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14 septiembre 2015 1 14 /09 /septiembre /2015 23:00

El patriarcado (como el capitalismo) está siempre presente sin estar, sin ser nombrado; está como está el oxígeno que respiramos, pero no vemos. Esta invisibilidad es, precisamente, uno de los mecanismos de aculturación más poderosos: no poner nombre al artefacto que, sin embargo, no deja de representarse y de recrearse

Beatriz Gimeno

Toda esta dominación cultural se va traduciendo, con el paso del tiempo, en la existencia de una serie de mecanismos de subordinación forzosa de los intereses (sobre todo reproductivos) femeninos a los masculinos. Se consagra de esta forma toda una "hegemonía de la masculinidad" que se proyecta cada vez a más ámbitos sociales. Todos estos tipos de dominación convergen en la actual discriminación de la mujer, porque la dominación económica (sometimiento de los recursos de la mujer a los que el marido pueda proporcionarle), física (el poder determinado por la supremacía física del hombre), y social (sistemas legales, morales y religiosos que apuntalan la marginación y opresión de la mujer por el hombre) quedan garantizados con la implantación de otro de los pilares del patriarcado: una heterosexualidad obligatoria que asegura la reproducción de la especie y la herencia patrilineal, difundiendo el concepto clásico o nuclear de familia, y marginando todos los demás modelos. Pero sin duda ninguna, el aspecto más sangrante donde se manifiesta este modelo heteropatriarcal es la violencia de género (que mejor pudiera denominarse violencia de sexo, puesto que las personas no tenemos género, o más claramente, terrorismo machista). No incluimos aquí el resto de manifestaciones de la violencia doméstica, que puede expresarse y obedecer a otros mecanismos distintos, y ser protagonizada por otros actores. Sigo a continuación el magnífico artículo de Beatriz Gimeno, que aporta datos e interesantes reflexiones. 

 

Todo sistema de dominación, y el heteropatriarcado lo es, necesita emplear la violencia para imponerse, y después para mantenerse en el tiempo, con lo cual, esta violencia contra la mujer se ha despreciado socialmente, incluso se ha alentado, ha estado incluso "bien vista". Ante la rebelión de las mujeres a este injusto sistema que las domina y las explota, la violencia contra algunas mujeres, de vez en cuando, ha servido como amenaza y correctivo para todas. Culturalmente, sigue muy viva la idea de que los hombres disponen de ciertos derechos sobre las mujeres con las que se relacionan sexual y afectivamente, y esto redunda en cierta tolerancia social cuando el maltratador o asesino en cuestión no puede soportar el hecho de que "su" mujer le haga saber que ya no le pertenece. Ello va unido a la tolerancia institucional y política, incluso la propia tolerancia de los medios de comunicación. Mensajes estereotipados como los que alegan que la mató porque la quería, la mató por celos, la mató porque ella hizo algo que no debía, o simplemente, porque estaba loco. Pero lo cierto es que la mató porque él creía (el sistema le había hecho creer) que estaba legitimado para matarla, que tenía derecho a matarla. La mató porque ella, con su comportamiento, había dañado su sentido de la masculinidad. 

 

Así pues, en realidad, ellos matan por una determinada idea política, que el modelo heteropatriarcal lleva consagrando y difundiendo durante siglos. De entre todo su ideario, aquélla que genera más violencia es la idea que hace creer a los hombres que sus mujeres les pertenecen, y que por tanto, tienen derecho a exigirles determinados sentimientos, actitudes y comportamientos. Y así, ellos se convierten en las víctimas (cuando sus mujeres no se comportan como se espera de ellas), y ellas son las que han provocado la situación que les ha conducido a ellos a la violencia. Ellos matan para restablecer el orden, para consagrar el modelo, para responder a sus pautas. Y así, por ejemplo, tenemos que si ellas se rebelan ante su rol, amenazan con subvertir las reglas, esto se traduce en que no le muestran respeto a su cónyuge, o se ríen de él, o lo ponen en ridículo, o lo traicionan, desencadenando los actos violentos que salvaguardan y ponen orden en el sistema. La lectura de la violencia de género debe ser, por tanto, una lectura política, interpretada como la reacción del rol masculino ante el intento del rol femenino de subvertir las reglas del modelo. 

 

Y ante estos actos, más allá de los minutos de silencio, de las condenas públicas, de las leyes contra la violencia machista, y de las solemnes declaraciones institucionales, está la dosis de legitimación social, que sostiene que dicha violencia se acabaría si las mujeres fueran como deben ser, se comportaran como deben, y en lugar de sentir dolor por la víctima, sienten cierta comprensión y solidaridad con la situación que ha conducido al asesino a cometer su crimen. E intentan minimizar la tremenda casuística del terrorismo machista comparándola con las muertes por tráfico, con los asesinatos por conflictos bélicos o con otros casos de violencia doméstica. Es un ejercicio asqueante e intolerable, pero resultante de la profunda instauración del modelo heteropatriarcal dominante y hegemónico. Son cómplices del modelo todos los que se empeñan en explicar que los asesinos son psicópatas, en lugar de entender que dichos individuos son personas normales, bien adaptadas, con comportamientos racionales, con una vida social totalmente normal, sin antecedentes penales, que quieren a sus padres y a sus mascotas, pero que no soportan la idea de que su mujer se separe de él. Y son cómplices los medios de comunicación y las Instituciones y sus gobernantes, que en lugar de considerar la propia ideología machista como la responsable de dichos crímenes, consideran que dichos asesinatos se deben a la mala suerte, a que hay mucho loco suelto, o que, en todo caso, son cosas que pasan. Basta entonces con detener al asesino de turno, condenar públicamente lo sucedido, declarar varios días de luto oficial por la consternación creada, y juzgarle adecuadamente (en caso de que no se haya suicidado, por no soportar el castigo y la humillación).

 

El terrorismo machista, por tanto, no es algo casual, sino que su etiología procede de la ideología que sustenta al modelo heteropatriarcal, que legitima esta violencia hacia las mujeres que osan enfrentarse a él. Afortunadamente, desde finales del siglo XIX y a lo largo de todo el siglo XX y lo que llevamos del siglo XXI, los movimientos feministas y de liberación de la mujer han conseguido, a duras penas, visibilizar la tremenda estructura de implantación del heteropatriarcado, su injusto poder de dominación sobre la mujer, y la necesidad de evolucionar hacia su erradicación como modelo político, social y cultural. ¿Cuál es la meta que nos debemos marcar? Pues evidentemente, el derrocamiento del modelo heteropatriarcal imperante, mediante la desaparición de sus reglas y de sus normas, un complejo edificio que hay que deconstruir desde los cimientos de la educación, y en sus estadíos más tempranos. El movimiento feminista persigue alcanzar una sociedad completamente democrática donde no pueda existir un sexo que sea superior al otro en ningún ámbito ni faceta, legitimado ni promovido socialmente por ningún Estado mediante ningún sistema de leyes, que discriminen legal o socialmente a un sexo con respecto a otro. Sólo de esta forma acabaremos con la aberración del heteropatriarcado, y con sus injustos efectos y consecuencias.

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13 septiembre 2015 7 13 /09 /septiembre /2015 23:00

Cada vez es más evidente que en las complejas sociedades modernas, para que sean democráticas y justas, el pan y la existencia digna no deben ser “ganados con el sudor de la frente”, sino que deben estar garantizados como derechos de ciudadanía para que las capacidades creativas y productivas de las personas no se resientan y puedan desarrollarse

Rubén Lo Vuolo, Daniel Raventós y Pablo Yanes

En fin, creemos que ya hemos expuesto (aunque siempre se quedarán cosas en el tintero) las principales características de la Renta Básica que, desde la izquierda transformadora, pretendemos que se implante en nuestro país. Hemos ido desgranando, exponiendo y profundizando, debatiendo y razonando todos aquéllos aspectos que nos han parecido interesantes, y sobre todo, que podrían dar lugar a confusiones o malentendidos. Pero insistimos, llegados a este punto, al igual que hemos afirmado en nuestra serie de artículos sobre la Tercera República, que no nos serviría cualquier RB que la clase dominante, acorralada por la fuerza de las clases populares, quisiera implantar. Y así, sería completamente indeseable una RB donde los ricos ganaran y los pobres perdieran, pues esto alteraría considerablemente la propia filosofía de la medida. Por su parte, la propia cuantía monetaria de la RB y su forma de financiación también nos parecen indisociables. Por ejemplo, nos podrían querer implantar una RB financiada a costa de reducir los presupuestos para sanidad y educación públicas, lo cual sería desastroso. También nos podrían proponer financiar la RB a costa de reducir los salarios para la clase trabajadora, lo cual también supondría una auténtica aberración. 

