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29 enero 2016 5 29 /01 /enero /2016 00:00

Cuando se corte el último árbol, se envenene el último río y se pesque el último pez, descubriremos que no podemos comer dinero

Greenpeace

Abordaremos durante los próximos artículos el tema del agua, asunto fundamental donde los haya, si es que queremos evitar el colapso hídrico que se avecina, en caso de que no adoptemos las medidas necesarias. Comenzaremos por nuestros mares y costas, que ya presentan claras señales de agotamiento. La sobrepesca y la excesiva capacidad de las flotas pesqueras están agotando poco a poco los caladeros, mientras los pescadores artesanales luchan por mantener su modo de vida y su sustento fundamental. Para asegurar un futuro sostenible de nuestros lagos, ríos y mares, es necesario fomentar unos modelos de pesca sostenibles y ampliar la investigación, la recopilación de datos sobre el estado de los recursos pesqueros, así como de los ecosistemas marinos, salvajemente maltratados. Al mismo tiempo, cada vez quedan menos espacios costeros vírgenes, y la reciente Ley de Costas del PP (que ya tratamos a fondo en este artículo) ha venido a ahondar en el problema. Las principales propuestas para el sostenimiento de nuestros mares serían las siguientes:

 

1.- Realizar campañas de concienciación para el consumo responsable de los productos de la pesca artesanal de proximidad, mediante procesos que busquen la sostenibilidad de los métodos de captura, y puedan mantener los modos de vida de los pescadores. 

 

2.- Fomentar la aplicación del nuevo etiquetado aprobado por la Unión Europea para los productos pesqueros en los puntos de venta de pescado. 

 

3.- Poner en marcha planes plurianuales a nivel autonómico, a través de un calendario de aplicación firme que cumpla con los objetivos fijados en la Política Pesquera Común. 

 

4.- Luchar contra todos los tipos de pesca ilegal, contra toda violación de los acuerdos pesqueros, y mejorar la gestión de las Reservas Marinas del litoral, para fomentar la recuperación de los stocks pesqueros. 

 

5.- Fomentar procedimientos y protocolos de cogestión del litoral marítimo junto a todos los actores implicados, en aras a conseguir una gestión pesquera sostenible. 

 

Y con respecto a nuestras Costas, las mínimas medidas a aplicar podrían resumirse en las siguientes:

 

1.- Derogar la actualización de la antigua Ley de Costas de 1988, que realizó el Gobierno del Partido Popular durante esta pasada legislatura, por incidir en los principales problemas que azotan a nuestras costas, a saber: el turismo de masas, la construcción residencial desaforada, el ocio destructivo y la ausencia de medidas para preservar nuestros parajes naturales. 

 

2.- Recuperar e intensificar el espíritu proteccionista de nuestras costas, eliminando la posibilidad de uso privativo de determinados espacios de nuestro litoral.

 

3.- Aplicar una protección efectiva a los 500 metros de costa, salvaguardando los elementos vírgenes de nuestro litoral de todo tipo de explotación, destrucción o especulación. 

 

4.- Poner en marcha políticas estrictas de conservación de los Espacios Naturales Protegidos costeros, que garanticen la protección de sus valores naturales. 

 

5.- Poner en marcha un conjunto de medidas para mejorar sustancialmente la calidad de nuestras aguas litorales, así como el control de los vertidos de aguas residuales procedentes de emisarios y embarcaciones. 

 

6.- Revertir los procesos de recentralización encubiertos, en el sentido de impedir que los Delegados del Gobierno puedan suspender los acuerdos que adopten las Administraciones Locales competentes, cuando se refiera a decisiones relativas al litoral de su jurisdicción, dando así de nuevo el poder a la ciudadanía, mediante sus legítimos representantes de proximidad. 

 

7.- Recuperar la prevalencia de consideración como "bien de dominio público" a nuestas costas, ante cualquier conflicto que ponga en cuestión la conservación de nuestro litoral, enfrentado a los derechos de propietarios, promotores o empresas. 

 

En resumidas cuentas, hay que girar 180 grados en la concepción de las políticas en relación a nuestros parajes naturales, costas, litorales y playas, revirtiendo y prohibiendo todas las prácticas privatizadoras, e impidiendo todas las barbaridades destructoras del medio natural, propias del modelo productivo implantado en nuestro país desde hace décadas, y que las Administraciones Públicas han consentido y fomentado. Continuaremos en siguientes entregas.

 

 

Fuente principal de referencia: Documento "Un Programa por la Tierra"

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28 enero 2016 4 28 /01 /enero /2016 00:00

Ver no es comprender. No se comprende más que con la razón. No se comprende con los ojos o con los sentidos. Con los sentidos uno se equivoca. Es la razón, el cerebro, es el razonamiento, es la inteligencia, lo que nos permite comprender. El sistema actual conduce inevitablemente o bien a la irracionalidad, o bien al error

Ignacio Ramonet

El ciudadano o ciudadana ideal que responde al paradigma del pensamiento dominante es, a su vez, egoísta y gregario. No porque lo sea de manera natural, sino porque la sociedad, el entorno que le rodea, le transmite estos valores. Es egoísta e individualista en cuanto a la supervivencia. No tiene o no le importa la conciencia sobre lo común. Suele respetar más lo privado que lo público. Acepta y legitima la máxima de que "cada cual se busque su vida". Y que es responsabilidad suya buscarse la vida, y que su destino dependerá de lo bien o mal que se la busque. Se ve inmerso en procesos de competitividad en cuantas facetas de la vida se ocupa. Justifica las desigualdades sociales, se hace cómplice de ellas, legitimándolas, porque también legitima la intervención mínima del Estado, y responsabiliza a cada cual de la suerte que pueda correr. Su círculo de amistades sirve sobre todo como motivo de lucimiento y como red de protección, respaldo y apoyo social. Nuestro perfil ideal de ciudadano/a súbdito del pensamiento dominante presume de hijos, de casa, de coche, de vacaciones, de amistades, de trabajo. Se realiza pasando un  montón de horas en el trabajo, y acepta la rutina emocional como parte de su vida. 

 

Y todo ello porque el gran paradigma de la vida capitalista, prototipo para el pensamiento dominante, es la competencia. La competencia es sagrada, es continua, es multifacética, es la razón de ser del sistema, todo gira en torno a ella. Todo se consagra a la "necesidad de tener que competir" (con otros estudiantes, con otros trabajadores, con otras empresas, con otros  mercados, con otros países, etc.). Absolutamente todo es competencia. De ahí que el ideal de vida gire en torno a convertirse en empresario, asociándose esto al triunfo personal. El pensamiento único idolatra la figura del empresario, haciéndolo aparecer poco menos que como un héroe social. Los empresarios son, según el sistema, los que crean el empleo, y los que necesitan ayudas del Estado (precisamente para crearlo, con lo fácil que sería que lo creara el propio Estado, pero ello sería considerado una aberración). Esto responde a otra de las falacias vertidas y difundidas por el capitalismo, que consiste en asociar al empresario la función social de "crear empleo", como si a los empresarios les importaran los trabajadores y la tasa de paro. No nos dejemos engañar por discursos tan conciliadores como hipócritas. El trabajo productivo, como actividad social, lo crean los parámetros económicos, lo crea la ley de la oferta y la demanda, lo crea la necesidad de consumo, y lo crea, cómo no, el Estado, que es el que realmente debe poseer la función social de velar por el cumplimiento y la garantía de implantación de un auténtico, verdadero y completo Estado del Bienestar. Digámoslo de una vez alto y claro: el trabajo no lo crean los empresarios. 

 

Y bajo la sombra de la figura del empresario/a, se potencia aún más la universalización y extensión del concepto de la propiedad privada. Desde este punto de vista, la empresa (privada, por supuesto, pues la pública está altamente denostada) es propiedad del empresario y/o de sus accionistas, de sus acreedores, de su Junta Directiva, de sus asesores, de su Consejo de Administración, pero nunca de sus trabajadores/as, que sólo están condenados a trabajar para que la empresa obtenga cada vez más beneficios (beneficios, dicho sea de paso, que no revertirán sobre sus trabajadores/as). Pero lo que el pensamiento dominante vende es una imagen benefactora del empresario, una imagen buenista, una imagen de prestigio social, pues gracias a ellos/as pueden vivir unas pocas (pequeñas), algunos cientos (medianas) o miles de familias (en el caso de las grandes empresas). Al empresario se le debe, por tanto, gratitud y respeto social. Y hemos de rebelarnos contra esta falsa imagen. El empresario es un agente social como cualquier otro, representante de la economía de libre mercado del capitalismo. Al empresario o empresaria sólo le interesa su empresa. Mejor dicho: al empresario/a sólo le interesa ganar dinero, porque si le interesara su empresa, por extensión le interesarían también sus trabajadores/as, pero esto no es cierto (siempre hay excepciones, claro está). De hecho, una gran parte de los empresarios/as ni siquiera mantiene un negocio o empresa de tal o cual actividad porque le guste o sea un profesional de dicha actividad, sino simplemente porque puede darle dinero. La empresa se reduce únicamente a un mero instrumento para ganar dinero, y todo lo demás pasa a un segundo (o tercero, o cuarto...) plano. 

