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24 noviembre 2015 2 24 /11 /noviembre /2015 00:00

Esta barbarie abyecta en pleno París responde a la violencia igual de ciega y aún más asesina de los bombardeos perpetrados por la aviación francesa en Siria debidos a las decisiones tomadas por François Hollande y su gobierno

Fragmento del Comunicado del Partido Anticapitalista de Francia

Si bombardear un país fuera una solución efectiva para acabar con el terrorismo, ya no habría terrorismo

Ada Colau

ACONTECIMIENTOS: El pasado viernes 13 de noviembre, varios grupos organizados y armados de terroristas yihadistas cometieron varias matanzas indiscriminadas de civiles desarmados e indefensos en diversos escenarios de la capital francesa, como un estadio de fútbol y una sala de conciertos, al grito (entre otros) de "¡Os vamos a hacer lo mismo que vosotros hacéis en Siria!". El resultado (hasta el momento): 129 muertos y más de 350 heridos, casi un centener de ellos en estado crítico. 

 

LECTURA SIMPLE: Esto es una guerra contra el terrorismo yihadista. Francia está en guerra, y como tal debemos contestar y acabar con los asesinos. De hecho, ya se han detenido a la mayoría de ellos, otros se inmolaron, y además, debemos proceder a una campaña de bombardeos masivos e intensivos sobre las ciudades bastión del Estado Islámico en Siria e Irak, como de hecho se está haciendo. Son ellos o nosotros. Con el terrorismo no se puede negociar, sólo acabar con ellos. Debemos hacer respetar nuestro Estado de Derecho, y los valores que Francia proyecta al mundo. El mundo libre no puede verse intimidado por el terrorismo internacional. Ellos representan la barbarie, el mal. Nosotros representamos el mundo libre, los valores democráticos, el bien. No es una guerra entre religiones, sino entre civilición y barbarie (palabras de Rajoy). Lucharemos y venceremos.

 

LECTURA COMPLEJA: Examinemos el siguiente ejemplo: imaginemos que unos bárbaros italianos, por ejemplo, realizan una matanza en cualquier local de nuestro país...pues bien, ¿sería lógico pensar que el Gobierno español ordenara bombardear, en respuesta al ataque, diversas ciudades italianas? ¿Nos parecería un demencial ataque? Pues eso es precisamente lo que está haciendo Francia en Siria, incrementando los bombardeos sobre varias ciudades, acarreando miles de muertes de civiles inocentes, en respuesta al brutal ataque sufrido por su población, a manos de unos terroristas yihadistas. Y por tanto, esta simple comparación imaginaria muestra claramente la distinta vara de medir que empleamos cuando se trata de víctimas "europeas" o cuando se trata de víctimas musulmanas. Está claro que cantando al unísono el himno de la marsellesa no se arreglan los problemas, pero ahí estaban todos los diputados y senadores franceses, cantando su himno nacional a coro, con el orgullo francés a flor de piel, y su Presidente "socialista" diciendo barbaridades como: "Estamos en guerra contra el yihadismo".

 

Hollande (al igual que otros líderes mundiales) se permitió afirmar que estos atentados no sólo eran contra ciudadanos franceses, sino contra "los valores" que Francia preconiza en el mundo, contra la libertad y contra la democracia. Resulta curioso comprobar con qué altanería y firmeza se defiende, precisamente, la ausencia de valores, porque...¿qué valores representan a Francia, una de las mayores potencias capitalistas e imperialistas del mundo actual? Atrás, muy atrás, quedaron los auténticos valores preconizados por la Revolución Francesa (Libertad, Igualdad y Fraternidad) o la Comuna de París, que han degenerado desde entonces a marchas forzadas, han sido violados, prostituidos y sustituidos por los valores de la globalización capitalista y del imperialismo y el colonialismo. No es sensato, prudente ni razonable responder al horror con más horror, a la matanza con más matanza, al terrorismo con más terrorismo. La barbarie imperialista e islamofóbica y la barbarie yihadista se alimentan mutuamente. Por tanto, hasta que no seamos capaces de pergeñar una respuesta distinta, radicalmente pacífica, los conflictos, la violencia, el odio y el horror crecerán como el fuego.

 

Por otra parte, nos hemos acostumbrado a las cientos (incluso miles) de muertes que se producen diariamente en algunos lugares del mundo, que parece que haya dos estadíos de ciudadanos cuya muerte importa más o menos. Por ejemplo, las barbaridades que diariamente ejecuta Israel contra ciudadanos palestinos no parecen conmovernos, nadie sale a las calles a poner velas ni a guardar minutos de silencio por las víctimas palestinas, o por las víctimas de los campamentos del Sáhara Occidental, que son violentamente reprimidas por el ejército de Marruecos. Parece que son víctimas de segundo nivel, que importan menos que las víctimas parisinas, londinenses o madrileñas, por poner sólo unos ejemplos. La hipocresía y el cinismo con el que se tratan e informan estos asuntos es indignante. Por tanto, pongamos las cosas en su sitio. Los culpables de la matanza de París, en efecto, han sido los terroristas yihadistas que han apretado el gatillo, sí, pero...¿quiénes son los verdaderos responsables de que estas circunstancian se den? ¿El mundo musulmán, que es fanático y asesino? Es cierto que el autodenominado Estado Islámico (que ni es Estado, ni es Islámico, sino un grupo de abyectos terroristas) es el culpable de las matanzas, pero al igual que las ratas y las cucarachas, que nacen y se crían en la podredumbre y en la ponzoña, el Estado Islámico es fruto de la barbarie imperialista cultivada en algunos países musulmanes durante las últimas décadas por Estados Unidos y sus aliados occidentales, fundamentalmente la Unión Europea. 

 

Saqueos, dolor, muerte, sufrimiento, destrucción y barbarie han sido el caldo de cultivo sembrado por la OTAN y sus guerras imperialistas en dichos lugares, para derrocar a los respectivos gobiernos, y hacerse con el control de sus recursos naturales, en el fondo el imperialismo norteamericano, del cual no se habla nada en estos días, como responsable último y final de la existencia del macabro Estado Islámico. Pero esto no se debate, no se visualiza, no se explica a la población de los países "civilizados" occidentales, así que, por enésima vez, los auténticos responsables de esta oleada mundial de violencia salvaje no sólo quedan ocultos, sino que son presentados como los principales dirigentes interesados en la paz. Hacen llamamientos a la libertad, al mundo civilizado, intentando presentar su opción como la verdadera, dando la vuelta a la tortilla, ocultando y manipulando sus tropelías y salvajadas, y apareciendo como los salvadores de la patria. ¡¡BASTA YA DE TANTO CINISMO Y DE TANTA HIPOCRESÍA DE NUESTROS DIRIGENTES POLÍTICOS! Está claro, por tanto, que la adopción de medidas de fuerza y de represión, tales como el cierre de mezquitas musulmanas, el reforzamiento interno de la seguridad, el endurecimiento de las políticas de asilo a los refugiados, o el cierre de las fronteras galas sólo representan un maquillaje de cara a la galería, pero resultan absolutamente inútiles y desproporcionadas ante el tipo de amenaza que estamos tratando. 

 

¿Cuáles son, por tanto, las soluciones? Al horror no se le puede combatir con más horror, sino con la tolerancia, la diplomacia, la paz. Tenemos a una Francia imperialista que participa activamente en la coalición militar internacional contra Siria, que ha de ser desmontada, porque incluso si Daesh llega a ser destruído, no acabaremos con el problema...quien crea lo contrario, es que no se ha enterado aún de la verdadera película. Para acabar con el terrorismo, pues, constituye un primer hito fundamental acabar con todas las guerras imperialistas que pretenden saquear los recursos naturales de los pueblos, e imponer las dictaduras de las grandes empresas transnacionales, perpetuando el negocio de la guerra. Muy al contrario, hay que hostigar a los terroristas en su poderío, en su financiación, en sus posibilidades de conseguir armamento, y hay que proceder a la retirada de todas las tropas en todos los países donde estén presentes, todo ello en una primera fase. En una segunda fase, hay que proceder a debilitar al gran monstruo imperialista norteamericano, responsable de la inmensa mayoría de las injerencias que se cometen en los asuntos internos de los diferentes Estados, cuando éstos intentan alejarse del dogma imperialista. Hay que retirar los apoyos a las tropas norteamericanas, a las decisiones de su gobierno, hay que desmontar todas las bases militares norteamericanas en el exterior, y hay que debilitar a la OTAN hasta su completa desaparición. 

 

EPÍLOGO: Como en la famosa novela de Agatha Crhistie, "Asesinato en el Orient Express", hemos presentado, al estilo de Hércules Poirot, unos acontecimientos y dos interpretaciones de los mismos. La primera de ellas, la lectura simple, es la interpretación de la inmensa mayoría de las personas, así como de los medios de comunicación dominantes. La segunda, la lectura compleja, la lectura alternativa, sólo es sostenida por una minoría. Quizá por eso tenemos el mundo que tenemos. Dejo la conclusión a los lectores. Reflexionen con calma, y decidan cuál es el enfoque más correcto. 

