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26 agosto 2015 3 26 /08 /agosto /2015 23:00

Un Estado Republicano, plurinacional, solidario, participativo y laico, debe contar con una nueva estructura territorial federal, con un modelo de financiación y de política fiscal viable; que incorpore mecanismos que garanticen el Estado social, en el que la universalidad de los servicios públicos esté sustentado por principios y valores de libertad, igualdad, justicia social y solidaridad, que fortalezca y amplíe los derechos fundamentales de los ciudadanos, equiparando derechos civiles y políticos blindados, para evitar que los gobiernos de turno, ataquen los fundamentos del Estado de Derecho

Víctor Arrogante

En fin, creo que ya hemos dado un detallado y exhaustivo repaso a la práctica totalidad de los fundamentos que deberían cambiar en nuestra sociedad con la instauración de la Tercera República, respondiendo justamente a la pregunta que da título a esta serie de artículos: ¿Qué República queremos? Ya lo hemos ido explicando. No queremos cualquier República, porque para eso, quizá lo mejor sería quedarnos como estamos. Si comenzamos el nuevo Proceso Constituyente que deseamos, y conseguimos formalizar una idea de la Tercera República que deseamos, esta idea debiera ser plasmada en la nueva Constitución Republicana, y desarrollada en ulteriores leyes que garantizaran el nuevo orden social surgido del nuevo escenario. Porque desde la clase dominante se nos quiere hacer ver que la única diferencia entre nuestro modelo actual y el modelo republicano sería el cambio del Rey por la figura del Presidente de la República, pero como ya hemos ido exponiendo durante todos los artículos de esta serie, esto no es así. Una sola pregunta puede demostrarlo: si fuera así, si el único cambio fuese el cambio cosmético de la sustitución del Rey...¿por qué se dio el levantamiento fascista de 1936, al que siguió la cruenta Guerra Civil y la posterior dictadura?

 

Si todo ello ocurrió, fue porque el contexto republicano de 1931 consagraba un nuevo status social que amenazaba los privilegios de la que había sido hasta entonces la clase dominante, y así queremos que vuelva a ser la Tercera República. Como argumenta José López en su obra "Rumbo a la democracia": "Los monárquicos intentan evitar siquiera el planteamiento de una posible Tercera República del futuro criticando la Segunda República del pasado (y además falseando la historia, comparándola con la dictadura, como si la Segunda República fuera comparable al franquismo, como si hubiera sido también condenada internacionalmente, como si también hubiera dirigido una dura represión, como si en ella hubieran existido también campos de exterminio, como si no hubiera sido instaurada democráticamente por el pueblo, como si hubiera sido también el resultado de un golpe de estado ilegal). Intentan achacar a la propia República los problemas que ésta sufrió y de los que fue la principal víctima política. Pero al mismo tiempo, y esto es lo curioso y contradictorio, justifican ESTA monarquía idealizándola, recurriendo al concepto teórico de LA monarquía (...). Intentan deslegimitar el propio concepto general de República (...) criticando una experiencia concreta del pasado y diciendo que por esa experiencia ya no tiene ningún sentido en nuestro país el modelo de Estado existente en la mayor parte de países del mundo en la actualidad, y al mismo tiempo, defienden un modelo de Estado claramente anacrónico (y en retroceso en el mundo) por una experiencia del presente idealizada, y a la vez olvidando las experiencias pasadas (...) de la monarquía española". 

 

Bajo un claro chantaje ideológico, intentan convencernos de que la República no merece la pena, porque su intento fue fallido en el pasado, sin contarnos que precisamente fueron ellos, los antepasados de los que ahora argumentan así, los que impidieron por la fuerza que la Segunda República continuara su camino de igualdad, su camino democrático. Porque aquéllos mismos que fomentan la "amnesia" histórica reciente (apelando a la actitud de mirar hacia adelante, de no mirar al pasado, de pasar página) son precisamente los mismos que recurren a hechos históricos anteriores cuando les conviene, hechos que además falsean interesadamente. Pero lo cierto, y lo saben, es que las estructuras básicas del Estado, las estructuras del poder fáctico, del poder establecido, nos afectan a todos, y no podremos aspirar a mejorarlas, a cambiar nuestras condiciones de vida, a garantizar una mejor justicia, sanidad, vivienda, etc., sin cerrar definitivamente la página de la Transición, y ello implica, más temprano que tarde, la declaración del franquismo como ilegal en su totalidad, y el inicio de un nuevo Proceso Constituyente que nos conduzca a una Tercera República completamente garantista con los Derechos Humanos, con los derechos de los pueblos que forman el Estado Español, y con la naturaleza y su entorno. Un nuevo concepto de convivencia, que alcance mayores cotas de igualdad y redistribución de la riqueza. Por ello no nos sirve cualquier República, porque además la República no es un fin en sí mismo, sino la propia consecución de un Estado donde primen la justicia social y la democracia.

 

La República debe garantizar todo ello, y de ahí la necesidad de dotarla de un contenido, y de proclamar que no queremos cualquier República. Queremos y necesitamos una República plural, democrática, de pleno derecho, federal, solidaria, social, participativa, laica e igualitaria. Sólo ésta es la República que estamos buscando, y no descansaremos hasta conseguirla. Se lo debemos a nuestros antepasados que lucharon por ella, y fueron violentamente reprimidos, y también se lo debemos a nuestros hijos y nietos, a las futuras generaciones, para marcharnos con la cabeza bien alta, y dejarles un país mejor que el que nosotros encontramos. Esta es la razón de que no sólo se trata de posibilitar que el Jefe del Estado pueda ser elegido democráticamente (lo cual de por sí ya es un gran avance), sino sobre todo de conseguir un modelo de sociedad donde la democracia esté plenamente desarrollada, hasta sus últimas consecuencias. La Tercera República que queremos debe ser, en sí misma, un estadío continuo de democracia, un proceso sin fin encaminado a desarrollar continuamente la democracia, a garantizar su evolución permanentemente. Y gracias a ese nuevo contexto garantizaremos (porque la democracia tampoco es un fin en sí misma) una nueva sociedad justa y libre, avanzada y plural, en paz y en armonía, sin grandes desigualdades, con auténtica redistribución de la riqueza, y con pleno respeto a los Derechos Humanos. Este es el auténtico fin último de la República que queremos. Finalizaremos en la próxima y última entrega de esta serie. 

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25 agosto 2015 2 25 /08 /agosto /2015 23:00

A espaldas de todos y todas, la UE y USA negocian el TTIP para profundizar en la desregulación al servicio de multinacionales y poder financiero. Pretenden, incluso, que sean tribunales privados los que decidan las controversias entre las empresas y las legislaciones estatales. Nuestros Gobiernos abusan de la ignorancia (trabajada por ellos mismos) de la gente sobre ese Tratado, y apoyan con los ojos cerrados lo que desconocen y, por supuesto, niegan el debate. Hicieron lo mismo con el Tratado Europeo, y de aquéllos polvos vienen estos lodos

Adolfo Muñoz, Secretario General de ELA

No exagera el Secretario de ELA en dicha cita, pues ojalá todo esto fuera ciencia-ficción, o el resultado de un mal sueño, de una tremenda pesadilla. Pero si no lo evitamos, el TTIP gobernará nuestras vidas en poco tiempo. Sus aberrantes cláusulas nos dejarán a los pies de los caballos (las grandes transnacionales) ante prácticamente todos los aspectos ligados al consumo, la propiedad intelectual, los derechos laborales, los servicios públicos, etc. De hecho, ya existen precedentes de lo que hablamos, en casi todos los aspectos que cubre el Tratado. Por ejemplo, en cuanto a los Tribunales de Arbitraje, podríamos poner también algunos ejemplos recientes. La multinacional estadounidense de la industria del tabaco Philip-Morris demandó a Uruguay por 2.000 millones de dólares por haber consignado dicho país alertas sanitarias en sus cajetillas de tabaco. O bien la empresa Vatenfall, que demandó a Alemania por 3.700 millones de dólares, por haber apagado sus centrales nucleares. Otra como Lone Pina ha demandado a Canadá por 250 millones de dólares canadienses por la moratoria de fracking que aprobó el Gobierno de Quebec. Y podríamos poner múltiples ejemplos más de la indefensión que sufren los Gobiernos con respecto a las grandes empresas, cuando éstas consideran que sus decisiones les afectan negativamente en sus beneficios, actuales o futuros. 

 

Ecuador, por ejemplo, fue sentenciado a pagar 2.300 millones de dólares a la petrolera Occidental Petroleum por abandonar la construcción de un pozo de petróleo en el Amazonas. E Incluso Libia tuvo que pagar 900 millones de dólares en concepto de "beneficios perdidos" por un proyecto turístico en el que sólo se habían invertido 5 millones de dólares. En la inmensa mayoría de las denuncias, las empresas argumentan que las decisiones de los respectivos Gobiernos les han quitado expectativas sobre previsibles beneficios futuros. Es decir, se trata de un concepto que se extiende hasta las supuestas ganancias perdidas a causa de la adopción de determinadas políticas, en una surrealista evolución del concepto de "seguridad jurídica", del que lógicamente abusan las empresas y reflejan en los correspondientes Tratados. No estamos en contra de dicho concepto, pero es lógico que en aras de dicha seguridad jurídica, los actuales y futuros Gobiernos de los países, donde reside la soberanía nacional de sus cuidadanos (siempre que se trate de gobiernos supuestamente democráticos) no pueden actuar de forma limitada, coartada o hipotecada. 

