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2 marzo 2015 1 02 /03 /marzo /2015 00:00

"En una economía así [socialista], los medios de producción son poseídos por la sociedad y utilizados de una forma planificada. Una economía planificada que ajuste la producción a las necesidades de la comunidad, distribuiría el trabajo a realizar entre todos los capacitados para trabajar y garantizaría un sustento a cada hombre, mujer, y niño"

(Albert Einstein)

 

 

 

 

 

El siguiente aspecto que vamos a comentar en cuanto al enfoque de nuestra sociedad socialista, la que proponemos desde la izquierda transformadora, tiene que ver con un punto que también hemos mencionado muchísimas veces, pero siempre de pasada. Ha llegado el momento de exponerlo con mayor profundidad. Como nos decía la cita de Einstein: "...distribuiría el trabajo a realizar entre todos los capacitados...". Es decir, se refiere a la posibilidad de repartir el trabajo existente, para que todos podamos trabajar. Con ello conseguiríamos varios objetivos, todos ellos muy loables: que haya trabajo para todos, buscando la tendencia al pleno empleo, que rompamos con la línea de explotación laboral a que el gran capital nos somete, y que nos vayamos sumergiendo en ese mundo de la austeridad que ya hemos venido reclamando en artículos anteriores. Pero vayamos por partes.

 

socialismo621.jpgAntes que nada, tenemos que partir de un hecho evidente. Pregunta inicial: ¿Incluso poniendo en práctica desde el minuto 1, todas las medidas que se han sugerido para nuestro modelo de sociedad, el sistema tendría capacidad para ofrecer trabajo a los más de cinco millones de personas inactivas de nuestro país? Respuesta: NO. Pero la rotundidad de nuestra respuesta no debe desanimarnos, ni llevarnos a pensar que nuestras medidas están equivocadas. Lo único que ocurre es que, de nuevo, tenemos que continuar cambiando el chip, esto es, nuestra manera de pensar, de administrar los recursos, de producir, y nuestra tasa o ratio de actividad. Los sectores laborales que constituyen los nuevos nichos de mercado, mencionados en artículos anteriores, tardarían algún tiempo en madurar, y mientras tanto, continuaríamos teniendo una gran masa laboral inactiva en el país. Mediante mecanismos como la Renta Básica (a la que le dedicaremos también una exposición profunda más adelante en esta serie de artículos) será posible que, al menos, estas personas y familias no tengan que vivir en la miseria y la exclusión social,  pero evidentemente, no es una panacea sobre la que podamos colocar nuestro foco.

 

No debemos pensar que no hay trabajo para todo el mundo, pues eso iría en contra de la tesis que hemos sostenido desde el principio, que afirmaba que estamos en una crisis de sobreproducción. Por tanto, ¿cuál es la solución? Pues repartir el trabajo existente. De entrada, este concepto, esta idea despierta recelos y prejuicios (injustificados) entre la gente, porque (de nuevo y como siempre) aplicamos los preceptos de nuestra sociedad capitalista. Pensamos por tanto que cuando hablamos de "reparto" queremos decir que, por ejemplo, si Manuel está 8 horas en su fábrica de coches y gana x euros al mes, vamos a hacer que su trabajo y su producción se divida, dándole a Manuel la mitad de lo que hacía (incluyendo la mitad de sus x euros mensuales), y la otra mitad reservándola a Luis, un nuevo compañero, que cobrará el resto de lo que antes cobraba Manuel. Evidentemente, esto significaría que haríamos más pobre a Manuel, que no tiene para nada la culpa de que no exista trabajo para los demás. Pero como decimos, si es éste el razonamiento a emplear, seguro que la medida de reparto del trabajo causa recelos desde el primer momento. Necesitamos, como siempre, explicar la medida con todos sus fundamentos, para así comprenderla, y aceptarla desde nuestra nueva mentalidad "no capitalista".

 

capitalismo_vs_humanismo.jpgBueno, pues entonces, de lo primero que tendríamos que hablar es de la explotación. El compañero José López nos puede ayudar en esto, si leemos su artículo "La explotación capitalista", que recomiendo a los lectores. ¿Qué significa ser explotado? Pues entre otras cosas, que trabajamos más horas de las necesarias para nuestro sustento, que trabajamos en condiciones que perjudican nuestra salud, que apenas tenemos tiempo libre para disfrutar de la vida, que se nos va acumulando la necesidad de descanso, que el dinero que ganamos apenas nos permite satisfacer nuestras más elementales necesidades, etc. La explotación es la utilización abusiva del conjunto de los trabajadores, es decir, de la mayoría, por parte de unos pocos, en provecho propio. Vivir para trabajar, para enriquecer a otros, en las condiciones que ellos nos quieran imponer, sin el menor respeto por parte de ellos a nuestras vidas privadas, sin posibilidad de conciliar mínimamente el plano laboral con el familiar, es ser explotado. Teniendo en cuenta esta contradicción no es muy difícil comprender porqué el desempleo tiende a convertirse en un mal crónico, ya que beneficia a quienes poseen la propiedad sobre los medios de producción, como ya hemos comentado largo y tendido en anteriores artículos de esta serie.

 

socialismo622.jpgTeniendo en cuenta todo ello, lo lógico sería repartir el trabajo, reducir drásticamente la jornada laboral, prohibir las horas extraordinarias, adelantar la edad de jubilación, todo ello sin reducción de salarios ni de protección social. Lo lógico, si tuviéramos un sistema económico al servicio de la sociedad, como tantas veces hemos demandado, es que la explotación se erradicara, o al menos se minimizara. Pero para conseguir esto, seguramente el sistema debería ir acabando con las tremendas desigualdades existentes, ya que existen muchas personas (altos directivos, presidentes, consejeros, mandos intermedios, etc.) que acumulan una riqueza como la de muchos miles de personas (los más ricos, incluso millones). Lo que hemos de comprender es que dicha riqueza ha sido generada mediante la explotación de otros. No existe otra explicación. Incluso ya, hoy día, bajo la excusa de la crisis, la mentalidad dominante ha conseguido que la mayoría social acepte la explotación no ya como un mal menor, sino incluso como un bien. Incluso ya el ser explotado se convierte en un lujo, en un privilegio. Ahora mismo el poder trabajar, aunque sea por un sueldo mísero, aunque sea sin estabilidad ni protección social, es considerado un privilegio. Y desgraciadamente, es a lo máximo a lo que pueden aspirar muchos/as trabajadores/as, empezando por los más jóvenes, a los cuales se les roba su futuro. La explotación se legitima aún más con la crisis, aunque sea la clase dominante la que haya contribuido a su creación. Continuaremos en siguientes entregas.

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28 febrero 2015 6 28 /02 /febrero /2015 00:00

Recientemente, la continua y feroz campaña de hostigamiento político, social y mediático contra el Gobierno venezolano se ha recrudecido por momentos, sobre todo después de la detención del Alcalde de Caracas. Y hemos alcanzado ya tal nivel de mentira, manipulación y acoso informativo, por parte de los grandes medios de comunicación españoles (al igual que CNN, BBC, France Press y otros), que vamos a ver si contrarrestamos un poco dicha campaña, intentando poner las cosas en su sitio. Se ofrece por parte de estos medios una imagen de un Gobierno violento, acosador, represor y autoritario, de un régimen liberticida, que no respeta en lo más mínimo los derechos humanos de estos "opositores" venezolanos. ¿Pero es esto realmente cierto? Pues vamos a poner un símil muy sencillo, para poder entenderlo.

 

opositores_venezolanos1.jpgSi en nuestro país los servicios de inteligencia tuvieran constancia de que un grupo de personas se encuentra planificando un ataque en toda regla a nuestro sistema "democrático" (ponemos las comillas ante las tremendas dudas de que en verdad lo sea), es decir, planeando una serie de acciones de desestabilización social, a base de revueltas populares financiadas por estos grupos (y por países extranjeros), perfectamente calculadas para provocar el caos y el estallido social, con el fin último de hacer caer y derrocar al Gobierno legítimamente establecido, ¿qué harían nuestras Fuerzas y Cuerpos de Seguridad? ¿Si se tuviera constancia de que se está planificando un asalto al Palacio Presidencial (La Moncloa, en nuestro caso), y a la sede de la Radio Televisión Pública (RTVE, en nuestro caso), y alertando a una serie de militares golpistas para tomar el poder con un golpe de mano, no serían estas personas detenidas flagrantemente? Pues exactamente eso es lo que está ocurriendo en Venezuela, para intentar derrocar al Gobierno del Presidente Nicolás Maduro, elegido democráticamente.