 

No estamos de broma. Aunque el lector piense que nos mofamos de las posibles ocurrencias de la clase dominante, no debe hacer uso en demasía de su ingenuidad. Estamos acostumbrados a que la clase dominante pondrá en marcha, si se encuentra acorralada, todos los mecanismos y resortes que se le ocurran para no perder sus privilegios, vengan de donde vengan, y les cuesten lo que les cuesten. No es conveniente por tanto bromear sobre estos asuntos. Queremos una RB con las características, cuantía y financiación que hemos expuesto durante los últimos artículos de esta serie (aunque sí que sería posible cierta disparidad de criterios sobre asuntos menores), pues otra cosa, aunque también se llamara Renta Básica (o de cualquier otra forma), volvería a ser un eufemismo para engañar a la ciudadanía, ofrecerle gato por liebre, y hacernos conformar con una medida que no respondiera a los objetivos que hemos venido explicando. Por tanto, mucha atención a estos asuntos. La RB que proponemos es básica, porque se trata de un ingreso modesto a partir del cual pueden sumarse otras rentas provenientes de distintas fuentes, siempre en sentido acumulativo. Es periódica (mensual, o anual, como periodicidad habitual). Debe ser un ingreso en efectivo (es decir, debe tratarse de un ingreso monetario, porque si fuera en especie, variante de lo cual ya ha sido ofertado por algunas empresas a sus trabajadores, tendría el problema de restringir las posibilidades del dinero en efectivo).

 

Seguimos. Es compatible con todos los demás salarios procedentes de cualquier otro tipo de trabajo (de hecho, siempre hemos dicho que no estamos en contra, sino que defendemos, las medidas del Trabajo Garantizado). Pero es incompatible con la existencia de prestaciones monetarias inferiores, sean de la naturaleza que sean, con el objetivo de hacerlas converger todas ellas con la RB. Es independiente del status de cada cual, de sus propiedades, de su patrimonio, de su régimen de convivencia, de su unidad familiar (si la hubiere), y de cualesquiera otras circunstancias de carácter personal o social, tales como la raza, la religión, o la opción sexual. Es estatal, aunque nada impide (sobre todo bajo un Estado Federal) que cualquier Institución jurídico-política por debajo del Estado (un Estado asociado, una Comunidad Autónoma, una Administración Local) o por encima del mismo (la Unión Europea, por ejemplo) pueda constituirse en Administración competente para otorgar una RB a los/as ciudadanos/as pertenecientes a su territorio de competencia. 

 

Pero aún hay más. Es incondicional, en el sentido de que se otorga a cada persona por el hecho de serlo, sin que ésta tenga que acreditar ninguna situación de dependencia o insuficiencia económica. Basta la condición de pertenencia a una comunidad política, o su residencia en ella. Es ilimitada, pues no se concede por períodos de tiempo determinado, ni chantajea a la población para que, como contraprestación, se comprometa en la consecución de ciertos objetivos. Es inembargable, pues es una cantidad destinada no a enriquecerse con ella, sino a satisfacer las necesidades básicas, que nunca deben ser enajenadas por el sistema. No tiene en cuenta franjas de edades, únicamente distingue entre los menores de edad (que recibirán una cantidad inferior), y los mayores de edad, que percibirán la RB completa. Y por último, es anticapitalista, en el sentido de que rompe con los parámetros mercantilistas del trabajo, y libera a los trabajadores/as del dogal que supone la dependencia del salario de un trabajo remunerado, para poder subsistir, y sufragar sus necesidades de vida digna. 

 

 

Por tanto, desde una perspectiva filosófica republicana, los conceptos de igualdad y de libertad, aplicados al seno de la sociedad, no pueden contemplarse por separado. Está claro que las teorías del neoliberalismo, centradas en la individualidad, la competencia y el egoísmo, han hecho mucho daño a estos conceptos, y hoy día nos encontramos en una situación donde la inmensa mayoría social no entiende en su imaginario colectivo una situación donde no haya que ganarse "el pan con el sudor de su frente". La razón para la tremenda implantación de este concepto radica en que las grandes desigualdades sociales impiden la libertad (real, material) de muchos millones de personas. Y el perverso capitalismo ha legitimado esta situación. Aunque, en general, la pobreza se considera una carencia únicamente material, no es menos cierto que también resulta de la decisión y del criterio de otros, que están imponiendo de forma ilegítima su visión del mundo. Por tanto, la conclusión a la que llegamos, una vez más, es que sin existencia material garantizada, la libertad no es posible. Se nos ha vendido, desde la clase dominante, la visión idealizada del "mundo libre" occidental (sobre todo enfrentada al mundo socialista y comunista desde la Revolución Soviética), pero como estamos pudiendo comprobar en nuestras propias carnes, no hay mundo libre desde la óptica capitalista. Sólo la parte del mundo que puede decidir, porque posee la fuerza para que terceros no posean la libertad material de poder disfrutar de una vida digna, es libre de verdad. Continuaremos en siguientes entregas.

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10 septiembre 2015 4 10 /09 /septiembre /2015 23:00

Continuando con el detalle de las cifras, ya iniciado en el artículo anterior, hay que tener en cuenta para dichos cálculos (de ahí la tremenda complejidad de los mismos) las diferentes diócesis y parroquias, la multitud de congregaciones, asociaciones, fundaciones, participación en múltiples negocios mercantiles, alquileres de pisos y locales, etc., de los cuales la mayoría están exentos de todo tipo de impuestos, y por ello las cantidades que el Estado deja de ingresar son enormes. Y estamos hablando de decenas de miles de ellos, repartidos por los más de 8.000 municipios que pueblan nuestra geografía. Hoy día, la Iglesia Católica en nuestro país, más que una confesión religiosa como tal, está extendida como un complejo entramado de poder e influencia social de todo tipo y orden, muy difícil de desmontar. Sólo del IBI (Impuesto de Bienes Inmuebles, tanto rústico como urbano), las Administraciones locales pueden estar dejando de ingresar una cantidad cercana a los 700 millones de euros. Y aquí nos estamos refiriendo a todos los inmuebles y suelos, sean destinados o no al culto religioso. 

 

Otro asunto relacionado con todo ello, que también habíamos apuntado en artículos anteriores de la serie, es el injusto tratamiento que tienen en nuestro país las personas físicas y jurídicas que realizan donaciones a la Iglesia Católica, o a sus fundaciones u ONG's. De entrada, el cálculo sobre los ingresos que el Estado deja de realizar, debido al tratamiento fiscal positivo, por medio de estas exenciones tributarias, es prácticamente imposible de contabilizar, si la Administración de Hacienda, a sus diferentes niveles, no colabora. De ahí nuestra insistencia en que los cálculos que podemos realizar son únicamente aproximativos. Pero según datos de la propia Conferencia Episcopal, la desgravación fiscal de los donativos y limosnas que la Iglesia Católica recibe por parte de empresas o fieles, supera en más de un 50% lo que reciben por la vía del IRPF. ¡Ahí es nada! Según la fiscalidad vigente, las donaciones a la Iglesia Católica desgravan un 25% sobre el IRPF (en caso de personas físicas), y un 35% sobre el Impuesto de Sociedades (en el caso de empresas, esto es, personas jurídicas). Porcentajes que Hacienda, como es natural, devuelve a los donantes, y que supone una extraordinaria cantidad de ingresos que deja de recaudar el Estado (pero claro, luego es muy fácil decir, desde el Gobierno, que no hay dinero para los servicios públicos...toda una auténtica vergüenza e injusticia social).

 

Por su parte, en el ámbito de la enseñanza (según datos del curso 2013-14), para el pago de los salarios y costos sociales de unas 19.000 personas que imparten religión católica en nuestras aulas (designadas por los Obispados, que además contemplan unos exigentes criterios de vida "compatibles con la fe") en los más de 21.000 centros no universitarios, ni de régimen especial (unos 15.000 públicos y unos 6.000 privados concertados, el otro gran chantaje educativo), la cantidad supone aproximadamente unos 450 millones de euros para la enseñanza pública (donde imparten la asignatura de religión o afines unos 14.000 profesores aproximadamente, que además ahora se verán reforzados por la implantación de la LOMCE en aquéllas Comunidades Autónomas que la adopten), y unos 150 millones de euros para la modalidad de enseñanza privada concertada (para unos 5.000 profesores, aproximadamente). La cifra en total asciende a unos 600 millones de euros, en unos casos abonados por el propio Ministerio de Educación, y en otros por las Consejerías de Educación de las CC.AA. correspondientes. 

