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19 mayo 2015 2 19 /05 /mayo /2015 23:00

En línea con lo que hace casi cinco siglos observara Nicolás Maquiavelo, quien pretenda "gobernar bien", es decir, en nombre del bien común y de los intereses generales de la sociedad, deberá estar preparado para enfrentarse a la lucha sin cuartel de los representantes del viejo orden

Atilio A. Borón

Se dice que varias experiencias socialistas fracasaron durante el siglo XX, en diversos lugares del mundo, y algunas otras nuevas experiencias, en los albores del siglo XXI, están intentándolo, con la feroz oposición del resto de la llamada "comunidad internacional". Porque después de los socialismos "realmente existentes" y de todas las luchas del pasado siglo, y después de la necesaria autocrítica, crisis y renovación de los postulados de la izquierda, se abren nuevos interrogantes para plantearnos esa noble y titánica tarea de fabricar una nueva sociedad, creada bajo unos nuevos moldes, y que surja de la progresiva ruptura con el capitalismo. Pero más allá de los posibles errores y conflictos que puedan surgir dentro de los límites geográficos de un determinado país, nos preguntamos si esto es posible, es decir, si podemos construir el socialismo, hoy día, dentro del ámbito exclusivo de una sola nación, de un solo Estado. Nos animan las recientes experiencias de Cuba y Venezuela, pero también representan dos casos claros de los peligros, chantajes y ataques que sufren los países que lo intentan. 

 

Se levantan, más poderosos que nunca, los necesarios enfoques internacionalistas que el socialismo y el comunismo siempre han demandado, ya que, desde que lo enunciaran Marx y Engels, sabemos que la lucha de la clase obrera será internacionalista o no será. Porque, tal como afirmara el Subcomandante Marcos: "La lucha contra la globalización no es exclusiva de un pensamiento, o de una bandera política, o de un territorio geográfico, es una cuestión de supervivencia de la raza humana. O la Humanidad, o el neoliberalismo". ¿Pero es que nadie escapa, ningún país o continente, a la influencia de esta economía-sistema-mundo capitalista? Pues parece que no. Tenemos el caso de China, la superpotencia oriental, que a pesar de funcionar aparentemente bajo los cimientos del comunismo, por mucho que digan los Estatutos de su partido único, desarrolla en realidad un feroz y agresivo capitalismo de Estado, con tintes incluso represivos para la población que intente desafiar y enfrentarse a sus medidas, medidas que además sirven para ilustrar y extender sobre el resto de los países puramente capitalistas un nuevo caso del "fracaso" del socialismo, reforzando al pensamiento dominante en su tesis de que no hay alternativa.

 

O el caso coreano, descrito por Jon Illescas en los siguientes términos: "Incluso un país tan aislado y autárquico como Corea del Norte, autodenominado "socialista" por sus ultranacionalistas y sectarios dirigentes, necesita de inversiones capitalistas extranjeras. Para ello tiene su propia empresa estatal que recauda inversión de capital foráneo. Incluso su gobierno "comunista" tiene la desfachatez, en su propia página web en inglés, de alardear de poseer "los costes laborales más bajos de toda Asia" para así atraer a los inversores. Incluso el reciente ex Presidente de Corea del Sur, Roh Moo-Hyun, animó a sus "empresarios" a invertir en su "archienemigo" país vecino. El caso de Corea del Norte es la falsedad idealista máxima del "socialismo en un solo país", lo que tiene su reverso materialista en la pesadilla de la dictadura ultraestalinista "realmente existente" ("Sembrando utopía: crisis del capitalismo y refundación de la Humanidad", varios autores). Y es que los efectos de la perversa globalización capitalista son tan devastadores, que nos parece, al menos a simple vista, muy complicado alcanzar el socialismo pleno en el contexto de un sólo país. Los ataques mediáticos y los chantajes de las grandes empresas transnacionales a los países que lo intentan están a la orden del día, difundiendo engañosos mensajes, y sembrando el caos en sus respectivas poblaciones. El paradigmático caso cubano parece ser una excepción, ya que recientemente han conseguido de Estados Unidos que reconozcan que los más de 50 años de bloqueo económico a la isla caribeña no han servido para conseguir sus objetivos de aislarla y derrocar a su gobierno, pero aún deberemos tener mucho cuidado con el restablecimiento de relaciones con el gigante estadounidense.

 

Porque desde el poder político y mediático dominante, esencialmente capitalista y neoliberal, heredero del Consenso de Washington, se nos quiere vender un concepto determinista del mal llamado fenómeno de la globalización. Pero para ellos no se trata de globalizar la paz, la democracia o los derechos humanos, sino de globalizar el capitalismo, de conseguir la extensión planetaria de los efectos del neoliberalismo más salvaje, depredador, saqueador y expoliador de los recursos naturales, y de la internacionalización del poderío de las grandes empresas privadas, principales protagonistas y agentes de este cruel e inhumano sistema. Y en cuanto este sistema-mundo (en expresión de Immanuel Wallerstein) percibe cualquier intento de rebeldía ante el mismo, cualquier conato de revolución, cualquier enfrentamiento procedente de cualquier país, comienza una campaña de hostigamiento sin fin a todos los niveles y en todos los frentes, hasta conseguir que el intento quede frustrado, lo cual además contribuye a la generalización de la idea de que no es posible otro mundo. En muchos casos, incluso, la Historia nos lo demuestra, las incipientes experiencias han sido abortadas mediante golpes de estado antes incluso de que comenzaran su andadura, sin dar siquiera ninguna oportunidad para su éxito o su fracaso. Véase por ejemplo el caso chileno, con el Presidente Salvador Allende.

 

En este sentido, por tanto, la acción del imperialismo capitalista, del neocolonialismo mundial que se practica contra todos los países que intenten alinearse bajo otros objetivos, que apuesten por otros modelos económicos y sociales, es terrible y potente. Y así, la globalización capitalista, tal y como se está llevando a cabo, está contribuyendo a disminuir la soberanía popular, en aras a la concesión de poderes supranacionales a entidades y organismos (muchos de ellos de carácter privado) que nadie elige democráticamente, pero que son los que de facto gobiernan el mundo y establecen sus directrices a sangre y fuego sobre pueblos, países y continentes. Actualmente, incluso se disminuye o deja en auténtico papel mojado la soberanía nacional de muchos países, recogida en sus respectivas Constituciones, y cuando hablamos de soberanía, no nos referimos sólo a la capacidad de decidir, sino a la soberanía como capacidad propia y autónoma de generar bienes, sistemas, productos y servicios. En este sentido, hablamos de soberanía monetaria, económica, política, alimentaria o energética. Y hablamos de la imposibilidad de alcanzarlas si nos enfrentamos solos al gran dominio internacional del capital. Hagamos siquiera una breve simulación. 

 

En algún país determinado, quizá podría ser factible tomar el poder a nivel nacional, desplazar al gobierno anterior de forma democrática, y establecerse como nuevo grupo gobernante bajo planteamientos de izquierda. Pero eso no significa necesariamente una transformación en términos de relaciones de fuerza como clase de los trabajadores/as y oprimidos/as. Tomar el gobierno tras una victoria electoral no implica alcanzar el poder. Los chantajes capitalistas, tanto internos como externos, comenzarían a desarrollarse. Además, dado el grado de complejidad en el proceso de globalización y la interdependencia de todo el planeta, sería casi imposible construir una isla de socialismo con posibilidades reales de sostenimiento a largo plazo. En ese sentido, aplicando la lógica y sirviéndonos de todos los instrumentos a nuestro alcance, está claro que los planteamientos revolucionarios deben apuntar a miras más amplias, a extender las propias fronteras, a construir alianzas, a pensar en bloques, en espacios geográficos regionales, que compartan cercanía cultural, política y económica. La clásica idea de Estado-Nación entró en crisis, y hay que revisarla críticamente desde los postulados de la izquierda. El ejemplo de los distintos socialismos que se intentaron construir durante el transcurso del siglo XX, o el socialismo cubano o bolivariano actual, nos dan algunas pistas al respecto. De hecho, se pueden comenzar procesos muy interesantes, que representen desafíos al sistema imperante, pero serán sólo preámbulos del auténtico socialismo. 

 

De todos modos, no debemos concluir una lectura pesimista ni desmotivadora de todas estas reflexiones. Tan sólo una lectura realista que nos sitúe los pies en la tierra, y nos faculte de mayores capacidades para nuestro empeño. Sería un tremendo error, por tanto, desmovilizarnos y pensar que hay que abandonar las luchas nacionales, las batallas locales. Nada más lejos de la realidad. De momento, nuestra unidad de acción deben y pueden ser los espacios nacionales, y a este ámbito debemos circunscribirnos, pero bajo un planteamiento realista que no nos confunda, que no nos haga olvidar los horizontes de mayor ámbito, los intentos más o menos internacionalistas. La vocación socialista ha de ser, pues, en este nuevo siglo XXI, de carácter anti-imperialista, si pretende tener éxito. Tomemos el ejemplo de las propuestas de integración regional y continental, como las que promovió el Presidente Hugo Chávez en América Latina. Difícilmente la Revolución Bolivariana se mantendría con igual fuerza si no hubiera conseguido aglutinar, a nivel interregional, el concurso y el respaldo de la mayoría de sus países vecinos, en nuevos espacios geopolíticos de colaboración anti-imperialista. De esta forma, ALBA, UNASUR o CELAC son grandiosos ejemplos de integración de países latinoamericanos mediante bloques que representan una alternativa al imperialismo dominante, lo que se ha traducido en una mayor fuerza derivada de la suma de las iniciativas locales de los países integrantes, para poder plantar cara a los bloques hegemónicos de poder. 

