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9 abril 2015 4 09 /04 /abril /2015 23:00

Las mujeres tienen derecho a no ser objeto de ningún tipo de violencia sólo por el hecho de ser mujeres. La violencia sexista es una de las bases en las que se sustenta el sistema heteropatriarcal. Hacerle frente implica detectar, visibilizar, desmantelar y penalizar las múltiples formas de violencia (sexual, física, política, reproductiva, psicológica, económica, laboral, simbólica...) que se ejercen sobre ellas en lo cotidiano, y acabar con dichas formas de violencia es responsabilidad individual y colectiva

Propuesta de Carta de Derechos Sociales para Heuskal Herría

Esencia de un Programa Feminista (II)

En el primer artículo de esta serie ya iniciamos recalcando la importancia de un programa político que refleje el feminismo como valor troncal al mismo, y nos basamos en algunos datos reales sobre la situación de la mujer en nuestra sociedad, para apoyar nuestra afirmación. Como sentenciamos allí, el feminismo no sólo es uno de los grandes valores de la izquierda política y social, sino que se ha convertido, por su propia importancia, en eje rector del nuevo socialismo del siglo XXI. De esta forma, cabe afirmar, sin temor a exagerar, que ningún programa político puede ser realmente revolucionario, puede ser radicalmente socialista, si no incorpora el feminismo como un eje transversal al mismo. Porque como allí argumentábamos, recaen sobre la mujer gran parte de los avances y manifestaciones que el neoliberalismo salvaje impone hoy día en nuestra sociedad, por lo cual, para llegar a una sociedad donde podamos hablar de auténtica justicia social, la mujer, que representa la mitad de la población en general, ha de ser tratada de forma justa.

De nuevo, los datos cantan por sí mismos. Las políticas dedicadas a la igualdad entre hombres y mujeres representan el 0,005% de los PGE (Presupuestos Generales del Estado), el 0,09% de los presupuestos autonómicos, y el 0,24% de los presupuestos locales. Y sin embargo, el Gobierno del PP, en vez de potenciarlas, lo que ha propuesto es hacer desaparecer las ayudas y atenciones que los municipios prestaban a las mujeres, niños y ancianos. Y en este año plagado de citas electorales, las 38 organizaciones feministas que han suscrito el Pacto Feminista por las Mujeres han elaborado el programa del que nos hacemos eco en esta serie de artículos, donde se recogen las imprescindibles reformas y servicios que los partidos que se presentan a los diferentes comicios debieran incluir en sus respectivos programas, si es que quieren, de verdad, contemplar un escenario de igualdad entre sexos en los mismos de forma mínimamente creíble. Son todas ellas medidas imprescindibles para garantizar la participación social de las mujeres en condiciones semejantes a los hombres, en cumplimiento de los Planes y Leyes de Igualdad aprobados en el Parlamento.

Esencia de un Programa Feminista (II)

Comenzaremos por las propuestas relativas al ámbito local, es decir, los Ayuntamientos y demás Corporaciones Locales. Al ser la Administración más cercana a la ciudadanía, los Ayuntamientos deben recoger ya una serie de políticas de forma imprescindible. El ámbito local tiene que incorporar políticas de formación y de fomento de la contratación y la iniciativa económica de las mujeres, servicios de educación infantil de 0 a 3 años, comedores escolares y compatibilidad de horarios y calendario escolar con el laboral de las madres y padres, así como medidas de accesibilidad para las madres que se dedican al trabajo doméstico. En el ámbito de la Atención a la Dependencia, se necesitan servicios profesionales de ayuda a domicilio, centros de día y residencias asistidas, y medidas para la reconversión profesional de cuidadoras familiares y empleadas de hogar hacia empleadas con derechos laborales plenos.

Se necesita seleccionar a las respectivas candidatas y candidatos atendiendo a sistemas que valoren la capacidad y el mérito en igualdad de condiciones, sin estereotipos de sexo, como la eterna juventud y la belleza de las mujeres, o la experiencia e inteligencia de los hombres. Dichos estereotipos sexistas han de ser abolidos. Hay que conseguir el equilibrio de mujeres y hombres en las candidaturas, incluyendo las de municipios con menos de 3.000 habitantes, con listas cremallera (una mujer y un hombre alternativamente), encabezadas al 50% por mujeres. Debemos implantar un Consejo de Participación de las Mujeres representativo, plural, autónomo y reivindicativo. En el ámbito local, igualmente, hay que consagrar las experiencias de participación ciudadana en los presupuestos participativos, pero además contemplando una perspectiva de género. Hay que habilitar la Concejalía de Igualdad de la Mujer, los Agentes de Igualdad y un Plan Local de Igualdad aprobado por Pleno, previa consulta ciudadana y a las ONG's de mujeres, con calendario y recursos políticos, humanos y materiales apropiados, con difusión y evaluación regular y pública de su aplicación.

Asímismo, hay que promocionar a las mujeres en las políticas de urbanismo de los entes locales, así como en vivienda, educación, servicios sociales, seguridad, transportes públicos, empleo, sanidad y cultura, pero al igual que mencionamos anteriormente, sin hacer uso de los clásicos estereotipos sexuales, y fomentar también el deporte no competitivo y la actividad física en mujeres, tanto en chicas como en mujeres adultas y mayores. Es imprescindible también que los Ayuntamientos y demás entes locales tomen medidas para prevenir y paliar la violencia machista, con suficiencia, continuidad y transparencia en el reparto autonómico y local de la financiación estatal destinada a la atención jurídica, psicológica, social, económica, laboral y de vivienda a las víctimas de violencia de género. Y que se lleven a cabo campañas de denuncia de la extrema violencia que sufren las prostitutas por parte de proxenetas, chulos y clientes, para abogar por la abolición de la prostitución. Continuaremos en siguientes entregas.

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8 abril 2015 3 08 /04 /abril /2015 23:00

Hoy casi todos los grandes medios de España han sido absorbidos por el poder financiero. No con la clásica dependencia de la influencia publicitaria o de los créditos, sino de forma mucho más profunda: directamente en la propiedad

Pere Rusiñol

¿Qué República queremos? (XXVIII)

Apostamos por tanto por que en el contexto de la Tercera República Española, el Estado, como responsable y último garante del derecho a la información del conjunto de la ciudadanía, asegure que dichos medios satisfagan ese servicio a la sociedad, el de informar plural y verazmente, eliminando temas tabú, y previniendo y evitando que cualquier oligopolio pueda falsear la realidad social, y crear opinión pública de forma manipulada y alienante, en función de sus espúreos intereses. Pero se comprueba experimentalmente, y lo estamos sufriendo ahora mismo en nuestras carnes, que el encargado de llevar a cabo esta misión no puede ser el propio Poder Ejecutivo, que tiende hacia la manipulación informativa en su propio beneficio. Debe ser, por consiguiente, un órgano dependiente del Poder Judicial. En este sentido, somos de la opinión de Francisco Badarán, quien afirma: "Dado que en este control está en juego un derecho fundamental de los españoles, parece razonable que el órgano que lo ejerza sea nombrado por el Tribunal Constitucional y dependa de él. Este órgano tendría como objetivo asegurar, canalizar y ordenar la participación de los ciudadanos en los principales medios de expresión de la prensa española, resolviendo además cualquier conflicto que pudiera surgir al respecto" (Francisco Badarán, "La democracia en España: engaño y utopía").