 

opositores_venezolanos2.jpgPero en lugar de contar la verdad, nuestros medios masivos de "desinformación" nos cuentan el grado de violencia de las fuerzas de seguridad bolivarianas, que no respetan los derechos humanos, y que encarcelan violentamente a los "opositores" al régimen, dándonos la imagen de un gobierno autoritario y de una dictadura represora contra las libertades públicas. Al Alcalde de Caracas, Antonio Ledezma, no se le ha detenido por ser una persona que propone medidas diferentes al chavismo (como aquí pueda ofrecer la gente de IU o de Podemos), sino que se le ha detenido por golpista. Se le garantizaron todos sus derechos tras la detención, y deberá responder ante la justicia por estar presuntamente implicado en una serie de hechos conspirativos contra el gobierno democráticamente constituido. Es así de simple. Basta ya de tanta demagogia, mentiras y manipulación. Las pruebas apuntan (en diferentes vídeos) a que su intención era la de atentar contra edificios públicos y privados, con el fin de causar en grado creciente un estado de alarma social y caos en la población. Ledezma firmó, junto a los también opositores María Corina Machado y Leopoldo López (actualmente encarcelado), el llamado "Acuerdo Nacional para la Transición", que sería el punto de partida de la acción golpista proyectada.

 

opositores_venezolanos3.jpgPero como decimos, Ledezma es un personaje muy singular. Se tiene constancia de que, ya en 1992, se ensañó contra personas mayores, ordenando golpearlos y encarcelarlos, por exigir el pago de sus pensiones frente al Palacio Presidencial de Miraflores. Ledezma fue Secretario General de Acción Democrática (AD), una de las fuerzas políticas que se alternaron en el poder, generando las mayores cotas de pobreza de la historia de Venezuela. Durante su etapa como Gobernador del Distrito Federal, la Policía Metropolitana, bajo su mando, ejerció represiones sistemáticas contra los estudiantes, desempleados y personas mayores, que reclamaban pensiones y condiciones dignas de vida. Este personaje, presentado por los medios de comunicación dominantes como una víctima de un régimen injusto, es presunto responsable de diversos asesinatos cometidos en la llamada masacre de El Caracazo, después de ordenar supuestamente a la Policía Metropolitana disparar contra miles de venezolanos que salieron a las calles de Caracas para protestar por el alto coste de los precios. Y como indicó Ignacio Ramonet en 2013: "El objetivo de El Caracazo era aterrorizar a los pobres, querían darles un escarmiento para que nunca más volvieran a sublevarse". En definitiva, Antonio Ledezma representa la mejor herencia política del ex Presidente Carlos Andrés Pérez.

     

opositores_venezolanos4.jpg¿Cuál es el motivo para tanta mentira y tanta manipulación? Hoy día, la globalización capitalista es tan fuerte y poderosa, que no puede permitir la existencia de focos (en países, colonias, islas o regiones) que puedan desafiar el tremendo poder del neoliberalismo salvaje implantado a sangre y fuego por la inmensa mayoría de los organismos internacionales y de los países que los apoyan. Y la Revolución Bolivariana, comenzada por el Comandante Presidente Hugo Rafael Chávez Frías, y continuada por su sucesor, Nicolás Maduro, ofrece desde hace casi dos décadas un frente de resistencia muy importante, enfrentándose no solamente al imperialismo norteamericano, como abanderado de las políticas más agresivas a nivel mundial, sino también al propio sistema capitalista globalizado, e intentando dotar a su pueblo (y a sus pueblos hermanos latinoamericanos) de unos niveles de independencia, de dignidad y de libertad nunca antes alcanzados.

 

La revolución chavista, como antes lo hiciera la revolución castrista, ha conseguido con éxito enfrentarse al coloso yanki, y ofrecer una capacidad de resistencia digna de encomio y de admiración. En el caso de la revolución bolivariana, además, son líderes en la constitución de nuevas organizaciones regionales de integración política y económica (ALBA, MERCOSUR, CELAC), que están ofreciendo alternativas a la globalización capitalista imperante en el mundo occidental. Por tanto, todas las campañas mediáticas de los serviles medios dominantes intentan ofrecer una imagen desprestigiada y manipulada del chavismo y de sus líderes, para conseguir derrocar por la fuerza lo que no pueden derrocar en las urnas. Hagamos por tanto un llamamiento a toda la ciudadanía responsable e inteligente, a toda la ciudadanía sensible con los verdaderos y auténticos derechos humanos, para que no se dejen engañar por tanta manipulación mediática como hoy día se difunde contra estos países, que lo único que intentan es demostrar que se puede vivir de otra manera, fuera del capitalismo.

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27 febrero 2015 5 27 /02 /febrero /2015 00:00

Bien, esta 30 y última entrega de la serie quiere servir de referencia de todo lo que hemos venido contando en ella, intentando hacer un recorrido sobre todos los males que aquejan a nuestra Educación Pública en todos sus niveles, desde Infantil y Primaria, pasando por los Bachilleratos, los Ciclos de Formación Profesional y las enseñanzas de grado universitario, a las que les hemos dedicado los últimos artículos. Hemos revisado a fondo la LOMCE, sus tremendos peligros y contradicciones, el modelo de educación pública que nos propone, y hemos prestado especial atención a la involución que está sufriendo nuestra Universidad Pública, donde se nos conduce a que los estudios de postgrado se vuelvan cada vez más inaccesibles para las clases populares.

 

educacion_publica_todos_niveles301.jpgEl modelo está servido. Si continuamos permitiendo la deriva del mundo educativo público que hemos comenzado, no sólo la educación se habrá convertido en un auténtico artículo de lujo, sino que la educación pública, como producto residual, será una pieza más del sistema neoliberal al servicio de las empresas, ávidas de obtener mano de obra embrutecida por el propio sistema. Pero nosotros, desde la izquierda, seguimos creyendo que, frente a las políticas educativas neoconservadoras, frente al neoliberalismo educativo, otras políticas educativas son posibles. Y tenemos aún varios referentes mundiales que lo practican, y que consiguen muy buenos resultados. Seguimos pensando que hay que apostar por la Educación integral de las personas, completamente pública, gratuita, universal, laica, inclusiva y democrática, y extenderla a todos los niveles de la formación humana. Creemos que hay que potenciar la existencia de un nivel público educativo de 0 a 3 años, indispensable para cultivar los primeros estímulos de niños y niñas. Entendemos la Educación como un derecho fundamental, al que no se le pueden adscribir connotaciones de rentabilidad, de elitismo o de competitividad, porque se trata de formar a personas, a futuros ciudadanos libres e iguales ante el sistema.

 

educacion_publica_todos_niveles302.jpgEntendemos la Educación Pública no como una pieza de laboratorio del sistema neoliberal, sino como un derecho humano fundamental que ha de ser entendido en condiciones de igualdad y democracia, y como base de la cohesión social y de la formación de personas más iguales, más libres, más íntegras, más sabias, más críticas, menos manejables. Y para ello, ya lo hemos venido comentando, hay que ampliar la red de centros públicos, hay que dejar de vender, prestar o regalar suelo público para centros privados, hay que acabar con los conciertos educativos, garantizando la gratuidad total para la enseñanza pública, así como de sus apoyos y materiales, desde un libro, un bolígrafo o una clase de refuerzo o apoyo. Hay que cubrir todas las necesidades de escolarización durante las diferentes etapas y modalidades educativas, y no desviar a la escuela privada a los estudiantes que cumplan ciertos criterios, convirtiendo la escuela pública en una escuela residual. Y necesitamos incrementar la inversión pública en educación, algo que lleva justo el camino contrario, metiéndonos en la trampa de que más inversión no implica mejores resultados.

 

educacion_publica_todos_niveles303.jpgHemos de llegar a alcanzar, como mínimo, una inversión de 7 puntos de PIB para la educación pública, porque queremos una educación que contribuya al éxito escolar de todo el alumnado, introduciendo cambios estructurales, organizativos, de ciclos, curriculares y metodológicos para que el sistema pueda ofrecer mejores respuestas a la complejidad y diversidad del alumnado, así como para ofrecer mejor los contenidos del mundo de hoy. Necesitamos también volver a recuperar el grueso del profesorado que ha sido despedido, formarlos mejor, valorar la docencia, y hacerles entender la educación como una tarea humana, inclusiva y democrática. Tenemos que reducir los ratios escolares, disminuyendo el número de alumnos por aula y profesor, y haciendo que los profesores impartan las materias de sus especialidades. Hemos de reservar igualmente necesidades y medios humanos y materiales para los alumnos que necesiten un tratamiento personalizado, pues también tienen derecho a obtener del sistema educativo una respuesta digna. Queremos un currículum escolar laico, intercultural, igualitario, democrático, consensuado, inclusivo, pacifista y ecológico, que forme a los alumnos en los valores actuales de las sociedades realmente avanzadas. Queremos volver a respetar la independencia de los centros, su autonomía pedagógica, y la autonomía de las Universidades Públicas, recuperando el carácter colegiado y democrático de sus respectivos órganos de gobierno.