 

Y para que la implicación de los trabajadores y trabajadoras en su empresa sea lo mayor posible, el empresario les hace creer que también es algo suyo, les incita a creer que de verdad los empleados forman parte del "gran proyecto" que es su empresa. Y de esta forma, de nuevo, todo un arsenal de expresiones, estrategias y decisiones se dirigen a instalar en la mente de sus trabajadores/as esta inmensa falacia. Se pervierte el lenguaje, se les da coba artificial a los trabajadores que sean más susceptibles de entrar a este juego, y a su vez se les utiliza para la difusión de estos mensajes al resto de sus compañeros. Hoy día, incluso se ha llegado a pervertir la propia actividad sindical, esto es, el legítimo ejercicio de la defensa de los intereses de los trabajadores/as. Actualmente, existen (sobre todo en algunas grandes empresas) una serie de pseudosindicatos, que constituyen el denominado "sindicalismo amarillo", que en realidad actúan para defender los intereses de la propia empresa, en vez de los de sus empleados. De forma vil y traicionera, estos serviles sindicatos se instalan en las empresas para difundir y hacer eco de las falacias vertidas por la misma, para engatusar y confundir a los trabajadores bajo la máxima de la "independencia sindical", y para obedecer subrepticiamente los designios empresariales. De esta forma, estos nuevos agentes participan también de forma activa en la alienación del sistema. Son agentes obedientes, y ridículos propagandistas del pensamiento dominante. Véase como buen ejemplo de ello el artículo sobre El Corte Inglés y sus sindicatos. Continuaremos en siguientes entregas.

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27 enero 2016 3 27 /01 /enero /2016 00:00

Gracias a las filtraciones de documentos originales de la negociación, se demuestra que el TTIP es una nube de polvo destinada a engañar y confundir a la opinión pública europea

Gregorio Abascal

Abordaremos en esta entrega número 20 de la serie, otro de los aspectos en los que el TTIP incidirá negativamente (en caso de aprobarse finalmente), como es el medioambiental. Tomo información, entre otras fuentes, del artículo de Luis Rico (Ecologistas en Acción), gran especialista en el tema, y portavoz de dicha organización para temas medioambientales. Y en primer lugar, pese a que la Comisión Europea no ha realizado aún ningún estudio integral serio sobre impacto medioambiental derivado de la posible implantación del TTIP, cabe recalcar de entrada, que cualquier TLC o Acuerdo Comercial en general implica, inevitablemente, un mayor grado de degradación medioambiental, aunque sólo sea por el mero hecho de que conlleva asociado más comercio internacional, y ello deriva a su vez en un mayor grado de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), más construcción de infraestructuras, más empaquetado de productos, y más refrigeración para transportes a mayor distancia, entre otros aspectos. 

 

Se podría argumentar que la conclusión es que estamos en contra del comercio, del desarrollo y de la industrialización en general, pero quiénes lo hicieran, estarían haciendo pura demagogia, porque llegado este momento de concienciación sobre el cambio climático y la peligrosa deriva medioambiental que conlleva, antes de iniciar nuevos caminos de desarrollo industrial y comercial, hemos de tener en cuenta que dichos modelos de crecimiento sólo servirán para acrecentar dicha deriva destructora. Pero no queda aquí el asunto, pues como hemos comentado en anteriores artículos de esta serie, los objetivos del TTIP se sitúan claramente a favor de relajar las normativas existentes en cada área, materia o aspecto comercial vinculado al Tratado, por lo cual, lo mismo podemos aplicarlo al asunto medioambiental. Y todos los indicios apuntan, una vez más, que detrás de toda la calculada retórica expuesta en las negociaciones (en aquéllos documentos que han podido ser filtrados), la Comisión Europea (y los Estados Unidos) continúa con el desarrollo de su agenda neoliberal que tiene "impregnada en su ADN" (en expresión de Luis Rico), y lógicamente, aprovecha las negociaciones en curso para dar nuevas vueltas de tuerca a las rebajas normativas en temas medioambientales. Ante unos mensajes y unas aparentes estrategias de intención de practicar una suerte de "capitalismo verde" por parte de la UE, lo cierto es que sus contradicciones y sus laxos, inconexos e insuficientes planteamientos no convencen a nadie.

 

Y no es porque las actuales normativas europeas en materia medioambiental no sean adecuadas, que lo son (de hecho son de las más avanzadas del mundo), sino porque su grado de incumplimiento es palmario y evidente. Por ejemplo, España ha violado sistemáticamente normas ambientales de la UE, como demuestra la deficiente implantación de la Red Natura 2000, la flagrante ilegalidad de las autovías M30 o M501, o el incumplimiento de la legislación sobre calidad del aire, lo cual ha motivado que se hayan tenido que tomar urgentes medidas recientemente. Y en clara complicidad, en ninguno de estos casos hubo una respuesta contundente de la UE, sino más bien una tibia permisividad, lo que ha dejado sin efecto y convertido en papel mojado cualquier intento serio de regulación ambiental impuesto por Bruselas. Porque la realidad, no nos engañemos, es que nuestros gobernantes (y por supuesto, nuestras empresas) anteponen su visión (sectaria, demencial, miope y egoísta) del desarrollo industrial y del "progreso", a la materialización de unas políticas respetuosas con el medio ambiente, y que conserven la biodiversad natural de nuestros ecosistemas. Nuestra dejadez en la implementación de medidas que contribuyan a la sostenibilidad ambiental, y al buen uso de nuestros recursos naturales (aire, agua, montes, playas, etc.) es evidente. 

 

Y es absolutamente ingenuo por nuestra parte pensar que los burócratas de la Comisión Europea vayan a tomar un rumbo diferente. En el sistema capitalista, las políticas comerciales son base fundamental de su visión del progreso social, y además, las negociaciones que se están celebrando son de facto antidemocráticas. Luis Rico lo expresa en los siguientes términos: "El hecho de que el 88% de las reuniones de la Dirección General de Comercio sobre el TTIP con "actores interesados" hayan sido con representantes de los grupos de presión de las grandes empresas, que en plenas negociaciones del Tratado haya trasvase de algos cargos de la UE a multinacionales y viceversa, o que las actas de las reuniones con estas corporaciones sean "blanqueadas", hace temer que los intereses de estos grupos de presión, que ya han expresado cómo la legislación ambiental y social es una "barrera al comercio",  tengan gran cabida en el texto final". La subordinación de las políticas ambientales a las comerciales está clara, así como la preponderancia de las cuentas de resultados de las empresas sobre los índices de calentamiento global del planeta, también. La implantación de productos transgénicos o las políticas climáticas claramente permisivas, son claros ejemplos de ello. 

 

Nos encontramos además en un contexto internacional complicado, donde no sólo la globalización neoliberal impone sus objetivos, sino donde además existe una clara pugna por la hegemonía mundial y el control transnacional de los recursos entre las élites de las viejas potencias occidentales (EE.UU. y la UE) y los países del grupo emergente de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), que están suponiendo una clara amenaza a la supremacía de las instituciones y organismos occidentales. Toda vez que, en un planeta globalizado, la manera de aumentar la competitividad para ganar esa batalla pasa fundamentalmente por una mayor explotación de las personas, de los territorios y de los recursos naturales, los TLC son una de las herramientas clave, quizá hoy día las más potentes y peligrosas, para redefinir las nuevas relaciones globales de poder y de geopolítica. Y a todo ello, por supuesto, hay que añadir la crisis energética y de materias primas, que contribuye a la lucha por escenarios donde el extractivismo y el consumo de fuentes de energía fósiles están degradando aún más la situación. Es por ello que el TTIP y sus homólogos (TISA, CETA, etc.) se ponen en el centro de un debate ideológico muy relevante, donde se pugna por ver qué queremos contraponer al modelo de comercio neoliberal globalizado. Desde este punto de vista, evitar la firma del Tratado implicará la oportunidad de unir diferentes luchas políticas y movimientos sociales que intentan redefinir las políticas comerciales, el uso de los recursos y el modelo medioambiental que queremos, de cara a otro mundo posible, justo, sostenible y necesario. Continuaremos en siguientes entregas.

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26 enero 2016 2 26 /01 /enero /2016 00:00

En efecto, tal como han leído. Nuestra crisis-estafa lleva afectando, desde hace casi una década, a todas las profesiones, a todos los sectores, y a todas las escalas y segmentos de edad, y parecía que sólo los que están situados más arriba en la pirámide, esto es, los grandes capitalistas, grandes fortunas, grandes empresarios, directivos, accionistas, etc., no sólo se salvaban de la quema, sino que incluso aumentaban sus ganancias. Pero tenemos otro sector que también marca diferencias, y al cual la crisis no sólo no le ha afectado, sino que continúan batiendo récords de ganancias y privilegios, como es el mundo del fútbol y de sus jugadores, directivos y profesionales. Ello sólo es explicable desde una sociedad absolutamente alienada y alienante, manipulada y con poca conciencia crítica, con escasa madurez intelectual, que consume productos muy poco elaborados, como el actual fútbol-espectáculo, que constituye hoy día el mejor parangón del antiguo circo romano. 

