Overblog Seguir este blog
Administration Create my blog
30 julio 2015 4 30 /07 /julio /2015 23:00

En el artículo anterior de esta serie, nos quedamos analizando el deplorable papel de la Iglesia Católica durante el Golpe de Estado fascista, y la posterior Guerra Civil, dictadura y represión, que nos trajeron 40 años de aislamiento internacional, así como de degradación social, moral e intelectual. La Falange Española, una especie de grupo paramilitar encargado de mantener la pureza de las ideas fascistas, organizó, en colaboración con la Iglesia, los secuestros, violaciones y asesinatos que alcanzaron a todos los sectores de la población que había perdido la guerra. Se produjeron ejecuciones sumarias que podían pasar sin registrarse oficialmente hasta tres meses después de haber sido ejecutadas. Se desmembró el tejido social de los perdedores, sus redes de asociación, sus centros culturales, sus apoyos internos y externos, que fueron sistemáticamente perseguidos, marginados, torturados, encarcelados y asesinados. Mucha gente murió por la marginación y la pobreza a la que les sometió el régimen, doblemente perdedores, murieron de hambre, por enfermedades no asistidas, por torturas en los calabozos, o por carencias de todo tipo. 

 

Se legisló incluso el robo de bebés con el pleno consentimiento y colaboración de la Iglesia (trataremos este asunto más profundamente en nuestra serie de artículos sobre los movimientos sociales), básicamente para impedir la continuidad de nuevas generaciones de rojos, republicanos, socialistas y comunistas. En Argentina durante la dictadura de Videla también se robó a los hijos de los encarcelados, pero España fue el único lugar donde el Estado legislaba el desmembramiento de la familia. Durante las décadas de los 40, 50 y 60 del siglo pasado, toda familia que no estuviese en condiciones de acreditar el poder educar a sus hijos en los principios del régimen que dictaba Falange ("el glorioso movimiento nacional", que incluso juró el Rey Juan Carlos en su nombramiento), el Estado estaba legitimado para asumir su tutela. Obviamente quienes no podían cumplir este mandamiento eran los perdedores de la guerra, que fueron los marginados y los perseguidos, porque los adeptos al régimen tenían sanidad, comida y techo asegurados. Esta legislación dio lugar a un lucrativo negocio en el que casi 500.000 niños y niñas fueron extraidos de sus padres, y llevados a Conventos y edificios de otras entidades como Falange, donde se vendían a otras familias, o donde permanecían trabajando para la Iglesia. 

 

Como estamos viendo, la participación de la Iglesia Católica en todas y cada una de las tropelías del régimen franquista fue fundamental, tenían además gran experiencia, ya que en otro período histórico habían formado la Santa Inquisición, modelo de represión y tortura para acabar con los infieles, que se extendió en nuestro país durante varios siglos, incluso se exportó allende los mares, al Nuevo Mundo que se descubría entonces. La Cruzada de los Reyes Católicos en colaboración con la Iglesia fue simplemente dantesca, torturando y masacrando a cientos de miles de personas que no querían convertirse a su fe. Y durante la dictadura fascista, además, esta situación estaba legitimada por el Vaticano, con quien Franco firmó un Concordato. Y así llegamos al período histórico que siguió a la muerte del dictador, y que ha sido llamado Transición Democrática. Bellas palabras si fuesen ciertas, es decir, si de verdad se hubiera exigido Verdad, Justicia y Reparación para las víctimas del franquismo, y se hubiera procedido a una profunda transformación democrática del antiguo régimen, desmontando sus estructuras, juzgando a sus responsables vivos y permitiendo al pueblo elegir en plena libertad su futuro, así como su organización política y social. Desgraciadamente, esto no ocurrió así, y se nos coló una Transición que únicamente sustituyó al dictador por el Borbón de turno (el Rey Juan Carlos), y bajo los mimbres de una Monarquía Parlamentaria, continuaron gobernando los mismos poderes fácticos que habían gobernado hasta entonces. 

 

Y así, la Iglesia Católica, las Fuerzas Armadas y la banca privada, como principales actores de la dictadura franquista, no solamente no perdieron poder, sino que salieron reforzados en este período, que continúa hasta nuestros días. De hecho, la llamada Transición fue un proceso muy beneficioso para la Iglesia, los franquistas y los falangistas, ya que sirvió para cambiar a un régimen democrático sin que nadie tuviera que rendir cuentas de los desmanes y los crímenes cometidos durante la dictadura, ni devolver todo lo que se había robado. De hecho, los herederos de toda esta gentuza son los que siguen copando los cargos públicos y políticos. En realidad fueron la Falange, el PSOE, UCD, AP, CCOO y UGT los que llevaron a cabo la Transición. Y como cabía esperar, hubo impunidad para los genocidas, y olvido para las víctimas. La cúpula franquista enriquecida con la explotación de presos políticos y el negocio de la venta de niños no tuvo que dar cuenta de sus responsabilidades. Y tras aquéllos años de la Transición (1976-1982), llegaría la Monarquía Constitucional y el "sistema democrático", que ponemos entre comillas para indicar que, en realidad, nos ha gobernado desde entonces un bipartidismo que sólo ha pretendido asentar las mismas estructuras de poder que gobernaban entonces, con los mismos intereses. 

 

De esta forma, los antiguos falangistas pasaron a ser altos funcionarios del Estado (de hecho, aún podemos ver muchos altos cargos y Ministros del franquismo en altos puestos de responsabilidad) en el nuevo sistema, y se fueron reciclando primero en la UCD, después en AP (el precursor del actual PP), incluso en el PSOE. Y durante todos los gobiernos bipartidistas que se han formado desde entonces, es difícil encontrar un alto cargo que no tuviera vinculaciones con el franquismo, incluso muchos eran (y son) hijos, nietos o familiares del régimen anterior. La Ley Electoral está diseñada para perpetuar este bipartidismo (aunque ahora parece que está rompiéndose, afortunadamente), y las Fuerzas Armadas siguen teniendo la misma estructura que durante el franquismo. Los poderes económicos son los que están en la cima de la jerarquía del resto de poderes fácticos, y además, bajo la excusa de la actual crisis del capitalismo, están llevando a cabo una despiadada contraofensiva contra las clases populares. Y como no podía ser de otra manera, la Iglesia Católica, desde la renovación en 1979 (en plena Transición) de los Acuerdos con la Santa Sede, goza aún de más poder y privilegios que en cualquier otro país de nuestro entorno. Continuaremos en siguientes entregas.

Repost 0
Published by Rafael Silva - en Política
Comenta este artículo
29 julio 2015 3 29 /07 /julio /2015 23:00

Nos hemos referido a la profunda renovación que necesita nuestro Ejército en los últimos artículos de esta serie, pero también englobábamos ahí al conjunto de Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, dentro de un profundo debate sobre la necesidad de una revolución y adaptación de los mismos ante los nuevos escenarios y amenazas de nuestro mundo del siglo XXI. Sin referirnos ya a las Fuerzas Armadas, los problemas que plantean el resto de Cuerpos de Seguridad se podrían resumir en los siguientes: excesiva diversificación de cuerpos policiales (además bajo una estructura global poco operativa), necesidad de erradicar las torturas y los malos tratos policiales (así como de garantizar un mejor contexto normativo para los detenidos), y desmantelar todas las iniciativas de privatización de la seguridad, que se han venido realizando en nuestro país durante los últimos años. Hemos de partir de la base de que la seguridad pública es un derecho fundamental de la ciudadanía, pero bajo ningún concepto esta seguridad debe implicar recortes del resto de los derechos fundamentales. 

 

En este sentido, la primera medida a tomar sería la derogación de la actual Ley de Seguridad Privada y similares (esperemos que esto se haga incluso antes de implantar la Tercera República), eliminando las empresas privadas de seguridad. La responsabilidad exclusiva sobre la seguridad ciudadana debe volver a recaer sobre el Estado, quien debe ejercerla directamente a través del conjunto de sus Cuerpos y Fuerzas de Seguridad. Estas funciones y su gestión no pueden ser delegadas jamás a empresas privadas, ya que la intervención de estos cuerpos supone en muchas ocasiones el empleo de armas y el uso de la fuerza, cuyo monopolio debe corresponder al Estado, por su extrema importancia, sin olvidar que dichos Cuerpos y Fuerzas de Seguridad se deben siempre al pueblo, a su seguridad, a su protección y a la defensa de sus derechos. La Tercera República debe dejar claro estos asuntos, para que no puedan volver a darse, digamos, "conflictos de intereses", que han causado, en los últimos tiempos, auténticos espectáculos bochornosos. Por otra parte, la protección de todos los derechos procesales a los detenidos debe garantizarse en todo momento, desterrando nefastos episodios recientes, que pareciera nos han hecho volver a revivir la tremenda represión franquista. 

 

Por otra parte, la estructura de estos Cuerpos de Seguridad debe sufrir una profunda modificación y actualización. Ya nos referimos en artículos anteriores a lo relativo a las Fuerzas Armadas, pero no sólo ellas. Cuerpos de Policía a los diferentes niveles del Estado (nacional, autonómicos y locales) no deben actuar en un mismo sitio bajo solapamiento de funciones, y bajo la responsabilidad de diferentes autoridades. Se debiera unificar el Cuerpo Nacional de Policía y la Guardia Civil en un único cuerpo de carácter civil (lo que implicaría la desmilitarización de la Guardia Civil), y se deben delimitar mejor las funciones de los cuerpos de policía autonómicos y locales, para que no se solapen sus funciones. El Cuerpo Policial del Estado tendrá un mando unificado dependiente del Ministerio del Interior. Y en cada Comunidad Autónoma o Estado federado, su correspondiente Cuerpo de Policía estará bajo el mando de su respectiva autoridad autónoma. Las policías locales estarán bajo el mando de la autoridad municipal correspondiente. Toda esta nueva estructura conllevaría la desaparición de dependencias de mando anacrónicas, tales como las Delegaciones y Subdelegaciones del Gobierno en cada Comunidad, ya que estos organismos no tienen sentido bajo un auténtico Estado descentralizado. 

 

Hemos mencionado también, además de los cambios estructurales, los cambios en cuanto a los modos de actuar, y a las garantías procesales de las personas detenidas, algo absolutamente imprescindible bajo una República Democrática. Nos referimos sobre todo a la erradicación de la tortura, los malos tratos policiales y el uso desproporcionado de la fuerza que aún se llevan a cabo en nuestro país. En cuanto a la tortura, recomiendo a los lectores este artículo publicado hace algún tiempo en nuestro Blog, que documenta ampliamente todos estos aspectos, por los cuales además el Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha sentenciado varias veces a nuestras autoridades, por no respetar los estándares internacionales. Como medida complementaria, sería deseable que los agentes policiales sean formados también, de forma específica (mediante una instrucción adecuada), en lo referente a los derechos humanos y a la función de la policía en una sociedad democrática. De igual forma, cualquier ciudadano/a que aspire a ocupar un puesto en cualquier cuerpo de seguridad, debe ser sometido a un proceso selectivo desde el punto de vista psicológico, que le impida entrar en el Cuerpo Policial si presenta cualquier atisbo de comportamiento antisocial, o muestra algún grado de agresividad. 