 

Los Gobiernos entran claramente entonces en una situación de clara indefensión, porque su comportamiento cambia en la medida en que existe una amenaza permanente, una especie de Espada de Damocles, de demandas multimillonarias por parte de las grandes multinacionales. Por ejemplo, Alberto Garzón y Desiderio Cansino, en su documento sobre 50 preguntas y respuestas sobre el TTIP (del que estamos extrayendo gran cantidad de información), nos ponen un clarísimo ejemplo referido al Ministro de Salud de Nueva Zelanda, que anunció el retraso de la aprobación de cierto pack sanitario hasta que se conociese el resultado de la sentencia de la tabaquera Philip-Morris contra Australia. Por tanto, si cambia el Gobierno en un determinado país suscriptor del TTIP (o de cualquier otro TLC que contemple dichas cláusulas) y quiere aplicar otra política, resultado de su programa votado por la propia ciudadanía, resultaría que se convertiría en rehén de todas las multinacionales que crean que los cambios propuestos afectan a sus beneficios presentes o futuros. El caso paradigmático es Argentina, que tras la crisis que sufrió en el año 2001 cambió radicalmente de política económica, para intentar proteger a sus ciudadanos y garantizar un crecimiento sostenible de su economía, y desde entonces ha recibido más de 40 denuncias por parte de las multinacionales, además de la exigencia de pagar partes de su deuda a determinados fondos bruitre que la habían adquirido. 

 

La situación es pues ciertamente preocupante, pues cada vez es más fuerte (y los TLC son la última herramienta a su disposición) la presión que el capitalismo globalizado ejerce sobre los legítimos Gobiernos democráticos de los países, limitando sus medidas, y chantajeando a sus gobernantes bajo presión de la adopción de medidas como la deslocalización de empresas, las fugas de capitales, o los "corralitos" bancarios. Todo ello nos ofrece un claro retrato y una evidente conclusión: el capitalismo acabará con la democracia, si no ponemos todas las medidas para evitarlo, y además estas medidas no se extienden al resto de los países del globo. Hoy día ya es complicado establecer el socialismo en un determinado país, pues la globalización capitalista intentará evitar por todos los medios su implantación, chantajeando a los gobiernos y desencadenando procesos de sabotaje, desabastecimiento, acoso y estallido social. Los Tratados de Libre Comercio se nos presentan, pues, como la guinda del pastel que asegurará que las grandes empresas transnacionales tienen siempre la sartén por el mango, pues dotan a las mismas de todas las garantías legales para que su hegemonía jamás pueda ser amenazada. 

 

De hecho, la presencia de bufetes privados de abogados a nivel internacional, especializados en estos temas, es un negocio creciente. Debido a la proliferación de los TLC y a la necesidad de especialización en este ámbito (nos referimos a los Tribunales de Arbitraje), los bufetes internacionales se han ido dedicando cada vez más a estos asuntos, viendo claramente la oportunidad de negocio que se abría. Así que hoy día estos grandes bufetes especializados en demandar a los Estados están dispuestos a litigar por cualquier concepto, por cruel o ridículo que pueda parecer, pero que crean que puede servir para sacarle dinero a los Estados, desviándose como consecuencia grandes cantidades de recursos y fondos públicos hacia las grandes empresas, en lugar de poder dedicarse a satisfacer y aumentar las capacidades de los servicios públicos que necesita la ciudadanía. Deja de importar la satisfacción de la vida digna de las personas, para trabajar en pro del enriquecimiento de las grandes empresas, o lo que es lo mismo, de sus altos directivos. El paranoma al que tendemos se percibe bien claro: una inmensa mayoría social de la población a nivel mundial sumida en la precariedad más absoluta, mientras una élite internacional, dirigente del poderío privado de las grandes empresas, hace gala de la riqueza y del lujo más insultante. Los Tratados de Libre Comercio, mediante todas sus herramientas, vienen sin duda a contribuir a dicho retrato. Continuaremos en siguientes entregas.

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24 agosto 2015 1 24 /08 /agosto /2015 23:00

Se ha creado una verdadera dictadura mediática dedicada a la industria de la enajenación y del pensamiento único

Camilo Valqui

Y de esta forma, desde la escuela, en las más tempranas edades, los infantes reciben miles de mensajes, unos más subliminales y otros más expresos, en el sentido de modelar sus mentes y su pensamiento bajo un adiestramiento capitalista, un adiestramiento que les hará, de mayores, legitimar el mundo donde viven, y anular prácticamente cualquier atisbo de rebelión contra el mismo. Si en vez de ellos, nuestros niños y niñas fueran formados sobre una visión de la economía para satisfacer las necesidades humanas, fueran formados sobre derechos humanos, sobre paz, sobre desigualdades, sobre justicia social, sobre consumo responsable, sobre valores democráticos, sobre banca ética o sobre la importancia de la solidaridad y el cooperativismo, otro gallo muy distinto nos cantara. Bien, y desde la escuela saltemos a otra gran pata donde se asientan los mecanismos de transmisión del pensamiento dominante, como son los medios de comunicación. Seguiremos para ello, entre otras fuentes, a Rodrigo Fernández Miranda, en su artículo "El capitalismo detrás de la pantalla"

 

Tenemos que partir de la base de que hoy día los medios de comunicación representan un poder en un Estado Democrático. Concretamente, un cuarto poder, después de los clásicos poderes que representan el Legislativo (Parlamento), el Ejecutivo (Gobierno) y el Judicial (los Tribunales). Y es que la industria de la comunicación ha llegado a ser una de las más concentradas dentro del escenario capitalista globalizado (en una de las películas de James Bond, el famoso agente secreto tenía que luchar contra el tiránico y despiadado poderío de un magnate mundial de la comunicación, que poseía cadenas de radio, prensa y TV por todo el mundo). Los grupos mediáticos dominantes emiten y configuran saberes, conocimientos, doctrinas, ideas, actitudes y valores. Son pues, una magnífica fuerza de difusión del pensamiento dominante. A su vez, tienen la potestad de imponer una agenda, difundir una versión de la realidad, definir qué es y cómo se transmite una noticia, y determinar cómo será tratada. Detrás de todo ello subyace su función más importante, que no es otra que contribuir a la construcción de un imaginario social y colectivo, es decir, un conjunto de conceptos, valores, ideas y pensamientos que modelen las reacciones de la inmensa mayoría social. 

 

Vamos a comentar algunos comportamientos, configuraciones, ocultaciones, eufemismos, estrategias de manipulación y pautas de trabajo de los medios de comunicación dominantes, para así entender cómo funcionan, y comprender la auténtica dimensión de su proyección social. Como primer ejemplo, podemos citar que las palabras "capitalismo" o "sistema capitalista", salvo en contadas excepciones, quedan excluidas del lenguaje mediático. Con ello se legitima el sistema, se evita su propio cuestionamiento, ya que es evidente que si no se nombra, parece como si escondiéramos siquiera la presencia de otras alternativas. Derivado de ello, el capitalismo no recibe un tratamiento como sistema integral, como un todo único e indivisible, sino que se aborda por partes inconexas, no interrelacionadas ni interpedendientes. Igualmente, estos medios ocultan la composición del poder real, y de esta forma, toda referencia al poder se refiere al que está legitimado "democráticamente", nunca al poder fáctico o establecido. Por todo ello, el capitalismo como tal, para dichos medios, queda fuera de los márgenes de lo mediáticamente cuestionable. 

 

Y así, aunque las noticias incluyen a diario hechos vinculados directamente con el capitalismo, o explicados a través de él, éstos nunca son puestos en su adecuado contexto. Bajo esta narrativa, las noticias políticas, sociales, laborales, la propia crónica de nuestra sociedad, y de las sociedades del resto del mundo, nunca tienen una visión sistémica, totalizadora, sino aislada, atomizada. En paralelo, se desvía la mirada sobre el origen de los impactos del capitalismo, tratando siempre estas cuestiones muy superficialmente, sin indagar sobre sus raíces, sin explicar su génesis y sus desencadenantes más primigenios. De esta forma, la conclusión es clara: no hay causas sistémicas que expliquen los hechos de nuestro mundo. Falacia gigantesca. Por ejemplo, los inmigrantes vienen "porque existen mafias que los controlan", la crisis se ha producido porque "hemos vivido por encima de nuestras posibilidades", el déficit público existe "porque hemos gastado más de lo que ingresábamos", y las desigualdades ocurren "porque estamos atravesando una crisis muy profunda, y siempre hay espabilados que se aprovechan". Falacias y más falacias, señuelos y engañabobos que se vierten por doquier en noticieros, tertulias y espacios de debate de todas las cadenas de radio y TV, así como en la prensa escrita. 

 

Ocurre también que al sesgar las causas se tergiversa la identificación de los propios causantes. Y así, el causante de la crisis fue el Estado que se "excedió en el gasto", y la población (la ciudadanía) la que "vivió por encima de sus posibilidades". No se nos cuenta en cambio que fue el capital financiero el que aumentó exponencialmente las inversiones especulativas, que fueron las que generaron la burbuja que terminó explotando. Quizá porque, si contaran esto, no podrían legitimar las ingentes ayudas públicas que se han dedicado a rescatar a la banca, mientras a la población se le imponía una terrible austeridad. Se deforma el lenguaje, entrando en engañosas expresiones y giros idiomáticos que sólo contribuyen a la confusión ideológica sobre los conceptos y los términos reales. Y como afirmábamos en nuestro artículo "Trampas y perversiones del lenguaje neoliberal": "Para que su política indecente, inmoral y obscena vaya calando en la ciudadanía, una de las cosas que más deben cuidar es el lenguaje, ese lenguaje que sea capaz de disfrazar los conceptos, de transformar una idea de fondo monstruosa bajo una aparición formal más o menos moderada, y hasta asumible por la ciudadanía". Continuaremos en siguientes entregas.

