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6 abril 2016 3 06 /04 /abril /2016 23:00

La mayoría de la gente cree que las representaciones, ideas, sentimientos y conceptos salen del interior de sus cabezas. Ignoran que recorren el camino inverso, de fuera hacia dentro

Vicente Romano (“La formación de la mentalidad sumisa”)

El consumo desmedido es otra gran baza que juega el pensamiento dominante a su favor (recomendamos a los lectores la serie de artículos titulada "Capitalismo y Sociedad de Consumo", donde profundizamos en este modelo), y de esta forma, el ciudadano/a, trabajador/a o cliente/a endeudado/a, ofrecerá más garantías al sistema de ser un fiel y obediente súbdito de todos sus preceptos. Si consumimos sólo lo estrictamente imprescindible, entonces tendremos menos ataduras económicas, y por lo tanto, seremos más libres ante el sistema. Y llegados a este punto, no tenemos más remedio que hablar del auténtico cáncer del sistema capitalista actual, como son los bancos. El capitalismo globalizado, en su fase actual, se fundamenta en una cada vez mayor financiarización de la economía, lo que significa que prácticamente todas las actividades, tanto productivas como especulativas, utilizan el dinero bancario como soporte. Desde hace algún tiempo muchas asociaciones, incluso gobiernos, están permitiendo el uso de monedas virtuales, locales o alternativas, pero aún se trata de experimentos muy restringidos. El banco se ha convertido en elemento imprescindible en nuestras vidas, en pieza fundamental del sistema. Y el banco impone, cómo no, sus propias leyes. Leyes que regulan el funcionamiento del dinero bancario, de la dinámica de su generación, de su poderío social, y por ende, del poder que disfrutan sus accionistas y propietarios. De hecho, son banqueros los empresarios mejor pagados en la actualidad. 

 

Los bancos han impuesto unos modos y formas de actuar en nuestras sociedades, acaparando para sí toda una serie de transacciones que antes no pasaban por ellos. Y por su parte, la Sociedad de la Información, muy ligada a las Nuevas Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC), ha puesto también su aportación, de tal forma que las transacciones bancarias para cualquier proceso están hoy a la orden del día. Se va formando cierto perfil humano, ligado al modelo de conductas que los bancos imponen, que se basa en la autosuficiencia, empresarios de nosotros mismos, individuos de éxito en los mercados, que no necesitan a nada ni a nadie, individuos "hechos a sí mismos" (egoístas e insolidarios, que únicamente valoran el contexto privado), y que además, si es posible, suscriban su "plan privado de pensiones". La publicidad también aporta su granito de arena, mediante la difusión de modelos de familia y de conductas personales y sociales favorables a todos estos comportamientos. Pero este modelo de individualismo autosuficiente esconde una peligrosa moraleja, porque si todos actuáramos de la misma forma, buscando nuestro propio hueco, nuestro bien personal y los de nuestra familia, sin importarnos nada el de los demás, el mundo se nos hundiría rápidamente, porque la vida de la especie humana no se entiende sin lo común. Mientras los empresarios denigran al Estado y lo maldicen continuamente, son los primeros que están locos por introducirse en alguna actividad o servicio público. Y cuando las empresas se hunden, sobre todo esos bancos (últimos responsables de todas las fechorías), buscan desesperadamente el "rescate" del Papá Estado. 

 

Estamos comprobando continuamente que cuando las cosas vienen mal dadas, a nivel individual, te apoyas en el resto de las personas que te quieren, o que simplemente pueden proporcionarte apoyo, es decir, se recurre a los colectivos que puedan tener algo que ver con los problemas que se padecen. Y ello porque la vida es en común, el Hombre es un ser que vive en sociedad, y que necesita de ella, por mucho que los neoliberales escupan continuamente a esa sociedad. Además, para que algunos brillen en su proyecto personal o empresarial, para que alcancen ese éxito tan soñado (bajo el modelo de "éxito" que nos impone esta alienante sociedad), otros han de prestar su ayuda, su colaboración, o han de sostenerles desde fuera. Sin contar con las personas que nos cuidaron cuando éramos niños, o con las que nos cuidarán cuando seamos mayores, o dependientes. La sociedad y la vida no tienen sentido sin lo común, sin lo público, por mucho que nos empeñemos, aupados por este insaciable capitalismo, en ignorarlo. Y así, a cierta parte "privilegiada" de la población se le impone ese ideal de autosuficiencia, mientras a otra parte subordinada (mujeres, y clases subalternas) han de proporcionar todo el apoyo, han de entregar su vida, para que ese individuo alcance "su éxito soñado" (como en la imbecilidad transmitida durante generaciones del "sueño americano", entendido como que USA es la tierra de las oportunidades, cuando es en el realidad el país más guerrero, agresivo, salvaje e insolidario del mundo). 

 

Todo por tanto está enfocado hacia el consumo masivo, y como decíamos antes, las operaciones bancarias son pieza clave de todo ese engranaje. El consumo incide en la macroeconomía (la economía de las grandes cifras) asociado al "crecimiento" económico (mejor dicho, a lo que el pensamiento dominante nos inculca que es el crecimiento), y a su expresión numérica, el PIB, y en la microeconomía (la economía de las pequeñas cifras, de la vida cotidiana) asociado al consumo privado, individual o colectivo, al consumo de bienes y servicios, y por tanto, a su sostenibilidad. ¿Y qué es lo que hemos recomendado? Consumir menos. Y es que con una de las grandes falacias del capitalismo nos hemos topado. Con aquélla que afirma que es necesario consumir mucho, incluso consumir cada vez más, para que la economía crezca continuamente, para generar riqueza y así posibilitar que la ciudadanía pueda disfrutar de ella. Y algunos podrán pensar: ¡Pero si no consumimos entonces no generamos trabajo a nuestros conciudadanos, contribuimos al desempleo, somos insolidarios con el resto de los trabajadores! Efectivamente, si nadie acude a la cafetería de la esquina a tomarse un café, probablemente el dueño tenga que comenzar por despedir a los camareros, y si la tendencia persiste, seguramente tenga que cerrar el negocio. Y algo de razón tendrían, lo que pasa es que hay que situar las cosas en su justo término, tampoco aquí podemos dejar que nos engañen. 

 

El capitalismo nos ha vendido la esperanza de que a mayor riqueza generada en general, mayores serán las posibilidades de que a la gente corriente le caiga algo de dicha riqueza generada. Pero los hechos han demostrado, sin duda, que la clave no está en generar más riqueza (aunque esto ayuda aparentemente y puntualmente) sino en repartirla. El problema no es tanto que haya mucha riqueza y que ésta crezca sin cesar (algo que por lo pronto parece bastante improbable), sino sobre todo que la que haya se reparta adecuadamente. Que el fruto del trabajo de todos sea disfrutado por todos de la forma más igualitaria posible. Por otra parte (aunque esto lo dejaremos para otra serie de artículos donde nos podamos extender en el tema), el crecimiento económico indefinido, perpetuo, no es posible, por mucho que nos lo quieran hacer ver los voceros del pensamiento dominante. Y ello porque la propia generación de productos, bienes y servicios requiere que el Hombre lleve a cabo una serie de tareas de explotación del entorno natural, de los ecosistemas que nos rodean, absolutamente insostenible, o si se quiere expresar de otro modo, no podemos crecer indefinidamente bajo un contexto físico (nuestro planeta) finito y limitado. Como se ve, muchas falacias, mentiras y manipulaciones nos vierte el pensamiento dominante, que además utiliza (como ya hemos referido en entregas anteriores) toda una serie de vocablos, términos y conceptos que están manipulados en su favor (por ejemplo, lo que ellos llaman "riqueza" no es el PIB, lo que ellos llaman "progreso" es en realidad involución, lo que llaman "reformas" son en la práctica recortes, y un largo etcétera). Continuaremos en siguientes entregas.

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Published by Rafael Silva - en Psicología
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5 abril 2016 2 05 /04 /abril /2016 23:00

Como en la época que vivimos de constante ofensiva del capital hay que estar desmontando falacias de forma continua, procedentes de los poderes económicos o de las fuerzas políticas o mediáticas que les representan, en el presente artículo nos vamos a centrar en las propuestas laborales recogidas en el reciente Pacto entre el PSOE y CIUDADANOS, firmado en principio para posibilitar la investidura (fallida) de Pedro Sánchez como Presidente del Gobierno. En concreto, y basándonos en el documento publicado por Antonio González, de Economistas Frente a la Crisis, vamos a centrarnos en la modalidad de contrato laboral que se propone, que viene a ser la misma que CIUDADANOS viene denominando "Contrato único". Lo primero que hemos de afirmar es que, aceptar (aunque sea implícitamente) que la (des)regulación del mercado laboral (por enésima vez) es importante para la creación de empleo, es ya, en sí mismo, una falacia de partida. El nivel de desempleo que padecemos en nuestro país no es resultado de la supuesta "rigidez" de nuestro mercado laboral, sino de otros factores que no tienen que ver con ello, como el nivel de industrialización de la zona en concreto (compárese el nivel de paro de Euskadi con el de Andalucía), y de las consecuencias de la propia crisis, que ha hecho descender el consumo de forma generalizada, lo cual imposibilita que las empresas vendan sus productos, y por ende, puedan contratar a más personal. 

