Overblog Seguir este blog
Administration Create my blog
27 abril 2015 1 27 /04 /abril /2015 23:00

En el anterior artículo, el primero de esta breve serie, ya introdujimos los tres sujetos de derecho sobre los que entendemos que debe basarse toda esencia de programa político que se precie enfocado desde la izquierda, y profundizamos un poco en el primero de ellos, que son las personas, es decir, los Derechos Humanos. Vamos a continuar ahora con el segundo sujeto de los sujetos de derecho:

 

2.- Derechos de los Pueblos. Los pueblos forman, históricamente, la unidad humana y el colectivo antropológico y social por excelencia, porque los pueblos hacen referencia al conjunto de personas, de individuos, que forman durante la Historia, debido a la confluencia de una serie de factores (que ahora comentaremos), una peculiar evolución de la Humanidad. Y en los pueblos radica y descansa el hecho único y diferencial, que se puede manifestar de distintas formas, en el arte, en el pensamiento, en los patrones éticos y estéticos, morales y religiosos, en la interpretación propia de determinados acontecimientos, en resumidas cuentas, en una filosofía propia del ser y del sentir, en última instancia, del existir. Es evidente que los pueblos y sus culturas, las diferentes civilizaciones que nos habitaron y habitan en la actualidad, demarcan y delimitan un conjunto de características peculiares que hay que respetar, manifestadas en una idiosincrasia y un carácter propios. Los pueblos representan pues la propia esencia de la evolución humana, más allá de otras organizaciones políticas de índole superior, o de diferentes formas de gobierno. 

 

Los pueblos, como mínimo común múltiplo de la expresión colectiva de sus individuos, forman y delimitan, mejor que ningún otro concepto político o sociológico, una colectividad común de personas que comparten una historia, una cultura y un destino comunes, que lo hacen distinto a los demás pueblos. Y todo ello no se da por casualidad, sino porque confluyen históricamente en su configuración un conjunto de factores, elementos y características espacio-temporales que lo determinan, tales como el paisaje, la climatología, las costumbres, el folklore, la gastronomía, y todo el patrimonio cultural y artístico que le son propios. Luego, por tanto, los pueblos han de constituir, por sí mismos, sujetos de derechos, y reconocérseles, en primer lugar, el derecho a regir su propio destino, esto es, a su autodeterminación. La libertad de libre federación o unión con otros pueblos vecinos, no puede en ningún caso coartar el libre y fundamental derecho de todos los pueblos a su autodeterminación, y a que sus ciudadanos elijan libremente su destino. 

 

Y en este sentido, los pueblos de todo el mundo sufren actualmente los efectos del agravamiento de toda una profunda crisis del capitalismo, en la que sus agentes (bancos, empresas transnacionales, conglomerados mediáticos, instituciones y organismos internacionales), buscan potenciar sus beneficios a costa de una política intervencionista y neocolonialista, con la complicidad de sus propios gobiernos neoliberales. Guerras, ocupaciones militares, intervenciones geoestratégicas, tratados neoliberales de libre comercio, y fanáticas políticas de austeridad, se traducen en paquetes económicos y en acuerdos, tratados y convenciones que privatizan los bienes comunes y los recursos naturales de dichos pueblos, impidiéndoles ejercer su soberanía sobre los mismos. Las instancias supranacionales impiden los derechos democráticos de la ciudadanía, secuestrando su autodeterminación como pueblos y comunidades del mundo. 

 

Estas políticas neoliberales afectan con igual intensidad tando a los pueblos del norte como a los del sur, aumentando las migraciones en masa, los desplazamientos forzados, los éxodos de población, las peticiones de asilo, los desalojos, el endeudamiento, y las desigualdades sociales. Además, nos imponen la "economía verde", como falsa solución a la crisis ambiental y alimentaria, que no sólo agrava el problema, sino que resulta en la mercantilización, privatización y financiarización de la vida humana y de la naturaleza. Desde la izquierda transformadora, pensamos que los pueblos no son los responsables de esta crisis sistémica y multifacética, y por lo tanto, no deben pagar sus consecuencias. Por ello, sin perder de vista la clásica lucha de clases, hoy más vigente que nunca, debemos desarrollar una estrategia de lucha implacable contra el capitalismo, contra las empresas transnacionales y el sistema financiero, y los organismos internacionales que los sostienen, porque son los principales agentes transmisores y continuadores del sistema capitalista, que lo legitiman y lo perpetúan, privatizando los servicios públicos y los bienes comunes., promoviendo las guerras, violando los derechos de los pueblos y saqueando sus recursos naturales. 

 

Asímismo, debemos luchar también contra la deuda ilegítima y odiosa que estos agentes crean en contra de la libertad y los derechos de los pueblos, que hoy día es el instrumento global de dominación y sometimiento, de represión, de control, de hundimiento y de asfixia económica y financiera de los pueblos. Rechazamos los tratados de libre comercio que imponen los Estados y los lobbies de las empresas transnacionales, y luchamos por construir una integración de otro tipo, que sitúe los pueblos en el centro de la misma, basada en la solidaridad internacional entre todos los pueblos, y en la libertad de circulación para todos los seres humanos. Asímismo, debemos luchar decididamente por la paz y contra la guerra, el colonialismo, las ocupaciones y la militarización de nuestros territorios. Hay que denunciar el falso discurso imperialista que dice defender los derechos humanos y luchar contra los integrismos, que muchas veces justifica las intervenciones militares. En este sentido, hay que denunciar la instalación de bases militares extranjeras utilizadas para fomentar conflictos bélicos y territoriales, controlar y saquear los recursos naturales, promover dictaduras en diversas partes del mundo e impedir la soberanía y autodeterminación de los pueblos. Finalizaremos en la tercera y última entrega, hablando sobre los derechos del tercer sujeto, la naturaleza. 

Repost 0
Published by Rafael Silva - en Política
Comenta este artículo
26 abril 2015 7 26 /04 /abril /2015 23:00

No existe la clase política. Lo que existen son políticos que sirven al interés de una u otra clase. Los que sirven a la minoría privilegiada o los que sirven a la mayoría explotada

Carlos Esteban Castejón

Marxismo, Socialismo y Capitalismo en el Siglo XXI (70)

La cita de Esteban Castejón nos viene muy bien para extrapolarla a los economistas, en el sentido de entender que no existen buenos o malos economistas (que sería otra cuestión), sino economistas que se sitúan al servicio de unos u otros programas, de unos u otros objetivos, en última instancia, para la defensa de unos u otros intereses. Ahora que está tan de moda publicitar los fichajes de los economistas de "reconocido prestigio" que casi todos los partidos políticos incorporan a sus listas, se puede comprobar claramente cómo unos propugnan unas u otras medidas, y detallan claramente su posible financiación. Y esto nos viene muy bien para el tema de la Renta Básica (RB), que estamos exponiendo en estos artículos (junto con el TG), y a la que le vamos a dedicar un poco más de atención y profundidad. Nos vamos a basar en varias fuentes, cada una de las cuales presenta sus objeciones o variantes a la medida general de la RB. Partimos de la constatación de la clara insuficiencia de los actuales sistemas de rentas mínimas o ingresos de inserción, gestionados (con algunas diferencias significativas) por las distintas Comunidades Autónomas y/o Ayuntamientos. La regla general para todos ellos, como venimos contando, es la insuficiencia, la inestabilidad (se suelen conceder por períodos determinados de tiempo) y el catálogo de requisitos previsto para su concesión.

