero /2016 00:00

Durante una reciente entrevista para la Cadena SER, la Presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, entre otras muchas cosas, se jactó de que en las últimas Elecciones Autonómicas Andaluzas, en marzo de 2015, el PSOE andaluz sacó muchos puntos de ventaja a PODEMOS (47 escaños frente a 15), y afirmó textualmente que "ello es debido a que el PSOE en Andalucía tiene un rumbo claro y reconocible por los ciudadanos", presumiendo directamente de haber conseguido "frenar a PODEMOS en Andalucía". Vamos a continuación a despojarla de su trono de soberbia, aclarando cuáles fueron los motivos reales de su mayor ventaja electoral sobre la formación que lidera en Andalucía Teresa Rodríguez. Evidentemente, podrán haber influido más factores (no así el que ella alega), pero resumiendo, dicha diferencia electoral se debe a lo siguiente:

 

1.- Susana Díaz adelantó la fecha de los comicios andaluces, que no tocaban todavía, incluso teniendo cerrado un acuerdo de Presupuestos para la Comunidad, para encontrarse en una posición dominante y ventajosa con respecto a PODEMOS, que aún en Andalucía no tenía una extensa infraestructura. Con tan poco tiempo de antelación y preparación de la candidatura, la formación morada no tuvo tiempo ni recursos suficientes para hacer una campaña más efectiva. 

 

2.- A ello debemos sumarle los resultados moldeados por el injusto tratamiento que de ellos hace la Ley Electoral, que como sabemos, tanto a nivel autonómico como estatal, premia a los partidos mayoritarios, mediante el algoritmo D'Hont, produciendo un reparto no proporcional de los escaños, y favoreciendo claramente al bipartidismo andaluz (delegaciones de PP y PSOE en Andalucía). Los cálculos nos dicen que con una Ley Electoral realmente proporcional, los escaños del PSOE en el Parlamento Andaluz serían hoy día 38, en vez de 47.

 

3.- Existencia de una red de clientelismo político por parte del PSOE en Andalucía, labrada durante muchos años de preponderancia política, y dedicada a construir toda una cadena de favoritismos, nepotismo y tráfico de influencias, para asegurarse permanentemente el poder. En el fondo, no es más que una red corrupta institucionalizada. De hecho, en este artículo de nuestro Blog ya denunciábamos, a los pocos días de celebrarse las Elecciones, un escándalo de este tipo. El PSOE de Andalucía jamás ha dado explicaciones de estos hechos, ni de las prácticas intimidatorias a empleados y clientes, mediante la presencia de una serie de empresas públicas de carácter "fantasma", en las que el partido mantiene a todo tipo de enchufados/as, suponiendo una insoportable sangría de fondos públicos destinados a empresas que poseen, por decirlo coloquialmente, "más jefes que indios". Todo ello ha ido engordando la Administración Pública andaluza, construyendo una especie de Administración paralela, y una extensa red de clientelismo político, extendida en mayor o menor medida por todas las provincias andaluzas, que lógicamente, suponen una gran baza para la victoria del PSOE. 

 

4.- El cuarto factor tiene que ver con la realidad de la propia sociedad andaluza, que configura, dentro del ránking de las Comunidades Autónomas del Estado Español, una de las de mayor subdesarrollo social y económico. En efecto, Andalucía lleva arrastrando desde siempre, con respecto a otras zonas de España, este bajo nivel de desarrollo, que se manifiesta en diversas vertientes, tales como el alto nivel de paro, el sobredimensionamiento del sector servicios, la baja renta per cápita, o el nivel de implantación de su tejido industrial, quizá el más pobre de España, junto a otras regiones, como Extremadura o Canarias. A todo ello se une una población más envejecida que en otras zonas, así como la presencia de grandes zonas rurales. Evidentemente, toda esta arquitectura social es proclive a disponer de una población mucho más conservadora en el voto, y más fácil de convencer y de manipular.