 

Lo que las fuerzas políticas de la derecha neoliberal han etiquedado siempre como la "dualidad" del mercado laboral, no es más que la manifestación de su interés por acabar con los derechos y garantías reconocidos a las plantillas de trabajadores estables, más que un interés por acabar con el empleo precario en nuestro país. Hemos de interpretar, por tanto, el deseo de "acabar con la dualidad en el empleo" como un intento de debilitar el empleo estable y con derechos, generalizando la precariedad y dotando a la parte empresarial de más poder sobre todo tipo de trabajadores. Pero para disfrazar sus intenciones, y expresarlo de una manera suave y engañosa, nos sumergen en todos los trucos y recursos de su neolenguaje laboral, que emplea por doquier salvajes e indecentes eufemismos para negar, esconder o subvertir la realidad. Por tanto, la primera llamada de atención es a que no nos podemos dejar engañar. De hecho, en el documento del acuerdo entre PSOE y C's el epígrafe se titula bajo la rimbombante expresión "Medidas para mejorar la calidad del empleo y combatir la inestabilidad y la precariedad laboral", pareciendo que tienen muy buenas intenciones al respecto, cuando en realidad las medidas que proponen no vienen sino a incrementar la inestabilidad y la precariedad para la clase trabajadora. 

 

Vamos a rescatar un párrafo inicial de Antonio González, cuando se refiere a las falacias vertidas en torno a la precariedad y la inestabilidad: "Vaya por delante que las medidas más novedosas del apartado incurren en el error, claramente reconocible en las posiciones ya conocidas de CIUDADANOS, de no comprender que el empleo puede ser temporal, pero no necesariamente precario, si su naturaleza es verdaderamente temporal. En sentido opuesto, el empleo será precario por su duración temporal (no por la modalidad y denominación del contrato) e inestabilidad cuando su naturaleza dentro de la actividad de la empresa sea en realidad permanente, o cuando la rescisión del contrato (aunque éste sea indefinido) pueda hacerse de forma unilateral y sin causas por parte de la empresa. Además, la rotación e inestabilidad del empleo son hoy sólo una de las formas de precariedad, porque la desregulación y las prácticas laborales de las empresas han derivado en nuevas y terribles formas de precarización del empleo. La perspectiva interesada de considerar la tasa de temporalidad como única expresión de la precariedad puede ser hoy no sólo reduccionista, sino manipuladora. Los despidos injustificados, las relaciones laborales fuera de norma, el fraude masivo en los contratos temporales, el falso, desregulado y sin derechos trabajo a tiempo parcial son, entre otras, expresiones de la precarización multiforme del mercado de trabajo". 

 

Así es, en efecto, y para ilustrarlo, vamos a poner un ejemplo (se podrían poner miles de ellos) concreto. Un caso típico corresponde a las personas (normalmente son mujeres) que las empresas contratan para hacerse cargo (entre otras tareas) de lo que pudiéramos denominar la "centralita" de teléfonos de la empresa, esto es, son las recepcionistas generales de cualquier llamada general que venga del exterior, y de redirigirlas a las personas interesadas. Pues bien, la pregunta podría ser: ¿es ésta una actividad constante en la empresa? Evidentemente sí, pues la empresa siempre necesitará una centralita y alguien que la gestione. Bien, pues nuestra experiencia nos dice que la mayoría de las empresas, en vez de seleccionar dicho personal como plantilla estable de la misma, amparada por sus derechos y garantías, prefieren buscar a dichas trabajadoras entre la selección externa que les realiza una empresa de colocación (típicamente una empresa de trabajo temporal), por lo cual estas personas tienen, de forma permanente, un empleo precario. ¿Qué sentido tiene, pues, que si estamos hablando de una actividad permanente en la empresa, los trabajadores o trabajadoras que la realicen estén sujetos continuamente a la precariedad, a la inestabilidad y a la falta de derechos y regulación? Este es el asunto. 

 

Pues bien, el documento del acuerdo entre PSOE y C's cambia el nombre del contrato temporal por el de "contrato estable y progresivo", expresando de esta forma un eufemismo, un oxímoron, en una palabra, una mentira. La modalidad de contratación propuesta (disfraz del contrato único) no es ni estable ni progresiva, porque de entrada, lo temporal no puede ser estable. En realidad, esta nueva modalidad de contratación no viene sino a formalizar, legalizar e institucionalizar la precariedad, ya que si la actividad a realizar es permanente en la empresa, los contratos han de ser indefinidos y no pueden ser temporales, aunque se les disfrace bajo la denominación de "estables". El esperpento eufemístico llega a su máxima expresión, intentando hacernos creer que la nueva modalidad de contratación va a garantizar la estabilidad en el empleo, cuando lo único que va a garantizar es la precarización continua. Es decir, la maniobra, en vez de atacar la posibilidad inmoral de que las empresas continúen contratando de forma temporal para actividades permanentes, la legaliza, le da amparo normativo, la convierte en legítima, y además, reduce las indemnizaciones por despidos no justificados o improcedentes (porque además no se requiere casuística ni para contratar ni para despedir). En el fondo, pretenden conseguir que ésta sea la vía general de acceso al empleo para todo tipo de trabajos y actividades. 

 

Pero ello, como decimos, lejos de provocar un comportamiento de las empresas más responsable, y unas condiciones laborales más dignas para los trabajadores, lo que va a provocar es que los empresarios usen y abusen de esta modalidad contractual para todo tipo de actividades, aumentando la rotación del personal (para impedir que vaya creciendo la posible indemnización por despido), y excusándose en que este tipo de contrato "estable y progresivo" no tiene una casuística determinada ni para su establecimiento, ni para su extinción. Con todo ello, en vez de cambiar la cultura empresarial hacia un mayor reconocimiento de la estabilidad en el empleo, se va a potenciar el hecho de que las empresas no desean en general establecer relaciones estables (por criterios económicos, claro está) con los trabajadores de menor cualificación, de los cuales, en cuanto las circunstancias se lo permitan, intentarán desprenderse, ahorrándose costes laborales, y ahora, además, bajo un contexto normativo que legaliza y ampara dichas prácticas indecentes. Los efectos, pues, de esta nueva modalidad de contrato serían nefastos desde todos los puntos de vista, ya que se reducirá el uso de los contratos indefinidos, aumentará la rotación del empleo (para ahorrarse la creciente indemnización por despido), no se reducirá la tasa de temporalidad (en todo caso podrá ocultarse mejor a efectos estadísticos), la estabilidad real del empleo no aumentará, sino que tenderá a reducirse, y la dualidad y segmentación laboral permanecerán en nuestro mercado laboral. Como vemos, solo existen razones para desecharlo. 

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4 abril 2016 1 04 /04 /abril /2016 23:00

A diferencia de la democracia mexicana, en Cuba estudiar magisterio y ejercerlo no cuesta la vida; ni el periodismo, como en Honduras, provoca la muerte; ni el sindicalismo mata como en Colombia. En Cuba no se muere de colesterol ni de hambre. En Cuba las artes, la danza, la pintura, no son malas palabras y el teatro tampoco un acertijo

Koldo Campos

Continuando desde el anterior artículo, diremos que el propio sistema electoral también es diferente en Cuba. Existen Elecciones Generales, donde se eligen 612 diputados, cuyo sufragio se organiza por municipios, donde existe un sólo candidato por escaño, pero dicho candidato necesita, al menos, el 50% del voto popular. Después de la celebración de los sufragios populares, la nueva legislatura electa se reúne para escoger los líderes entre los diputados, mediante voto secreto. Y así se eligen también los altos representantes del Estado. Pero volvamos al origen del problema: a Estados Unidos (y sus fieles aliados occidentales) no les importa en absoluto dicho sistema de elección, porque en otros países latinoamericanos también existe un sistema presidencial, más parecido al de USA, como Venezuela, Bolivia o Ecuador, y sin embargo, sus líderes (que ganan limpiamente las elecciones) tampoco son reconocidos como tales por la obsesión fanática de Estados Unidos de atacar por cualquier pretexto a todo país que no obedezca sus designios. De hecho y cada vez que puede, derroca por la fuerza a los sistemas políticos legítimos de muchos países, como ha ocurrido históricamente en el Chile de 1973 (Salvador Allende) o en la Honduras de 2009 (Manuel Zelaya), por citar sólo dos casos de una extensa lista. También se argumenta de forma torticera y falsa que la sociedad civil cubana no es independiente. Pero esconden que para ellos, si la sociedad civil actúa en defensa y en armonía con el proceso político cubano, entonces eso significa que "no es independiente". Sin embargo, le conceden toda la legitimidad y toda la "independencia" a las asociaciones de disidentes y opositores políticos a la Revolución. 