 

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23 agosto 2015 7 23 /08 /agosto /2015 23:00

Si existiera la Renta Básica, el “mercado de trabajo” tendría que esforzarse un poco más para conseguir gente que limpie váteres, reponga productos en estanterías, atienda quejas telefónicas o empaquete chorradas en una almacén de Amazon. Y eso, se mire como se mire, no puede ser más que una buena noticia

Carolina del Olmo

Debate muy interesante, en el sentido de ejercer presión para que no sólo las personas tuvieran otras alternativas frente a este tipo de trabajos, sino para que, las personas que quisieran hacerlos, al menos, disfrutaran de unas mejores condiciones. En este sentido, Daniel Raventós afirma lo siguiente: "El derecho incondicional de los trabajadores a una asignación universal sustancial elevaría simultáneamente los salarios de los trabajos poco atractivos, poco estimulantes, que ya nadie se vería obligado a aceptar para sobrevivir, y reduciría los salarios medianos de los trabajos atractivos e intrínsecamente gratificantes. Por un lado, pues, los trabajos penosos, los cuales se desarrollan bajo condiciones legales (contractuales) o físicas extremas, dejarían de ser aceptados con los niveles salariales actuales. De este modo, los empresarios, si quisieran que su actividad productiva no se viera interrumpida, tendrían que plantearse la necesidad de asumir incrementos salariales sustanciales para hacer atractivas estas tareas, al menos para algunos individuos y para cierto período de tiempo. Es en situaciones como ésta, pues, en las cuales el fortalecimiento del poder de negociación de los trabajadores derivado de la introducción de una RB encontraría sus frutos". 

 

Y en respuesta a otra crítica que se le hace a la implantación de la RB, hemos de decir que las mujeres, por su parte, constituyen uno de los grupos de vulnerabilidad que incrementaría más su libertad si existiera esta medida. Es obvio que la RB conferiría a buena parte de las mujeres una independencia económica de la cual hoy día no disfrutan, lo que a su vez las liberaría del dogal de la dependencia de sus parejas o ex parejas (además de la trampa de la pobreza, ya aludida en anteriores entregas). Independientemente de ello, ya sabemos que la mujer arrastra, debido a la influencia del modelo de sociedad patriarcal, una serie de inconvenientes ligadas a su actividad laboral (brecha salarial, discriminación ante los puestos directivos, etc), y además, otra realidad social de nuestro tiempo resulta en que el trabajo doméstico o de cuidados, todavía hoy ocupado mayoritariamente por mujeres, queda fuera de las estadísticas oficiales. Sin embargo, si lo traducimos a volumen económico, resulta una partida extraordinaria. Por ejemplo, un estudio realizado hace poco más de una década por parte del Instituto Catalán de la Mujer indicaba que el PIB catalán se incrementaría en un 65,9% si se contabilizara también en él el trabajo doméstico no remunerado. 

 

Pero es que además, y debido al carácter individual de la RB, esto es, concedido a las personas (y no a las unidades familiares), se incide en que las políticas sociales se adapten a los cambios en las formas de convivencia y en los modelos de familia, especialmente al incremento experimentado durante los últimos años, de familias monoparentales encabezadas por mujeres. Y en este sentido, la RB se nos aparece como un magnífico "contrapoder doméstico" (en expresión de Daniel Raventós) capaz de alterar la ecuación de las relaciones de dominación entre sexos, y de incrementar la independencia, el poder y la fuerza de negociación de muchas mujeres dentro de su modelo de convivencia (especialmente para aquéllas que dependen de sus parejas, o que perciben ingresos muy bajos por estar empleadas de forma discontinua o a tiempo parcial). Y otro gran colectivo que vería mejorada sustancialmente su situación sería el de los jóvenes. Hoy día, como sabemos, la situación laboral de la inmensa mayoría de los jóvenes se puede resumir bajo tres aspectos de dependencia: de sus padres, de su precariedad laboral o de la necesidad de exiliarse. 

 

Pero con la instauración de una medida como la RB, la cosa cambiaría radicalmente. Como ya se viene afirmando bajo nuestra propuesta de RB (que insistimos, es la que se realiza desde la Red Renta Básica), existiría una asignación a todo joven menor de edad de cuantía menor, y a partir de la mayoría de edad, todo joven disfrutaría de una RB completa. Los jóvenes tendrían así un arma estupenda para luchar contra los contratos "basura" que se les ofrecen, así como unas mejores posibilidades de cara a su emancipación. Con todo lo dicho, tanto en el presente artículo como en artículos anteriores, desde que venimos hablando sobre la RB, entendemos que una triple faceta de derechos avalan la implantación de esta medida: en primer lugar, el reconocimiento jurídico de la RB puede sustentarse como un nuevo derecho social (al lado de los ya reconocidos sobre el trabajo, la vivienda, etc.); en segundo lugar, la RB puede ser entendida también como una faceta del más amplio derecho a la vida (entendiendo ésta en este caso como la mera existencia o subsistencia material); y en tercer lugar, la RB también garantiza una modalidad de la libertad (consistente en la libertad real o material, es decir, en la posible sostenibilidad de la vida con independencia del criterio y de las decisiones de otras personas). Todo ello configura un panorama ciertamente apasionante para la RB, que la convierten en uno de los desafíos más característicos de todo sistema socialista que se precie (por supuesto, sin querer reducir el socialismo a la única implantación de esta medida). Continuaremos en siguientes entregas.

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22 agosto 2015 6 22 /08 /agosto /2015 23:00

El tratamiento criminal que se ha infligido a Grecia durante seis meses de acoso (rebautizado como "negociación") demuestra que el objetivo de "transformar el euro", o la asunción de "otro Euro es posible" son quimeras que, tras sucesivas decepciones, sólo conducen al estancamiento y a la desesperación política

Fréderic Lordon

Debemos asumir con claridad que ninguna política alternativa progresista podrá cuajar y expandirse en Europa sin poner en cuestión frontalmente a la UE

Catherine Samary

En los últimos días se acaba de consumar otro episodio en la escalada de surrealismo que protagoniza la política griega durante estos últimos meses. En efecto, después de acordar con la Troika las condiciones más aberrantes para su rescate, el líder de Syriza, Alexis Tsipras, acaba de dimitir, y de encargar la formación de un gobierno alternativo al resto de fuerzas parlamentarias. En caso de no conseguirse, lo cual resulta bastante probable, el Parlamento tendrá que ser disuelto, y será necesaria una nueva convocatoria de elecciones. Y tal como era de esperar, las reacciones en Europa no se han hecho esperar. Los dirigentes de las Instituciones europeas, como era previsible, no se han movido un ápice de sus posturas, advirtiendo que, salga el gobierno que salga de las próximas elecciones, los acuerdos alcanzados tendrán que ser respetados. Se consuma de esta forma el plan del establishment europeo, que había pedido la cabeza de Tsipras como mensaje de disciplina al resto de pueblos, sobre todo del sur de Europa.

 

Y en el ámbito español, las reacciones han estado también dentro de lo previsible. El arco parlamentario que representa a la derecha neoliberal (PP-PSOE-CIU-PNV-UPyD) se ha alineado proclamando el rotundo "fracaso de los populismos", en un nuevo alarde de hipocresía que tanto les caracteriza, y la "izquierda" política ha reivincado la lógica de la situación, y lo que es más sorprendente, el "coraje" de Alexis Tsipras en someterse a unos nuevos comicios. Pero la verdad es que la práctica totalidad de analistas de izquierda a nivel mundial han criticado la actitud y las decisiones del líder de Syriza (aunque ya no debería llamársele así), por su incomprensible incoherencia al no rebelarse frente a los terribles postulados de Bruselas. Así, Alberto Rabilotta afirmó: "El primer ministro Alexis Tsipras fue derrotado y sometido a un "sacrificio ritual" por el ministro alemán de Finanzas Wolfgang Schäuble, quien actúa como el "guardián del templo" de un fundamentalismo de mercado que es la verdadera naturaleza de la UE, que no tolera la más mínima desviación o interpretación del dogma". Y por su parte, Miguel Urbano Rodrigues sentenció que "en la actual confusión ideológica, estimulada por un sistema mediático manipulador, la sumisión total de Grecia a los sacerdotes del capital vino a confirmar la imposibilidad de la transformación profunda de las sociedades capitalistas en el ámbito del sistema, es decir, por la vía institucional". Podríamos seguir con muchos más ejemplos, porque en esta misma línea se han expresado Jacques Sapier, Paul Krugman, Thomas Piketty, Guillermo Almeyra, Ángel Guerra, y un largo etcétera. 

