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10 mayo 2015 7 10 /05 /mayo /2015 23:00

Todo el mundo recibiría la Renta Básica, pero no todo el mundo ganaría. Los ricos perderían

Daniel Raventós

Queda demostrado, como exponemos en el artículo anterior, que es posible una financiación de la RB con las características descritas, únicamente a partir de una reforma del IRPF y del ahorro procedente de otras ayudas y prestaciones asistenciales que los ciudadanos perciben, y que convergerían en la nueva RB. Y como también demuestran los autores citados, la gran mayoría de la población declarante y no declarante actual en el IRPF saldría ganando respecto a la situación actual, y solamente las décilas superiores de renta (los que más tienen y los que más ganan actualmente) perderían con la reforma propuesta. Obviamente, quien ganaría más de forma proporcional serían los ciudadanos que ya no cobran absolutamente gana, que pasarían a obtener la RB sin sujeción al IRPF (7.500 euros anuales). Así que la medida supone en la práctica un ejercicio de gran redistribución de la renta de los sectores más ricos al resto de la población. Y como indican los autores de la propuesta: "Las cantidades transferidas de los perdedores en el cómputo neto a los ganadores suman unos 35.000 millones de euros, lo que sería equivalente al incremento de presión fiscal que sufrirían éstos últimos. Esta cantidad representa el 3,5% del PIB, una cifra absolutamente razonable, muy por debajo de los ocho puntos de menor presión fiscal que tiene el Reino de España frente al promedio de la UE y que nada tiene que ver con las cifras estratosféricas del coste de la RB apuntadas por algunos expertos desinformados y por algunos políticos de alto rango no menos desinformados".

Marxismo, Socialismo y Capitalismo en el Siglo XXI (72)

Obsérvese igualmente que la propuesta, tal cual ha sido expuesta, no entra en la modificación de otros aspectos, tales como la posibilidad de introducir nuevos impuestos, modificar los ya existentes, ni siquiera recuperar el dinero procedente del gran fraude fiscal que padecemos en nuestro país, protagonizado por las grandes empresas y las grandes fortunas en su mayor parte. Ni que decir tiene que la implementación de medidas adicionales que fueran en esta dirección aseguraría una mayor cantidad de ingresos al Estado, para poder llevar a cabo no sólo la RB, sino reformas de más profundo calado, como volver a recuperar la plena universalidad y gratuidad de todos los servicios públicos, y extender en gran medida muchos de ellos, algo tan necesario en nuestro país para reducir el nivel tan elevado de desempleo existente, y que evidentemente sería mucho más atractivo para la ciudadanía inactiva, en vez de la mera percepción de la RB. Luego, por tanto, seamos serios y concluyamos que garantizar la existencia material de la población mediante la RB es algo perfectamente posible. El hecho de que no se haga se debe únicamente a la falta de voluntad política de nuestros gobernantes, que tienen otros intereses y prioridades políticas, y en cuyas agendas no figura la atención a la vida digna de las personas.

Como es sabido, las reformas y contrarreformas llevadas a cabo por el Gobierno del PP (y antes por los del PSOE) han ido justamente en la dirección contraria, haciendo el juego al gran capital, fomentado su capacidad para disciplinar a la población trabajadora. Y el factor principal de esta capacidad disciplinaria es la existencia de una gran parte de población trabajadora sin empleo. Población que, actualmente, se acerca ya al 45% de desprotección total, es decir, que no cobran ninguna prestación pública, y casi al millón y medio de familias que poseen todos sus miembros en paro. Cuando la posibilidad de despido (reforzada por las políticas bipartidistas) se convierte en algo más que frecuente en una situación de crisis, más dispuesta está la población trabajadora a aceptar peores condiciones laborales, entrándose en una peligrosa espiral de desvirtuación del trabajo humano, de máxima mercantilización, de máxima rotación y temporalidad, de bajos salarios, es decir, de máxima precariedad. La hegemonía empresarial da al traste con los derechos laborales, que antaño fueron grandes conquistas de la clase trabajadora, pero que ahora contemplamos impotentes cómo se evaporan, con la complicidad de los Gobiernos de turno.

Marxismo, Socialismo y Capitalismo en el Siglo XXI (72)

Pues bien, en este sentido, la RB supondría una herramienta valiosísima, tremendamente poderosa, para debilitar esta capacidad disciplinadora del capital. Incluso pensamos que los sindicatos mayoritarios, completamente desprestigiados por su burocratización, institucionalización y acomodamiento al régimen establecido, han ignorado o no han sabido valorar correctamente y en su auténtica dimensión el poder de un instrumento como la RB, que elevaría el poder de negociación y de independencia de la clase trabajadora sobre la clase empresarial. Y con respecto a los subsidios condicionados, creemos que han demostrado ya su incapacidad para solucionar un problema de tamaña envergadura. Son parciales, insuficientes, y cubren un espectro muy reducido de la población necesitada de ellos. Debemos concluir por tanto que una RB con las características aquí mencionadas, sin excluir medidas de otro tipo, que pudieran adoptarse gradualmente y de forma complementaria, es una solución racional casi inmediata y sostenible financieramente. Quedan otros aspectos por discutir, pero como decimos, son falaces argumentos que no tienen ninguna base científica ni social para ser tenidos en cuenta, si es que queremos otorgar al debate un mínimo de rigor y seriedad.

Debemos quitarnos la venda de los ojos, y reconocer abiertamente, como siempre hemos afirmado desde este humilde Blog, que estamos (seguimos) en una lucha de clases. Y desde ese punto de vista, los atajos, las terceras vías y las medidas descafeinadas tienen poco sentido. Las propuestas "bonistas" que parecen querer obligar al capitalismo a que tenga más rostro humano, sinceramente, creemos que pecan de ingenuidad. Porque en nuestro mundo globalizado, donde no existen límites ni barreras para el gran capital, que al igual que la energía fluye y se transforma, con Estados parcialmente patrimonializados por los grandes poderes privados, haciendo saltar por los aires todas las conquistas sociales y laborales de nuestros antepasados, se comprenderá que no es nada fácil amenazar de forma creíble a los capitalistas para obligarles, por medios tradicionales, a hacer de capitalistas. Y ello por no hablar de una eurozona a la que pertenecemos, y en la que todos sus Estados miembros han rendido su soberanía monetaria, económica y política, y están en buena medida a merced de los dictados de un BCE antidemocrático, que supervisa todas las decisiones de los países, y tiene la prerrogativa de poder aupar o hundir sus respectivas economías, como está pasando en Grecia. Hacen falta medidas más contundentes, medidas de largo recorrido, medidas que representen una clara ofensiva hacia los postulados del capital, incluso medidas confiscatorias y expropiatorias, para poder plantar batalla con un mínimo de resultados. Aquí es donde se enmarca la RB. Continuaremos en siguientes entregas.

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7 mayo 2015 4 07 /05 /mayo /2015 23:00

El patriarcado es un sistema de opresión que fue incorporado estructuralmente por el capitalismo, porque le permite mantener y reforzar relaciones de poder y explotación, y nos impacta de manera más brutal a las mujeres. Somos las mujeres pobres las que sufrimos el peso múltiple de la subordinación, la discriminación de género, la explotación de clase, el racismo y el sexismo. Queremos construir una sociedad distinta, con igualdad de derechos y relaciones libres de opresión y discriminación

Fragmento de la Declaración Final de la V Asamblea de Mujeres de la Via Campesina

Esencia de un Programa Feminista (IV)

Continuamos, en esta cuarta y penúltima entrega de la serie, sobre los apartados donde se puede centrar un programa feminista, desde el ámbito autonómico, que ya habíamos comenzado en el artículo anterior, hablando de la sanidad pública. Y lo hacemos hablando de la educación pública, el otro gran pilar de los servicios públicos universales. Necesitamos, desde este punto de vista, un plan de formación permanente del profesorado orientado hacia la coeducación y la educación feminista (como actualmente se contempla en Asturias y Cataluña), que garantice la universalidad y obligatoriedad de dicha formación. Atención especial a las características concretas sobre formación en Igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres de los Servicios de Inspección Educativa, Equipos Directivos y Profesorado Tutor de los respectivos centros. Hemos de inculcar desde edades tempranas la conciencia sobre la igualdad de sexos, e instalar un imaginario popular contrario a la violencia machista, y el cuestionamiento de los clásicos valores del patriarcado.

Hay que proceder a una revisión del currículum de todas las etapas, en clave coeducativa. Hay que dar un impulso transversal a la educación en valores, en especial la educación feminista. Hay que desarrollar un plan obligatorio sobre la igualdad entre hombres y mujeres y contra la violencia machista en cada centro escolar, con personal responsable formado adecuadamente, y con disponibilidad de tiempo y recursos educativos. Hay que proporcionar cobertura de la demanda y accesibilidad económica de la educación infantil pública, especialmente en el segmento de 0 a 3 años, que actualmente sólo cubre el 44%, lo que además serviría para ampliar el conjunto de servicios públicos, y cubrir más plazas públicas de personal trabajando en los sectores del Estado del Bienestar. Y en este sentido, otro sector muy interesante es el de la Dependencia. El número de personas atendidas por la Ley 39/2006 de Atención a la Dependencia disminuyó un 3,25% en los primeros 11 meses de 2014, por poner una cifra concreta. Son 729.313 personas, 24.529 menos que en 2013, y 9.274 menos que en 2011. Las personas con dependencia moderada, que debían haber sido atendidas desde 2012, han sido excluídas hasta el 1 de julio de 2015. Hemos de cambiar urgentemente este panorama.