 

Que no le quepa ninguna duda a Susana Díaz, a tenor de todo lo expuesto, de que, si todos estos factores no hubieran influido, su ventaja electoral frente a la formación política de Pablo Iglesias no hubiera sido tan clara. Y de hecho, estamos convencidos de que para siguientes citas electorales, dicha distancia se verá cada vez más recortada. Por todo ello, podemos llegar fácilmente al desmontaje de la afirmación de Susana Díaz, en el sentido de que su victoria electoral se debe a mérito exclusivo del PSOE Andaluz, o de su propia persona. Porque si vamos a las medidas concretas, Susana Díaz mantiene en Andalucía exactamente las mismas directrices políticas que ha mantenido el PSOE en cualquier región, o bien cuando ha gobernado a nivel nacional, que se concretan en apoyo a la gran patronal, desmontaje progresivo de derechos laborales, recortes de servicios públicos, privatización de muchos de ellos, y altos niveles de corrupción. Así que la señora Díaz no tiene absolutamente nada de lo que presumir.

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5 enero 2016 2 05 /01 /enero /2016 00:00

Cuando te dedicas a pensar te das cuenta que pensar no es fácil. Muchas veces damos por pensamiento lo que no es más que la reiteración de lo que otros han pensado a lo que simplemente hemos dado una leve tintura personal. Pero pensar es algo muy complicado. Porque las líneas ya marcadas son líneas muy profundas. Y, entiendo que pensar debería ser hacerlo fuera de las líneas ya marcadas, por eso es tan difícil. De hecho nosotros mismos, nuestra propia mente tiene unas líneas ya establecidas a través de la educación, de la información recibida que son como las marcas de las ruedas de los carros, de las que es difícil salir

Andrés Rábago (“El Roto”)

En el último artículo de esta serie nos quedamos hablando sobre el excesivo culto al trabajo que profesamos en nuestra sociedad capitalista, y a qué factores podría obedecer. Y siguiendo por esa misma línea, un peligro añadido son las "carreras profesionales" o los ascensos dentro de las empresas, porque, a la vez que abren la puerta a una posible realización personal, también la abren a una mayor explotación, a una mayor "prostitución", y a una mayor obsesión por el propio trabajo. De hecho, muchas parejas se descomponen, se rompen cuando alguno (o ambos) de ellos se dedica casi en exclusiva a su trabajo. Y es que el trabajo es parte importante de la realización personal, pero no puede ser utilizado como refugio de otras parcelas de la vida de las personas. Muchas familias dejan de ser familias para convertirse en grupos de personas que casi no se conocen puesto que casi no conviven, porque algún(os) de sus miembros antepone el trabajo a todo lo demás. El culto al trabajo obedece también a la reclasificación de las clases sociales, perdiendo protagonismo la clase trabajadora clásica, y apareciendo con mucha fuerza lo que denominamos como la "clase media", que no es sino la propia clase trabajadora, que se cree con más poder del que realmente tiene. 

 

Y así, trabajar más, cobrar más, poseer más, adquirir más responsabilidades, no nos hace necesariamente más felices. Más bien al contrario, nos aliena más. Recomiendo a los lectores, para ilustrar lo que estamos argumentando, una película española titulada "Las verdes praderas", que refleja perfectamente esta situación, vivida por una familia española típica de dicha "clase media". Algunas preguntas son de todo punto lógicas: ¿de qué nos sirve ganar más dinero si no tenemos tiempo ni ganas para disfrutarlo? ¿No es entonces más importante compartir el tiempo con nuestros seres queridos que vivir en la oficina? Por otra parte, tarde o temprano, seremos totalmente prescindibles en nuestra empresa o centro de trabajo (incluso más con el avance de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, las famosas TIC), y el empresario procurará sustituirnos por otro trabajador más barato, sin importar cuánto se resienta la calidad del trabajo, sin importar nuestras circunstancias personales ni nuestra trayectoria profesional. Al empresario sólo le preocupa, cada vez más, el coste a corto plazo. Sólo somos números para él. No somos personas. Somos máquinas de hacer dinero. Por consiguiente, sustituibles por otras "máquinas" más eficientes, es decir, para el empresario de miras cortas (que son la inmensa mayoría), de menor sueldo. Todos los retrocesos laborales que estamos viviendo en los últimos años tienen un hito muy claro e irrenunciable para la clase empresarial: el despido libre y completamente gratuito. Hasta que no lo consigan no pararán. 