Y cuando hablamos sobre medios de comunicación, quizá el mejor marco definido para el respeto de la ética, la veracidad y la pluralidad informativa, se encuentra en el Código Internacional de Ética Periodística de la UNESCO, ya que éste es el Organismo de las Naciones Unidas que tiene el mandato de defender la libertad de expresión y la libertad de prensa. Dicho documento fue redactado en noviembre de 1983, con el beneplácito de las mayores asociaciones mundiales de prensa. Sus 9 puntos fundamentales recogen el derecho del pueblo a una información verídica (y de expresarse libremente a través de los medios), la adhesión del periodista a la realidad objetiva (situando conscientemente los hechos en un contexto adecuado), la responsabilidad social del periodista (la información es entendida como un bien social, y no como un producto), la integridad social del periodista (recogiendo el derecho de los informadores a abstenerse de trabajar en contra de sus convicciones), el acceso y participación de la opinión pública, el respeto de la vida privada y de la dignidad de las personas, el respeto del interés público, el respeto de los valores universales y la diversidad de las culturas (la paz, la democracia, los derechos humanos, así como el derecho de los pueblos a escoger libremente y desarrollar sus sistemas políticos, sociales, económicos o culturales), y la eliminación de la guerra y otras plagas a las que la Humanidad está enfrentada (previniendo contra la apología de la violencia, del odio, de la discriminación o del racismo).

¿Qué República queremos? (XXVIII)

Un apartado especial, dentro de los medios de comunicación, y por su importancia, debe dedicársele a la televisión, quizá el medio más potente a la hora de hacer llegar la información a millones de personas, junto con Internet. Sin embargo, hoy día, tanto los canales públicos de televisión como los privados hacen gala de una programación aberrante y manipulada, que fomenta la alienación masiva y la incultura. Se trata como decimos de un medio de comunicación con un poder de comunicación mucho mayor que los otros, por lo cual es más poderoso para transmitir, tanto información con connotaciones positivas como información o ideología de carácter alienante para los telespectadores. En nuestra serie de artículos "Retrato de una sociedad alienante", que recomiendo a los lectores que no la hayan seguido, hicimos un extenso repaso sobre algunos tipos de programas televisivos, y su nefasta influencia en la ciudadanía espectadora. Y es que la televisión, según el uso que se haga de ella, puede tener una incidencia social muy positiva o muy negativa. Por esta razón, no basta para ella sólo con el control descrito para la prensa, la radio y demás medios, que ya hemos comentado, sino que hemos de incidir y regular, en el futuro contexto republicano, los contenidos y la programación televisiva que se ofrece, tanto en los canales públicos como en los privados.

Por otro lado, la televisión es un medio tecnológicamente muy cambiante, y su regulación puede exigir también en consecuencia variaciones importantes. Las tendencias tecnológicas para este medio lo hacen converger con Internet, que a su vez estará presente cada vez en un mayor número de dispositivos móviles y de aparatos y electrodomésticos que usamos en nuestra vida cotidiana, de tal forma que el acceso a Internet y a la televisión estará cada vez más integrado y universalizado, tecnológicamente hablando. Actualmente, los canales privados, gestionados por un oligopolio (ya citamos en artículos anteriores a las dos grandes corporaciones MediaSet y Atresmedia, que aúnan la inmensa mayoría de ellos), no han cumplido, en general, las expectativas de servicio público que se esperaba de ellos, ya que en su programación abunda la televisión basura y alienante, no cumpliendo además la función social que debe tener una información veraz y plural, basada en el libre ejercicio de los profesionales del medio, y en la participación de los ciudadanos/as. Y como afirmó Ryszard Kapunścińsky: "Cuando se descubrió que la información era un negocio, la verdad dejó de ser importante".

Por todo ello, y como ya hemos venido proponiendo, la forma más eficaz de terminar con este oligopolio, responsable de este cáncer informativo que nos corroe, es suprimir, en su momento, las licencias que poseen estos medios, y reorganizar un sistema de cuotas de reparto de las mismas, de tal forma que no sea posible la existencia y el control masivo de los medios por parte de estos oligopolios privados, que hacen de la información un puro negocio, obedeciendo únicamente a sus intereses empresariales. Nadie puede alarmarse, ya que esta práctica no incumpliría ningún principio ni ley vigentes, ya que la propia Ley de Televisión Privada afirma en su preámbulo que "la televisión es, en nuestro ordenamiento jurídico y en los términos del artículo 128 de nuestra Constitución, un servicio público esencial, cuya titularidad corresponde al Estado". Por otro lado, la gestión indirecta de la televisión se realiza en régimen de concesión administrativa (Art. 2 de la citada Ley), y se otorga por plazos de diez años (Art. 11). Por tanto, la salud democrática e informativa de nuestra sociedad aconsejarían rescindir estas concesiones en las condiciones marcadas por la Ley, y establecer una nueva Ley que asegure un nuevo sistema de televisión que impida los oligopolios privados. Continuaremos en siguientes entregas.

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7 abril 2015 2 07 /04 /abril /2015 23:00

El capitalismo jamás resuelve sus problemas; se limita a desplazarlos a otros lugares

David Harvey

Contra los Tratados de Libre Comercio (IV)

Continuando con nuestro vaticinio de desastre que ya iniciamos en el artículo anterior de esta serie, pronosticando que se perderían millones de empleos, hemos de indicar también que se destruirán igualmente muchas empresas pequeñas y medianas, así como que desaparecerán muchos sectores productivos con la implantación del TTIP. Y todo ello porque cuando se amplían los mercados (y aquí estamos haciendo una ampliación no sólo transnacional, sino intercontinental), la competencia se incrementa, y las empresas se ven obligadas a competir con sus homólogas extranjeras. Y en esta pugna, lógicamente, acabarán victoriosas las empresas competitivas, que no son otras que las que se dotan de mayores recursos, mayor número de clientes, mayor volumen de negocio, y sobre todo, las que sean capaces de desarrollar mayores cotas de productividad. Y esto último, según el dogma neoliberal, se consigue devaluando las condiciones laborales, como de hecho ya lleva ocurriendo varios años en el contexto de la Unión Europea, así como en los mercados norteamericanos. Todas las empresas que no puedan competir y ofrecer precios más bajos, o bien ajusten al límite su productividad, o amplíen líneas de negocio, o externalicen sus servicios, se verán abocadas al fracaso. En la práctica, tendrán que desaparecer, dejando en el paro a (casi) toda su plantilla.

De hecho, la propia Comisión Europea ha reconocido que las ventajas competitivas de algunas industrias estadounidenses generarán un notable impacto negativo en sus homólogas en el contexto europeo, pero asume que los respectivos Gobiernos tendrán fondos suficientes para mitigar los costes que ello genere. Como estamos comprobando, un planteamiento cruel y despótico para la clase trabajadora, que al final, siempre es la que paga las terribles consecuencias de esta globalización capitalista. Un buen ejemplo lo tenemos en nuestro modelo agrario. El modelo agrario europeo es muy diferente al estadounidense, tanto en su organización como y sobre todo en su tamaño. Se comprueba muy bien, por ejemplo, en las granjas avícolas, que son mucho más numerosas en Europa. En USA hay 2 millones de granjas, mientras que en la UE existen 13 millones. Pero en promedio, cada granja estadounidense es 13 veces más grande que una europea, lo que permite a las empresas estadounidenses competir en mejores condiciones. Los agricultores europeos están muy preocupados ante el TTIP, ya que la amenaza ante la gran concentración de riqueza y poder en el sector es muy alta.