 

Por último, también sería deseable, muy en línea con la profunda renovación de nuestras Fuerzas Armadas, ya discutida en anteriores artículos, el abordaje y expresa declaración bajo la nueva Carta Magna Republicana de una serie de cambios en política exterior, en cuanto a las actitudes y objetivos declarados de nuestro país, como un país independiente y soberano. Es preciso que España se independice del poder capitalista, que en nuestro entorno se llama Unión Europea, sistema-euro y Tratados que los definen. La propia estructura de la UE, tema que ya ha sido expuesto y discutido en otros muchos artículos de este Blog, consagra un orden neoliberal en las relaciones de producción, con una hegemonía casi total de los poderes financieros y los grandes poderes económicos, que exigen una subordinación total de los Estados en cuanto a sus políticas económicas y fiscales. La convergencia europea se ha manifestado como un orden burgués que sólo protege a las grandes empresas transnacionales y a la banca privada, en detrimento de las clases trabajadoras y populares, cuyas estructuras de representación y de bienestar se van degenerando y desmantelando progresivamente. Nuestro país, muy al contrario, bajo el contexto de la Tercera República, debe favorecer y contribuir a la creación de un entorno democrático internacional en el que se respeten los Derechos Humanos en todas sus manifestaciones (derechos laborales, sociales, culturales, económicos y políticos). 

 

Este proceso conlleva también, inexorablemente, un alejamiento de los postulados imperialistas defendidos por los Estados Unidos de América, así como de su política de agresión mundial. El seguidismo mostrado hasta ahora por parte de nuestras Instituciones hacia la política de alianza con los EE.UU. debe acabar, si pretendemos, también aquí, alcanzar nuestra plena soberanía, y aportar al proceso de democratización globalizado. En este sentido, es absolutamente imprescindible una apuesta integral y decidida por la paz, sin resquicios y sin ambages. La renuncia a la guerra como herramienta para solucionar cualquier tipo de conflicto debe quedar expresamente recogida. Pero no sólo ello. Es necesaria la eliminación de las bases militares norteamericanas en España, así como la salida de la OTAN. Es necesario una lucha activa por la desmilitarización y desarme mundiales, comenzando por nosotros mismos, con un fulminante descenso de nuestro gasto militar, que llevaría aparejado, para empezar, una transparencia total sobre el mismo, cosa que ahora no ocurre.

 

En el escenario internacional, es necesario un mayor acercamiento a los bloques no imperialistas, así como a nuevas alianzas que se constituyan en pro de este ideal. Por otro lado, y de acuerdo con los países que paralelamente a España se aproximen al ideal de democracia mundial, es necesario presionar para conseguir la plena democratización de la ONU, como condición indispensable para nivelar y corregir el excesivo poder de algunas potencias en el escenario internacional. Se debe eliminar el derecho de veto de estas potencias, así como potenciar el Tribunal Internacional de Justicia, con capacidad para juzgar los regímenes genocidas y totalitarios. Todo ello, además, potenciando la ayuda internacional a los países del Tercer Mundo, y contribuyendo a anular su odiosa e insostenble deuda con el mundo desarrollado. La lucha contra el cambio climático y por la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio deben establecerse, a nivel mundial, como prioridades insalvables. Continuaremos en siguientes entregas.

 

Repost 0
Published by Rafael Silva - en Política
Comenta este artículo
28 julio 2015 2 28 /07 /julio /2015 23:00

Se acaba de constituir hace pocos días la nueva Plataforma o Campaña "Blinda tus derechos", con el auspicio de varias de las más importantes Organizaciones No Gubernamentales (ONG) del país, para, como indica su nombre, intentar concienciar a la ciudadanía, y ejercer presión a nuestros políticos, para que pueda alcanzarse una situación de pleno blindaje y protección de nuestros derechos fundamentales. Parecería de entrada una inocente campaña, pero la cosa tiene más entidad de la que en principio se puede sospechar. En efecto, acrecentada con el actual período de crisis sistémica que atravesamos (económica-política-social-de régimen) parece ser que el sistema, los Gobiernos, ya no nos garantizan de facto nuestros derechos y libertades fundamentales. No solo esto, sino que con la tremenda ofensiva del gran capital bajo esta crisis de acumulación y desposesión, la campaña que estamos atravesando más bien es de acoso y derribo de los mismos. 

 

De hecho, el actual Gobierno del Partido Popular, desde su llegada al poder, ha llevado a cabo toda una serie de contrarreformas antisociales, con el objeto (velado) de despojar al conjunto de la ciudadanía de sus derechos básicos y fundamentales. Bajo la excusa de la crisis, el desmantelamiento del Estado del Bienestar es un proyecto que se lleva a cabo sin pausa, de forma progresiva, y los derechos formales declarados en nuestra Carta Magna se convierten en auténtico papel mojado. Ya no se nos garantiza nuestra educación, nuestra sanidad, nuestros servicios sociales, nuestras pensiones, las ayudas a la dependencia, y no hablemos ya de nuestra vivienda o nuestro trabajo, que se han convertido en meros productos sujetos a las más puras leyes del mercantilismo. Pues bien, en este contexto surge la presente campaña, para instar a la ciudadanía en primer lugar a un ejercicio de plena concienciación sobre nuestros derechos, y en segundo lugar, a ejercer presión para intentar construir un contexto que garantice el pleno desarrollo y protección de los mismos.

 

El problema es ciertamente peliagudo, y posee muchos flecos, porque bajo los actuales mimbres donde se basa la Constitución de 1978, nuestros derechos básicos y fundamentales no quedan garantizados, no solo por el continuo hostigamiento de los poderes fácticos hacia el disfrute de los mismos por parte de la inmensa mayoría social (pérdida de la tarjeta sanitaria, aumento de las tasas educativas, endurecimiento de las becas, introducción de copagos, insuficiencia financiera para atender a los servicios de dependencia, contrarreforma de las pensiones, decrecimiento de las prestaciones por desempleo, etc.), sino porque la propia Constitución impide la garantía y la protección de dichos derechos, desde que la reforma del artículo 135 antepuso el pago de la deuda sobre cualquier otro gasto social que el Estado pudiera cubrir. Por tanto, bajo esta situación, el efecto práctico es una deriva incontrolada hacia el desmantelamiento del Estado Social. Más allá de campañas concretas, que por supuesto apoyamos, desde la izquierda transformadora pensamos que sólo la convocatoria de un nuevo Proceso Constituyente que desemboque en una nueva redefinición de nuestro Estado, de nuestro modelo social, de nuestro modelo territorial, y de anteponer los derechos humanos a los derechos del mercado, nos traerá las auténticas garantías que necesitamos para blindar todos nuestros derechos como ciudadanos. 

 

Pero más allá de esto, resulta que nuestra actual Constitución clasifica nuestros derechos en dos grandes categorías, según la propia intensidad de su protección. Define en primer lugar un conjunto de derechos como más importantes, ya que están más protegidos, y eso significa que cualquier ciudadano puede exigirlos fácilmente ante cualquier tribunal: el derecho a la vida, a la libertad o a la propiedad privada. Y luego define unos derechos de segunda categoría, como el derecho a la vivienda, o al medio ambiente saludable, que no pueden ser reclamados directamente ante los tribunales. Pongamos un ejemplo: podemos denunciar ante un juzgado el robo de un armario, pero no podemos denunciar que cierta empresa emite gases que contribuyen a un ambiente irrespirable y peligroso. Podemos denunciar un secuestro, pero no podemos denunciar que un banco se ha quedado con nuestra casa. El peligro fundamental es que la segunda categoría de derechos puede ser objeto de medidas regresivas deliberadas o injustificadas, que los harían en la práctica inviables. De lo que se trata es de reformar la Constitución (concretamente su artículo 53, principal responsable de esta discriminación) para que se protejan todos nuestros derechos por igual, sin clases ni jerarquías. En realidad debiera llegarse mucho más allá, ya que además de los seres humanos, se debieran contemplar los otros dos sujetos de derecho, como son los pueblos y la naturaleza. 

 

Estamos convencidos de que hasta que no consigamos una nueva Constitución que defina nuestro país como una República Democrática, Federal, Social y de Derecho, que abunde en los aspectos de una democracia social, plural, laica, solidaria y participativa, y desarrollemos toda la normativa que consagre la plena garantía de todos los derechos de la ciudadanía, esta gran meta no se habrá conseguido. Pero mientras tanto, campañas y plataformas como las que nos ocupan son de una gran importancia, por la labor que realizan de cara a la concienciación ciudadana al respecto. Los derechos humanos no pueden estar al albur de situaciones económicas o coyunturales, porque la política y la economía han de ponerse al servicio de las personas, y no al revés. Y en este sentido, las organizaciones Amnistía Internacional, Greenpeace y Oxfam Intermón han lanzado la presente campaña, pidiendo a los partidos políticos, de cara a los próximos comicios, que hagan constar en sus respectivos programas electorales, al menos, una reforma constitucional que ponga a las personas (sus derechos y libertades fundamentales) en el epicentro mismo de sus políticas. Una reforma que se comprometa con la protección y el blindaje de estos derechos, con las mismas garantías, para todas las personas, y previniendo los mecanismos y herramientas de financiación suficientes. He ahí la cuestión. 

 

De esta forma, las tres ONG citadas piden una amplia y ambiciosa reforma de hasta 24 disposiciones de nuestra Constitución, para alcanzar un status de total protección de los derechos de todas las personas, con plenas garantías, y más allá de contextos o coyunturas económicas. Entre muchos otros, hay que consagrar el derecho a un medio ambiente limpio y sostenible, hay que garantizar los derechos de reunión y manifestación sin límite alguno, el derecho al acceso a la información y a la participación democrática, o los derechos a la vivienda, al trabajo, a la salud y a la educación. Todos ellos de forma pública, universal, gratuita y de calidad. Hay que recoger igualmente el derecho inembargable a una renta básica universal, individual e incondicional, para erradicar la pobreza, y proporcionar a todas las personas los ingresos mínimos para una vida digna. Y por supuesto, hay que extender estos derechos humanos fuera de nuestras fronteras, definiendo la obligación internacional de cooperar para el desarrollo de terceros países, así como garantizar el respeto a los derechos humanos por parte de las empresas (quizá el mayor desafío que tenemos actualmente) y el respeto a las minorías, dentro de una política de plena igualdad. 