 

Incluso dentro de PODEMOS, la única voz que me ha parecido medio coherente ha sido la de la lideresa andaluza, Teresa Rodríguez, quien ha afirmado "sentir pánico ante ese temblor de piernas" de Alexis Tsipras, y la posibilidad de que eso mismo pueda llegar a ocurrirle a su formación política. Pero parece que la dirección de PODEMOS no está por la labor, pues lo único que ha destacado ha sido el "coraje" de Alexis Tsipras por tomar la decisión que ha tomado, devolviendo al pueblo su capacidad de decisión...¡A buenas horas, mangas verdes!. Por más que me esfuerzo, no consigo entender dónde está el coraje, porque las palabras de Tsipras en sus discursos y mítines eran estupendas, pero si dichas bellas palabras no van acompañadas de la valentía suficiente para hacerlas valer ante las múltiples (y previsibles) presiones de todo tipo, los políticos se convierten en meros charlatanes, en vehículos para una ilusión colectiva frustrada. Y ello a su vez da alas reforzadas a los planteamientos de la derecha, que arremete con más fuerza en contra de los "populismos" y sus "viajes a ninguna parte". Desgraciadamente, la mediocridad y cobardía de nuestros dirigentes políticos es hoy día un hecho generalizado.

 

Porque lo que hace verdaderamente a un líder político, incluso más que sus ideas, más que la forma de transmitirlas, es la valentía para defenderlas y llevarlas a cabo incluso en los entornos y condiciones más hostiles. ¿A qué temía Alexis Tsipras para no ser consecuente con el mandato popular refrendado en las urnas? ¿Al aislamiento político? ¿A la quiebra de sus instituciones? Si Fidel Castro hubiera temido al aislamiento político nunca hubiera existido la Revolución Cubana, o la Revolución Bolivariana, si Hugo Chávez le hubiera temido al imperialismo norteamericano. Si a estos líderes, entre otros muchos, les hubieran "temblado las piernas", hoy día no tendríamos a estos países como referentes mundiales de la lucha contra el capitalismo, de la clara referencia de que otro mundo es posible. Ambas revoluciones siguen en marcha, la cubana con más de medio siglo de vigencia, porque han sido conducidas por auténticos líderes. Por líderes valientes, capaces de superar todas las amenazas, y de enfrentarse con todas las consecuencias a los chantajes que el gigante norteamericano y el resto de aliados mundiales les practicaba. Luego por tanto, no es sólo cuestión de ideas, sino de actitudes. Necesitamos ser más radicales, llamar a las cosas por su nombre, dar un golpe encima de la mesa, levantar la voz con plena autoridad, no dejarnos amedrentar ante las amenazas, y hacer valer nuestros principios y nuestros derechos, como seres humanos y como pueblos.

 

El colonialismo salvaje implementado por la Troika ya ha comenzado, mediante la privatización de 14 aeropuertos griegos, y continuará implacablemente su camino si una nueva opción política no lo impide. De hecho, las medidas de control del país contempladas en el rescate llegan a los más íntimos detalles, tales como el ratio de alumnos por clase, o la cantidad de medicamentos genéricos que se pueden adquirir en las farmacias. Lo cierto es que el periplo de Tsipras al frente del Gobierno griego ha sido todo un despropósito. Como tantas veces habíamos advertido, el ingenuo europeísmo del que ha hecho gala una parte importante de Siryza se ha caído por su propio peso. La reciente dimisión, aunque legítima, está totalmente fuera de lugar, pues, de producirse, se tendría que haber formalizado mucho antes, dada su palmaria incapacidad para llevar a cabo las políticas que no sólo había propuesto al pueblo griego, sino que además éste le había ratificado en referéndum unos pocos días antes de firmar el más cruel y nefasto "rescate" que hasta ahora ningún país ha negociado con la Troika. La dimisión tendría que haberse formalizado en cuanto Tsipras se dio cuenta de que su cobaría iba a impedir una salida digna para su pueblo, en vez de plasmar el más abyecto plan de control del país, mucho más agresivo incluso que los anteriores, cuando estaban en el poder Nueva Democracia y el PASOK, los homólogos a nuestros PP y PSOE en España. 

 

Así las cosas, la única esperanza que nos queda a la izquierda transformadora europea es que la escisión como partido independiente del ala más radical de Syriza (Unidad Popular) obtenga un respaldo mayoritario en las próximas elecciones, y su líder (ahora está al frente el ex Ministro de Energía, Panagiotis Lafazanis) sea de verdad un político íntegro y valiente, capaz de enfrentarse a los buitres de la Comisión Europea, del Consejo Europeo, del Eurogrupo, del Banco Central Europeo y del Fondo Monetario Internacional. Y como dichas Instituciones no van a dar su brazo a torcer, y tal como llevamos mucho tiempo afirmando, la única salida digna y esperanzadora para el pueblo griego es la que implica la suspensión inmediata del pago de la deuda (disponen además de los Informes de Auditoría realizados por el Comité sobre la Verdad de la Deuda Griega, coordinado por el eminente Eric Toussaint), la anulación de los rescates y memorándums de entendimiento (jamás un eufemismo fue tan perverso), y la salida de Grecia del Euro, incluso de la propia Unión Europea. De todos modos, y retomando las palabras de Yanis Varoufakis: "La Eurozona es un lugar muy inhóspito para la gente decente". Si esto llega a producirse, constituirá de nuevo un rayo de esperanza para el resto de los pueblos de Europa que sufrimos con impotencia la dictadura de la austeridad. Lo estamos esperando como agua de mayo.

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20 agosto 2015 4 20 /08 /agosto /2015 23:00

Un toro es un mamífero, se parece bastante a nosotros. Claro que sufre, su estructura neurológica está muy desarrollada. Una herida es un trauma para ellos, y un proceso de acoso continuado les causa un estrés enorme

Alberto Ferrús, neurocientífico del CSIC

Llega el verano, y como cada año por estas fechas, tenemos que soportar, amparados en las "tradiciones populares", toda la pléyade de festejos donde una parte de nuestra sociedad hace gala y alarde del salvajismo más completo. Más concretamente, la Fundación FAADA estima que se celebran en España unas 16.000 fiestas populares donde se utilizan animales como objeto de diversión, ocio, espectáculo, entretenimiento, y en un gran porcentaje de ellas, maltrato, sufrimiento y muerte incluidos. Parece que no nos basta con arrojarnos tomates como en Buñol, o hacer un maratón de horas de soportar el redoble de tambores, como en Calanda, actividades ya de por sí demostrativas de la simpleza de nuestros festejos, sino que, además, hemos de mezclar en ellas a inocentes animales, que no tienen la capacidad de opinar o votar sobre su presencia en nuestras abominables, crueles y vandálicas fiestas populares. Resulta curioso comprobar cómo en una sociedad que parece haber avanzado tanto en su faceta científica y tecnológica, aún se muestren tan claros vestigios de sus atávicos y ancestrales rituales.

 

Tomo información a continuación de esta página de la Fundación FAADA, que nos presenta el terrible catálogo de algunos festejos populares. Quizá el ejemplo más conocido y paradigmático son las Fiestas de San Fermín, en Pamplona (Navarra), que cada 7 de julio y durante una semana, organiza diariamente los denominados "encierros", donde los mozos corren por las principales calles del centro de la ciudad acompañando a la manada que se dirige a la plaza. Pero tenemos también el Toro de la Vega, celebrado en la localidad de Tordesillas (Valladolid) el segundo martes de septiembre, festejo que consiste en soltar un toro, el cual es acosado por cientos de personas persiguiéndolo desde el pueblo al campo, a pie o a caballo, arrojándole largas lanzas acabadas en afiladas hojas de 33 cm. de longitud, que se clavan en su cuerpo, y en ocasiones lo atraviesan. La tortura puede llegar a durar una hora, hasta que el animal, exhausto y agotado, destrozado y desangrado por las heridas, se derrumba, momento en el que se le remata apuñalándolo en la nuca y se le cortan los testículos y el rabo (a veces cuando todavía no ha muerto) para exhibirlos como trofeo público, clavados en la lanza del orgulloso matarife. Como vemos, un espectáculo bastante edificante. Este año, ni siquiera la presión de la celebración gratuita de un concierto con multitud de artistas consagrados ha conseguido que el pueblo y su corporación municipal se planteen la erradicación del "popular y tradicional festejo".

 

También tenemos el "Toro embolado" o Toro de fuego, festejo donde se le prenden fuego a unas antorchas o bolas colocadas en los cuernos de los astados, y untadas con alquitrán, para a continuación soltarlos en una plaza o calle pública. Esta "tradición" se lleva a cabo en lugares como Medinaceli (Soria), Vejer de la Frontera (Cádiz), o distintas localidades de Tarragona (como Amposta) o Valencia (como Ontinyent). Durante el festejo, es frecuente que al toro se le quemen los ojos con las chispas que sueltan las antorchas. Para poder colocarles esta máquina de tortura, se inmoviliza previamente al animal, atándolo por los cuernos, tirándole del rabo y sujetándolo de las patas bruscamente. El animal, como es lógico, va dando cabezazos en frustrados intentos de liberarse de las bolas de fuego, de las cuales caen chorros de líquido incandescente y brasas, que le van salpicando en los morros y los ojos, y que van quemando su cuerpo...¿acaso tiene este espectáculo algo que desmerecer a las hogueras de la Inquisición del siglo XV? ¿Puede justificarse semejante espectáculo argumentando que su práctica está "regulada"? ¿Es que acaso puede regularse el salvajismo?