Contra los Tratados de Libre Comercio (IV)

Porque siempre, el efecto final de un proceso de apertura de libre comercio entre diversas zonas económicas se traduce en un aumento de la concentración y centralización de las empresas. Los diversos agentes económicos se van recolocando, atendiendo a su tamaño y poderío económico, volumen de negocio y capacidad de absorber a terceras empresas, con lo cual se hace realidad el famoso refrán de que "el pez grande se come al chico". Por tanto, el TTIP representará un durísimo golpe contra la mayoría social del tejido empresarial europeo, que está constituido en un 99% por pequeñas y medianas empresas. Hasta ahora, los desarrollos normativos en los distintos países de la UE buscaban equilibrar las condiciones en el juego de la economía de mercado, defendiendo a las PYMES para que tuvieran más y mejores oportunidades de competir en igualdad de condiciones con las grandes. Con la implantación del TTIP y su progresiva puesta en escena, este equilibrio se romperá para inclinar la balanza en favor de las grandes corporaciones.

Y este nuevo equilibrio se traducirá sobre todo en un nuevo ajuste centro-periferia, ya que la estructura productiva de los países del sur europeo (Italia, Grecia, Portugal, España, etc.) está mucho menos desarrollada y es mucho menos competitiva, de modo que la implantación de un nuevo contexto progresivo cuya tendencia marque una clara hegemonía de las empresas estadounidenses, representará un golpe mortal a las industrias y motores económicos de los países de la periferia europea. Se aumentarán las brechas entre los países del norte y los del sur, entre ricos y pobres, conduciendo a un panorama de exacerbación de la desigualdad existente, y de los recursos productivos de los diferentes países. En la práctica, esto supondrá el fin de las posibilidades de reindustrialización, porque se impondrá un inflexible corsé que limitará enormemente la capacidad de desarrollar una industria propia y competitiva para los Gobiernos de las economías menos desarrolladas. Las grandes zonas industriales se recolocarán, y los países del sur quedarán como enormes parques temáticos del turismo para los países del norte. No pretendemos marcar un escenario de apocalipsis, sino únicamente ser realistas, y explicar la verdad de la evolución económica que provocará el TTIP.

Nuestras palabras pueden entenderse y tergiversarse en el sentido de que estamos en contra del comercio y de los mercados, pero nada más lejos de la realidad. El comercio es muy positivo para las relaciones económicas y sociales, pero no el comercio absolutamente desregulado al que nos conducen Tratados como el TTIP. Pensamos que los intercambios comerciales deben basarse en un conjunto de reglas que impidan la concentración de poder y riqueza en muy pocas manos, y que impidan también la vulneración despiadada de los Derechos Humanos, algo que ocurre ya no sólo en los países del Tercer Mundo, sino en los más desarrollados. Y las potencias que están detrás del TTIP y sus lobbies negociadores, quieren que ocurra aún más. Incluso el propio Adam Smith, considerado el adalid y el padre del liberalismo económico, fue claramente partidario de establecer topes al libre comercio, al percibir que un mercado completamente desregulado y carente de la intervención de los Estados podía atacar la esencia humana, algo que no se está contemplando en las negociaciones del TTIP, más bien al contrario, se está intentando consagrar. Continuaremos en siguientes entregas.

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6 abril 2015 1 06 /04 /abril /2015 23:00

Cercanas ya las próximas Elecciones Autonómicas y Municipales, y después de la encarnizada lucha por parte de todas las fuerzas políticas para presentar sus respectivas candidaturas en la capital de España, algunas de las cuales han surgido de la convergencia de varias fuerzas, nos hacemos eco, en el presente artículo, del Manifiesto titulado "Merecemos otra Comunidad de Madrid", publicado en su web correspondiente, y firmado por la inmensa mayoría de la izquierda política y social de la comunidad madrileña. Por supuesto, nos adscribimos completamente a su análisis y sus propuestas, y apoyamos el voto para las fuerzas políticas que representan todos los firmantes del citado Manifiesto, que dice así: 

 

"Nos une una necesidad, un clamor, una urgencia. La misma que ha movido a miles de gentes en Madrid, en cientos de municipios y en la capital, a iniciar un proceso de unidad popular que ya camina con paso firme. Un proceso que no será definitivo sin un impulso general que dispute el poder autonómico a quienes nos han convertido en una región marcada por la desigualdad y la injusticia. 

 

Por primera vez en muchos años existen equipos humanos capaces de ganar la Comunidad de Madrid y dispuestos a poner esta región al servicio de la gente. Esta es una oportunidad que no se puede desaprovechar. En el escenario político actual madrileño hay personas con gran capacidad de liderazgo, con conocimiento, con experiencia, con honestidad y estrategia, y todas ellas preparadas para convertir Madrid en una comunidad más habitable. 

 

Por eso consideramos que ha llegado la hora de buscar en esta región un espacio común en el que toda esa gente confluya. Porque es mucho más lo que se puede hacer juntos, y porque no en todas las épocas coinciden, como ahora, grupos capaces de construir una alternativa fuerte frente a la economía especulativa, de excesos y despilfarros, que se ha practicado en Madrid en los últimos veinte años. 

 

Los gobernantes de la Comunidad de Madrid pretenden que consideremos inevitable que más de un millón de personas vivan en esta región con menos de 500 euros al mes, que se niegue a enfermos medicamentos imprescindibles para su salud, o que se eche a la gente de sus casas mientras hay 263.000 viviendas vacías en la comunidad. El 9% de los madrileños sufren pobreza energética, cuatro de cada diez habitantes de la región tienen dificultades para pagar cosas esenciales, y 185.000 personas son extremadamente pobres. 

 

Ya está bien. Ha llegado el momento de plantar cara a la estafa, que ha generado precariedad y efectos demoledores en el plano social y ambiental. 

 

Frente a las viviendas sin calefacción, frente a las escuelas afectadas por los recortes, frente a una sanidad maltratada, frente a la escena diaria de tantas personas trabajando cada vez más por menos, frente a un tejido cultural ninguneado, otro Madrid es posible, y éste es el momento de demostrarlo. 

 

Reivindicamos un cambio democrático, posible a través de un proceso de unidad. 

 

Los gestores de los recortes, los creadores de los horizontes de precariedad y hormigón, siguen aún al mando de la Comunidad de Madrid, pero han perdido toda credibilidad. Tienen frente a sí la fuerza de un sueño colectivo, el de tanta gente que creemos en una región de Madrid diferente, el de tantas personas que sabemos que sí es posible introducir oxígeno para crear un futuro de esperanza y no de asfixia. 

 

Las ciudades y pueblos de Madrid, sus recovecos, sus campos y montañas, merecen aire fresco, sano y honesto. Vivimos tiempos históricos que requieren generosidad y una enorme responsabilidad política. Se puede ganar Madrid para ponerla al servicio de sus habitantes, apostando por construir un todo para reforzar las partes, sin perdernos por caminos secundarios. 