 

Pero no acaban aquí los desmanes en el ámbito educativo. Hemos tenido noticias de que la dedicación de este profesorado no es sólo impartir catequesis, sino que además, se dedican a más cosas. Nos explicaremos: un hecho grave e insólito que va contra la ley vigente consiste en que estas personas (designadas por los Obispados, volvemos a recordar), que en principio han de impartir únicamente catequesis, resulta que en muchos centros, si no tienen la cifra suficiente estimada de alumnos, para poder cumplir horarios completos, a través de diversas vías (circulares internas de las Consejerías, acuerdos sindicales, o la simple complicidad de los equipos directivos de los Centros educativos) completan su horario (con la finalidad de poder percibir su sueldo completo) impartiendo otras asignaturas, cubriendo bajas o permisos laborales de sus compañeros, o ejerciendo diversas tutorías complementarias para el alumnado. Además, su estancia en el centro es utilizada, en muchos casos, para hacer proselitismo religioso o para incentivar la celebración de actos litúrgicos, de tipo costumbrista (belenes, procesiones, excursiones, etc.). Por supuesto, la LOMCE incentiva aún más la asignatura de Religión, haciendo contabilizar su nota para el Expediente Académico e implantando asignatura alternativa. Y todo ello, a la vez que muchos profesores/as (funcionarios de carrera, absolutamente preparados para su labor, con mayor formación, experiencia y especialización que los profesores/as de religión) han sido desplazados, y otros interinos en bolsas de trabajo ni siquieran disfrutan de plaza en algún centro. Absolutamente indignate. 

 

La impartición de Religión en horario lectivo supone una pérdida importante de horas lectivas para todo el alumnado, y de costo en horas para el profesorado. Porque en primer lugar, las horas perdidas por docentes que atienden a niños y niñas que NO asisten a clases de religión y que podrían dedicarse a otra labor educativa, se amplía cada año, como consecuencia del progresivo descenso de alumnado que asiste a religión. Y en segundo lugar, el número de horas lectivas reales que el alumnado pierde, en toda la enseñanza obligatoria, supone en conjunto más de un curso completo, concretamente más de 1.000 horas lectivas perdidas. Y aún, lo más gracioso del caso es que los argumentarios que se han dado para provocar la desaparición de otras asignaturas, tales como Educación para la Ciudadanía (que formaba sobre derechos humanos, igualdad, civismo, valores democráticos, etc.), se centraban en la idea de que el contenido de dichas materias era demasiado adoctrinador. Pero en cambio, no les parece adoctrinador la impartición de la religión católica en las aulas, desde edades tempranas. Todo un despropósito, que esperamos desaparezca con la propia LOMCE. Continuaremos en siguientes entregas, no sin antes avanzar que en la recta final de esta serie de artículos insistiremos de nuevo sobre la gran influencia y trayectoria de la enseñanza católica en las aulas. 

 

Fuente: Europa Laica

 

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9 septiembre 2015 3 09 /09 /septiembre /2015 23:00

Para el sistema, para las minorías que lo controlan, lo ideal es el inmovilismo, pero dado que las propias características del sistema lo impiden, a lo que aspiran las clases dominantes es a minimizar el movimiento, a maquillarlo, a dirigirlo...

José López

Habremos oído aludir a ella en multitud de ocasiones, pero la pregunta podría ser la siguiente: ¿qué quiere decir la clase dominante cuando habla de "estabilidad" política? ¿A qué se refiere realmente cuando apela a ella? Pues de entrada, y básicamente, para ellos, la "estabilidad" política se refiere a la posibilidad de continuar gobernando, o bien de comenzar a hacerlo. Para la élite política y económica que nos gobierna en esta fase del capitalismo neoliberal más descarnado, "estabilidad" no es sinónimo de tranquilidad, de sosiego, de calma, de equilibrio, de justicia, de igualdad, de legitimidad, sino simplemente de continuismo, de sometimiento al sistema, al orden establecido, de acatamiento de unas reglas que perpetúan un sistema socialmente injusto, económicamente desigual, políticamente autoritario, y éticamente corrupto. Cuando ellos mencionan la "estabilidad", es para oponerse radicalmente y con todas sus fuerzas a cualquier cambio que ponga en cuestión el sistema establecido, es para impedir cualquier estallido social que se rebele contra el mismo.

 

Lo primero que tenemos que señalar es que estamos ante otro claro ejemplo de estrategia de manipulación del lenguaje a la que nos tiene acostumbrados la clase dominante, ya que el lenguaje representa, con todos sus recursos, la herramienta más útil para crear conciencia social, y encaminar a las masas hacia la asunción de un determinado imaginario colectivo. Precisamente, uno de los mayores objetivos que tenemos planteados desde la izquierda transformadora es contribuir a desmontar las falacias, trampas y perversiones de su lenguaje, y retornar las palabras a su justo significado. De esta forma, las manipulaciones que se esconden bajo típicos eufemismos como "rescate", "austeridad", "deuda", "flexibilidad", "mercado", "reformas", "crisis", "externalización", "responsabilidad", y un largo etcétera, obedecen a estas claras estrategias de manipulación política y mediática de dichos términos y conceptos. Y el concepto de "estabilidad" política es otro ejemplo en este sentido. En realidad, en el discurso de la clase dominante, nada significa lo que debe significar, y nos encontramos sumidos en todo un absurdo teatro de la retórica, donde la terminología y el vocabulario nos juegan continuamente malas pasadas. 

 

Y así, son numerosos los llamamientos a la "estabilidad" y a las virtudes y necesidad de su consecución, a la vez que se proclaman los peligros de la "inestabilidad" política. Se habla de que la clase empresarial desea un "gobierno estable", o de que los recientes pactos políticos entre fuerzas de izquierdas generan "inestabilidad". O también se afirma que desde la Transición, nuestro país ha gozado de uno de los mayores períodos de "estabilidad" política de su Historia. Estamos de nuevo ante otro uso interesado y manipulado del lenguaje, que adopta términos con una tremenda carga social positiva, para incorporarlos a su imaginario colectivo, pero tergiversando peligrosamente su significado, y desviándolo de su sentido originario. Y tenemos infinidad de ejemplos que así lo demuestran. Por ejemplo, se aduce desde la clase dominante que la Segunda República fue derrocada porque se generó un ambiente creciente de "inestabilidad", cuando lo cierto es que fue derrocada (mediante un Golpe de Estado y una posterior dictadura fascista) porque sus políticas comenzaban a poner en serio peligro los privilegios de la élite económica y de la Iglesia Católica, entre otros sectores.

 

También lo podemos extrapolar al ámbito internacional. Y de esta forma, la Revolución Bolivariana está impulsando la "inestabilidad" política en Venezuela, pero sin embargo, no se dice nada de los gobiernos neoliberales de México, que están permitiendo que este país se coloque a la cabeza de los más violentos del mundo. Si hacemos una mirada histórica, de nuevo se nos vienen a la memoria muchos ejemplos. Como nos recuerda Noam Chomsky, este discurso en ocasiones llega a ser incluso surrealista, como cuando el comentarista conservador James Chace, que fue redactor de Foreign Affairs, explicó en su día que Estados Unidos trataba de "desestabilizar a un Gobierno marxista libremente elegido en Chile porque estábamos decididos a buscar la estabilidad" bajo la dictadura de Augusto Pinochet. O bien, actualmente, las políticas de Irán se consideran generadoras de "inestabilidad" (porque no se someten al dominio y dictados de USA), mientras que no se dice nada sobre Arabia Saudí, que posee una de las dictaduras más sangrientas, retrógradas y autoritarias del mundo árabe. Por tanto, ¿bajo qué criterio se juzga la "estabilidad" o "inestabilidad" política de un país? Está claro que únicamente bajo la óptica de la satisfacción de determinados intereses, el cumplimiento de determinados objetivos, o la sumisión a determinadas alianzas.

 

De todos modos, hemos de observar que la estabilidad política no es un fin en sí misma, sino que simplemente es una consecuencia natural de los buenos Gobiernos. Y hoy día, justamente aquéllos Gobiernos que respetan a su ciudadanía, y que luchan por conseguir escenarios de mayor justicia, mayor igualdad y bienestar social, son aquéllos que disfrutan de la auténtica estabilidad. Es irónico, indecente y cínico, por tanto, que el Gobierno del PP se arrogue la generación de la "estabilidad" política, y critique a su oposición política por generar escenarios de "inestabilidad", cuando bajo su Gobierno se han creado las mayores cifras de desigualdad, paro, pobreza y exclusión social. No existen argumentos decentes para defender su "estabilidad" política, cuando ha desmontado todos los puntales del Estado del Bienestar, excluyendo de la sanidad pública a determinados colectivos, anulando la financiación para la Ley de la Dependencia, reduciendo el número de profesores de la Educación pública, reduciendo la cuantía dedicada a becas y ayudas al estudio, endureciendo los requisitos para su obtención, desahuciando a las personas de sus viviendas, o dejando en la estacada a millones de parados y paradas, que ya no perciben ninguna prestación ni subsidio por desempleo. 