El panorama actual por tanto implica la existencia de un maremágnum de ayudas públicas, de mayor o menor cuantía, superpuestas o condicionadas unas por otras, que a pesar de costar mucho dinero a las arcas públicas, no solucionan de facto el problema de la asignación de unos recursos vitales mínimos para la subsistencia de personas y familias. Todo ello podría converger en una RB, cuya versión más progresista, como ya fue introducida en anteriores artículos, consiste en una prestación o renta pública pagada por el Estado, individual, universal (igual y para todos e independiente de otras rentas), e incondicional (sin contrapartidas ni vinculación al empleo). Además deben concederse sin techo, es decir, acumulando sobre ella (que supone el mínimo vital necesario para una vida digna) el resto de rentas privadas y/o públicas que posea el ciudadano/a en cuestión. De cara a su posible financiación, gran caballo de batalla que azuzan los detractores de la medida, hay que argumentar que una solución podría estar en hacer converger todas o la mayoría de las ayudas públicas existentes con esta prestación, con lo cual se aliviaría bastante el coste de la medida.

Marxismo, Socialismo y Capitalismo en el Siglo XXI (70)

Veamos al respecto la opinión del sociológo Antonio Antón: "En una sociedad segmentada, con fuerte precariedad y con una distribución desigual del empleo, la propiedad y las rentas, se debe reafirmar el derecho universal a una vida digna, el derecho ciudadano a unos bienes y unas rentas suficientes para vivir; son necesarias unas rentas sociales o básicas para todas las personas sin recursos, para evitar la exclusión, la pobreza y la vulnerabilidad social; se debe garantizar el derecho a la integración social y cultural, respetando la voluntariedad y sin la obligatoriedad de contrapartidas, siendo incondicional con respecto al empleo y a la vinculación al mercado de trabajo, pero estimulando la reciprocidad y la cultura solidaria, la participación en la vida pública y reconociendo la actividad útil para la sociedad; hay que desarrollar el empleo estable y el reparto de todo el trabajo y fortalecer los vínculos colectivos; se trata de consolidar y ampliar los derechos sociales y la plena ciudadanía social con una perspectiva democrática e igualitaria". Pero a pesar de ello, este autor no comparte en su totalidad este enfoque de la RB, pues lo compara por ejemplo con el resto de derechos sociales.

En efecto, por ejemplo, tenemos derecho universal a la sanidad pública. Pero éste sólo se aplica en caso de necesidad (tratamiento o prevención de enfermedades), no se distribuye un "cheque sanitario", igual para todas las personas e independientemente de su salud. Igual podríamos aplicarlo al caso de la vivienda o del empleo. Es responsabilidad de los poderes públicos garantizar esos derechos, y eso no se discute, pero sí la forma de hacerlo, mediante una dotación mínima, constante y universal. Antón distingue entre derecho y garantía universales frente a mecanismo distributivo. No está por tanto de acuerdo en considerar el derecho a la RB al margen de las condiciones y necesidades de cada cual. Partiendo de esta distribución universalista, hay propuestas de financiación que van desde pagar la RB con los beneficios del capital, expropiándolo, hasta propuestas que defienden que se pague con el gasto social existente, reestructurando el Estado del Bienestar. En este sentido, una reforma fiscal profunda, auténticamente progresiva, garantizaría también, junto a los demás criterios, los fondos necesarios para poder financiar la RB universalista. De todos modos, no hablamos de implantar esta medida de un día para otro, sino de forma paulatina, comenzando por una versión recortada, únicamente garantista de la asignación de unos recursos básicos para los más desfavorecidos.

Marxismo, Socialismo y Capitalismo en el Siglo XXI (70)

En cualquier caso, ha de quedar claro que al hablar de la RB la estamos situando en la categoría de un derecho y un valor humano, por encima del valor económico o "contributivo" del individuo en la sociedad donde se inserta. El fin último de la medida es erradicar progresivamente la exclusión social, la pobreza y la vulnerabilidad. Se sitúa en este sentido al lado de la gratuidad de los derechos sociales básicos (sanidad, educación, servicios sociales, etc.) y la subvención pública de otros (vivienda, transporte, alimentación, etc.). En un primer estadío, todas las personas sin recursos suficientes tendrán derecho a una renta básica sin condiciones ni contrapartidas impuestas con respecto al mercado laboral, ni al resto de requisitos o condiciones familiares o sociales.

Pero a más largo plazo, no sólo se busca superar la pobreza y la exclusión, sino también erradicar la precariedad laboral, garantizar la subsistencia del conjunto de la ciudadanía, y dotar de más fortaleza y capacidad de independencia de su fuerza de trabajo a la clase trabajadora. Y quizá las mayores resistencias frente a esta medida vengan motivadas por estos otros efectos colaterales que consigue. Hay que tener en cuenta que si dotamos de esta herramienta a la clase trabajadora, y le garantizamos la independencia para desarrollar sus proyectos vitales, estaremos anulando su dependencia para tener que vender su fuerza de trabajo, anulando uno de los puntales fundamentales del capitalismo. En definitiva, se generarían mediante la RB unas mayores cotas de libertad real y de igualdad entre todos, contribuyendo a instalar una mentalidad y unos valores basados en la solidaridad y en la no competencia, enmarcados en la cultura universalista de los derechos humanos, y en el acceso a la plena condición de ciudadanía. Pero aún nos quedan otros puntos de vista que exponer. Continuaremos en siguientes entregas.

Repost 0
Published by Rafael Silva - en Política
Comenta este artículo
23 abril 2015 4 23 /04 /abril /2015 23:00

Su estrategia [la de PODEMOS] debe ser la de profundizar en la apuesta transversal como una fuerza política de frente amplio donde quepan todos aquellos que quieran transformar la realidad española

Bernardo Pérez

Además de los ataques directos contra sus líderes, y de la intoxicación mediática a la que está siempre sometida la propia formación, uno de los principales argumentos que tanto a izquierda como a derecha del ámbito político se le reprocha a la fuerza política liderada por Pablo Iglesias es su ambigüedad ideológica, es decir, el no situarse abierta y públicamente de un lado u otro del tablero ideológico, o expresado de otra forma, el no declarar claramente si están a la derecha o a la izquierda. De entrada, hemos de hacer notar que PODEMOS no es la única fuerza política que usa esta estrategia, sino que, en general, es una táctica de uso común entre las formaciones emergentes, tales como Ciudadanos, o en menor medida, la recién descalabrada UPyD. Estas formaciones también han escapado de decantarse hacia la derecha o hacia la izquierda, y bajo los falaces y manipulables argumentos de la sensatez, de la racionalidad o del sentido común, han pretendido esconder su auténtico ideario. Sin embargo, los ataques mediante este argumento a dichas formaciones no han sido nunca tan virulentos como los que se hacen a PODEMOS.

 

En realidad, lo que la formación del círculo ha cambiado es la retórica a la hora de referirse a los agentes que protagonizan, desde siempre, la clásica lucha de clases. Y así, en vez de referirse al proletariado y a la burguesía, con todas sus variantes, se han referido a "los de arriba" y "los de abajo", bajo un nuevo símil que hace referencia, al igual que en el marxismo clásico, a la clase de los trabajadores/as y a la clase burguesa. Igual ha ocurrido con el término "casta", que algunos han entendido tan ofensivo, pero que identifica perfectamente no ya sólo a la clase dominante, sino y sobre todo a los que llegan a la política para servirse de ella, e instalan sistemas que perpetúan y blindan sus privilegios, tales como las puertas giratorias. De este modo, y mediante estos nuevos significantes, PODEMOS ha sabido calar de forma más eficaz en los esquemas mentales de la ciudadanía, que se ha identificado enseguida con los nuevos actores enfrentados, y ello, unido al reforzamiento del mensaje democrático de que los gobernantes han de priorizar las políticas para la gente, en vez de para los actores que representan a la clase dominante (banca, grandes empresas, etc.), ha provocado la rápida asimilación del mensaje clásico de la lucha de clases por el pueblo explotado y oprimido. 