 

La gente no entendería que se antepusieran las banderas partidistas por encima del interés común. Por eso reclamamos a los actores políticos clave que den un paso adelante, con audacia y responsabilidad, para crear un espacio común desde el que se pueda trabajar para recuperar la Comunidad de Madrid y ponerla al servicio de la ciudadanía. Aquí se respira esperanza y muchas ganas. Merecemos otro Madrid y podemos conseguirlo."

 

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5 abril 2015 7 05 /04 /abril /2015 23:00

No se trata de la ingenua y vulgar pretensión de que todos tengamos idénticos ingresos, vestidos, niveles culturales y creencias, estilos de diversión, e idénticas viviendas y alimentos, sino de que nada le impida a nadie la oportunidad efectiva de tener lo necesario para una vida digna

Luis Ulloa

Marxismo, Socialismo y Capitalismo en el Siglo XXI (67)

Bien, habíamos comenzado a exponer, en el artículo anterior de esta serie, las dos propuestas fundamentales para garantizar unos ingresos mínimos a la ciudadanía, y así asegurar, de alguna manera, esa vida digna, basada en esa mínima igualdad que la cita de Luis Ulloa nos definía perfectamente. La primera de las propuestas, a la que volveremos, era la denominada de Trabajo Garantizado (TG), y la segunda, que vamos a comenzar a exponer, es la Renta Básica (RB). Como esta medida está siendo fuertemente debatida, y existen muchos flancos y puntos de vista sobre ella, diremos que una primera aproximación, sin entrar en grandes profundidades, apuntaría a un ingreso periódico y permanente pagado por el Estado a cada persona, de manera universal, individual e incondicional. Precisamente, son estas tres condiciones y las variantes que muchos autores proponen para las mismas, las que generan la mayoría del debate existente sobre esta medida. Vayamos por partes, e intentemos exponer todos (o al menos la mayoría) de los puntos de vista.

Las tres condiciones aludidas suponen lo siguiente. En primer lugar, la RB es una prestación universal. Esto significa que se concede a todo el mundo, por el hecho de ser ciudadano o ciudadana. Al igual que la Sanidad o la Educación, como servicios públicos universales, la Renta Básica está pensada para que todo el mundo pueda recurrir a ella. Y esta primera condición genera ya un intenso debate. Por ejemplo, porque comparándola con la Sanidad, algunos autores aseguran que al igual que la Sanidad la utilizamos sólo cuando estamos enfermos, y no el resto del tiempo, la RB sólo debería concederse cuando el ciudadano/a en cuestión lo necesite. O en segundo lugar, y este debate es aún más interesante, algunos otros opinan que la RB no puede ser universal, porque entonces se la estaríamos concediendo también a los ricos, lo cual tiene poco sentido. En efecto, a primera vista parece tener poco sentido que concedamos una prestación básica a una persona rica y poderosa, pero a poco que pensemos que precisamente esta persona, por ser rica y poderosa, contribuirá (debido a la existencia de una fiscalidad justa y progresiva) mucho más al sistema que una persona no tan rica, pensamos que el debate es un debate falso y demagógico.

Marxismo, Socialismo y Capitalismo en el Siglo XXI (67)

La segunda condición de la RB (bajo esta primera aproximación, insistimos en ello) es la individualidad. Es decir, es una prestación para una persona, sin tener en cuenta (como se hace ahora para la mayoría de las prestaciones públicas que se conceden) su pertenencia a cualquier tipo de lo que se ha denominado "unidad familiar". Nosotros pensamos que las "unidades familiares" son diversas y cambiantes, y que el Estado debe garantizar las posibilidades para una vida digna a cualquier persona, de manera aislada e individual, sin tener en cuenta si vive o no en pareja, si tiene hijos o no, si convive con sus mayores, si está divorciado pero con hijos a cargo, el resto de ingresos que entran en la "unidad familiar", y un largo etcétera, que convierten hoy día las prestaciones en un rosario de requisitos completamente absurdo. Por último, la tercera característica de este enfoque más "purista" de la RB es, precisamente, la incondicionalidad. Tiene que ver con la anterior, en el sentido de que la RB se concede sin condiciones, que no tiene que ver con el nivel de ingresos de la persona en cuestión, ni con su edad, ni con su modelo de familia, ni con sus cotizaciones previas, ni con sus posibles cargas familiares, etc.

Por tanto, estas tres características definirían esta primera idea o aproximación hacia lo que puede ser la Renta Básica. Por supuesto, en cuanto esta propuesta comenzó a formularse bajo estos mimbres, salieron en panda todos los fanáticos neoliberales a afirmar que medidas como ésta fomentaban el parasitismo, lo cual tiene mucha gracia. Lo que no fomenta es el abuso empresarial, y por eso a los empresarios les gusta tan poco esta medida, porque dará más independencia a las personas, a la hora de no tener que someterse a los abusos y la explotación que muchas empresas llevan a cabo con sus trabajadores/as. Pero pensamos firmemente, que ninguna persona que posea una profesión, y desee trabajar en ella, se "conformará" con la RB. Pero en fin, como no queremos abundar mucho en la réplica a este indecente argumento, insto a mis lectores a consultar el artículo "¿Debe existir el Derecho a No Trabajar?" publicado en este mismo Blog. Allí explicamos con calma la falacia de este argumento, y todos nuestros argumentos en contra. Pero como decimos, aún siendo éste el sentido original de la RB, muchas veces se utiliza la medida, o se propone, con algunas variantes, o bien de una manera más o menos alejada de su sentido primigenio. Esto se hace o bien porque algunos autores no compartan la totalidad del sentido de la medida, aún considerándola positiva, o bien porque entiendan que aunque la medida es positiva a largo plazo, a corto plazo debería implementarse de otra forma.

Quizá el caso paradigmático de las alternativas o cambios a esta medida de la RB sean las denominadas "Rentas Mínimas de Inserción", de larga tradición en Europa y existentes en nuestras Comunidades Autónomas y Ayuntamientos. De entrada, la adición de adjetivos introduce siempre una mayor complejidad al concepto, pero todos suelen converger en añadir alguna condicionalidad expresa a la idea original de la RB. Y aquí, como hemos dicho, las variantes se disparan, con propuestas que modelan o ajustan más o menos el concepto a lo que entienden los diversos autores que puede ser nuestra realidad social, y lo que pueda aportar una medida de emergencia humanitaria como ésta. Y así, tenemos el Salario Social, la Renta Básica de Ciudadanía, la Renta de Participación, o los Planes de Empleo que procuran una prestación a cambio de la participación de los interesados en planes activos de inserción laboral y cualificación profesional. Las variantes por tanto son muchas, habiéndose desarrollado toda una "cultura de las rentas básicas" que intentan proponer las opciones que se entienden como las más adecuadas. Todas ellas tienen en común, evidentemente, el hecho de contribuir a paliar una situación de emergencia social de nuestro país, que contempla con horror cómo aumenta progresivamente el número de personas y familias que ya no poseen ninguna prestación, lo cual supone un drama humanitario al que toda sociedad debe hacer frente. Continuaremos en siguientes entregas.

