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21 enero 2016 4 21 /01 /enero /2016 00:00

…parece que Estados Unidos está en guerra consigo mismo. A fin de cuentas, es un país en el que 31.000 personas mueren a balazos cada año. De ellas, unos 12.000 son asesinados y los 19.000 restantes, suicidios. Son 90 muertos al día. Cada dos meses mueren por armas de fuego más estadounidenses que los que cayeron en Irak. Cada 33 días, tantos como fueron asesinados el 11-S

Fragmento de artículo de la revista argentina “Miradas al Sur”

Como ya hemos indicado en otros artículos de esta serie, el caso de América Latina es especialmente dado a los "experimentos" de dominación colonial (y de todo tipo), por aquéllo de que USA ha considerado siempre a Latinoamérica como su "patio trasero". Durante el último medio siglo, las sucesivas incursiones, injerencias, guerras, revueltas, derrocamientos, sanciones e instauración de inestabilidades económicas ha sido incesante en la región. El estado imperial estadounidense se enfrentó a cada paso a los diversos gobiernos legítimos latinoamericanos salidos de las urnas, que adoptaron opciones económicas, mercados, políticas y sistemas de financiación muy diversas, y que intentaron hacerlo, sobre todo, sin la tutela permanente de Washington. Y así, con una buena dosis de respaldo popular en sus respectivos países, América Latina fue saliendo tímidamente de la esfera estadounidense de dominación imperial-capitalista. Pero como siempre, los Estados Unidos no iban a quedarse de brazos cruzados. 

 

Y así, la facción militarista recurrió a la consabida fórmula del golpe militar para llevar a cabo la "restauración", organizándose Golpes de Estado en Venezuela, Ecuador, Bolivia, Honduras y Paraguay. Salvo los dos últimos, todos fracasaron. Y en otros países, se intentó la vía de los Tratados de Libre Comercio, como una herramienta de consolidación de la expansión y dominio de las empresas transnacionales estadounidenses en los territorios de los diversos países latinoamericanos que se prestaron a tales experimentos neoliberales: México, Colombia, Perú, Panamá y algunos otros, siguieron esta estela, por cierto, la misma que ahora se pretende implantar (siguiendo a su vez la estela de Canadá y algunos países asiáticos) con Europa, bajo el famoso TTIP. Pero que quede claro que tanto la facción militarista como la de las empresas multinacionales del Estado Imperial norteamericano coinciden en apoyar una estrategia electoral, desestabilizadora y golpista con múltiples flancos, convergiendo en el intento de restauración del poder del régimen neoliberal controlado por los Estados Unidos. Pero esta dominación neoliberal no se conformó con el derrocamiento de los respectivos Gobiernos, sino que avanzó sin cesar hacia la creación de regímenes clientelares de Estados Unidos por toda América Latina, desmantelando sus economías nacionales, privatizando y desnacionalizando más de 5.000 empresas públicas de sectores económicos estratégicos, y contribuyendo al saqueo de sus recursos naturales, y al control sobre sus telecomunicaciones, transportes y finanzas. 

 

Toda una calculada ofensiva de Washington, ante la indiferente mirada de la comunidad internacional, que continúa permitiendo las "llamadas de atención" y las salidas de tono de los gobernantes y dirigentes políticos estadounidenses, acostumbrados a marcar el paso de la política internacional, en su inmensa mayoría sumisa a los intereses estadounidenses. Pues bien, en América Latina tenemos dos perfectos ejemplos de Estados coloniales de USA, que llegan hasta hoy día, en pleno siglo XXI, y a los cuales vamos a prestarles atención a continuación, como son Puerto Rico y Haití. El caso de Puerto Rico es especialmente significativo, ya que los habitantes de la llamada "Isla del Encanto" no han podido disfrutar de su entorno maravilloso, ni tampoco ser dueños de su destino, amarrados bajo el dominio colonial, primero de España, y después, durante los últimos 117 años, de Estados Unidos. Tomamos información al respecto de un magnífico artículo de Ricardo Alarcón de Quesada, publicado en el medio mexicano La Jornada. Bajo el eufemismo denominado "Estado Libre Asociado" (ELA), Washington intentó presentar al mundo una realidad social que no se correspondía para nada con la realidad política y económica de los boricuas (el pueblo puertorriqueño). Dicha situación de ELA fue rechazada por el pueblo de Puerto Rico por mayoría absoluta, en un plebiscito celebrado a finales de 2012, al que las autoridades estadounidenses no le han hecho el más mínimo caso. 

 

Durante los últimos años de salvaje colonialismo e imposición de USA a Puerto Rico, la situación se ha agravado considerablemente, hasta el punto de que hoy día el país no puede pagar sus deudas, la economía está en claro declive y además sufren una tremenda crisis financiera. Al no poseer el ELA ninguna capacidad soberana, todas las leyes refrendadas por la Asamblea Legislativa portorriqueña son absolutamente ignoradas. Y así, en julio de 2015, la Corte Federal de Apelaciones, situada en Boston (Estado de Massachusets), que es la máxima instancia judicial para Puerto Rico, determinó la inconstitucionalidad de dicha ley y la anuló, alegando además que es el Congreso Federal estadounidense el que tiene plenas facultades sobre dicho país, y no su Asamblea Legislativa insular. Pero como decimos, no sólo es que el estado colonial haya sido rechazado categóricamente por la población, sino que además, el modelo económico instaurado allí ha fracasado, ya no es viable, y quiénes lo administran, no poseen capacidad legal alguna para enfrentar y poder cambiar el desastre que supone. Y por supuesto, la quiebra de Puerto Rico es consecuencia directa de su sometimiento a Estados Unidos, llevando a la isla caribeña a un estatus insostenible.

 

Se acabó por tanto allí también el sueño americano, ya que Estados Unidos se había empeñado desde siempre en presentar a Puerto Rico como un modelo para el resto de América Latina, con su supuestamente floreciente economía, conformando un país libre, rico, feliz y pacífico. Pero el "país de las mil maravillas" ha despertado, ha dicho basta, ha afirmado que su proyecto ya no es viable, que su estatus ha de ser redefinido, y que hay que buscar otra salida a su modelo económico. ¿Cómo se ha llegado a esta situación? El estatus de Estado Libre Asociado ocultaba la destrucción de su economía autóctona, el dominio absoluto de las corporaciones estadounidenses, el desempleo generalizado, la emigración masiva, el grave deterioro del medio ambiente y, por supuesto, la persecución del movimiento patriótico, víctima del acoso y espionaje por parte del FBI y demás acciones hostiles, incluyendo asesinatos que han quedado absolutamente impunes. Después del saqueo de sus recursos naturales, muchos inversionistas se han retirado de la isla, su déficil fiscal no dejó de crecer, y más de la mitad de la población se ha visto forzada a emigrar, sobre todo a Estados Unidos, donde les esperan, en palabras de Ricardo Alarcón, "la pobreza y la miseria, pero también la discriminación, el odio racial y el desprecio en los arrabales de New York y Chicago, en las granjas de Florida y en otras partes". Continuaremos en siguientes entregas. 

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20 enero 2016 3 20 /01 /enero /2016 00:00

La idea para el presente artículo nace de la infundada opinión, entre algunos sectores de la izquierda, de que las medidas en torno a la Renta Básica (en adelante, RB) y el Trabajo Garantizado (en adelante, TG) son medidas opuestas, contradictorias, o como poco, que hay que tomar partido por una u otra. Nosotros, desde un pleno convencimiento de la utilidad de ambas medidas, pensamos que nada más lejos de la realidad, y que más bien al contrario, son propuestas que pueden y deben coexistir, dentro de una política económica y social anticapitalista, y que persiga una mejor redistribución de la riqueza, así como mayores cotas de justicia social. Por tanto, ambas medidas no sólo no son contradictorias, sino que pueden y deben implementarse a la vez (quizá en diversos grados de interrelación y correlación), suponiendo soluciones complementarias y coordinadas, y persiguiendo un último fin incuestionable, que no es otro que el pleno empleo en la medida de lo posible (dentro de las capacidades del modelo productivo), así como la garantía de la satisfacción de las necesidades básicas para todo el conjunto de la ciudadanía. 

 

Bien, repasaremos de forma rápida el fundamento y las características de ambas medidas, para poder entenderlo mejor, y sacar las conclusiones de forma más argumentada. Hoy día, ambas medidas son propuestas por fuerzas políticas del ámbito de la izquierda transformadora (que no radical, tampoco vayamos a exagerar) de nuestro arco político, como son Izquierda Unida-Unidad Popular (TG), y PODEMOS (RB). Hemos de aclarar, no obstante, que la RB propuesta por la formación morada no responde al concepto que desde otro sector de la izquierda defendemos para tal medida, porque nos parece que deben adoptarse otros enfoques más ambiciosos de la misma. Por tanto, aquí seguiremos, al hablar de la RB, los planteamientos que nos parecen debieran estar presentes en el programa electoral de PODEMOS, pero que por desgracia, han sido significativamente recortados. Y como decimos, por los planteamientos de ambos programas electorales, que aún siendo distintos responden a fuerzas políticas del arco de la izquierda, pareciera que fueran propuestas antagónicas, contrapuestas o contradictorias, excluyentes entre sí, no sólo porque cada una de ellas sólo defiende una de las medidas, sino porque incluso, alguna parte de la dirigencia y de la militancia de ambas, critica abiertamente la medida propuesta por la otra fuerza política. 