 

educacion_publica_todos_niveles304.jpgApostamos por un cuerpo único de profesorado, a partir de una formación inicial con rango de postgrado que combine teoría y práctica, y renunciamos al actual Máster en capacitación pedagógica que se imparte supuestamente para la formación del futuro profesorado. Necesitamos también para todo ello estabilidad en las plantillas laborales de los docentes, y de los centros educativos, para que puedan desarrollarse proyectos educativos estables. Debemos reforzar también las necesidades de cada centro en su esfuerzo por atender las capacidades específicas de su alumnado, respetando y reforzando su autonomía pedagógica. Estamos en contra de todo tipo de tasas y precios públicos que vengan a encarecer el acceso o el mantenimiento de los estudiantes en sus respectivos centros, así como de cualquier práctica segregadora o elitista que los centros puedan practicar. Y en fin, abogamos por potenciar la participación de toda la comunidad educativa en los planes y decisiones de todos los niveles escolares, y de todos los centros, para construir de este modo escuelas democráticas, promoviendo la participación de todos los sectores implicados, entendiendo la educación como primer ágora del mundo democrático al que aspiramos.

 

Terminamos, no sin antes agradecer a todos los apasionados de la educación y la enseñanza que nos han seguido, profesionales de este mundo o no, que piensan, como nosotros, que la profesión de enseñante, de profesor, de maestro, es la más bonita del mundo. Finalizamos aquí, pero regresaremos muy pronto con temas educativos, porque estamos preparando una nueva serie de artículos, complementaria de la actual, que vamos a titular "Una Reforma Educativa para todos", donde reiniciemos nuestro paseo por todas las características que proponemos para llegar a ese escenario, es decir, para conseguir un país con un buen referente de su modelo educativo. Os espero.

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26 febrero 2015 4 26 /02 /febrero /2015 00:00

"No existe tiranía peor que la ejercida a la sombra de las leyes y con apariencia de Justicia"

(Montesquieu)

 

 

 

 

 

 

republica_queremos241.jpgY precisamente es a la Justicia, a su Administración Pública, y a todo lo que le rodea, a la que le estamos dedicando ahora atención bajo el contexto de la Tercera República que queremos. En artículos anteriores ya hemos abordado algunos aspectos, problemas y soluciones en relación a la misma, pero aún nos quedan algunos aspectos que tratar. Detengámonos ahora en la presencia de un tribunal especial, la Audiencia Nacional, que decide sobre determinadas causas, como son, por ejemplo, los delitos contra la Corona, el crimen organizado, los delitos de terrorismo o contra la seguridad del Estado. Y resulta que por este carácter especial, que se escapa a la jurisdicción ordinaria, la Audiencia Nacional ha sido considerada en reiteradas ocasiones como un tribunal de excepción, heredero del antiguo Tribunal de Orden Público de los tiempos del franquismo. En su obra "Los pecados de la Audiencia Nacional", Pérez Alonso ha constatado que una de cada tres sentencias de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional recurridas ante el Tribunal Supremo resulta anulada por éste. Esto significa que, en cada una de estas sentencias, dicha Sala comete una ilegalidad, vulnerando principios constitucionales u otras leyes. Otras muchas son anuladas por el Tribunal Constitucional, e incluso, rechazadas en última instancia por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Esta situación es absolutamente intolerable, y demostrativa de que algo no funciona bien en nuestra justicia, y por tanto, en nuestra democracia.

 

republica_queremos242.jpgY lo que ocurre, básicamente, es que aún nos falta bastante madurez democrática, en el sentido de aprender en relación con el respeto a los derechos fundamentales y a las libertades básicas de la ciudadanía. Ello tiene su explicación en una legislación obsoleta y anacrónica en muchos aspectos, resultante de la influencia de la época franquista, a la cual se le suma la práctica del PP (el partido más retrógrado del arco parlamentario español) de impugnar los actos políticos por vía judicial, lo cual está conduciendo a una situación de politización de la justicia, y a su pérdida total de independencia. Esto, unido a una legislación antidemocrática, hace que, en los aspectos en que el PP y el PSOE se ponen de acuerdo, las libertades básicas se tambalean. Véase por ejemplo el reciente Pacto de Estado en torno al terrorismo yihadista, que plantea una serie de situaciones completamente absurdas, casi de estado de excepción encubierto, unido a la implantación (aunque el PSOE haya declarado que la va a abolir) de la nueva pena de "prisión permanente revisable". Con todos estos mimbres, reforzamos la idea de la poca independencia real del Poder Judicial, porque además, a todo lo expuesto hay que sumarle que los magistrados del Tribunal Supremo son nombrados por el CGPJ (con lo cual se alarga la cadena de dependencia del Parlamento), que el Gobierno tiene en sus manos la designación del Ministerio Fiscal (a través del nombramiento de la figura del Fiscal General del Estado), la Dirección de la Policía Judicial, la potestad de recurrir a la figura (también anacrónica) del indulto, así como la política del régimen penitenciario.

 

republica_queremos243.jpgTodo ello forma un cóctel explosivo, cuya consecuencia fundamental se manifiesta en la sensación ciudadana, cada vez mayor, de que la Justicia no es igual para todos, de que la Administración de Justicia funciona al servicio de los poderosos, y de que no existe en verdad independencia de los poderes básicos y fundamentales del Estado. Las propuestas para conseguir un mayor grado de independencia del Poder Judicial pueden ser múltiples. Por ejemplo, los miembros del CGPJ y del TC (Tribunal Constitucional) podrían ser elegidos directamente por los ciudadanos. El primero, de carácter más técnico, ya que es el propio órgano de gobierno de los jueces, podría ser elegido entre candidatos juristas que reuniesen determinadas condiciones, mientras que el segundo podría ser elegido entre ciudadanos independientes. A su vez, el Fiscal General del Estado podría ser elegido por el CGPJ. El TC podría tener, además de la responsabilidad de velar por el cumplimiento de la Constitución (de la nueva Constitución Republicana), la de decidir sobre las demandas de responsabilidades presentadas contra magistrados del Tribunal Supremo y de los Tribunales Superiores de Justicia (TSJ) de las respectivas Comunidades (autónomas o federadas). De este modo, sólo es una propuesta, pueden existir otras, se eliminarían los problemas derivados de la endogamia y el corporativismo implicados en la legislación actual, según la cual las ilegalidades cometidas por los jueces deben ser juzgadas por otros jueces. Por otro lado, como ya hemos comentado, no nos parece adecuada la presencia de la Audiencia Nacional, por las características expresadas que posee este singular tribunal.

 

republica_queremos244.jpgNos queda por abordar todavía una de las mayores lacras de la justicia española, como es su exagerada lentitud. Una justicia lenta no es justicia, supuesto que si transcurre demasiado tiempo entre la comisión de los supuestos delitos y su juicio y condena correspondiente, si las hubiere, se pierde la noción de perspectiva entre el castigo por la comisión de tales delitos, y la ciudadanía pierde la sensación de que el sistema castiga a los delincuentes que no cumplen las leyes. Actualmente, la prescripción de los delitos es un hándicap insalvable en muchos casos, y la insuficiencia flagrante de medios humanos y materiales a disposición de los Juzgados convierte en imposible una tan necesaria agilización y celeridad de la Administración de Justicia. Muchos juicios se anuncian a los 5, 10 ó 15 años del inicio de sus investigaciones, cuando la opinión pública ya ni siquiera recuerda el contexto del caso en cuestión. Algo completamente lamentable, que sólo tiene una respuesta. A la pregunta: ¿por qué es lenta la Justicia? La respuesta es: porque no dispone de medios suficientes para poder ser más rápida. No es que los funcionarios implicados o los jueces tengan pocas ganas de trabajar, y se tomen los asuntos con más calma, sino que los propios sistemas de trabajo, los procedimientos, el archivo de los documentos, los protocolos marcados por muchas leyes, la propia gestión documental, y la falta de personal y de medios materiales y tecnológicos les  imposibilita construir una gestión más rápida, adecuada, moderna y eficiente. Continuaremos en siguientes entregas.

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25 febrero 2015 3 25 /02 /febrero /2015 00:00

"El problema no está en las mentiras que los medios dominantes dicen. Eso no lo podemos impedir. Lo que debemos pensar hoy es cómo decimos y difundimos nosotros la verdad"

(Fidel Castro)

 

 

 

 

Los medios adscritos al pensamiento dominante, con todo su poderío, y haciendo uso del conjunto de técnicas y estrategias psicológicas y sociales que hemos expuesto en anteriores artículos, van a intentar con toda su fuerza imponer sus argumentos, lo vienen haciendo desde que el capitalismo entra en su fase expansiva, y concentra aliados para imponer su visión del mundo. Pero para conseguir esto, han de homogeneizar las mentes de cuantas más personas, mejor. En su obra "Manual de Resistencia Anticapitalista", José López afirma lo siguiente: "La mejor forma de controlar al pueblo es canalizando su forma de pensar y de actuar. No es evitando que piense, es haciendo que piense como uno desea. No es evitando que vote, sino haciendo que vote a lo que a uno le interesa. No es impidiendo que salga a la calle, sino haciendo que salga a la calle sólo para lo que a uno le interesa. La oligarquía pone toda la carne en el asador, mediante el control absoluto de los grandes medios de desinformación, auténticos modeladores de la opinión pública, para movilizar al pueblo lo justo. Ya sea el falso sindicalismo, las reivindicaciones políticas no peligrosas que eviten las peligrosas, y cómo no, el fútbol. El circo del siglo XXI. Ese opio del pueblo de nuestros tiempos que ha tomado el relevo de la religión de siglos anteriores. De esta manera, se controla al pueblo sin que éste se percate demasiado. Los hilos que manejan al pueblo son casi invisibles para la mayoría de éste. Para la mayoría, no para todos".