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3 abril 2015 5 03 /04 /abril /2015 18:26

Detrás del machismo hay siglos de poder, que los que lo profesan y lo alientan no quieren renunciar. Como si el mundo tuviera que ser así, y no lo es. Tenemos que superarlo combatiendo ¿con armas? sí, las de las ideas, la palabra, la acción y la conciencia

Víctor Arrogante

Esencia de un Programa Feminista (I)

Como quiera que el feminismo es uno de los grandes ejes transversales en los cuales pensamos que debe basarse el modelo de sociedad que pretendemos alcanzar, vamos a exponer, en esta breve serie de artículos, cuáles podrían ser los ejes rectores de un programa integralmente feminista, esto es, que contemplara una serie de medidas, a todos los niveles, para conseguir una sociedad realmente igualitaria entre hombres y mujeres, y erradicar todos los males que todavía arrastramos desde siglos, centrados en las manifestaciones de lo que podríamos denominar como el heteropatriarcado. Para ello vamos a contar con la ayuda de, quizá, la mayor autoridad en la materia de nuestro país, como es Lidia Falcón. Esta gran escritora y pensadora, que sufrió cárceles y persecución por sus ideas políticas durante la dictadura franquista, publicó recientemente en la sección de blogs de publico un extenso y magnífico artículo titulado "Programa Electoral Feminista", en el que nos vamos a basar para nuestra pequeña serie.

Por nuestra parte, en el presente Blog hemos escrito bastantes artículos en torno al tema feminista, y le dedicamos también el segundo artículo de la serie que estamos dedicando a los Movimientos Sociales en nuestro país. Recientemente, se volvió a celebrar otro 8 de Marzo, y volvieron a salir a las calles movimientos, plataformas, asociaciones y ciudadanía en general para continuar instando a las instituciones y partidos políticos a tomar medidas a favor de la igualdad real entre sexos, y a erradicar determinados fenómenos que aún están muy vivos en nuestra sociedad, como la violencia machista, la conciliación de la vida laboral y familiar, la feminización de la pobreza, o la división sexual del trabajo. Todos ellos circunstancias deplorables que aún continúan sufriendo las mujeres, y para lo cual, como decíamos al comienzo, la única solución es que el feminismo se convierta en programa troncal de cualquier alternativa política que se precie. Igualdad en derechos e igualdad de trato. Igualdad salarial e igualdad social. Máxima sensibilidad social y prioridad en la gestión institucional.

Esencia de un Programa Feminista (I)

Y es que, la hegemonía histórica durante siglos del patriarcado nos ha marcado socialmente y nos ha obligado a aceptar no sólo un modelo clásico, tradicional (nuclear) de familia, sino también las consecuencias de la organización íntima, privada, social y pública de la misma. De este modo, seguimos otorgando a la mujer un papel secundario, cuando no de esclava doméstica, al servicio de todas las demás personas que formen el núcleo o unidad familiar. Además, todas estas tareas y roles de las mujeres se han invisibilizado, se han ocultado expresamente, para que la mujer tuviera aún menos posibilidades de luchar contra todo este sistema que la anula, la margina y la explota. Dicho patriarcado, que no es en realidad sino otra manifestación del capitalismo social, aún más despiadada si cabe en los últimos tiempos, continúa encargándose de relegar a la mujer a un segundo plano, de limitar sus capacidades, de asignarle determinados roles sociales, y de seguir así con un sistema depredador y explotador para las mujeres.

Y mientras, como decimos, son las mujeres las que más adaptan sus estudios, limitan sus jornadas, o reducen sus salarios para cubrir y atender las necesidades familiares. Son las que soportan las mayores brechas de desigualdad, son las que sufren los peores efectos de la crisis económica, los mayores niveles de precariedad laboral, y además, las mayores vejaciones machistas de sus compañeros sentimentales. Como nos documenta Víctor Arrogante en su artículo "Por la igualdad", España fue el país de la UE donde más creció la brecha salarial entre hombres y mujeres, así que la conclusión está clara: la crisis, la reforma laboral y las políticas de recortes llevadas a cabo por el Gobierno han contribuido a que la mujer sea la más afectada por la discriminación despiadada de este neoliberalismo salvaje. Y como afirma el Pacto Feminista, que vamos a ir desarrollando en esta breve serie de artículos, ningún país puede considerarse desarrollado y avanzado, si no incorpora medidas que satisfagan las necesidades de la mitad de su población, que son las mujeres.

Es imperioso, pues, que en los Programas Electorales de las diferentes fuerzas políticas realmente progresistas de este país, se incorporen medidas que giren en torno al feminismo, pero contempladas desde un punto de vista troncal e integral: gestión de lo público y de los recursos naturales, urbanismo, vivienda, educación, salud, dependencia, políticas activas de empleo, democracia paritaria, democracia participativa, erradicación de la violencia machista, consecución de la igualdad real en todos los planos: económica, social, laboral, política. Y como guinda del pastel, la lacra del terrorismo machista, que no cesa. Desde 1999, la media ha sido de 68 mujeres asesinadas cada año. Se trata, por tanto, de una emergencia nacional, nacida y crecida al amparo de una violencia estructural desatada contra las mujeres, y que nace de la propia cultura y de los propios valores que estamos transmitiendo. Valores que aún persisten entre un elevado número de jóvenes, a tenor de las encuestas realizadas. Tenemos por tanto mucho trabajo por delante. Continuaremos en siguientes entregas.

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1 abril 2015 3 01 /04 /abril /2015 23:00

El cerebro no es un vaso por llenar, sino una lámpara por encender

Plutarco

Esperamos que a estas alturas (entrega número 11) de esta serie de artículos, los lectores al menos hayan modificado su percepción en torno a la enorme influencia que el pensamiento dominante ejerce sobre ellos, a la hora de elaborar sus criterios. Porque, citando nuevamente al gran pensador Erich Fromm: "Gran número de nuestras decisiones no son realmente nuestras, sino que nos han sido sugeridas desde fuera; hemos logrado persuadirnos a nosotros mismos de que ellas son obra nuestra, mientras que, en realidad, nos hemos limitado a ajustarnos a las expectativas de los demás, impulsados por el miedo al aislamiento y por amenazas aún más directas en contra de nuestra vida, libertad y conveniencia". En efecto, muchas veces estamos convencidos de estar expresando nuestras propias convicciones, cuando en realidad no hacemos otra cosa que transmitir ideas que son la expresión de convenciones sociales generalmente aceptadas, o bien son meras repeticiones del bombardeo mediático al que estamos sometidos.

 

Fromm cuestionaba seriamente la creencia de que en las sociedades modernas se haya alcanzado una auténtica madurez intelectual, y que las personas se hayan liberado de las presiones externas: "El derecho de expresar nuestros pensamientos, sin embargo, tiene algún significado tan sólo si somos capaces de tener pensamientos propios...". Evidentemente no hay ninguna ventaja en poder expresarnos "libremente" si el libreto lo escriben otros, y nosotros nos limitamos a recitarlo sin más. La cultura y la educación dominantes fomentan el conformismo mediante la represión de los sentimientos espontáneos, y el desarrollo de una personalidad genuina, y este proceso comienza a implementarse ya desde nuestra niñez. Miles y miles de mensajes subliminales bombardean nuestros sentidos desde que somos infantes, que a su vez van conformando en nuestras mentes las incipientes ideas sobre todo aquéllo que está bien o que está mal, lo que es normal y lo que no lo es, etc. 