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23 noviembre 2015 1 23 /11 /noviembre /2015 00:00

Resulta aterrador para la libertad de millones de personas cómo los grupos de banqueros y especuladores (bajo el eufemismo de los «mercados») han impuesto a los gobiernos elegidos por sufragio universal su concepción del bien privado. Es decir, chantajeando y presionando a los gobiernos para obligarles a imponer tremebundos ataques a las condiciones de vida y trabajo de las clases trabajadoras, pretextando que el déficit público era insostenible

Daniel Raventós

Y como caso concreto de dicha situación de adquisición de deudas, continuando con la casuística diversa que estamos analizando, tenemos el caso que se aplica a nuestro país (y a otros países del contexto europeo), que podría ser enunciado como las deudas contraídas en el marco del desarrollo e implantación de Planes de Ajustes Estructurales (PAS) acordados por los Estados del Sur con las Instituciones Financieras Internacionales (IFI) y de memorándums cerrados entre los Estados europeos y la "Troika" (Comisión Europea, Banco Central Europeo, y Fondo Monetario Internacional). Evidentemente, dichos "Memorándums de Entendimiento" (ME), como el acordado recientemente con Grecia, son descarados eufemismos detrás de los cuales se esconden agresivos planes de políticas fiscales, laborales y empresariales, orientadas básicamente a adelgazar el Estado, "flexibilizar" (en realidad, precarizar) el mercado laboral  y privatizar las empresas y organismos públicos rentables. En esencia, estos memorándums y planes de ajuste violan flagrantemente las reglas elementales de un Estado democrático, por mucho que sus dirigentes políticos los firmen aludiendo a su soberanía. 

 

Para empezar, ni siquiera los parlamentarios nacionales participan en la elaboración de dichos planes de ajuste, sino que son impuestos en duras "negociaciones" de salón, que ponemos entre comillas porque en realidad son imposiciones del gran capital que invaden y violan la soberanía popular de dichos Estados. El caso reciente de Grecia nos lo confirma. No existe diálogo con agentes sociales, ni con organizaciones de la sociedad civil. Estos mal llamados "planes de austeridad" se imponen luego a los sucesivos gobiernos y en última instancia, el conjunto de la ciudadanía es la verdadera perjudicada, aún cuando ésta los hubiera rechazado mediante el voto (como en el caso griego). Si en mitad de la ejecución de dichos planes y reformas existe un período electoral, éste es visto por los acreedores como un mero formulismo, pero nunca como una opción para que la democracia pueda cambiar las políticas que se estén implementando. En los casos más graves, lo cual ha ocurrido en la Unión Europeo en los casos griego e italiano, se desbanca por la fuerza al gobierno elegido democráticamente, y se imponen gobiernos tecnócratas al servicio de la ejecución de las medidas acordadas.

 

En resumidas cuentas, el escenario es de todo punto un secuestro democrático...¿le queda entonces a los lectores alguna duda de que las deudas así contraídas deben ser absolutamente repudiadas? Pues parece que afirmar esto es poco menos que un sacrilegio. Las movilizaciones populares, manifestaciones, huelgas, etc., indican claramente que el conjunto de la población rechaza estas medidas, pero a los poderes fácticos capitalistas les da exactamente igual. Bien, como variante concreta de estos escenarios que estamos describiendo, tenemos el caso, frecuentísimo en nuestro contexto europeo, de las deudas procedentes de un rescate bancario realizado en el marco de un procedimiento ilegal. Como sabemos, desde que estalló la crisis en 2007-2008, los Estados del Norte han rescatado a los bancos en varias ocasiones. Unos bancos que forman esta peligrosa hidra mundial, como ya comentamos varios artículos más atrás. Estos repetidos rescates toman básicamente dos formas: recapitalización y concesión de garantías del Estado.

 

La recapitalización ya sabemos en lo que consiste: básicamente, en derivar fondos comunitarios (fondos públicos) para inyectar liquidez y proceder al saneamiento de los balances bancarios, arreglando la ruina a la que los altos directivos los han conducido, y en algunos casos, incluso, socializando las pérdidas mediante procesos temporales de nacionalización (que después serán revertidos cuando las cuentas estén saneadas y las entidades en cuestión vuelvan a dar beneficios). En el caso español, el Gobierno del PP solicitó en 2012 una "ayuda financiera" o "línea de crédito en condiciones preferentes" (infinitos eufemismos para no utilizar el término "rescate") de hasta 100.000 millones de euros, que no se llegaron a utilizar, y de los cuales se han recuperado para las arcas públicas del orden de un 5-10%, asegurando muchos analistas que nunca podremos recuperar el monto restante. Con dicha cantidad se procedió a la recapitalización de infinidad de entidades financieras (Bancos y Cajas, fundamentalmente) que habían caído en quiebra debido a las malas prácticas de sus dirigentes, incluyendo desorbitadas indemnizaciones y pensiones de jubilación para sus altos directivos. 

 

Esto incluso podría ser entendible (aunque injusto) si fuera acompañado de la implantación de severas políticas que impidieran que los banqueros continuaran con sus prácticas especulativas, y además se impusieran impuestos internacionales a las transacciones financieras. Como todo ello no ocurre, los procesos de recapitalización son absolutamente inútiles de cara a no repetir de nuevo, cuando pase un tiempo, las mismas experiencias (cosa que, de hecho, algunos analistas y expertos ya vaticinan). El segundo mecanismo son las concesiones de garantías estatales para las entidades financieras. La lógica de la garantía es la siguiente: si el banco no consigue pagar a sus acreedores, entonces los poderes públicos (en definitiva, todos los contribuyentes) intervienen financieramente, lo que ocasiona un aumento de la deuda pública. Es decir, básicamente ocurre un proceso de desviación de la deuda privada hacia la deuda pública. 

 

El caso del banco internacional Dexia es un buen ejemplo de este caso. Vamos a recordarlo: en octubre de 2011, tres Estados (Bélgica, Francia y Luxemburgo) se comprometieron a garantizar los empréstitos de la entidad Dexia S.A. hasta la cantidad de 90.000 millones de euros. Además de resultar peligrosa económica y socialmente, la garantía otorgada por el Estado belga es ilegal (de hecho, ha sido denunciada por CADTM y ATTAC Bélgica). En efecto, dicha garantía ha sido emitida por simple decreto real procedente de una sesión de gobierno para asuntos corrientes, y sin que éste se haya tomado la molestia de consultar al Parlamento federal. Sin embargo, los temas presupuestarios son competencia del Poder Legislativo, según la Constitución belga. Además, la sección legislativa del Consejo de Estado tampoco fue consultada, aún cuando se trata de una condición imprescindible bajo pena de nulidad del acto. Y en cuanto a la garantía otorgada por el Estado francés, aunque en apariencia legal porque el Parlamento francés votó una ley, es igualmente ilegítima. Continuaremos en siguientes entregas.

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20 noviembre 2015 5 20 /11 /noviembre /2015 00:00

Todo ciudadano está obligado a conocer la realidad de la Historia de la sociedad de la que forma parte

Antonio San Román Sevillano

Pretendemos que una condena genérica al franquismo con efectos importantes pero meramente simbólicos, se transforme en la adopción de pronunciamientos contundentes y eficaces que colaboren a poner término a la inconcebible impunidad que protege a los criminales franquistas. En definitiva, de condenar el franquismo a exigir el fin de la impunidad de sus crímenes

Carlos Slepoy

Al igual que otras leyes de alto calado social, la Ley de la Memoria Histórica de 2007, que forma parte del catálogo de las pocas cosas buenas (aunque como siempre, insuficiente) del Gobierno de Zapatero, ha sido una de las grandes olvidadas en esta legislatura de Rajoy que acaba de finalizar. Pero esta vez no vamos a referirnos a ella directamente, sino a otro de los grandes pilares donde se basó la Transición, y que tiene mucho que ver con ella, como es la Ley de Amnistía de 1977. En efecto, esta ley supuso en su momento una especie de "punto final" pactado y acordado entre los poderes fácticos procedentes de las estructuras de poder del franquismo, y las nuevas fuerzas políticas que intentaban construir un nuevo contexto democrático. Pero como sabemos, dicho período transicional, lejos de ser "modélico", como nos lo suelen pintar, tuvo bastantes tintes relativos a la conservación de la correlación de fuerzas provenientes del régimen anterior, es decir, de la dictadura recién acabada. 

 

Y así, la Ley de Amnistía de 1977 intentaba cerrar una época, hacer borrón y cuenta nueva de un período histórico negro de nuestra historia reciente, pero sin garantizar la auténtica justicia a las víctimas de dicho período, esto es, sin garantizar una auténtica investigación (de los crímenes), anulación (de los tribunales y de las sentencias franquistas) y reparación (para los familiares aún vivos), y por tanto, sin garantizar la debida dignidad arrebatada por el período franquista. El famoso "consenso" político y social de la Transición impuso la ley del olvido, y a partir de ahí, los dirigentes políticos herederos de la época franquista argumentan la peligrosidad de "reabrir las heridas", para legitimar aquélla infame Ley de Amnistía, y poner broche final a aquélla época histórica. Pero en cualquier sociedad auténticamente democrática que se precie, las cosas no pueden quedarse así. De hecho, en todos los países donde han existido épocas dictatoriales, se ha procedido después, en las posteriores etapas democráticas, a la implementación de procesos de reparación, justicia y dignidad para las víctimas y sus familiares. Pero aquí no. La Ley de Amnistía dejó sin juzgar los crímenes políticos cometidos durante el franquismo, sin anular sus juicios sumarios, y sin reparar convenientemente a los familiares de los cientos de miles de muertos, torturados y desaparecidos de aquélla oscura etapa. 