 

Y como decimos, pensamos que no tiene ningún sentido, puesto que son propuestas que, en ningún momento, faceta o aspecto, se contradicen o excluyen entre sí, o persiguen objetivos opuestos. Si se quiere, lo podemos expresar de esta forma: ni a la RB le molesta el TG, ni viceversa. Es más, nunca hemos acabado de entender porqué IU-UP no ha abogado también por la RB, y porqué PODEMOS no se ha adherido también a las propuestas del TG. Básicamente, la propuesta de la RB (la que se defiende desde la Red Renta Básica) consiste en una prestación económica indefinida e inembargable, sufragada por el Estado, para todos/as los/as ciudadanos/as por el hecho de serlo, con el objetivo de erradicar e impedir la pobreza. Consistiría en una prestación mínima que cobraría todo el mundo (los menores de edad en un porcentaje inferior sobre la cuantía de los adultos), en torno a la horquilla entre los 600 y 700 euros mensuales, y que se cobraría independientemente de que la persona en cuestión tuviese cualesquiera otras fuentes de renta. Sería universal (todo el mundo la cobraría, pero sólo los más desfavorecidos ganarían con ella), individual (se concedería a las personas individualmente, no a las "unidades familiares", como las actuales prestaciones), e incondicional (no se tendrían en cuenta requisitos como los niveles de renta, los modelos de convivencia, si se trabaja o no, durante cuánto tiempo, si existen mayores o menores cargas familiares, etc.). 

 

Su propuesta de financiación, que evidentemente los detractores de la medida esconden continuamente, y además manipulan cada vez que pueden, se origina y justifica básicamente desde una reforma fiscal profunda (para que paguen más los que más tienen y más ganan) y desde la eliminación del resto de prestaciones actuales que la RB absorbería (simplemente, porque todo se unificaría y convergería con ella). Incluso en un estadío posterior, la RB (así como el resto de servicios y prestaciones del Estado) puede financiarse mediante la eliminación de actuales gastos superfluos, innecesarios o injustos del Estado, tales como la financiación a la Iglesia Católica, a la Casa Real o a los Planes de Armamento del Ministerio de Defensa. Con todo ello queremos insistir en la idea de que HAY DINERO suficiente, incluso dinero de sobra, para sufragar una medida como ésta para todo el conjunto de la ciudadanía, y para que no nos dejemos engañar por las manipulaciones, tergiversaciones, ocultaciones y medias verdades de los detractores de la medida, que están fundamentalmente en el ámbito de la derecha política, social y mediática, pero incluso también en algunos sectores de la izquierda más descafeinada. 

 

Pero es que la RB cubriría aún más objetivos, pues vendría a solventar algunos de los problemas y lagunas que hoy día dejan sin cubrir el conjunto de subsidios y prestaciones "condicionadas" que se conceden a las personas desempleadas. Por ejemplo, dejan fuera de cobertura a los parados y paradas de larga duración (el número de estas personas y familias sin ningún ingreso aumenta en nuestro país desde hace varios años), también dejan fuera de cobertura a los menores (con lo cual fomentamos la pobreza infantil, ya que sus padres tampoco pueden garantizarles una alimentación y cuidados dignos) y también a las mujeres sin empleo, que trabajan únicamente en el hogar, dedicándose fundamentalmente al cuidado de hijos, ancianos y personas dependientes. La RB cubriría y daría solución a todos estos segmentos de población, dado su carácter indefinido y universal. No entraremos aquí, por no ser objeto del presente artículo, en la discusión en torno a otros aspectos y efectos de la RB que sus detractores destacan, y que además han sido ya expuestos en profundidad en otros artículos, a los cuales remito a los lectores interesados. 

 

Por su parte, la medida del Trabajo Garantizado también es tremendamente interesante. Surge de la conclusión lógica de que el mercado de trabajo se centra únicamente en las actividades, profesiones y empleos rentables para el sistema, lo cual no significa que nuestra sociedad no necesite que se realicen infinidad de trabajos y actividades más, para su mantenimiento y cobertura de sectores que el ámbito privado no cubre. Y por otra parte, también parte de la premisa de recuperar al Estado como empleador de última instancia, recuperándolo como actor garantista del empleo público para el conjunto de la ciudadanía, enfoque muy denostado desde la ideología neoliberal, que considera que los empleos deben generarse casi únicamente en el sector privado, y que los empleos públicos deben ir minimizándose. En este sentido, su campaña de desprestigio hacia el conjunto de los funcionarios y empleados públicos en general es demoledora, así como la extensión y fomento del nuevo paradigma del "emprendedor" (dícese de la persona que se autoexplota mediante sus propios medios), así como de los apoyos a la empresa privada. El TG rompe con todos estos modelos absurdos, y vuelve a potenciar y a dar el papel correspondiente al Estado. En resumidas cuentas, el TG asume y desarrolla la premisa de que el sector público tiene la obligación de garantizar el empleo a todas aquéllas personas que quieran trabajar y estén formadas y capacitadas para ello, pero no encuentren trabajo ni en el sector privado ni en el sector público convencional. 

 

Y así, múltiples ocupaciones, empleos, trabajos y necesidades encajan perfectamente con los Planes de TG que el Estado podría desarrollar, que además podrían ser cambiantes en el tiempo, y a los cuales cualquier persona con la formación adecuada se podría adherir. El Trabajo Garantizado, así enfocado, sustituye el principio de creación de puestos de trabajo sólo desde la óptica de la rentabilidad económica, dando preponderancia al principio de la rentabilidad social, esto es, de la utilidad que dichos trabajos tengan para la comunidad, o si se quiere, de la necesidad que la sociedad tenga de abordarlos y desarrollarlos. Tiene en cuenta sobre todo las necesidades sociales, así como que hay personas con la preparación adecuada que quieren trabajar y no pueden hacerlo en los sectores convencionales. Mezcla la necesidad de realizarse profesionalmente, con la necesidad social insatisfecha en múltiples sectores, donde el beneficio económico es menor o no existe, y que por ello han sido desechados por el ámbito privado. El sector de los cuidados, del mantenimiento de un medio ambiente adecuado, de las necesidades de formación, o del reciclaje, reutilización y reforma de las viviendas, de cara a su adaptación a fuentes de energía limpias y renovables, son algunos buenos ejemplos. 

 

El TG implicaría, evidentemente, la garantía de un salario digno y de unas buenas condiciones de trabajo, lo cual también ahuyentaría las intenciones de explotación laboral por parte de la empresa privada. Supondría también un apoyo muy importante para el propio mantenimiento del sistema público de pensiones, al implicar un beneficio en términos de mayores cotizaciones sociales y recaudación por impuestos, lo cual redundaría en la sostenibilidad y proyección del sistema a largo plazo. El Estado sería siempre el encargado de financiar los diversos Planes de TG, si bien serían los propios municipios, junto a los movimientos sociales y las diversas organizaciones de la sociedad civil (ya que ellos son los que mejor conocen las necesidades), quienes tendrían la misión de identificar las necesidades de puestos de trabajo a cubrir, determinando qué perfiles serían necesarios, y a qué necesidades sociales responderían. Como puede observarse, tanto la medida del TG como la de la RB son absolutamente compatibles, ninguna está en contra de la otra, ambas pueden implementarse (quizá con diversos grados de progresión y urgencia social) en una sociedad justa y avanzada, dedicada no sólo a garantizar la realización personal y profesional de las personas, sino a que incluso cuando ello no sea posible, las necesidades básicas y fundamentales continúen cubiertas. 

 

En los casos en los que el TG tuviera que ser reestructurado (por ejemplo, por cambios graduales en el modelo productivo, susceptible de reciclar profesiones, especialidades y nichos de empleo y de negocio), o bien en los períodos en los que existieran tiempos de migración entre un empleo en el sector privado o en los planes públicos de TG, o bien simplemente durante los períodos de formación, reciclaje o actualización de los trabajadores o trabajadoras, la RB continuaría actuando de colchón mínimo imprescindible, completamente asegurado y permanente, para que las personas afectadas por estas situaciones nunca pasaran a estar en situación de necesidad, sino que continuaran con sus necesidades básicas cubiertas, y además, evitando toda la casuística y el rosario de requisitos que hoy día se imponen a los candidatos o candidatas a ser beneficiarios de alguna prestación. Pero es que, como decimos, la RB se cobraría siempre, independientemente de que la persona en cuestión estuviese participando, durante cualquier período de tiempo, en un Plan de TG (o en el sector privado, por supuesto). En estos casos, el TG (o cualquier otro trabajo o actividad en el sector público o privado) se colocaría encima de la RB, sumando ambas fuentes de renta, pero estando la RB exenta de cotizar para el IRPF. Lejos por tanto de enfrentar ambas medidas, sumemos fuerzas desde el conjunto de la izquierda transformadora para que tanto una como la otra puedan ser muy pronto una realidad en nuestro panorama social. 