 

Acrecentado aún más si cabe las retransmisiones deportivas (sobre todo futbolísticas) desde que tenemos un Gobierno del Partido Popular (Rajoy llegó a admitir, en conversación con Bertín Osborne, que para él sería más traumático que un hijo suyo simpatizara con un equipo de fútbol contrario, a que se hiciera simpatizante del PSOE), donde los sábados por la noche se han convertido en los sábados del fútbol en TVE, los no futboleros cada vez nos sentimos más raros, más de otro planeta, en una sociedad absolutamente hipnotizada por este veneno del pensamiento dominante. Hoy día se manifiestan más personas en la calle (de júbilo, por supuesto) cuando su equipo favorito gana un título, que aquéllas que salen a protestar cuando se imponen políticas de regresión social por parte del Gobierno de turno. Y claro, como no podía ser de otra manera, todo ello va asociado a exhorbitados sueldos en la gente del "deporte rey". Tomamos información de un artículo aparecido recientemente en "El BOE nuestro de cada día", que afirma que el salario mínimo de los futbolistas sube un 20%, hasta alcanzar, para los equipos de Primera División, los 155.000 euros anuales. Recordamos a los lectores que el SMI (Salario Mínimo Interprofesional, es decir, de TODAS las profesiones) se sitúa, con la última subida practicada, en 655 euros mensuales, o si se quiere, en 9170 euros anuales. Por tanto, los futbolistas de equipos de Primera División ganan del orden de entre 15 a 20 veces más que un profesional de cualquier otro sector. 

 

Por supuesto, cobran más que el Presidente del Gobierno, más que diputados y senadores, y mucho más que cualquier cargo público medio de cualquier escalafón. Pero no quedan aquí los super privilegios. Su convenio estará vigente durante las próximas cuatro temporadas, el sueldo mínimo para los jugadores de los equipos de Segunda División se sitúa en los 77.500 euros anuales (más o menos los mismos ingresos que el Presidente del Gobierno), y disfrutan de una serie de cláusulas y condiciones que no están presentes en ningún otro sector profesional, como que, por ejemplo, si el IPC interanual de cualquier período es negativo, no afectará a dichas cifras base, es decir, que no sólo tienen un SMF (Sueldo Mínimo de Futbolista), sino que además, disfrutan de una Cláusula Suelo Salarial (CSS) por futbolista. ¿A qué trabajador de cualquier sector profesional le suben el sueldo un 20%? Es absolutamente demencial e indignante. En realidad las pagas mensuales para los futbolistas de primera se sitúan en 6.500 euros, pero además han de sumarle no sólo las pagas extra, sino los pluses por permanencia, las primas por partidos y los derechos de imagen. Y como en otras muchas profesiones, por supuesto, los futbolistas tienen derecho a 30 días naturales de vacaciones retribuidas, trabajan siete horas al día (entre entrenamientos, partidos y reuniones), y tienen un día y medio, como mínimo, de descanso semanal. 

 

La pregunta, llegados a este punto, está absolutamente clara: ¿Qué tipo de sociedad hemos creado cuando estupendos profesionales de la sanidad, de la educación, de los servicios sociales, pero también de periodistas, de científicos, de ingenieros, de arquitectos, de abogados, de jueces, y de mil profesiones más, son descartados de la sociedad, recortados y despedidos, mientras a un señor que da patadas a un balón se le trata a cuerpo de rey, y es venerado como objeto de culto por jóvenes y mayores? Sólo una sociedad enferma puede haber llegado a tal grado de desatino, sólo una sociedad alienada puede haber alcanzado tales cotas de estupidez social. No conocemos el estatus del futbolista de otros países, pero curiosamente ocurre aquí, en España, donde batimos los récords de desigualdad social de la OCDE, pero eso sí, tenemos a los "mejores equipos del mundo" (porque tenemos a los mejores jugadores, los mejores entrenadores, y las mejores aficiones). Todo un despropósito socialmente tolerado, incluso bien visto. 

 

Desgraciadamente, hace ya mucho tiempo que el fútbol se ha convertido en un aberrante fenómeno de masas, y las consecuencias son múltiples, todas ellas absolutamente incomprensibles en el contexto de una sociedad mínimamente civilizada que se precie: nuestro país queda paralizado ante un evento futbolístico de alto nivel, los clubs constituyen hoy día empresas con un presupuesto desorbitado (al igual que sus deudas con la Hacienda pública), se dan los fenómenos de violentos ultras de ciertos equipos (desencadenando terribles espectáculos, que han llevado a la muerte a algunos de ellos), los fichajes por parte de los clubs de los astros del fútbol cuestan decenas de millones de euros, la información deportiva comparte cartel con el resto de información política, social, etc., y los jugadores, como decíamos más arriba, se han convertido en peligrosos referentes, sobre todo de niños en edad escolar, signo de la pobre educación que reciben, de lo que observan de sus adultos, y del carácter enfermizo de nuestra degradante, idiotizada y manipulada sociedad. 

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25 enero 2016 1 25 /01 /enero /2016 00:00

El chantaje de la deuda se ha empleado para destruir el Estado social, para hacer crecer el desempleo, la precariedad, los bajos salarios, para recortar las pensiones, para cercenar la sanidad y las prestaciones sociales públicas, para crear marginación y pobreza

Franco Turigliatto

Y efectivamente, así lo hemos venido explicando en los artículos anteriores de esta serie, destacando la necesidad del desmontaje del sistema-deuda como una de las prioridades básicas para nuestro Socialismo del siglo XXI. Llegados a este punto, entendemos que ya hemos expuesto con calma y profundidad todos los grandes retos a los que el Socialismo (y el Marxismo) del siglo XXI deben enfrentarse (la nacionalización de las grandes empresas de los sectores estratégicos de la economía, la necesidad de recuperar el patrimonio público, de repartir el trabajo, de implantar Planes de Trabajo Garantizado, de cambiar el modelo productivo, de emprender una reforma empresarial, de instaurar una Renta Básica, de auditar la deuda pública, y un largo etcétera), y nos queda recopilar un poco todo lo expuesto, y recalcar la idea de la necesidad imperiosa de migrar hacia una sociedad alternativa al capitalismo. Como hemos dicho en otros artículos de la serie, el capitalismo no es reformable, ni los intentos de dotarlo de "rostro humano" ni de hacerlo evolucionar hacia un "capitalismo verde" serán suficientes para erradicar los grandes problemas que nos acucian como sociedad.

 

Y ello porque el pensamiento económico predominante, de corte neoliberal, niega y se enfrenta a cualquier planteamiento que impugne la realidad existente. Sólo pueden parchearse algunos aspectos, minimizar el impacto de otros, pero en el fondo, no alcanzaremos a cambiar las estructuras productivas, su dinámica de funcionamiento, ni el modelo económico y social dominante. Por tanto, el diseño y la propuesta de una sociedad alternativa al capitalismo (basada en los puntales ya referidos) no se centra únicamente en oponerse a la austeridad y los recortes, ni a las estrategias neoliberales, ni a la financiarización de la economía, ni incluso al modelo económico globalizado. Todas esas son formas concretas bajo las que se manifiesta el sistema capitalista hoy día, y de lo que se trata es de impugnar el propio sistema capitalista en su conjunto. Si continuamos optando por reformas y parches parciales, bajo una crítica sesgada y limitada, como mucho, seremos capaces de ofrecer cierta resistencia al avance del capitalismo salvaje, así como de conseguir una sociedad un poquito más sensible hacia los más necesitados y desfavorecidos. Ese será nuestro techo. Sin enfrentar claramente el sistema capitalista como un todo, las reformas sociales que queramos plantear no llegarán a más. 

 

Y como sabemos, el capitalismo globalizado es tan fuerte y poderoso, y posee actualmente tantos recursos, que de nuevo se transformaría hasta volver a calar en las modernas sociedades que no hubiesen planteado profundas y radicales transformaciones. El capitalismo, por tanto, no puede refundarse ni reformarse, adaptarse ni corregirse, porque simplemente, continuaremos dando vueltas a los mismos parámetros. El capitalismo ha colapsado, y nos conduce vertiginosamente hacia una sociedad de barbarie. De hecho, ya hemos llegado a ella (sólo hay que leerse de vez en cuando los terribles informes de las diversas ONG's que nos lo explican con detalle), lo que ocurre es que, como todo ello sucede poco a poco, casi sin darnos cuenta, nuestra capacidad de reacción merma bastante. En efecto, si hace diez años nos hubieran dicho que íbamos a instalar un marco laboral como el actual, procedente de la última reforma laboral del PP, no lo hubiéramos creído. Y hoy, no sólo mucha gente lo acepta, sino que además, lo asumen como algo natural, "dada la situación de crisis que atravesamos". Tan asumidos tenemos los valores y la peligrosa deriva del capitalismo actual, que el sólo hecho de reclamar públicamente todas las características que hemos mencionado al principio, nos hace aparecer ante el conjunto de la ciudadanía como peligrosos radicales, o cuando menos, ingenuos utópicos. 