Esencia de un Programa Feminista (IV)

Debemos garantizar que se atienden y tramitan en no más de 3 meses el conjunto de las solicitudes, y sus correspondientes prestaciones. Actualmente, un 25% de las mismas ha de soportar una espera de más de un año. Hemos de revertir el sistema actual, de tal forma que la prestación económica a la cuidadora familiar sea una medida excepcional, en vez de la prestación mayoritaria actual (un 41,5%), porque este modelo perpetúa el sistema que asigna el cuidado de las personas dependientes a las hijas y mujeres en general de la familia, no contribuyendo a la Seguridad Social, y aplicándose en detrimento de los servicios públicos y profesionales de ayuda a domicilio, asistente personal, centro de día o residencia. Hay que garantizar la eficacia del derecho subjetivo universal, que se está dejando de financiar, para tender hacia un sistema marginal. Hay que combatir activamente la discriminación de las personas según su lugar de residencia, que hace que la cobertura oscile de más del 2% de la población en Castilla y León y Cantabria, a menos del 1% en Canarias (0,6%) y Comunidad Valenciana (0,8%). Hay que garantizar la reconversión profesional de las cuidadoras familiares y empleadas de hogar, hacia empleadas con derechos laborales plenos, garantizando además la participación de las asociaciones de mujeres en su seguimiento.

Asímismo, las políticas activas de reparto igualitario del empleo son otro gran frente donde se puede y se debe actuar. Hay que desarrollar, como parte de la propia política del personal, tanto del ámbito público como privado, un plan de igualdad, que contemple incluso la política de concursos, promociones y contratos administrativos. Hay que contemplar igualmente políticas igualitarias de formación para hombres y mujeres, fomento de la contratación femenina, protección económica de algunos sectores de mujeres (víctimas de violencia sexista, colectivos LGTBI, etc.), así como en la protección por desempleo. Hemos de abordar una lucha decidida contra la pobreza y la exclusión social, que se ceba especialmente con las mujeres. Y otro gran segmento que se debe desarrollar contempla los sistemas de democracia paritaria y participativa, desde enfoques transversales. Hay que garantizar un equilibrio entre mujeres y hombres en las candidaturas políticas con listas cremallera, encabezadas al 50% por mujeres.

Hay que ser vigilantes con la paridad en los órganos de gobierno y de la alta administración de las empresas y los organismos públicos. Hay que fortalecer el papel de los organismos e instituciones de la mujer, al menos el Instituto y la Dirección General. Hay que garantizar el desarrollo y puesta en marcha de los planes de igualdad entre hombres y mujeres de forma continuada, con objetivos concretos y evaluación de sus logros de forma transparente y participativa. Asímismo, hay que garantizar la participación de los Consejos de Mujeres a todos los ámbitos (estatal, autonómicos y locales) en el seguimiento, evaluación, desarrollo y control de todas estas políticas. Hay que conseguir que todas las CC.AA. que no los tengan, dispongan la creación de estos Consejos Autonómicos de la Mujer. Finalizaremos en la próxima y última entrega de esta serie, dedicándola por completo al importantísimo asunto de la violencia machista.

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6 mayo 2015 3 06 /05 /mayo /2015 23:00

No debemos delegar nunca más, la democracia no se hace sola, no es un punto de llegada como nos vendieron en un cierto relato de la Transición, sino que es un punto de partida y un gerundio permanente, y si no, no hay democracia

Ada Colau

Por el voto a las Plataformas de Unidad Popular

Se acercan las Elecciones Municipales (en todo el Estado) y Autonómicas (para una mayoría de Comunidades) del 24 del Mayo, y desde esta humilde tribuna, instamos al voto a lo que podríamos aglutinar bajo el denominador común de "Plataformas de Unidad Popular". En efecto, durante los últimos meses, en actividad creciente, se han ido constituyendo, desde una procedencia diversa, pero siempre desde un origen ciudadano, una serie de plataformas que aglutinan miembros procedentes de varios partidos y/o foros políticos de reciente creación. Incluso la propia nomenclatura ha ido cambiando, el pionero fue quizá el antiguo "Guanyem Barcelona", que ahora se llama BCN en comú, pasando por todas las plataformas denominadas "Ganemos" seguida del nombre de su cuidad, hasta una innumerable variedad de plataformas, todas bajo el denominador común de querer recuperar sus respectivas ciudades o pueblos para su cuidadanía, en una palabra, gobernar para la gente. La fuerza de líderes populares, como Ada Colau, procedentes de los movimientos sociales, y apoyados después por miembros de las formaciones políticas emergentes, como Podemos, unidas a las que ya se alineaban con el ala izquierda del parlamento (IU, EQUO, Compromís, etc.) ha ido perfilando numerosas candidaturas con esta estructura tan diversa y plural.

Les une a todos, como nos recordaba Ada Colau en la cita inicial, el hecho de querer reconducir la democracia a su auténtico significado, bajo la máxima que podríamos enunciar como "gobernar obedeciendo", algo que por desgracia, muy poco se ha practicado en los municipios y comunidades de nuestro país. Han ido variando los nombres, la composición popular de sus candidatos, pero se han seguido compartiendo y reforzando las mismas sinergias, los mismos objetivos y los mismos valores. De hecho, todos coinciden en cuatro puntos esenciales: la defensa de los servicios públicos, la democracia participativa, la preponderancia de un enfoque ético en la gestión política, y el control de lo público por parte de la propia ciudadanía. Se llamen Ganemos (Salamanca, Toledo...), Ahora (Málaga, Madrid...), En Común (Barcelona, Zaragoza, León...), Marea (Atlántica, de Vigo...), Guanyem (Alicante, Palma, Sevilla, Gijón...) o de cualquier otra forma, todas ellas comparten los mismos orígenes y la misma filosofía en torno a la gestión pública de sus respectivas localidades. Se trata por tanto de gente sencilla, participando desde los foros ciudadanos, queriendo hacer política desde la cercanía, sin pretensión de profesionalizarse, para luchar por mejorar las condiciones de vida de su gente.

Por el voto a las Plataformas de Unidad Popular

Les une por tanto la ilusión, las ganas de hacer política desde la proximidad, de potenciar lo público, de gobernar para la ciudadanía, de proteger y defender los intereses populares, de la inmensa mayoría social, dando por tanto un rumbo de 180 grados sobre la política institucional que se ha practicado hasta ahora por parte de los grandes partidos. Necesitamos una reapropiación colectiva de lo público, sacar de las Instituciones a tanta mafia, y ponerlas al verdadero servicio de la ciudadanía. El eje rector común de todos estos movimientos, su principio quizá más transversal, es asumir de forma rotunda y definitiva que las ciudades deben estar al servicio de la inmensa mayoría social. Se trata básicamente de partir desde abajo para desbordar a los de arriba y así ganar la democracia, conquistar la política para la ciudadanía. Entre otras medidas concretas, se plantea la remunicipalización de los servicios públicos privatizados, una auditoría ciudadana que determine qué parte de la deuda es ilegítima (la deuda municipal ronda los 1.300 millones de euros), así como la inmediata expulsión de las Instituciones locales de cualquier cargo público procesado por corrupción. Un cambio vigoroso que retorne la ilusión hacia la política más cercana.

Se propone asimismo el control ciudadano de los salarios y los cargos de libre designación dentro de los Ayuntamientos, y también en las empresas públicas; la publicación en Internet y otros medios de las cuentas anuales de sus representantes; mandatos revocables de los cargos electos; acabar con las puertas giratorias y rotación de cargos públicos, entre otras medidas. También destacan la independencia de los grupos financieros, y la financiación exclusivamente desde las aportaciones de sus integrantes, y de las operaciones de crowfunding popular. Se trata de poder financiarse sin recurrir a los clásicos préstamos bancarios, que después se convierten en peligrosas herramientas de dependencia con respecto a las instituciones financieras, que derivan en chantajes hacia las tendencias políticas propuestas. Se pretende también, por supuesto, el cambio fundamental sobre los modelos imperantes de ciudad, orientadas hasta ahora a legislar todo lo que sucede en el espacio público, para convertirlo únicamente en un sitio de tránsito y de consumo, cada vez más privatizado y propagandístico, sin lugar para la reunión pública, para la espontaneidad, para la creatividad, para la disidencia, para los actos políticos o para las manifestaciones. Debemos recuperar la ciudad popular, el ágora pública, los sitios de reunión y de debate, la representación y la fuerza de la propia ciudadanía.