 

Y así sí se puede. Debemos aprender de estas semillas que nos enseñan cuál es el camino a seguir. De igual manera puede y debe ir sucediendo en el continente europeo, en el africano o en el asiático, desarrollando iniciativas de integración regional de carácter alternativo a las que siguen los lineamientos del imperialismo y de la globalización capitalista y neoliberal, como hoy día representa, por ejemplo, la Unión Europea, y que está haciendo estragos en el Viejo Continente. La idea está clara: debemos tener la conciencia realista de que cualquier país en solitario, de forma aislada, es débil, pequeño, y puede ser preso y esclavo de los grandes poderes fácticos mundiales, de las grandes alianzas globalizadoras del capital, haciendo fracasar su intento de superación del capitalismo. Pero en cambio, si la iniciativa de dicho país va unida al resto de los países de su entorno, de su continente o de su región, y/o al resto de países que también fomenten el internacionalismo socialista, se va convirtiendo en una seria y potente alternativa, en un contrapoder que puede mirar a los ojos, cara a cara, sin ningún complejo de inferioridad, a los grandes bloques fácticos del poder dominante, a los grandes agentes que intentan perpetuar el orden capitalista mundial. Tengámoslo en cuenta para futuros intentos, y ojalá podamos dejar atrás las experiencias de fracaso de épocas anteriores.

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18 mayo 2015 1 18 /05 /mayo /2015 23:00

Nos dejó recientemente el maestro Eduardo Galeano, el hombre que supo dar voz a los que no la tenían, y que supo sensibilizarnos como nadie sobre las desigualdades y las injusticias de este mundo. El hombre que nos enseñó las venas abiertas de Nuestra América, paladín de los desfavorecidos, y vocero de las causas más justas en otro posible mundo. Un mundo que él soñaba distinto, un mundo que recuperamos a continuación, tal como él lo describiera, como un eterno homenaje a su inmensa e imprescindible figura:

 

“Un mundo donde el aire estará limpio de todo veneno que no venga de los miedos humanos y de las humanas pasiones;

en las calles, los automóviles serán aplastados por los perros; la gente no será manejada por el automóvil, ni será programada por la computadora, ni será comprada por el supermercado, ni será mirada por el televisor;

el televisor dejará de ser el miembro más importante de la familia, y será tratado como la plancha o el lavarropas;

la gente trabajará para vivir, en lugar de vivir para trabajar; se incorporará a los códigos penales el delito de estupidez, que cometen quienes viven por tener o por ganar, en vez de vivir por vivir nomás, como canta el pájaro sin saber que canta y como juega el niño sin saber que juega;

en ningún país irán presos los muchachos que se niegan a cumplir el servicio militar, sino los que quieran cumplirlo;

los economistas no llamarán nivel de vida al nivel de consumo, ni llamarán calidad de vida a la cantidad de cosas;

los cocineros no creerán que a las langostas les encanta que las hiervan vivas; los historiadores no creerán que a los países les encanta ser invadidos;

los políticos no creerán que a los pobres les encanta comer promesas; la solemnidad se dejará de creer que es una virtud, y nadie tomará en serio a nadie que no sea capaz de tomarse el pelo;

la muerte y el dinero perderán sus mágicos poderes, y ni por defunción ni por fortuna se convertirá el canalla en virtuoso caballero;

nadie será considerado héroe ni tonto por hacer lo que cree justo en lugar de hacer lo que más le conviene;

el mundo ya no estará en guerra contra los pobres, sino contra la pobreza, y la industria militar no tendrá más remedio que declararse en quiebra;

la comida no será una mercancía, ni la comunicación un negocio, porque la comida y la comunicación son derechos humanos;

nadie morirá de hambre, porque nadie morirá de indigestión;

los niños de la calle no serán tratados como si fueran basura, porque no habrá niños de la calle; 

los niños ricos no serán tratados como si fueran dinero, porque no habrá niños ricos;

la educación no será el privilegio de quienes puedan pagarla;

la policía no será la maldición de quienes no puedan comprarla;

la justicia y la libertad, hermanas siamesas condenadas a vivir separadas, volverán a juntarse, bien pegaditas, espalda contra espalda;

una mujer, negra, será presidenta de Brasil y otra mujer, negra, será presidenta de los Estados Unidos de América;

una mujer india gobernará Guatemala y otra, Perú;

en Argentina, las locas de Plaza de Mayo serán un ejemplo de salud mental, porque ellas se negaron a olvidar en los tiempos de la amnesia obligatoria;

la Santa Madre Iglesia corregirá las erratas de las tablas de Moisés, y el sexto mandamiento ordenará festejar el cuerpo;

la Iglesia también dictará otro mandamiento, que se le había olvidado a Dios: "Amarás a la naturaleza, de la que formas parte";

serán reforestados los desiertos del mundo y los desiertos del alma;

los desesperados serán esperados y los perdidos serán encontrados, porque ellos son los que se desesperaron de tanto esperar y los que se perdieron de tanto buscar;

seremos compatriotas y contemporáneos de todos los que tengan voluntad de justicia y voluntad de belleza, hayan nacido donde hayan nacido y hayan vivido cuanto hayan vivido, sin que importen ni un poquito las fronteras del mapa o del tiempo;

la perfección seguirá siendo el aburrido privilegio de los dioses; pero en este mundo chambón y jodido, cada noche será vivida como si fuera la última y cada día como si fuera el primero.

 

Gracias, maestro...Siempre estarás en nuestra memoria.

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17 mayo 2015 7 17 /05 /mayo /2015 23:00

Una salida de la crisis actual implica, necesariamente, acotar, recortar y, en la medida en que la correlación de fuerzas lo permita, suprimir los privilegios del capital, lo que en la práctica significa comenzar a construir el socialismo

Atilio A. Borón

Y esto es justamente lo que pueden conseguir medidas como la renta básica (RB), de la cual estamos profundizando en estos artículos, es decir, diseñar y construir herramientas para superar el actual marco de dominación capitalista. Esto es, superar, o comenzar a hacerlo, las estructuras de dominación y explotación a las que el capitalismo nos somete. A partir de medidas como ésta, conseguimos en realidad un empoderamiento de las clases populares, y un menor nivel de dependencia de nuestra fuerza de trabajo, lo cual disminuye la hegemonía de la clase dominante, y otorga fuerza de negociación a la clase trabajadora. En cuanto a la financiación, veamos ahora la opinión de otro experto, como es Xavier Aguado, del Colectivo Ca Revolta de Valencia: "Se trata, en mi opinión, de tomar el conjunto de la riqueza colectiva y apartar una cantidad para financiar la renta básica, a través de un impuesto general sobre la renta (en sentido muy amplio). También podrían crearse impuestos por ejemplo sobre las grandes fortunas, pero por razones distintas a la obtención de recursos para financiar la renta básica y el resto de derechos sociales. Hay que tener en cuenta además una cuestión. El origen de la crisis del Estado de Bienestar es, en buena medida, de tipo fiscal. Es consecuencia de que los estados europeos se financian, en mayor o menor medida, mediante contribuciones de tipo social. El ciudadano paga unas primas (en forma de seguros sociales u otras, pero vinculadas a la participación en el mercado de trabajo) para cubrir una serie de contingencias. Es verdad que hay una financiación de la sanidad, la educación y los servicios sociales basada también en impuestos, pero no es menos cierto que nuestro modelo fiscal está muy fundamentado en las rentas del trabajo. Al final, si el mercado de trabajo se debilita como consecuencia de la crisis, los ingresos –tanto por cotizaciones como fiscales- en este modelo muy sustentado en las rentas del trabajo, acaba produciendo una crisis fiscal del Estado de Bienestar".