 

La estabilidad política vendrá, por tanto, cuando vivamos en un país donde la banca privada no sea la causante de que casi un tercio del Presupuesto General del Estado tenga que emplearse en pagar la deuda pública, cuando las grandes empresas no puedan practicar ERE's de forma indiscriminada, dejando en el paro a miles de trabajadores y trabajadoras, cuando los bienes básicos y fundamentales para la ciudadanía (electricidad, agua, gas, transporte, etc.) sean verdaderamente públicos, gratuitos y universales, cuando las personas tengan asegurados unos ingresos mínimos para una vida digna, cuando los derechos que consagran el Estado del Bienestar queden blindados ante el intento de ataque de cualquier gobierno de turno, y cuando las personas que se dediquen a la política lo hagan con intención de favorecer y reforzar lo público, en vez de utilizarlo para expoliarlo y saquearlo constantemente.

 

La verdadera estabilidad política vendrá cuando sean respetados escrupulosamente todos los Derechos Humanos, y cuando nos liberemos del dogal del Euro, de la Unión Europea y del seguidismo a los Estados Unidos, en su política imperialista y belicista en el contexto internacional. Bueno, en realidad, cuando intentemos conseguir todo esto quizá venga un período de "inestabilidad", porque la clase dominante ponga en marcha todos sus resortes para impedirlo, como ya han hecho (y continúan haciendo) en otros muchos países y situaciones a lo largo de la Historia. Parece una macabra broma que, después de desmontar prácticamente todos los mecanismos de protección social, y de apuntalar un sistema que nos aboca a la permanente precariedad y desigualdad, encima nos vengan con que, gracias a ellos, disfrutamos de un panorama de "estabilidad" política. Si esto es así, ¿dónde hay que firmar para conseguir la "inestabilidad"?

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8 septiembre 2015 2 08 /09 /septiembre /2015 23:00

Focalizar la acción política en la corrupción y los desahucios, sin vincular estos efectos y otros, como el desempleo y la precariedad laboral, a un todo ideológico es un error estratégico mayúsculo. Todos los efectos mencionados, y muchos más que están en la mente colectiva de modo subliminal, son causados por un modelo político denominado capitalismo, siendo unos y otros hijuelas de la misma madre, productos, en suma, de una filosofía estructural dividida en clases sociales

Armando B. Ginés

Y para ocultar y hacer incuestionable ese todo ideológico capitalista, en el artículo anterior ya comenzamos a examinar algunas de las estrategias que la clase dominante pone en práctica para conseguir dicho objetivo. El lenguaje, sus conceptos y su terminología forman pues un arma poderosísima para disfrazar la realidad, enmascarando la auténtica estrategia que se esconde detrás de las, aparentemente neutras, palabras. Pero pongamos atención a lo que nos dice Clara Valverde: "Las palabras no son neutras: sirven para provocar algo en quien las escucha. Las palabras y las frases que utilizan las élites políticas y económicas neoliberales intentan que la ciudadanía se comporte de cierta manera, sobre todo para que adopte opiniones y comportamientos sin que los poderosos tengan que ejercer la fuerza de manera obvia". Y por fin, sentencia: "El lenguaje es la primera y más necesaria arma del capitalismo neoliberal". Este fragmento está tomado de su libro "No nos lo creemos. Una lectura crítica del lenguaje neoliberal", magnífico documento donde la autora nos da muestras de ello con innumerables ejemplos.

 

Y así, nos encontramos con que van calando en la mente de la inmensa mayoría social una serie de conceptos, de ideas preconcebidas, de actitudes, de pensamientos, de prejuicios, de opiniones y de gestos que conducen en último extremo a la asunción de los preceptos y dogmas del pensamiento dominante. Sin darnos cuenta, de modo muy subliminal, nos van llevando a su terreno, inoculando su forma de pensar, de entender la vida y el mundo, y para cuando nos queremos dar cuenta, estamos presos de dicha concepción, de dicha ideología. Pero lo más peligroso de todo ello es que las tácticas para conseguir este objetivo (sobre todo, últimamente) ya están entrando en el esperpento más espantoso. Mienten descaradamente, disfrazan la verdad, tergiversan los datos, inventan nombres para esconder la auténtica realidad, y manipulan con todo este arsenal lingüístico a toda la opinión pública. Y de esta forma, desarrollan expresiones, giros y eufemismos forzados, increíbles, manipulados, expresamente para reforzar una actitud mental proclive a la aceptación de sus falsas premisas y de sus engañosas conclusiones. Al final, mediante la aceptación de todo este lenguaje, nos vamos convirtiendo en súbditos en vez de ciudadanos, en clientes, consumidores o usuarios del sistema, y en última instancia, en cómplices de su hilada estrategia para desmontar nuestros derechos. 

 

Mediante todos esos obscenos mensajes nos conducen a la anestesia social, al comportamiento enlatado y serializado, al seguidismo esclavo, a la asunción sin el más mínimo cuestionamiento de sus dogmas y de sus aberrantes preceptos. Otro rasgo de este tratamiento es la invisibilización de ciertos actores del capitalismo y del poder real que detentan. Tal es el caso de los lobbies o grupos de presión que defienden intereses sectoriales, determinando las decisiones políticas nacionales e internacionales. Estos poderes fácticos quedan en la sombra, ausentes de la agenda, ocultos a la información. Pero sin embargo, ellos están siendo los principales actores negociadores en el peligroso Tratado de Libre Comercio entre EE.UU. y la Unión Europea, tal como estamos explicando en otra serie de artículos sobre el TTIP. El poder de los lobbies en los grandes centros de decisión y de negocio es abismal, y sin embargo, nadie nos informa de su existencia, de sus actividades ni de sus representantes. En definitiva, tomando las palabras de Rodrigo Fernández Miranda: "...se invisibiliza cómo está compuesto el entramado de poder, del que estos medios, además de portavoces, son parte". 

 

Y como ya adelantábamos en el artículo anterior, al hablar de los medios de comunicación y de su inestimable papel en la difusión/legitimación del sistema capitalista, en esta versión mediática, sesgada, interesada y manipulada de la realidad el capitalismo, simplemente, no existe. Existen "los mercados" como configuración abstracta de sus principales actores, pero no hay un sistema motorizado por la codicia. Hay injusticias y desigualdades, pero no un orden sistémico que las determina, ni un sistema político que las habilita, ni una matriz ideológica que las legitima. El capitalismo como un todo ideológico, sus impactos y actores protagonistas están ausentes de la agenda, y su abordaje se hace (cuando se hace) de forma anecdótica, parcial o sesgada. Y en este absurdo pero bien calculado teatro de la retórica, a los recortes en los servicios públicos se les denominan "reformas estructurales", la transferencia de recursos públicos a manos privadas se llaman "políticas de ajuste", y los problemas siempre son de "crecimiento", nunca de distribución. Se llama "flexibilización del mercado laboral" a las medidas que precarizan el trabajo y conceden el poder a la clase empresarial, y se llama "moderación salarial" al hecho de reducir los sueldos a la clase trabajadora, y aumentarlos obscenamente a los directivos. 

 

"Austeridad" es el mantra para referirse al adelgazamiento del Estado, y "hacer los deberes" es el eufemismo que encubre la puesta en práctica de una serie de injustos dictados neoliberales procedentes del chantaje de las Instituciones europeas a los legítimos gobiernos democráticos. Y todo este teatro de la manipulación y el montaje mediático tiene como correlato (siguiendo de nuevo a Fernández Miranda) "un sistema de valores funcionales, como la competencia, el crecimiento, el individualismo, la maximización del lucro, la libertad de empresa y el consumismo como valores inalienables. Estos valores son instituidos por los medios hegemónicos como incuestionables, y su matriz de opinión, impuesta como un conjunto de verdades, configuran la visión de la realidad de las mayorías". Así, estos portavoces del capitalismo, más que medios de comunicación, son medios de transmisión y de control ideológico. Esta batalla sólo podrá ser ganada defendiendo la información como un derecho humano, luchando por su veracidad e imparcialidad, porque la democratización de la sociedad necesariamente va de la mano de las voces y de las palabras, del vocabulario, del lenguaje, de los conceptos y de las expresiones. Continuaremos en siguientes entregas.