 

En una palabra, no respetan y atacan a todo lo que representa el sistema político cubano, la Revolución Socialista de Cuba, sus valores, sus líderes, su ideario y sus procesos internos, mientras que apoyan y legitiman todo aquéllo que se enfrenta a dicho proceso, aunque dicho enfrentamiento sea mediante métodos violentos. ¿No es esto aplicar un doble rasero, inmoral e hipócrita, por usar suaves calificativos? Pero cuando además estas mentiras, falacias y manipulaciones son vertidas principalmente por la mayor potencia hegemónica mundial, paladín del capitalismo y responsable (esta vez sí) de las mayores violaciones contra los Derechos Humanos, dentro y fuera de su país, la cosa ya es más grave. Sí, porque Estados Unidos no sólo es el responsable de mantener el criminal bloqueo económico contra el país caribeño desde hace medio siglo (consultar este artículo para una exposición más extensa sobre el mismo y sus gravísimas consecuencias), sino que además es autor de perversas prácticas de violencia policial, ataque a las minorías étnicas, discriminación de inmigrantes, prácticas de torturas a presos en cárceles secretas sin las mínimas garantías (la mayor de ellas en la Bahía cubana de Guantánamo), persecución de las personas que desvelan sus prácticas de espionaje por doquier, sin mencionar que es el responsable último de la práctica totalidad de las guerras que en la actualidad (y durante los últimos siglos) se suceden en los diversos escenarios mundiales en conflicto. 

 

Y mientras todo ello ocurre en USA, en Cuba, la Revolución Socialista ha permitido, dentro del contexto socioeconómico de un país pobre, ir alcanzando altas cotas de bienestar social y de protección de la ciudadanía ante los derechos humanos. Y así, mientras en Estados Unidos (y en muchos países de la UE) millones de personas no tienen acceso a la sanidad, a la educación, a la vivienda o a la alimentación, en Cuba se han alcanzado cotas de acceso prácticamente universales a estos derechos...¿No son estos derechos humanos los que interesan a Estados Unidos? Y a pesar de las enormes limitaciones que el criminal bloqueo económico ha impuesto a la isla, el pueblo cubano, apoyando su Revolución, ha logrado avances y conquistas sociales sólo imaginables en una sociedad auténticamente avanzada. Un pueblo que ha puesto la solidaridad como su propia bandera, una solidaridad que ha sido interna, pero que también ha practicado con cuantos países han necesitado de ella, suponiendo un referente vivo y un ejemplo a seguir por toda la comunidad internacional. Y qué duda cabe que si el bloqueo económico no hubiera sido impuesto, el desarrollo en vivienda, producción de alimentos, transporte, o avances científicos y tecnológicos hubieran conseguido mayores desarrollos. Pero aún con sus limitaciones e imperfecciones, Cuba representa el mejor referente vivo del Socialismo, donde la extensión beneficiosa de avances sociales, la erradicación de la pobreza y del analfabetismo, la preservación medioambiental, y la fortaleza de la cultura socialista impregna a todos los amantes de otro mundo posible y necesario.

 

En el terreno educativo, sólo Cuba alcanzó los objetivos globales del proyecto "Educación para Todos" en el período 2000-2015 en toda América Latina, hecho que consiguieron sólo un tercio de los países del mundo. En un Informe de la UNESCO, se mencionan los 6 objetivos alcanzables que son (1) extender y mejorar la atención y educación de la primera infancia, (2) lograr la universalización de la enseñanza primaria, especialmente en lo que respecta a niñas y niños pertenecientes a minorías étnicas o marginadas, (3) garantizar que los jóvenes y adultos tengan iguales oportunidades de acceso al aprendizaje y la adquisición de competencias para la vida diaria, (4) lograr en 2015 una reducción del 50% de los niveles de analfabetismo de la población adulta, (5) suprimir la disparidad entre los sexos y lograr la igualdad entre ellos en la educación, y (6) mejorar la calidad de la educación para todos y obtener resultados de aprendizaje mensurables. Ello debería despertar la admiración de todos esos países occidentales "avanzados", que son los que se dedican a criticar a Cuba por su falta de democracia y de respeto a los derechos humanos. Por tanto, y según los datos de que disponemos, avalados por las más altas Instituciones y Organismos internacionales (nada sospechosos de ser nidos de perversos marxistas), la República de Cuba ha demostrado que es posible alcanzar un alto grado de desarrollo humano manteniendo la sostenibilidad del sistema económico. Otras grandes potencias deberían aprender del pequeño país caribeño. 

 

Y es que también en el terreno del cuidado y el respeto medioambiental, Cuba es punto y aparte. Casi todos los países más desarrollados del mundo consiguen sus buenos resultados a costa de despilfarrar los escasos recursos naturales del planeta, provocando la destrucción de los ecosistemas y del equilibrio ambiental. No es el caso de Cuba, que ha conseguido colocarse entre los países con un alto índice de desarrollo humano, manteniéndose dentro de los parámetros de sostenibilidad ecológica necesarios, para no representar un lastre para el planeta. Rescato las sabias palabras de Koldo Campos cuando afirmaba: "Nadie en este manicomio en que han convertido al mundo quienes dictan su destino, disfruta de la cordura de Cuba, de su sensatez y de su juicio, de su capacidad de lucha, de su vergüenza". En resumidas cuentas, Cuba ha sabido, gracias a la valentía de su pueblo y a la indiscutible inteligencia de sus dirigentes, conducirse por el camino de la Revolución Socialista, y ello a pesar de que ha tenido que atravesar (y aún continúa haciéndolo) por una serie interminable de escollos, que han podido salvar mediante un arrojo, una firmeza y una determinación como pocas veces se ha dado en la Historia de la Humanidad. Hoy esa pequeña isla del Caribe, pese a la hostilidad norteamericana y el cerco mediático mundial, es un espacio decoroso, un lugar apacible y en armonía, un sitio donde puede vivirse con dignidad. Cuba es un referente, un símbolo de resistencia, quizá el pueblo más entregado y valiente de la Historia de la Humanidad. Finalizamos con las bellas palabras dedicadas por Miguel Manzanera Salavert, que afirmaba: "Sólo conozco un Oasis posible, que es la República de Cuba". 

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3 abril 2016 7 03 /04 /abril /2016 23:00

Necesitamos recuperar soberanías políticas y económicas y ponerlas todas en relación mediante una alianza política, económica, ética y ecológica a escala mundial. Una agenda nacional y global para el cambio social debe incorporar necesariamente los siguientes ejes: la lucha por la supervivencia del género humano y del planeta haciendo frente al cambio climático, la lucha por el desarme nuclear y la paz, la lucha por la autodeterminación de los pueblos, la lucha por un reparto equitativo de la riqueza, y la lucha por la superación del modelo patriarcal. Estas luchas son necesariamente anticapitalistas y deben de encontrar y construir un espacio de coordinación y encuentro a escala planetaria a través de una nueva Internacional de los Pueblos

Arnaldo Otegi

En artículos anteriores de la serie ya hemos incorporado muchas aportaciones y visiones de los diferentes estudiosos marxistas y socialistas de nuestra época más reciente, y vamos a continuar en el presente artículo en esta misma línea, destacando algunas aportaciones interesantes. Por ejemplo, la visión de la sociedad socialista de Ernest Mandel es la siguiente (tomada de su obra "Introducción al Marxismo"): "Una sociedad de este tipo liberará al hombre de las cadenas de la división social y económica del trabajo. Los marxistas rechazan la tesis según la cual algunos hombres "han nacido para mandar" y otros "han nacido para obedecer". Ningún  hombre, por naturaleza, está predispuesto a ser minero toda su vida, ni fresador, ni conductor de tranvía. En cada hombre dormita el deseo de ejercer un determinado número de diferentes actividades: basta con observar a los trabajadores durante sus ocios para darse cuenta de ello. En la sociedad socialista, el alto nivel de cualificación técnica e intelectual de todo ciudadano le permitirá realizar durante su vida muchas tareas diferentes y útiles a la comunidad. La elección de la "profesión" dejará de ser impuesta a los hombres por fuerzas o condiciones materiales, independientes de su voluntad. Dependerá de su propia necesidad, de su propio desarrollo individual. El trabajo dejará de ser una actividad impuesta de la que se huye, para convertirse simplemente en la realización de la propia personalidad. El hombre será finalmente libre en el sentido real de la palabra".

