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15 junio 2015 1 15 /06 /junio /2015 23:00

Más de 400 organizaciones españolas del mundo ecologista, sindical, de la cooperación al desarrollo, la ciencia e investigación y los consumidores se han unido de cara a la próxima Cumbre sobre Cambio Climático para “sensibilizar” sobre la necesidad de llegar a acuerdos y evitar los peores impactos sobre el planeta. La Alianza por el Clima, que se ha presentado recientemente en Madrid, forma parte de la red de coaliciones civiles que se están movilizando en todo el mundo para recabar apoyos y conseguir influir en las negociaciones que tendrán lugar en la COP21 de diciembre en París, un encuentro decisivo en el que los dirigentes mundiales deben comprometerse con un acuerdo heredero del Protocolo de Kioto para la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.

Entre las más de 400 organizaciones firmantes (la mayoría pertenecientes a una o más plataformas) están: Avaaz, ECODES, CCOO, UGT, USO, UPA, COAG, CECU, Asgeco, Hispacoop, Manos Unidas, InspirAction, ONGAWA, Oxfam Intermon, Caritas, Alianza por la Solidaridad, REDR, REDER, Aproca, Fundación Renovables, Acción en Red, ECOOO, ATTAC, WWF, SEO/BirdLife, Greenpeace, Ecologistas en Acción, Amigos de la Tierra, Fundación Global Nature, 350Barcena, o Xarxa per la Sobirania Energetica. Entre las plataformas, se encuentran Coalición Clima, Coordinadora ONGD, Cumbre Social, Foro de Acción Rural, Plataforma por un Nuevo Modelo Energético, Plataforma Rural, o Plataforma del Tercer Sector. Recogemos a continuación el texto íntegro del Manifiesto, el cual, por supuesto, suscribimos completamente:

 

"Ya no existen dudas de que los impactos del cambio climático afectan cada vez más severamente a todas las personas, regiones, ecosistemas y economías. Incidirá negativamente en la salud y en la esperanza de vida de muchas poblaciones, en el mantenimiento de diversos sectores productivos y empleos, en la pérdida acelerada de la biodiversidad, y en los costes económicos y sociales que muchos países tendrán que afrontar para paliar sus efectos. También está cada vez más claro que los que menos responsabilidades tienen en las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) son los que más sufren las alteraciones climáticas, porque viven en zonas especialmente vulnerables y disponen de menos medios para protegerse o adaptarse a ellas. El cambio climático frena el desarrollo de los pueblos, dificulta la erradicación de la pobreza e incrementa la desigualdad entre países y en el interior de cada país. Todo el mundo, especialmente en los países industrializados, tenemos responsabilidades en las emisiones de gases de efecto invernadero por nuestro comportamiento en el consumo o en el transporte. Hay además muchas grandes corporaciones que hacen su negocio manteniendo un sistema productivo contaminante, que son el auténtico freno para el cambio a un modelo de producción y consumo limpio y sostenible. Su enorme capacidad de influencia en las políticas de los gobiernos es uno de los principales escollos a los que nos enfrentamos.

 

El cambio climático está directamente relacionado con el actual modelo energético basado en los combustibles fósiles como carbón, petróleo y gas, cuya quema libera a la atmósfera CO2 , el principal de los GEI. Por ello, es necesaria y urgente la transición hacia un modelo energético renovable, eficiente, sostenible y justo que garantice el acceso universal a la energía. Las tecnologías existen y son competitivas en términos económicos, considerando además los beneficios que proporcionan en cuanto a disminución de la dependencia externa de combustibles fósiles, ya que los recursos renovables son locales porque la energía proviene del viento, el sol, el agua y las plantas. Crean además empleo local con mayor número de puestos de trabajo y contribuyen a un aire más limpio, con las ventajas que esto tiene para la salud. Estos cambios pueden suponer también un mayor control social y ciudadano sobre nuestros recursos y suministros. Todo ello se puede potenciar además fomentando que el ciudadano, como consumidor/a, tenga la información necesaria como para incidir en una mayor demanda de productos y servicios sostenibles a lo largo de toda su cadena de valor y especialmente en la gestión de su demanda energética y en el autoconsumo con energías renovables.

 

La Cumbre del Clima de este año en París (COP 21) será trascendental en la medida en que se alcance un acuerdo internacional legalmente vinculante para después de 2020 que garantice una reducción de emisiones suficientemente ambiciosa para evitar los peores impactos ecológicos, económicos y sociales del cambio climático. Las políticas climáticas en sus distintos niveles territoriales (europeo, nacional, regional o local) deben plantear objetivos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero acordes con las recomendaciones científicas (IPCC) que garanticen que no se sobrepasan los 2ºC de temperatura media global, o preferiblemente los 1,5ºC ya que cuanto más aumenten las temperaturas los impactos serán peores. España se verá afectada por el incremento de los incendios forestales, extremas sequías y aumento del nivel del mar entre otros impactos. Además, es preciso adoptar ambiciosas medidas de reducción desde ahora mismo para cerrar la brecha de emisiones antes de 2020, especialmente por parte de los países desarrollados, y también establecer mecanismos posteriores al acuerdo de Paris que permitieran aumentar la ambición de los objetivos si se observara un agravamiento de los escenarios climáticos.

 

Todo ello nos lleva a la necesidad de mantener un gran nivel de ambición en la reducción de emisiones a nivel mundial para 2050 que nos encamine hacia un escenario global de cero emisiones. En todos los sectores (industria, generación de energía, transporte, agricultura, edificación, gestión de residuos) es urgente poner en marcha medidas para reducir las emisiones, y todos los países tienen que hacer esfuerzos para la mitigación, bajo el principio de las responsabilidades compartidas pero diferenciadas, teniendo en cuenta sus emisiones históricas y su grado de desarrollo e industrialización. La transición a un nuevo modelo de producción y consumo sostenible no puede hacerse sin proteger a los trabajadores afectados. Una transición justa exige garantizar nuevas oportunidades de empleo de calidad y eso sólo puede hacerse con políticas públicas, planificadas y sostenibles.

 

Tan importante como mitigar el cambio climático es implementar compromisos de adaptación para favorecer la capacidad de las personas de resistir sus efectos, incluyendo las reparaciones para las más empobrecidas y marginalizadas que no han causado el cambio climático, con programas específicos también en todos los niveles competenciales. En el contexto internacional, un aspecto clave, especialmente para los países en desarrollo, es el trasvase de financiación suficiente y adicional desde los países industrializados para las políticas de mitigación y para las de adaptación. Las contribuciones comprometidas en el Fondo Verde para el Clima de 100.000 millones de dólares anuales para 2020 deberían ayudar a desarrollar el cambio hacia un modelo bajo en carbono impulsando particularmente las renovables y la eficiencia energética. El 50% de dicho Fondo deberá destinarse a la adaptación, tal y como se acordó en Lima. Para afrontar los retos climáticos hace falta una acción política clara, urgente y transformadora. Esto sólo se conseguirá con una ciudadanía consciente de los problemas y de las soluciones, una ciudadanía exigente y movilizada".

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14 junio 2015 7 14 /06 /junio /2015 23:00

Del mismo modo que no se puede gestionar el esclavismo para que los esclavos sean libres, no se puede gestionar el capitalismo para que las empresas no aplasten los derechos de la mayoría cuando éstos pongan en riesgo sus beneficios

Jon Juanma

Comprobando las reacciones de la derecha política, social y mediática después de los resultados de los últimos comicios municipales y autonómicos, donde ya se vislumbra la posibilidad de que algunas ciudades y regiones estén gobernadas por la izquierda, tenemos una imagen muy clara de lo que hemos venido insistiendo en muchos artículos, y que se resume en que aún necesitamos recorrer un largo camino para que todas estas medidas (la RB, el TG, el reparto del trabajo, etc.) estén situadas a un nivel de aceptación popular inmensamente mayoritario. La presión del pensamiento dominante, y la reacción (incluso violenta) de los de arriba ante el cambio de escenario político, nos advierte de que no será fácil implantar medidas de corte anticapitalista, que vayan (lógicamente) en contra de las clases dominantes, y a favor de las clases más desfavorecidas. Así, estamos comprobando cómo la adopción de cualquier medida a favor de las clases populares queda mal vista, se considera ir contra corriente, porque parece que se asume que lo único que tiene sentido económico es quitar derechos a la población más perjudicada, la inmensa mayoría, y que los más ricos se queden igual, o incluso, mejoren su situación, es decir, incrementen su patrimonio, o ganen más dinero. Y en ésas estamos. 