 

En palabras del genial humorista gráfico Kalvellido: "Hemos vivido 40 años de dictadura, y ahora estamos viviendo otros 40 de propina". Y ello porque el actual régimen, heredero de aquél, donde el dictador se aseguró de dejarlo todo "atado y bien atado", y bajo un aparente funcionamiento democrático, continúa sirviendo a los mismos poderes fácticos de la anterior etapa franquista, continúa ofreciéndonos la misma correlación de fuerzas políticas, sociales y mediáticas, y persiste el servilismo del Estado a los mismos intereses del grupo de la población más rico y poderoso, en detrimento de la inmensa mayoría social. Pero volviendo a la perversa Ley de Amnistía, se prescribía en ella que todos los crímenes cometidos entre 1936 y 1977 quedaban amnistiados, y los presos políticos quedaban en libertad, lo que ponía en evidencia el triunfo del franquismo, evitando que su régimen y sus gobernantes fuesen juzgados por crímenes contra la humanidad. Y por supuesto, desde entonces al único terrorismo al que se le ha prestado atención es al de ETA, ya hoy día extinguido, cerrando y olvidando todo el terrorismo de Estado desplegado durante la etapa franquista, e incluso teniendo que contemplar cómo los asesinos y torturadores franquistas, algunos de ellos todavía vivos, se pasean con toda tranquilidad por nuestras calles. 

 

Es preciso derogar imperiosamente aquélla Ley, para poder intervenir anulando los miles de Consejos de Guerra que se desarrollaron durante el franquismo, para poder asesinar impunemente a ciudadanos que sólo habían cometido el crimen de pensar de otra forma al régimen opresor, déspota y fascista de Franco. No existió una ruptura popular y democrática contra el régimen franquista, sino sólo una ruptura pactada con las fuerzas políticas de la época, donde incluso las situadas más a la izquierda aceptaron las grandes líneas que la Transición imponía, tales como la Monarquía, la unidad de España garantizada por el Ejército, el poder de la Iglesia Católica, la continuidad de las jerarquías policiales y judiciales, o la adhesión al modelo económico capitalista, entre otras cosas. La Ley de Amnistía condenaba al olvido a tantos miles de represaliados por el régimen franquista, y dejaba en las cunetas a tantas víctimas de sus horrores. Miles de republicanos fusilados, torturados, encarcelados o exiliados quedaban olvidados por el nuevo régimen constitucionalista instaurado un año después, en 1978, con la complicidad de un PSOE y de un PCE de la época, que abrazaron sin dudas el nuevo régimen monárquico surgido de aquélla injusta Transición. 

 

Y hoy día, la dichosa Ley de Amnistía continúa usándose como argumento y excusa para no juzgar los crímenes franquistas, a sus responsables y ejecutores vivos, y para no resarcir a las víctimas de aquéllos abominables crímenes. Pero no sólo eso, sino que el absoluto desprecio que las clases dominantes y los partidos que las representan (sobre todo PP, pero también C's) dedican a la Ley de la Memoria Histórica es indignante. Hace pocos días, durante la celebración de unas Jornadas Informativas organizadas por el Diario El Mundo, con entrevista incluida a Mariano Rajoy, éste se jactaba delante del entrevistador y de una nutrida audiencia de haber dedicado, en esta legislatura que acaba, "cero euros" a la financiación de dicha Ley, a pesar de haber recibido hasta la fecha varios avisos de los Relatores de la ONU sobre esta cuestión. No se depuraron los funcionarios ni los mandos franquistas de la época (algunos de cuyos sucesores llegan hasta nuestros días), ni la concepción del Estado, ni su conjunto de leyes básicas e Instituciones, como mucho algunas de ellas mudaron en alguna suerte de evolución, como fue el caso de la Audiencia Nacional. 

 

En vez de eso, muchos mandos policiales de la noche oscura del franquismo, lejos de ser destituidos, fueron promocionados, y muchos jueces, fiscales, Secretarios de Estado, y altos cargos, muchos de ellos firmantes de sentencias que condujeron a la pena de muerte a indefensos ciudadanos, fueron tratados con alfombra roja desde la Transición, y hoy día incluso se sientan en los Consejos de Administración de muchas grandes empresas. El régimen premia a sus artífices, que ahora resulta que son "demócratas de toda la vida", y la vergonzante Ley de Amnistía les ampara y protege, mientras que a otros ciudadanos, por delitos irrisorios, el régimen los trata con la punta del pie. Hace falta, por tanto, romper esa barrera que no permite que el conjunto de la ciudadanía, mediante mecanismos democráticos, se reconozca en su propia historia, la valore y la conozca, y pueda impartir la justicia y la reparación debidas, distinguiendo a los culpables, y restituyendo la dignidad a las víctimas. La Ley de Amnistía ha de ser derogada, para que no pueda actuar como blindaje de los perversos actos que ocurrieron en nuestro pasado reciente, y para que sus oscuros personajes no puedan vivir sin el debido reproche penal de la sociedad. En caso contrario, continuaremos viviendo en un país que no se autorreconoce en su Memoria. 

 

Pero desgraciadamente, vivimos aún rodeados de gran parte del imaginario colectivo vigente en aquélla época, porque aún en nuestros días, monumentos, nombres de calles, plazas, placas, dedicatorias y reconocimientos de la época franquista están presentes en nuestra geografía cercana, porque todavía existen grupos políticos a los que les molesta que dicha simbología sea retirada. Son los mismos que pretenden que siga vigente la Ley de Amnistía, para que nuestro pueblo no rinda cuentas con su Historia, para que "la Memoria no mude en Historia" (en expresión de San Román Sevillano). La referida Ley de Memoria Histórica ya contempla la retirada de dicha simbología franquista, pero como hemos indicado, nuestros gobernantes están a otras cosas, siguen evadiendo nuestra necesidad de reconocer la Memoria, de mirarla de frente, de encararla, de enjuiciarla, de restituir todos sus daños, y de tomar conciencia de que nunca más puede ocurrir algo semejante. Creemos que el verdadero enfrentamiento de los pueblos con su Memoria histórica y colectiva, constituye la mejor garantía para que los fantasmas del pasado no vuelvan a aparecer. 

 

La memoria colectiva de un pueblo es algo sagrado, que hay que respetar, pues configura la suma de las memorias vitales de todos sus miembros. Y nuestros muertos y desaparecidos pertenecen a este marco social de nuestra memoria colectiva. No podemos dejar que macabras e injustas herramientas como la Ley de Amnistía nos robe esa memoria, nos deje de nuevo en la cuneta. Sólo su derogación nos permitirá acabar con la impunidad de los crímenes franquistas, acabar con la impunidad de todo un régimen fascista, uno de los más crueles de la Historia, y poder alcanzar la justicia y la reparación debidas. Mientras tanto, la herida sangrante de nuestro oscuro pasado reciente seguirá abierta, y sangrando. Desde la impunidad no puede existir la verdadera democracia, luchemos por la democracia, acabemos con la impunidad. Deroguemos la Ley de Amnistía de 1977. Dejemos el campo libre a la dignidad, a la justicia, a la verdad y a la reparación. Pasemos realmente página de la Historia. 

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19 noviembre 2015 4 19 /11 /noviembre /2015 00:00

El sistema capitalista ha conseguido engañar masivamente al pueblo (haciéndole creer que tiene el poder) a través de democracias “controladas” donde no tiene miedo de preguntarle qué piensa porque previamente se encarga (mediante una práctica continua de “lavado de cerebros”) de hacer que piense lo que él quiere

José López

Habíamos enunciado, ya en el anterior artículo de la serie, la importancia del principio de la duda, al igual que ocurre en los niños cuando se enfrentan por primera vez a todo lo que les rodea, y al no comprender lo que ocurre, enseguida preguntan: ¿por qué? Y lo hacen además repetidas veces, cuestionándose y volviéndose a cuestionar cada una de las respuestas que los adultos les damos, simplemente porque no quedan convencidos. Quizá este principio de la duda nos lleve a derrumbar de paso el principio que podemos llamar de "determinismo social". Este principio es básicamente el que niega cualquier alternativa al pensamiento dominante. Según este principio, el mundo es así porque sí, porque no puede ser de otra manera, o como mucho, es así porque las alternativas al mismo no serían viables, o serían mucho más costosas o complicadas. Por tanto, y bajo la influencia de este peligroso principio, damos por válidos multitud de pensamientos, que aceptamos socialmente, cantidad de acepciones y de explicaciones, de comportamientos y de decisiones, simplemente porque (nos hacen creer que) no existen otras alternativas. 

 

Por ejemplo, no cuestionamos las decisiones sobre rescatar con dinero público a las entidades financieras quebradas, o no ponemos en cuestión que hay que pagar nuestra deuda pública. También, por ejemplo, nos parece muy extraño que el Estado deba pagar una prestación monetaria a cada persona, sin más, por el hecho de serlo, aunque no trabaje. O por ejemplo, nos cuesta poner en cuestión la existencia de Dios, de algún Dios. Podríamos poner muchos más ejemplos. Como vemos, este principio nos nubla la vista, nos anula todas las posibilidades restantes, nos determina a aceptar las soluciones propuestas por el sistema según sus parámetros, que son los que determinan lo que es posible o imposible, lo que es justo o injusto. De esta forma, la manera en que funciona el mundo nos parece la única válida, real y posible, porque otras formas nos parecerían muy raras, absurdas o imposibles. En el fondo, es el efecto de muchos años de influencia del pensamiento dominante, que como ya explicamos en su momento, pone un dogal a nuestra mente para determinarla a pensar como a sus promotores les interesa. 