 

Esto es algo que muchas veces nos cuesta entender y descubrir a quienes hemos sido educados únicamente para trabajar, para rendir, para ser rentables, para competir con otros trabajadores, con otras empresas, con otros compañeros, para ser el mejor de cuantos profesionales de nuestro campo existan...pero eso, desgraciadamente, se traduce también en ser el mejor explotado, la mejor hormiga obrera. Las hormigas obreras hemos sido programadas para trabajar para la reina (para las élites que viven ociosamente), para apenas sobrevivir. Esta es una discusión que plantea José López en su "Manual de Resistencia Anticapitalista", y que seguiremos nosotros aquí, para hacerla llegar también a los lectores. De todos modos, recomiendo encarecidamente la lectura completa de dicha obra, muy ilustrativa de todos estos aspectos. Pues bien, se plantea este autor que algo debe fallar en nuestra "civilización", para que la mayor parte de la gente, en el fondo, obviando las formas, haga una vida muy parecida a la mayor parte de los animales. Incluso para que disponga de menos tiempo libre que ellos. ¡Rebelémonos contra el destino al que nos condenan! ¡No convirtamos las necesidades fisiológicas ineludibles en nuestras únicas aficiones! ¡Aspiremos a algo más! ¡Aspiremos a vivir, a realizarnos como personas, y no nos conformemos sólo con sobrevivir! ¡No somos máquinas! ¡Somos seres humanos! Además de disfrutar de los placeres físicos, podemos disfrutar también de los placeres intelectuales. Podemos cultivar esa otra vertiente que sí nos separa del resto de animales del planeta. 

 

Y así, las artes, las ciencias, el cultivo de nuestro cuerpo y de nuestra mente de forma complementaria, nos deparan enormes posibilidades de realizarnos como personas. Pero no sólo siendo "espectadores", meros consumidores de lo que crean, inventan o diseñan los demás, sino también siendo "actores", productores, creadores de nuestra propia visión del mundo que nos rodea, y luego plasmándolo de la forma que más nos convenga, o bien de la que se adecúe mejor a nuestras posibilidades y capacidades. Muchas personas mueren sin haber descubierto capacidades que ignoraban que tenían, lo cual resulta bastante triste. O bien, otras saben perfectamente que las tienen, pero también mueren sin haberlas podido desarrollar, por falta de tiempo, de dinero o de oportunidades, lo cual es, si cabe, más triste aún. De hecho, una de las experiencias más gratificantes de la vida consiste, simplemente, en crear. La creatividad entendida al más alto nivel (que, por cierto, se realimenta a sí misma, una vez más nos topamos con la omnipresente dialéctica) proporciona un enorme placer, un conjunto de emociones y de sensaciones de completitud como casi no es posible alcanzar de ninguna otra manera. Escribir, y no sólo leer, enseñar, y no sólo aprender, son también magníficas opciones y grandes fuentes de placer, además de servirnos para sobrevivir mejor, para enfrentarnos mejor a los problemas de la vida, y sobre todo, para que nos convenzan los argumentarios del pensamiento dominante. 

 

Pero volviendo al culto al trabajo, es claro que obedece inequívocamente, cómo no, a parámetros capitalistas, definidos y acotados también por el pensamiento único. Pero si consiguéramos salir de esos círculos, siendo más humanos, también conseguiríamos combatir más y mejor dicha alienación capitalista. El capitalismo desea anular o minimizar aquéllas facetas del ser humano que no tengan que ver con el trabajo. El capitalismo nos programa sólo para trabajar (en algo útil no para nosotros, sino para el sistema) y sobrevivir. Su ideal es convertirnos en máquinas sumisas y disciplinadas de hacer dinero. El capitalismo desea que el tiempo libre que tengamos, lo gastemos sólo en reponer fuerzas para así volver al trabajo con renovadas energías, y rendir mejor. Si no necesitáramos descansar, indudablemente, el capitalismo aboliría el tiempo libre. Aún así, siempre intenta minimizarlo. El papel al que nos condena el capitalismo, cualquier sistema alienante, es, ya lo hemos dicho, al de meras hormigas obreras. Sólo le interesa que comamos, durmamos, nos reproduzcamos (para que el ejército de las obreras no se extinga, la reina necesita a las obreras) y trabajemos. La mayor parte de las cosas que nos fomenta, son por el bien del propio sistema, no por el nuestro. Por ejemplo, si nos aconseja hacer deporte es sobre todo porque así rendimos mejor en el trabajo, porque así "combatimos" el estrés, o al menos lo mitigamos. El estrés sale caro al capitalismo, porque provoca muchas bajas laborales, porque reduce el rendimiento de los trabajadores, afectando así a la productividad. Continuaremos en siguientes entregas.