 

Pero la variante más cruel de estos espectáculos se celebra en Medinaceli (Soria), ya que se les colocan a los toros unas sobre-astas (clavadas a golpes), tan violentamente que a menudo le provocan a los astados hemorragias por su boca y su nariz. También se llevan a cabo en Aragón (especialmente en Zaragoza y Teruel) y en la Comunidad Valenciana, donde sufren este martirio unos 1.200 toros y vacas al cabo del año. Otra variante de bonita "tradición popular" es el "Toro ensogado" o toro emmaromado, que consiste en atar a los toros por sus cuernos con una cuerda, y arrastrarlos por las calles hasta una plaza, o provocarles que caigan al mar. Suelen celebrarse en Benavente (Zamora), y en diversas localidades de Tarragona y de Cáceres, donde además suele terminarse matando al animal a machetazos. Debido a la continua resistencia del toro a la soga, las cepas del cuerno sufren graves traumatismos, y los músculos del cuello sufren profundos desgarros, ante la atenta mirada del gentío, que contempla el espectáculo entre gritos de júbilo. Incluso existen bárbaros e ignorantes que siguen afirmando que los toros no sufren con estas prácticas. 

 

El "Toro de Coria" es otra variante de bella "tradición popular" con astados, que consiste en que cada año, por las Fiestas de San Juan, en la localidad de Coria (Cáceres), se hace correr al toro de una manera particularmente cruel por el recinto del casco histórico amurallado de la ciudad, hasta que el animal es encerrado en un coso. Durante su carrera, decenas de personas lanzan dardos al toro, mediante soplillos o cerbatanas, durante horas. Los dardos punzantes, decorados con papel, se clavan por todo el cuerpo del animal, incluido los morros y los ojos. Al entrar en la plaza, el sufrimiento del toro se agrava aún más, ya que le esperan otros mozos que continúan con el mismo ritual, hasta que al cabo de unas dos horas, cuando el animal agonizante ya no resiste más, se acaba con él a tiros de escopeta y se le cortan los testículos. A todo ello hemos de sumar los innumerables sitios de España donde en la época estival se celebran capeas, becerradas (como la de Algemesí), encierros, los "Bous a la Mar" en Denia (Alicante), etc. Pero no sólo de toros vive el festejo popular español, sino que también son objeto de sufrimiento otros animales, tales como patos (los "patos al agua" de Sagunto en Valencia), cerdos (los "cerdos engrasados" de Humilladero en Málaga), gallos (sus combates están autorizados en las Islas Canarias), carneros (cuyas peleas se celebran en Guipúzcoa y Vizcaya), caballos (en Castellón se les hace pasar sobre el fuego de varias hogueras), etc. Afortunadamente, algunas otras "tradiciones" se han extinguido, como en Zamora, donde hace años que se dejó de tirar la cabra del campanario. 

 

Como argumenta Carmen Morán en su artículo "¿Por qué seguimos siendo tan salvajes?": "El maltrato no distingue animales. Cuando acaba la celebración, hay gallos decapitados, gansos descoyuntados, plumas, cuernos, sangre, fuego, vísceras, cerdos, cabras y burros estresados; todos ellos han contribuido a perpetuar antiguos mitos asociados a la fertilidad y a la hombría, pero en España triunfan los bovinos, da igual que sean torazos de 500 kilos que malhadadas vaquillas que se desangran entre bomberos toreros". Y por su parte, Julio Ortega Fraile, Coordinador de la Plataforma "Manos Rojas", afirma: "En un país que oscila entre los noventa días de pena por atar a un perro en la playa y esperar a que se ahogue con la subida de la marea (...) y los treinta mil euros de salario (subvencionado) por torturar y matar a seis toros en una tarde, trofeos municipales por lancear hasta la muerte a uno en Tordesillas o comprar pichones para soltarlos y acabar con su vida en dos segundos reventándolos de un disparo, o en varios días dejando que se desangren con sus alas rotas, el activismo por los derechos de los animales adquiere el carácter de necesidad urgente". 

 

Y así, el espectáculo tradicional está servido, con toda la parafernalia que lo rodea, ya que, típicamente en honor de la Virgen y de los Santos patronos, y con la correspondiente bendición de las Instituciones civiles y religiosas (que no sólo no ponen el grito en el cielo, sino que además instan a su preparación y celebración cada año, argumentando que están "perfectamente reguladas", que los animales no sufren, y que las tradiciones hay que respetarlas), pueblos enteros, niños incluidos (para que no se pierdan las "tradiciones" en las nuevas generaciones), participan en un cúmulo de fiestas populares de crueldad gratuita hacia los animales, toros en su mayoría, pero muchos otros. Se calcula que en torno a unos 60.000 animales son así maltratados cada año, legitimando como "tradición popular" lo que no es más que una manifestación de nuestra vena más salvaje. Porque si fuéramos a cualquier localidad extranjera de viaje, y nos encontráramos con que, por ejemplo, cada 15 de Agosto la tradición popular consiste en sacar aleatoriamente a un preso de su cárcel, y cortarle la cabeza en la plaza pública, ¿rechazaríamos dicho festejo? ¿O pensaríamos que hay que respetarlo en aras de dicha "tradición popular"? Luego por tanto, ¿es que tienen justificación alguna el acoso y las vejaciones de que son víctimas los animales para la diversión de unos pocos ignorantes?

 

Es hora de que pongamos por tanto las cosas en su sitio. Las tradiciones populares se enmarcan en un todo más amplio que se refiere al Folklore, que fue estudiado y definido en primer lugar por Antonio Machado y Álvarez (padre de los geniales poetas Antonio y Manuel Machado), que utilizaba en sus obras el pseudónimo de "Demófilo". Machado y Álvarez fue quizá uno de los intelectuales de su época más importantes, y como decimos, pionero en los estudios que sobre Folklore se han realizado en nuestro país, y en el extranjero. Pues bien, el Folklore (aunque se asocia únicamente a la música popular) recoge en realidad el conjunto de todo nuestro patrimonio cultural, entrando en él el resto de manifestaciones populares tales como los cuentos, las leyendas, las adivinanzas, las costumbres, las canciones, las tradiciones, el atuendo, el vocabulario, la música, las fiestas populares, etc. Es decir, el Folklore representa cualquier manifestación cultural que a lo largo de la historia se asocia al pueblo. Las tradiciones evidentemente juegan un importante papel dentro del Folklore, pero hemos de entender que dichas tradiciones están insertas en un determinado contexto histórico, donde los valores culturales, la moral, las creencias, los conocimientos y la cultura popular se expresan en un determinado momento. Evidentemente, el tiempo provoca que dicho conjunto de valores vayan evolucionando, y lo que hace algún tiempo podría considerarse como lógico, válido o normal, pueda no serlo así en épocas anteriores o posteriores. Podríamos poner miles de ejemplos al respecto: en la época de los Reyes Católicos, era costumbre cortar las manos a las personas a las cuales se había pillado robando flagrantemente, sin embargo esto nos parecería hoy día claramente una aberración. 

 

Este es el punto de vista desde el cual debemos explicar que existieran tradiciones populares de hace algunos siglos, donde (desde la perspectiva de que no se poseía la conciencia sobre el maltrato y el sufrimiento animal) se practicara la tortura, el sufrimiento y la muerte de los animales para divertimento del vulgo. Pero hoy día esto debe resultarnos a todas luces un comportamiento aberrante, y las autoridades deben ser las primeras que velen para que dichas "tradiciones" sean progresivamente desterradas de nuestro Folklore popular. Por tanto, ¿hasta cuándo habremos de soportar tanto comportamiento aberrante y tanta barbarie amparada en la "tradición popular"? ¿Cuándo comprenderemos que la tortura no puede ser cultura, sino puro salvajismo? ¿Cuándo seremos capaces de comportarnos como seres civilizados en toda la dimensión del término, eliminando de nuestros festejos todo lo que implique maltrato, sufrimiento y muerte de animales? ¿Cuándo serán nuestros políticos lo suficientemente valientes y humanos como para acabar con estos atávicos y bárbaros rituales? Esto no quiere decir que tengamos que renunciar a nuestras costumbres ni a nuestras tradiciones, pero anteponiendo siempre a su celebración el sentido común y la sensibilidad que, como humanos, se espera de nosotros.

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19 agosto 2015 3 19 /08 /agosto /2015 23:00

Hay una respuesta que tanto Obama como Bush, así como la clase político-empresarial y amplios sectores de la sociedad estadounidense, se niegan a reconocer: la superpotencia es un Estado estructuralmente violento, donde el uso de la fuerza como mecanismo de resolución de diferencias es puesto de ejemplo para todos los ciudadanos. Ningún país en la historia humana ha sido responsable de tantas agresiones, directas o indirectas, contra otras naciones: invasiones militares, bombardeos, ocupaciones, patrocinio de actos terroristas, sabotajes, bloqueos, desestabilizaciones, asesinatos selectivos y secuestros extrajudiciales forman parte de los métodos con que Estados Unidos ha impuesto sus intereses en decenas de naciones de África, Asia, Europa y América, incluido México en varias ocasiones

Fragmento de la Editorial de "La Jornada", 19/6/2015

Y continuando con el EI (Estado Islámico), es evidente la persistencia de la Casa Blanca, sea quien sea su inquilino, en difundir una visión histórica distorsionada y falaz de los fenómenos del mundo islámico en general, y del surgimiento de esta peligrosa facción en particular. Y por supuesto, como ya hemos indicado, Washington pretende ignorar ante el resto del mundo sus propias responsabilidades, tanto directas como indirectas, en la gestación del EI, Al Qaeda, y otras expresiones del integrismo violento. Porque precisamente han sido las innumerables aventuras bélicas iniciadas en Siria, Irak y otros países por los antecesores de Obama las que han sembrado los múltiples factores desencadenantes del sentimiento antiestadounidense y antioccidental en general en aquélla región, al tiempo que han destruido elementos políticos y sociales de estabilidad y contención a la proliferación de grupos integristas. Intervenciones que han derivado siempre, como era de esperar, en la fragmentación política y el descontrol de los respectivos territorios, creando precedentes y un peligroso caldo de cultivo para la proliferación de dichos grupos. 