 

Pues bien, hay que romper con este principio. Hay que abrir la mente, hay que discernir con voluntad libre y abierta, y explorar otras posibles vías, otros caminos alternativos al campo de visión sobre el que observamos los diferentes problemas. Hay que cambiar el chip mental, hay que intentar desterrar (no es un ejercicio fácil, ya lo hemos dicho) toda la gama de prejuicios que nuestra mente interpone en nuestros razonamientos, y observar nuestro mundo y nuestra sociedad sin ningún filtro, sin ninguna miopía. Y bajo esta actitud, podremos pasar de la actitud de pasividad que nos permite sólo analizar y describir la realidad de nuestro mundo, aceptándolo sin más, a la actitud activa, inconformista, rebelde, que no se conforma sólo con describir la realidad, sino que opta por cambiarla. Más que describir cómo es el sistema, debemos pasar a describir, a pensar en términos de cómo quisiéramos que fuera el sistema. ¡Ojo!, porque enseguida nos comenzarán a llamar utópicos, irresponsables, ilusos, idealistas, etc., pero no debemos caer en estas trampas. Dicho cambio de actitud sentará un precedente para mirar bajo otro prisma, y nos colocará al principio de la rampa de lanzamiento idónea para pasar del "determinismo" al "voluntarismo". Esto es, a comprender el poder de la voluntad humana, la fuerza de nuestra voluntad, y con ello, a replantearnos los límites de lo posible y de lo imposible, que normalmente lindan con los propios límites de nuestra voluntad. 

 

Vivimos una época de cierta concienciación social. Algunos movimientos sociales y fuerzas políticas han surgido recientemente en esta línea. Los movimientos sociales de protesta, las concentraciones masivas, las manifestaciones, las proclamas, las huelgas, etc., cumplen dicha función social. El movimiento de izquierda, los manifiestos, la acción política, van polinizando el pensamiento social, y constituyen, evidentemente, grandes armas de lucha contra el pensamiento dominante. Pero si profundizamos, nos daremos cuenta de que no cuestionan radicalmente el sistema. Por ejemplo, si observamos nuestro panorama político actual, salvo alguna rara avis, ningún partido, coalición, plataforma o movimiento cuestiona los grandes paradigmas del sistema, los grandes principios donde éste se asienta. Se limitan, pues, a reivindicar mejoras o avances en determinados aspectos, o como mucho, asumen que ciertas facetas de nuestra sociedad podrían funcionar de otra manera, pero no ponen en crisis, en debate, los grandes pilares de nuestras bases sociales y de convivencia. Y ello es así porque, aún cuando las personas que protagonizan dichos actos se enfrentan al mismo, sólo se enfrentan de forma puntual, no completa. Sólo nos enfrentamos al sistema para parchearlo, para arreglarlo, para corregirlo, pero no para cambiarlo, no para transformarlo o sustituirlo completamente por otro sistema, que funcione bajo otras bases sociales distintas. Nuestro enfrentamiento con el sistema ha de ser total, para erradicarlo, para sustituirlo. Entonces, la siguiente pregunta podría ser...¿pero realmente estamos preparados para ello?

 

Quizá un simple ejemplo nos ayude a entenderlo. Vamos a pensar en los medios de comunicación dominantes, concretamente en la prensa escrita. Pensemos por ejemplo en medios como ABC, La Razón, La Vanguardia, El País...El Mundo. Pensemos en El Mundo. Nos pudiera parecer a simple vista un medio distinto. Un medio diferente, un medio valiente y arriesgado (no hace mucho tiempo destituyeron a su antiguo fundador y director), capaz de denunciar y de "poner en entredicho" el sistema, sacando a la palestra un montón de casos de corrupción del mismo, denunciándolos y contribuyendo a una campaña mediática de desprestigio de los políticos y empresarios actuales. Parecería por tanto que se trata de un medio que cuestiona al sistema, pero...¿realmente lo hace? Pues para responder a esa pregunta, quizá no debiéramos tener sólo en cuenta sus denuncias de corrupción, sino si apoya los verdaderos puntales del sistema capitalista y neoliberal que nos gobierna. Bien, veamos entonces...¿Apoya la Ley Wert de Educación (LOMCE)? ¿Apoya la privatización de la sanidad? ¿Apoya la actual política antiterrorista? ¿Apoya la celebración de la consulta soberanista en Cataluña? Podríamos seguir, pero creo que nos bastarán estas preguntas para comprender cómo El Mundo, en el fondo, es otro medio más del sistema, no es en realidad un medio alternativo. Continuaremos en siguientes entregas.

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18 noviembre 2015 3 18 /11 /noviembre /2015 00:00

Los interrogadores militares de la Bahía de Guantánamo han utilizado medidas agresivas de contra-resistencia de modo sistemático a fin de presionar a los detenidos para que cooperen. Estas medidas han incluido, según se informa, privación del sueño, reclusión en solitario, posiciones corporales dolorosas, sofocación ficticia y palizas. Otras tácticas de inducción de estrés han incluido presuntamente provocación sexual y manifestaciones de desprecio hacia los símbolos islámicos. […]. Desde fines de 2002, psiquiatras y psicólogos han formado parte de una estrategia que emplea extremo estrés, combinado con recompensas para modificar la conducta, para extraer información justiciable de cautivos que oponen resistencia

M. Gregg Broche y Jonathan H. Marks (sobre el campo de concentración de Guantánamo)

En el artículo anterior ya adelantábamos que el tema de las torturas empleadas por USA en los centros de reclusión iban a ser el próximo tema que íbamos a tocar en nuestro repaso por todas las facetas donde los Estados Unidos perseveran en su estado de guerra permanente. Y en efecto, existen hoy día múltiples fuentes que lo avalan. En diciembre de 2014, el Comité de Inteligencia del Senado estadounidense hizo público un informe sobre las prácticas de tortura que llevó a cabo la CIA durante la pasada década en Europa y Asia. Y, entre otros muchos, en este artículo del medio argentino Pagina 12 se comenta dicho informe, que vamos a tomar como referencia. Dichos métodos de tortura se practicaron contra personas sospechosas de haber cometido actos de terrorismo, lo cual nos muestra claramente el sentido del Estado de Derecho y de la dignidad de las personas que el Gobierno y las Instituciones estadounidenses poseen, ellos que, precisamente (repitámoslo una vez más, y lo haremos hasta la saciedad, hasta que nuestro mensaje llegue a todos los rincones del mundo) presumen de "respetar los derechos humanos". 

 

Por ejemplo, controvertidos procesos de interrogatorio a sospechosos y miembros de Al Qaeda retenidos en instalaciones secretas en diferentes lugares de Europa y Asia, durante los ocho años posteriores a los ataques terroristas del 11 de Septiembre de 2001 a las Torres Gemelas de Nueva York. Y es que el Comité de Inteligencia del Senado, después de una investigación que ya duraba 5 años, decidió en abril del pasado año desclasificar un resumen de 480 páginas del informe de 6200, recopilado por los representantes demócratas de dicho Comité. Según fuentes familiarizadas con el documento, citadas por el diario The Washington Post, el texto concluye que la CIA exageró ante el Congreso norteamericano y el Departamento de Justicia la utilidad de ciertas técnicas de tortura, tales como el ahogamiento simulado, consistente en verter ingentes cantidades de agua en la cara de un detenido para provocarle sensación de asfixia. Según la Presidenta del Comité de Inteligencia, la senadora demócrata Dianne Feinstein, "El informe expone una brutalidad que está en contra de nuestros valores como país, es una crónica de una mancha en nuestra historia que no debemos permitir que vuelva a suceder (...). La CIA cometió errores muy serios que nos persiguen hasta el día de hoy". Y nosotros nos preguntamos...¿a quiénes pretenderán engañar? ¿prácticas contrarias a sus valores como país? ¿Errores muy serios? Pero si los Estados Unidos han demostrado a lo largo de toda su historia (y lo estamos relatando y demostrando en esta serie de artículos) que sus valores son los de la barbarie, el capitalismo y la guerra...¿de qué nos está hablando esta señora?

 

Por supuesto, la CIA defendió absolutamente y justificó todas sus prácticas de tortura llevadas a cabo en el pasado, e incluso acusó a los senadores de haber accedido a información secreta de forma ilegal. Luego, por tanto, es público y notorio que dichas prácticas se han llevado a cabo con la total complicidad y autorización de todas las instancias gubernamentales implicadas. Néstor Kohan, en su obra "Cultura, ideología y revolución", y sobre la obsesión vigilante y militarista del gigante norteamericano, nos cuenta: "A tal punto llega el keynesianismo militarista norteamericano de nuestros días y su obsesión por controlar, vigilar y castigar cualquier mínima disidencia o rebeldía frente al sistema capitalista globalizado que, según datos oficiales, el número de militares en estado de servicio activo para el 31/1/2012 ascendía en EE.UU. 1.458.219, a los cuales se deben sumar unos 225.000 "contratistas" (o sea, mercenarios). A esa cifra descomunal debe agregarse la existencia en Estados Unidos de 1.271 organizaciones gubernamentales y 1.931 empresas privadas dedicadas a la inteligencia y el llamado "contraterrorismo" utilizando a 854.000 empleados que realizan sus actividades en 10.000 localizaciones diferentes y producen 50.000 informes de inteligencia al año. Una verdadera parafernalia vigilante y represiva sin guerras mundiales y en tiempos de supuesta "paz", hipertrofiada, parasitaria e improductiva, que haría sonrojar a los más fanáticos burócratas militares del fascismo europeo de mitad del siglo XX". 