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7 septiembre 2015 1 07 /09 /septiembre /2015 23:00

El patriarcado puede definirse como un sistema de relaciones sociales sexo–políticas basadas en diferentes instituciones públicas y privadas y en la solidaridad interclases e intragénero instaurado por los varones, quienes como grupo social y en forma individual y colectiva, oprimen a las mujeres también en forma individual y colectiva y se apropian de su fuerza productiva y reproductiva, de sus cuerpos y sus productos, ya sea con medios pacíficos o mediante el uso de la violencia

Marta Fontenla

Básicamente, el heteropatriarcado es un modelo milenario de dominación social y cultural, que justifica el rol de dominación del hombre sobre la mujer. Aunque es muy anterior a la aparición y extensión histórica del capitalismo, cuando éste entra en escena (allá por las postrimerías del siglo XVII), el modelo patriarcal se afianza y obtiene una mayor legitimación colectiva, ya que ambos modelos (capitalismo y heteropatriarcado) se retroalimentan. Sus puntales se basan en la aceptación de un único modelo de familia universal, compuesto tradicionalmente por una pareja heterosexual y sus posibles hijos, así como en la perpetuación, reparto y legitimación social de una serie de roles para hombre y mujer, que continúan reproduciéndose en nuestras sociedades actuales, tildadas irónicamente de "civilizadas" y "progresistas". En realidad, el heteropatriarcado es una modalidad descendiente del más antiguo modelo patriarcal, donde además se centra el poder de dominación del hombre sobre la mujer desde la heterosexualidad, o si se quiere, la heteronormatividad, excluyendo otro tipo de relaciones afectivo-sexuales, o si se quiere, sexo-genéricas. 

 

La dominación cultural del heteropatriarcado es tan antigua y arraigada, que hoy día sería difícl (los científicos sociales aún lo continúan estudiando) deslindar la parte biológica de la parte cultural en nuestro comportamiento desde que somos bebés. En su ensayo "Reflexiones feministas", Matilde Tenorio afirma que "...el Patriarcado (...) es la manifestación de las relaciones históricamente desiguales entre hombres y mujeres, fruto de las desigualdades sociales y culturales. Desde el nacimiento, e incluso antes, se nos educa para que respondamos a unos roles de género determinados, para que nuestros comportamientos se ajusten a lo que la sociedad espera del género femenino y del masculino. Los hombres deben situarse en el ámbito de lo público y se les atribuye estabilidad emocional, autocontrol, agresividad, acción, razón, tendencia al dominio y seguridad en sí mismo, canalizando su rol hacia la producción. Sin embargo, el estereotipo femenino se sitúa en el ámbito de lo privado y se caracteriza por la inestabilidad emocional, falta de control, ternura, paciencia, disponibilidad, sumisión y dependencia, asignándosele el rol básico de la reproducción. El rol de transición entre los valores modernos y los tradicionales genera en muchos hombres temor, frustración y un riesgo de perder el control y la autoridad y si bien muchos de ellos lo afrontarán cognitivamente comprendiendo que son copartícipes de la desigualdad e intentando modificar sus creencias, valores y actitudes, otros, por el contrario, responderán resistiéndose a la pérdida de sus derechos e intentando restablecer el equilibrio mediante el control físico y mental de sus parejas utilizando diferentes estrategias". 

 

Sin extendernos sobre sus orígenes, y siguiendo al Blog "Empoderar a las Mujeres", podríamos decir que en las sociedades pre-patriarcales las mujeres aportaban alrededor de las tres cuartas partes del total de los alimentos y productos necesarios a los colectivos humanos de la época, participaban con los hombres en la caza, y hasta se cree que las famosas pinturas rupestres y el control del fuego fueron también obra suya, junto a los inicios de la doma de animales o la agricultura itinerante. Como factores históricos y evolutivos que intervienen en la aparición e institucionalización del patriarcado, podríamos citar la generalización de la práctica de la exogamia (las mujeres y los hombres de diferentes grupos humanos comienzan a cruzarse ante la necesidad de tejer alianzas), el paso gradual del nomadismo al sedentarismo (el desarrollo de la agricultura y la ganadería agotan las prácticas itinerantes), o la necesidad de defender el territorio (los grupos ya sedentarizados se ven obligados a defender el terreno sobre el que se han establecido). Estos factores también van determinando con el paso del tiempo la división sexual del trabajo en la que la fuerza física, mayor en los hombres, prevalecerá sobre la resistencia biológica, más acusada en las mujeres. Ya en las sociedades medievales, el concepto de patriarcado designa y define un tipo de organización social en el que la autoridad la ejerce el varón jefe de la familia, dueño del patrimonio, del que formaban parte los hijos, la esposa, los esclavos y los bienes. 

 

Como estamos comprobando, el fenómeno cubre prácticamente casi todas las facetas de la vida de hombres y mujeres. Porque partimos de la premisa de que la estructura social del heteropatriarcado está presente en todos los ámbitos e influye en todos los comportamientos de los individuos, y una de las manifestaciones más graves del dominio de los hombres sobre las mujeres es la violencia de pareja, de la que hablaremos enseguida. El modelo heteropatriarcal consagra múltiples discriminaciones de todo tipo de la mujer frente al hombre, y legitima socialmente dichas injustas situaciones, tales como: falta de independencia económica, brecha salarial, desigualdad laboral, división sexual del trabajo, permanencia de roles machistas, violencia de pareja, acoso sexual, modelos imperantes de sexualidad, difusión de modelos de feminidad alienantes, permisividad frente a la prostitución, etc. La discriminación de la mujer frente al hombre es algo consustancial bajo el modelo heteropatriarcal, porque consagra cierto sistema de convivencia, que adopta una "heteronormatividad" que delimita perfectamente los roles de hombres y mujeres en la sociedad, desde sus clases dominantes. 

 

Y este modelo llega hasta las más altas instancias políticas de la sociedad, esto es, al Estado y todas sus Instituciones, desde donde las relaciones de dominación impuestas por el modelo se legitiman y se respaldan mediante leyes. Bajo el modelo heteropatriarcal el Estado garantiza, mediante un sistema económico fundamentado en él, la sujeción y la dependencia de las mujeres frente a determinadas figuras masculinas a lo largo de su vida (padre, hermanos, marido, etc.), impidiendo su pleno desarrollo e incluso su completo reconocimiento como sujetos políticos de pleno derecho. Según el feminismo marxista de Heidi Hartmann, el patriarcado (y su variante heterosexual) no descansa sólo por tanto en la familia como círculo más íntimo, sino en todas las estructuras que posibilitan el control sobre la fuerza de trabajo y de reproducción de las mujeres. Pero el heteropatriarcado llega más allá, porque, como resumíamos al principio, se trata de todo un sistema de dominación cultural, incluyendo usos, costumbres, tradiciones, normas familiares, hábitos sociales, prejuicios, símbología, e incluso leyes, el conocimiento y práctica de todo lo cual asegura su transmisión y perpetuación entre diferentes generaciones. Así, conceptos como los celos, la paternidad o el adulterio surgen de la dominación cultural del heteropatriarcado, y llegan a legitimarse totalmente en las sociedades actuales. 

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6 septiembre 2015 7 06 /09 /septiembre /2015 23:00

La Renta Básica Universal es el principal y más básico de los Derechos Humanos, que no quita el uso del resto de derechos sociales adquiridos tras muchas luchas

Antonio Moreno de la Fuente, Área de Marginación de la APDHA

Hemos querido destacar esta cita porque tiene también que ver con otra gran confusión (por ignorancia, o vertida de forma interesada) sobre la RB, que consiste en entenderla como un mecanismo sustitutorio de los servicios públicos prestados a la ciudadanía. Es decir, algunos detractores de la medida (de la derecha, pero también de la izquierda) están empeñados en difundir la idea de que la prestación monetaria de la RB viene a sustituir a la prestación pública del conjunto de servicios del Estado de Bienestar que ahora mismo disfrutamos (sanidad, educación, dependencia, servicios sociales, vivienda, etc.), dicho sea de paso, cada vez más debilitados. Pues bien, no nos dejemos engañar, porque se trata de otra falacia. La RB no viene a sustituir a ningún servicio público, sino a reforzarlos, en el sentido de garantizar, además de aquéllos, otro gran derecho social del ser humano, como es el de la existencia material. La prestación de la RB se concederá, y las personas seguiremos teniendo derecho al disfrute pleno, gratuito y universal del resto de servicios públicos que componen el Estado del Bienestar. Y todo ello porque la financiación adecuada de la RB (que recordamos una vez más proviene de una profunda reforma fiscal progresiva y de la eliminación del resto de prestaciones de cuantía inferior a la RB) permitiría dedicar los mismos recursos (incluso más, si eliminamos gastos innecesarios como la financiación para la Iglesia Católica o para la Casa Real, entre otros muchos) a la financiación de los servicios públicos. 