 

Y la RB va claramente en contra de estos intereses. Se sitúa en las antípodas de una sociedad capitalista, y es lógicamente contraria a la actual política económica, ésa que desde la derecha nos machacan constantemente con la idea de que no debemos cambiar....Pero el campo donde se mueve la polìtica, básicamente, es identificar los grupos de población que queremos beneficiar, y por tanto, a cuáles perjudicar, y en función de estas previas decisiones, se ponen en práctica las medidas económicas que consigan dichos efectos, es decir, se practica la economía adecuada a los objetivos que políticamente se han elegido. La economía no es neutra, no existe ninguna medida de política económica que beneficie o perjudique a toda la población por igual. Por eso, también hemos aconsejado muchas veces, huir de los planteamientos de los "expertos" de turno, que intentan disfrazar bajo un barniz de ciencia económica aquéllas que no son más que medidas y decisiones de carácter político. Insistimos a nuestros lectores una y otra vez en estas ideas, a riesgo de parecer pesados, porque nos parecen fundamentales para acabar con las falacias del pensamiento dominante, y provocar en la población la "duda razonable" sobre los planteamientos que se nos ofrecen como dogmas por parte de la derecha política, social y mediática de este país. 

 

Y volvemos a resaltar la gran diferencia, quizá la diferencia fundamental, de la RB con respecto al resto de ayudas, prestaciones y subsidios, que aún hoy día son defendidos por cierta parte de la izquierda. Frente a ellos (que serían subsumidos por la RB), la Renta Básica es individual, incondicional y universal. La universalidad, unida a la incondicionalidad de la medida, son quizá las características que más se discuten, porque representan la auténtica revolución de la RB con respecto a otras medidas. Pero en cambio, no se informa sobre el tremendo coste que la "condicionalidad" de las medidas generan. En efecto, todo lo que sea condicional cuesta mucho a cualquier Administración Pública, porque se exige a la ciudadanía que lo acredite, y a la propia Administración que lo compruebe. Por ejemplo, la gente que está en el paro, tiene que demostrar que tiene derecho a percibir una prestación por desempleo, y a dicha medida, además, se le han sumado otras que reasignan una mayor cantidad de requisitos, y que controlan los tiempos de su concesión. Todo un galimatías que encarece el propio proceso administrativo. Deben existir formularios, documentación que aportar, requisitos que comprobar, cálculos administrativos que realizar, y un conjunto de personal público que ha de realizar estas labores. 

 

Las condicionalidades tienen, por tanto, unos costes añadidos derivados de su propio control y administración. La universalidad, no. El Profesor Daniel Raventós nos recuerda que cuando el primer Gobierno del PSOE (legislatura 1982-1986) estuvo discutiendo la posibilidad de universalizar la Seguridad Social, sus pros y sus contras, se planteó la posibilidad de excluir al 15% de la población más rica. Al final, dicha medida fue desestimada, ya que la propia exclusión generaría más costes que beneficios. Igual ha ocurrido con diversas formas de co-pago de algunos servicios públicos, cuya implantación ha quedado desestimada por el mismo motivo. Y por otra parte, como también hemos indicado en anteriores artículos de esta serie, muchos trabajadores sociales han puesto en evidencia el estigma social derivado de las experiencias de precariedad y de exclusión social, que cada vez son mayores en nuestro país. Cuando el paro es minoritario o la pobreza no está tan extendida, para muchas personas los subsidios de pobreza son su certificado de fracaso social. Algunos estudios realizados en Estados Unidos demuestra que un segmento amplio de la población, incluso teniendo derecho a percibir determinadas prestaciones, no las solicitaban, porque hacerlo era quedar ante sus vecinos, amigos y familiares como un/a fracasado/a social. Medidas como la RB exterminarían completamente el estigma social derivado de la pobreza y de la exclusión social, finalizando también con prácticas sociales deleznables, generadas por la propia situación socioeconómica que viven muchas personas, tales como el reagrupamiento familiar, las solicitudes a las ONG's y organismos dedicados a la caridad (Cáritas, Bancos de Alimentos, etc.), la excesiva carga sobre las ya paupérrimas pensiones de nuestros mayores, o los terribles casos de suicidio que se dan en nuestra sociedad. 

 

Pero con la RB, incluso estas situaciones mejorarían, porque por ejemplo para el caso de las pensiones, las de cuantía inferior a la propia RB desaparecerían, y únicamente se mantendrían las de cuantía superior. Como sabemos, actualmente ocurre que con una pensión (la del abuelo o abuela) viven tres o cuatro personas de la misma familia (hijos/as y nietos/as, típicamente en paro o en situación precaria, que les imposibilita atender a su nivel de gastos). Mediante la RB tendríamos asegurados los ingresos de cada persona, individualmente, con lo cual acabaríamos con estas situaciones indeseables y frustrantes. Acabaríamos también con la práctica social (capitalista) de trabajar donde más nos paguen (arrastrados también por la sociedad de consumo), ya que tendríamos más libertad para dedicarnos a cualquier otra ocupación que nos complaciera más como personas, o bien trabajos más adaptados a nuestra cualificación, experiencia y gusto personal. Hay un pequeño estudio que se hizo hace unos 15 años en Bruselas, a partir de la experiencia de una serie de personas (70 en total), a las que les había tocado disfrutar de una asignación mensual de 1.000 euros de forma permanente. A los dos años de comenzar a cobrarla, la mayoría de dichas personas no había dejado su empleo, y la minoría que había abandonado su trabajo, lo hizo para tener más tiempo libre, y buscar otra ocupación más adecuada a su competencia técnica y a sus gustos personales. Como vemos, la extendida opinión de que la medida de la RB sólo serviría para fomentar que la gente no trabajara, es una auténtica falacia. 

 

De esta forma, acabaríamos con la tendencia actual de "creación de empleo", que más bien debería ser llamada "creación de precariedad", porque las personas serían más libres de aceptar trabajos u ocupaciones mal pagadas, o temporales, o a tiempo parcial, o estacionales, lo que obligaría también a los empresarios a ofrecer puestos de trabajo dignos. Acabaríamos por tanto con la demanda "esclava" y competitiva de empleo basura, a cualquier precio, para dejar únicamente en el mercado ofertas dignas de trabajo, que serían cubiertas por personas ya no sólo capacitadas, sino que iban a disfrutar aún más si cabe de su ocupación, ya que tendrían (gracias a la RB) su existencia material garantizada. Como se ve, mataríamos varios pájaros de un tiro. La RB daría la posibilidad de sentirse más realizado, y más productivo, ya que también está demostrado que una persona que trabaja en algo que le gusta, por propia elección personal, experiencia y cualificación, es mucho más productiva, y más feliz, y lo es menos cuando está descontenta, explotada, y ve cómo sus esfuerzos no sirven para sacarlo/a de la pobreza, de la precariedad y de la exclusión. Con la RB, los puestos de trabajo se convertirían en realmente estimulantes. Continuaremos en siguientes entregas.

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11 junio 2015 4 11 /06 /junio /2015 23:00

Los españoles deben ser conscientes de que es materialmente imposible que se puedan llevar a cabo políticas que satisfagan el interés nacional, el de la inmensa mayoría de la población, en el marco del euro tal y como está diseñado. Deben saber que el euro se concibió como una auténtica ratonera pero que en ningún lugar está escrito que los pueblos tengan que aceptarlo sin más. Hay otras formas de construir Europa y de hacer que funcione la moneda única

Vicenç Navarro y Juan Torres, "Un Proyecto Económico para la Gente"

LA DEUDA DEVORA

 

 

Al final de 2007, los pasivos financieros brutos de toda la economía española entre sus sectores, desglosados éstos entre las Administraciones Públicas, el sistema financiero, las empresas y las familias, ascendía a 9,7 billones de euros (a un mayor desglose los pasivos aumentarían), a los que habría que sumar otros 2,2 billones, la cifra que el conjunto de esos sectores internos, los agentes económicos del país, tenía como pasivos frente al exterior. Los pasivos totales, pues, eran 11,9 billones de euros, equivalentes a 11,3 veces el PIB de ese año. Los números al final de 2013, con todos los cambios económicos y convulsiones financieras registrados desde entonces, son los siguientes: los pasivos entre sectores internos 10,1 billones de euros, más 2,3 billones de pasivos exteriores, arrojan un total de 12,4 billones de euros de pasivos, lo que representa 12,2 veces el PIB de 2013 (inferior en un 3,4% al del año 2007). 