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19 enero 2016 2 19 /01 /enero /2016 00:00

Para el capitalismo moderno es de gran importancia la dominación psicológica del individuo y la manipulación de su conciencia y de sus necesidades

Vicente Romano (“La formación de la mentalidad sumisa”)

Retomando desde el final del artículo anterior, y no nos engañemos, al sistema no le importamos más que como máquinas de producir dinero, y de consumir más y más para perpetuar su propia dinámica. Si de verdad a los Gobiernos, a los grandes medios de comunicación, a los grandes empresarios, a la oligarquía, les importáramos algo, no se producirían las contra-reformas laborales, no retrocederíamos en derechos, no involucionaríamos en libertades, etc. Nos aconsejan cómo usar el tiempo libre, además, para que éste no sea peligroso para ellos. Pero...¡bien que procuran evitar que aumente el tiempo libre! Mientras hacemos deporte (cuanto más mejor, cuanto más obsesivo tanto mejor), mientras nos dedicamos a sobrevivir, a entretenernos con banalidades impuestas y patrocinadas por el propio sistema (las revistas del corazón, los programas deportivos, los reallity shows, etc.), no nos da tiempo a concienciarnos de verdad.

 

El tiempo libre sólo aumenta, de golpe, si dejamos de estar en el engranaje productivo, si nos jubilamos o nos quedamos en el paro. Pero entonces, comenzamos a estar mal vistos por el sistema, porque dejamos de aportar lo que al sistema le interesa de nosotros. Como estamos programados sólo para trabajar o parasitar, la mayoría no sabemos cómo emplear nuestro tiempo. No se fomentan las artes, las letras, la filosofía, el cultivo libre de nuestras aficiones, tan sólo las que el propio sistema legitima como aficiones "de masas" (piénsese en el fútbol, por ejemplo). Nos dedicamos a buscar trabajo, a formarnos, o a la vida ociosa. Actividades todas ellas acordes con el guión capitalista globalizado de nuestro tiempo. A estas alturas, sería muy curioso realizar, con la información que hemos ido comentando, una especie de "retrato social" del individuo "perfecto" para el capitalismo, del sujeto ideal para la clase dominante, digno hijo, siervo y esclavo del pensamiento único.

 

José López, en su referida obra, lo relata en los siguientes términos: "El ciudadano ideal para el capitalismo es aquél que cumple algunas (cuantas más mejor) de las características siguientes: que practica mucho deporte (cuanto más mejor, así no tiene tiempo de hacer otra cosa), que tiene muchos hijos (así tiene menos tiempo libre y más gastos, está más atado económicamente, además de contribuir a aumentar el ejército de hormigas obreras), que se aficiona a comer (¡qué fácil y cómodo es aficionarse a aquéllo que ya de por sí estamos obligados a hacer!, ¡no dedicamos ya suficiente tiempo a comer y a todo lo que conlleva, como para encima dedicar nuestras conversaciones a la gastronomía!), que se aficiona al sexo, a la ropa de moda, a la higiene, a la estética, que incluso se obsesiona con todo lo que tenga que ver con su físico, que se pasa las horas de sus vacaciones descansando en la playa tostándose al sol, que se entretiene con el fútbol y todos sus culebrones (él) o con las vidas ajenas devorando prensa rosa (ella), que, en el peor de los casos, lee periódicos de la prensa tradicional (perfectamente controlada), que vota, como "buen ciudadano responsable y consciente" (nótese que las tres palabras están entrecomilladas) a una de las dos opciones del bipartidismo, que, en todo caso, lee ciertos libros que no dicen mucho (hay que entretenerse pero sin comerse demasiado el coco), menos sobre el sistema social en el que vive, que ve mucha tele (no hay nada más cómodo), que dedica el tiempo libre que le sobra a matar las horas, a hacer el vago, a contemplar a los demás, a vivir en el bar o en la peluquería, que se hace adicto al consumo, al trabajo o a la vida ociosa, que quiere siempre un coche mejor (que luego casi sólo usa para lucir o para ir al trabajo), que redecora y vuelve a redecorar su casa por enésima vez, que se preocupa sólo de él y de los suyos, que se relaciona con sus congéneres sólo para cosas intrascedentes...".

 

 

Pues bien, ahí tenemos el retrato robot del perfecto hijo del pensamiento dominante. Por supuesto, podríamos incluir muchas más características, pero las que hemos incluido en esta pequeña "radiografía social" nos parecen muy ilustrativas. Se trata ahora de que cada lector o lectora, a la luz del retrato expuesto, realice un ejercicio de introspección consigo mismo, e intente dilucidar hasta qué punto se acerca o se aleja de dicho retrato. El ciudadano ideal para el sistema actual, como hemos dicho, no sabe vivir sin trabajar. El culto al trabajo realiza precisamente esa misión principal, es decir, inculcarnos que el trabajo (remunerado, socialmente bien visto y útil para el sistema) es absolutamente imprescindible para ser una persona "normal". Se nos inculca ese amor por nuestra propia esclavitud. No somos conscientes de ella. Incluso nos enfadamos si alguien nos cuestiona nuestro "modus vivendi", y además, a cualquier otra persona que no se ajuste a él, lo etiquetamos en seguida (como un vago, un raro, un bohemio, un vividor, un anormal, etc.). Y lo que es peor, no deseamos ser conscientes de toda esta dinámica. El sujeto ideal hijo del pensamiento dominante desea, por encima de todo, ser "vulgar", ser "normal" (palabra muy utilizada por los dirigentes del PP), adaptarse todo lo posible a su entorno, integrarse perfectamente en él. 

 

El individuo hijo predilecto del capitalismo moderno, del sistema imperante, es un materialista convencido (pero no en su sentido filosófico, sino en el peor sentido de la palabra). Para él/ella lo más importante, casi lo único importante, es lo material. Su imagen física, su trabajo, su coche, su casa, su vestimenta. Su prestigio social lo es todo. Y depende de sus posesiones materiales, de su sueldo, del dinero, de las apariencias. Cuanto más tiene, mejor se cree. Los antisistema, los utópicos, los idealistas, que hablan de que otro tipo de sociedad es necesaria y posible, son considerados por nuestro personaje ideal como ilusos, ingenuos, fracasados, inadaptados. Y así, las escalas de valores se trastocan. Por ejemplo, cuestiones como el honor y la dignidad pasan a convertirse en conceptos anticuados, caducos y románticos, pero absolutamente inútiles. La dignidad es sustituida por el egoísmo. El pensamiento dominante nos quiere críticos, pero sólo hasta cierto punto. Por  ejemplo, si hay que criticar la corrupción de los políticos se critica, pero si hay que cuestionar los pilares del capitalismo, entramos en arenas movedizas. El individuo ideal para el sistema defiende los símbolos nacionales, se identifica con ellos, acepta el orden establecido, y de esta forma, se convierte en un perfecto "alumno" del sistema capitalista. No busca soluciones de fondo (ni siquiera es capaz de detectar los auténticos problemas de fondo), sino que acepta las reglas del sistema estoicamente, entiende que "la vida es así", que "es lo que hay". Y, por supuesto, no tiene sentido rebelarnos contra la vida. Continuaremos en siguientes entregas.

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18 enero 2016 1 18 /01 /enero /2016 00:00

Si una institución financiera es demasiado grande como para quebrar, es demasiado grande como para existir

Bernie Sanders (Candidato Demócrata a la Presidencia de EE.UU.)

La deuda pública es un megasistema de corrupción institucionalizado

María Lucía Fattorelli (Fundadora en Brasil del Movimiento "Auditoría Ciudadana de la Deuda")

Bien, tenemos que ir cerrando ya el tema de la deuda, esperando que en los anteriores artículos, donde se ha expuesto este asunto en profundidad, haya quedado claro el auténtico objetivo del sistema-deuda mundial, y las razones por las cuales su desmontaje debe ser uno de los pilares del Socialismo del siglo XXI. Básicamente, se trata de la utilización de este instrumento (la deuda pública) como vehículo para desviar recursos públicos hacia el sistema financiero, en un claro ejemplo de lo que el geógrafo y estudioso marxista británico David Harvey ha denominado como "proceso de acumulación por desposesión". Debemos aceptar como lícitas, por tanto, únicamente operaciones donde los Estados se endeuden legítimamente y de forma sostenible, para acometer financiaciones o proyectos desde instancias gubernamentales legítimas, con acreedores legítimos, que vayan destinados de forma finalista a la satisfacción de las necesidades sociales, o a sufragar servicios públicos para el conjunto de la ciudadanía. Pero lo que vemos, no sólo en nuestro país, sino en prácticamente todos los países, es que tanto el proceso de endeudamiento en sí como el destino de los fondos utilizados no se corresponde con dichos objetivos. 