Repost 0
Published by Rafael Silva - en Política
Comenta este artículo
27 julio 2015 1 27 /07 /julio /2015 23:00

Cada día más mediocre, más corrupto y más servil eso que llaman “periodismo”, en las empresas mercantilizadoras de “noticias” o “información”, constituye hoy una de las maquinarias de guerra ideológica capitalistas más degeneradas... Su degeneración es su fracaso y al mismo tiempo su delación. Se delata su definición a partir de su función distorsiva y lo que debiera servir para orientar a la sociedad es, en realidad, un negocio para desorientar

Fernando Buen Abad Domínguez

Recientemente ha visto la luz, como proyecto del Ayuntamiento de Madrid, el nuevo sitio web "Madrid Versión Original" (MadridVO), levantando un increíble revuelo político, social y mediático, porque parece ser que es un proyecto con un aparente "halo de censura" (según FAPE), o que corresponde a "regímenes totalitarios" (según el PP y Esperanza Aguirre). Si acudimos a la presentación del propio sitio, se nos dice que es uno de los canales del Ayuntamiento para ofrecer información sobre la actividad municipal directamente a la ciudadanía...¿Hay algo malo en ello? En palabras de Esperanza Aguirre (que ha registrado una moción de urgencia para pedir la inmediata retirada y cierre de la web municipal), es una web de la "versión única", pero en realidad está pensada "para permitir a la ciudadanía y a los medios de comunicación encontrar la información original que dio lugar a una noticia que en su recorrido se ha modificado y contiene informaciones inexactas o matizables. Se trata de una web basada en datos contrastables y oficiales, y por este motivo no está abierta a comentarios ni es un espacio de debate" (según se nos indica desde la propia web), aunque también se proporciona una dirección de correo electrónico a la que se pueden enviar dudas sobre informaciones supuestamente erróneas, aclaraciones y sugerencias. 

 

Además, el sitio expresa claramente que "no se emiten opiniones sobre la información presentada ni se ejerce presión alguna sobre medio o periodista", luego, por tanto...¿A qué se debe tanto revuelo? Pero los medios y el resto de fuerzas políticas han definido a esta web como la web de "las correcciones, las rectificaciones, los desmentidos y la versión única", por lo que manifiestan que esta herramienta representa una clara limitación al derecho a la libertad de expresión. Enseguida se han apresurado a decir que si el Ayuntamiento tiene que desmentir o explicar algo, que para eso ya existen las ruedas de prensa, y es cierto, pero...¿qué tiene de malo que exista adicionalmente esta herramienta de información? ¿Dónde está el peligro? ¿Qué temen de ella? ¿Porqué no les gusta realmente MadridVO? Vayamos por partes para poder entenderlo mejor. Los medios de comunicación en general (prensa, radio, televisión, Internet, etc.) representan un auténtico poder en una democracia. Como tal poder, al igual que los demás, bajo nuestra actual sociedad capitalista, están sometidos, en última instancia, al poder económico, que es el auténtico poder fáctico que nos gobierna. Hemos de comenzar comprendiendo, aceptando y asumiendo este principio, si es que pretendemos cambiar profundamente nuestra sociedad. 

 

Y en efecto, una cosa es ganar unas Elecciones (es decir, obtener una victoria electoral), y otra cosa bien distinta es conseguir el poder. En el Ayuntamiento de Madrid (como en algunos otros en nuestro país, afortunadamente) se ha dado ya el primer paso (esto es, se ha conseguido desbancar del gobierno municipal al PP después de muchos años, de ahí las tremendas pataletas de la esperpéntica condesa), pero aún no hemos conseguido obtener el auténtico poder, o si se quiere, ganar las Elecciones al IBEX-35, que son los que mandan en realidad, aunque no se presenten a los comicios. Pero lo hacen de forma muy sutil, no lo hacen ellos directamente (se ha dicho que nosotros votamos cada cuatro años, y la Bolsa lo hace todos los días), sino que lo hacen a través de su ejército de medios de comunicación a su servicio, es decir, de periodistas a sueldo, que son capaces de tergiversar, de manipular, de mentir y de presentar la información de forma sesgada, limitada y adulterada para perpetuar la tremenda influencia del pensamiento dominante. ¿Cómo combatimos este terrible escenario? Se nos dice que no podemos coartar la libertad de prensa, porque entonces estamos atacando la libertad de expresión y el pluralismo informativo. 

 

Pero si analizamos la prensa escrita, por ejemplo, y comprobamos cómo prácticamente todos los medios hacen el mismo análisis y llegan a las mismas conclusiones, y lo unimos al hecho de que están controlados por grandes emporios empresariales, ¿dónde está realmente ese pluralismo informativo? Es una inmensa falacia, por lo que hay que tomar parte desde los poderes públicos, al menos, en intentar recortar y contrarrestar ese inmenso poder de los medios de comunicación al servicio de los grandes agentes económicos privados del país. Debemos entender y defender que la información es un derecho fundamental de la ciudadanía, que como tal debe estar gestionada también por servicios públicos de las diferentes Administraciones. Desde ese ámbito ha sido creada la web MadridVO, precisamente para poder contrarrestar toda la basura informativa y la tremenda manipulación que el resto de medios privados realizan constantemente sobre los bandos, las medidas, las leyes y las normas que (en este caso desde el Ayuntamiento de Madrid) se puedan lanzar. Y este es el motivo del miedo que les causa la implantación de esta herramienta. En una palabra: herrramientas de este tipo deben llevarse a cabo en todas las Administraciones Públicas, para que la ciudadanía pueda informarse desde un canal de comunicación público, de fuente original, y contrastarla con el resto de informaciones procedentes de otros canales que se le ofrezcan al conjunto de la ciudadanía. 

 

Fernando Abad lo expresa en los siguientes términos: "En las empresas que han hecho de la información una mercancía caprichosa y desleal con la verdad, el trabajo de los "periodistas" ha sido deformado hasta la ignominia de la esclavitud del pensamiento y la explotación de personas obligadas a traicionar la conciencia (individual y colectiva) sobre la realidad. Se vive diariamente un desfalco informativo en contra de todo sentido común y se humilla la inteligencia de los trabajadores de la información sometiéndolos a principios y fines empresariales cada día más mediocres, corruptos y mafiosos". Estas palabras describen perfectamente la actividad de los diarios del régimen (El País, La Vanguardia, ABC, El Mundo, La Razón, etc.), así como de la mayoría de las cadenas de televisión públicas del país. Y ello porque tenemos aglutinado el grueso de los medios de comunicación privados en España bajo dos gigantes empresariales como son Mediaset y Atresmedia, que poseen prácticamente el 95% de la propiedad social de dichos medios. Pero ahí no acaba el problema, porque también tenemos que fijarnos en el panorama de los medios públicos. 

 

Y resulta que se ponen a cuestionar esta web (Esperanza Aguirre la calificó de "vergonzosa iniciativa para una democracia", así como que trataba de señalar a aquéllos medios y periodistas que no estuvieran de acuerdo con la versión oficial del Ayuntamiento)  precisamente aquéllos que llevan manipulando la radio y la televisión públicas (tanto estatal como autonómicas) durante años, y aún no se les cae la cara de vergüenza. Ellos, que son los mismos que han llevado a la más absoluta ruina a TeleMadrid o a Canal 9 (que además se desmanteló llevando al paro a miles de profesionales), y que tienen a RadioTelevisión Española constantemente amotinada por el perverso grado de manipulación que practican, son los que están poniendo el grito en el cielo y rasgándose las vestiduras con la puesta en marcha de MadridVO. Se ponen a cuestionar y a denunciar esta web los mismos que han convertido a los medios de comunicación públicos en una mera herramienta de propaganda al servicio de su gobierno, y han prostituido el noble servicio de la información, convirtiéndolo en una actividad al servicio del poder y del pensamiento dominante.

 

En resumidas cuentas, hoy día es tal la uniformidad ideológica de los medios de comunicación convencionales que el hecho de que exista una web oficial donde una Administración Pública (en este caso, un Ayuntamiento) pueda contrarrestar tanta basura y manipulación informativa como se ofrece, es considerado una peligrosa medida de disidencia pública, y un "ataque a la democracia". De esta forma, aquéllos que manipulan la información a diario y de forma continuada, para seguir favoreciendo sus propios intereses, se presentan ahora como los "damnificados" por los mensajes y la existencia misma de esta web. Una web que, además, se ha construido de forma impecable, mediante software libre, y con el trabajo del propio personal del Departamento de Informática del Ayuntamiento. Animamos por tanto al resto de Ayuntamientos de nuestro país a instalar herramientas de este tipo, para poder contrarrestar tanta manipulación informativa, y para contribuir al equilibrio de poderes, a la libertad de expresión, y a la profundización democrática. 

Repost 0
Published by Rafael Silva - en Política
Comenta este artículo
26 julio 2015 7 26 /07 /julio /2015 23:00

La RB es asequible, tendría resultados maravillosamente positivos en el mercado de trabajo, daría a la gente un sentido de seguridad, y de hecho, aumentaría su confianza a la hora de secundar una nueva política

Guy Standing

Al momento de escribir el presente artículo, hemos conocido la noticia de que Pedro Sánchez, el Secretario General del PSOE y candidato a la Presidencia del Gobierno, ha propuesto lo que ha denominado una "Renta Mínima Vital", esto es, una nueva variante cobarde y sin sentido de la RB, por supuesto de tipo condicional, y de cuantía ridícula, del orden de los 426 euros que actualmente se cobran en la inmensa mayoría de subsidios. No se esperaba menos de ese partido autodenominado "Socialista", que además dice que la RB, tal como aquí la planteamos, es inviable. Pero la auténtica Renta Básica es una asignación universal e incondicional, que por ello, ha de empoderar al conjunto de la población, para que todos nos encontremos en mejores condiciones para sortear el status quo vigente y conquistar, desde el primer instante y en todo momento, una vida verdaderamente propia, algo que sigue sin proporcionar esta descafeinada "izquierda" que pretende continuar gobernándonos. Hemos demostrado por activa y por pasiva que es posible la financiación de la auténtica RB, pero da igual, ellos continúan argumentando que no es viable, porque lo que no quieren permitir es una verdadera redistribución de la riqueza. 