 

Y de esta forma, como culmen del proceso, como excelsa cima del control del pensamiento dominante, podemos definir a las actuales democracias burguesas capitalistas, como la que tenemos en nuestro país. Un sistema refinado, potente, perfeccionado, casi perfecto, de control y dominación popular, que absorbe la inmensa mayoría del comportamiento social de la población, y la conduce a través de unos canales, de unos parámetros de aceptación social de una serie de dogmas, que facilitan que la vida no se entienda fuera de ellos. Es como una dictadura sublime, una dictadura sin violencia, una dictadura solapada y sibilina, pero una dictadura en el fondo. Una dictadura del pensamiento y de la acción, pero socialmente aceptada. Un corsé asumido voluntaria y mayoritariamente, que uniformiza el comportamiento social de la mayoría de la gente, consiguiendo que todos vistamos igual, sintamos igual, pensemos igual, nos marquemos las mismas metas y los mismos objetivos, razonemos y nos expresemos de la misma forma. Podemos concluir, sin ninguna duda, que el sistema capitalista de hoy día es la dictadura casi perfecta. Está programado desde la infancia, porque el sistema educativo es la primera pieza fundamental de esta maquinaria que actúa en el sistema. Y es completado en nuestro entorno familiar, en nuestro entorno social, y en nuestro entorno laboral, favorecido por la otra pieza clave a la que nos venimos refiriendo, como son los medios de comunicación de masas.

 

Porque los artífices del pensamiento dominante saben muy bien que han de tener a los medios de comunicación como sus grandes aliados, porque esos medios de "desinformación" juegan también su insustituible baza. Por eso es necesario, a través de la televisión, de la radio, de la prensa, de Internet y de otros medios, estar alimentando permanentemente el fuego del engaño de la manera más exacerbada posible hasta caer, como así sucede, en la más absoluta exageración, en la más profunda alienación y en el más rotundo de los esperpentos: incremento de la información y de las retransmisiones deportivas, programas basura (talks shows, concursos, programas de competición por la fama, etc.), pseudodebates con una serie de tertulianos de plantilla que se atribuyen el pensamiento oficial, manipulación de la información, ocultación, tergiversación, mentiras, sesgo informativo, y un largo etcétera. ¿Y quiénes poseen a estos medios de comunicación, quiénes dictan las órdenes, quiénes imponen sus contenidos, quiénes dicen aquéllo que hay que contar y lo que no, y cómo hay que contarlo? Pues los poderes económicos, que son los auténticos poderes en el capitalismo, dueños de todos los demás. Como ejemplo de fuerza de estos poderes económicos sobre los medios de comunicación, véase la noticia de este enlace, que nos cuenta cómo recientemente el Banco de Santander ha comprado las portadas de todos los medios de prensa nacionales de mayor tirada, para hacer publicidad de sus becas. Un ejemplo ciertamente ilustrativo.

 

Bien, pero la gran pregunta podría ser: ¿cómo hemos llegado hasta aquí? Extensa y profunda sería la exposición de ello, porque nos obligaría a entrar en las razones históricas, filosóficas, psicológicas y sociales de la evolución humana desde sus primeras comunidades, lo cual queda evidentemente fuera de los objetivos de esta modesta serie de artículos. Nos remitimos a la obra de grandes pensadores que han ahondado en estos temas, como Eric Fromm. Pero está claro que hubo un momento histórico en que la minoría dominante se vio obligada a buscar poder para imponerse sobre los que amenazaban sus privilegios, y para mantener intactos sus intereses materiales no bastaba con apelar a la fuerza, también necesitan conquistar sus cerebros para que la gente no optara por la rebelion, y comenzó a hacerse imprescindible fiscalizar los pensamientos y sentimientos de la inmensa mayoría, para verificar que no surgieran ideas que pudieran subvertir el orden social establecido por las clases dominantes. Si esa mayoría se hubiera dado perfecta cuenta de que estaba siendo explotada, de que era objeto de una clara injusticia, la acumulación de resentimiento, más tarde o más temprano, hubiera desembocado en rebeliones populares que hubiesen puesto en peligro el orden imperante.

 

Y así fue cómo históricamente comenzaron a diseñarse mecanismos, a todos los niveles, para que las ideas resultaran reprimidas haciendo que las personas consideradas "peligrosas" para el poder vieran peligrar su libertad y sus vidas. Erich Fromm lo expresa en los siguientes términos: "Hasta el momento presente casi todas las sociedades han servido a los intereses y propósitos de unos pocos que han utilizado a muchos. Así, esos pocos tuvieron que utilizar su poder para embrutecer e intimidar a la mayoría (y por ende, de forma indirecta, a sí mismos), para impedir que ésta desarrollara toda su potencia; por eso la sociedad siempre ha entrado en conflicto con la humanidad, con las normas universales válidas para todos. Sólo cuando los propósitos de la sociedad sean idénticos a los propósitos de la humanidad, la sociedad dejará de invalidar al hombre y estimular la maldad" (Erich Fromm, "Las cadenas de la ilusión"). Por tanto, es evidente que cuando una minoría domina a la mayoría debe existir necesariamente un alto componente de violencia para poder imponerse, pero también puede ocurrir que mediante mecanismos muy sofisticados de alienación social, la mayoría no llegue a advertir plenamente la situación, no llegue a ser consciente de ella, y por tanto no efectúe ninguna acción para evitarla. Ya sabemos que sólo existe acción cuando detectamos un problema, pero ¿y si no hay problema? Continuaremos en siguientes entregas.

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Published by Rafael Silva - en Psicología
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24 febrero 2015 2 24 /02 /febrero /2015 00:00

"Washington pergeñó un golpe de Estado en la frontera de Rusia, con la intención de convertir a Ucrania en plataforma para la desestabilización y, eventualmente, la agresión militar contra Rusia. La estrategia estadounidense se orienta a establecer un cerco militar, económico y político a Rusia, para impedir todo acercamiento con la Unión Europea"

(Raúl Zibechi)

 

 

 

 

estado_guerra_permanente_ucrania1.jpgY desde entonces, tenemos un nuevo frente de (casi) guerra abierto en esta región, debido a las ansias imperialistas norteamericanas, con la complacencia servil de esta indecente Unión Europea. Pareciera que se reeditara el período de la Guerra Fría, cuando los dos grandes bloques militares, después de la Segunda Guerra Mundial, se respetaban mutuamente en un silencio hostil cargado de simbolismo. Y como siempre, la opinión dominante (y equivocada) se extiende con la inestimable ayuda de los cómplices medios de comunicación, empeñados en presentar a Rusia como la nueva amenaza para el mundo libre, liderado (¡cómo no!) por el Gobierno Federal de los Estados Unidos. Las declaraciones del Presidente Obama no dejaron ninguna duda al respecto: "Nunca vamos a tener una relación constructiva con el Presidente Putin de Rusia...vamos a aislarlo, rompiendo todos los lazos políticos y económicos con el mundo que lo rodea, considerando a Rusia como un Estado paria", añadiendo que "...afortunadamente, nuestras fuerzas armadas son muy superiores a las rusas". Lo más curioso de todo es que el mayor aliado en toda esta cruzada contra Rusia es el propio gobierno ucraniano, convertido en títere de los intereses norteamericanos en la zona.

 

estado_guerra_permanente_ucrania2.jpgY por supuesto, la nueva campaña mediática presentando a Rusia como una potencia imperialista no se hizo esperar. A partir de ahí, se manipula toda la información, se hostiga mediante el incremento de la presencia de efectivos militares en las fronteras, y dejan de reconocerse acontecimientos puramente democráticos, como el referéndum de Crimea, o las elecciones celebradas en el Este de Ucrania. En esta campaña, el Presidente Vladimir Putin (dicho sea de paso, tampoco es santo de nuestra devoción, luego por tanto, nuestro interés en defenderlo no va más allá del ansia de defensa del rigor, la justicia, la verdad y la razón), ha sido presentado como el renovador del imperio soviético, embarcado en una aventura imperialista como parte de su estrategia para mantener la popularidad en su país. Pero como siempre, una cosa es lo que los medios de comunicación que obedecen a sus respectivos amos (los amos del mundo, en realidad) nos quieren contar, y otra cosa muy distinta es la verdad. Y la verdad es que, desde que colapsó la antigua URSS, ha sido la OTAN la que ha continuado su demencial proceso expansivo hacia el Este, acorralando cada vez más a Rusia.