 

El hecho mismo de que los Bancos Centrales vendan siempre los títulos de deuda públicas a las mismas entidades financieras (las más grandes del mundo) ya es en sí mismo harto sospechoso. Pero no sólo esto, sino que todos los demás factores también están relacionados: los llamamientos a la mal llamada "austeridad", los ajustes presupuestarios, las "reformas estructurales" solicitadas, el creciente poderío de los mercados, la precarización del mercado laboral, las olas privatizadoras, el desmontaje del Estado del Bienestar, todo ello son flecos de la misma tela, todo ello son tácticas que obedecen a la misma estrategia general, que no es otra que una clara ofensiva del gran capital hacia el mundo del trabajo, que bajo la excusa de la crisis (provocada por el propio capitalismo), pretende corregir todas las concesiones que la clase trabajadora ha arrancado a las clases dominantes desde la Segunda Guerra Mundial. Es por ello que debemos desmontar sus razonamientos, sus excusas y sus argumentarios, y explicar de forma incansable cuáles son los verdaderos objetivos que se esconden detrás de toda esta ofensiva, una de cuyas piezas fundamentales es este sistema-deuda. 

 

Y las bases matemáticas de este sistema-deuda está bien claras. Lo que en principio aparece como una deuda generada de forma legítima, va evolucionando hacia unos niveles escandalosos, porque llega un momento en que se emite más deuda para pagar gran parte de los intereses. Y así, estos intereses se transforman en una nueva deuda que va a incidir sobre más intereses. Es decir, intereses sobre los intereses. Esto va creando una bola de nieve que va creciendo progresivamente, que genera gastos a escala exponencial, sin contrapartidas, en una clara tendencia insostenible para cualquier Estado. La deuda pública se convierte en un ciclo automático, con vida propia, que se retroalimenta sistemáticamente. Cuando esto sucede, aquéllos intereses se van a transformar en capital. Y sobre ese capital se van a aplicar nuevos intereses. Y éstos van a transformarse de nuevo en capital. Es por eso que cuando se observa la curva gráfica de la deuda, se ve que la resultante es exponencial. Está creciendo continuamente, hasta convertirse en vertical. El problema es que llega un momento en que puede explotar, convirtiéndose en deuda absolutamente insostenible. Aquí es donde no cabe otra opción que pararse, auditar públicamente los orígenes de la deuda, y tomar las decisiones oportunas. 

 

Los acreedores, de esta forma, utilizan el sistema de la deuda pública como una forma de atar a los Estados, de volverlos absolutamente dependientes de los mercados, lo que justifica que, a cambio de seguir admitiendo títulos de deuda, estos acreedores (recordemos, entidades financieras) chantajeen a los Estados, justificando así un continuo proceso de privatización de recursos públicos. Desde minimizar las prestaciones por desempleo, hasta exigir la venta de empresas públicas rentables, pasando por privatizar los servicios públicos fundamentales. El acoso a los sistemas de protección social es el precio al que los mercados venden el secuestro del país por medio de la deuda. Cuando llegamos a comprender todo este proceso, sus auténticas motivaciones, es cuando nos damos cuenta de que, en realidad, lo que las élites económicas desean es el control sobre el patrimonio público de los Estados. Se genera una deuda con ellos, y dicha deuda somete al país. El país en cuestión se ve obligado, si quiere poder financiarse, a entregar parte de su patrimonio público, en una sucesiva escalada de exigencias aberrantes e ilegítimas, claramente en contra de los intereses de la población. Y esa escalada es imparable, porque cuando queremos darnos cuenta, los acreedores (es decir, todo ese poder económico en la sombra) se ha hecho dueño de las telefónicas, de las eléctricas, de las siderúrgicas, de los medios de comunicación, y un largo etcétera, que va dejando raquíticos los recursos del Estado, es decir, el patrimonio de todos. 

 

De ahí que el proceso de auditoría ciudadana de la deuda pública se vuelva absolutamente necesario. Sólo esta auditoría puede desenmascarar todo este chantaje de la deuda, puede mostrar lo que realmente es deuda legítima, y separarlo de todo ese montaje del mercado financiero, que convierte el instrumento de endeudamiento público en una herramienta para desviar recursos, y someter al país al poder financiero, impidiendo su desarrollo socioeconómico, controlando las necesidades sociales de la población, y el disfrute de sus recursos públicos. Hemos de despertar cuanto antes de esta pesadilla, hemos de reaccionar como sociedad, y hemos de poner contra las cuerdas a esta élite económica internacional (en clara connivencia con las élites económicas locales, que también se benefician de este aberrante sistema), para exigirles la cancelación del pago de toda la parte odiosa, ilegal, ilegítima o insostenible de la deuda, y reestructurar el pago de la parte legítima de la deuda pública. De esta forma, el Estado volverá a disponer de los recursos necesarios para implementar las políticas sociales urgentes para la población, en una palabra, volverá a ser un Estado legítimo, que responde a los intereses reales de su ciudadanía. Tratado ya el tema de la deuda, continuaremos con otros temas en siguientes entregas.

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16 enero 2016 6 16 /01 /enero /2016 00:00

Lo que lastra la higiene de un grupo parlamentario son las sospechas de corrupción, no que haya gente que vista diferente

Iñigo Errejón

Dentro del revuelo que al parecer han causado los nuevos Diputados de PODEMOS, durante el acto de constitución del nuevo Congreso, se han dado multitud de actitudes y declaraciones, pero quizá entre todas ellas destaque la protagonizada por Celia Villalobos, y sus lamentables declaraciones en torno a las rastas de un diputado de la formación morada, concretamente del diputado por Tenerife Alberto Rodríguez. En efecto, Villalobos vino a manifestar que "...me da igual que lleven rastas, siempre que las lleven limpias...para que no me peguen un piojo...". La veterana política del Partido Popular ya nos tiene acostumbrados a sus declaraciones fuera de lugar, a su insolente desparpajo, a sus continuas faltas de respeto, a sus airadas salidas de tono, y a sus voraces mentiras, pero aquí, entendemos que se ha pasado de la raya. 

 

La vena elitista de clásica señorona andaluza le ha salido a la Villalobos (cosa que no ha dejado de ser nunca), incómoda por tener que mezclarse con gente que exhibe semejante guisa, y no ha podido reprimir su presunción de que, seguramente, el diputado de PODEMOS albergará estas molestas liendres entre su frondoso pelo. Pero la verdad es que, visto lo visto, desde luego, mucho mejor un Parlamento con rastas, sin corbatas, y sin toda la parafernalia de imagen, modos y costumbres a las que nos tienen acostumbrados los antiguos parlamentarios. Y también prefiero a esta nueva gente que promete trabajar para cambiar la Constitución, antes que los solemnes juramentos delante de crucifijos, que luego se traducen en políticas pensadas para favorecer a la misma élite política, social y económica de siempre. Prefiero, sin lugar a dudas, la coleta de Pablo Iglesias, las melenas de Miguel Vila o de Rafa Mayoral, el bebé de Carolina Bescansa, las bicicletas de EQUO, y los pañuelos de Ada Colau, antes que las canas, las gominas, o los caros trajes y corbatas de sus señorías del PP. Es cuestión de estilo, de que nuestra imagen proyecta lo que somos, y no me gusta la imagen que, por ejemplo, es casi de obligado cumplimiento para banqueros y grandes empresarios. 

 

No sabemos si estos nuevos diputados y diputadas nos decepcionarán cuando comiencen su actividad parlamentaria, pero al menos, de entrada, prefiero que ofrezcan una imagen distinta a grandes nombres de la empresa privada que han ensuciado nuestro país durante décadas, tales como Juan Miguel Villar Mir, Juan Rosell, Florentino Pérez o Antonio Brufau, que aunque vistan estupendos trajes y den una imagen impecable, representan la decadencia y el declive de un sistema injusto e insostenible, representan la corrupción avariciosa e insaciable, representan una sociedad desigual, voraz, caótica e inmoral. Así que bienvenidas sean las rastas, las melenas, los tatuajes o cualquier otra imagen que rompa con la monotonía de un Congreso gris y triste, repleto de personajes que se olvidaron de a quiénes representaban, de quiénes les habían votado para estar donde estaban, y que  prefirieron su enriquecimiento personal, y la deriva hacia una sociedad salvaje y demencial. 

 

Bienvenidas las nuevas imágenes de gente joven, actual, sacada de la calle, preocupada por los problemas de la gente real, que indudablemente sí nos representan, y que esperemos que sean capaces de darle al Congreso de los Diputados una bocanada de aire fresco, no sólo renunciando (que ya lo han hecho) a parte de sus emolumentos como parlamentarios, para cederlos a otras causas justas, y para parecerse más a la gente de la calle, de donde ellos vienen, sino también contribuyendo a dar un giro a las políticas de siempre, a las políticas casposas, indecentes, trasnochadas e insensibles de los bienpeinados de chaqueta y corbata. Ahora, por fin, a partir de esta XI Legislatura de nuestra "democracia", el Congreso es sitio frecuentado por gente como usted, lector o lectora, y como yo, gente decente y normal, gente honesta, y que, respondiendo a uno de los lemas del 15-M, "sí nos representan". Aunque lleven rastas.