 

Los partidos y movimientos sociales "de izquierda" solicitan alternativas, pero desde un punto de vista muy suave, como sin atreverse a plantear de verdad las grandes transformaciones que el sistema necesita. Se plantean alternativas, pero siempre desde el marco vigente, respetando los mimbres básicos del capitalismo, al que parece que tengamos un miedo atroz a enfrentarnos de forma radical (esto es, yendo a la raíz de los problemas). Los "radicalismos" están mal vistos, lo cual se explica, sobre todo, desde los más de 35 años de gobiernos del bipartidismo (PP y PSOE), que han intentado apuntalar a toda costa el sistema actual, en sus grandes directrices económicas. No podemos por tanto dejarnos engañar, ni entrar al trapo de estos falsos e insulsos debates. Tomando las palabras de Josep Manel Busqueta, miembro del Seminario de Economía Crítica Taifa: "Transformar significa cambiar o sustituir unos intereses minoritarios en la sociedad por los de la mayoría de la población". Sólo el cumplimiento de este gran objetivo traerá consigo los grandes cambios que el sistema necesita, el gran desmontaje del capitalismo, y la gran migración hacia el Socialismo de nuestro siglo. El Grupo Taifa considera, en mi opinión muy acertadamente, y siguiendo la exposición de Enric Llopis, que las alternativas surgen de la interacción de tres factores, y han de darse los tres inexcusablemente: "sujetos de cambio", "instrumentos de transformación" y "procesos de transformación". Esto significa que no basta con el desarrollo de uno de los vectores (por ejemplo el tercero, mediante la constitución de cooperativas) si no se da también el resto (por ejemplo el primero, mediante una masa crítica que aspire al cambio social).

 

Además, para valorar las posibilidades de construir la ansiada alternativa, han de considerarse (como Lenin hizo en su día, recuerda Busqueta) otros tres elementos, a saber: "poder político", "capacidad económica" y "conciencia social". De ahí que hayamos insistido muchas veces, en otros muchos artículos de este Blog, en que la sola victoria electoral no conduce matemáticamente a obtener el poder para llevar a cabo todas las transformaciones necesarias. Evidentemente, existirá una nueva correlación de fuerzas, muy necesaria, pero si no conquistamos también el poder económico (el auténtico poder al que obedece el sistema capitalista), y si no estamos respaldados por una inmensa mayoría social de personas que estén concienciadas de lo que hay que hacer, todos nuestros intentos serán baldíos. Incluso hoy día, desde la perspectiva de la extensión mundial del sistema capitalista globalizado, aún sería muy difícil instaurar con éxito, y además perseverar, el socialismo en un sólo país, pues éste se vería atacado con toda la artillería que el neoliberalismo transnacional despliega cuando ve amenzados sus intereses, tal como explicamos con más detalle en este artículo, que recomiendo a los lectores. Continuaremos en siguientes entregas.

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24 enero 2016 7 24 /01 /enero /2016 00:00

La semana que ha concluido ha sido muy reveladora del nuevo escenario político y social que se avecina, porque las fuerzas políticas surgidas de las últimas elecciones generales del 20D se han ido posicionando claramente sobre sus intenciones. Concretamente, el último día de consultas del Rey con los interlocutores de dichas fuerzas políticas fue especialmente significativo. Por la mañana y después de su entrevista con Felipe VI, Pablo Iglesias congregaba a la prensa para comunicar a la opinión pública que había notificado al Rey que tenía intención de proponer a Pedro Sánchez, como así lo hizo público, una coalición de gobierno progresista y de izquierdas, para revertir toda la destrucción causada por el PP, y comenzar a andar el camino en la dirección correcta. Incluso proponía nombres y carteras ministeriales concretas, en una clara apuesta por avanzar lo más rápidamente posible en la negociación, después del parón navideño, y ante los pocos apoyos que iba a concitar el intento de investidura de Mariano Rajoy. 

 

En rueda de prensa posterior, el ¿líder? del PSOE, Pedro Sánchez, insistía en que era el tiempo del PP y de Rajoy, y que sólo si éste fracasaba en su intento, su formación política iba a intentar, legítimamente, formar un gobierno "alternativo de progreso, mirando a izquierda y derecha". De entrada, su declaración de intenciones dice ya bien poco a favor de Sánchez, que como buen líder "socialista", navega entre dos aguas, y después de haber reclamado durante toda la campaña electoral el espacio de la izquierda, ahora parece que le interesan ambos espacios. Pero el día aún nos deparaba más sorpresas. A última hora de la tarde, tras su reunión con el Rey, Mariano Rajoy convocaba también a la prensa para anunciar, ante la sorpresa de todos, que aunque el Jefe del Estado le había propuesto para la investidura por ser la fuerza política más votada, él había declinado dicho ofrecimiento, y no va a presentarse a la misma. No obstante, su comparecencia estuvo plagada de menciones al "por ahora", "todavía", "en este momento", para finalizar declarando abiertamente que "no renuncio a nada", y que "mantengo mi candidatura". Es lógico pensar que se trata, por tanto, sólo de una calculada maniobra de distracción y de efecto. Por un lado, Rajoy no se presenta a la investidura y "cede el paso" a Sánchez y el PSOE, no sin antes advertir que "no es el Gobierno que le conviene a España", y que su grupo en el Congreso (y en el Senado, donde disfrutan de mayoría absoluta) vetarán "cualquier disparate" que se pueda proponer. 

 

Más allá del continuo y absoluto desprecio a la democracia y a la ciudadanía que siempre destilan sus palabras, la estrategia del PP, como decimos, parece clara. Bajo la excusa de que no posee aún los apoyos suficientes, Rajoy quiere quemar todos los cartuchos de la posible negociación y formación de Gobierno (si es que se llega finalmente a dicho estadío) entre el PSOE, PODEMOS y terceras fuerzas, a la espera de presentar, en su momento y por ejemplo, una moción de censura que desbanque dicho Ejecutivo, o bien, simplemente, a la espera de que la Comisión Europea, los empresarios y demás actores del establishment viertan toda la presión posible para desbaratarlo. Mientras, sigue a vueltas con la "gran coalición" (PP-PSOE-C's), deslegitimando cualquier otra fórmula o acuerdo que se pueda plantear. La cobardía de Rajoy, los problemas del PP con la justicia (cada día más asediado por la corrupción galopante de sus dirigentes y cargos públicos), y la determinación en boicotear las medidas y decisiones que adoptara un gobierno de izquierdas (que no radical), pueden estar detrás de todas estas decisiones, proclamas y discursos. 

 

Porque en efecto, para Rajoy y el PP el único gobierno coherente, estable y fiable, que podría generar "confianza" en los mercados sería el de la gran coalición, y advierte que cualquier otra combinación o posibilidad sería "un gran fraude", y que puede acabar "como el rosario de la aurora" (en realidad, está queriendo decir que ya se encargarán ellos de que acabe así). Pretenden que olvidemos que Rajoy y sus políticas han hecho mucho daño: llevan cuatro años intensos y desgarradores haciendo daño a mucha gente, a muchos colectivos, a muchos sectores, hundiéndolo todo, precarizándolo todo, desmontándolo todo, destruyéndolo todo. Llevan cuatro años haciendo la vida imposible a los jóvenes, a los inmigrantes, a los parados, a los jubilados, a las mujeres, a los empleados públicos, y en fin, a toda la clase trabajadora. Llevan cuatro años destrozando nuestro Estado del Bienestar (destrozo que ya iniciara, todo hay que decirlo, la anterior legislatura del PSOE, y aún podemos remontarnos mucho más atrás), y privatizando todo lo que encuentran a su paso. Pero no contentos con eso, han coartado nuestros derechos y libertades fundamentales, han pisoteado nuestras conquistas laborales, y han corrompido todas las esencias del buen hacer en política, favoreciendo a los poderosos, ninguneando a la cultura, manipulando los medios públicos, esquilmando nuestros recursos comunes, y fomentando las desigualdades hasta límites aborrecibles...y encima, se quejan de que nadie quiere hablar ni negociar con ellos. Pretenderán que después de todo su abominable currículum les pongamos una medalla y les despidamos con un homenaje. 

 

Rajoy alude y reivindica constantemente al partido de los más de 7 millones de votos, pero como siempre, se le olvida contar la otra parte de la película, justamente el relato que él quiere obviar, y las cuentas son bien sencillas: PODEMOS, sus distintas confluencias territoriales e IU-UP sacaron más de 6 millones de votos, el PSOE sacó más de cinco millones de votos, y esa suma es superior a la del Partido Popular y CIUDADANOS, y parece mentira que a estas alturas de nuestra "madura democracia", haya que explicarle al señor Rajoy que estamos en un sistema parlamentario, donde gobierna no el partido más votado, sino la opción política que obtiene y concita mayores apoyos. Y en ésas deberíamos estar, pero Pedro Sánchez, lejos de comenzar inmediatamente sus negociaciones con PODEMOS después de la oferta clara de Pablo Iglesias, se empeña en esperar el tiempo de Rajoy, y en hablar "a derecha e izquierda". De hecho, ya se ha puesto en contacto con Albert Rivera. La presión de los "barones socialistas" (que ni son barones, ni son socialistas) y de los clásicos dinosaurios del PSOE (Felipe González, Alfonso Guerra, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, etc.) está haciendo mucho daño a la posibilidad de que se materialice un giro real hacia la izquierda en las políticas de esta mitad del bipartidismo. Y así, el PSOE se debate a día de hoy entre los argumentos y la necesidad del cambio, y los argumentos contra el mismo, alegando frivolidad, intereses partidistas de Pablo Iglesias, chantaje, humillación, etc. Pero en fín, ya sabíamos que Pedro Sánchez mandaba poco en el PSOE.