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4 enero 2016 1 04 /01 /enero /2016 00:00

No habrá resolución alguna de la crisis que nos agobia si no se pone en funcionamiento una estrategia que limite efectivamente el despotismo de los mercados y la primacía de los oligopolios y el imperialismo

Atilio A. Borón

Todo lo cual es, como estamos explicando, el auténtico fenómeno que explica la existencia y expansión del sistema-deuda a nivel mundial, y por supuesto, también en nuestro caso español, que estamos analizando. Y lo estamos haciendo tomando como referencia e intentando explicar la gravedad de la última reforma constitucional ejecutada por el bipartidismo, en torno al cambio del artículo 135, para asegurar desde dicho rango constitucional el pago de la deuda frente a cualquier otro gasto social. Este cambio constitucional, tal como lo hemos presentado durante las últimas entregas, representa un duro golpe contra la democracia, no teniendo justificación alguna para ningún gobierno decente que se precie. Porque incluso entendiendo que los poderes supranacionales que en el fondo ordenaron el cambio (que no fueron otros que los representados por la Troika) tuvieran demasiado poder para nuestro Gobierno de turno, su Presidente (Zapatero en este caso) y todo su Gobierno en bloque deberían haber dimitido, ante la imposibilidad de llevar a cabo su programa electoral, o si se quiere, ante la obligación externa de tener que implementar medidas contrarias a su ideario. No obstante, el Presidente Zapatero cambió la Constitución, aplicó las medidas de recortes y de austeridad, consagró el pago de la deuda, no dimitió, y hoy día sigue siendo un vivo referente de su partido, el PSOE.

 

Pero como estamos viendo hoy día, alrededor de todo el mundo, los Gobiernos auténticamente decentes y honestos brillan por su ausencia. El caso es que este cambio constitucional sigue vigente hoy día, y además de constituir un claro precepto ilegítimo, según toda la jurisprudencia sobre el tema que hemos analizado en entregas anteriores de la serie, y además de chocar contra los preceptos de la propia Carta Magna española, contraviene a las leyes internacionales. Vamos a poner algunos ejemplos de ello. Por ejemplo, el artículo 103 de la Carta de las Naciones Unidas (que lógicamente constituye el orden público internacional, o debería constituirlo), expresa con claridad la supremacía de la Carta sobre cualquier otro compromiso, como muy bien nos advierten Jerome Duval y Fátima Martín en su artículo de referencia, ya que el artículo 103 dice textualmente: "En caso de conflicto entre las obligaciones contraídas por los Miembros de las Naciones Unidas en virtud de la presente Carta y sus obligaciones contraidas en virtud de cualquier otro convenio internacional, prevalecerán las obligaciones impuestas por la presente Carta". Nos encontramos por tanto ante un claro caso de ilegitimidad, que entra de lleno en los supuestos que hemos analizado en artículos anteriores. 