Marxismo, Socialismo y Capitalismo en el Siglo XXI (73)

Desde este colectivo, por tanto, no sólo creen viable presupuestariamente una medida como la RB de carácter universal, sino que incluso llegan más allá, con propuestas de remodelación de terceros impuestos, no existentes en el modelo actual. En cualquier caso, y como estamos comprobando con la exposición que estamos haciendo de la opinión de varios autores sobre la RB, es evidente que no todos los partidarios de esta propuesta coinciden en la cantidad que ha de suministrarse, ni en la forma de financiarla. Proponer una cantidad precisa para la RB, o el criterio para fijarla (umbral de la pobreza, nivel de rentas IPREM, 80% ó 90% del SMI, o cualquier otro), así como su modelo de financiación, nos remite en realidad, en el fondo, a los propios modelos de política económica y social que se defienden. Por consiguiente, se pueden encontrar defensores de la medida de la RB que, por contra, sean partidarios de políticas económicas y sociales muy diferentes. Nosotros estamos defendiendo, que quede claro, la viabilidad, sostenibilidad y ejecución de la RB no sólo en períodos de crisis como el actual, sino también en situaciones de bonanza económica, incluso en una situación de pleno empleo. Porque como estamos comprobando, bajo los paraguas de la incondicionalidad y de la universalidad, la RB supondría no sólo un colchón económico estable y seguro frente a las situaciones de desempleo, sino también, por ejemplo, para poder hacer frente a huelgas obreras indefinidas, reforzando el poder de negociación de la clase trabajadora.

Por tanto, el papel como caja de resistencia que una herramienta como la RB podría desempeñar frente a este tipo de situaciones, para defender los puestos de trabajo, sería valiosísimo. Por otra parte, en situaciones sobrevenidas de desempleo, sabemos que la ausencia total de rentas, o su brusca disminución, constituye el problema fundamental no sólo para la subsistencia cotidiana, sino también para poder mantener el resto de elementos que proporcionen una vida digna (vivienda, educación, etc.). En este sentido, la RB proporcionaría un mínimo de ingresos suficiente para no tener que caer en situaciones de excesiva precariedad, pobreza y exclusión social. Téngase en cuenta también que las situaciones de pobreza y exclusión hay que contemplarlas en su dimensión de drama humano, de emergencia humanitaria, porque al no representar solamente privación y carencia material, conlleva en muchas ocasiones a situaciones de ruptura de la autoestima, aislamiento, depresión, suicidio, etc. Y el hecho de evitar estas situaciones contribuye al alcance y sostenimiento de una sociedad justa y democrática, porque evidentemente, nosotros abonamos la teoría marxista de que las condiciones materiales de vida sostienen sus aspiraciones de libertad y democracia.

Marxismo, Socialismo y Capitalismo en el Siglo XXI (73)

En resumidas cuentas, defendemos una RB completamente universal e incondicional porque tenemos derecho a la vida, a la existencia, al soporte de las necesidades y derechos básicos fundamentales, y esto en cualquier coyuntura económica. En acertada expresión de Manuel Cañada: "Una RB porque a nosotros no nos pare una empresa, nos pare nuestra madre". Una RB como un derecho humano fundamental, para garantizar la mínima subsistencia vital. Y eso significa tener cubierta la alimentación, el vestido, el calzado, la electricidad, el agua, el gas, el transporte, y todos aquéllos que vayamos considerando, con la propia evolución de la sociedad, derechos humanos fundamentales. Evidentemente, la derecha política, mediática y social nunca va a apoyar estas medidas, porque suponen una clara emancipación y empoderamiento de la clase trabajadora, que ya no necesita devaluar constantemente su fuerza de trabajo para subsistir frente a la clase dominante. Medidas como la RB, u otras como el reparto del trabajo, o el TG que hemos comentado en artículos anteriores, alteran y ponen en cuestión la más pura lógica del capitalismo, y evidentemente, la clase dominante no está dispuesta a consentirlo por las buenas. Habrá que arrancarle estas medidas a base de lucha social constante y sostenida.

A este respecto, la clase dominante intentará por todos los medios justificar la insosteniblidad de tales medidas, lo disparatado de las mismas, intentará disfrazar y manipular sus mecanismos de financiación, poniendo en cuestión y ridiculizando los cálculos y propuestas de los autores que defienden estas medidas. Ellos seguirán proponiendo medidas "sensatas y razonables", tales como la consabida "creación de empleo" (basura, esto es, precario, inestable y sin derechos), la caridad organizada e institucional, y las rentas mínimas de inserción actualmente vigentes, porque tales medidas no suponen un cuestionamiento serio de las estructuras capitalistas. Todo ello, junto con las prestaciones por situación de desempleo, intentan disimular la terrible deriva neoliberal, que nos conduce a una absoluta precarización de nuestra vida, así como a un absoluto poder y hegemonía de la clase empresarial. En el fondo, son instrumentos de control, de clientelismo sobre los pobres, como nos recuerda Manuel Cañada. Se entra en una especie de espiral, a ver quién declara ser más pobre que nadie, para obtener derecho a una ridícula y mísera prestación o ayuda social. Hemos de romper con estos planteamientos minimalistas, y luchar por la consecución de una prestación digna y universal. Escapemos de las propuestas de mero keynesianismo, para abordar la RB como una herramienta de transformación del modelo actual, y migración a un modelo distinto. Continuaremos en siguientes entregas.

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15 mayo 2015 5 15 /05 /mayo /2015 23:00

Debemos ser capaces de recuperar el frescor del 15-M

Juan Carlos Monedero

Vaya por delante que aún desde el enfoque crítico del presente artículo, consideramos al Programa Marco para las Elecciones Autonómicas 2015 de PODEMOS como el mejor programa político y el más socialmente sensible de cuantos se presentan a dicha cita electoral. Echamos en falta, pero se lo achacamos al ámbito (autonómico) de las medidas, y por tanto al escape de sus competencias, cuestiones relativas a asuntos fundamentales como la disminución del poder de la Iglesia Católica, la recuperación de la Memoria Histórica, o medidas en torno al progresivo desmantelamiento de nuestras bases militares de la OTAN, que esperamos encontrar en el programa electoral de la formación para las próximas Elecciones Generales de finales de año. Se trata de un atractivo documento de 74 páginas con 215 medidas, que vamos a intentar resumir a continuación, que además realiza una muy buena introducción sobre los precedentes y el diagnóstico de la situación a la que hemos llegado, y la necesidad de revertirla, recuperando la dignidad hacia las personas, y el imperativo de gobernar para la gente.

 

El documento resulta bastante vago e impreciso en muchos puntos, como por ejemplo la propuesta sobre el cambio de modelo productivo, del que sólo se enumeran sus grandes líneas de actuación. Aunque ciertamente se contemplan, echamos en falta más medidas en relación a cuestiones medioambientales, a la protección de la vida de los animales, o una mayor presencia de propuestas de corte feminista, que sí que corresponden perfectamente al ámbito de las Comunidades Autónomas (además del estatal), y que, o bien no aparecen, o bien aparecen de forma bastante tímida e insuficiente. Por lo demás, se trata de un programa muy completo, que recoge medidas generales (a adaptar en el marco de cada Comunidad) de emergencia social sobre vivienda o energía, propuestas sobre muerte digna, residuos o inmigración. Tenemos por ejemplo medidas sobre transparencia y regeneración institucional, con propuestas como la declaración anual de bienes de los cargos electos, o la publicación de la agenda de reuniones de los mismos.

 

Muy tímidas nos parecen las medidas para atajar la corrupción política, pero también suponemos que se complementarán con medidas en otros frentes, y a otros niveles de la propia Administración en subsiguientes programas electorales. En este ámbito, se propone la creación de una Oficina Antifraude, o la creación de un fichero público que recoja los nombres de las personas y empresas condenadas por corrupción, para que no puedan volver a contratar con la Administración. Se propone una reducción drástica de los altos cargos de la Administración autonómica, derivando el ahorro que se produzca por esta vía a la recontratación de personal sanitario y educativo público, despedido desde el comienzo de la crisis. También se propone, cuestión tremendamente interesante, una ley de prohibición de las "puertas giratorias" y de regulación de los grupos de presión (lobbies), endureciendo la incompatibilidad del ejercicio del cargo público con determinadas actividades privadas. Muy acertadas consideramos también las medidas encaminadas a la sensibilización social y ambiental de las empresas contratistas con la Administración, que deberán acreditar el respeto a los derechos de sus trabajadores, cumplir con los criterios de igualdad de género respecto a los salarios, y políticas de promoción interna de carácter paritario. Es de destacar también la creación de garantías para el acceso efectivo a la justicia gratuita. 

 

Muy interesantes nos parecen las medidas sobre la denominada "Administración paralela", para auditar empresas u organismos públicos que eludan los controles administrativos, que no obedezcan a ninguna función o que las tengan duplicadas, o que simplemente funcionen a modo de cajón de sastre para los cargos de confianza, pudiendo también cumplir el objetivo de recuperar para lo público servicios que hubieran sido total o parcialmente privatizados. Pero en cambio, muy tímida nos parece la medida sobre la "evaluación" de la deuda pública de las Administraciones Autonómicas, porque entendemos que más bien debiera exigirse una completa auditoría, en aras de posibles reestructuraciones o impagos para la parte odiosa de la misma. No obstante, también se contempla en el programa la renegociación con el Estado del pago de la deuda pública autonómica, destinando dicho ahorro a cubrir necesidades sociales inmediatas. Interesantes son también las medidas de ampliación de la democracia popular, por ejemplo para articular y garantizar la tramitación de las ILP, con la instauración del llamado "escaño extra" para la defensa ciudadana de las mismas. Y también valoramos muy positivamente la implantación de medidas encaminadas a potenciar lo que podríamos denominar como "Democracia Digital", incorporando paulatinamente procesos, rutinas, pautas, costumbres y posibilidades de práctica democrática mediante el uso de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC), y comprometiéndose a reducir la brecha digital.