 

 

De una forma muy inteligente, se han dado cuenta de que las estrategias, el vocabulario y el discurso tradicionales de la izquierda transformadora, si se pretendía que llegaran y se asumieran rápidamente por una mayoría social, debía ser adaptado a la realidad de una sociedad, como la nuestra, donde todavía muchos vocablos y propuestas de la izquierda clásica no serían aceptados fácilmente, debido a la fuerte represión ideológica de la que provenimos, y de la poca madurez intelectual que nos caracteriza, todo ello resultado de la profunda influencia del pensamiento dominante. En una reciente entrevista, Iñigo Errejón contaba que después de uno de sus mítines, se le acercaron a saludarle una madre con su hija, y la madre se dirigió a él en estos términos: "Mi hija sí va a votaros, pero yo no estoy segura, porque tengo una segunda casa en la playa, y no quiero que me la quiten". Evidentemente, Errejón le tuvo que dejar claro a la señora que su formación no tenía ninguna intención de desposeerla de su segunda vivienda. Como muestra, basta un botón, así que extrapolémoslo a cientos de miles de personas que aún tienen demonizadas en su mente muchas propuestas de la izquierda, cuyo fuego además la derecha se encarga de avivar.

 

Pensamientos, ideas, mitos y falacias como la que acabamos de ejemplificar perviven en la mente de miles y miles de personas, que aún asocian el comunismo con las barbaridades que cometió Stalin en la antigua URSS, con el capitalismo de Estado que se vive en China, con la restricción de libertades que se vive en Corea del Norte, o con la imagen de miseria y de represión que la clase dominante se encarga de publicitar sobre países como Cuba o Venezuela. En efecto, no se dan cuenta, ni siquieran han querido investigarlo, que los postulados de la izquierda clásica han cambiado, y que, sin renunciar a los principios y valores fundamentales (seguro que compartidos por más personas de las que creemos), ya no hablamos de la "dictadura del proletariado", o de la desaparición del Estado, por citar algunos ejemplos, y en cambio, sí se han incorporado a los nuevos postulados las nuevas corrientes procedentes del feminismo, del ecologismo, del pacifismo, etc. Hoy la izquierda ha de ser entendida como la ideología que nos va a permitir erradicar las inmensas desigualdades sociales, y si para ello hay que expropiar y  nacionalizar muchas empresas privadas que forman oligopolios en los sectores productivos fundamentales, impidiendo que el Estado pueda garantizar los Derechos Humanos, esto se va a hacer.

 

 

Pero como decimos, continúa en el imaginario popular la tremenda demonización que se hace de muchos términos, como el de "comunismo", "marxismo", y algunos otros, resultado de una represión ideológica muy profunda, como consecuencia en primer lugar de casi 40 años de dictadura franquista, y en segundo lugar, de una transición hacia la democracia que renovó y garantizó la preponderancia de los agentes dominantes provenientes de la propia dictadura anterior. De esta forma, desde los años 80, el bipartidismo se ha encargado de hacer prevalecer los ideales de una típica sociedad capitalista, adaptada a nuestro país, y ese es el motivo de que les resulte tan "peligrosa" la fuerte irrupción de una fuerza política como PODEMOS (Esperanza Aguirre declaraba, mientras escribíamos el presente artículo, que si esta formación llega al poder se acabará la democracia occidental tal y como la conocemos), que pone en jaque los planteamientos básicos de la sociedad, y los mimbres y tendencias donde se asienta desde hace muchas décadas. Pero para conseguir esto, estaba claro que había que repensar el discurso, los conceptos, los términos y las relaciones entre ellos, así como la propia exposición de los mismos, y esta es la explicación, en mi modesta opinión, de la estrategia de PODEMOS.

 

Pero no sólo los partidos de la derecha arrecian sus críticas a la formación de Pablo Iglesias, sino que los ataques también proceden de la izquierda clásica (representada en nuestro país por Izquierda Unida), burocratizada, acomodada e institucionalizada, que también ha visto peligrar su estatus de "alternativa", y que también se ha apuntado al carro de criticar con estos argumentos a PODEMOS, por su "ambigüedad". Y por supuesto el PSOE, el "gran" partido de la "izquierda", que reivindica la socialdemocracia para sí, y que argumenta que PODEMOS proclama lo que no es, pero que todavía no se sabe lo que es. Todas estas críticas tienen por objetivo desacreditar a una formación política que, por lo menos,  ha tenido la valentía y la inteligencia de actualizar un discurso bajo el que se ha identificado una mayoría social harta de la degeneración de la vida pública, de los engaños, de las traiciones, de la explotación y de los recortes que han propiciado las formaciones políticas del clásico tablero español. Por tanto, y en definitiva, hemos de declarar que preferimos la estrategia "ambigua" de PODEMOS, antes que las abiertas (pero engañosas) declaraciones de ideología y de principios del PSOE o de IU, que después traicionan al pueblo, a su ideario, y a sus votantes.

Repost 0
Published by Rafael Silva - en Política
Comenta este artículo
22 abril 2015 3 22 /04 /abril /2015 23:00

Hoy se viven los tiempos del capitalismo transnacional, expoliador, despótico, depredador, genocida, cínico, terrorista y decadente

Camilo Valqui

Contra los Tratados de Libre Comercio (V)

Pero si la propia Comisión Europea reconoce todos estos peligros y desventajas que traerá el TTIP, ¿cómo es posible que continúe en las negociaciones? Pues porque los países más desarrollados, que poseen un tejido industrial potente y de alto valor añadido, muy competitivo y completamente consolidado, recomiendan al resto la apertura de fronteras comerciales precisamente porque saben que la victoria comercial de sus empresas está asegurada. Y por ello, aún estando demostrado (en el pasado) que los países más atrasados industrial y económicamente no pueden desarrollar nuevas industrias sin contar con la intervención estatal (para lo cual se recomienda la protección arancelaria), los Tratados de Libre Comercio ignoran estas situaciones, porque lo único que buscan es la expansión del poderío multinacional de sus empresas. El libre mercado por tanto será desigual, ya que cuando varios países abren sus fronteras para crear un mercado común de bienes y servicios, se da un fenómeno de competencia hacia la baja o carrera hacia el fondo en el que se desploman los estándares laborales, los medioambientales, e incluso los democráticos. Y eso es justamente lo que supondrá la aprobación del TTIP.

Y aunque la retórica oficial de la Comisión Europea habla de "armonización de la regulación", está claro que se trata en realidad de un proceso en el que los raseros se van a establecer a la baja. Expresado en términos matemáticos, se trataría de definir una especie de "mínimo denominador común" en el que converger este resultado de la armonización, por lo cual está claro que la convergencia resultará en el nivel más laxo de regulación. Así las cosas, el primer gran caballo de batalla que se librará, y que traerá fatales consecuencias, serán los derechos laborales de los trabajadores/as. Porque hemos de aclarar que la regulación laboral europea es bastante más exigente que la estadounidense. De hecho, USA se ha negado a ratificar Convenios de la OIT (Organización Internacional del Trabajo, organismo dependiente de la ONU encargado de velar en todo el mundo por la consecución de unas condiciones de trabajo dignas), incluyendo aquéllos que se refieren a la libertad de asociación y a las prácticas sindicales. De hecho, la mayoría de las grandes empresas transnacionales estadounidenses no permiten la presencia de sindicatos entre sus plantillas, e imponen unas condiciones de trabajo realmente indignantes a sus trabajadores/as.

Contra los Tratados de Libre Comercio (V)

Su legislación (denominada irónicamente "derecho al trabajo") es en realidad una legislación despótica y regresiva, pensada contra la negociación colectiva y el sindicalismo, que ha modelado en EE.UU. un sistema de competencia a la baja en materia de derechos laborales, incluso entre los propios Estados de USA. Todos compiten por atraer mayor volumen de inversión extrajera, por la vía de reducir, aún más, las condiciones laborales, es decir, devaluando la propia fuerza de trabajo. Por tanto, no es difícil deducir que una convergencia con la regulación del sistema laboral estadounidense es perfectamente compatible con la cruzada que la Comisión Europea lleva practicando contra los salarios y el resto de condiciones laborales de los trabajadores/as europeos/as. En este sentido, el TTIP es un instrumento que podría servir como una especie de catalizador del acercamiento entre las normas laborales europeas a los estándares norteamericanos. No es descabellado pensar que, en un escenario de incremento de la competencia, y en el que opera una tendencia de carrera hacia el fondo, el trabajo se va precarizando cada vez más y se disipan las posibilidades de alcanzar puestos de trabajo dignos, estables y con derechos.