 

Con arreglo a la deuda, por tanto, la situación de la economía española se ha agravado en los últimos años, lo que significa que potencialmente está más expuesta a más agitaciones financieras de todo tipo que en el pasado. Las facilidades otorgadas por el BCE, con sus repercusiones en los tipos de interés, incluida la llamada prima de riesgo, pueden hacer creer que el clima económico y financiero está despejado, pero la insólita inestabilidad financiera internacional y europea está ahí y no pasará mucho tiempo antes de que inexorablemente surjan períodos de inquietud y descontrol. Si nos referimos a un aspecto particular y vital de la posición financiera del país, es preciso recordar que al final de 2007 la deuda pública del Estado se elevaba al 36% del PIB. Sin embargo, al acabar 2014 ya representaba el 100% del PIB. Toda la política brutal de ajuste y recortes para sanear las cuentas públicas se ha traducido en un vertiginoso incremento de la deuda pública y en un incorregible déficit de las Administraciones Públicas, que todavía para 2015 se estima con poco fundamento en un 4,5% del PIB, y generará, por consiguiente, más aumento de la deuda pública. 

 

Los pasivos exteriores y la deuda pública, dos datos fundamentales para enjuiciar la salud de una economía, siguen constituyendo una rémora muy pesada, que impiden admitir que la economía está saneada y en condiciones de despegar. Pasado el período electoral pendiente, tan proclive a prometer, falsear y mentir, aparecerán de nuevo los fantasmas de la crisis, si todo no se acelerar por Grecia. El Gobierno oculta y desprecia estos datos esenciales en su afán de confundir a la opinión pública, no sólo para hacer creer que la crisis ha pasado, sino también que su política de sacrificios y degradación del bienestar era correcta y la única posible. De ahí a concluir que es necesario seguir aplicando la austeridad queda un paso, dándose la paradoja de que mientras se resaltan los resultados de la economía española el Gobierno sigue endureciendo los recortes, como es el caso de los parados sin protección alguna.

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10 junio 2015 3 10 /06 /junio /2015 23:00

El Estado Español vive sin duda una época de cambios, pero aún es pronto para determinar si se transformará en un cambio de época

Katu Arkonada

Después de analizar los resultados de las pasadas Elecciones Autonómicas y Municipales, la presencia de PODEMOS en multitud de instancias institucionales, tanto Ayuntamientos como Comunidades Autónomas, abre la posibilidad de llegar a acuerdos o pactos con el resto de las formaciones políticas, para poder forzar no sólo la proclamación de Alcaldes/Alcaldesas y Presidentes/Presidentas de Comunidades y Municipios, sino el desarrollo de programas y propuestas de izquierdas en dichos ámbitos. No obstante, antes de tomar la política de pactos a la ligera, debemos reflexionar ampliamente sobre ella, para no caer en errores del pasado (ocurridos a otras fuerzas políticas) o reproducir conductas que puedan ocasionar erosiones, desgastes o pérdidas de credibilidad de la formación morada. 

 

Pero vayamos por partes. La realidad es que PODEMOS consigue un resultado excepcional, que marca su progresión continua, aunque quizá no tan rápida como desearíamos. Su participación directa o indirecta (en confluencia con otras fuerzas y movimientos sociales) hace que se consolide como tercera fuerza política a nivel de todo el Estado (aunque aún existen territorios donde no obtienen representación), serán la llave para el gobierno en multitud de CC.AA., se sitúan en una excelente posición de cara a las Elecciones Generales de finales de año (Armando B. Ginés hace un cálculo extrapolado en este artículo), y su apoyo mediante las candidaturas de unidad popular han sido determinantes para propiciar el triunfo sobre las dos plazas fundamentales, como son Madrid (Manuela Carmena), y Barcelona (Ada Colau). Y todo ello, aún con los frenos de una tremenda campaña de intoxicación mediática en su contra, y algunos errores internos, propios del despliegue de cualquier otra organización. Este resultado abre, como decimos, la posibilidad de pactos, incluso la necesidad de entenderse en un montón de plazas. Pero dichos acuerdos de "gobernabilidad" no deben consistir en ningún caso en simples intercambios de cargos o sillones, sino en pactos en torno a la negociación de un proyecto (o a parte de él). En otras palabras, se deben negociar propuestas en vez de repartos del poder. 

 

Si examinamos los diversos escenarios de pacto, en los diferentes ámbitos geográficos e institucionales donde son posibles, enseguida el actor político que aparece en primer lugar es el PSOE. Pero, ¿vamos a dejarnos "querer" tan rápidamente por aquéllos a los que llevamos llamando "casta" desde que PODEMOS se forjó como opción política? ¿Vamos a pactar tan rápidamente con aquéllos que hasta hace dos días nos llamaban "populistas", y no se atrevían ni a mencionar nuestro nombre? Preguntado después de la jornada electoral del 24 de mayo sobre los pactos con PODEMOS, el Secretario de Organización del PSOE, César Luena, ha tenido la desfachatez de afimar que la formación de Pablo Iglesias ya no es populista, porque ya está presente en las Instituciones. Con afirmaciones como ésta, delatan la poca consistencia que ofrecen, y la gran desconfianza que inspiran. Recordemos que el PSOE actual representa, mediante renovadas generaciones de dirigentes políticos, al mismo PSOE de los recortes sociales, de las reformas fiscales regresivas, de los ERE fraudulentos de Andalucía, de la reforma del artículo 135 de la Constitución en acuerdo con el PP, de la concesión de poder a la Iglesia Católica, de las reformas laborales, del recorte de las pensiones, de la Ley "Antiyihadista" en acuerdo con el PP, del apoyo al fracking o al TTIP, o de las reformas neoliberales de Zapatero, entre otras muchas fechorías.

 

La opinión de José López al respecto es la siguiente: "Está claro también que no puede darse un cheque en blanco al PSOE. No olvidemos que dicho partido ha gobernado durante muchos años, y es, junto al PP, el principal responsable de la situación desastrosa actual en nuestro país. Ya hemos comprobado el precio que pagan los partidos minoritarios que sirven de muleta al PSOE. Veáse el caso de IU. Así pues, tenemos el peligro de que, por un lado, si PODEMOS no  pacta la situación permanezca igual y se muestre como un partido poco responsable ante la ciudadanía (y ésta necesita un cambio de rumbo urgente), y por otro lado, si pacta puede verse perjudicado en el futuro de cara a las elecciones generales pues el electorado puede volver a caer en la trampa del voto útil al PSOE si éste consigue mostrarse como la fuerza hegemónica de la izquierda. El tema es complicado porque dependiendo de lo que se haga y de cómo se haga puede salir el tiro por la culata".

 

Por su parte, Jesús Sánchez Rodríguez afirma lo siguiente: "Pero el PSOE es parte del problema para la izquierda, no de la solución. Y no porque sea parte de la casta (...), sino porque (...) es parte del establishment: la pertenencia a la OTAN, la aceptación de Maastricht, la reconversión industrial, el giro neoliberal de Zapatero, las huelgas generales de los sindicatos, el comportamiento de la socialdemocracia europea, han demostrado durante toda una época dónde está situado el PSOE. Sería toda una ironía que PODEMOS después de haber rechazado firmemente la alianza con IU ahora pactase con el PSOE". Está claro, por tanto, que la situación requiere firmeza y valentía, pero extrema prudencia, estando dispuesto a hablar en base a propuestas concretas, exigiendo al partido de Pedro Sánchez que efectúe un giro de 180 grados sobre sus anteriores políticas, y dejando claro que únicamente son alianzas para impedir que el poder continúe siendo gestionado por el PP.

 

No debemos caer por tanto en la ilusión desmedida que nos lleve a una realidad más perjudicial a largo plazo. La euforia de haber conseguido buenos resultados electorales no debe hacernos perder el norte, ni desviarnos de nuestro horizonte principal, que es provocar un cambio político radical en nuestro país. En ese sentido, tenemos experiencias recientes de otras fuerzas políticas, como Izquierda Unida, concretamente en Andalucía, que quisieron poner por delante sus ansias de poder antes que su fidelidad a un ideario y a unos votantes, que no querían que su formación política entrara a formar parte de un Gobierno de coalición con el PSOE andaluz. El planteamiento más correcto, por tanto, creo que debe centrarse en plantear, con aquéllas fuerzas donde sea posible, una especie de memorando de entendimiento inicial, con unas medidas parciales pero concretas, mediante las cuales las otras fuerzas políticas se comprometan a cambiar radicalmente los objetivos y prácticas llevadas a cabo hasta ahora, garantizando los derechos humanos, abandonando la austeridad y los recortes, potenciando el sector público, desmontando la corrupción, y reactivando las políticas sociales. Sólo desde esta óptica será posible otorgar la confianza a terceras fuerzas políticas, para que puedan gobernar (léase PSOE), sin comprometer nuestro ideario, sin mancharnos ni contaminarnos, y sin perder ni pizca de la credibilidad y de la frescura actual de PODEMOS.