 

Y otro debate que suscita la RB, tal y como aquí la planteamos, es el relativo a si los residentes también han de percibir o no la RB, debate muy actual, en lo que tiene que ver con los tremendos procesos migratorios causados por los diversos conflictos sociales y territoriales que viven muchos países del denominado "Tercer Mundo", o bien de los países en guerra, como actualmente ocurre con algunos países musulmanes. No es momento ni lugar para entrar a fondo en el origen de los movimientos migratorios (lo haremos en una nueva serie de artículos que estamos preparando), pero es evidente que todos ellos obedecen a la misma raíz causal, que no es otra (¡cómo no!) que el propio capitalismo. Se ha dicho que "las migraciones son un desahucio colectivo" con toda la razón. Nosotros somos de la opinión de que los residentes (procedentes de cualquier nacionalidad) también deberían percibir la RB, con la única condición adicional de acreditar un mínimo tiempo de residencia continuada en nuestro país. Y ello simplemente por diferenciar a los turistas o personas que estén de visita, frente a las personas que tengan la intención de desarrollar un proyecto de vida dentro de nuestras fronteras. Dicho perído de residencia podría establecerse en un mínimo de seis meses, para tener derecho a la RB. 

 

En este sentido, los detractores de la RB también vierten el despreciable argumento de que su concesión incluso a los extranjeros generaría un peligroso "efecto llamada", pero sinceramente, nos preocupa mucho más generar condiciones de vida dignas para nuestros conciudadanos, que preocuparnos en si esto va a provocar ingentes oleadas de inmigración masiva a nuestro país (cosa que de hecho ya está ocurriendo, incluso aunque no exista una RB). Lo que tristemente ocurre actualmente es que los inmigrantes (con o sin papeles) que ya tienen algún tiempo de residencia en nuestro país se ven obligados a malvivir de otras fuentes de ingreso, más o menos legales, como por ejemplo la venta ambulante, lo que genera situaciones de enfrentamiento con los gremios de comerciantes de las diversas zonas, en una estúpida pugna por la clientela, cuando en realidad, la única pugna que existe es por la supervivencia. Más les valdría a nuestros gobernantes garantizar mínimamente la vida digna a las personas, en vez de garantizar las increíbles ganancias o beneficios a las grandes empresas y corporaciones, que son las que están detrás de los "legales" negocios que las comercializan. 

 

Hemos de decir, además, que la RB está pasando a ocupar cada vez más protagonismo en foros, declaraciones y manifiestos, y a ser reconocida a nivel de las más prestigiosas organizaciones internacionales. Por ejemplo, en el tercer punto del Artículo primero de la "Declaración Universal de los Derechos Humanos Emergentes" (a la cual, dicho sea de paso, también vamos a dedicar una próxima serie de artículos), promulgada por el Foro de las Culturas (Monterrey, Noviembre de 2007) se reconoce "...el derecho a la renta básica o ingreso ciudadano universal, que asegura a toda persona, con independencia de su edad, sexo, orientación sexual, estado civil o condición laboral, el derecho a vivir en condiciones materiales de dignidad. A tal fin se reconoce el derecho a un ingreso monetario e incondicional periódico sufragado con reformas fiscales a cargo de los Presupuestos del Estado, como derecho de ciudadanía, a cada miembro residente de la sociedad, independientemente de sus otras fuentes de renta, que sea adecuado para permitirle cubrir sus necesidades básicas". Por tanto, la aceptación de este derecho se amplía cada vez más, ante la urgente necesidad de atender la satisfacción de las necesidades básicas de todas las personas, y de hacerlo de un modo incondicional, individual y universal. Muchos más autores se han expresado, con mayor o menor exactitud, en esta misma línea. Continuaremos en siguientes entregas.

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3 septiembre 2015 4 03 /09 /septiembre /2015 23:00

Vamos a detallar, siguiendo las mismas fuentes ya indicadas, pero con un poco más de extensión y profundidad, los datos que ya adelantábamos en artículos anteriores, en torno a la financiación pública de la Iglesia Católica, según sus diferentes conceptos. La cifra, presunta y estimada, es que a lo largo del año 2015 el Estado (a sus diferentes niveles, esto es, Central, autonómico y local) cederá a las arcas de la Iglesia Católica oficial, de forma directa o por la vía de dejar de ingresar impuestos y precios públicos, una cantidad superior a los ONCE MIL MILLONES de euros, lo que supone más del 1% de nuestro Producto Interior Bruto (PIB). Sólo por la vía del IRPF la Conferencia Episcopal recibirá en 2015 aproximadamente unos 250 millones de euros, que pertenecen a la asignación tributaria directa del IRPF (2013), con adelantos mensuales a cuenta de unos 13 millones de euros, más varias decenas de millones más. 

 

Por la vía de "fines sociales" a diversas ONG's y fundaciones que pertenecen a la Iglesia Católica se les entregarán varias decenas de millones de euros a lo largo de 2015. Dichas cantidades llegan a las arcas de la Iglesia a través de diversas vías ministeriales y de las CC.AA., detrayéndose del Impuesto sobre la Renta. Cada año, la casilla del impreso del IRPF dedicada a los "otros fines sociales" es la coartada que sirve para justificar a la Iglesia Católica. Porque lógicamente, desde el punto de vista de un Estado laico (situación que, como estamos comprobando, no se da en nuestro país), los "fines sociales" no deben depender de lo que decidan los contribuyentes cada año, sino que deben estar contemplados en partidas específicas de gasto social en los Presupuestos Generales del Estado (PGE). Pero en sentido inverso, y de una forma bastante perversa, esta fórmula es la que sirve al Estado para precarizar y privatizar, de forma más o menos encubierta, un conjunto de servicios a la ciudadanía que deberían ser públicos, universales y gratuitos. Y siendo cierto que la Iglesia, a través de algunas de sus Instituciones asociadas (Cruz Roja, Cáritas...) dedica una gran labor en favor de las personas más desfavorecidas, esta labor se realiza desde la caridad, pero una sociedad avanzada y democrática debería realizarla desde la perspectiva de la justicia social. 

 

Y lo más indignante, por tanto, es que en una época de enormes e injustos recortes sociales, que afectan sobre todo a los servicios públicos (sanidad, educación, dependencia, prestaciones por desempleo, etc.), la Iglesia Católica española continúe recibiendo del Estado una ingente financiación, sin recortes. Y para legitimar esta ilegítima transferencia de recursos, la Iglesia Católica, con apoyo institucional, lanza cada año una potente campaña publicitaria (estimada en unos 5 millones de euros), que pagamos todos (católicos y no católicos) para pedir a los/as contribuyentes que marquen la susodicha casilla en el impreso del IRPF. De esta forma, la conclusión que sacamos es que la casilla etiquetada como "fines sociales" existe en realidad para justificar a la de la Iglesia Católica. Lo justo bajo un Estado Laico sería que la financiación de programas que desarrolle el tercer sector (acción social, infancia, jóvenes, familia, mujeres, prevención, cohesión social, inserción social y laboral, integración e inclusión social, mayores, discapacidad, dependientes, ruralidad, sanidad, migraciones, promoción del voluntariado, cooperación al desarrollo, medioambiente, etc.) debería hacerse con cargo directo a los Presupuestos Generales del Estado a nivel estatal y territorial, para que no tengan que depender de quiénes señalan o no una casilla en determinado impreso. Es, como tantas otras, una trampa social en beneficio de la Iglesia. 

 

Por otro lado, y como consecuencia de los Acuerdos Económicos del Estado Español con la Santa Sede de 1979, y a pesar del Acuerdo de la Iglesia Católica con el Gobierno español de los años 2006-2007 (PSOE), donde se pasó del 0,52 al 0,7 la participación en el Impuesto de la Renta y en donde se estableció que para cuestiones no relacionadas con el culto y la enseñanza, la Iglesia y sus fundaciones y organizaciones abonaran el IVA (por imposición de la Unión Europea), aún quedan diferentes y diversas exenciones de impuestos municipales, territoriales y estatales, tales como: el Impuesto sobre Bienes Inmuebles de los centros de culto o beneficencia o enseñanza, impuestos sobre donaciones y limosnas, el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, el Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales, el Impuesto de Obras, el de Contribuciones Especiales, algunas deducciones en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, y jurídicas sobre las cantidades entregadas a entidades clasificadas o declaradas benéficas o de utilidad pública.