 

Incluso en un alarde de supina estupidez política, nos acabamos de enterar, al momento de escribir este artículo, de que el PSOE va a pedir al Rey que vuelva a instar al PP a formar Gobierno, aunque tenga que someter a la investidura a otro candidato distinto a Rajoy. Absolutamente demencial. Parece que se les viene encima la terrible decisión que han de tomar, y están intentando ganar tiempo como sea. Porque por otra parte, lo que parece ser cierto, según todas las encuestas posteriores al 20D, es que si el PSOE no aprovecha esta oportunidad y el escenario deriva en nueva convocatoria de elecciones, va a sufrir las consecuencias en su propio electorado, ya que es muy probable que PODEMOS se aúpe como segunda fuerza política del país. Aunque, por supuesto, y para evitar dicho escenario a toda costa, los medios de comunicación del régimen continúan lanzando toda su artillería pesada para desprestigiar a la formación morada a toda costa, con estúpidas y manipuladas "exclusivas" mediáticas para poner el acento y desviar el foco de atención hacia otro lado, como nos recuerda este artículo de Luis Ángel Aguilar Montero. Por su parte, el tercero en discordia, CIUDADANOS, a quien cada día que pasa se le ve más su plumero de derecha pura y dura, no esconde sus preferencias por la gran coalición a tres bandas, y descarta abiertamente cualquier apoyo o acuerdo con PODEMOS. Así están las cosas, y no debemos desfallecer, porque necesitamos urgentemente la formación de un nuevo Gobierno del cambio político en nuestro país, que haga frente a los grandes objetivos sociales planteados, a las grandes deficiencias democráticas, al gran rescate humanitario y a los grandes desafíos plurinacionales. Estaremos atentos a los próximos movimientos.

 

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22 enero 2016 5 22 /01 /enero /2016 00:00

Los animales son incapaces de exigir su propia liberación, o de protestar mediante votaciones, manifestaciones o boicots contra su condición. Los seres humanos tienen el poder de continuar oprimiendo siempre a otras especies, hasta que hagamos que este planeta se vuelva inhabitable para los seres vivos

Peter Singer

Como habíamos adelantado en el artículo anterior, esta entrega número 6 de nuestro Programa por la Tierra la dedicaremos a la necesidad que tenemos, como sociedad, de reconocer los derechos al resto de seres vivos que conviven con nosotros, es decir, al resto de los animales. Porque en efecto, el desarrollo cultural de una sociedad se puede medir por cómo trata a sus animales. Y por tanto, debemos vivir en sociedades sensibles al maltrato animal, y a la protección y defensa de los derechos e intereses de los mismos. Y en nuestro país, desgraciadamente, nos queda aún mucho camino por recorrer en este aspecto. Hoy día, continuamos teniendo que soportar la organización de todo tipo de espectáculos y demostraciones públicas de uso y abuso de animales con fines lúdicos, publicitarios o en nombre de las "tradiciones populares". Miles de festejos se celebran anualmente por toda nuestra geografía donde los animales son objeto de maltrato, tortura o abuso, para servir de distracción al vulgo, que reclama que dichos festejos no se pierdan en aras de la tradición, todo ello bajo la clara complicidad de las Administraciones competentes. 

 

La erradicación del maltrato animal y la sensibilización sobre su protección son tareas que cualquier Gobierno, a cualquier nivel de la Administración pública, debe tener en consideración. Hace falta, pues, imperiosamente y de forma urgente, la creación de una Ley Integral de Protección del Mundo Animal, que venga a poner orden en este caos, y a racionalizar la convivencia de los humanos con los animales, bajo lo que entendemos que debe ser, esta vez sí, una sociedad auténticamente civilizada. Y no solamente se deben erradicar estos espectáculos bárbaros donde se jalea la tortura a los animales, sino el resto de manifestaciones que en nuestra sociedad se toleran, tales como el uso de animales en espectáculos (circos, zoos, etc.), el comercio con la vida de los animales, la experimentación científica que pueda suponer sufrimiento para los animales, y un larguísimo etcétera. Nos hemos de dotar de un marco normativo que garantice que cada animal debe disfrutar de una serie de derechos fundamentales, a la vida, a la libertad, a que no se le inflija sufrimiento, etc. Y todo ello porque el panorama es desolador, no sólo en nuestro país, sino a nivel internacional: extinción de especies, matanzas indiscriminadas, abandono de animales domésticos, granjas de peletería, experimentación científica, ganadería industrial, etc. 

 

Y así como no valoramos la naturaleza, y seguimos sin respetar sus ecosistemas y ciclos naturales, tampoco entendemos, ni respetamos, desde nuestro propio antropocentrismo, que los animales son seres vivos y sujetos sensibles, cuyas vidas poseen sus propios propósitos, dignidad y valores, y que no podemos destruir ni alterar a nuestro capricho. Pero lejos de comprender esto, desplegamos constantemente una crueldad e indiferencia extremas hacia el mundo animal, al igual que, por supuesto, hacemos con la propia naturaleza. Tomando gran parte de las propuestas del Partido Animalista PACMA, proponemos las siguientes medidas:

 

1.- Incrementar la regulación de las actividades agropecuarias para limitar al máximo el sufrimiento animal, erradicando también los métodos execrables que se emplean en la cría de ganado y en las explotaciones avícolas, tales como la alimentación forzada, el crecimiento en condiciones de encierro permanente, la inmovilidad, o los mataderos irrespetuosos con las normas de abatimiento de los animales. 

 

2.- Promover una legislación ambiciosa sobre Parques Zoológicos y Delfinarios, en la que se evite la creación de nuevos centros, y se prioricen las acciones de conservación, investigación y educación en los centros existentes. 

 

3.- Evolucionar los programas de ordenación urbana teniendo en cuenta la convivencia de los animales con las personas, pero no centrándose únicamente en los aspectos relativos a la limpieza de las ciudades, sino abordando también la creación y adaptación de zonas naturales para los mismos (medios de transporte, playas, montes, etc.), así como la creación de parques y guarderías para animales domésticos (gatos, hurones, cerdos, monos, perros, etc.). 

 

4.- Prohibición legal de toda organización de espectáculos que supongan cualquier grado de tortura, malos tratos o crueldad con los animales. En este sentido, proponemos la inmediata abolición de todos los festejos populares que, amparados en la tradición cultural del lugar, utilicen a cualesquiera tipos de animales como diversión, pasatiempo, ocio o celebración. 

 

5.- Potenciar (y ello conlleva también las dotaciones presupuestarias) la creación y el sostenimiento de las Asociaciones en Defensa de la Vida y de los Derechos de los Animales. 

 

6.- Regular las condiciones de transporte masivo o colectivo de los animales, para que no supongan para ellos situaciones de sufrimiento o de maltrato, o en condiciones indignas.

 

7.- Mejorar la regulación en torno a las instalaciones destinadas al alojamiento de los animales, ya sean éstos silvestres, de compañía, o de carácter comercial, para proporcionar a los mismos un espacio adecuado para su desenvolvimiento en función de sus características y necesidades biológicas. 

 

8.- Promover una regulación más controlada sobre la experimentación científica con animales, priorizando en la misma el uso de cultivos celulares, así como el uso de invertebrados en vez de mamíferos siempre que se pueda, recurriendo en los casos donde sea posible a otras alternativas éticas a la de la experimentación animal, fuente constante de sufrimiento para las diversas especies usadas. 

 

9.-  Eliminar todo tipo de subvenciones públicas y ayudas directas al mundo de la tauromaquia, así como proceder al cierre de todas las escuelas oficiales de tauromaquia de los diversos Ayuntamientos y/o Comunidades Autónomas. 

 

10.- Prohibir cualesquiera tipos de comercialización con animales exóticos.

 

11.- Prohibición expresa de la participación de animales en cualesquiera modalidades deportivas, así como la presencia de los mismos en espectáculos circenses, zoológicos, acuarios, etc. 

 

12.- Erradicar los sacrificios en las perreras mediante la prohibición de la venta de animales, y su sustitución por programas de acogimiento, adopción y esterilización, para tener controlada la expansión y crecimiento de la población de animales domésticos sin dueños. 

 

13.- Fomentar y promover una educación desde la infancia basada en la transmisión de los valores animalistas, del respeto y la consideración moral hacia los animales. 

 

14.- Prohibir, al menos, las modalidades más agresivas y crueles de la caza y de la pesca, que ya mencionábamos en el artículo anterior de esta serie. 

 

15.- Promover el cierre de las granjas peleteras, así como la organización de campañas de sensibilización ciudadana para dejar de consumir productos derivados de la explotación de los animales. Prohibir, asímismo, la importación de pieles procedentes de especies animales. 

 

16.- Fomentar prácticas de consumo responsable, y promover la creación de una opción de menú sin productos de origen animal en las Administraciones Públicas y en los centros escolares. 

 

17.- Fomentar la migración hacia una agricultura ética y sostenible, respetuosa con la presencia y con los ciclos biológicos de las diversas especies animales. 