 

Por su parte, este artículo del medio latinoamericano TeleSur, entre otros muchos, nos relata las brutales técnicas de interrogatorio ejecutadas por la CIA, realizadas en centros de detención y reclusión clandestinos o en la base militar estadounidense de Guantánamo, entre las que se incluyen la ya citada simulación de ahogamiento o "waterboarding", los golpes, las humillaciones, la exposición al frío, la privación del sueño, amenazas con un taladro eléctrico, o amenazas sexuales con un palo de escoba. La CIA argumentó que aunque cometió "errores" en su aplicación del programa, éste produjo información útil, y que el sometimiento de los sospechosos a dichas técnicas de tortura fue "crucial" para entender el pensamiento de Al Qaeda, y sigue siendo útil en la actualidad para los esfuerzos en la lucha contra el terrorismo internacional. Como vemos, el disparatado, demencial y provocador discurso de siempre, justificando en su nombre todo el despliegue represor de que son capaces, con tal de alzarse como los líderes mundiales en dicha lucha antiterrorista. Parece ser que estos "paladines de los derechos humanos" estadounidenses no conocen la Convención contra la Tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes (aquí la tenemos en castellano) publicada por ACNUR (la Organización dedicada a los refugiados, bajo auspicio de la ONU), un tratado de 1984 (aunque entró en vigor en 1987) que recoge en 11 páginas y 33 artículos todo el contexto, prácticas, circunstancias y actos que quedan expresamente prohibidos en aras a la protección de los derechos humanos fundamentales ante los casos de detención o sospecha de comisión o participación en determinados delitos. Pero como siempre, USA está por encima de cualquier convención o tratado, ellos están por encima del bien y del mal. Continuaremos en siguientes entregas.

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17 noviembre 2015 2 17 /11 /noviembre /2015 00:00

El movimiento feminista DENUNCIA que las violencias machistas suponen la manifestación más violenta de LA DESIGUALDAD DE GENERO Y SUPONEN la más grave violación de los DERECHOS HUMANOS DE LAS MUJERES que padece nuestra sociedad.

 

Desde el año 1995, 1378 mujeres han sido asesinadas por el terrorismo machista. En lo que llevamos de año se han contabilizado 70 feminicidios y otros asesinatos de mujeres cometidos por hombres: solo en el verano de 2015 han sido asesinadas 37 mujeres y 8 menores a manos de sus parejas, padres o parejas de sus madres. Mujeres y menores sufren violencia patriarcal en múltiples formas. Y esto sólo es la punta del iceberg.

 

En los últimos años hemos padecido los recortes sistemáticos en los recursos públicos generales, en los derechos sexuales y los derechos reproductivos, recortes en la interrupción voluntaria del embarazo de las menores de entre 16 y 17 años y recortes en los recursos especializados contra las violencias machistas. La cultura patriarcal nos culpabiliza sin que la sociedad, los medios de masas y los poderes públicos se enfrenten a los mitos misóginos y anti feministas.

 

El movimiento feminista considera que las violencias, que vivimos en distintos ámbitos, suceden en una sociedad que tolera la desigualdad, y resta credibilidad y autoridad a las mujeres. El machismo alimenta nuestra desvalorización, la cosificación de nuestros cuerpos y la falta de respeto a nuestras decisiones. Igualmente, estas agresiones son inseparables de las que sufren las personas que no responden a la masculinidad hegemónica.

 

Por todo ello, el movimiento feminista convoca la Marcha contra las violencias machistas el 7N para EXIGIR:

 

 Que la lucha contra el terrorismo machista sea una cuestión de Estado.

 

 Que se desarrolle e implemente el Convenio de Estambul y el cumplimiento de las recomendaciones de la CEDAW, y se reforme la ley 1/2004 para que estén reflejadas todas las formas de violencia contra las mujeres.

 

 Que toda la sociedad y sus organizaciones e instituciones se comprometan en esta lucha.

 

 Que la lucha y los recursos incluyan tanto la violencia que ejerce la pareja o ex pareja como las agresiones sexuales, el acoso sexual en el ámbito laboral, la trata con fines de explotación sexual/laboral de mujeres y niñas y todas las violencias machistas.

 

 Que todas las instancias de gobierno se comprometan realmente en la prevención y erradicación de las violencias machistas, así como en la asistencia y reparación de todas las mujeres en situación de violencia, independientemente de la situación administrativa en que se encuentren las mujeres.

 

 Que el acento se ponga en la protección de las afectadas, facilitando diferentes salidas que impliquen una verdadera recuperación vital, económica y social de ellas así como de sus hijos e hijas.

 

 Que la prevención sea una política prioritaria, que incluya un sistema coeducativo en todos los ciclos, la formación específica para todo el personal profesional que interviene en los procesos, los medios de comunicación, la producción cultural y la sociedad civil en la lucha contra las violencias machistas.

 

 Que los medios de comunicación se comprometan a hacer un tratamiento adecuado de las diferentes violencias machistas, visibilizándolas, evitando el sensacionalismo morboso en su tratamiento y utilizando un lenguaje y unas imágenes no sexistas.

 

 La eliminación de la custodia compartida impuesta y el régimen de visitas a los menores de los maltratadores condenados. La retirada y no cesión de la patria potestad a los maltratadores. Tomemos conciencia de una vez que el Machismo Mata y hace imposible la convivencia exigible en una democracia.

 

Estamos aquí presentes para hacer un llamamiento a cada persona, a cada institución, a cada partido político, a cada gobierno para no ser cómplices de esta barbarie. La mitad de la humanidad tiene que seguir viviendo, no podemos permitir ni un asesinato más. Por ello os esperamos el próximo 7 de Noviembre en Madrid, donde realizaremos una Marcha que saldrá desde el Ministerio de Sanidad en el Paseo del Prado, a las 12 h, hasta Plaza de España.

 

¡¡¡NOS QUEREMOS VIVAS!!! ¡¡¡BASTA YA!!! 

 

Fuente: http://marcha7nmadrid.org/wp-content/uploads/2015/08/Manifiestopdf.pdf

 

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16 noviembre 2015 1 16 /11 /noviembre /2015 00:00

Hay dos formas de conquistar y esclavizar a una nación: una es con la espada, la otra es con la deuda

John Adams (2º Presidente de Estados Unidos, 1797-1801)

Continuando con las posibles orientaciones que podemos tener en cuenta a la hora de catalogar una deuda pública como ilegítima, hemos de referirnos a una casuística fundamental, como es el típico caso donde el Gobierno de un país se encuentre al servicio de una minoría, de una élite rica y poderosa, que suele representar un porcentaje ínfimo de su población, no más del 5-10% de la misma. Lógicamente, las preguntas que la ciudadanía puede hacerse en estos casos pueden ser: ¿el Gobierno defiende nuestros intereses, o los de una minoría dominante? ¿el Gobierno privilegia con sus políticas a alguna clase social o estamento? ¿Quiénes se benefician de estas políticas? ¿Quiénes son los agentes consultados para tomarlas? Sin ir más lejos, quiero recordar a mis lectores que cuando ganó las Elecciones Generales de 2011, incluso antes de que se formara el primer Consejo de Ministros, el Presidente Rajoy ya estaba reuniéndose con algunos banqueros, lo cual ya daba enormes pistas de por dónde iban a ir sus políticas. Por otra parte, la ausencia de transparencia sobre las cuestiones relativas al endeudamiento público constituye, por sí sola, un claro indicio de ilegitimidad del mismo. Y recordemos también a este respecto que, en cualquier sociedad democrática que se precie, el derecho a la información pública debe poder ejercerse sin ningún tipo de impedimento. 

 

Cuando se da esta situación, es decir, cuando la dirigencia gobernante apuesta claramente por favorecer a una determinada élite política, económica, social o mediática, estamos ante un claro caso de ilegitimidad, ya que como enunciábamos en anteriores entregas, las deudas públicas deben ser contraídas en interés de la colectividad. En consecuencia, un endeudamiento basado en un sistema que privilegia a una minoría rica y poderosa en detrimento de la inmensa mayoría social es absolutamente ilegítimo. Por ejemplo, las deudas contraídas por la aplicación de políticas fiscales que favorecen a los más ricos y a las grandes empresas son claramente ilegítimas, ya que no benefician al interés general. En nuestro caso, y para el caso de las empresas energéticas y eléctricas, que forman un oligopolio privado en nuestro país, parece ser que hemos contraído con ellos una deuda (que es de todos los ciudadanos, ya que todos somos consumidores, y por tanto pública) basada en un engañoso invento que han denominado "déficit de tarifa", que es claramente una estafa hacia la ciudadanía. Lo hemos explicado en este artículo, al que remito a los lectores que quieran más información sobre el tema. Bien, pues es un claro caso de deuda que podría y debería ser completamente repudiada por un gobierno decente, y por una ciudadanía responsable. 

 

O por ejemplo, la legitimidad de las deudas procedentes de los rescates bancarios (cuando más si vienen de la misma mano que ha ahogado los servicios públicos y la inversión en gasto social para la inmensa mayoría de la población) han de ser puestas en cuestión drásticamente. También debe ser evaluado, para estos fines, que los dirigentes políticos hayan sido diligentes y responsables en cuanto a la estricta aplicación de su programa electoral, pues de lo contrario, incurriríamos en otra ilegitimidad, al incumplir el contrato comprometido con el conjunto de la ciudadanía. El hecho de que el mandato democrático surgido de las urnas sea flagrantemente incumplido (lo cual podría y debería ser demostrado si tuviéramos procesos participativos de democracia decisoria y revocatoria) representa un claro desprecio hacia la ciudadanía (tanto votante de dicha formación política como no votante de la misma), provocando que las políticas que emanen de dicha situación sean claramente ilegítimas, y en consecuencia, también las deudas resultantes.