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15 enero 2016 5 15 /01 /enero /2016 00:00

El desastre ecológico que estamos sufriendo, en realidad, es el signo más inequívoco del fracaso del modelo económico actual

José López

Y muy en relación con las medidas sobre urbanismo que indicamos en la entrega anterior de esta serie, tenemos las medidas relativas a la reducción de la producción de residuos, y al fomento del uso sostenible de los recursos, ambos temas absolutamente necesarios e imprescindibles si queremos desarrollar políticas coherentes en todos los frentes. Porque en efecto, las grandes corporaciones han conseguido introducir la falsa percepción de que la calidad de vida se relaciona con el sobreconsmo de productos y servicios. De hecho, la teoría marxista sobre el origen de la actual crisis (que se complementa con otras teorías, como la de la explosión de la burbuja financiera, etc.) obedece a una situación de sobreproducción de recursos, y por ende, a la necesidad de sobreconsumo de los mismos. De esta manera se han alcanzado niveles insostenibles de extracción, transformación, consumo y desecho de recursos naturales, necesitando un planeta y medio para poder abastecer el consumo actual. 

 

Pero la cruda realidad nos lleva a tener que aceptar que sólo tenemos este planeta. No existe Plan B. Si el género humano no acepta esta premisa, no seremos capaces de sobrevivir, porque la destrucción de todo lo que nos rodea será inexorable. Aquí no estamos ante un problema religioso, donde las creencias nos pueden conducir a diversas interpretaciones ante la no aceptación de un hecho. Aquí estamos ante la naturaleza y sus ciclos biológicos, y no podemos alterar dicho funcionamiento de forma brusca sin sufrir las terribles consecuencias. Muchos productos son poco duraderos, e incluso de usar y tirar, con lo que la excesiva generación de residuos crea serios problemas a las Administraciones competentes, encargadas de la gestión final. Teniendo en cuenta todo ello, se proponen las siguientes medidas:

 

1.- Lanzar campañas de minimización y racionalización del consumo, tanto en las compras públicas, como en las privadas: limitación de grandes superficies comerciales, fomento de los alimentos locales y de la producción de cercanía, apoyo al tejido industrial de proximidad, fomentar los productos ecológicos y de temporada, incentivar a los mercados de segunda mano del sector de los muebles, aparatos eléctricos y electrónicos, textiles, y lucha contra la obsolescencia programada y percibida. 

 

2.- Desarrollar y potenciar actuaciones desde el sector público para la reducción en la generación de residuos, y para la preparación para la reutilización: proporcionando incentivos para la venta a granel, fomento del consumo del agua del grifo (convenientemente saneada en los casos donde sea necesario, con la consiguiente reducción del consumo de agua embotellada), campañas de compostaje doméstico y comunitario, sistemas de recogida para la reutilización en puntos limpios y comercios, etc. 

 

3.- Promover una mejora drástica de la recogida selectiva de los residuos para su posterior reciclaje: implantación de sistemas puerta a puerta, recogida separada de la materia orgánica, implantación de Sistemas de Depósito, Devolución y Retorno para los envases, etc.

 

4.- Impedir el desarrollo de nuevos productos de incineración, y eliminar los permisos de quema de residuos en las cementeras. 

 

5.- Implantación obligatoria de las mejores técnicas disponibles en la fabricación industrial, con el objetivo de alcanzar la producción limpia. 

 

6.- Desarrollar planes de gestión de todos los residuos agrícolas, forestales y ganaderos, garantizando su reutilización y recuperación material y energética. 

 

Con todo ello, se pretende también conseguir un segundo objetivo, como es detener la pérdida de biodiversidad, que está teniendo lugar desde hace tiempo, marcándonos un objetivo, que bien puede ser el año 2020. En marzo de 2015 la Comisión Europea avisó a varias Comunidades Autónomas por retrasos y otras carencias en la aplicación de las Directivas Comunitarias de Conservación de la Naturaleza. Este hecho es una muestra más de un problema bastante generalizado, sobre todo a nivel autonómico, como es la falta de reconocimiento de los beneficios que aporta la biodiversidad natural a los habitantes de su territorio, así como de su potencial para aportar más. No tomar en serio este asunto, y no compatibilizar los modelos territorial y económico con la naturaleza implica poner en riesgo el cumplimiento de objetivos europeos y estatales, y el acceso a fondos comunitarios; reducir la capacidad de mitigación del cambio climático y adaptación a sus impactos; perjudicar el bienestar de las personas y el atractivo de los paisajes naturales, y acabar con una serie de especies vegetales y animales, así como recursos naturales, imprescindibles para la correcta progresión de los ciclos biológicos. Por todo ello, se propone: 

 

1.- Aprobar los Planes de Gestión de los Espacios de la Red Natura 2000 con calidad y medidas suficientes para conservar las especies y los hábitats naturales de interés comunitario, así como garantizar la financiación, puesta en marcha y seguimiento de éstas y otras medidas de conservación y uso público del patrimonio natural, a través de los distintos fondos a nivel autonómico, estatal y europeo. 

 

2.- Implantar mecanismos de integración de la biodiversidad en todos los procesos de decisión y coordinación institucional para minimizar los conflictos y maximizar las sinergias entre la conservación del patrimonio natural y otras políticas como economía y desarrollo, agricultura y ganadería, urbanismo y turismo, agua, gestión forestal, energía, caza y pesca, etc.

 

3.- Favorecer la conectividad ecológica mediante planes de ordenación del territorio a escala de paisaje, con la implantación y mantenimiento de infraestructuras verdes, y el respeto de los dominios público hidráulico y marítimo terrestre, las zonas inundables, las vías pecuarias y los montes catalogados.

 

4.- Poner en marcha las medidas de gestión adecuadas para prevenir la entrada de especies exóticas invasoras, y frenar su expansión y alcance. 

 

5.- Prohibir las modalidades de caza más insostenibles y crueles (parany o captura de aves mediante trampas, captura en vivo de aves fringílidas, como el verderón o el jilguero, lanceo o caza de especies durante su período de reproducción), poner en marcha exámenes del cazador obligatorios y regular los vallados cinegéticos para que sean permeables para las especies no cinegéticas en toda su extensión. 

 

6.- Aprobar planes territoriales para impulsar la recuperación de especies amenazadas o en peligro de extinción, la restauración de ecosistemas degradados, y abordar otros asuntos como el uso de veneno, la gestión del conejo y la alimentación de las aves carroñeras. 

 

7.- Incluir el lobo en los Catálogos Regionales de Especies Amenazadas, y aprobar medidas para favorecer la coexistencia entre las manadas de lobos y la ganadería. 

 

Y en la relación con la diversidad, en la próxima entrega abordaremos el importantísimo y espinoso asunto de los derechos de los animales, y las principales medidas que habría que fomentar para garantizarlos. 

 

 

Fuente principal de referencia: Documento "Un Programa por la Tierra"

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14 enero 2016 4 14 /01 /enero /2016 00:00

Cuanto más grande es una empresa, menos control gubernamental tiene y más fuerza tiene como lobby frente a ese gobierno para convencerle de que regule a la medida de sus intereses

Rubén Sánchez (Portavoz de FACUA)

Bien, hemos hablado hasta ahora de los Tratados de Libre Comercio (TLC) centrándonos y poniendo como ejemplo el TTIP, pero la realidad nos lleva a contemplar otros Tratados similares que se acaban de firmar para otros contextos geográficos o transnacionales, así como la reciente historia sobre los mismos. Porque en efecto, si no ampliamos el foco, podríamos pensar que este Tratado es un hecho aislado, un acontecimiento novedoso en la historia, pero nada más lejos de la realidad inmediata, y los hechos acaecidos durante las últimas décadas. Hemos puesto varias veces como ejemplo el famoso TLCAN (México y Estados Unidos), para desmentir algunas de las "promesas" y vaticinios que los gurús del TTIP están pronosticando, pero lo cierto es que existen muchos otros Tratados similares que se han firmado en los últimos tiempos, el más cercano quizá el TPP. En realidad, el TTIP forma parte de la última hornada de Tratados de Libre Comercio de última generación, que  no son más que el resultado de la progresiva radicalización de la estrategia emprendida hace ya cerca de cuarenta años por las grandes corporaciones transnacionales, como nos recuerda Sol Sánchez, de ATTAC España, en su correspondiente artículo, del cual extraemos gran parte de esta información.

 

Y es que la lentitud de la OMC (Organización Mundial del Comercio) para eliminar los "obstáculos" al libre comercio (léase las regulaciones nacionales e internacionales) requerían una estrategia más agresiva, y de ahí que los lobbies que representan a los diferentes sectores hayan emprendido una lucha encarnizada por conseguir las más laxas regulaciones a uno y otro lado del Atlántico. Así que, tras el estrepitoso fracaso de la Ronda del Milenio en el 99 y la posterior paralización de la Ronda de Doha, pusieron todo su empeño en materializar y configurar la figura del TLC, como medio para, enmascanrándolo en la liberalización comercial, conseguir no sólo mayores cuotas de mercado, sino una abolición de los estándares y normativas en todas las áreas y sectores (laboral, social, medioambiental, de seguridad, alimentario, etc.). Desde el año 1959 se han firmado más de 3.000 TLC, la mayoría de ellos durante los últimos 15 años, y fundamentalmente entre países en desarrollo y países desarrollados. Y como estamos viendo, además de aranceles (que ya no representan un grave problema) incluyen compromisos de inversión, servicios, compras gubernamentales, propiedad intelectual, competencia, y casi siempre contienen cláusulas que permiten a las multinacionales llevar ante tribunales privados (mecanismos ISDS para el TTIP, al que ya nos hemos referido en anteriores entregas) a los Estados, cuando éstos adoptan nuevas normas o leyes que las empresas entiendan que representan obstáculos a la total liberalización de todas esas áreas. 