 

Y concluye: "Una sociedad como ésa se esforzará por eliminar todas las fuentes de conflicto entre los hombres. Destinará a la lucha contra las enfermedades, a la formación del carácter del niño, a la educación y a las bellas artes los inmensos recursos que hoy se despilfarran en objetivos de destrucción y en represión. Eliminando todos los antagonismos económicos y sociales entre los hombres, eliminará también todas las causas de guerra o de conflictos violentos. Únicamente el establecimiento en todo el mundo de una sociedad socialista puede garantizar a la humanidad esta paz universal que se ha convertido en condición para la simple supervivencia de la especie en esta época de armas atómicas y termonucleares". Como puede comprobarse, pone en cuestión las formas clásicas del trabajo capitalista (que únicamente considera trabajo las modalidades remuneradas establecidas por el mercado), y se centra en el trabajo como plena realización de las actividades y proyecciones de la personalidad humanas, concluyendo que será esta realización personal (y colectiva) la que nos traerá mayores cotas de armonía y paz social. Decididamente, Mandel es uno de los investigadores imprescindibles del socialismo moderno. Sus aportaciones han renovado las teorías del Marxismo clásico y del Socialismo, y han abierto la puerta a la confluencia hacia otras corrientes de pensamiento perfectamente integrables. 

 

Por su parte, Alejo Mancebo, en su documento "La deuda, el proyecto constituyente y el socialismo"refiriéndose a las ventajas de la revolución socialista, defiende lo siguiente: "Más de la mitad de la investigación es desarrollada por los Estados, pero esa investigación se pone al servicio de las empresas. ¿Qué inmensas posibilidades se abrirían, si libres de patentes, las investigaciones fueran dirigidas por el interés social? ¿Si miles de científicos, que hoy no pueden estudiar por falta de dinero o deben emigrar en busca de un trabajo, trabajasen en empresas, planificando las investigaciones a desarrollar sin que deban dar un beneficio económico? Las guarderías públicas, la sanidad gratuita, la cobertura por accidente, las pensiones que permitan vivir sin estrés tras una vida de trabajo...Esas realidades, conocidas parcialmente en Europa durante 20 años, son sólo la punta del iceberg de lo que se podría hacer si la prosperidad económica se pusiese al servicio de las necesidades sociales. La voz de la calle, la gente organizada, debería poder decidir los derroteros esenciales de la sociedad. La democracia real es la que permite que, independientemente de tu trabajo, de tu posición social o de tu dinero, tengas posibilidad de decidir sobre el rumbo de las reformas, sobre los ritmos de trabajo, sobre el reparto de la riqueza, sobre qué dirección toma la sociedad. El socialismo es inconcebible sin una democracia real, de base, masiva, basada en la organización de millones de personas, donde todas las ideas se puedan expresar, discutir, y donde la opinión y el debate sean decisivos. A diferencia de las empresas públicas gestionadas burocráticamente que conocemos, las empresas socializadas, su día a día y su derrotero general, deberían ser discutidos por parte de sus trabajadores, de los ciudadanos...". 

 

Alejo Mancebo insiste en su visión del Socialismo desde el punto de vista de lo que hemos denominado "Democracia Económica", esto es, la propia socialización de las decisiones, la propiedad social y colectiva de las empresas, la capacidad organizativa que permite a la inmensa mayoría social decidir conjuntamente el destino de sus activos, de su economía, de sus inversiones. Porque así como el capitalismo consiste en poner la sociedad al servicio de los empresarios, el socialismo consiste en poner la sociedad al servicio de los trabajadores. Ya lo indica muy correctamente, por ejemplo, el Programa del Partido Comunista de España (PCE): "Una democracia económica basada en la subordinación del poder económico al poder político democrático, en la propiedad social de los sectores básicos y estratégicos de la economía, así como de los principales recursos naturales, en la planificación democrática de la economía, en la coexistencia de diversas formaciones económicas, en el control de la gestión y en la intervención y participación real de los trabajadores en la gestión de las empresas públicas y el capital público, en la armonización del desarrollo económico con la preservación del medio ambiente". Nosotros hemos insistido mucho, a lo largo de esta serie de artículos, en la imperiosa necesidad de transformar la propiedad privada de las grandes empresas que suministran los bienes, productos y servicios básicos en propiedad social, haciendo participar al Estado, a los propios trabajadores y al conjunto de la sociedad en el control y toma de decisiones de las mismas. 

 

En dicha economía socializada, los bienes sólo se producirán para cubrir las necesidades humanas, porque en la medida en que ésta economía socializada y planificada venza a la economía de mercado, imperante hoy día, desaparecerá la ganancia, y la propiedad privada de los medios de producción perderá su base, se eliminará por sí sola. Por tanto, en dicha economía socializada ya no existirá ningún mercado, porque: A) El precio no resultará de la ley de la oferta y la demanda, sino del valor de los bienes producidos y del salario; B) El almacenamiento, el transporte y la distribución de los bienes producidos se convertirán en servicios, cuyo valor, al igual que el valor de todos los demás servicios, equivaldrá al tiempo de trabajo invertido, y de esta manera, formará parte del valor de los bienes distribuidos. No obstante, la economía socializada no excluye a la economía de mercado en sentido general, pues únicamente la estamos aplicando a las empresas dedicadas a los bienes, productos y servicios básicos que satisfagan las necesidades consideradas fundamentales para la población. Para el resto de bienes, productos y servicios (considerados no elementales) la economía de mercado puede seguir estando abierta (aunque por supuesto, la sociedad socialista se encargará de que las aberrantes desigualdes sociales que ésta genera sean paliadas y llevadas a su mínima expresión, por ejemplo mediante una política fiscal justa y progresiva, como también hemos desarrollado en artículos anteriores). Continuaremos en siguientes entregas.

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2 abril 2016 6 02 /04 /abril /2016 23:00

Nos hacemos eco del Manifiesto en apoyo a la solicitud de indulto para el sindicalista injustamente encarcelado Andrés Bódalo, en otra incursión más del sistema empeñada en represaliar y reprimir a los dirigentes políticos y obreros que se rebelan ante las injusticias del sistema dominante, como es claramente el caso. Al momento de escribir este artículo, los fimantes ya sobrepasaban los 8.000, así que esperamos que dicho sitio web y la presión popular ejercida puedan dar sus frutos cuanto antes. La página oficial, desde la cual se puede firmar en su apoyo, es www.indultobodalo.info, y desde la cual rescatamos a continuación el siguiente Manifiesto:

 

"Andrés Bódalo Pastrana es un sindicalista que lleva 30 años defendiendo los derechos laborales de los trabajadores y trabajadoras, principalmente de los jornaleros y jornaleras de Andalucía, colectivo al que pertenece. Siempre ha defendido la necesidad de unas condiciones laborales dignas, defendiendo la aplicación de los Convenios Colectivos y luchando por la mejoras laborales en los mismos. Fue elegido como concejal por el Ayuntamiento de Jaén en las últimas elecciones municipales lo que da fe de su apoyo popular y su calidad de representante público elegido por las urnas.

 

Las acciones por las que se ha condenado al sindicalista Andrés Bódalo ocurrieron en el seno de una concentración frente al Ayuntamiento de Jódar (Jaén) que dieron lugar a una breve confrontación con los que en aquel momento ostentaban la representación popular en el municipio y en la que Andrés intentó en todo momento apaciguar los ánimos.

Sin embargo, Andrés ha sido condenado a 3 años y 6 meses de prisión por atentado a la autoridad. Entendemos que la sentencia resulta desproporcionada en alto grado, quedando la presente solicitud de indulto como último intento de evitar su encarcelamiento y el cumplimiento de la pena. Junto a la pérdida social y sindical que puede provocar la entrada en prisión de Andrés Bódalo se une la difícil situación económica en que queda su familia compuesta por seis personas de tres generaciones incluido un hijo de 12 años y una nieta de 6 años enferma crónica, ya que Andrés es la única fuente de ingresos de una familia que al igual que él y muchos andaluces y andaluzas sufren ausencia de rentas y trabajo. Por tanto, entendemos que la concesión del Indulto por parte del Consejo de Ministros del Gobierno de España servirá en este caso para corregir la desproporción de la pena impuesta.

Por todo lo expuesto los abajo firmantes, manifestamos nuestro apoyo y solicitamos SE CONCEDA SU INDULTO TOTAL O PARCIAL para evitar la ejecución en prisión de la pena"

 

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31 marzo 2016 4 31 /03 /marzo /2016 23:00

Especial relación tienen con los Movimientos Sociales de tipo Memorialista (aquéllos MMSS que luchan por la recuperación de la Memoria Histórica, y por conceder la justicia, la reparación, la verdad y la dignidad a los familiares de las víctimas asesinadas del franquismo) aquéllos movimientos dedicados a intentar recuperar, o al menos saber la verdad, sobre los bebés robados a sus madres durante la época de la dictadura. Se trata de otro de los coletazos del bestial comportamiento de dicha etapa, que de nuevo, las autoridades españolas han intentado proteger, entorpeciendo la investigación y la defensa de las víctimas, y por supuesto, sin conceder casi ningún apoyo oficial. Estamos hablando de hechos acaecidos durante varias décadas, de graves violaciones de los derechos humanos (secuestros de bebés recién nacidos) cometidos por españoles y dentro del territorio español, y como en el resto de episodios negros de la dictadura, nuestros indecentes gobernantes (sobre todo los del PP, que siempre han encubierto y protegido al franquismo) han dejado que tenga que ser el propio esfuerzo de las asociaciones y colectivos de víctimas las que pongan toda la carne en el asador para aclarar los graves delitos cometidos, y reclamar la justicia omitida por la Administración. 