Por otra parte, en un escenario internacional reforzado, las empresas tenderán hacia su internacionalización, adquiriendo un respaldo y un poderío que les permitirá sin temores su deslocalización hacia las regiones donde se den menores salarios y costes laborales, de tal forma que la amenaza se volverá, si cabe, aún más terrible. El TTIP constituirá un marco que otorgará garantías de extensión y generalización de las condiciones laborales indignas, amparadas por un contexto y una regulación transcontinental que garantizará la libertad de las empresas para imponerlas. Esa amenaza, junto con la del desempleo, presionará a la baja todos los estándares, y contribuirá a la progresiva instalación del miedo en la clase trabajadora, que competirá en un escenario salvaje y desregulado. En última instancia, el paisaje que contempla el TTIP nos llevaría a definir una situación de empleos y salarios de mínima subsistencia, todo un paraíso para la clase empresarial más despótica y despiadada. Nos esperaría una nueva ola de reformas laborales extremas, completamente agresivas hacia el mundo laboral.

Pero los desmanes y fechorías no terminarían con las reformas laborales, sino que también las habría fiscales, financieras, etc. Actualmente, como sabemos, las grandes empresas ya tienen a su disposición mecanismos "legales" para eludir el mayor volumen de impuestos posible. Los aranceles repercuten al consumidor final de los bienes y/o servicios. La eliminación de dichos aranceles supone una merma para los ingresos públicos de los Estados, que podrían destinarse para compensar el impacto ecológico de la actividad económica o los costes sociales de las deslocalizaciones empresariales. Y evidentemente, el TTIP no va a incidir en el sentido de disminuir la presencia transnacional de paraísos fiscales o territorios de bajos impuestos, sino que, como aliados de los grandes agentes del capitalismo transnacional, la gran banca privada y las grandes empresas tendrán aún más poder y presencia en dichos territorios considerados paraísos fiscales, evadiendo divisas, eludiendo el pago de sus obligaciones tributarias, engordando sus beneficios, y dejando las arcas públicas de los respectivos Estados en pañales, en su mínima expresión, contribuyendo al ideal neoliberal de una reducción del tamaño del sector público, a costa de unas políticas agresivas para la inmensa mayoría social. Continuaremos en siguientes entregas.

Repost 0
Published by Rafael Silva - en Política
Comenta este artículo
21 abril 2015 2 21 /04 /abril /2015 23:00

El poder se expresa con metáforas. Y cuando consigue que las aceptemos, la ideología penetra en nosotros por la puerta de atrás, como algo natural, de un modo inmediato y sin reflexión

Jorge Armesto

La influencia del pensamiento dominante se manifiesta, como estamos contando, en todas las fases de nuestra vida. En el anterior artículo de esta serie lo explicábamos para la época de la niñez, y por supuesto, continúa en la adolescencia y la juventud. La educación descarga sobre la cabeza del estudiante una gran cantidad de datos inconexos, se supone que cuanta más información acumule logrará un mayor conocimiento de la realidad. De esta forma, se consume un tiempo considerable en memorizar hechos, fórmulas, fechas, datos, pero no se dispone de tiempo para ejercitar el pensamiento, el razonamiento y la reflexión, y la información sin la teoría correspondiente puede significar un obstáculo de igual forma que lo es la propia carencia de información. 

 

Primero fue la Iglesia, en otro momento histórico el Estado, actualmente puede ser lo que se denomina "opinión pública", pero siempre existió una autoridad que nos exhorta al conformismo. Erich Fromm fue contundente al respecto: "Nos hemos transformado en autómatas que viven bajo la ilusión de ser individuos dotados de libre albedrío". Y remataba indicando que el hombre moderno: "Piensa, siente y quiere lo que él cree que los demás suponen que él debe pensar, sentir y querer. Y en este proceso pierde su propio yo, que debería constituir el fundamento de toda seguridad genuina del individuo libre". En la pérdida de identidad se hace más necesario el conformismo, pues solamente se puede sentir seguro cuando se llenan las expectativas de los demás, si no logramos ese resultado nos sentiremos temerosos ante la posibilidad de terminar aislados. Al esforzarnos por no ser diferentes, necesariamente deberemos silenciar nuestras propias dudas y convicciones, pero al alto precio de no estar vivos desde el punto de vista mental y emocional. 

 

Y no estar plenamente vivos significa que debemos buscar algo que reemplace a la actividad espontánea y creativa, por lo tanto intentaremos realizar cosas que nos brinden una excitación que no podemos encontrar por otros medios, la sociedad nos ofrece a tal efecto bebidas, drogas (legales o ilegales), espectáculos masivos, deportes, o ser espectadores de vidas supuestamente apasionantes como las que tienen los famosos, de los que estamos pendientes hasta de sus actos más intrascendentes. El poder conoce todas estas circunstancias, y por eso nos inunda de telebasura, para distraer y embrutecer aún más nuestros pensamientos, sentimientos, emociones y reflexiones. Aún cuando la anterior parece ser la única opción, existe otra alternativa, el hombre puede ser libre sin por eso estar sólo, ser crítico sin por ello dudar de todo, independiente sin aislarse del resto, pero a esta libertad debe acceder reafirmando su propia personalidad, siendo él mismo, es decir, mediante lo que Fromm denominaba "personalidad total del hombre", que es la expresión activa de todas las potencialidades emocionales e intelectuales. 

 

Esa actividad espontánea es el ejercicio de la propia y libre voluntad, que sólo es posible experimentar si no se reprimen partes esenciales de nuestra personalidad, y tenemos algunos ejemplos sociales muy significativos. Por ejemplo, los artistas suelen representar la máxima expresión de dicha actividad espontánea, y los niños/as son otro buen ejemplo, aunque muchas veces la educación se esfuerza por hacerles perder esa espontaneidad. De esta forma, tenemos la radiografía de una sociedad alienada y alienante, por efecto de la manipulación del pensamiento dominante. En la sociedad capitalista moderna, aquéllas personas que son presentadas como arquetipos para la admiración y emulación, no son precisamente quiénes más se destacan por sus cualidades espirituales, porque lo que el público busca son sensaciones de satisfacción sustitutas, son estrellas de cine o deportistas que pueden llevar a cabo un tren de vida al que la mayoría de las personas difícilmente pueden acceder, y no nos referimos exclusivamente al poder económico, sino que de alguna manera viven una vida, según nos muestran las revistas de la farándula, plagada de emociones de las que carecen el resto de los mortales.

 

De ahí que las telenovelas constituyan un género televisivo de mucha aceptación popular, pues normalmente presentan vidas humanas donde los telespectadores proyectan imaginariamente las suyas, ante la impotencia de tener que vivir una vida absurda, vacía, monótona y aburrida. Y aunque el hombre pueda tener más tiempo libre, el ocio moderno no tiene por finalidad desarrollar las facultades humanas. La televisión representa en muchos casos un sustituto de la vida activa, un medio para "vivir por transferencia", un medio que nos permite vivir imaginariamente vidas ajenas, donde proyectar nuestros anhelos y nuestras frustraciones. En tanto los juegos de azar nos proporcionan las emociones de las que carece nuestra vida, nos limitamos a esperar que un golpe de suerte nos enriquezca para siempre, y nos permita dejar de ir a un trabajo tedioso. Continuaremos en siguientes entregas.