 

Otro caso lo tenemos en los regímenes que son derrocados por su propio pueblo, pues a la luz de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, puede considerarse que las deudas procedentes de regímenes derrocados popularmente (ya sean éstos democráticos o no) son de todo punto ilegítimas, ya que el derrocamiento de un régimen por su propio pueblo (no estamos incluyendo aquí lógicamente a los Golpes de Estado militares, de índole fascista) indica que éste ya no le representa, y que el Estado de Derecho dejó de estar garantizado. En consecuencia, las deudas de dicho Gobierno, ya derrocado, no comprometen a la población que se ha liberado de la opresión del mismo. Otro gran capítulo lo constituyen las razones que convierten a una deuda pública en ilegítima como consecuencia de la ausencia de consentimiento de las partes. Es decir, nos centramos aquí en la capacidad de los propios contratantes, y nos preguntamos cuestiones como las siguientes: ¿Tenían las partes capacidad jurídica plena para contraer y adjudicar el préstamo? Y si fue así, ¿su consentimiento para la firma del mismo fue ejercido libremente? Si durante el proceso de auditoría se consigue demostrar que las disposiciones de derecho internacional y nacional han sido violadas en el momento de cerrar el acuerdo del préstamo cuya deuda se está auditando, existirán fundamentos legales para repudiar dichas deudas como ilegales. 

 

Pero vayamos por partes. Los modernos Estados democráticos se fundamentan, entre otras cosas, en la división de poderes: Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Dicha separación de poderes está frecuentemente garantizada por las propias Constituciones nacionales. Sin embargo, algunas deudas han sido contraídas violando estos principios constitucionales, por personas u organizaciones que no tenían competencia para ello. Es el caso, por ejemplo, de deudas contraídas sólo por el Gobierno, sustrayendo al Parlamento de su legítimo derecho al debate y deliberación sobre las oportunas decisiones,. Estaríamos ante casos de gobiernos que, aunque elegidos democráticamente, ejercen una clara práctica autoritaria, despreciando al Parlamento, y por tanto, a la propia soberanía popular. Últimamente, muchas figuras legales previstas para ciertos casos generalizaron su práctica y su imposición por parte de estos Gobiernos autoritarios, a los que les molesta la democracia, y que se creen en su derecho, como salvadores de la patria, a conducir a su nación por derroteros no respaldados democráticamente. Hay que tener en estos casos también en cuenta otras cuestiones menores, pero importantes, tales como si se trataba de un Gobierno en funciones, si había dimitido, etc. En conclusión, las deudas que no provengan de decisiones encauzadas claramente mediante los conductos democráticos habilitados para ello, serán también claramente ilegítimas. Continuaremos en siguientes entregas.

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13 noviembre 2015 5 13 /11 /noviembre /2015 00:00

CIUDADANOS viene para salvar los muebles de la pérdida de votos del PP. La derecha ha creado una virgen blanca y de sana sonrisa para tapar la cara del monstruo Rajoy. Alguien sin historia aparente, alguien sin personalidad propia más allá del personaje que interpreta. Rivera asume a la perfección este rol neutro de belleza pasiva

Armando B. Ginés

Porque, en efecto, la continua demagogia de la que hace gala este personaje es abrumadora. Mucha presencia, mucha palabrería hueca, vacía, barata, pero si vamos a los hechos, han votado en contra o se han abstenido en todas las mociones que han tenido que ver con la memoria histórica (porque argumentan que no quieren "reabrir las heridas"), con la retirada de símbolos franquistas, o con el reconocimiento absoluto de los derechos humanos. Y como reza el dicho popular: "Por sus obras los conoceréis". Un líder y un partido encumbrados por las organizaciones empresariales, un "PODEMOS de derechas" como dijo el Presidente del Banco de Sabadell, un grupo de gente, "todos perfectos, muy guapos y muy presentables" (en palabras de Ada Colau), pero que sólo esconde detrás el mismo ideario retrógrado y reaccionario de la derecha más clásica, a la cual incluso superan en algunos aspectos (por ejemplo, ahí podemos verlos reclamando "un gran pacto por España", y por escrito, con las demás fuerzas políticas, a tenor de lo que está ocurriendo en Cataluña). 

 

Son conservadores en lo institucional,  reaccionarios en lo territorial, y retrógrados e involucionistas en lo que se refiere a derechos humanos. No en vano, su programa económico, liderado por Luis Garicano, disfruta de la simpatía de los grandes agentes económicos, de las grandes empresas del IBEX-35, y hasta del mismísimo Joan Rosell. El PP ya comienza a tratarlo con respeto, aunque todavía lanza al aire sus dudas sobre a dónde irá en realidad el voto a C's de las próximas Elecciones Generales de diciembre. Aunque sin adscripción ideológica formalmente definida, navegan en un  mar de propuestas que ellos tildan de "sensatas", "razonables", "de sentido común", o de "regeneración democrática", aunque también en éste último aspecto comienza a vérseles el plumero, como algunos medios ya han destacado. Su nicho fundamental de voto proviene del desencanto de ex votantes a izquierda y derecha, y sobre todo, del electorado más joven. No obstante, como decimos, hay que analizar bien sus propuestas, ya que bajo un halo de falso progresismo, incorporan una peligrosa letra pequeña que hay que interpretar. Y así, bajo el falso disfraz de progresismo, en realidad presentan medidas y propuestas al más puro estilo neoliberal. 

 

Y además, todo ello lo apoyan con el despliegue de un lenguaje moderno y conciliador, diciendo por ejemplo que ellos no están por "el revanchismo", que no quieren alimentar los bandos, que ya no hay "rojos ni azules", que su enemigo no son el PP ni el PSOE sino el paro, o que no ven al resto de fuerzas políticas como adversarios, sino como compatriotas. Demagogia y más demagogia, porque detrás de toda esta parafernalia y de toda esta vacía verborrea, se esconde el clásico ideario defendido por el PP durante décadas. Su súbita aparición en el escenario nacional, su irrupción en todas las encuestas hasta encumbrarse como tercera fuerza política (a veces segunda, e incluso algunas encuestas ya lo han situado como la primera), obedece claramente a una maniobra artificial de los poderes fácticos, ávidos de fabricarse otra alternativa que equilibre un poco el auge de la izquierda, pero que pueda aparecer como una opción regeneradora de la tremenda situación de corrupción que vive el país. Por eso CIUDADANOS representa para ellos la opción perfecta, y lo peor es que también lo están representando para miles de votantes desencantados de PP y PSOE, que ven en el joven líder catalán a una persona equilibrada, limpia y sensata. 

 

Pero si miramos más allá de todo ello, nos encontramos con la continua y permanente demagogia que expresan sus palabras, y con el auténtico peligro que representan sus propuestas. Votar a C's implica no alterar la correlación de fuerzas existentes, no eliminar la desigualdad, no dejar de apoyar a los ricos y poderosos, no renovar los cimientos democráticos de este país, en una palabra, votar a C's implica continuar como estamos. Otros líderes, fabricados en serie, más pendientes del cuello de su camisa que de su ideario político, más pendientes de su percha que de ponerse en la piel de los necesitados. En última instancia, las mismas políticas de siempre. CIUDADANOS sólo representa una falsa solución, un engendro político para canalizar la hemorragia de votos que sufre el bipartidismo (que ahora podría pasar a ser tripartidismo), porque la formación de Albert Rivera y sus líderes, como muy acertadamente los definía Armando B. Ginés, son mercancía de diseño, un producto elaborado para cumplir fielmente su cometido, un prototipo multiuso, una formación política que pretende llevar a lo público las políticas y técnicas empresariales (no en vano sus líderes son en su inmensa mayoría profesionales liberales), un objeto de deseo masivo y compulsivo, un engañabobos político, una marca blanca, las nuevas generaciones para seguir haciendo lo mismo que las viejas generaciones, un nuevo recambio para continuar con las mismas políticas, una moda pasajera que sólo existirá mientras pesista el engaño que representan. 

 

Esperemos que haya mucha gente el 20D dispuesta a decirle a Rivera que sí, que hay dos bandos, que siempre han existido, desde que existe el capitalismo, y que mientras éste no quede erradicado, siempre existirán. Habrá que explicarle al señor Rivera que existe un bando de la clase obrera, de la clase trabajadora, de la gente humilde y sencilla, que intenta trabajar para vivir, y que está cansada de sufrir la explotación al que el otro bando los somete. Un bando que reclama simplemente los derechos humanos, un trabajo decente, una vivienda, una renta básica que les libre de los intentos de explotación de los del otro bando, una educación y una sanidad gratuitas y de calidad, unos servicios públicos fundamentales gratuitos y universales, un bando que necesita para ello que las grandes empresas que comercian con dichos productos y servicios básicos sean públicas, para que puedan ser de todos. Un bando que reclama democracia plena y auténtica. Un bando que no puede vivir bajo la asfixia de la deuda, ni del cumplimiento del déficit que el otro bando emplea como justificación para despojar de todo lo anterior a este bando. Este bando es el 90% de la población.