Por el voto a las Plataformas de Unidad Popular

En resumidas cuentas, asistimos a un ciclo de empoderamiento ciudadano, a una evolución del sentido y de la práctica de la política, que pretende evitar el secuestro permanente de la democracia popular, para recuperar las Instituciones y ponerlas al servicio del bien común. Pero sólo mediante un apoyo social masivo y decidido, será posible cambiar la correlación de fuerzas, y hacer frente no sólo a las formas clásicas de hacer política municipal, sino también a la dependencia y al poderío de las grandes empresas, que han convertido las ciudades y los entes locales en instrumentos al servicio de sus intereses. Pero necesitamos también un cambio en la mentalidad ciudadana, necesitamos una ciudadanía cómplice, implicada y vigilante, una ciudadanía responsable y participativa, para que sea posible que este contrapoder ciudadano pueda restar cada vez más fuerza al modelo imperante. Necesitamos, en definitiva, una nueva cultura política, unos nuevos modos de detentar, de ejercer y de redistribuir el poder, y esto es lo que pretenden las Plataformas de Unidad Popular. ¡SÍ SE PUEDE!

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5 mayo 2015 2 05 /05 /mayo /2015 23:00

Tiene razón el presidente, convertido en ectoplasma: hay que votar a los suyos porque son gente "normal": son igual de granujas, mangantes, embusteros, cínicos, abusones y estúpidos que su gobernante. Forman un equipo compacto al que llaman Partido Popular pero que, según todas las apariencias, no es más que una asociación de malhechores

Ramón Cotarelo

Pertenezco a ese grupo de personas "no normales" (¿anormales? ¿subnormales? ¿infranormales? ¿paranormales?) que no votan al PP. Pero comencé a preocuparme cuando, en uno de sus últimos discursos, Mariano Rajoy hizo un llamamiento a "la gente que trabaja, que lucha por su país, que quiere lo que quieren los seres humanos normales..." en su identificación con las personas que otorgan su voto al PP. A ver si no voy a ser normal...pensé por un instante. Salté de un brinco al espejo, a ver si tenía tres orejas, o un solo ojo, o cuatro piernas...no, me veía muy normal. Miré en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua, a ver si alguna acepción de la palabra "normal" tenía que ver con los votantes del PP, pero tampoco encontré nada parecido. Bajé a la farmacia más cercana a mi casa, y pregunté por algún medicamento para tratar mi anormalidad, me hablaron de un tal NORMALIN, que parece ser que inhibe la segregación de una enzima, la normamilasa, que controla los impulsos normales del cerebro.

 

Lo cierto es que, bromas aparte, debo pertenecer a ese grupo de "adanes, demagogos u oportunistas de variado cuño", que es como tacha el PP de Rajoy a los que preferimos otras opciones políticas. Pero no es la primera vez que ocurre. De hecho, es un planteamiento discursivo al que recurren hace mucho tiempo en el PP. Muy pocos argumentos convincentes tienen que tener en este partido, para tener que recurrir a estos planteamientos tan estúpidos y tan falaces, tan absurdos y aberrantes, tan extravagantes y vacíos. Porque, simplemente, señor Rajoy, no puede usted patrimonializar la "normalidad". Pero, no obstante, si insiste, podemos establecer como deseos "normales" de la gente, con respecto a su gobierno, que le garantice una serie de derechos básicos, tales como el trabajo, la vivienda, la sanidad, la educación, etc., cosa que, parece ser, su gobierno cada vez garantiza menos, o sea, que a ver si los que no van a ser normales son su partido, y los votantes de su partido. Porque creo que lo más inteligente, si se desea lo normal, y visto lo visto, es otorgar la confianza a otras fuerzas políticas. Porque, puntualicemos, ya sabemos que el PP, como ellos mismos han asegurado, no es un grupo de amigos, ni una secta, sino que es, directamente, un grupo de delincuentes.

 

Pero más allá de las legítimas ideas que se puedan tener, parece claro que no ofrece ninguna confianza un gobernante que insulta permanentemente a sus adversarios políticos, que entra en una retórica absurda, irrespetuosa y faltona para descalificarlos por sistema, presumiendo de sus logros económicos, cuando lo único que está consiguiendo es llevar a los trabajadores a la más absoluta pobreza...Un gobernante que entiende su mayoría absoluta casi como un mandato divino, donde es posible olvidarse del programa electoral, para hacer "lo que se debía hacer". Un gobernante sin decencia, sin moral y sin integridad, que mientras en el Congreso le relatan todas las heridas y escombros sociales que está dejando por el camino, a él sólo le salen algunos de sus tics nerviosos y sus miradas perdidas...Pero bueno, será también esto una reacción normal cuando los demás te sacan los colores por tu insensible y desastrosa gestión política. Así que lo que reivindicamos es que los que no son muy "normales" son los del PP. No cabe otra conclusión.


En vez de normal, se trata de gente insulsa y mediocre, de vocabulario e inteligencia limitadas, de falsas sonrisas, que habla sin decir nada, que dan argumentos falaces, repetitivos y vacíos, y que no tienen el más mínimo escrúpulo para mentir descaradamente de forma constante. En una palabra, Rajoy reúne prácticamente todas las características fundamentales del mal gobernante, podríamos decir incluso del "antigobernante", y quizá por eso es uno de los líderes políticos peor valorados del espectro político nacional. Es este tipo de gente "normal", como Rajoy y sus compinches, los que están haciendo que este mundo sea cada vez un lugar más inhabitable, más podrido e insoportable, más injusto y desigual, más insostenible. Qué lejos están Rajoy y sus "personas normales" de contribuir, como lo hicieron los grandes gobernantes de la Historia, a un mundo mejor, más libre, justo e igualitario. Esos gobernantes que consiguieron grandes avances para sus pueblos y para la Humanidad, y que para Rajoy deben ser bastante "anormales". Mejor deberíamos concluir justamente lo contrario: la gente que sea normal nunca estará en el PP.

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4 mayo 2015 1 04 /05 /mayo /2015 23:00

En los dos primeros anteriores artículos de la serie dimos introducción al tema, señalando los que entendemos que son los tres sujetos de derecho que deben reconcoerse explícitamente en todo programa político que se precie enfocado desde la izquierda, y hemos desarrollado ya los dos primeros (los derechos humanos, y los derechos de los pueblos). Finalizamos aquí con el tercero:

 

3.- Derechos de la Naturaleza. Por último pero no menos importante, la propia naturaleza debe ser reconocida, a todos los efectos, como sujeto de derechos, algo que ya ha sido recogido en algunas Constituciones modernas. Sólo desde una óptica integradora de los pueblos y los seres humanos junto con el entorno natural donde habitan, será posible una convivencia armónica y sostenible. Sólo desde el respeto y las políticas de sostenibilidad ambiental, será posible la continuidad de la vida humana sobre el planeta. En pro de un desarrollo social y humanamente justo, no cabe otra posiblidad que respetar a la naturaleza y a los ecosistemas y recursos naturales, mediante medidas que no destruyan ni saqueen los diversos elementos que permiten una vida humana digna. Y de nuevo, la lucha anticapitalista debe situarse como guía y referencia de la esencia de un programa político que pretenda defender los derechos de la naturaleza, ya que, actualmente, los bienes comunes y recursos naturales, como el agua, el aire, la tierra, las semillas, los recursos minerales, son fuertemente violentados mediante un sistema que ataca a la naturaleza a través de diversas prácticas invasivas, tales como el extractivismo, el fracking o la emisión de gases de efecto invernadero. 

 

El saqueo de los recursos naturales (bosques, lagos, mares, montes, etc.) ha llegado a límites insostenibles. Las empresas transnacionales reproducen en aumento las prácticas extractivistas que son perjudiciales para la vida, acaparan nuestras tierras y desarrollan semillas y alimentos transgénicos que privan a los seres humanos y a los pueblos de su derecho a la alimentación, impidiendo su soberanía y destruyendo la biodiversidad de los ecosistemas naturales. Por la justicia climática y la soberanía alimentaria y energética, debemos luchar contra el calentamiento global y progresivo del planeta, cuyo efecto es provocado por este sistema capitalista de producción, distribución y consumo. Pero como sabemos, y se demuestra cada vez más en los foros internacionales, las empresas transnacionales, las instituciones financieras internacionales y los gobiernos a su servicio, no quieren reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero. Por eso nos proponen sucedáneos engañosos como la "economía verde", pero debemos rechazar todas las falsas soluciones a la crisis climática, como los agrocombustibles, los organismos genéticamente modificados, la geoingeniería, o los mecanismos del mercado de carbono, que ilusionan a los pueblos empobrecidos con el "progreso", mientras privatizan y mercantilizan los bosques y territorios donde han vivido miles de años. 