Repost 0
Published by Rafael Silva - en Psicologia
Comenta este artículo
20 abril 2015 1 20 /04 /abril /2015 23:00

El sistema capitalista o globalización durante su desarrollo ha contribuido al establecimiento en el hombre de una conciencia inferior sustentada en el individualismo, competencia, poder, egoísmo, guerra, destrucción de la naturaleza, hedonismo, consumismo, etc., que ha degradado la dignidad humana y destruido su hábitat

Camilo Valqui

Prólogo: A raíz del estudio y comparación de diferentes propuestas, medidas y programas políticos expresados desde la izquierda, tanto local como internacional, de los diferentes Manifiestos lanzados desde las diferentes organizaciones sociales y políticas de distinto ámbito, y desde los foros altermundistas, tenemos cada vez más claro que la evolución de los programas de la izquierda, procedentes del marxismo clásico y del socialismo, y expresados hoy fundamentalmente bajo el denominado "nuevo Socialismo del siglo XXI", debe centrarse, expresarse, girar y tener como raíz a los diferentes sujetos de derecho que desde la izquierda reconocemos. Las ideas clásicas del comunismo, del marxismo y del socialismo, han de ampliarse y renovarse, adaptándose a los nuevos postulados, sensibles al reconocimiento de los nuevos sujetos de derechos, que son básicamente los seres humanos, los pueblos donde se reúnen y residen, y la naturaleza y los ecosistemas, como entorno natural donde habitan.

 

Por tanto, vamos teniendo cada vez más claro que todo programa político que se precie, expresado desde la izquierda, debe recoger, en mayor o menor medida, los tres sujetos de derecho anteriormente citados, como expresión de la esencia y el mensaje de que otro mundo, respetuoso con dichos elementos, es posible. Todo ello es el resultado de la confluencia de las (relativamente) recientes tendencias del ecologismo, el pacifismo, los movimientos animalistas y feministas, que han de formar un todo indivisible, y que han de recorrer transversalmente todas las medidas y propuestas expresadas en dicho programa. Por supuesto, todo ello después tendrá su plasmación concreta en el contexto sociocultural del país en cuestión donde se proponga, que deberá venir expresado en primer lugar en una Constitución que recoja los principios generales de respeto a todos estos sujetos de derecho, y después, en toda una serie de legislación ulterior, donde se desarrollen dichas ideas, preceptos y medidas. En resumidas cuentas, los tres sujetos de derecho que deben respetarse serán los siguientes:

 

1.- Derechos Humanos. El propio ser humano, en toda su extensión, deberá expresarse como sujeto de derecho, definiendo un nuevo concepto de ciudadanía, recogido en un documento, que plasmará una versión concreta de los documentos que ya han recogido otras muchas organizaciones mundiales que velan por ellos, tales como la ONU, UNESCO, ACNUR, OIT, OMS, UNICEF, PNUMA, Cruz Roja Internacional, Amnistía Internacional, Greenpeace, etc. Deberá hecerse eco de los Derechos Humanos Fundamentales y de las Libertades Básicas, y aquí podríamos estar hablando del derecho a la subsistencia (incluyendo el derecho a una renta básica), el derecho a la educación y a la sanidad públicas, universales y gratuitas, el derecho al trabajo digno y estable, el derecho a la vivienda, el derecho a la igualdad y la no discriminación, el derecho de acceso a la cultura y a la información, el derecho a la justicia, el derecho a la muerte digna, el derecho a la paz, o los derechos y libertades de reunión, de opinión, de asociación y de manifestación. En este sentido, cobran especial importancia los derechos de la infancia, de niños y niñas, así como los derechos de los colectivos más vulnerables de la sociedad, tales como enfermos, migrantes, personas mayores, etc.

 

A ellos hay que unir los derechos y deberes provenientes de los diversos modos de participación política y social, que deben garantizar un contexto de democracia plena. En resumidas cuentas, los derechos humanos deben garantizar la ausencia de todas las formas de discriminación y de opresión de las personas, ejercidas por cualquier intento de imponer cualquier sistema político o económico que intente secuestrar, arrebatar o mercantilizar dichos derechos, como ocurre actualmente con las agresivas políticas neoliberales, depredadoras de todos los derechos humanos. Atención especial merecen las mujeres, ya que la violencia hacia ellas se ejerce con regularidad por el sistema patriarcal, que relega a las mujeres a sus clásicos roles, y las criminaliza cuando intentan participar activamente en las luchas sociales. Hay que luchar contra la violencia económica, doméstica y sexual que se ejerce sobre ellas, cuando son consideradas como objetos o mercancías, y es violada la soberanía sobre sus propios cuerpos. Debemos erradicar el ultraje que supone el tráfico de mujeres, niñas y niños. Igualmente, debemos luchar contra la homofobia y todas sus formas de manifestación, así como defender la autodeterminación de género.

Repost 0
Published by Rafael Silva - en Política
Comenta este artículo
19 abril 2015 7 19 /04 /abril /2015 23:00

La Humanidad sólo podrá garantizar su supervivencia como especie cuando logre que la inmensa mayoría de los seres humanos alcancen un mínimo grado de bienestar material y espiritual

José López

Marxismo, Socialismo y Capitalismo en el Siglo XXI (69)

Y las medidas sobre Trabajo Garantizado (TG) y Renta Básica (RB) que estamos exponiendo en estos artículos ayudarían en gran medida a la consecución de estos objetivos. Vamos a continuar con la discusión sobre la medida del TG, basándonos en una completísima exposición que sobre tal medida realizó el economista Eduardo Garzón, cuyo artículo tomamos como referencia. Mediante el TG se conseguiría reforzar las actividades económicas y sociales que hoy día son insuficientes (educación y sanidad pública, actividades culturales, deportivas, generación de energías renovables, etc.), crear nuevas actividades (sobre todo ecológicas, tales como el desarrollo de los servicios de reutilización y reparación de materiales y productos, optimización del rendimiento energético de edificios, etc.), y también remunerar, visibilizar y dignificar el trabajo de cuidados domésticos y otros trabajos hoy día voluntarios repartiendo esas actividades de forma solidaria entre la comunidad, en beneficio de todos. La cifra de puestos de trabajo que se podrían crear no es baladí, tenemos el ejemplo de la Encuesta de Empleo del Tiempo del Instituto Nacional de Estadística (INE) del año 2010, que señala que sólo para el cuidado de niños/as se dedicaron en ese año una cantidad de horas equivalentes a más de un millón y medio de puestos de trabajo, o en el cuidado de adultos dependientes la cantidad equivalente a casi 375.000 puestos de trabajo.

Las medidas son posibles, social y financieramente. Sólo necesitamos la voluntad política de querer implementarlas, pero mientras el paradigma del emprendimiento personal o de la explotación laboral que llevan a cabo las grandes empresas sean los dominantes, no se le prestará atención a estas medidas. Para el caso del TG, el Estado sería el agente financiador, pero los puestos de trabajo necesarios serían proyectados y diseñados por los Ayuntamientos y por las Comunidades Autónomas, en participación con la sociedad civil, siempre respetando ciertas directrices para que las actividades llevadas a cabo redunden en beneficio de la sociedad y de la naturaleza. No pretendemos rentabilidad privada, únicamente rentabilidad social. Pero justamente, quizá sea este objetivo el que no es compartido por los poderes dominantes. Pero si nos fijamos atentamente, los beneficios del TG son innumerables: se alcanzaría (casi) el pleno empleo, se dignificaría la vida de las personas, se satisfarían multitud de necesidades sociales reales, se producirían mayor cantidad de bienes y servicios, se generaría más renta y por tanto más riqueza, se mejoraría el cuidado del medio ambiente, creando actividades más sostenibles, reducción de la desigualdad, y aumento de la cohesión social.