 

La tozudez de estos políticos de tres al cuarto es, siguiendo el símil de Daniel Raventós, como al que le explican que la realidad no está de acuerdo con sus afirmaciones, y el tipo va y suelta: "¡Pues peor para la realidad!". O bien, parafraseando a Albert Einsten, hemos de sostener que "Dos cosas son infinitas: el universo y la estupidez humana; y yo no estoy seguro sobre el universo". Enseguida sacan a colación la increíble fuerza de los mercados bajo nuestra realidad capitalista, pero hemos de decir que el problema no es la regulación de los mercados (todos lo están en mayor o menor medida), sino en beneficio de quién se pretenden regular. Ahora mismo, por ejemplo, se está permitiendo que en Grecia la gente viva casi en la indigencia, bajo la bandera de una "austeridad" implacable, salvaje y desalmada, mientras los banqueros y los altos directivos de las grandes empresas transnacionales cobran millones de euros al año. Los mercados se pueden regular en beneficio de los ricos, o de la inmensa mayoría de la población. Hoy por hoy se regulan a favor de los más ricos. La RB es una apuesta para que dicha regulación sea a favor de la mayoría de la ciudadanía. Y sobre las críticas de que la RB tal como la planteamos permitiría mantener a vagos, la realidad es que ya lo estamos haciendo. En efecto, nuestra sociedad capitalista y de libre mercado mantiene a gente que está cobrando muchísimo dinero. Estos vagos son los que están robando a la Hacienda Pública, los amigos de los paraísos fiscales, que llevan escandalosos trenes de vida, que disfrutan de suntuosos lujos, como se está viendo constantemente. 

 

¿No queremos una sociedad que permita que las personas cobren entre 600 y 700 euros de Renta Básica, pero sí queremos una sociedad donde se permitan las "Tarjetas Black"? ¿Una sociedad donde los ricos y poderosos dueños de grandes empresas entregan "donativos" a las formaciones políticas que representan sus intereses? ¿Esa sociedad no nos molesta? ¿No nos molesta que el Presidente del BBVA cobre más de 4 millones de euros al año sentado en un despacho, desde el que dirige a miles de personas, muchas de ellas encargadas de poner de patitas en la calle a familias porque no pueden pagar las hipotecas de sus viviendas? ¿Eso no nos preocupa más que la gente tenga unos ingresos mínimos para vivir dignamente? El problema por tanto no es de inviabilidad, es de hipocresía. El problema surge cuando un cierto tipo de asignación va dirigida a los pobres, porque entonces es cuando todo el mundo se preocupa de que vayamos a mantener a vagos. Como si esos pobres no fueran también personas, como si no tuvieran dignidad. Para mi, los que no tienen dignidad son esos que viven en la élite a costa de los demás, a costa de chupar la sangre a millones de personas, que visten lujosos trajes, pero que no por llevar corbata son personas cultas, dignas y respetables. Parece por tanto que, mientras mantengamos a los vagos ricos no hay problemas, es cuando se trata de los vagos pobres cuando los problemas surgen. Basta de tanto cinismo y barata hipocresía.

 

El "Ingreso Mínimo Vital" que propone el PSOE, más allá de su cuantía (a la que ahora volveremos) no nos sacará de la "trampa de la pobreza" que se da en la actualidad. Trampa que se sostiene sobre dos pilares fundamentales: la extrema condicionalidad y el balance de ventajas e inconvenientes. La extrema condicionalidad está clara: seguro que nos vendrán con que, para percibirla, habremos tenido que estar X meses en el paro, o haber transcurrido X meses desde la última prestación, o tener X años de edad, o tener X hijos a tu cargo, que no superen X años de edad, y que además, ridiculizando el ejemplo, los hijos hayan pasado la rubeola, o tengan que ser dos varones y una mujer, rubios y de ojos azules. Es justamente lo que ha estado practicando el Gobierno del PP, que únicamente nos lanzaba los grandes mensajes, pero cuando íbamos a la letra pequeña, los requisitos eran demoledores. Pero para demostrar la trampa de la pobreza, vamos a recurrir a un clásico ejemplo sobre las mujeres de familias monoparentales. Analicemos para hacer visible el contraste, la alternativa de este "Ingreso Mínimo Vital" (IMV). Si una mujer que convive con un hijo o hija menor la está percibiendo y quiere ponerse a trabajar de forma remunerada (porque haya visto alguna oferta de trabajo adecuada para ella), deberá renunciar a dicho IMV, correr con los gastos de tener que acudir a dicho trabajo (transporte, comer fuera en su caso, etc.), y según la edad del menor, incurrir en gastos adicionales de guardería, canguros, etc. Más aún si los horarios fuesen bastante incompatibles. 

 

El resultado puede ser que la mujer en cuestión ingrese menos dinero trabajando que en el paro, y por lo tanto rechace trabajos temporales, a tiempo parcial o de baja retribución, algo bastante probable en la actualidad, dada la enorme precariedad del mercado de trabajo que están fomentando las actuales políticas económicas. Esto es exactamente lo que llamamos la "trampa de la pobreza", esto es, crear las condiciones sociales para que la ciudadanía continúe en su estado de pobreza aunque trabaje, porque o bien sus condiciones son precarias por naturaleza, o bien porque simplemente no le merece la pena adaptarlas al nuevo contexto laboral. Por eso es una trampa, porque vayamos por el camino que vayamos, no salimos de dicha situación. Pero si nos fijamos, la trampa de la pobreza desaparece con la RB que nosotros proponemos, ya que el ingreso adicional que obtiene la madre con su puesto de trabajo no sustituye a la prestación que poseía, sino que se añade (descontados los impuestos) a la RB que ya se cobraba con anterioridad, y con ello desaparecen todos los desincentivos para ponerse a trabajar. Y también nos hemos referido a las cuantías, porque la cuantía propuesta por el PSOE nos parece pobre y continuista.

 

No obstante, eso no quiere decir que no podamos trabajar con otras cantidades. De hecho, en el modelo de financiación que hemos propuesto en anteriores artículos, tomado de la propuesta de los miembros de la Red Renta Básica, se usa un sistema de cálculo de la RB para poder cuantificar su coste basado en una renta que ganan igual todos los adultos mayores de edad, con independencia de la misma, y un porcentaje de la misma (un 20%, concretamente) los menores, todos igual (en el segmento de 0 a 18 años). Supongamos una familia con un padre y un hijo de 5 años. Esta familia cobraría (a nivel individual) una RB completa por el padre, y un 20% de otra RB para el hijo. No pagarían IRPF. Si por ejemplo el padre recibe una oferta laboral que le satisface, pasará a percibir todo lo que percibía antes, más lo que cobre en su nuevo trabajo (pagando impuestos únicamente por los nuevos ingresos que percibe con su trabajo). Pero se podrían pensar otras posibilidades, por ejemplo diversas rentas por diferentes tramos de edad. Y en cuanto a la cuantía, ya propusimos que la cuantía de la RB que proponemos (7.500 euros al año) está calculada en base al umbral de la pobreza por unidad familiar (un criterio usado por la propia OCDE, poco sospechosa de alojar economistas de corte marxista), en la que el primer adulto de la familia computa al 100% de la RB, el resto de adultos un 50% y los menores un 30%. Y el umbral de la pobreza no deja de ser una convención (concretamente, se sitúa en el 60% de la renta mediana de los habitantes de una zona geográfica), más relacionada con la desigualdad que con un indicador objetivo de pobreza o necesidad material.

 

Con todo ello venimos a concluir que la concreción final de qué importe ha de tener la RB, de cómo se calculará en función de la edad u otros elementos, respetando la incondicionalidad y universalidad, y cómo se financiará y aplicará, es una decisión política que debe ser tomada por quien corresponda. Lo que no toleramos es que nos "vendan" como RB mecanismos que vienen a insistir en las insuficientes medidas que hasta ahora han soportado un sistema injusto y desigual, donde los pobres han de demostrar que son pobres para continuar siendo pobres. Nosotros, la izquierda transformadora, sólo estamos queriendo demostrar que la medida es factible (en contra de lo que se quiere difundir), es viable, es positiva, es racional y sobre todo es justa, porque redistribuye la riqueza y la presión fiscal. No obstante, insistimos también en algo que ya hemos indicado: que se pretenda que la RB sea la panacea para resolver todas las injusticias y desigualdades sociales existentes, es sólo una ilusión. De lo que sí estamos seguros es que ayudará a solucionarlas. Continuaremos en siguientes entregas. 

Repost 0
Published by Rafael Silva - en Política
Comenta este artículo
23 julio 2015 4 23 /07 /julio /2015 23:00

Continuando desde el artículo anterior, donde comenzamos por un repaso histórico a la influencia y el papel de la Iglesia Católica en nuestro país, tenemos que decir que ya a finales del siglo XIX y principios del XX, con la constante sucesión de gobiernos liberales y conservadores, hasta la dictadura de Primo de Rivera (1923-1930), hubo períodos donde se llevaron a cabo algunas desamortizaciones (hasta 1924) y se facilitó un cierto grado de libertad religiosa, siempre por breves períodos. Después llegó la II República (1931-1939), que fue el primer período histórico donde se intentó una auténtica separación entre el Estado y la Iglesia, tomando medidas constitucionales para hacerlo efectivo, como la prohibición de financiar al culto y al clero, que la enseñanza fuese laica, y que se estableciera el principio de libertad de conciencia y de libertad religiosa.

 

Es el período más reciente de nuestra Historia en el que la construcción del Estado Laico, de forma real, fue posible, pero, como consecuencia de la implantación de importantes políticas sociales, y con el apoyo muy importante de la Iglesia Católica oficial, la insurrección militar, católica y fascista que contra el legítimo gobierno de la II República se produce en 1936, es respaldada de forma más o menos sutil, por el Estado Vaticano. Pero vayamos por partes. Tomo datos a continuación de un estupendo artículo de Eleuterio Gabón, aparecido recientemente. En 1931 se constituye un gobierno legítimo y democrático instaurando la II República española que acaba con siglos de poder monárquico y de poderío religioso en nuestro país. Los poderes fácticos comienzan a ponerse nerviosos, porque como era lógico pensar, con el nuevo gobierno se expropian bienes a la Iglesia, se instaura el voto femenino, se renuncia expresamente a la guerra y se planea una reforma agraria, entre otras muchas medidas de tremendo calado social. Paralelamente a todo ello, se produce una revolución social encabezada por los sindicatos CNT y UGT en la que se colectivizan fábricas y comunidades agrícolas, incluso se llega a formar una defensa militar distinta al Ejército convencional, las famosas "milicias". 