 

Muchas veces la educación trata de evitar aquéllas manifestaciones originales, e intenta reemplazarlas por comportamientos establecidos y reglamentados. Desde pequeños, la sociedad por tanto nos impone sus cánones, sus medidas, sus normas, y nuestro cerebro se limita a asimilarlas sin más, y cuando vamos siendo adultos, el pensamiento dominante impide al máximo que nos replanteemos muchos condicionantes adquiridos. Los métodos pueden variar, a veces se recurre a amenazas y castigos tendentes a generar un sentimiento de temor en el niño/a, otras veces en cambio se utiliza el soborno para inducir al pequeño/a a abandonar su resistencia, y amoldarse a los patrones establecidos por la sociedad, y mediante todos estos mecanismos se van moldeando la represión de los sentimientos y de las opiniones propias. Tal como expresaba Joan Manuel Serrat en uno de sus temas, el proceso de educación se transforma en un mecanismo o especie de "domesticación" de los niños. 

 

En este marco, se les enseña a los pequeños a abandonar sus propias opiniones y a experimentar sentimientos que no son los suyos, y paralelamente se les incita a aceptar situaciones sin un espíritu crítico (las órdenes de los mayores suelen ser: "porque sí", "porque yo lo mando", sin más razonamientos), pero esto no concluye en la niñez, sino que continúa en la edad adulta, donde continuamos recibiendo presiones externas que tratan de finalizar el trabajo de adaptación al sistema que comenzó mucho tiempo atrás. Especialmente para las mentes dóciles, y para las personalidades poco rebeldes, es un proceso que acaba por configurar a ciudadanos obedientes con el sistema, y proclives a actuar como perfectos altavoces del pensamiento dominante. En las sociedades modernas, además, se desaprueban ciertas emociones y manifestaciones, en función a determinados roles sociales, y se rechaza el pensamiento creativo, a excepción de que éste sirva para generar beneficios económicos, en cuyo caso pasará a convertirse en una genialidad bien vista y estimada por la mayoría.

 

En líneas generales, se desconfía de aquéllas cosas donde no interviene la rentabilidad económica, y también se mira con cierta animosidad la actividad espontánea. En este sentido, dar muestras de una cierta emotividad puede significar recibir la calificación de "desequilibrado", pero como las emociones no pueden ser eliminadas de nuestro interior (razón por la cual se le está prestando mucha atención a la disciplina que estudia la llamada "Inteligencia Emocional"), se trata de mantenerlas únicamente en el plano intelectual, por ejemplo se acepta que en el cine se puedan expresar ciertas emociones que serían cuestionadas si alguien las expusiera en su vida cotidiana. De esta forma, no sólo el catálogo de ideas intelectuales son reprimidas por la influencia del pensamiento dominante, sino también nuestro comportamiento social es reprimido, en aras a desarrollar un comportamiento mayoritariamente aceptado como normal. Continuaremos en siguientes entregas.

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1 abril 2015 3 01 /04 /abril /2015 12:02

La OTAN estrecha cada vez más el círculo trazado sobre Rusia, llevando a sus extremos un proceso que fue el objetivo político fundamental perseguido, en el teatro europeo, por los sucesivos gobiernos demócratas y republicanos que ocuparon la Casa Blanca desde los comienzos de la Guerra Fría. Y a lo anterior hay que sumar la declaración de guerra económica que, en los hechos, ha decretado el Gobierno de los Estados Unidos

Atilio Borón

USA: Estado de guerra permanente (XXIII)

Continuando con el caso ucraniano, y como no podía ser de otra manera, a Estados Unidos le interesaba "integrar" a Ucrania en la Unión Europea, con todas las implicaciones que ello tiene, pasando a ser otra "víctima" de la política neoliberal del FMI. Y efectivamente, en el Acuerdo de Asociación firmado, Ucrania deja de ser un Estado soberano en su política y en su economía. Como socio "menor" de la UE, Ucrania debe seguir fielmente la política exterior y de defensa común de la UE (es decir, convertirse en un nuevo vasallo de la política norteamericana), y está obligada a participar en la resolución de los posibles conflictos regionales bajo el liderazgo de la UE. De hecho, y para los recientes Acuerdos de Alto el Fuego de Minsk (Bielorrusia), dos de los actores del mismo han sido Alemania y Francia. Pero no nos engañemos. El Gobierno de Poroshenko es un títere de los intereses norteamericanos, y no dudará en alinearse con él y con la UE ante un posible conflicto armado con Rusia. En resumidas cuentas, Washington está lanzando a la Unión Europea a la guerra, en función de sus propios intereses, en un nuevo episodio de su estado de guerra permanente.

Ahora estamos en la fase de las sanciones económicas contra el gigante ruso, que esperemos sea la última fase del conflicto. Se han calculado recientemente las pérdidas recíprocas, resultando que el conjunto de la economía europea perderá alrededor de un billón de euros por las sanciones impuestas a Rusia, y los consiguientes bloqueos rusos a ciertos sectores alimentarios europeos. Y los europeos estamos soportando ya las pérdidas. Estamos perjudicándonos nosotros mismos, pero eso a nuestros dirigentes europeos parece importarles bien poco, en esta demencial escalada de sanciones a Rusia, provocada a su vez por la demencial política estadounidense. Y es que, como afirma Mike Whitney: "A pesar de los enormes vínculos económicos y de los inmensos intereses mutuos entre Europa y Rusia, la rusofobia se basa en el antisovietismo que todavía pervive en las mentes de muchos políticos europeos. Será necesaria una nueva generación de políticos pragmáticos europeos para que comprendan cuáles son sus propios intereses nacionales". Y aunque la Unión Soviética ya no existe, estos dirigentes europeos continúan en su frenética escalada de apoyo a la OTAN, que traerá muy graves consecuencias.

USA: Estado de guerra permanente (XXIII)

En una palabra, Estados Unidos y la Unión Europea han instalado en Ucrania un gobierno fascista, y castigan a Rusia a través de él, sin calibrar en su totalidad las posibles y tremendas consecuencias que esta situación puede provocar. Como se afirma en este artículo del CEPRID: "Estados Unidos y los aliados de la UE entregaron fajos de billetes de euros y dólares, repartieron armas y equipos militares, en especial a los partidos neonazifascistas como Svoboda, a grupos políticos prooccidentales, a partidos y movimientos de las derechas nacionalistas, a pandillas y grupos juveniles que, con dinero en una mano, con la otra disparaban armas hacia cualquier lado en las manifestaciones de la Plaza Maidán". Estos fascistas ucranianos y sus socios en Europa y Estados Unidos elevaron al poder a Petro Poroshenko, el actual Presidente de Ucrania, un personaje incondicional del imperialismo y de la UE, y en el colmo de este cinismo imperial han impuesto sanciones económicas a Rusia por haber anexado Crimea (según ellos ilegalmente), y defender la cultura y los valores nacionales rusos en las grandes ciudades del este ucraniano, algo completamente natural, pues los lazos históricos y culturales con la hermana Rusia datan de siglos.

Y aunque el objetivo es cercar militarmente a Rusia, como ya hemos discutido, han de ser conscientes de que Rusia no es Irak, Libia o Somalia. Están jugando con fuego, pues estamos hablando de un gigante mundial, socio principal de los BRICS, que posee una de las economías y de los ejércitos más potentes del mundo. Como respuesta a las sanciones, Rusia ha cerrado durante un año su mercado nacional a la UE, al no permitir la importación de frutas, verduras, hortalizas y cítricos, cuya exportación en Europa ha caído un 40% desde que se impusieron las sanciones. Asímismo, ha prohibido la importación de productos cárnicos y agrícolas de Estados Unidos, Canadá, Noruega y Australia. La situación es complicada. Si no regresa un poco de cordura a los dirigentes estadounidenses y europeos, Ucrania podría ser la mecha que encienda el polvorín atómico en el que se sienta la Humanidad. Y es que, como venimos concluyendo en toda esta serie de artículos, Estados Unidos, en su calidad de imperio unipolar, no admite que puedan surgir otras potencias que le hagan sombra en ninguna faceta, ni en la militar ni en la económica, y puedan transformar geoestratégicamente el mundo actual, haciéndolo más multipolar.