Marxismo, Socialismo y Capitalismo en el Siglo XXI (69)

El Estado no tendría que soportar tanta economía sumergida, puesto que muchas actividades ocultas y que no se benefician de los derechos laborales ni de la protección social, serían abandonadas, al existir una mejor alternativa para canalizar dichas actividades en un marco de mayor estabilidad y regulación. Disminuirían también la precariedad, la pobreza y la exclusión social, y todos los problemas sociales derivados de su terrible existencia, tal como estamos soportando hoy día. También aumentaría la recaudación tributaria del Estado, tanto por la vía de la disminución de la economía sumergida como por el incremento en el número de trabajadores/as y del consumo derivado del mismo. Está claro, atendiendo a todo lo indicado, que la recuperación de la economía sería real, y llegaría a todas las personas, a toda la población, sobre todo a los más vulnerables y necesitados, que es lo que los buenos gobiernos deben hacer. Pero aún tenemos más efectos colaterales beneficiosos: aumentaría también el fondo de reserva de la Seguridad Social, con lo cual se ahuyentaría el fantasma de la sostenibilidad de las pensiones, tan terrible como falso. Y por supuesto, el Estado también se vería aliviado en el coste de las prestaciones por desempleo y en la cuantía del resto de las ayudas públicas, que ya no serían necesarias en un panorama de mayor estabilidad laboral.

Pero no acaban aquí las ventajas. Otra de ellas es la continua y permanente formación de los trabajadores/as, ya que los participantes de cualquier programa de TG mantienen y/o actualizan y desarrollan sus conocimientos, aptitudes y habilidades (a diferencia de lo que ocurre cuando cunde el desánimo de la situación de desempleo), lo que permitiría incrementar la productividad de los propios trabajadores/as, y mantenerse preparados para acceder a puestos más cualificados y/o de mayor remuneración. Cuando los empresarios del sector privado necesiten contratar a nuevos trabajadores, podrán acudir a los participantes de cualquier programa de TG, pero también podrá ocurrir el proceso contrario, esto es, que los participantes en programas de TG provengan de las diversas empresas privadas donde podrían trabajar anteriormente. De esta forma, también asignaremos su auténtico sentido a los Servicios Públicos de Empleo, hoy día bastante denostados, por haber sido transferidas sus funciones a empresas privadas de colocación. Por otra parte, que el TG sea auspiciado y fomentado desde el ámbito público tiene también ventajas añadidas, como reducir la discriminación racial, sexual y de cualquier otro tipo, a diferencia de lo que ocurre en el ámbito privado, donde resulta más complicado supervisar dichos comportamientos.

Marxismo, Socialismo y Capitalismo en el Siglo XXI (69)

Sobre los temas relativos al coste de la implementación (progresiva) de la medida, su posible financiación y las estimaciones de coste en relación a porcentaje de PIB, nos remitimos a artículos anteriores, donde ya hemos realizado estas estimaciones, así como al artículo de Eduardo Garzón citado más arriba, donde realiza amplios cálculos y estimaciones al respecto, proponiendo diversas fuentes de financiación. Sería además una medida perfecta desde el punto de vista del control de los precios y de la inflación, ya que por el lado de los salarios no hay tensión inflacionista, ya que los mismos están fijados en el programa de TG, y funcionan como un ancla de precios. Por tanto, no se generarían tensiones inflacionistas, ya que se trata de un pleno empleo flexible en el cual el poder de los trabajadores no aumenta lo suficiente como para desestabilizar los precios. De esta forma, el propio diseño del TG funciona como una especie de estabilizar automático de la economía, del siguiente modo: cuando la actividad económica se dinamiza, los empresarios del sector privado contratarán a trabajadores de los diversos programas de TG (si éstos lo desean), disminuyendo por tanto su volumen y provocando un efecto amortiguador de la inflación. Y al contrario, cuando la actividad económica se ralentice, los empresarios del sector privado despedirán a sus trabajadores, pasando éstos a engrosar las filas de los programas de TG, aumentando su volumen y provocando un efecto amortiguador de la deflación.

En consecuencia, el TG es una medida contracíclica que ayuda a evitar la inflación en los booms económicos al mismo tiempo que evita la deflación en épocas de recesión. Para finalizar con la exposición de esta medida, retomamos las palabras de Héctor Illueca, que nos dice lo siguiente sobre esta medida: "Avalada por abundante literatura científica, la idea ha obtenido el respaldo explícito de la OIT a través del Pacto Mundial para el Empleo (2009) y de la Recomendación 202 relativa a los pisos nacionales de protección social (2012), evidenciando la convicción de la comunidad internacional acerca de su eficacia para combatir y erradicar el desempleo. Algunos países han puesto en marcha experiencias dignas de ser tenidas en cuenta, como es el caso de Argentina o la India. Otros, como Grecia, estudian seriamente la posibilidad de establecer un sistema de trabajo garantizado para hacer frente a la grave crisis económica y social provocada por el neoliberalismo. En general, la propuesta empieza a percibirse como un instrumento útil para erradicar el paro y poner al día el compromiso político con el pleno empleo plasmado en el constitucionalismo democrático-social de posguerra". Continuaremos en siguientes entregas.

Repost 0
Published by Rafael Silva - en Política
Comenta este artículo
16 abril 2015 4 16 /04 /abril /2015 23:00

Ningún país puede considerarse avanzado y democrático si no tiene en cuenta las necesidades de la mitad de su población que cumple la tarea más importante: reproducir a todos los seres humanos

Lidia Falcón

Esencia de un Programa Feminista (III)

Desde el ámbito institucional de los Ayuntamientos y demás Corporaciones Locales, también se puede luchar en muchos otros frentes, tales como la vivienda. Aunque el Poder Judicial no desglosa por sexos la cifra de cerca de 235.000 personas que fueron deshauciadas entre los años 2011 y 2014, la percepción es que las mujeres mayores y las nacionales o inmigrantes solas con hijos/as se han llevado la peor parte. Por ello es imprescindible convertir el parque de viviendas hipotecadas de primera residencia en parque público de alquiler social, y fomentar una oferta plural de vivienda, con modelos variados que se adecúen a necesidades diferentes y cambiantes, con atención especial a las familias monoparentales y a la emancipación de los jóvenes. Por su parte, los modelos de urbanismo y de gestión de lo público también han de adaptarse. Ya es hora de ordenar y reconvertir las ciudades para los peatones, en su mayoría mujeres, mezclar los usos urbanos, apoyando la diversificación de actividad en todo el territorio y evitando la existencia de áreas segregadas por sexos, edades y clases, fomentar los espacios públicos como foros de relación grupales e interpersonales, recuperando las plazas públicas en su clásica función de reunión, compartición y discusión ciudadana.

Hemos de reforzar el sentimiento de vecindad, contribuyendo también a potenciar los comercios locales, los productos de proximidad, potenciando y revitalizando la interacción social más cercana. Hay que mejorar el sentimiento de seguridad manteniendo los espacios públicos transitados y cuidados, accesibles, iluminados y abiertos. Debemos recuperar el poder de lo público para la gente, expropiando a las empresas el uso mercantilista y propagandístico que actualmente poseen muchos espacios públicos. Y si realmente se pretende la conciliación de la vida laboral y familiar de las mujeres, es imprescindible crear servicios públicos de proximidad y centros polivalentes. Aquí podemos referirnos a la creación y mantenimiento de jardines de infancia públicos para niños y niñas de 0 a 3 años, que puedan dar servicio tanto a las madres que trabajen fuera de casa como las que se dediquen al trabajo doméstico. También podemos referirnos a residencias de personas mayores, geriátricos y centros de día distribuidos por las diferentes barriadas de las ciudades.