 

18.- Promover, en el Código Penal, la inclusión y el endurecimiento de las penas por los delitos en los que intervenga el maltrato, abuso, abandono o tortura de animales. 

 

19.- Reformar la Ley General de Comunicación Audiovisual, para desterrar de los medios públicos todos los espectáculos con presencia de animales, vengan de donde vengan.

 

20.- Proceder a la retirada de subvenciones públicas a los hipódromos y los canódromos, así como a sus correspondientes Federaciones. Las Administraciones Públicas no deben apoyar con fondos públicos la permanencia de estas organizaciones. 

 

21.- Creación de la figura del Defensor de los Animales, elegido por las Cortes Generales, y que a modo de Fiscal General del Estado para la causa animalista, posea facultades de inspección e investigación, así como la posibilidad de interposición de recursos de inconstitucionalidad y de amparo contra todas aquéllas disposiciones o normativas que supongan ataques o perjuicios para los animales. 

 

22.- Elaboración de un Censo o Registro de personas inhabilitadas para la tenencia y custodia de animales (porque hayan cometido delitos contra ellos), pudiendo tener acceso a dicho registro las asociaciones protectoras, refugios, centros de protección animal, y clínicas veterinarias. 

 

23.- Contemplar los casos de custodia de animales domésticos en los casos de separación o divorcio de parejas, para que estén sometidos a una casuística y legislación similar a la de los hijos. 

 

24.- Fomentar la implantación de medidas que favorezcan el acceso y el viaje de animales en espacios públicos y hasta ahora sólo destinados a humanos, como los trenes, los aviones, etc. 

 

En resumidas cuentas, conseguir una legislación donde perseguir, acosar, matar, hostigar, torturar o maltratar animales no se considere ocio, tradición, cultura, deporte, espectáculo, arte o diversión. Ninguno de dichos pretextos es excusable para la utilización o el maltrato animal. Todas las medidas expuestas, y muchas más, como decíamos al comienzo, deben verse reflejadas en la aprobación de una Ley Integral de Protección del Mundo Animal, completa y ambiciosa, que tipifique claramente las situaciones y los delitos correspondientes, y que contemple las diferentes sanciones que se puedan aplicar. Continuaremos en siguientes entregas.

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21 enero 2016 4 21 /01 /enero /2016 00:00

…parece que Estados Unidos está en guerra consigo mismo. A fin de cuentas, es un país en el que 31.000 personas mueren a balazos cada año. De ellas, unos 12.000 son asesinados y los 19.000 restantes, suicidios. Son 90 muertos al día. Cada dos meses mueren por armas de fuego más estadounidenses que los que cayeron en Irak. Cada 33 días, tantos como fueron asesinados el 11-S

Fragmento de artículo de la revista argentina “Miradas al Sur”

Como ya hemos indicado en otros artículos de esta serie, el caso de América Latina es especialmente dado a los "experimentos" de dominación colonial (y de todo tipo), por aquéllo de que USA ha considerado siempre a Latinoamérica como su "patio trasero". Durante el último medio siglo, las sucesivas incursiones, injerencias, guerras, revueltas, derrocamientos, sanciones e instauración de inestabilidades económicas ha sido incesante en la región. El estado imperial estadounidense se enfrentó a cada paso a los diversos gobiernos legítimos latinoamericanos salidos de las urnas, que adoptaron opciones económicas, mercados, políticas y sistemas de financiación muy diversas, y que intentaron hacerlo, sobre todo, sin la tutela permanente de Washington. Y así, con una buena dosis de respaldo popular en sus respectivos países, América Latina fue saliendo tímidamente de la esfera estadounidense de dominación imperial-capitalista. Pero como siempre, los Estados Unidos no iban a quedarse de brazos cruzados. 

 

Y así, la facción militarista recurrió a la consabida fórmula del golpe militar para llevar a cabo la "restauración", organizándose Golpes de Estado en Venezuela, Ecuador, Bolivia, Honduras y Paraguay. Salvo los dos últimos, todos fracasaron. Y en otros países, se intentó la vía de los Tratados de Libre Comercio, como una herramienta de consolidación de la expansión y dominio de las empresas transnacionales estadounidenses en los territorios de los diversos países latinoamericanos que se prestaron a tales experimentos neoliberales: México, Colombia, Perú, Panamá y algunos otros, siguieron esta estela, por cierto, la misma que ahora se pretende implantar (siguiendo a su vez la estela de Canadá y algunos países asiáticos) con Europa, bajo el famoso TTIP. Pero que quede claro que tanto la facción militarista como la de las empresas multinacionales del Estado Imperial norteamericano coinciden en apoyar una estrategia electoral, desestabilizadora y golpista con múltiples flancos, convergiendo en el intento de restauración del poder del régimen neoliberal controlado por los Estados Unidos. Pero esta dominación neoliberal no se conformó con el derrocamiento de los respectivos Gobiernos, sino que avanzó sin cesar hacia la creación de regímenes clientelares de Estados Unidos por toda América Latina, desmantelando sus economías nacionales, privatizando y desnacionalizando más de 5.000 empresas públicas de sectores económicos estratégicos, y contribuyendo al saqueo de sus recursos naturales, y al control sobre sus telecomunicaciones, transportes y finanzas. 

 

Toda una calculada ofensiva de Washington, ante la indiferente mirada de la comunidad internacional, que continúa permitiendo las "llamadas de atención" y las salidas de tono de los gobernantes y dirigentes políticos estadounidenses, acostumbrados a marcar el paso de la política internacional, en su inmensa mayoría sumisa a los intereses estadounidenses. Pues bien, en América Latina tenemos dos perfectos ejemplos de Estados coloniales de USA, que llegan hasta hoy día, en pleno siglo XXI, y a los cuales vamos a prestarles atención a continuación, como son Puerto Rico y Haití. El caso de Puerto Rico es especialmente significativo, ya que los habitantes de la llamada "Isla del Encanto" no han podido disfrutar de su entorno maravilloso, ni tampoco ser dueños de su destino, amarrados bajo el dominio colonial, primero de España, y después, durante los últimos 117 años, de Estados Unidos. Tomamos información al respecto de un magnífico artículo de Ricardo Alarcón de Quesada, publicado en el medio mexicano La Jornada. Bajo el eufemismo denominado "Estado Libre Asociado" (ELA), Washington intentó presentar al mundo una realidad social que no se correspondía para nada con la realidad política y económica de los boricuas (el pueblo puertorriqueño). Dicha situación de ELA fue rechazada por el pueblo de Puerto Rico por mayoría absoluta, en un plebiscito celebrado a finales de 2012, al que las autoridades estadounidenses no le han hecho el más mínimo caso. 

 

Durante los últimos años de salvaje colonialismo e imposición de USA a Puerto Rico, la situación se ha agravado considerablemente, hasta el punto de que hoy día el país no puede pagar sus deudas, la economía está en claro declive y además sufren una tremenda crisis financiera. Al no poseer el ELA ninguna capacidad soberana, todas las leyes refrendadas por la Asamblea Legislativa portorriqueña son absolutamente ignoradas. Y así, en julio de 2015, la Corte Federal de Apelaciones, situada en Boston (Estado de Massachusets), que es la máxima instancia judicial para Puerto Rico, determinó la inconstitucionalidad de dicha ley y la anuló, alegando además que es el Congreso Federal estadounidense el que tiene plenas facultades sobre dicho país, y no su Asamblea Legislativa insular. Pero como decimos, no sólo es que el estado colonial haya sido rechazado categóricamente por la población, sino que además, el modelo económico instaurado allí ha fracasado, ya no es viable, y quiénes lo administran, no poseen capacidad legal alguna para enfrentar y poder cambiar el desastre que supone. Y por supuesto, la quiebra de Puerto Rico es consecuencia directa de su sometimiento a Estados Unidos, llevando a la isla caribeña a un estatus insostenible.

 

Se acabó por tanto allí también el sueño americano, ya que Estados Unidos se había empeñado desde siempre en presentar a Puerto Rico como un modelo para el resto de América Latina, con su supuestamente floreciente economía, conformando un país libre, rico, feliz y pacífico. Pero el "país de las mil maravillas" ha despertado, ha dicho basta, ha afirmado que su proyecto ya no es viable, que su estatus ha de ser redefinido, y que hay que buscar otra salida a su modelo económico. ¿Cómo se ha llegado a esta situación? El estatus de Estado Libre Asociado ocultaba la destrucción de su economía autóctona, el dominio absoluto de las corporaciones estadounidenses, el desempleo generalizado, la emigración masiva, el grave deterioro del medio ambiente y, por supuesto, la persecución del movimiento patriótico, víctima del acoso y espionaje por parte del FBI y demás acciones hostiles, incluyendo asesinatos que han quedado absolutamente impunes. Después del saqueo de sus recursos naturales, muchos inversionistas se han retirado de la isla, su déficil fiscal no dejó de crecer, y más de la mitad de la población se ha visto forzada a emigrar, sobre todo a Estados Unidos, donde les esperan, en palabras de Ricardo Alarcón, "la pobreza y la miseria, pero también la discriminación, el odio racial y el desprecio en los arrabales de New York y Chicago, en las granjas de Florida y en otras partes". Continuaremos en siguientes entregas. 