 

Por tanto, la solución está en defender otras políticas y otros modos de producir, de distribuir, de consumir y de reciclar. Debemos defender la soberanía alimentaria y la agricultura campesina, que son la auténtica solución a las crisis alimentaria y climática, y que significan también el acceso a la tierra para las personas que la trabajan. La producción local, de productos de proximidad, el consumo de cercanía, el comercio justo y el consumo responsable, así como una preferencia absoluta sobre el impacto ambiental del resto de políticas que se desarrollen, deben guiar las medidas y propuestas que se realicen en todo programa que se declare sensible con la naturaleza. El acceso al agua como un derecho humano, el respeto al medio ambiente, la disminución de los niveles de contaminación lumínica y acústica, de las emisiones de gases contaminantes, el diseño de ciudades respetuosas con el medio ambiente, y la evolución hacia el diseño, producción y consumo desde fuentes de energía limpias y renovables, completarán el resto de políticas que deberán implementarse para que podamos frenar los efectos del temido cambio climático.

 

Y dentro de la naturaleza, y en conexión con ella, no podemos olvidarnos de los más débiles que sufren la acción de la violencia humana, como son los demás animales. Todo programa político que se precie debe expresar su decidida voluntad de regular la protección animal de forma íntegra, sin parches ni limitaciones, que dignifiquen la vida animal y que no la maltraten, la ultrajen ni la utilicen para el divertimento, el ocio, o el mercantilismo humano. Hoy día, bajo la bandera pseudocultural de las "tradiciones" populares, asistimos a toda una serie de vejatorios espectáculos hacia los animales, denigrantes y absurdos, que dan perfecta imagen y concepto de quien los practica y celebra. Bajo el lema "La tortura no es cultura", las fuerzas políticas de corte animalista llevan intentando que el resto de la población comprenda y se solidarice con el sufrimiento animal que representan la inmensa mayoría de estos festejos, pero aún hemos de realizar muchas más campañas de concienciación. En nuestro país además tenemos el perfecto ejemplo de la tauromaquia, que además pretenden proteger bajo el reconocimiento y declaración de "Bien de Interés Cultural". 

 

En este sentido, debemos luchar por erradicar de nuestra sociedad todo tipo de festejos o espectáculos que utilicen a los animales, tales como las corridas de toros, las bárbaras fiestas que los corren por las calles, las peleas de perros o de gallos, el uso indiscriminado de animales "amaestrados" en espectáculos, el comercio con la propia vida de los animales, la experimentación científica que pueda suponer sufrimiento animal, etc. Todo ello debe ser instalado mediante un marco jurídico, una especie de estatuto moral de defensa de los animales, como otra faceta del respeto que los pueblos y los seres humanos debemos tener hacia la propia naturaleza. Se deben suprimir las prácticas aberrantes de privación de libertad, marcado a fuego, castración, mutilación, pelaje, etc., de los animales, en interés egoísta y aberrante de los humanos más desaprensivos, amparados en la lógica de este capitalismo salvaje. Con ello contribuiremos también a la extinción (expresa por sacrificio o inducida por la depredación de la naturaleza) de miles de especies de animales en el mundo, que proporcionan beneficiosas funciones para el equilibrio natural de los ecosistemas. Queremos a este respecto proponer y alcanzar una sociedad en la que perjudicar o matar a los animales no se considere ocio, tradición, cultura, deporte, espectáculo, arte o diversión.

 

Epílogo: La plena consecución de todos los derechos a estos tres niveles debe conducirnos a un contexto político y social que garantice la soberanía en todas sus facetas: la soberanía política, la soberanía económica, la soberanía energética y la soberanía alimentaria. Para estas dos últimas, es imprescindible la propia soberanía sobre los recursos naturales. En definitiva, pensamos que toda esencia de programa político que se precie, lanzado desde la izquierda transformadora, debe plasmar la garantía de los derechos de todos estos sujetos políticos, a todos los niveles, para alcanzar una sociedad y un mundo realmente democrático, justo, igualitario y avanzado. Contra la barbarie del actual sistema capitalista, injusto, autoritario y depredador de todos los recursos, debemos luchar por conseguir y establecer un nuevo orden mundial alternativo, realmente solidario, justo y sostenible. Está en nuestras manos. 

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3 mayo 2015 7 03 /05 /mayo /2015 23:00

El incremento de la desigualdad, el empobrecimiento y la exclusión social hacen más necesario que nunca fortalecer unos mecanismos de garantía de rentas y recursos que permitan a toda la población vivir dignamente

Antonio Antón

Marxismo, Socialismo y Capitalismo en el Siglo XXI (71)

Bien, vamos a entrar a fondo en las propuestas de financiación de la Renta Básica (RB), una vez analizadas su justificación económica y social, y para ello, vamos a basarnos, fundamentalmente, en los estudios de varios economistas que lo han desarrollado a fondo, como es el caso de Jordi Arcarons, Antoni Domènech, Daniel Raventós y Lluís Torrens, que han publicado varios trabajos sobre este mismo tema. Destacamos entre todos ellos a Daniel Raventós, Profesor de la Facultad de Economía y Empresa de la UB (Universidad de Barcelona), miembro del Comité de Redacción de SinPermiso (publicación electrónica de pensamiento alternativo), Presidente de la Red Renta Básica, y miembro del Consejo Científico de ATTAC España. Por tanto, no sólo una autoridad económica indiscutible, sino quizá el mayor experto en nuestro país sobre estos temas. Estos autores ya han propuesto modelos de financiación para algunas Comunidades Autónomas del Estado Español, como Cataluña y País Vasco, demostrando que una RB con las características ya mencionadas en anteriores artículos es una medida perfectamente racional y financiable. Recordamos que la RB que se pretende financiar, como medida socialista para acabar con la pobreza y la exclusión social, consiste en la asignación, por parte del Estado, de una prestación incondicional a toda la población, tanto a la ciudadanía nacional como a los residentes acreditados. Recordamos también que, frente al argumento demagógico de que "los ricos no deberían percibir una renta básica", hay que decir que, incluso con ella, saldrían perdiendo, si conseguimos implementar una reforma fiscal auténticamente progresiva.

Pongamos por tanto orden en el caos de cifras estimativas que la derecha vierte para intentar crear confusión en el debate (los economistas han aprendido que pueden torturar los modelos económicos hasta que confiesen lo que ellos quieren), para ridiculizar la medida, y para argumentar decadentes eslóganes, como por ejemplo, el que dice que, desde la izquierda, queremos "repartir la miseria". Los autores antes mencionados reivindican cuatro criterios de entrada para plantear la RB, a saber: que la reforma se autofinancie (es decir, que no genere déficit neto), que su impacto distributivo sea muy progresivo, que más del 50% de la población con menos ingresos gane renta neta respecto a su situación previa, y que los tipos impositivos reales o efectivos después de implementada la medida no sean altos. Asímismo, hay que dejar sentadas también las siguientes premisas: la cantidad de RB siempre deberá ser igual o superior al umbral de la pobreza (aunque pobreza y riqueza también son conceptos relativos que se van adaptando), la RB no está sujeta a la imposición del IRPF, la RB viene a sustituir toda prestación pública de cantidad inferior (mediante la anulación de las mismas de cara a su convergencia en ella), y la RB no supone ningún menoscabo sobre el resto de servicios públicos que el Estado de Bienestar financia actualmente (Sanidad, Educación, etc.).

Marxismo, Socialismo y Capitalismo en el Siglo XXI (71)

Como ya hemos adelantado en artículos anteriores, una cifra aproximada de la RB para los mayores de 18 años estaría alrededor de 7.500 euros anuales (625 euros mensuales). La razón de esta cantidad es porque supone actualmente el umbral de la pobreza en nuestro país, pero no obstante, volvemos a insistir en la relatividad de los conceptos de pobreza y riqueza, no como valores absolutos, sino como valores adaptables según la propia evolución de los umbrales de renta máximos, mínimos, promedios, y teniendo en cuenta otras variables estadísticas como la moda, la mediana, los aumentos de IPC, la actualización de indicadores como el SMI, o las pensiones mínima y máxima, etc. Como decimos, el conjunto de estas variables explica, siempre en contexto, lo que podemos considerar sociológicamente como "pobreza" o "riqueza", y explica también porqué estos conceptos, aplicados a diversos países, incluso continentes, tienen un significado muy distinto. Estos autores contemplan también una RB para menores de edad, del orden de un 20% o un 30% sobre el valor de la RB para los adultos (ya que según el INE, este porcentaje es el que aumenta un presupuesto familiar medio por cada menor que esté a su cargo, aunque no de forma proporcional).

Insistamos también en otro punto que ha quedado enunciado más arriba, pero al que le hemos dedicado hasta ahora poca atención. En efecto, se ha dicho que la RB vendría a sustituir, con el consiguiente ahorro para las arcas públicas, al resto de asignaciones, prestaciones, ayudas, subsidios, o gastos sociales dedicados a sostener, bajo una casuística muy diversa, los niveles de vida de las diferentes poblaciones (entendidas aquí en el amplio concepto sociológico). Los autores mencionados, con Daniel Raventós a la cabeza, estiman en su simulación las cifras de ahorro en prestaciones monetarias por debajo de la RB que el Estado ahorraría, basándose en datos de varias fuentes oficiales, concluyendo que, sólo en este capítulo, el Estado dejaría de tener que pagar algo más de 90.000 millones de euros, repartidos entre pensiones (para pensionistas cuya pensión estuviera por dejajo de la cuantía de la RB), prestaciones por desempleo (idem, sobre todo para los subsidios), ayudas a la familia o a la vivienda, ayudas a la exclusión social (rentas mínimas de inserción, salario social, etc.), pero incluso también prestaciones más sectoriales, como pueden ser los reservistas de las Fuerzas Armadas, los sacerdotes de la Iglesia (pagados por la propia Iglesia en un país laico), o los reclusos de los centros penitenciarios. Como decimos, todas ellas serían prestaciones que quedarían por debajo de la RB, y que por tanto, serían subsumidas por ella, dejando una única renta básica generalista, que cubriría una prestación económica para que todos estos colectivos pudiesen disfrutar de una vida mínimamente digna.