 

Tomo información y datos publicados en el sitio web de la Plataforma contra la Impunidad del Franquismo, en lo relativo a este asunto. Parece ser que el origen de esta aberración hay que buscarlo en una especie de "ingeniería social" mediante los experimentos del Jefe de Psiquiatría del Ejército, el Doctor Vallejo Nájera, con las presas republicanas en Málaga. Su fobia, nada científica, aunque quisiera revestirla como tal, hacia las "rojas" le valió para concluir que los republicanos y antifascistas no podían criar hijos "sanos" para el nuevo Estado surgido del Alzamiento Nacional, y que por tanto resultaba lícito socialmente arrancarlos de los brazos de sus madres encarceladas. Este personaje fascista de la época afirmaba que estos niños, al igual que sus padres, eran portadores de un gen marxista (calificaba a la gente de izquierdas como "débiles mentales"), y que por tanto, era necesario apartarlos de esa influencia nefasta. Durante esta primera etapa, fue fundamental el papel prestado por diversas Instituciones políticas y religiosas de la época, como la falangista Auxilio Social, Casa Cuna o la misma Iglesia Católica. Eran frecuentes además instituciones del tipo de los orfanatos, hospicios o inclusas, algunas de las cuales también se hicieron cómplices de estas prácticas atroces. Y así, los niños que salían de las cárceles, o eran arrebatados a sus familias, eran destinados en principio a este tipo de instituciones de "reeducación", dentro de las cuales soportaban auténticos infiernos. 

 

Estos actos de barbarie perpetrados por las autoridades del régimen fascista de Franco llevaron a que el Servicio Exterior de Falange llegara a secuestrar, en la Francia sometida al dominio nazi, alrededor de 20.000 niños/as, hijos/as de republicanos españoles exiliados, para entregarlos a familias afectas al régimen. En el fondo, como vemos, estamos ante un auténtico y aberrante proceso de interceptación desnaturalizadora de los progenitores legítimos hacia sus hijos, para impedir tener que luchar contra nuevas generaciones de "rojos". Pero posteriormente, aquélla operación de secuestro devino en gran oportunidad de negocio, en la que la connivencia de los sectores hospitalarios y sobre todo religiosos, llevaron a que un número quizá más difícil de determinar de recién nacidos (han llegado a cifrarse en 300.000 casos) acabaran perdiendo su identidad y sus raíces, en una macabra operación que combinó el odio y el lucro por parte de una pandilla más o menos amplia de impresentables gobernantes, de fanáticos religiosos y de irresponsables autoridades. 

 

Esa peligrosa combinación, que convirtió el régimen franquista como quizá el mayor régimen verdugo de la Historia (España es el segundo país del mundo, tras Camboya, en número de fosas masivas en las cunetas), instaló una práctica delictiva consentida por los sectores implicados, y que mantuvo durante décadas dichas deleznables prácticas con miles de bebés, algunos de los cuales han podido reencontrarse con sus progenitores biológicos al cabo de los años. Como vemos, se trata de otra vertiente del régimen de terror implantado por la dictadura. Pero es lógico pensar que un fenómeno que se extiende durante tanto tiempo, evolucionara la tipología de sus prácticas, y así, si al principio las víctimas habían sido presas políticas y sus respectivos hijos o hijas, después se avanzó sobre madres solteras o vulnerables económicamente, para cumplir con lo que la moral franquista imponía, esto es, castigar a quiénes habían cometido la osadía de embarazarse sin marido y a la vez "proveer" de descendencia a quiénes tenían familias "bien constituidas", todo ello, claro está, según los rígidos cánones morales de la dictadura. Se pasó por tanto de la inicial maquinaria del horror que comenzó a instalarse durante la Guerra Civil, con las primeras presas políticas de la época, a una práctica generalizada que continuó perfeccionándose al calor de las necesidades y el curso que fueron tomando las políticas del dictador a lo largo de sus casi 40 años de régimen represor y totalitario. 

 

Y así, en un contexto rodeado siempre del miedo y el silencio, como todo lo que ocurría en la vida pública franquista, el robo de niños recién nacidos, si bien comenzó como una purga o castigo aleccionador, fue después mutando sus intereses de acuerdo con las necesidades imperantes de las clases dominantes de la época, como muy bien analiza Cecilia Valdez en su artículo para el medio argentino Pagina 12. Normalmente, el relato posterior que estos bebés recibían, cuando ya eran más mayores, solía ser la confesión de que eran adoptados, y de que sus padres habían muerto en cualquier accidente. El marco jurídico de la época propiciaba, sobre todo para el caso de las madres presas políticas, que sus hijos quedaran bajo custodia del Estado, que permitía incluso el cambio de apellido de esos niños. A todo ello hay que sumar las características de una sociedad profundamente machista, donde la mujer estaba absolutamente controlada. En la España de esos años y hasta 1972, la mujer no era mayor de edad hasta los 21 años, pero es que hasta los 25 años continuaba bajo la tutela de sus padres, si no se casaba antes, en cuyo caso pasaba a estar bajo la tutela del marido. Hechos cotidianos, como la firma de un préstamo, no podían ser ejecutados sólo por la propia voluntad de la mujer, necesitando la firma del marido. El nacionalcatolicismo franquista instaló todo un sistema institucionalizado que regía y ordenaba el comportamiento de la mujer de la época, bajo un papel absolutamente sumiso y supeditado al marido, cuya única función era contentar a su esposo, y ocuparse de los hijos. Continuaremos en siguientes entregas.

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30 marzo 2016 3 30 /03 /marzo /2016 23:00

La manipulación de las mentes es mucho mas eficaz que la tortura de los cuerpos

Manuel Castells

Y la cita del eminente sociólogo nos viene de perlas para introducir otro factor que también es un aliado fundamental del pensamiento dominante, como es la represión. La represión entendida como el uso desmedido y no justificado de la fuerza del Estado contra aquéllos individuos de la sociedad que intenten rebelarse contra el sistema establecido, esto es, contra el orden social establecido. Suele ocurrir fundamentalmente durante las dictaduras militares, que son los regímenes políticos más proclives a instalar un cierto tipo de Terrorismo de Estado sobre sus poblaciones, con objeto de controlarla y someterla a sus dictámenes. El Terrorismo de Estado es la forma más brutal y directa de represión, pues ataca a las libertades fundamentales de forma brutal, secuestrando, encarcelando, torturando y matando a su población, esto es, exterminando al sector de la población más rebelde, o si se quiere, menos sumiso. Es la forma clásica del fascismo, pero hoy día, a través de la ofensiva capitalista globalizada y neoliberal, estamos viviendo otra forma de neofascismo, un tipo de "fascismo social" (en expresión de Boaventura de Sousa Santos), que no recurre a las clásicas formas de secuestro, torturas, desapariciones y asesinatos, sino a la asfixia económica de los sectores populares, y al desmontaje de todos los derechos y sistemas de protección social. Y esto es también un tipo de represión.

 

No obstante, no suele actuar sólo, pues también es ayudado (lo estamos viviendo actualmente en nuestro país con herramientas como la llamada "Ley Mordaza") mediante instrumentos legales creados "ad hoc", y con los cuales el sistema se autodefiende instalando mecanismos represores de la protesta pacífica y popular, cuando ésta estalla en la calle como resultado del hartazgo de las medidas políticas de carácter antisocial que se toman (privatizaciones, reducción de derechos, desmontaje del Estado del Bienestar, etc.). Este fascismo social, más o menos suave, se caracteriza por una judicialización de la vida pública, donde nuestro comportamiento público es analizado con lupa, y donde se restringen la libertad de expresión o de reunión. Pero la pregunta del millón, tomando a nuestro país como ejemplo, sería: ¿cómo es posible que aún así la fuerza política que ejecuta estas medidas siga siendo la más votada? ¿cómo es posible que la gente no vote mayoritariamente a las fuerzas políticas de la izquierda alternativa? Hemos de partir de la idea de que el retroceso social de la izquierda durante las últimas décadas ha sido brutal, y ello porque no tenemos un frente de izquierda alternativo (altersistémico, podríamos decir), porque la realidad histórica y sociológica de nuestro país lo impide. Los casi 40 años de dictadura franquista (que instaló un sistema de represión de cuerpos, pero también de mentes, un sistema totalitario fascista) hicieron tanto daño que aún  no nos hemos recuperado de ello, pues perviven generaciones de personas mayores criadas y educadas durante la represión franquista. 