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20 enero 2016 3 20 /01 /enero /2016 00:00

La idea para el presente artículo nace de la infundada opinión, entre algunos sectores de la izquierda, de que las medidas en torno a la Renta Básica (en adelante, RB) y el Trabajo Garantizado (en adelante, TG) son medidas opuestas, contradictorias, o como poco, que hay que tomar partido por una u otra. Nosotros, desde un pleno convencimiento de la utilidad de ambas medidas, pensamos que nada más lejos de la realidad, y que más bien al contrario, son propuestas que pueden y deben coexistir, dentro de una política económica y social anticapitalista, y que persiga una mejor redistribución de la riqueza, así como mayores cotas de justicia social. Por tanto, ambas medidas no sólo no son contradictorias, sino que pueden y deben implementarse a la vez (quizá en diversos grados de interrelación y correlación), suponiendo soluciones complementarias y coordinadas, y persiguiendo un último fin incuestionable, que no es otro que el pleno empleo en la medida de lo posible (dentro de las capacidades del modelo productivo), así como la garantía de la satisfacción de las necesidades básicas para todo el conjunto de la ciudadanía. 

 

Bien, repasaremos de forma rápida el fundamento y las características de ambas medidas, para poder entenderlo mejor, y sacar las conclusiones de forma más argumentada. Hoy día, ambas medidas son propuestas por fuerzas políticas del ámbito de la izquierda transformadora (que no radical, tampoco vayamos a exagerar) de nuestro arco político, como son Izquierda Unida-Unidad Popular (TG), y PODEMOS (RB). Hemos de aclarar, no obstante, que la RB propuesta por la formación morada no responde al concepto que desde otro sector de la izquierda defendemos para tal medida, porque nos parece que deben adoptarse otros enfoques más ambiciosos de la misma. Por tanto, aquí seguiremos, al hablar de la RB, los planteamientos que nos parecen debieran estar presentes en el programa electoral de PODEMOS, pero que por desgracia, han sido significativamente recortados. Y como decimos, por los planteamientos de ambos programas electorales, que aún siendo distintos responden a fuerzas políticas del arco de la izquierda, pareciera que fueran propuestas antagónicas, contrapuestas o contradictorias, excluyentes entre sí, no sólo porque cada una de ellas sólo defiende una de las medidas, sino porque incluso, alguna parte de la dirigencia y de la militancia de ambas, critica abiertamente la medida propuesta por la otra fuerza política. 

 

Y como decimos, pensamos que no tiene ningún sentido, puesto que son propuestas que, en ningún momento, faceta o aspecto, se contradicen o excluyen entre sí, o persiguen objetivos opuestos. Si se quiere, lo podemos expresar de esta forma: ni a la RB le molesta el TG, ni viceversa. Es más, nunca hemos acabado de entender porqué IU-UP no ha abogado también por la RB, y porqué PODEMOS no se ha adherido también a las propuestas del TG. Básicamente, la propuesta de la RB (la que se defiende desde la Red Renta Básica) consiste en una prestación económica indefinida e inembargable, sufragada por el Estado, para todos/as los/as ciudadanos/as por el hecho de serlo, con el objetivo de erradicar e impedir la pobreza. Consistiría en una prestación mínima que cobraría todo el mundo (los menores de edad en un porcentaje inferior sobre la cuantía de los adultos), en torno a la horquilla entre los 600 y 700 euros mensuales, y que se cobraría independientemente de que la persona en cuestión tuviese cualesquiera otras fuentes de renta. Sería universal (todo el mundo la cobraría, pero sólo los más desfavorecidos ganarían con ella), individual (se concedería a las personas individualmente, no a las "unidades familiares", como las actuales prestaciones), e incondicional (no se tendrían en cuenta requisitos como los niveles de renta, los modelos de convivencia, si se trabaja o no, durante cuánto tiempo, si existen mayores o menores cargas familiares, etc.). 

 

Su propuesta de financiación, que evidentemente los detractores de la medida esconden continuamente, y además manipulan cada vez que pueden, se origina y justifica básicamente desde una reforma fiscal profunda (para que paguen más los que más tienen y más ganan) y desde la eliminación del resto de prestaciones actuales que la RB absorbería (simplemente, porque todo se unificaría y convergería con ella). Incluso en un estadío posterior, la RB (así como el resto de servicios y prestaciones del Estado) puede financiarse mediante la eliminación de actuales gastos superfluos, innecesarios o injustos del Estado, tales como la financiación a la Iglesia Católica, a la Casa Real o a los Planes de Armamento del Ministerio de Defensa. Con todo ello queremos insistir en la idea de que HAY DINERO suficiente, incluso dinero de sobra, para sufragar una medida como ésta para todo el conjunto de la ciudadanía, y para que no nos dejemos engañar por las manipulaciones, tergiversaciones, ocultaciones y medias verdades de los detractores de la medida, que están fundamentalmente en el ámbito de la derecha política, social y mediática, pero incluso también en algunos sectores de la izquierda más descafeinada. 

 

Pero es que la RB cubriría aún más objetivos, pues vendría a solventar algunos de los problemas y lagunas que hoy día dejan sin cubrir el conjunto de subsidios y prestaciones "condicionadas" que se conceden a las personas desempleadas. Por ejemplo, dejan fuera de cobertura a los parados y paradas de larga duración (el número de estas personas y familias sin ningún ingreso aumenta en nuestro país desde hace varios años), también dejan fuera de cobertura a los menores (con lo cual fomentamos la pobreza infantil, ya que sus padres tampoco pueden garantizarles una alimentación y cuidados dignos) y también a las mujeres sin empleo, que trabajan únicamente en el hogar, dedicándose fundamentalmente al cuidado de hijos, ancianos y personas dependientes. La RB cubriría y daría solución a todos estos segmentos de población, dado su carácter indefinido y universal. No entraremos aquí, por no ser objeto del presente artículo, en la discusión en torno a otros aspectos y efectos de la RB que sus detractores destacan, y que además han sido ya expuestos en profundidad en otros artículos, a los cuales remito a los lectores interesados. 

 

Por su parte, la medida del Trabajo Garantizado también es tremendamente interesante. Surge de la conclusión lógica de que el mercado de trabajo se centra únicamente en las actividades, profesiones y empleos rentables para el sistema, lo cual no significa que nuestra sociedad no necesite que se realicen infinidad de trabajos y actividades más, para su mantenimiento y cobertura de sectores que el ámbito privado no cubre. Y por otra parte, también parte de la premisa de recuperar al Estado como empleador de última instancia, recuperándolo como actor garantista del empleo público para el conjunto de la ciudadanía, enfoque muy denostado desde la ideología neoliberal, que considera que los empleos deben generarse casi únicamente en el sector privado, y que los empleos públicos deben ir minimizándose. En este sentido, su campaña de desprestigio hacia el conjunto de los funcionarios y empleados públicos en general es demoledora, así como la extensión y fomento del nuevo paradigma del "emprendedor" (dícese de la persona que se autoexplota mediante sus propios medios), así como de los apoyos a la empresa privada. El TG rompe con todos estos modelos absurdos, y vuelve a potenciar y a dar el papel correspondiente al Estado. En resumidas cuentas, el TG asume y desarrolla la premisa de que el sector público tiene la obligación de garantizar el empleo a todas aquéllas personas que quieran trabajar y estén formadas y capacitadas para ello, pero no encuentren trabajo ni en el sector privado ni en el sector público convencional. 

 

Y así, múltiples ocupaciones, empleos, trabajos y necesidades encajan perfectamente con los Planes de TG que el Estado podría desarrollar, que además podrían ser cambiantes en el tiempo, y a los cuales cualquier persona con la formación adecuada se podría adherir. El Trabajo Garantizado, así enfocado, sustituye el principio de creación de puestos de trabajo sólo desde la óptica de la rentabilidad económica, dando preponderancia al principio de la rentabilidad social, esto es, de la utilidad que dichos trabajos tengan para la comunidad, o si se quiere, de la necesidad que la sociedad tenga de abordarlos y desarrollarlos. Tiene en cuenta sobre todo las necesidades sociales, así como que hay personas con la preparación adecuada que quieren trabajar y no pueden hacerlo en los sectores convencionales. Mezcla la necesidad de realizarse profesionalmente, con la necesidad social insatisfecha en múltiples sectores, donde el beneficio económico es menor o no existe, y que por ello han sido desechados por el ámbito privado. El sector de los cuidados, del mantenimiento de un medio ambiente adecuado, de las necesidades de formación, o del reciclaje, reutilización y reforma de las viviendas, de cara a su adaptación a fuentes de energía limpias y renovables, son algunos buenos ejemplos. 