 

En lo referente al empleo, que se inserta dentro de los apartados dedicados a la propuesta (vaga e incompleta) sobre la migración a un nuevo modelo productivo, se propone sobre todo, como medida muy interesante, desarrollar un plan gradual para la implementación de la jornada laboral de 35 horas semanales (de entrada para la Administración Pública), con el fin de repartir el empleo. Como ya hemos indicado en otros muchos artículos, las propuestas de reparto del empleo existente y reducción de la jornada laboral (sin disminución de salarios) nos parecen fundamentales y urgentes para paliar la grave situación de desempleo que padecemos. Se propone igualmente acabar con las políticas de devaluación salarial, así como recuperar gradualmente el poder adquisitivo perdido para los trabajadores/as. Otra medida muy positiva es la recuperación de los recursos humanos para potenciar las funciones (ahora perdidas) de orientación, formación y colocación de los Servicios Públicos de Empleo. También se proponen medidas para favorecer el empleo de las personas con discapacidad, así como un incremento de las dotaciones presupuestarias de los planes de empleo destinados a mujeres. 

 

Quizá uno de los mayores fiascos de este programa es el hecho de no contemplar una Renta Básica de Ciudadanía de forma íntegra y completa, es decir, radical, en vez de quedarse únicamente en el maquillaje de la medida, proponiendo tan solo aproximar las Rentas Mínimas de Inserción (RMI) actuales de las Comunidades Autónomas al Salario Mínimo Interprofesional (SMI), añadiendo además la peligrosa coletilla "de forma gradual y en virtud de las posibilidades", lo cual, en la práctica, no garantiza absolutamente nada. En este sentido, creemos que PODEMOS debería haber hecho una apuesta valiente y arriesgada, pero coherente, en torno a la implantación de una Renta Básica Autonómica (RBA) con una cantidad similar al SMI, pero de carácter universal, sustituyendo todas las posibles prestaciones y ayudas públicas previamente existentes. Y ello porque creemos, como ya hemos expuesto en muchos otros artículos, que representa una medida no sólo que contribuiría de forma contundente a erradicar la pobreza y la exclusión social (y por tanto haría innecesarias las otras medidas de ayuda social, como los bonos para los servicios básicos), sino que además, como medida anticapitalista, contribuiría al empoderamiento de la clase trabajadora. Pero en fin, no descartamos que la formación de Pablo Iglesias realice una propuesta de este tipo para las próximas citas electorales. 

 

Muy correctas nos parecen, por contra, todas las medidas relativas a la fiscalidad, que entendemos representan la base para corregir todas las tendencias regresivas que aquejan a nuestro sistema fiscal, para ir evolucionando hacia un sistema fiscal auténticamente justo y progresivo, donde contribuya más quien más tiene y quién más gana. Los límites sobre los que se actúan nos parecen aún bastante moderados, pero estamos en el buen camino. Se plantea la recuperación efectiva del Impuesto sobre el Patrimonio, así como la disminución del mínimo exento (de 700.000 a 400.000 euros) y la revisión de las deducciones y bonificaciones existentes. Asímismo, se recupera el Impuesto de Sucesiones y Donaciones, con la característica fundamental de asegurar que las situaciones de pobreza no puedan ser determinantes de renuncias indeseadas a la herencia. Y en cuanto al IRPF, se intensificará la progresividad fiscal del tramo autonómico, reduciendo los tipos mínimos que afectan a las rentas inferiores a 25.000 euros, suavizando los tipos entre 25.000 y 50.000 euros, y aumentando los tipos impositivos de las rentas superiores a 50.000 euros. Se proponen también nuevos impuestos sobre la contaminación atmosférica y sobre actividades de alto riesgo ambiental. 

 

Y también nos parecen positivas las medidas de rescate sobre el endeudamiento de personas, familias y empresas, mediante la instalación del procedimiento judicial simplificado para poder reestructurar y/o cancelar deudas. Y por supuesto, se incluye la medida estrella, totalmente necesaria, de la dación en pago con carácter retroactivo, para todas las personas que hayan entregado la vivienda al banco, y aún conserven deudas con la entidad financiera, proponiendo además que se limite la deuda hipotecaria al valor real del inmueble. Y también muy positivas son las medidas en torno a la posesión de cierto número de viviendas vacías, que persiguen, en última instancia, acabar con el hecho de considerar a la vivienda como una mercancía más, en vez de como un derecho humano. A este respecto, se contempla incluso la creación del Servicio Público del Derecho a la Vivienda, con un Consejo de Participación compuesto por representantes de las instituciones y de la sociedad civil, para coordinar las actuaciones entre la Administración autonómica y los servicios sociales. Este organismo será el que inste a la autoridad judicial para que se paralicen los deshaucios hasta que se encuentre una solución, bien mediante una alternativa habitacional, o bien mediante el acuerdo entre las partes. En su caso, el importe del alquiler de la vivienda no podrá suponer más del 30% de los ingresos familiares. Y al igual que se está exigiendo a la Administración andaluza en las negociaciones para la investidura de Susana Díaz, el programa contempla que los gobiernos autonómicos deberán limitar sus relaciones con entidades financieras a únicamente aquéllas que de manera fehaciente cumplan con los estándares internacionales de derechos humanos en materia de desalojos forzosos. Finalizaremos nuestro análisis de las medidas propuestas en la segunda y última entrega de esta serie.

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14 mayo 2015 4 14 /05 /mayo /2015 23:00

El avance en la igualdad real y efectiva tiene que dejar de ser una quimera y ser un referente de lucha política. Sin igualdad no hay justicia y sin la participación de las mujeres no hay democracia

Víctor Arrogante

Vamos a finalizar esta breve serie de artículos, dedicada a la esencia de lo que debe recoger transversalmente un programa feminista, hablando sobre una de las mayores lacras de nuestro tiempo, como es la violencia machista. La hemos citado a tenor de otros muchos aspectos en los artículos anteriores, pero ahora nos centraremos en ella y en todas sus manifestaciones. Campañas y más campañas de concienciación social han sido desarrolladas en nuestro país durante los últimos años, para intentar minimizar el efecto de este terrible fenómeno, pero lo cierto es que los datos continúan apuntando a una cifra de maltrato y violencia sexista intolerables en un país denominado democrático y avanzado. Necesitamos básicamente abordar el frente de las medidas de control para que no puedan ocurrir estos casos, con su correspondiente financiación, pero también abordar de forma completa y decidida el frente educativo, el buque insignia desde el que podemos comenzar a erradicar este terrible problema social. El frente educativo ha de comenzar a desarrollarse desde tempranas edades, pues los estudios demoscópicos demuestran que nuestra actual juventud continúa reproduciendo, en unos preocupantes porcentajes, las mismas conductas machistas y aberrantes que se proyectan en la edad adulta, perpetuando la situación.

Esencia de un Programa Feminista (y V)

Abordar el frente educativo, por tanto, es completamente esencial. Los dogmas y pilares del patriarcado deben ser abolidos, y esto sólo se conseguirá preparando a próximas generaciones que los repudien, y que pongan en cuestión y actualicen los diferentes roles de la mujer en nuestra sociedad, asimilando mentalmente las condiciones de igualdad real entre sexos. Sólo de esta forma podremos proyectar la erradicación del problema, en un futuro próximo. Pero vayamos a las medidas concretas. Necesitamos suficiencia, continuidad y transparencia en el reparto autonómico y local de la financiación estatal para la atención jurídica, psicológica, social, económica, laboral y de vivienda a las víctimas de violencia de género en todo el territorio. Habría que desarrollar, pensamos, un mínimo de tres campañas anuales de prevención y sensibilización, informando de los derechos de las mujeres en sus relaciones sentimentales, laborales y de ciudadanía con los hombres, así como en los procesos de separación o divorcio. Hay que extender a todo el profesorado de preescolar, colegios e institutos, la formación obligatoria sobre las materias ligadas al feminismo. Necesitamos impartir formación especializada feminista a los profesionales de los medios de comunicación, así como un seguimiento para evitar la utilización de los testimonios de las víctimas de violencia de género con fines sensacionalistas, amarillistas o con tintes de espectáculo basura.