Esencia de un Programa Feminista (III)

El siguiente ámbito donde nuestro Programa Feminista ha de manifestarse es el ámbito de las Comunidades Autónomas. Hemos de denunciar que los gobiernos autonómicos han recortado notablemente los presupuestos destinados a cubrir las necesidades de las mujeres, que son las más desatendidas, y las destinatarias mayoritarias de dichos recortes. Vamos a ir desglosando por diferentes apartados el conjunto de las políticas que se pueden ir aplicando de forma transversal en este programa feminista. Comenzaremos por lo relativo al derecho a la salud y a la sanidad pública. En primer lugar hay que evaluar, con la participación de las asociaciones de mujeres, el impacto en la sociedad de tener un gasto sanitario público inferior a la media europea (5,8% del PIB nacional frente al 7,2% europeo), y en consecuencia, proceder a aumentar el gasto destinado a esta partida. Hay que desarrollar programas de atención al impacto en la salud física y psíquica de las mujeres en lo relativo a la asignación del ciudado de dependientes y personas enfermas, la contaminación ambiental, la violencia machista, la especial vulnerabilidad de las mujeres discapacitadas, inmigrantes, rurales y ancianas, incluidas los comportamientos institucionalizados (por ejemplo, el incremento injustificado de la cirugía estética y la tiranía en la imposición de los patrones de moda y belleza).

Hay que desarrollar programas para la detección precoz del cáncer de mama y ginecológico con cobertura universal al 100% en el ámbito de la sanidad pública. Hay que proporcionar acceso, para todas las mujeres, incluidas las jóvenes e inmigrantes, a todos los métodos anticonceptivos: preservativos, diafragma, DIUS y anticonceptivos de última generación, así como la plena disposición de la píldora de emergencia en todos los centros de atención primaria y urgencias médicas. Hay que desarrollar programas de atención al embarazo, parto y puerperio conforme a los principios de la OMS (2001) y los derechos de la embarazada y el bebé recogidos en la Conferencia de Fortaleza (Brasil) de 1985. Garantizar el acceso igualitario de mujeres lesbianas y solas a los tratamientos de fertilidad e inseminación artificial en la sanidad pública. Reducir las cesáreas y los partos inducidos. Adecuar la preparación al parto a los horarios de las mujeres trabajadoras. Detectar, atender y denunciar la violencia contra la mujer durante el embarazo y el puerperio, así como universalizar el permiso (pagado) de maternidad de 16 semanas (Convenio 183 OIT).

Hay que garantizar igualmente la cobertura por la sanidad pública (hospitales, centros de especialidades, dispositivos de cirugía menor ambulatoria y aborto farmacológico) de la interrupción voluntaria del embarazo. Hay que evaluar los programas de atención a la menopausia, la terapia hormonal sustitutoria y los nuevos fármacos anti-osteoporosis con los criterios de la Agencia Nacional del Medicamento. Hay que proceder a una moratoria de la vacuna del papiloma virus humano. Atender, desde las necesidades de la mujer, el aumento del hipotiroidismo, las enfermedades autoinmunes, los trastornos musculoesqueléticos, la fatiga crónica, la fibromialgia, las anemias y la violencia sexual. Hay que poner en marcha medidas de prevención de la discapacidad asociada al envejecimiento, mediante la proliferación de centros de dia, centros deportivos y piscinas accesibles a la población con menores recursos económicos. Hay que potenciar el personal de enfermería y medicina de atención primaria con un ratio de 1.200-1.500 personas por profesional y al menos 10 minutos por usuario/a. Y en cuanto a la violencia machista, hay que reforzar la estructura orientada al distrito para coordinar el apoyo sanitario y social a las mujeres víctimas de esta lacra, así como el reforzamiento de los servicios de salud mental para mujeres. Continuaremos en siguientes entregas.

Repost 0
Published by Rafael Silva - en Política
Comenta este artículo
15 abril 2015 3 15 /04 /abril /2015 23:00

Todo lo que se escribe sobre derechos humanos en su mundo [de EE.UU.], y en el de sus aliados que comparten el saqueo del planeta, es una colosal mentira. Miles de millones de seres humanos viven con hambre, sin alimentos suficientes, medicinas, ropa, zapatos, viviendas, en condiciones infrahumanas, sin los más mínimos conocimientos y suficiente información para comprender su tragedia y la del mundo en que viven

Fidel Castro

USA: Estado de guerra permanente (XXIV)

Y mientras tanto, los Estados Unidos de América continúan con el demencial negocio del complejo militar-industrial. Por ejemplo, sólo en 2011 (el año más reciente del que se tienen estadísticas completas), Estados Unidos vendió más de 66.000 millones de dólares en armas en todo el mundo, representando un 78% del mercado mundial de armas. En general, armas y entrenamiento de USA están siendo suministrados a más de 140 de los 195 Estados miembros de las Naciones Unidas. La pregunta por tanto, como muy bien indica William D. Hartung en su magnífico artículo, no es a quién vende armas USA, sino a quién no ha vendido todavía. En este negocio no se discrimina a ningún "cliente", aunque el cliente represente a un Estado fascista, autocrático o que no respete mínimamente los Derechos Humanos, que ellos tanto dicen defender. Como ya sabemos, el sistema capitalista no tiene amigos, sólo tiene socios, y atiende a sus socios por orden de prelación en función de lo que pueda contribuir al "negocio", en este caso de las armas.

Si bien la política de promoción de la exportación de armas por la Administración norteamericana puede ser buena para toda la industria militar y todas las empresas contratistas del Pentágono, tiene consecuencias tremendamente negativas para los Derechos Humanos y la seguridad global. Un informe de junio de 2012 del Centro para la Integridad en Washington D.C., ha documentado el hecho de que la mayoría de las transferencias de armas de Estados Unidos van a los países que su propio Departamento de Estado ha identificado como los principales países violadores de los Derechos Humanos, como Argelia, Bahrein, Egipto, Arabia Saudí, Honduras o Perú. No sólo estas armas se utilizan para alimentar las políticas represivas de sus respectivos gobiernos, sino que socavan la credibilidad de Estados Unidos para convencer a otras naciones de que detengan sus ventas a regímenes no democráticos, como las transferencias de armas rusas a Siria. Se torna más necesario que nunca que la ONU, dentro del proceso de refundación interna que necesita para convertirse en un organismo que realmente represente la voluntad democrática mundial, se arremangue y tome este asunto como prioritario, para poner orden, límite y alcance al comercio mundial de armas.

USA: Estado de guerra permanente (XXIV)

Pero no podemos olvidarnos del otro bastón de apoyo importantísimo, como es la guerra económica. Hoy día, las medidas de sanción y aislamiento económico actúan como complemento ideal a las propias guerras, frías o calientes, unas veces preparandoles el terreno, y otras veces actuando por sí mismas como elementos desestabilizadores de la economía interna de los adversarios de Washington. En el caso de Rusia, tan actual como paradigmático, el Congreso de Estados Unidos ha aprobado una serie de sanciones económicas en contra de ese país, Entre ellas, una Ley autorizando la aplicación de nuevas penalizaciones para impedir el acceso de los principales bancos rusos a los mercados de créditos de Estados Unidos, bloquear la transferencia de tecnologías para la exploración de recursos energéticos y congelar los fondos de algunos aliados de Vladimir Putin, prohibiendo su ingreso a Estados Unidos. Hemos de agregar también a esta nueva ronda de sanciones las políticas de la Casa Blanca que derrumbaron el precio del petróleo a la mitad de su valor con el inocultable propósito de debilitar el poderío de Rusia, Irán y Venezuela (tres países cuyos gobiernos son caracterizados por el régimen de Obama como enemigos irreconciliables de Estados Unidos).

Pero ahí no queda la cosa. Una de las leyes aprobadas recientemente en el Congreso norteamericano, promovida por el impresentable senador anticastrista Bob Menéndez, contempla un aporte de 350 millones de dólares destinados a la asistencia militar de Ucrania, 10 millones de dólares por año durante los siguientes tres años para "contrarrestar la propaganda rusa" en Ucrania, Moldavia y Georgia y otros 20 millones, también a desembolsar anualmente durante tres años, a los efectos de "promover la democracia, medios independientes, acceso sin censuras a Internet y para combatir la corrupción en Rusia". ¿Se puede llegar a más altura cínica que USA? ¿A quién se cree que puede engañar con sus maniqueos, absurdos y mentirosos argumentos? ¿Porqué no se aplican ellos mismos la promoción de la democracia, los derechos humanos, extendiéndolos también a los derechos laborales, sanitarios, de protección social, de protección medioambiental, y otros muchos? ¿Cómo pueden actuar de paladines de la libertad y los derechos humanos, cuando son el mayor contribuidor mundial a la desestabilización geopolítica del planeta?