 

estado_guerra_permanente_ucrania3.jpgNo es por tanto Rusia la que está acorralando a la OTAN, a USA o a la UE, sino justamente al contrario. Lo cierto es que el golpe contra el gobierno democráticamente elegido en Ucrania respondió a una clara programación previa de EE.UU., con el apoyo de la UE. El objetivo fundamental de esta estrategia es la expansión de la OTAN hacia el Este, incluyendo a Ucrania. El gobierno actualmente establecido en Ucrania, resultado del golpe, es claramente antirruso, con un alto porcentaje de partidos nazis en su seno. La campaña de hostilidad y hostigamiento no la comienza Rusia, sino este gobierno ucraniano surgido al amparo de USA y de Europa, y fue el Gobierno de Kiev quien envió tropas militares (con la ayuda del Gobierno Federal de USA) contra las poblaciones rusas que se manifestaban contra el nuevo gobierno antirruso. En realidad, los planes norteamericanos vienen de mucho antes. Como nos recuerda Vicenç Navarro, ya en 2004, Charles Krauthammer, uno de los ideólogos del Partido Republicano, se manifestó en los siguientes términos: "Nuestro objetivo para Rusia no es establecer la democracia, sino asegurarnos de que terminamos con el trabajo de destruir la Unión Soviética, expandiéndonos más hacia el Este. El mayor precio ahora es Ucrania".  Y por esas mismas fechas, Richard Holbrooke, del Partido Demócrata, decía que "Nuestro objetivo es conseguir que Ucrania se una a la OTAN, rompiendo con Rusia". Sobran los comentarios.

 

estado_guerra_permanente_ucrania4.jpgPero si todo esto es así, ¿cómo es posible que exista justo la idea contraria asignada al sentido común y al imaginario popular? Pues por la misma razón que la gente piensa que Venezuela es una dictadura, que Cuba es un régimen abyecto y liberticida, o que Estados Unidos y el Reino Unido son las democracias más avanzadas, entre otras muchas aberraciones populares, es decir, por la aplastante acción del pensamiento dominante. Pero como estamos demostrando en esta serie de artículos, nada más lejos de la realidad. Por tanto, es una enorme falsedad y otra manipulación más de los medios serviles al gobierno imperialista norteamericano el presentar a Vladimir Putin y su Gobierno como la principal causa de las tensiones en Ucrania, debido a sus supuestas ansias expansionistas. Y en este sentido, la anexión de Crimea, obedeciendo al referéndum popular que fue convocado, fue la predecible y lógica respuesta a la provocación constante de los Gobiernos norteamericano y europeos, y de su nuevo satélite, el Gobierno de Kiev. La ola de manipulaciones, falsedades y hostigamientos vertidos sobre la zona, que la han convertido en una de las regiones más calientes del planeta, sólo obedece a una nueva campaña de Washington para el control mundial, y la expansión de sus intereses geopolíticos en el nuevo orden multipolar. Continuaremos en siguientes entregas.

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23 febrero 2015 1 23 /02 /febrero /2015 00:00

"El Socialismo es el campo de batalla dentro de cada territorio nacional entre una civilización dominante, el capitalismo aún vigente, aún dominante, pero decadente, enfrentado contra la nueva civilización comunitaria emergente desde los intersticios, desde las grietas y contradicciones del propio capitalismo. Comunitarismo inicialmente minoritario como gotas en el desierto; luego como diminutos hilos de agua que a veces se secan, se interrumpen abruptamente, y luego renacen, y  a la larga se suman y se vuelven riachuelo; luego río; luego lago; luego mar"

(Álvaro García Linera)

 

 

 

 

 

socialismo611.jpgComo último gran eje del modelo productivo que proponemos, en el último artículo de la serie nos quedamos hablando sobre la revolución a nivel personal, individual y social, en torno a la asunción de una nueva escala de valores, de comportamiento y actitudes más acordes con la nueva filosofía productiva que estamos proponiendo. Comenzamos a hablar allí de  la austeridad, entendida no en el concepto manido y manipulado que nos quiere imponer la derecha, aprovechando para desmontar todas las conquistas laborales y sociales de la clase obrera, sino en el sentido real del término, que no es otro que volver a recuperar la cordura, la mesura y el control sobre nuestros propios hábitos de producir, de distribuir, de consumir y de desechar. De dar valor a aquéllo que se es, en vez de a aquéllo que se posee. Hemos de revolucionar los conceptos ligados a la economía, desligar lo productivo de aquéllo que es medible y cuantificable, abandonar los modelos productivos que se basan en el crecimiento económico (aunque el capitalismo lo llame contradictoriamente "sostenible"), y entender la economía productiva como la economía real, como la economía ligada a la satisfacción de las necesidades humanas.

 

socialismo612.jpgPero es el propio capitalismo quien controla lo que para nosotros son nuestras necesidades, por lo que resulta evidente que tendremos que practicar una revolución con nuestra escala de valores. Alejarnos del consumismo compulsivo, y tender hacia un consumo responsable, basado en la economía de proximidad y en el comercio justo. Hemos de entender que la economía está sujeta a la historicidad, aunque los poderes dominantes nos quieran hacer entender otra cosa. De hecho, el modelo económico actual se desarrolla en un momento específico del siglo XIX, que comienza con la revolución agraria inglesa, aunque el capitalismo como tal sea un poco más antiguo. Luego no podemos concluir que la economía como ciencia exacta nos dicta lo que hay que hacer, sino entender la economía como una ciencia social interpretable y dirigible por el hombre, en función de sus necesidades e intereses. La economía actual está basada en tres principios que se aceptan como un dogma: el mercado, la productividad y el crecimiento "sostenible". No se le presta atención a las necesidades ni a los derechos humanos, que deberían primar sobre cualquier otro criterio. Si comenzáramos a aplicar dichos parámetros, la economía funcionaría atendiendo a otros objetivos, y cambiaría radicalmente sus prioridades.

 

socialismo613.pngPero todo esto tan fácil aparentemente, el pensamiento dominante (capitalista) no nos deja verlo. Hemos asumido una forma de entender el mundo y nuestra vida completamente excluyente de otras, y no queremos ver, nos resistimos a comprender que nuestro modelo civilizatorio, toda esa concepción de la vida, todo esa concepción económica, se están acabando. Y que si no somos capaces de reaccionar, nos llevará al abismo definitivo como civilización humana. Necesitamos imperiosamente otro paradigma de funcionamiento económico, y eso, donde primero tenemos que asumirlo, es a nivel personal y a nivel social, como comunidad, olvidando los valores capitalistas y viviendo de otro modo, consumiendo de otro modo, pensando de otro modo. De ahí arrancaría la fuerza social para imponer la necesidad de que los mercados ya no pueden decidir. Los mercados, bajo una distinta fórmula, tendrán que ser los encargados de poner en marcha las directrices, los acuerdos y los objetivos que se marque la sociedad a través de la política. Pero como digo, todo esto no lo podremos aceptar socialmente ni antes no lo aceptamos personalmente, individualmente. Será difícil, porque nuestra sociedad está imbuida, resultado de tantas décadas de neoliberalismo imperante, de una serie de valores personales y sociales que lo reflejan en cada uno de nuestros pensamientos, de nuestros deseos, de nuestras actitudes.

 

socialismo614.jpgPor tanto, ir eliminando estos comportamientos y estas actitudes, e ir sustituyéndolos por otros más acordes con la filosofía política y económica que propugnamos, será algo que tendremos que practicar bastante, y quizá nos cueste bastante tiempo alcanzar. Hemos de abandonar, ya se ha dicho, el consumismo desaforado e irracional de nuestra sociedad, convirtiendo los hábitos consumistas actuales en prácticas que tiendan hacia ese (verdadero) concepto de austeridad personal y colectiva, y hacia los nuevos valores de ciudadanía responsable, como hemos desarrollado más a fondo en nuestra breve y reciente serie de artículos "Hacia un nuevo concepto de Ciudadanía". Han de primar ciertos ejes transversales en la base de nuestra economía productiva, como el feminismo y el ecologismo. Hemos de trabajar para vivir y no vivir para trabajar. Hemos de cultivar la filosofía del equilibrio, del reparto del trabajo, justamente para que todos podamos trabajar. Hemos de primar las posibilidades de alquiler sobre las posibilidades de propiedad, porque hay que tender (ya lo hemos explicado en artículos anteriores) a la propiedad social, en vez de a la propiedad privada. Y hemos de implantar hábitos de producción, consumo, reciclaje y desecho que sean profundamente respetuosos con el medio ambiente.