 

La reacción de las clases dominantes y de los poderes fácticos no se hizo esperar, ya que al comprobar cómo la nueva España republicana les iba arrebatando su status y sus privilegios, se hizo todo lo posible para que la revolución no trifunfara. Se recurrió a la ayuda del fascismo internacional de la época, se dio un Golpe de Estado apoyado por la mayor potencia del mundo en aquél momento, la Alemania nazi, a la que también se sumaron Italia y Portugal (pareciera que la historia se repite ahora en Grecia, aunque el Golpe de Estado allí es económico, ya que en la actualidad no hacen falta bombas, cañones, aviones ni fusiles para derrocar a los legítimos gobiernos democráticos elegidos por el pueblo). El fascismo vino a experimentar sus armas y sus técnicas de exterminio de cara a la la postrera guerra mundial que vendría después. Por otro lado, la no intervención declarada por Inglaterra, Francia y tácitamente por Estados Unidos, fue una manera muy particular de intervenir en contra de la II República para salvaguardar sus propios intereses. De esta forma, la supuesta "neutralidad" de estos Estados dejó libre el camino para que agentes de cada país (empresarios, banqueros, inversores, partidos políticos) actuaran según su conveniencia. 

 

A los grandes empresarios no les interesaba (como hoy) un posible proceso de nacionalización de los grandes sectores estratégicos de la economía, o la culminación de la revolución social que estaba en marcha en España. Como sabemos, los negocios no quieren sobresaltos. De hecho, fue un gran empresario (Juan March) el principal financiador del Golpe de Estado fascista. Y por su parte, a la Iglesia Católica no le interesaba su pérdida de bienes y de presencia en el sector público, así como su influencia ideológica en las mentes populares. Inglaterra y Francia tenían inversiones en minas, industras y servicios. Empresas como la estadounidense Texaco no dudaron en apoyar a Franco, con sus combustibles. Por tanto, la no intervención en realidad supuso la intervención de todos menos de los gobiernos que se declaraban neutrales en un conflicto sangrante. Durante 3 largos años el pueblo español resistió al fascismo nacional e internacional. No fue por tanto una Guerra Civil, fue una guerra antifascista. Cuando la derecha política, social y mediática nos dice que aquí hubo una Guerra Civl, no está diciendo toda la verdad. Aquí hubo un Golpe de Estado fascista contra un gobierno legítimo, lo cual provocó la guerra. Después llegaron la terrible dictadura y la no menos terrible represión. 

 

Una vez que el nazismo pierde la guerra, los que se mantienen apoyando al fascismo español son Estados Unidos, Francia y Reino Unido. Una dictadura militar fascista, de las más sangrientas y represoras que existen en la Historia, no dura 40 años sin tener apoyos tanto dentro como fuera del país. Es imposible mantener un régimen de terror durante tanto tiempo si no tienes fuertes apoyos, y eso es lo que pasó en España. Y uno de dichos puntales, que proporcionó complicidad y apoyo al dictador, fue la Iglesia Católica, pues fue diseñado un nacionalcatolicismo social de fuerte raigambre, con un despliegue inmenso de asociaciones culturales y sociales, que fueron impregnando el poder de la doctrina de la Iglesia por todos los poros de la sociedad. Quizá en nuestro país, en tiempos de la dictadura, es donde la Iglesia llegó a tener una mayor red de influencia social que en ningún otro país del mundo. Influencia y poderío que llega hasta nuestros días. Pero veamos cómo: cuando se instaura el régimen franquista se organiza un genocidio con el fin de desmembrar todo el tejido social procedente de los perdedores de la guerra. En efecto, hemos de afirmarlo sin ambages ni paños calientes: hubo un genocidio llevado a cabo por el Estado Español una vez acabada la mal llamada Guerra Civil. En palabras de Empar Salvador: "En realidad hubo un pueblo que se enfrentó a un Imperio".

 

Ese genocidio fue organizado por la Falange y la Iglesia Católica, que lo primero que hizo fue ceder sus propios edificios para que fueran utilizados como cárceles. Se crean órdenes religiosas específicamente para que sus miembros se conviertan en carceleros de los revolucionarios y de los republicanos. Organizaron la represión desde sus Conventos, y en sus Iglesias murieron miles de personas. De hecho, no es la primera vez que esto ocurría en nuestra Historia. Ya desde el siglo XV, cuando los Reyes de la época (comenzando con los Reyes Católicos y su famosa "Pragmática de Medina del Campo") ordenaron la persecución del pueblo gitano, la Iglesia Católica se hizo cómplice de dichas fechorías. Y en tiempos de Felipe V, las iglesias, que eran consideradas el último amparo para los perseguidos, abrieron sus puertas para que la guardia pudiera sacar arrastrando a miles de gitanos que se escondían dentro. Y es que, como decimos, la complicidad de la Iglesia Católica con nuestros "horrores históricos" es palpable y notoria, pero nadie, ningún gobierno, les ha pedido nunca responsabilidades, a pesar de su cómplice colaboración en dichos horrores.

 

Como tampoco se les pidió a las empresas que explotaron laboralmente durante años a miles de presos políticos hasta la muerte mediante trabajos forzosos, para que levantaran los ostentosos monumentos franquistas. Muchas de dichas empresas, a dia de hoy, son grandes multinacionales, y continúan (¡cómo no!) colaborando con los desmanes sociales de los actuales Gobiernos "democráticos". En Alemania, por ejemplo, empresas como Volskwagen o Mercedes, que apoyaron a los nazis, tuvieron luego que pagar indemnizaciones, pero aquí nunca se han pedido responsabilidades a nadie. De tal manera que los herederos de los posibilitadores de aquél sangriento fascismo franquista, campan a sus anchas en nuestra actual sociedad, incluso nos continúan gobernando. El Estado Español es el único en el mundo en el que después de haber sufrido una dictadura militar fascista durante 40 años, todavía no se ha sentado en el banquillo de los acusados ni siquiera a una persona. Continuaremos en siguientes entregas.

Repost 0
Published by Rafael Silva - en Política
Comenta este artículo
22 julio 2015 3 22 /07 /julio /2015 23:00

Estamos frente al segundo holocausto del pueblo griego, producto de las imposiciones de Europa

James Petras

Después de la cumbre del sábado y el domingo, los halcones europeos están decididos a pedir al Gobierno de Grecia un tributo de sangre, haciendo del acuerdo el paquete de austeridad más cruel que se puede imaginar

Theodoros Karyotis, activista social

¿Qué tipo de artefacto, de maquinaria de dominación infernal, es esta Unión Europea que se opone con fiereza a un pequeño país que lo único que pide es respeto, dignidad y salir de la catástrofe social y económica creada por políticas injustas e ineficaces?

Manolo Monereo

Alexis Tsipras se acaba de inmolar. Estamos asistiendo quizá a la destrucción del crédito de un gobernante más rápida de los últimos tiempos. Pueden ponerse en debate, evidentemente, los propios criterios personales por los cuales haya tomado la decisión de aceptar el tercer rescate a Grecia y la imposición de sus terribles condiciones, pero el hecho inapelable es que ha tomado esa decisión. Nos ha recordado, salvando mucho las distancias, a José Luis Rodríguez Zapatero, que cuando en 2010 se rindió ante Merkel como uno de sus más aventajados vasallos e implantó la primera oleada de recortes sociales, dijo ante la tribuna del Parlamento que lo haría "cueste lo que cueste, y me cueste lo que me cueste". Epílogo valiente para una cobarde decisión. Y efectivamente, le costó. Pero más allá de posibles analogías, lo cierto es que lo que lleva ocurriendo en Grecia estos últimos días es una antología y un tributo al surrealismo político. Resumámoslo brevemente: Syriza se presenta como una coalición política de izquierdas que pretende impedir que se sigan aplicando políticas de austeridad para el pueblo griego, después de más de 6 años de tremenda crisis, y cuando los efectos de la misma son ya extremos en la sociedad. 

 

Después de varios procesos electorales anteriores, donde cada vez avanzan más en nivel de aceptación, ganan por goleada las Elecciones del pasado 25 de enero, suponiendo el primer hito en esta surrealista historia. Después de cuatro primeros meses de infatigable negociación, y períodos de prórroga del anterior rescate, las arduas negociaciones del Gobierno griego con las Instituciones europeas entran en un punto muerto, y de forma democráticamente impecable, Alexis Tsipras convoca al pueblo a un referéndum ante la última propuesta de la UE. El pueblo griego, de forma épica y valiente, rechaza mayoritariamente las condiciones de dicho acuerdo, por una amplia mayoría de un 61% (NO) frente  a un 38% (SI). Todo ello dentro de una feroz campaña de intoxicación llevada a cabo por los medios de comunicación dominantes, lo cual constituye el segundo gran hito. Pues bien, cuando parecía que Tsipras tenía todo el respaldo de su pueblo para enfrentarse a la Troika y dar la batalla por unas condiciones más justas, las Instituciones (como no podía ser de otra manera, está en su propia naturaleza) chantajean al Gobierno griego con la imposición de unas extremadamente duras condiciones para un nuevo rescate, o la posible salida de Grecia del sistema-euro. Y ante este chantaje, que puede considerarse el tercer hito, y sin explicación alguna, Alexis Tsipras cede ante las Instituciones, aceptando un plan de rescate infinitamente más duro que el planteado inicialmente. 

 

Llega a ser tan duro que algunos autores lo han calificado, como el periodista Marc Ostwald, de esta forma: "Puede asegurarse que el deseo de parte de los acreedores de la Eurozona de destruir la economía griega ha creado un acuerdo peor que el Tratado de Versalles de 1919". Ahí es nada. Y por su parte, Clara Serrano lo ha explicado magníficamente en los siguientes términos: "Lo que nos están diciendo es que no seamos ingenuos, que los mecanismos democráticos europeos, en realidad, son una farsa, porque las decisiones importantes no se toman ahí [en el Parlamento]. Y es que si realmente se tomaran en los parlamentos sería un desastre, porque al pueblo, ignorante y pobre, a veces le da por votar a opciones políticas como Syriza, un partido de ignorantes y de pobres, que no saben nada de economía y que pretenden poner por encima de los intereses de los ricos y de los poderosos los intereses de los pobres e ignorantes". No se puede decir más claro. 

 

Naturalmente, esa decisión está llevando a Tsipras a enfrentamientos con miembros de su Gobierno, con el ala más radical de su propia formación política, y con buena parte de la ciudadanía griega, que vuelve a contemplar impotente cómo el respaldo mayoritario otorgado a Tsipras para su resistencia ante la UE, sólo ha servido para complicar más las cosas. Algo incomprensible, pues jamás (al menos, en la historia reciente) un gobernante tuvo tanto apoyo de su pueblo, y jamás lo desaprovechó de esa manera. El Parlamento griego aceptó el rescate por el voto mayoritario de la oposición, mientras la ciudadanía se volvía a manifestar, incluso protagonizando graves disturbios, en la ya emblemática Plaza Syntagma, para protestar por la vergonzante claudicación de Alexis Tsipras. Como decimos, es el esperpento político elevado a su máxima expresión, y la traición de un líder llevada hasta sus máximas consecuencias, porque lo que sostienen es que apoya un referéndum que dice claramente NO y él decide el SI. La mayoría del pueblo votó contra la austeridad, pero sin embargo el gobierno va a implementar una super austeridad. El pueblo considera al nuevo gobierno como un representante de la democracia, mientras ese mismo gobierno entrega el poder de decisión a burócratas y tecnócratas europeos no elegidos por nadie. 