Dejemos ya de confiar y alinearnos con un país egocéntrico, que bajo su mesiánica propuesta de llevar la antorcha de la libertad, la democracia, la justicia y los derechos humanos, no hacen otra cosa que tejer un minucioso plan de dominación mundial, más ambicioso aún que el de Hitler, cuyos ejecutores son criminales de guerra, comenzando por sus propios Presidentes. Plan que es ejecutado con la ayuda de todas las piezas a su servicio: la CIA y sus torturas científicas, la aplicación de bloqueos y brutales sanciones económicas, y la puesta en práctica de insolentes y chulescas declaraciones, como las emitidas por Obama en relación al peligro representado por Venezuela para la "seguridad nacional" de los Estados Unidos. Es absolutamente escandaloso e indecente que el país más poderoso de la Tierra sea el que más contribuye a este estado de guerra permanente, y una muestra insuperable de la putrefacción moral y degradante del imperio. Una irresistible pestilencia que prevalece en todo el orden mundial, y que contribuye cada día que pasa a su desintegración. Continuaremos en siguientes entregas.

Repost 0
Published by Rafael Silva - en Política
Comenta este artículo
14 abril 2015 2 14 /04 /abril /2015 23:00

Hace pocos días se celebraron las Elecciones Autonómicas andaluzas, con una amplia victoria del PSOE-A, y a los pocos días de celebrarse, salió a la luz pública una denuncia de un caso ciertamente ilustrativo de las prácticas de clientelismo político que llevamos denunciando hace mucho tiempo en tierras andaluzas. Como sabemos, desde siempre se ha afirmado que el "socialismo" andaluz es quizá la plaza más fuerte del PSOE a nivel nacional, que Andalucía representa su más firme y sólida fortaleza, y que una victoria en Andalucía proyecta siempre una victoria a nivel nacional. Bien, de entrada, hemos de afirmar que la "amplia" victoria del PSOE-A se produce, una vez más, en el contexto de una Ley Electoral injusta, que no asigna los escaños proporcionalmente al número real de votos obtenidos. En efecto, bajo un cálculo simulado de lo que debería hacer un auténtico reparto proporcional, el PSOE hubiese obtenido 38 escaños en Andalucía, en vez de los 47 que ha obtenido.  

 

¿Cómo podríamos definir una red clientelar, en este caso de tipo político? Pues aquélla que se dedica, en vez de a trabajar por sus ciudadanos/as, a construir toda una cadena de favoritismo, nepotismo y tráfico de influencias, para asegurarse permanentemente el poder. En el fondo, no es más que una red corrupta institucionalizada. Pues bien, en el caso en cuestión, donde existe un fichero de audio que lo demuestra, se oye cómo toda una Delegada de Empleo de la Junta en Jaén en aquél entonces (año 2012),  Irene Sabalete (hoy detenida por el caso del fraude en los cursos de formación, y de baja en el partido), arenga en tono amenazante a sus empleados (miembros de las Unidades Territoriales de Empleo, Desarrollo Local y Tecnológico), para que se dediquen en su jornada laboral a hacer campaña en favor del PSOE-A. Como puede comprobarse claramente en las pruebas aportadas, los Agentes Locales de Promoción de Empleo eran "instados" a olvidarse de su trabajo durante la campaña, y a ir empresa por empresa, para convencerlas de que votaran al PSOE, bajo amenaza de que si no ganaban las elecciones, no seguirían trabajando para la Junta. Toda una vergüenza institucional, de la que el PSOE-A debería dar explicaciones.

 

 

Pero más allá de ello, que no es más que un botón de muestra, es importante hacer notar la extensa red de clientelismo que el PSOE de Andalucía ha venido tejiendo minuciosamente, palmo a palmo, durante décadas en nuestra tierra, para garantizarse las sucesivas victorias electorales, con una serie de prácticas de intimidación de empleados y clientes, y mediante la presencia de una serie de empresas públicas de carácter "fantasma", en las que el PSOE-A mantiene a todo tipo de enchufados, suponiendo una insoportable sangría de fondos públicos destinados a empresas que poseen, por decirlo coloquialmente, más jefes que indios. Todo ello ha ido engordando la Administración Pública andaluza, construyendo una extensa red de clientelismo político, extendida en mayor o menor medida por todas las provincias andaluzas, que lógicamente, suponen una gran baza para la victoria del partido en Andalucía. 

 

De hecho, y según la Cámara de Cuentas andaluza, alrededor de unas 28.000 personas poseen una nómina adscrita al entorno de todas estas empresas, concebidos como entes instrumentales al servicio del PSOE-A, constituyendo toda una auténtica Administración paralela a la oficial. Pero es que en la Administración oficial, como nos mostraba el caso que poníamos de ejemplo, y que ha sido recientemente denunciado, también se daban dichas prácticas mafiosas y clientelares, por lo cual hoy día sería tremendamente complejo desenmarañar la extensión y capacidad de toda esta retícula, de toda esta malla clientelar, que despliega sus tentáculos por todos los rincones de Andalucía. El proceso está bien claro: durante décadas, esta gigantesca red clientelar de favores y contrafavores al servicio del partido ha ido ganándose la complicidad no sólo de los trabajadores públicos (incluso privados, de las terceras empresas a las que la Junta favorecía), sino también de la población situada en los grandes núcleos rurales andaluces, que tienen (casi) tanta representación y poder como las grandes ciudades andaluzas. 

 

Romper todo este tinglado construido lentamente, poco a poco, pero de tanta extensión y complejidad, resulta hoy día muy complicado, por la tremenda resistencia que ofrece, y ello constituye, sin lugar a dudas, la razón de las continuas victorias electorales del PSOE en Andalucía. Por su parte, la corrupción a gran escala ya sabemos por dónde va: el caso de los ERE fraudulentos, o el caso EDU del fraude en los cursos de formación ocupacional a desempleados/as no son más que la palpable demostración de una práctica consumada durante más de treinta años, que consistía en que la Junta estaba tratando de repartir dinero público a los sindicatos para evitar la contundencia de los conflictos sociales de gran envergadura, provocados por su gran alianza y complicidad con el poder y la hegemonía empresarial en nuestra tierra. Ni que decir tiene que los sindicatos mayoritarios han actuado como agentes necesarios y colaboradores en toda esta corrupta gestión, porque evidentemente, ellos también salían favorecidos, lo cual ha conducido también a la actual situación de descrédito de dichas organizaciones.

 

Esperemos que las nuevas fuerzas políticas que han irrumpido fuertemente en el Parlamento andaluz, sobre todo la de PODEMOS, sean capaces de ir minimizando el efecto del clientelismo, controlándolo y sacándolo a la luz pública, para que estos deplorables casos se conviertan en historia. Comisiones de control y de investigación, así como potentes leyes que controlen el funcionamiento de la propia Administración, y que combatan fuertemente la corrupción, serán las herramientas fundamentales para que poco a poco seamos capaces de desmontar todas estas redes corruptas y estas deleznables prácticas de clientelismo político que el PSOE-A ha protagonizado durante tantos años en la Junta de Andalucía. Necesitamos un cambio político, en las formas, en la distribución, en las prácticas y en las estructuras del poder, una auténtica renovación, una bocanada de aire fresco que acabe con la podredumbre institucional que nos gobierna. Sí se puede.

Repost 0
Published by Rafael Silva - en Política
Comenta este artículo

Presentación

  • : Actualidad Política y Cultural - Blog de Rafael Silva
  • Actualidad Política y Cultural - Blog de Rafael Silva
  • : Blog de Rafael Silva. Presenta artículos de opinión basados en la actualidad política, cultural y social.
  • Contacto

Búsqueda

Categorías