 

Porque la estructura de todos estos Tratados les dota de una seguridad jurídica aplastante, donde los derechos de los grandes inversores quedan clara y nítidamente protegidos, pero sus deberes, completamente difuminados. Y esto lo consiguen mediante el establecimiento de cláusulas que suponen ataques contra la democracia, y socavan gravemente la soberanía de los propios Estados. El TTIP no viene sólo, sino que en estos momentos está acompañado en la mesa de negociación por el CETA, un tratado similar que ya ha acabado su negociación entre la UE y Canadá (en septiembre de 2014), actualmente pendiente de revisión legal y traducción a todos los idiomas europeos, para ser luego presentado a ratificación ante los respectivos Parlamentos de los Estados miembros de la UE y finalmente, ante el propio Parlamento Europeo. Este procedimiento también se aplicará, en su caso, al TTIP, y de ahí los constantes llamamientos que hacemos para que el conjunto de la ciudadanía se conciencie sobre el peligro de estas herramientas, y ponga todo su empeño y fuerza social para impedir la firma de dichos Tratados. También le acompaña el TISA (Acuerdo sobre el Comercio de Servicios, por sus siglas en inglés), cuyas negociaciones, iniciadas en 2012, y que incluyen a 23 Gobiernos (entre ellos todos los de la UE) que representan a 50 países, e implican a más de las dos terceras partes del comercio mundial de servicios, porcentaje compuesto en un 90% por los servicios comerciales de los países desarrollados, y que supondrían la mayor amenaza para la continuidad de los servicios públicos que hayamos conocido hasta ahora. 

 

¿Cuál es quizá el "paso novedoso" que representan toda esta serie de Tratados frente a los acuerdos comerciales convencionales? Pues que son herramientas con un enorme poder de control y derogación sobre las normativas y derechos de los respectivos países suscriptores. Ello es así porque su proceso de negociación está totalmente orientado hacia los beneficios corporativos, de tal forma que si hay sectores, normativas, derechos o lagunas que se contemplen en beneficio de las poblaciones de los países suscriptores, sólo están resguardados hasta el siguiente período negociador, o hasta que ocurra una nueva revisión del Tratado, mientras que, para el caso de las "reivindicaciones" de los lobbies que representan al poder corporativo, cada vez que consiguen una normativa favorable para ellos, no sólo pasa a regir en los próximos Tratados, sino que comprometen incluso la capacidad de futuros Gobiernos para acometer soberana y democráticamente otras decisiones políticas que favorezcan al conjunto de la población. Al final, esta nueva oleada de Tratados capitalistas impondrán, si no somos capaces de evitarlo, una visión hegemónica del mundo, una cosmovisión neoliberal que impondrá sus formas y sus modos, sus limitaciones y sus impedimentos para los Estados que deseen revertirlas, de las relaciones internacionales, y de las normativas sociales, laborales, y culturales. 

 

Consagrarán un modelo productivo peligroso, desigual, irracional y obsoleto, insostenible social, ecológica y económicamente, que empobrecerá a las grandes mayorías sociales, que evolucionará hacia sociedades más injustas y desiguales, para asegurar el mantenimiento y crecimiento de los beneficios de una élite social mundial, compuesta por los grandes directivos de estas empresas transnacionales, unido a un aumento del peso social y político del calado de sus decisiones. Una sociedad del capitalismo sin fin, de la espiral hacia el supremo poderío de las empresas, del dictado de sus normas, de la imposición de sus criterios, y del desprecio al interés general de los ciudadanos/as. Un modelo de sociedad egoísta y peligrosa, decadente, insolidaria, desregulada y salvaje, que tenderá a la concentración progresiva de poder de unos cuantos superagentes del neoliberalismo, que buscarán satisfacer sus objetivos a toda costa, a sabiendas de que ya tienen la autopista preparada para ello, y todas las garantías a su favor. Una sociedad que no podrá volver atrás, un modelo de pensamiento único instaurado a sangre y fuego, bajo unos mimbres homogéneos instaurados bajo los sagrados dogmas del capitalismo más indecente. Debemos evitarlo como sea. Es mucho lo que nos estamos jugando. Continuaremos en siguientes entregas.

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13 enero 2016 3 13 /01 /enero /2016 00:00

En diversos artículos nos hemos ocupado de presentar el "currículum" de empresas emblemáticas del actual capitalismo (Inditex, El Corte Inglés, REPSOL, etc.), y aquí vamos a tratar otro claro ejemplo de las mismas, como es la archifamosa y superconocida consultora Price WaterHouse Coopers (PWC), otra joya del capitalismo. De entrada, las empresas que se adhieren al epígrafe "Consultoría" ofrecen el  mejor comodín para dedicarse absolutamente a todo, a cualquier negocio o actividad, pues el paraguas de una empresa consultora parece taparlo absolutamente todo, y todo cabe dentro de sus oscuros límites. Pero además, es ciertamente sospechoso que de todas las consultoras famosas que podemos nombrar, empresas todas ellas de envergadura internacional, PWC esté metida siempre hasta en la sopa. Ello es claramente indicativo de que hay o puede haber juego sucio, pues según las leyes de la competencia del mercado, dicha situación no debería ser normal. 

 

Tomaremos como referencia, entre otras fuentes, este artículo de Pablo Elorduy en el medio Diagonal, para ilustrar los avales de esta famosa empresa. PWC es una multinacional británica (con presencia del mercado hispanohablante, además de España, sobre todo en México y Colombia) cuya actividad en nuestro país se remonta a la auditoría del Banesto de Mario Conde, y a partir de ahí, su influencia en nuestro panorama económico y social es determinante. En el madrileño Paseo de la Castellana se alza su emblemática Torre, y está en la lista de las cuatro consultoras más importantes del mundo. Fundada en 1849, está adscrita a la categoría oficial de "Industria: Servicios Profesionales", como nos cuenta su página en español de Wikipedia. En 2011 sufrió el último cambio de nombre e imagen corporativa, y sus principales actividades de negocio "declaradas" son la Consultoría de Negocio y Financiera, el Asesoramiento Legal y Fiscal, y la Auditoría de Cuentas. Cuenta con más de 208.000 empleados en todo el mundo, y unos ingresos anuales declarados de más de 35.000 millones de dólares. En España, la firma ha trabajado con un 97% de las empresas del IBEX-35, y a nivel internacional, el panorama no va a la zaga. Con presencia en más de 157 países, está catalogada como una de las Big Four (las Cuatro Grandes, junto con Deloitte, Ernst&Young y KPMG). 

 

Aunque su fundación es mucho más antigua, la configuración actual y envergadura de esta gran empresa transnacional data de 1998, cuando tuvo lugar la fusión entre Price Waterhouse y Coopers & Lybrand, otra antigua consultora. Bien, con todo este palmarés, podríamos comenzar por preguntarnos: ¿a qué se dedica esta empresa? La respuesta es que no existe respuesta, o si se quiere, que se dedica a todo y a nada. Nos explicaremos: en realidad, PWC es el prototipo de empresa privada a la que los Gobiernos e Instituciones públicas (y privadas) encargan, digamos, los ·"trabajos sucios" bajo esta era neoliberal. Algunos ejemplos: su influencia en la configuración y tendencias del mercado laboral actual, de las pensiones o de la sanidad, sus prácticas de "revolving doors" o puertas giratorias, o su experiencia en los más avanzados métodos de elusión fiscal. Por eso la hemos catalogado como una auténtica "joya" del capitalismo actual, emblema de aquéllas empresas que se dedican a diseñar, en definitiva, los mimbres del mundo actual, globalizado y capitalista. Y así, el copago sanitario, las reformas del mercado de trabajo, de la educación, de la fiscalidad, de la defensa, de la energía, o de la ciberseguridad, se deben a la "inteligencia" y a la "ingeniería social" de esta empresa. 