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9 junio 2015 2 09 /06 /junio /2015 23:00

Vivimos en un mundo donde todo está globalizado, menos los resortes que permiten que la gente viva dignamente

Juan Torres

La Humanidad ha imaginado muchas veces vivir en un Estado de Derecho pero, en realidad, esa experiencia aún está por realizar

Carlos Fernández Liria y Luis Alegre

La economía mundial es la más eficiente expresión del crimen organizado

Eduardo Galeano

Aunque solemos circunscribir el ámbito de la lucha de clases a nuestro entorno más cercano, nuestro país, nuestra ciudad, o nuestra Comunidad, lo cierto es que la batalla librada por el capital transnacional, a todo lo largo y ancho del globo, en contra de las clases populares, en contra de las personas, de los pueblos, de los colectivos más oprimidos, sometiéndolos a su antojo, bajo un despótico poder, y saqueando el entorno natural y sus recursos, está llegando ya a límites de todo punto insostenibles. El exagerado poder y control que el imperialismo y el capitalismo ejercen contra sus súbditos de pueblos y naciones es tal, que resulta auténticamente desesperante esbozar cualquier intento de rebelión ante él. Hace pocos días publicábamos un artículo sobre la posibilidad de organizar una "isla de socialismo" en torno a un sólo país, pero concluíamos que sería realmente muy complicado alcanzarlo. Veamos siquiera algunos datos ilustrativos. 

 

En el excelente artículo de Roberto Savio "Un pilar del neoliberalismo se está tambaleando", en el que nos basamos para extraer algunos datos del presente artículo, se afirma lo siguiente: "Los banqueros, y sus hooligans y afines, verdaderos responsables de la crisis mundial, han logrado impunidad total. Se calcula que se han sustraído más de tres billones (nuestros billones: millones de millones) de dólares de los ciudadanos de medio mundo. Para mantener a los bancos, a los máximos causantes del desorden, en pie por supuesto. Todo por la Patria, todo por la banca. Demasiado gran-mafiosos para dejarlos caer en el fango. Lo que sus intelectuales orgánicos y afines pregonan para todos los demás. Los más de 140.000 millones de dólares en multas, una limosnita en sus cálculos, que los bancos del mundo se calcula que han pagado desde 2008 dan una medida cuantitativa de sus actividades ilegales y delictivas. La mafia en el puesto de mando mundial. Sin tocarla y recibiendo apoyos billonarios". 

 

Por su parte y en el otro extremo, la ONU calcula que la crisis financiera ha creado-causado-generado-provocado al menos 200 millones de nuevos pobres en el mundo, millones de puestos de trabajo precarios repartidos por todo el orbe, y varios millones de desempleados, especialmente jóvenes (pero también adultos), que ya difícilmente tendrán un trabajo estable a lo largo de su vida. Sin embargo, se nos siguen vendiendo las tremendas "bondades" de la austeridad y del neoliberalismo, como recetas certeras para "salir de la crisis". Pretenden que continuemos comulgando con ruedas de molino. Y mientras la participación de los salarios en el ingreso nacional de los países del G-7, los más industrializados del mundo, se ha reducido en un 12% durante los últimos 30 años, la desigualdad ha crecido un 25% en las mismas tres décadas. Hoy día, hasta la OCDE denuncia el demencial aumento de la desigualdad social dentro de los países de su entorno, ampliándose la brecha social entre ricos y pobres. El gobierno británico afirma que en el último año se han creado 600.000 nuevos puestos de trabajo, pero la gran mayoría de ellos son a tiempo parcial o mal pagados, y el empleo público está en su nivel más bajo desde 1999. En el Reino Unido, además, se está extendiendo una nueva "modalidad laboral", denominada contrato-cero, precisamente porque se contratan cero horas de trabajo, es decir, ninguna, o todas, porque se trata de unos empleos que exigen disponibilidad total, en cualquier momento, todos los días de la semana, durante todos los meses del año. Los trabajadores quedan completamente amarrados a esta nueva fórmula explotadora, en la que ni siquiera pueden planificar mínimamente su vida personal. Precariedad en estado extremo.

 

Volviendo de nuevo al artículo de Roberto Savio, el fundador de IPS Noticias, se nos informa: La Organización de las Naciones Unidas calcula que la crisis financiera ha creado al menos 200 millones de nuevos pobres, cientos de miles de puestos de trabajo precarios, y varios millones de desempleados, especialmente jóvenes. Sin embargo, nadie ha sido responsabilizado. Las cárceles están llenas de personas apresadas por robos menores, que han causado un impacto social inmensamente menor. En cambio en 2014, James Gorman, el jefe del banco Morgan Stanley, cobró 22,5 millones de dólares. El jefe de Goldman Sachs, Lloyd Blankfein, 24 millones, James Dimon, jefe de J. P. Morgan, 20 millones. El más explotado de todos, Brian Moynihan, del Bank of America, cobró unos míseros 13 millones de dólares. Nada detiene el auge de los banqueros”. Pero es curioso que cuando nos informan sobre los beneficios de las grandes empresas, nunca se hacen públicas las cifras reales de impuestos que pagan, con lo cual no sentamos una conciencia ciudadana sobre la importancia de una fiscalidad justa y progresiva, así como sobre la contribución de estos grandes agentes del capitalismo al bien común.

 

Rosa Guevara nos ofrece aún datos adicionales sobre el poderío empresarial en un magnífico artículo recopilatorio, informándonos de los beneficios de Microsoft en el tercer trimestre fiscal (4.985 millones de dólares), de Starbucks en el primer trimestre (1.365 millones de euros, con un incremento del 52,8% sobre el mismo período del año anterior), de Google en el primer trimestre (3.590 millones de dólares, un incremento del 4% con respecto a 2014), de Amazon en el primer trimestre (22.720 millones de dólares), o de Apple, que cerró el segundo trimestre de su ejercicio fiscal (que se inició en octubre) con un beneficio de 13.570 millones de dólares (un 33% más que en el año anterior). Y cómo no, hemos de referirnos a la expresión más brutal de la lucha de clases, extrapolada al ámbito internacional, como es la protagonizada por los éxodos masivos de población, las oleadas migratorias y las peticiones de asilo. Según la ONU (UNFPA) los flujos migratorios internacionales han aumentado en términos absolutos desde 75 millones de personas en 1960, a 214 millones de seres humanos en el año 2011. Un incremento del 170%, sin contar aún con el conflicto en Siria, ni con las explosiones migratorias de los países del norte de África. De continuar esta tendencia, la desigualdad será endémica a nivel internacional, y globalizada en todos los continentes. Las previsiones estiman que para 2016 el 1% de las personas de este planeta controlarán más del 50% de la riqueza mundial, y serán dueñas de más bienes que el otro 99% en su conjunto. Un panorama desolador. Ya en 2013, las 85 personas más ricas del mundo poseían tanta riqueza como los 3.500 millones de personas más pobres del planeta. 

 

Para alcanzar este casi absoluto poder, el gran capital lleva desplegando su estrategia desde hace varias décadas. Una estrategia ya bastante conocida y estudiada. El gran pensador egipcio Samir Amín afirma que la hegemonía de la clase dominante a nivel mundial está organizada sobre la base del control y del poder de cinco grandes monopolios: el monopolio tecnológico, el control de los mercados financieros mundiales, el acceso monopolista a los recursos naturales del planeta, el monopolio de los medios de comunicación y el monopolio de las armas de destrucción masiva. Todo ello garantiza que se pueda contrarrestar cualquier conato de revolución, sea ésta más o menos local, así como organizar diferentes frentes para derrocar cualquier intento de subvertir las reglas y el poderío de la globalización capitalista. Y de hecho, no dudan en hacerlo, empleándose a fondo, sin vacilaciones ni titubeos, y así lleva ocurriendo desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Mediante el monopolio de los medios de comunicación, desde las grandes empresas transnacionales, que disponen de gran cantidad de medios afines, y de todo un ejército de periodistas a sueldo, no vacilan en tergiversar y manipular cualquier información, para ofrecer una imagen denigrante de cualquier país que ose implantar un régimen distinto, de mayor justicia social para su ciudadanía.