A estos 90,000 millones de euros (siempre en cifras aproximadas) que el Estado ahorraría con la eliminación del resto de ayudas, prestaciones y subsidios por debajo de la RB, habría que restarle, evidentemente, el coste de la RB para el conjunto de la ciudadanía que hoy día no cobra ya ningún tipo de prestación, y habría que sumarle, por otra parte, la recaudación por IRPF en torno a un nuevo tipo nominal fijo que estos autores proponen, situado en algo más del 49%. Bajo estos nuevos cálculos, estos economistas preven que la cifra total de ahorros quedaría en torno a algo más de 52.000 millones de euros (véase el artículo de referencia). En efecto, estos autores proponen, además de otras reformas fiscales detalladas someramente en el citado artículo, un tipo único de algo más del 49%, que combinado con la propia RB, resulta ser, desde el punto de vista fiscal, altamente progresivo. Esto lo resumimos en la siguiente idea, que queda demostrada experimentalmente por los trabajos aludidos: para los más pobres, donde la RB representa una parte porcentualmente importante de la totalidad de los ingresos recibidos (incluso el único ingreso), el tipo efectivo (lo que realmente se paga) se distancia mucho del nominal (el tipo teórico establecido), incluso no llegando a pagar nada. Para los más ricos, en cambio, donde la RB representa solamente un porcentaje minúsculo de la totalidad de los ingresos recibidos, el tipo efectivo y el nominal serán muy parecidos. De hecho, como demuestran estos autores, la cuota del tipo efectivo no comienza a ser positiva (es decir, a pagar) hasta la séptima décila (aquélla donde se sitúan los perceptores para los cuales la RB representa el 70% de sus ingresos totales), que han de pagar un 6,5%. Continuaremos en siguientes entregas.

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1 mayo 2015 5 01 /05 /mayo /2015 23:00

El primero de Mayo, la clase obrera mundial renueva los objetivos inmediatos y estratégicos que están en su camino en la lucha por la liberación de la explotación capitalista, la emancipación social y la democracia de la clase trabajadora y el pueblo. 
 

La crisis del sistema capitalista pone de relieve, y en primer plano, cómo avanza la desigualdad en una sociedad controlada, dirigida e impuesta por los grandes capitales conformados por las multinacionales, pugnando entre sí para controlar el mundo, y en base a sus intereses y estrategias, en base a su correlación de fuerzas, imponen devastadoras guerras. 

 

Antes los Balcanes, después Afganistán, Irak, Libia, Siria, Ucrania, varios países de África…, guerras que se planifican y se hacen para ampliar mercados y apropiarse de materias primas (petróleo, diamantes…), siendo el imperialismo Norteamericano y el Europeo los que están a la cabeza de la barbarie mundial. Desestabilizan países después los bombardean e invaden cometiendo crímenes atroces contra la población civil. En otros terrenos, los representantes del imperialismo (FMI, BM, EEUU, UE…), imponen condiciones de trabajo y de vida a la clase obrera y a las capas populares llevándolas cada vez más hacia la miseria y a la exclusión social. 

 

En el ámbito del estado español, la situación es dramática para millones de trabajadores/as; 5,5 millones en el paro, 1,8 millones de familias tienen a todos sus miembros en desempleo, hay más de 6 millones de precarios así como una reducción generalizada de los salarios. Los EREs se aplican en todos los sectores de la producción siendo una de las causas fundamentales de la degradación de las condiciones de trabajo y de la sobreexplotación de la mano de obra. Los sindicatos que no se oponen a estas prácticas depredadoras de la patronal, por el contrario, los avalan y firman (en particular CCOO Y UGT), contribuyen a extender la miseria de los trabajadores/as en beneficio exclusivo de los empresarios, de la corrupción, de las cúpulas sindicales y de las prebendas que alguno de los firmantes obtiene. 

 

Con los pactos sociales, sube la edad de jubilación y se reducen las pensiones, vacían las arcas de la Seguridad Social, mediante los bajos salarios, las exenciones a los empresarios y el fraude que éstos cometen sin que se persiga por el gobierno. Todo para llevarnos a la privatización de las pensiones, mediante los planes de pensiones que son una estafa más a los trabajadores/as. 

 

Muchos aspectos de la vida laboral y social se planifican para degradarlos. La privatización de la educación y de la sanidad es una clara muestra de ello. Con la privatización de empresas públicas que pasaron a manos privadas sucedió lo mismo. Las privatizaciones sólo han servido para el enriquecimiento de unos pocos, para liquidar conquistas de la clase obrera, para incrementar la deuda y para darle cobijo en las empresas privatizadas a los responsables políticos de los gobiernos que las llevaron a cabo. 

 

Otros muchos problemas están ahí cada día: los brutales desahucios que la policía ejecuta en beneficio de los bancos, la discriminación salarial de la mujer que gana un 20% menos de salario y la represión del derecho al aborto, la desnutrición infantil que afecta amillones de niños y niñas… 

 

En medio de este panorama dramático en el que más del 50% de la juventud está en paro y sin perspectivas de futuro, tenemos que escuchar por boca del jefe de la manada de donde salen corruptos por doquier un día sí y otro también, “que España va bien”, que “estamos saliendo de la crisis”, cuando, lo que han hecho de verdad, este gobierno (también los anteriores), ha sido hundirnos en la miseria durante el periodo de crisis y en el que venga. 

 

El reaccionario gobierno del corrupto Partido Popular (al que le acompañan los de las tarjetas black, los de los EREs de Andalucía, varios presidentes autonómicos, insignes sindicalistas y la cúpula empresarial) sólo se ha ocupado de enriquecer a los ricos y de incrementar la represión contra los trabajadores/as y el pueblo. La ley mordaza es un candado para intentar anular la contestación social, creciente e imparable para impedir el retroceso al siglo XIX y esclavizar la mano de obra. Con la organización y la lucha lo impediremos. 

 

Las cuestiones clave en el marco del capitalismo no apuntan ninguna solución. Más bien al contrario. La Unión Europea como coordinador imperialista del capitalismo en Europa, cada vez nos hunde un poco más. Las consecuencias de su intervención militar en Libia, Siria, Yemen… provocan la huida de refugiados en masa quedando ahogados por millares a poca distancia de nuestras costas, siendo un crimen de lesa humanidad lo que cometen los gobiernos reaccionarios de este continente. El TTIP que la UE negocia en la clandestinidad con los EEUU pretende liquidar conquistas sociales y de los trabajadores/as con la privatización de servicios públicos y la eliminación de los derechos laborales así como permitir con absoluta impunidad el saqueo de los recursos naturales y la modificación genética y hormonal de los alimentos. Esta UE que dirigen los grandes especuladores, vuelve a reclamar más contrarreformas laborales. 

 

Queremos – y debemos – recordar también que hace un año, al igual que ocurrió en 1886 en Chicago y que ha motivado que este día sea un día de lucha y reivindicación para la clase obrera mundial, 46 compañeros y compañeras ucranianas fueron salvajemente asesinados por el fascismo el pasado 2 de mayo de 2014, en la Casa de los Sindicatos de Odessa. Cuando el capitalismo entra en crisis y comienza a desmoronarse, recurre al fascismo como un clavo ardiendo para salvaguardar sus intereses y debemos estar atentos y organizados puesto que hoy es Ucrania pero mañana el fascismo puede estar delante de nuestras narices. 

 

Estamos convencidos de que la lucha decidida de los trabajadores/as y los pueblos impedirá los retrocesos reaccionarios y nos permitirá avanzar. Cuba con su firmeza revolucionaria consiguió liberar a los 5 héroes presos en las cárceles del imperio, y el mismo imperio tiene que dar marcha atrás, reconocer la soberanía de Cuba y sentarse en la misma mesa que durante 50 años le había negado. La revolución bolivariana de Venezuela va por el mismo camino. Su firmeza hará avanzar las conquistas del pueblo y la revolución. El combate a la burguesía local y a la conspiración de los grandes capitales internacionales del imperialismo solo se gana con firmeza y luchando. 

 

Aquí las, las luchas se suceden; a las de Panrico, el campo, la limpieza o Cocacola, le han seguido otras en el transporte, la minería, correos, Casa de la Moneda, las marchas por la Dignidad… y la huelga de las contratas, subcontratas y autónomos que trabajan para Telefónica, donde el sindicato AST inició el proceso de lucha para defender a los trabajadores/as. Otras muchas movilizaciones se dan de manera continuada, las cuales apoyamos como CSC, siendo nuestro objetivo unificar las luchas y caminar hacia la Huelga General. 