No acepta que Rusia y China sean potencias competitivas a su mismo nivel, y que sus voces puedan ser escuchadas por los cinco continentes, y esa es la desesperación creciente de la Casa Blanca, y de los halcones de la OTAN. Pero cada vez el mundo es más consciente de quién es el auténtico enemigo global, de quién desata este estado de guerra permanente, de quién, en calidad de imperio del terror, desata todas las guerras, invasiones y agresiones militares que causan tanto dolor, riegan de tanta sangre y siembran la muerte y la desolación por todas partes del planeta. Y mientras, en Ucrania, se despliega una crisis humanitaria sin precedentes. Las autoridades rusas de inmigración han registrado ya casi 200.000 refugiados, pero creen que son más de 700.000 los ucranianos que han entrado en el país desde inicios del año 2014. El Gobierno del multimillonario Poroshenko viola sistemáticamente los derechos humanos, habiéndose producido asesinatos de civiles y secuestros de opositores políticos. Se practica la discriminación lingüística, la xenofobia, y un nacionalismo muy agresivo contra la población. También se dan manifestaciones de intolerancia religiosa, así como restricciones a la libertad de los medios de comunicación. En fin, veremos en qué desemboca todo esto. Examinado ya el conflicto con Ucrania, continuaremos en siguientes entregas.

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30 marzo 2015 1 30 /03 /marzo /2015 23:00

El propósito de los medios masivos, no es tanto informar y reportar lo que sucede, sino más bien darle forma a la opinión pública, de acuerdo a la agenda del poder corporativo dominante

Noam Chomsky

¿Qué República queremos? (XXVII)

Traemos a colación esta magnífica cita del sabio Chomsky porque estamos tratando, hemos comenzado en el artículo anterior, el tratamiento de los medios de comunicación, bajo el nuevo contexto de la Tercera República que queremos. Y discutíamos allí lo relativo a la libertad de expresión, confundida y manipulada en torno a la libertad empresarial, y denunciando el tremendo peligro que existe en el momento en que las grandes corporaciones mediáticas privadas, aliadas con la clase dominante, se convierten en voceras del poder, minimizando y manipulando las voces discrepantes. Pensamos que la nueva Constitución Republicana, así como las leyes ulteriores que se desarrollen, deben impedir estas situaciones. En lo referente a la prensa, no parece adecuado establecer restricciones que realmente limitarían la libertad de expresión, puesto que los medios de comunicación escritos son muy diversos en cuanto a tamaño y poder.

No obstante, los grandes periódicos de difusión nacional, cuyas tiradas se cuentan en cientos de miles de ejemplares diarios, sí que constituyen realmente un oligopolio adscrito a empresas muy poderosas. Y ante esta realidad incontestable, de cara a una democracia plena, parece razonable que el Estado intervenga para asegurar la libertad de expresión, la pluralidad de la información y el derecho que tienen los ciudadanos a ser verazmente informados. Hoy día, el poder de manipulación de la información por parte de estas empresas es tan gigantesco, que pueden echar por tierra la labor de cualesquiera cargos públicos, dirigentes o instituciones, con sólo una campaña de desprestigio. Los grandes medios tienen a su servicio auténticos ejércitos de "periodistas de investigación" a sueldo, que son capaces de tergiversar la realidad, y convencer a una audiencia millonaria sobre cualquier asunto. Pero claro, enseguida saldrán a manifestarse en contra los "adalides de la libertad", que en realidad son liberticidas en su profesión, clamando a favor de la "libertad de expresión" entendida a su manera, entendiendo que ellos (los que controlan o trabajan para los grandes medios), tienen derecho a tal libertad, aunque ello aplaste la libertad de expresión de otros miles de periodistas y de ciudadanos.

¿Qué República queremos? (XXVII)

No se trata por tanto de impedir la libertad de nadie, sino de garantizar que todos deben expresar lo que quieran, siempre que no conculquen los derechos de los demás. Se trata de democratizar la libertad de expresión, de manera que todos tengan también su derecho y sus posibilidades de ser escuchados, y de incidir por igual (insistimos en ello, POR IGUAL) sobre las opiniones de sus semejantes. ¿Tenemos hoy día este retrato en España? Evidentemente NO. Baste citar los efectos del pensamiento dominante convertidos en grandes mentiras (como en el acoso mediático al gobierno venezolano) o campañas de desprestigio de aquéllo que quieren derribar (como la orquestada contra PODEMOS). Esta situación es completamente intolerable. ¿Cómo podemos solucionarlo? Evidentemente, democratizando los medios, y esto sólo tiene una traducción posible: decretando un cierto grado de control público sobre el poder de los medios de comunicación privados (en el artículo anterior de esta serie ya propusimos una fórmula al respecto). Y todo ello, porque hemos de partir de la base de que el derecho a la información y la libertad de expresión son derechos fundamentales, situados por tanto al mismo nivel que el derecho a la educación, a la vivienda o a la sanidad.

Y como ya hemos discutido en muchos otros artículos en este mismo Blog, todo ello viene arrastrado por nuestro reciente pasado, siempre caracterizado por una democracia de baja intensidad, procedente primero del franquismo, y luego de la Transición. Los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado nunca han sido depurados, sino que han sido formados política e ideológicamente por las esferas procedentes de la dictadura, y tienen unas tradiciones que aún continúan. De hecho, en nuestro país, el Estado nunca ha visto a la ultraderecha ni a los movimientos fascistas como un peligro, sino como un ente colaborador, a diferencia de la izquierda, que siempre ha sido atacada, denigrada y ocultada. Y así, por ejemplo, todo lo que huela a nacionalismo o independentismo, a anarcorrevolución o a islamismo radical, genera alarma. En cambio, la apología del nazismo o la negación del holocausto no tienen consecuencias. Esto lleva a situaciones auténticamente sorprendentes, como que se detenga a personas por hacer comentarios en las redes sociales contra la Corona, o se registren y desmantelen ateneos o asociaciones libertarias, consideradas como terroristas. La influencia del pensamiento dominante, de nuevo, es aplastante.

Sólo tenemos que comprobar cómo la RadioTelevisión Pública se ha convertido en un instrumento al servicio del Gobierno, ofreciendo una información tremendamente sesgada y manipulada. Bien, ¿cómo podemos ir estableciendo medidas que garanticen un mejor control sobre los medios? Pues básicamente, estableciendo mecanismos que:

1.- Aseguren la libertad de expresión de los periodistas, de forma que puedan ejercer su profesión libre y honestamente, sin el acoso ni la mediatización de las grandes corporaciones de la publicación, ni de otros poderes. En este sentido, y al igual que ocurría con el Poder Judicial, hemos de dotar de mecanismos de elección independientes a los medios públicos.