 

Y luego está el otro bando. El bando perverso, de la vergüenza, del poder político, económico, social y mediático. El bando de los ricos y poderosos, de los dueños de dichas empresas privadas que comercian con lo fundamental, y que impiden que dichos productos y servicios sean públicos, gratuitos, universales y de calidad. Un bando que forma una élite fáctica, un 10% que exprime al otro 90%, porque le priva de lo mínimo necesario para poder vivir con dignidad, y sólo le otorga pobreza, rabia, exclusión, discriminación, exilio, barbarie. Este otro bando niega al anterior los derechos humanos, el trabajo, la vivienda, la sanidad, la educación, la dignidad, hasta el aire para respirar si pudieran. Un bando al que le molesta la democracia, al que no le importan las personas, ni la igualdad, ni la redistribución de la riqueza, porque la quieran toda para ellos solos, un bando que vive de chupar la sangre al otro bando, que desprecia al medio ambiente, un bando consagrado a la incesante producción de más y más beneficios, un bando que necesita la corrupción y la mentira para sobrevivir, un bando que utiliza la crisis en su provecho. Esta es la única dualidad con la que hay que acabar en nuestra sociedad. La pregunta es...¿entenderá esto alguna vez Albert Rivera?

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12 noviembre 2015 4 12 /11 /noviembre /2015 00:00

Lobistas al servicio de una empresa o de un sector, PDG (Presidentes Directores Generales) de trasnacionales cuya cifra de negocios es superior al PIB de varios países en los que están implantadas, instancia cuasi estatal cuyas redes tentaculares se despliegan bastante más allá de las fronteras nacionales: toda una cohorte de individuos y de empresas que no han sido elegidos, que no rinden cuentas a nadie y cuyo único objetivo es amasar beneficios están en vías de tomar el poder y orientar la política oficial

Susan George

Habíamos entrado en el artículo anterior de esta serie en el tema del secretismo con el que se llevan a cabo las negociaciones de estos Tratados de Libre Comercio, y vamos a demostrarlo ahora con la referencia a un documento confidencial que lo ilustra, publicado recientemente por el medio Diagonal. En este documento, filtrado recientemente, la Dirección General de Comercio de la Comisión Europea señala los límites para la consulta de algunos aspectos de las negociaciones que están teniendo lugar. En dicho documento, se propone la creación de nuevas salas especializadas para la lectura secreta de los diversos aspectos del TTIP que se negocian, completando las funciones de las salas de lectura del Parlamento Europeo, a las cuales sólo pueden acceder los europarlamentarios acompañados de personal de seguridad, sin dispositivos que permitan hacer fotografías o escaneados de las páginas consultadas. En el documento también se realizan amenazas veladas a los Estados miembros que permitan las filtraciones no autorizadas de los documentos en cuestión. 

 

Entre los documentos hurtados por completo al escrutinio de los miembros del Parlamento y los Estados miembro están los que recogen el resultado de los contactos con los negociadores de la Comisión Europea con los representantes de la industria (lobbies) y las actas de dichas reuniones, o las posturas que la Comisión Europea ha mantenido en algunos de los aspectos más controvertidos de las negociaciones. Sufrimos una política antidemocrática de absoluta opacidad respecto a las negociaciones, los aspectos que se someten a las mismas, las deliberaciones y sus posteriores resultados, recogidos en los documentos de debate que cada semana negociadora se emiten. Se desprecia absolutamente al conjunto de la ciudadanía, cuyas vidas cotidianas se van a ver afectadas por estos oscuros tratados, en prácticamente todas sus facetas. Y todo ello a pesar de que el artículo 128 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea dispone que toda esta información será de libre consulta por cualquier ciudadano que resida en cualquier país miembro de la Unión. Y es que los lobbies copan absolutamente las reuniones que tienen lugar desde el principio de las negociaciones, e imponen sus reglas y sus normas. 

 

Como nos informa este otro artículo publicado recientemente en el medio Diagonal, los lobbies de empresas y corporaciones, especialmente del sector agroalimentario, de telecomunicaciones y farmacéutico, son los absolutos protagonistas de las reuniones con los interlocutores de la Comisión Europea en torno al TTIP. Según un informe del Corporate Europe Observatory, en los dos primeros años de negociación del TTIP, la Comisión Europea ha mantenido un total de 597 reuniones con grupos de presión, la inmensa mayoría de ellos formados por empresas y corporaciones. Sólo el 9% de dichas reuniones tuvieron como protagonistas a diversas asociaciones o miembros de la sociedad civil, como sindicatos, colectivos ecologistas o de derechos humanos, entre otros. Y así, gigantes del sector de la alimentación (como Coca-Cola o Nestlé), entidades financieras (como HSBC), empresas del sector del automóvil (como Ford o BMW), o empresas farmacéuticas (como Roche o Novartis), así como otras transnacionales, como Repsol o Telefónica, estuvieron representadas en las negociaciones, sin respaldo para los diversos colectivos que representan al conjunto de la ciudadanía. ¿Puede considerarse justo y democrático un tratado que ignora completamente a los sectores ciudadanos? ¿Puede esperarse algo positivo del mismo? 

 

Y en cuanto a la nacionalidad, las empresas británicas, españolas, alemanas, francesas, suecas, danesas y holandesas copan la gran mayoría de las reuniones en torno al Tratado, junto a las empresas de fuera de la Unión Europea, en su mayoría estadounidenses. Por el contrario, parece ser que las empresas provenientes de la Europa del Este están siendo prácticamente invisibles en las referidas negociaciones secretas. Pero claro, más tarde o más temprano, las respuestas a nuestras preguntas comienzan a aparecer, como es natural. Los secretos, y más a estos niveles, no pueden ser mantenidos durante mucho tiempo. Y así, nos enteramos, por ejemplo, de que Bruselas admite que el TTIP permitirá a los Estados Unidos comercializar en Europa más de mil productos cosméticos prohibidos por la Unión Europea, y entonces, las piezas se van colocando en su sitio, y las preguntas comienzan a tener su explicación. Bajo el falaz argumento de "trasladar la responsabilidad al consumidor", y otros por el estilo, entraremos en esta peligrosa espiral que nos conducirá por los caminos de la absoluta desregulación de las normas y estándares que hoy día velan aún por nuestra seguridad en todos los niveles, para entrar en una absoluta selva comercial, que sólo beneficiará a estas grandes empresas transnacionales.

 

Todos estos datos dejan entrever que lo que Bruselas negocia con Washington supone tolerar el comercio de miles de bienes, productos y servicios hasta el momento vetados en el contexto europeo, dejando "a la elección del consumidor" la decisión de comprarlos, siempre que éstos aparezcan debidamente etiquetados. Un cambio que implica acabar, como ya indicamos en su momento, con el denominado "Principio de Precaución", por el que se rige la UE, y según el cual prevalecen las medidas protectoras ante las sospechas fundadas de que ciertos productos o tecnologías puedan suponer un grave riesgo para la salud pública o para el medio ambiente (ahora además hemos de extrapolarlo al conjunto de los servicios públicos, y en última instancia, a los derechos humanos). Ante la duda, actualmente en Europa, prevalece la norma del veto comercial. Pero con el TTIP, esto podrá cambiar, y como estamos viendo, hay muchos actores interesados en ello. Continuaremos en siguientes entregas.

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11 noviembre 2015 3 11 /11 /noviembre /2015 00:00

La Constitución que tanto defienden los principales grupos políticos del Estado Español es fruto de una "ruptura pactada" con el franquismo, y no de una "ruptura democrática" con éste, que es lo que se demandaba masivamente en la calle

Paco Azanza

Orgullosos de la Constitución, no pretendemos abrir un proceso constituyente sino mantener los principios e instituciones esenciales de la misma, fortalecer los derechos reconocidos a los ciudadanos y adecuar su texto a las transformaciones experimentadas por nuestra sociedad

Documento de Propuesta "Socialista" de Reforma Constitucional

Tiene bastante gracia que uno de los dos partidos (el otro fue el PP) que propuso la última reforma constitucional, cambiando el artículo 135 para que dictara la inexcusable obligación del Estado de pagar sus deudas antes que ningún otro gasto social, ahora nos venga con esta propuesta "federal" de reforma de la Constitución de 1978. Llevan toda la vida (más de 30 años) afirmándola y defendiéndola, pero ahora, cuando los vientos de federalismo, de autodeterminación, de tercera república y de proceso constituyente soplan más fuertes que nunca, aparece el PSOE con su propuesta de Reforma Constitucional. Vamos a intentar exponerla en sus puntos fundamentales, para comprobar hasta qué punto se trata, en el fondo, de intentar cambiar algunas cosas para que, al final, nada cambie. Vamos a tomar como fuentes de referencia el propio documento original completo publicado por el PSOE con los términos de la reforma propuesta, un documento resumen elaborado por varios profesores universitarios de derecho, que proponen algunas otras modificaciones interesantes, y una web del PSOE dedicada a exponer los puntos principales de la referida reforma. 

 

En cuanto al aspecto de mejoras democráticas, se pretenden implantar algunos cambios, tales como limitar el aforamiento, rebajar las condiciones para poder presentar una ILP (Iniciativa Legislativa Popular), o fortalecer la transparencia y la organización de los partidos políticos, pero en general, este apartado dista mucho de completar nuestros mecanismos democráticos y de participación ciudadana, como pueden ser la democracia participativa, la democracia revocatoria, y sobre todo, la más importante, y que siendo el PSOE un partido que se autodenomina "socialista" debiera fomentar: la democracia económica. La propuesta de reforma constitucional del PSOE también recoge la transformación del Senado para que éste se convierta en lo que debe ser en un auténtico Estado Federal, que no es otra cosa que una Cámara de Representación Territorial. Estamos de acuerdo por tanto en la redefinición de sus funciones, para vincularlas a las que se derivan de su dimensión territorial, en vez de actuar como lo hace ahora, es decir, como el "cementerio de elefantes" de las diferentes fuerzas políticas. Y con respecto a la Ley Electoral, sólo se propone "incrementar la proporcionalidad del sistema electoral para el Congreso de los Diputados". En fin, un planteamiento bastante pobre. 