 

 

La Fundación Lealtad, las empresas del IBEX-35 y la Escuela de Negocios ESADE, son otros pilares donde se apoya PWC para sus "actividades". Pero PWC también actúa de lobby de ciertos sectores empresariales, por ejemplo, vigilando y presionando para evitar una regulación desfavorable para el sector financiero. Y como hemos indicado, una de las actividades estrella de la compañía consiste en "asesorar" a sus clientes (otras grandes empresas) sobre la mejor manera de evadir impuestos. Por su parte, este artículo de Luisa Lores para el medio Nueva Tribuna detalla que PWC auditó la fusión de Bankia y de las cajas gallegas, que supusieron un agujero de más de 30.000 millones de euros. Como sabemos, Bankia tuvo que ser rescatada, suponiendo el importe de dicho rescate el mayor con diferencia de todas las entidades financieras públicas de nuestro país. Luisa Lores indica textualmente, sobre las actividades de PWC: "Sus informes son favorables a las multinacionales y contrarios a las personas, ya que PWC recomienda incrementar los copagos, generalizar la colaboración público-privada, impulsar la desgravación de los seguros sanitarios privados, mantener el trabajo temporal, promover la innovación según criterios de rentabilidad, potenciar la industria de armamento e incrementar las centrales nucleares". Con todo este arsenal, en un mundo realmente democrático, sería una perfecta candidata para ser expropiada de sus recursos, y sus altos directivos y responsables, enjuiciados y condenados por crímenes contra la humanidad. Pero lejos de eso, PWC está considerada en la más alta estima en el oráculo de las empresas de nuestro mundo neoliberal. 

 

Hemos de tener presente que el volumen de información que empresas de este tipo manejan sobre nosotros es prácticamente ilimitado (y con tendencia a crecer), de tal manera que su propósito no es la salud, la educación o la atención a las personas dependientes, sino los estudios de mercado, que les permitirán mediante análisis de rentabilidad comercial asesorar a Gobiernos e Instituciones para construir una sociedad más injusta, más desigual, con menor redistribución de la riqueza, y más peligrosa. Son empresas que juegan con un inmenso material de conocimiento e información pública de métodos, sistemas y ciudadanos, suponiendo una intolerable transferencia y uso del mismo hacia el capital privado. Su personal es formado en las más "prestigiosas" Escuelas de Negocio, y luego se sitúan estratégicamente en puestos de la Admnistración Pública, desde donde impulsan las reformas pertinentes, que favorezcan toda esta migración hacia el modelo de sociedad que persiguen. De hecho, otra gran práctica que brilla en el currículum de PWC son las puertas giratorias, donde destacan nombres como Jordi Sevilla (responsable del programa económico del PSOE), Luis de Guindos (Ministro de Economía y Competitividad en funciones, responsable para España del sector financiero de PWC hasta 2008), Jaume Matas (PWC fichó a este personaje como "experto en cambio climático"), o altos dirigentes de la formación política de Albert Rivera. Y por supuesto, en el mercado británico las puertas giratorias también son práctica habitual, como en el caso de Alan Milburn, ex Secretario de Salud durante el Gobierno de Tony Blair. 

 

Y por supuesto, el capítulo de la "mierda empresarial" no desmerece en PWC, derivado lógicamente de las múltiples actividades, muchas de ellas ilícitas, donde la compañía se ha visto inmersa. Por ejemplo, esta consultora está implicada en el caso de la venta de pisos del IVIMA (Instituto de la Vivienda de Madrid) a los fondos de inversión Goldman Sachs y Azora. Como sabemos, estos fondos buitre se han hecho con miles de viviendas de bloques de protección oficial, han rescindido los antiguos contratos de sus legítimos dueños, y ahora imponen nuevas condiciones abusivas a las familias que habitan dichos pisos. En definitiva, una forma absolutamente ruin, mezquina y miserable de ganar dinero. Pero mientras las leyes y las instituciones lo permitan...Pero no acaban ahí los escándalos. La Fiscalía acusa a 47 cargos de la división española de la empresa de no haber declarado 21 millones de euros por la venta de la División de Consultoría a la multinacional norteamericana IBM. PWC también está inmersa en casos de discriminación de género (caso de Ann Hopkins, discriminada por la empresa por no ser "suficientemente femenina"), las ayudas al banco británico Northern Rock durante la burbuja de las hipotecas subprime, o el caso de corrupción para favorecer la privatización del agua en Nueva Delhi.

 

Pero la lista completa es mucho más larga, existiendo condenas por todo el mundo, por sus prácticas de fraude contable y favoritismo en las privatizaciones a diversas empresas de múltiples sectores. Y por su parte, la filtración de documentos del escándalo financiero conocido como "Luxembourg Leaks" puso en el centro del debate político el presunto caso de fraude fiscal, donde PWC actuaba como proveedora de información confidencial (junto con sus compañeras del Big Four) para 370 compañías multinacionales, que evadieron impuestos mediante la domiciliación de sus actividades en Luxemburgo, donde contaban con enormes beneficios fiscales. Un escándalo en el que también resultan implicados los entonces Primer Ministro de Luxemburgo (Jean-Claude Juncker) y Ministro de Finanzas de Holanda (Jeroen Dijsselbloem), a la sazón Presidente de la Comisión Europea y del EuroGrupo, respectivamente, los dos cargos más importantes de la UE. El círculo se cierra. Éstos personajes y empresas son los que gobiernan y modelan el mundo de hoy. Cuidado con ellos, porque están fabricando un mundo oscuro, peligroso y deleznable que nos será muy difícil revertir, cuando nos demos cuenta de los tentáculos que tienden en nuestra sociedad.

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12 enero 2016 2 12 /01 /enero /2016 00:00

No existe el terrorismo como tal. El único terrorismo es el que generan el propio Estados Unidos y sus Estados aliados. Les resulta indispensable para poder “justificar” su saqueo del mundo

Carlos A. Larriera

Hemos ido relatando cómo el imperialismo estadounidense se manifiesta a nivel planetario, sobre todo bajo la obsesión del dominio mundial, ante la imposibilidad de que Washington pueda imponer sus "candidatos" electorales en los diversos lugares del mundo donde desearía. Todo lo demás son pretextos, bajo falaces llamadas a la "guerra contra el terrorismo", y otros eufemismos por el estilo. La agenda global estadounidense es cada vez más rechazada por la comunidad internacional, lo cual no hace sino aumentar su afán de poderío, y explica la psicosis obsesiva de su población, manifestada a través de estrafalarios y despóticos líderes, como Donald Trump, del que hablaremos en su momento con más calma. ¿Y cuál es el recetario de Washington y de sus países aliados, que otros lugares del mundo se niegan a aceptar? Pues en lo económico, un conjunto de políticas neoliberales que sangran a la clase trabajadora, aumentan las desigualdades y vuelven más ricos a los ya ricos. En lo exterior, una política tremendamente agresiva y muy militarizada, hegemónica e imperialista, colonizadora y saqueadora de los territorios en liza. 

 

Todo ello unido a la anexión israelí de Palestina, que es apoyada fervientemente por los republicanos, a una concentración de la riqueza en el sector financiero, y a una escalada militar que persigue el aislamiento de Rusia y China, las dos potencias que pueden hacerle frente, determina un ideario absolutamente agresivo, sólo justificado desde la posición fanática y egocéntrica norteamericana. Mientras la política de Estados Unidos intenta volver a imponer el saqueo y el dominio de la década de los 90 mediante regímenes clientelares y corruptos, van tomando fuerza opciones más respetuosas con los derechos humanos, con el planeta, con los recursos naturales, y con planteamientos pacifistas. En palabras del analista James Petras: "La facilidad con que la política exterior de EE.UU. recurre a las armas y a la coacción económica cuando no consigue el "resultado apropiado" mediante las urnas, muestra su naturaleza profundamente reaccionaria". Y así, Estados Unidos se ha ido oponiendo (utilizando el juego sucio, el chantaje, las revueltas populares, los paros patronales, los golpes de estado, la propaganda mediática, y muchas otras estrategias) a todos los gobiernos de izquierda o centro-izquierda progresistas que se han venido instalando últimamente por toda América Latina, aún cuando el pueblo manifestara su apoyo mayoritario a los líderes de estos partidos, en contraposición a los líderes apoyados por Washington. 

 

USA es, definitivamente, el país más injerencista de la historia moderna de Occidente, y el responsable último y definitivo de todos los Golpes de Estado de carácter fascista que se han venido perpetrando en diversos lugares del mundo. Y en el terreno económico, lidera con diferencia la ofensiva neoliberal más potente, representando al gran capital en todas sus expresiones, y auspiciando todos los organismos que a nivel mundial ahogan a los Estados y a los Gobiernos que desean instalar regímenes más justos y democráticos para sus respectivos países. Durante las últimas décadas, Washington ha recurrido a complicidades belicistas, a revueltas populares, a desabastecimientos comerciales, a falsas denuncias electorales, a cercos militares y a una escalada de sanciones económicas, cada vez que se imponían democráticamente gobiernos contrarios a sus intereses en cualquier lugar del mundo. Si todas estas campañas no hubieran existido, y se hubiese dejado que los electores en cada país eligieran libremente a sus gobernantes, y éstos desarrollaran sus proyectos políticos sin ningún tipo de amenazas u hostigamientos, quizá tendríamos un panorama mundial mucho más proclive al socialismo del siglo XXI, y sería más fácil liberarnos a nivel planetario del dogal que representan las Instituciones y Organismos neoliberales, que imponen sus políticas a sangre y fuego. 