 

Pues bien, según diversas fuentes, y en cada ejercicio anual, como consecuencia de variadas exenciones de impuestos, las diferentes Administraciones del Estado (Central, Autonómico y Local) dejan de ingresar aproximadamente unos 2.000 millones de euros, en un cálculo aproximado, ya que al ser muy opacos los bienes en posesión de la Iglesia Católica, así como los datos que ofrecen los Ayuntamientos y otras Administraciones del Estado sobre esta cuestión, hay que basarse en una media aleatoria, sobre diversos impuestos municipales (IBI, obras, etc.) y varios impuestos locales, autonómicos y estatales, así como el Impuesto de Sociedades y otros. Todo ello sin contabilizar las desgravaciones fiscales que disfrutan los particulares que hacen donaciones declaradas a la Iglesia Católica o a sus diversas organizaciones sociales. Esto último es otra perversión social bajo un Estado Laico, donde ninguna persona, empresa u organización que dedicara parte de sus beneficios a sufragar a cualquier confesión religiosa, debiera tener un trato privilegiado. Continuaremos en siguientes entregas.

 

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2 septiembre 2015 3 02 /09 /septiembre /2015 23:00

Si se va a una manifestación y luego a casa, es importante, pero los poderosos pueden soportarlo. Con lo que no pueden vivir es con una presión sostenida que funcione, con organizaciones que hagan cosas, gente que aprenda lecciones para mejorar su actuación en el futuro. Cualquier sistema de poder, incluso una dictadura fascista, reacciona ante la disidencia popular

Noam Chomsky

En vez de la iniciativa de Huelga Integral que estaba prevista, en principio para octubre, y de la que ya dimos cuenta en nuestro Blog, las diversas organizaciones convocantes han sustituido dicha iniciativa por la denominada de las EuroMarchas 2015, tal como se nos informa desde varias fuentes. Concretamente, se pretende reunir en Bruselas, del 15 al 17 de octubre próximo, a un considerable número de movimientos sociales y de fuerzas políticas de toda Europa para exigir, básicamente, una Unión Europea al servicio de las personas, y no del capital. El terrible rescate griego ha marcado demasiado a la población, y lógicamente, la extensión de la austeridad sin límites se contempla con auténtico pavor en el conjunto de los pueblos de Europa, sobre todo los más endeudados, o que han sido sometidos a los famosos memorándums de entendimiento. 

 

Y de esta forma, todo el movimiento organizador de las Marchas de la Dignidad, que ya han organizado en nuestro país varias movilizaciones masivas, así como las fuerzas políticas que representan a la izquierda, como PODEMOS, IU o EQUO, participarán en la iniciativa europea, abierta a todo el conjunto de movimientos sociales que luchan por una mayor dignidad para las clases populares. Así, organizaciones como ATTAC, Ecologistas en Acción y algunas organizaciones sindicales, han confirmado también su participación. Durante el recorrido (que comenzará el día 1) por algunas localidades de nuestro país, están previstos recibimientos en los Ayuntamientos gobernados por las recientes candidaturas de unidad popular que se han hecho con las alcaldías, desbancando el poder local del PP. En varias ciudades francesas también hay previstas varias paradas para organizar manifestaciones, como Toulouse, Marsella y Lyon. La llegada a París está prevista para el 10 de octubre, desde donde una pequeña columna se desplazará a Berlín para participar en la manifestación que se celebrará en dicha localidad alemana contra el Tratado de Libre Comercio (TTIP) que se está negociando entre la UE y EE.UU. Y después de atravesar otras varias localidades, el día 15 de octubre está prevista la llegada al destino final de la EuroMarcha, que no es otro que Bruselas. 

 

Se coincidirá en dicha fecha y los días siguientes con una Cumbre Europea, con todos los jefes de Estado o de Gobierno de la UE, así como con la Marcha Mundial de las Mujeres, y la celebración del Día Mundial contra la Pobreza. Por tanto, convergen varias fechas muy interesantes, que auguran una gran movilización europea por la dignidad de las clases trabajadoras. La página oficial para todos estos eventos está en http://euromarchas2015.net, donde se puede consultar información sobre los convocantes, las rutas, los materiales y la agenda, entre otras muchas. Nosotros vamos a reproducir a continuación el Manifiesto de Llamamiento a esta gran movilización europea, que puede encontrarse, entre otras páginas, en el sitio de ATTAC:

 

"Cada vez más personas, ciudadanas de la llamada Unión Europea, acaban el día habiendo perdido el trabajo o viendo cuestionados y mermados los derechos a una vivienda y una salud digna, una educación igualadora o unas pensiones suficientes. La llamada crisis financiera ha sido la excusa perfecta del capitalismo globalizado para reducir al mínimo los derechos ciudadanos y desposeer a los pueblos de su soberanía democrática. Sabemos reconocer al opresor, el poder tiránico de los muy ricos y sus grandes empresas y negocios financieros del capitalismo, hoy global; pero también hemos aprendido a conocer y desenmascarar a sus lacayos, políticos que se eligieron para servir al pueblo y sin embargo sirven al poder del dinero. Que han pactado antidemocráticamente las normativas europeas con el capital y no con los pueblos. Y hoy esos mismos grupos popular, “socialista” o liberal de la UE siguen mintiéndonos para conseguir nuestro voto, mientras siguen aprobando medidas antisociales en la Unión Europea o en sus gobiernos territoriales.

  • Cuando nuestros representantes han supeditado la democracia a la codicia de los mercados, habremos de decir ¡basta!
  • Cuando la Troika nos está ahogando con una deuda soberana ilegal, ilegítima, odiosa e insostenible que en su origen era de los bancos, priorizando su pago a cualquier gasto social, llegando a sumir a pueblos, como el griego, en la esclavitud por medio de esta deuda, habremos de decir ¡basta!
  • Cuando a los países del sur de Europa se nos ha negado, mediante la Europa monetaria y el pacto del Euro, la posibilidad de poder realizar políticas autónomas para combatir el insoportable nivel de paro y salir de la crisis, habremos de decir ¡basta!
  • Cuando una mayoría de parlamentarios europeos han votado una resolución para formalizar el tratado entre Estados Unidos y la Unión Europea, el TTIP (Acuerdo Transatlántico para el Comercio y la Inversión) por el que las empresas gobernarán pudiendo llevar a los gobiernos ante tribunales antidemocráticos cuando estos quieran promover medidas para mejorar las condiciones de vida de la gente o del medio ambiente habrá que decir ¡basta!
  • Cuando en Europa existen territorios paraísos fiscales, que poseen secreto bancario, baja fiscalidad y otras normas en beneficio de las personas ricas, grandes capitales y empresas. Y son plataformas para la elusión, evasión y fraude fiscal, para los negocios turbios, la especulación financiera o el lavado del dinero de los corruptos y de la criminalidad organizada, habremos de decir ¡basta!
  • Cuando nuestro medio ambiente, bosques, atmósfera, ríos y mares se deterioran hasta extremos alarmantes sin que haya ninguna planificación eficiente para mejorarlo, ni se cumplan los mínimos acuerdos y medidas que se estipulan en las cumbres internacionales, habrá que decir ¡basta!
  • Cuando no se desarrollan políticas de igualdad real de género y la mujer sigue sufriendo la desigualdad y marginación en una sociedad de hecho patriarcal. Si el machismo y las agresiones contra la mujer siguen siendo noticias cotidianas en la prensa, Habremos de decir ¡basta!
  • Cuando mediante la Directiva de la emigración o de la vergüenza, se levantan muros físicos y legales a las personas cuando huyen de guerras, miseria o enfermedades, buscando un futuro en nuestro continente. Cuando estas políticas son el posible germen de una sociedad europea racista, xenófoba o insolidaria, habrá que decir ¡basta!
  • Cuando esta Europa somete el bienestar social a los interesas del mercado, privatiza los servicios públicos, desampara a su ciudadanía más frágil, vulnerable y necesitada; recorta la financiación limitando el acceso a la vivienda, la salud, la sanidad, la educación y los servicios y prestaciones sociales y universales, habrá que decir ¡basta!