 

En cuanto al aspecto de la organización territorial, la propuesta de reforma contempla una clarificación de las competencias entre el Estado y las Comunidades Autónomas, la mejora del actual sistema de financiación autonómica (proponiendo que este nuevo sistema quede fijado en la Constitución, y que las CC.AA. asuman la responsabilidad de su gasto), y el reconocimiento constitucional de los municipios y las provincias, así como la garantía de su autonomía. No se propone, como entendemos desde la izquierda transformadora que debe hacerse, la supresión de las actuales Diputaciones Provinciales, por ser unidades administrativas caducas, ineficaces, anacrónicas y corruptas. Bien, en este apartado, echamos de menos una auténtica transformación en sentido federal de nuestro Estado, reconociendo la plena autonomía de los distintos entes (pueblos, comunidades,...) federados, estableciendo el Estado Federal unos mínimos blindajes en cuanto a garantía del cumplimiento de los derechos humanos básicos, y de un amplio rango de servicios públicos, que a su vez, los Estados, pueblos o comunidades federados podrían ampliar (nunca reducir). Y por supuesto, si apostamos por un auténtico federalismo, entendemos que el reconocimiento del derecho a la autodeterminación de todos los pueblos que formen el Estado Federal Español es algo absolutamente irrenunciable, porque de lo contrario estaríamos hablando de simple unionismo. Pero en vez de ello, lo que el PSOE se limita a proponer es "el reconocimiento de las singularidades de distintas nacionalidades y regiones, y sus consecuencias concretas: lengua propia; cultura; foralidad; derechos históricos; insularidad; organización territorial o peculiaridades históricas de derecho civil". 

 

La reforma propuesta por el PSOE también aboga por la incorporación de un derecho fundamental a la asistencia sanitaria de forma blindada, esto es, que imposibilite la eliminación por ley de la sanidad universal, gratuita y de calidad para el conjunto de la ciudadanía. En lugar de reformular por completo el artículo 135, se propone "incorporar las condiciones de salvaguarda de la Estabilidad Social del Estado", lo cual resulta claramente insuficiente. Proponen también "el reconocimiento del derecho a una renta o ingreso mínimo vital ante situaciones de carencia efectiva", por lo cual no avanzamos nada hacia una renta básica con las características de universalidad, incondicionalidad e individualidad, que son las que de verdad imposibilitarían que existieran pobres en nuestra sociedad. Sobre el derecho a la vivienda, únicamente se indica su garantía "mediante la previsión de obligaciones concretas para los poderes públicos, especialmente en casos de desahucio". Como se puede ver, todo ello está en la clásica línea PSOE, es decir, nadando entre el reconocimiento y la timidez, entre la exigencia y la cobardía, es decir, en la más clara ambigüedad. Como hemos indicado en otros muchos artículos, lo único que debe indicar la nueva Constitución es la exigencia absoluta del cumplimiento de todos los Derechos Humanos, individuales y colectivos, objetivos y subjetivos, frente a los continuos intentos de mercantilización de los mismos por parte del Gran Capital. En cuanto a la naturaleza como sujeto de derechos (cosa que no se reconoce en ningún momento), únicamente se incluye una tímida intención para "Reforzar los derechos medioambientales". 

 

Algunos puntos positivos tiene, no obstante, la propuesta de Reforma Constitucional del PSOE. Por ejemplo, estamos bastante de acuerdo cuando proponen "Incorporar en la Constitución una regulación expresa y específica de la igualdad entre mujeres y hombres que se extienda, entre otros ámbitos, al empleo y las condiciones de trabajo, al derecho de las mujeres a su salud y a su vida, a la protección frente a la violencia de género, a la libertad de decidir sobre sí mismas [entendemos que se refiere al derecho al aborto], al desarrollo de una educación en valores cívicos y en igualdad, libre de sesgos de género, y a la participación política". También es bastante positivo la propuesta sobre "Abolir la pena de muerte, incluso para tiempos de guerra", aunque echamos en falta una renuncia expresa a la guerra como mecanismo de resolución de conflictos, en cualquier situación, si es que queremos, al menos, reconocernos mínimamente como un Estado pacifista. Muy tibio nos parece, en cambio, el apartado que indica "Actualizar y consolidar el principio de laicidad, incluyendo el sometimiento de los representantes públicos al principio de neutralidad religiosa en sus actuaciones". Entendemos que dicho principio de laicidad debe incluir bastantes cosas más. Y por su parte, tiene bastante gracia que se incluya en la reforma la propuesta de "Facilitar el voto de los ciudadanos extranjeros", cuando viene siendo el PSOE, junto con el PP, quienes lo impiden permanentemente. 

 

Pero sin lugar a dudas, el enunciado de su web sobre la reforma que más gracia tiene es aquél que indica "Adecuar y reforzar nuestra articulación con la Unión Europea y colocar a España a la vanguardia de una Europa Social. Reforzar nuestros lazos con los países hermanos de Iberoamérica". Este párrafo destila un cinismo y una contradicción realmente impresionantes, porque no hace falta ser un analista político de primera magnitud para darse cuenta de que una mayor articulación con la actual Unión Europea es diametralmente opuesto a situarnos en la vanguardia de una Europa Social. Pero incluso más allá de eso, nos parece una completa aberración incluir en nuestra Carta Magna las referencias a nuestra pertenencia a esta Unión Europea neoliberal, consagrada al Gran Capital, y obsesionada con implantar el permanente austericidio a los pueblos de los Estados miembros que la forman. Y por otra parte, nos parece muy bien reforzar nuestros lazos con América Latina, pero acercándonos más al bloque antiimperialista que puedan representar, entre otros países, Cuba, Venezuela, Ecuador o Bolivia, en vez de al bloque neoliberal de México, Colombia, o Panamá, por citar algunos ejemplos. De todos modos, deducimos que este acercamiento a América Latina no pretende hacerse muy en serio, ya que se indica que sólo se hará "en el preámbulo de la Constitución". Pero ya puestos, si queremos acercanos más a Iberoamérica, una primera medida podría ser abolir nuestra Fiesta Nacional del 12 de Octubre, que rememora y festeja nuestro oscuro pasado colonial en dichos países. 

 

 

Y en cuanto a la figura del Jefe del Estado, lo único que propone el PSOE en su reforma constitucional es eliminar la discriminación de la mujer en el acceso a la Corona, modificación bastante pobre después de más de 35 años de Monarquía, consolidando la figura anacrónica y antidemocrática por naturaleza del Rey. Discrepamos absolutamente y nos oponemos a todo este conjunto de reformas, porque se limitan a parchear, sin solucionar clara y definitivamente, los problemas derivados del régimen surgido de la Constitución de 1978, y por tanto, no se garantiza un nuevo marco de convivencia con plenas y absolutas garantías democráticas. La figura del Rey simplemente habría que eliminarla, previo Proceso Constituyente que permitiera, mediante un procedimiento de participación ciudadana, transformar nuestro país en una nueva República Socialista, Federal, Solidaria, Participativa, Laica y de Pleno Derecho. De esta forma, el Jefe del Estado sería elegido mediante sufragio popular, es decir, democráticamente, y no tendría ningún tipo de privilegio añadido. Los derechos sociales, laborales, cívicos, políticos, participativos, económicos y culturales deberían blindarse por completo en esta nueva Constitución Republicana, en vez de andar con medias tintas, como hace la propuesta de reforma que estamos analizando. Y con respecto a la Iglesia Católica, lo que debería hacerse es derogar todos los Acuerdos con la Santa Sede de 1979, y proceder a la eliminación de todos los privilegios de tipo social, tributario y patrimonial de los que la Iglesia viene disfrutando, convirtiendo nuestro país en un verdadero Estado Laico, donde no quede ni rastro de simbología ni de presencia religiosa en las aulas, en los actos oficiales, y en las dependencias e instalaciones públicas. Por supuesto, también deberían eliminarse las obsoletas referencias a la "unidad de España" y al papel de las Fuerzas Armadas.

 

En fin, como hemos podido comprobar, la propuesta de Reforma Constitucional del PSOE es puro maquillaje, de cara a la galería, una reforma incompleta, parcheada, limitada, que no entra en profundidad en la ruptura democrática a la que Paco Azanza se refería en la cita inicial. Una propuesta descafeinada, que sólo aborda algunos aspectos limitados, desde una posición de pactismo, de no romper de verdad el marco constitucional de 1978, sino simplemente de adaptarlo y corregirlo en algunos aspectos. Pero lo que necesitamos es un nuevo Proceso Constituyente, que a través de un modelo participativo de cara a la ciudadanía, pueda abordar asuntos tan relevantes como la Jefatura del Estado, el modelo territorial, la auditoría de la deuda, el blindaje de los derechos humanos, el reconocimiento de los nuevos sujetos de derechos (los pueblos y la naturaleza), la nacionalización de los sectores económicos estragégicos, la renta básica universal, o nuestra salida de la OTAN, así como el debate sobre nuestra permanencia en las estructuras de esta Unión Europea neoliberal, entre otros muchos aspectos fundamentales, que nos conduzcan a un nuevo modelo de convivencia, rompiendo los privilegios de los actuales poderes fácticos, y devolviendo el poder a la ciudadanía bajo un marco absolutamente democrático. No queremos por tanto ninguna reforma de la actual Constitución, sino una Constitución nueva para un nuevo proyecto de país. Pero parece que todo esto nunca serán propuestas del PSOE. 

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Published by Rafael Silva - en Política
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