 

La posterior apertura a la "democracia" modernizó nuestro sistema de libertades e instaló cierta conciencia de la clase trabajadora y de la lucha social, pero aún no pasamos de la protesta sindical, de la movilización más o menos organizada, de la rebelión parcial y pacífica ante ciertos asuntos que provocan nuestro hartazgo. Las huellas del pensamiento dominante son aún demasiado profundas. Hay quien asocia todavía la República con la provocación de una Guerra Civil. Y los poderes fácticos que nos gobernaron durante el franquismo aún continúan muy vivos en el siglo XXI, tales como la Iglesia Católica, las Fuerzas Armadas, el capitalismo empresarial o el heteropatriarcado. No nos hemos liberado aún de todos esas fuerzas que marcan nuestro pensamiento, que reprimen nuestras mentes. Vivimos aún en un país "domesticado" por la fuerza durante mucho tiempo, que aún necesita liberarse de sus ataduras mentales y sociales. Necesitamos liberarnos de esas fuerzas del pensamiento dominante que reprimieron nuestros cuerpos, y que ahora continúan reprimiendo nuestras mentes. Si miramos atrás en nuestra historia reciente, los últimos dos siglos, hemos atravesado componendas de gobierno, tacticismos bipartidistas, monarcas casi absolutistas y dictaduras militares. El panorama es desolador. Un país al que se le ha enseñado a palos que la política no era cosa del pueblo, que había que apartarse de la política, que había que pensar lo que se nos decía, que no existían alternativas. 

 

Así se ha ido moldeando una sociedad sumisa, obediente al poder, incapaz de pensar por sí misma, incapaz de liberarse del dogal impuesto por los poderes fácticos, incapaz de liberarse de sus ataduras físicas y mentales. Por supuesto, la etapa más dura fue la del nacionalcatolicismo franquista, que instaló todo un régimen de terror en nuestra sociedad, y que mantuvo a la población instalada en unos esquemas mentales y sociales absolutamente retrógrados. Se practicó todo un genocidio ideológico, donde se persiguió y se exterminó a todos los sectores sociales que pudieran suponer siquiera un desafío al régimen fascista imperante. Y aún hoy día, esa fuerza política que sigue la primera en el ránking de votos jamás ha condenado de manera firme el franquismo, e incluso lo legitima en cierta forma. Continúa protegiendo y apoyando a los políticos franquistas vivos, y continúa impidiendo que podamos implementar los mecanismos para que nuestra memoria histórica se recupere, los muertos y enterrados en las cunetas puedan tener un entierro digno, y se otorgue justicia, verdad, reparación y garantías de no repetición a los familiares de las víctimas de aquél genocidio. En una palabra, siguen denegando la dignidad a los familiares de las víctimas de aquél período negro de nuestra historia reciente. 

 

Y esta es la explicación del fenómeno sociológico que aún vive nuestra sociedad, porque si miramos atrás, nos encontraremos con generaciones que aprendieron que el único lenguaje era el miedo, y a las que se les instaló en la despolitización a sangre y fuego. Represión de los cuerpos, y represión de las mentes, ésta última aún más poderosa, como muy bien nos recuerda el Profesor Castells. El pensamiento dominante nos llega, desde nuestra memoria colectiva, introducido mediante el miedo y la represión. Y todo ello es muy difícil, en una sola generación, o dos a lo sumo, de regenerar, de sanear y de liberar. Aún padecemos las consecuencias en nuestras actitudes y en nuestros pensamientos. No tanto lógicamente en las personas jóvenes, nacidas ya en tiempos de nuestra reciente etapa "democrática", pero sí en las personas que tienen cierta edad, y que continúan viendo los fantasmas del pasado. Sólo hay que viajar hasta 1981 para encontrar el antecedente de intento de golpe militar más reciente, y sólo hay que realizar varias encuestas a la población para concluir que aún perviven en nuestras mentes esquemas mentales producto de la enorme represión a la que hemos estado sometidos, y a nuestra sumisa obediencia a las reglas y normas del pensamiento dominante. Pero en fin, seamos optimistas. Es cuestión de tiempo, es cuestión de insistir, de liberarnos como sociedad, de romper nuestras cadenas con el pasado, de hacernos valientes como sociedad, y de enfrentarnos con toda la fuerza de un pueblo a los esquemas dominantes, a los preceptos de la sociedad globalizada, para liberarnos por fin y diseñar nuestro futuro con soberanía y con libertad. Continuaremos en siguientes entregas.

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29 marzo 2016 2 29 /03 /marzo /2016 23:00

El TPP no es un acuerdo sobre comercio, sino una elaborada maniobra geopolítica para ejercer presiones, controles económicos y hasta políticos sobre las naciones participantes

Hedelberto López Blanch

Y es que, por "libre comercio" vienen colocando, durante las últimas décadas, una serie de instrumentos políticos y económicos que en nada cuadran con dicha definición, sino que están pensados para conseguir los objetivos que ya hemos mencionado en entregas anteriores, que no son otros que el empoderamiento de las grandes empresas transnacionales, y el sometimiento de Estados, pueblos y países a su poderío. De entrada, la doctrina del libre comercio no acepta, por definición, que terceras partes queden excluídas (pues entonces ya no sería "libre"), tal como ocurre con el TTIP. En segundo lugar, se da la aberración de que ya no sólo es que los Estados estén situados (en cuanto a protección jurídica) al mismo nivel que las empresas (cosa que sería harto preocupante), sino que incluso la seguridad jurídica otorgada a las empresas es mucho mayor, y se plasma en su máxima expresión en los tribunales privados de arbitraje, o ISDS, ya referidos en entregas anteriores. Y lo cierto es que (no nos cansaremos de repetirlo), los países que se someten a este indecente mecanismo se exponen a gravísimos riesgos que afectan a su soberanía. 

 

Mediante este mecanismo, los Gobiernos permiten que los inversores extranjeros los demanden ante un panel de tres abogados privados guiados por su propio lucro, y no por jueces independientes. Al dirimir los respectivos asuntos, los árbitros sólo tienen en cuenta las repercusiones que hayan tenido las decisiones de los Gobiernos sobre los beneficios de las empresas demandantes. Por lo general, pasan por alto si las medidas que fueron adoptadas por los Gobiernos perseguían proteger los intereses de sus ciudadanos, blindar sus derechos fundamentales, equilibrar su economía, o si eran necesarias para hacer frente a una situación de crisis. Y así, estos Tribunales de Arbitraje privados pueden invalidar prácticamente cualquier decisión gubernamental si llegan a la conclusión de que ésta perjudica los intereses de los inversores. Normalmente así sucede, y su decisión es inapelable. Y por si algunos lectores ingenuos están pensando que las denuncias mediante ISDS suponen algo excepcional, les diremos que han de verlo como la extensión lógica de la fuerza del capital transnacional, que persigue la ausencia total de fronteras, prohibiciones y limitaciones a sus actividades, las cuales no respetan ni los Derechos Humanos, ni los pueblos que arrasan, ni la naturaleza que destruyen. Precisamente, todos los asesinatos que se están produciendo en los países más pobres de América Latina (como Honduras, donde aún resuenan los ecos del cruel asesinato de Berta Cáceres) son fruto y consecuencia de la tremenda hostilidad que el gran capital despliega hacia quienes se oponen a su poderío. 

 

Como nos cuentan Cecilia Olivet y Hilde van der Pas en su artículo, actualmente existen en el mundo más de 600 casos conocidos de arbitraje comercial internacional. Los inversores extranjeros han podido interponer demandas judiciales para revocar leyes en áreas clave de la economía, tales como normas que aseguran la prestación de servicios públicos fundamentales (agua, electricidad, etc.), reglas que protegen los derechos laborales, normativas en materia de salud pública, políticas fiscales o de protección de ciertos modelos de negocio ("nichos" económicos), regulaciones para proteger el medio ambiente (prohibición de productos químicos nocivos, prohibición de actividades mineras, incentivos a las energías renovables, etc.), regular las políticas extractivistas de recursos naturales...Pero además, el perverso mecanismo de los ISDS provee a las empresas de otra ventaja fundamental, que consiste en que los inversores pueden externalizar los costes de los riesgos que asumen al hacer negocios en el extranjero. Estos costes se traspasarían en último término al conjunto de la ciudadanía del país destino de la inversión, que sería quien pagaría al final la cuenta de todos los posibles desmanes llevados a cabo por la empresa en cuestión. En el mejor de los casos, el Gobierno tendría que pagar a los árbitros y abogados defensores, a un coste promedio de cuatro millones de dólares por demanda. Y en el peor de los casos, cuando el Tribunal de Arbitraje falle a favor de los inversores, el Gobierno además deberá compensarlos por la cantidad que sea determinada por el tribunal. 