 

Según el diario mexicano "La Jornada": "...se suman además los indicios de que Estados Unidos influyó deliberadamente en el surgimiento y fortalecimiento del EI mediante el apoyo militar brindado a los grupos rebeldes armados en Siria". Porque el hecho histórico documentado es que todas las incursiones bélicas estadounidenses en la región, sean terrestres, aéreas o navales, han dejado, además de secuelas de incalculable devastación humana y material, nuevos y cada vez más virulentos rencores históricos que tarde o temprano se concretan en la presencia de grupos cada vez más hostiles y violentos. Más claro aún lo afirma el gran pensador norteamericano Noam Chomsky, para quien "Estados Unidos es el creador del Estado Islámico", relacionándola con la intervención de su país en Irak. Chomsky se alinea en ese sentido con la tesis de Graham Fuller, escritor y ex agente de la CIA, que acusó a Estados Unidos de ser uno de los "creadores clave" del grupo terrorista, como resultado de la guerra contra Irak emprendida en 2003. Dichas intervenciones inflamaron los conflictos sectarios, que proyectados al presente, son los que están destrozando a Irak en pedazos, y que se han extendido por toda la región con terribles consecuencias. 

 

Resulta tremendamente ilustrativo examinar el lenguaje de los mandatarios estadounidenses en los discursos de presentación de sus "Santas Cruzadas", esta última para acabar con el Estado Islámico. Por ejemplo, en este artículo de Manlio Dinucci para Red Voltaire se analiza parte del discurso de Obama al presentar a la comunidad internacional su coalición para luchar contra el ISIS, hace casi un año (septiembre de 2014). Rescatamos a continuación algunos pasajes: "América está bendita", explicó Obama, "porque asume las tareas más difíciles, empezando por la responsabilidad de ejercer el liderazgo. En un mundo incierto como nuestro mundo actual, el liderazgo estadounidense es la única constante. En efecto, es América la que tiene la capacidad y la voluntad de movilizar al mundo contra los terroristas, es América la que ha reunido al mundo contra la agresión rusa, es América la que puede contener y eliminar la epidemia de ébola". Y más tarde advierte de que "se necesitará tiempo para erradicar un cáncer como éste". Y remata: "A pesar de todo lo que Estados Unidos ha hecho hasta ahora para combatir el terrorismo, continuamos enfrentando una amenaza terrorista, porque no podemos borrar del mundo todo rastro del Mal". Como puede verse, la misma decadente retórica de sus predecesores.

 

Pero lo cierto es que detrás de esta retórica digna del más cursi predicador, los hechos cantan por sí solos, y las conclusiones saltan a la vista para cualquier observador mínimamente inteligente. Retrocedamos un poco. Los primeros focos del futuro Estado Islámico se formaron cuando, para derrocar a Gadafi en Libia (2011), la OTAN (bajo la dirección de USA) financió y armó a grupos yihadistas que hasta hacía poco tiempo eran considerados terroristas. Después de haber ayudado a derrocar a Gadafi, esos yihadistas se trasladan a Siria para derrocar al Presidente Al Assad. Y es en ese país, Siria, donde nace en 2013 el Califato Islámico, al que se le facilita el paso a través de Arabia Saudí, Qatar, Kuwait, Turquía y Jordania, que también le suministran armas y contribuyen a su financiación, en el marco de un amplio programa coordinado por la CIA. Podemos concluir y afirmar que el verdadero objetivo que ha emprendido Obama es la destrucción de Siria y la reocupación de Irak. Y tenemos también la otra dimensión de la jugada, consistente en que al implicar a sus aliados europeos en un nuevo frente bélico en Oriente Medio, y al mismo tiempo en el frente oriental contra Rusia, USA refuerza su propia influencia sobre la Unión Europea, actor que goza de la complicidad de Estados Unidos sólo si se mantiene bajo el liderazgo norteamericano, como así lleva ocurriendo desde siempre. Continuaremos en siguientes entregas.

 

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18 agosto 2015 2 18 /08 /agosto /2015 23:00

Conviene ir ya, en esta recta final de esta serie de artículos, concretando y resumiendo las principales rupturas que una nueva Constitución Republicana debería plasmar, con respecto a la actual Constitución Monárquica, donde se recojan los cambios fundamentales del sistema al cual queremos migrar. Evidentemente, habría que comenzar por la misma Institución de la Corona, la principal afectada. Actualmente, el único cambio constitucional que la clase dominante prevé realizar al respecto, es la inclusión de cláusulas que garanticen la igualdad entre el hombre y la mujer en el terreno sucesorio. Desde la izquierda transformadora, evidentemente, no nos importa en absoluta dicha ridícula e intrascendente modificación, porque lo que queremos es abolir el régimen monárquico surgido de la Transición.

 

Pero como hemos ido desgranando durante toda esta serie de artículos, aparte de los artículos específicos sobre la Corona, la Constitución de 1978 recogió el espíritu de la letra de los principios establecidos en el informe de 1975 sobre la "democracia" elaborado por la Comisión Trilateral: un sistema electoral proporcional (artículo 68), para poder limitar el acceso al Gobierno por la vía electoral-parlamentaria de grupos políticos indeseables; descentralización de la Administración Pública, pero sin dar poder político real a las Comunidades Autónomas (Capítulo III del Título VIII), cosa que convierte a los parlamentos regionales en órganos más técnicos y menos políticos; supresión de las leyes que prohibían la financiación de los partidos por parte de las grandes empresas, que se sumaría a la financiación con fondos públicos; exaltación de los mitos de la "libertad de empresa" y de la "economía de mercado", elevándolos a rango constitucional (artículo 38, que proclama directamente nuestra adhesión al capitalismo), etc. Pero lo más importante era establecer que la forma política del Estado Español sería la Monarquía Parlamentaria (artículo 2), en un orden político que sería protegido por el Ejército (artículo 8), cuyo mando supremo correspondería al Rey (artículo 62). Esta es la rápida radiografía del país que surge de la Transición, por lo cual siempre hemos sostenido que no se había practicado una auténtica remoción de sus principales puntales, provenientes del franquismo.

 

Somos conscientes de que para proclamar todos estos cambios el apoyo social debe ser inmenso, y que todo ello debe guiarse desde un nuevo Proceso Constituyente que revise todos los aspectos que deben cambiarse. Las resistencias son profundas, tanto a nivel nacional como internacional, debido a la existencia de una globalización capitalista potente, de un sistema político estatal bien consolidado y protegido, aún defendido por muchas personas, y de numerosos y grandes intereses que defender, así como de privilegios que salvaguardar. A vuelapluma, los puntos más significativos que la nueva Constitución de la Tercera República debería recoger serían los siguientes, siguiendo de nuevo a Francisco Badarán, en su texto "La democracia en España: engaño y utopía":

 

1.- Proclamar, tras el oportuno referéndum vinculante, y si es que así es elegido, que el Estado Español se declara como una República laica, democrática y social, cambiando todo lo relativo a la Corona y al Rey, y sustituirlo por artículos referentes a las funciones del Presidente de la República y a su forma de elección. 

 

2.- Eliminar en la nueva Constitución el lema franquista de España como unidad indivisible, "patria común de todos los españoles", reconociendo en cambio la unidad plurinacional del Estado Federal Español, así como el derecho de autodeterminación de todos sus pueblos. Reconocer, asímismo, a la propia naturaleza como sujeto de derechos, proclamando el debido respeto que se debe al medio ambiente, al resto de especies que nos rodean, a la protección de los recursos naturales del planeta,y a la consecución de unos niveles de sostenibilidad social y medioambiental. 

 

3.- Eliminar en la nueva Constitución todo lo referente a las funciones actuales de las Fuerzas Armadas, y otorgarles las nuevas funciones que hemos expuesto en artículos anteriores de esta serie. Asímismo, renunciar expresamente a la guerra como medio para resolver cualquier tipo de conflicto. 

 

4.- Eliminar cualquier referencia a las posibles confesiones religiosas estatales, declarando expresamente la absoluta laicidad del Estado, y la prohibición de cualquier manifestación, presencia o simbología religiosa en cualquier acto público o institucional. 

 

5.- Deben evitarse y cuidarse, en la redacción de la nueva Constitución Republicana (salvo en los casos estrictamente necesarios), las posibles referencias a otras leyes cuyo efecto práctico sea la limitación y desnaturalización de los derechos proclamados en los correspondientes artículos. Nuestra actual Constitución peca en demasía de este defecto, que se traslada en que aún proclamando una serie de garantías y derechos constitucionales, en la práctica éstos se vuelven inviables. Debe asímismo proclamarse que los derechos básicos y fundamentales se garantizan absolutamente, sin limitaciones ni jerarquías de clases, declarando para ellos un blindaje, para que el conjunto de la ciudadanía pueda reclamarlos, en su caso, ante cualquier tribunal. 