 

Mediante el control de los mercados financieros mundiales, chantajean permanentemente a los países que no se someten a sus indecentes dictados, y presionan económicamente a sus gobiernos para hacerlos pasar por el aro del capitalismo más salvaje. Su acceso monopolista a los recursos naturales del planeta les proporciona el control sobre las grandes materias primas a nivel mundial, y además, no dudan en someter, saquear y expoliar a los países menos desarrollados, con tal de acceder y controlar sus recursos naturales, como el petróleo, el gas, los minerales, etc. Por fin, y por si todo lo anterior se complica demasiado, no dudan en organizar "intervenciones humanitarias" (que es el nuevo eufemismo para denominar a las guerras) contra la población de dichos países, derrocando a sus legítimos gobiernos, enfrentando a su población, e incluso invadiendo y saqueando sus territorios. Esta lucha de clases a nivel internacional no distingue razas, colores ni fronteras, en su afán obsesivo por extender la hegemonía del capital. Bajo su yugo, todos los continentes, todos los países han de estar sometidos a sus crueles e inhumanas reglas. Tan sólo las posibles iniciativas locales que consigan aglutinar apoyos populares masivos, unidos a la expansión mediante bloques alternativos con otros países, permitirán hacer frente a esta extrema ofensiva del capital. 

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8 junio 2015 1 08 /06 /junio /2015 23:00

El poder económico otorga a los medios de masas el monopolio de la información y del pensamiento, más bien de la ausencia de pensamiento. No existe un espacio para el pensamiento libre, crítico y democrático, no cabe la idea discrepante

Antonio José Gil Padilla

Por su parte, históricamente y en capa época, todas las guerras contaron con un gran componente de ese proceso que hemos denominado "lavado de cerebro", y en dichos casos, los dirigentes nos han intentado hacer ver peligros que muchas veces son inexistentes, conflictos creados bajo otros oscuros intereses, o bien, muchas guerras tuvieron como preludio la aplicación de la propaganda sistemática, ya que si los dirigentes en cuestión nos dejaran ver sus verdaderas intenciones y nos explicaran que una guerra se inicia para favorecer a un grupo económico en particular, o para lograr mano de obra barata, materias primas o nuevos mercados, difícilmente contarían con la masiva adhesión, pero si en cambio nos hacen ver que todos estamos en peligro, describiendo una situación engañosa (a veces hasta surrealista), nos mostraremos más predispuestos a empuñar las armas. Herbert Marcuse fue uno de los pensadores convocados para la redacción del libro "El Humanismo Socialista", y con respecto a este tema que nos ocupa, afirmaba: "La sociedad industrial avanzada es una sociedad en la que el aparato técnico de producción y distribución se ha convertido en un aparato político totalitario, que coordina y dirige todas las dimensiones de la vida, tanto el tiempo de ocio como el tiempo de trabajo, tanto los pensamientos negativos como los positivos".

 

Hoy día los grandes medios de comunicación audiovisuales determinan un nuevo tipo de analfabetismo, que llena de imágenes los ojos y de sonidos los oídos, pero deja vacío el cerebro, y bajo este proceso de aculturación y embrutecimiento, el hombre va perdiendo cualidades según se convierte en consumidor pasivo guiado por una gran organización que no tiene otra finalidad que ser más poderosa. Suele ocurrir que una persona cree haber meditado algo y que por lo tanto sus ideas son el producto de la actividad "libre" de su cerebro, pero la verdad es que ha transferido su cerebro a los ídolos de la opinión pública, a la prensa, al gobierno, o a un determinado líder político. Creen sinceramente que son aquéllos los que aceptan sus pensamientos, pero lo real es que se ha transformado en un seguidor de propuestas ajenas, esas otras personas (o Instituciones) se han convertido en objeto de idolatría, y pasa a establecerse una relación de dependencia, en definitiva, pasamos a ser esclavos, porque dejamos con ellos nuestro cerebro en depósito.

 

Cuando una sociedad con doctrina política contraria, impone a los niños/as las ideas dominantes por medio de sus padres, la educación, la prensa, la televisión, Internet, etc., se la denomina "lavado de cerebro", "propaganda", "adoctrinamiento", pero cuando eso mismo se realiza en el seno de nuestra sociedad se la llama "educación" e "información". Las diferentes varas de medir, así como la terminología (en realidad eufemismos) aplicada, nos delatan claramente dónde están los auténticos intereses. Aún cuando las sociedades difieren en el grado de lavado de cerebro, la diferencia no es tan significativa como para alterar la imagen fundamental que en todas las sociedades existe, donde esa mezcla que incluye represión (aunque sea subliminal) con la mansa aceptación y asunción de un conjunto o escala de valores sociales. No se trata de una cuestión de mayor o menor inteligencia, ya que personas sumamente inteligentes concluyen repitiendo como loros las supuestas "verdades" de los periódicos, aún cuando no sean más que puras patrañas. En definitiva, se trata de una cuestión de carácter, como así lo constata Erich Fromm: "A fin de poder reducir el nivel general de estupidez, lo que necesitamos no es más intelecto, sino un tipo diferente de carácter: hombres que sean independientes y audaces, y que estén enamorados de la vida".

 

Bien, vamos a poner un ejemplo actual de hasta qué punto el pensamiento dominante se cuela en el mundo infantil, introduciendo un tema completamente aberrante, pero por supuesto, disfrazado de tema de importantísima actualidad, para el cual, se entiende, nuestros infantes han de estar formados. Se trata del tema de la denominada "Educación Financiera". Hace pocos meses saltaba en los noticiarios de prensa y televisión el hecho de que se había contratado a una serie de banqueros para que ilustraran a nuestros jóvenes en los colegios sobre esta "cultura financiera". Obsérvese la aberración: los mismos que nos han traído a esta crisis, los mismos que despliegan una crueldad sin fin, deshauciando a las personas de sus casas, o timando a personas mayores para suscribir preferentes, esos mismos ilustran ahora en el colegio a nuestros niños y jóvenes en la cultura financiera. Pero tenemos muchos más ejemplos de este tema, que vamos a ir exponiendo, como magnífico caso de transmisión del pensamiento dominante. En efecto, el capitalismo salvaje se asume ya en los manuales de estudio. En mayo de 2013 fue presentado en la Bolsa de Madrid el texto escolar "Mi primer libro de Economía. Ahorro e Inversión", todo un texto "infantil", profusamente ilustrado, que bajo la inocencia de unos conceptos supuestamente cotidianos, intenta difundir la macabra ideología de la banca privada a nuestros estudiantes. 

 

Nuestros gobernantes ya no sólo se han conformado con eliminar la asignatura de Educación para la Ciudadanía, porque era una materia donde se analizaban las causas que provocan la violación de los Derechos Humanos, la pobreza o la desigualdad, eliminando así cualquier alusión a los conflictos sociales y su origen que se dan en nuestra sociedad. Esto, según el actual Ministro de Educación, adoctrinaba ideológicamente a las futuras generaciones, al igual que hablar de todo lo referente a la igualdad entre hombres y mujeres, la feminización de la pobreza, el rechazo a cualquier forma de discriminación, no sólo la homofóbica, sino toda forma de aporofobia, racismo o xenofobia. Pero por supuesto, la "doctrina" católica, que se ha recuperado en la LOMCE, ésta no adoctrina. Obsérvese la paradoja (seguramente será porque la religión sí que es una materia neutral, aséptica y empírica donde las haya). Si los dejamos, seguro que la Religión adoptará el estatus de una materia instrumental, troncal y básica, es decir, al más alto nivel del currículum. Pero en fin, a lo que vamos, porque de la Religión (mejor dicho, de la Iglesia Católica) ya nos ocuparemos en su momento. 