 

Tanto rechazo popular ha suscitado la inclusión del citado mecanismo ISDS en las negociaciones del TTIP, que la Comisión Europea puso en marcha una consulta pública sobre el tema, que recibió más de 150.000 respuestas, el 97% de las cuales se mostraron contrarias a la inclusión de este mecanismo en el futuro TTIP. Ante esta contundente respuesta, la CE ha propuesto una serie de mejoras y reformas del mecanismo original, con las que pretende "modernizar" y mejorar el controvertido sistema. Sin embargo, las propuestas son muy tenues, y no abordan la radicalidad del mismo, manteniendo un sistema paralelo de justicia al que sólo pueden acceder los inversores extranjeros, que al final consolida más o menos el planteamiento original. La politica que subyace a estos TLC está clara: mientras que a los especuladores que se dedican a las inversiones de riesgo se les protege, las personas no gozan de esa misma protección, sino que se ven sometidas a crueles planes de "austeridad" con las que se les está despojando de sus derechos sociales básicos. La tan cacareada "seguridad jurídica" es otro bulo que prentende colarnos el capitalismo transnacional. Y así, los países han sido demandados, durantes estas últimas décadas, por tomar medidas para reactivar su sistema financiero, o por congelar las tarifas de sus servicios públicos. Los ataques de estos grandes monstruos empresariales son implacables. 

 

La base para tan escandalosas prácticas hay que situarla en una supervaloración de la propiedad privada, en una sobreprotección de la misma (utilizando además variados eufemismos, como el "trato justo y equitativo" o la "protección ante la expropiación indirecta"), que además el pensamiento dominante se ha encargado muy bien de difundir, ya que sólo hay que ver la reacción de la mayoría de la ciudadanía española, cuando se puso a defender a REPSOL ante la nacionalización de YPF por el Gobierno argentino de Cristina Kichner. Y por supuesto, los inversores corporativos cuentan entre sus plantillas o en sus Consejos de Administración con el apoyo de abogados de inversión muy bien remunerados (muchos de ellos son Abogados del Estado en excedencia, como contamos en este artículo), que se dedican a identificar constante y activamente nuevas posibilidades de litigio. Es un colectivo que bien pudiera definirse como un propio lobby empresarial en sí mismo, ya que los abogados de inversión y las corporaciones están usando la amenaza de estas demandas legales para intentar modificar ciertas políticas públicas, o bien evitar que se adopten normas que puedan perjudicar sus ganancias, sus mercados o sus proyecciones. Todas estas macabras experiencias deberían funcionar como serias advertencias para que entendamos que es imperiosamente necesario limitar los derechos de las corporaciones, y priorizar los derechos de las personas, de los pueblos y de la naturaleza. Continuaremos en siguientes entregas.

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28 marzo 2016 1 28 /03 /marzo /2016 23:00

A los medios dominantes, dependientes de las potencias financieras y paladines del orden social vigente, les importan un comino los derechos humanos y la democracia. De lo contrario, Cuba se consideraría, con razón, como el modelo del Tercer Mundo, el ejemplo de una sociedad dotada de recursos limitados pero capaz de brindar los mismos derechos a todos los ciudadanos y de proteger a los débiles. Lo que no perdonan a la Revolución cubana es haber contrarrestado la ideología dominante, haber rechazado la acumulación a cambio del reparto, haber optado por la solidaridad en lugar del egoísmo, haber preconizado lo colectivo a expensas del individualismo. Y sobre todo haber colocado al ser humano en el centro de su proyecto de sociedad al optar por un reparto equitativo de los recursos. Por eso los grandes medios de información internacionales se niegan a dar la palabra a la defensa

Salim Lamrani

Ahora que tenemos a Cuba tan de moda, en primera página informativa, debido a la visita del Presidente estadounidense, Barack Obama, a la isla caribeña, vamos a aprovechar para situar, una vez más, a este pequeño país en su sitio, en un sitio "gran reserva" dentro de este mundo tan salvaje, tan globalizado, tan neoliberal, tan capitalista. Lo vamos a plantear a través de dos artículos para esta breve serie, que comenzamos aquí. Como ya han desistido de derribar a la Revolución Cubana por medio del bloqueo económico (no obstante lo cual dicho bloqueo aún persiste), todavía continúan los medios de comunicación ligados al pensamiento dominante bombardeando al mundo con la idea de la necesidad de "restablecer los derechos humanos" en Cuba, y de que dicho país se "abra al mundo de las oportunidades y de la democracia". Tanto una observación como la otra son falacias a cual más grande, que llevan haciendo mucho daño a los cubanos en todas partes del mundo, ese que se arroga la característica de ser "civilizado". 

 

Con respecto a la primera mentira, suelen circunscribirla al supuesto hecho de que en Cuba se practican detenciones arbitrarias de "activistas pacíficos" por parte del Gobierno, y con respecto a la segunda, el argumentario típico es que sería mejor que Cuba migrara al sistema de libre elección de partidos políticos y líderes, y expresara libremente sus ideas, en el contexto de una sociedad civil independiente. Como decimos, ambas afirmaciones son claramente argumentos manipulados, intoxicados y tergiversados, en aras a deslegitimar el sistema político cubano, y a la propia Revolución (proceso que el pueblo apoya de forma inmensamente mayoritaria desde sus orígenes). Pero vamos a desmontar ambas mentiras mediáticas. La primera se refiere a que en Cuba se practica la represión de la "protesta pacífica", utilizando los términos, vocablos y expresiones de forma manipulada, y con un intencional doble rasero (como también ocurre en Venezuela), pues la verdad es que las personas que se detienen o encarcelan son responsables de actos contra el orden constitucional, y en el caso que nos ocupa, directamente son mercenarios pagados por Estados Unidos. Su misión es promover la revuelta popular violenta, encaminada a desgastar al régimen cubano, para intentar derrocarlo, y satisfacer así los intereses de los sectores capitalistas. Son actos que pretenden la ruptura por la fuerza del orden social y político vigente, lo cual es, por sí mismo, un proceso violento. 

 

Y en cuanto al segundo argumento, es el que aboga por la "libre elección de líderes y partidos políticos" en el contexto cubano, como si ello fuera un paradigma absoluto, una verdad revelada. Hay que decir a este respecto que Estados Unidos lleva intentando imponer al resto del mundo, desde siempre, su propia "versión" de "su democracia", esto es, lo que ellos entienden por democracia, y dicho concepto ha calado en el mundo occidental y "civilizado", que define a USA como una de las "democracias" más maduras y avanzadas del mundo, hasta tal punto que copian de forma entusiasta las formas y modos de hacer política de Estados Unidos, convergiendo en un bipartidismo (perfecto o imperfecto), que defiende fanáticamente al capitalismo más descarnado, discriminando al resto de opciones políticas que se salen de dichos límites, haciendo de la política un puro espectáculo (sobre todo en los períodos electorales), y permitiendo que los partidos y la propia política en sí misma sólo sea posible desde el apoyo económico y financiero de los grandes multimillonarios del país. Bien, ¿en esto consiste la "democracia"? ¿Un país que decida no adscribirse a este sistema ya no es democrático? En realidad, Estados Unidos no sólo no es una democracia madura, sino que ni siquiera es una democracia. Es sólo un atisbo de democracia, un esperpento o sombra de la misma, tan sólo una fachada de dictadura capitalista disfrazada de democracia, porque la que en verdad manda es la élite poderosa del país. 

 

Por contra, los cubanos tienen un sistema totalmente diferente que, nos guste más o menos, ha de ser respetado. Y para poder entenderlo, hay que tener presente algunos hechos históricos. El sistema político cubano es fruto y garantía de la Revolución, surge de ella, y está pensado para servirla, por lo cual, una característica fundamental del mismo es la necesidad de una fuerza política aglutinadora y unificadora del sentir revolucionario. Es posible que no entendamos esto desde una óptica de democracia capitalista como la que poseemos en la inmensa mayoría de países, pero es relevante que cuando dichas democracias capitalistas comienzan a emprender medidas socialistas sólo parecidas a las que existen en Cuba, las élites dominantes se revuelven contra ellas y comienzan a practicar contra dichas fuerzas políticas ataques desmedidos y campañas de desprestigio hacia dichas formaciones políticas y sus líderes...Pero entonces...¿no estábamos por la libre elección de partidos políticos y de sus líderes? En realidad, lo que ellos quieren para Cuba no es que haya partidos políticos libres, sino partidos políticos y líderes que defiendan al sistema capitalista, porque es la única manera en que ellos entienden la "democracia". 