 

El TG implicaría, evidentemente, la garantía de un salario digno y de unas buenas condiciones de trabajo, lo cual también ahuyentaría las intenciones de explotación laboral por parte de la empresa privada. Supondría también un apoyo muy importante para el propio mantenimiento del sistema público de pensiones, al implicar un beneficio en términos de mayores cotizaciones sociales y recaudación por impuestos, lo cual redundaría en la sostenibilidad y proyección del sistema a largo plazo. El Estado sería siempre el encargado de financiar los diversos Planes de TG, si bien serían los propios municipios, junto a los movimientos sociales y las diversas organizaciones de la sociedad civil (ya que ellos son los que mejor conocen las necesidades), quienes tendrían la misión de identificar las necesidades de puestos de trabajo a cubrir, determinando qué perfiles serían necesarios, y a qué necesidades sociales responderían. Como puede observarse, tanto la medida del TG como la de la RB son absolutamente compatibles, ninguna está en contra de la otra, ambas pueden implementarse (quizá con diversos grados de progresión y urgencia social) en una sociedad justa y avanzada, dedicada no sólo a garantizar la realización personal y profesional de las personas, sino a que incluso cuando ello no sea posible, las necesidades básicas y fundamentales continúen cubiertas. 

 

En los casos en los que el TG tuviera que ser reestructurado (por ejemplo, por cambios graduales en el modelo productivo, susceptible de reciclar profesiones, especialidades y nichos de empleo y de negocio), o bien en los períodos en los que existieran tiempos de migración entre un empleo en el sector privado o en los planes públicos de TG, o bien simplemente durante los períodos de formación, reciclaje o actualización de los trabajadores o trabajadoras, la RB continuaría actuando de colchón mínimo imprescindible, completamente asegurado y permanente, para que las personas afectadas por estas situaciones nunca pasaran a estar en situación de necesidad, sino que continuaran con sus necesidades básicas cubiertas, y además, evitando toda la casuística y el rosario de requisitos que hoy día se imponen a los candidatos o candidatas a ser beneficiarios de alguna prestación. Pero es que, como decimos, la RB se cobraría siempre, independientemente de que la persona en cuestión estuviese participando, durante cualquier período de tiempo, en un Plan de TG (o en el sector privado, por supuesto). En estos casos, el TG (o cualquier otro trabajo o actividad en el sector público o privado) se colocaría encima de la RB, sumando ambas fuentes de renta, pero estando la RB exenta de cotizar para el IRPF. Lejos por tanto de enfrentar ambas medidas, sumemos fuerzas desde el conjunto de la izquierda transformadora para que tanto una como la otra puedan ser muy pronto una realidad en nuestro panorama social. 

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19 enero 2016 2 19 /01 /enero /2016 00:00

Para el capitalismo moderno es de gran importancia la dominación psicológica del individuo y la manipulación de su conciencia y de sus necesidades

Vicente Romano (“La formación de la mentalidad sumisa”)

Retomando desde el final del artículo anterior, y no nos engañemos, al sistema no le importamos más que como máquinas de producir dinero, y de consumir más y más para perpetuar su propia dinámica. Si de verdad a los Gobiernos, a los grandes medios de comunicación, a los grandes empresarios, a la oligarquía, les importáramos algo, no se producirían las contra-reformas laborales, no retrocederíamos en derechos, no involucionaríamos en libertades, etc. Nos aconsejan cómo usar el tiempo libre, además, para que éste no sea peligroso para ellos. Pero...¡bien que procuran evitar que aumente el tiempo libre! Mientras hacemos deporte (cuanto más mejor, cuanto más obsesivo tanto mejor), mientras nos dedicamos a sobrevivir, a entretenernos con banalidades impuestas y patrocinadas por el propio sistema (las revistas del corazón, los programas deportivos, los reallity shows, etc.), no nos da tiempo a concienciarnos de verdad.

 

El tiempo libre sólo aumenta, de golpe, si dejamos de estar en el engranaje productivo, si nos jubilamos o nos quedamos en el paro. Pero entonces, comenzamos a estar mal vistos por el sistema, porque dejamos de aportar lo que al sistema le interesa de nosotros. Como estamos programados sólo para trabajar o parasitar, la mayoría no sabemos cómo emplear nuestro tiempo. No se fomentan las artes, las letras, la filosofía, el cultivo libre de nuestras aficiones, tan sólo las que el propio sistema legitima como aficiones "de masas" (piénsese en el fútbol, por ejemplo). Nos dedicamos a buscar trabajo, a formarnos, o a la vida ociosa. Actividades todas ellas acordes con el guión capitalista globalizado de nuestro tiempo. A estas alturas, sería muy curioso realizar, con la información que hemos ido comentando, una especie de "retrato social" del individuo "perfecto" para el capitalismo, del sujeto ideal para la clase dominante, digno hijo, siervo y esclavo del pensamiento único.

 

José López, en su referida obra, lo relata en los siguientes términos: "El ciudadano ideal para el capitalismo es aquél que cumple algunas (cuantas más mejor) de las características siguientes: que practica mucho deporte (cuanto más mejor, así no tiene tiempo de hacer otra cosa), que tiene muchos hijos (así tiene menos tiempo libre y más gastos, está más atado económicamente, además de contribuir a aumentar el ejército de hormigas obreras), que se aficiona a comer (¡qué fácil y cómodo es aficionarse a aquéllo que ya de por sí estamos obligados a hacer!, ¡no dedicamos ya suficiente tiempo a comer y a todo lo que conlleva, como para encima dedicar nuestras conversaciones a la gastronomía!), que se aficiona al sexo, a la ropa de moda, a la higiene, a la estética, que incluso se obsesiona con todo lo que tenga que ver con su físico, que se pasa las horas de sus vacaciones descansando en la playa tostándose al sol, que se entretiene con el fútbol y todos sus culebrones (él) o con las vidas ajenas devorando prensa rosa (ella), que, en el peor de los casos, lee periódicos de la prensa tradicional (perfectamente controlada), que vota, como "buen ciudadano responsable y consciente" (nótese que las tres palabras están entrecomilladas) a una de las dos opciones del bipartidismo, que, en todo caso, lee ciertos libros que no dicen mucho (hay que entretenerse pero sin comerse demasiado el coco), menos sobre el sistema social en el que vive, que ve mucha tele (no hay nada más cómodo), que dedica el tiempo libre que le sobra a matar las horas, a hacer el vago, a contemplar a los demás, a vivir en el bar o en la peluquería, que se hace adicto al consumo, al trabajo o a la vida ociosa, que quiere siempre un coche mejor (que luego casi sólo usa para lucir o para ir al trabajo), que redecora y vuelve a redecorar su casa por enésima vez, que se preocupa sólo de él y de los suyos, que se relaciona con sus congéneres sólo para cosas intrascedentes...".

 

 

Pues bien, ahí tenemos el retrato robot del perfecto hijo del pensamiento dominante. Por supuesto, podríamos incluir muchas más características, pero las que hemos incluido en esta pequeña "radiografía social" nos parecen muy ilustrativas. Se trata ahora de que cada lector o lectora, a la luz del retrato expuesto, realice un ejercicio de introspección consigo mismo, e intente dilucidar hasta qué punto se acerca o se aleja de dicho retrato. El ciudadano ideal para el sistema actual, como hemos dicho, no sabe vivir sin trabajar. El culto al trabajo realiza precisamente esa misión principal, es decir, inculcarnos que el trabajo (remunerado, socialmente bien visto y útil para el sistema) es absolutamente imprescindible para ser una persona "normal". Se nos inculca ese amor por nuestra propia esclavitud. No somos conscientes de ella. Incluso nos enfadamos si alguien nos cuestiona nuestro "modus vivendi", y además, a cualquier otra persona que no se ajuste a él, lo etiquetamos en seguida (como un vago, un raro, un bohemio, un vividor, un anormal, etc.). Y lo que es peor, no deseamos ser conscientes de toda esta dinámica. El sujeto ideal hijo del pensamiento dominante desea, por encima de todo, ser "vulgar", ser "normal" (palabra muy utilizada por los dirigentes del PP), adaptarse todo lo posible a su entorno, integrarse perfectamente en él. 

 

El individuo hijo predilecto del capitalismo moderno, del sistema imperante, es un materialista convencido (pero no en su sentido filosófico, sino en el peor sentido de la palabra). Para él/ella lo más importante, casi lo único importante, es lo material. Su imagen física, su trabajo, su coche, su casa, su vestimenta. Su prestigio social lo es todo. Y depende de sus posesiones materiales, de su sueldo, del dinero, de las apariencias. Cuanto más tiene, mejor se cree. Los antisistema, los utópicos, los idealistas, que hablan de que otro tipo de sociedad es necesaria y posible, son considerados por nuestro personaje ideal como ilusos, ingenuos, fracasados, inadaptados. Y así, las escalas de valores se trastocan. Por ejemplo, cuestiones como el honor y la dignidad pasan a convertirse en conceptos anticuados, caducos y románticos, pero absolutamente inútiles. La dignidad es sustituida por el egoísmo. El pensamiento dominante nos quiere críticos, pero sólo hasta cierto punto. Por  ejemplo, si hay que criticar la corrupción de los políticos se critica, pero si hay que cuestionar los pilares del capitalismo, entramos en arenas movedizas. El individuo ideal para el sistema defiende los símbolos nacionales, se identifica con ellos, acepta el orden establecido, y de esta forma, se convierte en un perfecto "alumno" del sistema capitalista. No busca soluciones de fondo (ni siquiera es capaz de detectar los auténticos problemas de fondo), sino que acepta las reglas del sistema estoicamente, entiende que "la vida es así", que "es lo que hay". Y, por supuesto, no tiene sentido rebelarnos contra la vida. Continuaremos en siguientes entregas.

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