 

Y para completar el círculo de este infame surrealismo político, ya después de aprobado el Acuerdo por parte del Parlamento griego, el Ministro de Finanzas alemán, cuyo nombre me niego a caligrafiar, continuaba afirmando que "lo mejor para Grecia hubiera sido una salida del euro". En palabras de Atilio Borón: "Pocas veces la historia asistió a un acto tan infame como éste, en donde un grupo de bandidos de traje y corbata decide convertir a un país independiente en una indigna colonia de la Troika que hoy gobierna de facto Europa al precio de acabar con la democracia europea". Luego por tanto, si todas las partes están de acuerdo en que el rescate no es beneficioso para Grecia, ¿por qué diablos se sigue adelante con él? Personalmente, sólo encuentro una explicación: el manifiesto deseo no solo de hundir el Gobierno de Syriza, sino la imposición de una humillante claudicación que sirva de cruel escarmiento ante futuros intentos de terceros países, para disuadirlos siquiera de intentar implementar otras políticas diferentes al oficialismo neoliberal de Bruselas. Y entonces nos preguntamos: ¿no hubiera sido mejor que Alexis Tsipras hubiera alertado a la población sobre lo que ocurría, y reforzado bajo el masivo apoyo popular del referéndum, hubiera tomado la posición ofensiva en la negociación, amenazando (Grecia, y no la UE) con la salida del euro? Y en ese caso: ¿No hubiera sido mejor, si la posición de Bruselas no cedía, incluso a riesgo de encarar una dificilísima situación, abordar la posibilidad de la salida del sistema-euro? 

 

Por si tenemos dudas, Jacques Sapir nos las aclara: "El euro está indisolublemente ligado a la política de austeridad, y de eso hoy mismo hemos tenido la prueba. La política económica emprendida en la zona euro, fortalecida por el papel desempeñado por los diversos tratados, y en particular por el último Tratado de Estabilidad, Coordinación y Gobernanza ratificado en septiembre de 2012, no puede conducir más que a la austeridad. Si todavía no se había comprendido así, hoy ha quedado ya perfectamente claro: el euro es austeridad. Por supuesto que puede haber políticas de austeridad sin el euro. Pero el euro implica realmente políticas de austeridad, y cualquier política que se desarrolle en el marco del euro conduce a la austeridad. Es necesario comprender el sentido profundo de esta afirmación. Hoy en día, mientras sigamos en la zona euro, será imposible poner en marcha otra política económica que no sea la austeridad. Al no haberlo comprendido así, Alexis Tsipras se ha puesto a él mismo la soga al cuello". Antonio José Gil Padilla también nos describe brillantemente la situación: "Grecia se ha convertido en la cobaya para demostrar al mundo que no caben otras alternativas, que, de una u otra forma, hay que "pasar por el aro". Después del desgaste de los que defienden a los más débiles, vendrán los salvapatrias que serán aplaudidos por aquéllos a los que volverán a masacrar". La salida del euro hubiera supuesto para Grecia grandísimas dificultades, como para cualquier otro país, pero al menos podrían haber visto la luz al final del túnel. Con el plan de rescate, el pueblo griego sólo contempla un túnel infinito de miseria, de caos y de barbarie.

 

La posición de ruptura con el euro hubiera mantenido la dignidad del pueblo, hubiera respetado su voluntad (explicándole que era la única posibilidad coherente con el resultado del referéndum), y hubiera agrieteado el poderío de los dirigentes del Eurogrupo (institución que, dicho sea de paso, no existe legalmente), sirviendo de espejo y ejemplo para otros países acreedores del Sur de Europa, que se encuentran en situaciones parecidas. Ya sabemos que en el programa de Siryza no se mencionaba la salida del euro, y que Alexis Tsipras entendió el NO del referéndum como un refuerzo en su posición negociadora, pero ante el nuevo escenario que se avecinaba, ¿realmente valía la pena dejarse atropellar de esta forma tan indigna? De hecho, el ex Ministro Yanis Varuofakis ya avanzó varias posibilidades de estrategias que se podían llevar a cabo, amagando con una salida del euro, pero sin cruzar un punto de no retorno. Dichas medidas fueron rechazadas por los dirigentes griegos, lo cual motivó su dimisión. Varoufakis, en una reciente entrevista, relata aspectos de las negociaciones a las que asistió que realmente espantan a cualquier persona decente. Así, relata en un momento de dicha entrevista que "[pude constatar] la completa falta de escrúpulos democráticos por parte de los supuestos defensores de la democracia de Europa. La comprensión bastante clara, por otro lado, de que analíticamente estamos en la misma página; por supuesto nunca saldrá a la luz de momento. [Y sin embargo] tener a figuras muy importantes mirándote a los ojos y diciéndote "Tienes razón en lo que dices, pero te vamos a aplastar de todas formas". 

 

Y en otro pasaje de esa misma entrevista, llega a confesar lo que le dijo el Ministro alemán de Finanzas en otra de las reuniones: "No voy a discutir el programa, esto fue aceptado por el Gobierno anterior [refiriéndose al Gobierno de Nueva Democracia] y no podemos permitir que unas elecciones cambien nada. Porque tenemos elecciones todo el tiempo, somos 19 países, si cada vez que hubiera elecciones cambiara algo, los contratos entre nosotros no significarían nada". Sobran todos los comentarios. No estamos por tanto sólo ante un caso de pérdida de credibilidad de un partido que se encumbró como paladín de la lucha contra la austeridad (aunque, dicho sea de paso, los comunistas del KKE siempre denunciaron a Syriza como un partido traidor, que rendiría el país a las medidas neoliberales y a la OTAN, como así ha sucedido), sino que estamos ante algo mucho más grave: la desilusión total de un pueblo, el entierro de sus esperanzas, la miseria completa, el fin de la democracia, la barbarie total, el Estado fallido, el caos social, la puerta abierta al neofascismo...¿De verdad piensa Alexis Tsipras que esta opción era lo mejor que se podía hacer? Es una vergüenza para toda la izquierda mundial, que no sólo da alas y fuerza a la derecha más despiadada e insolidaria, sino que pone en tela de juicio, en crisis existencial, de nuevo, las posibilidades de avanzar desde la izquierda hacia una Europa más justa, hacia la Europa Social, hacia la Europa de sus pueblos. Tsipras ha demostrado no poseer una de las mayores cualidades que debe exigírsele a un gobernante: la valentía. 

 

Lo más triste y decepcionante de todo este esperpéntico episodio es que Syriza, y con ella todo el pueblo griego, han perdido la magnífica oportunidad de abandonar este demencial sistema de la moneda única, recuperando su soberanía, y demostrando al resto de los pueblos europeos y del mundo que hay vida más allá del euro, que podemos abandonar el neoliberalismo, representando un auténtico mar de esperanzas para muchos pueblos que vivimos sujetos al dogal de la austeridad impuesta a sangre y fuego por las antidemocráticas Instituciones europeas. Veremos qué pasa en España, y la actitud de PODEMOS ante un reto semejante, si es que dicho escenario se produce. La traslación a España de todo este proceso está muy clara, y al respecto, tenemos que observar que ya ha salido Pablo Iglesias, ante preguntas de la prensa, a justificar la cobarde decisión de Alexis Tsipras. Si llegado el caso, él también tomara una decisión de ese calado para nuestro país, asistiríamos, al igual que en Grecia, al declive de un líder, y a una nueva pérdida de confianza y decepción en la izquierda. Esperemos que no ocurra. 

Repost 0
Published by Rafael Silva - en Política
Comenta este artículo
21 julio 2015 2 21 /07 /julio /2015 23:00

Que el Papa diga que el capitalismo es un sistema agotado, que ya no se lo aguanta más, que el ajuste siempre se hace a costa de los pobres, que no existe tal cosa como el derrame de la riqueza de la copa de los ricos, que destruye la casa común y condena a la Madre Tierra, que los monopolios son una desgracia, que el capital y el dinero son “el estiércol del demonio”, que se debe velar por el futuro de la Patria Grande y estar en guardia ante las viejas y nuevas formas de colonialismo, entre tantas otras afirmaciones, tiene efectos políticos objetivamente de izquierda que son de una importancia extraordinaria

Atilio A. Borón

Lo cierto es que, desde los primeros momentos de su pontificado, Francisco, el Papa latinoamericano, ha sido muy diferente a sus antecesores, lo cual es muy buena noticia. Diferente en las formas (lo pudimos comprobar desde sus primeros días al frente de la jerarquía católica), pero y sobre todo, en el fondo (en sus mensajes, gestos y discursos). Después de pontífices como Juan Pablo II, que supusieron una clara regresión en los mensajes de la Iglesia Católica al mundo, no sólo el aire fresco, sino la completa renovación en dichos mensajes, nos produce, incluso a los ateos, una grata satisfacción. Así que las posibles nubes que existieron en torno a su figura, recordando quizá algunos comportamientos del pasado en su Argentina natal, no solo han sido aclaradas por completo, sino que se han convertido en claros esperanzadores para el futuro. Si la figura del Papa pudiera ser eterna, decididamente nos quedaríamos con Bergoglio. 

 

Porque Francisco ha sido muy valiente desde el comienzo mismo de su pontificado. Expresiones como "este sistema económico mata" han protagonizado típicas declaraciones del Papa en varios contextos y escenarios, aún a sabiendas de que son mensajes que no calan bien entre la clase dominante, ni en la comunidad internacional, bajo el actual contexto globalizado. Pero también ha sido muy claro en materia de orientaciones que chocan con la tradición de la doctrina social de la Iglesia, como la aceptación de los homosexuales, el sacramento a los divorciados, la consulta a la Iglesia sobre la vida familiar, el papel protagónico de la mujer en la jerarquía eclesiástica, etc. Y en sus prácticas cotidianas, el Papa ha demostrado siempre un comportamiento sencillo y humilde, ajeno a la suntuosidad, a la pompa y al boato, que tanto han caracterizado a sus antecesores. Un Papa sencillo y cercano, un Papa accesible, y sobre todo, un Papa que habla, defiende y comprende a las clases populares. 