 

6.- La nueva Constitución Republicana debe declarar expresamente (aunque después lo redireccione a la posterior Ley Electoral que se promulgara) el derecho al voto libre, igual, directo y secreto, y asegurar que la representación surgida de cualquier proceso electoral deberá ser estrictamente proporcional, de forma que el voto tenga la misma validez para todos los ciudadanos, independientemente del lugar donde figure el censo electoral.

 

7.- La nueva Constitución Republicana debe proclamar que la enseñanza será pública, universal, gratuita y laica, así como eliminar el reconocimiento explícito a la "libertad de enseñanza" (ya que es un eufemismo por el que se nos cuela por la puerta de atrás la educación privada, concertada, religiosa y todas sus variantes, y porque además este derecho queda ya implícitamente reconocido en los derechos de asociación, reunión y libertad de expresión). Asímismo, hay que eliminar la posibilidad de que los poderes públicos ayuden a centros docentes privados que reúnan ciertos requisitos. 

 

8.- Por supuesto, hay que eliminar en la nueva Constitución Republicana la obligación de conseguir una estabilidad presupuestaria, nuevo eufemismo bajo el que se esconde la obligación para los poderes públicos de atender al pago de la deuda, antes que a cualquier otro gasto social. Se eliminarán asímismo las referencias al déficit público, y se prohibirán las actividades comerciales privadas basadas en la especulación y la usura, blindando además los derechos fundamentales de la ciudadanía, para que ninguno de ellos pueda ser objeto de mercantilización. 

 

9.- Modificar en la nueva Constitución Republicana todo el articulado referente a la Institución del Senado, para que se convierta realmente en una Cámara de representación territorial, que armonice la legislación y el funcionamiento de las distintas Comunidades Autónomas (o Estados Federados) entre sí, y con el Gobierno Central (o Federal). El Senado no puede continuar siendo el despropósito que es actualmente, como una Cámara a la cual se destinan todos los elefantes políticos que ya han dejado de ser útiles a sus respectivos partidos o coaliciones, a modo de tranquilo retiro espiritual. 

 

10.- Deberán ser explícitamente recogidos en la nueva Constitución Republicana todo el conjunto de servicios públicos (universales y gratuitos) que el Estado reconoce al conjunto de la ciudadanía (sanidad, educación, dependencia, servicios sociales, vivienda, trabajo, renta básica, justicia, etc.), reservando a ulteriores leyes el funcionamiento de cada uno de ellos, así como su financiación y los agentes que lo garanticen, tanto a nivel Central como Autonómico. Cada uno de ellos se asociará con la garantía de un derecho fundamental reconocido, y se ligará a una Agencia Pública que lo gestione. Ninguno de ellos podrá ser objeto de mercantilización por ningún agente ni empresa privados.

 

11.- La nueva Constitución Republicana debe declarar la absoluta propiedad pública (común y colectiva) de los grandes sectores productivos estratégicos de la economía (energía, transportes, banca, alimentación, agua, construcción, industria, distribución, telecomunicaciones, farmacia, etc.), enlazando a ulteriores leyes que garanticen el perfecto desarrollo de sus procesos de nacionalización, y las posibles indemnizaciones que pudieran corresponder. También deben prohibirse los grandes latifundios, mediante una profunda reforma agraria. Debe acabarse, en una palabra, con el poder y privilegios de los grandes empresarios, de las grandes fortunas y de la aristocracia. Sólo de esta forma se garantizará la instauración de una verdadera democracia económica, que podrá garantizar que el resto de las facetas de la democracia se ejecutan con absoluta garantía. 

 

12.- La nueva Constitución Republicana debe impedir la existencia de los monopolios u oligopolios privados que se dedican a ciertas actividades cruciales en una sociedad democrática, como la información. El derecho a la información veraz y objetiva también es un derecho fundamental, y en ese sentido, la Tercera República, desarrollándolo en ulteriores leyes, debe garantizar un reparto proporcional de las cuotas de emisión para todos los medios de comunicación, en todos los formatos (prensa, radio, TV, Internet, y en sus diversos ámbitos), garantizando un reparto proporcional y equitativo de las adjudicaciones de licencias, de tal forma que cada iniciativa (la pública, la privada y la colectiva) estén equilibradas al 33%. Sólo de esta forma se acabará con el inmenso poderío de los grandes gigantes privados de la comunicación, para que no puedan influir en la población según sus espúreos intereses. 

 

13.- La Constitución de la Tercera República deberá también recoger el expreso mandamiento de la estricta independencia de los poderes (Ejecutivo, Legislativo y Judicial), de tal forma que se remita a ulteriores leyes que determinen el funcionamiento democrático de Instituciones tan importantes como el Consejo General del Poder Judicial, el Ministerio Fiscal (Fiscalía General del Estado), el Parlamento, el Senado, el Ejecutivo (Gobierno), el Tribunal Supremo, el Tribunal Constitucional, el Defensor del Pueblo, etc., declarando en muchos de estos casos su elección mediante sufragio universal. 

 

Para el resto de los asuntos, nos remitimos a todo lo ya expuesto en artículos anteriores de esta serie, donde tratamos con detalle otros asuntos de la vida democrática que habría que eliminar, remodelar, adaptar o actualizar. Continuaremos en siguientes entregas.

 

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17 agosto 2015 1 17 /08 /agosto /2015 23:00

Necesitamos un modelo económico que ponga a las personas en primer lugar, un modelo justo con el clima, con los derechos de los trabajadores y que proteja a los consumidores. El TTIP no sólo rompe con todos estos valores, sino que dota además a las multinacionales de más armas para socavar los derechos laborales

Pia Eberhardt

Comenzamos en el artículo anterior de esta serie a comentar aspectos relativos a la propiedad intelectual y sus consecuencias con la posible entrada en vigor del TTIP, ya que estos mecanismos se trasladan en la práctica a gran cantidad de productos comerciales y culturales de consumo. Y ello a su vez tiene también mucho que ver con la información que las empresas guardan sobre nosotros, y el posible uso que puedan hacer con ella. Hay que partir de la base de que en Estados Unidos las grandes empresas pueden acceder sin límites a toda la información privada de sus clientes. Y de esta forma, empresas como Facebook, Google o Microsoft tienen la tecnología, la infraestructura y la capacidad legal para utilizar toda esa información como deseen. En Europa, lo más que ha llegado a pasar ha sido alguna denuncia aislada por uso indebido de dichos datos, lo cual se ha solucionado con la imposición de una ridícula multa por parte de los tribunales a alguna de dichas empresas. Porque en la UE, actualmente (es previsible que esto se modifique con el Tratado), aún quedan límites que protegen el espacio personal. 

 

Pero por supuesto, el TTIP (y sus variantes anteriores y actuales, como ACTA, TISA, TPP, etc.) buscan romper y anular dicha regulación europea, para armonizarla con la falta de límites existentes en la sociedad estadounidense. Y ello incluiría, por supuesto, la posibilidad de que los proveedores de Internet puedan proporcionar toda la información (incluido el historial de navegación) a los Gobiernos y a las grandes empresas transnacionales de la comunicación. En definitiva, con la excusa de querer proteger los derechos de propiedad intelectual de las grandes empresas (como siempre, y en todas las facetas, las grandes beneficiadas) se vulneran claramente los derechos personales e individuales de los ciudadanos. Pero el caso de la propiedad intelectual es especialmente importante por su transversalidad, ya que afecta no sólo a la práctica totalidad de los productos culturales, sino también al resto de productos de consumo de cualquier parcela. Por ejemplo, afectará también al campo de las medicinas, pues el reforzamiento de los derechos de PI incluirá también el fortalecimiento de las patentes registradas por productos de las empresas farmacéuticas. Un campo en el cual sabemos que la experimentación no va ligada a la curación de enfermedades, sino a la posible mercantilización que puedan hacer después de sus medicamentos. 

 

Esta política supondrá también un mayor coste para los presupuestos públicos en sanidad, un retraso en la incorporación de los genéricos y un mayor precio de los medicamentos para el conjunto de la ciudadanía. Hay que recordar a este respecto que cuando un medicamento con patente compite con un medicamento genérico se produce una disminución del precio de los medicamentos en cuestión, todo lo cual beneficia no sólo a los usuarios, sino también a la propia Administración Pública. Por tanto, si protegemos a la industria farmacéutica para que tenga más poder a la hora de crear y proteger patentes, esto redundará en las consecuencias contrarias. Y en cuanto al conjunto de los servicios públicos, el Tratado alcanza prácticamente a todos los sectores de la economía, por lo cual se verán afectados prácticamente todos. De nuevo hay que comparar ambos sistemas, el europeo y el estadounidense, y darse cuenta de que muchos de los sectores que son públicos en Europa, son fundamentalmente privados en Estados Unidos, y existe por tanto la amenaza real de que las grandes empresas estadounidenses vean Europa como el gran mercado para su expansión. Y al coincidir esto con las políticas mal llamadas de "austeridad" (políticas de empobrecimiento y desmantelamiento deberían ser llamadas) impuestas por la Troika, hay un riesgo más que evidente de que el deterioro de la calidad de los servicios públicos sea la perfecta excusa (de hecho ya lo está siendo) para una futura ola de privatizaciones (aún mayor que la actual) en numerosos sectores públicos. 