 

En efecto, el Partido Comunista de Cuba es un partido único, obedece a un sistema de partido único (que no estamos diciendo que sea la panacea, sólo estamos diciendo que hay que respetarlo), y ello hay que entenderlo desde las propias características de la Revolución Cubana. Surgió del seno de un proceso revolucionario como una combinación de fuerzas políticas cuyo fin era terminar con la sangrienta dictadura de Fulgencio Batista durante la década de los años 50 del pasado siglo. Pero desde entonces, dicho proceso de revolución socialista no ha estado al margen de la participación popular, sino que millones de personas han participado y participan de ella activamente, en vez de limitarse a escoger los "líderes que les representan" (que en USA ni son líderes ni representan al pueblo, sino a las clases dominantes, como hemos dicho), o a participar en una farsa de elecciones para elegir si quieren un capitalismo más fuerte o más suave (que es lo que se elige en EE.UU. en cada proceso electoral). El Partido Comunista de Cuba es el vehículo de la Revolución, representa a todo el pueblo cubano, y la Constitución de Cuba, participada ampliamente por su pueblo, consagra sus fines, su misión y sus objetivos, y en todo ello participa el pueblo. Una Constitución votada y aprobada por una arrolladora mayoría en 1976. No obstante, el sistema político cubano también permite otros canales de participación ciudadana, para que el pueblo pueda ser elector y elegible, votar por sus líderes o representantes, o participar en el diseño de las iniciativas locales o estatales. Como decimos, es un sistema diferente, que es atacado no porque no sea democrático, sino porque no obedece a los esquemas que marca el pensamiento dominante. Finalizaremos en la próxima entrega.

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27 marzo 2016 7 27 /03 /marzo /2016 23:00

El único modo de que las cosas cambien de verdad es que construyamos una sociedad sin clases, donde el trabajo y sus frutos se repartan entre todos, donde la tecnología sirva para reducir la jornada laboral y donde la democracia no sea una extraña que nos visita una vez cada cuatro años. Ese futuro se llama socialismo y lo sepamos o no, lo construimos desde las luchas del presente, como los esclavos o los siervos rebeldes construyeron lo mejor de nuestra sociedad con sus esfuerzos del pasado

Jon Juanma

Y una primera gran conclusión del proceso de adaptación del Socialismo a nuestros días, es que éste, lejos de ser un dogma cerrado, hay que adaptarlo a la realidad de cada país, de cada territorio, de cada nación, de cada continente. Es el Socialismo el que ha de ser sensible a cada realidad de cada pueblo, y  no a la inversa. Hay que retomar la base de la filosofía socialista, y engrandecer y adaptar el proyecto a cada realidad social que nos toca vivir. Quedarnos con lo que nos parece válido, y engrandecerlo y renovarlo con las diferentes corrientes de pensamiento que contribuyen a una mayor justicia social, aportando ideas del feminismo, del pacifismo, del ecologismo, del animalismo, del buen vivir. Vamos a seguir a continuación la exposición de Jon Illescas ("Jon Juanma", el mismo autor de nuestra cita original de entradilla), tomada de su obra colectiva titulada "Sembrando utopía: crisis del capitalismo y refundación de la Humanidad", cuando a este respecto reflexiona en los siguientes términos, los cuales suscribimos en su totalidad:

 

"El Marxismo es un instrumento científico de análisis de la realidad. Es un acervo teórico incompleto, perpetuamente abierto, como el resto de disciplinas científicas, que nos brinda una serie de conceptos (herramientas) con los que aproximarnos a nuestro lugar en el  mapa de lo inconmensurable que significa ese vasto y mayoritariamente ignoto terreno conocido bajo el nombre de "realidad". Como la "realidad" no es mensurable por completo, ya que se basa en el desarrollo históricamente concreto y determinado de nuestros instrumentos y técnicas de medición, debemos estar abiertos a admitir errores, como el resto de las ciencias hacen. Debemos admitir la extensa posibilidad de estar equivocándonos en el presente. No debemos seguir adelante como si nada hubiera pasado. No podemos continuar como si no tuviéramos constatadas varias pruebas que nos dijeran lo contrario sobre el fracaso de la Dictadura del Partido Único (criminalización de la disidencia, ortodoxia del pensamiento, dogmas ideológicos, etc.); del mismo modo que la medicina contemporánea rechazó la validez de las sangrías como método de curación para las enfermedades infecciosas, debemos desechar las características que siguieron los revolucionarios del pasado en los procesos socialistas fracasados". Como podemos comprobar, Jon intenta transmitirnos el mensaje de que no todo el contenido inicial, los postulados científicos emitidos en un momento dado de la Historia, incluso aunque ese momento sea el momento fundacional, han de continuar vigentes en el futuro, sino que debemos recurrir siempre a la revisión, a la continua adaptación e influencia de las corrientes de pensamiento que puedan aportar ideas nuevas que vengan a refrescar el imaginario inicial. 

 

Y continúa: "Tampoco se puede pretender hacer del Marxismo un dogma religioso, porque no es dogma ni fe sino teoría, ciencia por seguir construyendo basándonos en la razón y en la experiencia empírica. En las ciencias nunca nada está completamente cerrado, y las leyes científicas lo son como explicaciones teóricas que en ese momento son las mejores, pero que serán modificadas por los descubrimientos posteriores en mayor o menor medida. Ocurre como cuando Maxwell en 1873 dijo que el átomo era un cuerpo que no podía dividirse en dos. En su momento esto era una verdad científica porque en su tiempo era cierto, pero no era una verdad transhistórica, debido a que más tarde se descubrió que sí podíamos dividir el átomo. O  incluso recientemente que se ha cambiado el peso atómico de diversos elementos de la tabla periódica, porque los anteriores se consideraban poco precisos. Lo que puede ser verdad histórica en un cierto momento no será la verdad del mañana, y por tanto, no es la Verdad en mayúsculas. Es por eso que el Marxismo no puede ser dogmático. Siempre debe permanecer abierto y cuestionarse sus propios conocimientos, ya que el desarrollo histórico de la materia y en particular, el desarrollo histórico de su expresión superior conocida, el género humano, podrá brindarnos algún día nuevos hallazgos que si se hubieran esbozado en épocas históricas anteriores, hubieran sido tachados de sueños, alucinaciones extraterrestres o en definitiva, cualquier otro tipo de afirmación acientífica. Por todo ello, el Marxismo no puede ser dogma ni imponerse por la extorsión de las armas, sino que para penetrar en la Humanidad y ayudarla a avanzar hacia la felicidad, únicamente puede hacerlo mediante el conocimiento, el estudio, el debate, el ejemplo y el amor". 

 

Pensamos que efectivamente es éste el mejor criterio que podemos tener frente al Socialismo y el Marxismo. El criterio que nos impone la revisión crítica, la constante adaptación, aún sin abandonar los enfoques que inspiraron las ideas originales. Es decir, debemos partir del sustrato original, de la filosofía primigenia que inspiró a Marx, Engels y el resto de autores marxistas, para a partir de ella, configurar un corpus científico, político, social y económico (ideológico, en una palabra) que, manteniendo el germen inicial, se inspire en las nuevas aportaciones que las diferentes corrientes de pensamiento puedan aportar a la causa socialista. E igualmente, debemos revisar algunos preceptos e ideas originales que pudieran ser hoy día abandonadas, por obsoletas o inadecuadas. Todo ello nos conducirá al Socialismo y al Marxismo del siglo actual, no del siglo XIX, cuando dio sus primeros atisbos de asomarse a la realidad de su tiempo. Y sólo esta actitud, respetuosa con la visión metódica y científica de la idea original marxista, pero revisada y remodelada con sus aportaciones actuales, nos permitirá seguir abogando por un Socialismo y un Marxismo como verdaderas alternativas al sistema capitalista actual. 

 

Y por su parte, José López lo explica en los siguientes términos, añadiendo la vertiente republicana al contexto donde libremente se elija el sistema económico que vayamos a seguir: "El Socialismo debe construirlo el propio pueblo, y esto nunca será posible hacerlo por encima de él, desde una élite "iluminada" que lo imponga. Y la "infraestructura" política que realmente posibilitaría el Socialismo o cualquier sistema que elija el pueblo no puede ser otra que la auténtica democracia. Una democracia en la que exista verdadera libertad de prensa, de expresión, en la que las ideas (todas, de derechas o de izquierdas) fluyan libremente por la sociedad y puedan ser conocidas y probadas en igualdad de condiciones. Una democracia en la que el pueblo pueda reconsiderar sus decisiones, en la que aún habiendo elegido el Socialismo o cualquier otro sistema económico en algún momento, pueda echar marcha atrás y descartarlo. Y esto no es posible en una República donde se impone una de las posibles opciones políticas en su Ley de Leyes. [Se está refiriendo al caso español, a la Constitución actual y a una posible República que no cambiara dichas bases] La República debe posibilitar, nada más y nada menos, que TODAS las opciones políticas, de todos los signos, tengan las mismas oportunidades. Y esto no es posible en las Repúblicas actuales (en nuestro caso Monarquía) declaradas imparciales pero con un contenido de derechas porque se impone en sus Constituciones el Capitalismo, pero tampoco en Repúblicas que impongan el Socialismo (ya se declaren explícitamente como socialistas o no). La República debe establecer las reglas del juego pero no el propio juego. Debe establecer la Democracia pero no debe imponer ninguna de las posibles opciones políticas que puedan surgir durante el juego democrático. Hay que trabajar por unas reglas del juego limpias, justas y eficaces que posibiliten el juego, que no lo restrinjan, que no lo coarten". Continuaremos en siguientes entregas con las opiniones y puntos de vista de otros autores. 

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