 

Por tanto, está claro que la Constitución vigente de 1978 del Estado Español ha de respetar la Carta de las Naciones Unidas (al igual que el resto de Constituciones nacionales del mundo), y ésta especifica claramente en su artículo primero: "En ningún caso un pueblo podrá ser privado de sus propios medios de subsistencia", y el cambio de nuestro artículo 135 ya referido antepone claramente el interés de los acreedores al del conjunto de la ciudadanía española, toda vez que se vulneran las reglas más elementales de cualquier Estado Democrático y de Derecho que se precie. La Constitución de cualquier Estado miembro de la ONU no puede defender, como hace la nuestra en la actualidad, una violación generalizada de los Derechos Humanos como consecuencia de políticas impuestas por los acreedores extranjeros, priorizando el reembolso de la deuda como especifica dicho apartado 135.3 que destacamos en la entrega anterior. Porque como hemos concluido en reiteradas ocasiones, las deudas contraidas en el marco de acuerdos cuyo objeto es limitar la soberanía de los pueblos y de los Estados, y cuya aplicación conlleva la violación de los DDHH, son ilegítimas. Y según la Declaración Universal de los Derechos Humanos: "Es esencial que los derechos humanos sean protegidos por un régimen de Derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión". Como podemos contemplar, hasta esta sagrada Declaración legitima la rebelión contra el poder despótico y las leyes abusivas. 

 

Y por su parte, y según el artículo 1-2 de la Carta de la ONU y en el artículo primero, común a los dos Pactos de 1966 sobre los Derechos Humanos: "Todos los pueblos tienen el derecho de disponer de sí mismos. En virtud de este derecho, éstos determinan libremente su estatus político y aseguran libremente su desarrollo económico, social y cultural. Para conseguir sus fines, todos los pueblos pueden disponer libremente de sus riquezas y de sus recursos naturales, sin perjuicio de las obligaciones inherentes a la cooperación económica internacional, basada sobre el principio del interés mutuo y del derecho internacional. En ningún caso un pueblo podrá ser privado de sus propios medios de subsistencia". E igualmente, el artículo 2.3 de la Declaración de la ONU sobre el derecho al desarrollo de 1986 es incompatible con los planes de austeridad, y el referido cambio constitucional, ya que reza en los siguientes términos: "Los Estados tienen el derecho y el deber de formular políticas de desarrollo nacional adecuadas con el fin de mejorar constantemente el bienestar de la población entera y de todos los individuos sobre la base de su participación activa, libre y significativa en el desarrollo y en la equitativa distribución de los beneficios resultantes de éste", todo lo cual choca abiertamente con las políticas austericidas, con la imposición de la estricta disciplina presupuestaria, y con la obsesiva reducción del déficit público al que se nos obliga desde la Troika (FMI, BCE, CE). 

 

Pero sobre todo, choca abiertamente contra el continuo y progresivo desmantelamiento de todos los sistemas de protección social y del propio Estado del Bienestar, practicado expresamente (bajo la excusa de la crisis) por los gobiernos neoliberales al servicio del gran capital, manifestados en nuestro país por el bipartidismo dominante, y demás fuerzas políticas que les apoyan. Es inconcebible que en un país que se autodenomina democrático y que además presume de ello, puedan ocurrir estas barbaridades políticas, que dan lugar a los crímenes sociales que contemplamos diariamente, fruto de todas estas medidas que obedecen al dogma neoliberal. Es preciso denunciarlas ante todos los foros internacionales, y es preciso llevar a sus máximos responsables ante los tribunales, por la aplicación de estas medidas. Y ya sabemos quiénes son sus cínicos e indecentes responsables: justamente aquéllos que hoy día se llenan la boca diciendo que "las deudas hay que pagarlas", o que "la ley es la ley, y todos tenemos que respetarla". Como bien dice nuestro refranero, "se descubre antes al embustero que al cojo". En resumidas cuentas, disponemos de todo un arsenal normativo, y de toda una serie de precedentes históricos, legales y circunstanciales que legitiman al Estado para que ponga fin a las condiciones impuestas por la Troika, derogue la reforma del artículo 135 de nuestra Constitución, y emprenda un proceso de Auditoría Ciudadana de la Deuda, que declare las partes de la misma que puedan ser ilegales, ilegítimas, odiosas o insostenibles, para rechazar el pago, o bien reestructurar el mismo, en aras al respeto hacia una política social que no vulnere abiertamente los Tratados Internacionales, ni los propios Derechos Humanos. Continuaremos en siguientes entregas.

 

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