 

socialismo615.pngAsímismo, deberemos abandonar los valores imperantes del capitalismo y de la filosofía neoliberal, para que podamos aprender a convivir en armonía, con pleno respeto hacia nuestros conciudadanos, para que la sociedad sea realmente armónica y no una lucha constante de todos contra todos, y en este sentido, la competitividad, el individualismo, el egoísmo, y el culto a la propiedad privada y a las leyes del mercado deberán ser reemplazados paulatinamente por la solidaridad, la justicia social, la cooperación, el igualitarismo, y el culto a la propiedad social, a la propiedad colectiva. En última instancia, de lo que se trata es de instalar una máxima, una impronta de respeto personal y colectivo hacia el bien común, hacia la dimensión pública, hacia lo que es de todos. Sólo bajo estos mimbres será posible que el conjunto de la ciudadanía asuma, practique y respire bajo unos principios de dinámica social, de convivencia, de justicia, de libertad, de igualdad y de fraternidad. Bien, entendemos que ya hemos contado lo fundamental sobre las características del nuevo modelo productivo, así que continuaremos en siguientes entregas desarrollando otros aspectos que ya han sido mencionados, pero que necesitan una exposición un poco más detallada.

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21 febrero 2015 6 21 /02 /febrero /2015 00:00

grinan.jpgDe auténtica vergüenza podríamos calificar los hechos, actitudes y declaraciones acaecidos recientemente en el PSOE, al cual se le abren varios frentes a la vez, y que nos da, en todos ellos, la imagen que siempre hemos denunciado, esto es, la de un partido casposo, viejo, encallecido, que sólo aspira al poder a toda costa, y donde tanto sus jóvenes líderes como los dinosaurios que aún lo habitan pertenecen, sin duda, a esa casta que tanto denuncia la formación de Pablo Iglesias. El PSOE es hoy día una formación política plagada de luchas internas, con unos esquemas de organización y de funcionamiento completamente anquilosados, y con unos índices de confianza y de valoración por los suelos. Nadie sabe a dónde va, le crecen continuamente los enanos de su circo interno a pocas semanas de las primeras citas electorales, y su caída en picado en las encuestas no hace sino vaticinar la tremenda debacle electoral que va a sufrir en diferentes frentes.

 

pedro_sanchez.jpgComenzando por lo último, la reciente imputación de Manuel Chaves y José Antonio Griñán en el gran caso de corrupción del PSOE andaluz por excelencia, como son los ERE fraudulentos, ha puesto en jaque y en el punto de mira no sólo a estos dos ex Presidentes de la Junta andaluza, sino también a otros personajes "socialistas" como Gaspar Zarrías o Mar Moreno, pero incumpliendo (una vez más) sus múltiples declaraciones, han confirmado que, de momento, la Dirección del PSOE (ni la andaluza) no le pedirá a dichos dirigentes que abandonen sus escaños. Mentira tras mentira, la credibilidad de este partido está completamente por los suelos, pues ni siquiera la joven y renovada dirección política de la formación es capaz de renovar de verdad los proyectos, las ideas y las actitudes. El espectáculo está servido. Por otra parte, el revuelo formado en el PSOE de la Comunidad de Madrid es de auténtica mafia, con una destitución fulminante del que otrora fuese un estupendo líder (votado por la propia militancia) y candidato a la Presidencia de la Comunidad, que se ha visto vilipendiado y ninguneado por la Dirección Federal. Ante un escenario electoral nada favorable para el PSOE madrileño, han descabezado la formación, pasando a constituir una gestora, que lleva empeñada en convencernos de que va a elegir un nuevo candidato "democráticamente" cuando no se lo creen ni ellos, en un alarde de incoherencia, manipulación y absurdo políticos sin parangón.

 

manuel_chaves.jpgEl espectáculo ante la destitución de Tomás Gómez no sólo no ha mejorado, sino que empeora paulatinamente, pues incluso se han tenido que desdecir en varias ocasiones entre ellos mismos, ante la manifesta incompetencia para organizar el cotarro después del golpe de mano de Pedro Sánchez en Madrid. Ahora tienen en liza a varios candidatos que se han postulado para liderar el proceso, pero a día de hoy, no sabemos cómo va a acabar este tremendo circo. Por su parte, las críticas a PODEMOS y a los diversos líderes de la formación de Pablo Iglesias no cesan, en un mano a mano con el PP, a ver quién es capaz de dedicar mejores piropos a la nueva formación, ante el avance electoral que vaticinan las encuestas, y la caída en picado del PSOE en prácticamente todos sus fueros. Pero en fin, lo llevamos afirmando desde hace mucho tiempo. Y es que el PSOE se nos ofrece como un partido derrotado, sin capacidad para ofrecer verdaderas alternativas creíbles, navegando entre la añoranza de tiempos pasados, y la aspiración de volver a estar en el poder. Son parte del régimen que hay que abatir, de esa casta política, retrógrada y casposa que hay que echar de las Instituciones, y forman parte de la monotonía de ese bipartidismo agónico que se resiste a desaparecer, que se aferra a lo que puede para no caer en el más absoluto y profundo descrédito.

 

esperpento_psoe1.jpgMientras declaran que son imposibles los pactos con el PP, acuerdan con ellos un Pacto de Estado en torno al terrorismo yihadista, contradiciéndose sobre la conformidad con la aplicación de la prisión permanente revisable. Y mientras afirman que quieren blindar en su propuesta de reforma federal de la Constitución la sanidad y la educación públicas, Pedro Sánchez se desdice ahora sobre la aprobación conjunta que en su momento hicieron con el PP sobre la reforma del artículo 135 de la Constitución, que aseguraba el pago de la deuda a los acreedores antes que cualquier otra prestación social. Las contradicciones son continuas, la coherencia brilla por su ausencia, y la credibilidad se sitúa bajo mínimos en una formación política que se hunde paso a paso, sin prisa pero sin pausa, a medida que la ciudadanía va comprobando que nunca dejaron de ser lo que fueron, un partido al servicio del régimen del 78, que sólo aspira a mantener su cuota de poder a toda costa. Afirman que ellos son la izquierda transformadora, pero detrás de esas bonitas palabras, de esas declaraciones de intenciones, se esconde el viejo partido de siempre, que lleva estafando y mintiendo a la ciudadanía desde los años 80. Siempre se las arreglan para quedar en la ambigüedad, en la indeterminación, en la "prudencia", en la "moderación", en el engaño.

 

esperpento_psoe2.jpgCreo firmemente que se avecina el descalabro final del PSOE, la autodestrucción de un partido político que lleva mucho tiempo jugando a autodestruirse, minando su credibilidad a pasos agigantados, amagando con renovarse sin hacerlo, practicando el engaño masivo, la traición a su militancia de base, la traición a los postulados de esa "izquierda" a la que indefectiblemente se adscriben, y la traición a sus principios fundacionales. Son "republicanos" que viven muy bien bajo la monarquía, así como "socialistas" que viven muy bien bajo el capitalismo. Esto es el PSOE, una continua contradicción, una permanente estafa. De hecho, ha quedado ya relegado a una posición testimonial en el electorado de las nacionalidades históricas de este país (salvo en el caso de Andalucía, pero todo se andará), y en muchos puntos del resto del Estado Español se ve superado por la suma de votantes de otras opciones a su izquierda, posición que podría haber ocupado el PSOE perfectamente si no llevase tanto tiempo siendo parte del problema, en vez de serlo de la solución. Para contribuir a su descalabro disponen también de una serie de dinosaurios en el partido, que en vez de ayudar, representan un lastre, por sus continuas meteduras de pata, inconsistencias, incoherencias y contradicciones, cuando no auténticas barbaridades. Nombres como José Bono, Juan Carlos Rodríguez Ibarra o Felipe González entre otros muchos, representan esa vieja guardia, esos grandes "referentes" del PSOE, que más que ayudar, contribuyen permanentemente a su descrédito. Además, la mayoría de ellos son fieles practicantes y protagonistas de las llamadas "puertas giratorias", y hoy desempeñan altos cargos en las grandes compañías privadas del país.

 

esperpento_psoe3.jpgEn definitiva, el PSOE se ha convertido en un esperpento nacional, en un partido crecientemente derechizado, con una pérdida progresiva del impulso y la conexión social que pudo tener en sus primeros años. Hoy día, al igual que el PP, su pareja bipartidista, la mayor parte de sus cuadros están formados por gente que practica un discurso burocrático alejado de la realidad de las personas, de su vida cotidiana, y que únicamente sacan la bandera de la izquierda cuando quieren "diferenciarse" artificialmente del PP. A todo ello, últimamente se le unen sus luchas internas de poder, el maltrato y la indiferencia a su militancia de base, la involución democrática que practican, y los tremendos desatinos de un líder que afirma no conformarse con menos que la victoria electoral. Lo van a tener difícil. Pronto lo veremos.