Necesitamos que los medios de comunicación públicos difundan periódicamente datos estadísticos sobre las sentencias condenatorias y de agresores en prisión, para que se conozca la verdadera realidad de los procesos de violencia, y para combatir la sensación de impunidad que sienten las víctimas. Hay que proceder igualmente a la formación feminista del personal judicial, dada la constatada tendencia a la minimización de la entidad de las agresiones y de la valoración del riesgo, y también para exigir el máximo rigor en la investigación de las causas y en la suspensión de las condenas, que no debe ser de aplicación automática como para el resto de los delitos, debiendo ir en su caso acompañada de una valoración previa del riesgo. Necesitamos programas específicos de prevención de la violencia machista desde la infancia y en todos los grados educativos, de forma obligatoria, y dentro del horario lectivo. Hay que exigir especialización en materia de violencia machista y estabilidad en el empleo a los/as profesionales de los equipos multidisciplinares de valoración. Hay que mejorar la formación del personal de atención psicológica y de los equipos psicosociales de los Juzgados, en especial para impedir el uso del pretendido Síndrome de Alienación Parental. Hay que proponer la reversión del cierre de los Puntos de Encuentro Familiar, ante la escandalosa espera para hacer efectivos los regímenes de visitas y el correcto desarrollo de los encuentros paternofiliales de menores.

Esencia de un Programa Feminista (y V)

Por su parte, y en relación al tema de los recursos y medios tecnológicos, necesitamos una dotación de suficientes dispositivos de seguridad de teleasistencia, con asignación de pulseras de seguimiento para todas las mujeres con riesgo evaluado como medio/alto (no exclusivamente extremo) de sufrir nuevas persecuciones y/o agresiones, y para todas las mujeres afectadas por incumplimientos de las órdenes de alejamiento o protección dictadas por los Juzgados. Hay que elaborar informes periódicos sobre el control de la efectividad y cumplimiento de las medidas de seguridad por los servicios existentes o por nuevas unidades específicas para el seguimiento de los servicios de teleasistencia y pulseras GPS, a fin de verificar su funcionamiento y su impacto positivo en la prevención y detección de los quebrantamientos de dichas órdenes. Necesitamos también cambiar la legislación foral sobre derecho civil, en aquéllas Comunidades Autónomas que sean competentes para establecer que la custodia compartida únicamente se podrá establecer cuando ambos progenitores del menor estén de acuerdo en ella, y no exista ningún proceso abierto de violencia machista contra el padre.

Por último, hay que realizar también campañas de concienciación social denunciando la extrema violencia que sufren las prostitutas por parte de sus proxenetas, chulos y clientes, y abogar por la abolición de la prostitución. Sobre este último tema, al constituir un asunto de gran proyección social, que vuelve a estar muy vivo, le dedicaremos próximamente una nueva serie de artículos. Y bien, finalizamos como empezamos, destacando la importancia y la transversalidad de las medidas feministas en todos los programas que desde la izquierda pretendan reivindicar la igualdad real entre ambos sexos, la completa equiparación social entre hombres y mujeres en todos los planos de nuestra sociedad, la erradicación de todas las formas de explotación de la mujer, la consecución de la soberanía sobre sus propios cuerpos, la abolición del machismo y los valores del patriarcado, y la consecución plena de los derechos humanos, como un eje rector fundamental para conseguir una mejor sociedad, más justa, libre, democrática y avanzada.

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13 mayo 2015 3 13 /05 /mayo /2015 23:00

No es posible una sociedad libre, no es posible el avance social, si no hay pensamiento libre y crítico

José López

Erich Fromm, al profundizar en los mecanismos de lavado de cerebro que el pensamiento dominante ejerce sobre la ciudadanía, afirmaba lo siguiente: "Toda la moderna manipulación del pensamiento, se trate de la publicidad comercial o de la propaganda política, emplea las técnicas sugestivo-hipnóticas que producen pensamientos y sentimientos en las personas sin que éstas se den cuenta de que sus pensamientos no son suyos. El arte del lavado de cerebro, que los chinos parecen haber llevado a cierta perfección, es en realidad sólo una forma más extremada de esta sugestión hipnótica". Por su parte, George Orwell, en su libro "1984", denominaba como "pensar doble" a la posibilidad de sustentar dos ideas contradictorias y aceptar ambas como válidas. Fromm nos mostraba dos ejemplos de eso, por un lado en la ex URSS y los países europeos orientales donde se denominaba "democracias populares" a gobiernos que no permitían la más mínima libertad de expresión, algunos de los cuales sólo se apoyaban en los tanques rusos, o llamaban "sociedad sin clases" a un sistema social con marcadas diferencias. 

 

En el otro ejemplo indicaba la contradicción que implicaba que los Estados Unidos consideraban como integrantes del llamado "mundo libre" a dictadores como Franco, Salazar o Batista, mientras intervenían activamente para derrocar a gobiernos que no eran dóciles a los intereses norteamericanos. El caso de Estados Unidos es especialmente paradigmático, porque es uno de los países donde más se evidencia el papel del aparato publicitario para "domesticar" a la población, gracias al cual la gente no da aparentemente muestras de rebeldía, pero es notorio la indiferencia y el desinterés, el dejarse llevar por los mensajes dominantes, el vivir sin saber por qué y para qué, el vivir asociados a un ideal de país, etc., todo lo cual da idea de la tremenda fuerza del aparato propagandístico del sistema, en su función alienadora de las masas. Y a pesar de que gran cantidad de personas en USA saben leer y escribir, y tienen acceso a prácticamente todos los medios de comunicación, en vez de darnos la mejor literatura, o el mejor cine, o la mejor música, esos medios invaden la mente de los estadounidenses con las estupideces más increíbles, y con fantasías a las que ninguna persona debería prestarle la menor atención.

 

No resulta sencillo escaparnos de ser moldeados de acuerdo a los parámetros del conformismo. Los trabajadores/as están sometidos a un trabajo enajenado que deja muy poco margen para la creatividad personal, cuanto más se automatizan las tareas menos se utiliza la energía y la razón. Y ello porque es la población, de forma generalizada, el principal objetivo de los mecanismos de control, con sus anuncios, películas, televisión, periódicos, no siendo fácil eludir ese clima donde prima la conformidad y la transmisión de las principales ideas-fuerza del sistema. Y cuando este sistema está tan perfectamente establecido, y tiene todos sus flancos controlados, las clases dominantes no tienen que esforzarse demasiado para mantener adormecidos/as a los/as trabajadores/as por medio de los esquemas de control y lavado de cerebro. Y por su fuera poco, vivimos actualmente en la era de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC). Y en esta era cibernética, el hombre está más sometido que nunca a la manipulación. Su trabajo, su consumo, su ocio, son manipulados permanentemente mediante la propaganda y la ideología dominantes. 

 

Y en este marco, el hombre pierde su rol activo, se anula como ser pensante en la sociedad, y aprende que todo comportamiento, acto, pensamiento o sentimiento que no se ajuste a lo establecido, que no sea visto como "normal" ante el sistema, significará para él una clara desventaja, de modo que si se empeña en ser él mismo pone en riesgo su libertad, su inserción en la sociedad, la opinión que los demás tienen de él, y hasta su propia vida en los casos más extremos. Incluso en nuestras más modernas "democracias" burguesas, por lo menos, estará imposibilitado para mejorar su posición, o correrá el riesgo de perder su empleo. Aún cuando forme parte de una muchedumbre, el hombre contemporáneo se siente solo, no tiene convicciones que compartir con los demás, sólo posee y hace valer aquéllas consignas que le proporcionan los medios de comunicación, sólo posee la capacidad de ser otro adalid más, otro vocero más del pensamiento dominante, y se mantiene unido a los demás sólo por intereses comunes. El pensador Emile Durkheim llamó "Anomia" a este sentimiento, que supone una de las mayores causas de suicidio, cuando se da este proceso de resquebrajamiento de los vínculos sociales. 

 

La radiografía por tanto de nuestra moderna sociedad occidental está bien clara, formada por un conjunto de "individuos" (como teorizó Margaret Thatcher), que pululan como auténticos zombies sociales, sin más identificación con el propio sistema que las propias consignas que el pensamiento dominante se encarga de difundir mediante los voceros a su servicio, donde destacan los grandes medios de comunicación de masas. Se difunden unos valores, unos principios, unos modelos de sociedad completamente aberrantes y alienantes, de los cuales somos un producto más, consagrado a su servicio, con casi nula capacidad para poder cuestionarnos siquiera sus grandes dogmas. Y de vez en cuando, sólo de tarde en tarde, surgen auténticos revolucionarios, que son capaces de poner el propio sistema en cuestión, de revelar sus defectos, de sacar a la luz sus engaños, de manifestar su podredumbre, de enseñar su ponzoña, y de concienciar a algunas personas de su tremenda realidad. Estos auténticos líderes sociales son vistos con evidente y lógico temor por el propio sistema, que los demoniza en primer lugar, los criminaliza y los esconde, los desprestigia y vulnera, y por fin, termina por aceptar su influencia en el conjunto de la población. Continuaremos en siguientes entregas.