 

Todo ello redundará, como tantas veces hemos explicado, en una reducción del Estado, de lo público, de lo común y de lo colectivo, y sobre todo, de su capacidad de intervenir en la economía, que estará cada vez más desregulada, haciendo crecer las injusticias y las desigualdades sociales, y redistribuyendo la riqueza aún en menos manos. En el fondo, toda esta involución afecta a la propia democracia, ya que ésta, en su definición procedimental, implica la instauración de una serie de reglas que permitan a los ciudadanos la elección sobre posibles opciones. El TTIP, lisa y llanamente, anulará de forma absoluta esta posibilidad. Porque si se concede una mayor protección legal a las empresas que a los Estados y a sus ciudadanos, ¿les va a importar a las empresas lo que los ciudadanos piensen y decidan? Las decisiones ciudadanas dejarán de ser vinculantes, las asociaciones profesionales comenzarán a perder fuerza, los consumidores no tendrán mecanismos legales de protesta, o cuando los tengan, podrán ser directamente impugnados por los gigantes agentes económicos del nuevo orden intercontinental. Para colmo, el TTIP incluirá una especie de cláusula de protección de los inversores extranjeros (conocida como mecanismo ISDS, por sus siglas en inglés), que permitirá a las multinacionales demandar a los Estados cuyos gobiernos aprueben leyes que puedan afectar a sus beneficios económicos presentes o futuros. Todo una aberración que colocará definitivamente la ley del mercado por encima de la democracia.

 

Y así, el TTIP estará no sólo por encima de las leyes propias (internas) de los Estados, sino también por encima de sus propias Constituciones, actuando a modo de supraconstitución de rango y ámbito intercontinental. Un nuevo marco supranacional ante el que los Estados suscriptores del Tratado estarán impotentes, truncando su soberanía y limitando las posibilidades de que los Estados puedan intervenir en defensa de sus propios ciudadanos. Se instalarán una especie de "Tribunales Internacionales de Arbitraje", que por supuesto no estarán constituidos por jueces independientes, y que tendrán un rango de decisión más alto que los Tribunales nacionales de cada país. De esta forma, un Estado asociado al TTIP envuelto en cualquier conflicto de intereses con cualquier empresa de dicho ámbito (y sólo porque la empresa en cuestión crea que alguna norma o ley local le afecta negativamente en sus beneficios) podrá ser condenado por un tribunal internacional por haber vulnerado los intereses de cualquier empresa transnacional que lo denuncie. Pero además las grandes empresas podrán obviar los tribunales locales y demandar directamente a los Estados a través de dichos tribunales de arbitraje, algo que, por supuesto, está vedado a la propia ciudadanía. Continuaremos en siguientes entregas.

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16 agosto 2015 7 16 /08 /agosto /2015 23:00

La propuesta de la RB, entente como forma de garantizar las condiciones materiales de existencia, aumentaría la libertad de la ciudadanía; haría los pobres y los desposeídos más independientes, más capaces para hacer sentir su voz; de resistir más articuladamente los procesos de desposesión que tienen lugar en todas partes en nombre de la globalización y de la supuesta lucha contra la crisis. Posibilitaría que no tuvieran que vivir con el permiso de otros

Daniel Raventós

Sobre la premisa que expusimos en el artículo anterior de esta serie, en relación a que no hay trabajo asalariado para la totalidad de las personas que lo buscan, se da también mucha dosis social de cinismo e hipocresía. Abordaremos algunos puntos de vista al respecto. En primer lugar, la clase dominante no admite esta posibilidad, empeñada en sus "reformas estructurales", que están diseñadas para ir transformando progresivamente el modelo social y laboral, de tal forma que las relaciones laborales se vuelvan cada vez más precarias. Nos vende continuamente que se va "creando empleo" y que, por tanto, se va por el buen camino, pero como hemos explicado en anteriores artículos, al capitalismo le interesa una gran base de personal inactivo, para disciplinar y tener controlada la capacidad de rebelión de la clase trabajadora. E instalados en esa hipocresía, tienen la desfachatez de argumentar que medidas como la RB "desincentivarían la búsqueda activa de empleo". Arguyen que la RB no obliga a la gente a espabilarse y a buscar trabajo, ya que, según  ellos, si se espabilaran encontrarían empleo todos aquéllos/as que lo buscaran. 

 

El cinismo llega a su cénit cuando ni siquiera reconocen como verdadera la cifra oficial de parados, ya que argumentan que no están parados de verdad, ya que el gran porcentaje de economía sumergida les proporciona algún tipo de colchón para sobrevivir. Pero lo que no dicen es que son los propios empresarios los primeros que se aprovechan de estas situaciones, presionando a los trabajadores/as para que lo hagan cada vez más en situaciones de clandestinidad y esclavismo. Si además el sistema reduce las prestaciones por desempleo, subsidios y ayudas varias, como viene haciendo el actual Gobierno del PP, ya tenemos el cóctel al completo para forzar la máquina, y obtener mano de obra barata y controlada. La guinda del pastel se completa con la sucia manipulación de las estadísticas laborales, ya que el paro también desaparece por inanición, por aburrimiento, por emigración, por éxodo laboral, o por cualquier otro motivo. Como vemos, el cinismo de la clase dominante no tiene límites. Es el mismo cinismo que nos pone como ejemplo a Ana Patricia Botín, y que se escandaliza de que también fuera a cobrar la RB, sin contarnos la otra parte de la verdad: Botín en su declaración de la renta ya declara cobrar implícitamente el equivalente a centenares de miles de rentas básicas cada año. Con la RB cobraría sólo una, y del mismo importe que la de cualquier otra persona adulta, pero pagaría impuestos para sufragar la RB a miles de ciudadanos más, que no cobran al año tanto como ella. Y esto es precisamente lo que no les gusta.

 

Hacemos en este punto un inciso para denunciar, una vez más, el cinismo de la clase dominante, que últimamente nos vende la "necesidad" de alargar progresivamente la edad "formal" de jubilación, cuando precisamente, las estadísticas nos dicen que la edad "real" para la misma, cada vez se acorta más. La explicación es sencilla y evidente: con la estafa de esta crisis que estamos padeciendo, y las medidas neoliberales llevadas a cabo por los sucesivos Gobiernos, las empresas se aprovechan de la situación, haciendo ERE's masivos, que llevan a la prejubilación a muchos de sus trabajadores veteranos (de ahí que la edad media "real" de jubilación esté bajando, consiguiendo por la vía empresarial justo lo contrario de lo que dicen querer conseguir por la vía gubernamental), con el añadido de que, en cuanto se recuperan del bache, vuelven a contratar personal, pero esta vez joven y precario. Estas son las falacias, mentiras, engaños y manipulaciones de la clase dominante. Fin del inciso. Volvemos a la RB.

 

Por tanto, la RB es no sólo una herramienta para acabar con la pobreza, sino que también es un arma estupenda para luchar con mayor eficacia contra las causas no económicas de la exclusión social, aspecto que el sistema capitalista olvida por completo. Porque hay que tener en cuenta, y así lo hemos resaltado en otros muchos artículos de este Blog, que la pobreza no conlleva únicamente la privación y carencia de medios para subsistir, sino la auténtica causa de la misma, así como sus otras consecuencias, esto es, la dependencia del arbitrio o de la codicia o ambición de otros, la falta de autoestima, el aislamiento social, y la estigmatización de quien la padece. Por eso nos parece tan sumamente importante la RB, y por eso es una medida tan demonizada desde las clases dominantes. La RB incluso tendría enormes ventajas para la gente que trabaja asalariadamente, y además con un puesto de calidad, estable y con buen sueldo, y que jamás quisieran abandonar. Incluso bajo estas idílicas situaciones es positiva una medida como la RB, porque permitiría subsistir con ella en aquéllos períodos (que casi todo el mundo necesita alguna vez en su vida) donde la gente quisiera tomarse un descanso, para por ejemplo dedicar algunos meses o años de su vida a formarse, a tomarse un respiro laboral, un alto en el camino, a establecer una familia (o cualquier otra forma de convivencia, que la RB no discrimina), a colaborar con organizaciones dedicadas a la solidaridad, a dedicarse a hobbies o aficiones aparcadas en el tiempo, o a emprender cualesquiera otros proyectos personales (los cuales podrían implicar incluso trabajar de forma no asalariada), y todas ellas dejarían de ser contempladas como situaciones preocupantes.

 

Y por supuesto, el gran objetivo a cubrir, en cuanto a la aportación de la RB hacia un modelo de sociedad más igualitario, y con mayor redistribución de la renta y de la riqueza, son evidentes. La transferencia de rentas hacia los sectores más desfavorecidos de la población nivelaría bastante los índices actuales de desigualdad, actualizando el Índice Gini y otros indicadores sociales. Como ya pudimos comprobar en la exposición de la propuesta de financiación de los miembros de la Red Renta Básica, en el entorno de dos tercios de la población (los peor situados) saldrían ganando, mientras que el otro tercio (los más favorecidos) verían reducirse su renta en alguna medida (en algunos casos ligeramente, y en otros más sustancialmente), como consecuencia de la implantación del nuevo sistema de fiscalidad y transferencias. En este sentido, el efecto de la RB sería netamente redistributivo y fomentaría un reparto más igualitario de los recursos públicos, garantizando que éstos se repartieran de forma más justa y equitativa. La RB no impediría una sociedad donde existieran los grandes capitalistas (para eso ya hemos enunciado, y seguiremos haciéndolo, otras medidas), pero al menos, los niveles de renta dejarían de estar tan polarizados, todas las personas tendrían asegurado su sustento básico, y la fiscalidad sería infinitamente más justa de lo que es ahora. Continuaremos en siguientes entregas.

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Published by Rafael Silva - en Política
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