 

La Junta de Castilla y León ha querido ir mucho más allá, avanzando en el currículum escolar hacia los fundamentos del modelo neoliberal de la actual fase del capitalismo. En efecto, se instruye a los chicos y chicas de dicha Comunidad sobre valores tan "interesantes" como la defensa de la iniciativa económica privada en la generación de riqueza, y el fomento del espíritu emprendedor. Y en este contexto, se publicó el libro de referencia citado anteriormente, elaborado por una directora de la entidad financiera "Inversis Banco", que tiene entre su accionariado a Bankia (el banco del rescate multimillonario, de las estafas de las preferentes, de las Tarjetas Black, o de Rodrigo Rato), o a la empresa Indra (cuyo 27% de beneficios proviene del negocio de las armas, y que está siendo investigada por diversos fraudes a la Administración Pública). Este es el plantel. A los chicos y chicas no se les va a hablar sobre el bien común, y la necesidad de conservarlo, sino que se les va a enseñar cómo especular e invertir, cómo tratar la inflación, a no poner todos los huevos en la misma cesta (por si nos sobreviene otra crisis capitalista y nos deja sin nada), etc. No se va a culpabilizar a los responsables de este indecente sistema, sino que son ellos los que van a ilustrar a nuestros chavales cómo han de hacerse las cosas, y con qué conocimientos y actitudes tienen que ir por la vida. Esto es lo que nuestro sistema educativo considera importante para ellos/as. 

 

De esta forma, no se explicará una Economía como Ciencia Social al servicio del bienestar humano y del bien común, sino una economía de base especulativa y egoísta, bajo parámetros de "cultura financiera básica" que inducen a los alumnos a desarrollar prácticas de competitividad, así como a entender la economía bajo el enfoque de los banqueros y financieros más desalmados. Aprenderán a conocer la prima de riesgo, el funcionamiento de la bolsa, o los ciclos de inversión. Todo esto les parecen unos magníficos contenidos, unas extraordinarias destrezas, unas imprescindibles competencias, y unos necesarios valores para adentrarse en el mundo de las finanzas, y convertirse de mayores en auténticos tiburones financieros en el mundo de la especulación brutal y del pelotazo bursátil. Ahí es nada. Cuando desde estas tempranas edades estamos fomentando estos valores, ¿qué esquemas mentales estamos desarrollando? ¿Qué aspiraciones, objetivos y necesidades estamos creando a estos chicos/as? ¿Qué tipo de ciudadanía estamos formando? Se abandonan la educación para la paz, o la educación para la igualdad, o la educación intercultural, y se sustituye por esta educación financiera, importantísima para que nuestros alumnos entre 5 y 8 años, cuando sean mayores, sean auténticos ciudadanos críticos, libres y responsables...¿así es como se consigue? Continuaremos en siguientes entregas.

 

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7 junio 2015 7 07 /06 /junio /2015 23:00

La pobreza es la peor forma de violencia

Mahatma Ghandi

La Renta Básica (RB), por tanto, es un instrumento mucho más valioso de lo que a simple vista puede parecer, y de ahí su fuerte contestación, no sólo desde los sectores más ultraliberales, sino incluso desde los sectores más tímidos de la izquierda. Daniel Raventòs analiza el sentido político, social y filosófico de la RB en su artículo "Vida buena, virtud y existencia material garantizada", publicado en Viento Sur. La inserta dentro del concepto de lo que él denomina "Libertad Republicana" (podríamos denominarla también "Libertad Socialista"), que el autor define en los siguientes términos: "X es libre republicanamente (dentro de la vida social) si: 1) no depende de otra persona para vivir. Lo que equivale a decir que tiene una existencia social autónoma garantizada o, lo que es lo mismo, que tiene algún tipo de propiedad que le permite subsistir con comodidad; 2) nadie puede interferir arbitrariamente (es decir, ilícitamente o ilegalmente) en el ámbito de la existencia social autónoma de X (en su propiedad)". 

 

Y continúa: "Con lo que: 3) la república puede interferir lícitamente en el ámbito de existencia social autónoma de X, siempre que X esté en relación política de parigualdad con todos los demás ciudadanos libres de la república, con igual capacidad que ellos para gobernar y ser gobernado; 4) cualquier interferencia (de otras personas o personas, o del conjunto de la república) en el ámbito de existencia social privada de X que dañe ese ámbito hasta hacerle perder a X su autonomía social, poniéndolo a merced de terceros, es ilícita; 5) la república está obligada a interferir en el ámbito de existencia social privada de X, si ese ámbito privado capacita a X para disputar con posibilidades de éxito a la república el derecho de ésta a definir el bien público. Es decir, la república debe garantizar a toda la ciudadanía la libertad republicana. Finalmente, 6) X está afianzado en su libertad cívico-política por un núcleo duro –más o menos grande– de derechos constitutivos (no puramente instrumentales) que nadie puede arrebatarle, ni puede él mismo alienar (vender o donar) a voluntad, sin perder su condición de ciudadano libre".

 

De este modo, la tradición republicana defiende que cuando la ciudadanía tiene garantizada por la República una base material para su existencia social autónoma, puede desarrollar una capacidad para autogobernarse en su vida privada. Y además, tal garantía de una base material para la existencia social autónoma de los individuos posibilita que éstos desarrollen su capacidad para la actividad pública. De esta manera, la RB puede ser una buena forma de garantizar la existencia material de todas las personas, que haga posible su libertad. ¿Por qué nos cuesta tanto trabajo no sólo entender, sino interiorizar y llevar a la práctica estos postulados? En una palabra, ¿por qué tenemos tanto miedo (como sociedad) a garantizar la existencia material de las personas? Y ahí llegamos al auténtico meollo de la cuestión. Como sostuvo Marx, las condiciones materiales de la existencia de las personas determinan su conciencia social. El capitalismo ha demostrado que controlando dicha existencia material, haciéndola cada vez más dependiente, mediante la venta de la fuerza de trabajo por parte de la clase trabajadora a la clase dominante, la conciencia es controlada por el sistema, que mantiene el control sobre el pensamiento y la rebeldía de los explotados y de los oprimidos. De ahí que la RB, como medida liberadora de esta situación, haya de ser entendida como una medida anticapitalista.

 

La conclusión está bien clara: desde una visión socialista, sin la existencia material garantizada no puede existir la verdadera libertad. O expresado en otras palabras, desde un enfoque socialista, la libertad política y social, y el ejercicio responsable de ciudadanía son completamente incompatibles con la existencia de unas relaciones de dominación mediante las cuales los propietarios de los medios de producción, los ricos y poderosos, los latifundistas y las grandes fortunas ejercen dominio sobre aquéllos que, por no ser completamente libres, están sujetos a todo tipo de dependencias. Y en este sentido, la RB posibilitaría, siempre que consistiera en una cantidad igual o superior al umbral de la pobreza, y concedida de forma universal, individual e incondicional, planear una vida digna a muchas personas que ahora mismo no pueden disfrutarla, por estar inmersos/as en situaciones de dependencia total frente a una serie de subsidios que no cubren las necesidades básicas, y un sistema capitalista cruel e inhumano que no respeta los derechos humanos fundamentales. Por lo pronto, permitiría para muchas personas rechazar condiciones de trabajo indignantes o simplemente no deseadas, planificar más libremente diferentes etapas de nuestras vidas (hay momentos de las mismas en que se necesita más tiempo libre, otros donde se requiere mayor capacidad adquisitiva, etc.), y para una parte muy importante de la clase trabajadora, disponer de una caja de resistencia que ofrezca la libertad e independencia materiales para poder hacer frente, por ejemplo, a una huelga laboral, especialmente si ésta fuera de larga duración. 

 

Para otras personas, les daría la independencia y seguridad necesarias para emprender determinadas actividades de auto-ocupación o de investigación, para participar en actividades voluntarias o de militancia (que son imposibilitadas bajo la vorágine de nuestra vida actual, dependiente de cubrir unas necesidades básicas, y otras no tan básicas impuestas por el consumismo capitalista), o simplemente para llevar a cabo objetivos, proyectos, sueños o causas personales. Para muchas mujeres, podría significar también dejar de depender económicamente de sus maridos, o compeñeros sentimentales. Representaría, como medida anticapitalista, un alto grado de desmercantilización de la fuerza de trabajo, una dignificación de la actividad humana, una fuerza de presión ante los empresarios sin escrúpulos, que habrían de replantear sus actividades y negocios desde puntos de vista más éticos y humanos. No obstante, quede bien claro que la RB por sí misma no acabaría con el propio sistema capitalista, ni sería la panacea para garantizar una vida más justa socialmente, simplemente es una gran medida que contribuiría con su granito de arena a conseguir ese panorama. Continuaremos en siguientes entregas.