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12 mayo 2015 2 12 /05 /mayo /2015 23:00

Tenemos que aumentar significativamente el gasto en defensa si queremos llevar a cabo en nuestro mundo hoy en día las responsabilidades y modernizar nuestras fuerzas armadas para el futuro; Tenemos que fortalecer nuestros lazos con los aliados democráticos y desafiar a los regímenes hostiles a nuestros intereses y valores; Necesitamos promover la causa de la libertad política y económica en el extranjero; Tenemos que aceptar la responsabilidad por el papel único de América en preservar y extender un orden internacional favorable a nuestra seguridad, nuestra prosperidad y nuestros principios

Declaración de Objetivos del Proyecto para el Nuevo Siglo Americano, PNAC, 1997

A la altura de la presente entrega, la número 25 de esta serie, pensamos que los lectores deben tener ya bastante claro, a tenor de todos los argumentos y datos que hemos proporcionado, que la guerra es consustancial al imperialismo estadounidense. Mediante la guerra se financia todo el complejo militar-industrial, se justifica el comercio de armas, y se recaudan fondos para que los partidos políticos puedan ir presentando sus diferentes proyectos para la nación. La guerra es el auténtico motor que alimenta sus negocios, ya que un mundo en paz sería un desastre para el "keynesianismo militar" norteamericano, en acertada expresión de Atilio Borón. En efecto, ellos necesitan de las guerras, de muchas guerras. Y si no las hay, las inventan, para lo cual disponen de numerosos recursos especializados en este tipo de operaciones. Para su oscuro entramado de intereses nada puede ser más dañino que la paz, ni más beneficioso que la guerra. La guerra provoca el caos constante de países y continentes, y justifica las inversiones masivas para su reconstrucción, los nuevos negocios. Cualquier pretexto, por tanto, es bueno para combatir la paz y desatar la guerra, bajo el prisma del imperialismo yanki. Por eso los Estados Unidos han venido librando guerras, que hemos contado en esta serie de artículos, desde prácticamente el fin de la Segunda Guerra Mundial. Guerras más locales o más globales, guerras sin solución de continuidad, guerras sin fin que justificarán y demostrarán al mundo la supremacía militar y tecnológica de USA.

USA: Estado de guerra permanente (XXV)

Y así, Corea, Vietnam, Laos, Camboya, Irak, Afganistán, y ahora, probablemente, Rusia, y mañana quizá China, son algunos de los hitos de esta interminable lista, que empuja cada vez más a la Humanidad hacia el abismo. Se presentan como los adalides de la democracia, como paladines de los derechos humanos, cuando su sistema dista mucho de ser realmente democrático. Los dos partidos estadounidenses, republicanos y demócratas, representan un mismo modelo de sociedad, donde priman los intereses creados, no el poder democrático del pueblo. Ese sueño americano del que tanto presumen, se disuelve como azucarillo en el agua, cuando contemplamos los entresijos y las cloacas de su sociedad. En palabras de Atilio Borón: "Las elecciones en los Estados Unidos se han pervertido al punto tal que son simples competencias para ver quién recauda más dinero de las grandes corporaciones, dinero necesario para que algunos políticos … ¿conquisten el poder? No, porque el poder como construcción de una correlación fáctica de fuerzas no está sometida a la voluntad popular y a la legislación electoral. El poder no está en cuestión. La competencia electoral es para ver quién se hará cargo de representar, como un astuto relacionador público, los intereses de los poderes fácticos realmente existentes presentando un rostro amable, que despierte simpatías y distraiga a la opinión pública, como es el caso del afrodescendiente Barack Obama, pero nada más. Las viejas democracias del capitalismo han degenerado en belicosas plutocracias, y estas no surgen ni necesitan de elecciones. Sólo precisa de políticos que sirvan como recargados mascarones de proa que oculten de la vista del público la inmoralidad de sus privilegios y prerrogativas y mantengan a los pueblos sumidos en el engaño y en la infantil creencia de que son ellos quienes gobiernan a través de sus representantes".

El último frente del que tenemos noticia, cronológicamente hablando, es el que representa el autodenominado Estado Islámico (EI, o ISIS, por sus siglas en inglés). Se trata de un grupo terrorista, extremista y radical, que incluso Al-Qaeda lo rechazó, tan brutal y despiadado que está recuperando las crucifixiones, la decapitación pública, el secuestro y la tortura, la destrucción completa de sitios y poblaciones, el exterminio sistemático de cualquier vestigio cultural que no represente sus intereses, tan fanáticos que están dispuestos a perseguir a cualquier grupo religioso que se ponga al alcance de sus armas, que ose desafiar su primacía, tan fuera de toda sensatez como para convertir la decapitación de cualquier inocente (activistas, periodistas, etc.) en un fenómeno de propaganda global. El maltrato, la invasión, el genocidio y la limpieza étnica son sus señas de identidad. El EI representa hoy día el mayor grupo terrorista del mundo, y el mejor financiado. Sus guerreros yihadistas han derrotado ya a los ejércitos sirio e iraquí, así como a la milicia de los permergas kurdos, haciéndose con el control de un territorio mayor que Gran Bretaña en el corazón de Oriente Medio. Y avanzan sin cesar, destruyendo todo lo que encuentran a su paso, y dejando en la más absoluta ruina y devastación a poblaciones enteras.

USA: Estado de guerra permanente (XXV)

En estos momentos gobiernan sobre amplias regiones que comprenden territorios de varios países, y su imparable extensión amenaza con la invasión de territorios adyacentes, y con continuar sembrando el caos, el terrorismo y la destrucción. Sus fuentes de financiación provienen de su control sobre el funcionamiento de los campos y refinerías de petróleo existentes en los territorios que controlan, así como de fondos procedentes de los bancos saqueados a su paso, del dinero del rescate de secuestros múltiples que practican, y del chantaje y la extorsión terrorista impuesto por su califato. Y nosotros nos preguntamos: ante tanta representación del mal, del odio y del terror, ¿no quedarían los Estados Unidos como un país realmente bueno? ¿No quedarían insulsas sus batallas al lado de tamaña representación diabólica? La conclusión está clara: lo que Washington necesita en estos tiempos tan difíciles de baja credibilidad y gran decadencia es un enemigo tan brutalmente malo, tan bárbaro y tan inhumano que, por constraste, nos induzca a pensar lo excepcionales y verdaderamente necesarios que son en realidad los Estados Unidos para este planeta.

En una palabra, a USA les viene como anillo al dedo tener que enfrentarse a este cruel enemigo, representante de la maldad en su estado puro, el enemigo más salvaje, inexplicable, nihilista y carente de valores, destructor de toda civilización, y al cual hay que enfrentarse decididamente y apostar por su derrota. Ante la inminente amenaza para todos los intereses occidentales, aliados de USA, Ante este panorama, ese mal amenazador está pidiendo a gritos una cosa: que los Estados Unidos intervengan. Recae sobre los hombros del imperio una nueva cruzada que organizar, una nueva coalición de los bien nacidos, de los partidarios del "orden, la justicia, la libertad y los derechos humanos"...¿no nos suena esta película? ¿No parece que la hayamos visto y oído con anterioridad en multitud de ocasiones? En efecto, los pasos que se están considerando o que ya se están dando con respecto a "la amenaza del EI" son un calco de lo que en otro tiempo reciente se denominó como la "Guerra Global contra el Terror" (después de los atentados a las Torres Gemelas de Nueva York el 11 de septiembre de 2001), porque, con todo lo nuevo que el EI pueda ser, sólo es posible concluir que constituye, al menos en parte, el legado de Estados Unidos en Oriente Medio. Continuaremos en siguientes entregas.

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11 mayo 2015 1 11 /05 /mayo /2015 23:00

No se trata de reformar la propiedad privada, sino de abolirla; no se trata de paliar los antagonismos de clase, sino de abolir las clases; no se trata de mejorar la sociedad existente, sino de establecer una nueva

Carlos Marx

Por efecto de la tremenda influencia del pensamiento dominante, se ha instalado en el imaginario colectivo y popular la generalizada opinión de que en política no debemos ser radicales, de que las posturas extremistas no conducen a ninguna parte, de que hay que tener los pies en la tierra, y de que no se pueden proponer utopías. Producto de dicho pensamiento, existen muchas personas que piensan que no podemos realmente hacer todo lo que quisiéramos para transformar el mundo, porque estamos atados de pies y manos por la propia configuración del mundo actual, y de que, por tanto, no nos queda más remedio que adaptarnos a él. Como mucho, según este planteamiento, se pueden proponer pequeñas reformas, suaves, limitadas y edulcoradas, para que el capitalismo no sea tan feroz, no pueda cebarse tanto con las personas, pero siempre "respetando" lo que hay, porque plantear otra cosa sería, simplemente, una utopía o una ingenuidad.

 

Así las cosas, con este "realista" y prudente planteamiento, resulta que debemos rendirnos a las fuerzas del capital, de la globalización, del neoliberalismo y de la falsa democracia que vivimos, porque si planteamos cambios radicales, estamos siendo utópicos, o cuando menos, ingenuos. Y cuando se dan en algunos lugares del mundo gobernantes que son capaces, valientes y radicales a la hora de enfrentarse a esta realidad insoslayable del capitalismo, resulta que poco menos son tratados de imbéciles, bravucones o dictadores, como en los casos de Cuba o Venezuela. Bien, con los que defienden el actual sistema a capa y espada no podemos hacer nada, pero con los que intentan esas reformas parciales, esos parches al sistema, creyendo que de verdad van a arrancarle al capitalismo su actual estructura, para dotarla de otra más humana, menos cruel, ¿no serán quizá ellos los utópicos y los ingenuos? ¿Dónde está la mayor ingenuidad? ¿En intentar medidas profundas de transformación radical del sistema, para intentar derrocar al capitalismo, aunque sea gradualmente, o en parchear el sistema, aliviarlo con medidas suaves y limitadas, intentando convencer al sistema de que tiene que volverse más humano? ¿Qué representa una utopía mayor?