 

En cuanto a las reivindicaciones nos reafirmamos con absoluta claridad: 

 

-Eliminación de la explotación del hombre por el hombre, comenzando con la nacionalización de los sectores estratégicos de la economía (banca, transporte, energía, comunicaciones, grandes latifundios…). La salida de la UE y del Euro. Por la paz mundial con la salida de España de la OTAN. 

 

-Recuperación de los salarios, incrementándolos en las bajadas directas sufridas y en las pérdidas del poder adquisitivo. 

 

-Salario Mínimo de 1200 Euros con reducción de jornada a 35 horas semanales y una pensión mínima igual al salario mínimo. 

 

-Contratación indefinida, contra la destrucción de empleo y los EREs. 

 

-Contra las privatizaciones (sanidad, educación…) nacionalización y municipalización de lo privatizado. 

 

-Por una vivienda digna y asequible para todas las personas. No a los desahucios. 

 

-No al pago de la deuda de la que sólo se han beneficiado los especuladores y los grandes capitales. 

 

-Por la profundización y unificación de las luchas, hacia la Huelga General que desarrolle la estrategia de combate y organización contra el capital.

 

Viva el 1º de Mayo

Viva la lucha de la clase obrera

Por la Huelga General

Contra el capital – vivan los trabajadores 

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30 abril 2015 4 30 /04 /abril /2015 23:00

Comparto con CIUDADANOS casi todas sus líneas esenciales, por no decir todas

Esperanza Aguirre

Estamos defendiendo un equilibrio entre igualdad de oportunidades y economía de mercados, apoyar a la gente que lo está pasando mal en la crisis pero a la vez reactivar la economía

Albert Rivera

¿Pero quiénes son CIUDADANOS?

Dieron el salto del ámbito de la política catalana, donde ya llevaban algún tiempo, a la política nacional, y en su primera prueba de fuego, las Elecciones Autonómicas Andaluzas, han conseguido 9 escaños en el Parlamento de Andalucía. La formación política liderada por Albert Rivera se ha estrenado muy bien fuera de sus iniciales fronteras, y aparece como un actor importante en la baraja de las nuevas opciones políticas. ¿Pero quiénes son CIUDADANOS? Pues básicamente un partido de la nueva derecha, una derecha maquillada, que esconde su ideario, una derecha más light, más civilizada, más moderna, práctica y funcional que la derecha clásica del PP y sus adláteres. Y en efecto, su programa económico, liderado por Luis Garicano, disfruta de la simpatía de los grandes agentes económicos, de las grandes empresas del IBEX-35 y hasta del mismísimo Joan Rosell. El PP ya comienza a tratarlo con respeto, como se comprueba en la declaración de Esperanza Aguirre, destacada en la cita inicial. E incluso en el ámbito europeo, disfrutan de la simpatía de la Alianza de Liberales y Demócratas por Europa.

Tenemos muchas "pistas" para intentar reconocer el auténtico ideario (más bien deberíamos hablar de propuestas, ya que en realidad no están adscritos a ningún ideario concreto) de CIUDADANOS, como los frustrados intentos de converger con UPyD, a la cual parece que su electorado y dirigentes les están pasando factura. En efecto, el partido de Rivera no reconoce ni apuesta por el Federalismo, ni por el derecho a la autodeterminación de los pueblos (obsérvese la encarnizada lucha que tienen en Cataluña con el frente independentista), ni por la implantación de la República, y mucho menos por la instauración de un Proceso Constituyente que permitan regenerar todos los aspectos de nuestra limitada democracia, surgida a raíz del régimen político creado desde la Constitución de 1978. Sin adscripción ideológica formalmente definida, navegan en un mar de propuestas que ellos tildan como "sensatas", "razonables", de "sentido común" o de "regeneración democrática", parcheando por aquí y por allá, a diestro y siniestro, para captar el voto de desencantados a izquierda y derecha del arco político, y sobre todo, del electorado más joven, nicho abundante de su reciente éxito electoral.

¿Pero quiénes son CIUDADANOS?

La juventud de su líder (de hecho, aparece como el político mejor valorado en el conjunto de España según las últimas encuestas del CIS), y su escape de la órbita de influencia de las clásicas ideologías, han calado entre un sector joven del electorado, que no vota al bipartidismo decadente, representando CIUDADANOS una opción centrada y regeneradora para ellos/as. En su web aparecen bajo el eslógan "La alternativa viable y sensata para transformar España". Se definen muchas veces como partido "de centro" (algo que no existía desde los tiempos de la UCD postfranquista), y proponen medidas, algunas de ellas bajo un halo de falso progresismo, pero con una peligrosa letra pequeña que siempre hay que interpretar. Porque como decimos, su indefinición y ambigüedad está clara en casi todos los frentes que tocan, por lo que pensamos que, en realidad, las propuestas de CIUDADANOS obedecen a un moderno conservadurismo disfrazado de progresismo.

Y de este modo, no se definen por ejemplo en cuanto a sanidad pública y universal (de hecho, el pasado 10 de marzo, CIUDADANOS y el PP fueron los únicos partidos que no firmaron la Declaración Institucional por la Universalidad del Derecho a la Salud impulsada por Médicos del Mundo, y abogan por limitar la posesión y/o cobertura de la tarjeta sanitaria a los inmigrantes), no se definen en cuanto a si la religión debe estudiarse en la escuela pública o no, o en cuanto a cómo hay que abordar la política de vivienda y el drama de los desahucios. Tampoco lo hacen sobre cuestiones clásicas de reivindicación de la izquierda, como la Memoria Histórica, ya que según declaraciones del propio Rivera, ellos no están por el "revanchismo", ni por seguir alimentando los bandos, y no ven al resto de opciones políticas como adversarios, sino como compatriotas. Pero lógicamente, detrás de todo este lenguaje moderno y conciliador, se esconde la misma ideología que viene sosteniendo el PP durante décadas.

¿Pero quiénes son CIUDADANOS?

Parece por tanto que no acaban de tener claras algunas cuestiones, por lo cual se nos ofrecen como una opción oportunista, cambiante en el tiempo, y a la que, de vez en cuando, les sale una muy feroz vena conservadora. Pero veamos con más detalle algunos puntos importantes de su programa económico, muy interesado en líneas generales en medidas para favorecer el apoyo y el crecimiento empresarial. Tenemos por ejemplo lo que ellos denominan el "Complemento Salarial Anual Garantizado" (mediante el que se garantiza un complemento económico para todos los trabajadores/as hasta alcanzar un salario digno), una convergencia en los tipos de IVA hacia un tipo único en torno al 16%, que se aplicaría a casi todos los productos y servicios, la eliminación de la actual dispersión contractual, mediante la creación de un "Contrato Único" (de carácter en principio indefinido, que aumentaría progresivamente el coste del despido de los trabajadores/as), o la propuesta de la denominada "Mochila Austríaca", bajo la que se esconde la importación del modelo de dicho país en cuanto a la reserva del 1% del salario bruto, que acumularían los trabajadores/as con el paso de los años, acumulable también a su paso por diferentes empresas durante su vida laboral, de cara a la cobertura de posibles indemnizaciones y jubilaciones.

Como puede comprobarse, estamos ante medidas de la corriente del neoliberalismo en su estado más puro, pero remozado bajo una supuesta capa de regeneración democrática, punto éste fundamental para ellos, puesto que se muestran completamente intransigentes en lo que a los casos de corrupción se refiere. Pero por supuesto, no apoyan ninguno de los postulados de una política que pueda colocar por encima los intereses de la inmensa mayoría social, tales como una auditoría de la deuda (bajo llamadas a la "responsabilidad" de tener que pagarla), la nacionalización de las grandes empresas de los sectores productivos básicos, los amplios programas de generación de empleo público, la creación de un sistema de banca pública, o la asignación de una renta básica para aliviar la grave crisis humanitaria que padecemos.

¿Pero quiénes son CIUDADANOS?

En opinión de Armando B. Ginés: "El auge ¿controlado? de Podemos demandaba, sin embargo, un factor que contrarrestara su halo de alternativa sin color definido y de ideología ambigua. Podemos tiene un caladero muy variopinto: electores de IU, PSOE e incluso PP, por lo que una hipotética mayoría electoral con sesgo izquierdista preocupaba a las instancias de poder invisible que han alentado por activa o pasiva su actual fuerza sociopolítica. De ahí, la aparición súbita y artificial de Ciudadanos, un engendro político que puede detener la hemorragia previsible de votos en el PP. Ciudadanos es una solución de emergencia que pretende dos objetivos concretos: recabar votos y voluntades desafectos o enojados con el PP de Rajoy para la derecha, y restar adhesiones a Podemos. En el fondo, está aflorando un bipartidismo alternativo al consabido de PP y PSOE. ¿Desempeñarán Podemos y Ciudadanos roles idénticos a PSOE y PP o solo de cobertura excepcional ante una situación crítica del entramado sociopolítico en vigor? Pronto saldremos de dudas de si existe margen para un proyecto histórico diferente al surgido de la transición franquista".