     

La tan deseada Europa, democrática, igualitaria, social y políticamente unida y en paz; aquella que soñaron tras la Segunda Gran Guerra los partisanos supervivientes, los movimientos políticos y sindicales de la izquierda; se fue construyendo bajo el tutelaje de los Estados Unidos de América y del capital europeo y hace tiempo fracasó. El momento actual para la ciudadanía y los pueblos de Europa es desesperante.

Está claro que estamos en un momento de emergencia social y cívica. Uno de esos momentos en que el pueblo necesariamente ha de levantarse contra la tiranía si no quiere vivir como esclavo el resto de su vida. La libertad, ese gran valor de la democracia, es demasiado preciosa como para dejarla en manos de los mercados y los políticos a su servicio. Nadie es libre si no puede decidir sobre su vida y ha de vender su fuerza de trabajo en condiciones próximas a la esclavitud para poder conseguir lo necesario.

Los gobiernos hace tiempo que rindieron sus armas al capital y los medios de comunicación divulgan y aplauden sus crueles políticas. Ha llegado la hora de que la ciudadanía asuma su papel histórico de rebelión contra la tiranía de los pocos. Unión Europea sí, pero otra unión al servicio de las personas, no del capital.

Las fuerzas políticas y sociales populares tienen hoy un deber ineludible, el de promover la movilización en Europa. Así mismo la ciudadanía europea tiene el reto de diluir fronteras y confraternizar en una lucha común, asumiendo que ha de comenzar a tejer los lazos tan necesarios entre los pueblos, que vuelvan a revivir el sueño europeo de post-Guerra. Por esto diversos movimientos sociales y organizaciones políticas y sindicales hemos planificado una acción conjunta de los pueblos de Europa, las EUROMARCHAS 2015. Entre los días 1 y 17 de octubre de 2015 los pueblos de Europa se movilizan hacia Bruselas para pedir un giro radical en las políticas de la Unión Europea.

En el Estado Español junto al resto de los estados miembros de la Unión Europea nos estamos organizando para los actos de estos días, os invitamos a las personas y entidades a participar."

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1 septiembre 2015 2 01 /09 /septiembre /2015 23:00

Los Estados Unidos son hoy la mayor amenaza a la paz del mundo. Porque son el mayor exponente del poder de los capitales financieros y de las grandes corporaciones, dispuestos a imponerse por la fuerza a todos los pueblos y Estados que se resistan a sus designios, en un panorama en el que su poder económico declina inexorablemente

Manuel Pardo de Donlebún

A estas alturas de esta serie de artículos, en su entrega número 30, ya hemos de tener claro el sentido que quisimos darle, y la razón de su título: "Estado de guerra permanente", como estado de continua tensión, de continuo conflicto, tanto interno como externo, como permanente reivindicación de su papel en el mundo, que USA pretende difundir como guardián de la paz y el orden mundial, cuando representa el más abyecto y abominable modelo a seguir. La explicación de prácticamente todos los focos de conflicto, asesinatos terroristas y demás ejemplos de barbarie, obedece a previas intervenciones norteamericanas, que han ido sembrando durante décadas el caldo de cultivo idóneo para que sólo pueda florecer el odio y la venganza. Los horrores perpetrados en cientos de conflictos armados, sobre todo en Oriente Medio, han endurecido a los supuestos enemigos del "eje del mal", encendiendo también su fanático celo religioso. Y así, las torturas (que detallaremos en próximas entregas), vejaciones y humillaciones cometidas por los ejércitos norteamericanos durante sus diversas incursiones, y las matanzas consumadas en diferentes países invadidos, sólo podrían traer más caos, barbarie y devastación. 

 

Y por otra parte, el interminable genocidio (del que dimos cuenta en anteriores entregas) al que son periódicamente sometidos los palestinos por Israel, con el amparo y protección de los Estados Unidos y los gobiernos "aliados" europeos, auténticos crímenes de lesa humanidad que no despiertan las conciencias de los líderes occidentales, como tampoco la despiertan (dicho sea de paso) el interminable y patético éxodo de refugiados procedentes de las guerras y zonas de conflicto, como los sirios que estos días están intentando llegar a Europa a través de Grecia y Macedonia, y que son recibidos con golpes y gases lacrimógenos, o los que intentan atravesar el paso de Calais en Francia hasta el Reino Unido, países que ya han declarado que van a "incrementar la seguridad" mediante miles de policías, y el levantamiento de muros. Cuando se siembra odio y represión, sólo se puede recoger más de lo mismo. ¿Con qué autoridad moral nos erigimos después como el símbolo del mundo libre y respetuoso de la libertad y de los derechos humanos? Nuestras políticas de alianza con EE.UU. sólo nos sirven para extender el más cruel y devastador capitalismo, que luego germina en conflictos, guerras, muerte, odio, destrucción, y éxodo masivo. Una interminable espiral diabólica que no somos capaces de cortar en su origen, sino sólo de atajar despiadadamente en sus consecuencias. 

 

Todos estos crímenes no conmueven la supuesta conciencia democrática y humanista de Occidente, que se alinea permanentemente con la execrable política del gigante norteamericano, sin prever ni siquiera importarnos su terrible alcance. En la relación de organizaciones terroristas de todo el mundo que actualiza anualmente el Departamento de Estado norteamericano, la propia USA debiera estar colocada en primer lugar. El día en que Estados Unidos no esté involucrado en ningún conflicto militar en ninguna parte del planeta, ese día habremos dado un gran paso adelante para la Humanidad. El dìa en que Estados Unidos reconozca que su política es irrelevante a escala mundial, que ya el eje mundial es multipolar, que su hegemonía ha entrado en irreversible declive, y que su poder de influencia y dominación es decadente, la Humanidad se sentirá más aliviada. Y por supuesto, el día en que sus países "aliados" desarrollen una política propia, independiente y no sujeta a los intereses norteamericanos, una política pacifista en todo el globo, habremos alcanzado otro gran hito para la paz mundial. Sólo necesitamos desembarazarnos de la política de guerra y dominio permanente de USA, para conseguir un mundo más justo y más civilizado. 

 

Y a día de hoy, el Estado Islámico (a pesar de las varias ofensivas que USA ha dirigido, pues al momento de escribir este artículo se ha conocido la noticia de que han abatido a su número 2) gobierna ya grandes porciones de los territorios de Irak y Siria, donde más de cinco millones de personas viven ya en ciudades y poblaciones contraladas o bajo la influencia del EI, y otras cientos de miles han tenido que huir ante sus arrolladoras ofensivas. Y por donde pasa el EI, no vuelve a crecer la hierba. Violan y asesinan a mujeres y niños, adiestran a los hombres a su causa, y destrozan todo el patrimonio histórico y artístico de los lugares que controlan. El Arquitecto Jefe de la ciudad de Palmira también ha sido asesinado hace pocos días, por no querer revelar los lugares donde se encuentran las joyas más preciadas de todo aquél conjunto arquitectónico. Y las Administraciones públicas de todos esos territorios ha quedado bajo el control del Estado Islámico, son ellos los que supervisan la recaudación de impuestos, los que han pasado a gestionar los bancos, los medios de comunicación, o los que han reemplazado los tribunales de justicia por otros tribunales regidos por la Sharía, la ley islámica. Han establecido patrullas callejeras para controlar que se apliquen a rajatabla sus dictados y normas, en cuanto a costumbres, indumentaria, imponiendo su concepción machista, marginando vilmente a las mujeres, y practicando la mutilación genital entre las jóvenes y niñas. Un panorama tristemente desolador. 

 

Su financiación está asegurada mediante el control de las diversas instalaciones petrolíferas, que les permite el contrabando diario de petróleo sobre todo a través de la frontera turca, con lo que su poder económico es cada día mayor. Internet es su modo de difusión al resto del mundo, aprovechándolo con gran eficacia para atraer a islamistas de todo el mundo a su califato, y proceder a su radicalización ideológica. Según las cifras que nos proporciona Roberto Montoya en Viento Sur, actualizadas a septiembre de 2014, la CIA asegura que el EI tiene aproximadamente unos 30.000 combatientes (a día de hoy serán muchos más), pero el Observatorio de Derechos Humanos de Siria eleva la cifra a 50.000 milicianos en Siria y 30.000 en Irak, de ellos más de 20.000 son extranjeros, al menos 3.000 de ellos de origen o procedencia occidental, mayoritariamente europeos. Los servicios de inteligencia temen que si el Califato Islámico logra mantenerse y expandirse aún más (Turquía les está haciendo frente, aunque en realidad está aprovechando para provocar numerosas bajas entre los kurdos), el efecto llamada que tendrá sobre miles de potenciales yihadistas del mundo entero puede ser enorme. Continuaremos en siguientes entregas.

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