2.- Canalizar la participación de los ciudadanos y de las asociaciones de representación de los mismos en los grandes medios de comunicación, de tal forma que se garantice que todo ciudadano/a o colectivo debe tener derecho a expresar su opinión en los grandes medios escritos de comunicación de masas, y sobre todo a discutir y replicar las interpretaciones y opiniones vertidas por otras personas en dichos medios.

3.- Romper la fuerza de los oligopolios mediáticos, mediante la implementación de un sistema de cuotas que reparta por igual el poder de los medios públicos, de los privados y de las asociaciones y colectivos ciudadanos. Continuaremos en siguientes entregas.

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29 marzo 2015 7 29 /03 /marzo /2015 23:00

La revolución social estalla cuando las clases explotadas y dominadas dejan de considerar como algo inevitable, permanente y justo su explotación, cuando no se dejan intimidar ni reprimir por la violenta coacción de los gobernantes, cuando dejan de aceptar la ideología que justifica su reinado, cuando reúnen las suficientes fuerzas materiales y morales para el derrocamiento de la clase dominante

Ernest Mandel

Marxismo, Socialismo y Capitalismo en el Siglo XXI (66)

Bajo el Socialismo del nuevo siglo XXI (y el Marxismo), otro de los puntales ideológicos, que apoya y complementa las medidas que ya hemos enunciado en artículos anteriores de esta serie (como la del reparto del trabajo, recientemente discutida), y que viene levantando mucha polémica (por su incomodidad para la clase dominante) es lo relativo a lo que se ha dado en llamar la Renta Básica (RB), pero también de otras muchas formas (Renta de Inserción, Renta Social, etc.). A su vez, muchos autores han complementado (incluso proponen su sustitución) con la medida o propuesta denominada de Trabajo Garantizado (TG). Vamos a dedicarle a partir de aquí una amplia exposición y debate a las mismas, exponiendo los diversos puntos de vista que las motivan y sostienen.

Bien, la problemática de partida ya la conocemos, pues es la misma que tantas veces hemos argumentado, incluso con cifras actualizadas para nuestro país: el tremendo nivel de paro existente, y la necesidad de acudir a medidas de reparación de dicha situación de emergencia social y tragedia humanitaria, mientras los puntales del nuevo modelo productivo propuesto comienzan a extenderse y a madurar. A todo ello se une la tremenda desigualdad social existente, y la necesidad de que las medidas (tanto a corto o medio plazo, como a largo) implementadas vayan contribuyendo también a corregirla. Pues bien, tanto la Renta Básica como la propuesta de Trabajo Garantizado vienen (cada una con sus diferentes enfoques) a intentar paliar esta situación. Nosotros entendemos que ambas medidas son perfectamente realizables (aunque algunos autores se decantan más por unas que por otras, incluso desechan alguna de ellas), y es más, perfectamente complementarias, es decir, no contradictorias entre sí. Comenzaremos con la discusión de la propuesta de TG (Trabajo Garantizado).

Marxismo, Socialismo y Capitalismo en el Siglo XXI (66)

El punto de partida para el argumentario de la propuesta de Trabajo Garantizado es bastante simple, y parte de la siguiente afirmación: "Que no haya empleo no quiere decir que no haya trabajo", o si se quiere, "que las personas no estén trabajando no implica que no haya trabajos que realizar". Lo podemos expresar de muchas formas más, pero este sería el mensaje. Por tanto, si bien es cierto que en nuestra actual sociedad hay muchísimas personas inactivas, que no están ocupando ningún puesto de trabajo, también es cierto que hay mucho trabajo por hacer en nuestras comunidades. Como vemos, la propuesta parece implicar, de partida, una nueva reconceptualización del trabajo humano, en sintonía con la recuperación de su utilidad y rentabilidad social, lo cual a su vez está en plena consonancia con el resto de medidas propuestas. De tal forma, que enla propuesta de TG, el Estado ofrecería un empleo a cualquier persona dispuesta a trabajar, sin que importen criterios de cualificación, género, renta o edad. El objetivo (o uno de ellos) puede ser crear empleos que se ajusten a las características de los desempleados, y proporcionarle la formación actualizada que pudiera hacerle falta. En todo caso, es competencia del Estado remunerar el trabajo, directamente y sin intermediarios (para evitar la explotación y la precariedad), con las debidas cotizaciones a la Seguridad Social.

Seguro que muchos lectores están pensando ya en las connotaciones de todo tipo que esta propuesta de TG posee. Y efectivamente existen muchas connotaciones, que vamos a ir discutiendo. De entrada, el efecto multiplicador de las rentas (efecto "keynesiano") del nuevo trabajo masivo creado actuaría como catapulta para reactivar el consumo de la población, aumentando la recaudación pública, y provocando una positiva reacción en cadena en la economía real. Además, y según algunos autores que han presupuestado la medida, el coste neto de aplicación anual de la iniciativa, en caso de que se consiguiera aplicar a todos los actuales parados de nuestro país, no superaría el 3,14% del PIB, cifra perfectamente asumible, sobre todo si la comparamos con algunas otras, como la que el Estado dedica anualmente al pago de los intereses de nuestra deuda pública (3,77% del PIB). Y de todos modos, esta medida del TG se aplicaría por fases (atendiendo en primer lugar a los más necesitados), de tal forma que, por ejemplo, si durante el primer año de aplicación se beneficiaran de la iniciativa un millón de parados, el coste se limitaría ese año al 1,07% del PIB. En cuanto a su financiación pública, podrían existir varías vías, pudiendo recurrirse a préstamos del BCE a través del ICO, o bien mediante colocación de deuda pública entre los inversores privados, o bien mediante una reforma fiscal de amplio calado, ya contemplada en el catálogo de medidas propuestas (o incluso una combinación de todas ellas).

La esencia, por tanto, de una medida como el TG iría en la línea de garantizar un puesto de trabajo mediante la intervención directa del Estado, mediante la recuperación de su papel de empleador por excelencia (perdido últimamente, con la difusión del paradigma del emprendimiento personal y la hegemonía empresarial privada) en la creación de empleos públicos orientados a satisfacer las necesidades económicas y sociales del conjunto de la población, al tiempo que se alivian las tremendas situaciones de paro, pobreza, precariedad y exclusión social. Iniciativas parecidas se han desarrollado a lo largo de la historia, como el New Deal del Presidente Roosevelt durante el trienio 1933-1936, que impulsó programas que proporcionaron empleo a más de 13 millones de personas, en diferentes ámbitos y sectores. Algunos lectores podrían interpretar que esta propuesta de TG podría parecerse a los famosos y recientes "Planes E" de los Gobiernos de Zapatero, pero van mucho más allá, pues los Planes E se redujeron a los ámbitos de la construcción de obras públicas, saneamiento e infraestructuras, mientras que aquí estamos hablando de englobar a todos los posibles trabajos que la comunidad necesite para avanzar en su dotación de recursos públicos que satisfagan la cobertura, hoy día muy debilitada, del Estado del Bienestar. De esta forma, podrían crearse trabajos en los sectores de la educación, de la sanidad, de la investigación, de la tecnología, de los servicios sociales, de la dependencia, de cuidados al medio ambiente, de servicios culturales, deportivos y recreativos, periodísticos, de reformas y adaptación de edificios, de implantación de infraestructuras energéticas sostenibles, y un larguísimo etcétera. Continuaremos en siguientes entregas.

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