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20 febrero 2015 5 20 /02 /febrero /2015 00:00

En fin, creo que ya hemos analizado casi todas las perspectivas donde se está manifestando el acoso y derribo que están sufriendo nuestras Universidades Públicas por parte del Gobierno del Partido Popular. El ataque neoliberal del Ministro Wert es implacable, y llevará al sector de la Educación Superior a la bancarrota, si no se corrigen sus políticas de saqueo y de asfixia presupuestaria. Como nos cuenta Eduardo Muriel en La Marea, las Universidades Públicas han perdido en los últimos cuatro años más de 1.500 millones de euros de financiación, de modo que el nivel de gasto se ha situado en las mismas cotas que en el año 2006. Según un estudio realizado por la Federación de Enseñanza de CC.OO., esto implica que el porcentaje de gasto de las Universidades en función del PIB ha caído del 0,97% al 0,83%, lo cual nos aleja todavía más de la media europea.

 

educacion_publica_todos_niveles291.jpgY a esta brusca caída de la financiación se le añade un recorte de 75 millones de euros en becas solamente durante el último curso, lo cual, unido a un endurecimiento de los requisitos de acceso a las mismas, definen un panorama desolador en cuanto a las posibilidades de realizar estudios superiores para las clases trabajadoras. Actualmente, sólo el 27% de los estudiantes españoles de formación superior recibe becas y ayudas, frente al 47% de Irlanda, el 76% de Holanda o el 100% en los casos de Finlandia o Luxemburgo. España, con estas cifras, se sitúa al mismo nivel que Eslovenia y ligeramente por encima de Polonia, Portugal o Hungría. Todo esto está provocando, como venimos denunciando insistemente en la presente serie de artículos, un riesgo para la equidad y la igualdad de oportunidades. Un modelo desigual que fomenta el PP, donde todo el trasvase de fondos y recursos está dirigido a potenciar la Universidad privada.

 

educacion_publica_todos_niveles292.jpgPero el ataque no cesa. El equipo del Ministro Wert continúa proponiendo, con noctunidad y alevosía, y tratando de que trascienda lo menos posible a la opinión pública, tres borradores de Real Decreto que, de salir adelante, cambiarán sustancialmente a peor, aspectos fundamentales de la enseñanza universitaria, y sobre todo de la Universidad Pública. El primero propone reducir la duración de los grados (3 años en lugar de 4), pasando a ser obligatoriamente los Másteres de dos años, que con los actuales precios provocaría un mayor sesgo clasista en el acceso a la Universidad, e imposibilitaría aún más que los estudiantes de humildes recursos pudieran cursar sus estudios. El segundo Decreto pretende implantar un sistema de selección del profesorado menos objetivo, transparente e imparcial que el actual, y sobre todo que continúe minusvalorando la actividad docente, convirtiéndola casi en un castigo con el que se cargará a quienes tengan menores resultados en las publicaciones, la investigación y las patentes. Decididamente, no se quiere que existan buenos profesores en la Universidad Pública. Y el tercero, profundiza en flexibilizar aún más las condiciones para la creación de nuevos Campus privados, que llevan profilerando desde 1997, pasando de 13 a 32, fomentando con ello la tan ansiada privatización de la Educación Superior y multiplicando las titulaciones privadas, a pesar de que el Gobierno habla insistentemente de la necesidad de reducir lo que considera un número excesivo de titulaciones y centros. Pensamos que con estas estrategias queda perfectamente constatado el modelo de Universidad al que quieren conducirnos.

 

educacion_publica_todos_niveles293.jpgNos basamos en datos que nos cuenta el diario Tercera Información, que recoge las declaraciones del Sindicato de Estudiantes, afirmando que tales decisiones representan un ataque que expulsará de la Universidad Pública a cientos de miles de estudiantes, que devaluará las titulaciones existentes y que devolverá la Universidad a los tiempos en los que sólo una minoría privilegiada podía acceder a ella. De esta forma, después de unos recortes presupuestarios y un incremento de las tasas de matrículas que han expulsado de las Universidades Públicas a 45.000 estudiantes en los dos últimos años, según datos oficiales, los nuevos ajustes se presentarán como una barrera económica insalvable para los hijos e hijas de la clase trabajadora. Por ejemplo, el coste de los Másteres de un año en la Universidad Complutense de Madrid, la primera en número de alumnos, oscila entre 4.000 y 7.000 euros anuales. A partir de la entrada en vigor del nuevo Decreto, para el curso 2015-2016, los estudiantes tendrán que afrontar el pago de dos años de Másteres para poder obtener un título universitario que sea reconocido en el mercado laboral. De esta forma, está claro que será tan sólo una minoría privilegiada la que pueda costearse los estudios universitarios que podrán ascender, con toda seguridad, a más de 20.000 euros.

 

educacion_publica_todos_niveles294.jpgSi a ello le unimos el paro, la precariedad laboral, el endurecimiento de los requisitos para obtener subsidios por desempleo, y toda la exclusión social que ello genera, tenemos el cóctel al completo que nos ofrece la perfecta imagen de lo que el PP quiere hacer con la clase trabajadora: despojarla de todos sus recursos, derechos y conquistas, para llevarla al estado de continua precariedad, asegurándose y perpetuando un paranoma de tremenda desigualdad social. Y la Educación es también pieza clave para conseguir dicho escenario. La otra cara de esta reforma viene expresada por medio de despidos masivos de profesores universitarios, con el hecho de haber reducido los años para conseguir el grado superior. Queda patente, desde todos los puntos de vista, y a tenor de todo lo que venimos contando en esta serie de artículos, de la cual ya estamos en su recta final, que el Partido Popular no quiere que la Educación Pública Superior sea un derecho, pues todas las contrarreformas y decretos que están aprobando van en la línea de convertirla en un negocio para que unos pocos, sus amigos empresarios, se hagan más ricos de lo que ya son. Y como no podía ser de otra forma, las Universidades privadas ya se están frotando las manos con estas propuestas.

 

educacion_publica_todos_niveles295.jpgSi actualmente el 38% de las enseñanzas de postgrado ya se imparten en Universidades privadas, con este nuevo ataque a la Universidad Pública los bolsillos de los "patrocinadores" y "mecenas" de las privadas se engordarán aún más. Para el PP, y ya lo dijo su Ministro en multitud de ocasiones, sobran estudiantes, y sobran profesores (al igual que sobran funcionarios en sentido general, porque sobran servicios públicos que hay que desmantelar). Quieren expulsar a los estudiantes al mercado laboral lo antes posible, sin acabar su preparación, sin obtener la cualificación, gastando lo menos posible en la Educación Superior, para someter con más garantías a la futura clase trabajadora a la explotación más salvaje en las empresas, que además controlarán todavía más el cotarro de la Educación. Quieren consagrar la precariedad más absoluta, en todos los niveles y facetas de la vida, engrosar las listas del paro crónico o empujar a la gente al exilio laboral, como en los años 60 del siglo pasado. El escenario franquista vuelve a estar servido con el PP. La siguente entrega, la número 30, será la última de esta serie.

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19 febrero 2015 4 19 /02 /febrero /2015 00:00

"¿Qué libertad es ésta donde uno sólo puede ganarse el sustento si se somete a las dictaduras empresariales? ¿Dónde está la democracia en la mayor parte de las empresas? ¿Cómo puede llamarse un sistema así democrático cuando sus ciudadanos pasan la mayor parte de su tiempo viviendo en pequeñas dictaduras? ¿Cómo puede autodenominarse una sociedad como democrática cuando su centro de gravedad, la economía, funciona de forma totalitaria?"

(José López)

 

 

 

 

Consiguiendo este culmen de la democratización de la economía, de la empresa, de los sectores productivos, de la actividad económica, una sociedad democratizada de esta forma pasaría del dogma expresado bajo el aforismo "a cada quien de acuerdo a sus capacidades" al dogma expresado como "a cada quien de acuerdo a sus necesidades". La propiedad social de los medios de producción no sólo garantizará el pleno empleo, sino la abolición de la propiedad privada (nos referimos a los grandes monopolios u oligopolios, por supuesto que seguirán existiendo empresas privadas para gestionar todo tipo de servicios) para aquéllos sectores que gestionen los servicios públicos fundamentales para la ciudadanía. Y ello porque la propiedad estatal, debido a su carácter público, está sometida a una relación de producción social diferente a la de la propiedad capitalista. La propiedad estatal permite realizar actividades deseables socialmente, pero que no producen ganancias, que no generan beneficios, esto es, que no son rentables desde la óptica capitalista. Cuando una empresa es de propiedad pública, sus actividades son subsidiadas por fondos públicos, y por tanto, financiadas por el conjunto de la ciudadanía. Por otra parte, las decisiones que toman las empresas públicas pueden ser potencialmente susceptibles de un mayor control público y político. Al ser el Estado una institución política, la propiedad estatal inevitablemente posiciona los medios de producción involucrados dentro del dominio público en la esfera política.