 

Pero no. Washington ha optado siempre por el chantaje, el miedo, el terror, el hostigamiento y la guerra cada vez que ha visto amenazada su supremacía mundial, debilitando cualquier procedimiento democrático en cualquier sitio del globo, contribuyendo a producir un mundo violento, un panorama caótico y desolador, y sustituyendo regímenes populares de bienestar social, por el caos, el horror y el terrorismo. De esta forma, USA es el cáncer mundial que tenemos que extirpar. Lejos de representar una "democracia avanzada", como se quiere vender desde los países aliados occidentales (incluida España), Estados Unidos sólo representa hoy la represión, la debilidad y la decadencia de un país que jamás aceptó su lugar en el mundo, y quiso ostentar la representación de un imperio a la vieja usanza. USA representa hoy la mayor amenaza mundial, un ataque planetario, pernicioso y continuado contra los gobiernos soberanos e independientes, que rechacen estar tutelados por la hegemonía estadounidense, especialmente aquéllos de izquierda o centro-izquierda que se proponen seriamente reducir la pobreza y la desigualdad social, instaurando sociedades más justas, avanzadas y democráticas. Y cuando el asunto se les va de las manos, emprenden injustas guerras "preventivas" o "humanitarias", cuyo único fin es desestabilizar la zona en cuestión, acabar con sus infraestructuras, y saquear sus recursos naturales. 

 

Mediante el brazo armado de la OTAN, Washington es responsable directo o indirecto de todas las guerras iniciadas en Oriente Medio, de las luchas tribales emprendidas después de los detrozos y saqueos, y de toda la desestabilización resultante, que se traducen en gobiernos al servicio de los intereses norteamericanos, o en continuas revueltas, atentados y guerrillas que enfrentan las diversas etnias o grupos sociales o religiosos. James Petras sentencia de esta forma: "No hay crimen que no se cometa para conseguir la supremacía mundial, ninguna democracia que se oponga puede ser tolerada. Ni siquiera países tan pequeños como Honduras o Somalia, o tan grandes y poderosos como Rusia o China escapan a la ira y la desestabilización encubiertas de la Casa Blanca". Debemos por tanto difundir el carácter imperialista, violento y autoritario de esta nación, debemos contener y derrotar la política de la fuerza, y la insensatez que predomina en la voluntad de poder de Wasington, debilitando su fuerza, dejando de apoyar sus políticas, y enfrentándonos a sus designios en todos los foros internacionales. Sólo de esta forma es posible que podamos contener la ira y la fuerza del imperio, y construir entre todos un mundo más justo y democrático. Continuaremos en siguientes entregas.

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11 enero 2016 1 11 /01 /enero /2016 00:00

Una banca pública transparente, democrática, ética, con control social y orientada a la ciudadanía es un instrumento imprescindible para intervenir contra la desigualdad, la exclusión social y la irracionalidad del mercado

Javier Jimeno y Carlos Sánchez Mato

Y una pieza fundamental, añadimos nosotros a la cita inicial, para que los episodios de deuda desbocada a los que hemos asistido no vuelvan a tener cabida. El ejercicio de auditoría y, en su caso, de repudio de la deuda pública se hace, como estamos pudiendo comprobar, cada vez más necesario. En este artículo de Eric Toussaint recomienda textualmente que "la suma destinada al reembolso de la deuda pública no puede superar el 5% de los ingresos del Estado (después de repudiar el conjunto de la deuda ilegítima, ilegal u odiosa)", y eso fue exactamente lo que recomendó para el reciente caso de Grecia, cuyo proceso de auditoría presidió. Proceso que, como sabemos, no sirvió realmente a los intereses que debió haber servido, ya que el Gobierno de Syriza, presidido por un cobarde Alexis Tsipras, decidió, en vez de hacer caso a los consejos del Comité de Auditoría de la Deuda, y de su Ministro de Finanzas, Yanis Varoufakis (que había propuesto un plan alternativo de salida progresiva del sistema-euro), aceptar un humillante plan de rescate del país, aún con condiciones más indignas e inasumibles para el pueblo de lo que lo eran los anteriores. 

 

Y es que la Troika, que no entiende de chiquitas, decidió que la mejor estrategia era usar el ejemplo griego para "demostrar" al resto de países que no hay alternativa a sus postulados, y que además, aquéllos gobiernos que osen cuestionarlos, se pueden ver en serios apuros, utilizando mezquinas, ruines y miserables imposiciones a la población, como el "corralito" al que se vio sometido el pueblo griego durante más de dos semanas. En palabras de Michael Hudson, la posición de la Troika era y es: "Imponed la austeridad ahora. Más adelante hablaremos de la reestructuración de la deuda. Pero primero debéis liquidar lo que queda del sector público. Debéis rebajar los salarios otro 20% y forzar a otro 20% de vuestra población a emigrar. Sólo entonces, cuando estemos seguros de que ya no podemos sacaros ni un euro más, entonces tal vez estemos dispuestos a hablar sobre reestructurar algo de vuestra deuda. Pero en cualquier caso, nunca antes de que os hayamos quitado todo lo que os quedaba para pagar". Cualquier que hoy día tenga duda de que efectivamente éstas son sus auténticas intenciones, es que es un colosal ingenuo, o que simplemente, vive en la luna. 

 

El caso español no escapa a esta lógica neoliberal de la Troika. En nuestro país, como en todo el sur de Europa, el déficit presupuestario y la deuda pública se han convertido en elementos clave de cada PGE, para satisfacer las obsesivas directrices de la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional, hasta tal punto que el Gobierno (el del PP, además, de forma muy entusiasta) aplica recortes masivos para justificar su pago, y aducir razones de "saneamiento de cuentas públicas" y "ajustes presupuestarios". Es imposible, bajo esta situación, acometer, por ejemplo, un plan de inversiones en obras públicas sociales, en viviendas o en hospitales, y restituir los gastos sociales eliminados, sin repudiar y eliminar el pago de esta deuda. Desde 2008, la deuda pública española se incrementó en 650.000 millones de euros, pasando del 36% del PIB al 99% actual. Hoy en día debemos a nuestros acreedores un montante total prácticamente igual a toda la riqueza que genera el país en un año. La mayor parte de esta deuda está en manos de los bancos, del BCE y de grandes inversores nacionales y extranjeros. Y gran parte de esta deuda se generó para rescatar a los bancos quebrados, y a las grandes empresas que transfirieron al Estado sus propias deudas, en un claro proceso de socialización de pérdidas. Es, por tanto, y según la casuística y jurisprudencia presentada en artículos anteriores, una deuda ilegítima y fraudulenta. 

 

Una deuda que ata el PGE a grandes partidas de pago de intereses, y que succiona la savia vital de la economía española, transfiriendo anualmente más de 35.000 millones de euros al pago de intereses, el verdadero negocio de la deuda pública, que va a los mismos bancos e inversores que fueron salvados con dinero público. Por eso, no tenemos más remedio que repudiar el pago de, al menos, parte de esta deuda pública, liberándonos de dicho dogal, para poder atender al resto de necesidades sociales de una población ya bastante maltratada, con unos servicios públicos en claro proceso de desmontaje y de privatización. Sólo habría que respetar, devolviéndoles su dinero, a los pequeños ahorradores que no disponen de otros recursos, o que depositaron allí sus ahorros de toda una vida de trabajo. Faltaría por determinar los agentes que han de llevar a cabo todo este proceso de auditoría. Nuestra propuesta, desde la izquierda transformadora, es que este proceso ha de protagonizarlo un Comité Ciudadano compuesto por representantes reconocidos del pueblo trabajador, de los sindicatos y de los movimientos sociales más implicados con el asunto de la deuda, actores elegidos democráticamente, y con una autoridad moral irreprochable. Debemos tomar como referencia otros procesos y comités de auditoría de la deuda que se hayan formalizado en otros países recientemente, y su fin debe ser exponer documentalmente las mentiras, corruptelas, desmanes y saqueos que implicó el negocio de la deuda pública en los últimos años, y así demostrar ante el conjunto de la ciudadanía la necesidad de su repudio en las condiciones planteadas. 

 

No obstante, dicho Comité de Auditoría de la Deuda se limitará a publicar sus conclusiones cuando estén finalizadas, siendo el Gobierno de turno el responsable, a tenor de la información publicada, de tomar las oportunas decisiones al respecto, indicando los diversos tramos de deuda que se declaran impagados, en su caso, y los tramos que pueden ser objeto de renegociación y/o reestructuración. Es, por tanto, un sano ejercicio de democracia y de soberanía popular, completamente necesario, si queremos volver a tomar las riendas de nuestras propias decisiones, sin el lastre que supone la devolución de una deuda pública que no hemos generado. De ahí que todo este asunto haya sido tratado con profundidad en esta serie de artículos, porque pensamos que supone otro de los puntales fundamentales donde deben basarse las políticas socialistas del siglo XXI. El sistema-deuda globalizado ha de ser combatido por cada país, hasta que consigamos su completa erradicación, y eliminemos otra de las grandes herramientas que emplea el capitalismo mundial para atar a los países y controlarlos desde sus propias fuentes de financiación, impidiendo que puedan llevar a cabo políticas para satisfacer las necesidades sociales del conjunto de la población. Continuaremos en siguientes entregas.

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Published by Rafael Silva - en Política
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