 

¿Acaso es más utópico pensar que debemos conseguir una renta básica universal e incondicional, para que todo el mundo pueda disponer de unos ingresos mínimamente dignos, que pensar en proponer medidas de subsidios limitados y condicionales, pensando que de esta forma el sistema reaccionará y conseguirá empleo para todo el mundo? ¿Es acaso menos utópico proponer medidas de desgravación fiscal y bajos impuestos a las empresas para aleccionarlas para que contraten a más personal, que proponer medidas de redistribución de la riqueza y de creación de empleo público? ¿Es más sostenible quizá pensar que la creciente competitividad hará que las empresas crezcan y creen empleo, o por el contrario, lo sostenible es imponer medidas proteccionistas e intervencionistas por parte del Estado? ¿Es quizá menos utópico "rogar", "suplicar" a las grandes empresas transnacionales que nos suministran servicios básicos como la electricidad, el agua, el transporte, la alimentación, las comunicaciones, etc., que traten bien a los consumidores y "clientes", y entiendan que a los que no pueden pagar no se les pueden cortar estos servicios fundamentales, que imponer una política de nacionalización de todos los oligopolios privados que trabajan en los grandes sectores de la economía productiva? ¿Cuál de las dos propuestas es más utópica?

 

¿Es acaso más utópico pensar en una banca pública, controlada por la ciudadanía, los trabajadores y el Estado, o es más utópico pensar que la gran banca privada va a obedecer los dictados de un código ético de buenas prácticas? ¿Es más utópico quizá pensar en romper con la OTAN y en intentar llevar a cabo una política pacifista en todos los órdenes, proponiendo un proceso de democratización de las Naciones Unidas, para evitar en mayor medida los conflictos bélicos, o bien continuar como aliado de los Estados Unidos, pensando que pertenecer a dicho bloque nos protege de remotas agresiones y conflictos? ¿Es acaso esto último menos ingenuo que lo primero? O bien, para no cansar mucho a los lectores, ¿es menos utópico continuar dentro de la estructura de la Unión Europea y la moneda única, pensando que las medidas neoliberales de austeridad y recortes irán finalizando progresivamente, y que las condiciones de vida de la gente mejorarán, que pensar en romper con los Tratados, y salir definitivamente del corsé al que nos somete la UE y el Euro, que nos conduce cada vez más a una cesión de nuestra soberanía en todos los órdenes? Un buen ejemplo de esto último se está comprobando ahora mismo en Grecia, donde a pesar de la buena voluntad de los gobernantes de Syriza, la Comisión Europea, el BCE y el FMI no permiten que se vaya instalando una política de recuperación de la economía griega, ni de alivio de su grave crisis humanitaria.

 

Por tanto, ¿quiénes son los ingenuos y los utópicos? ¿Nosotros, los que pedimos una ruptura con los principios y aparatos del capitalismo y sus agentes y gestores, o los que se empeñan en fomentar medidas de lavado de cara, de reformar al capitalismo, o de dotarlo de más sensibilidad o humanización? Decididamente, ellos son los ingenuos. La utopía no se encuentra en pensar que el capitalismo puede ser derrocado, sino en pensar que podemos hacer más buenos a los capitalistas sin medidas de fuerza contra ellos. Ahí están los grandes líderes revolucionarios, para darnos la razón. Hemos de aprender de Fidel Castro, de Hugo Chávez, y de tantos otros en la Historia, que se han enfrentado abiertamente al poder establecido, sin paños calientes. Pero como aquí estamos con ese miedo (lógico, por otra parte, dada nuestra reciente historia), vemos como bravuconadas las acusaciones que, por ejemplo, Nicolás Maduro realiza contra los líderes políticos del PP por injerencias en la política interna de su país, y por defender y amparar a los violentos golpistas que intentan derrocar a su legítimo gobierno.

 

Como se puede observar, los que intentan situarse entre las dos orillas, en la ambigüedad, en las políticas buenistas, en la conciliación, sin entender que estamos ante una lucha de clases, proponiendo medidas descafeinadas, suaves, edulcoradas, que no supongan grandes transformaciones de los agentes del capitalismo, y todo ello lo hagan desde la buena intención, son los verdaderos utópicos, son los auténticos ingenuos. Hay que apostar fuertemente por la utopía, entenderla como nos la describió el maestro Eduardo Galeano, recientemente desaparecido, pero que honró como nadie el valor de lo utópico, concluyendo que la utopía es lo que nos sirve para caminar. Caminemos, pues, con paso firme, decidido, de forma valiente, sin medias tintas. Enfrentémonos a los poderosos, a lo establecido, al sistema imperante, sin miedo, con la misma arrogancia que ellos practican, porque es el único lenguaje que entienden. Enfrentémonos, aún a riesgo de tener que soportar presiones desde todos los frentes. Porque la Historia demuestra que sólo desde la fuerza y la contundencia de medidas rupturistas, los pueblos del mundo y la clase obrera internacional han podido ir consiguiendo avances frente al capitalismo.

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10 mayo 2015 7 10 /05 /mayo /2015 23:00

Todo el mundo recibiría la Renta Básica, pero no todo el mundo ganaría. Los ricos perderían

Daniel Raventós

Queda demostrado, como exponemos en el artículo anterior, que es posible una financiación de la RB con las características descritas, únicamente a partir de una reforma del IRPF y del ahorro procedente de otras ayudas y prestaciones asistenciales que los ciudadanos perciben, y que convergerían en la nueva RB. Y como también demuestran los autores citados, la gran mayoría de la población declarante y no declarante actual en el IRPF saldría ganando respecto a la situación actual, y solamente las décilas superiores de renta (los que más tienen y los que más ganan actualmente) perderían con la reforma propuesta. Obviamente, quien ganaría más de forma proporcional serían los ciudadanos que ya no cobran absolutamente gana, que pasarían a obtener la RB sin sujeción al IRPF (7.500 euros anuales). Así que la medida supone en la práctica un ejercicio de gran redistribución de la renta de los sectores más ricos al resto de la población. Y como indican los autores de la propuesta: "Las cantidades transferidas de los perdedores en el cómputo neto a los ganadores suman unos 35.000 millones de euros, lo que sería equivalente al incremento de presión fiscal que sufrirían éstos últimos. Esta cantidad representa el 3,5% del PIB, una cifra absolutamente razonable, muy por debajo de los ocho puntos de menor presión fiscal que tiene el Reino de España frente al promedio de la UE y que nada tiene que ver con las cifras estratosféricas del coste de la RB apuntadas por algunos expertos desinformados y por algunos políticos de alto rango no menos desinformados".

Marxismo, Socialismo y Capitalismo en el Siglo XXI (72)

Obsérvese igualmente que la propuesta, tal cual ha sido expuesta, no entra en la modificación de otros aspectos, tales como la posibilidad de introducir nuevos impuestos, modificar los ya existentes, ni siquiera recuperar el dinero procedente del gran fraude fiscal que padecemos en nuestro país, protagonizado por las grandes empresas y las grandes fortunas en su mayor parte. Ni que decir tiene que la implementación de medidas adicionales que fueran en esta dirección aseguraría una mayor cantidad de ingresos al Estado, para poder llevar a cabo no sólo la RB, sino reformas de más profundo calado, como volver a recuperar la plena universalidad y gratuidad de todos los servicios públicos, y extender en gran medida muchos de ellos, algo tan necesario en nuestro país para reducir el nivel tan elevado de desempleo existente, y que evidentemente sería mucho más atractivo para la ciudadanía inactiva, en vez de la mera percepción de la RB. Luego, por tanto, seamos serios y concluyamos que garantizar la existencia material de la población mediante la RB es algo perfectamente posible. El hecho de que no se haga se debe únicamente a la falta de voluntad política de nuestros gobernantes, que tienen otros intereses y prioridades políticas, y en cuyas agendas no figura la atención a la vida digna de las personas.

Como es sabido, las reformas y contrarreformas llevadas a cabo por el Gobierno del PP (y antes por los del PSOE) han ido justamente en la dirección contraria, haciendo el juego al gran capital, fomentado su capacidad para disciplinar a la población trabajadora. Y el factor principal de esta capacidad disciplinaria es la existencia de una gran parte de población trabajadora sin empleo. Población que, actualmente, se acerca ya al 45% de desprotección total, es decir, que no cobran ninguna prestación pública, y casi al millón y medio de familias que poseen todos sus miembros en paro. Cuando la posibilidad de despido (reforzada por las políticas bipartidistas) se convierte en algo más que frecuente en una situación de crisis, más dispuesta está la población trabajadora a aceptar peores condiciones laborales, entrándose en una peligrosa espiral de desvirtuación del trabajo humano, de máxima mercantilización, de máxima rotación y temporalidad, de bajos salarios, es decir, de máxima precariedad. La hegemonía empresarial da al traste con los derechos laborales, que antaño fueron grandes conquistas de la clase trabajadora, pero que ahora contemplamos impotentes cómo se evaporan, con la complicidad de los Gobiernos de turno.