 

objetivo_democracia151.jpgBajo este modelo, los medios de producción son propiedad del Estado, y están por tanto controlados por éste formalmente en beneficio de la clase trabajadora, del pueblo, en última instancia, de la sociedad en su conjunto. No pueden ser propiedad de individuos particulares o de grupos (ya hemos comprobado lo que ocurre, por muchos parches que se quieran poner), y en este sentido obedecen a parámetros distintos a las relaciones capitalistas de producción. Un buen ejemplo de ello puede ser la Banca Pública. Es evidente que los ahorros de toda la sociedad no deben servir para prácticas especulativas (ya hemos visto lo que ocurre con los fondos de pensiones, las hipotecas basura, las participaciones preferentes, y un largo etcétera de productos financieros que únicamente representan instrumentos para el enriquecimiento ilícito de los banqueros), y por tanto, la propiedad estatal y el control democrático de sus trabajadores garantizaría que las actividades de dicha Banca sólo se dirigieran a generar riqueza colectiva, esto es, a la economía real, la que debe satisfacer las necesidades de las personas. Pero insistamos en que la propiedad pública no es todavía propiedad social. En efecto, si sólo garantizamos la propiedad pública (o estatal) de los medios de producción, en realidad no estamos aún consiguiendo la democratización de la economía, que es el objetivo que perseguimos.

 

objetivo_democracia152.jpgPorque en efecto, con sólo cambiar de dueño, no llegamos a la democracia económica. Vamos a explicarnos. Si sólo conseguimos la propiedad pública o estatal, lo único que estamos consiguiendo al final es el cambio del empleador, que pasaría de manos privadas a manos públicas (es decir, al Estado). Como mucho (que ya es mucho) habríamos conseguido una filosofía distinta a la hora de garantizar el empleo, y una orientación distinta sobre la rentabilidad de la propia actividad. Y como decimos, no tenemos que quitarle mérito a todo ello. Pero aún hemos de darle una segunda vuelta. Porque si nos quedamos sólo en este punto, corremos el riesgo de que, con el paso del tiempo, se instauren a nivel público las mismas prácticas que a nivel privado en cuanto a la toma de decisiones. En efecto (y ya tenemos precedentes históricos de ello, como en la antigua URSS), si no lo impedimos, si no diseñamos un sistema realmente democrático, podemos sucumbir a la deriva de que se vaya instalando una auténtica burocracia alrededor de los puestos de mando de las empresas estatales, que en última instancia servirían al Gobierno de turno, al partido político que le apoyara, a sus altos cargos, a sus altos funcionarios, a los dirigentes políticos, en una palabra. Volverían a instalarse redes clientelares y prácticas de corrupción, con lo cual estaríamos volviendo a reproducir los vicios y defectos del sistema capitalista, pero ahora a nivel público (es lo que se ha denominado "Capitalismo de Estado", y que ha ocurrido en varios países, como en China).

 

objetivo_democracia153.jpgPor tanto, la segunda vuelta que proponemos es pasar de la propiedad pública a la propiedad social. Esto es, no basta con que los medios de producción sean propiedad del Estado, no basta con que la filosofía cambie a la empresa y al sector público, sino que hemos de introducir el factor definitivo: la gestión democrática de las mismas. Es decir, no sólo la empresa ha de ser de todos, sino que tenemos que decidir todos. No sólo las empresas tienen que regirse por parámetros y criterios públicos de producción, sino que además tiene que ser controlada y gestionada bajo una visión democrática, es decir, por sus propios trabajadores. Sólo entonces habremos conseguido una auténtica Democracia Económica. En realidad, nuestra propuesta de Democracia Económica se fundamenta en conseguir una propiedad social de los grandes sectores estratégicos de la economía en función de tres actores por igual: las Administraciones Públicas implicadas, los representantes de los trabajadores de las mismas, y los representantes del conjunto de la ciudadanía. Y por supuesto, estos Comités irían rotando sus miembros cada cierto tiempo, en los tres niveles. De esta forma, las decisiones acerca del uso que se debería hacer de los medios de producción, del carácter de los mismos, de su fuerza de trabajo, de sus objetivos, de sus intereses, han de ser tomadas por los propios afectados, que son sus propios trabajadores, la Administración implicada y el conjunto de la población.

 

objetivo_democracia154.jpgNo podemos reproducir errores pasados de la izquierda, no podemos dejar, llegado el caso, que el partido de turno y sus dirigentes decidan en nombre de los demás, en nombre de las masas, en nombre del conjunto de la ciudadanía, consiguiendo de esta forma un estatus muy poco diferente a la clásica situación del trabajador/a asalariado/a en los sistemas capitalistas, y volviendo a reproducir sus viciados y corruptos mecanismos de decisión y de control, así como responder a sus espúreos intereses. La frontera estatal es entonces propiedad pública, pero no necesariamente propiedad social. Y hemos de conseguir el estadío de propiedad social, porque sólo él es el que nos conduce a la verdadera Democracia Económica. Expresado en otras palabras: la Democracia Económica ha de satisfacer dos criterios fundamentales y complementarios: los medios de producción deben ser empleados en función de los intereses de la sociedad, y la sociedad debe tener una disposición efectiva sobre los medios de producción que posee. Ambos criterios son necesarios e indispensables. No podremos hablar de una situación de Democracia Económica mientras no se den ambos criterios. La sociedad no sólo debe poseer los medios de producción, sino que también debe decidir sobre ellos. La propiedad estatal sólo será propiedad social si la sociedad ejerce un control directo sobre ella. En los casos donde sólo se consigue la propiedad estatal, la Historia nos enseña que al final lo que triunfa es el control por parte de los propios aparatos del Estado, situación que nos lleva incluso a la restauración del propio capitalismo (de Estado).

 

objetivo_democracia155.jpgNo podemos quedarnos únicamente en la propiedad estatal de los medios de producción. La propiedad pública aún no es social si no conseguimos que el control sea ejercido directamente por sus protagonistas, que no son otros que los propios trabajadores, y la propia ciudadanía a la que han de servir. ¿Y esto cómo se consigue? Pues la participación activa y protagónica de los trabajadores en las empresas ha adoptado muchas formas (algunas las hemos referido en esta serie de artículos), tanto en sus modelos teóricos como en los casos prácticos. Modelos que van desde la negociación colectiva pasando por la co-determinación y otras formas de propiedad y de democracia industrial, hasta los Consejos Obreros, los trabajadores autogestionados y las cooperativas productivas. Las vías son múltiples, y todas ellas se pueden adaptar a las diferentes empresas, por grandes que éstas sean. Con ello conseguiríamos un primer estadío de nacionalización, estatización o simple expropiación de la propiedad de la empresa, para que dejara de funcionar como un monopolio u oligopolio privado, y comenzara a funcionar para el interés de sus propios trabajadores. De hecho, tenemos ya muchos casos, tanto en España como en el resto del mundo, de empresas cuya propiedad ha sido alterada o evolucionada hacia estos nuevos modelos. Para el caso de las empresas que representan a los grandes sectores estratégicos de la economía productiva (energía, telecomunicaciones, agua, transportes, banca, alimentación, etc.) no tenemos ninguna duda de que ha de ser el propio Estado quien adquiera la propiedad sobre las mismas.

 

objetivo_democracia156.jpgPero el concepto de propiedad social, como hemos explicado, es aún más abierto. No sólo se refiere, como ya hemos explicado, al control y gestión democrática de los propios trabajadores de las empresas (ya de propiedad pública), porque no sólo ellos son los que tienen algo que decir. Habríamos de abarcar también a los usuarios o destinatarios para los que se produce, la comunidad donde está ubicado el centro de trabajo, las instalaciones o las dependencias de la empresa, o la sociedad como un todo en el caso de empresas de gran escala, de gran tamaño y que proporcionen servicios básicos. Como vemos, el concepto de propiedad social es abierto, e incluye en última instancia a toda la sociedad, funcionando democráticamente, mediante los cauces habilitados al efecto. Desde este punto de vista, lo social está opuesto a lo privado, pero también a lo meramente estatal. El control sobre el uso de los medios de producción es una condición necesaria para que podamos llegar a disfrutar de una sociedad en la que las personas tengan el control de sus vidas a través de su autoactividad y de su autodeterminación. Reiniciar un movimiento hacia el comunismo, hacia la plena democracia, hacia la democracia entendida en un sentido integral, porque de eso se trata, es hoy día más urgente que nunca, dadas las intrincadas relaciones del capitalismo globalizado, producto de la irracionalidad más absoluta del hombre. Bien, acabamos esta serie de artículos con la presente entrega, la número 15, esperando no sólo haber contribuido a difundir, desde esta humilde tribuna, el auténtico y completo concepto de democracia, adaptada a nuestro siglo XXI, sino también a ilustrar cuánto nos falta para poder disfrutar de ella. Pero no nos desanimamos. Continuaremos luchando para que alcancemos su consecución y su disfrute pleno en nuestro país.

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Published by Rafael Silva - en Política
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