 

Pero quizá donde Francisco ha roto todos los moldes, quizá donde más nos ha superado y sorprendido agradablemente, ha sido en su plena convicción sobre las maldades del sistema capitalista. ¡Tenemos sin duda un Papa revolucionario! Un Papa que no sólo se hace cómplice de los movimientos anticapitalistas, sino que además lo proclama abiertamente cada vez que tiene la ocasión. Algo que se agradece doblemente, en primer lugar por la tremenda situación que estamos atravesando (con la salvaje ofensiva neoliberal del capitalismo globalizador), y en segundo lugar, por venir el mensaje de quién viene, esto es, del más alto representante mundial de la Iglesia Católica, una organización históricamente conservadora, y que jamás (salvo quizá alguna rara excepción) ha dado muestras de estar abiertamente, digamos, "contra el sistema". Muy al contrario, el histórico silencio cómplice de la Iglesia frente a las brutales agresiones del capitalismo en el mundo ha sido clamoroso. Por ello es especialmente interesante que tengamos en la actualidad un Papa guerrero, combativo y reivindicativo frente a estas situaciones, que denuncie las tropelías del sistema a lo largo y ancho de países y continentes. 

 

Precisamente en estos tiempos, donde las ideas y reivindicaciones de la izquierda mundial están pasando por graves situaciones, donde imperan los tecnócratas al servicio del gran capital, donde el neoliberalismo ha llegado a sus más brutales expresiones, y cuando la democracia y los derechos humanos brillan por su ausencia, los mensajes del Papa nos parecen una "bendición divina". Hoy día, denostados y atacados por doquier los intentos de prácticas socialistas, y enterrada la revolución como una peligrosa ilusión, utópica y trasnochada, y cuando parece que el capitalismo ha triunfado indiscutiblemente, viene una voz autorizada, rotunda, distinta, rompedora, valiente, tranquila pero implacable, sosegada pero completa, a recordarnos que el sistema capitalista ha de ser combatido. Porque ahora, sorprendentemente, quien lo cuestiona de forma magistral, incluso en su primera Encíclica, mediante un lenguaje llano y rotundo, es el Papa Francisco, y entonces asistimos con plena satisfacción a una renovada legitimación del mensaje revolucionario, y se nos abren nuevos horizontes de lucha, de emancipación, de radicalidad. 

 

Porque lo extraordinariamente importante de esta nueva situación es que la lucha anticapitalista adquiere, con Francisco como portavoz, una nueva e inesperada legitimidad, dándonos apoyo y aliento, fuerza y capacidad, esperanza y resistencia. Porque ahora, desde la tribuna que representa la más alta jerarquía católica, con la tremenda influencia que posee sobre la mente de millones de personas en el mundo, el impacto sobre la conciencia popular es incomparablemente mayor. Se nos abre la posibilidad de que el discurso revolucionario, el discurso que cuestiona el sistema dominante se abra camino, se enfrente y se empodere, se asuma y se constituya en un discurso arraigado en las masas populares, adquiriendo una inusitada fuerza y legitimidad. En Bolivia llegó a reclamar en su discurso las tres "T": Tierra, Trabajo y Techo, al más puro estilo de nuestras Marchas de la Dignidad. E igualmente, pidió perdón por los abusos cometidos por los representantes de la Iglesia Católica en el pasado, en tierras latinoamericanas. Todo un gesto. Y lo dijo delante de representantes de los pueblos indígenas de aquélla región, con un gran esfuerzo físico, dada la altitud de la ciudad de La Paz, capital boliviana, y a que Bergoglio sólo posee un pulmón a pleno rendimiento. 

 

Pero Tierra, Techo y Trabajo como ejes centrales del discurso papal nos remiten como problemas sociales a la génesis capitalista, están denunciando el proceso de acumulación originario del capital, con la violencia saqueadora de la tierra a los pueblos indígenas que la cultivaron, demandando la necesaria reparación histórica, y cuestionando la injusta propiedad privada. Por eso, en el fondo, el Papa Francisco está denunciando claramente el capitalismo, y por ende, sus propios esquemas de funcionamiento, la producción capitalista, las relaciones mercantilizadas del trabajo humano y de la naturaleza, la expropiación y destrucción de los recursos naturales, y del despojo de los mismos. Y no solo esto, sino que Francisco también hace gala de una gran sensibilidad hacia el ecologismo, trayendo al debate las peligrosas consecuencias de la destrucción de la naturaleza bajo los paradigmas de un sistema agotado. Y es especialmente importante por lo que supone de enfrentamiento con la clásica doctrina de la Iglesia, que contempla la Tierra como un lugar a la plena disposición del Hombre, que es su amo y señor, sujeto de la creación divina, sin considerar las consecuencias si se abusa de ella, si se explota y se saquea, en términos de agotamiento, de muerte y de destrucción, implicando con ello la destrucción de la propia vida que en ella se alberga, existe, se desarrolla y se reproduce. 

 

Francisco nos lleva por estos derroteros, nos alerta y nos hace sensibles, nos llama la atención sobre los peligros de la deriva explotadora y extractivista de la naturaleza, sobre las terribles consecuencias de no respetar los equilibrios naturales. Su reciente Encíclica "Laudato Sí" se plantea aspectos nunca antes recogidos en un documento papal, y oficializados como una aportación de la Iglesia Católica al mundo. Ahí radica su importancia y su originalidad. Nos plantea qué estamos haciendo con la Tierra, qué queremos de ella, cuáles son nuestros deberes hacia ella, y la importancia de respetarla y de cuidarla, como entorno natural donde el Hombre habita. La Encílica se centra en aspectos relativos al Cambio Climático (por lo cual ha sido ampliamente criticada por los sectores más ultraliberales ligados a las grandes empresas transnacionales y a los más retrógrados gobernantes), pero va mucho más allá. Afirma Francisco que la lectura correcta de la Biblia no autoriza al Hombre a abusar de la Tierra, que la Tierra no es capricho del Hombre. Más bien al contrario, Dios impone al Hombre una clara obligación, la de ser guardián de la Tierra, la de encargarse de ella, de velar por ella, y de procurar aprovecharla con cuidado, con mesura, con equilibrio y con prudencia, para entregarla sana, próspera y provechosa a las nuevas generaciones. 

 

Con todo ello, en un documento ciertamente novedoso y revolucionario, alineado con todas las tendencias ecologistas y animalistas, Francisco denuncia el carácter antropocéntrico de nuestra civilización, lo combate, nos advierte de sus peligros, y rechaza esta visión, porque la naturaleza tiene su propia vida, que debe armonizarse con nuestros intereses, ya que en el fondo, son los mismos, porque garantizan la vida del Hombre en nuestro planeta. Como puede observarse, Francisco se convierte en paladín de la crítica a la realidad contemporánea de la organización económica de la sociedad mundial. Critica el orden mundial capitalista, nos alerta sobre sus desmanes y sus riesgos, nos hace tomar conciencia sobre sus peligros. Y como decimos, lo realmente novedoso e importante es que su mensaje trasciende a la comunidad católica o cristiana, o si se quiere, religiosa, en sentido general. Para creyentes o no creyentes, para cristianos o musulmanes, para activistas o gobernantes, para personas de izquierdas o de derechas, para el conjunto de la sociedad civil, para el conjunto de la comunidad internacional, los mensajes del Papa Francisco, del Papa revolucionario, intervendrán en el debate civilizatorio actual, suponiendo quizá una de las aportaciones más importantes de los últimos siglos. 

Repost 0
Published by Rafael Silva - en Política
Comenta este artículo
20 julio 2015 1 20 /07 /julio /2015 23:00

El PSOE es el partido del régimen. Su suerte y su futuro dependerán del régimen del 78, hoy en transición hacia una democracia limitada y oligárquica. El bipartidismo (...) es un modo de organizar el poder político para que sigan mandando aquéllos que no se presentan a las Elecciones. El papel del PSOE es crucial, articula el consenso de las clases trabajadoras, y, lo más importante, impide que surja una alternativa a su izquierda que cuestione las relaciones de poder existentes en nuestra sociedad

Manolo Monereo

Y, prácticamente, lleva durante toda esta etapa "democrática" ejecutando ese papel. Ese partido autodenominado "Socialista" juega un rol bastante sucio, amaga con otra política distinta, encona a veces su oposición al PP, ensaya pinitos de ideario de izquierdas, pero acompaña sin fisuras al Partido Popular en la mayoría de sus objetivos esenciales. Con los dirigentes actuales del PSOE, al igual que con sus dirigentes del pasado, no se puede contar para algo que signifique un cuestionamiento serio de las bases del régimen surgido de la Constitución de 1978. En efecto, "Socialista" es palabra sagrada, y si el PSOE la lleva en sus siglas y sus dirigentes la pronuncian, simplemente la manchan, la desvirtúan y la prostituyen. Hablamos de un partido que, mientras la economía española iba desbocada, y la burbuja financiero-inmobiliaria estaba a punto de explotar, proclamaba a los cuatro vientos que nuestro sistema financiero era de los más seguros y estables del mundo, y que España había entrado en el selecto club de las siete grandes potencias mundiales. Un partido que veía brotes verdes, y que declaraba que nuestros bancos jugaban en la "Champions league", vamos, que eran lo mejor de lo mejor. 

 

Un partido que ha sido incapaz, durante todos los años en que ha tenido responsabilidades de Gobierno, de implementar una auténtica reforma fiscal progresiva, más bien todo lo contrario, pues lo que progresivamente ha ganado terreno ha sido la presión fiscal sobre las rentas del trabajo, frente a la disminución de tributación por parte de las rentas del capital. Y un partido que instaló la "cultura del pelotazo", la corrupción política y el abrazo sin fisuras al neoliberalismo. Un partido, en fin, al que le debemos nuestro ingreso en la OTAN, y la reciente escalada de colaboración con el despliegue de su estructura militar. Un partido que permitió la escandalosa "fusión" de las antiguas Cajas de Ahorros, fomentando que se eliminara la beneficiosa labor de su Obra Social, únicamente para que sirvieran de apetitoso bocado para la gran banca privada de este país. Por otra parte, y durante todos los mandatos del PSOE desde Felipe González, se ha ido fomentando un apoyo estatal creciente a la Iglesia Católica, que disfruta de un status de auténtico y escandaloso privilegio. 