Marxismo, Socialismo y Capitalismo en el Siglo XXI (72)

Pues bien, en este sentido, la RB supondría una herramienta valiosísima, tremendamente poderosa, para debilitar esta capacidad disciplinadora del capital. Incluso pensamos que los sindicatos mayoritarios, completamente desprestigiados por su burocratización, institucionalización y acomodamiento al régimen establecido, han ignorado o no han sabido valorar correctamente y en su auténtica dimensión el poder de un instrumento como la RB, que elevaría el poder de negociación y de independencia de la clase trabajadora sobre la clase empresarial. Y con respecto a los subsidios condicionados, creemos que han demostrado ya su incapacidad para solucionar un problema de tamaña envergadura. Son parciales, insuficientes, y cubren un espectro muy reducido de la población necesitada de ellos. Debemos concluir por tanto que una RB con las características aquí mencionadas, sin excluir medidas de otro tipo, que pudieran adoptarse gradualmente y de forma complementaria, es una solución racional casi inmediata y sostenible financieramente. Quedan otros aspectos por discutir, pero como decimos, son falaces argumentos que no tienen ninguna base científica ni social para ser tenidos en cuenta, si es que queremos otorgar al debate un mínimo de rigor y seriedad.

Debemos quitarnos la venda de los ojos, y reconocer abiertamente, como siempre hemos afirmado desde este humilde Blog, que estamos (seguimos) en una lucha de clases. Y desde ese punto de vista, los atajos, las terceras vías y las medidas descafeinadas tienen poco sentido. Las propuestas "bonistas" que parecen querer obligar al capitalismo a que tenga más rostro humano, sinceramente, creemos que pecan de ingenuidad. Porque en nuestro mundo globalizado, donde no existen límites ni barreras para el gran capital, que al igual que la energía fluye y se transforma, con Estados parcialmente patrimonializados por los grandes poderes privados, haciendo saltar por los aires todas las conquistas sociales y laborales de nuestros antepasados, se comprenderá que no es nada fácil amenazar de forma creíble a los capitalistas para obligarles, por medios tradicionales, a hacer de capitalistas. Y ello por no hablar de una eurozona a la que pertenecemos, y en la que todos sus Estados miembros han rendido su soberanía monetaria, económica y política, y están en buena medida a merced de los dictados de un BCE antidemocrático, que supervisa todas las decisiones de los países, y tiene la prerrogativa de poder aupar o hundir sus respectivas economías, como está pasando en Grecia. Hacen falta medidas más contundentes, medidas de largo recorrido, medidas que representen una clara ofensiva hacia los postulados del capital, incluso medidas confiscatorias y expropiatorias, para poder plantar batalla con un mínimo de resultados. Aquí es donde se enmarca la RB. Continuaremos en siguientes entregas.

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7 mayo 2015 4 07 /05 /mayo /2015 23:00

El patriarcado es un sistema de opresión que fue incorporado estructuralmente por el capitalismo, porque le permite mantener y reforzar relaciones de poder y explotación, y nos impacta de manera más brutal a las mujeres. Somos las mujeres pobres las que sufrimos el peso múltiple de la subordinación, la discriminación de género, la explotación de clase, el racismo y el sexismo. Queremos construir una sociedad distinta, con igualdad de derechos y relaciones libres de opresión y discriminación

Fragmento de la Declaración Final de la V Asamblea de Mujeres de la Via Campesina

Esencia de un Programa Feminista (IV)

Continuamos, en esta cuarta y penúltima entrega de la serie, sobre los apartados donde se puede centrar un programa feminista, desde el ámbito autonómico, que ya habíamos comenzado en el artículo anterior, hablando de la sanidad pública. Y lo hacemos hablando de la educación pública, el otro gran pilar de los servicios públicos universales. Necesitamos, desde este punto de vista, un plan de formación permanente del profesorado orientado hacia la coeducación y la educación feminista (como actualmente se contempla en Asturias y Cataluña), que garantice la universalidad y obligatoriedad de dicha formación. Atención especial a las características concretas sobre formación en Igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres de los Servicios de Inspección Educativa, Equipos Directivos y Profesorado Tutor de los respectivos centros. Hemos de inculcar desde edades tempranas la conciencia sobre la igualdad de sexos, e instalar un imaginario popular contrario a la violencia machista, y el cuestionamiento de los clásicos valores del patriarcado.

Hay que proceder a una revisión del currículum de todas las etapas, en clave coeducativa. Hay que dar un impulso transversal a la educación en valores, en especial la educación feminista. Hay que desarrollar un plan obligatorio sobre la igualdad entre hombres y mujeres y contra la violencia machista en cada centro escolar, con personal responsable formado adecuadamente, y con disponibilidad de tiempo y recursos educativos. Hay que proporcionar cobertura de la demanda y accesibilidad económica de la educación infantil pública, especialmente en el segmento de 0 a 3 años, que actualmente sólo cubre el 44%, lo que además serviría para ampliar el conjunto de servicios públicos, y cubrir más plazas públicas de personal trabajando en los sectores del Estado del Bienestar. Y en este sentido, otro sector muy interesante es el de la Dependencia. El número de personas atendidas por la Ley 39/2006 de Atención a la Dependencia disminuyó un 3,25% en los primeros 11 meses de 2014, por poner una cifra concreta. Son 729.313 personas, 24.529 menos que en 2013, y 9.274 menos que en 2011. Las personas con dependencia moderada, que debían haber sido atendidas desde 2012, han sido excluídas hasta el 1 de julio de 2015. Hemos de cambiar urgentemente este panorama.

Esencia de un Programa Feminista (IV)

Debemos garantizar que se atienden y tramitan en no más de 3 meses el conjunto de las solicitudes, y sus correspondientes prestaciones. Actualmente, un 25% de las mismas ha de soportar una espera de más de un año. Hemos de revertir el sistema actual, de tal forma que la prestación económica a la cuidadora familiar sea una medida excepcional, en vez de la prestación mayoritaria actual (un 41,5%), porque este modelo perpetúa el sistema que asigna el cuidado de las personas dependientes a las hijas y mujeres en general de la familia, no contribuyendo a la Seguridad Social, y aplicándose en detrimento de los servicios públicos y profesionales de ayuda a domicilio, asistente personal, centro de día o residencia. Hay que garantizar la eficacia del derecho subjetivo universal, que se está dejando de financiar, para tender hacia un sistema marginal. Hay que combatir activamente la discriminación de las personas según su lugar de residencia, que hace que la cobertura oscile de más del 2% de la población en Castilla y León y Cantabria, a menos del 1% en Canarias (0,6%) y Comunidad Valenciana (0,8%). Hay que garantizar la reconversión profesional de las cuidadoras familiares y empleadas de hogar, hacia empleadas con derechos laborales plenos, garantizando además la participación de las asociaciones de mujeres en su seguimiento.

Asímismo, las políticas activas de reparto igualitario del empleo son otro gran frente donde se puede y se debe actuar. Hay que desarrollar, como parte de la propia política del personal, tanto del ámbito público como privado, un plan de igualdad, que contemple incluso la política de concursos, promociones y contratos administrativos. Hay que contemplar igualmente políticas igualitarias de formación para hombres y mujeres, fomento de la contratación femenina, protección económica de algunos sectores de mujeres (víctimas de violencia sexista, colectivos LGTBI, etc.), así como en la protección por desempleo. Hemos de abordar una lucha decidida contra la pobreza y la exclusión social, que se ceba especialmente con las mujeres. Y otro gran segmento que se debe desarrollar contempla los sistemas de democracia paritaria y participativa, desde enfoques transversales. Hay que garantizar un equilibrio entre mujeres y hombres en las candidaturas políticas con listas cremallera, encabezadas al 50% por mujeres.

Hay que ser vigilantes con la paridad en los órganos de gobierno y de la alta administración de las empresas y los organismos públicos. Hay que fortalecer el papel de los organismos e instituciones de la mujer, al menos el Instituto y la Dirección General. Hay que garantizar el desarrollo y puesta en marcha de los planes de igualdad entre hombres y mujeres de forma continuada, con objetivos concretos y evaluación de sus logros de forma transparente y participativa. Asímismo, hay que garantizar la participación de los Consejos de Mujeres a todos los ámbitos (estatal, autonómicos y locales) en el seguimiento, evaluación, desarrollo y control de todas estas políticas. Hay que conseguir que todas las CC.AA. que no los tengan, dispongan la creación de estos Consejos Autonómicos de la Mujer. Finalizaremos en la próxima y última entrega de esta serie, dedicándola por completo al importantísimo asunto de la violencia machista.

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Published by Rafael Silva - en Política
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