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4 junio 2015 4 04 /06 /junio /2015 23:00

La zona monetaria euro está “mal” diseñada, en beneficio de Alemania y de las grandes corporaciones y muy especial de las financieras: carece de elementos que sabemos que son imprescindibles para que una unión monetaria sea óptima y funcione correctamente cuando se presentan problemas, es decir, sin generar más asimetrías y desigualdades, constantes desequilibrios y una continua inestabilidad

Vicenç Navarro y Juan Torres, "Un Proyecto Económico para la Gente"

SIGUE LA CRISIS

 

En lo que atañe a nuestro país, las razones expuestas en el Manifiesto de 2013 para postular la recuperación de la soberanía económica y la salida del euro siguen vigentes plenamente, a pesar de la confusión existente, fomentada con tenacidad por el Gobierno, empeñado demagógica y tramposamente en convencer que la crisis económica es un asunto del pasado. Los cambios mínimos en la evolución de la economía española de los que se presume no permiten sostener que la crisis está superada. La crisis es justamente la desoladora situación económica y social. Los destrozos que se han causado desde 2008 hasta la actualidad en el plano económico, empezando por el paro y la precariedad, en las relaciones laborales, en el Estado del Bienestar, en las desigualdades, etc., son tantos, que desde el punto de vista del bienestar general del país, la crisis no podrá darse por superada en muchos años y no precisamente como consecuencia de un modesto crecimiento del PIB, favorecido por algunos acontecimientos --BCE, petróleo, turismo, depreciación del euro-- y en ausencia de ningún plan o criterio para evitar los errores del pasado. 

 

Hablar del nuevo modelo económico siempre ha sido una broma de mal gusto: lo que urge para el Gobierno es poder hablar de crecimiento, y, como la supuesta recuperación es lenta y contradictoria, cada vez necesita engrosar la mentira para sostener su mensaje, básico para sus campañas electorales. No aceptamos el argumento oportunista que afirma que la crisis ha doblado la esquina. La crisis social y económica está bien instalada y bien arraigada. Combinada con los acontecimientos políticos que vienen ocurriendo, ha conducido al país a una situación excepcional. No se trata, por tanto, de arrojarse estadísticas económicas, por lo demás tan fáciles de manipular, sino de valorar la situación objetiva del país en el contexto europeo. 

 

Como análisis generalmente admitido, se reconoce que la crisis financiera internacional, origen de la posterior crisis económica, tuvo lugar por el sobreendeudamiento financiero en todos los ámbitos y niveles, y se desencadenó con la quiebra del banco norteamericano Lehman Brothers en septiembre de 2008. Instalada la desconfianza general en los mercados financieros y obstruidos los canales de financiación establecidos, la profundidad de la crisis en cada uno de los países tuvo que ver con su situación de endeudamiento y las posibilidades de afrontarla, no disponiendo los países de la Zona Euro de un Banco Central susceptible de desempeñar el papel de la Reserva Federal en los Estados Unidos. La economía española era una de las más endeudadas del mundo, consecuencia de los agudos desequilibrios de la balanza por cuenta corriente desde la implantación del euro y de su participación entusiasta en la euforia financiera que precedió a la crisis. Por tanto, era proclive a padecer una gran conmoción económica, tal como ha ocurrido, sin que los datos de fondo hayan desaparecido.

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3 junio 2015 3 03 /06 /junio /2015 23:00

No hay justicia internacional o supranacional. Los pueblos están abandonados a su suerte. Los Estados Unidos atacan siempre a los gobiernos que intentan cambiar la sociedad

Manuel Zelaya, ex Presidente de Honduras

Continuando con el desarrollo del llamado Estado Islámico, hay que partir de la base y ponernos en el lugar de la terrible situación en que quedan poblaciones, ciudades y países al completo después de las "intervenciones" norteamericanas. Tómese Irak, Afganistán o Libia, por citar ejemplos recientes. El nivel de devastación y caos al que llegan las poblaciones de estos países es tal que ni siquiera la más mínima organización civil es posible. Proliferan entonces las bandas tribales, que como protagonistas de un saqueo constante de todo lo que encuentran a su paso, imponen el terror por donde avanzan, en aras de instaurar un poder regional cada vez mayor. No existe gobierno, ni policía, ni organización de la sociedad civil, es decir, no existen los mínimos rudimentos de un Estado que pueda organizar mínimamente las ruinas de una sociedad resultante de tal devastación. Entonces, a partir de bandas de extremistas islámicos en gran medida insignificantes, desperdigadas en pequeños grupos por las recónditas zonas tribales de dichos países, se fue formando, desde un rudimentario Ejército, una fuerza organizada, terrible y poderosa, muy bien financiada, capaz de destrozar todo lo que va encontrando a su paso.

Contemplamos con estupor las bárbaras imágenes que los integrantes del DAESH nos envían a Occidente, pero se nos olvidan las salvajes prácticas que los norteamericanos han llevado a cabo cuando han invadido dichos países. ¿No recordamos acaso las deleznables prácticas ejecutadas en la prisión de Abu Ghraid? Allí, los soldados estadounidenses torturaron y abusaron de los prisioneros iraquíes, y la CIA grabó las repetidas torturas y abusos a los sospechosos de pertenecer a Al Qaeda en sus "agujeros negros". En 2005, un oficial de esa Agencia los destruyó, para que no se proyectaran algún día ante un tribunal estadounidense. ¿No recordamos acaso el vídeo del helicóptero Apache publicado por WikiLeaks en el que los pilotos estadounidenses ametrallan a civiles iraquíes por las calles de Bagdad (incluidos los periodistas internacionales), mientras que en la banda sonora se oye cómo la tripulación ríe sus ocurrencias? ¿Se nos ha olvidado acaso el vídeo de las tropas estadounidenses orinando sobre los cadáveres de los combatientes talibanes muertos en Afganistán? ¿O acaso se nos han olvidado las fotos-trofeo con partes del cuerpo de los muertos llevados a casa por soldados estadounidenses? Asímismo, hubo películas con grabaciones de las víctimas de las campañas de asesinato de los drones de Washington en las áreas tribales recónditas del planeta, tildadas de "aplastar insectos", y más vídeos macabros y grabaciones similares de combates aéreos de helicópteros.

Es lógico pensar, entonces, que todo este aberrante arsenal de macabras prácticas, las invasiones, las ocupaciones, las campañas de aviones teledirigidos en varios territorios, las muertes que superan los cientos de miles, el salvajismo practicado con los prisioneros y los muertos, el desarraigo de millones de personas enviadas al exilio interno o externo, financiados por miles de millones de dólares de los presupuestos norteamericanos, han demostrado ser las herramientas por excelencia para el reclutamiento de yihadistas. Pero entiéndase bien nuestro mensaje y nuestros argumentos: NO ESTAMOS BAJO NINGÚN CONCEPTO JUSTIFICANDO LA EXISTENCIA DEL ESTADO ISLÁMICO, SOLO ESTAMOS EXPLICANDO LOS MOTIVOS QUE DAN ORIGEN A SU DESARROLLO. La conclusión por tanto está clara: con todo lo que Estados Unidos hizo a partir de iniciar ese proceso provocando insurgencias, guerras civiles, crecimiento de milicias extremistas y el caos y el colapso de las estructuras estatales derivadas de la devastación y el pillaje, garantizó asímismo el surgimiento de algo nuevo sobre nuestro planeta: el Estado Islámico de Iraq y Siria (ISIS), así como otros grupos extremistas que iban desde los talibanes pakistaníes, ahora desafiando al Estado en ciertas áreas de ese país, a Ansar al-Sharia en Libia, o Al-Qaeda en la península arábiga de Yemen.

Por tanto, afirmémoslo claro de una vez: estas terribles estructuras del terror y la dominación son, en verdad, el propio engendro de Washington. Una peligrosa serpiente con muchas cabezas que se revuelve contra todo Occidente, incluso contra sus propios países, guiada por la sinrazón y la barbarie, no justificable de ninguna forma, pero explicada por las innumerables barbaries llevadas a cabo por las tropas estadounidenses durante años en dichas regiones. Trece años de guerras regionales, ocupación e intervención jugaron un decisivo papel para prepararles el terreno. Pueden ser la peor pesadilla para los Estados Unidos y para Occidente en general (por ser cómplice necesario en muchas decisiones bárbaras e injustas de Washington), pero son también nuestro legado, porque precisamente, todas las campañas de las guerras contra el terror patrocinadas por EE.UU. han facilitado su ascenso. Después de las ejecuciones de periodistas estadounidenses y europeos vilmente asesinados por el EI, y de su imparable avance por ciudades de Siria e Iraq (pocos días antes de escribir este artículo han tomado la ciudad de Palmira), también se han dedicado a destruir el inmenso patrimonio artístico y cultural de estas regiones, demostrando hasta qué punto llega su barbarie.