Así que ya sabemos lo que podemos esperar de la formación política de Albert Rivera. Por tanto, el verdadero cambio político que rompa el escenario actual sólo podrá venir si PODEMOS no defrauda en sus expectativas, si consigue seguir ilusionando a una mayoría social deseosa de regenerar la vida pública, de acabar con la austeridad, de garantizar los derechos humanos, y de acabar con la explotación y con el modelo de crecimiento depredador que nos ha caracterizado en épocas pasadas. Porque, tal como afirmó Pablo Iglesias: "CIUDADANOS no supone un cambio, sino un recambio".

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29 abril 2015 3 29 /04 /abril /2015 23:00

Cuando la hipocresía comienza a ser de muy mala calidad, es hora de comenzar a decir la verdad

Bertolt Bretch

La primera reacción de la inmensa mayoría de los agentes sociales que son preguntados ante las últimas noticias sobre el descenso del desempleo en nuestro país comienza por alegrarse de esta situación, casi como una celebración humanitaria. Destacan dicha rebaja de las cifras del número de parados/as en nuestro país como una "buena noticia", para después realizar ya otras diferentes valoraciones. Para los agentes del neoliberalismo (Gobierno, banca y grandes empresas, fundamentalmente), estamos estableciendo una nueva tendencia, de recuperación de la economía y de "creación de empleo" (algo que se repite como un absurdo mantra), mientras que los sindicatos y las fuerzas políticas y sociales de izquierdas denuncian la precariedad de los nuevos empleos creados. Precariedad que se manifiesta de muchas y variadas formas: alto grado de temporalidad, bajos salarios, escasa protección social, elevada rotación de las plantillas, contratos a tiempo parcial, etc.

 

Por tanto, es cierto que estamos consolidando una nueva tendencia, pero...¿en qué consiste de verdad dicha tendencia? Pues vamos a comentar algunos ejemplos y datos ilustrativos, para que seamos capaces de ver, más allá de la simple "alegría" por la "buena noticia" del descenso del desempleo, por qué camino vamos, y hacia qué puerto nos conduce. En primer lugar, tenemos el hecho objetivo de que el empleo crece a mayor ritmo que el de la propia economía (medido en crecimiento del PIB anual), a costa de la calidad y de la estabilidad del trabajo. Algo que el Gobierno y las empresas nos presentan como una estupenda noticia, argumentando que vamos a ser (que ya somos) el país de la UE que más empleo crea con dicha tasa de crecimiento, en realidad es una perversión económica que lo único que nos demuestra es que aumenta el esclavismo laboral en nuestro país. Lo que para ellos es un gran soporte para su "teoría de la recuperación", y para quienes defienden las reformas laborales aplicadas, en realidad lo que nos muestra es una realidad social completamente desestructurada. Un simple dato lo apoya: en el pasado mes de marzo, sólo 1 de cada 10 contratos de trabajo firmados en nuestro país fue indefinido. Y de éstos, el 43% fue para trabajo a tiempo parcial.

 

De esta forma, crece la desigualdad, por mucho que se empeñen en difundir el sambenito de que "la recuperación va a llegar a todas las personas". Terrible falacia, que sólo esconde un modelo social insolidario y aberrante, que no permite a los trabajadores/as de este país, tanto jóvenes como no tan jóvenes, llevar a cabo o mantener un proyecto de vida digno. Se crea empleo basura, inestable, sin derechos, sin salarios dignos, estacionales, de baja calidad y productividad. Y esta es la explicación de que en España ocurra lo que en ningún otro país, esto es, que el empleo crece al mismo nivel que el PIB, incluso por encima. Y tienen el desvergonzado descaro de vendérnoslo como el "gran milagro español". Gracias a la tan cacareada reforma laboral de este Gobierno, se contabiliza una caída del 7% en el poder adquisitivo del trabajador/a español/a desde el año 2010. Como un buen ejemplo de que las grandes empresas se están aprovechando de esta situación y de esta nueva "tendencia", podemos poner el caso del gigante textil INDITEX, que mientras hace en cada ejercicio más multimillonarios a Pablo Isla y al resto de sus Directivos y Consejeros, así como a sus accionistas, destaca también por ser la empresa reina del trabajo temporal, ya que la mitad de su plantilla no llega a los 2 años de antigüedad. En efecto, los representantes de los trabajadores/as de la compañía declaran que existe en la empresa una clara división entre los trabajadores antiguos y los jóvenes o nuevos, con condiciones laborales totalmente distintas.

 

El caso de estos gigantes empresariales sin escrúpulos es cada vez más frecuente, pero cuando se conocen las noticias de su "crecimiento", todos los agentes entrevistados se "alegran por la buena noticia". El caso de INDITEX es paradigmático: la compañía da trabajo a 137.000 personas en los 5 continentes, pero como decimos, sólo la mitad de ellos cumplen el requisito de llevar 2 años o más en la empresa, para poder acceder a su bonus por beneficios. No obstante, la empresa niega que este hecho obedezca a una estrategia para precarizar el empleo. Y aunque es cierto que gran cantidad de su plantilla está cubierta por personas que buscan puestos de trabajo para un período de tiempo determinado, compatibles con el desarrollo de otras actividades y planes de futuro que no están vinculados con una carrera profesional en el sector, todo ello no representa ninguna justificación para que la empresa implante condiciones de explotación masiva a los nuevos empleos precarios que va creando. Pero no es el único ejemplo de megaempresa que lleva a cabo estas políticas laborales. Tenemos también el caso de Telefónica-Movistar, cuyos empleados de todas sus empresas de contratas y subcontratas han comenzado hace pocos días una huelga indefinida, en protesta por la creciente y masiva precarización de sus salarios y condiciones laborales. Unas 15.000 personas están llamadas a secundarla, entre ellos autónomos y subcontratados. La convocatoria estatal se ha sumado a la que ya comenzó días antes en Madrid, y está apoyada por todos los sindicatos mayoritarios.

 

La deriva de estas terceras empresas subcontratadas (Abentel, Cotronic, Cobra, Comfica o Elecnor) es denigrante, ya que desde hace más de 15 años, en cada nueva licitación que se realiza para los servicios, se bajan los precios y se degradan las condiciones laborales de sus trabajadores/as, De esta forma, la apuesta es hacia una estrategia de sustitución de la plantilla fija de la compañía matriz por sucesivas cadenas de subcontratación en las que cada nuevo eslabón de las mismas sufre condiciones laborales más precarias que el anterior. Al final de dicha cadena, se encuentra un número cada vez mayor de autónomos a los que las propias empresas contratadas y subcontratadas alquilan herramientas y vehículos, y quienes, contratados por 2 ó 4 horas diarias, se ven obligados a trabajar hasta 12 horas al día para poder llegar a cobrar unos 800 euros netos al mes. Toda una estrategia de destrucción de empleo estable y con derechos, para transformarlo en empleo precario, inestable y esclavo. El desencadenante del conflicto ha sido la nueva reducción, por parte de Telefónica, del precio de los servicios que le prestan las contratas a la multinacional. Y mientras todo esto ocurre a los currantes de a pie, ¿qué les está pasando a los más ricos y poderosos? Pues que aumentan los beneficios de sus empresas, que reparten entre sus accionistas, que evaden más impuestos, y que aumentan su actividad transnacional.

 

Como muestra de ello, podemos poner también un ejemplo ilustrativo: las SICAV (Sociedades de Inversión de Capital Variable, instrumento fiscal de mínima cotización para las grandes fortunas) aumentaron su patrimonio un 14% durante el pasado año, aumentando también el número de sociedades de este tipo registradas. Y en el otro extremo, ¿qué ocurre con los más vulnerables, los más desfavorecidos, los parados del sistema? Pues que también aquí se marca nueva "tendencia", en este caso hacia su desprotección social. El dato también aquí es claro e ilustrativo: más del 44% de los desempleados/as en nuestro país no reciba ya ningún tipo de ayuda social. En efecto, cada vez hay menos personas con derecho a prestación, tanto contributiva (prestación por desempleo) como no contributiva (subsidios, ayudas sociales, rentas de inserción, planes de apoyo a la formación, etc.). Durante el último año, el descenso en el número de personas con derecho a prestación se ha situado en cinco puntos, batiendo también récords históricos en este sentido.

 

Y bajo las engañosas medidas de nuevas ayudas para los desempleados, tanto jóvenes como de larga duración, se esconden equilibradas estrategias que diseñan un rosario de requisitos incumplibles por la inmensa mayoría de los inscritos en los Servicios Públicos de Empleo, que convierten los anuncios y la propaganda institucional en una enorme tomadura de pelo. Por otra parte, hay que hacer notar el efecto perverso de la ausencia de protección económica en situaciones de desempleo, que condena a grandes masas de población a la indigencia, a la pobreza, a la exclusión social, o a tener que vivir de la escasa renta de sus mayores. Cabe destacar también que no sólo la proporción de los desempleados que recibe una prestación económica es cada vez más reducida, sino que el monto de la misma es también insuficiente para una vida digna, y éste es el motivo de que proliferen los diferentes tipos de pobreza (alimentaria, energética, etc.). Y si a ello se añaden los deshaucios, que tampoco cesan, tenemos ya la radiografía al completo de la profunda marginación social a que se somete a las personas más vulnerables.