 

Hablamos de un partido que asumió con auténtico entusiasmo el neoliberalismo, plasmándolo, entre otras muchas medidas, en ataques a la clase trabajadora mediante sucesivas reformas laborales. Esas reformas fundamentalmente lo que introducían eran nuevas formas contractuales más precarias, facilidades para el despido, la eliminación o reducción de ayudas al desempleo, bonificaciones a la Seguridad Social para las empresas, y la reducción salarial, bajo los eufemismos de "moderación", "flexibilidad", y el más rimbombante, "flexiseguridad". Retomo de nuevo las palabras del maestro Manolo Monereo, cuando afirma: "Lo que pretende este PSOE es demostrar a los poderes fácticos (desde la Troika al IBEX-35), que ellos son los únicos capaces de frenar y controlar a PODEMOS y asegurar el futuro del régimen en las nuevas condiciones de España, periferia de una UE dirigida por Alemania. El PP no da la talla y su continuidad en el Gobierno, como Juan Carlos, pone en peligro a la monarquía reinante y con ello los delicados equilibrios necesarios para un régimen, por así decirlo, post 78. Esa tarea es la propuesta de Sánchez, la misma que hizo Felipe González en el 82”. En realidad, con el PSOE no podemos contar para poder liberarnos del dogal que hoy día representa la moneda única, porque este partido defiende a capa y espada la estructura y el proyecto neoliberal de la Unión Europea. 

 

 

 

Si a todo ello le unimos que hablamos de un partido que apoya el TTIP en el Parlamento Europeo (junto al PP Europeo), que reformó el Artículo 135 de la Constitución para consagrar desde la Carta Magna la obligación del pago de la deuda con preferencia sobre cualquier otro gasto social, que votó y aprobó (junto con el PP) el conjunto de las leyes que concretan el escenario de austericio al que nos someten las Instituciones europeas (en los tres niveles de la Administración), que posee tan rancios referentes como Felipe González (con su reciente apoyo a los "opositores" golpistas venezolanos) o José Luis Rodríguez Zapatero (con su rendición ante Merkel en 2010 y la implantación de la primera oleada de recortes sociales), que no admite el derecho de autodeterminación de los pueblos, o que están a favor de la Monarquía y en contra de un Proceso Constituyente, pues ya tenemos montadas todas las piezas del puzzle. Como se ha dicho en las mareas ciudadanas: "El PSOE es un partido republicano que está cómodo con la monarquía, así como un partido socialista que vive de puta madre en el capitalismo". Nos parece mentira que, hoy día, ese partido que se autodenomina "Socialista", y que arrastra la vergonzante mochila que hemos resumido en las anteriores líneas, según algunas encuestas, siga constituyendo la segunda fuerza política del país.

Repost 0
Published by Rafael Silva - en Política
Comenta este artículo
19 julio 2015 7 19 /07 /julio /2015 23:00

Si nos encogemos de hombros frente al sufrimiento evitable de los débiles y los pobres, de los que son explotados y despojados, entonces no somos de izquierda

Peter Singer

No nos dejemos engañar, por tanto, ante tanta demagogia barata y redoblado cinismo, manifiestamente contrario a la implantación de medidas como la RB, la cual estamos examinando con profundidad en toda esta serie de artículos, para que no quede ninguna duda sobre todos los flecos de la misma. Hemos hablado de financiación, hemos hablado y rebatido (casi) todas las indecentes, falaces y ridículas excusas que la clase dominante ofrece para oponerse a esta medida. Y sobre todo, no nos engañemos sobre lo fundamental: la pobreza es una opción social, es el resultado agregado de la puesta en marcha de una serie de decisiones políticas, incluso bajo un sustrato ciertamente ideológico, que determina la protección que el Estado debe brindar únicamente a los más poderosos, abandonando a su suerte al resto. Insistimos una vez más en ello: se trata de decisiones políticas las que permiten que tengamos una sociedad como la que tenemos, que permite que unos pocos acumulen fantásticas fortunas mientras que otros no disponen ni de lo más fundamental. 

 

Son opciones políticas, como suministrar un presupuesto para la Iglesia Católica, o para la Casa Real. No está escrito en ningún oráculo que nuestra sociedad tenga que mantener estas caducas y anacrónicas Instituciones, pero sin embargo, se hace. Y claro, enseguida saldrán los paladines de la "democracia" a argumentar que es el pueblo el que así lo quiere, cuando ellos son los primeros que saben perfectamente la tremenda influencia que en ese pueblo despliega el pensamiento dominante. Y otra falacia social que se vierte es la relativa a la concepción de trabajo, considerando como tal únicamente al trabajo remunerado. Estamos de esta forma cayendo en una terrible trampa, mayor aún si la combinamos con la solemne afirmación que sostiene que "la mejor política social es la que crea empleo", repetida como loros por la gentuza del Partido Popular. Si unimos a los dos factores anteriores el hecho de que los "empleos" que se crean son cada vez más precarios (porque destruyen el empleo público y porque facilitan a los empresarios los despidos y los bajos salarios), estamos creando un cóctel tremendamente explosivo. Tenemos que romper una lanza sobre el resto de los tipos de trabajos que no se consideran en la sociedad capitalista, como son el trabajo doméstico (de mantenimiento del hogar, de cuidados de personas dependientes, etc.) y el trabajo voluntario (dedicación a labores no remuneradas, voluntariado social, colaboración con ONG's, etc). 

 

Sin querer desviarnos mucho del tema que nos ocupa, ocurre lo mismo con la medición de la "riqueza" de un país, que únicamente se efectúa en términos del crecimiento del PIB, cuando sabemos perfectamente que ésta es solo una medida económica monetarista que no mide otros muchos indicadores sociales tremendamente importantes, como el bienestar social, la redistribución de la riqueza, o la productividad. Volviendo a los tipos de trabajo, no debemos centrarnos únicamente en el trabajo que proyectan los criterios capitalistas como el único posible, sino entender el trabajo en toda su auténtica dimensión humana, como vehículo de proyección y de realización de nuestra personalidad, de nuestras capacidades y de nuestras actitudes. Si sólo nos fijáramos en el típico trabajo asalariado (incluso en el autónomo), ¿dónde quedarían el resto de actividades que revierten en mejoras para nuestra sociedad, y proyectan las capacidades humanas? Pero desgraciadamente, sólo el trabajo bajo el modelo de rentabilidad capitalista es tenido en cuenta como tal, incluso están acabando con los sectores donde la iniciativa pública y la rentabilidad social eran los únicos parámetros a considerar. Si valoramos a todos los tipos de trabajo por igual, podremos concluir que, incluso a los que no deseen trabajar bajo la primera modalidad (trabajo asalariado o remunerado) tienen derecho a percibir una prestación económica para poder vivir con dignidad. 

 

Porque, en definitiva, todo lo deseable políticamente, es decir, todo lo alcanzable desde el punto de vista ético, debe hacerse factible en una sociedad que se precie de ser justa. Hoy día, los políticos se dividen entre aquéllos que únicamente realizan el diagnóstico del mundo real (y ahí se quedan), y los que además, proponen su transformación. Por tanto, concluyamos sin matices y con valentía que lo que es políticamente viable depende en gran medida de lo que se ha demostrado que tiene una justificación ética. La ética debe ir delante de la política y de la economía, y no al contrario. Es la sociedad la que debe delimitar las medidas que se pretenden alcanzar, el modelo de sociedad donde se desea vivir, y son la política en primer lugar, y la economía en segundo lugar, las que han de ponerse al servicio de la sociedad para alcanzar dichos objetivos. En la sociedad capitalista estos valores se invierten, y la política se pone cobardemente al servicio de la economía, sin importar la satisfacción de las necesidades de las personas. Por tanto, y aplicándolo a nuestra medida de la RB, si concluimos que se trata de una medida necesaria, si estamos convencidos de que contribuiría a una sociedad más justa y equitativa, a partir de ahí deben ponerse en marcha todos los mecanismos económicos y normativos para hacerla posible. 

 

Podemos poner otros muchos ejemplos para que se entienda esta idea: por ejemplo, en nuestra serie de artículos que dedicamos a las pensiones, afirmamos claramente que una posibilidad, llegado el momento, sería reformar el sistema público de pensiones para que fuese financiado directamente por el Estado, en vez de por las aportaciones de empresarios y trabajadores al Sistema de la Seguridad Social, garantizando con ello su sostenibilidad. Y esto surge del convencimiento de que nos parece justo que nuestros mayores puedan disfrutar de unas pensiones públicas mínimamente dignas. Y podemos extenderlo a otros muchos ejemplos. Pero claro, a este nivel, alguien podría gritar: ¡Alto! ¡Todavía no hemos concluido que la medida sea justa! Bien, vamos a ello. Una sociedad socialista, en oposición a la capitalista neoliberal, debe estar interesada en la independencia socioeconómica de toda la ciudadanía, porque pensamos que sólo desde esta independencia se pueden garantizar las condiciones materiales para la libertad. E independiente significa, sin tener que estar atados a un despotismo empresarial rampante, ni a sistemas de beneficencia o de caridad. Pretendemos lisa y llanamente justicia social. No queremos limosnas, ni recortes, ni congelaciones, ni condicionalidades, ni requisitos previos, ni que las personas se vean en la competitividad sobre su propia pobreza. 

 

Queremos un sistema universal de Renta Básica donde todo el mundo la disfrute, trabaje o no trabaje, viva solo o en pareja, tenga o no tenga hijos, tenga mayor edad o sea más joven, haya trabajado antes o no, tenga o no determinados años de cotización, trabajen o no trabajen el resto de las personas con las que convive,  y sobre todo, acumulativo sobre el resto de rentas que el ciudadano o ciudadana puedan obtener procedentes de cualquier fuente. No medimos por tanto la igualdad según el nivel de rentas de las personas, sino sobre la aportación que cada cual realiza a la sociedad para que nadie se vea excluido socialmente, sin los mínimos recursos para una vida digna. Desde todos estos puntos de vista nos parece justa la RB, porque dota, a todas las personas por igual, de un sistema mínimo de renta universal e incondicional, lo que le permite ser auténticamente (socialmente) libre. Y ello, como hemos dicho, ha de hacerse mediante carácter normativo (por ley), asegurando la plasmación concreta de esta asignación como un derecho inalienable e inembargable de toda la ciudadanía. Sólo de esta forma habremos alcanzado el estadío de sociedad que garantiza la libertad de todos sus miembros, y por tanto, habremos dado un gran paso hacia la justicia social. La existencia de la RB, garantizada constitucionalmente, concretaría y daría dimensión práctica al derecho humano a la propia existencia, que añadiría alcance e intensidad a la libertad entendida como la ausencia de dominación de unos grupos o individuos sobre otros. Continuremos en siguientes entregas.

Repost 0
Published by Rafael Silva - en Política
Comenta este artículo

Presentación

  • : Actualidad Política y Cultural - Blog de Rafael Silva
  • Actualidad Política y Cultural - Blog de Rafael Silva
  • : Blog de Rafael Silva. Presenta artículos de opinión basados en la actualidad política, cultural y social.
  • Contacto

Búsqueda

Categorías