Y de esta forma, Washington se encuentra atrapado en sus propias reticencias y contradicciones, en una política dudosa de intervención como jamás ha practicado en ninguna otra región, preso de sus propias acciones, que se rebelan contra EE.UU. en una venganza irracional y salvaje. Bajo las presiones habituales de un Washington militarizado, ansioso de dar rienda suelta a sus perros y halcones de la guerra, esta vez las decisiones se dirigen a un pantano de extrañas contradicciones alrededor de la política de la región, especialmente hacia Siria. Cualquier bombardeo hacia ese país en contra del EI implicaría necesariamente un apoyo implícito, cuando no explícito, al criminal régimen de Bashar Al Assad, así como a los escasos rebeldes moderados existentes, que se oponen a su régimen y a los que Washington podría ahora enviar armas. Pero esto, a su vez, podría significar entregar indirectamente más armamento al propio Estado Islámico. La situación es ciertamente inaudita y tremendamente peligrosa. El EI vive, respira y crece. Cada vez más audaz y violento. Y por todo el Gran Oriente Medio, organizaciones extremistas islámicas están ganando apoyos en una clara explicación de lo que la guerra contra el terrorismo ha producido realmente. Continuaremos en siguientes entregas.

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2 junio 2015 2 02 /06 /junio /2015 23:00

Nuestro problema mayor no es la corrupción sino la desaparición de la vergüenza

Gregorio Morán

Y en efecto, ahí está de nuevo al ataque, por enésima vez, Joan Rosell, Presidente de la CEOE, es decir, de todos los grandes empresarios españoles, divulgando su despreciable ideario a todo aquél que quiera escucharle, sin ninguna vergüenza. No es la primera vez que traemos a colación a este indecente personaje, porque es muy dado a las polémicas declaraciones, al estilo de su compañera de organización, Mónica de Oriol, otra gran protagonista de la patronal, por sus constantes salidas de tono y ofensivas declaraciones hacia las personas desempleadas y los jóvenes de este país. En esta ocasión, el Presidente de los patronos estaba ofreciendo su discurso ante un conjunto de empresarios del sector hostelero, cuando volvió a calentar el ambiente con sus exabruptos. 

 

Y así, y con la que está cayendo en torno a las deleznables prácticas de las puertas giratorias, comisiones ilegales y casos de corrupción a mansalva, entre otras muchas prácticas aberrantes, a Rosell se le ocurrió directamente mostrarse a favor de la privatización de la Sanidad y de la Educación. Ahí es nada. ¡Los dos grandes pilares del Estado del Bienestar completamente privatizados! Según él, ambos aspectos de la gestión pública funcionarían mejor si estuviesen gestionados por empresarios. ¿Y por qué tipo de empresarios, señor Rosell? ¿Por empresarios quizá como David Marjaliza, en prisión preventiva actualmente por sus múltiples y supuestos delitos en torno a los negocios de su compañero (político, que no empresario) Francisco Granados? ¿O bien por empresarios como su ex Presidente, Gerardo Díaz Ferrán, también en prisión por ocultamiento y alzamiento de bienes, entre otros muchos delitos, en torno al hundimiento de Viajes Marsans? ¿Estos son los que deberían gestionar la Sanidad y la Educación privadas, señor Rosell? ¿Estos "empresarios" que manchan diariamente la vida política y social del país, hundiéndonos en la mierda más absoluta y repugnante, y convirtiéndonos en el hazmerreir de la llamada "Marca España"?

 

Las palabras concretas del señor Rosell, para que no nos llamemos a engaño, fueron las siguientes: "El sector público es la primera empresa del país, y debe cambiar con mucha mejor gestión. Tenemos las dos grandes partidas de gasto, que son la Sanidad y la Educación, que seguro que si estuviesen gestionadas por empresarios, con criterios empresariales, yo creo que podríamos sacar mucho más rendimiento y podríamos hacer cosas de mucha mejor manera". No se puede ser más ruin con menos palabras. Vamos a analizarlas detalladamente, para poder rebatirlas en sus justos términos: en primer lugar, el sector público no es ninguna empresa, ni la primera ni la última, el sector público es la garantía de que nos dotamos entre todos de una serie de servicios básicos de carácter público y universal, como la Sanidad y la Educación, que no pueden ser privados porque no cabe en ellos el enfoque del beneficio empresarial. No deben ni pueden ser rentables, señor Rosell (se lo explicaremos todas las veces que hagan falta hasta que usted y sus colegas se enteren de una puñetera vez), porque están pensados para que todo el mundo los pueda utilizar cuando lo necesiten. De ahí su carácter público, gratuito y universal, algo de lo que ustedes reniegan tanto, porque persiguen un modelo de sociedad donde sólo exista lo privado, es decir, donde sólo las personas que tengan recursos económicos puedan valerse de dichos servicios. En segundo lugar, la Sanidad y la Educación no son partidas de gasto, señor Rosell, sino partidas de inversión pública: simplemente el Estado tiene que invertir en Sanidad y en Educación para su ciudadanía, si es que persigue una sociedad mínimamente justa y cohesionada, algo que a usted le importa bien poco. 

 

Lo que le pasa al Señor Rosell, y a todos sus colegas grandes empresarios, es que están un poco al ojo avizor ante las próximas citas electorales, porque temen comenzar a perder gran parte de su imperio empresarial en torno a la Sanidad y a la Educación públicas, imperios que han obtenido gracias a las políticas practicadas desde el bipartidismo (PP y PSOE) durante los últimos Gobiernos en este país. Y así, tanto en la Comunidad de Madrid, como en Valencia y en Cataluña, actualmente sus más grandes feudos, se lleva intentando implantar el modelo privatizador, poco a poco, sin prisa pero sin pausa, lo que ha llevado a un levantamiento ciudadano vehiculizado a través de las Mareas Verde (de la Educación) y Blanca (de la Sanidad), para defender lo público, lo que es de todos, y a todos pertenece. Y durante los próximos años, se acaban los contratos de concesión con dichas empresas, tras lo cual debe evaluarse la gestión llevada a cabo, para renovar o derogar dichas concesiones. Y como resulta que la inmensa mayoría de las fuerzas políticas que concurren a las próximas Elecciones Autónomicas y Municipales han mostrado su firme convicción de no renovar dichas concesiones, el señor Rosell, como máximo representante de la camarilla de funestos empresarios de nuestro país, se hace portavoz de su temor ante tan grave y cuantiosa pérdida. 

 

¿Y cuál es su argumento principal para defender la postura de la privatización de los dos grandes pilares del Estado del Bienestar? Pues como ha quedado claro de sus declaraciones, el convencimiento de que, desde el enfoque privado, se conseguiría una mayor eficiencia en la gestión. Pero bajo ese falaz argumento, ¿sabe usted lo que de verdad obtendríamos, señor Rosell? Pues tendríamos casos de corrupción multiplicados por diez mil, porque la corrupción es consustancial al capitalismo, y ustedes quieren meter el capitalismo hasta en la sopa. Lo que tendríamos es un panorama desolador, donde los trabajadores públicos (tanto funcionarios como personal laboral) serían desmantelados progresivamente, y por tanto no tendrían asegurado su puesto de trabajo, dejarían de ser "privilegiados" como a usted les gusta llamarlos, para engrosar las listas de trabajadores precarios que ya cultivan ustedes en todos los sectores donde meten sus garras de viles empresarios. Los servicios que ahora son universales, públicos y gratuitos dejarían de serlo, no teniendo derecho todo el mundo a los mismos, sino sólo aquéllos que pudieran costearlos. Disminuiría también la calidad de dichos servicios, ya que al tener que justificarse desde parámetros de rentabilidad y beneficio empresarial, dejarían de importar los criterios de calidad, perdiendo los usuarios de dichos servicios, es decir, el conjunto de la ciudadanía, la inmensa mayoría social. Los únicos beneficiados con su propuesta, señor Rosell, serían ustedes, los empresarios que manejaran el tinglado, rompiendo con los principios de equidad y cohesión social, y migrando a una sociedad, a un modelo y a un sistema más injusto, corrupto, caro e insostenible. Afortunadamente,  nunca lo van a conseguir.

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Published by Rafael Silva - en Política
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