 

Se trata, por tanto, de la consolidación paulatina de un nuevo modelo de sociedad basado en la sucesiva y constante precarización de la vida laboral, de la propia fuerza de trabajo, devaluando permanentemente tanto los salarios como el resto de las condiciones laborales, lo que se traduce en la acentuación de las diferencias y desigualdades sociales, y en la instauración y permanencia de modelos de vida precarios a todos los niveles: no sólo la vida laboral es precaria, sino que esta precariedad se traslada al resto de los derechos sociales, y a la propia vida cotidiana de la clase trabajadora, que contempla con estupor, indignación e impotencia cómo se dificulta su acceso y cobertura de sus necesidades básicas, todo lo cual contribuye a la instalación de un miedo sociológico en torno a la preservación de los puestos de trabajo, que incide además, lógicamente, en un incremento del poderío y de la hegemonía empresarial a la hora de continuar devaluando y precarizando las condiciones laborales. Precarización insistente y globalizadora sobre el conjunto de nuestra realidad social, mientras la clase dominante se aprovecha cada vez más y mejor de dicha situación. Precariedad asfixiante y desmotivadora, para que entendamos que no existen alternativas, que éste es el único camino que podemos recorrer. Precariedad vengativa, utilizada por los grandes agentes que sostienen el modelo, para arrebatar a la clase trabajadora prácticamente la totalidad de los derechos sociales y conquistas laborales adquiridas en el pasado.

 

En una palabra: un círculo vicioso que anula la fuerza de la clase trabajadora en pro de un incremento del despotismo de la burguesía, que aumenta inusitadamente su control, su poder y sus beneficios. Cada puesto de trabajo que se crea hoy en España, de forma inmensamente mayoritaria, acrecienta esta tendencia. No caigamos por tanto en el fácil y consabido consuelo de que nos "alegramos" por esas personas que están "trabajando", porque no es verdad, sólo están contribuyendo, cada vez más, a la consagración de un sistema explotador, despótico, aberrante, depredador y suicida, que se ceba con la clase trabajadora, para que los ricos y poderosos lo sean cada vez más. Si nos alegramos, estaremos ayudando a consolidar dicho modelo. Así que después de todas estas consideraciones, está claro que podemos afirmar, sin ningún género de dudas, que actualmente, la creación de empleo en nuestro país NO es una buena noticia.

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28 abril 2015 2 28 /04 /abril /2015 23:00
¿Qué República queremos? (XXIX)

Bien, un último apartado al que le queremos prestar atención dentro de las bases democráticas necesarias para la Tercera República, es el relativo a las denominadas Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, donde vamos a incluir también a las Fuerzas Armadas, esto es, al Ejército. Tema peliagudo donde los haya, ya que estamos hablando de uno de los pilares donde se basa el propio Estado, el relativo a su defensa y a su seguridad, incluyendo la de sus propios ciudadanos, y merece por tanto una especial atención. Quizá deberíamos comenzar por establecer un nuevo concepto sobre la seguridad ciudadana, y también sobre lo que se consideran "amenazas", pues en estos conceptos es donde se basan fundamentalmente las políticas de seguridad de cualquier país. Para nosotros, desde la izquierda transformadora, una sociedad segura deriva de la propia tranquilidad de sus miembros, pues entendemos que, más allá de los debates filosóficos sobre la propia naturaleza humana, es evidente que cuanto más seguros, protegidos y tranquilos se sientan los ciudadanos, esto es, arropados por su propio sistema, será mucho menor el número de delitos cometidos.

Los delitos que se comenten en cualquier sociedad, y esto está bastante estudiado, obedecen fundamentalmente al grado de desestructuración de la propia sociedad, a sus niveles de desigualdad, a sus niveles de desprotección social. Como muestra, un botón: la práctica totalidad de las manifestaciones que ocurren en nuestro país se deben al grado de creciente descontento popular provocado por los enormes recortes sociales que el Gobierno practica contra su ciudadanía. Y esto va provocando, a la larga y poco a poco, un caldo de cultivo para que ocurran los suicidios, los ataques violentos, las algaradas callejeras, o el terrorismo ciudadano. Es evidente que siempre hay grupos violentos que se dedican sistemáticamente a intentar reventar las manifestaciones populares, pero también lo es que el sistema, si maltrata a su propia ciudadanía, va generando un sentimiento de malestar hacia las propias instituciones del Estado, que son las últimas responsables de su situación. Luego, de entrada, un país, o una comunidad, o una ciudad, serán más o menos seguras en función del grado de seguridad y tranquilidad que sus instituciones transmitan a su ciudadanía. Y en segundo lugar, el concepto de las supuestas "amenazas" que se puedan sufrir también ha cambiado, no sólo desde la óptica del pacifismo que propugnamos, sino derivado de la propia evolución de la sociedad, del resto de países, de los bloques militares y de la evolución geoestratégica internacional.

¿Qué República queremos? (XXIX)

En este sentido, recomiendo a los lectores el artículo "Por un nuevo Modelo de Seguridad y de Defensa", publicado hace algún tiempo en este mismo Blog, donde exponemos con detalle nuestra visión al respecto. En primer lugar, la nueva Constitución Republicana que deseamos debería declarar, como ya lo hacía la Constitución de la Segunda República, la expresa renuncia a la guerra como instrumento de solución de cualquier conflicto internacional. En segundo lugar, tenemos que desterrar también de la próxima Constitución Republicana la solemne declaración que asigna a las Fuerzas Armadas la protección y garantía de la "unidad de España", y que además define al Rey como Jefe Supremo de las mismas. Evidentemente, la Constitución Republicana no se referirá a ningún Rey, porque dejará de existir, pero también debe dejar de referirse a la "unidad de España, patria común e indivisible de todos los españoles", como actualmente lo hace. Si creemos de verdad en la diversidad y en la plurinacionalidad del Estado Español, dentro del contexto de un Estado Federal, no tiene ningún sentido referirse a la unidad de España, pues ésta deberá ser entendida únicamente en la dimensión del conjunto de los Estados, Pueblos o Comunidades Federadas.

Y por otra parte, como decimos, el concepto de seguridad debe entenderse en un escenario moderno, amplio, complejo y multidimensional, pero siempre bajo la premisa del pacifismo en toda su extensión, y de la protección social de la ciudadanía, tal y como más arriba hemos dejado sentado. Actualmente, la clásica defensa de los valores de soberanía, independencia, integridad territorial, etc., choca con la presencia y el alcance de las estructuras políticas y económicas supranacionales a las que pertenecemos, y en las que delegamos algunas funciones comunes. Pero sobre todo, tenemos que poner el énfasis en que, frente a los modelos clásicos de seguridad y de defensa, donde priman los territorios, tenemos que acercar dicho concepto de la seguridad a los ciudadanos, a las personas, a la población en general, es decir, tenemos que pensar en una dimensión más humana de la seguridad. Si apostamos por el pacifismo con todas sus consecuencias, debemos dejar de lado los planteamientos clásicos de unos países con sus respectivos Ejércitos nacionales, dispuestos a defender la integridad de sus territorios frente a cualquier amenaza externa. Esta visión anacrónica de las Fuerzas Armadas y de sus funciones ha de evolucionar hacia una visión más moderna, donde los Ejércitos se profesionalizan, y se integran con el resto de Cuerpos Civiles de Seguridad, colaborando con ellos, y velando por la seguridad de la población.

Y ello porque los tipos de amenazas que sufrimos hoy día son de índole muy distinta a las del pasado, por regla general, pasando a tener mayor relevancia las amenazas de orden social, de tipo económico o medioambiental. Ello debe generar una diferente conciencia sobre las funciones de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad, creados para defender a la población sobre cualquier ataque a sus Derechos Humanos, vengan de donde vengan. Y bajo el capitalismo, ya sabemos de dónde vienen: de los poderes económicos, nacionales y supranacionales, que en su obsesión por el beneficio ilimitado, no dudan en atacar los derechos fundamentales de los pueblos y de las personas, y en dejar de garantizar sus libertades básicas. Queremos una Tercera República en nuestro país que sea fiel a estos principios, y que se alinee con la defensa de la población frente a estas "nuevas" y distintas amenazas. En última instancia, la seguridad debe poseer un componente humano fundamental, donde la defensa de los valores y de los derechos humanos quede inextricablemente unida al bienestar social de las personas, implicando que toda la población pueda ejercer sus derechos básicos y satisfacer sus necesidades en un entorno humano, económico, social y medioambiental seguro. La seguridad extiende sus facetas, pues, a la seguridad alimentaria, económica, sanitaria, medioambiental, personal, política y comunitaria. Continuaremos en siguientes entregas.

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Published by Rafael Silva - en Política
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